The Project Gutenberg EBook of Reina Valera New Testament of the Bible 1862
(#3 in our series of Spanish Bibles)

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Title: Reina Valera New Testament of the Bible 1862

Author:  Anon.

Release Date: June, 2004  [EBook #5879]
[Yes, we are more than one year ahead of schedule]
[This file was first posted on September 15, 2002]

Edition: 10

Language: Spanish

Character set encoding: Latin1

*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK, REINA VALERA NEW TESTAMENT OF THE BIBLE 1862 ***




[Empieza Aviso e Introduccin]

La Valera 1862 de la SPCC.


Aviso:

Este texto del Nuevo Testamento (Valera 1862) fue bajado de la pagina de web: 
Antigua Versin Valera 1909  La palabra de Dios en espaol. 
(www.valera1909.com)  Este texto no tiene derechos reservados, puedes 
distribuirlo como quieres.  Solamente pedimos que por respeto del trabajo que 
invertimos en dndote este texto (Encontrando, escaneando, y corrigiendo.), 
que dejes este aviso y la siguiente introduccin (Todo entre [Empieza] y 
[Termina]) en cualquier copia que publicas sobre el Internet.  Si tienes 
cualquier pregunta o comentario por favor escribe a: info@valera1909.com.

Introduccin a la Valera 1862 de la SPCC.



El siguiente texto fue escaneado de una Biblia en Espaol que obtuve de una 
coleccin privada en Len, Guanajuato, Mxico en 1986.  Esta copia, impresa 
en Madrid, Espaa en 1884 para la Sociedad Bblica Britnica y Extranjera 
(SBBE), representa la edicin SBBE de la revisin de Valera hecha para la 
Sociedad para la Propagacin de Conocimiento Cristiano (SPCC) en 1862.  Esta 
revisin fue hecha por Lorenzo Lucena Pedrosa M.A., profesor de Lengua y 
Literatura Espaola en Queens College de Liverpool, y luego en Oxford.

        Esta edicin de la SPCC 1862 fue publicada por la SBBE en 1884.  Siendo 
que no tenemos ninguna otra edicin de la 1862, no podemos asegurar que este 
texto es precisamente idntico a la original SPCC 1862.  Algunas diferencias 
nos hacen sospechar que la SBBE revis ligeramente la SPCC 1862 en esta 
impresin de 1884.  Sin embargo, reproducimos esta edicin de SBBE para 
demostrar que la Revisin de Valera de 1862 era esencialmente idntica a la 
Valera 1909 de hoy.  Esto confirma que la Valera 1909 en realidad fue una 
revisin hecha en 1862, antes de la publicacin de Vaticanus o Sinaticus, y 
dcadas antes de la apostasa Inglesa de Westcott y Hort.

        Una diferencia que s vers en esta impresin de la 1862, hecha por 
SBBE en 1884, es que introduce muchas palabras itlicas que no se encuentran 
ni en la original 1602, ni tampoco en su descendiente, la 1909.  O estas 
itlicas fueron aadidas por la SBBE en su revisin ligera de la revisin de 
1862 de SPCC, o la revisin de 1909 quit del texto la mayora de las 
itlicas aadidas innecesariamente.  Aparte de esto, muy pocos cambios se 
evidencian en la revisin de 1909 de este texto.

        En todos nuestros textos, letra itlica se reproduce entre corchetes 
[...], para que se convierte fcilmente el Nuevo Testamento a muchos 
diferentes formatos.  Algunas ediciones impresas tenan tanto letra itlica y 
palabras entre corchetes.  En estos casos, para mantener la integridad de la 
reproduccin, an corcheteamos palabras inicialmente itlicas, pero para 
indicar la diferencia encerramos entre smbolos relativos <...> las palabras 
originalmente entre corchetes.

        Todas las copias impresas que hemos escaneado y duplicado contienen 
errores de impresin y puntuacin.  Algunos son obvios, pero de vez en cuando 
haba varias posibilidades en la correccin.  En tales casos determinamos la 
correccin segn la original 1602, o la norma actual, la 1909.  En todos los 
casos que hicimos correcciones sealamos la palabra alterada con el 
circunflejo (^).  Adems sealamos con la misma marca aquellos lugares donde 
pareca haber error, pero por no estar seguros, no cambiamos nada.

        Todos los asteriscos (*) en el texto son reproducciones de la 
impresin original.  Significan alguna referencia en la margen, la cual 
reproducimos en abrazaderas {*...} al final del versculo.
       


Guillermo Kincaid



[End Notice and Introduction]





El

NUEVO TESTAMENTO

DE

NUESTRO SEOR JESU-CRISTO

QUE CONTIENE

LOS ESCRITOS EVANGLICOS Y APOSTLICOS

ANTIGUA VERSION DE CIPRIANO DE VALERA

REVISADA

Con arreglo al original griego.

MADRID

SE HALLA EN EL DEPSITO CENTRAL DE LA SOCIEDAD BBLICA B. Y E.

Calle de Preciados, nmero 46.

1884


EL SANTO EVANGELIO

DE

NUESTRO SEOR JESU-CRISTO

SEGUN

SAN MATEO.



CAPITULO 1.

 1 LIBRO de la generacion de Jesu-Cristo, hijo de David, hijo de Abraham.

 2 Abraham engendr  Isaac:  Isaac engendr  Jacob: y Jacob engendr  
Jdas y  sus hermanos:

 3 Y Jdas engendr de Thamar  Phres y  Zara: y Phres engendr  Esrom: y 
Esrom engendr  Aram:

 4 Y Aram engendr  Aminadab: y Aminadab engendr  Naason: y Naason 
engendr  Salmon:

 5 Y Salmon engendr de Rahab  Boz: y Boz engendr de Ruth  Obed: y Obed 
engendr  Jess:

 6 Y Jess engendr al rey David: y el rey David engendr  Salomon de la 
[que fu mujer] de Uras:

 7 Y Salomon engendr  Roboam: y Roboam engendr  Abia: y Abia engendr  
As:

 8 Y As engendr  Josaphat: y Josaphat engendr  Joram: y Joram engendr  
Ozas:

 9 Y Ozas engendr  Joatam: y Joatam engendr  Achaz: y Achaz engendr  
Ezechias:

 10 Y Ezechias engendr  Manass: y Manass engendr  Amon: y Amon engendr 
 Josas:

 11 Y Josas engendr  Jeconas y  sus hermanos, en la trasmigracion de 
Babilonia:

 12 Y despues de la trasmigracion de Babilonia, Jeconas engendr  Salatiel: 
y Salatiel engendr  Zorobabel:

 13 Y Zorobabel engendr  Abiud: y Abiud engendr  Eliaquim: y Eliaquim 
engendr  Azor:

 14 Y Azor engendr  Sadoc: y Sadoc engendr  Aquim: y Aquim engendr  
Eliud:

 15 Y Eliud engendr  Elezar: y Elezar engendr  Matan: y Matan engendr 
 Jacob:

 16 Y Jacob engendr  Jos, marido de Mara, de la cual naci Jesus, el cual 
es llamado el Cristo.

 17 De manera que todas las generaciones desde Abraham hasta David, [son] 
catorce generaciones: y desde David hasta la trasmigracion de Babilonia, 
catorce generaciones: y desde la trasmigracion de Babilonia hasta Cristo, 
catorce generaciones.

 18 Y el nacimiento de Jesu-Cristo fu as: que siendo Mara su madre 
desposada con Jos, ntes que se juntasen, se hall haber concebido del 
Espritu Santo.

 19 Y Jos su marido, como era justo y no quisiese infamarla, quiso dejarla 
secretamente.

 20 Y pensando l en esto, h aqu el ngel del Seor le aparece en sueos, 
diciendo: Jos, hijo de David, no temas de recibir  Mara tu mujer: porque 
lo que en ella es engendrado, del Espritu Santo es.

 21 Y parir Hijo, y llamars su nombre JESUS, porque l salvar su pueblo de 
sus pecados.

 22 Todo esto aconteci para que se cumpliese lo que fu dicho por el Seor 
por el profeta, que dijo:

 23 H aqu la vrgen concebir, y parir hijo, y llamars su nombre 
Emmanuel, que declarado es: Con nosotros Dios.

 21 Y despertando Jos del sueo, hizo como el ngel del Seor le habia 
mandado, y recibi  su mujer.

 25 Y no la conoci hasta que pari  su Hijo primognito: y llam su nombre 
JESUS.



CAPITULO 2.

 1 Y COMO fu nacido Jesus en Bethlehem de Juda en dias del rey Herdes, h 
aqu unos magos vinieron del Oriente  Jerusalem,

 2 Diciendo: Dnde est el Rey de los Judos, que ha nacido? porque su 
estrella hemos visto en el Oriente, y venimos  adorarle.

 3 Y oyendo [esto] el rey Herdes, se turb, y toda Jerusalem con l.

 4 Y convocados todos los prncipes de los sacerdotes, y los escribas del 
pueblo, les pregunt donde habia de nacer el Cristo.

 5 Y ellos le dijeron: En Bethlehem de Juda; porque as est escrito por el 
profeta:

 6 Y tu Bethlehem, [de] tierra de Jud, no eres muy pequea entre los 
prncipes de Jud; porque de t saldr un Guiador, que apacentar  mi pueblo 
Israel.

 7 Entnces Herdes, llamando en secreto  los magos, entendi de ellos 
diligentemente el tiempo del aparecimiento de la estrella;

 8 Y envindoles  Bethlehem, dijo: Andad all, y preguntad con diligencia 
por el Nio; y despues que lo hallareis, hacdmelo saber, para que yo tambien 
vaya y le adore.

 9 Y ellos, habiendo oido al rey, se fueron: y h aqu la estrella que habian 
visto en el Oriente, iba delante de ellos, hasta que llegando, se puso sobre 
donde estaba el Nio.

 10 Y vista la estrella, se regocijaron con muy grande gozo.

 11 Y entrando en la casa, vieron el Nio con su madre Mara, y postrndose 
lo adoraron: y abriendo sus tesoros, le ofrecieron dones, oro,  incienso, y 
mirra.

 12 Y siendo avisados por revelacion en sueos, que no volviesen  Herdes, 
se volvieron  su tierra por otro camino.

 13 Y partidos ellos, h aqu el ngel del Seor aparece en sueos  Jos 
diciendo: Levntate, y toma al Nio y  su madre, y huye  Egipto, y estate 
all hasta que yo te [lo] diga: porque ha de acontecer, que Herdes buscara 
al Nio para matarlo.

 14 Y l despertando, tom al Nio y  su madre de noche, y se fu  Egipto:

 15 Y estuvo all hasta la muerte de Herdes; para que se cumpliese lo que 
fu dicho por el Seor por el profeta, que dijo: De Egipto llam  mi Hijo.

 16 Herdes entnces, como se vi burlado de los magos, se enoj mucho: y 
envi, y mat todos los nios que habia en Bethlehem, y en todos sus 
trminos, de edad de dos aos abajo, conforme al tiempo que habla entendido 
de los magos.

 17 Entnces fu cumplido lo que se habia dicho por el profeta Jeremas, que 
dijo:

 18 Voz fu oida en Ram, grande lamentacion, lloro, y gemido; Rachel que 
llora sus hijos; y no quiso ser consolada, porque perecieron.

 19 Mas muerto Herdes, h aqu el ngel del Seor aparece en sueos  Jos 
en Egipto,

 20 Diciendo: Levntate, y toma al Nio, y  su madre, y vete  tierra de 
Israel; que muertos son los que procuraban la muerte del Nio.

 21 Entnces l se levant y tom al Nio, y  su madre, y se vino  tierra 
de Israel.

 22 Y oyendo que Arquelo reinaba en Juda en lugar de Herdes su padre, 
temi ir all; mas amonestado por revelacion en sueos, se fu  las partes 
de Galila.

 23 Y vino, y habit en la ciudad que se llama Nazaret: para que se cumpliese 
lo que fu dicho por los profetas, que habia de ser llamado Nazareno.



CAPITULO 3.

 1 EN aquellos dias vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Juda,

 2 Y diciendo: Arrepentos, que el reino de los cielos se ha acercado.

 3 Porque este es aquel del cual fu dicho por el profeta Isaas, que dijo: 
Voz de uno que clama en el desierto: Aparejad el camino del Seor, enderezad 
sus veredas.

 4 Y tenia Juan su vestido de pelos de camellos, y una cinta de cuero 
alrededor de sus lomos, y su comida era langostas, y miel silvestre.

 5 Entnces salia  el Jerusalem y toda Juda, y toda la provincia de 
alrededor del Jordan;

 6 Y eran bautizados de l en el Jordan, confesando sus pecados.

 7 Y viendo l muchos de los Farisos y de los Saducos, que venian  su 
bautismo, decales: Generacion de vboras, quin os ha enseado  huir de la 
ira que vendr?

 8 Haced pues frutos dignos de arrepentimiento;

 9 Y no penseis decir dentro de vosotros: A Abraham tenemos por padre: porque 
yo os digo, que puede Dios despertar hijos  Abraham aun de estas piedras.

 10 Ahora, ya tambien la segur est puesta  la raiz de los rboles; y todo 
rbol que no hace buen fruto, es cortado y echado en el fuego.

 11 Yo  la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento: mas el que viene 
tras m, mas poderoso es que yo; los zapatos del cual yo no soy digno de 
llevar: l os bautizar en Espritu Santo, y [en] fuego.

 12 Su aventador en su mano [est,] y aventar su era; y allegar su trigo en 
el alfol, y quemar la paja en fuego que nunca se apagar.

 13 Entnces Jesus vino de Galila  Juan al Jordan, para ser bautizado de 
l.

 14 Mas Juan lo resistia mucho, diciendo: Yo he menester ser bautizado de t, 
y tu vienes  m?

 15 Empero respondiendo Jesus le dijo: Deja ahora: porque as nos conviene 
cumplir toda justicia. Entnces le dej.

 16 Y Jesus despues que fu bautizado, subi luego del agua: y h aqu los 
cielos le fueron abiertos, y vi al Espritu de Dios que descendia, como 
paloma, y venia sobre el,

 17 Y h aqu una voz de los cielos que decia: Este es mi Hijo amado, en el 
cual tengo contentamiento.



CAPITULO 4.

 1 Entnces Jesus fu llevado del Espritu al desierto, para ser tentado del 
diablo.

 2 Y habiendo ayunado cuarenta dias y cuarenta noches, despues tuvo hambre.

 3 Y llegndose  l el tentador, dijo: Si eres Hijo de Dios, d que estas 
piedras se hagan pan.

 4 Mas l respondiendo, dijo: Escrito est: No con solo el pan vivir el 
hombre; mas con toda palabra que sale de la boca de Dios.

 5 Entnces el diablo le pasa  la santa ciudad, y le pone sobre las almenas 
del templo;

 6 Y le dice: Si eres Hijo de Dios chate abajo; que escrito est: A sus 
ngeles mandar por t, y te alzarn en las manos, para que nunca tropieces 
con tu pi en piedra.

 7 Jesus le dijo: Escrito est adems: No tentars al Seor tu Dios.

 8 Otra vez le pasa el diablo  un monte muy alto, y le muestra todos los 
reinos del mundo, y su gloria,

 9 Y dcele: Todo esto te dar, si postrado me adorares.

 10 Entnces Jesus le dice: Vete, Satans; que escrito esta: Al Seor tu Dios 
adorars, y  l solo servirs.

 11 El diablo entnces le dej: y h aqu los ngeles llegaron, y le servian.

 12 Mas oyendo Jesus que Juan era preso, se volvi  Galila;

 13 Y dejando  Nazaret, vino, y habit en Capernaum, [ciudad] martima, en 
los confines de Zabulon y de Nephtalim:

 14 Para que se cumpliese lo que fu dicho por el profeta Isaas, que dijo:

 15 La tierra de Zabulon, y la tierra de Nephtalim, camino de la mar, de la 
otra parte del Jordan, Galila de los Gentiles;

 16 El pueblo asentado en tinieblas, vi gran luz: y  los sentados en region 
y sombra de muerte, luz les esclareci.

 17 Desde entnces comenz Jesus  predicar, y  decir: Arrepentos, que el 
reino de los cielos se ha acercado.

 18 Y andando Jesus junto  la mar de Galila, vi  dos hermanos, Simon, que 
es llamado Pedro, y Andrs su hermano, que echaban la red en la mar; porque 
eran pescadores:

 19 Y dceles: Venid en pos de m, y os har pescadores de hombres.

 20 Ellos entnces, dejando luego las redes, le siguieron.

 21 Y pasando de all, vi otros dos hermanos, Jacobo, hijo de Zebedo, y 
Juan su hermano, en el barco con Zebedo, su padre, que remendaban sus redes, 
y los llama.

 22 Y ellos dejando luego el barco, y  su padre, le siguieron.

 23 Y rode Jesus  toda Galila enseando en las sinagogas de ellos, y 
predicando el Evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia 
en el pueblo.

 24 Y corria su fama por toda la Siria: y le trajeron todos los que tenian 
mal, los tomados de diversas enfermedades y tormentos, y los endemoniados, y 
lunticos, y paralticos; y los san.

 25 Y le siguieron muchas gentes de Galila, y de Decpolis, y de Jerusalem, 
y de Juda, y de la otra parte del Jordan.



CAPITULO 5.

 1 Y VIENDO las gentes, subi al monte; y sentndose, se llegaron  l sus 
discpulos.

 2 Y abriendo su boca, les enseaba, diciendo:

 3 Bienaventurados los pobres en espritu: porque de ellos es el reino de los 
cielos.

 4 Bienaventurados los que lloran: porque ellos recibirn consolacion.

 5 Bienaventurados los mansos: porque ellos recibirn la tierra por heredad.

 6 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia: porque ellos 
sern hartos.

 7 Bienaventurados los misericordiosos: porque ellos alcanzarn misericordia.

 8 Bienaventurados los de limpio corazon: porque ellos vern  Dios.

 9 Bienaventurados los pacificadores: porque ellos sern llamados hijos de 
Dios,

 10 Bienaventurados los que padecen persecucion por causa de la justicia: 
porque de ellos es el reino de los cielos.

 11 Bienaventurados sois, cuando os vituperaren, y [os] persiguieren, y 
dijeren de vosotros todo mal por mi causa, mintiendo.

 12 Gozos y alegros; porque vuestra merced [es] grande en los cielos: que 
as persiguieron  los profetas que [fueron] ntes de vosotros.

 13 Vosotros sois la sal de la tierra: y si la sal se desvaneciere, con qu 
ser salada? no vale mas para nada, sino que sea echada fuera y hollada de 
los hombres.

 14 Vosotros sois la luz del mundo: una ciudad asentada sobre un monte no se 
puede esconder.

 15 Ni se enciende una lmpara, y se pone debajo de un almud, mas sobre el 
candelero; y alumbra  todos los que [estn] en casa.

 16 As alumbre vuestra luz delante de los hombres; para que vean vuestras 
obras buenas, y glorifiquen  vuestro Padre que [est] en los cielos.

 17 No penseis que he venido para abrogar la ley,  los profetas: no he 
venido para abrogar, sino  cumplir.

 18 Porque de cierto os digo, [que] hasta que perezca el cielo y la tierra, 
ni una jota, ni un tilde perecer de la ley, hasta que todas las cosas sean 
hechas.

 19 De manera que cualquiera que infringiere uno de estos mandamientos muy 
pequeos, y as enseare  los hombres, muy pequeo ser llamado en el reino 
de los cielos: mas cualquiera que hiciere, y enseare, este ser llamado 
grande en el reino de los cielos.

 20 Porque os digo, que si vuestra justicia no fuere mayor que [la] de los 
escribas y de los Farisos, no entraris en el reino de los cielos.

 21 Oisteis que fu dicho  los antiguos: No matars; mas cualquiera que 
matare, ser culpado del juicio.

 22 Mas yo os digo, que cualquiera que se enojare locamente con su hermano, 
sera culpado del juicio: y cualquiera que dijere  su hermano: Raca, ser 
culpado del concejo: y cualquiera que dijere: Ftuo, sera culpado del 
infierno del fuego.

 23 Por tanto, si trajeres tu Presente al altar, y all te acordares que tu 
hermano tiene algo contra t,

 24 Deja all tu Presente delante del altar, y vte; vuelve primero en 
amistad con tu hermano, y entnces vn, y ofrece tu Presente.

 25 Concliate con tu adversario presto, entretanto que ests con l en el 
camino; porque no acontezca que el adversario te entregue al juez, y el juez 
te entregue al alguacil, y seas echado en prision.

 26 De cierto te digo, que no saldrs de all, hasta que pagues el ltimo 
cuadrante.

 27 Osteis que fu dicho: No adulterars:

 28 Mas yo os digo, que cualquiera que mira la mujer para codiciarla, ya 
adulter con ella en su corazon.

 29 Por tanto si tu ojo derecho te fuere ocasion de caer, scalo, y chalo de 
t: que mejor te es, que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu 
cuerpo sea echado al infierno.

 30 Y si tu mano derecha te fuere ocasion de caer, crtala, y chala de t: 
que mejor te es que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo 
sea echado al infierno.

 31 Tambien fu dicho: Cualquiera que repudiare  su mujer, dele carta de 
divorcio:

 32 Mas yo os digo, que el que repudiare  su mujer, fuera de causa de 
fornicacion, hace que ella adultere: y l que se casare con la repudiada, 
comete adulterio.

 33 Adems habeis oido que fu dicho  los antiguos: No te perjurars; mas 
pagars al Seor tus juramentos:

 34 Mas yo os digo: No jureis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es 
el trono de Dios:

 35 Ni por la tierra, porque es el estrado de sus pis; ni por Jerusalem, 
porque es la ciudad del gran Rey.

 36 Ni por tu cabeza jurars; porque no puedes hacer un cabello blanco  
negro.

 37 Mas sea vuestro hablar, S, s: No, no: Porque lo [que es] mas de esto, 
de mal procede.

 38 Oisteis que fu dicho  los antiguos: Ojo por ojo, y diente por diente:

 39 Mas yo os digo: No resistais al mal: ntes  cualquiera que te hiriere en 
tu mejilla diestra, vulvele tambien la otra.

 40 Y al que quisiere ponerte  pleito, y tomarte tu ropa, djale tambien la 
capa.

 41 Y  cualquiera que te cargare por una milla, ve con el dos.

 42 Al que te pidiere, dle: y al que quisiere tomar de t emprestado, no se 
lo rehuses.

 43 Oisteis que fu dicho: Amars a tu prjimo, y aborrecers  tu enemigo:

 44 Mas yo os digo: Amad  vuestros enemigos, bendecid  los que os maldicen, 
haced bien  los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os 
persiguen;

 45 Para que seais hijos de vuestro Padre que [est] en los cielos; que hace 
que su sol salga sobre malos y buenos, y llueve sobre justos  injustos.

 46 Porque si amareis  los que os amen, qu recompensa tendris? no hacen 
tambien lo mismo los publicanos?

 47 Y si abrazareis  vuestros hermanos solamente, qu haceis dems? no 
hacen tambien as los Gentiles?

 48 Sed pues vosotros perfectos, como vuestro Padre que [est] en los cielos 
es perfecto.



CAPITULO 6.

 1 MIRAD que no hagais vuestra justicia delante de los hombres, para ser 
vistos de ellos: de otra manera no tendreis merced de vuestro Padre que 
[est] en los cielos.

 2 Cuando pues haces limosna, no hagas tocar trompeta delante de t, como 
hacen los hipcritas en las sinagogas y en las plazas, para ser estimados de 
los hombres: de cierto os digo, [que ya] tienen su recompensa.

 3 Mas cuando t haces limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha:

 4 Para que sea tu limosna en secreto y tu Padre que ve en secreto, l te 
recompensar en pblico.

 5 Y cuando oras, no seas como los hipcritas: porque ellos aman el orar en 
las sinagogas, y en los cantones de las calles en pi, para que sean vistos 
de los hombres: de cierto os digo, [que ya] tienen su pago.

 6 Mas t, cuando oras, ntrate en tu cmara, y cerrada tu puerta, ora  tu 
Padre que [est] en secreto: y tu Padre que ve en secreto, te recompensar en 
pblico.

 7 Y orando, no seais prolijos, como los Gentiles; que piensan que por su 
parlera sern oidos.

 8 No os hagais pues semejantes  ellos: porque vuestro Padre sabe de que 
cosas teneis necesidad, ntes que vosotros le pidais.

 9 Vosotros, pues, oraris as: Padre nuestro, que [ests] en los cielos, 
santificado sea tu nombre:

 10 Venga tu reino: sea hecha tu voluntad, como en el cielo, [as] tambien en 
la tierra.

 11 Dnos hay nuestro pan cotidiano.

 12 Y perdnanos nuestras deudas, como tambien nosotros perdonamos  nuestros 
deudores.

 13 Y no nos metas en tentacion, mas lbranos del mal: porque tuyo es el 
reino, y la potencia, y la gloria, por todos los siglos. Amen.

 14 Porque si perdonareis  los hombres sus ofensas, os perdonar tambien  
vosotros vuestro Padre celestial.

 15 Mas si no perdonareis  los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os 
perdonar vuestras ofensas.

 16 Y cuando ayunais, no seais como los hipcritas, austeros: porque ellos 
demudan sus rostros para parecer  los hombres que ayunan: de cierto os digo, 
que [ya] tienen su pago.

 17 Mas t, cuando ayunas, unge tu cabeza, y lava tu rostro;

 18 Para no parecer  los hombres que ayunas, sino  tu Padre que [est] en 
secreto: y tu Padre, que ve en secreto, te recompensar en pblico.

 19 No os hagais tesoros en la tierra donde la polilla y el orin corrompe, y 
donde ladrones minan y hurtan.

 20 Mas hacos tesoros en el cielo, donde ni polilla ni orin corrompe, y 
donde ladrones no minan ni hurtan.

 21 Porque donde estuviere vuestro tesoro, all estar vuestro corazon.

 22 La lmpara del cuerpo es el ojo: as que si tu ojo fuere sincero, todo tu 
cuerpo ser luminoso.

 23 Mas si tu ojo fuere malo, todo tu cuerpo ser tenebroso: as que si la 
lumbre que en t hay son tinieblas, cuntas [sern] las mismas tinieblas?

 24 Ninguno puede servir  dos seores; porque  aborrecer al uno, y amar 
al otro;  se llegar al uno, y menospreciar al otro: no podeis servir  
Dios y  Mammon.

 25 Por tanto os digo: No os congojeis por vuestra vida, qu habeis de comer, 
 qu habeis de beber; ni por vuestro cuerpo, qu habeis de vestir: no es la 
vida ms que el alimento, y el cuerpo que el vestido?

 26 Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni allegan en 
alfoles; y vuestro Padre celestial las alimenta: no sois vosotros mucho 
mejores que ellas?

 27 Mas quin de vosotros podr congojndose aadir  su estatura un codo?

 28 Y por el vestido, por qu os congojais? Reparad los lirios del campo, 
cmo crecen: no trabajan, ni hilan:

 29 Mas os digo, que ni aun Salomon con toda su gloria fu vestido as como 
uno de ellos.

 30 Y si la yerba del campo que hoy es, y maana es echada en el horno, Dios 
[la] viste as, no [har] mucho ms  vosotros, [hombres] de poca f?

 31 No os congojeis, pues, diciendo: Qu comermos,  qu bebermos,  con 
qu nos cubriremos?

 32 Porque los Gentiles buscan todas estas cosas: que vuestro Padre celestial 
sabe que de todas estas cosas habeis menester.

 33 Mas buscad primeramente el reino de Dios, y su justicia: y todas estas 
cosas os sern aadidas.

 34 As que, no os congojeis por el dia de maana; que el dia de maana 
traer su fatiga: basta al dia su afan.



CAPITULO 7.

 1 NO juzgueis, para que no seais juzgados.

 2 Porque con el juicio con que juzgais seris juzgados; y con la medida con 
que meds, os volvern  medir.

 3 Y por qu miras la mota que [est] n el ojo de tu hermano, y no echas de 
ver la viga que [est] en tu ojo?

 4 O cmo dirs  tu hermano: Espera, echar de tu ojo la mota; y h aqu la 
viga en tu ojo?

 5 Hipcrita! echa primero la viga de tu ojo: y entnces mirars en echar la 
mota del ojo de tu hermano.

 6 No deis lo santo  los perros; ni echeis vuestras perlas delante de los 
puercos: porque no las rehuellen con sus pis, y vuelvan y os despedacen.

 7 Pedid, y se os dar; buscad, y hallars; llamad, y se os abrir.

 8 Porque cualquiera que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama 
se abrir.

 9 Qu hombre hay de vosotros,  quien si su hijo pidiere pan, le dar una 
piedra?

 10 Y, si [le] pidiere un pez, le dar una serpiente?

 11 Pues si vosotros, siendo malos, sabeis dar buenas ddivas  vuestros 
hijos, cunto ms vuestro Padre, que [est] en los cielos, dar buenas cosas 
 los que le piden?

 12 As que, todas las cosas que quisierais que los hombres hiciesen con 
vosotros, as tambien haced vosotros con ellos: porque esta es la ley, y los 
profetas.

 13 Entrad por la puerta estrecha: porque ancha [es] la puerta, y espacioso 
el camino;^ que lleva  perdicion; y muchos son los que entran por ella.

 14 Porque estrecha [es] la puerta, y angosto el camino, que lleva  la vida; 
y pocos son los que la hallan.

 15 Y guardos de los falsos profetas que vienen  vosotros con vestidos de 
ovejas, mas de dentro son lobos rapaces.

 16 Por sus frutos los conocereis. Cgense uvas de los espinos,  higos de 
los abrojos?

 17 As todo buen rbol lleva buenos frutos; mas el rbol maleado lleva malos 
frutos.

 18 No puede el buen rbol llevar malos frutos; ni el rbol maleado llevar 
frutos buenos.

 19 Todo rbol que no lleva buen fruto, crtase y chase en el fuego.

 20 As que por sus frutos los conocereis.

 21 No todo el que me dice: Seor, Seor, entrar en el reino de los cielos; 
mas el que hiciere la voluntad de mi Padre que [est] en los cielos.

 22 Muchos me dirn en aquel dia: Seor, Seor, no profetizamos en tu 
nombre, y en tu nombre lanzamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos 
milagros?

 23 Y entnces les protestar: Nunca os conoc; apartos de m, obradores de 
maldad.

 24 Cualquiera pues que me oye estas palabras, y las hace, le comparar  un 
hombre prudente, que edific su casa sobre la pea:

 25 Y descendi lluvia, y vinieron rios, y soplaron vientos, y combatieron 
aquella casa: y no cay; porque estaba fundada sobre la pea.

 26 Y cualquiera que me oye estas palabras, y no las hace, le comparar  un 
hombre insensato, que edific su casa sobre la arena;

 27 Y descendi lluvia, y vinieron rios, y soplaron vientos,  hicieron 
mpetu en aquella casa; y cay, y fu grande su ruina.

 28 Y fu [que] como Jesus acab estas palabras, las gentes se admiraban de 
su doctrina:

 29 Porque les enseaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.



CAPITULO 8.

 1 Y COMO descendi del monte, le seguian muchas gentes.

 2 Y h aqu un leproso vino, y le adoraba, diciendo: Seor, si quisieres, 
puedes limpiarme.

 3 Y extendiendo Jesus su mano, le toc, diciendo: Quiero; s limpio. Y luego 
su lepra fu limpiada.

 4 Entnces Jesus le dijo: Mira no [lo] digas  nadie; mas v, mustrate al 
sacerdote, y ofrece el Presente que mand Moiss, para testimonio  ellos.

 5 Y entrando Jesus en Capernaum vino  l un centurion, rogndole,

 6 Y diciendo: Seor, mi mozo yace en casa paraltico, gravemente 
atormentado.

 7 Y Jesus le dijo: Yo ir, y le sanar.

 8 Y respondi el centurion, y dijo: Seor, no soy digno que entres debajo de 
mi techado: mas solamente d la palabra, y mi mozo sanar.

 9 Porque tambien yo soy hombre bajo de potestad, y tengo bajo de m 
soldados: y digo  ste: V; y va; y al otro: Ven; y viene; y  mi siervo: 
Haz esto; y [lo] hace.

 10 Y oyendo Jesus, se maravill, y dijo  los que [le] seguian: De cierto os 
digo, que ni aun en Israel he hallado f tanta.

 11 Y os digo que vendrn muchos del Oriente, y del Occidente, y se asentarn 
con Abraham,  Isaac, y Jacob, en el reino de los cielos.

 12 Mas los hijos del reino sern echados  las tinieblas de afuera: all 
ser el lloro y el crujir de dientes.

 13 Entnces Jesus dijo al centurion: V, y como creiste, te sea hecho. Y su 
mozo fu sano en el mismo momento.

 14 Y vino Jesus  casa de Pedro, y vi  su suegra echada en cama, y con 
fiebre.

 15 Y toc su mano, y la fiebre la dej: y ella se levant, y les servia.

 16 Y como fu ya tarde, trajeron  l muchos endemoniados; y ech [de ellos] 
los demonios con la palabra, y san todos los enfermos:

 17 Para que se cumpliese lo que fu dicho por el profeta Isaas, que dijo: 
El mismo tom nuestras enfermedades, y llev [nuestras] dolencias.

 18 Y viendo Jesus muchas gentes alrededor de s, mand pasar  la otra parte 
[del lago.]

 19 Y llegndose un escriba, le dijo: Maestro, te seguir donde quiera que 
fueres.

 20 Y Jesus le dijo: las zorras tienen cavernas, y las aves del cielo nidos; 
mas el Hijo del hombre no tiene donde recueste [su] cabeza.

 21 Y otro de sus discpulos le dijo: Seor, dme licencia que vaya primero, 
y entierre  mi padre.

 22 Y Jesus le dijo: Sgueme; deja que los muertos entierren  sus muertos.

 23 Y entrando l en el barco, sus discpulos le siguieron.

 24 Y h aqu fu hecho en la mar un gran movimiento, que el barco se cubria 
de las ondas: mas l dormia.

 25 Y llegndose sus discpulos le despertaron, diciendo: Seor, slvanos, 
[que] perecemos.

 26 Y l les dice: Por qu temeis, [hombres] de poca f? Entnces, 
levantndose, reprendi  los vientos y  la mar, y fu grande bonanza.

 27 Y los hombres se maravillaron, diciendo: Qu [hombre] es este, que aun 
los vientos y la mar le obedecen?

 28 Y como l hubo llegado en la otra ribera al pas de los Guerguesenos, le 
vinieron al encuentro dos endemoniados que salian de los sepulcros, fieros en 
gran manera, que nadie podia pasar por aquel camino.

 29 Y h aqu clamaron, diciendo: Qu tenemos contigo, Jesus Hijo de Dios? 
has venido ac  molestarnos ntes de tiempo?

 30 Y estaba ljos de ellos un hato de muchos puercos paciendo.

 31 Y los demonios le rogaron, diciendo: Si nos echas, permtenos ir  aquel 
hato de puercos.

 32 Y les dijo: Id. Y ellos salieron, y se fueron  aquel hato de puercos: y 
h aqu, todo el hato de los puercos se precipit de un despeadero en la 
mar, y murieron en las aguas.

 33 Y los porqueros huyeron, y viniendo  la ciudad contaron todas las cosas, 
y lo que habia pasado con los endemoniados.

 34 Y h aqu toda la ciudad sali  encontrar  Jesus: y cuando le vieron, 
le rogaban que saliese de sus trminos.



CAPITULO 9.

 1 ENTNCES entrando en el barco,  pas  la otra parte, y vino  su ciudad.

 2 Y h aqu le trajeron un paraltico echado en una cama: y viendo Jesus la 
f de ellos, dijo al paraltico: Confia hijo: tus pecados te son perdonados.

 3 Y h aqu algunos de los escribas decian dentro de s: Este blasfema.

 4 Y viendo Jesus sus pensamientos, dijo: Por qu pensais mal en vuestros 
corazones?

 5 Porque, Qu es ms fcil, decir: los pecados te son perdonados: O decir: 
Levntate, y anda?

 6 Pues para que sepais que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra de 
perdonar pecados, (dice entnces al paraltico): Levntate, toma tu cama, y 
vete  tu casa.

 7 Entnces l se levant, y se fu  su casa.

 8 Y las gentes vindo[lo], se maravillaron, y glorificaron  Dios, que habia 
dado tal potestad  los hombres.

 9 Y pasando Jesus de all, vi  un hombre, que estaba sentado al banco de 
los pblicos tributos el cual se llamaba Mateo; y dcele: Sgueme. Y se 
levant, y le sigui.

 10 Y aconteci que estando l sentado  la mesa en casa, h aqu que muchos 
publicanos y pecadores, que habian venido, se sentaron juntamente  la mesa 
con Jesus y sus discpulos.

 11 Y viendo [esto] los Farisos, dijeron  sus discpulos: Por que come 
vuestro Maestro con los publicanos y pecadores,

 12 Y oyndolo Jesus les dijo: los que estn sanos, no tienen necesidad de 
mdico, sino los enfermos.

 13 Andad pues, y aprended qu cosa es, Misericordia quiero, y no sacrificio: 
Porque no he venido  llamar justos, sino pecadores  arrepentimiento.

 14 Entnces los discpulos de Juan vienen  l, diciendo: Por qu nosotros 
y los Farisos ayunamos muchas veces, y tus discpulos no ayunan?

 15 Y Jesus les dijo: Pueden los que son de bodas tener luto entre tanto que 
el Esposo est con ellos? mas vendrn dias, cuando el Esposo ser quitado de 
ellos, y entnces ayunarn.

 16 Y nadie echa remiendo de pao recio en vestido viejo; porque el tal 
remiendo tira del vestido, y se hace peor la rotura.

 17 Ni echan vino nuevo en cueros viejos: de otra manera los cueros se 
rompen, y el vino se derrama, y se pierden los cueros: mas echan el vino 
nuevo en cueros nuevos, y lo uno y lo otro se conserva juntamente.

 18 Hablando l estas cosas  ellos, h aqu vino un principal, y le adoraba, 
diciendo: Mi hija es muerta poco h: mas ven, y pon tu mano sobre ella, y 
vivir.

 19 Y se levant Jesus, y le sigui, y sus discpulos.

 20 Y h aqu una mujer enferma de flujo de sangre doce aos habia, 
llegndose por detrs, toc la franja de su vestido:

 21 Porque decia entre s: Si tocare solamente su vestido, ser salva.

 22 Mas Jesus volvindose, y mirndola, dijo: Confia, hija, tu f te ha 
salvado. Y la mujer fu salva desde aquella hora.

 23 Y llegado Jesus  casa del principal, viendo los taedores de flautas, y 
la gente que hacia bullicio,

 24 Dceles: Apartos, que la muchacha no es muerta, mas duerme. Y se 
burlaban de l.

 25 Y como la gente fu echada fuera, entr, y tomla de la mano, y se 
levant la muchacha.

 26 Y sali esta fama por toda aquella tierra.

 27 Y pasando Jesus de all, le siguieron dos ciegos dando voces, y diciendo: 
Ten misericordia de nosotros, Hijo de David.

 28 Y llegado  la casa, vinieron  l los ciegos; y Jesus les dice: Creeis 
que puedo hacer esto? Ellos dicen: S, Seor.

 29 Entnces toc los ojos de ellos, diciendo: Conforme  vuestra f os sea 
hecho.

 30 Y los ojos de ellos fueron abiertos. Y Jesus les encarg rigurosamente, 
diciendo: Mirad [que] nadie [lo] sepa.

 31 Mas ellos salidos, divulgaron su fama por toda aquella tierra.

 32 Y saliendo ellos, h aqu le trajeron un hombre mudo endemoniado.

 33 Y echado fuera el demonio, el mudo hablo: y las gentes se maravillaron 
diciendo: Nunca ha sido vista cosa semejante en Israel.

 34 Mas los Farisos decian: Por el prncipe de los demonios echa fuera los 
demonios.

 35 Y rodeaba Jesus por todas las ciudades y aldas, enseando en las 
sinagogas de ellos, y predicando el Evangelio del reino, y sanando toda 
enfermedad y todo achaque en el pueblo.

 36 Y viendo las gentes, tuvo compasion de ellas; porque estaban derramadas y 
esparcidas, como ovejas que no tienen pastor.

 37 Entnces dice  sus discpulos: A la verdad la mies [es] mucha, mas los 
obreros pocos.

 38 Rogad pues al Seor de la mies, que envie obreros para su mies.



CAPITULO 10.

 1 Entnces llamando sus doce discpulos, les di potestad contra los 
espritus inmundos, para que los echasen fuera, y sanasen toda enfermedad y 
toda dolencia.

 2 Y los nombres de los doce apstoles son estos: el primero, Simon, que es 
dicho Pedro, y Andrs su hermano; Jacobo [hijo] de Zebedo, y Juan su 
hermano:

 3 Felipe, y Bartolom; Toms, y Mateo el publicano: Jacobo [hijo] de Alfo, 
y Lebo, por sobrenombre Tado:

 4 Simon el Cananita, y Jdas Iscariote, que tambien le entreg.

 5 Estos doce envi Jess,  los cuales di mandamiento diciendo: Por el 
camino de los Gentiles no ireis, y en ciudad de Samaritanos no entreis:

 6 Mas id ntes  las ovejas perdidas de la casa de Israel.

 7 Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado.

 8 Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios: 
de gracia recibsteis, dad de gracia.

 9 No apresteis oro, ni plata, ni cobre, en vuestras bolsas;

 10 Ni alforja para el camino, ni dos ropas de vestir, ni zapatos, ni bordon; 
porque el obrero digno es de su alimento.

 11 Mas en cualquier ciudad,  alda donde entrareis, investigad quin sea en 
ella digno, y reposad all hasta que salgais.

 12 Y entrando en la casa, saludadla.

 13 Y si la casa fuere digna, vuestra paz vendr sobre ella: mas si no fuere 
digna, vuestra paz se volver  vosotros.

 14 Y cualquiera que no os recibiere, ni oyere vuestras palabras, salid de 
aquella casa,  ciudad, y sacudid el polvo de vuestros pis.

 15 De cierto os digo, [que el castigo] ser mas tolerable  la tierra de los 
de Sodoma, y de los de Gomorra en el dia del juicio, que  aquella ciudad.

 16 H aqu, yo os envo como  ovejas en medio de lobos: sed pues prudentes 
como serpientes, y sencillos como palomas.

 17 Y guardos de los hombres: porque os entregarn en concilios, y en sus 
sinagogas os azotarn.

 18 Y aun  prncipes y  reyes seris llevados por causa de m, por 
testimonio  ellos y  los Gentiles.

 19 Mas cuando os entregaren, no os apureis por como  qu hablaris: porque 
en aquella hora os ser dado qu habeis de hablar.

 20 Porque no sois vosotros los que hablais, sino el Espritu de vuestro 
Padre que habla en vosotros.

 21 Y el hermano entregar al hermano  la muerte, y el padre al hijo: y los 
hijos se levantarn contra los padres, y los harn morir.

 22 Y seris aborrecidos de todos por mi nombre: mas el que soportare hasta 
el fin, ste sera salvo.

 23 Mas cuando os persiguieren en esta ciudad, huid  la otra: porque de 
cierto os digo, [que] no acabaris de andar todas las ciudades de Israel, que 
no venga el Hijo del hombre.

 24 El discpulo no es ms que su Maestro, ni el siervo mas que su Seor.

 25 Bstale al discpulo ser como su Maestro, y al siervo como su Seor: si 
al [mismo] Padre de la familia llamaron Beelzebub, cunto mas  los de su 
casa?^

 26 As que no los temais: porque nada hay encubierto, que no haya de ser 
manifestado; ni oculto, que no haya de saberse.

 27 Lo que os digo en tinieblas, decidlo en la luz: y lo que os al oido, 
predicadlo desde los terrados.

 28 Y no temais  los que matan el cuerpo, mas al alma no pueden matar: temed 
ntes  aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.

 29 No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo ni uno de ellos cae 
 tierra sin vuestro Padre.

 30 Pues aun vuestros cabellos estn todos contados.

 31 As que no temais: ms valeis vosotros que muchos pajarillos.

 32 Cualquiera pues que me confesare delante de los hombres, le confesar yo  
tambien delante de mi Padre, que [est] en los cielos.

 33 Y cualquiera que me negare delante de los hombres, le negar yo tambien 
delante de mi Padre, que [est] en los cielos.

 34 No penseis que he venido para meter paz en la tierra: no he venido para 
meter paz, sino espada.

 35 Porque he venido para hacer disension del hombre contra su padre, y de la 
hija contra su madre, y de la nuera contra su suegra.

 36 Y los enemigos del hombre, los de su casa.

 37 El que ama padre  madre mas que  m, no es digno de m: y el que ama 
hijo  hija ms que  m, no es digno de m.

 38 Y el que no toma su cruz, y sigue en pos de m, no es digno de m.

 39 El que hallare su vida, la perder: y el que perdiere su vida por causa 
de m, la hallar.

 40 El que os recibe  vosotros,  m recibe; y el que  m recibe, recibe al 
que me envi.

 41 El que recibe profeta en nombre de profeta, merced de profeta recibir: y 
el que recibe justo en nombre de justo, merced de justo recibir.

 42 Y cualquiera que diere  uno de estos pequeitos un vaso de [agua] fria 
solamente, en nombre de discpulo, de cierto os digo, [que] no perder su 
recompensa.



CAPITULO 11.

 1 Y FU, que acabando Jesus de dar  mandamientos  sus doce discpulos, se 
fu de all  ensear y  predicar en las ciudades de ellos.

 2 Y oyendo Juan en la prision los hechos de Cristo, le envi dos de sus 
discpulos,

 3 Diciendo: Eres t aquel que habia de venir,  esperarmos  otro?

 4 Y respondiendo Jesus, les dijo: Id, y haced saber  Juan las cosas que os 
y veis.

 5 Los ciegos ven, y los cojos andan; los leprosos son limpiados, y los 
sordos oyen; los muertos son resucitados, y  los pobres es anunciado el 
Evangelio.

 6 Y bienaventurado es el que no fuere escandalizado en m.

 7 E idos ellos, comenz Jesus  decir de Juan  las gentes: Qu salisteis  
ver al desierto? una caa que es meneada del viento?

 8 Mas qu salsteis  ver? un hombre cubierto de delicados vestido? H 
aqu, los que traen [vestidos] delicados, en las casas de los reyes estn.

 9 Mas qu salisteis  ver? un profeta? tambien os digo, y ms que profeta.

 10 Porque este es de quien est escrito: H aqu yo envio mi mensajero 
delante de tu faz, que aparejar tu camino delante de t.

 11 De cierto os digo, [que] no se levant entre los que nacen de mujeres 
otro mayor que Juan el Bautista: mas el que es muy ms pequeo en el reino de 
los cielos, mayor es que l.

 12 Desde los dias de Juan el Bautista hasta ahora, al reino de los cielos se 
hace fuerza, y los valientes le arrebatan.

 13 Porque todos los profetas y la ley hasta Juan profetizaron.

 14 Y si quereis recibir, l es aquel Elas que habia de venir.

 15 El que tiene oidos para oir, oiga.

 16 Mas  quin comparar esta generacion? Es semejante  los muchachos que 
se sientan en las plazas, y dan voces  sus compaeros,

 17 Y dicen: Os taimos flauta, y no bailsteis; os endechamos, y no 
lamentsteis.

 18 Porque vino Juan, que ni comia ni bebia, y dicen: Demonio tiene.

 19 Vino el Hijo del hombre, que come y bebe; y dicen: H aqu un hombre 
comilon, y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores. Mas la 
sabidura es justificada por sus hijos.

 20 Entnces comenz  reconvenir  las ciudades en las cuales habian sido 
hechas muy muchas de sus maravillas, porque no se habian arrepentido, 
[diciendo:]

 21 Ay de t, Corazin! Ay de t, Bethsaida! porque si en Tiro y en Sidon 
fueran hechas las maravillas que han sido hechas en vosotras, en otro tiempo 
se hubieran arrepentido en saco y en ceniza.

 22 Por tanto os digo, [que]  Tiro y  Sidon ser ms tolerable [el castigo] 
en el dia del juicio, que  vosotras.

 23 Y t, Capernaum, que eres levantada hasta el cielo, hasta los infiernos 
sers abajada: porque si en los de Sodoma fueran hechas las maravillas que 
han sido hechas en t, hubieran quedado hasta el dia de hoy.

 24 Por tanto os digo, [que]  la tierra de los de Sodoma ser ms tolerable 
[el castigo] en el dia del juicio, que  t.

 25 En aquel tiempo, respondiendo Jesus, dijo: Te alabo, Padre, Seor del 
cielo y de la tierra, que hayas escondido estas cosas de los sabios y de los 
entendidos, y las hayas revelado  los nios.

 26 As, Padre, pues que as agrad en tus ojos.

 27 Todas las cosas me son entregadas de mi Padre: y nadie conoci al Hijo, 
sino el Padre: ni al Padre conoci alguno, sino el Hijo, y [aquel]  quien el 
Hijo [lo] quisiere revelar.

 28 Venid  m todos los que estais trabajados, y cargados, que yo os har 
descansar.

 29 Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de m; que soy manso y humilde 
de corazon; y hallaris descanso para vuestras almas.

 30 Porque mi yugo es fcil, y ligera mi carga.



CAPITULO 12.

 1 EN aquel tiempo iba Jesus por los sembrados en Sbado; y sus discpulos 
tenian hambre, y comenzaron  coger espigas, y  comer.

 2 Y vindo[lo] los Farisos le dijeron: H aqu tus discpulos hacen lo que 
no es lcito hacer en Sbado.

 3 Y l les dijo: No habeis leido qu hizo David, teniendo l hambre y los 
que con l estaban?

 4 Cmo entr en la casa de Dios, y comi los panes de la proposicion, que 
no le era lcito comer, ni  los que estaban con l, sino  solos los 
sacerdotes?

 5 O no habeis leido en la ley, que los Sbados en el templo los sacerdotes 
profanan el Sbado, y son sin culpa?

 6 Pues os digo que [uno] mayor que el templo est aqu.

 7 Mas si supieseis que es: Misericordia quiero, y no sacrificio; no 
condenariais  los inocentes:

 8 Porque Seor es del Sbado el Hijo del hombre.

 9 Y partindose de all, vino  la sinagoga de ellos.

 10 Y h aqu habia [all] uno que tenia una mano seca: y le preguntaron, 
diciendo: Es lcito curar en Sbado? por acusarle.

 11 Y l les dijo: Qu hombre habr de vosotros, que tenga una oveja, y si 
cayere esta en una fosa en Sbado, no le eche mano, y [la] levante?

 12 Pues cunto mas vale un hombre que una oveja? As que lcito es en los 
Sbados hacer bien.

 13 Entonces dijo  aquel hombre: Extiende tu mano. Y l [la] extendi, y 
[le] fu restituida sana como la otra.

 14 Y salidos los Farisos, consultaron contra l para destruirle.

 15 Mas sabindo[lo] Jesus, se apart de all: y le siguieron muchas gentes, 
y sanaba  todos.

 16 Y l les encargaba eficazmente que no le descubriesen:

 17 Para que se cumpliese lo que estaba dicho por el profeta Isaas, que 
dijo:

 18 H aqu mi Siervo, al cual he escogido; mi Amado, en el cual se agrada mi 
alma: pondr mi Espritu sobre l, y  los Gentiles anunciar juicio.

 19 No contender, ni vocear: ni nadie oir en las calles su voz.

 20 La caa cascada no quebrar, y el pbilo que humea no apagar, hasta que 
saque  victoria el juicio.

 21 Y en su nombre esperarn los Gentiles.

 22 Entnces fu traido  l un endemoniado, ciego y mudo: y le san, de tal 
manera que el ciego y mudo hablaba y veia.

 23 Y todas las gentes estaban atnitas, y decian: Es este aquel Hijo de 
David?

 24 Mas los Farisos, oyndo[lo], decian: Este no echa fuera los demonios, 
sino por Beelzebub, prncipe de los demonios.

 25 Y Jesus, como sabia los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino 
dividido contra s mismo es desolado; y toda ciudad,  casa, dividida contra 
s misma, no permanecer.

 26 Y si Satans echa fuera  Satans, contra s mismo est dividido: cmo, 
pues, permanecer su reino?

 27 Y si yo por Beelzebub echo fuera los demonios, vuestros hijos por quin 
[los] echan? por tanto ellos sern vuestros jueces.

 28 Y si por Espritu de Dios yo echo fuera los demonios, ciertamente ha 
llegado  vosotros el reino de Dios.

 29 Porque cmo puede alguno entrar en la casa del valiente, y saquear sus 
alhajas, si primero no prendiere al valiente? y entnces saquear su casa.

 30 El que no es conmigo, contra m es; y el que conmigo no recoge, derrama.

 31 Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia ser perdonado  los hombres; 
mas la blasfemia contra el Espritu no ser perdonada  los hombres,

 32 Y cualquiera que hablare contra el Hijo del hombre, le ser perdonado; 
mas cualquiera que hablare contra el Espritu Santo, no le ser perdonado, ni 
en este siglo, ni en el venidero.

 33 O haced el rbol bueno, y su fruto bueno;  haced el rbol corrompido, y 
su fruto daado: porque por el fruto es conocido el rbol.

 34 Generacion de vboras, cmo podeis hablar bien, siendo malos? porque de 
la abundancia del corazon habla la boca.

 35 El hombre bueno del buen tesoro del corazon saca buenas cosas: y el 
hombre malo del mal tesoro saca malas cosas.

 36 Mas yo os digo, que toda palabra ociosa, que hablaren los hombres, de 
ella darn cuenta en el dia del juicio.

 37 Porque por tus palabras sers justificado, y por tus palabras sers 
condenado.

 38 Entnces respondieron algunos de los escribas y de los Farisos, 
diciendo: Maestro deseamos ver de t seal.

 39 Y l respondi, y les dijo: La generacion mala y adulterina demanda 
seal; mas seal no le ser dada, sino la seal de Jons profeta.

 40 Porque como estuvo Jons en el vientre de la ballena tres dias y tres 
noches, as estar el Hijo del hombre en el corazon de la tierra tres dias y 
tres noches.

 41 Los hombres de Nnive se levantarn en el juicio con esta generacion, y 
la condenarn: porque ellos se arrepintieron  la predicacion de Jons; y h 
aqu mas que Jons en este lugar.

 42 La reina del Austro se levantar en el juicio con esta generacion, y la 
condenar: porque vino de los fines de la tierra para oir la sabidura de 
Salomon; y h aqu ms que Salomon en este lugar.

 43 Cuando el espritu inmundo ha salido del hombre, anda por lugares secos, 
buscando reposo, y no [lo] halla.

 44 Entnces dice: Me volver  mi casa, de donde sal: y cuando viene, [la] 
halla desocupada, barrida, y adornada.

 45 Entnces va, y toma consigo otros siete espritus peores que l, y 
entrados moran all; y son peores las cosas ltimas del tal hombre que las 
primeras: as tambien acontecer  esta generacion mala.

 46 Y estando l aun hablando  las gentes, h aqu su madre y sus hermanos 
estaban fuera, que le querian hablar.

 47 Y le dijo uno: H aqu tu madre y tus hermanos estn fuera, que te 
quieren hablar.

 48 Y respondiendo l al que le decia [esto,] dijo: Quin es mi madre, y 
quines son mis hermanos?

 49 Y extendiendo su mano hcia sus discpulos, dijo: H aqu mi madre y mis 
hermanos.

 50 Porque todo aquel que hiciere la voluntad de mi Padre que [est] en los 
cielos, ese es mi hermano, y hermana, y madre.



CAPITULO 13.

1 Y AQUEL dia, saliendo Jesus de casa, se sent junto  la mar.

 2 Y se allegaron  el muchas gentes; y entrndose l en el barco, se sent, 
y toda la gente estaba  la ribera.

 3 Y les habl muchas cosas por parbolas, diciendo: H aqu el que sembraba, 
sali  sembrar.

 4 Y sembrando, parte [de la simiente] cay junto al camino; y vinieron las 
aves, y la comieron.

 5 Y parte cay en pedregales, donde no tenia mucha tierra; y naci luego, 
porque no tenia profundidad de tierra.

 6 Mas en saliendo el sol, se quem; y secse, porque no tenia raiz.

 7 Y parte cay en espinas; y las espinas crecieron, y la ahogaron.

 8 Y parte cayo en buena tierra, y di fruto, cual  ciento, cual  sesenta, 
y cual  treinta.

 9 Quien tiene oidos para oir, oiga.

 10 Entnces, llegndose los discpulos, le dijeron: Por que les hablas por 
parbolas?

 11 Y l respondiendo, les dijo: Porque  vosotros es concedido saber los 
misterios del reino de los cielos, mas  ellos no es concedido.

 12 Porque  cualquiera que tiene, se le dar, y tendr mas: pero al que no 
tiene, aun lo que tiene le ser quitado.

 13 Por eso les hablo por parbolas, porque viendo no ven, y oyendo no oyen, 
ni entienden.

 14 De manera que se cumple en ellos la profeca de Isaas, que dice: De oido 
oiris, y no entenderis; y viendo veris, y no miraris.

 15 Porque el corazon de este pueblo esta engrosado, y de los oidos oyen 
pesadamente, y de sus ojos guian: para que no vean de los ojos, y oigan de 
los oidos, y del corazon entiendan, y se conviertan, y yo los sane.

 16 Mas bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oidos, porque 
oyen.

 17 Porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos desearon ver lo 
que veis, y no [lo] vieron; y oir lo que os, y no [lo] oyeron.

 18 Oid pues vosotros la parbola del que siembra.

 19 Oyendo cualquiera la palabra del reino, y no entendindo[la,] viene el 
malo, y arrebata lo que fu sembrado en su corazon: este es el que fu 
sembrado junto al camino.

 20 Y el que fu sembrado en pedregales, este es el que oye la palabra, y 
luego la recibe con gozo;

 21 Mas no tiene raiz en s, ntes es temporal: que venida la afliccion  la 
persecucion por la palabra, luego se ofende.

 22 Y el que fu sembrado en espinas este es el que oye la palabra; pero el 
afan de este siglo, y el engao de las riquezas ahogan la palabra, y hcese 
infructuosa.

 23 Mas el que fu sembrado en buena tierra, este es el que oye y entiende la 
palabra, y el que lleva el fruto; y lleva uno  ciento, y otro  sesenta, y 
otro  treinta.

 24 Otra parbola les propuso, diciendo: El reino de los cielos es semejante 
al hombre que siembra buena simiente en su campo.

 25 Mas durmiendo los hombres, vino su enemigo, y sembr zizaa entre el 
trigo, y se fu.

 26 Y como la yerba sali,  hizo fruto, entnces apareci tambien la zizaa.

 27 Y llegndose los siervos del padre de la familia, le dijeron: Seor, no 
sembraste buena simiente en tu campo? de dnde pues tiene zizaa?

 28 Y l les dijo: Un hombre enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: 
Quieres pues que vayamos y la cojamos?

 29 Y l dijo: No: porque cogiendo la zizana, no arranqueis tambien con ella 
el trigo.

 30 Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de 
la siega yo dir  los segadores: Coged primero la zizaa, y atadla en 
manojos para quemarla; mas recoged el trigo en mi alfol.

 31 Otra parbola les propuso, diciendo: El reino de los cielos es semejante 
al grano de mostaza, que tomndolo alguno lo sembr en su campo:

 32 El cual  la verdad es el ms pequeo de todas las simientes; mas cuando 
ha crecido, es el mayor de [todas] las hortalizas, y se hace rbol, que 
vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas.

 33 Otra parbola les dijo: El reino de los cielos es semejante  la levadura 
que tom una mujer, y escondi en tres medidas de harina, hasta que todo 
qued leudo.

 34 Todo esto habl Jesus por parbolas  las gentes; y sin parbolas no les 
hablaba:

 35 Para que se cumpliese lo que fu dicho por el profeta, que dijo: Abrir 
en parbolas mi boca; rebosar cosas escondidas desde la fundacion del mundo.

 36 Entnces, despedidas las gentes, Jesus se vino  casa; y llegndose  l 
sus discpulos, le dijeron: Declranos la parbola de la zizaa del campo.

 37 Y respondiendo l, les dijo: El que siembra la buena simiente es el Hijo 
del hombre;

 38 Y el campo es el mundo; y la buena simiente son los hijos del reino, y la 
zizaa son los hijos del malo:

 39 Y el enemigo que la sembr, es el diablo; y la siega es el fin del mundo; 
y los segadores son los ngeles.

 40 De manera que como es cogida la zizaa, y quemada al fuego, as ser en 
el fin de este siglo.

 41 Enviar el Hijo del hombre sus ngeles, y cogern de su reino todos los 
escndalos, y los que hacen iniquidad,

 42 Y los echarn en el horno de fuego: all ser el lloro, y el crujir de 
dientes.

 43 Entnces los justos resplandecern, como el sol, en el reino de su Padre: 
el que tiene oidos para oir, oiga.

 44 Ademas, el reino de los cielos es semejante al tesoro escondido en el 
campo, el cual hallado, el hombre [lo] encubre, y de gozo de ello va, y vende 
todo lo que tiene, y compra aquel campo.

 45 Tambien el reino de los cielos es semejante al hombre tratante, que busca 
buenas perlas;

 46 Que hallando una preciosa perla fu, y vendi todo lo que tenia, y la 
compr.

 47 Asimismo el reino de los cielos es semejante  la red, que echada en la 
mar, coge de todas suertes [de peces:]

 48 La cual estando llena, la sacaron  la orilla; y sentados, cogieron lo 
bueno en vasos, y lo malo echaron fuera.

 49 As ser al fin del siglo: saldrn los ngeles, y apartarn  los malos 
de entre los justos,

 50 Y los echarn en el horno del fuego: all ser el lloro, y el crujir de 
dientes.

 51 Y Jesus les dice: Habeis entendido todas estas cosas? Ellos le 
responden: S, Seor.

 52 Y l les dijo: Por eso todo escriba docto en el reino de los cielos, es 
semejante  un padre de familia, que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas 
viejas.

 53 Y aconteci [que] acabando Jesus estas parbolas, pas de all.

 54 Y venido  su tierra, les enseaba en la sinagoga de ellos, de tal manera 
que ellos estaban atnitos, y decian: De dnde tiene este esta sabidura, y 
[estas] maravillas?

 55 No es este el hijo del carpintero? no se llama su madre Mara; y sus 
hermanos, Jacobo, y Jos, y Simon, y Judas?

 56 Y no estn todas sus hermanas con nosotros? De dnde pues tiene este 
todas estas cosas?

 57 Y se escandalizaban en l. Mas Jesus les dijo: No hay profeta sin honra, 
sino en su tierra, y en su casa.

 58 Y no hizo all muchas maravillas,  causa de la incredulidad de ellos.



CAPITULO 14.

 1 EN aquel tiempo Herdes el tetrarca oy la fama de Jesus,

 2 Y dijo  sus criados: Este es Juan el Bautista: l ha resucitado de los 
muertos, y por eso virtudes obran en l.

 3 Porque Herdes habia prendido  Juan, y le habia aprisionado, y puesto en 
la crcel, por causa de Herodas, mujer de Felipe su hermano.

 4 porque Juan le decia: No te es lcito tenerla.

 5 Y queria matarle, mas temia al pueblo; porque le tenian como  profeta.

 6 Mas celebrndose el dia del nacimiento de Herdes, la hija de Herodas 
danz en medio y agrad  Herdes.

 7 Y prometi l con juramento de darle todo lo que pidiese.

 8 Y ella, instruida primero de su madre, dijo: Dme aqu en un plato la 
cabeza de Juan el Bautista.

 9 Entnces el rey se entristeci: mas por el juramento, y por los que 
estaban juntamente  la mesa, mand que se [le] diese.

 10 Y enviando degoll  Juan en la crcel.

 11 Y fu traida su cabeza en un plato, y dada  la muchacha; y ella [la] 
present  su madre.

 12 Entnces llegaron sus discpulos, y tomaron el cuerpo, y lo enterraron; y 
fueron, y dieron las nuevas  Jesus.

 13 Y oyndo[lo] Jesus, se apart de all en un barco  un lugar desierto 
apartado: y cuando las gentes [lo] oyeron, le siguieron  pi de las 
ciudades.

 14 Y saliendo Jesus, vi un gran gento, y tuvo compasion de ellos, y san 
los que de ellos habia enfermos.

 15 Y cuando fu la tarde del dia, se llegaron  l sus discpulos, diciendo: 
El lugar es desierto, y el tiempo es ya pasado: despide las gentes, para que 
se vayan por las aldas, y compren para s de comer.

 16 Y Jesus les dijo: No tienen necesidad de irse; dadles vosotros de comer.

 17 Y ellos dijeron: No tenemos aqu sino cinco panes y dos peces.

 18 Y el les dijo: Tradmelos ac.

 19 Y mandando  las gentes recostarse sobre la yerba, y tomando los cinco 
panes y los dos peces, alzando los ojos al cielo, bendijo; y parti y di los 
panes  los discpulos, y los discpulos  las gentes.

 20 Y comieron todos, y se hartaron: y alzaron lo que sobr de los pedazos, 
doce cestas llenas.

 21 Y los que comieron fueron como cinco mil hombres, sin las mujeres y los 
nios.

 22 Y luego Jesus hizo  sus discpulos entrar en el barco,  ir delante de 
l  la otra parte [del lago,] entre tanto que l despedia las gentes.

 23 Y despedidas las gentes, subi al monte, apartado,  orar: y como fu la 
tarde del dia, estaba all solo.

 24 Y ya el barco estaba en medio de la mar, atormentado de las ondas; porque 
el viento era contrario.

 25 Mas  la cuarta vela de la noche Jesus fu  ellos andando sobre la mar.

 26 Y los discpulos, vindole andar sobre la mar, se turbaron, diciendo: 
[Alguna] fantasma es. Y dieron voces de miedo.

 27 Mas luego Jesus les habl, diciendo: Confiad: yo soy; no tengais miedo.

 28 Entnces le respondi Pedro, y dijo: Seor, si tu eres, manda que yo vaya 
 t sobre las aguas.

 29 Y l dijo: Ven. Y descendiendo Pedro del barco, andaba sobre las aguas 
para ir  Jesus.

 30 Mas viendo el viento fuerte, tuvo miedo; y comenzndose  hundir, di 
voces, diciendo: Seor, slvame.

 31 Y luego Jesus extendiendo la mano, trab de l, y le dice: Oh [hombre] de 
poca f, por qu dudaste?

 32 Y como ellos entraron en el barco, sosegse el viento.

 33 Entnces los que [estaban] en el barco vinieron, y le adoraron, diciendo: 
Verdaderamente eres Hijo de Dios.

 34 Y llegando  la otra parte, vinieron  la tierra de Genezaret.

 35 Y como le conocieron los hombres de aquel lugar, enviaron por toda 
aquella tierra alrededor, y trajeron  l todos los enfermos:

 36 Y le rogaban que solamente tocasen el borde de su manto; y todos los que 
tocaron, quedaron sanos.



CAPITULO 15.

 Entnces llegaron  Jesus ciertos escribas y Farisos de Jerusalem, 
diciendo:

 2 Por que tus discpulos traspasan la tradicion de los ancianos? porque no 
se lavan las manos cuando comen pan.

 3 Y l respondiendo, les dijo: Por qu tambien vosotros traspasais el 
mandamiento de Dios por vuestra tradicion?

 4 Porque Dios mand, diciendo: Honra al padre y  la madre: y, El que 
maldijere al padre   la madre, muera de muerte.

 5 Mas vosotros decs: Cualquiera que dir al padre   la madre: [Es ya] 
ofrenda mia [ Dios] todo aquello con que pudiera valerte,

 6 No deber honrar  su padre   su madre [con socorro.] As habeis 
invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradicion.

 7 Hipcritas, bien profetiz de vosotros Isaas, diciendo:

 8 Este pueblo de labios me honra; mas su corazon lejos est de m.

 9 Mas en vano me honran, enseando doctrinas [y] mandamientos de hombres.

 10 Y llamando  s las gentes, les dijo: Oid, y entended.

 11 No lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la 
boca, esto contamina al hombre.

 12 Entnces llegndose sus discpulos le dijeron: Sabes que los Farisos 
oyendo esta palabra se ofendieron?

 13 Mas respondiendo l, dijo: Toda planta que no plant mi Padre celestial 
ser desarraigada.

 14 Dejadlos: son ciegos guias de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, 
ambos caern en el hoyo.

 15 Y respondiendo Pedro, le dijo: Declranos esta parbola.

 16 Y Jesus dijo: Aun tambien vosotros sois sin entendimiento?

 17 No entendeis aun, que todo lo que entra en la boca, va al vientre, y es 
echado en la letrina?

 18 Mas lo que sale de la boca del corazon sale, y esto contamina al hombre

 19 Porque del corazon salen los malos pensamientos, muertes, adulterios, 
fornicaciones, hurtos, falsos testimonios, blasfemias.

 20 Estas cosas son las que contaminan al hombre: que comer con las manos por 
lavar no contamina al hombre.

 21 Y saliendo Jesus de all, se fu  las partes de Tiro y de Sidon.

 22 Y h aqu una mujer Chanana, que habia salido de aquellos trminos, 
clamaba dicindole: Seor, Hijo de David, ten misericordia de m; mi hija es 
malamente atormentada del demonio.

 23 Mas l no le respondi palabra. Entnces llegndose sus discpulos, le 
rogaron, diciendo: Despchala, pues da voces tras nosotros.

 24 Y l respondiendo, dijo: No soy enviado sino  las ovejas perdidas de la 
casa de Israel.

 25 Entnces ella vino, y le ador, diciendo: Seor, socrreme.

 26 Y respondiendo l, dijo: No es bien tomar el pan de los hijos, y echarlo 
  los perrillos.

 27 Y ella dijo: S, Seor: mas los perrillos comen de las migajas que caen 
de la mesa de sus seores.

 28 Entnces respondiendo Jesus dijo: Oh mujer, grande [es] tu f: sea hecho 
contigo como quieres. Y fu sana su hija desde aquella hora.

 29 Y partido Jesus de all, vino junto al mar de Galila; y subiendo al 
monte, se sent all.

 30 Y llegaron  l muchas gentes, que tenian consigo cojos, ciegos, mudos, 
mancos, y otros muchos [enfermos;] y los echaron  los pis de Jesus, y los 
san:

 31 De manera que se maravillaban las gentes, viendo hablar los mudos, los 
mancos sanos, andar los cojos, y ver los ciegos: y glorificaron al Dios de 
Israel.

 32 Y Jesus llamando  sus discpulos, dijo: Tengo lastima de la gente, que 
ya [hace] tres dias [que] perseveran conmigo, y no tienen qu comer: y 
enviarlos ayunos no quiero; porque no desmayen en el camino.

 33 Entnces sus discpulos le dicen: Dnde tenemos nosotros tantos panes en 
el desierto, que hartemos tan gran compaa?

34 Y Jesus les dice: Cuntos panes teneis? Y ellos dijeron: Siete, y unos 
pocos pececillos.

 35 Y mand  las gentes que se recostasen sobre la tierra.

 36 Y tomando los siete panes y los peces, haciendo gracias, parti, y di  
sus discpulos, y los discpulos  la gente.

 37 Y comieron todos, y se hartaron: y alzaron lo que sobr de los pedazos, 
siete espuertas llenas.

 38 Y eran los que habian comido cuatro mil hombres, sin las mujeres y los 
nios.

 39 Entnces despedidas las gentes, subi en el barco, y vino  los trminos 
de Magdal.



CAPITULO 16.

 1 Y LLEGNDOSE los Farisos y los Saducos, para tentar[le,] le pedian que 
les mostrase seal del cielo.

 2 Mas l respondiendo, les dijo: Cuando es la tarde del dia, decs: Sereno; 
porque el cielo tiene arreboles:

 3 Y  la maana: Hoy tempestad; porque tiene arreboles el cielo triste. 
Hipcritas, que sabeis hacer diferencia en la faz del cielo; y en las 
seales de los tiempos no podeis?

 4 La generacion mala y adulterina demanda seal, mas seal no le ser dada 
sino la seal de Jons profeta. Y dejndolos, se fu.

 5 Y viniendo sus discpulos de la otra parte [del lago,] se habian olvidado 
de tomar pan.

 6 Y Jesus les dijo: Mirad, y guardos de la levadura de los Farisos, y de 
los Saducos.

 7 Y ellos pensaban dentro de s, diciendo: [Esto dice] porque no tomamos 
pan.

 8 Y entendindo[lo] Jesus, les dijo: Por qu pensais dentro de vosotros, 
[hombres] de poca fe, que no tomasteis pan?

 9 No entendeis aun, ni os acordais de los cinco panes [entre] cinco mil 
[hombres,] y cuntos cestos alzsteis?

 10 Ni de los siete panes [entre] cuatro mil, y cuntas espuertas tomsteis?

 11 Cmo [es que] no entendeis que no por el pan os dije, que os guardaseis 
de la levadura de los Farisos y de los Saducos?

 12 Entnces entendieron que no les habia dicho que se guardasen de la 
levadura de pan, sino de la doctrina de los Farisos y de los Saducos.

 13 Y viniendo Jesus  las partes de Cesara de Filipo, pregunt  sus 
discpulos, diciendo: Quin dicen los hombres que es el Hijo del hombre?

 14 Y ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; y otros, Elas; y otros, 
Jeremas,  alguno de los profetas.

 15 El les dice: Y vosotros, quin decs que soy?

 16 Y respondiendo Simon Pedro, dijo: Tu eres el Cristo, el Hijo del Dios 
viviente.

 17 Entnces respondiendo Jesus, le dijo: Bienaventurado eres, Simon, hijo de 
Jons: porque no te [lo] revel carne ni sangre; mas mi Padre que [est] en 
los cielos.

 18 Mas yo tambien te digo, que t eres Pedro; y sobre esta piedra edificar 
mi iglesia; y las puertas del infierno no prevalecern contra ella.

 19 Y  t dar las llaves del reino de los cielos: y todo lo que ligares en 
la tierra, ser ligado en los cielos: y todo lo que desatares en la tierra, 
ser desatado en los cielos.

 20 Entnces mand  sus discpulos que  nadie dijesen que l era Jesus el 
Cristo.

 21 Desde aquel tiempo comenz Jesus  declarar  sus discpulos, que le 
convenia ir  Jerusalem, y padecer mucho de los ancianos, y de los prncipes 
de los sacerdotes, y de los escribas, y ser muerto, y resucitar al tercero 
dia.

 22 Y Pedro, tomndole aparte, comenz  reprenderle, diciendo: Seor, ten 
compasion de t: en ninguna manera esto te acontezca.

 23 Entnces l volvindose, dijo  Pedro: Qutate de delante de m, Satans; 
me eres escndalo; porque no entiendes lo que [es] de Dios, sino lo que [es] 
de los hombres.

 24 Entnces Jesus dijo  sus discpulos: Si alguno quiere venir en pos de 
m, niguese  s mismo, y tome su cruz, y sgame.

 25 Porque cualquiera que quisiere salvar su vida, la perder; y cualquiera 
que perdiere su vida por causa de m, la hallar.

 26 Porque de qu aprovecha al hombre, si granjeare todo el mundo, y 
perdiere su alma? O, qu recompensa dar el hombre por su alma?

 27 Porque el Hijo del hombre vendr en la gloria de su Padre con sus 
ngeles, y entnces pagar  cada uno conforme  sus obras.

 28 De cierto os digo, [que] hay algunos de los que estn aqu, que no 
gustarn la muerte, hasta que hayan visto el Hijo del hombre viniendo en su 
reino.



CAPITULO 17.

 1 DESPUES de seis dias Jesus toma  Pedro, y  Jacobo, y  Juan su hermano, 
y los lleva aparte  un monte alto.

 2 Y se transfigur delante de ellos: y resplandeci su rostro como el sol, y 
sus vestidos fueron blancos como la luz.

 3 Y h aqu les aparecieron Moiss y Elas, hablando con l.

 4 Y respondiendo Pedro, dijo  Jesus: Seor, bien es que nos quedemos aqu: 
si quieres, hagamos aqu tres pabellones; para t uno, y para Moiss otro, y 
otro para Elas.

 5 Y estando aun l hablando, h aqu una nube de luz [que] los cubri: y h 
aqu una voz de la nube, que dijo: Este es mi Hijo amado, en el cual tomo 
contentamiento;  el oid.

 6 Y oyendo [esto] los discpulos, cayeron sobre sus rostros, y temieron en 
gran manera.

 7 Entnces, Jesus llegando, les toc, y dijo: Levantos, y no temais.

 8 Y alzando ellos sus ojos,  nadie vieron, sino  solo Jesus.

 9 Y como descendieron del monte, les mand Jesus, diciendo: No digais  
nadie la vision, hasta que el Hijo del hombre resucite de los muertos.

 10 Entnces sus discpulos le preguntaron, diciendo: Por qu dicen pues los 
escribas, que es menester que Elas venga primero?

 11 Y respondiendo Jesus, les dijo: A la verdad, Elas vendr primero; y 
restituir todas las cosas.

 12 Mas os digo, que ya vino Elas, y no le conocieron; ntes hicieron en l 
todo lo que quisieron: as tambien el Hijo del hombre padecer de ellos.

 13 Los discpulos entnces entendieron, que les habl de Juan Bautista.

 14 Y como ellos llegaron al gento vino  l un hombre hincndosele de 
rodillas;

 15 Y diciendo: Seor, ten misericordia de mi hijo; que es luntico, y padece 
malamente: porque muchas veces cae en el fuego, y muchas en el agua.

 16 Y le he presentado  tus discpulos, y no le han podido sanar.

 17 Y respondiendo Jesus, dijo: Oh generacion infiel y torcida! hasta 
cuando tengo de estar con vosotros? hasta cundo os tengo de sufrir? 
traedmele ac.

 18 Y Jesus le reprendi, y sali el demonio de l, y el mozo fu sano desde 
aquella hora.

 19 Entnces llegndose los discpulos  Jesus aparte, dijeron: Por qu 
nosotros no le pudimos echar fuera?

 20 Y Jesus les dijo: Por vuestra incredulidad: porque de cierto os digo, que 
si tuviereis f, como un grano de mostaza, diris  este monte: Psate de 
aqu all: y se pasar; y nada os ser imposible.

 21 Mas este linaje [de demonios] no sale sino por oracion y ayuno.

 22 Y estando ellos en Galila, Jesus les dijo: El Hijo del hombre ser 
entregado en manos de hombres:

 23 Y le matarn, mas al tercer dia resucitar. Y ellos se entristecieron en 
gran manera.

 24 Y como llegaron  Capernaum, vinieron  Pedro los que cobraban las dos 
dracmas, y dijeron: Vuestro Maestro no paga las dos dracmas?

 25 El dice: S. Y entrado l en casa Jesus le habl ntes, diciendo: Qu te 
parece, Simon? Los reyes de la tierra de quin cobran los tributos,  el 
censo? de sus hijos,  de los extraos?

 26 Pedro le dice: De los extraos. Jesus le dijo: Luego los hijos son 
francos.

 27 Mas porque no los escandalicemos v  la mar, y echa el anzuelo, y el 
primer pez que viniere, tmalo, y abierta su boca hallars un estatero: 
tmalo, y dselo por m, y por t.



CAPITULO 18.

 1 EN aquel tiempo se llegaron los discpulos  Jesus, diciendo: Quin es el 
mayor en el reino de los cielos?

 2 Y llamando Jesus un nio, le puso en medio de ellos,

 3 Y dijo: De cierto os digo, que si no os volviereis, y fuereis como nios, 
no entraris en el reino de los cielos.

 4 As que cualquiera que se humillare como este nio, este es el mayor en el 
reino de los cielos.

 5 Y cualquiera que recibiere  un tal nio en mi nombre,  m recibe.

 6 Y cualquiera que escandalizare  alguno de estos pequeos, que creen en 
m, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno y 
que se le anegase en el profundo de la mar.

 7 Ay del mundo por los escndalos! porque necesario es que vengan 
escndalos mas ay de aquel hombre, por el cual viene el escndalo!

 8 Por tanto, si tu mano  tu pi te fuere ocasion de caer, crtalos y 
cha[los] de t: mejor te es entrar cojo  manco en la vida, que teniendo dos 
manos  dos pis ser echado en el fuego eterno.

 9 Y si tu ojo te fuere ocasion de caer, scalo y cha[lo] de t: mejor te es 
entrar con un solo ojo en la vida, que teniendo dos ojos ser echado en el 
infierno del fuego.

 10 Mirad no tengais en poco  alguno de estos pequeos: porque os digo, que 
sus ngeles en los cielos ven siempre la faz de mi Padre, que est en los 
cielos.

 11 Porque el Hijo del hombre ha venido para salvar lo que se habia perdido.

 12 Qu os parece? Si tuviese algun hombre cien ovejas, y se descarriase una 
de ellas, no iria por los montes, dejadas las noventa y nueve,  buscar la 
que se hubiera descarriado?

 13 Y si aconteciese hallarla, de cierto os digo, que ms se goza de aquella, 
que de las noventa y nueve que no se descarriaron.

 14 As no es la voluntad de vuestro Padre, que [est] en los cielos, que se 
pierda uno de estos pequeos.

 15 Por tanto si tu hermano pecare contra t, ve, y redargyele entre t y l 
solo: si te oyere, has ganado  tu hermano.

 16 Mas si no [te] oyere, toma aun contigo uno  dos para que en boca de dos 
 de tres testigos consta toda palabra.

 17 Y si no oyere  ellos, d[lo]  la iglesia: y si no oyere  la iglesia, 
tnle por un tnico, y un publicano.

 18 De cierto os digo [que] todo lo que ligareis en la tierra, ser ligado en 
el cielo: y todo lo^ que desatareis en la tierra, sera desatado en el cielo.

 19 Otra vez os digo, que si dos de vosotros se convinieren en la tierra, de 
toda cosa que pidieren, les ser hecho por mi Padre, que [est] en los 
cielos.

 20 Porque donde estn dos  tres congregados en mi nombre, all estoy en 
medio de ellos.

 21 Entnces Pedro, llegndose  l, dijo: Seor, cuntas veces perdonar  
mi hermano que pecare contra m? hasta siete?

 22 Jesus le dice: No te digo hasta siete, mas aun hasta setenta veces siete.

 23 Por lo cual el reino de los cielos es semejante  un hombre rey, que 
quiso hacer cuentas con sus siervos.

 24 Y comenzando  hacer cuentas, le fu presentado uno que le debia diez mil 
talentos.

 25 Mas  este no pudiendo pagar, mand su seor venderle, y  su mujer  
hijos, con todo lo que tenia, y que se [le] pagase.

 26 Entnces aquel siervo postrado, le adoraba, diciendo: Seor, ten 
paciencia conmigo, y yo te lo pagar todo.

 27 El seor, movido  misericordia de aquel siervo, le solt, y le perdon 
la deuda.

 28 Y saliendo aquel siervo, hall uno de sus consiervos, que le debia cien 
denarios; y trabando de l, le ahogaba, diciendo: Pgame lo que debes.

 29 Entnces su consiervo, postrndose  sus pis, le rogaba, diciendo: Ten 
paciencia conmigo, y yo te lo pagar todo.

 30 Mas l no quiso; sino fu, y le ech en la crcel hasta que pagase la 
deuda.

 31 Y viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho; y 
viniendo declararon  su seor todo lo que habia pasado.

 32 Entnces llamndole su seor, le dice: Siervo malvado, toda aquella deuda 
te perdon, porque me rogaste.

 33 No te convenia tambien  t tener misericordia de tu consiervo, como 
tambien yo tuve misericordia de t?

 34 Entnces su seor enojado le entreg  los verdugos, hasta que pagase 
todo lo que le debia.

 35 As tambien har con vosotros mi Padre celestial, si no perdonareis de 
vuestros corazones cada uno  su hermano sus ofensas.



CAPITULO 19.

 1 Y ACONTECI que acabando Jesus estas palabras, se pas de Galila, y vino 
 los trminos de Juda, pasado el Jordan.

 2 Y le siguieron muchas gentes, y los san all.

 3 Entnces se llegaron  l los Farisos, tentndole, y dicindole: Es 
lcito al hombre repudiar  su mujer por cualquiera causa?

 4 Y l respondiendo, les dijo: No habeis leido que el que [los] hizo al 
principio, macho y hembra los hizo,

 5 Y dijo: Por tanto el hombre dejar padre y madre, y se unir  su mujer, y 
sern dos en una carne?

 6 As que no son ya mas dos sino una carne: por tanto lo que Dios junt, no 
[lo] aparte el hombre.

 7 Dcenle: Por qu pues Moiss mando dar carta de divorcio, y repudiarla,

 8 Dceles: Por la dureza de vuestro corazon Moiss os permiti repudiar  
vuestras mujeres; mas al principio no fu as.

 9 Y yo os digo, que cualquiera que repudiare  su mujer, si no fuere por 
causa de fornicacion, y se casare con otra, adultera: y el que se casare con 
la repudiada, adultera.

 10 Dcenle sus discpulos: Si as es la condicion del hombre con [su] mujer, 
no conviene casarse.

 11 Entnces l les dijo: No todos reciben esta palabra, sino [aquellos]  
quienes es dado.

 12 Porque hay eunucos, que nacieron as del vientre de su madre; y hay 
eunucos, que son hechos eunucos por los hombres; y hay eunucos, que se 
hicieron  s mismos eunucos por causa del reino de los cielos: el que pueda 
ser capaz de eso, salo.

 13 Entnces le fueron presentados unos nios, para que pusiese las manos 
sobre ellos, y orase: y los discpulos les rieron.

 14 Y Jesus dijo: Dejad  los nios, y no les impidais de venir  m: porque 
de los tales es el reino de los cielos.

 15 Y habiendo puesto sobre ellos las manos, se parti de all.

 16 Y h aqu uno llegndose le dijo: Maestro bueno, que bien har, para 
tener la vida eterna?

 17 Y l le dijo: Por qu me llamas bueno? Ninguno [es] bueno sino uno, [es 
 saber,] Dios: y si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos.

 18 Dcele: Cules? Y Jesus dijo: No matars: No adulterars: No hurtars: 
No dirs falso testimonio:

 19 Honra  tu padre y  [tu] madre: y, Amars  tu projimo como  t mismo.

 20 Dcele el mancebo: Todo esto guard desde mi juventud: qu ms me falta?

 21 Dcele Jesus: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y 
d[lo]  los pobres; y tendrs tesoro en el cielo; y ven, sgueme.

 22 Y oyendo el mancebo esta palabra, se fu triste; porque tenia muchas 
posesiones.

 23 Entnces Jesus dijo  sus discpulos: De cierto os digo, que un rico 
difcilmente entrar en el reino de los cielos.

 24 Mas os digo, que ms liviano trabajo es pasar un camello por el ojo de 
una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios.

 25 Mas sus discpulos, oyendo [estas cosas,] se espantaron en gran manera, 
diciendo: Quin pues podr ser salvo?

 26 Y mirndo[los] Jesus, les dijo: Para con los hombres imposible es esto; 
mas para con Dios, todo es posible.

 27 Entnces respondiendo Pedro, le dijo: H aqu, nosotros hemos dejado 
todo, y te hemos seguido: qu pues tendrmos?

 28 Y Jesus les dijo: De cierto os digo, que vosotros que me habeis seguido, 
en la regeneracion, cuando se sentar el Hijo del hombre en el trono de su 
gloria, vosotros tambien os sentaris sobre doce tronos, para juzgar  las 
doce tribus de Israel.

 29 Y cualquiera que dejare casas,  hermanos,  hermanas,  padre,  madre, 
 mujer,  hijos,  tierras, por mi nombre, recibir cien veces tanto, y 
heredar la vida eterna.

 30 Mas muchos primeros sern postreros; y postreros, primeros.



CAPITULO 20.

 1 PORQUE el reino de los cielos es semejante  un hombre, padre de familia, 
que sali por la maana  ajustar obreros para su via.

 2 Y habindose concertado con los obreros en un denario al dia, los envi  
su via.

 3 Y saliendo cerca de la hora de las tres, vi otros que estaban en la plaza 
ociosos;

 4 Y les dijo: Id tambien vosotros  mi via, y os dar lo que fuere justo. Y 
ellos fueron.

 5 Sali otra vez cerca de las horas sexta y nona,  hizo lo mismo.

 6 Y saliendo cerca de la hora undcima, hall otros que estaban ociosos y 
dceles: Por qu estais aqu todo el dia ociosos?

 7 Dcenle: Porque nadie nos ha ajustado. Dceles: Id tambien vosotros  la 
via, y recibiris lo que fuere justo.

 8 Y cuando fu la tarde del dia, el seor de la via dijo  su mayordomo: 
Llama los obreros, y pgales el jornal, comenzando desde los postreros hasta 
los primeros.

 9 Y viniendo los que [habian ido] cerca de la hora undcima, recibieron cada 
uno un denario.

 10 Y viniendo tambien los primeros, pensaron que habian de recibir ms; pero 
tambien ellos recibieron cada uno un denario.

 11 Y tomndo[lo], murmuraban contra el padre de la familia,

 12 Diciendo: Estos postreros solo han trabajado una hora, y los has hecho 
iguales  nosotros, que hemos llevado la carga y el calor del dia.

 13 Y l respondiendo dijo  uno de ellos: Amigo, no te hago agravio: no te 
concertaste conmigo por un denario?

 14 Toma lo que es tuyo, y vte: mas quiero dar  este postrero como  t.

 15 No me es lcito  m hacer lo que quiero con lo mio?  es malo tu ojo, 
porque yo soy bueno?

 16 As los primeros sern postreros, y los postreros primeros: porque muchos 
son llamados, mas pocos escogidos.

 17 Y subiendo Jesus  Jerusalem, torn sus doce discpulos aparte en el 
camino, y les dijo:

 18 H aqu subimos  Jerusalem, y el Hijo del hombre ser entregado  los 
prncipes de los sacerdotes, y  los escribas, y le condenarn  muerte;

 19 Y le entregarn  los Gentiles, para que [le] escarnezcan, y azoten, y 
crucifiquen: mas al tercero dia resucitar.

 20 Entnces se lleg  l la madre de los hijos de Zebedo, con sus hijos, 
adorndo[le], y pidindole algo.

 21 Y l le dijo: Qu quieres? Ella le dijo: D que se sienten estos dos 
hijos mios, el uno  tu mano derecha, y el otro  tu izquierda, en tu reino.

 22 Entnces Jesus respondiendo, dijo: No sabeis lo que peds: podeis beber 
el vaso que yo he de beber; y ser bautizados del mismo bautismo de que yo soy 
bautizado? Ellos le dicen: Podemos.

 23 Y l les dice: A la verdad mi vaso bebereis; y del bautismo de que yo soy 
bautizado, seris bautizados, mas el sentaros  mi mano derecha, y  mi 
izquierda, no es mio dar[lo,] sino  aquellos para quienes est aparejado de 
mi Padre.

 24 Y como los diez oyeron [esto,] se enojaron de los dos hermanos.

 25 Entnces Jesus llamndolos, dijo: Sabeis que los prncipes de los 
Gentiles se enseorean sobre ellos, y los que son grandes ejercen sobre ellos 
potestad.

 26 Mas entre vosotros no ser as: sino el que quisiere entre vosotros 
hacerse grande, ser vuestro servidor;

 27 Y el que quisiere entre vosotros ser el primero, ser vuestro siervo:

 28 Como el Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir, y 
para dar su vida en rescate por muchos.

 29 Entnces saliendo ellos de Jeric, le seguia gran compaa.

 30 Y h aqu dos ciegos sentados junto al camino, como oyeron que Jesus 
pasaba, clamaron diciendo: Seor, Hijo de David, ten misericordia de 
nosotros.

 31 Y la gente les reia, para que callasen; mas ellos clamaban mas, 
diciendo: Seor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros.

 32 Y parndose Jesus, los llama, y dijo: Qu quereis que haga por vosotros?

 33 Ellos le dicen: Seor, que sean abiertos nuestros ojos.

 34 Entnces Jesus, teniendo misericordia [de ellos,] les toc los ojos, y 
luego sus ojos recibieron la vista: y le siguieron.



CAPITULO 21.

 1 Y COMO se acercaron  Jerusalem, y vinieron  Bethfage, al monte de las 
Olivas, entnces Jesus envi dos discpulos,

 2 Dicindoles: Id  la alda que est delante de vosotros, y luego hallaris 
una asna atada, y un pollino con ella; desatad[la,] y tradme[los.]

 3 Y si alguno os dijere algo, decid: El Seor los ha menester. Y luego los 
dejar.

 4 Y todo esto fu hecho, para que se cumpliese lo que fu dicho por el 
profeta, que dijo:

 5 Decid  la hija de Sion: H aqu tu Rey viene  t manso, y sentado sobre 
una asna, y [sobre] un pollino hijo de animal de yugo.

 6 Y los discpulos fueron,  hicieron como Jesus les mando.

 7 Y trajeron la asna, y el pollino, y pusieron sobre ellos sus mantos; y se 
sent sobre ellos.

 8 Y la compaa, [que era] muy numerosa, tendia sus mantos en el camino; y 
otros cortaban ramos de los rboles, y los tendian por el camino.

 9 Y las gentes que iban delante, y las que iban detrs, aclamaban diciendo: 
Hosanna al Hijo de David; bendito el que viene en el nombre del Seor: 
Hosanna en las alturas.

 10 Y entrando l en Jerusalem, toda la ciudad se alborot, diciendo: Quin 
es este?

 11 Y las gentes decian: Este es Jesus el profeta, de Nazaret de Galila.

 12 Y entr Jesus en el templo de Dios, ech fuera todos los que vendian y 
compraban en el templo, y trastorn las mesas de los cambiadores, y las 
sillas de los que vendian palomas;

 13 Y les dice: Escrito esta: Mi casa, casa de oracion ser llamada; mas 
vosotros cueva de ladrones la habeis hecho.

 14 Entnces vinieron  l ciegos y cojos en el templo, y los san.

 15 Mas los prncipes de los sacerdotes y los escribas, viendo las maravillas 
que hacia, y los muchachos aclamando en el templo, y diciendo: Hosanna al 
Hijo de David! se indignaron,

 16 Y le dijeron: Oyes lo que estos dicen? Y Jesus les dice: S nunca 
leisteis: De la boca de los nios, y de los que maman perfeccionaste la 
alabanza?

 17 Y dejndolos, se sali fuera de la ciudad  Bethania; y pos all.

 18 Y por la maana volviendo  la ciudad, tuvo hambre.

 19 Y viendo una higuera cerca del camino, vino  ella, y no hall nada en 
ella, sino hojas solamente; y le dijo: Nunca ms para siempre nazca de t 
fruto. Y luego se seco la higuera.

 20 Y viendo [esto] los discpulos, maravillados decian: Cmo se sec luego 
la higuera!

 21 Y respondiendo Jesus, les dijo: De cierto os digo, que si tuviereis f, y 
no dudareis, no solo haris esto de la higuera, mas si  este monte dijereis: 
Qutate, y chate en la mar; ser hecho.

 22 Y todo lo que pidiereis en oracion, creyendo, [lo] recibiris.

 23 Y como vino al templo, llegaron  l, cuando estaba enseando, los 
prncipes de los sacerdotes, y los ancianos del pueblo, diciendo: Con qu 
autoridad haces esto? y quin te di esta autoridad?

 24 Y respondiendo Jesus, les dijo: Yo tambien os preguntar una palabra, la 
cual si me dijereis, tambien yo os dir con qu autoridad hago esto.

 25 El bautismo de Juan de dnde era? del cielo,  de los hombres? Ellos 
entnces pensaron entre s, diciendo: Si dijremos: Del cielo; nos dir: Por 
qu pues no le cresteis?

 26 Y si dijremos: De los hombres; tememos al pueblo; porque todos tienen  
Juan por profeta.

 27 Y respondiendo  Jesus dijeron: No sabemos. Y l tambien les dijo: Ni yo 
os digo con que autoridad hago esto.

 28 Mas qu os parece? Un hombre tenia dos hijos, y llegando al primero, le 
dijo: Hijo, ve hoy  trabajar en mi via.

 29 Y respondiendo l, dijo: No quiero, Mas despues arrepentido, fu.

 30 Y llegando al otro, [le] dijo de la misma manera: y respondiendo l, 
dijo: Yo seor, [voy.] Y no fu.

 31 Cul de los dos hizo la voluntad del padre? Dicen ellos: El primero. 
Dceles Jesus: De cierto os digo, que los publicanos y las rameras os van 
delante al reino de Dios;

 32 Porque vino  vosotros Juan en camino de justicia, y no le creisteis; y 
los publicanos y las rameras le creyeron: y vosotros viendo [esto,] no os 
arrepentsteis despues para creerle.

 33 Oid otra parbola: Fu un hombre, padre de familia, el cual plant una 
via, y la cerc de vallado, y cav en ella un lagar; y edific una torre, y 
la di  renta  labradores, y se parti ljos.

 34 Y cuando se acerc el tiempo de los frutos, envi sus siervos  los 
labradores, para que recibiesen sus frutos.

 35 Mas los labradores, tomando los siervos, al uno hirieron, y al otro 
mataron, y al otro apedrearon.

 36 Envi de nuevo otros siervos, mas que los primeros,  hicieron con ellos 
de la misma manera.

 37 Y  la postre les envi su hijo, diciendo: Tendrn respeto  mi hijo.

 38 Mas los labradores, viendo al hijo dijeron entre s: Este es el heredero, 
venid, matmosle, y tomemos su heredad.

 39 Y tomado, le echaron fuera de la via, y le mataron.

 40 Pues cuando viniere el seor de la via, qu har  aquellos labradores?

 41 Dcenle: A los malos destruir miserablemente, y su via dar  renta  
otros labradores, que le paguen el fruto  sus tiempos.

 42 Dceles Jesus: Nunca leisteis en las escrituras: La piedra que 
desecharon los que edificaban, esta fu hecha por cabeza de esquina: por el 
Seor es hecho esto, y es cosa maravillosa en nuestros ojos?

 43 Por tanto os digo, que el reino de Dios ser quitado de vosotros, y ser 
dado  gente que haga los frutos de l.

 41 Y el que cayere sobre esta piedra, ser quebrantado; y sobre quien ella 
cayere, le desmenuzar.

 45 Y oyendo los prncipes de los sacerdotes y los Farisos sus parbolas, 
entendieron que hablaba de ellos.

 46 Y buscando como echarle mano, temieron al pueblo; porque le tenian por 
profeta.



CAPITULO 22.

 1 Y RESPONDIENDO Jesus, les volvi  hablar en parbolas, diciendo:

 2 El reino de los cielos es semejante  un hombre rey, que hizo bodas  su 
hijo:

 3 Y envi sus siervos para que llamasen los llamados  las bodas; mas no 
quisieron venir.

 4 Volvi  enviar otros siervos, diciendo: Decid  los llamados: H aqu, mi 
comida he aparejado; mis toros, y animales engordados [son] muertos, y todo 
[est] prevenido: venid  las bodas.

 5 Mas ellos no se cuidaron, y se fueron; uno  su labranza, y otro  sus 
negocios;

 6 Y otros, tomando sus siervos, [los] afrentaron, y [los] mataron.

 7 Y el rey, oyendo [esto,] se enoj; y enviando sus ejrcitos, destruy  
aquellos homicidas, y puso fuego  su ciudad.

 8 Entnces dice  sus siervos: las bodas  la verdad estn aparejadas; mas 
los que eran llamados no eran dignos.

 9 Id pues  las salidas de los caminos, y llamad  las bodas  cuantos 
hallareis.

 10 Y saliendo los siervos por los caminos, juntaron  todos los que 
hallaron, juntamente malos y buenos; y las bodas fueron llenas de convidados.

 11 Y entr el rey para ver los convidados, y vi all un hombre no vestido 
de boda.

 12 Y le dijo: Amigo, cmo entraste ac no teniendo vestido de boda? Mas l 
cerr la boca.

 13 Entnces el rey dijo  los que servian: Atado de pis y de manos tomadle 
y echadle en las tinieblas de afuera; ah ser el lloro, y el crujir de 
dientes.

 14 Porque muchos son llamados, y pocos escogidos.

 15 Entnces idos los Farisos, consultaron como le tomarian en [alguna] 
palabra.

 16 Y envian  l los discpulos de ellos con los Herodianos, diciendo: 
Maestro, sabemos que eres amador de verdad, y [que] enseas con verdad el 
camino de Dios, y [que] no te curas de nadie, por que no tienes acepcion de 
persona de hombres.

 17 Dnos pues, qu te parece? es lcito dar tributo  Csar,  no?

 18 Mas Jesus, entendida la malicia de ellos, [les] dice: Por qu me 
tentais, hipcritas?

 19 Mostradme la moneda del tributo. Y ellos le presentaron un denario.

 20 Entnces les dice: Cuya [es] esta figura, y lo que est encima escrito?

 21 Dcenle: De Csar. Y dceles: Pagad, pues,  Csar lo [que es] de Csar, 
y  Dios lo [que es] de Dios.

 22 Y oyendo [esto] se maravillaron, y dejndole se fueron.

 23 Aquel dia llegaron  l los Saducos, que dicen no haber resurreccion, y 
le preguntaron,

 24 Diciendo: Maestro, Moiss dijo: Si alguno muriere sin hijos, su hermano 
se casar con su mujer, y despertar simiente  su hermano.

 25 Fueron pues entre nosotros siete hermanos: y el primero tom mujer, y 
muri; y no teniendo generacion, dej su mujer  su hermano.

 26 De la misma manera tambien el segundo, y el tercero, hasta los siete.

 27 Y despues de todos muri tambien la mujer.

 28 En la resurreccion, pues, de cul de los siete sera ella mujer? porque 
todos la tuvieron.

 29 Entnces, respondiendo Jesus, les dijo: Errais, ignorando las escrituras, 
y la potencia de Dios.

 30 Porque en la resurreccion, ni los hombres tomarn mujeres, ni las mujeres 
maridos; mas son como los ngeles de Dios en el cielo.

 31 Y de la resurreccion de los muertos, no habeis leido lo que os es dicho 
por Dios, que dice:

 32 Yo soy el Dios de Abraham, y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob? Dios 
no es Dios de muertos, sino de vivos.

 33 Y oyendo [esto] las gentes, estaban atnitas de su doctrina.

 34 Entnces los Farisos, oyendo que habia cerrado la boca  los Saducos, 
se juntaron  una;

 35 Y pregunt uno de ellos, intrprete de la ley, tentndole, y diciendo:

 36 Maestro, cul [es] el mandamiento grande en la ley?

 37 Y Jesus le dijo: Amars al Seor tu Dios de todo tu corazon, y de toda tu 
alma, y de toda tu mente.

 38 Este es el primero y el grande mandamiento.

 39 Y el segundo [es] semejante  este: Amars  tu prjimo como  t mismo.

 40 De estos dos mandamientos depende toda la ley, y los profetas.

 41 Y estando juntos los Farisos, Jesus les pregunt,

 42 Diciendo: Qu os parece del Cristo? de quin es Hijo? Dcenle: De 
David.

 43 El les dice: Pues cmo David en Espritu le llama Seor, diciendo:

 44 Dijo el Seor  mi Seor: Sintate  mi diestra, entretanto que pongo tus 
enemigos por estrado de tus pis?

 45 Pues si David le llama Seor, cmo es su Hijo?

 46 Y nadie le podia responder palabra; ni os alguno desde aquel dia 
preguntarle ms.



CAPITULO 23.

 1 ENTNCES habl Jesus  las gentes, y  sus discpulos,

 2 Diciendo: Sobre la ctedra de Moiss se sentaron los escribas y los 
Farisos;

 3 As que todo lo que os dijeren que guardais, guardad[lo] y haced[lo;] mas 
no hagais conforme  sus obras: porque dicen y no hacen.

 4 Porque atan cargas pesadas, y difciles de llevar, y [las] ponen sobre los 
hombros de los hombres; mas ni aun con su dedo las quieren mover.

 5 Antes todas sus obras hacen para ser mirados de los hombres: porque 
ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus mantos;

 6 Y aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las 
sinagogas;

 7 Y las salutaciones en las plazas, y ser llamados de los hombres: Rab, 
Rab.

 8 Mas vosotros, no querais ser llamados Rab; porque uno es vuestro Maestro, 
el Cristo, y todos vosotros sois hermanos.

 9 Y vuestro padre no llameis [ nadie] en la tierra; porque uno es vuestro 
Padre, el cual [est] en los cielos.

 10 Ni seais llamados maestros: porque uno es vuestro Maestro, el Cristo.

 11 El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo.

 12 Porque el que se ensalzare, ser humillado; y el que se humillare, ser 
ensalzado.

 13 Mas ay de vosotros, escribas y Farisos, hipcritas! porque cerrais el 
reino de los cielos delante de los hombres; que ni vosotros entrais, ni  los 
que estn entrando dejais entrar

 14 Ay de vosotros, escribas y Farisos hipcritas! porque comeis las casas 
de las viudas, y por pretexto haceis larga oracion: por esto llevaris ms 
grave juicio.

 15 Ay de vosotros, escribas y Farisos, hipcritas! porque rodeais la mar y 
la tierra por hacer un proslito; y cuando fuere hecho, le haceis hijo del 
infierno doble ms que vosotros.

 16 Ay de vosotros, guias ciegos! que decs: Cualquiera que jurare por el 
templo, es nada; mas cualquiera que jurare por el oro del templo, deudor es.

 17 Insensatos, y ciegos; porque cul es mayor, el oro,  el templo, que 
santifica al oro?

 18 Y: Cualquiera que jurare por el altar, es nada; mas cualquiera que jurare 
por el Presente que [est] sobre l, deudor es.

 19 Necios y ciegos: porque, cul es mayor, el Presente,  el altar, que 
santifica al Presente?

 20 Pues el que jurare por el altar, jura por l, y por todo lo que [est] 
sobre l. 

 21 Y el que jurare por el templo, jura por l, y por Aquel que habita en l.

 22 Y el que jurare por el cielo, jura por el trono de Dios, y por Aquel que 
est sentado sobre l.

 23 Ay de vosotros, escribas y Farisos, hipcritas! porque diezmais la 
menta, y el eneldo, y el comino, y dejsteis lo que es lo ms grave de la 
ley, [es  saber,] el juicio, y la misericordia, y la f: esto era menester 
hacer, y no dejar lo otro.

 24 Guias ciegos, que colais el mosquito, mas tragais el camello.

 25 Ay de vosotros, escribas y Farisos, hipcritas! porque limpiais lo [que 
est] de fuera del vaso, y del plato; mas de dentro estn llenos de robo y de 
injusticia.

 26 Fariso ciego, limpia primero lo [que est] dentro del vaso y del plato, 
para que tambien lo [que est] fuera se haga limpio.

 27 Ay de vosotros, escribas y Farisos, hipcritas! porque sois semejantes 
 sepulcros blanqueados; que de fuera,  la verdad, se muestran hermosos, mas 
de dentro estn llenos de huesos de muertos, y de toda suciedad.

 28 As tambien vosotros, de fuera,  la verdad, os mostrais justos  los 
hombres, mas de dentro, llenos estais de hipocresa  iniquidad.

 29 Ay de vosotros, escribas y Farisos, hipcritas! porque edificais los 
sepulcros de los profetas, y adornais los monumentos de los justos;

 30 Y decs: Si furamos en los dias de nuestros padres, no hubiramos sido 
sus compaeros en la sangre de los profetas:

 31 As que testimonio dais  vosotros mismos, que sois hijos de aquellos que 
mataron  los profetas.

 32 Vosotros tambien henchid la medida de vuestros padres.

 33 Serpientes, generacion de vboras cmo evitaris el juicio del infierno?

 34 Por tanto h aqu, yo envio  vosotros profetas, y sabios, y escribas; y 
de ellos [ unos] mataris y crucificaris, y [ otros] de ellos azotaris en 
vuestras sinagogas, y perseguiris de ciudad en ciudad:

 35 Para que venga sobre vosotros toda la sangre justa que se ha derramado 
sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo, hasta la sangre de 
Zacaras, hijo de Barachas, al cual matsteis entre el templo y el altar.

 36 De cierto os digo, que todo esto vendr sobre esta generacion.

 37 Jerusalem, Jerusalem, que matas  los profetas, y apedreas  los que son 
enviados  t; cuntas veces quise juntar tus hijos, como la gallina junta 
sus pollos debajo de las alas, y no quisisteis.

 38 H aqu vuestra casa os es dejada desierta.

 39 Porque os digo, que desde ahora no me veris, hasta que digais: Bendito 
el que viene en el nombre del Seor.



CAPITULO 24.

 1 Y SALIDO Jesus, base del templo: y se llegaron sus discpulos, para 
mostrarle los edificios del templo.

 2 Y respondiendo l, les dijo: Veis todo esto, de cierto os digo, que no 
ser dejada aqu piedra sobre piedra, que no sea destruida.

 3 Y sentndose l en el monte de las Olivas, se llegaron  l [sus] 
discpulos aparte, diciendo: Dnos, cundo sern estas cosas, y qu seal 
[habr] de tu venida, y del fin del mundo?

 4 Y respondiendo Jesus, les dijo: Mirad que nadie os engae.

 5 Porque vendrn muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo y  muchos 
engaaran.

 6 Y oiris guerras, y rumores de guerras: mirad [que] no os turbeis; porque 
es menester que todo [esto] acontezca; mas aun no es el fin.

 7 Porque se levantar nacion contra nacion, y reino contra reino: y habr 
pestilencias, y hambres, y terremotos por los lugares.

 8 Y todas estas cosas, principio de dolores.

 9 Entnces os entregarn para ser afligidos, y os matarn: y seris 
aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre.

 10 Y muchos entnces sern escandalizados; y se entregarn unos  otros, y 
unos  otros se aborrecern.

 11 Y muchos falsos profetas se levantarn, y engaarn  muchos.

 12 Y por haberse multiplicado la maldad, la caridad de muchos se resfriar.

 13 Mas el que perseverare hasta el fin, este ser salvo.

 14 Y ser predicado este Evangelio del reino en todo el mundo, por 
testimonio  todos los Gentiles; y entnces vendr el fin.

 15 Por tanto cuando viereis la abominacion del asolamiento, que fu dicha 
por Daniel profeta, que estar en el lugar santo, (el que lee, entienda.)

 16 Entnces los que [estn] en Juda, huyan  los montes;

 17 Y el que sobre el terrado, no descienda  tomar algo de su casa;

 18 Y el que en el campo, no vuelva atrs  tomar sus vestidos.

 19 Mas ay de las preadas, y de las que crian en aquellos dias!

 20 Orad pues que vuestra huida no sea en invierno, ni en Sbado.

 21 Porque habr entnces grande afliccion, cual no fu desde el principio 
del mundo hasta ahora, ni ser.

 22 Y si aquellos dias no fuesen acortados, ninguna carne seria salva: mas 
por causa de los escogidos, aquellos dias sern acortados.

 23 Entnces si alguno os dijere: H aqu [est] el Cristo,  all; no 
creais.

 24 Porque se levantaran falsos Cristos, y falsos profetas, y darn seales 
grandes y prodigios; de tal manera que engaarn, si [es] posible, aun  los 
escogidos.

 25 H aqu os [lo] he dicho ntes.

 26 As que si os dijeren: H aqu en el desierto est; no salgais: H aqu 
en las cmaras; no creais.

 27 Porque como el relmpago que sale del Oriente, y se muestra hasta el 
Occidente, as ser tambien la venida del Hijo del hombre.

 28 Porque donde quiera que estuviere el cuerpo muerto, all se juntarn las 
guilas.

 29 Y luego despues de la afliccion de aquellos dias, el sol se oscurecer, y 
la luna no dar su lumbre, y las estrellas caern del cielo, y las virtudes 
de los cielos sern conmovidas.

 30 Y entnces se mostrar la seal del Hijo del hombre en el cielo; y 
entnces lamentarn todas las tribus de la tierra, y vern al Hijo del hombre 
que vendr sobre las nubes del cielo, con grande poder y gloria.

 31 Y enviar sus ngeles con gran voz de trompeta, y juntarn sus escogidos 
de los cuatro vientos, de un cabo del cielo hasta el otro.

 32 De la higuera aprended la parbola: Cuando ya su rama se enternece, y las 
hojas brotan, sabeis que el verano [est] cerca.

 33 As tambien vosotros, cuando viereis todas estas cosas, sabed que est 
cercano,  las puertas.

 34 De cierto os digo, [que] no pasar esta generacion, que todas estas cosas 
no acontezcan.

 35 El cielo y la tierra pasarn, mas mis palabras no pasarn.

 36 Empero del dia y hora nadie sabe, ni aun los ngeles de los cielos, sino 
mi Padre solo.

 37 Mas como los dias de No, as ser la venida del Hijo del hombre.

 38 Porque como en los dias ntes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, 
casndose y dando en casamiento, hasta el dia que No entro en el arca,

 39 Y no conocieron hasta que vino el diluvio, y llev  todos, as ser 
tambien la venida del Hijo del hombre.

 40 Entnces estarn dos en el campo; el uno ser tomado, y el otro ser 
dejado:

 41 Dos mujeres moliendo  un molinillo; la una ser tomada, y la otra ser 
dejada.

 42 Velad pues; porque no sabeis  que hora ha de venir vuestro Seor.

 43 Esto empero sabed que si el padre de la familia supiese  cual vela el 
ladron habia de venir, velaria, y no dejaria minar su casa.

 44 Por tanto tambien vosotros estad apercibidos; porque el Hijo del hombre 
ha de venir  la hora que no pensais.

 45 Quin pues es el siervo fiel y prudente, al cual puso su Seor sobre su 
familia, para que les d alimento  tiempo?

 46 Bienaventurado aquel siervo, al cual, cuando su Seor viniere, le hallare 
haciendo as.

 47 De cierto os digo, que sobre todos sus bienes le pondr.

 48 Y si aquel siervo malo dijere en su corazon: Mi Seor se tarda en venir;

 49 Y comenzare  herir [sus] consiervos, y aun  comer y  beber con los 
borrachos;

 50 Vendr el Seor de aquel siervo, en el dia que no espera, y  la hora que 
no sabe,

 51 Y le cortar por medio, y pondr su parte con los hipcritas: all ser 
el lloro, y el crujir de dientes.



CAPITULO 25.

 1 ENTNCES el reino de los cielos sera semejante  diez vrgenes, que 
tomando sus lmparas, salieron  recibir al esposo.

 2 Y las cinco de ellas eran prudentes y las cinco ftuas.

 3 Las que [eran] ftuas, tomando sus lmparas, no tomaron consigo aceite:

 4 Mas las prudentes tomaron aceite en sus vasos, [juntamente] con sus 
lmparas.

 5 Y tardndose el esposo, cabecearon todas, y se durmieron.

 6 Y  la media noche fu oido un clamor: H aqu, el esposo viene, salid  
recibirle.

 7 Entnces todas aquellas vrgenes se levantaron, y aderezaron sus lmparas.

 8 Y las ftuas dijeron  las prudentes: Dadnos de vuestro aceite; porque 
nuestras lmparas se apagan.

 9 Mas las prudentes respondieron, diciendo: Porque no nos falte  nosotras y 
 vosotras, id ntes  los que venden, y comprad para vosotras.

 10 Y mientras^ que ellas iban  comprar, vino el esposo; y las que estaban 
apercibidas, entraron con l  las bodas, y se cerr la puerta.

 11 Y despues vinieron tambien las otras vrgenes, diciendo: Seor, Seor, 
brenos.

 12 Mas respondiendo l, dijo: De cierto os digo, [que] no os conozco.

 13 Velad pues, porque no sabeis el dia ni la hora, en que el Hijo del hombre 
ha de venir.

 14 Porque el reino de los cielos [es] como un hombre que partindose ljos 
llam  sus siervos, y les entreg sus bienes.

 15 Y  este di cinco talentos, y al otro dos, y al otro uno;  cada uno 
conforme  su facultad, y luego se parti lejos.

 16 Y el que habia recibido cinco talentos se fu, y granjeo con ellos,  
hizo otros cinco talentos.

 17 Asimismo el que [habia recibido] dos gan tambien l otros dos.

 18 Mas el que habia recibido uno, fu, y cav en la tierra, y escondi el 
dinero de su seor.

 19 Y despues de mucho tiempo vino el seor de aquellos siervos,  hizo 
cuentas con ellos.

 20 Y llegando el que habla recibido cinco talentos, trajo otros cinco 
talentos, diciendo: Seor, cinco talentos me entregaste; h aqu otros cinco 
talentos he ganado sobre ellos.

 21 Y su seor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, 
sobre mucho te pondr: entra en el gozo de tu seor.

 22 Y llegando tambien el que habia recibido dos talentos, dijo: Seor, dos 
talentos me entregaste; h aqu otros dos talentos he ganado sobre ellos.

 23 Su seor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, 
sobre mucho te pondr: entra en el gozo de tu seor.

 24 Y llegando tambien el que habia recibido un talento, dijo: Seor, yo te 
conocia que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste, y recoges donde 
no esparciste:

 25 Y tuve miedo, y fu, y escond tu talento en la tierra: h aqu tienes lo 
que [es] tuyo.

 26 Y respondiendo su seor, le dijo: Malo y negligente siervo, sabias que 
siego donde no sembr, y [que] recojo donde no esparc:

 27 Por tanto te convenia dar mi dinero  los banqueros; y viniendo yo, 
hubiera recibido lo que [es] mio con usura.

 28 Quitadle pues el talento, y dad[lo] al que tiene diez talentos.

 29 Porque  cualquiera que tuviere, le ser dado, y tendr ms: y al que no 
tuviere, aun lo que tiene le ser quitado. 

 30 Y al siervo intil echadle en las tinieblas de afuera: all ser el 
lloro, y el crujir de dientes.

 31 Y cuando el Hijo del hombre venga en su gloria, y todos los santos 
ngeles con l, entnces se sentar sobre el trono de su gloria.

 32 Y sern reunidas delante de l todas las gentes: y los apartar los unos 
de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos:

 33 Y pondr las ovejas  su derecha, y los cabritos  la izquierda.

 34 Entnces el Rey dir  los que [estarn]  su derecha: Venid, benditos de 
mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundacion del 
mundo.

 35 Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de 
beber; fu husped, y me recogisteis;

 36 Desnudo, y me cubristeis; enfermo y me visitasteis: estuve en la crcel, 
y vinisteis  m.

 37 Entnces los justos le respondern diciendo: Seor, cundo te vimos 
hambriento, y [te] sustentamos?  sediento, y [te] dimos de beber?

 38 Y cundo te vimos husped, y [te] recogimos?  desnudo, y [te] 
cubrimos?

 39 O cundo te vimos enfermo,  en la crcel, y vinimos  t?

 40 Y respondiendo el Rey, les dir: De cierto os digo, [que] en cuanto [lo] 
hicisteis  uno de estos mis hermanos pequeitos,  m [lo] hicisteis.

 41 Entnces dir tambien  los que [estarn]  la izquierda: Apartos de m 
malditos, al fuego eterno preparado para el diablo, y para sus ngeles.

 42 Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis 
de beber;

 43 Fu husped, y no me recogisteis; desnudo, y no me cubrsteis; enfermo, y 
en la crcel, y no me visitsteis.

 44 Entnces ellos tambien le respondern, diciendo: Seor, cundo te vimos 
hambriento,  sediento,  husped,  desnudo,  enfermo,  en la crcel, y no 
te servimos?

 45 Entnces les responder, diciendo: De cierto os digo, [que] en cuanto no 
[lo] hicisteis  uno de estos pequeitos, ni  m [lo] hicisteis.

 46 E irn estos al tormento eterno; y los justos  la vida eterna.



CAPITULO 26.

 1 Y ACONTECI que como hubo acabado Jesus todas estas palabras, dijo  sus 
discpulos:

 2 Sabeis que dentro de dos dias se hace la Pascua, y el Hijo del hombre es 
entregado para ser crucificado.

 3 Entnces los prncipes de los sacerdotes, y los escribas, y los ancianos 
del pueblo se juntaron al patio del pontfice, el cual se llamaba Caifs.

 4 Y tuvieron consejo para prender por engao  Jesus, y matar[le.]

 5 Y decian: No en el dia de la fiesta, porque no se haga alboroto en el 
pueblo.

 6 Y estando Jesus en Bethania, en casa de Simon el leproso,

 7 Vino  l una mujer, teniendo un vaso de alabastro de ungento de gran 
precio, y lo derram sobre la cabeza de l estando sentado  la mesa:

 8 Lo cual viendo sus discpulos, se enojaron, diciendo: Por que se pierde 
esto?

 9 Porque esto se podia vender por gran precio, y darse  los pobres.

 10 Y entendindo[lo] Jesus, les dijo: Por qu dais pena  esta mujer, pues 
ha hecho conmigo buena obra.

 11 Porque siempre tendris pobres con vosotros; mas  m no siempre me 
tendris.

 12 Porque echando este ungento sobre mi cuerpo, para sepultarme [lo] ha 
hecho.

 13 De cierto os digo, [que] donde quiera que este Evangelio fuere predicado 
en todo el mundo, tambien ser dicho para memoria de ella lo que esta ha 
hecho.

 14 Entnces uno de los doce, que se llamaba Judas Iscariote, fu  los 
prncipes de los sacerdotes,

 15 Y les dijo: Que me quereis dar, y yo os le entregar? Y ellos le 
sealaron treinta [piezas] de plata.

 16 Y desde entnces buscaba oportunidad para entregarle.

 17 Y el primer dia [de la fiesta] de los [panes] sin levadura, vinieron los 
discpulos  Jesus, dicindole: Dnde quieres que aderecemos para t para 
comer la Pascua?

 18 Y el dijo: Id  la ciudad  cierto hombre, y decidle: El Maestro dice: Mi 
tiempo esta cerca; en tu casa har la Pascua con mis discpulos.

 19 Y los discpulos hicieron como Jesus les mand, y aderezaron la Pascua.

 20 Y como fu la tarde del dia, se sent  la mesa con los doce.

 21 Y comiendo ellos, dijo: De cierto os digo que uno de vosotros me ha de 
entregar.

 22 Y entristecidos ellos en gran manera, comenz cada uno de ellos  
decirle: Soy yo, Seor?

 23 Entnces el respondiendo, dijo: El que mete la mano conmigo en el plato, 
ese me ha de entregar.

 24 A la verdad el Hijo del hombre va como est escrito de l; mas ay de 
aquel hombre por quien el Hijo del hombre es entregado! bueno le fuera al tal 
hombre no haber nacido.

 25 Entnces respondiendo Jdas, que le entregaba, dijo: Soy yo, Maestro? 
Dcele: T [lo] has dicho.

 26 Y comiendo ellos, tom Jesus el pan, y bendijo, y [lo] parti, y di  
sus discpulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo.

 27 Y tomando el vaso, y hechas gracias se les di, diciendo: Bebed de l 
todos;

 28 Porque esto es mi sangre del Nuevo Pacto, la cual es derramada por muchos 
para remision de los pecados.

 29 Y os digo, que desde ahora no beber ms de este fruto de la vid, hasta 
aquel dia, cuando lo tengo de beber nuevo con vosotros en el reino de mi 
Padre.

 30 Y habiendo cantado el himno, salieron al monte de las Olivas.

 31 Entnces Jesus les dice: Todos vosotros seris escandalizados en m esta 
noche; porque escrito est: Herir al Pastor, y las ovejas de la manada sern 
dispersas.

 32 Mas despues que haya resucitado, ir delante de vosotros  Galila.

 33 Y respondiendo Pedro, le dijo: Aunque todos sean escandalizados en t, yo 
nunca ser escandalizado.

 34 Jesus le dice: De cierto te digo que esta noche, ntes que el gallo 
cante, me negars tres veces.

 35 Dcele Pedro: Aunque me sea menester morir contigo, no te negar. Y todos 
los discpulos dijeron lo mismo.

 36 Entnces lleg Jesus con ellos  la alda, que se llama Getseman, y dice 
 sus discpulos: Sentos aqu, hasta que vaya all, y ore.

 37 Y tomando  Pedro, y  los dos hijos de Zebedo, comenz  entristecerse, 
y  angustiarse en gran manera.

 38 Entnces Jesus les dice: Mi alma est muy triste hasta la muerte; quedos 
aqu, y velad conmigo.

 39 Y yndose un poco ms adelante se postr sobre su rostro, orando y 
diciendo: Padre mio, si es posible pase de m este vaso; empero no como yo 
quiero, sino como t.

 40 Y vino  sus discpulos y los hall durmiendo; y dijo  Pedro: As, no 
habeis podido velar conmigo una hora?

 41 Velad, y orad, para que no entreis en tentacion: el espritu  la verdad 
[est] presto, mas la carne enferma.

 42 Otra vez fu, segunda vez, y or diciendo: Padre mio, si no puede este 
vaso pasar de m sin que yo lo beba, hgase tu voluntad.

 43 Y vino, y los hall otra vez durmiendo: porque los ojos de ellos estaban 
agravados.

 44 Y dejndolos, fuese de nuevo, y or tercera vez, diciendo las mismas 
palabras.

 45 Entnces vino  sus discpulos, y dceles: Dormid ya, y descansad; h 
aqu ha llegado la hora, y el Hijo del hombre es entregado en manos de 
pecadores.

 46 Levantos, vamos: h aqu ha llegado el que me ha entregado.

 47 Y hablando aun l, h aqu Jdas, uno de los doce, vino, y con l mucha 
gente con espadas y con palos, de parte de los prncipes de los sacerdotes, y 
de los ancianos del pueblo.

 48 Y el que le entregaba les habia dado seal, diciendo: Al que yo besare, 
aquel es; prendedle.

 49 Y luego que lleg  Jesus, dijo: Salve, Maestro. Y le bes,

 50 Y Jesus le dijo: Amigo,  que vienes? Entnces llegaron, y echaron mano 
 Jesus, y le prendieron.

 51 Y h aqu uno de los que [estaban] con Jesus, extendiendo la mano, sac 
su espada,  hiriendo  un siervo del pontfice, le quit la oreja.

 52 Entnces Jesus le dice: Vuelve tu espada  su lugar; porque todos los que 
tomaren espada,  espada perecern.

 53 Acaso piensas que no puedo ahora orar  mi Padre, y l me daria mas de 
doce legiones de ngeles,

 54 Cmo pues se cumplirian las escrituras, [de] que as conviene que sea 
hecho?

 55 En aquella hora dijo Jesus  las gentes: Como  ladron habeis salido con 
espadas y con palos  prenderme: cada dia me sentaba con vosotros enseando 
en el templo, y no me prendisteis.

 56 Mas todo esto se hace, para que se cumplan las escrituras de los 
profetas. Entnces todos los discpulos huyeron dejndole.

 57 Y ellos, prendido Jesus, le llevaron  Caifs pontfice, donde los 
escribas y los ancianos estaban juntos.

 58 Mas Pedro le seguia de ljos hasta el patio del pontfice; y entrado 
dentro, estbase sentado con los criados para ver el fin.

 59 Y los prncipes de los sacerdotes, y los ancianos, y todo el consejo, 
buscaban [algun] falso testimonio contra Jesus para entregarle  la muerte:

 60 Y no [lo] hallaron, aunque muchos testigos falsos se llegaban: mas  la 
postre vinieron dos testigos falsos,

 61 Que dijeron: Este dijo: Puedo derribar el templo de Dios, y en tres dias 
reedificarlo.

 62 Y levantndose el pontfice, le dijo: No respondes nada? qu testifican 
estos contra t?

 63 Mas Jesus callaba. Respondiendo el pontfice, le dijo: Te conjuro por el 
Dios viviente, que nos digas si eres t el Cristo, Hijo de Dios.

 64 Jesus le dice: T [lo] has dicho: y aun os digo, que desde ahora habeis 
de ver al Hijo del hombre sentado  la diestra de la potencia de Dios, y que 
viene en las nubes del cielo.

 65 Entnces el pontfice rasg sus vestidos, diciendo: Blasfemado ha: Qu 
ms necesidad tenemos de testigos? H aqu ahora habeis oido su blasfemia.

 66 Qu os parece? Y respondiendo ellos dijeron: Culpado es de muerte.

 67 Entnces le escupieron en el rostro, y le dieron de bofetadas; y otros le 
herian con mojicones,

 68 Diciendo: Profetzanos t, Cristo quin es el que te ha herido.

 69 Y Pedro estaba sentado fuera en el patio: y se lleg  l una criada, 
diciendo: Y t con Jesus el Galileo estabas.

 70 Mas l neg delante de todos, diciendo: No s lo que dices.

 71 Y saliendo l  la puerta le vi otra, y dijo  los que [estaban] all: 
Tambien este estaba con Jesus Nazareno.

 72 Y neg otra vez con juramento: No conozco al hombre.

 73 Y un poco despues llegaron los que estaban [por all,] y dijeron  Pedro: 
Verdaderamente tambien t eres de ellos; porque aun tu habla te hace 
manifiesto.

 74 Entnces comenz  hacer imprecaciones, y  jurar, [diciendo:] No conozco 
al hombre. Y el gallo cant luego.

 75 Y se acord Pedro de las palabras de Jesus, que le dijo: Antes que cante 
el gallo, me negars tres veces. Y salindose fuera, llor amargamente.



CAPITULO 27.

 1 Y VENIDA la maana, entraron en consejo todos los prncipes de los 
sacerdotes, y los ancianos del pueblo, contra Jesus, para entregarle  
muerte.

 2 Y le llevaron atado, y le entregaron  Poncio Pilato presidente.

 3 Entnces Jdas, el que le habia entregado, viendo que era condenado, 
volvi arrepentido las treinta [piezas] de plata  los prncipes de los 
sacerdotes, y  los ancianos,

 4 Diciendo: Yo he pecado entregando la sangre inocente. Mas ellos dijeron: 
Qu [se nos da]  nosotros? viras[lo] t.

 5 Y arrojando [las piezas] de plata en el templo, partise; y fu, y se 
ahorc.

 6 Y los prncipes de los sacerdotes tomando [las piezas] de plata, dijeron. 
No es lcito echarlas en el tesoro de los dones, porque es precio de sangre.

 7 Mas habido consejo, compraron con ellas el campo del alfarero, por 
sepultura para los extranjeros:

 8 Por lo cual fu llamado aquel campo, Campo de sangre, hasta el dia de hoy.

 9 Entnces se cumpli lo que fu dicho por el profeta Jeremas, que dijo: Y 
tomaron las treinta [piezas] de plata precio del apreciado, que fu apreciado 
por los hijos de Israel;

 10 Y las dieron para [comprar] el campo del alfarero, como me orden el 
Seor.

 11 Y Jesus estuvo delante del presidente; y el presidente le pregunt, 
diciendo: Eres t el Rey de los Judos?  Y Jesus le dijo: Tu [lo] dices.

 12 Y siendo acusado por los prncipes de los sacerdotes, y por los ancianos, 
nada respondi.

 13 Pilato entnces le dice: No oyes cuntas cosas testifican contra t?

 14 Y no le respondi ni una palabra; de tal manera que el presidente se 
maravillaba mucho.

 15 Y en el dia de la fiesta acostumbraba el presidente soltar al pueblo un 
preso, cual quisiesen.

 16 Y tenian entnces un preso famoso, que se llamaba Barrabs.

 17 Y juntos ellos, les dijo Pilato: Cul quereis que os suelte?  
Barrabs,   Jesus, que se dice el Cristo?

 18 Porque sabia que por envidia le habian entregado.

 19 Y estando l sentado en el tribunal, su mujer envi  l, diciendo: No 
tengas que ver con aquel justo; porque hoy he padecido muchas cosas en sueos 
por causa de l.

 20 Mas los prncipes de los sacerdotes, y los ancianos, persuadieron al 
pueblo que pidiese  Barrabs, y  Jesus matase.

 21 Y respondiendo el presidente les dijo: Cul de los dos quereis que os 
suelte? Y ellos dijeron: A Barrabs.

 22 Pilato les dijo: Qu pues har de Jesus que se dice el Cristo? Dcenle 
todos: Sea crucificado.

 23 Y el presidente [les] dijo: Pues qu mal ha hecho? Mas ellos gritaban 
ms diciendo: Sea crucificado.

 24 Y viendo Pilato que nada adelantaba, ntes se hacia ms alboroto, tomando 
agua se lav las manos delante del pueblo, diciendo: Inocente soy yo de la 
sangre de este justo: veris[lo] vosotros.

 25 Y respondiendo todo el pueblo, dijo: Su sangre [sea] sobre nosotros, y 
sobre nuestros hijos.

 26 Entnces les solt  Barrabs: y habiendo azotado  Jesus, le entreg 
para ser crucificado.

 27 Entnces los soldados del presidente llevaron  Jesus al pretorio, y 
juntaron  l toda la cuadrilla;

 28 Y desnudndole, le echaron encima un manto de grana:

 29 Y pusieron sobre su cabeza una corona tejida de espinas, y una caa en su 
mano derecha;  hincando la rodilla delante de l, le burlaban, diciendo: 
Salve, Rey de los Judos.

 30 Y escupiendo en l tomaron la caa, y le herian en la cabeza.

 31 Y despues que le hubieron escarnecido, le desnudaron el manto, y le 
vistieron de sus vestidos, y le llevaron para crucificar[le.]

 32 Y saliendo hallaron  un Cireno, que se llamaba Simon:  este cargaron 
para que llevase su cruz.

 33 Y como llegaron al lugar que se llama Glgotha, que es dicho, El lugar de 
la Calavera,

 34 Le dieron  beber vinagre mezclado con hiel; y gustando no quiso 
beber[lo.]

 35 Y despues que le hubieron crucificado, repartieron sus vestidos, echando 
suertes: para que se cumpliese lo que fu dicho por el profeta: Se 
repartieron mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes.

 36 Y sentados, le guardaban all.

 37 Y pusieron sobre su cabeza su causa escrita: ESTE ES JESUS, EL REY DE LOS 
JUDOS.

 38 Entnces crucificaron con l dos ladrones; uno  la derecha, y otro  la 
izquierda.

 39 Y los que pasaban, le decian injurias, meneando sus cabezas,

 40 Y diciendo: T el que derribas el templo [de Dios,] y en tres dias [lo] 
reedificas, slvate  t mismo: si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz.

 41 De esta manera tambien los prncipes de los sacerdotes escarneciendo, con 
los escribas, y los Farisos, y los ancianos, decian:

 42 A otros salv,  s mismo no puede salvar: si es el Rey de Israel, 
descienda ahora de la cruz, y creeremos en l.

 43 Confi en Dios; lbrele ahora si le quiere: porque ha dicho: Soy Hijo de 
Dios.

 44 Lo mismo tambien le zaherian los ladrones que estaban crucificados con 
l.

 45 Y desde la hora de sexta fueron tinieblas sobre toda la tierra hasta la 
hora de nona.

 46 Y cerca de la hora de nona, Jesus exclam con grande voz, diciendo: Eli, 
Eli, lama sabachthani? Esto es: Dios mio, Dios mio, por qu me has 
desamparado?

 47 Y algunos de los que estaban all, oyndo[lo,] decian: A Elas llama 
este.

 48 Y luego, corriendo uno de ellos, tomo una esponja, y [la] hinchi de 
vinagre, y ponindo[la] en una caa, dbale de beber.

 49 Y los otros decian: Deja, veamos si viene Elas  librarle.

 50 Mas Jesus habiendo otra vez exclamado con grande voz, di el espritu.

 51 Y h aqu el velo del templo se rompi en dos, de alto  bajo; y la 
tierra tembl, y las piedras se hendieron;

 52 Y abrironse los sepulcros: y muchos cuerpos de santos, que habian 
dormido, se levantaron,

 53 Y salidos de los sepulcros despues de su resurreccion, vinieron  la 
santa ciudad, y aparecieron  muchos.

 54 Y el centurion y los que estaban con l guardando  Jesus, visto el 
terremoto, y las cosas que habian sido hechas, temieron en gran manera, 
diciendo: Verdaderamente Hijo de Dios era este.

 55 Y estaban all muchas mujeres mirando de lejos, las cuales habian seguido 
de Galila  Jesus, sirvindole;

 56 Entre las cuales estaban Mara Magdalena, y Mara la madre de Jacobo y de 
Jos, y la madre de los hijos de Zebedo.

 57 Y como fu la tarde del dia, vino un hombre rico de Arimata, llamado 
Jos, el cual tambien habia sido discpulo de Jesus.

 58 Este lleg  Pilato, y pidi el cuerpo de Jesus: entnces Pilato mando 
que se [le] diese el cuerpo.

 59 Y tomando Jos el cuerpo, le envolvi en una sbana limpia,

 60 Y lo puso en su sepulcro nuevo, que habia labrado en la pea: y revuelta 
una grande piedra  la puerta del sepulcro, se fu.

 61 Y estaban all Mara Magdalena, y la otra Mara, sentadas delante del 
sepulcro.

 62 Y el siguiente dia, que es despues de la preparacion, se juntaron los 
prncipes de los sacerdotes y los Farisos  Pilato,

 63 Diciendo: Seor, nos acordamos que aquel engaador dijo, viviendo aun: 
Despues de tres dias resucitar.

 64 Manda, pues, que se asegure el sepulcro hasta el dia tercero; porque no 
vengan sus discpulos de noche, y le hurten, y digan al pueblo: Resucit de 
los muertos. Y ser el postrer error peor que el primero.

 65 Y Pilato les dijo: Teneis una guardia; id, asegurad[le] como sabeis.

 66 Y yendo ellos, aseguraron el sepulcro, sellando la piedra, con la 
guardia.



CAPITULO 28.

 1 Y LA vspera de Sbado, que amanece para el primer dia de la semana, vino 
Mara Magdalena, y la otra Mara,  ver el sepulcro.

 2 Y h aqu, fu hecho un gran terremoto: porque el ngel del Seor 
descendiendo del cielo y llegando, habia revuelto la piedra [del sepulcro,] y 
estaba sentado sobre ella.

 3 Y su aspecto era como un relmpago. y su vestido blanco como la nieve.

 4 Y de miedo de l los guardas se asombraron, y fueron vueltos como muertos.

 5 Y respondiendo el ngel, dijo  las mujeres: No temais vosotras; porque yo 
s que buscais  Jesus, que fu crucificado.

 6 No est aqu, porque ha resucitado como dijo: venid, ved el lugar donde 
fu puesto el Seor.

 7 E id presto, decid  sus discpulos que ha resucitado de los muertos: y h 
aqu va delante de vosotros  Galila; all le veris; h aqu os [lo] he 
dicho.

 8 Entnces ellas saliendo del sepulcro con temor y gran gozo, fueron 
corriendo  dar las nuevas  sus discpulos. Y mientras iban  dar las nuevas 
 sus discpulos,

 9 H aqu Jesus les sale al encuentro diciendo: Salve. Y ellas se llegaron, 
y abrazaron sus pis, y le adoraron.

 10 Entnces Jesus les dice: No temais; id, dad las nuevas  mis hermanos, 
para que vayan  Galila, y all me vern.

 11 Y yendo ellas, h aqu unos de la guardia vinieron  la ciudad, y dieron 
aviso  los prncipes de los sacerdotes de todas las cosas que habian 
acontecido.

 12 Y juntados con los ancianos, y habido consejo, dieron mucho dinero  los 
soldados,

 13 Diciendo: Decid: Sus discpulos vinieron de noche, y le hurtaron, 
durmiendo nosotros.

 14 Y si esto fuere oido del presidente nosotros le persuadirmos, y os 
harmos seguros.

 15 Y ellos, tomado el dinero, hicieron como estaban instruidos: y este dicho 
fu divulgado entre los Judos hasta el dia de hoy.

 16 Mas los once discpulos se fueron  Galila, al monte donde Jesus les 
habia ordenado.

 17 Y como le vieron, le adoraron: mas algunos dudaban.

 18 Y llegando Jesus, les habl diciendo: Toda potestad me es dada en el 
cielo y en la tierra.

 19 Por tanto id, y doctrinad  todos los Gentiles, bautizndoles en el 
nombre del Padre, y del Hijo, y del Espritu Santo:

 20 Ensendoles que guarden todas las cosas que os he mandado: y h aqu yo 
estoy con vosotros todos los dias hasta el fin del mundo. Amen.





EL SANTO EVANGELIO

DE

NUESTRO SEOR JESU-CRISTO

SEGUN

SAN MARCOS.



CAPITULO 1.

 1 PRINCIPIO del Evangelio de JesuCristo, Hijo de Dios.

 2 Como est escrito en Isaas el profeta: H aqu yo envio  mi mensajero 
delante de tu faz, que apareje tu camino delante de t.

 3 Voz del que clama en el desierto: Aparejad el camino del Seor; enderezad 
sus veredas.

 4 Bautizaba Juan en el desierto, y predicaba el bautismo del arrepentimiento 
para remision de pecados.

 5 Y salia  l toda la provincia de Juda, y los de Jerusalem; y eran todos 
bautizados por l en el rio del Jordan, confesando sus pecados.

 6 Y Juan andaba vestido de pelos de camello, y con un cinto de cuero 
alrededor de sus lomos; y comia langostas y miel silvestre.

 7 Y predicaba, diciendo: Viene tras m el que es ms poderoso que yo, al 
cual no soy digno de desatar encorvado la corra de sus zapatos.

 8 Yo  la verdad os he bautizado con agua; mas l os bautizar con Espritu 
Santo.

 9 Y aconteci en aquellos dias, [que] Jesus vino de Nazaret de Galila, y 
fu bautizado por Juan en el Jordan.

 10 Y luego, subiendo del agua, vi abrirse los cielos, y al Espritu, como 
paloma, que descendia sobre l.

 11 Y hubo [una] voz de los cielos, [que deca]: T eres mi Hijo amado; en t 
tomo contentamiento.

 12 Y luego el Espritu le impele al desierto.

 13 Y estuvo all en el desierto cuarenta dias; y era tentado de Satans; y 
estaba con las fieras; y los ngeles le servian.

 14 Mas despues que Juan fu encarcelado, Jesus vino  Galila predicando el 
Evangelio del reino de Dios,

 15 Y diciendo: El tiempo es cumplido, y el reino de Dios est cerca: 
arrepentos, y creed al Evangelio.

 16 Y pasando junto  la mar de Galila, vi  Simon, y  Andres su hermano, 
que echaban la red en la mar; porque eran pescadores.

 17 Y les dijo Jesus: Venid en pos de m, y har que seais pescadores de 
hombres.

 18 Y luego, dejadas sus redes, le siguieron.

 19 Y pasando de all un poco ms adelante, vi  Jacobo, [hijo] de Zebedo, 
y  Juan su hermano, tambien ellos en el navo, que aderezaban las redes.

 20 Y luego los llam: y dejando  su padre Zebedo en el barco con los 
jornaleros, fueron en pos de l.

 21 Y entraron en Capernaum; y luego los Sbados entrando en la sinagoga, 
enseaba.

 22 Y se admiraban de su doctrina: porque los enseaba como quien tiene 
potestad, y no como los escribas.

 23 Y habia en la sinagoga de ellos un hombre con espritu inmundo, el cual 
di voces,

 24 Diciendo: Ah! Qu tienes con nosotros, Jesus Nazareno? Has venido  
destruirnos? S quin eres, el Santo de Dios.

 25 Y Jesus le ri, diciendo: Enmudece, y sal de l.

 26 Y el espritu inmundo, hacindole pedazos, y clamando  gran voz, sali 
de l.

 27 Y todos se maravillaron, de tal manera que inquirian entre s, diciendo: 
Qu es esto? Qu nueva doctrina es esta que con potestad aun  los 
espritus inmundos manda, y le obedecen?

 28 Y vino luego su fama por toda la provincia alrededor de Galila.

 29 Y luego saliendo de la sinagoga, vinieron  casa de Simon y de Andrs, 
con Jacobo y Juan.

 30 Y la suegra de Simon estaba acostada con calentura; y le hablaron luego 
de ella.

 31 Entonces llegando [l], la tom de su mano y la levant; y luego la dej 
la calentura, y les servia.

 32 Y cuando fu la tarde, luego que el sol se puso, traian  l todos los 
que tenian mal, y endemoniados.

 33 Y toda la ciudad se junt  la puerta.

 34 Y san  muchos que estaban enfermos de diversas enfermedades, y ech 
fuera muchos demonios; y no dejaba decir  los demonios que le conocian.

 35 Y levantndose muy de maana aun muy de noche, sali y se fu  un lugar 
desierto, y all oraba.

 36 Y le sigui Simon y los que estaban con l;

 37 Y hallndole, le dicen: Todos te buscan.

 38 Y les dice: Vamos  los lugares vecinos, para que predique tambien all; 
porque para esto he venido.

 39 Y predicaba en las sinagogas de ellos en toda Galila, y echaba fuera los 
demonios.

 40 Y un leproso vino  l, rogndole;  hincada la rodilla le dice: Si 
quieres, puedes limpiarme.

 41 Y Jesus teniendo misericordia de l, extendi su mano y le toc, y le 
dice: Quiero; se limpio.

 42 Y as que hubo l hablado, la lepra se fu luego de aquel, y fu limpio.

 43 Entonces le apercibi, y despidile luego,

 44 Y le dice: Mira no digas  nadie nada; sino v, mustrate al sacerdote y 
ofrece por tu limpieza lo que Moiss mand, para testimonio  ellos.

 45 Mas l salido, comenz  publicar[lo] mucho, y  divulgar el hecho, de 
manera que ya Jesus no podia entrar manifiestamente en la ciudad, sino que 
estaba fuera en los lugares desiertos; y venian  l de todas partes.



CAPITULO 2.

 1 Y ENTR otra vez en Capernaum despues de [algunos] dias; y se oy que 
estaba en casa.

 2 Y luego se juntaron  l muchos, que ya no cabian ni aun  la puerta; y 
les predicaba la palabra.

 3 Entnces vinieron  l [unos] trayendo un paraltico, que era traido por 
cuatro.

 4 Y como no podian llegar  l  causa del gento, descubrieron el techo 
[de] donde estaba, y hacienda abertura, bajaron el lecho en que yacia el 
paraltico.

 5 Y viendo Jesus la f de ellos, dice al paraltico: Hijo, tus pecados te 
son perdonados.

 6 Y estaban all sentados algunos de los escribas, los cuales pensando en 
sus corazones,

 7 Decian: Por qu habla este as? blasfemias dice. Quin puede perdonar 
pecados, sino solo Dios?

 8 Y conociendo luego Jesus en su espritu que pensaban as dentro de si 
mismos, les dijo: Por qu pensais estas cosas en vuestros corazones?

 9 Qu es ms fcil: Decir al paraltico: Tus pecados te son perdonados;  
decirle: Levntate, y toma tu lecho y anda?

 10 Pues para que sepais que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra 
de perdonar los pecados: (dice al paraltico)

 11  t digo: Levntate, y toma tu lecho, y vte  tu casa.

 12 Entonces [l] se levant luego, y tomando su lecho, se sali delante de 
todos; de manera que todos se asombraron, y glorificaron  Dios, diciendo: 
Nunca tal hemos visto.

 13 Y volvi  salir  la mar, y toda la gente venia  l, y los enseaba.

 14 Y pasando vi  Lev, [hijo] de Alfo, sentado al banco de los pblicos 
tributes, y le dice: Sgueme. Y levantndose, le sigui.

 15 Y aconteci que estando Jesus  la mesa, en casa de l, muchos publicanos 
y pecadores estaban tambien  la mesa juntamente con Jesus y con sus 
discpulos: porque habia muchos, y le habian seguido.

 16 Y los escribas y los Farisos, vindole comer con los publicanos, y con 
los pecadores, dijeron  sus discpulos: Qu es esto que l come y bebe con 
los publicanos y con los pecadores?

 17 Y oyndo[lo] Jesus les dice: los sanos no tienen necesidad de mdico, mas 
los que tienen mal. No he venido  llamar  los justos, sino  los pecadores.

 18 Y los discpulos de Juan, y de los Farisos ayunaban; y vienen, y le 
dicen: Por qu los discpulos de Juan, y [los] de los Farisos ayunan, y tus 
discpulos no ayunan?

 19 Y Jesus les dice: Pueden ayunar los que estn de bodas, cuando el Esposo 
est con ellos? Entre tanto que tienen consigo al Esposo no pueden ayunar.

 20 Mas vendrn dias, cuando el Esposo les ser quitado, y entnces en 
aquellos dias ayunarn.

 21 Nadie echa remiendo de pao recio en vestido viejo; de otra manera el 
mismo remiendo nuevo tira del viejo, y la rotura se hace peor.

 22 Ni nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera el vino nuevo 
rompe los odres, y se derrama el vino, y los odres se pierden: mas el vino 
nuevo en odres nuevos se ha de echar.

 23 Y aconteci que pasando l por los sembrados en Sbado, sus discpulos 
andando, comenzaron  arrancar espigas.

 24 Entnces los Farisos le dijeron: H aqu, por qu hacen [tus 
discpulos] en Sbado lo que no es lcito?

 25 Y l les dijo: Nunca lesteis qu hizo David cuando tuvo necesidad, y 
tuvo hambre, l y los que con l [estaban]?

 26 Cmo entr en la casa de Dios, siendo Abiathar sumo pontfice, y comi 
los panes de la proposicion, de los cuales no es lcito comer sino  los 
sacerdotes, y aun di  los que con l estaban?

 27 Tambien les dijo: El Sbado por causa del hombre es hecho; no el hombre 
por causa del Sbado.

 28 As que el Hijo del hombre es Seor aun del Sbado.



CAPITULO 3.

 1 Y OTRA vez entr en la sinagoga; y habia all un hombre que tenia una mano 
seca:

 2 Y le acechaban si en Sbado lo sanaria, para acusarle.

 3 Entonces dijo al hombre que tenia la mano seca: Levntate en medio.

 4 Y les dice: Es lcito hacer bien en Sbados,  hacer mal? Salvar la 
vida,  quitarla? Mas ellos callaban.

 5 Y mirndolos alrededor con enojo condolecindose de la ceguedad de su 
corazon, dice al hombre: Extiende tu mano. Y la extendi, y su mano fu 
restituida sana.

 6 Entnces saliendo los Farisos tomaron consejo con los Herodianos contra 
l, para matarle.

 7 Mas Jesus se apart  la mar con sus discpulos: y le sigui gran multitud 
de Galila, y de Juda,

 8 Y de Jerusalem, y de Iduma, y de la otra parte del Jordan: y los que 
[moraban] alrededor de Tiro y de Sidon, grande multitud, oyendo cuan grandes 
cosas hacia, vinieron  l.

 9 Y dijo  sus discpulos que le estuviese siempre apercibida la barquilla, 
por causa del gento, para que no le oprimiesen.

 10 Porque habia sanado  muchos; de manera que caian sobre l cuantos tenian 
plagas por tocarle.

 11 Y los espritus inmundos, al verle, se postraban delante de l, y daban 
voces, diciendo: T eres el Hijo de Dios.

 12 Mas l les reia mucho que no le manifestasen.

 13 Y subi al monte, y llam  s  los que l quiso; y vinieron  l.

 14 Y estableci doce para que estuviesen con l, y para enviarlos  
predicar.

 15 Y que tuviesen potestad de sanar enfermedades, y de echar fuera demonios:

 16  Simon, al cual puso por nombre Pedro;

 17 Y  Jacobo [hijo] de Zebedo, y  Juan hermano de Jacobo; y les apellid 
Boanerges, que es, Hijos del trueno:

 18 Y  Andrs, y  Felipe, y  Bartolom, y  Mateo, y  Toms, y  Jacobo 
[hijo] de Alfo, y  Tado, y  Simon el Canano,

 19 Y  Judas Iscariote, el que le entreg: y vinieron  casa.

 20 Y agolpse de nuevo la gente; de modo que ellos ni aun podian comer pan.

 21 Y como [lo] oyeron los suyos, vinieron para prenderle; porque decian: 
Est fuera de s.

 22 Y los escribas que habian venido de Jerusalem, decian que tenia  
Beelzebub: y que por el prncipe de los demonios echaba fuera los demonios.

 23 Y habindoles llamado, les decia en parbolas: Cmo puede Satans echar 
fuera  Satans?

 24 Y si [algun] reino contra s mismo fuera dividido, no puede permanecer el 
tal reino.

 25 Y si [alguna] casa fuere dividida contra s misma, no puede permanecer la 
tal casa.

 26 Y si Satans se levantare contra si mismo, y fuere dividido, no puede 
permanecer; ntes tiene fin.

 27 Nadie puede saquear las alhajas del valiente entrando en su casa, si 
ntes no atare al valiente, y entnces saquear su casa.

 28 De cierto os digo [que] todos los pecados sern perdonados  los hijos de 
los hombres, y las blasfemias cualesquiera con que blasfemaren;

 29 Mas cualquiera que blasfemare contra el Espritu Santo, no tiene jams 
perdon, mas est expuesto  eterno juicio.

 30 Porque decian: Tiene espritu inmundo.

 31 Vienen despues sus hermanos y su madre, y estando fuera, enviaron  l 
llamndole.

 32 Y la gente estaba sentada alrededor de l, y le dijeron: H aqu, tu 
madre y tus hermanos te buscan fuera.

 33 Y l les respondi diciendo: Quin es mi madre y mis hermanos?

 34 Y mirando  los que estaban sentados alrededor de l, dijo: H aqu mi 
madre y mis hermanos.

 35 Porque cualquiera que hiciere la voluntad de Dios, este es mi hermano, y 
mi hermana, y mi madre.



CAPITULO 4.

 1 Y OTRA vez comenz  ensear junto  la mar, y se junt  l mucha gente; 
tanto que entrndose l en un barco, se sent en la mar: y toda la gente 
estaba en tierra junto  la mar.

 2 Y les enseaba por parbolas muchas cosas, y les decia en su doctrina:

 3 Oid: H aqu, el sembrador sali  sembrar.

 4 Y aconteci sembrando, que una parte cay junto al camino; y vinieron las 
aves del cielo, y la tragaron.

 5 Y otra parte cay en pedregales, donde no tenia mucha tierra; y luego 
sali, porque no tenia la tierra profunda.

 6 Mas salido el sol, se quem; y por cuanto no tenia raiz, se sec.

 7 Y otra parte cay en espinas; y subieron las espinas, y la ahogaron, y no 
di fruto.

 8 Y otra parte cay en buena tierra, y di fruto, que subi y creci: y 
llev uno  treinta, y otro  sesenta, y otro  ciento.

 9 Entnces les dijo: El que tiene oidos para oir, oiga.

 10 Y cuando estuvo solo, le preguntaron los que estaban cerca de l con los 
doce [sobre] la parbola.

 11 Y les dijo:  vosotros es dado saber el misterio del reino de Dios; mas  
los que estn fuera, por parbolas todas las cosas:

 12 Para que viendo, vean y no echen de ver; y oyendo, oigan y no entiendan: 
porque no se conviertan, y les sean perdonados los pecados.

 13 Y les dijo: No sabeis esta parbola? Cmo pues entenderis todas las 
parbolas?

 14 El que siembra [es el que] siembra la palabra.

 15 Y estos son los de junto al camino; en los que la palabra es sembrada, 
mas despues que la oyeron, luego viene Satans, y quita la palabra que fu 
sembrada en sus corazones.

 16 Y asimismo estos son los que son sembrados en pedregales; los que cuando 
han oido la palabra, luego la toman con gozo:

 17 Mas no tienen raiz en s, ntes son temporales que en levantandose la 
tribulacion,  la persecucion por causa de la palabra, luego se escandalizan.

 18 Y estos son los que son sembrados entre espinas; los que oyen la palabra,

 19 Mas los cuidados de este siglo, y el engao de las riquezas, y las 
codicias que hay en las otras cosas, entrando, ahogan la palabra, y se hace 
infructuosa.

 20 Y estos son los que fueron sembrados en buena tierra; los que oyen la 
palabra, y [la] reciben, y hacen fruto, uno  treinta, otro  sesenta, y otro 
 ciento.

 21 Tambien les dijo: Trese la antorcha para ser puesta debajo del almud,  
debajo de la cama? No [es] para ser puesta en el candelero?

 22 Porque no hay nada oculto que no haya de ser manifestado; ni secreto que 
no haya de descubrirse.

 23 Si alguno tiene oidos para oir, oiga.

 24 Les dijo tambien: Mirad lo que os: Con la medida que medis, os medirn 
otros; y ser aadido  vosotros los que os.

 25 Porque al que tiene, le ser dado; y al que no tiene, aun lo que tiene le 
ser quitado.

 26 Decia ms: As es el reino de Dios, como si un hombre echa simiente en la 
tierra;

 27 Y duerme, y se levanta de noche y de dia: y la simiente brota y crece 
como l no sabe.

 28 Porque de suyo fructifica la tierra, primero yerba, luego espiga; despues 
grano lleno en la espiga.

 29 Y cuando el fruto fuere producido, luego se mete la hoz, porque la siega 
es llegada.

 30 Y decia: A qu harmos semejante el reino de Dios?  con qu parbola 
le compararmos?

 31 [Es] como el grano de la mostaza, que, cuando se siembra en tierra, es el 
ms pequeo de todas las simientes que hay en la tierra;

 32 Mas despues de sembrado, sube, y se hace la mayor de todas las legumbres; 
y echa grandes ramas, de tal manera que las aves del cielo puedan morar bajo 
de su sombra.

 33 Y con muchas tales parbolas les hablaba la palabra, conforme  lo que 
podian oir.

 34 Y sin parbola no les hablaba; mas  sus discpulos en particular 
declaraba todo.

 35 Y les dijo aquel dia cuando fu tarde: Pasemos de la otra parte.

 36 Y despachando la multitud, le tomaron, como estaba en el barco, y habia 
tambien con l otros barquitos.

 37 Y se levant una grande tempestad de viento, y echaba las alas en el 
barco, de tal manera que ya se henchia.

 38 Y l estaba en la popa durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron, y le 
dicen: Maestro, no tienes cuidado que perecemos?

 39 Y levantndose increp al viento, y dijo  la mar: Calla, enmudece. Y 
ces el viento, y fu hecha grande bonanza.

 40 Y  ellos dijo: Por qu estais as amedrentados? Cmo no teneis f?

 41 Y temieron con gran temor, y decian el uno al otro: Quin es este, que 
aun el viento y la mar le obedecen?



CAPITULO 5.

 1 Y VINIERON de la otra parte de la mar  la provincia de los Gadarenos.

 2 Y salido l del barco, luego le sali al encuentro de los sepulcros un 
hombre con un espritu inmundo,

 3 Que tenia domicilio en los sepulcros, y ni aun con cadenas le podia 
alguien atar.

 4 Porque muchas veces habia sido atado con grillos y cadenas; mas las 
cadenas habian sido hechas pedazos por l, y los grillos desmenuzados: y 
nadie le podia domar.

 5 Y siempre de dia y de noche andaba dando voces en los montes y en los 
sepulcros,  hirindose con las piedras.

 6 Y como vi  Jesus de ljos, corri, y le ador.

 7 Y clamando  gran voz dijo: Qu tienes conmigo, Jesus, Hijo del Dios 
Altsimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes.

 8 Porque le decia: Sal de este hombre, espritu inmundo.

 9 Y le pregunt: Cmo te llamas? Y respondi diciendo; Legion me llamo; 
porque somos muchos.

 10 Y le rogaba mucho que no le enviase fuera de aquella provincia.

 11 Y estaba all cerca del monte una grande manada de puercos paciendo:

 12 Y le rogaron todos [aquellos] demonios, diciendo: Envanos  los puercos 
para que entremos en ellos.

 13 Y luego Jesus se lo permiti: y saliendo aquellos espritus inmundos, 
entraron en los puercos, y la manada cay por un despeadero en la mar; los 
cuales eran como dos mil, y en la mar se ahogaron.

 14 Y los que apacentaban los puercos huyeron, y dieron aviso en la ciudad y 
en los campos. Y salieron para ver qu era aquello que habia acontecido.

 15 Y vienen  Jesus, y ven al que habia sido atormentado del demonio, y que 
habia tenido la legion, sentado y vestido, y en su juicio cabal, y tuvieron 
miedo.

 16 Y les contaron los que [lo] habian visto, como habia acontecido al que 
habia tenido el demonio, y [lo] de los puercos.

 17 Y comenzaron  rogarle que se fuese de los trminos de ellos.

 18 Y entrando l en el barco, le rogaba el que habia sido fatigado del 
demonio, para estar con l.

 19 Mas Jesus no lo permiti, sino le dijo: Vte  tu casa  los tuyos, y 
cuntales cuan grandes cosas el Seor ha hecho contigo, y [cmo] ha tenido 
misericordia de t.

 20 Y se fu, y comenz  publicar en Decpolis cun grandes cosas Jesus 
habia hecho con l: y todos se maravillaban.

 21 Y pasando otra vez Jesus en un barco  la otra parte, se junt  l gran 
compaa; y estaba junto  la mar.

 22 Y vino uno de los prncipes de la sinagoga, llamado Jairo; y luego que le 
vi, se postr  sus pis,

 23 Y le rogaba mucho, diciendo: Mi hija est  la muerte: ven y pondr las 
manos sobre ella, para que sea salva, y vivir.

 24 Y fu con l, y le segua gran compaa, y le apretaban.

 25 Y una mujer que estaba con flujo de sangre doce aos hacia,

 26 Y habia sufrido mucho de muchos mdicos, y habia gastado todo lo que 
tenia, y nada habia aprovechado, ntes le iba peor,

 27 Como oy [hablar] de Jesus, lleg por detrs entre la compaa, y toc su 
vestido.

 28 Porque decia: Si tocare tan solamente su vestido, ser salva.

 29 Y luego la fuente de su sangre se sec; y sinti en el cuerpo que estaba 
sana de aquel azote.

 30 Y luego Jesus conociendo en si mismo la virtud que habia salido de l, 
volviendose  la compaa dijo: Quin ha tocado  mis vestidos?

 31 Y le dijeron sus discpulos: Ves que la multitud te aprieta, y dices: 
Quin me ha tocado?

 32 Y l miraba alrededor para ver  la que habia hecho esto.

 33 Entnces la mujer temiendo y temblando, sabiendo lo que en s habia sido 
hecho, vino, y se postr delante de l, y le dijo toda la verdad.

 34 Y l le dijo: Hija, tu f te ha hecho salva; v en paz, y queda sana de 
tu azote.

 35 Hablando aun l, vinieron de casa del prncipe de la sinagoga, diciendo: 
Tu hija es muerta: para qu fatigas ms al Maestro?

 36 Mas luego Jesus oyendo esta razon que se decia, dijo al prncipe de la 
sinagoga: No temas, cree solamente.

 37 Y no permiti que alguno viniese tras de l sino Pedro, y Jacobo, y Juan 
hermano de Jacobo.

 38 Y vino  casa del prncipe de la sinagoga, y vi el alboroto, los que 
lloraban y gemian mucho.

 39 Y entrando les dice: Por qu alborotais, y llorais? La muchacha no es 
muerta, mas duerme.

 40 Y hacian burla de l: mas l, echados fuera todos, toma al padre y  la 
madre de la muchacha y  los que estaban con l, y entra donde la muchacha 
estaba.

 41 Y tomando la mano de la muchacha le dice: Talitha cumi, que es, si lo 
interpretares: Muchacha,  t digo, levntate.

 42 Y luego la muchacha se levant, y andaba, porque tenia doce aos; y se 
espantaron de grande espanto:

 43 Mas l les mand mucho que nadie lo supiese, y dijo que le diesen de 
comer.



CAPITULO 6.

 1 Y SALI de all, y vino  su tierra, y le siguieron sus discpulos.

 2 Y llegado el Sbado, comenz  ensear en la sinagoga; y muchos oyndole 
estaban atnitos, diciendo: De dnde tiene este estas cosas? Y qu 
sabidura es esta que le es dada, y tales maravillas que por sus manos son 
echas?

 3 No es este el carpintero, hijo de Mara, hermano de Jacobo, y de Jos, y 
de Jdas, y de Simon? No estn tambien aqu con nosotros sus hermanas? Y se 
escandalizaban en l.

 4 Mas Jesus les decia: No hay profeta deshonrado sino en su tierra, y entre 
sus parientes, y en su casa.

 5 Y no pudo all hacer alguna maravilla; solamente san [unos] pocos 
enfermos, poniendo sobre ellos las manos.

 6 Y estaba maravillado de la incredulidad de ellos: y rodeaba las aldas de 
alrededor enseando.

 7 Y llam  los doce, y comenz  enviarlos de dos en dos: y les di 
potestad sobre los espritus inmundos.

 8 Y les mand que no llevasen nada para el camino, sino solamente [un] 
bculo; no alforja, ni pan, ni dinero en la bolsa.

 9 Mas que calzasen sandalias, y no vistiesen dos tnicas.

 10 Y les decia: Donde quiera que entreis en una casa, posad en ella hasta 
que salgais de all.

 11 Y todos aquellos que no os recibieren, ni os oyeren, saliendo de all, 
sacudid el polvo que est debajo de vuestros pis en testimonio  ellos. De 
cierto os digo que ms tolerable ser de los de Sodoma y Gomorra el dia del 
juicio, que el de aquella ciudad.

 12 Y saliendo predicaban, que los hombres se arrepintiesen.

 13 Y echaban fuera muchos demonios, y ungian con aceite  muchos enfermos, y 
sanaban.

 14 Y oy el rey Herdes [la fama de Jesus], porque su nombre se habia hecho 
notorio, y dijo: Juan el que bautizaba, ha resucitado de los muertos; y por 
tanto virtudes obran en l.

 15 Otros decian: Elas es. Y otros decian: Profeta es,  alguno de los 
profetas.

 16 Y oyndo[lo] Herdes dijo: Este es Juan el que yo degoll: l ha 
resucitado de los muertos.

 17 Porque el mismo Herdes habia enviado y prendido  Juan, y le habia 
aprisionado en la crcel  causa de Herodas, mujer de Felipe su hermano; 
pues la habia tomado por mujer.

 18 Porque Juan decia  Herdes: No te es lcito tener la mujer de tu 
hermano.

 19 Mas Herodas le acechaba, y deseaba matarle, y no podia: 

 20 Porque Herdes temia  Juan, sabiendo que era varon justo y santo, y le 
tenia respeto: y oyndole hacia muchas cosas; y le oia de buena gana.

 21 Y venido un dia oportuno, en que Herdes, en la fiesta de su nacimiento, 
daba una cena  sus prncipes y tribunos, y  los principales de Galila,

 22 Y entrando la hija de Herodas, y danzando, y agradando  Herdes, y  
los que estaban con l  la mesa, el rey dijo  la muchacha: Pdeme lo que 
quisieres, que yo te lo dar.

 23 Y le jur: Todo lo que me pidieres te dar, hasta la mitad de mi reino.

 24 Y saliendo ella dijo  su madre, Qu pedir? Y ella dijo: La cabeza de 
Juan Bautista.

 25 Entnces [ella] entr prestamente al rey, y pidi, diciendo: Quiero que 
ahora luego me des en un plato la cabeza de Juan Bautista.

 26 Y el rey se entristeci mucho; [mas]  causa del juramento, y de los que 
estaban con l  la mesa, no quiso desecharla.

 27 Y luego el rey, enviando uno de la guardia, mand que fuese traida su 
cabeza.

 28 El cual fu, y le degoll en la crcel, y trajo su cabeza en un plato, y 
la di  la muchacha, y la muchacha la di  su madre.

 29 Y oyndo[lo] sus discpulos, vinieron, y tomaron su cuerpo, y le pusieron 
en un sepulcro.

 30 Y los apstoles se juntaron con Jesus, y le contaron todo lo que habian 
hecho, y lo que habian enseado.

 31 Y [l] les dijo: Venid vosotros aparte al lugar desierto, y reposad un 
poco; porque eran muchos los que iban y venian, que ni aun tenian lugar de 
comer.

 32 Y se fueron en un barco al lugar desierto aparte.

 33 Y los vieron ir muchos, y lo conocieron; y concurrieron all muchos  pi 
de las ciudades, y llegaron ntes que ellos, y se juntaron  l.

 34 Y saliendo Jesus, vi [una] grande multitud, y tuvo compasion de ellos, 
porque eran como ovejas que no tenian pastor; y les comenz  ensear muchas 
cosas.

 35 Y como ya fuese el dia muy entrado, sus discpulos llegaron  l, 
diciendo: El lugar es desierto, y el dia es ya muy entrado;

 36 Envalos para que vayan  los cortijos y aldas de alrededor, y compren 
para s pan; porque no tienen qu comer.

 37 Y respondiendo l, les dijo: Dadles de comer vosotros. Y le dijeron: 
[Qu], vamos y compremos pan por doscientos denarios, y dmosles de comer?

 38 Y l les dice: Cuntos panes teneis? Id, y vedlo. Y sabiendolo, dijeron: 
Cinco, y dos panes:

 39 Y les mand que hiciesen recostar  todos por partidas sobre la yerba 
verde.

 40 Y se recostaron por partidas, de ciento en ciento, y de cincuenta en 
cincuenta.

 41 Y tomados los cinco panes y los dos peces, mirando al cielo, bendijo, y 
parti los panes, y di  sus discpulos para que [los] pusiesen delante. Y 
reparti  todos los dos peces.

 42 Y comieron todos, y se hartaron.

 43 Y alzaron de los pedazos doce cofines llenos, y de los peces.

 44 Y los que comieron eran cinco mil hombres.

 45 Y luego di priesa  sus discpulos  subir en el barco,  ir delante de 
l  Bethsaida de la otra parte, entre tanto que l despedia la multitud.

 46 Y despues que los hubo despedido, se fu al monte  orar.

 47 Y como fu la tarde, el barco estaba en medio de la mar, y l solo en 
tierra.

 48 Y los vi fatigados bogando, porque el viento les era contrario: y cerca 
de la cuarta vigilia de la noche vino  ellos andando sobre la mar, y queria 
precederlos.

 49 Y vindole ellos, que andaba sobre la mar, pensaron que era fantasma, y 
dieron voces:

 50 Porque todos le veian, y se turbaron. Mas luego habl con ellos, y les 
dijo: Alentos; yo soy, no temais.

 51 Y subi  ellos en el barco, y calm el viento: y [ellos] en gran manera 
estaban fuera de s, y se maravillaban.

 52 Porque aun no habian considerado lo de los panes; por cuanto estaban 
ofuscados sus corazones.

 53 Y cuando estuvieron de la otra parte, vinieron  tierra de Genezaret, y 
tomaron puerto.

 54 Y saliendo ellos del barco, luego le conocieron;

 55 Y recorriendo toda la tierra de alrededor, comenzaron  traer de todas 
partes enfermos en lechos, adonde oian que estaba.

 56 Y donde quiera que entraba, en aldas,  ciudades,  heredades, ponian en 
las calles los que estaban enfermos, y le rogaban que tocasen siquiera el 
borde de su vestido; y todos los que le tocaban quedaban sanos.



CAPITULO 7.

 1 Y SE juntaron  l Farisos, y algunos de los escribas que habian venido 
de Jerusalem:

 2 los cuales, viendo  algunos de sus discpulos comer pan con manos 
comunes, es  saber, no lavadas, [los] condenaban.

 3 (Porque los Farisos y todos los Judos, teniendo la tradicion de los 
ancianos, si muchas veces no se lavan las manos, no comen.

 4 Y [volviendo] de la plaza, si no se lavaren, no comen. Y otras muchas 
cosas hay que tomaron para guardar, como las lavaduras de los vasos [de 
beber], y de los jarros, y de los vasos de metal, y de los lechos.)

 5 Y le preguntaron los Farisos y los escribas: Por qu tus discpulos no 
andan conforme  la tradicion de los ancianos, sino que comen pan con manos 
comunes?

 6 Y respondiendo l, les dijo: Hipcritas, bien profetiz de vosotros 
Isaas, como est escrito: Este pueblo con los labios me honra, mas su 
corazon ljos est de m.

 7 Y en vano me honran, enseando [como] doctrinas, mandamientos de hombres.

 8 Porque dejando el mandamiento de Dios, teneis la tradicion de los hombres; 
las lavaduras de los jarros, y de los vasos [de beber]: y haceis otras muchas 
cosas semejantes [ estas].

 9 Les decia tambien: Bien invalidais el mandamiento de Dios para guardar 
vuestra tradicion.

 10 Porque Moiss dijo: Honra  tu padre y  tu madre: y, El que maldijere al 
padre   la madre, morir de muerte.

 11 Y vosotros decis: [Basta] si dijere un hombre al padre   la madre: [Es] 
Corban (quiere decir, don [mio  Dios]) todo aquello con que pudiera valerte.

 12 Y no le dejais hacer ms por su padre,  por su madre;

 13 Invalidando la palabra de Dios con vuestra tradicion que dsteis; y 
muchas cosas haceis semejantes  estas.

 14 Y llamando  toda la multitud, les dijo: Oidme todos, y entended:

 15 Nada hay fuera del hombre que entre en l, que le pueda contaminar; mas 
lo que sale de l, aquello es lo que contamina al hombre.

 16 Si alguno tiene oidos para oir, oiga.

 17 Y [apartado] de la multitud habiendo entrado en casa, le preguntaron sus 
discpulos sobre la parbola.

 18 Y djoles: Tambien vosotros estais as sin entendimiento? No entendeis 
que todo lo de fuera que entra en el hombre, no le puede contaminar?

 19 Porque no entra en su corazon, sino en el vientre; y sale [el hombre]  
la secreta, purgando todas las viandas.

 20 Mas decia: que lo que del hombre sale, aquello contamina al hombre.

 21 Porque de dentro, del corazon de los hombres, salen los malos 
pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios,

 22 los hurtos, las avaricias, las maldades, el engao, las desvergenzas, el 
ojo maligno, las injurias, la soberbia, la insensatez.

 23 Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre.

 24 Y levantndose de all, se fu  los trminos de Tiro y de Sidon; y 
entrando en casa, quiso que nadie [lo] supiese; mas no pudo esconderse.

 25 Porque una mujer, cuya hija tenia un espritu inmundo, luego que oy de 
l, vino, y se echo  sus pis.

 26 Y la mujer era Griega, Sirofenisa de nacion, y le rogaba que echase fuera 
de su hija al demonio.

 27 Mas Jesus le dijo: Deja primero hartarse los hijos; porque no es bien 
tomar el pan de los hijos y echarlo  los perrillos.

 28 Y respondi ella, y le dijo: S, Seor, pero aun los perillos debajo de 
la mesa comen de las migajas de los hijos.

 29 Entnces le dice: Por esta palabra, v; el demonio ha salido de tu hija.

 30 Y como fu  su casa, hall que el demonio habia salido, y la hija echada 
sobre la cama.

 31 Y volviendo  salir de los trminos de Tiro, vino por Sidon  la mar de 
Galila, por mitad de los trminos de Decpolis.

 32 Y le traen un sordo y tartamudo, y le ruegan que le ponga la mano encima.

 33 Y tomndole aparte de la gente meti sus dedos en las orejas de l, y 
escupiendo toc su lengua;

 34 Y mirando al cielo gimi, y le dijo: Ephphatha: que es [decir]: S 
abierto.

 35 Y luego fueron abiertos sus oidos y fu desatada la ligadura de su 
lengua, y hablaba bien.

 36 Y les mand que no lo dijesen  nadie; pero cuanto ms les mandaba tanto 
ms y ms [lo] divulgaban.

 37 Y en gran manera se maravillaban, diciendo: Bien lo ha hecho todo: hace  
los sordos oir, y  los mudos hablar.



CAPITULO 8.

 1 EN aquellos dias, como hubo gran gento, y no tenian que comer, Jesus 
llam sus discpulos, y les dijo:

 2 Tengo compasion de la multitud porque ya hace tres dias que estn conmigo, 
y no tienen qu comer:

 3 Y si los enviare en ayunas  sus casas, desmayarn en el camino; porque 
algunos de ellos han venido de lejos.

 4 Y sus discpulos le respondieron: De dnde podr alguien hartar  estos 
de pan aqu en el desierto?

 5 Y les pregunt: Cuntos panes teneis? Y ellos dijeron: Siete.

 6 Entnces mand  la multitud que se recostase en tierra; y tomando los 
siete panes, habiendo dado gracias, parti, y di  sus discpulos que [los] 
pusiesen delante: y [los] pusieron delante  la multitud.

 7 Tenian tambien unos pocos pececillos; y los bendijo, y mand que tambien 
los pusiesen delante.

 8 Y comieron, y se hartaron, y levantaron de los pedazos que habian sobrado, 
siete espuertas.

 9 Y eran los que comieron, como cuatro mil: y los despidi.

 10 Y luego entrando en el barco con sus discpulos, vino  las partes de 
Dalmanuta.

 11 Y vinieron los Farisos, y comenzaron  altercar con l pidiendole seal 
del cielo, tentndole.

 12 Y gimiendo en su espritu dice: Por qu pide seal esta generacion? De 
cierto os digo que no se dar seal  esta generacion.

 13 Y dejndoles volvi  entrar en el barco, y se fu de la otra parte.

 14 Y se haban olvidado de tomar pan, y no tenian sino un pan consigo en el 
barco.

 15 Y les mand diciendo: Mirad, guardos de la levadura de los Farisos, y 
de la levadura de Herdes.

 16 Y altercaban los unos con los otros diciendo: Pan no tenemos.

 17 Y como Jesus lo entendi, les dice: Qu altercais, porque no teneis pan? 
No considerais ni entendeis? Aun teneis endurecido vuestro corazon?

 18 Teniendo ojos no veis, y teniendo oidos no os? Y no os acordais?

 19 Cuando part los cinco panes entre cinco mil, cuntas espuertas llenas 
de los pedazos alzsteis? Y ellos dijeron: Doce.

 20 Y cuando los siete panes entre cuatro mil, cuntas espuertas llenas de 
los pedazos alzsteis? Y ellos dijeron: Siete.

 21 Y les dijo: Cmo aun no entendeis?

 22 Y vino  Bethsaida; y le traen un ciego, y le ruegan que le tocase.

 23 Entonces tomando la mano del ciego le saco fuera de la alda, y 
escupiendo en sus ojos, y ponindole las manos encima, le pregunt si veia 
algo.

 24 Y l mirando, dijo: Veo los hombres, pues veo que andan, como rboles.

 25 Luego le puso otra vez las manos sobre sus ojos, y le hizo que mirase; y 
fu restablecido, y vi de ljos y claramente  todos.

 26 Y envilo  su casa, diciendo: No entres en la alda, ni [lo] digas  
nadie en la alda.

 27 Y sali Jesus y sus discpulos por las aldas de Cesara de Filipo. Y en 
el camino pregunt  sus discpulos, dicindoles: Quin dicen los hombres 
que soy yo?

 28 Y ellos respondieron: Juan Bautista; y otros, Elas; y otros, Alguno de 
los profetas.

 29 Entonces l les dice: Y vosotros Quin decis que soy yo? Y respondiendo 
Pedro le dice: T eres el Cristo.

 30 Y les apercibi que no hablasen de l  ninguno.

 31 Y comenz  ensearles, que convenia que el Hijo del hombre padeciese 
mucho, y ser reprobado de los ancianos, y de los prncipes de los sacerdotes, 
y de los escribas, y ser muerto, y resucitar despues de tres dias.

 32 Y claramente decia esta palabra. Entonces Pedro le tom y le comenz  
reprender.

 33 Y l, volvindose y mirando  sus discpulos, ri  Pedro, diciendo: 
Aprtate de m, Satans; porque no sabes las cosas que [son] de Dios, sino 
las que [son] de los hombres.

 34 Y llamando  la gente con sus discpulos, les dijo: Cualquiera que 
quisiere venir en pos de m, niguese  si mismo, y tome su cruz, y sgame.

 35 Porque el que quisiere salvar su vida, la perder; y el que perdiere su 
vida por causa de m y del Evangelio, la salvar.

 36 Porque qu aprovechar al hombre si granjeare todo el mundo, y pierde su 
alma?

 37 O qu recompensa dar el hombre por su alma?

 38 Porque el que se avergonzare de m y de mis palabras en esta generacion 
adulterina y pecadora, el Hijo del hombre se avergonzar tambien de l, 
cuando vendr en la gloria de su Padre con los santos ngeles.



CAPITULO 9.

 1 TAMBIEN les dijo: De cierto os digo que hay algunos de los que estn aqu 
que no gustarn la muerte, hasta que hayan visto el reino de Dios que viene 
con potencia.

 2 Y seis dias despues tom Jesus  Pedro, y  Jacobo, y  Juan, y los sac 
aparte solos  un monte alto, y fu transfigurado delante de ellos.

 3 Y sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, como la nieve, 
tanto que ningun lavador en la tierra los puede hacer tan blancos.

 4 Y les apareci Elas con Moiss, que hablaban con Jesus.

 5 Entonces respondiendo Pedro, dice  Jesus: Maestro, bien ser que nos 
quedemos aqu, y hagamos tres pabellones: para t uno, y para Moiss otro, y 
para Elas otro.

 6 Porque no sabia lo que hablaba; que estaban espantados.

 7 Y vino una nube que les hizo sombra, y una voz de la nube que decia: Este 
es mi Hijo amado;  l oid.

 8 Y luego, como miraron, no vieron ms  nadie consigo, sino  Jesus solo.

 9 Descendiendo ellos del monte, les mand que  nadie dijesen lo que habian 
visto, sino cuando el Hijo del hombre hubiese resucitado de los muertos.

 10 Y [ellos] retuvieron la palabra en s altercando qu seria aquello: 
Resucitar de los muertos.

 11 Y le preguntaron diciendo: Qu es lo que los escribas dicen, que es 
necesario que Elas venga ntes?

 12 Y respondiendo l, les dijo: Elas  la verdad, viniendo ntes, 
restituir todas las cosas: y como est escrito del Hijo del hombre, 
[conviene] que padezca mucho, y sea tenido en nada,

 13 Empero os digo que Elas [ya] vino, y le hicieron todo lo que quisieron, 
como est escrito de l.

 14 Y como vino  los discpulos, vi grande compaa alrededor de ellos, y 
escribas que disputaban con ellos.

 15 Y luego toda la gente, vindole, se espant, y corriendo  l, le 
saludaron.

 16 Y preguntles: Qu disputais con ellos?

 17 Y respondiendo uno de la compaa, dijo: Maestro, traje  t mi hijo, que 
tiene un espritu mudo,

 18 El cual donde quiera que le toma le despedaza, y echa espumarajos, y 
cruje los dientes, y se va secando: y dije  tus discpulos que le echasen 
fuera, y no pudieron.

 19 Y respondiendo l, les dijo: Oh generacion infiel! hasta cundo estar 
con vosotros? hasta cundo os tengo de sufrir? Tradmele.

 20 Y se le trajeron: y como le vi, luego el espritu lo desgarraba; y 
cayendo en tierra se revolcaba, echando espumarajos.

 21 Y [Jesus] pregunto  su padre: Cunto tiempo ha que le aconteci esto? Y 
l dijo: Desde nio:

 22 Y muchas veces le echa en el fuego, y en aguas, para matarle; mas, Si 
puedes algo, aydanos, teniendo misericordia de nosotros.

 23 Y Jesus le dijo: Si puedes creer, al que cree todo es posible.

 24 Y luego el padre del muchacho dijo clamando: Creo; ayuda mi incredulidad.

 26 Y como Jesus vi que la multitud se agolpaba, reprendi al espritu 
inmundo, dicindole: Espritu mudo y sordo, yo te mando, sal de l, y no 
entres ms en l.

 26 Entonces [el espritu] clamando, y desgarrndole mucho, sali; y [l] 
qued como muerto, de modo que muchos decian: Est muerto.

 27 Mas Jesus tomndole de la mano, enderezlo, y se levant.

 28 Y como l entr en casa, sus discpulos le preguntaron aparte: Por qu 
nosotros no pudimos echarle fuera?

 29 Y les dijo: Este gnero con nada puede salir, sino con oracion y ayuno.

 30 Y habiendo salido de all, caminaron por Galila; y no queria que nadie 
lo supiese.

 31 Porque enseaba  sus discpulos, y les decia: El Hijo del hombre ser 
entregado en manos de hombres, y le matarn; mas muerto [l], resucitar al 
tercer dia.

 32 Pero ellos no entendian [esta] palabra, y tenian miedo de preguntarle.

 33 Y lleg  Capernaum; y as que estuvo en casa, les pregunt: Qu 
disputabais entre vosotros en el camino?

 34 Mas ellos callaron; porque los unos con los otros habian disputado en el 
camino quin [haba de ser] el mayor.

 35 Entnces sentndose, llam  los doce, y les dice: Si alguno quiere ser 
el primero, ser el postrero de todos, y el servidor de todos.

 36 Y tomando un nio, psolo en medio de ellos; y tomndole en sus brazos, 
les dice:

 37 El que recibiere en mi nombre uno de los tales nios,  m recibe: y el 
que  m recibe, no recibe  m, mas al que me envi.

 38 Y respondile Juan, diciendo: Maestro, hemos visto  uno que en tu nombre 
echaba fuera los demonios, el cual no nos sigue: y se lo prohibimos, porque 
no nos sigue.

 39 Y Jesus dijo: No se lo prohibais; porque ninguno hay que haga milagro en 
mi nombre que luego pueda decir mal de m.

 40 Porque el que no es contra nosotros, por nosotros es.

 41 Y cualquiera que os diere un vaso de agua en mi nombre, porque sois de 
Cristo, de cierto os digo que no perder su recompensa.

 42 Y cualquiera que escandalizare  uno de estos pequeitos que creen en m, 
mejor le fuera si se le atase una piedra de molino al cuello, y fuera echado 
en la mar.

 43 Y si tu mano te escandalizare, crtala: mejor te es entrar  la vida 
manco, que teniendo dos manos ir  la Gehenna, al fuego que no puede ser 
apagado;

 44 Donde su gusano no muere, y el fuego nunca se apaga.

 45 Y si tu pie te fuere ocasion de caer, crtale: mejor te es entrar  la 
vida cojo, que teniendo dos pis ser echado en la Gehenna, al fuego que no 
puede ser apagado;

 46 Donde el gusano de ellos no muere y el fuego nunca se apaga.

 47 Y si tu ojo te fuere ocasion de caer, scale: mejor te es entrar al reino 
de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado  la Gehenna;

 48 Donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga.

 49 Porque todos sern salados con fuego, y todo sacrificio ser salado con 
sal.

 50 Buena es la sal: mas si la sal fuere desabrida, con qu la adobareis? 
Tened en vosotros mismos sal; y tened paz los unos con los otros.



CAPITULO 10.

 1 Y PARTINDOSE de all, vino  los trminos de Juda, y tras el Jordan: y 
volvi el pueblo  juntarse  l; y de nuevo los enseaba como solia.

 2 Y llegndose los Farisos, le preguntaron, para tentarle, si era lcito al 
marido repudiar  su mujer.

 3 Mas l respondiendo, les dijo: Qu os mand Moiss?

 4 Y ellos dijeron: Moiss permiti escribir carta de divorcio, y repudiar.

 5 Y respondiendo Jesus, les dijo: Por la dureza de vuestro corazon os 
escribi este mandamiento:

 6 Pero al principio de la creacion, macho y hembra los hizo Dios.

 7 Por esto dejar el hombre  su padre y  la madre, y se juntar  su 
mujer,

 8 Y los que [eran] dos sern hechos una carne: as que no son ms dos, sino 
una carne.

 9 Pues lo que Dios junt, no [lo] aparte el hombre.

 10 Y en casa volvieron los discpulos  preguntarle de lo mismo.

 11 Y les dice: Cualquiera que repudiare  su mujer, y se casare con otra, 
comete adulterio contra ella.

 12 Y si la mujer repudiare  su marido, y se casare con otro, comete 
adulterio.

 13 Y le presentaban nios para que los tocase; y los discpulos reian  los 
que los presentaban.

 14 Y vindolo Jesus se enoj, y les dijo: Dejad los nios venir, y no se lo 
estorbeis; porque de los tales es el reino de Dios.

 15 De cierto os digo que el que no recibiere el reino de Dios como un nio, 
no entrar en l.

 16 Y tomndolos en los brazos, poniendo las manos sobre ellos, los bendecia.

 17 Y saliendo l para ir su camino, vino uno corriendo,  hincando la 
rodilla delante de l, le pregunt: Maestro bueno, qu har para poseer la 
vida eterna?

 18 Y Jesus le dijo: Por qu me dices bueno? Ninguno [hay] bueno, sino 
[solo] uno, Dios.

 19 Los mandamientos sabes: No adulteres: No mates: No hurtes: No digas falso 
testimonio: No defraudes: Honra  tu padre y  tu madre.

 20 El entnces respondiendo, le dijo: Maestro, todo esto he guardado desde 
mi mocedad.

 21 Entnces Jesus mirndole, amlo, y djole: Una cosa te falta; ve, vende 
todo lo que tienes, y d  los pobres, y tendrs tesoro en el cielo: y ven, 
sgueme tomando tu cruz.

 22 Mas l, entristecido por esta palabra, se fu triste, porque tenia muchas 
posesiones.

 23 Entnces Jesus mirando alrededor, dice  sus discpulos: Cun 
dificilmente entrarn en el reino de Dios los que tienen riquezas!

 24 Y los discpulos se espantaron de sus palabras; mas Jesus respondiendo 
les volvi  decir: Hijos, cun difcil es entrar en el reino de Dios los 
que confian en las riquezas,

 25 Ms fcil es pasar un camello por el ojo de una aguja, que el rico entrar 
en el reino de Dios.

 26 Y ellos se espantaban ms, diciendo dentro de s: Y quin podr 
salvarse?

 27 Entnces Jesus mirndolos, dice: Para los hombres, [es] imposible; mas 
para Dios, no: porque todas cosas son posibles para Dios.

 28 Entnces Pedro comenz  decirle: H aqu, nosotros hemos dejado todas 
las cosas, y te hemos seguido.

 29 Y respondiendo Jesus, dijo: De cierto os digo que no hay ninguno que haya 
dejado casa,  hermanos,  hermanas,  padre,  madre,  mujer,  hijos,  
heredades, por causa de m y del Evangelio,

 30 Que no reciba cien tantos, ahora en este tiempo, casas, y hermanos, y 
hermanas, y madres,  hijos, y heredades, con persecuciones; y en el siglo 
venidero la vida eterna.

 31 Empero muchos primeros sern postreros, y postreros primeros.

 32 Y estaban en el camino subiendo  Jerusalem; y Jesus iba delante de 
ellos, Y se espantaban y le seguian con miedo: entnces volviendo  tomar  
los doce [aparte], les comenz  decir las cosas que le habian de acontecer:

 33 H aqu subimos  Jerusalem; y el Hijo del hombre ser entregado  los 
prncipes de los sacerdotes, y  los escribas, y le condenarn  muerte, y le 
entregarn  los Gentiles:

 34 Y le escarnecern, y le azotarn, y escupirn en l, y le matarn; mas al 
tercer dia resucitar.

 35 Entnces Jacobo y Juan, hijos de Zebedo, se llegaron  l, diciendo: 
Maestro, queriamos que nos hagas lo que pidiremos.

 36 Y l les dijo: Qu quereis que os haga?

 37 Y ellos le dijeron: Dnos que en tu gloria nos sentemos el uno  tu 
diestra, y el otro  tu siniestra.

 38 Entnces Jesus les dijo: No sabeis lo que pedis. Podeis beber del vaso 
que yo bebo,  ser bautizados del bautismo de que yo soy bautizado?

 39 Y ellos le dijeron: Podemos: y Jesus les dijo:  la verdad del vaso que 
yo bebo, bebereis; y del bautismo de que yo soy bautizado, seris bautizados:

 40 Mas que os senteis  mi diestra, y  mi siniestra, no es mio darlo, sino 
 los que est aparejado.

 41 Y como [lo] oyeron los diez, comenzaron  enojarse de Jacobo y de Juan.

 42 Mas Jesus llamndoles, les dice: Sabeis que los que se ven ser prncipes 
entre las gentes, se enseorean de ellas; y los que entre ellas son grandes, 
tienen sobre ellas potestad.

 43 Mas no ser as entre vosotros; ntes cualquiera que quisiere hacerse 
grande entre vosotros, ser vuestro servidor:

 44 Y cualquiera de vosotros que quisiere hacerse el primero, ser siervo de 
todos.

 45 Porque el Hijo del hombre tampoco vino para ser servido, mas para servir, 
y dar su vida en rescate por muchos.

 46 Entnces vienen  Jeric: y saliendo l de Jeric, y sus discpulos, y 
una gran compaa, Bartimo el ciego, hijo de Timo, estaba sentado junto al 
camino mendigando.

 47 Y oyendo que era Jesus el Nazareno, comenz  dar voces, y decir: Jesus, 
hijo de David, ten misericordia de m.

 48 Y muchos le reian, que callase: mas l daba mayores voces: Hijo de 
David, ten misericordia de m.

 49 Entonces Jesus parndose, mand llamarle: y llaman al ciego, dicindole: 
Ten confianza; levantate, [que] te llama.

 50 El entnces echando su capa, se levant, y vino  Jesus.

 51 Y respondiendo Jesus le dice: Qu quieres que te haga? Y el ciego le 
dice: Maestro, que cobre la vista.

 52 Y Jesus le dijo: V; tu f te ha salvado. Y luego cobr la vista y seguia 
 Jesus en el camino.



CAPITULO 11.

 1 Y COMO fueron cerca de Jerusalem, de Bethfag, y de Bethania al monte de 
las Olivas, envia  dos de sus discpulos,

 2 Y les dice: Id al lugar que [est] delante de vosotros, y luego entrados 
en l, hallares un pollino atado, sobre el cual ningun hombre ha subido; 
desatadle, y traedle.

 3 Y si alguien os dijere: Por qu haceis eso? Decid que el Seor lo ha 
menester; y luego le enviar ac.

 4 Y fueron, y hallaron el pollino atado  la puerta fuera, entre dos 
caminos, y le desataron.

 5 Y unos de los que estaban all, les dijeron: Qu haceis desatando el 
pollino?

 6 Ellos entnces les dijeron como Jesus habia mandado: y los dejaron.

 7 Y trajeron el pollino  Jesus, y echaron sobre l sus vestidos, y se sent 
sobre l.

 8 Y muchos tendian sus vestidos por el camino, y otros cortaban hojas de los 
rboles, y [las] tendian por el camino.

 9 Y los que iban delante, y los que iban detrs, daban voces diciendo: 
Hosanna! Bendito el que viene en el nombre del Seor.

 10 Bendito el reino de nuestro padre David, que viene en el nombre del 
Seor: Hosanna en las alturas!

 11 Y entr Jesus en Jerusalem, y en el templo: y habiendo mirado alrededor 
todas las cosas, y siendo ya tarde, salise  Bethania con los doce.

 12 Y el dia siguiente, como salieron de Bethania, tuvo hambre.

 13 Y viendo de ljos una higuera, que tenia hojas, se acerc, si quizs 
hallaria en ella algo: y como vino  ella, nada hall sino hojas; porque no 
era tiempo de higos.

 14 Entnces Jesus respondiendo, dijo  la higuera: Nunca ms coma nadie 
fruto de t para siempre. Y [esto] oyeron sus discpulos.

 15 Vienen pues  Jerusalem; y entrando Jesus en el templo, comenz  echar 
fuera  los que vendian y compraban en el templo, y trastorn las mesas de 
los cambistas, y las sillas de los que vendian palomas:

 16 Y no consentia que alguien llevase vaso por el templo.

 17 Y les enseaba diciendo: No est escrito que mi casa, casa de oracion 
ser llamada por todas las gentes? mas vosotros la habeis hecho cueva de 
ladrones.

 18 Y lo oyeron los escribas y los prncipes de los sacerdotes, y procuraban 
cmo le matarian; porque le tenian miedo, por cuanto todo el pueblo estaba 
maravillado de su doctrina.

 19 Mas como fu tarde, Jesus sali de la ciudad.

 20 Y pasando por la maana, vieron que la higuera se habia secado desde las 
raices.

 21 Entnces Pedro acordndose, le dice: Maestro, h aqu la higuera que 
maldijiste, se ha secado.

 22 Y respondiendo Jesus les dice: Tened f de Dios.

 23 Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere  este monte: Qutate, 
y chate en la mar; y no dudare en su corazon, mas creyere que ser hecho lo 
que dice, lo que dijere le ser hecho.

 24 Por tanto os digo que todo lo que orando pidiereis, creed que [lo] 
recibiris y os vendr.

 25 Y cuando estuviereis orando, perdonad, si teneis algo contra alguno; para 
que vuestro Padre que [est] en los cielos, os perdone tambien  vosotros 
vuestras ofensas.

 26 Porque si vosotros no perdonareis, tampoco vuestro Padre que [est] en 
los cielos, os perdonara vuestras ofensas.

 27 Y volvieron  Jerusalem: y andando l por el templo, vienen  l los 
prncipes de los sacerdotes y los escribas, y los ancianos,

 28 Y le dicen: Con qu facultad haces estas cosas? y quin te ha dado esta 
facultad para hacer estas cosas?

 29 Y Jesus, respondiendo entnces, les dice: Os preguntar tambien yo una 
palabra: y respondedme, y os dir con que facultad hago estas cosas.

 30 El bautismo de Juan era del cielo  de los hombres? Respondedme.

 31 Entnces ellos pensaron dentro de s, diciendo: Si dijremos: Del cielo, 
dir: Por qu pues no le creisteis?

 32 Y si dijremos: De los hombres, tememos al pueblo: porque todos juzgaban 
de Juan, que verdaderamente era profeta.

 33 Y respondiendo, dicen  Jesus: No sabemos. Entnces respondiendo Jesus, 
les dice: Tampoco yo os dir con qu facultad hago estas cosas.



 CAPITULO 12.

 1 Y COMENZ  hablarles por parbolas: Plant un hombre una via, y la cerc 
con seto, y cav un lagar, y edific una torre, y la arrend  labradores, y 
se parti ljos.

 2 Y envi un siervo  los labradores, al tiempo, para que tomase de los 
labradores del fruto de la via:

 3 Mas ellos, tomndole, le hirieron y le enviaron vaco.

 4 Y volvi  enviarles otro siervo, mas [ellos] apedrendole, le hirieron en 
la cabeza, y volvieron  enviarle afrentado.

 5 Y volvi  enviar otro, y  aquel mataron; y  otros muchos, hiriendo  
unos y matando  otros.

 6 Teniendo pues aun un hijo suyo amado, envilo tambien  ellos el postrero, 
diciendo: Tendrn en reverencia  mi hijo.

 7 Mas aquellos labradores dijeron entre s: Este es el heredero; venid, 
matmosle, y la heredad ser nuestra.

 8 Y prendindole, le mataron, y echaron fuera de la via.

 9 Qu, pues, har el seor de la via? Vendr, y destruir  estos 
labradores, y dar su via  otros.

 10 Ni aun esta escritura habeis leido: La piedra que desecharon los que 
edificaban, esta es puesta por cabeza de esquina;

 11 Por el Seor es hecho esto, y es cosa maravillosa en nuestros ojos?

 12 Y procuraban prenderle; porque entendian que decia  ellos aquella 
parbola: mas temian la multitud, y dejndole se fueron.

 13 Y envian  l algunos de los Farisos y de los Herodianos, para que le 
sorprendiesen en [alguna] palabra.

 14 Y viniendo ellos, le dicen: Maestro sabemos que eres hombre de verdad, y 
[que] no te cuidas de nadie; porque no mires a la apariencia de hombres, 
ntes con verdad enseas el camino de Dios. Es lcito dar tributo  Csar,  
no? Darmos,  no darmos?

 15 Entnces l, como entendia la hipocresa de ellos, les dijo: Por qu me 
tentais? Traedme la moneda para que la vea.

 16 Y ellos se la trajeron: y les dice: Cuya es esta imgen y esta 
inscripcion? Y ellos le dijeron: De Csar.

 17 Y respondiendo Jesus les dijo: Dad lo que [es] de Csar  Csar; y lo que 
es de Dios,  Dios. Y se maravillaron de ello.

 18 Entonces vienen  l los Saducos, que dicen que no hay resurreccion, y 
le preguntaron diciendo:

 19 Maestro, Moiss nos escribi, que si el hermano de alguno muriese, y 
dejase mujer, y no dejase hijos, que su hermano tome su mujer, y levante 
linaje  su hermano.

 20 Fueron, [pues], siete hermanos; y el primero tom mujer, y muriendo, no 
dej simiente.

 21 Y la tom el segundo, y muri: y ni aquel tampoco deja simiente: y el 
tercero, de la misma manera.

 22 Y la tomaron los siete; y tampoco dejaron simiente:  la postre muri 
tambien la mujer.

 23 En la resurreccion, pues, cuando resucitaren, de cul de ellos ser 
mujer? porque los siete la tuvieron por mujer.

 24 Entonces respondiendo Jesus, les dice: No errais por eso, porque no 
sabeis las escrituras, ni la potencia de Dios?

 25 Porque cuando resucitarn de los muertos, ni se casarn, ni sern dados 
en casamiento, mas son como los ngeles que [estn] en los cielos.

 26 Y de que los muertos hayan de resucitar, no habeis leido en el libro de 
Moiss, como le habl Dios en la zarza, diciendo: Yo [soy] el Dios de 
Abraham, y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob?

 27 No es Dios de muertos, mas Dios de vivos: as que vosotros mucho errais.

 28 Y llegndose uno de los escribas que los habia oido disputar, y sabia que 
les habia respondido bien, le pregunt: Cul es el primer mandamiento de 
todos?

 29 Y Jesus le respondi: El primer mandamiento de todos [es]: Oye, Israel, 
el Seor nuestro Dios, el Seor uno es:

 30 Amars pues al Seor tu Dios de todo tu corazon, y de toda tu alma, y de 
toda tu mente, y de todas tus fuerzas; este es el principal mandamiento.

 31 Y el segundo es semejante  l: Amars  tu prjimo como  t mismo. No 
hay otro mandamiento mayor que estos.

 32 Entonces el escriba le dijo: Bien Maestro, verdad has dicho, que uno es 
Dios, y no hay otro fuera de l:

 33 Y que amarle de todo corazon, y de todo entendimiento, y de toda el alma, 
y de todas las fuerzas; y amar al prjimo como  s mismo, ms es que todos 
los holocaustos y sacrificios.

 34 Jesus entnces viendo que habia respondido sabiamente, le dice: No estas 
lejos del reino de Dios. Y ya ninguno osaba preguntarle.

 35 Y respondiendo Jesus decia, enseando en el templo: Cmo dicen los 
escribas que el Cristo es Hijo de David?

 36 Porque el mismo David dijo por Espritu Santo: Dijo el Seor  mi Seor: 
Sintate  mi diestra, hasta que ponga tus enemigos por estrado de tus pis.

 37 Luego llamndole el mismo David Seor, de dnde pues es su Hijo? Y los 
[que eran] del comun del pueblo le oian de buena gana.

 38 Y les decia en su doctrina: Guardos de los escribas, que quieren andar 
con ropas largas, y aman las salutaciones en las plazas,

 39 Y las primeras sillas en las sinagogas, y los primeros asientos en las 
cenas;

 40 Que devoran las casas de las viudas, y por pretexto hacen largas 
oraciones. Estos recibirn mayor juicio.

 41 Y estando sentado Jesus delante del arca de la ofrenda, miraba como el 
pueblo echaba dinero en el arca; y muchos ricos echaban mucho.

 42 Y como vino una viuda pobre, ech dos blancas, que son un maraved.

 43 Entonces llamando  sus discpulos les dice: De cierto os digo que esta 
viuda pobre ech ms que todos los que han echado en el arca:

 44 Porque todos han echado de lo que les sobra; mas esta de su pobreza ech 
todo lo que tenia, todo su alimento.



CAPITULO 13.

 1 Y SALIENDO del templo, le dice uno de sus discpulos: Maestro, mira qu 
piedras, y qu edificios.

 2 Y Jesus respondiendo le dijo: Ves estos grandes edificios? no quedar 
piedra sobre piedra que no sea derribada.

 3 Y sentndose en el monte de los Olivos delante del templo, le preguntaron 
aparte Pedro, y Jacobo, y Juan, y Andrs:

 4 Dinos: cundo sern estas cosas? Y qu seal [habr] cuando todas estas 
cosas han de cumplirse?

 5 Y Jesus respondindoles, comenz  decir: Mirad que nadie os engae;

 6 Porque vendrn muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy [el Cristo;] y 
engaarn  muchos.

 7 Mas cuando oyereis guerras, y rumores de guerras, no os turbeis; porque 
conviene hacerse [as,] mas aun no [ser] el fin.

 8 Porque se levantar nacion contra nacion, y reino contra reino; y habr 
terremotos en muchos lugares; y habr hambres, y alborotos: principios de 
dolores [sern] estos.

 9 Mas vosotros mirad por vosotros: porque os entregarn en los concilios, y 
en sinagogas seris azotados; y delante de presidentes y de reyes seris 
llamados por causa de m en testimonio  ellos.

 10 Y  todas las gentes conviene que  el Evangelio sea predicado ntes.

 11 Y cuando os trajeren para entregaros, no premediteis qu habeis de decir, 
ni [lo] penseis: mas lo que os fuere dada en aquella hora, eso hablad; porque 
no sois vosotros los que hablais, sino el Espritu Santo.

 12 Y entregar  la muerte el hermano al hermano, y el padre al hijo; y se 
levantarn los hijos contra los padres, y los matarn.

 13 Y seris aborrecidos de todos por mi nombre: mas el que perseverare hasta 
el fin, este ser salvo.

 14 Empero cuando viereis la abominacion de asolamiento, que fu dicha por el 
profeta Daniel, que estar donde no debe, (el que lee, entienda), entnces 
los que estn en Juda huyan  los montes:

 15 Y el que est sobre el terrado, no descienda  la casa, ni entre para 
tomar algo de su casa:

 16 Y el que estuviere en el campo, no vuelva atrs  tomar su capa.

 17 Mas ay de las preadas, y de las que criaren en aquellos dias!

 18 Orad pues que no acontezca vuestra huida en invierno.

 19 Porque aquellos dias sern [de] afliccion, cual nunca fu desde el 
principio de la creacion que cri Dios, hasta este tiempo, ni ser.

 20 Y si el Seor no hubiese abreviado aquellos dias, ninguna carne se 
salvaria; mas por causa de los escogidos que l escogi, abrevi aquellos 
dias.

 21 Y entnces si alguno os dijere: H aqu, aqu est el Cristo;  h aqu, 
all [est], no [le] creais;

 22 Porque se levantarn falsos Cristos y falsos profetas, y darn seales y 
prodigios, para engaar, si se pudiese hacer aun  los escogidos.

 23 Mas vosotros mirad: os lo he dicho ntes todo.

 24 Empero en aquellos dias, despues de aquella afliccion, el sol se 
oscurecer, y la luna no dar su resplandor:

 25 Y las estrellas caern del cielo, y las virtudes que [estn] en los 
cielos sern conmovidas.

 26 Y entnces vern al Hijo del hombre que vendr en las nubes con mucha 
potestad y gloria.

 27 Y entnces enviar sus ngeles, y juntar sus escogidos de los cuatro 
vientos, desde el cabo de la tierra hasta el cabo del cielo.

 28 De la higuera aprended la semejanza: Cuando su rama ya se enternece, y 
brota hojas, conoceis que el verano est cerca.

 29 As tambien vosotros cuando viereis hacerse estas cosas, conoced que est 
cerca,  las puertas.

 30 De cierto os digo que no pasar esta generacion, que todas estas cosas no 
sean hechas.

 31 El cielo y la tierra pasarn, mas mis palabras no pasarn.

 32 Empero de aquel dia y de la hora, nadie sabe, ni aun los angeles que 
estn en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre.

 33 Mirad, velad y orad; porque no sabeis cuando ser el tiempo.

 34 Como el hombre, que partindose ljos, deja su casa, y di facultad  sus 
siervos, y  cada uno su obra, y al portero mand que velase.

 35 Velad pues, porque no sabeis cuando el seor de la casa vendr; si  la 
tarde,   la media noche,  al canto del gallo,   la maana;

 36 Porque cuando viniere de repente, no os halle durmiendo.

 37 Y las cosas que  vosotros digo,  todos [las] digo: Velad.



CAPITULO 14.

 1 Y DOS dias despues era la Pascua, y [los dias] de los panes sin levadura; 
y procuraban los prncipes de los sacerdotes y los escribas como le 
prenderian por engao, y le matarian.

 2 Y decian: No en el dia de la fiesta, porque no se haga alboroto del 
pueblo.

 3 Y estando l en Bethania en casa de Simon el leproso, y sentado  la mesa 
vino una mujer teniendo un [vaso de] alabastro de ungento de nardo espique 
de mucho precio, y quebrando el alabastro, derramselo sobre su cabeza.

 4 Y hubo algunos que se enojaron dentro de s, y dijeron: Para qu se ha 
hecho este desperdicio de ungento?

 5 Porque podia esto ser vendido por ms de trescientos denarios, y darse  
los pobres. Y refunfuaban contra ella.

 6 Mas Jesus dijo: Dejadla: por qu la fatigais? buena obra me ha hecho.

 7 Que siempre tendris los pobres con vosotros, y cuando quisiereis, les 
podris hacer bien; mas  m no siempre me tendris.

 8 Esta ha hecho lo que podia: porque se ha anticipado  ungir mi cuerpo para 
la sepultura.

 9 De cierto os digo que donde quiera que fuere predicado este Evangelio en 
todo el mundo, tambien esto que ha hecho esta, ser dicho para memoria de 
ella.

 10 Entnces Judas Iscariote, uno de los doce, vino  los prncipes de los 
sacerdotes, para entregarselo.

 11 Y ellos oyndo[lo] se holgaron, y prometieron que le darian dineros. Y 
buscaba oportunidad como le entregaria.

 12 Y el primer dia [de la fiesta] de los panes sin levadura, cuando 
sacrificaban la Pascua, sus discpulos le dicen: Dnde quieres que vayamos  
disponer para que comas la Pascua?

 13 Y envia dos de sus discpulos, y les dice: Id  la ciudad, y os 
encontrar un hombre que lleva un cntaro de agua; seguidle:

 14 Y donde entrare, decid al seor de la casa: El Maestro dice: Dnde est 
el aposento donde he de comer la Pascua con mis discpulos?

 15 Y l os mostrar un gran cenculo ya preparado: aderezad para nosotros 
all.

 16 Y fueron sus discpulos, y vinieron  la ciudad, y hallaron como les 
habia dicho; y aderezaron la Pascua.

 17 Y llegada la tarde, fu con los doce.

 18 Y como se sentaron  la mesa, y comiesen, dice Jesus: De cierto os digo 
que uno de vosotros, que come conmigo, me ha de entregar.

 19 Entnces ellos comenzaron  entristecerse, y  decirle cada uno por s: 
[Ser] yo? Y el otro: [Ser] yo?

 20 Y l respondiendo les dijo: [Es] uno de los doce que moja conmigo en el 
plato.

 21 A la verdad el Hijo del hombre va, como est de l escrito: mas ay de 
aquel hombre por quien el Hijo del hombre es entregado! Bueno le fuera  
aquel hombre, si nunca hubiera nacido.

 22 Y estando ellos comiendo, tom Jesus pan, y bendiciendo, parti, y les 
di, y dijo: Tomad, esto es mi cuerpo.

 23 Y tomando el vaso, habiendo hecho gracias, les di: y bebieron de l 
todos.

 24 Y les dice: Esto es mi sangre del Nuevo Pacto, que por muchos es 
derramada.

 25 De cierto os digo que no beber ms del fruto de la vid hasta aquel dia, 
cuando lo beber nuevo en el reino de Dios.

 26 Y como hubieron cantado el himno, se salieron al monte de los Olivos.

 27 Jesus entnces les dice: Todos seris escandalizados en m esta noche; 
porque escrito est: Herir al pastor, y sern derramadas las ovejas.

 28 Mas despues que haya resucitado, ir delante de vosotros  Galila.

 29 Entnces Pedro le dijo: Aunque todos sean escandalizados, mas no yo.

 30 Y le dice Jesus: De cierto te digo que t, hoy, en esta noche, ntes que 
el gallo haya cantado dos veces, me negars tres veces.

 31 Mas l con mayor porfa decia: Si me fuere menester morir contigo, no te 
negar. Tambien todos decian lo mismo.

 32 Y vienen al lugar que se llama Getseman, y dice  sus discpulos: 
Sentos aqu, entretanto que yo oro.

 33 Y toma consigo  Pedro, y  Jacobo, y  Juan, y comenz  atemorizarse, y 
 angustiarse;

 34 Y les dice: Est muy triste mi alma hasta la muerte: esperad aqu, y 
velad.

 35 Y yndose un poco adelante se postr en tierra, y or, que si fuese 
posible, pasase de l aquella hora:

 36 Y decia: Abba, Padre, todas las cosas son  t posibles; traspasa de m 
este vaso: empero no lo que yo quiero sino lo que t.

 37 Y vino, y los hall durmiendo; y dice  Pedro: Simon, duermes? No has 
podido velar una hora?

 38 Velad y orad, para que no entreis en tentacion: el espritu  la verdad 
[es] presto, mas la carne enferma.

 39 Y volvindose  ir, or, y dijo las mismas palabras.

 40 Y vuelto, los hall otra vez durmiendo, porque los ojos de ellos estaban 
cargados, y no sabian que responderle.

 41 Y vino la tercera vez, y les dice: Dormid ya y descansad: basta, la hora 
es venida; h aqu, el Hijo del hombre es entregado en manos de los 
pecadores.

 42 Levantos, vamos: h aqu el que me entrega est cerca.

 43 Y luego, aun hablando l, vino Jdas, que era uno de los doce, y con l 
una compaa con espadas y palos de parte de los prncipes de los sacerdotes, 
y de los escribas, y de los ancianos.

 44 Y el que le entregaba les habia dado seal comun diciendo: Al que yo 
besare, aquel es; prendedle, y llevadle con seguridad.

 45 Y como vino, se acerc luego  l y le dice: Maestro, Maestro. Y le bes.

 46 Entnces ellos echaron en l sus manos, y le prendieron.

 47 Y uno de los que estaban all sacando la espada, hiri al siervo del sumo 
sacerdote, y le cort la oreja.

 48 Y respondiendo Jesus, les dijo: Como  ladron habeis salido con espadas 
y con palos  tomarme?

 49 Cada dia estaba con vosotros enseando en el templo, y no me tomasteis: 
pero, [es as] para que se cumplan las escrituras.

 50 Entnces dejndole todos [sus discpulos], huyeron.

 51 Empero un mancebillo le seguia cubierto de una sabana sobre [el cuerpo] 
desnudo: y los mancebos le prendieron.

 52 Mas l, dejando la sabana, se huy de ellos desnudo.

 53 Y trajeron  Jesus al sumo sacerdote: y se juntaron  l todos los 
prncipes de los sacerdotes, y los ancianos, y los escribas.

 54 Empero Pedro le sigui de lejos hasta dentro del patio del sumo 
sacerdote: y estaba sentado con los servidores, y calentndose al fuego.

 55 Y los prncipes de los sacerdotes, y todo el concilio, buscaban [algun] 
testimonio contra Jesus, para entregarle  la muerte; mas no [le] hallaban.

 56 Porque muchos decian falso testimonio contra l; mas sus testimonios no 
concertaban.

 57 Entnces levantndose unos, dieron falso testimonio contra l, diciendo:

 58 Nosotros le hemos oido decir: Yo derribar este templo, que es hecho de 
mano, y en tres dias edificar otro hecho sin mano.

 59 Mas ni aun as se concertaba el testimonio de ellos.

 60 Entnces el sumo sacerdote, levantndose en medio, pregunt  Jesus 
diciendo: No respondes algo? Qu atestiguan estos contra t?

 61 Mas l callaba, y nada respondia. El sumo sacerdote le volvi  
preguntar, y le dice: Eres t el Cristo, el Hijo del Bendito?

 62 Y Jesus le dijo: Yo soy: y veris al Hijo del hombre sentado  la diestra 
de la potencia [de Dios,] y viniendo en las nubes del cielo.

 63 Entnces el sumo sacerdote rasgando sus vestidos, dijo: Qu ms tenemos 
necesidad de testigos?

 64 Oido habeis la blasfemia: Qu os parece? Y ellos todos le condenaron ser 
culpado de muerte.

 65 Y algunos comenzaron  escupir en l, y cubrir su rostro, y  darle 
bofetadas, y decirle: Profetiza. Y los servidores le herian de bofetadas.

 66 Y estando Pedro abajo, en el atrio, vino una de las criadas del sumo 
sacerdote;

 67 Y como vi  Pedro que se calentaba, mirndole, dice: Y t con Jesus el 
Nazareno estabas.

 68 Mas el neg diciendo: No [le] conozco, ni s lo que dices. Y se sali 
fuera  la entrada; y cant el gallo.

 69 Y la criada vindole otra vez, comenz  decir  los que estaban all: 
Este es de ellos.

 70 Mas l neg otra vez. Y poco despues, los que estaban all dijeron otra 
vez  Pedro: Verdaderamente t eres de ellos; porque eres Galilo, y tu habla 
es semejante.

 71 Y l comenz  maldecirse, y  jurar: No conozco  este hombre de quien 
hablais.

 72 Y el gallo cant la segunda vez: y Pedro se acord de las palabras que 
Jesus le habia dicho: Antes que el gallo cante dos veces, me negars tres 
veces: y pensando [en esto], lloraba.



CAPITULO 15.

 1 LUEGO por la maana, habiendo tenido consejo los prncipes de los 
sacerdotes con los ancianos, y con los escribas, y con todo el concilio, 
llevaron  Jesus atado, y [le] entregaron  Pilato.

 2 Y Pilato le pregunt: Eres t el rey de los Judos? Y respondiendo l, le 
dijo: T [lo] dices.

 3 Y los prncipes de los sacerdotes le acusaban mucho.

 4 Y le pregunto otra vez Pilato, diciendo: No respondes algo? Mira de 
cuntas cosas te acusan.

 5 Mas Jesus ni aun con eso respondi, de modo que Pilato se maravillaba.

 6 Empero en el dia de la fiesta les soltaba un preso, cualquiera que 
pidiesen.

 7 Y habia uno que se llamaba Barrabs, preso con sus compaeros de motin, 
que habian hecho muerte en una revuelta.

 8 Y viniendo la multitud, comenz  pedir [hiciese] como siempre les habia 
hecho.

 9 Y Pilato les respondi, diciendo: Quereis que os suelte al Rey de los 
Judos,

 10 Porque conocia que por envidia le habian entregado los prncipes de los 
sacerdotes.

 11 Mas los prncipes de los sacerdotes incitaron  la multitud, que les 
soltase ntes  Barrabs.

 12 Y respondiendo Pilato, les dice otra vez: Qu pues quereis que haga del 
que llamais Rey de los Judos?

 13 Y ellos volvieron  dar voces: Crucificale.

 14 Mas Pilato les decia: Pues qu mal ha hecho? Y ellos daban ms voces: 
Crucificale.

 15 Y Pilato, queriendo satisfacer al pueblo, les solt  Barrabs, y entreg 
 Jesus, despues de azotarle, para que fuese crucificado.

 16 Entnces los soldados le llevaron dentro  la sala, es  saber, al 
pretorio y convocan toda la cohorte.

 17 Y le visten de prpura; y ponindole una corona tejida de espinas,

 18 Comenzaron luego a saludarle: Salve, rey de los Judos.

 19 Y le herian en la cabeza con una caa, y escupian en l, y le adoraban 
hincadas las rodillas.

 20 Y cuando le hubieron escarnecido, le desnudaron la [ropa de] prpura y le 
vistieron sus propios vestidos, y le sacaron para crucificarle.

 21 Y cargaron  uno que pasaba, (Simon Cireno, padre de Alejandro y de 
Rufo, que venia del campo) para que llevase su cruz.

 22 Y le llevan al lugar de Glgotha, que declarado, quiere decir: Lugar de 
la Calavera.

 23 Y le dieron  beber vino mezclado con mirra: mas l no lo tom.

 24 Y cuando le hubieron crucificado, repartieron sus vestidos echando 
suertes sobre ellos, que llevaria cada uno.

 25 Y era la hora de las tres cuando le crucificaron.

 26 Y el ttulo escrito de su causa era; EL REY DE LOS JUDOS.

 27 Y crucificaron con l dos ladrones uno  su derecha, y otro  su 
izquierda.

 28 Y se cumpli la escritura que dice: Y con los inicuos fu contado.

 29 Y los que pasaban, le denostaban meneando sus cabezas, y diciendo: Ah, t 
que derribas el templo de Dios, y en tres dias lo edificas,

 30 Slvate  t mismo, y desciende de la cruz.

 31 Y de esta manera tambien los prncipes de los sacerdotes escarneciendo 
decian unos  otros, con los escribas  otros salv,  s mismo no se puede 
salvar.

 32 El Cristo, Rey de Israel, descienda ahora de la cruz para que veamos y 
creamos. Tambien los que estaban crucificados con l le denostaban.

 33 Y cuando vino la hora de sexta fueron hechas tinieblas sobre toda la 
tierra, hasta la hora de none.

 34 Y  la hora de nona exclam Jesus  gran voz, diciendo: Eloi, Eloi, 
lamma sabachthani? que declarado, quiere decir: Dios mio, Dios mio, por qu 
me has desamparado?

 35 Y oyndole unos de los que estaban [all,] decian: H aqu, llama  
Elas.

 36 Y corri uno, y empapando una esponja en vinagre, y ponindola en una 
caa, le di  beber, diciendo: Dejad veamos si vendr Elas  quitarle.

 37 Mas Jesus, dando una grande voz, espir.

 38 Entnces el velo del templo se rasg en dos de alto  bajo.

 39 Y el centurion, que estaba delante de l, viendo que habia espirado as 
clamando, dijo: Verdaderamente este hombre era el Hijo de Dios.

 40 Y tambien estaban [algunas] mujeres mirando de ljos; entre las cuales 
estaban* Mara Magdalena, y Mara la madre de Jacobo el menor, y de Joss, y 
Salom;

 41 Las cuales, estando aun l en Galila, le habian seguido, y le servian; y 
otras muchas que juntamente con l habian subido  Jerusalem.

 42 Y cuando fu la tarde, porque era la preparacion, es decir, la vspera 
del Sbado,

 43 Jos de Arimata, senador noble, que tambien esperaba el reino de Dios, 
vino y osadamente entr  Pilato, y pidi el cuerpo de Jesus.

 44 Y Pilato se maravill que ya fuese muerto; y haciendo venir al centurion, 
preguntle si era ya muerto.

 45 Y enterado del centurion, di el cuerpo  Jos:

 46 El cual compr una sbana, y quitndole, le envolvi en la sbana, y le 
puso en un sepulcro que estaba cavado en una pea; y revolvi una piedra  la 
puerta del sepulcro.

 47 Y Mara Magdalena, y Mara [madre] de Joss, miraban donde era puesto.



CAPITULO 16.

 1 Y COMO pas el Sbado, Mara Magdalena, y Mara [madre] de Jacobo, y 
Salome, compraron [drogas] aromticas, para venir  ungirle.

 2 Y muy de maana, el primer [dia] de la semana, vienen al sepulcro, [ya] 
salido el sol.

 3 Y decian entre s: Quin nos revolver la piedra de la puerta del 
sepulcro?

 4 Y como miraron, ven la piedra revuelta; que era muy grande.

 5 Y entrados en el sepulcro, vieron  un mancebo sentado al lado derecho, 
cubierto de una ropa larga blanca: y se espantaron.

 6 Mas l les dice: No os asusteis: buscais  Jesus Nazareno, el que fu 
crucificado: resucitado ha; no est aqu: h aqu el lugar en donde le 
pusieron.

 7 Mas id, decid  sus discpulos, y  Pedro, que l va ntes que vosotros  
Galila: all le veris, como os dijo.

 8 Y ellas se fueron huyendo del sepulcro: porque las habia tomado temblor y 
espanto; ni decian nada  nadie, porque tenian miedo.

 9 Mas como Jesus resucito por la maana, el primer [dia] de la semana, 
apareci primeramente  Mara Magdalena de la cual habia echado siete 
demonios.

 10 Yendo ella, lo hizo saber  los que habian estado con l, [que estaban] 
tristes y llorando.

 11 Y ellos como oyeron que vivia, y que habia sido visto de ella, no [lo] 
creyeron.

 12 Mas despues apareci en otra forma  dos de ellos que iban caminando, 
yendo al campo.

 13 Y ellos fueron y lo hicieron saber  los otros; y ni aun  ellos 
creyeron.

 14 Finalmente se apareci  los once mismos, estando sentados  la mesa, y 
censurles su incredulidad, y dureza de corazon, que no hubiesen creido  los 
que le habian visto resucitado.

 15 Y les dijo: Id por todo el mundo; predicad el Evangelio  toda criatura.

 16 El que creyere, y fuere bautizado, ser salvo; mas el que no creyere, 
ser condenado.

 17 Y estas* seales seguirn  los que creyeren: En mi nombre echarn fuera 
demonios; hablarn nuevas lenguas;

 18 Quitarn serpientes: y si bebieren cosa mortfera, no les daar: sobre 
los enfermos pondrn sus manos, y sanarn.

 19 Y el Seor, despues que les habl fu recibido arriba en el cielo, y 
sentse  la diestra de Dios.

 20 Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, obrando con ellos el 
Seor, y confirmando la palabra con las seales que se seguian.





EL SANTO EVANGELIO

DE

NUESTRO SEOR JESU-CRISTO SEGUN

SAN LUCAS.



CAPITULO 1.

1 HABIENDO muchos tentado  poner en orden la historia de las cosas que entre 
nosotros han sido ciertsimas,

 2 Como nos [lo] ensearon los que desde el principio [lo] vieron por sus 
ojos, y fueron ministros de la palabra;

 3 Me ha parecido tambien [ m,] despues de haber entendido todas las cosas 
desde el principio con diligencia, escribrte[las] por rden, oh muy buen 
Tefilo.

 4 Para que conozcas la verdad de las cosas, en las cuales has sido enseado.

 5 HUBO en los dias de Herdes rey de Juda, un sacerdote llamado Zacaras, 
de la suerte de Abas; y su mujer, de las hijas de Aaron, llamada Elisabet.

 6 Y eran ambos justos delante de Dios, andando sin reprension en todos los 
mandamientos y estatutos del Seor.

 7 Y no tenian hijo: porque Elisabet era estril, y ambos eran avanzados en 
dias.

 8 Y aconteci que ejerciendo Zacaras el sacerdocio delante de Dios por el 
orden de su vez,

 9 Conforme  la costumbre del sacerdocio, sali en suerte  poner incienso, 
entrando en el templo del Seor.

 10 Y toda la multitud del pueblo estaba fuera orando  la hora del incienso.

 11 Y se le apareci el ngel del Seor puesto en pi  la derecha del altar 
del incienso.

 12 Y se turb Zacaras vindole, y cay temor sobre l.

 13 Mas el ngel le dijo: Zacaras, no temas; porque tu oracion ha sido oida; 
y tu mujer Elisabet te parir un hijo, y llamars su nombre Juan.

 14 Y tendrs gozo y alegria, y muchos se gozarn de su nacimiento.

 15 Porque ser grande delante de Dios; y no beber vino ni sidra; y ser 
lleno del Espritu Santo aun desde el seno de su madre.

 16 Y  muchos de los hijos de Israel convertir al Seor Dios de ellos.

 17 Porque l ira delante de l con el espritu y virtud de Elas para 
convertir los corazones de los padres  los hijos, y los rebeldes  la 
prudencia de los justos, para aparejar al Seor un pueblo apercibido.

 18 Y dijo Zacaras al ngel: En qu conocer esto? porque yo soy viejo, y 
mi mujer avanzada en dias.

 19 Y respondiendo el ngel, le dijo: Yo soy Gabriel, que estoy delante de 
Dios; y soy enviado  hablarte, y  darte estas buenas nuevas.

 20 Y h aqu estars mudo, y no podrs hablar, hasta el dia que esto sea 
hecho; por cuanto no creiste  mis palabras, las cuales se cumplirn  su 
tiempo.

 21 Y el pueblo estaba esperando  Zacaras, y se maravillaban de que l se 
detuviese en el templo.

 22 Y saliendo, no les podia hablar; y entendieron que habia visto vision en 
el templo: y l les hablaba por seas, y quedo mudo.

 23 Y fu, que cumplidos los dias de su oficio, se vino  su casa.

 21 Y despues de aquellos dias concibi su mujer Elisabet, y se encubri por 
cinco meses, diciendo:

 25 Porque el Seor me ha hecho as en los dias en que mir para quitar mi 
afrenta entre los hombres.

 26 Y al sexto mes el ngel Gabriel fu enviado de Dios  [una] ciudad de 
Galila llamada Nazaret,

 27 A una vrgen desposada con un varon que se llamaba Jos, de la casa de 
David; y el nombre de la vrgen [era] Mara.

 28 Y entrando el ngel adonde estaba, dijo Salve, muy favorecida! el Seor 
[es] contigo: bendita t entre las mujeres.

 29 Mas ella cuando le vi, se turb de sus palabras, y pensaba qu 
salutacion fuese esta.

 30 Entnces el ngel le dijo: Mara no temas, porque has hallado gracia 
cerca de Dios.

 31 Y h aqu que concebirs en tu seno, y parirs un hijo, y llamars su 
nombre JESUS.

 32 Este ser grande y ser llamado Hijo del Altsimo; y le dar el Seor 
Dios el trono de David su padre.

 33 Y reinar en la casa de Jacob por siempre; y de su reino no habr fin.

 34 Entnces Mara dijo al ngel: Cmo ser esto? porque no conozco varon.

 35 Y respondiendo el ngel le dijo: El Espritu Santo vendr sobre t, y la 
virtud del Altsimo te har sombra: por lo cual tambien lo Santo que nacer, 
ser llamado Hijo de Dios.

 36 Y h aqu, Elisabet tu parienta, tambien ella ha concebido hijo en su 
vejez; y este es el sexto mes  ella que es llamada la estril:

 37 Porque ninguna cosa es imposible para Dios.

 38 Entnces Mara dijo: H aqu la criada del Seor; hgase  m conforme  
tu palabra. Y el ngel parti de ella.

 39 En aquellos dias levantndose Mara, fu  la montaa con priesa,  una 
ciudad de Jud,

 40 Y entr en casa de Zacaras, y salud  Elisabet.

 41 Y aconteci, que como oy Elisabet la salutacion de Mara, la criatura 
salt en su vientre; y Elisabet fu llena de Espritu Santo,

 42 Y exclam  gran voz, y dijo: Bendita tu entre las mujeres, y bendito el 
fruto de tu vientre.

 43 Y de donde esto  m, que la madre de mi Seor venga  m?

 44 Porque h aqu, que como lleg la voz de tu salutacion  mis oidos, la 
criatura salt de alegria en mi vientre.

 45 Y bienaventurada la que crey porque se cumplirn las cosas que le fueron 
dichas [de parte] del Seor.

 46 Entnces Mara dijo: Engrandece mi alma al Seor;

 41 Y mi espritu se alegr en Dios mi Salvador.

 48 Porque ha mirado  la bajeza de su criada: porque h aqu, desde ahora me 
dirn bienaventurada todas las generaciones.

 49 Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso: y santo [es] su nombre.

 50 Y su misericordia de generacion  generacion  los que le temen.

 51 Hizo valenta con su brazo: esparci los soberbios del pensamiento de su 
corazon.

 52 Quit los poderosos de los tronos, y levant  los humildes.

 53 A los hambrientos hinchi de bienes; y  los ricos envi vacos.

 54 Recibi  Israel su siervo, acordndose de la misericordia.

 55 Como habl  nuestros padres,  Abraham y a su simiente para siempre.

 56 Y se qued Mara con ella como tres meses: despues se volvi  su casa.

 57 Y  Elisabet se le cumpli el tiempo de parir, y pari un hijo.

 58 Y oyeron los vecinos y los parientes que Dios habia hecho con ella grande 
misericordia, y se alegraron con ella.

 59 Y aconteci, que al octavo dia vinieron para circuncidar al nio, y le 
llamaban del nombre de su padre, Zacaras.

 60 Y respondiendo su madre, dijo: No; sino Juan ser llamado.

 61 Y le dijeron: Por qu? nadie hay en tu parentela que se llama de este 
nombre.

 62 Y hablaron por seas  su padre como le queria llamar.

 63 Y demandando la tablilla, escribi, diciendo: Juan es su nombre. Y todos 
se maravillaron.

 64 Y luego fu abierta su boca, y su lengua, y habl bendiciendo  Dios.

 65 Y fu un temor sobre todos los vecinos de ellos; y en todas las montaas 
de Juda fueron divulgadas todas estas cosas.

 66 Y todos los que [las] oian, [las] conservaban en su corazon, diciendo: 
Quin ser este nio? Y la mano del Seor estaba con l.

 67 Y Zacaras su padre fu lleno de Espritu Santo, y profetiz, diciendo:

 68 Bendito el Seor Dios de Israel que ha visitado y hecho redencion  su 
pueblo.

 69 Y nos alz un cuerno de salvacion en la casa de David su siervo,

 70 Como habl por boca de sus santos profetas, que fueron desde el 
principio:

 71 Salvacion de nuestros enemigos, y de mano de todos los que nos 
aborrecieron;

 72 Para hacer misericordia con nuestros padres, y acordndose de su santo 
pacto;

 73 Del juramento que jur  Abraham nuestro padre, que nos habia de dar,

 74 Que sin temor librados de nuestros enemigos, le serviramos

 75 En santidad y justicia delante de l, todos los dias nuestros.

 76 Y t, nio, profeta del Altsimo sers llamado: porque irs ante la faz 
del Seor, para aparejar sus caminos,

 77 Dando conocimiento de salud  su pueblo, para remision de sus pecados,

 78 Por las entraas de misericordia de nuestro Dios, con que nos visit de 
lo alto el Oriente,

 79 Para dar luz  los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte, para 
encaminar nuestros pis por camino de paz.

 80 Y el nio crecia, y se fortalecia en espritu; y estuvo en los desiertos 
hasta el dia que se mostr  Israel.



CAPITULO 2.

 1 Y ACONTECI en aquellos dias, que sali edicto de parte de Augusto Csar, 
que toda la tierra fuese empadronada.

 2 Este empadronamiento primero fu hecho, siendo Cirenio gobernador de la 
Siria.

 3 E iban todos para ser empadronados, cada uno  su ciudad.

 4 Y subi Jos de Galila, de la ciudad de Nazaret,  Juda,  la ciudad de 
David, que se llama Bethlehem, por cuanto era de la casa y familia de David,

 5 Para ser empadronado con Mara su mujer, desposada con l, la cual estaba 
en cinta.

 6 Y aconteci que estando ellos all, se cumplieron los dias en que ella 
habia de parir.

 7 Y pari  su hijo primognito, y le envolvi en paales, y acostle en un 
pesebre; porque no habia lugar para ellos en el meson.

 8 Y habia pastores en la misma tierra, que velaban y guardaban las vigilias 
de la noche sobre su ganado.

 9 Y h aqu el ngel del Seor vino sobre ellos, y la claridad de Dios los 
cerco de resplandor; y tuvieron gran temor.

 10 Mas el ngel les dijo: No temais, porque h aqu os doy nuevas de gran 
gozo, que ser para todo el pueblo:

 11 Que os ha nacido hoy en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el 
Seor.

 12 Y esto os [ser por] seal: hallaris al Nio envuelto en paales, echado 
en un pesebre.

 13 Y repentinamente fu con el ngel una multitud de los ejrcitos 
celestiales, que alababan  Dios, y decian:

 14 Gloria en las alturas  Dios, y en la tierra paz, buena voluntad para con 
los hombres.

 15 Y aconteci, que como los ngeles se fueron de ellos al cielo, los 
pastores dijeron los unos  los otros: Pasemos, pues, hasta Bethlehem, y 
veamos esto que ha sucedido, [y] que el Seor nos ha manifestado.

 16 Y vinieron apriesa, y hallaron  Mara, y  Jos, y al Nio acostado en 
el pesebre.

 17 Y vindo[le] hicieron notorio lo que les habia sido dicho del Nio.

 18 Y todos los que oyeron, se maravillaron de lo que los pastores les 
decian.

 19 Mas Mara guardaba todas estas cosas confirindo[las] en su corazon.

 20 Y se volvieron los pastores glorificando y alabando  Dios de todas las 
cosas que habian oido y visto, como les habia sido dicho.

 21 Y pasados los ocho dias para circuncidar al Nio, llamaron su nombre 
Jesus, el cual [le] fu puesto por el ngel ntes que l fuese concebido en 
el vientre.

 22 Y como se cumplieron los dias de la purificacion de ella, conforme  la 
ley de Moiss, le trajeron  Jerusalem para presentar[le] al Seor;

 23 (Como est escrito en la ley del Seor: Todo varon que abriere la matriz, 
ser llamado santo al Seor:)

 24 Y para dar la ofrenda, conforme  lo que est dicho en la ley del Seor, 
un por de trtolas,  dos palominos.

 25 Y h aqu, habia un hombre en Jerusalem, llamado Simeon, y este hombre, 
justo y pio, esperaba la consolacion de Israel; y el Espritu Santo era sobre 
l.

 26 Y habia recibido respuesta del Espritu Santo, que no veria la muerte 
ntes que viese al Cristo del Seor.

 27 Y vino por Espritu al templo. Y cuando metieron al Nio Jesus sus padres 
en el templo para hacer por l conforme  la costumbre de la ley,

 28 Entnces l le tom en sus brazos, y bendijo  Dios, y dijo:

 29 Ahora despides, Seor,  tu siervo, conforme  tu palabra, en paz:

 30 Porque han visto mis ojos tu Salvacion,

 31 La cual has aparejado en presencia de todos los pueblos;

 32 Luz para ser revelada  los Gentiles, y la gloria de tu pueblo Israel.

 33 Y Jos y su madre estaban maravillados de las cosas que se decian de l.

34 Y los bendijo Simeon, y dijo  su madre Mara: H aqu que este es puesto 
para caida y para levantamiento de muchos en Israel, y para seal  la que 
ser contradicho:

 35 Y una espada traspasar tu alma de t misma, para que sean manifestados 
los pensamientos de muchos corazones.

 36 Estaba tambien [all] Ana, profetisa hija de Fanuel, de la tribu de Aser; 
la cual habia venido en grande edad, y habia vivido con su marido siete aos 
desde su virginidad:

 37 Y [era] viuda de hasta ochenta y cuatro aos, que no se apartaba del 
templo, sirviendo de noche y de dia con ayunos y oraciones.

 38 Y esta sobreviniendo en la misma hora, juntamente confesaba al Seor y 
hablaba de l  todos los que esperaban la redencion en Jerusalem.

 39 Mas como cumplieron todas las cosas segun la ley del Seor, se volvieron 
 Galila,  su ciudad de Nazaret.

 40 Y el Nio crecia, y fortalecase, y se henchia de sabidura; y la gracia 
de Dios era sobre l.

 41 E iban sus padres todos los aos  Jerusalem en la fiesta de la Pascua.

 42 Y cuando fu de doce aos, subieron ellos  Jerusalem conforme  la 
costumbre del dia de la fiesta.

 43 Y acabados los dias, volviendo ellos se qued el Nio Jesus en Jerusalem 
sin saberlo Jos y su madre.

 44 Y pensando que estaba en la compaa, anduvieron camino de un dia, y le 
buscaban entre los parientes y entre los conocidos.

 45 Mas como no le hallasen, volvieron  Jerusalem buscndole.

 46 Y aconteci, que tres dias despues le hallaron en el templo sentado en 
medio de los doctores, oyndoles y preguntndoles.

 47 Y todos los que le oian, se pasmaban de su entendimiento y de sus 
respuestas.

 48 Y cuando le vieron, se maravillaron; y djole su madre: Hijo por qu nos 
has hecho as? H aqu tu padre y yo te hemos buscado con dolor.

 49 Entnces [l] les dice: Que hay? Por qu me buscabais? No sabiais que 
en los negocios de mi Padre me conviene estar?

 50 Mas ellos no entendieron las palabras que les habl.

 51 Y descendi con ellos, y vino  Nazaret, y estaba sujeto  ellos. Y su 
madre guardaba todas estas cosas en su corazon.

 52 Y Jesus crecia en sabidura, y en edad, y en gracia para con Dios y los 
hombres.



CAPITULO 3.

 1 Y EN el ao quince del imperio de Tiberio Csar, siendo gobernador de 
Juda Poncio Pilato, y Herdes tetrarca de Galila, y su hermano Felipe 
tetrarca de Itura y de la provincia de Traconite, y Lisanias tetrarca de 
Abilinia,

 2 Siendo sumos sacerdotes Ans y Caifs, vino palabra del Seor sobre Juan, 
hijo de Zacaras, en el desierto.

 3 Y l vino por toda la tierra alrededor del Jordan, predicando el bautismo 
de arrepentimiento para la remision de pecados;

 4 Como est escrito en el libro de las palabras del profeta Isaas que dice: 
Voz del que clama en el desierto: Aparejad el camino del Seor, haced 
derechas sus sendas.

 5 Todo valle se henchir, y bajarse todo monte y collado; y los [caminos] 
torcidos sern enderezados, y los caminos speros allanados;

 6 Y ver toda carne la salvacion de Dios.

 7 Y decia  las gentes que salian para ser bautizados de l: Oh generacion 
de vboras, quin os ense  huir de la ira que vendr?

 8 Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento, y no comenceis  decir en 
vosotros mismos: Tenemos  Abraham por padre: porque os digo que puede Dios, 
aun de estas piedras, levantar hijos  Abraham.

 9 Y ya tambien el hacha est puesta  la raiz de los rboles: todo rbol 
pues que no hace buen fruto, es cortado, y echado en el fuego.

 10 Y las gentes le preguntaban, diciendo: Pues qu haremos?

 11 Y respondiendo, les dijo: El que tiene dos tnicas, d al que no tiene; y 
el que tiene qu comer, haga lo mismo.

 12 Y vinieron tambien publicanos para ser bautizados, y le dijeron: 
Maestro, qu harmos?

 13 Y l les dijo: No exijais mas de lo que os est ordenado.

 14 Y le preguntaron tambien los soldados, diciendo: Y nosotros, qu 
harmos? Y les dice: No hagais extorsion  nadie, ni calumnieis; y contentos 
con vuestras pagas.

 15 Y estando el pueblo esperando, y pensando todos de Juan en sus corazones, 
si l fuese el Cristo,

 16 Respondi Juan, diciendo  todos: Yo,  la verdad, os bautizo en agua; 
mas viene quien es ms poderoso que yo, de quien no soy digno de desatar la 
corra de sus zapatos: el os bautizar en Espritu Santo y fuego;

 17 Cuyo bieldo [est] en su mano, y limpiar su era y juntar el trigo en su 
alfol, y la paja quemar en fuego que nunca se apagar.

 18 Y amonestando, otras muchas cosas tambien anunciaba al pueblo.

 19 Entnces Herdes el tetrarca, siendo reprendido por l  causa de 
Herodas, mujer de Felipe su hermano, y de todas las maldades que habia hecho 
Herdes,

 20 Aadi tambien esto sobre todo, que encerr  Juan en la crcel:

 21 Y aconteci que, como todo l pueblo se bautizaba, tambien Jesus fuese 
bautizado; y orando, el cielo se abri,

 22 Y descendi el Espritu Santo sobre l en forma corporal, como paloma, y 
fu hecha una voz del cielo que decia: T eres mi Hijo amado, en t me he 
complacido.

 23 Y el mismo Jesus comenzaba  ser como de treinta aos hijo de Jos, como 
se creia, que fu hijo de El,

 24 Que fu de Matat, que fu de Lev, que fu de Melqui, que fu de Janne, 
que fu de Jos,

 25 Que fu de Matatas, que fu de Ams, que fu de Nahum, que fu de Eslai, 
que fu de Naggai,

 26 Que fu de Maat, que fu de Matatas, que fu de Semei, que fue de Jos, 
que fu de Jdas,

 27 Que fu de Joana, que fu de Resa, que fu de Zorobabel, que fu de 
Salathiel, que fu de Neri,

 28 Que fu de Melqui, que fu de Addi, que fu de Cosam, que fu de Elmodam, 
que fu de Er,

 29 Que fu de Josue, que fu de Elieser, que fu de Jorim, que fu de Matat, 
que fu de Lev,

 30 Que fu de Simeon, que fu de Jud, que fu de Jos, que fu de Jonan, 
que fu de Eliaquim,

 31 Que fu de Melas, que fu de Menan, que fu de Matata, que fu de 
Nathan, que fu de David,

 32 Que fu de Jess, que fab de Obed, que fu de Booz, que fu de Salmon, 
que fu de Naason,

 33 Que fu de Aminadab, que fu de Aram, que fu de Esrom, que fu de 
Phres, que fu de Jud,

 34 Que fu de Jacob, que fu de Isaac, que fu de Abraham, que fu de Tara, 
que fu de Nacor,

 35 Que fu de Saruch, que fu de Ragau, que fu de Falec, que fu de Heber, 
que fu de Sala,

 36 Que fu de Cainan, que fu de Arfaxad, que fu de Sem, que fu de No, 
que fu de Lamech,

 37 Que fu de Matusal, que fu de Enoc, que fu de Jared, que fu de 
Malaleel, que fu de Cainan,

 38 Que fu de Ens, que fu de Seth, que fu de Adam, que fu de Dios.



CAPITULO 4.

 1 Y JESUS, lleno de Espritu Santo, volvi del Jordan, y fu llevado por el 
Espritu al desierto,

 2 Por cuarenta dias, y era tentado del diablo. Y no comi cosa en aquellos 
dias: los cuales pasados tuvo hambre.

 3 Entnces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, d  esta piedra que se 
haga pan.

 4 Y Jesus respondindole, dijo: Escrito est: Que no con pan solo vivir el 
hombre, mas con toda palabra de Dios.

 5 Y le llev el diablo  un alto monte y le mostr en un momento de tiempo 
todos los reinos de la tierra;

 6 Y le dijo el diablo: A t te dar toda esta potestad, y la gloria de 
ellos: porque  m es entregada, y  quien quiero la doy.

 7 Pues si t adorares delante de m, sern todos tuyos.

 8 Y respondiendo Jesus, le dijo: Vte de m, Satans, porque escrito est: A 
tu Seor Dios adorars, y  l solo servirs.

 9 Y le llev  Jerusalem, y psole sobre las almenas del templo, y le dijo: 
Si eres Hijo de Dios, chate de aqu abajo.

 10 Porque escrito est; Que  sus ngeles mandar de t, que te guarden;

 11 Y en las manos te llevarn, porque no daes tu pi en piedra.

 12 Y respondiendo Jesus, le dijo: Dicho est: No tentars al Seor tu Dios.

 13 Y acabada toda tentacion, el diablo se fu de l por [algun] tiempo.

 14 Y Jesus volvi en virtud del Espritu  Galila, y sali la fama de l 
por toda la tierra de alrededor.

 15 Y l enseaba en las sinagogas de ellos, y era glorificado de todos.

 16 Y vino  Nazaret, donde habla sido criado y entr, conforme  su 
costumbre, el dia del Sbado en la sinagoga, y se levant  leer.

 17 Y fule dado el libro del profeta Isaas; y como abri el libro, hall el 
lugar donde estaba escrito:

 18 El Espritu del Seor [es] sobre m, por cuanto me ha ungido para dar 
buenas nuevas  los pobres; me ha enviado para sanar los quebrantados de 
corazon: para pregonar  los cautivos libertad, y  los ciegos vista; para 
poner en libertad  los quebrantados;

 19 Para predicar el ao agradable del Seor.

 20 Y rollando el libro, lo di al ministro, y sentse: y los ojos de todos 
en la sinagoga estaban fijos en el.

 21 Y comenz  decirles: Hoy se ha cumplido esta escritura en vuestros 
oidos.

 22 Y todos le daban testimonio, y estaban maravillados de las palabras de 
gracia que salian de su boca, y decian: No es este el hijo de Jos?

 23 Y les dijo: Sin duda me diris este refrn: Mdico, crate  t mismo, de 
tantas cosas que hemos oido haber sido hechas en Capernaum, haz tambien aqu 
en tu tierra.

 24 Y dijo: De cierto os digo que ningun profeta es acepto en su tierra.

 25 Mas en verdad os digo, [que] muchas viudas habia en Israel en los dias de 
Elas, cuando el cielo fu cerrado por tres aos y seis meses, que hubo una 
grande hambre en toda la tierra;

 26 Pero  ninguna de ellas fu enviado Elas, sino  Sarepta de Sidon,  una 
mujer viuda.

 27 Y muchos leprosos habia en Israel en tiempo del profeta Eliso; mas 
ninguno de ellos fu limpio, sino Naaman el Siro.

 28 Entnces todos en la sinagoga fueron llenos de ira, oyendo estas cosas;

 29 Y levantndose, le echaron fuera de la ciudad, y le llevaron hasta la 
cumbre del monte, sobre el cual la ciudad de ellos estaba edificada, para 
despearle.

 30 Mas l, pasando por medio de ellos, se fu.

 31 Y descendi  Capernaum, ciudad de Galila y [all] los enseaba en los 
Sbados.

 32 Y se maravillaban de su doctrina, porque su palabra era con potestad.

 33 Y estaba en la sinagoga un hombre que tenia un espritu de un demonio 
inmundo, el cual exclam  gran voz,

 34 Diciendo: Djanos. Qu tenemos contigo, Jesus Nazareno? Has venido  
destruirnos? Yo te conozco quin eres, el Santo de Dios.

 35 Y Jesus le increp, diciendo: Enmudece, y sal de l. Entnces el demonio, 
derribndole en medio, sali de l, y no le hizo dao alguno.

 36 Y hubo espanto en todos, y hablaban unos  otros diciendo: Qu palabra 
es esta, que con autoridad y potencia manda  los espritus inmundos, y 
salen?

 37 Y la fama de l se divulgaba de todas partes por todos los lugares de la 
comarca.

 38 Y levantndose Jesus de la sinagoga, entr en casa de Simon; y la suegra 
de Simon estaba con una grande fiebre; y le rogaron por ella.

 39 E inclinndose hacia ella, ri  la fiebre, y la fiebre la dej: y ella 
levantndose luego, les servia.

 40 Y ponindose el sol, todos los que tenian enfermos de diversas 
enfermedades, los traian  l: y l, poniendo las manos sobre cada uno de 
ellos, los sanaba.

 41 Y salian tambien demonios de muchos, dando voces, y diciendo: T eres el 
Hijo de Dios: mas rindoles no les dejaba hablar; porque sabian que l era 
el Cristo.

 42 Y siendo ya de dia sali, y se fu  un lugar desierto: y las gentes le 
buscaban, y vinieron hasta l; y le detenian para que no se apartase de 
ellos.

 43 Mas l les dijo: Que tambien  otras ciudades es necesario que anuncie el 
Evangelio del reino de Dios; porque para esto soy enviado.

 44 Y predicaba en las sinagogas de Galila.



CAPITULO 5.

 1 Y ACONTECI, que estando el junto al lago de Genezaret, las gentes se 
agolpaban sobre l para oir la palabra de Dios.

 2 Y vi dos barcos que estaban cerca de la orilla del lago: y los 
pescadores, habiendo descendido de ellos, lavaban sus redes.

 3 Y entrando en uno de estos barcos, el cual era de Simon, le rog que le 
desviase de tierra un poco; y sentndose, enseaba desde el barco  las 
gentes.

 4 Y como ces de hablar, dijo  Simon: Tira  alta mar, y echad vuestras 
redes para pescar.

 5 Y respondiendo Simon, le dijo: Maestro, habiendo trabajado toda la noche, 
nada hemos tomado: mas en tu palabra echar la red.

 6 Y habindolo hecho, encerraron gran multitud de pescado, que su red se 
rompia.

 7 E hicieron seas  los compaeros que [estaban] en el otro barco, que 
viniesen  ayudarles; y vinieron, y llenaron ambos barcos, de tal manera que 
se anegaban.

 8 Lo cual viendo Simon Pedro, se derrib de rodillas  Jesus, diciendo: 
Aprtate de m, Seor, porque soy hombre pecador.

 9 Porque temor le habia rodeado, y  todos los que [estaban] con l, de la 
presa de los peces que habian tomado:

 10 Y asimismo  Jacobo y  Juan, hijos de Zebedo, que eran compaeros de 
Simon. Y Jesus dijo  Simon: No temas; desde ahora pescars hombres.

 11 Y como llegaron  tierra los barcos, dejndolo todo, le siguieron.

 12 Y aconteci que estando en una ciudad, h aqu un hombre lleno de lepra, 
el cual viendo  Jesus, postrndose sobre el rostro, le rog diciendo: Seor, 
si quisieres, puedes limpiarme.

 13 Entnces extendiendo la mano le toco, diciendo: Quiero; s limpio. Y 
luego la lepra se fu de l;

 14 Y l le mand que no lo dijese  nadie. Mas ve, ([djole]) mustrate al 
sacerdote, y ofrece por tu limpieza, como mand Moiss, para [que sirva de] 
testimonio  ellos.

 15 Empero tanto ms se extendia su fama: y se juntaban muchas gentes  oir y 
ser sanadas de sus enfermedades.

 16 Mas l se apartaba  los desiertos, y oraba.

 17 Y aconteci un dia, que l estaba enseando, y los Farisos y doctores de 
la ley estaban sentados, los cuales habian venido de todas las aldas de 
Galila, y de Juda, y Jerusalem: y la virtud del Seor estaba [all] para 
sanarlos.

 18 Y h aqu unos hombres, que traian sobre un lecho un hombre, que estaba 
paraltico: y buscaban [por donde] meterle, y ponerle delante de l.

 19 Y no hallando por donde meterle  causa de la multitud, subieron encima 
de la casa, y por el tejado le bajaron con el lecho en medio, delante de 
Jesus.

 20 El cual, viendo la f de ellos, le dice: Hombre, tus pecados te son 
perdonados.

 21 Entnces los escribas y los Farisos comenzaron  pensar, diciendo: 
Quin es este que habla blasfemias? Quin puede perdonar pecados, sino solo 
Dios?

 22 Jesus entnces, conociendo los pensamientos de ellos, respondiendo les 
dijo Qu pensais en vuestros corazones?

 23 Qu es ms fcil, decir: Tus pecados te son perdonados;  decir: 
Levantate, y anda?

 24 Pues para que sepais que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra 
de perdonar pecados, (dice al paraltico): A t digo: Levntate, toma tu 
lecho, y vte  tu casa.

 25 Y luego, levantndose en presencia de ellos, y tomando aquel en que 
estaba echado, se fu  su casa, glorificando  Dios.

 26 Y tom espanto  todos, y glorificaban  Dios; y fueron llenos de temor, 
diciendo: Que hemos visto maravillas hoy.

 27 Y despues de estas cosas sali, y vi  un publicano llamado Lev, 
sentado al banco de los pblicos tributos, y le dijo: Sgueme.

 28 Y dejadas todas cosas, levantndose, le sigui.

 29 E hizo Lev gran banquete en su casa; y habia mucha compaa de 
publicanos, y de otros, los cuales estaban  la mesa con ellos.

 30 Y los escribas y los Farisos murmuraban contra sus discpulos, diciendo: 
Por que comeis y bebeis con los publicanos y pecadores?

 31 Y respondiendo Jesus, les dijo: los que estn sanos no necesitan mdico 
sino los que estn enfermos.

 32 No he venido  llamar justos, sino pecadores  arrepentimiento.

 33 Entnces ellos le dijeron: Por qu los discpulos de Juan ayunan muchas 
veces, y hacen oraciones, y asimismo los de los Farisos; y tus discpulos 
comen y beben?

 34 Y l les dijo: Podeis hacer que los que estn de bodas ayunen, 
entretanto que el Esposo est con ellos?

 35 Empero vendrn dias cuando el Esposo les sera quitado; entnces ayunarn 
en aquellos dias.

 36 Y les decia tambien una parbola: Nadie mete remiendo de pao nuevo en 
vestido viejo, de otra manera el nuevo rompe, y al viejo no conviene remiendo 
nuevo.

 37 Y nadie echa vino nuevo en cueros viejos; de otra manera el vino nuevo 
romper los cueros, y el vino se derramar, y los cueros se perdern.

 38 Mas el vino nuevo en cueros nuevos se ha de echar; y lo uno y lo otro se 
conserva.

 39 Y ninguno que bebiere del aejo, quiere luego el nuevo; porque dice: El 
aejo es mejor.



CAPITULO 6.

 1 Y ACONTECI que pasando el por los sembrados en un Sbado segundo del 
primero, sus discpulos arrancaban espigas, y comian, estregndo[las] con las 
manos.

 2 Y algunos de los Farisos les dijeron: Por qu haceis lo que no es lcito 
hacer en los Sbados?

 3 Y respondiendo Jesus les dijo: Ni aun esto habeis leido qu hizo David 
cuando tuvo hambre, l, y los que con l estaban?

 4 Cmo entr en la casa de Dios, y tom los panes de la proposicion, y 
comi y di tambien  los que [estaban] con l; los cuales no era lcito 
comer, sino  solos los sacerdotes?

 5 Y les decia: El Hijo del hombre es Seor aun del Sbado.

 6 Y aconteci tambien en otro Sbado, que l entr en la sinagoga y 
enseaba; y estaba all un hombre que tenia la mano derecha seca.

 7 Y le acechaban los escribas y los Farisos, si sanaria en Sbado, por 
hallar de qu le acusasen.

 8 Mas l sabia los pensamientos de ellos; y dijo al hombre que tenia la mano 
seca: Levntate, y ponte en medio. Y l, levantndose, se puso en pi.

 9 Entnces Jesus les dice: Os preguntar [una cosa:] Es lcito en Sbados 
hacer bien,  hacer mal? salvar la vida,  quitarla?

 10 Y mirndolos  todos alrededor, dice al hombre: Extiende tu mano; y l lo 
hizo as, y su mano fu restaurada.

 11 Y ellos se llenaron de rabia, y hablaban los unos  los otros qu harian 
 Jesus.

 12 Y aconteci en aquellos dias, que fu al monte  orar, y pas la noche 
orando  Dios.

 13 Y como fu de dia, llamo  sus discpulos, y escogi doce de ellos, los 
cuales tambien llam apstoles:

 14 A Simon, al cual tambien llam Pedro, y  Andrs su hermano; Jacobo y 
Juan, Felipe y Bartolom,

 15 Mateo y Toms, y Jacobo [hijo] de Alfo, y Simon el que se llama Celador;

 16 Jdas hermano de Jacobo, y Jdas Iscariote, que tambien fu el traidor.

 17 Y descendi con ellos, y se par en un lugar llano, y la compaa de sus 
discpulos, y una grande multitud de pueblo de toda Juda y de Jerusalem, y 
de la costa de Tiro y de Sidon, que habian venido  oirle, y para ser sanados 
de sus enfermedades;

 18 Y [otros] que habian sido atormentados de espritus inmundos: y estaban 
curados.

 19 Y toda la gente procuraba tocarle; porque salia de l virtud, y sanaba  
todos.

 20 Y alzando l los ojos  sus discpulos, decia: Bienaventurados [vosotros] 
los pobres, porque vuestro es el reino de Dios.

 21 Bienaventurados los que ahora teneis hambre; porque seris saciados. 
Bienaventurados los que ahora llorais; porque reiris.

 22 Bienaventurados seris cuando los hombres os aborrecieren, y cuando os 
apartaren de s, y os denostaren, y desecharen vuestro nombre como malo por 
el Hijo del hombre.

 23 Gozos en aquel dia, y alegros; porque h aqu vuestro galardon [es] 
grande en los cielos: porque as hacian sus padres  los profetas.

 24 Mas ay de vosotros, ricos! porque teneis vuestro consuelo.

 25 Ay de vosotros, los que estais hartos! porque tendris hambre. Ay de 
vosotros, los que ahora res! porque lamentaris y lloraris.

 26 Ay de vosotros, cuando todos los hombres dijeren bien de vosotros! 
porque as hacian sus padres  los falsos profetas.

 27 Mas  vosotros los que os, digo: Amad  vuestros enemigos; haced bien  
los que os aborrecen.

 28 Bendecid  los que os maldicen, y orad por los que os calumnian.

 29 Y al que te hiriere en la mejilla, dle tambien la otra: y al que te 
quitare la capa, ni aun el sayo le defiendas.

 30 Y  cualquiera que te pidiere, d: y al que tomare lo que [es] tuyo, no 
vuelvas  pedir.

 31 Y como quereis que os hagan los hombres, as hacedles tambien vosotros. 

 32 Porque si amais  los que os aman; qu gracias tendris? porque tambien 
los pecadores aman  los que los aman. 

 33 Y si hiciereis bien  los que os hacen bien, que gracias tendris? 
porque tambien los pecadores hacen lo mismo. 

 31 Y si prestareis  aquellos de quienes esperais recibir, qu gracias 
tendreis? porque tambien los pecadores prestan  los pecadores, para recibir 
otro tanto.

 35 Amad pues  vuestros enemigos; y haced bien, y prestad no esperando de 
ello nada: y ser vuestro galardon grande, y seris hijos del Altsimo: 
porque l es benigno [aun] para con los ingratos y malos.

 36 Sed pues misericordiosos, como tambien vuestro Padre es misericordioso.

 37 No juzgueis, y no sereis juzgados: no condeneis, y no seris condenados: 
perdonad, y seris perdonados.

 38 Dad, y se os dar; medida buena, apretada, remecida, y rebosando, darn 
en vuestro seno: porque con la misma medida que midiereis, os ser vuelto  
medir.

 39 Y les decia una parbola: Puede el ciego guiar al ciego? no caern 
ambos en el hoyo?

 40 El discpulo no es sobre su maestro; mas cualquiera que fuere como el 
maestro, ser perfecto.

 41 Por qu miras la paja que [est] en el ojo de tu hermano, y la viga que 
[est] en tu propio ojo no consideras?

 42 O cmo puedes decir  tu hermano: Hermano, deja, echar fuera la paja 
que [est] en tu ojo, no mirando t la viga que [est] en tu ojo? Hipcrita, 
echa primero fuera de tu ojo la viga, y entnces vers bien para sacar la 
paja que [est] en el ojo de tu hermano.

 43 Porque no es buen rbol el que da malos frutos; ni rbol malo el que da 
buen fruto.

 44 Porque cada rbol por su fruto es conocido: que no cogen higos de las 
espinas, ni vendimian uvas de las zarzas.

 46 El buen hombre del buen tesoro de su corazon saca bien: y el mal hombre 
del mal tesoro de su corazon saca mal; porque de la abundancia del corazon 
habla su boca.

 46 Por qu me llamais, Seor, Seor, y no haceis lo que digo?

 47 Todo aquel que viene  m, y oye mis palabras, y las hace, [yo] os 
ensear  quien es semejante:

 48 Semejante es al hombre que edifica una casa, el cual cav y ahond, y 
puso el fundamento sobre la pea: y cuando vino una avenida, el rio di con 
mpetu en aquella casa, mas no la pudo menear; porque estaba fundada sobre la 
pea.

 49 Mas el que oy y no hizo, semejante es al hombre que edific su casa 
sobre tierra, sin fundamento; en la cual el rio di con mpetu, y luego cay: 
y fu grande la ruina de aquella casa.



CAPITULO 7.

 1 Y COMO acab todas sus palabras oyndole el pueblo, entr en Capernaum.

 2 Y el siervo de un centurion, al cual tenia l en estima, estaba enfermo y 
 punto de morir

 3 Y como oy [hablar] de Jesus, envi  l los ancianos de los Judos, 
rogndole que viniese, y librase  su siervo.

 4 Y viniendo ellos  Jesus, rogronle con diligencia, dicindole: Porque es 
digno de concederle esto;

 5 Que ama nuestra nacion, y l nos edific una sinagoga.

 6 Y Jesus fu con ellos; mas como ya no estuviesen lejos de su casa envi el 
centurion amigos  l dicindole: Seor, no te incomodes, que no soy digno 
que entres debajo de mi tejado:

 7 Por lo cual ni aun me tuve por digno de venir  t; mas d la palabra, y 
mi criado ser sano.

 8 Porque tambien yo soy hombre puesto en potestad, que tengo debajo de m 
soldados; y digo  este: Ve; y va: y al otro: Ven; y viene: y  mi siervo: 
Haz esto; y [lo] hace.

 9 Lo cual oyendo Jesus, se maravill de l; y vuelto, dijo  las gentes que 
le seguian: Os digo [que] ni aun en Israel he hallado tanta f.

 10 Y vueltos  casa los que habian sido enviados, hallaron sano al siervo 
que habia estado enfermo.

 11 Y aconteci despues, que [l] iba  la ciudad que se llama Nain,  iban 
con l muchos de sus discpulos, y gran compaa.

 12 Y como lleg cerca de la puerta de la ciudad, h aqu que sacaban fuera  
un difunto, unignito  su madre, la cual tambien era viuda: y habia con ella 
grande compaa de la ciudad.

 13 Y como el Seor la vi, compadecise de ella, y le dice: No llores.

 14 Y acercndose, toc el fretro; y los que [le] llevaban, pararon. Y dice: 
Mancebo,  t digo, levntate.

 15 Entnces se incorpor l que habia muerto, y comenz  hablar; y dilo  
su madre.

 16 Y todos tuvieron miedo, y glorificaban  Dios, diciendo: Que un gran 
profeta se ha levantado entre nosotros, y que Dios ha visitado  su pueblo.

 17 Y sali esta fama de l por toda Juda, y por toda la tierra de 
alrededor.

 18 Y sus discpulos dieron  Juan las nuevas de todas estas cosas: y llama 
Juan  dos de sus discpulos.

 19 Y envi  Jesus, diciendo: Eres t aquel que habia de venir,  
esperarmos  otro?

 20 Y como los hombres vinieron  l, dijeron: Juan el Bautista nos ha 
enviado  t, diciendo: Eres t aquel que habia de venir,  esperarmos  
otro,

 21 Y en la misma hora san  muchos de enfermedades, y plagas, y de 
espritus malos; y  muchos ciegos di la vista.

 22 Y respondiendo Jesus les dijo: Id, dad las nuevas  Juan de lo que habeis 
visto y oido: Que los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son 
limpiados, los sordos oyen, los muertos resucitan,  los pobres es anunciado 
el Evangelio.

 23 Y bienaventurado es l que no fuere escandalizado en m.

 24 Y como se fueron los mensajeros de Juan, comenz  hablar de Juan  las 
gentes: Que salisteis  ver al desierto? Una caa que es agitada del 
viento?

 25 Mas qu salisteis  ver? Un hombre cubierto de vestidos delicados? H 
aqu que los que estn en vestido precioso, y viven en delicias, en los 
palacios de los reyes estn.

 26 Mas qu salisteis  ver? Un profeta? Tambien os digo, y aun ms que 
profeta.

 27 Este es de quien est escrito: H aqu envio mi mensajero delante de tu 
faz, el cual aparejar tu camino delante de t.

 28 Porque os digo que entre los nacidos de mujeres, no hay mayor profeta que 
Juan el Bautista: mas el ms pequeo en el reino de los cielos es mayor que 
l.

 29 Y todo el pueblo oyndole, y los publicanos, justificaron  Dios 
bautizndose con el bautismo de Juan.

 30 Mas los Farisos, y los sabios de la ley, desecharon el consejo de Dios 
contra s mismos, no siendo bautizados de l.

 31 Y dice el Seor: A quin pues comparar los hombres de esta generacion, 
y  qu son semejantes?

 32 Semejantes son  los muchachos sentados en la plaza, y que dan voces los 
unos  los otros, y dicen: Os taimos con flautas, y no bailsteis; os 
endechamos, y no llorsteis.

 33 Porque vino Juan el Bautista, que ni comia pan, ni bebia vino; y decs: 
Demonio tiene.

 34 Vino el Hijo del hombre, que come y bebe; y decs: H aqu un hombre 
comilon, y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores.

 35 Mas la sabidura es justificada de todos sus hijos.

 36 Y le rog uno de los Farisos, que comiese con l. Y entrando en casa del 
Fariso, sentse  la mesa.

 37 Y h aqu una mujer que habia sido pecadora en la ciudad, como entendi 
que estaba  la mesa en casa de aquel Fariso, trajo un [vaso de] alabastro 
de ungento;

 38 Y estando detrs  sus pis, comenz llorando  regar con lgrimas sus 
pis, y los limpiaba con los cabellos de su cabeza: y besaba sus pis, y 
[los] ungia con el ungento.

 39 Y como vi [esto] el Fariso que le habia convidado, habl entre s, 
diciendo: Este, si fuera profeta, conoceria quin y cul es la mujer que le 
toca, que es pecadora.

 40 Entnces respondiendo Jesus, le dijo: Simon, una cosa tengo que decirte. 
Y l dice: D, Maestro.

 41 Un acreedor tenia dos deudores: el uno le debia quinientos denarios, y el 
otro cincuenta.

 42 Y no teniendo ellos de qu pagar, perdon [la deuda]  ambos. D, pues 
cul de estos le amar ms?

 43 Y respondiendo Simon, dijo: Pienso que aquel al cual perdon ms. Y l le 
dijo: Rectamente has juzgado.

 44 Y vuelto  la mujer, dijo  Simon: Ves esta mujer? Entr en tu casa, no 
diste agua para mis pis; mas esta ha regado mis pis con lgrimas, y los ha 
limpiado con los cabellos.

 45 No me diste beso; mas esta, desde que entr, no ha cesado de besar mis 
pis.

 46 No ungiste mi cabeza con leo; mas esta ha ungido con ungento mis pis.

 47 Por lo cual te digo [que] sus muchos pecados son perdonados, porque am 
mucho: mas al que se perdona poco, poco ama.

 48 Y  ella dijo: los pecados te son perdonados.

 49 Y los que estaban juntamente sentados  la mesa, comenzaron a decir entre 
si: Quin es este que tambien perdona pecados?

 50 Y dijo  la mujer: Tu f te ha salvado: v en paz.



CAPITULO 8.

 1 Y ACONTECI despues, que l caminaba por todas las ciudades y  aldas 
predicando, y anunciando el Evangelio del reino de Dios: y los doce con l,

 2 Y algunas mujeres que habian sido curadas [por l] de malos espritus, y 
de enfermedades; Mara, que se llamaba Magdalena, de la cual habian salido 
siete demonios,

 3 Y Juana, mujer de Chuza, procurador de Herdes, y Susana, y otras muchas 
que le servian de sus haciendas.

 4 Y como se junt una grande compaa, y los que estaban en cada ciudad 
vinieron  l, dijo por una parbola:

 5 Uno que sembraba, sali  sembrar su simiente; y sembrando, una [parte] 
cay junto al camino, y fu hollada; y las aves del cielo la comieron.

 6 Y otra [parte] cay sobre la piedra; y nacida, se sec, porque no tenia 
humedad.

 7 Y otra [parte] cay entre las espinas; y naciendo las espinas juntamente, 
la ahogaron.

 8 Y otra [parte] cay en buena tierra, y cuando fu nacida, llev fruto  
ciento por uno. Diciendo estas cosas clamaba: El que tiene oidos para oir, 
oiga.

 9 Y sus discpulos le preguntaron diciendo, qu era esta parbola.

 10 Y l dijo: A vosotros es dado conocer los misterios del reino de Dios: 
mas  los otros por parbolas, para que viendo no vean, y oyendo no 
entiendan. 

 11 Es pues esta la parbola: La simiente es la palabra de Dios.

 12 Y los de junto al camino, estos son los que oyen, y luego viene el 
diablo, y quita la palabra de su corazon, porque no crean y se salven.

 13 Y los de sobre la piedra, [son] los que habiendo oido, reciben la palabra 
con gozo, mas estos no tienen raices: que  tiempo crecen, y en el tiempo de 
la tentacion se apartan,

 14 Y la que cay entre las espinas, estos son los que oyeron; mas yndose, 
son ahogados [luego] de los cuidados, y de las riquezas, y de los pasatiempos 
de la vida, y no llevan fruto.

 15 Mas la que en buena tierra, estos son los que con corazon bueno y recto 
retienen la palabra oida, y llevan fruto en paciencia.

 16 Ninguno que enciende la antorcha la cubre con [alguna] vasija,  la pone 
debajo de la cama; mas la pone en un candelero, para que los que entran, vean 
la luz.

 17 Porque no hay cosa oculta, que no haya de ser manifestada; ni cosa 
escondida que no haya de ser entendida, y de venir  luz.

 18 Mirad pues como os; porque  cualquiera que tuviere, le ser dado; y  
cualquiera que no tuviere, aun lo que parece tener le ser quitado.

 19 Y vinieron  l su madre y hermanos; y no podian llegar  l por causa de 
la multitud.

 20 Y le fu dado aviso, diciendo: Tu madre, y tus hermanos estn fuera que 
quieren verte.

 21 El entnces respondiendo les dijo: mi madre y mis hermanos son los que 
oyen la palabra de Dios y la ejecutan.

 22 Y aconteci un dia, [que] l entro en un barco con sus discpulos, y les 
dijo: Pasemos  la otra parte del lago. Y partieron.

 23 Pero mientras ellos navegaban, l se durmi. Y sobrevino una tempestad de 
viento en el lago; y henchian [de agua,] y peligraban.

 24 Y llegndose  l le despertaron, diciendo: Maestro, Maestro, que 
perecemos. Y despertado l, increp al viento y  la tempestad del agua; y 
cesaron y fu hecha bonanza.

 25 Y les dijo: Qu es de vuestra f? Y atemorizados se maravillaban 
diciendo los unos  los otros: Quin es este que aun  los vientos y al agua 
manda, y le obedecen?

 26 Y navegaron  la tierra de los Gadarenos, que est delante de Galila.

 27 Y saliendo l  tierra, le vino al encuentro de la ciudad un hombre que 
tenia demonios [ya] de mucho tiempo y no vestia vestido, ni estaba en casa, 
sino por los sepulcros.

 28 El cual como vi  Jesus, exclam y se postr delante de l, y dijo  
gran voz: Qu tengo yo contigo, Jesus, Hijo del Dios Altsimo? Rugote que 
no me atormentes.

 29 (Porque mandaba al espritu inmundo que saliese del hombre: porque [ya] 
de mucho tiempo le arrebataba; y le guardaban preso con cadenas y grillos, 
mas rompiendo las prisiones, era agitado del demonio por los desiertos.)

 30 Y le pregunt Jesus diciendo: Qu nombre tienes? Y l dijo: Legion. 
Porque muchos demonios habian entrado en l.

 31 Y le rogaban que no les mandase ir al abismo.

 32 Y habia all un hato de muchos puercos que pacian en el monte: y le 
rogaron que los dejase entrar en ellos; y los dej.

 33 Y salidos los demonios del hombre, entraron en los puercos; y el hato de 
ellos se arroj de un despeadero en el lago, y ahogse.

 34 Y los pastores, como vieron lo que habia acontecido, huyeron; y yendo, 
dieron aviso en la ciudad y por las heredades.

 35 Y salieron  ver lo que habia acontecido, y vinieron  Jesus: y hallaron 
sentado al hombre, de quien habian salido los demonios, vestido, y en su 
juicio,  los pis de Jesus: y tuvieron miedo.

 36 Y les contaron los que [lo] habian visto como habia sido salvado aquel 
endemoniado.

 37 Entnces toda la multitud de la tierra de los Gadarenos alrededor le 
rogaron que se fuese de ellos; porque tenian gran temor. Y l subiendo en el 
barco, volvise.

 38 Y aquel hombre, de quien habian salido los demonios, le rog para estar 
con l; mas Jesus le despidi, diciendo:

 39 Vulvete  tu casa, y cuenta cun grandes cosas ha hecho Dios contigo. Y 
l se fu, publicando por toda la ciudad cuan grandes cosas habia Jesus hecho 
con l.

 40 Y aconteci que volviendo Jesus recibile la gente; porque todos le 
esperaban.

 41 Y h aqu un varon llamado Jairo, y que era prncipe de la sinagoga, 
vino, y cayendo  los pis de Jesus, le rogaba que entrase en su casa:

 42 Porque tenia una hija nica, como de doce aos, y ella se estaba 
muriendo. Y yendo, le apretaba la compaa.

 43 Y una mujer que tenia flujo de sangre hacia ya doce aos, la cual habia 
gastado en mdicos toda su hacienda, y por ninguno habia podido ser curada,

 44 Llegndose por las espaldas, toc el borde de su vestido: y luego se 
estanc el flujo de su sangre.

 45 Entnces Jesus dijo: Quien [es] l que me ha tocado? Y negando todos, 
dijo Pedro, y los que estaban con l: Maestro, la compaa te aprieta y 
oprime, y dices: Quin [es] l que me ha tocado?

 46 Y Jesus dijo: Me ha tocado alguien; porque yo he conocido que ha salido 
virtud de m.

 47 Entnces, como la mujer vi que no se habia ocultado, vino temblando y 
postrndose delante de l, declarle delante de todo el pueblo la causa por 
qu le habia tocado, y como luego habia sido sana.

 48 Y l le dijo: Hija, tu fe te ha salvado: v en paz.

 49 Estando aun l hablando, vino uno del prncipe de la sinagoga  decirle: 
Tu hija es muerta; no des trabajo al Maestro.

 50 Y oyndo[lo] Jesus, le respondi: No temas: cree solamente, y ser salva.

 51 Y entrado en casa, no dejo entrar  nadie [consigo,] sino  Pedro y  
Jacobo, y  Juan, y al padre y  la madre de la moza.

 52 Y lloraban todos, y la plaian. Y l^ dijo: No lloreis; no es muerta, 
sino que duerme.

 53 Y hacian burla de l, sabiendo que estaba muerta.

 54 Mas l, tomndola de la mano, clam, diciendo: Muchacha, levntate.

 55 Entnces su espritu volvi, y se levant luego: y l mand que le diesen 
de comer.

 56 Y sus padres estaban atnitos;  los cuales l mando, que  nadie dijesen 
lo que habia sido hecho.



CAPITULO 9.

 1 Y JUNTANDO sus doce discpulos les di virtud y potestad sobre todos los 
demonios, y que sanasen enfermedades

 2 Y los envi  que predicasen el reino de Dios, y que sanasen  los 
enfermos.

 3 Y les dice: No tomeis nada para el camino, ni bculos, ni alforja, ni pan, 
ni dinero; ni tengais dos vestidos cada uno.

 4 Y en cualquiera casa que entrareis quedad all y de all salid.

 5 Y todos los que no os recibieren, salindoos de aquella ciudad, aun el 
polvo sacudid de vuestros pis en testimonio contra ellos.

 6 Y saliendo [ellos,] rodeaban por todas las aldas, anunciando el 
Evangelio, y sanando por todas partes.

 7 Y oy Herdes el tetrarca todas las cosas que hacia; y estaba en duda, 
porque decian algunos: Juan ha resucitado de los muertos,

 8 Y otros: Elas ha aparecido: y otros: Algun profeta de los antiguos ha 
resucitado.

 9 Y dijo Herdes: A Juan yo [le] degoll: quin pues ser este, de quien yo 
oigo tales cosas? Y procuraba verle.

 10 Y vueltos los apstoles, le contaron todas las cosas que habian hecho. Y 
tomndolos, se retir aparte  un lugar desierto de la ciudad que se llama 
Bethsaida.

 11 Y como [lo] entendieron las gentes, le siguieron: y el las recibi, y les 
hablaba del reino de Dios, y sanaba  los que tenian necesidad de cura.

 12 Y el dia habia comenzado  declinar; y llegndose los doce, le dijeron: 
Despide las gentes, para que yendo  las aldas y heredades de alrededor, 
procedan  alojarse y hallen viandas; porque aqu estamos en lugar desierto.

 13 Y les dice: Dadles vosotros de comer. Y dijeron ellos: No tenemos ms que 
cinco panes y dos pescados; si no vamos nosotros  comprar viandas para toda 
esta compaa.

 14 Y eran como cinco mil hombres. Entnces dijo  sus discpulos: Hacedlos 
sentar en ranchos de cincuenta en cincuenta.

15 Y as lo hicieron, hacindolos sentar  todos.

 16 Y tomando los cinco panes y los dos pescados, mirando al cielo los 
bendijo; y parti y di  sus discpulos para que pusiesen delante de las 
gentes.

 17 Y comieron todos, y se hartaron; y alzaron lo que les sobr, doce cestos 
de pedazos.

 18 Y aconteci, que estando l solo orando, estaban con l los discpulos: y 
les pregunt diciendo: Quin dicen las gentes que soy?

 19 Y ellos respondieron, y dijeron: Juan el Bautista; y otros, Elas; y 
otros, que algun profeta de los antiguos ha resucitado.

 20 Y les dijo: Y vosotros, quin decs que soy? Entnces respondiendo Simon 
Pedro, dijo: El Cristo de Dios.

 21 Mas l conminndoles, mand que  nadie dijesen esto,

 22 Diciendo: Es necesario que el Hijo del hombre padezca muchas cosas, y sea 
desechado de los ancianos, y de los prncipes de los sacerdotes, y de los 
escribas, y que sea muerto, y resucite al tercer dia.

 23 Y decia  todos: Si alguno quiere venir en pos de m, niguese  s 
mismo, y tome su cruz cada dia, y sgame.

 24 Porque cualquiera que quisiere salvar su vida, la perder; y cualquiera 
que perdiere su vida por causa de m, este la salvar.

 25 Porque qu aprovecha al hombre si granjeare todo el mundo, y se pierda 
l  s mismo,  corra peligro de s?

 26 Porque el que se avergonzare de m y de mis palabras, de este tal el Hijo 
del hombre se avergonzar, cuando viniere en su gloria, y del Padre, y de los 
santos ngeles.

 27 Y os digo en verdad, que hay algunos de los que estn aqu, que no 
gustarn la muerte, hasta que vean el reino de Dios.

 28 Y aconteci como ocho dias despues de estas palabras, que tom  Pedro, y 
 Juan, y  Jacobo, y subi al monte  orar.

 29 Y entretanto que oraba, la apariencia de su rostro se hizo otra, y su 
vestido blanco y resplandeciente.

 30 Y h aqu dos varones que hablaban con l, los cuales eran Moiss y 
Elas,

 31 Que aparecieron en majestad, y hablaban de su salida, la cual habia de 
cumplir en Jerusalem.

 32 Y Pedro, y los que estaban con l, estaban cargados de sueo: y como 
despertaron, vieron su majestad, y  aquellos dos varones que estaban con l.

 33 Y aconteci, que apartndose ellos de l, Pedro dice  Jesus: Maestro, 
bien es que nos quedemos aqu: y hagamos tres pabellones; uno para t, y uno 
para Moiss, y uno para Elas: no sabiendo lo que se decia.

 34 Y estando l hablando esto, vino una nube que los cubri y tuvieron 
temor, entrando ellos en la nube.

 35 Y vino una voz de la nube, que decia: Este es mi Hijo amado;  l oid.

 36 Y pasada aquella voz, Jesus fu hallado solo: y ellos callaron, y por 
aquellos dias no dijeron nada  nadie de lo que habian visto.

 37 Y aconteci al dia siguiente, que apartndose ellos del monte, gran 
compaa sali al encuentro.

 38 Y h aqu que un hombre de la compaa clam, diciendo: Maestro, rugote 
que veas  mi hijo, que es el nico que tengo.

 39 Y h aqu un espritu le toma, y de repente da voces; y le despedaza y 
hace echar espuma, y apnas se aparta de l, quebrantndole.

 40 Y rogu  tus discpulos que le echasen fuera, y no pudieron.

 41 Y respondiendo Jesus, dice: Oh generacion infiel y perversa! hasta 
cundo tengo de estar con vosotros, y os sufrir? Trae tu hijo ac.

 42 Y como aun se acercaba, el demonio le derrib, y despedaz: mas Jesus 
increp al espritu inmundo, y san al muchacho, y se le volvi  su padre.

 43 Y todos estaban atnitos de la grandeza de Dios. Y maravillndose todos 
de todas las cosas que hacia, dijo  sus discpulos:

 44 Poned vosotros en vuestros oidos estas palabras: porque ha de acontecer 
que el Hijo del hombre ser entregado en manos de hombres.

 45 Mas ellos no entendian esta palabra, y les era encubierta para que no la 
entendiesen: y temian preguntarle de esta palabra.

 46 Entnces entraron en disputa, cul de ellos seria el mayor.

 47 Mas Jesus, viendo los pensamientos del corazon de ellos, tom un nio, y 
psole junto  s,

 48 Y les dice: Cualquiera que recibiere este nio en mi nombre,  m recibe; 
y cualquiera que [me] recibiere  m, recibe al que me envi; porque el que 
fuere el menor entre todos vosotros, este ser el grande.

 49 Entnces respondiendo Juan, dijo: Maestro, hemos visto  uno que echaba 
fuera demonios en tu nombre; y se lo prohibimos, porque no [te] sigue con 
nosotros.

 50 Jesus le dijo: No se lo prohibais, porque el que no es contra nosotros, 
por nosotros es.

 51 Y aconteci [que] como se cumpli el tiempo en que habia de ser recibido 
arriba, el afirm su rostro para ir  Jerusalem.

 52 Y envi mensajeros delante de s, los cuales fueron y entraron en una 
ciudad de los Samaritanos, para prevenirle.

 53 Mas no le recibieron, porque era su traza de ir  Jerusalem.

 54 Y viendo [esto] sus discpulos Jacobo y Juan, dijeron: Seor, quieres 
que mandemos que descienda fuego del cielo, y los consuma, como hizo Elas?

 55 Entnces volvindose l, les reprendi diciendo: Vosotros no sabeis de 
que espritu sois;

 56 Porque el Hijo del hombre no ha venido para perder las almas de los 
hombres, sino para salvarlas. Y se fueron  otra alda.

 57 Y aconteci que yendo ellos, uno le dijo en el camino: Seor, te seguir 
donde quiera que fueres.

 58 Y le dijo Jesus: Las zorras tienen cuevas, y las aves de los cielos 
nidos; mas el Hijo del hombre no tiene donde recline la cabeza,

 59 Y dijo  otro: Sgueme. Y l dijo: Seor, djame que primero vaya y 
entierre  mi padre.

 60 Y Jesus le dijo: Deja  los muertos que entierren  sus muertos; y t v, 
y anuncia el reino de Dios.

 61 Entnces tambien dijo otro: Te seguir, Seor; mas djame que me despida 
primero de los que estn en mi casa.

 62 Y Jesus le dijo: Ninguno que poniendo su mano al arado mira atrs, es 
apto para el reino de Dios.



CAPITULO 10.

 1 Y DESPUES de estas cosas, design el Seor aun otros setenta, los cuales 
envi de dos en dos, delante de s,  toda ciudad y lugar  donde l habia de 
venir.

 2 Y les decia: La mies  la verdad [es] mucha, mas los obreros pocos: por 
tanto rogad al Seor de la mies que envie obreros  su mies.

 3 Andad, h aqu yo os envio como  corderos en medio de lobos.

 4 No lleveis bolsa, ni alforja, ni calzado; y  nadie saludeis en el camino.

 5 En cualquier casa donde entrareis primeramente decid: Paz [sea]  esta 
casa.

 6 Y si hubiere all algun hijo de paz vuestra paz reposar sobre l: y si 
no, se volver  vosotros.

 7 Y posad en aquella misma casa comiendo y bebiendo lo que os dieren; porque 
el obrero digno es de su salario. No [os] paseis de casa en casa.

 8 Y en cualquier ciudad donde entrareis? y os recibieren, comed lo que os 
pusieren delante;

 9 Y sanad los enfermos que en ella hubiere; y decidles: Se ha llegado  
vosotros el reino de Dios.

 10 Mas en cualquier ciudad donde entrareis, y no os recibieren, saliendo por 
sus calles, decid:

 11 Aun el polvo que se nos ha pegado de vuestra ciudad  nuestros pis, 
sacudimos en vosotros: esto empero sabed, que el reino de los cielos se ha 
llegado  vosotros.

 12 Y os digo que los de Sodoma tendrn ms remision aquel dia, que aquella 
ciudad.

 13 Ay de t, Corazin! Ay de t, Bethsaida! que si en Tiro y en Sidon 
hubieran sido hechas las maravillas que se han hecho en vosotras, ya dias ha 
que, sentados en cilicio y ceniza, se habrian arrepentido.

 14 Por tanto Tiro y Sidon tendrn ms remision que vosotras en el juicio.

 15 Y t, Capernaum, que hasta los cielos ests levantada, hasta los 
infiernos sers abajada.

 16 El que  vosotros oye,  m oye; y el que  vosotros desecha,  m 
desecha; y el que  m desecha, desecha al que me envi.

 17 Y volvieron los setenta con gozo, diciendo: Seor, aun los demonios se 
nos sujetan en tu nombre.

 18 Y les dijo: Yo veia  Satans, como un rayo, que caia del cielo.

 19 H aqu os doy potestad de hollar sobre las serpientes y sobre los 
escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo; y nada os daar.

 20 Mas no os goceis de esto, [ saber,] que los espritus se os sujetan; 
ntes gozos de que vuestros nombres estn escritos en los cielos.

 21 En aquella misma hora Jesus se alegr en espritu, y dijo: Yo te alabo, 
oh Padre, Seor del cielo y de la tierra, que escondiste estas cosas  los 
sabios entendidos, y las has revelado  los pequeos: as Padre, porque as 
te agrad.

 22 Todas las cosas me son entregadas de mi Padre: y nadie sabe quin sea el 
Hijo, sino el Padre; ni quin sea el Padre, sino el Hijo, y  quien el Hijo 
lo quisiere revelar.

 23 Y vuelto particularmente  [sus] discpulos, dijo: Bienaventurados los 
ojos que ven lo que vosotros veis;

 24 Porque os digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que vosotros 
veis, y no [lo] vieron; y oir lo que os, y no [lo] oyeron.

 25 Y h aqu, un doctor de la ley se levant tentndole, y diciendo: 
Maestro, haciendo qu cosa poseer la vida eterna?

 26 Y l le dijo: Qu esta escrito en la ley? Cmo lees?

 27 Y l respondiendo, dijo: Amars al Seor tu Dios de todo tu corazon, y de 
toda tu alma, y de todas tus fuerzas, y de todo tu entendimiento; y  tu 
projimo, como  t mismo.

 28 Y djole. Bien has respondido: haz esto, y vivirs.

 29 Mas l, querindose justificar  s mismo, dijo  Jesus: Y quin es mi 
prjimo?

 30 Y respondiendo Jesus, dijo: Un hombre descendia de Jerusalem  Jeric, y 
cay en [manos de] ladrones, los cuales le despojaron,  hirindole, se 
fueron dejndole medio muerto.

 31 Y aconteci, que descendi un sacerdote por el mismo camino; y vindole 
se pas de un lado.

 32 Y asimismo un Levita llegando cerca de aquel lugar, y vindole, se pas 
de un lado.

 33 Mas un Samaritano que transitaba, viniendo cerca de l, y vindole, fu 
movido  misericordia;

 34 Y llegndose, vend sus heridas echndo[le] aceite y vino: y ponindole 
sobre su cabalgadura, llevlo al meson, y cuid de l.

 35 Y otro dia al partir, sac dos denarios, y dilos al husped, y le dijo: 
Cudamele; y todo lo que dems gastares, yo cuando vuelva te [lo] pagar.

 36 Quin, pues, de estos tres te parece que fu el prjimo de aquel que 
cay en [manos de] los ladrones?

 37 Y l dijo: El que us con l de misericordia. Entnces Jesus le dijo: V 
y haz t lo mismo.

 38 Y aconteci, que yendo, entr l en una alda; y una mujer, llamada 
Marta, le recibi en su casa:

 39 Y esta tenia una hermana, que se llamaba Mara, la cual sentndose  los 
pis del Seor, oia su palabra.

 40 Empero Marta se distraia en muchos servicios; y sobreviniendo, dice: 
Seor, no tienes cuidado que mi hermana me deja servir sola? Dle, pues, que 
me ayude.

 41 Pero respondiendo Jesus, le dijo: Marta, Marta, cuidadosa ests, y con 
las muchas cosas ests turbada:

 42 Empero una cosa es necesaria; y Mara escogi la buena parte, la cual no 
le ser quitada.



CAPITULO 11.

 1 Y ACONTECI que estando l orando en un lugar, como acab, uno de sus 
discpulos le dijo: Seor, ensanos  orar, como tambien Juan ense  sus 
discpulos.

 2 Y les dijo: Cuando orareis, decid: Padre nuestro que ests en los cielos, 
sea tu nombre santificado. Venga tu reino. Sea hecha tu voluntad, como en el 
cielo, as tambien en la tierra.

 3 El pan nuestro de cada dia, dnos[le] hoy.

 4 Y perdnanos nuestros pecados, porque tambien nosotros perdonamos  todos 
los que nos deben. Y no nos metas en tentacion, mas lbranos del malo.

 5 Djoles tambien: Quien de vosotros tendr un amigo,  ir  l  media 
noche, y le dir: Amigo, prstame tres panes:

 6 Porque un amigo mio ha venido  m de camino, y no tengo qu ponerle 
delante?

 7 Y [si] l de dentro respondiendo, dijere: No me seas molesto; la puerta 
est ya cerrada, y mis nios estn conmigo en cama; no puedo levantarme, y 
darte:

 8 Os digo, que aunque no se levante  darle por ser su amigo, cierto por su 
importunidad se levantar, y le dar todo lo que habr menester.

 9 Y yo os digo: Pedid, y se os dar: buscad, y hallaris; tocad, y os ser 
abierto.

 10 Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca halla; y al que toca, 
se abre.

 11 Y cul padre de vosotros, si su hijo le pidiere pan, le dar una piedra? 
, si pescado, en lugar de pescado le dar una serpiente?

 12 O, si [le] pidiere un huevo, le dar un escorpion?

 13 Pues si vosotros, siendo malos, sabeis dar buenas ddivas  vuestros 
hijos, cunto ms vuestro Padre celestial dar el Espritu Santo  los que 
lo pidieren de l?

 14 Y estaba l lanzando un demonio el cual era mudo: y aconteci que salido 
fuera el demonio, el mudo habl, y las gentes se maravillaron.

 15 Y algunos de ellos decian: En Beelzebul, prncipe de los demonios, echa 
fuera los demonios.

 16 Y otros, tentando, pedian de el seal del cielo.

 17 Mas l, conociendo los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino 
dividido contra s mismo es asolado, y una casa [dividida] contra s misma, 
cae.

 18 Y si tambien Satans est dividido contra s mismo, cmo estar en pi 
su reino? porque decs, que en Beelzebul echo yo fuera los demonios.

 19 Pues si yo echo fuera los demonios en Beelzebul, vuestros hijos en quin 
los echan fuera? por tanto ellos sern vuestros jueces.

 20 Mas si en el dedo de Dios echo fuera los demonios, cierto el reino de 
Dios ha llegado  vosotros.

 21 Cuando el fuerte armada guarda su atrio, en paz est lo que posee.

 22 Mas si sobreviniendo [otro] ms fuerte que l, le venciere, le toma todas 
sus armas en que confiaba, y reparte sus despojos.

 23 El que no es conmigo, contra m es, y el que conmigo no recoge, 
desparrama.

 24 Cuando el espritu inmundo saliere del hombre, anda por lugares secos 
buscando reposo; y no hallndo[le,] dice: Me volver  mi casa, de donde 
sal.

 25 Y viniendo la halla barrida y adornada.

 26 Entnces va, y toma otros siete espritus peores que el; Y entrados, 
habitan all; y lo postrero del tal hombre es peor que lo primero.

 27 Y aconteci que diciendo estas cosas, una mujer de la compaa levantando 
la voz, le dijo: Bienaventurado el vientre que te trajo, y los pechos, que 
mamaste.

 28 Y l dijo: Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios y la 
guardan. 

 29 Y juntndose las gentes  l, comenz  decir: Esta generacion mala es: 
seal busca, mas seal no le ser dada, sino la seal de Jons.

 30 Porque como Jons fu seal  los Ninivitas, as tambien ser el Hijo del 
hombre  esta generacion.

 31 La reina del Austro se levantar en juicio con los hombres de esta 
generacion, y los condenar; porque vino de los fines de la tierra  oir la 
sabidura de Salomon; y h aqu ms que Salomon en este lugar.

 32 los hombres de Nnive se levantarn en juicio con esta generacion, y la 
condenarn: porque  la predicacion de Jons se arrepintieron; y h aqu ms 
que Jons en este lugar.

 33 Nadie pone en oculto la antorcha encendida, ni debajo del almud; sino en 
el candelero, para que los que entran, vean la luz.

 34 La antorcha del cuerpo es el ojo: pues si tu ojo fuere simple, tambien 
todo tu cuerpo ser resplandeciente: mas si fuere malo, tambien tu cuerpo 
ser tenebroso.

 35 Mira pues, si la lumbre que en t hay, es tinieblas.

 36 As que [siendo] todo tu cuerpo resplandeciente, no teniendo alguna parte 
de tiniebla, ser todo luminoso, como cuando una antorcha de resplandor te 
alumbra.

 37 Y luego que hubo hablado, rogle un Fariso que comiese con l: y entrado 
Jesus, se sent  la mesa.

 38 Y el Fariso como [le] vi, maravillse de que no se lav ntes de comer.

 39 Y el Seor le dijo: Ahora vosotros los Farisos lo de fuera del vaso y 
del plato 1impiais; mas lo interior de vosotros est lleno de rapia y de 
maldad.

 40 Necios, l que hizo lo de fuera, no hizo tambien lo de dentro?

 41 Empero de lo que os resta dad limosna; y h aqu, todo os ser limpio.

 42 Mas ay de vosotros, Farisos! que diezmais la menta, y la ruda, y toda 
hortaliza: mas el juicio y la caridad de Dios pasais de largo. Pues estas 
cosas era necesario hacer, y no dejar las otras.

 43 Ay de vosotros Farisos! que amais las primeras sillas en las sinagogas, 
y las salutaciones en las plazas.

 44 Ay de vosotros! que sois como sepulcros que no se ven, y los hombres que 
andan encima no [lo] saben.

 45 Y respondiendo uno de los doctores de la ley, le dice: Maestro, cuando 
dices esto, tambien nos afrentas  nosotros.

 46 Y el dijo: Ay de vosotros tambien, doctores de la ley! que cargais los 
hombres con cargas que no pueden llevar; mas vosotros ni aun con un dedo 
tocais las cargas.

 47 Ay de vosotros! que edificais los sepulcros de los profetas, y los 
mataron vuestros padres.

 48 De cierto dais testimonio que consents en los hechos de vuestros padres: 
porque  la verdad ellos los mataron, mas vosotros edificais sus sepulcros.

 49 Por tanto la sabidura de Dios tambien dijo: Enviar  ellos profetas, y 
apstoles, y de ellos [ unos] matarn, y [ otros] perseguirn;

 50 Para que de esta generacion sea demandada la sangre de todos los 
profetas, que ha sido derramada desde la fundacion del mundo;

 51 Desde la sangre de Abel, hasta la sangre de Zacaras, que muri entre el 
altar y el templo: as os digo, ser demandada de esta generacion.

 52 Ay de vosotros, doctores de la ley! que habeis quitado la llave de la 
ciencia: vosotros mismos no entrasteis, y  los que entraban impedisteis.

 53 Y dicindoles estas cosas, los escribas y los Farisos comenzaron  
apretar[lo] en gran manera, y  provocarle  que hablase de muchas cosas;

 54 Asechndole, y procurando cazar algo de su boca para acusarle.



CAPITULO 12.

 1 EN esto, juntndose muchas gentes, tanto que unos  otros se hollaban, 
comenz  decir  sus discpulos primeramente: Guardos de la levadura de los 
Farisos, que es hipocresa.

 2 Porque nada hay encubierto, que no haya de ser descubierto; ni oculto, que 
no haya de ser sabido.

 3 Por tanto las cosas que dijisteis en tinieblas,  la luz sern oidas; y lo 
que hablasteis al oido en las cmaras, ser pregonado en los terrados.

 4 Mas os digo, amigos mios: No temais de los que matan el cuerpo, y despues 
no tienen ms que hacer.

 5 Mas os ensear  quien temais: Temed  aquel que despues de haber quitado 
la vida, tiene poder de echar en la gehenna: as os digo: A este temed.

 6 No se venden cinco pajarillos por dos blancas? pues ni uno de ellos est 
olvidado delante de Dios.

 7 Y aun los cabellos de vuestra cabeza estn todos contados. No temais pues: 
de mas estima sois [vosotros] que muchos pajarillos.

 8 Y os digo que todo aquel que me confesare delante de los hombres, tambien 
el Hijo del hombre le confesar delante de los ngeles de Dios:

 9 Mas el que me negare delante de los hombres, ser negado delante de los 
ngeles de Dios:

 10 Y todo aquel que dice palabra contra el Hijo del hombre, le ser 
perdonado; mas al que blasfemare contra el Espritu Santo, no [le] ser 
perdonado.

 11 Y cuando os trajeren  las sinagogas, y  los magistrados y potestades, 
no esteis solcitos cmo  qu hayais de responder,  qu hayais de decir;

 12 Porque el Espritu Santo os ensenar en la misma hora lo que ser 
necesario decir.

 13 Y djole uno de la compaa: Maestro, d  mi hermano que parta conmigo 
la herencia.

 14 Mas l le dijo: hombre, quin me puso por juez  partidor sobre 
vosotros?

 15 Y djoles: Mirad, y guardos de toda avaricia; porque la vida del hombre 
no consiste en la abundancia de los bienes que posee.

 16 Y refiriles una parbola, diciendo: La heredad de un hombre rico habia 
llevado mucho;

 17 Y [l] pensaba dentro de s, diciendo: Qu har, que no tengo donde 
junte mis frutos?

 18 Y dijo: Esto har; derribar mis alfoles, y edificar[los] mayores; y 
all juntar todos mis frutos y mis bienes,

 19 Y dir  mi alma: Alma, muchos bienes tienes almacenados para muchos 
aos: repsate, come, bebe, hulgate.

 20 Y djole Dios: Necio! esta noche vuelven  pedir tu alma: y lo que has 
prevenido, de quin ser?

 21 As [es] el que hace para s tesoro, y no es rico en Dios.

 22 Y dijo  sus discpulos: Por tanto os digo, no esteis afanosos de vuestra 
vida, que comeris, ni del cuerpo, qu vestiris.

 23 La vida ms es que la comida, y el cuerpo que el vestido.

 24 Considerad los cuervos, que ni siembran, ni siegan; que ni tienen 
cillero, ni alfol; y Dios los alimenta. Cunto de ms estima sois vosotros 
que las aves?

 25 Y quin de vosotros podr con [su] afan aadir  su estatura un codo?

 26 Pues si no podeis aun lo que es mnos, para qu estaris afanosos de lo 
dems?

 27 Considerad los lirios, como crecen; no labran, ni hilan: y os digo, que 
ni Salomon con toda su gloria se visti como uno de ellos.

 28 Y si as viste Dios  la yerba, que hoy est en el campo, y maana es 
echada en el horno, cunto ms  vosotros, [hombres] de poca f?

 29 Vosotros, pues, no procuris qu hayais de comer,  qu hayais de beber, 
ni estis en ansiosa perplejidad.

 30 Porque todas estas cosas buscan las gentes del mundo: que vuestro Padre 
sabe que necesitais estas cosas.

 31 Mas procurad el reino de Dios, y todas estas cosas os sern aadidas.

 32 No temais, manada pequea, porque al Padre ha placido daros el reino.

 33 Vended lo que poseeis, y dad limosna; hacos bolsas que no se envejecen, 
tesoro en los cielos que nunca falta; donde ladron no llega, ni polilla 
corrompe.

 34 Porque donde est vuestro tesoro, all tambien estar vuestro corazon.

 35 Estn ceidos vuestros lomos, y [vuestras] antorchas encendidas:

 36 Y vosotros, semejantes  hombres que esperan cuando su seor ha de volver 
de las bodas; para que cuando viniere, y tocare, luego le abran.

 37 Bienaventurados aquellos siervos  los cuales, cuando el seor viniere, 
hallare velando; de cierto os digo, que se ceir, y har que se sienten  la 
mesa y pasando les servir.

 38 Y aunque venga  la segunda vigilia: y aunque venga  la tercera vigilia, 
y [los] hallare as, bienaventurados son los tales siervos.

 39 Esto empero sabed, que si supiese el padre de familia  que hora habia de 
venir el ladron, velaria ciertamente y no dejaria minar su casa.

 40 Vosotros, pues, tambien estad apercibidos: porque  la hora que no 
pensais, el Hijo del hombre vendr.

 41 Entnces Pedro le dijo: Seor, dices esta parbola  nosotros,  tambien 
 todos?

 42 Y dijo el Seor: Quin es el mayordomo fiel y prudente, al cual el seor 
pondr sobre su familia, para que en tiempo les de [su] racion?

 43 Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando el seor viniere, hallare 
haciendo as.

 44 En verdad os digo, que l le pondr sobre todos sus bienes.

 45 Mas si el tal siervo dijere en su corazon: Mi seor tarda en venir, y 
comenzare  herir los siervos y las criadas, y  comer, y  beber, y  
embriagarse,

 46 Vendr el seor de aquel siervo el dia que [l] no espera, y  la hora 
que [l] no sabe, y le apartar, y pondr su parte con los infieles.

 47 Porque el siervo que entendi la voluntad de su seor, y no se apercibi, 
ni hizo conforme  su voluntad, ser azotado mucho.

 48 Mas el que no entendi,  hizo cosas dignas de azotes, ser azotado poco: 
porque  cualquiera que fu dado mucho, mucho ser vuelto  demandar de l; y 
al que encomendaron mucho, mas le ser pedido.

 49 Fuego vine  meter en la tierra: y qu quiero, si ya est encendido?

 50 Empero de bautismo me es necesario ser bautizado: y cmo me angustio 
hasta que sea cumplido!

 51 Pensais que he venido  la tierra  dar paz? No, os digo; mas disension.

 52 Porque estarn de aqu adelante cinco en una casa divididos, tres contra 
dos, y dos contra tres.

 53 El padre estar dividido contra el hijo, y el hijo contra el padre, la 
madre contra la hija, y la hija contra la madre; la suegra contra su nuera, y 
la nuera contra su suegra.

 54 Y decia tambien  las gentes: Cuando veis la nube que sale del Poniente, 
luego decs: Agua viene: y es as.

 55 Y cuando sopla el Austro, decs: Habr calor; y lo hay.

 56 Hipcritas! Sabeis examinar la faz del cielo y de la tierra: Y cmo no 
reconoceis este tiempo?

 57 Y por qu aun de vosotros mismos no juzgais lo que es justo?

 58 Pues cuando vas al magistrado con tu adversario, procura en el camino 
librarte de l; porque no te arrastre al juez, y el juez te entregue al 
alguacil, y el alguacil te meta en la crcel.

 59 Te digo que no saldrs de all, hasta que hayas pagado hasta el ltimo 
maraved.



CAPITULO 13.

 1 Y EN este mismo tiempo estaban all unos que le contaban acerca de los 
Galilos cuya sangre Pilato habia mezclado con sus sacrificios.

 2 Y respondiendo Jesus les dijo: Pensais que estos Galilos, porque han 
padecido tales cosas, hayan sido ms pecadores que todos las Galilos?

 3 No, os digo: ntes, si no os arrepintiereis, todos pereceris igualmente.

 4 O aquellos diez y ocho, sobre los cuales cay la torre de Silo, y los 
mat, pensais que ellos fueron ms deudores que todos los hombres que 
habitan en Jerusalem,

 5 No, os digo: ntes si no os arrepintiereis, todos pereceris asimismo.

 6 Y dijo esta parbola: Tenia uno una higuera plantada en su via, y vino  
buscar fruto en ella, y no [lo] hall.

 7 Y dijo al viero: H aqu tres aos ha que vengo  buscar fruto en esta 
higuera, y no [le] hallo; crtala, por que ocupar aun la tierra?

 8 El entnces respondiendo, le dijo: Seor, djala aun este ao, hasta que 
[yo] la excave, y estercole.

 9 Y si hiciere fruto, [bien;] y si no, la cortars despues.

 10 Y enseaba en una sinagoga en Sbado.

 11 Y h aqu una mujer que tenia espritu de enfermedad diez y ocho aos, 
andaba agobiada que en ninguna manera [se] podia enhestar.

 12 Y como Jesus la vi, llam[la,] y djole: Mujer, libre eres de tu 
enfermedad.

 13 Y puso las manos sobre ella, y luego se enderez, y glorificaba  Dios.

 14 Y respondiendo el prncipe de la sinagoga, enojado que Jesus hubiese 
curado en el Sbado, dijo  la compaa: Seis dias hay en que es necesario 
obrar: en estos, pues, venid y sed curados, y no en dia de Sbado.

 15 Entnces el Seor le respondi, y dijo: Hipcrita, cada uno de vosotros 
no desata en Sbado su buey,  su asno del pesebre, y [lo] lleva  beber?

 16 Y  esta hija de Abraham, que h aqu que Satans la habia ligado diez y 
ocho aos, no convino desatarla de esta ligadura en dia de Sbado?

 17 Y diciendo estas cosas, se avergonzaban todos sus adversarios: mas todo 
el pueblo se gozaba de todas las cosas gloriosas que eran por l hechas.

 18 Y dijo: A qu es semejante el reino de Dios, y  qu le comparar?

 19 Semejante es al grano de la mostaza, que tomndo[lo] un hombre [le] meti 
en su huerto; y creci, y fu hecho rbol grande, y las aves del cielo 
hicieron nidos en sus ramas.

 20 Y otra vez dijo: A qu comparar el reino de Dios?

 21 Semejante es  la levadura, que tom una mujer, y [la] escondi en tres 
medidas de harina, hasta que todo hubo fermentado.

 22 Y pasaba por todas las ciudades y aldas enseando, y caminando  
Jerusalem.

 23 Y djole uno: Seor, son pocos los que se salvan? Y l les dijo:

 24 Porfiad  entrar por la puerta angosta: porque os digo que muchos 
procurarn entrar, y no podrn.

 25 Despues que el padre de familias se levantare, y cerrare la puerta, y 
comenzaris  estar fuera, y tocar  la puerta, diciendo: Seor, Seor, 
brenos: y respondiendo [l] os dir: No os conozco de donde seais:

 26 Entnces comenzaris  decir: Delante de t hemos comido y bebido, y en 
nuestras plazas enseaste.

 27 Y [os] dir: Dgoos que no os conozco de donde seais: apartos de m, 
todos los obreros de iniquidad.

 28 All ser el llanto y el crujir de dientes, cuando viereis  Abraham, y  
Isaac, y  Jacob, y  todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros 
excluidos.

 29 Y vendrn del Oriente y del Occidente, del Norte, y del Mediodia, y se 
sentarn  la mesa en el reino de Dios.

 30 Y h aqu, que son postreros los que eran los primeros; y que son 
primeros los que eran los postreros.

 31 Aquel mismo dia llegaron unos de los Farisos, dicindoles: Sal y vte de 
aqu, porque Herdes te quiere matar.

 32 Y les dijo: Id, y decid  aquella zorra: H aqu, echo fuera demonios, y 
acabo sanidades hoy y maana, y al tercer dia soy consumado.

 33 Empero es menester que hoy, y maana, y pasado maana camine: porque no 
es posible que profeta muera fuera de Jerusalem.

 34 Jerusalem, Jerusalem! que matas los profetas, y apedreas los que son 
enviados  t: cuntas veces quise juntar tus hijos, como la gallina sus 
pollos debajo de [sus] alas, y no quisiste!

 35 H aqu os es dejada vuestra casa desierta: y os digo que no me veris, 
hasta que venga [tiempo] cuando digais: Bendito el que viene en nombre del 
Seor.



CAPITULO 14.

 1 Y ACONTECI que entrando en casa de un prncipe de los Farisos un Sbado 
 comer pan, ellos le acechaban.

 2 Y h aqu un hombre hidrpico estaba delante de l.

 3 Y respondiendo Jesus, habl  los doctores de la ley, y  los Farisos 
diciendo: Es lcito sanar en Sbado?

 4 Y ellos callaron. Entnces l tomndo[le,] lo san, y despidi[le.]

 5 Y respondiendo  ellos, dijo: El asno  el buey de cul de vosotros caer 
en [algun] pozo, y [l] no le sacar luego en dia de Sbado?

 6 Y no le podian replicar  estas cosas.

 7 Y observando como escogian los primeros asientos  la mesa, propuso una 
parbola  los convidados, dicindoles:

 8 Cuando fueres convidado de alguno  bodas, no te sientes en el primer 
lugar; no sea que otro mas honrado que t est por l convidado,

 9 Y viniendo el que te llam  t y  l, te diga: Da lugar  este: y 
entnces comiences con vergenza  tener el lugar ltimo.

 10 Mas cuando fueres convidado, v, y sintate en el postrer lugar; porque 
cuando viniere el que te llam, te diga: Amigo, sube arriba: entnces tendrs 
gloria delante de los que juntamente se asientan  la mesa.

 11 Porque cualquiera que se ensalza, ser humillado; y el que se humilla, 
ser ensalzado.

 12 Y dijo tambien el que le habia convidado: Cuando haces comida  cena,^ no 
llames  tus amigos, ni  tus hermanos, ni  tus parientes, ni  [tus] 
vecinos ricos; porque tambien ellos no te vuelvan  convidar, y te sea hecha 
compensacion.

 13 Mas cuando haces banquete, llama  los pobres, los mancos, los cojos, los 
ciegos,

 14 Y sers bienaventurado; porque no te pueden retribuir: mas te ser 
recompensado en la resurreccion de los justos.

 15 Y oyendo esto uno de los que juntamente estaban sentados  la mesa, le 
dijo: Bienaventurado el que comer pan en el reino de los cielos.

 16 El entnces le dijo: Un hombre hizo una grande cena, y convido  muchos.

 17 Y  la hora de la cena envi  su siervo  decir  los convidados: Venid, 
que ya todo esta aparejado.

 18 Y comenzaron todos  una  excusarse. El primero le dijo: He comprado una 
hacienda, y necesito salir, y verla; te ruego que me des por excusado.

 19 Y el otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes, y voy  probarlos: 
rugote que me des por excusado.

 20 Y el otro dijo: Acabo de casarme y por tanto no puedo ir.

 21 Y vuelto el siervo, hizo saber estas cosas  su seor. Entnces enojado 
el padre de la familia, dijo  su siervo: V presto por las plazas, y por las 
calles de la ciudad, y mete ac los pobres, los mancos, y cojos, y ciegos.

 22 Y dijo el siervo: Seor, hecho es como mandaste, y aun hay lugar.

 23 Y dijo el seor al siervo: V por los caminos y por los vallados, y 
furza[los]  entrar, para que se llene mi casa.

 24 Porque os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron llamados, 
gustar mi cena.

 25 Y muchas gentes iban con l; y volvindose les dijo:

 26 Si alguno viene  m, y no aborrece  su padre, y madre, y mujer,  
hijos, y hermanos, y hermanas, y aun tambien su vida, no puede ser mi 
discpulo.

 27 Y cualquiera que no trae su cruz y viene en pos de m, no puede ser mi 
discpulo.

 28 Porque cul de vosotros, queriendo edificar una torre, no cuenta primero 
sentado los gastos, si tiene [lo que necesita] para acabar[la?]

 29 Porque despues que haya puesto el fundamento, y no pueda acabar[la,] 
todos los que [lo] vieren, no comiencen  hacer burla de l,

 30 Diciendo: Este hombre comenz  edificar, y no pudo acabar.

 31 O cul rey, habiendo de ir  hacer guerra contra otro rey, sentndose 
primero, no consulta si puede salir al encuentro con diez mil al que viene 
contra l con veinte mil?

 32 De otra manera, cuando aun el otro est ljos, le ruega por la paz, 
envindole embajada.

 33 As pues cualquiera de vosotros que no renuncia  todas las cosas que 
posee, no puede ser mi discpulo.

 34 Buena es la sal; mas si aun la sal fuere desvanecida Con qu se adobar?

 35 Ni para la tierra, ni para el muladar es buena; fuera la arrojan. Quien 
tiene oidos para oir, oiga.



CAPITULO 15.

 1 Y SE llegaban  l todos los publicanos y pecadores  oirle.

 2 Y murmuraban los Farisos y los escribas, diciendo: Este  los pecadores 
recibe, y con ellos come.

 3 Y l les propuso esta parbola, diciendo: 

 4 Qu hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si perdiere una de ellas, 
no deja las noventa y nueve en el desierto, y va  la que se perdi, hasta 
que la halle?

 5 Y hallada, [la] pone sobre sus hombros gozoso;

 6 Y viniendo  casa junta  los amigos y  los vecinos, dicindoles: Dadme 
el parabien: porque he hallado mi oveja que se habia perdido.

 7 Os digo, que as habr [ms] gozo en el cielo de un pecador que se 
arrepiente, que de noventa y nueve justos, que no necesitan arrepentimiento.

 8 O qu mujer que tiene diez dracmas, si perdiere una dracma, no enciende 
el candil y barre la casa. y busca con diligencia hasta hallar[la?]

 9 Y cuando [la] hubiere hallado, junta las amigas y las vecinas, diciendo: 
Dadme el parabien, porque he hallado la dracma que habia perdido.

 10 As os digo que hay gozo delante de los ngeles de Dios por un pecador 
que se arrepiente.

 11 Y dijo: Un hombre tenia dos hijos;

 12 Y el menor de ellos dijo  su padre: Padre, dme la parte de la hacienda 
que [me] pertenece: y [l] les reparti la hacienda.

 13 Y no muchos dias despues, juntndolo todo el hijo menor, parti lejos  
una provincia apartada, y all desperdici su hacienda viviendo perdidamente.

 14 Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una grande hambre en aquella 
provincia, y comenzle  faltar.

 15 Y fu, y se lleg  uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le 
envi  su hacienda para que apacentase los puercos.

 16 Y deseaba henchir su vientre de las algarrobas que comian los puercos; 
mas nadie se [las] daba.

 17 Y volviendo en s, dijo: Cuntos jornaleros en casa de mi padre tienen 
abundancia de pan, y yo aqu perezco de hambre!

 18 Me levantar,  ir  mi padre, y le dir: Padre, he pecado contra el 
cielo, y contra t;

 19 Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como  uno de tus 
jornaleros.

 20 Y levantndose, vino  su padre. Y como aun estuviese lejos, vilo su 
padre, y fu movido  misericordia, y corri, y echse sobre su cuello, y 
besle.

 21 Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo, y contra t, y ya no 
soy digno de ser llamado tu hijo.

 22 Mas el padre dijo  sus siervos: Sacad el principal vestido, y vestidle, 
y poned un anillo en su mano, y zapatos en sus pis;

 23 Y traed el becerro grueso, y matad[lo,] y comamos, y hagamos fiesta.

 24 Porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; habase perdido, y es 
hallado. Y comenzaron  regocijarse.

 25 Y su hijo el mayor estaba en el campo; el cual como vino, y lleg cerca 
de casa, oy la sinfona y las danzas;

 26 Y llamando uno de los criados, preguntle qu era aquello.

 27 Y l le dijo: Tu hermano ha venido; y tu padre ha muerto el becerro 
grueso, por haberle recibido salvo.

 28 Entnces [l] se enoj, y no queria entrar. Sali por tanto su padre, y 
le rogaba [que entrase.]

 29 Mas l respondiendo, dijo al padre: H aqu, tantos aos [h que] te 
sirvo, no habiendo traspasado jams tu mandamiento, y nunca me has dado un 
cabrito para gozarme con mis amigos.

 30 Mas cuando vino este tu hijo, que ha consumido tu hacienda con rameras 
has matado para l el becerro grueso.

 31 El entnces le dijo: Hijo, t siempre ests conmigo, y todas mis cosas 
son tuyas.

 32 Mas era menester hacer fiesta y holgar[nos,] porque este tu hermano 
muerto era, y ha revivido; habase perdido, y es hallado.



CAPITULO 16.

 1 Y DIJO tambien  sus discpulos; Habia un hombre rico, el cual tenia un 
mayordomo; y este fu acusado delante de l como disipador de sus bienes.

 2 Y lo llam, y le dijo: Qu [es] esto [que] oigo de t? da cuenta de tu 
mayordoma, porque ya no podrs ms ser mayordomo.

 3 Entnces el mayordomo dijo dentro de s: Qu har? que mi seor me quita 
la mayordoma. Cavar, no puedo, mendigar, tengo vergenza.

 4 [Yo] s lo que har, para que cuando fuere quitado de la mayordoma, me 
reciban en sus casas.

 5 Y llamando  cada uno de los deudores de su seor, dijo al primero: 
Cunto debes  mi seor?

 6 Y l dijo: Cien barriles de aceite. Y le dijo: Toma tu obligacion, y 
sintate presto, y escribe cincuenta.

 7 Y despues dijo  otro: Y t, cunto debes? Y l dijo: Cien coros de 
trigo. Y l le dijo: Toma tu obligacion, y escribe ochenta.

 8 Y alab el seor al mayordomo malo por haber hecho discretamente; porque 
los hijos de este siglo son en su generacion mas sagaces que los hijos de 
luz.

 9 Y yo os digo: Hacos amigos de las riquezas de maldad, para que cuando 
faltareis, os reciban en las moradas eternas.

 10 El que es fiel en lo muy poco, tambien en lo ms es fiel: y el que en lo 
muy poco es injusto, tambien en lo mas es injusto.

 11 Pues si en las malas riquezas no fuisteis fieles, quin os confiar lo 
verdadero?

 12 Y si en lo ajeno no fuisteis fieles, quin os dar lo que es vuestro?

 13 Ningun siervo puede servir  dos seores; porque  aborrecer al uno y 
amar al otro;  se allegar al uno, y menospreciar al otro.  No podeis 
servir  Dios y  las riquezas.

 14 Y oian tambien todas estas cosas los Farisos, los cuales eran avaros, y 
se burlaban de l.

 15 Y djoles: Vosotros sois los que os justificais  vosotros mismos delante 
de los hombres; mas Dios conoce vuestros corazones: porque lo que los hombres 
[tienen] por sublime, delante de Dios [es] abominacion.

 16 La ley y los profetas hasta Juan: desde entnces el reino de Dios es 
anunciado, y quien quiera se esfuerza  entrar en l.

 17 Empero ms fcil cosa es pasar el cielo y la tierra, que frustrarse un 
tilde de la ley.

 18 Cualquiera que repudia  su mujer, y se casa con otra, adultera: y el que 
se casa con la repudiada del marido, adultera.

 19 Habia un hombre rico, que se vestia de prpura y de lino fino, y hacia 
cada dia banquete con esplendidez:

 20 Habia tambien un mendigo llamado Lzaro, el cual estaba echado  la 
puerta de l, lleno de llagas,

 21 Y deseando hartarse de las migajas que caian de la mesa del rico; y aun 
los perros venian y le lamian las llagas.

 22 Y aconteci que muri el mendigo, y fu llevado por los ngeles al seno 
de Abraham: y muri tambien el rico, y fu sepultado.

 23 Y en el infierno alz sus ojos estando en los tormentos, y vi  Abraham 
de lejos, y  Lzaro en su seno.

 24 Entnces l dando voces dijo: Padre Abraham, ten misericordia de m, y 
envia  Lzaro que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; 
porque soy atormentado en esta llama.

 25 Y djole Abraham: Hijo, acurdate que recibiste tus bienes en tu vida, y 
Lzaro tambien males; mas ahora este es consolado aqu, y t atormentado.

 26 Y adems de todo esto, una grande sima est constituida entre nosotros y 
vosotros, que los que quisieren pasar de aqu  vosotros, no pueden, ni de 
all pasar ac.

 27 Y dijo: Rugote, pues, padre, que le envies  la casa de mi padre;

 28 Porque tengo cinco hermanos; para que les testifique, porque no vengan 
ellos tambien  este lugar de tormento.

 29 Y Abraham le dice: A Moiss y  los profetas tienen; iganlos.

 30 El entnces dijo: No, padre Abraham: mas si alguno fuere  ellos de los 
muertos, se arrepentirn.

 31 Mas [Abraham] le dijo: Si no oyen  Moiss y  los profetas, tampoco se 
persuadirn, si alguno se levantare de os muertos.



CAPITULO 17.

 1 Y A sus discpulos dice: Imposible es que no vengan escndalos; mas ay de 
aquel por quien vienen!

 2 Mejor le fuera, si le pusiesen al cuello una piedra de molino, y le 
lanzasen en el mar, que escandalizar uno de estos pequeitos.

 3 Mirad por vosotros: Si pecare contra t tu hermano, reprndelo; y si se 
arrepintiere, perdnale.

 4 Y si siete veces al dia pecare contra t, y siete veces al dia se volviere 
 t, diciendo: Psame; perdnale.

 5 Y dijeron los apstoles al Seor: Aumntanos la f.

 6 Entnces el Seor dijo: Si tuvieseis f como un grano de mostaza, diris  
este sicmoro: Desarrigate, y plntate en el mar; y os obedecer.

 7 Y quin de vosotros tiene un siervo que ara  apacienta, que vuelto del 
campo le diga luego: Pasa, sintate  la mesa?

 8 No le dice ntes: Adereza que cene, y arremngate, y srveme hasta que 
haya comido y bebido; y despues de esto come t y bebe?

 9 Da gracias al siervo porque hizo lo que le habia sido mandado? Pienso que 
no.

 10 As tambien vosotros, cuando hubiereis hecho todo lo que os es mandado, 
decid: Siervos intiles somos; porque lo que debiamos hacer, hicimos.

 11 Y aconteci que yendo l  Jerusalem, pasaba por medio de Samaria, y de 
Galila.

 12 Y entrando en una alda, vinironle al encuentro diez hombres leprosos, 
los cuales se pararon de ljos,

 13 Y alzaron la voz diciendo: Jesus, Maestro, ten misericordia de nosotros.

 14 Y como l [los] vi, les dijo: Id, mostros  los sacerdotes. Y 
aconteci, que yendo ellos, fueron limpios.

 15 Entnces uno de ellos como se vi que estaba limpio, volvi, glorificando 
 Dios  gran voz;

 16 Y derribse sobre el rostro  sus pis, dndole gracias: y este era 
Samaritano.

 17 Y respondiendo Jesus, dijo: No son diez los que fueron limpios? Y los 
nueve donde [estn?]

 18 No hubo quien volviese y diese gloria  Dios, sino este extranjero?

 19 Y djole: Levntate, vte; tu f te ha salvado.

 20 Y preguntado por los Farisos cuando habia de venir el reino de Dios, les 
respondi, y dijo: El reino de Dios no vendr con advertencia;

 21 Ni dirn: Hlo aqu,  hlo all; porque h aqu el reino de Dios entre 
vosotros est.

 22 Y dijo  sus discpulos: Tiempo vendr, cuando desearis ver uno de los 
dias del Hijo del hombre, y no [lo] veris.

 23 Y os dirn: Hlo aqu,  hlo all. No vayais ni sigais.

 24 Porque como el relmpago relampagueando desde una parte debajo del cielo, 
resplandece hasta [la otra] debajo del cielo, as tambien ser el Hijo del 
hombre en su dia.

 25 Mas primero es necesario que padezca mucho, y sea reprobado de esta 
generacion.

 26 Y como fu en los dias de No, as tambien ser en los dias del Hijo del 
hombre.

 27 Comian, bebian, [los hombres] tomaban mujeres, y las mujeres maridos 
hasta el dia que entr No en el arca y vino el diluvio, y destruy  todos.

 28 Asimismo tambien como fu en los dias de Lot: comian, bebian, compraban, 
vendian, plantaban, edificaban:

 29 Mas el dia que Lot sali de Sodoma, llovi del cielo fuego y azufre, y 
destruy  todos:

 30 Como esto ser el dia en que el Hijo del hombre se manifestar.

 31 En aquel dia, el que estuviere en el terrado, y sus alhajas en casa, no 
descienda  tomarlas: y el que en el campo, asimismo no vuelva atrs.

 32 Acordos de la mujer de Lot.

 33 Cualquiera que procurare salvar su vida, la perder; y cualquiera que la 
perdiere, la salvar.

 34 Os digo que en aquella noche estarn dos en una cama; el uno ser tomado, 
y el otro ser dejado.

 35 Dos mujeres estarn moliendo juntas; la una ser tomada, y la otra 
dejada.

 36 Dos estarn en el campo; el uno ser tomado, y el otro dejado.

 37 Y respondiendo, le dicen: Dnde, Seor? Y l les dijo: Donde [estuviere] 
el cuerpo, all se juntarn tambien las guilas.



CAPITULO 18.

 1 Y PROPSOLES tambien una parbola sobre que es necesario orar siempre, y 
no desmayar.

 2 Diciendo: Habia un juez en una ciudad, el cual ni temia  Dios, ni 
respetaba hombre.

 3 Habia tambien en aquella ciudad una viuda, la cual venia  l, diciendo: 
Hazme justicia de mi adversario.

 4 Pero l no quiso por [algun] tiempo: mas despues de esto dijo dentro de 
s: Aunque ni temo  Dios, ni tengo respeto  hombre;

 5 Todavia porque esta viuda me es molesta, le har justicia, porque al fin 
no venga y me muela.

 6 Y dijo el Seor: Od lo que dice el juez injusto.

 7 Y Dios no har justicia  sus escogidos, que claman  l dia y noche, 
aunque sea longnime acerca de ellos?

 8 Os digo que los defender presto. Empero cuando el Hijo del hombre 
viniere, hallar f en la tierra?

 9 Y dijo tambien  unos que confiaban de s como justos, y menospreciaban  
los otros, esta parbola:

 10 Dos hombres subieron al templo  orar; el uno Fariso, y el otro 
publicano.

 11 El Fariso, en pi, oraba consigo de esta manera: Dios, te doy gracias, 
que no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adlteros, ni aun como 
este publicano.

 12 Ayuno dos veces en la semana; doy diezmos de todo lo que poseo.

 13 Mas el publicano estando lejos, no queria ni aun alzar los ojos al cielo; 
sino que heria su pecho, diciendo: Dios, s propicio  m, pecador.

 14 Os digo que ste descendi  su casa [ms] justificado que el otro: 
porque cualquiera que se ensalza, ser humillado, y el que se humilla, ser 
ensalzado.

 15 Y traian  l los nios para que los tocase; lo cual vindo[lo] los 
discpulos, les reian.

 16 Mas Jesus llamndolos, dijo: Dejad los nios venir  m, y no los 
impidais, porque de tales es el reino de Dios.

 17 De cierto os digo, que cualquiera que no recibiere el reino de Dios como 
un nio, no entrar en l.

 18 Y preguntle un prncipe diciendo: Maestro bueno, qu har para poseer 
la vida eterna?

 19 Y Jesus le dijo: Por qu me dices bueno? ninguno [hay] bueno sino solo 
Dios.

 20 Los mandamientos sabes: No matars, No adulterars, No hurtars, No dirs 
falso testimonio, Honra  tu padre, y  tu madre.

 21 Y l dijo: Todas estas cosas he guardado desde mi juventud.

 22 Y Jesus, oido esto, le dijo: Aun te falta una cosa: vende todo lo que 
tienes, y da  los pobres, y tendrs tesoro en el cielo; y ven, sgueme.

 23 Entnces l, oidas estas cosas, se puso muy triste, porque era muy rico.

 24 Y viendo Jesus que se habia entristecido mucho, dijo: Cun 
dificultosamente entrarn en el reino de Dios los que tienen riquezas!

 25 Porque ms fcil cosa es entrar un camello por el ojo de una aguja, que 
un rico entrar en el reino de Dios.

 26 Y los que [lo] oian, dijeron: Y quin podr ser salvo?

 27 Y l [les] dijo: Lo que es imposible para con los hombres, posible es 
para Dios.

 28 Entnces Pedro dijo: H aqu, nosotros hemos dejado las posesiones 
nuestras, y te hemos seguido.

 29 Y l les dijo: De cierto os digo que nadie hay que haya dejado casa,  
padres,  hermanos,  mujer,  hijos, por el reino de Dios,

 30 Que no haya de recibir mucho mas en este tiempo, y en el siglo venidero 
la vida eterna.

 31 Y Jesus tomando [aparte] los doce, les dijo: H aqu subimos  Jerusalem, 
y sern cumplidas todas las cosas que fueron escritas por los profetas del 
Hijo del hombre.

 32 Porque ser entregado  las gentes, y ser escarnecido,  injuriado, y 
escupido.

 33 Y despues que le hubieren azotado, le matarn; mas al tercer dia 
resucitar.

 34 Pero ellos nada de estas cosas entendian, y esta palabra les era 
encubierta; y no entendian lo que se decia.

 35 Y aconteci que acercndose l  Jeric, un ciego estaba sentado junto al 
camino mendigando:

 36 El cual como oy la gente que pasaba, pregunt qu era aquello.

 37 Y dijronle que pasaba Jesus Nazareno.

 38 Entnces di voces, diciendo: Jesus, hijo de David; ten misericordia de 
m.

 39 Y los que iban delante, le reian que callase; mas l clamaba mucho mas: 
Hijo de David, ten misericordia de m.

 40 Jesus entnces parndose, mand traerle  s: y como l lleg, le 
pregunt,

 41 Diciendo: Qu quieres que te haga? Y l dijo: Seor, que vea.

 42 Y Jesus le dijo: V: tu f te ha hecho salvo.

 43 Y luego vi, y le seguia, glorificando  Dios: y todo el pueblo como vi 
[esto,] di  Dios alabanza.



CAPITULO 19.

 1 Y HABIENDO entrado [Jesus,] iba pasando por Jeric:

 2 Y h aqu un varon llamado Zaquo, el cual era el principal de los 
publicanos, y era rico.

 3 Y procuraba ver  Jesus quien fuese; mas no podia  causa de la multitud, 
porque era pequeo de estatura.

 4 Y corriendo delante, subise  un rbol sicmoro para verle; porque habia 
de pasar por all.

 5 Y como vino  aquel lugar Jesus, mirando le vi, y djole: Zaquo, dte 
priesa, desciende, porque hoy es necesario que pose en tu casa.

 6 Entnces el descendi aprisa, y le recibi gozoso.

 7 Y viendo [esto] todos, murmuraban, diciendo que habia entrado  posar con 
un hombre pecador.

 8 Entnces Zaquo, puesto en pi, dijo al Seor: H aqu, Seor, la mitad de 
mis bienes doy  los pobres; y si en algo he defraudado  alguno, lo vuelvo 
con el cuatro tanto.

 9 Y Jesus le dijo: Hoy ha venido la salvacion  esta casa; por cuanto l 
tambien es hijo de Abraham.

 10 Porque el Hijo del hombre vino  buscar y  salvar lo que se habia 
perdido.

 11 Y oyendo ellos estas cosas, prosigui y dijo una parbola, por cuanto 
estaba cerca de Jerusalem; y porque pensaban que luego habia de ser 
manifestado el reino de Dios.

 12 Dijo pues: Un hombre noble parti  una provincia lejos, para tomar para 
s un reino, y volver.

 13 Mas llamados diez siervos suyos les di diez minas, y djoles: Negociad 
entretanto que vengo.

 14 Empero sus ciudadanos le aborrecian; y enviaron tras de l una embajada, 
diciendo: No queremos que este reine sobre nosotros.

 15 Y aconteci que vuelto l, habiendo tomado el reino, mand llamar  si  
aquellos siervos,  los cuales habia dado el dinero, para saber lo que habia 
negociado cada uno.

 16 Y vino el primero, diciendo: Seor, tu mina ha ganado diez minas.

 17 Y l le dice: Est bien, buen siervo; pues que en lo poco has sido fiel, 
tendrs potestad sobre diez ciudades.

 18 Y vino otro diciendo: Seor, tu mina ha hecho cinco minas.

 19 Y tambien  este dijo: T tambien se sobre cinco ciudades.

 20 Y vino otro diciendo: Seor, h aqu tu mina, la cual he tenido guardada 
en un paizuelo,

 21 Porque tuve miedo de t, que eres hombre recio; tomas lo que no pusiste, 
y siegas lo que no sembraste.

 22 Entnces [l] le dijo: Mal siervo, de tu boca te juzgo. Sabias que yo era 
hombre recio, que tomo lo que no puse, y siego lo que no sembr;

 23 Por qu pues no diste mi dinero al banco; y yo viniendo lo demandar con 
el logro?

 24 Y dijo  los que estaban presentes: Quitadle la mina, y dadla al que 
tiene las diez minas.

 25 Y ellos le dijeron: Seor, tiene diez minas.

 26 Pues [yo] os digo que  cualquiera que tuviere, le ser dado; mas al que 
no tuviere, aun lo que tiene le ser quitado.

 27 Y tambien  aquellos mis enemigos, que no querian que yo reinase sobre 
ellos, traedlos ac, y degolladlos delante de m.

 28 Y dicho esto, iba delante subiendo  Jerusalem.

 29 Y aconteci, que llegando cerca de Bethfage, y de Bethania, al monte que 
se llama de las Olivas, envi dos de sus discpulos.

 30 Diciendo: Id  la alda de enfrente; en la cual como entrareis, hallaris 
un pollino atado, en el que ningun hombre se ha sentado jams: desatadle, y 
traed[lo.]

 31 Y si alguien os preguntare: Por qu [le] desatais? le responderis as: 
Porque el Seor lo ha menester.

 32 Y fueron los que habian sido enviados, y hallaron como [l] les dijo.

 33 Y desatando ellos el pollino, sus dueos les dijeron: Por que desatais 
el pollino?

 34 Y ellos dijeron: Porque el Seor le ha menester.

 35 Y trajronlo  Jesus; y habiendo echado sus vestidos sobre el pollino 
pusieron  Jesus encima.

 36 Y yendo l, tendian sus capas por el camino.

 37 Y como llegasen ya cerca de la bajada del monte de las Olivas, toda la 
multitud de los discpulos, gozndose, comenzaron  alabar  Dios  gran voz 
por todas las maravillas que habian visto,

 38 Diciendo: Bendito el rey que viene en nombre del Seor: paz en el cielo, 
y gloria en lo altsimo.

 39 Entnces algunos de los Farisos de la compaa le dijeron: Maestro, 
reprende  tus discpulos.

 40 Y l respondiendo, les dijo: Os digo que si estos callaren, las piedras 
clamarn.

 41 Y como lleg cerca, viendo la ciudad, llor sobre ella,

 42 Diciendo: Oh si tambien t conocieses,  lo mnos en este tu dia, lo que 
[toca]  tu paz! mas ahora est encubierto de tus ojos.

 43 Porque vendrn dias sobre t, que tus enemigos te cercarn con baluarte; 
y te pondrn cerco, y de todas partes te pondrn en estrecho;

 44 Y te derribarn  tierra, y  tus hijos, [los que estn] dentro de t; y 
no dejarn sobre t piedra sobre piedra; por cuanto no conociste el tiempo de 
tu visitacion.

 45 Y entrando en el templo, comenz  echar fuera  todos los que vendian y 
compraban en l,

 46 Dicindoles: Escrito esta: Mi casa, casa de oracion es; mas vosotros la 
habeis hecho cueva de ladrones.

 47 Y enseaba cada dia en el templo mas los prncipes de los sacerdotes, y 
los escribas, y los principales del pueblo procuraban matarle.

 48 Y no hallaban qu hacerle, porque todo el pueblo estaba suspenso 
oyndole.



CAPITULO 20.

 1 Y ACONTECI un dia, que enseando l al pueblo en el templo, y anunciando 
el Evangelio, llegronse los prncipes de los sacerdotes, y los escribas, con 
los ancianos,

 2 Y le hablaron, diciendo: Dnos con qu potestad haces estas cosas?  
quin es el que te ha dado esta potestad?

 3 Respondiendo entnces Jesus, les dijo: Os preguntar yo tambien una 
palabra; respondedme:

 4 El bautismo de Juan era del cielo,  de los hombres?

 5 Mas ellos pensaban dentro de s, diciendo: Si dijremos: Del cielo; dir: 
Por qu pues no le creisteis?

 6 Y si dijremos: De los hombres: todo el pueblo nos apedrear; porque estn 
ciertos que Juan era profeta.

 7 Y respondieron, que no sabian de donde [habia sido.]

 8 Entnces Jesus les dijo: Ni yo os digo con qu potestad hago estas cosas.

 9 Y comenz  decir al pueblo esta parbola: Un hombre planto una via, y 
arrendla  labradores, y se ausent por mucho tiempo.

 10 Y al tiempo envi un siervo  los labradores, para que le diesen del 
fruto de la via; mas los labradores le hirieron, y enviaron vaco.

 11 Y volvi  enviar otro siervo: mas ellos  este tambien herido y 
afrentado le enviaron vaco.

 12 Y volvi  enviar al tercer siervo; mas ellos tambien  este echaron 
herido.

 13 Entnces el seor de la vina dijo: Qu har? enviar mi hijo amado: 
quizs cuando  este vieren, tendrn respeto.

 14 Mas los labradores vindole, pensaron entre s diciendo: Este es el 
heredero, venid, matmosle, para que la heredad sea nuestra.

 15 Y echronlo fuera de la via, y [le] mataron. Qu pues les har el seor 
de la via?

 16 Vendr, y destruir  estos labradores, y dar su vina  otros. Y como 
ellos [lo] oyeron, dijeron: Guarda.

 17 Mas l mirndolos, dice: Qu pues es lo que est escrito: La piedra que 
condenaron los edificadores, esta fu por cabeza de esquina?

 18 Cualquiera que cayere sobre aquella piedra, ser quebrantado; mas sobre 
el que la piedra cayere, le desmenuzar.

 19 Y procuraban los prncipes de los sacerdotes y los escribas echarle mano 
en aquella hora, porque entendieron que contra ellos habia dicho esta 
parbola; mas temieron al pueblo.

 20 Y acechndo[le] enviaron espas que se simulasen justos, para 
sorprenderle en palabras, para que le entregasen al principado y  la 
potestad del presidente:

 21 los cuales le preguntaron, diciendo: Maestro, sabemos que dices y enseas 
bien, y que no tienes respeto  persona; ntes enseas el camino de Dios con 
verdad.

 22 Esnos lcito dar tributo  Cesar,  no?

 23 Mas l, entendiendo la astucia de ellos, les dijo: Por qu me tentais?

 24 Mostradme la moneda. De quin tiene la imgen y la inscripcion? Y 
respondiendo dijeron: De Csar.

 25 Entnces les dijo: Pues dad a Csar lo que es de Csar; y lo que es de 
Dios,  Dios.

 26 Y no pudieron reprender sus palabras delante del pueblo, ntes 
maravillados de su respuesta, callaron.

 27 Y llegndose unos de los Saducos, los cuales niegan haber resurreccion, 
le preguntaron,

 28 Diciendo: Maestro, Moiss nos escribi: Si el hermano de alguno muriere 
teniendo mujer, y muriere sin hijos, que su hermano tome la mujer, y levante 
simiente  su hermano.

 29 Fueron pues siete hermanos: y el primero tom mujer, y muri sin hijos.

 30 Y la tom el segundo, el cual tambien muri sin hijos.

 31 Y la tom el tercero, asimismo tambien todos siete: y murieron sin dejar 
prole.

 32 Y  la postre de todos muri tambien la mujer.

 33 En la resurreccion, pues, mujer de cul de ellos ser? porque los siete 
la tuvieron por mujer.

 34 Entnces respondiendo Jesus, les dijo: los hijos de este siglo se casan, 
y son dados en casamiento:

 35 Mas los que fueren tenidos por dignos de aquel siglo, y de la 
resurreccion de los muertos, ni se casan, ni son dados en casamiento:

 36 Porque no pueden ya mas morir; porque son iguales  los ngeles, y son 
hijos de Dios, cuando son hijos de la resurreccion.

 37 Y que los muertos hayan de resucitar, aun Moiss lo ense junto  la 
zarza, cuando dice al Seor: Dios de Abraham, y Dios de Isaac, y Dios de 
Jacob.

 38 Porque Dios no es [Dios] de muertos, mas de vivos; porque todos viven 
[cuanto]  l.

 39 Y respondindole unos de los escribas, dijeron: Maestro, bien has dicho.

 40 Y no osaron ms preguntarle algo.

 41 Y l les dijo: Cmo dicen que el Cristo es Hijo de David?

 42 Y el mismo David dice en el libro de los Salmos: Dijo el Seor  mi 
Seor: Sintate  mi diestra,

 43 Entretanto que pongo tus enemigos [por] estrado de tus pis.

 44 As que David le llama Seor: como pues es su hijo?

 45 Y oyndo[lo] todo el pueblo, dijo  sus discpulos:

 46 Guardos de los escribas; que quieren andar con ropas largas, y aman las 
salutaciones en las plazas, y las primeras sillas en las sinagogas, y los 
primeros asientos en las cenas:

 47 Que devoran las casas de las viudas, poniendo por pretexto la larga 
oracion: estos recibirn mayor condenacion.



CAPITULO 21.

 1 Y MIRANDO, vi los ricos que echaban sus ofrendas en el gazofilacio.

 2 Y vi tambien una viuda pobrecilla que echaba all dos blancas.

 3 Y dijo: De verdad os digo, que esta pobre viuda ech mas que todos.

 4 Porque todos estos, de lo que les sobra echaron para las ofrendas de Dios 
mas sta de su pobreza ech todo el sustento que tenia.

 5 Y  unos que decian del templo, que estaba adornado de hermosas piedras y 
dones, dijo:

 6 Estas cosas que veis, dias vendrn que no quedar piedra sobre piedra que 
no sea destruida.

 7 Y le preguntaron, diciendo: Maestro, cundo ser esto? Y qu seal 
[habr] cuando estas cosas hayan de comenzar  ser hechas?

 8 El entnces dijo: Mirad, no seais engaados; porque vendrn muchos en mi 
nombre, diciendo: Yo soy, y el tiempo est cerca: por tanto no vayais en pos 
de ellos.

 9 Empero cuando oyereis guerras y sediciones no os espanteis; porque es 
necesario que estas cosas acontezcan primero: mas no luego [ser] el fin.

 10 Entnces les dijo: Se levantar gente contra gente, y reino contra reino:

 11 Y habr grandes terremotos en [varios] lugares, y hambres, y 
pestilencias; y habr espantos, y grandes seales del cielo.

 12 Mas ntes de todas estas cosas os echarn mano, y perseguirn 
entregndo[os]  las sinagogas, y  las crceles, siendo llevados  los reyes 
y  los gobernadores por causa de mi nombre.

 13 Y os ser [esto] para testimonio.

 14 Poned pues en vuestros corazones no pensar ntes como habeis de 
responder.

 15 Porque yo os dar boca y sabidura  la cual no podrn resistir ni 
contradecir todos los que se os opondrn.

 16 Mas seris entregados aun de vuestros padres, y hermanos, y parientes, y 
amigos: y matarn [ algunos] de vosotros.

 17 Y seris aborrecidos de todos por causa de mi nombre.

 18 Mas un pelo de vuestra cabeza no perecer.

 19 En vuestra paciencia poseeris vuestras almas.

 20 Y cuando viereis  Jerusalem cercada de ejrcitos, sabed entnces que su 
destruccion ha llegado.

 21 Entnces los que estuvieren en Juda, huyan  los montes; y los que en 
medio de ella, vyanse, y los que [estn] en los campos, no entren en ella.

 22 Porque estos son dias de venganza; para que se cumplan todas las cosas 
que estn escritas.

 23 Mas ay de las preadas y de las que crian en aquellos dias! porque habr 
apuro grande sobre [esta] tierra,  ira en este pueblo.

 24 Y caern  filo de espada, y sern llevados cautivos  todas las 
naciones: y Jerusalem ser hollada de las gentes, hasta que los tiempos de 
las gentes sean cumplidos.

 25 Entnces habr seales en el sol y en la luna, y en las estrellas; y en 
la tierra angustia de gentes por la confusion del sonido de la mar y de las 
ondas:

 26 Secndose los hombres  causa del temor y espectacion de las cosas que 
sobrevendrn  la redondez de la tierra: porque las virtudes de los cielos 
sern conmovidas.

 27 Y entnces vern al Hijo del hombre, que vendr en una nube con potestad 
y majestad grande

 28 Y cuando estas cosas comenzaren  hacerse, mirad, y levantad vuestras 
cabezas, porque vuestra redencion est cerca.

 29 Y djoles una parbola: Mirad la higuera y todos los rboles:

 30 Cuando ya brotan, vindolo de vosotros mismos entendeis que el verano 
est ya cerca.

 31 As tambien vosotros, cuando viereis hacerse estas cosas, entended que 
est cerca el reino de Dios.

 32 De cierto os digo que no pasar esta generacion, hasta que todo sea 
hecho.

 33 El cielo y la tierra pasarn, mas mis palabras no pasarn.

 34 Y mirad por vosotros, que vuestros corazones no sean cargados de 
glotonera y embriaguez, y de los cuidados de esta vida; y venga de repente 
sobre vosotros aquel dia.

 35 Porque como un lazo vendr sobre todos los que habitan sobre la faz de 
toda la tierra.

 36 Velad pues orando en todo tiempo, que seais tenidos por dignos de evitar 
todas estas cosas que han de venir y de estar en pi delante del Hijo del 
hombre.

 31 Y enseaba de dia en el templo; y de noche saliendo, estbase en el monte 
que se llama de las Olivas.

 38 Y todo el pueblo venia  el por la maana, para oirle en el templo.



CAPITULO 22.

 1 Y ESTABA cerca el dia de la fiesta de los zimos, que se llama la Pascua.

2 Y los prncipes de los sacerdotes y los escribas buscaban cmo le matarian, 
mas tenian miedo del pueblo.

 3 Y entr Satans en Jdas, por sobrenombre Iscariote, el cual era uno del 
nmero de los doce;

 4 Y fu, y habl con los prncipes de los sacerdotes, y con los magistrados, 
de cmo se lo entregaria,

 5 Los cuales se holgaron, y concertaron de darle dinero.

 6 Y prometi, y buscaba oportunidad para entregarle  ellos sin bulla.

 7 Y vino el dia de los zimos, en el cual era necesario matar [el cordero 
de] la Pascua.

 8 Y envi  Pedro, y  Juan, diciendo: Id, aparejadnos [el cordero de] la 
Pascua, para que comamos.



 9 Y ellos le dijeron: Dnde quieres que aparejemos?

 10 Y l les dijo: H aqu, cuando entrareis en la ciudad, os encontrar un 
hombre que lleva un cntaro de agua; seguidle hasta la casa donde entrare.

 11 Y decid al padre de la familia de la casa: El Maestro te dice: Dnde 
esta el aposento donde tengo de comer [el cordero de] la Pascua con mis 
discpulos?

 12 Entnces l os mostrar un gran cenculo aderezado; aparejad all.

 13 Fueron pues, y hallaron como les habia dicho; y aparejaron [el cordero 
de] la Pascua.

 14 Y como fu hora, sentse  la mesa, y con l los apstoles.

 15 Y les dijo: En gran manera he deseado comer con vosotros esta Pascua 
ntes que padezca;

 16 Porque os digo que no comer mas de ella, hasta que se cumpla en el reino 
de Dios.

 17 Y tomando el vaso, habiendo dado gracias, dijo: Tomad esto, y partid 
entre vosotros;

 18 Porque os digo, que no beber ms del fruto de la vid, hasta que el reino 
de Dios venga.

 19 Y tomando el pan, habiendo dado gracias, parti, y les di, diciendo: 
Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de m.

 20 Asimismo tambien [tom y les di] el vaso, despues que hubo cenado, 
diciendo: Este vaso [es] el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se 
derrama.

 21 Con todo eso h aqu la mano del que me entrega, conmigo en la mesa.

 22 Y  la verdad el Hijo del hombre va, segun lo que est determinado; 
empero ay de aquel hombre por el cual es entregado!

 23 Ellos entnces comenzaron  preguntar entre s, cul de ellos seria el 
que habia de hacer esto.

 24 Y hubo entre ellos una contienda: Quin de ellos parecia [que habia de] 
ser el mayor.

 25 Entonces l les dijo: los reyes de las gentes se enseorean de ellas; y 
los que sobre ellas tienen potestad, son llamados bienhechores:

 26 Mas vosotros, no as; ntes el que es menor entre vosotros, sea como el 
ms mozo; y el que es prncipe, como el que sirve.

 27 Porque cul es mayor, el que se sienta  la mesa,  el que sirve? No es 
el que se sienta  la mesa? y yo soy entre vosotros como el que sirve.

 28 Empero vosotros sois los que habeis permanecido conmigo en mis 
tentaciones:

 29 Yo pues os ordeno un reino, como mi Padre me lo ordeno [ m,]

 30 Para que comais y bebais en mi mesa en mi reino: y os senteis sobre 
tronos juzgando  las doce tribus de Israel.

 31 Dijo tambien el Seor: Simon, Simon, h aqu [que] Satans os ha pedido 
para zarandaros como  trigo;

 32 Mas yo he rogado por t que tu f no falte; y t, una vez vuelto, 
confirma  tus hermanos.

 33 Y l le dijo: Seor, pronto estoy  ir contigo aun  crcel, y  muerte.

 34 Y l dijo: Pedro, te digo que el gallo no cantar hoy ntes que t 
niegues tres veces que me conoces.

 35 Y  ellos dijo: Cuando os envi sin bolsa, y sin alforja, y sin zapatos, 
os falt algo? Y ellos dijeron: Nada.

 36 Y les dijo: Pues ahora el que tiene bolsa tme[la,] y tambien la alforja; 
y el que no tiene, venda su capa y compre espada.

 37 Porque os digo, que es necesario se cumpla todavia en m aquello que est 
escrito: Y con los malos fu contado: porque lo que [est escrito] de m, 
[su] cumplimiento tiene.

 38 Entnces ellos dijeron: Seor, h aqu dos espadas. Y l les dijo: Basta.

 39 Y saliendo, se fu, como solia, al monte de las Olivas; y sus discpulos 
tambien le siguieron.

 40 Y como lleg  aquel lugar, les dijo: Orad que no entreis en tentacion.

 41 Y l se apart de ellos como un tiro de piedra; y puesto de rodillas, 
or,

 42 Diciendo: Padre, si quieres pasa este vaso de m; empero no se haga mi 
voluntad, sino la tuya.

 43 Y le apareci un ngel del cielo confortndole.

 44 Y estando en agona, oraba mas intensamente; y fu su sudor como gotas de 
sangre que descendian hasta la tierra.

 45 Y como se levant de la oracion, y vino  sus discpulos, halllos 
durmiendo de tristeza.

 46 Y les dijo: Por qu dorms? Levantos, y orad que no entreis en 
tentacion.

 47 Estando l aun hablando, h aqu una turba, y el que se llamaba Judas, 
uno de los doce, iba delante de ellos; y llegse  Jesus para besarlo.

 48 Entnces Jesus le dijo: Jdas, con beso entregas al Hijo del hombre?

 49 Y viendo los que estaban con l lo que habia de ser, le dijeron: Seor, 
herirmos  cuchillo?

 50 Y uno de ellos hiri  un siervo del prncipe de los sacerdotes, y le 
quit la oreja derecha.

 51 Entnces respondiendo Jesus, dijo: Dejad hasta aqu. Y tocando su oreja, 
le san.

 52 Y Jesus dijo  los que habian venido  l, [de] los prncipes [de] los 
sacerdotes, y [de] los magistrados del templo, y [de] los ancianos: Como  
ladron habeis salido con espadas y con palos?

 53 Habiendo estado con vosotros cada dia en el templo, no extendisteis las 
manos contra m; mas esta es vuestra hora, y la potestad de las tinieblas.

 54 Y prendindole, trajronlo, y metironle en casa del prncipe de los 
sacerdotes. Y Pedro le seguia de lejos.

 55 Y habiendo encendido fuego en medio de la sala, y sentndose todos 
alrededor, se sent tambien Pedro entre ellos.

 56 Y como una criada le vi que estaba sentado al fuego, fijse en l, y 
dijo: Y este con l estaba.

 57 Entnces l lo neg, diciendo: Mujer, no le conozco.

 58 Y un poco despues vindole otro, dijo: Y t de ellos eras. Y Pedro dijo: 
Hombre, no soy.

 59 Y como una hora pasada, otro afirmaba diciendo: Verdaderamente tambien 
este estaba con l; porque es Galilo.

 60 Y Pedro dijo: Hombre, no s que dices. Y luego, estando aun l hablando. 
el gallo cant.

 61 Entnces, vuelto el Seor, mir  Pedro; y Pedro se acord de la palabra 
del Seor, como le habla dicho: Antes que el gallo cante me negars tres 
veces.

 62 Y saliendo fuera Pedro, llor amargamente.

 63 Y los hombres que tenian  Jesus, se burlaban de l hirindole.

 64 Y cubrindolo, herian su rostro, y preguntbanle diciendo: Profetiza 
quien es el que te hiri.

 65 Y decian otras muchas cosas injurindole.

 66 Y cuando fu de dia, se juntaron los ancianos del pueblo, y los prncipes 
de los sacerdotes, y los escritas, y le trajeron  su concilio,

 67 Diciendo: Eres t el Cristo? Dnos[lo.] Y les dijo: Si os [lo] dijere, 
no creeris;

 68 Y tambien si os preguntare, no me responderis, ni [me] soltaris:

 69 Mas despues de ahora el Hijo del hombre se asentar  la diestra de la 
potencia de Dios.

 70 Y dijeron todos: Luego t eres Hijo de Dios? Y l les dijo: Vosotros 
[lo] decs que yo soy.

 71 Entnces ellos dijeron: Qu ms testimonio deseamos? porque nosotros 
[lo] hemos oido de su boca.



CAPITULO 23.

 1 LEVANTNDOSE entnces toda la multitud de ellos llevronle  Pilato.

 2 Y comenzaron  acusarle diciendo: A este hemos hallado que pervierte la 
nacion, y que veda dar tributo  Cesar, diciendo que l es el Cristo, el Rey.

 3 Entnces Pilato le pregunt, diciendo: Eres t el Rey de los Judos? Y 
respondiendo l, dijo: Tu [lo] dices.

 4 Y Pilato dijo  los prncipes de los sacerdotes, y  las gentes: Ninguna 
culpa hallo en este hombre.

 5 Mas ellos porfiaban, diciendo: Alborota al pueblo, enseando por toda 
Juda, comenzando desde Galila hasta aqu.

 6 Entnces Pilato, oyendo [hablar] de Galila, pregunto si el hombre era 
Galilo.

 7 Y como entendi que era de la jurisdiccion de Herdes, le remiti  
Herdes, el cual tambien estaba en Jerusalem en aquellos dias.

 8 Y Herdes, viendo  Jesus, holgse mucho, porque hacia mucho [tiempo] que 
deseaba verle; porque habia oido de l muchas cosas, y tenia esperanza que le 
veria hacer alguna seal.

 9 Y le preguntaba con muchas palabras; mas l nada le respondi.

 10 Y estaban los prncipes de los sacerdotes y los escribas acusndole con 
gran porfa.

 11 Mas Herdes con su corte le menospreci, y escarneci, vistindole de una 
ropa rica; y volvilo  enviar  Pilato.

 12 Y fueron hechos amigos entre s Pilato y Herdes en el mismo dia; porque 
ntes eran enemigos entre s.

 13 Entnces Pilato, convocando los prncipes de los sacerdotes, y los 
magistrados, y el pueblo,

 14 Les dijo: Me habeis presentado  este por hombre que desva al pueblo; y 
h aqu, preguntando yo delante de vosotros, no he hallado alguna culpa en 
este hombre de aquellas de que le acusais.

 15 Y ni aun Herdes; porque os remit  l, y h aqu que ninguna cosa digna 
de muerte ha hecho.

 16 Le soltar pues castigado.

 17 Y tenia necesidad de soltarles uno en cada fiesta.

 18 Mas toda la multitud di voces  una diciendo: Quita  este [la vida,] y 
sultanos  Barrabs:

 19 El cual habia sido echado en la crcel por una sedicion hecha en la 
ciudad, y una muerte.

 20 Y hablles otra vez Pilato, queriendo soltar  Jesus.

 21 Pero ellos volvieron  dar voces diciendo: Crucifcale, crucifcale.

 22 Y l les dijo la tercera vez: Pues qu mal ha hecho este? ninguna culpa 
de muerte he hallado en l: le castigar, pues, y soltar[lo.]

 23 Mas ellos instaban  grandes voces pidiendo que fuese crucificado; y las 
voces de ellos y de los prncipes de los sacerdotes crecian.

 24 Entnces Pilato juzg que se hiciese lo que ellos pedian.

 25 Y les solt  aquel que habia sido echado en la crcel por sedicion y una 
muerte, al cual habian pedido; y entreg  Jesus  la voluntad de ellos.

 26 Y llevndole, tomaron  un Simon Cireno, que venia del campo, y le 
pusieron encima la cruz para que la llevase tras Jesus.

 27 Y le seguia una grande multitud de pueblo, y de mujeres, las cuales le 
lloraban, y lamentaban.

 28 Mas Jesus, vuelto  ellas, les dice: Hijas de Jerusalem, no me lloreis  
m, mas llorad por vosotras mismas, y por vuestros hijos.

 29 Porque h aqu vendrn dias en que dirn; Bienaventuradas las estriles, 
y los vientres que no engendraron, y los pechos que no criaron.

 30 Entnces comenzarn  decir  los montes: Caed sobre nosotros; y  los 
collados: Cubridnos.

 31 Porque si en el rbol verde hacen estas cosas, en el seco, qu se har?

 32 Y llevaban tambien con l otros dos, malhechores,  ser muertos.

 33 Y como vinieron al lugar que se llama de la Calavera, le crucificaron 
all, y  los malhechores, uno  la derecha, y otro  la izquierda.

 34 Y Jesus decia: Padre, perdnalos; porque no saben lo que hacen. Y 
partiendo sus vestidos, echaron suertes.

 35 Y el pueblo estaba mirando; y se burlaban [de el] los prncipes con 
ellos, diciendo: A otros hizo salvos; slvese  s, si este es el Mesas, el 
escogido de Dios.

 36 Escarnecian de l tambien los soldados, llegndose y presentndole 
vinagre,

 37 Y diciendo: Si t eres el Rey de los Judos, slvate  t mismo.

 38 Y habia tambien sobre l un ttulo escrito con letras griegas, y latinas, 
y hebricas: ESTE ES EL REY DE LOS JUDOS.

 39 Y uno de los malhechores que estaban colgados, le injuriaba, diciendo: Si 
t eres el Cristo, slvate  t mismo y  nosotros.

 40 Y respondiendo el otro, reprendile diciendo: Ni aun t temes  Dios, 
estando en la misma condenacion,

 41 Y nosotros,  la verdad, justamente [padecemos;] porque recibimos lo que 
merecieron nuestros hechos; mas este ningun mal hizo.

 43 Y dijo  Jesus: Acuerdate de m cuando vinieres  tu reino.

 43 Entnces Jesus le dijo: De cierto te digo que hoy estars conmigo en el 
paraiso.

 44 Y cuando era como la hora de sexta fueron hechas tinieblas sobre toda la 
tierra hasta la hora de nona.

 45 Y el sol se oscureci, y el velo del templo se rompi por medio.

 46 Entnces Jesus, clamando  gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo 
mi espritu. Y habiendo dicho esto, espir.

 47 Y como el centurion vi lo que habia acontecido, di gloria  Dios 
diciendo: Verdaderamente este hombre era justo.

 48 Y toda la multitud de los que estaban presentes  este espectculo, 
viendo lo que habia acontecido, se volvian hiriendo sus pechos.

 49 Mas todos sus conocidos, y las mujeres que le habian seguido desde 
Galila estaban de ljos mirando estas cosas.

 50 Y h aqu un varon llamado Jos, el cual era senador, varon bueno y 
justo,

 51 El cual no habia consentido en el consejo ni en los hechos de ellos, de 
Arimata, ciudad de la Juda, el cual tambien esperaba el reino de Dios;

 52 Este lleg  Pilato, y pidi el cuerpo de Jesus.

 53 Y quitado, le envolvi en una sbana: y le puso en un sepulcro abierto en 
una pea, en la cual ninguno habia aun sido puesto.

 54 Y era dia de la vspera [de la Pascua;] y estaba para rayar el Sbado.

 55 Y las mujeres que con l habian venido de Galila, siguieron tambien, y 
vieron el sepulcro, y como fu puesto su cuerpo.

 56 Y vueltas aparejaron [drogas] aromticas, y ungentos; y reposaron el 
Sbado, conforme al mandamiento.



CAPITULO 24.

 1 Y EL primer [dia] de la semana, muy de maana, vinieron al sepulcro, 
trayendo las [drogas] aromticas que habian aparejado, y algunas [otras 
mujeres] con ellas.

 2 Y hallaron la piedra revuelta [de la puerta] del sepulcro.

 3 Y entrando, no hallaron el cuerpo del Seor Jesus.

 4 Y aconteci que estando ellas espantadas de esto, h aqu se pararon junto 
 ellas dos varones con vestiduras resplandecientes;

 5 Y como tuviesen ellas temor, y bajasen el rostro  tierra, les dijeron: 
Por qu buscais entre los muertos al que vive?

 6 No est aqu, mas ha resucitado: acordos de lo que os habl, cuando aun 
estaba en Galila,

 7 Diciendo: Es menester que el Hijo del hombre sea entregado en manos de 
hombres pecadores, y que sea crucificado, y resucite al tercer dia.

 8 Entnces ellas se acordaron de sus palabras.

 9 Y volviendo del sepulcro dieron nuevas de todas estas cosas  los once, y 
 todos los dems.

 10 Y eran Mara Magdalena, y Juana, y Mara [madre] de Jacobo, y las dems 
[que estaban] con ellas, las que dijeron estas cosas  los apstoles.

 11 Mas  ellos les parecian como locura las palabras de ellas, y no las 
creyeron.

 12 Pero levantndose Pedro, corri al sepulcro; y como mir dentro, vi solo 
los lienzos [all] echados, y se fu maravillndose de lo que habia sucedido.

 13 Y h aqu, dos de ellos iban el mismo dia  una alda que estaba de 
Jerusalem sesenta estadios, llamada Emmas;

 14 E iban hablando entre s de todas aquellas cosas que habian acaecido.

 15 Y aconteci, que yendo hablando entre s, y preguntndose el uno al otro, 
el mismo Jesus se lleg  iba con ellos juntamente.

 16 Mas los ojos de ellos estaban embargados, para que no le conociesen.

 17 Y djoles: Qu platicas son estas que tratais entre vosotros andando, y 
estais tristes?

 18 Y respondiendo el uno, que se llamaba Cleofas, le dijo: Tu solo 
peregrino eres en Jerusalem, y no has sabido las cosas que en ella han 
acontecido estos dias?

 19 Entnces l les dijo: Que? Y ellos le dijeron: De Jesus Nazareno, el 
cual fu varon profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de 
todo el pueblo:

 20 Y cmo le entregaron los prncipes de los sacerdotes, y nuestros 
prncipes  condenacion de muerte, y le crucificaron.

 21 Mas nosotros esperbamos que l era el que habia de redimir  Israel; y 
ahora sobre todo esto, hoy es el tercer dia que esto ha acontecido.

 22 Aunque tambien unas mujeres de los nuestros nos han espantado, las cuales 
ntes del dia fueron al sepulcro;

 23 Y no hallando su cuerpo, vinieron diciendo que tambien habian visto 
vision de ngeles, los cuales dijeron que el vive.

 24 Y fueron algunos de los nuestros al sepulcro, y hallaron [ser] as como 
las mujeres habian dicho; mas  l no le vieron.

 25 Entnces l les dijo: Oh insensatos, y tardos de corazon para creer todo 
lo que los profetas han dicho!

 26 No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara 
[as] en su gloria?

 27 Y comenzando desde Moiss, y de todos los profetas, declarbales [esto] 
en todas las escrituras que de l [hablaban.]

 28 Y llegaron  la alda  donde iban; y l hizo como que iba ms ljos.

 29 Mas ellos le detuvieron por fuerza diciendo: Qudate con nosotros, porque 
se hace tarde, y el dia ya ha declinado. Entr pues  estarse con ellos.

 30 Y aconteci que estando sentado con ellos  la mesa, tomando el pan, 
bendijo, y parti, y diles.

 31 Entnces fueron abiertos los ojos de ellos, y le conocieron; mas l se 
desapareci de los ojos de ellos.

 32 Y decian el uno al otro: No ardia nuestro corazon en nosotros, mientras 
nos hablaba en el camino, y cuando nos abria las escrituras?

 33 Y levantndose en la misma hora tornronse  Jerusalem, y hallaron  los 
once reunidos, y  los que estaban con ellos,

 34 Que decian: Ha resucitado el Seor verdaderamente, y ha aparecido  
Simon.

 35 Entnces ellos contaban las cosas que [les habian acontecido] en el 
camino y como habia sido conocido de ellos al partir el pan.

 36 Y entretanto que ellos hablaban estas cosas, l se puso en medio de 
ellos, y les dijo: Paz [sea]  vosotros.

 37 Entnces ellos espantados, y asombrados, pensaban que veian [algun] 
espritu.

 38 Mas l les dice: Por qu estais turbados, y suben pensamientos  
vuestros corazones?

 39 Mirad mis manos y mis pis, que yo mismo soy. Palpad, y ved: que el 
espritu ni tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo.

 40 Y en diciendo esto, les mostr las manos y los pis.

 41 Y no creyndolo aun ellos de gozo y maravillados, djoles: Teneis aqu 
algo de comer?

 42 Entnces ellos le presentaron parte de un pez asado, y un panal de miel.

 43 Y el tom, y comi delante de ellos.

 44 Y les dijo: Estas son las palabras que os habl, estando aun con 
vosotros: Que era necesario que se cumpliesen todas las cosas que estn 
escritas de m en la ley de Moiss, y en los profetas, y en los salmos.

 45 Entnces les abri el sentido, para que entendiesen las escrituras.

 46 Y djoles: As est escrito, y as fu necesario que el Cristo padeciese, 
y resucitase de los muertos al tercer dia;

 47 Y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y la remision de 
pecados en todas las naciones, comenzando de Jerusalem.

 48 Y vosotros sois testigos de estas cosas.

 49 Y h aqu, yo enviar la promesa de mi Padre sobre vosotros; mas vosotros 
asentad en la ciudad de Jerusalem, hasta que seais investidos de potencia de 
lo alto.

 50 Y saclos fuera hasta Bethania, y alzando sus manos los bendijo.

 51 Y aconteci que bendicindoles, se fu de ellos, y era llevado arriba al 
cielo.

 52 Y ellos, despues de haberle adorado, se volvieron  Jerusalem con gran 
gozo.

 53 Y estaban siempre en el templo alabando y bendiciendo  Dios. Amen.





EL SANTO EVANGELIO

DE

NUESTRO SEOR JESU-CRISTO

SEGUN

SAN JUAN.



CAPITULO 1.

 1 EN el principio [ya] era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era 
Dios.

 2 Este era en el principio con Dios.

 3 Todas las cosas por l fueron hechas y sin l nada de lo que es hecho, fu 
hecho.

 4 En l estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.

 5 Y la luz en las tinieblas resplandece; mas las tinieblas no la 
comprendieron.

 6 Fu un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan.

 7 Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la Luz, para que 
todos creyesen por l.

 8 No era l la Luz; sino para que diese testimonio de la Luz.

 9 [Aquel Verbo] era la Luz verdadera que alumbra  todo hombre que viene  
este mundo.

 10 En el mundo estaba, y el mundo fu hecho por l, y el mundo no le 
conoci.

 11 A lo [que era] suyo vino, y los suyos no le recibieron.

 12 Mas  todos los que le recibieron, diles potestad de ser hechos hijos de 
Dios,  los que creen en su nombre:

 13 Los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de 
voluntad de varon, mas de Dios.

 14 Y aquel Verbo fu hecho carne, y habit entre nosotros, (y vimos su 
gloria, gloria como del Unignito del Padre,) lleno de gracia y de verdad.

 15 Juan di testimonio de l, y clam diciendo: Este es del que [yo] decia: 
El que viene tras m, es ntes de m; porque es primero que yo.

 16 Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia por gracia,

 17 Porque la ley por Moiss fu dada: [mas] la gracia y la verdad por Jesu-
Cristo fu hecha.

 18 A Dios nadie le vi jams: el Unignito Hijo, que est en el seno del 
Padre, l [nos le] declar.

 19 Y este es el testimonio de Juan, cuando los Judos enviaron de Jerusalem 
sacerdotes y Levitas, que le preguntasen, T, quin eres?

 20 Y confes, y no neg; mas declar: No soy yo el Cristo.

 21 Y le preguntaron: Qu pues? Eres t Elas? Dijo: No soy. Eres t [el] 
profeta? Y respondi: No.

 22 Dijronle, pues, Quin eres? para que demos respuesta  los que nos 
enviaron. Qu dices de t mismo?

 23 Dijo: Yo [soy] la voz del que clama en el desierto: Enderezad el camino 
del Seor, como dijo Isaas profeta.

 24 Y los que habian sido enviados eran de los Farisos.

 25 Y preguntronle, y dijronle: Por qu, pues, bautizas si t no eres el 
Cristo, ni Elas, ni el profeta?

 26 Y Juan les respondi, diciendo: Yo bautizo con agua, mas en medio de 
vosotros ha estado,  quien vosotros no conoceis.

 27 Este es el que ha de venir tras m, el cual es ntes de m; del cual yo 
no soy digno de desatar la corra del zapato.

 28 Estas cosas acontecieron en Bethbara, de la otra parte del Jordan, donde 
Juan bautizaba.

 29 El siguiente dia ve Juan  Jesus que venia  l, y dice: H aqu el 
Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.

 30 Este es del que dije: Tras m viene un varon, el cual es ntes de m; 
porque era primero que yo.

 31 Y yo no le conocia: mas para que fuese manifestado  Israel, por eso vine 
yo bautizando con agua.

 32 Y Juan di testimonio, diciendo: V al Espritu que descendia del cielo 
como paloma, y repos sobre l.

 33 Y yo no le conocia; mas el que me envi  bautizar con agua, aquel me 
dijo: Sobre quien vieres descender el Espritu, y que reposa sobre l, ste 
es el que bautiza con Espritu Santo.

 34 Y yo [le] v, y he dado testimonio que este es el Hijo de Dios.

 35 El siguiente dia otra vez estaba Juan, y dos de sus discpulos.

 36 Y mirando  Jesus que andaba [por all,] dijo: H aqu el Cordero de 
Dios.

 37 Y oyronle los dos discpulos hablar, y siguieron  Jesus.

 38 Y volvindose Jesus, y vindoles seguir[le,] dceles: Qu buscais? Y 
ellos dijeron: Rab, (que declarado, quiere decir, Maestro,) dnde moras?

 39 Dceles: Venid, y ved. Vinieron, y vieron donde moraba, y quedronse con 
l aquel dia: porque era como la hora de las diez.

 40 Era Andrs, hermano de Simon Pedro, uno de los dos que habian oido de 
Juan, y le habian seguido.

 41 Este hall primero  su hermano Simon, y djole: Hemos hallado al Mesas, 
(que declarado es, el Cristo.)

 42 Y le trajo  Jesus. Y mirndole Jesus dijo: T eres Simon, hijo de Jons: 
tu sers llamado Cephas, (que quiere decir piedra.)

 43 El dia siguiente quiso Jesus ir  Galila; y halla  Felipe, al cual 
dijo: Sgueme.

 44 Y era Felipe de Bethsaida, la ciudad de Andrs y de Pedro.

 45 Felipe hall  Natanael, y dcele: Hemos hallado  aquel de quien 
escribi Moiss en la ley, y [tambien] los profetas;  Jesus, el hijo de 
Jos, de Nazaret.

 46 Y djole Natanael: De Nazaret puede haber algo de bueno? Dcele Felipe: 
Vn, y ve.

 47 Jesus vi venir  s  Natanael, y dijo de l: H aqu un verdadero 
Israelita, en el cual no hay engao.

 48 Dcele Natanael: De dnde me conoces? Respndele Jesus, y djole: Antes 
que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te v.

 49 Respondi Natanael, y djole: Rab, t eres el Hijo de Dios; t eres el 
Rey de Israel.

 50 Respondi Jesus, y djole: Porque te dije: Vte debajo de la higuera, 
crees? cosas mayores que estas vers.

 51 Y dcele: De cierto, de cierto os digo: De aqu adelante veris el cielo 
abierto, y los ngeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del 
hombre.



CAPITULO 2.

 1 AL tercer dia hicironse unas bodas en Can de Galila; y estaba all la 
madre de Jesus.

 2 Y fu tambien llamado Jesus y sus discpulos  las bodas,

 3 Y faltando el vino, la madre de Jesus le dijo: Vino no tienen.

 4 Y dcele Jesus: Qu tengo yo contigo, mujer? aun no ha venido mi hora,

 5 Su madre dice  los que servian: Haced todo lo que os dijere.

 6 Y estaban all seis tinajuelas de piedra para agua, conforme  la 
purificacion de los Judos, que cabian en cada una dos  tres cntaros.

 7 Dceles Jesus: Henchid estas tinajuelas de agua. E hinchironlas hasta 
arriba.

 8 Y dceles: Sacad ahora, y presentad al maestresala. Y presentron[le.]

 9 Y como el maestresala gust el agua hecha vino, que no sabia de dnde era, 
(mas lo sabian los sirvientes, que habian sacado el agua,) el maestresala 
llama al esposo,

 10 Y dcele: Todo hombre pone primero el buen vino; y cuando estn 
satisfechos, entnces lo que es peor: mas t has guardado el buen vino hasta 
ahora.

 11 Este principio de seales hizo Jesus en Can de Galila, y manifest su 
gloria; y sus discpulos creyeron en l.

 12 Despues de esto descendi  Capernaum l, y su madre, y hermanos, y 
discpulos; y estuvieron all no muchos dias.

 13 Y estaba cerca la Pascua de los Judos; y subi Jesus  Jerusalem.

 14 Y hall en el templo  los que vendian bueyes, y ovejas, y palomas, y los 
cambiadores sentados.

 15 Y hecho un azote de cuerdas. echlos  todos del templo, y las ovejas, y 
los bueyes; y derram los dineros de los cambiadores, y trastorn las mesas.

 16 Y  los que vendian las palomas dijo: Quitad de aqu esto; y no hagais la 
casa de mi Padre casa de mercado.

 17 Entnces se acordaron sus discpulos que est escrito: El celo de tu casa 
me comi.

 18 Y los Judos respondieron, y dijronle: Qu seal nos muestras de que 
haces esto?

 19 Respondi Jesus, y djoles: Destruid este templo, y en tres dias le 
levantar.

 20 Dijeron luego los Judos: En cuarenta y seis aos fu este templo 
edificado, y t en tres dias le levantars?

 21 Mas l hablaba del templo de su cuerpo.

 22 Por tanto cuando resucit de los muertos sus discpulos se acordaron que 
habia dicho esto; y creyeron  la escritura, y  la palabra que Jesus habia 
dicho.

 23 Y estando en Jerusalem en la Pascua, en el dia de la fiesta, muchos 
creyeron en su nombre, viendo las seales que hacia.

 24 Mas el mismo Jesus no se confiaba  s mismo de ellos, porque l conocia 
 todos;

 25 Y no tenia necesidad que alguien le diese testimonio del hombre; porque 
l sabia lo que habia en el hombre.



CAPITULO 3.

 1 HABIA un hombre de los Farisos que se llamaba Nicodemo, prncipe de los 
Judos.

 2 Este vino  Jesus de noche, y djole: Rab, sabemos que has venido de Dios 
[por] Maestro; porque nadie puede hacer estas seales que t haces, si no 
fuere Dios con l.

 3 Respondi Jesus, y djole: De cierto de cierto te digo, que el que no 
naciere otra vez, no puede ver el reino de Dios.

 4 Dcele Nicodemo: Cmo puede el hombre nacer siendo viejo? puede entrar 
otra vez en el vientre de su madre, y nacer?

 5 Respondi Jesus: De cierto, de cierto  digo, que el que no naciere de 
agua y del Espritu, no puede entrar en el reino de Dios.

 6 Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espritu, 
espritu es.

 7 No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer otra vez.

 8 El viento de donde quiere sopla, y oyes su sonido, mas ni sabes de donde 
viene, ni donde vaya; as es todo aquel que es nacido del Espritu.

 9 Respondi Nicodemo, y djole: Cmo puede esto hacerse?

 10 Respondi Jesus, y djole: T eres el maestro de Israel, y no sabes 
esto?

 11 De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos, y lo que hemos 
visto, testificamos; y no recibs nuestro testimonio.

 12 Si os he dicho cosas terrenas, y no creeis; cmo creeris, si os dijere 
las celestiales?

 13 Y nadie subi al cielo, sino el que descendi del cielo, [ saber,] el 
Hijo del hombre que est en el cielo.

 14 Y como Moiss levant la serpiente en el desierto, as es necesario que 
el Hijo del hombre sea levantado:

 15 Para que todo aquel que en l creyere, no se pierda, sino que tenga vida 
eterna.

 16 Porque de tal manera am Dios al mundo, que ha dado  su Hijo Unignito, 
para que todo aquel que en l cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

 17 Porque no envi Dios  su Hijo al mundo, para que condene al mundo; mas 
para que el mundo sea salvo por l.

 18 El que en l cree, no es condenado: mas el que no cree, ya es condenado, 
porque no crey en el nombre del Unignito Hijo de Dios.

 19 Y esta es la [causa de su] condenacion, [ saber,] porque la luz vino al 
mundo, y los hombres amaron ms las tinieblas que la luz; porque sus obras 
eran malas.

 20 Porque todo aquel que hace lo malo aborrece la luz, y no viene  la luz; 
porque sus obras no sean redargidas.

 21 Mas el que obra verdad, viene  la luz, para que sus obras sean 
manifiestas que son hechas en Dios.

 22 Pasado esto, vino Jesus con sus discpulos  la tierra de Juda; y estaba 
all con ellos, y bautizaba.

 23 Y bautizaba tambien Juan en Enon junto  Salim, porque habia all muchas 
aguas: y venian, y eran bautizados.

 24 Porque Juan no habia sido aun puesto en la crcel.

 25 Y hubo cuestion entre los discpulos de Juan y los Judos acerca de la 
purificacion.

 26 Y vinieron  Juan, y dijronle: Rab, el que estaba contigo de la otra 
parte del Jordan, del cual t diste testimonio, h aqu bautiza, y todos 
vienen  l.

 27 Respondi Juan, y dijo: No puede el hombre recibir algo, si no le fuere 
dado del cielo.

 28 Vosotros mismos me sois testigos que dije: Yo no soy el Cristo, sino que 
soy enviado delante de l.

 29 El que tiene la esposa, es el esposo; mas el amigo del esposo, que esta 
en pi y le oye, se goza grandemente de la voz del esposo: as pues este mi 
gozo es cumplido.

 30 A l conviene crecer; mas  m menguar.

 31 El que de arriba viene, sobre todos es: el que es de la tierra, terreno 
es, y cosas terrenas habla: el que viene del cielo, sobre todos es.

 32 Y lo que vi y oy, esto testifica; y nadie recibe su testimonio.

 33 El que recibe su testimonio, este sign que Dios es verdadero

 34 Porque el que Dios envi, las palabras de Dios habla: Porque no [le] da 
Dios el Espritu por medida.

 35 El Padre ama al Hijo, y todas las cosas di en su mano.

 36 El que cree en el Hijo, tiene vida eterna: mas el que es incrdulo al 
Hijo no ver la vida, sino que la ira de Dios est sobre l.



CAPITULO 4.

 1 DE manera que como Jesus entendi que los Farisos habian oido que Jesus 
hacia y bautizaba mas discpulos que Juan,

 2 (Aunque Jesus no bautizaba, sino sus discpulos,)

 3 Dej  Juda, y fuse otra vez  Galila.

 4 Y era menester que pasase por Samaria.

 5 Vino pues  una ciudad de Samaria que se llama Sichar, junto  la heredad 
que Jacob di  Jos su hijo.

 6 Y estaba all la fuente de Jacob. Pues Jesus, cansado del camino, as se 
sent  la fuente. Era como la hora de sexta.

 7 Vino una mujer de Samaria  sacar agua: [y] Jesus le dice: Dame de beber.

 8 (Porque sus discpulos habian ido  la ciudad  comprar de comer.)

 9 Y la mujer Samaritana le dice: Cmo t, siendo Judo, me demandas  m de 
beber, que soy mujer Samaritana? porque los Judos no se tratan con los 
Samaritanos.

 10 Respondi Jesus, y djole: Si conocieses el don de Dios, y quin es el 
que te dice: Dme de beber, t pedirias de l, y l te daria agua viva.

 11 La mujer le dice: Seor, no tienes con qu sacar[la,] y el pozo es hondo: 
de dnde, pues, tienes agua viva?

 12 Eres t mayor que nuestro padre Jacob, que nos di este pozo; del cual 
l bebi, y sus hijos, y sus ganados?

 13 Respondi Jesus, y djola: Cualquiera que bebiere de esta agua, volver  
tener sed:

 14 Mas el que bebiere del agua que yo le dar, para siempre no tendr sed: 
mas el agua que yo le dar, ser en l una fuente de agua que salte para vida 
eterna.

 15 La mujer le dice: Seor, dme esta agua, para que [yo] no tenga sed, ni 
venga aca  sacar[la.]

 16 Jesus le dice: V, llama  tu marido, y ven ac.

 17 Respondi la mujer y dijo: No tengo marido. Dcele Jesus: Bien has dicho: 
No tengo marido:

 18 Porque cinco maridos has tenido; y el que ahora tienes, no es tu marido: 
esto has dicho con verdad.

 19 Dcele la mujer: Seor, parceme que t eres profeta.

 20 Nuestros padres adoraron en este monte; y vosotros decs, que en 
Jerusalem es el lugar donde es necesario adorar.

 21 Dcele Jesus: Mujer, creme, que la hora viene, cuando ni en este monte, 
ni en Jerusalem, adoraris al Padre.

 22 Vosotros adorais lo que no sabeis: nosotros adoramos lo que sabemos; 
porque la salud viene de los Judos.

 23 Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarn 
al Padre en espritu y en verdad; porque tambien el Padre tales adoradores 
busca que le adoren.

 24 Dios es Espritu; y los que le adoran, en espritu y en verdad es 
necesario que adoren.

 25 Dcele la mujer: [Yo] s que el Mesas ha de venir, el cual se dice el 
Cristo: cuando l viniere, nos declarar todas las cosas.

 26 Dcele Jesus: Yo soy, que hablo contigo.

 27 Y en esto vinieron sus discpulos, y maravillronse de que hablaba con 
[aquella] mujer; mas ninguno [le] dijo: Qu preguntas?  Qu hablas con 
ella?

 28 Entnces la mujer dej su cntaro, y fu  la ciudad, y dijo  aquellos 
hombres:

 29 Venid, ved un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho: si quizs es 
este el Cristo?

 30 Entnces salieron de la ciudad, y vinieron  l.

 31 Entretanto los discpulos le rogaban, diciendo: Rab, come.

 39 Y l les dijo: Yo tengo una comida que comer, que vosotros no sabeis.

 33 Entnces los discpulos decian el uno al otro: Si le habr traido 
alguien de comer?

 34 Dceles Jesus: Mi comida es, que yo haga la voluntad del que me envi, y 
que acabe su obra.

 35 No decs vosotros, Aun hay cuatro meses hasta que llegue la siega? H 
aqu yo os digo: Alzad vuestros ojos, y mirad las regiones, porque ya estn 
blancas para la siega.

 36 Y el que siega, recibe salario, y allega fruto para vida eterna: para que 
el que siembra tambien goce, y el que siega.

 37 Porque en esto es el dicho verdadero: Que uno es el que siembra y otro es 
el que siega.

 38 Yo os he enviado  segar lo que vosotros no labrsteis: otros labraron, y 
vosotros habeis entrado en sus labores.

 39 Y muchos de los Samaritanos de aquella ciudad creyeron en l por la 
palabra de la mujer que daba testimonio [diciendo:] Que me dijo todo lo que 
he hecho.

 40 Viniendo pues los Samaritanos  l, rogronle que se quedase all: y se 
qued all dos dias.

 41 Y creyeron muchos ms por la palabra de l;

 42 Y decian  la mujer: Ya no creemos por tu dicho; porque nosotros mismos 
hemos oido, y sabemos que verdaderamente este es el Salvador del mundo, el 
Cristo.

 43 Y dos dias despues, sali de all, y fuse  Galila.

 44 Porque el mismo Jesus di testimonio, que el profeta en su tierra no 
tiene honra.

 45 Y como vino  Galila, los Galilos le recibieron, vistas todas las cosas 
que habia hecho en Jerusalem en el dia de la fiesta: porque tambien ellos 
habian ido  la fiesta.

 46 Vino, pues, Jesus otra vez  Can de Galila, donde habia hecho el vino 
del agua: y habia en Capernaum uno del rey, cuyo hijo estaba enfermo.

 47 Este, como oy que Jesus venia de Juda  Galila, fu  l, y rogbale 
que descendiese, y sanase su hijo; porque se comenzaba  morir.

 48 Entnces Jesus le dijo: Si no viereis seales y milagros, no creeris.

 49 El del rey le dijo: Seor, desciende ntes que mi hijo muera.

 50 Dcele Jesus: V, tu hijo vive. Y el hombre crey  la palabra que Jesus 
le dijo, y se fu.

 51 Y cuando ya l descendia, los siervos le salieron  recibir, y le dieron 
nuevas diciendo: Tu hijo vive.

 52 Entnces l les pregunt  qu hora comenz  estar mejor. Y dijronle: 
Ayer  las siete le dej la fiebre.

 53 El padre entnces entendi, que aquella hora era cuando Jesus le dijo: Tu 
hijo vive: y crey l y toda su casa.

 54 Esta segunda seal volvi Jesus  hacer cuando vino de Juda  Galila,



CAPITULO 5.

 1 DESPUES de estas cosas, era un dia de fiesta de los Judos, y subi Jesus 
 Jerusalem.

 2 Y hay en Jerusalem  [la puerta] del ganado un estanque, que en Hebrico 
es llamado Beth-esda, el cual tiene cinco portales.

 3 En estos yacia multitud de enfermos, ciegos, cojos, secos, que estaban 
esperando el movimiento del agua.

 4 Porque un ngel descendia  cierto tiempo al estanque, y revolvia el agua: 
y el que primero descendia en el estanque despues del movimiento del agua, 
era sano de cualquiera enfermedad que tuviese.

 5 Y estaba all un hombre que habia treinta y ocho aos que estaba enfermo.

 6 Como Jesus vi  este echado, y entendi que ya habia mucho tiempo, 
dcele; Quieres ser sano?

 7 Seor, le respondi el enfermo, no tengo hombre que me meta en el 
estanque, cuando el agua fuere revuelta porque entretanto que yo vengo, otro 
ntes de m ha descendido.

8 Dcele Jesus: Levntate, toma tu lecho, y anda.

 9 Y luego aquel hombre fu sano, y tom su lecho,  base; y era Sbado 
aquel dia.

 10 Entnces los Judos decian  aquel que habia sido sanado: Sbado es: no 
te es lcito llevar tu lecho.

 11 Respondiles: El que me san, l mismo me dijo: Toma tu lecho, y anda.

 12 Preguntronle entnces: Quin es el que te dijo: Toma tu lecho, y anda,

 13 Y el que habia sido sanado, no sabia quin fuese; porque Jesus se habia 
apartado de la gente que estaba en aquel lugar.

 14 Despues le hall Jesus en el templo, y djole: H aqu has sido sanado; 
no peques ms, porque no te venga alguna cosa peor.

 15 El se fu [entnces,] y di aviso  los Judos, que Jesus era el que le 
habia sanado.

 16 Y por esta causa los Judos perseguian  Jesus, y procuraban matarle, 
porque hacia estas cosas en Sbado.

 17 Y Jesus les respondi: Mi Padre hasta ahora obra, y yo obro.

 18 Entnces, por tanto, mas procuraban los Judos matarle, porque no solo 
quebrantaba el Sbado, sino que tambien  su Padre llamaba Dios, hacindose 
igual  Dios.

 19 Respondi entnces Jesus, y djoles: De cierto, de cierto os digo: No 
puede el Hijo hacer algo de s mismo, sino lo que viere hacer al Padre; 
porque todo lo que l hace, esto tambien hace el Hijo juntamente.

 20 Porque el Padre ama al Hijo, y le muestra todas las cosas que l hace: y 
mayores obras que estas le mostrar, de suerte que vosotros os maravilleis.

 21 Porque como el Padre levanta los muertos, y [les] da vida, as tambien el 
Hijo  los que quiere da vida.

 22 Porque el Padre  nadie juzga, mas todo el juicio di al Hijo,

 23 Para que todos honren al Hijo como honran al Padre; el que no honra al 
Hijo, no honra al Padre que le envi.

 24 De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me ha 
enviado, tiene vida eterna, y no vendr  condenacion, mas pas de muerte  
vida.

 25 De cierto, de cierto os digo: Vendr hora, y ahora es, cuando los muertos 
oirn la voz del Hijo de Dios; y los que oyeren, vivirn.

 26 Porque como el Padre tiene vida en s mismo, as di tambien al Hijo que 
tuviese vida en s mismo.

 27 Y tambien le di poder de hacer juicio, en cuanto es el Hijo del hombre.

 28 No os maravilleis de esto: porque vendr hora, cuando todos los que estn 
en los sepulcros oirn su voz;

 29 Y los que hicieron bien, saldrn  resurreccion de vida: mas los que 
hicieron mal,  resurreccion de condenacion.

 30 No puedo yo de m mismo hacer algo: como oigo, juzgo, y mi juicio es 
justo; porque no busco mi voluntad, mas la voluntad del que me envi, del 
Padre.

 31 Si yo doy testimonio de m mismo mi testimonio no es verdadero.

 32 Otro es el que da testimonio de m; y s que el testimonio que da de m, 
es verdadero.

 33 Vosotros envisteis  Juan, y [l] di testimonio  la verdad.

 34 Empero yo no tomo el testimonio de hombre; mas digo esto, para que 
vosotros seais salvos:

 35 El era antorcha que ardia, y alumbraba; y vosotros quisisteis recrearos 
por un poco  su luz.

 36 Mas yo tengo mayor testimonio que [el] de Juan; porque las obras que el 
Padre me di que cumpliese, [es  saber,] las mismas obras que yo hago, dan 
testimonio de m que el Padre me haya enviado.

 37 Y el que me envi, el Padre, l ha dado testimonio de m. Ni nunca habeis 
oido su voz, ni habeis visto su parecer;

 38 Ni teneis su palabra permanente en vosotros: porque al que l envi,  
este vosotros no creeis.

 39 Escudriad las escrituras; porque  vosotros os parece que en ellas 
teneis la vida eterna, y ellas son las que dan testimonio de m.

 40 Y no quereis venir  m, para que tengais vida.

 41 Gloria de los hombres no recibo.

 42 Mas yo os conozco, que no teneis amor de Dios en vosotros.

 43 Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibs: si otro viniere en 
su propio nombre,  aquel recibiris.

 44 Cmo podeis vosotros creer, pues tomais la gloria los unos de los otros, 
y no buscais la gloria que de solo Dios viene?

 45 No penseis que yo os tengo de acusar delante del Padre: hay quien os 
acusa: Moiss, en quien vosotros esperais.

 46 Porque si vosotros creyeseis  Moiss, creeriais  m; porque de m 
escribi l.

 47 Y si  sus escritos no creeis, cmo creeris  mis palabras?



CAPITULO 6.

 1 PASADAS estas cosas fuse Jesus de la otra parte de la mar de Galila, 
[que es] de Tiberias.

 2 Y seguale grande multitud, porque veian sus seales que hacia en los 
enfermos.

 3 Y subi Jesus  un monte, y se sent all con sus discpulos.

 4 Y estaba cerca la Pascua, la fiesta de los Judos.

 5 Y como alz Jesus los ojos, y vi que habia venido  l grande multitud, 
dice  Felipe: De dnde comprarmos pan para que coman estos?

 6 Mas esto decia para probarle; porque l sabia lo que habia de hacer.

 7 Respondile Felipe: Doscientos denarios de pan no les bastarn, para que 
cada uno de ellos tome un poco.

 8 Dcele uno de sus discpulos, Andrs, hermano de Simon Pedro:

 9 Un muchacho est aqu que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; 
mas qu es esto entre tantos?

 10 Entnces Jesus dijo: Haced recostar la gente. Y habia mucha yerba en 
aquel lugar: y recostronse como nmero de cinco mil varones.

 11 Y tom Jesus aquellos panes, y habiendo dado gracias, reparti  los 
discpulos, y los discpulos  los que estaban recostados: asimismo de los 
peces cuanto querian.

 12 Y como fueron saciados, dijo  sus discpulos: Recoged los pedazos que 
han quedado, porque no se pierda nada.

 13 Cogieron pues,  hinchieron doce cestas de pedazos de los cinco panes de 
cebada, que sobraron  los que habian comido.

 14 Aquellos hombres entnces, como vieron la seal que Jesus habia hecho, 
decian: Este verdaderamente es el profeta, que habia de venir al mundo.

 15 Y entendiendo Jesus que habian de venir para arrebatarle, y hacerle rey, 
volvi  retirarse al monte, l solo.

 16 Y como se hizo tarde, descendieron sus discpulos  la mar.

 17 Y entrando en un barco, venian de la otra parte de la mar hcia 
Capernaum. Y era ya oscuro, y Jesus no habia venido  ellos.

 18 Y levantbase la mar con un gran viento que soplaba.

 19 Y como hubieron navegado como veinte y cinco  treinta estadios, ven  
Jesus que andaba sobre la mar, y se acercaba al barco: y tuvieron miedo.

 20 Mas l les dijo: Yo soy, no tengais miedo.

 21 Ellos entnces gustaron recibirle en el barco: y luego el barco lleg  
la tierra donde iban.

 22 El dia siguiente, la gente que estaba de la otra parte de la mar, como 
vi que no habia all otra navecilla sino una, y que Jesus no habia entrado 
con sus discpulos en ella, sino que sus discpulos se habian ido solos,

 23 Y que otras navecillas habian arribado de Tiberias junto al lugar donde 
habian comido el pan, despues de haber el Seor dado gracias,

 24 Como vi pues la gente que Jesus no estaba all, ni sus discpulos, 
entraron ellos en las navecillas, y vinieron  Capernaum buscando  Jesus.

 25 Y hallndole de la otra parte de la mar, dijronle: Rab, cundo 
llegaste ac?

 26 Respondiles Jesus, y dijo: De cierto, de cierto os digo que me buscais, 
no porque habeis visto las seales, sino porque comisteis el pan, y os 
hartsteis.

 27 Trabajad, no por la comida que perece, mas por la comida que a vida 
eterna permanece, la cual el Hijo del hombre os dar: porque  este seal el 
Padre, [es  saber,] Dios.

 28 Y dijronle: Qu harmos para que obremos las obras de Dios?

 29 Respondi Jesus, y djoles: Esta es la obra de Dios, que creais en el que 
l ha enviado.

 30 Dijronle entnces: Qu seal, pues, haces t, para que veamos, y te 
creamos? Qu obras?

 31 Nuestros padres comieron el man en el desierto, como est escrito: Pan 
del cielo les di  comer.

 32 Y Jesus les dijo: De cierto, de cierto os digo, [que] no os di Moiss 
pan del cielo; mas mi Padre os da el verdadero pan del cielo.

 33 Porque el pan de Dios es aquel que descendi del cielo, y da vida al 
mundo.

 34 Y dijronle: Seor, dnos siempre este pan.

 35 Y Jesus les dijo: Yo soy el pan de vida; el que  m viene, nunca tendr 
hambre; y el que en m cree, no tendr sed jams.

 36 Mas [ya] os he dicho que, aunque me habeis visto, no [me] creeis.

 37 Todo lo que el Padre me da, vendr  m; y al que  m viene, no [le] 
echo fuera.

 38 Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, mas la 
voluntad del que me envi.

 39 Y esta es la voluntad del que me envi, [es  saber,] del Padre: Que todo 
lo que me diere, no pierda de ello, sino que lo resucite en el dia postrero.

 40 Esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, 
y cree en l, tenga vida eterna; y yo le resucitar en el dia postrero.

 41 Murmuraban entnces de l los Judos, porque habia dicho: Yo soy el pan 
que descend del cielo.

 42 Y decian: No es este Jesus, el hijo de Jos, cuyo padre y madre nosotros 
conocemos? Cmo, pues, dice este: Del cielo he descendido?

 43 Y Jesus respondi, y djoles: No murmureis entre vosotros.

 44 Ninguno puede venir  m, si el Padre, que me envi, no le trajere: y yo 
le resucitar en el dia postrero.

 45 Escrito esta en los profetas: Y sern todos enseados de Dios: as que 
todo aquel que oy del Padre, y aprendi, viene  m.

 46 No que alguno haya visto al Padre sino aquel que vino de Dios, este ha 
visto al Padre.

 47 De cierto, de cierto os digo: El que cree en m, tiene vida eterna.

 48 Yo soy el pan de vida.

 49 Vuestros padres comieron el man en el desierto, y son muertos.

 50 Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de l comiere, no 
muera.

 51 Yo soy el pan vivo que ha descendido del cielo: si alguno comiere de este 
pan, vivir para siempre; y el pan que yo dar es mi carne, la cual yo dar 
por la vida del mundo.

 52 Entnces los Judos contendian entre s, diciendo: Cmo puede este 
darnos su carne  comer?

 53 Y Jesus les dijo: De cierto, de cierto os digo [que] si no comiereis la 
carne del Hijo del hombre, y bebiereis su sangre, no tendris vida en 
vosotros.

 54 El que come mi carne, y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le 
resucitar en el dia postrero.

 55 Porque mi carne es verdadera comida: y mi sangre es verdadera bebida.

 56 El que come mi carne, y bebe mi sangre, en m permanece, y yo en l.

 57 Como me envi el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que 
me come, l tambien vivir por m.

 58 Este es el pan que descendi del cielo: no como vuestros padres comieron 
el man, y son muertos: el que come de este pan vivir eternamente.

 59 Estas cosas dijo en la sinagoga enseando en Capernaum.

 60 Y muchos de sus discpulos oyndo[lo,] dijeron: Dura es esta palabra; 
[y] quin la puede oir?

 61 Y sabiendo Jesus en s mismo que sus discpulos murmuraban de esto, 
djoles: Esto os escandaliza?

 62 Pues [qu ser,] si viereis al Hijo del hombre que sube donde estaba 
primero?

 63 El Espritu es el que da vida; la carne nada aprovecha: las palabras que 
yo os he hablado, son espritu, y son vida.

 64 Mas hay algunos de vosotros que no creen. Porque Jesus desde el principio 
sabia quines eran los que no creian, y quin le habia de entregar.

 65 Y dijo: Por eso os he dicho que ninguno puede venir  m, si no le fuere 
dado del Padre.

 66 Desde esto, muchos de sus discpulos volvieron atrs, y ya no andaban con 
l.

 67 Dijo entnces Jesus  los doce: Quereis vosotros iros tambien?

 68 Y respondile Simon Pedro: Seor  quin irmos? T tienes palabras de 
vida eterna.

 69 Y nosotros creemos y conocemos que t eres el Cristo, el Hijo de Dios 
viviente.

 70 Jesus les respondi: No he escogido yo  vosotros doce, y el uno de 
vosotros es diablo?

 71 Y hablaba de Judas Iscariote [hijo] de Simon; porque este era el que le 
habia de entregar, el cual era uno de los doce.



CAPITULO 7.

 1 Y PASADAS estas cosas, andaba Jesus en Galila: que no queria andar en 
Juda, porque los Judos procuraban matarle.

 2 Y estaba cerca la fiesta de los Judos, [la] de los tabernculos.

 3 Y dijronle sus hermanos: Psate de aqu, y vte  Juda para que tambien 
tus discpulos vean las obras que haces.

 4 Que ninguno que procura ser claro hace algo en oculto: Si estas cosas 
haces, manifistate al mundo.

 5 Porque ni aun sus hermanos creian en l.

 6 Dceles entnces Jesus: Mi tiempo aun no ha venido; mas vuestro tiempo 
siempre est presto.

 7 No puede el mundo aborreceros  vosotros; mas  m me aborrece, porque yo 
doy testimonio de l, que sus obras son malas.

 8 Vosotros subid  esta fiesta: yo no subo aun  esta fiesta; porque mi 
tiempo aun no es cumplido.

 9 Y habindoles dicho esto, quedse en Galila.

 10 Mas como sus hermanos hubieron subido, entnces l tambien subi  la 
fiesta, no manifiestamente, sino como en secreto.

 11 Y buscbanle los Judos en la fiesta, y decian: Dnde est aquel?

 12 Y habia grande murmullo de l entre la gente; porque unos decian: Bueno 
es. Y otros decian: No, ntes engaa las gentes.

 13 Mas ninguno hablaba abiertamente de l, por miedo de los Judos.

 14 Y al medio de la fiesta subi Jesus al templo, y enseaba.

 15 Y maravillbanse los Judos, diciendo: Cmo sabe este letras, no 
habiendo aprendido?

 16 Respondiles Jesus, y dijo: Mi doctrina no es mia, sino de aquel que me 
envi.

 17 El que quisiere hacer su voluntad, conocer de la doctrina si viene de 
Dios,  si yo hablo de m mismo.

 18 El que habla de s mismo, propia gloria busca: mas el que busca la gloria 
del que le envi, ste es verdadero, y no hay en l injusticia.

 19 No os di Moiss la ley, y ninguno de vosotros hace la ley? Por qu me 
procurais matar?

 20 Respondi la gente, y dijo: Demonio tienes: quin te procura matar?

 21 Jesus respondi y djoles: Una obra hice, y todos os maravillais.

 22 Cierto Moiss os di la circuncision, (no porque sea de Moiss, mas de 
los padres,) y en Sbado circuncidais al hombre.

 23 Si recibe el hombre la circuncision en Sbado, para que la ley de Moiss 
no sea quebrantada, os enojais conmigo porque en Sbado hice sano todo un 
hombre?

 24 No juzgueis segun lo que parece, mas juzgad justo juicio.

 25 Decian entnces unos de los de Jerusalem: No es este al que buscan para 
matarle?

 26 Y h aqu, habla pblicamente, y no le dicen nada: Si habrn entendido 
verdaderamente los prncipes, que este es el Cristo?

 27 Mas este, sabemos de donde es; y cuando viniere el Cristo, nadie sabr de 
donde sea.

 28 Entnces clamaba Jesus en el templo enseando, y diciendo: Y  m me 
conoceis, y sabeis de donde soy: y no he venido de m mismo; mas el que me 
envi es verdadero, al cual vosotros no conoceis.

 29 Yo le conozco: porque de l soy, y l me envi.

 30 Entnces procuraban prenderle mas ninguno meti en l mano, porqu aun no 
habia venido su hora.

 31 Y muchos del pueblo creyeron en l, y decian: El Cristo, cuando viniere 
har mas seales que las que este hace?

 32 Los Farisos oyeron la gente que murmuraba de l estas cosas, y los 
prncipes de los sacerdotes y los Farisos enviaron servidores que le 
prendiesen.

 33 Y Jesus dijo: Aun un poco de tiempo estar con vosotros,  ir al que me 
envi.

 34 Me buscaris, y no [me] hallaris; y donde yo estar, vosotros no podris 
venir.

 35 Entnces los Judos dijeron entre s: A dnde se ha de ir este que no le 
hallemos? Se ha de ir  los esparcidos entre los Griegos, y  ensear  los 
Griegos?

 36 Qu dicho es este que dijo: Me buscaris, y no [me] hallaris: y donde 
yo estar, vosotros no podris venir?

 37 Mas en el postrer dia grande de la fiesta, Jesus se ponia en pi, y 
clamaba diciendo: Si alguno tiene sed, venga  m, y beba.

 38 El que cree en m, como dice la escritura, rios de agua viva corrern de 
su vientre.

 39 (Y esto dijo del Espritu que habian de recibir los que creyesen en l; 
pues aun no habia [venido] el Espritu Santo; porque Jesus no estaba aun 
glorificado.)

 40 Entnces algunos de la multitud, oyendo este dicho, decian: 
Verdaderamente este es el profeta.

 41 Otros decian: Este es el Cristo. Algunos empero decian: De Galila ha de 
venir el Cristo?

 42 No dice la escritura: Que de la simiente de David, y de la alda de 
Bethlehem, de donde era David, vendr el Cristo?

 43 As que habia disension entre la gente acerca de l.

 44 Y algunos de ellos querian prenderle; mas ninguno ech sobre l manos.

 45 Y los ministriles vinieron  los principales sacerdotes y  los Farisos; 
y ellos les dijeron: Por qu no lo trajsteis?

 46 Los ministriles respondieron: Nunca ha hablado hombre as como este 
hombre [habla.]

 47 Entnces los Farisos les respondieron: Estais tambien vosotros 
engaados?

 48 Ha creido en l alguno de los prncipes,  de los Farisos?

 49 Mas estos comunales, que no saben la ley, malditos son.

 50 Dceles Nicodemo, (el que vino  l de noche, el cual era uno de ellos,)

 51 Juzga nuestra ley  hombre, si primero no oyere de l, y entendiere lo 
que ha hecho?

 52 Respondieron y dijronle: No eres t tambien Galilo? Escudria y ve que 
de Galila nunca se levant profeta.

 53 Y fuse cada uno  su casa.



CAPITULO 8.

 1 Y JESUS se fu al monte de las Olivas.

 2 Y por la maana volvi al templo y todo el pueblo vino  l; y sentado l, 
los enseaba.

 3 Entnces los escribas y los Farisos le traen una mujer tomada en 
adulterio; y ponindola en medio.

 4 Dcenle: Maestro, esta mujer ha sido tomada en el mismo hecho, 
adulterando;

 5 Y en la ley Moiss nos mand apedrear  las tales: T, pues, qu dices?

 6 Mas esto decian tentndole, para poderle acusar. Empero Jesus, inclinado 
hacia abajo, escribia en tierra con el dedo.

 7 Y como perseverasen preguntndole, enderezse, y djoles: El que de 
vosotros est sin pecado, arroje contra ella la piedra el primero.

 8 Y volvindose  inclinar hacia abajo, escribia en tierra.

 9 Oyendo pues ellos [esto,] redargidos de la conciencia, salanse uno  
uno, comenzando desde los mas viejos hasta los postreros; y qued solo Jesus, 
y la mujer que estaba en medio.

 10 Y enderezndose Jesus, y no viendo  nadie mas que  la mujer, djole: 
Mujer, dnde estn los que te acusaban? ninguno te ha condenado?

 11 Y ella dijo: Seor, ninguno. Entnces Jesus le dijo: Ni yo te condeno: 
vte, y no peques mas.

 12 Y hablles Jesus otra vez, diciendo: Yo soy la luz del mundo: el queme 
sigue, no andar en tinieblas, mas tendr la lumbre de la vida.

 13 Entnces los Farisos le dijeron: T de t mismo das testimonio; tu 
testimonio no es verdadero.

14 Respondi Jess, y djoles: Aunque yo doy testimonio de m mismo, mi 
testimonio es verdadero; porque s de donde he venido, y  donde voy: mas 
vosotros no sabeis de donde vengo, y  donde voy.

 15 Vosotros segun la carne juzgais: mas yo no juzgo  nadie.

 16 Y si yo juzgo, mi juicio es verdadero; porque no soy solo; sino yo, y el 
que me envi, el Padre.

 17 Y en vuestra ley est escrito que el testimonio de dos hombres es 
verdadero.

 18 Yo soy el que doy testimonio de m mismo: y da testimonio de m el que me 
envi, el Padre.

 19 Y decanle: Dnde est tu Padre? Respondi Jess: Ni  m [me] conoceis, 
ni  mi Padre. Si  m me conocieseis,  mi Padre tambien conocierais.

 20 Estas palabras habl Jesus en el lugar de las limosnas, enseando en el 
templo; y nadie le prendi, porque aun no habia venido su hora.

 21 Y djoles otra vez Jesus: Yo me voy, y me buscaris, mas en vuestro 
pecado moriris: adonde yo voy, vosotros no podeis venir.

 22 Decian entnces los Judos: Hase de matar  s mismo, que dice: Adonde^ 
voy, vosotros no podeis venir?

 23 Y decales: Vosotros sois de abajo yo soy de arriba; vosotros sois de 
este mundo, yo no soy de este mundo.

 24 Por eso os dije que moriris en vuestros pecados; porque si no creyereis 
que yo soy, en vuestros pecados moriris.

 25 Y decanle: T quin eres? Entnces Jesus les dijo: El que al principio 
tambien os he dicho.

 26 Muchas cosas tengo que decir, y juzgar de vosotros: mas el que me envi, 
es verdadero; y yo lo que he oido de l, esto hablo en el mundo.

 27 Mas no entendieron que l les hablaba del Padre.

 28 Djoles, pues, Jesus: Cuando levantareis al Hijo del hombre, entnces 
entendereis que yo soy, y que nada hago de m mismo; mas como el Padre me 
ense, esto hablo.

29 Porque el que me envi, conmigo est: no me ha dejado solo el Padre porque 
yo, lo que  l agrada, hago siempre.

 30 Hablando l estas cosas, muchos creyeron en l.

 31 Y decia Jesus  los Judos que le habian creido: Si vosotros 
permaneciereis en mi palabra, seris verdaderamente mis discpulos;

 32 Y conoceris la verdad, y la verdad os libertar

 33 Y respondironle: Simiente de Abraham somos, y jams servimos  nadie: 
cmo dices t: Seris libres?

 34 Y Jess les respondi: De cierto os digo que todo aquel que hace pecado, 
es siervo de pecado.

 35 Y el siervo no queda en casa para siempre: [mas] el Hijo queda para 
siempre.

 36 As que, si el Hijo os libertare, seris verdaderamente libres.

 37 [Yo] s que sois simiente de Abraham; mas procurais matarme, porque mi 
palabra no cabe en vosotros.

 38 Yo hablo lo que he visto cerca del Padre; y vosotros haceis lo que habeis 
oido cerca de vuestro Padre.

 39 Respondieron, y dijronle: Nuestro padre es Abraham. Dceles Jesus: Si 
fuerais hijos de Abraham, las obras de Abraham hariais.

 40 Empero ahora procurais matarme; hombre que os he hablado la verdad, la 
cual he oido de Dios: no hizo esto Abraham.

 41 Vosotros haceis las obras de vuestro padre. Dijronle entnces: Nosotros 
no somos nacidos de fornicacion: un Padre tenemos, [es  saber,] Dios.

 42 Jesus entnces les dijo: Si vuestro Padre fuera Dios, ciertamente me 
amariais [ m,] porque yo de Dios he salido, y he venido: que no he venido 
de m mismo, mas l me envi,

 43 Por qu no reconoceis mi lenguaje? [es] porque no podeis oir mi palabra.

 44 Vosotros de [vuestro] padre el diablo sois, y los deseos de vuestro padre 
quereis cumplir. El homicida ha sido desde el principio; y no permaneci en 
la verdad, porque no hay verdad en l. Cuando habla mentira, de suyo habla; 
porque es mentiroso, y padre de la mentira.

 45 Y porque yo digo verdad, no me creeis.

 46 Quin de vosotros me redarguye de pecado? Pues si digo verdad, por qu 
vosotros no me creeis?

 47 El que es de Dios, las palabras de Dios oye: por esto no [las] os 
vosotros, porque no sois de Dios.

 48 Respondieron entnces los Judos y dijronle: No decimos bien nosotros, 
que t eres Samaritano, y [que] tienes demonio?

 49 Respondi Jesus: Yo no tengo demonio: ntes honro  mi Padre, y vosotros 
me habeis deshonrado.

 50 Y no busco mi gloria: hay quien [la] busque, y juzgue.

 51 De cierto, de cierto os digo, que el que guardare mi palabra, no ver 
muerte para siempre.

 52 Entnces los Judos le dijeron: Ahora conocemos que tienes demonio: 
Abraham muri, y los profetas; y t dices: El que guardare mi palabra, no 
gustar muerte para siempre.

 53 Eres t mayor que nuestro padre Abraham, el cual muri? Y los profetas 
murieron: quin te haces  t mismo?

 54 Respondi Jesus: Si yo me glorifico  m mismo, mi gloria es nada: mi 
Padre es el que me glorifica; el que vosotros decs que es vuestro Dios:

 55 Y no le conoceis: mas yo le conozco: y si dijere que no le conozco, ser 
como vosotros, mentiroso: mas conzcole, y guardo su palabra.

 56 Abraham vuestro padre se goz por ver mi dia: y [le] vi, y se goz.

 57 Dijronle entnces los Judos: Aun no tienes cincuenta aos, y has visto 
 Abraham?

 58 Djoles Jesus: De cierto, de cierto os digo, Antes que Abraham fuese, Yo 
soy.

 59 Tomaron entnces piedras para tirarle: mas Jesus se encubri, y sali del 
templo; y atravesando por medio de ellos, se fu.



CAPITULO 9.

 1 Y PASANDO [Jesus,] vi un hombre  ciego desde [su] nacimiento.

 2 Y preguntronle sus discpulos, diciendo: Rab, quin pec este  sus 
padres, para que naciese ciego?

 3 Respondi Jesus: Ni este pec, ni sus padres: mas para que las obras de 
Dios se manifiesten en l.

 4 Convineme obrar las obras del que me envi, entretanto que el dia dura: 
la noche viene, cuando nadie puede obrar.

 5 Entretanto que estuviere en el mundo, luz soy del mundo.

 6 Esto dicho, escupi en tierra,  hizo lodo con la saliva, y unt con el 
lodo sobre los ojos del ciego;

 7 Y djole: V, lvate en el estanque de Silo, que significa, si [lo] 
interpretares, Enviado: y fu entnces, y lavse, y volvi viendo.

 8 Entnces los vecinos, y los que ntes le habian visto que era ciego, 
decian: No es este el que se sentaba, y mendigaba?

 9 Unos decian: Este es; Y otros: A l se parece: [Y] l decia: Yo soy.

 10 Y dijronle: Cmo te fueron abiertos los ojos?

 11 Respondi l y dijo: [Aquel] hombre que se llama Jesus, hizo lodo, y me 
unt los ojos, y me dijo: V al Silo, y lvate: y fu, y me lav, y recib 
la vista.

 12 Entnces le dijeron: Dnde est aquel? [El] dijo: No s.

 13 Llevaron  los Farisos al que ntes habia sido ciego.

 14 Y era Sbado cuando Jesus habia hecho el lodo, y le habia abierto los 
ojos.

 15 Y volvironle  preguntar tambien los Farisos de qu manera habia 
recibido la vista. Y l les dijo: Psome lodo sobre los ojos, y me lav, y 
veo.

 16 Entnces unos de los Farisos decian: Este hombre no es de Dios, que no 
guarda el Sbado. Otros decian. Cmo puede un hombre pecador hacer estas 
seales? Y habia disension entre ellos.

 17 Vuelven  decir al ciego: T que dices del que te abri los ojos? Y l 
dijo: Que es profeta.

 18 Mas los Judos no creian de l, que habia sido ciego, y hubiese recibido 
la vista, hasta que llamaron  los padres del que habia recibido la vista.

 19 Y preguntronles, diciendo: Es este vuestro hijo, el que vosotros decs 
que naci ciego? Cmo, pues, ve ahora?

 20 Respondironles sus padres, y dijeron: Sabemos que este es nuestro hijo, 
y que naci ciego;

 21 Mas cmo vea ahora, no sabemos;  quien le haya abierto los ojos, 
nosotros no lo sabemos: l tiene edad; preguntadle  l; l hablar de s.

 22 Esto dijeron sus padres, porque tenian miedo de los Judos: porque ya los 
Judos habian resuelto que si alguno confesase ser l el Mesas, fuese fuera 
de la sinagoga.

 23 Por eso dijeron sus padres: Edad tiene; preguntadle  l.

 24 As que, volvieron  llamar al hombre que habia sido ciego, y dijronle: 
D gloria  Dios; nosotros sabemos que este hombre es pecador.

 25 Entnces l respondi, y dijo: Si es pecador, no [lo] s: una cosa s, 
que habiendo yo sido ciego, ahora veo.

 26 Y volvironle  decir: Qu te hizo? Cmo te abri los ojos?

 27 Respondiles: Ya os [lo] he dicho, y no habeis atendido: por qu [lo] 
quereis otra vez oir? Quereis tambien vosotros haceros sus discpulos?

 28 Y le ultrajaron, y dijeron: T seas su discpulo: que nosotros discpulos 
de Moiss somos.

 29 Nosotros sabemos que  Moiss habl Dios: mas este no sabemos de donde 
es.

 30 Respondi aquel hombre, y djoles: Por cierto, maravillosa cosa es esta, 
que vosotros no sabeis de donde sea, y [ m] me abri los ojos.

 31 Y sabemos que Dios no oye  los pecadores: mas si alguno es temeroso de 
Dios, y hace su voluntad,  este oye.

 32 Desde el siglo no fu oido, que abriese alguno los ojos de uno que naci 
ciego.

 33 Si este no fuera [venido] de Dios, no pudiera hacer nada.

 34 Respondieron, y dijronle: En pecados eres nacido todo: y t nos 
enseas? Y echronle fuera.

 35 Oy Jesus que le habian echado fuera: y hallndole, djole: Crees t en 
el Hijo de Dios?

 36 Respondi l, y dijo: Quin es, Seor, para que crea en l?

 37 Y djole Jesus: Y le has visto, y el que habla contigo, l es.

 38 Y l dice: Creo, Seor. Y adorle.

 39 Y dijo Jesus: Yo, para juicio he venido  este mundo, para que los que no 
ven, vean; y los que ven, sean cegados.

 40 Y [algunos] de los Farisos que estaban con l oyeron esto, y dijronle: 
Somos nosotros tambien ciegos?

 41 Djoles Jesus: Si fuerais ciegos, no tuvierais pecado; mas ahora porque 
decs: Vemos; por tanto vuestro pecado permanece.



CAPITULO 10.

 1 DE cierto, de cierto os digo [que] el que no entra por la puerta en el 
corral de las ovejas, mas sube por otra parte, el tal es ladron y robador.

 2 Mas el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es.

 3 A este abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y  sus ovejas llama por 
nombre y las saca.

 4 Y como ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas: y las 
ovejas le siguen, porque conocen su voz.

 5 Mas al extrao no seguirn, ntes huirn de l; porque no conocen la voz 
de los extraos.

 6 Esta parbola les dijo Jesus; mas ellos no entendieron qu era lo que les 
decia.

 7 Volviles pues Jesus  decir: De cierto, de cierto os digo, que yo soy la 
puerta de las ovejas.

 8 Todos los que ntes de m vinieron, ladrones son y robadores; mas no los 
oyeron las ovejas.

 9 Yo soy la puerta: el que por m entrare, ser salvo; y entrar, y saldr, 
y hallar pastos.

 10 El ladron no viene sino para hurtar, y matar, y destruir [las ovejas:] yo 
he venido para que tengan vida, y para que [la] tengan en abundancia.

 11 Yo soy el buen pastor: el buen pastor su vida da por [sus] ovejas.

 12 Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las 
ovejas, ve al lobo que viene, y deja las ovejas, y huye; y el lobo las 
arrebata, y esparce las ovejas.

 13 As que el asalariado huye, porque es asalariado, y no tiene cuidado de 
las ovejas.

 14 Yo soy el buen pastor; y conozco mis [ovejas,] las mias me conocen.

 15 Como el Padre me conoce [ m,] y yo conozco al Padre: y pongo mi vida 
por las ovejas.

 16 Tambien tengo otras ovejas que no son de este redil: aquellas tambien me 
conviene traer, y oirn mi voz; y habr un rebao, y un pastor.

 17 Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla  tomar.

 18 Nadie me la quita, mas yo la pongo de m mismo; [porque] tengo poder para 
ponerla, y tengo poder para volverla  tomar. Este mandamiento recib de mi 
Padre.

 19 Y volvi  haber disension entre los Judos por estas palabras.

 20 Y muchos de ellos decian: Demonio tiene, y est fuera de s: ^para qu 
le os?

 21 Decian otros: Estas palabras no son de endemoniado: puede el demonio 
abrir los ojos de los ciegos?

 22 Y se hacia la fiesta de la dedicacion en Jerusalem, y era invierno.

 23 Y Jesus andaba en el templo por el portal de Salomon.

 24 Y roderonle los Judos, y dijronle: Hasta cundo nos has de turbar el 
alma? Si t eres el Cristo, dnos[lo] abiertamente.

 25 Respondiles Jesus: Os [lo] he dicho, y no creeis: las obras que yo hago 
en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de m.

 26 Mas vosotros no creeis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho.

 27 Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen;

 28 Y yo les doy vida eterna; y no perecern para siempre, ni nadie las 
arrebatar de mi mano.

 29 Mi Padre que me [las] di, mayor que todos es: y nadie [las] puede 
arrebatar de la mano de mi Padre.

 30 Yo y el Padre una cosa somos.

 31 Entnces volvieron  tomar piedras los Judos para apedrearle.

 32 Respondiles Jesus: Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre, por 
cul obra de esas me apedreais?

 33 Respondironle los Judos, diciendo: Por buena obra no te apedreamos sino 
por la blasfemia; y porque t, siendo hombre, te haces Dios.

 34 Respondiles Jesus: No est escrito en vuestra ley: Yo dije: Dioses 
sois?

 35 Si dijo dioses  aquellos,  los cuales fu hecha palabra de Dios, y la 
escritura no puede ser quebrantada:

 36 A [m ] quien el Padre santific, y envi al mundo, vosotros decs: T 
blasfemas; porque dije: Hijo de Dios soy?

 37 Si no hago obras de mi Padre, no me creais.

 38 Mas si [las] hago, aunque  m no creais, creed  las obras, para que 
conozcais y creais que el Padre est en m, y yo en el Padre.

 39 Y procuraban otra vez prenderle; mas l se sali de sus manos.

 40 Y volvise tras el Jordan,  aquel lugar donde primero habia estado 
bautizando Juan, y estvose all.

 41 Y muchos venian  l, y decian: Juan  la verdad ninguna seal hizo; mas 
todo lo que Juan dijo de este era verdad.

 42 Y muchos creyeron all en l.



CAPITULO 11.

 1 ESTABA entnces enfermo uno [llamado] Lzaro, de Bethania, la alda de 
Mara y de Marta su hermana.

 2 (Y Mara, cuyo hermano Lzaro estaba enfermo, era la que ungi al Seor 
con ungento, y limpi sus pis con sus cabellos.)

 3 Enviaron pues sus hermanas  l, diciendo: Seor, h aqu, el que amas 
est enfermo.

 4 Y oyndo[lo] Jesus, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, mas por 
gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.

 5 Y amaba Jesus  Marta, y  su hermana, y  Lzaro.

 6 Como oy, pues, que estaba enfermo, quedse aun dos dias en aquel lugar 
donde estaba.

 7 Luego, despues de esto, dijo  [sus] discpulos: Vamos  Juda otra vez.

 8 Dcenle los discpulos: Rab, ahora procuraban los Judos apedrearte; y 
otra vez vas all?

 9 Respondi Jesus: No tiene el dia doce horas? El que anduviere de dia, no 
tropieza; porque ve la luz de este mundo.

 10 Mas el que anduviere de noche tropieza: porque no hay luz en l.

 11 Dicho esto, dceles despues: Lzaro nuestro amigo duerme; mas voy  
despertarle del sueo.

 12 Dijeron entnces sus discpulos: Seor, si duerme, salvo estar.

 13 Mas [esto] decia Jesus de la muerte de l; y ellos pensaron que hablaba 
del reposar del sueo.

 14 Entnces, pues, Jesus les dijo claramente: Lzaro es muerto:

 15 Y hulgome por vosotros, que yo no haya estado all, para que creais. Mas 
vamos  l.

 16 Dijo entnces Toms, el que se dice el Ddimo,  sus condiscpulos: Vamos 
tambien nosotros, para que muramos con l.

 17 Vino pues Jesus, y hall que habia ya cuatro dias [que estaba] en el 
sepulcro,

18 Y Bethania estaba cerca de Jerusalem como quince estadios^.

 19 Y muchos de los Judos habian venido  Marta y  Mara,  consolarlas de 
su hermano.

 20 Entnces Marta, como oy que Jesus venia, sali  encontrarle; mas Mara 
se estuvo en casa.

 21 Y Marta dijo  Jesus: Seor, si hubieses estado aqu, mi hermano no fuera 
muerto.

 22 Mas tambien s ahora, que todo lo que pidieres de Dios, te dar Dios.

 23 Dcele Jesus: Resucitar tu hermano.

 24 Marta le dice: Yo s que resucitar en la resurreccion en el dia 
postrero.

 25 Dcele Jesus: Yo soy la resurreccion y la vida: el que cree en m, aun 
que este muerto, vivir.

 26 Y todo aquel que vive, y cree en m, no morir eternamente. Crees esto?

 27 Dcele: S, Seor, yo he creido que t eres el Cristo, el Hijo de Dios, 
que has venido al mundo.

 28 Y esto dicho, fuse, y llam en secreto  Mara su hermana, diciendo: El 
maestro est aqu, y te llama.

 29 Ella, como [lo] oy, levntase prestamente, y viene  l.

 30 (Que aun no habia llegado Jesus  la alda, mas estaba en aquel lugar 
donde Marta le habia encontrado.)

 31 Entnces los Judos que estaban en casa con ella, y la consolaban, como 
vieron que Mara se habia levantado prestamente, y habia salido, siguironla, 
diciendo: Va al sepulcro  llorar all.

 32 Mas Mara como vino donde estaba Jesus, vindole, derribse  sus pis 
dicindole: Seor, si hubieras estado aqu, no fuera muerto mi hermano.

 33 Jesus entnces, como la vi llorando, y  los Judos que habian venido 
juntamente con ella llorando, se conmovi en espritu, y turbse.

 34 Y dijo: Dnde le pusisteis? Dcenle: Seor, ven, y ve[lo.]

 35 [Y] llor Jesus.

 36 Dijeron entnces los Judos: Mirad como le amaba.

 37 Y algunos de ellos dijeron: No podia este, que abri los ojos del ciego, 
hacer que este no muriera?

 38 Y Jesus conmovindose otra vez en s mismo, vino al sepulcro: era una 
cueva, la cual tenia una piedra encima.

 39 Dice Jesus: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que se habia muerto 
le dice: Seor, hiede ya; que es de cuatro dias.

 40 Jesus le dice: No te he dicho que si creyeres, vers la gloria de Dios?

 41 Entnces quitaron la piedra de donde el muerto habia sido puesto: y 
Jesus, alzando los ojos arriba, dijo: Padre, gracias te doy que me has oido.

 42 Que yo sabia que siempre me oyes; mas por causa de la compaa que esta 
alrededor, [lo] dije, para que crean que t me has enviado.

 43 Y habiendo dicho estas cosas, clam  gran voz: Lzaro, ven fuera.

 44 Y el que habia estado muerto, sali, atadas las manos y los pis con 
vendas; y su rostro estaba envuelto en un sudario. Dceles Jesus: Desatadle, 
y dejadle ir.

 45 Entnces muchos de los Judos que habian venido  Mara, y habian visto 
lo que habia hecho Jesus, creyeron en l.

 46 Mas algunos de ellos fueron  los Farisos, y dijronles lo que Jesus 
habia hecho.

 47 Entnces los pontfices, y los Farisos juntaron concilio; y decian: Qu 
hacemos? porque este hombre hace muchas seales.

 48 Si le dejamos as, todos creern en l; y vendrn los Romanos, y quitarn 
nuestro lugar y la nacion.

 49 Y Caifs, uno de ellos, sumo pontfice de aquel ao, les dijo: Vosotros 
no sabeis nada;

 50 Ni pensais que nos conviene que un hombre muera por el pueblo, y no que 
toda la nacion se pierda.

 51 Mas esto no lo dijo de s mismo; sino que, como era el sumo pontfice de 
aquel ao, profetiz que Jesus habia de morir por la nacion;

 52 Y no solamente por aquella nacion, mas tambien para que juntase en uno 
los hijos de Dios que estaban derramados.

 53 As que desde aquel dia consultaban juntos de matarle.

 54 Por tanto Jesus ya no andaba manifiestamente entre los Judos; mas fuese 
de all  la tierra que est junto al desierto,  una ciudad que se llama 
Ephraim: y estbase all con sus discpulos.

 55 Y la Pascua de los Judos estaba cerca: y muchos subieron de aquella 
tierra  Jerusalem ntes de la Pascua, para purificarse.

 56 Y buscaban  Jesus, y hablaban los unos con los otros estando en el 
templo: Qu os parece, que no vendr  la fiesta?

 57 Y los pontfices y los Farisos habian dado mandamiento, que, si alguno 
supiese donde estuviera, [lo] manifestase para que le prendiesen:



CAPITULO 12.

 1 Y JESUS, seis dias ntes de la Pascua, vino  Bethania, donde estaba 
Lzaro que habia sido muerto, al cual [Jesus] habia resucitado de los 
muertos. 

 2 E hicironle all una cena; y Marta serva, y Lzaro era uno de los que 
estaban sentados  la mesa juntamente con l.

 3 Entnces Mara tom una libra de ungento de nardo liquido de mucho 
precio, y ungi los pis de Jesus, y limpi sus pis con sus cabellos: y la 
casa se llen del olor del ungento.

 4 Y dijo uno de sus discpulos, Jdas Iscariote, [hijo] de Simon, el que le 
habia de entregar:

 5 Por qu no se ha vendido este ungento por trescientos dineros, y se di 
 los pobres?

 6 Mas dijo esto, no por el cuidado que l tenia de los pobres, sino porque 
era ladron, y tenia la bolsa, y traia lo que se echaba [en ella.]

 7 Entnces Jesus dijo: Djala: para el dia de mi sepultura ha guardado esto.

 8 Porque  los pobres siempre los teneis con vosotros, mas  m no siempre 
me teneis.

 9 Entnces mucha gente de los Judos entendi que l estaba all: y vinieron 
no solamente por causa de Jesus, mas tambien por ver  Lzaro, al cual habia 
resucitado de los muertos.

 10 Consultaron asimismo los prncipes de los sacerdotes, de matar tambien  
Lzaro:

 11 Porque muchos de los Judos iban y creian en Jesus por causa de l.

 12 El siguiente dia mucha gente que habia venido al dia de la fiesta, como 
oyeron que Jesus venia  Jerusalem,

 13 Tomaron ramos de palmas, y salieron  recibirle, y clamaban: Hosanna, 
Bendito el que viene en el nombre del Seor, el Rey de Israel.

 14 Y hall Jesus un asnillo, y se sent sobre l, como est escrito:

 15 No temas, hija de Sion; h aqu tu Rey viene sentado sobre un pollino de 
asna.

 16 Estas cosas no las entendieron sus discpulos de primero: empero cuando 
Jesus fu glorificado, entnces se acordaron que estas cosas estaban escritas 
de l, y que le hicieron estas cosas.

 17 Y la gente que estaba con l, daba testimonio de cuando llam  Lzaro 
del sepulcro, y le resucit de los muertos.

 18 Por lo cual tambien habia venido la gente  recibirle; porque habia oido 
que l habia hecho esta seal.

 19 Mas los Farisos dijeron entre s: Veis que nada aprovechais? h aqu 
que el mundo se va tras de l.

 20 Y habia ciertos Griegos de los que habian subido  adorar en el dia de la 
fiesta.

 21 Estos, pues se llegaron  Felipe, que era de Bethsaida de Galila, y 
rogronle, diciendo: Seor, queramos ver  Jesus.

 22 Vino Felipe, y djolo  Andrs: Andrs entnces, y Felipe, [lo] dicen  
Jesus.

 23 Entnces Jesus les respondi, diciendo: La hora viene en que el Hijo del 
hombre ha de ser glorificado.

 24 De cierto, de cierto os digo que si el grano de trigo no cae en la 
tierra, y muere, l solo queda; mas si muriere, mucho fruto lleva.

 25 El que ama su vida, la perder; y el que aborrece su vida en este mundo, 
para vida eterna la guardar.

 26 Si alguno me sirve, sgame; y donde yo estuviere, all tambien estar mi 
servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrar.

 27 Ahora est turbada mi alma: y qu dir? Padre, slvame de esta hora: mas 
por esto he venido en esta hora.

 28 Padre, glorifica tu nombre.  Entnces vino una voz del cielo: Y [le] he 
glorificado, y [le] glorificar otra vez.

 29 Y la gente que estaba presente, y [la] habia oido, decia que habia sido 
trueno; otros decian: Angel le ha hablado.

 30 Respondi Jesus, y dijo: No ha venido esta voz por mi causa, mas por 
causa de vosotros.

 31 Ahora es el juicio de este mundo: ahora el prncipe de este mundo ser 
echado fuera.

 32 Y yo, si fuere levantado de la tierra,  todos traer  m mismo.

 33 Y esto decia dando  entender de qu muerte habia de morir.

 34 Respondile la gente: Nosotros hemos oido de la ley: Que el Cristo 
permanece para siempre: Cmo pues dices t: Conviene que el Hijo del hombre 
sea levantado? Quin es este Hijo del hombre?

 35 Entnces Jesus les dice: Aun por un poco estar la luz entre vosotros: 
andad entre tanto que teneis luz, porque no os sorprendan las tinieblas; 
porque el que anda en tinieblas, no sabe donde va.

 36 Entre tanto que teneis la luz, creed en la luz, para que seais hijos de 
luz. Estas cosas habl Jesus, y fuse, y escondise de ellos.

 37 Empero habiendo hecho delante de ellos tantas seales, no creian en l:

 38 Para que se cumpliese el dicho que dijo el profeta Isaas: Seor, quin 
ha creido  nuestro dicho, y el brazo del Seor  quien es revelado?

 39 Por esto no podian creer, porque otra vez dijo Isaas:

 40 Ceg los ojos de ellos, y endureci su corazon; porque no vean con los 
ojos, y entiendan de corazon, y se conviertan, y yo los sane.

 41 Estas cosas dijo Isaas, cuando vi su gloria, y habl de l.

 42 Con todo eso aun de los prncipes muchos creyeron en l; mas por causa de 
los Farisos no [lo] confesaban, por no ser echados de la sinagoga.

 43 Porque amaban ms la gloria de los hombres que la gloria de Dios.

 44 Mas Jesus clam y dijo: El que cree en m, no cree en m, sino en el que 
me envi.

 45 Y el que me ve, ve al que me envi.

 46 Yo [la] luz he venido al mundo, para que todo aquel que cree en m, no 
permanezca en tinieblas.

 47 Y el que oyere mis palabras, y no [las] creyere, yo no le juzgo; porque 
no he venido  juzgar al mundo, sino  salvar al mundo.

 48 El que me desecha, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue: la 
palabra que he hablado, ella le juzgar en el dia postrero.

 49 Porque yo no he hablado de m mismo: mas el Padre que me envi, l me di 
mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar.

 50 Y s que su mandamiento es vida eterna: as que lo que yo hablo, como el 
Padre me lo ha dicho, as hablo.



CAPITULO 13.

 1 ANTES de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesus que su hora habia venido 
para que pasase de este mundo al Padre, como habia amado  los suyos, que 
estaban en el mundo, amlos hasta el fin.

 2 Y la cena acabada, como el diablo ya habia metido en el corazon de Judas, 
[hijo] de Simon, Iscariote, que le entregase,

 3 Sabiendo Jesus que el Padre le habia dado todas las cosas en las manos, y 
que habia salido de Dios, y  Dios iba,

 4 Levntase de la cena, y qutase su ropa, y tomando una toalla, cise.

 5 Y luego puso agua en un lebrillo, y comenz  lavar los pis de los 
discpulos, y  limpiar[los] con la toalla con que estaba ceido.

 6 Entnces vino  Simon Pedro, y Pedro le dice: Seor, t me lavas los 
pis?

 7 Respondi Jesus, y djole: Lo que yo hago, tu no entiendes ahora; mas [lo] 
entenders despues.

 8 Dcele Pedro: No me lavars los pis jams. Respondile Jesus: Si no te 
lavare, no tendrs parte conmigo.

 9 Dcele Simon Pedro: Seor, no solo mis pis, mas aun las manos, y la 
cabeza.

 10 Dcele Jesus: El que est lavado, no necesita sino que lave los pis, mas 
est todo limpio. Y vosotros limpios estais, aunque no todos.

 11 Porque sabia quin le habia de entregar; por eso dijo: No estais limpios 
todos.

 12 As que, despues que les hubo lavado los pis, y tomado su ropa, 
volvindose  sentar  la mesa, djoles: Sabeis lo que os he hecho?

 13 Vosotros me llamais Maestro y Seor; y decs bien, porque [lo] soy:

 14 Pues si yo, el Seor y el Maestro, he lavado vuestros pis, vosotros 
tambien debeis lavar los pis los unos  los otros.

 15 Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros tambien 
hagais.

 16 De cierto, de cierto os digo: El siervo no es mayor que su seor; ni el 
apstol es mayor que el que le envi.

 17 Si sabeis estas cosas, bienaventurados seris, si las hiciereis.

 18 No hablo de todos vosotros; yo s los que he elegido: mas para que se 
cumpla la escritura: El que come pan conmigo, levant contra mi su calcaar.

 19 Desde ahora os lo digo ntes que se haga, para que cuando se hiciere, 
creais que yo soy.

 20 De cierto, de cierto os digo [que] el que recibe al que yo enviare,  m 
recibe; y el que  m recibe, recibe al que me envi.

 21 Como hubo dicho Jesus esto, fu conmovido^ en el espritu, y protest, y 
dijo: De cierto, de cierto os digo que uno de vosotros me ha de entregar.

 22 Entnces los discpulos mirbanse los unos  los otros, dudando de quin 
decia.

 23 Y uno de sus discpulos, al cual Jesus amaba, estaba recostado en el seno 
de Jesus.

 24 A este pues hizo seas Simon Pedro, para que preguntase quien era aquel 
de quien decia.

 25 El entnces recostndose sobre el pecho de Jesus, dcele: Seor, quin 
es?

 26 Respondi Jesus: Aquel es  quien yo diere el pan mojado: y mojando el 
pan, di[le]  Jdas Iscariote, [hijo] de Simon.

 27 Y tras el bocado Satans entr en l. Entnces Jesus le dice: Lo que 
haces, haz[lo] mas presto.

 28 Mas ninguno de los que estaban  la mesa entendi  qu propsito le dijo 
esto.

 29 Porque los unos pensaban, porque Jdas tenia la bolsa, que Jesus le 
decia: Compra lo que necesitamos para la fiesta; , que diese algo para los 
pobres.

 30 Como l pues hubo tomado el bocado, luego sali; y era [ya] noche.

 31 Entnces como l sali, dijo Jesus: Ahora es glorificado el Hijo del 
hombre, y Dios es glorificado en l.

 32 Si Dios es glorificado en l, Dios tambien le glorificar en s mismo; y 
luego le glorificar.

 33 Hijitos, aun un poco estoy con vosotros. Me buscaris; mas, como dije  
los Judos: Donde yo voy, vosotros no podeis venir; as digo  vosotros 
ahora.

 34 Un mandamiento nuevo os doy: Que os ameis unos  otros: como os he amado, 
que tambien [os] ameis los unos  los otros.

 35 En esto conocern todos que sois mis discpulos, si tuviereis amor los 
unos con los otros.

 36 Dcele Simon Pedro: Seor, adnde vas? Respondile Jesus: Donde yo voy, 
no me puedes ahora seguir; mas me seguirs despues.

 37 Dcele Pedro: Seor, por qu no te puedo seguir ahora? mi alma pondr 
por t.

 38 Respondile Jesus: Tu alma pondrs por mi? De cierto, de cierto te digo, 
[que] no cantar el gallo, sin que me hayas negado tres veces.



CAPITULO 14.

 1 NO se turbe vuestro corazon: creeis en Dios, creed tambien en m.

 2 En la casa de mi padre muchas moradas hay; de otra manera, os [lo] hubiera 
dicho: voy pues  preparar lugar para vosotros.

 3 Y si me fuere, y os aparejare lugar, vendr otra vez, y os tomar  m 
mismo; para que donde yo estoy, vosotros tambien esteis.

 4 Y sabeis  donde yo voy, y sabeis el camino.

 5 Dcele Toms: Seor, no sabemos adonde vas: cmo pues podemos saber el 
camino?

 6 Jesus le dice: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida: nadie viene al 
Padre, sino por m.

 7 Si me conocieseis, tambien  mi Padre conocierais: y desde ahora le 
conoceis, y le habeis visto.

 8 Dcele Felipe: Seor, mustranos al Padre, y nos basta.

 9 Jesus le dice: Tanto tiempo [ha que] estoy con vosotros, y no me has 
conocido, Felipe? El que me ha visto, ha visto al Padre. Como, pues, dices 
t: Mustranos al Padre?

 10 No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en m? Las palabras que yo 
os hablo, no [las] hablo de m mismo: mas el Padre que est en m, l hace 
las obras.

 11 Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en m; de otra manera creedme 
por las mismas obras.

 12 De cierto, de cierto os digo [que] el que en m cree, las obras que yo 
hago tambien el [las] har, y mayores que estas har; porque yo voy al Padre:

 13 Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, esto har; para que el 
Padre sea glorificado en el Hijo.

 14 Si algo pidiereis en mi nombre, yo [lo] har.

 15 Si me amais, guardad mis mandamientos:

 16 Y yo rogar al Padre, y os dar otro Consolador, para que est con 
vosotros para siempre;

 17 Al Espritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le 
ve, ni le conoce; mas vosotros le conoceis, porque est con vosotros, y ser 
en vosotros.

 18 No os dejar hurfanos: vendr  vosotros.

 19 Aun un poquito, y el mundo no me ver ms; empero vosotros me veris: 
porque yo vivo, y vosotros tambien viviris.

 20 En aquel dia vosotros conoceris que yo [estoy] en mi Padre, y vosotros 
en m, y yo en vosotros.

 21 El que tiene mis mandamientos, y los guarda, aquel es el que me ama: y el 
que me ama, ser amado de mi Padre, y yo le amar, y me manifestar  l.

 22 Dcele Jdas, no el Iscariote: Seor, qu hay porque te hayas de 
manifestar  nosotros, y no al mundo?

 23 Respondi Jesus, y djole: El que me ama, mi palabra guardar; y mi Padre 
le amar, y vendrmos  l, y harmos con l morada.

 24 El que no me ama, no guarda mis palabras: y la palabra que habeis oido no 
es mia, sino del Padre que me envi.

 25 Estas cosas os he hablado estando con vosotros.

 26 Mas el Consolador, el Espritu Santo, al cual el Padre enviar en mi 
nombre, el os ensear todas las cosas, y os recordar todas las cosas que os 
he dicho.

 27 La paz os dejo, mi paz os doy: no como el mundo [la] da, yo os [la] doy: 
no se turbe vuestro corazon, ni tenga miedo.

 28 Habeis oido como yo os he dicho: Voy, y vengo  vosotros. Si me amaseis, 
ciertamente os gozariais porque he dicho que voy al Padre: porque el Padre 
mayor es que yo.

 29 Y ahora os [lo] he dicho ntes que se haga, para que cuando se hiciere, 
creais.

 30 Ya no hablar mucho con vosotros: porque viene el prncipe de este mundo; 
mas no tiene nada en m.

 31 Empero para que conozca el mundo que amo al Padre, y que como el Padre me 
di el mandamiento, as hago. Levantos, vamos de aqu.



CAPITULO 15.

 1 YO soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.

 2 Todo pmpano que en m no lleva fruto, le quitar; y todo aquel que lleva 
fruto, le limpiar, para que lleve ms fruto.

 3 Ya vosotros sois limpios por la palabra que os he hablado.

 4 Estad en m, y yo [estar] en vosotros. Como el pmpano no puede llevar 
fruto de s mismo, si no estuviere en la vid, as ni vosotros, si no 
estuviereis en m.

 5 Yo soy la vid, vosotros los pmpanos: el que est en m, y yo en l, este 
lleva mucho fruto: (porque sin m nada podeis hacer.)

 6 El que en m no estuviere, ser echado fuera como [mal] pmpano, y se 
secar: y los cogen, y [los] echan en el fuego, y arden.

 7 Si estuviereis en m, y mis palabras estuvieren en vosotros, todo lo que 
quisiereis pediris, y os ser hecho.

 8 En esto es glorificado mi Padre, [en] que lleveis mucho fruto, y seais 
[as] mis discpulos.

 9 Como el Padre me am, tambien yo os he amado: estad en mi amor.

 10 Si guardareis mis mandamientos, estaris en mi amor; como yo tambien he 
guardado los mandamientos de mi Padre, y estoy en su amor.

 11 Estas cosas os he hablado, para que mi gozo est en vosotros, y vuestro 
gozo sea cumplido.

 12 Este es mi mandamiento: Que os ameis los unos  los otros, como [yo] os 
he amado.

 13 Nadie tiene mayor amor que este, que ponga alguno su vida por sus amigos.

 14 Vosotros sois mis amigos, si hiciereis las cosas que yo os mando.

 15 Ya no os dir siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su seor: mas 
os he dicho amigos, porque todas las cosas que o de mi Padre, os he hecho 
notorias.

 16 No me elegisteis vosotros [ m,] mas yo os eleg  vosotros; y os he 
puesto para que vayais y lleveis fruto, y vuestro fruto permanezca: para que 
todo lo que pidiereis del Padre en mi nombre, [l] os lo d.

 17 Esto os mando: Que os ameis los unos  los otros.

 18 Si el mundo os aborrece, sabed que  m me aborreci ntes que  
vosotros.

 19 Si fuerais del mundo, el mundo amaria lo suyo: mas porque no sois del 
mundo, ntes yo os eleg del mundo, por eso os aborrece el mundo.

 20 Acordos de la palabra que yo os he dicho: No es el siervo mayor que su 
seor. Si  m me han perseguido, tambien  vosotros perseguirn; si han 
guardado mi palabra, tambien guardarn la vuestra.

 21 Mas todo esto os harn por causa de mi nombre; porque no conocen al que 
me ha enviado.

 22 Si no hubiera venido, ni les hubiera hablado, no tendrian pecado; mas 
ahora no tienen excusa de su pecado.

 23 El que me aborrece, tambien  mi Padre aborrece.

 24 Si no hubiese hecho entre ellos obras cuales ningun otro ha hecho, no 
tendrian pecado; mas ahora, y [las] han visto, y me aborrecen  m, y  mi 
Padre.

 25 Mas para que se cumpla la palabra que est escrita en su ley: Que sin 
causa me aborrecieron.

 26 Empero cuando viniere el Consolador, el cual yo os enviar del Padre, el 
Espritu de verdad, el cual procede del Padre, l dar testimonio de m.

 27 Y vosotros daris testimonio, porque estais conmigo desde el principio.



CAPITULO 16.

 1 ESTAS cosas os he hablado, para que no os escandaliceis.

 2 Os echarn de las sinagogas: y aun viene la hora, cuando cualquiera que os 
matare, pensar que hace servicio  Dios.

 3 Y estas cosas os harn, porque no conocen al Padre ni  m.

 4 Mas os he dicho esto, para que cuando aquella hora viniere, os acordeis 
que yo os lo habia dicho: esto empero no os lo dije al principio, porque yo 
estaba con vosotros.

 5 Mas ahora voy al que me envi, y ninguno de vosotros me pregunta: Adnde 
vas?

 6 Antes porque os he hablado estas cosas, tristeza ha henchido vuestro 
corazon.

 7 Empero yo os digo la verdad: Os es necesario que yo vaya; porque si yo no 
fuese, el Consolador no vendria  vosotros: mas si yo fuere os le enviar.

 8 Y cuando l viniere, redargir al mundo de pecado, y de justicia, y de 
juicio:

 9 De pecado ciertamente, por cuanto no creen en m:

 10 Y de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veris ms:

 11 Y de juicio, por cuanto el prncipe de este mundo [ya] es juzgado.

 12 Aun tengo muchas cosas que deciros, mas ahora no [las] podeis llevar,

 13 Pero cuando viniere aquel Espritu de verdad, l os guiar  toda verdad; 
porque no hablar de s mismo, sino que hablar todo lo que oyere; y os har 
saber las cosas que han de venir.

 14 El me glorificar, porque tomar de lo mio, y os [lo] har saber.

 15 Todo lo que tiene el Padre, mio es: por eso dije que tomar de lo mio, y 
os [lo] har saber.

 16 Un poquito, y no me veris: y otra vez un poquito, y me veris: porque yo 
voy al Padre.

 17 Entnces dijeron [algunos] de sus discpulos unos  otros: Qu es esto 
que nos dice: Un poquito, y no me veris: y otra vez un poquito y me veris; 
y, porque yo voy al Padre?

 18 Decian pues: Qu es esto que dice: Un poquito? No entendemos lo que 
habla.

 19 Y conoci Jesus que le querian preguntar, y djoles: Preguntais entre 
vosotros de esto que dije, Un poquito, y no me veris; y otra vez un poquito, 
y me veris?

 20 De cierto, de cierto os digo que vosotros lloraris y lamentaris, y el 
mundo se alegrar: empero aunque vosotros estaris tristes, vuestra tristeza 
se tornar en gozo.

 21 La mujer cuando pare, tiene dolor, porque es venida su hora; mas despues 
que ha parido un nio, ya no se acuerda de la apretura, por el gozo de que 
haya nacido un hombre en el mundo.

 22 Tambien, pues, vosotros ahora  la verdad teneis tristeza: mas otra vez 
os ver, y se gozar vuestro corazon, y nadie quitar de vosotros vuestro 
gozo.

 23 Y aquel dia no me preguntaris nada. De cierto, de cierto os digo que 
todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os [lo] dar.

 24 Hasta ahora nada habeis pedido en mi nombre: pedid, y recibiris, para 
que vuestro gozo sea cumplido.

 25 Estas cosas os he hablado en proverbios: mas viene la hora cuando ya no 
os hablar por proverbios, sino que claramente os anunciar de mi Padre.

 26 Aquel dia pediris en mi nombre; y no os digo, que yo rogar al Padre por 
vosotros:

 27 Porque el misino Padre os ama, por cuanto vosotros me amasteis, y habeis 
creido que yo sal de Dios.

 28 Sal del Padre, y he venido al mundo; otra vez dejo el mundo, y voy al 
Padre.

 29 Dcenle sus discpulos: H aqu ahora hablas claramente, y ningun 
proverbio dices.

 30 Ahora entendemos que sabes todas las cosas, y no necesitas que nadie te 
pregunte: en esto creemos que has salido de Dios.

 31 Respondiles Jesus: Ahora creeis?

 32 H aqu la hora viene, y ha venido que seris esparcidos cada uno por su 
parte, y me dejaris solo: mas no estoy solo, porque el Padre est conmigo.

 33 Estas cosas os he hablado para que en m tengais paz: en el mundo 
tendris apretura; mas confiad, yo he vencido  mundo.



CAPITULO 17.

 1 ESTAS cosas habl Jesus y levantados los ojos al cielo, dijo: Padre, la 
hora es llegada; glorifica  tu Hijo; para que tambien tu Hijo te glorifique 
 t:

 2 Como le has dado la potestad de toda carne, para que de vida eterna  
todos los que le diste.

 3 Esta empero es la vida eterna: Que te conozcan solo Dios verdadero, y  
Jesu-Cristo, al cual has enviado.

 4 Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que 
hiciese.

 5 Ahora pues, Padre, glorifcame t cerca de t mismo con aquella gloria que 
tuve cerca de t ntes que el mundo fuese.

 6 He manifestado tu nombre  los hombres que del mundo me diste: tuyos eran, 
y me los diste, y guardaron tu palabra.

 7 Ahora han conocido que todas las cosas que me diste, son de t.

 8 Porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos [las] recibieron, y 
han conocido verdaderamente que sal de t, y han creido que t me enviaste.

 9 Yo ruego por ellos: no ruego por el mundo, sino por los que me diste, 
porque tuyos son.

 10 Y todas mis cosas son tus cosas, y tus cosas son mis cosas: y he sido 
glorificado en ellas.

 11 Y ya no estoy en el mundo; mas estos estn en el mundo, y yo  t vengo. 
Padre santo,  los que me has dado, gurdalos por tu nombre, para que sean 
una cosa, como tambien nosotros.

 12 Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre;  los 
que me diste, yo los guard y ninguno de ellos se perdi, sino el hijo de 
perdicion, para que la escritura se cumpliese.

 13 Mas ahora vengo  t; y hablo esto en el mundo, para que tengan mi gozo 
cumplido en s mismos.

 14 Yo les he dado tu palabra, y el mundo los aborreci; porque no son del 
mundo, como tampoco yo soy del mundo.

 15 No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal.

 16 No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.

 17 Santifcalos en tu verdad: tu palabra es [la] verdad.

 18 Como t me enviaste al mundo, tambien yo los he enviado al mundo.

 19 Y por ellos yo me santifico  m mismo; para que tambien ellos sean 
santificados en verdad.

 20 Mas no ruego solamente por estos, sino tambien por los que han de creer 
en m por la palabra de ellos;

 21 Para que todos sean una cosa: como t, oh Padre, en m, y yo en t, que 
tambien ellos sean en nosotros una cosa: para que el mundo crea que t me 
enviaste.

 22 Y yo, la gloria que me diste, les he dado; para que sean una cosa, como 
tambien nosotros somos una cosa.

23 Yo en ellos, y t en m, para que sean consumadamente una cosa, que el 
mundo conozca que t me enviaste, que los has amado, como tambien  m me has 
amado.

 24 Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, ellos estn 
tambien conmigo; para que vean mi gloria que me has dado: por cuanto me has 
amado desde ntes de la constitucion del mundo.

 25 Padre justo, el mundo no te ha conocido: mas yo te he conocido, y estos 
han conocido que t me enviaste.

 26 Y yo les he manifestado tu nombre, y manifestar[lo aun;] para que el 
amor, con que me has amado, est en ellos, y yo en ellos.



CAPITULO 18.

 1 COMO Jesus hubo dicho estas cosas, salise con sus discpulos tras el 
arroyo de Cedron, donde estaba un huerto, en el cual entr Jesus, y sus 
discpulos.

 2 Y tambien Jdas, el que le entregaba, sabia aquel lugar, porque muchas 
veces Jesus se juntaba all con sus discpulos.

 3 Jdas, pues, tomando una compaa [de soldados,] y ministros de los 
pontfices y de los Farisos, vino all con linternas y antorchas, y con 
armas.

 4 Empero Jesus, sabiendo todas las cosas que habian de venir sobre l, sali 
delante, y djoles: A quin buscais?

 5 Respondironle: A Jesus Nazareno. Dceles Jesus: Yo soy. (Y estaba tambien 
con ellos Jdas el que le entregaba.)

 6 Y como les dijo: Yo soy, volvieron atrs, y cayeron en tierra.

 7 Volviles, pues,  preguntar: A quin buscais? Y ellos dijeron: A Jesus 
Nazareno.

 8 Respondi Jesus: [Ya] os he dicho que yo soy: pues si  m buscais, dejad 
ir  estos:

 9 Para que se cumpliese la palabra que habia dicho: De los que me diste, 
ninguno de ellos perd.

 10 Entnces Simon Pedro, que tenia espada, sacla,  hiri al siervo del 
pontfice, y le cort la oreja derecha. Y el siervo se llamaba Malco.

 11 Jesus entnces dijo  Pedro: Mete tu espada en la vaina: el vaso que el 
Padre me ha dado, no lo tengo de beber?

 12 Entnces la compaa [de los soldados] y el tribuno, y los ministros de 
los Judos, prendieron  Jesus, y le ataron.

 13 Y llevronle primeramente  Ans, porque era suegro de Caifs, el cual 
era pontfice de aquel ao.

 14 Y era Caifs el que habia dado el consejo  los Judos: Que era necesario 
que un hombre muriese por el pueblo.

 15 Y seguia  Jesus Simon Pedro, y otro discpulo: y aquel discpulo era 
conocido del pontfice, y entr con Jesus al atrio del pontfice.

 16 Mas Pedro estaba fuera  la puerta: y sali aquel discpulo que era 
conocido del pontfice, y habl  la portera y meti dentro  Pedro.

 17 Entnces la criada portera dijo  Pedro: No eres t tambien de los 
discpulos de este hombre? Dice l: No soy.

 18 Y estaban en pi los siervos y los ministros que habian allegado las 
ascuas, porque hacia frio, y calentbanse; y estaba tambien con ellos Pedro 
en pi, calentndose.

 19 Y el pontfice pregunt  Jesus [acerca] de sus discpulos, y de su 
doctrina.

 20 Jesus le respondi: Yo manifiestamente he hablado al mundo; yo siempre he 
enseado en la sinagoga y en el templo, donde se juntan todos los Judos; y 
nada he hablado en oculto.

 21 Qu me preguntas  m? Pregunta  los que han oido, qu les haya [yo] 
hablado: h aqu, esos saben lo que yo he dicho.

 22 Y como l hubo dicho esto, uno de los criados que estaba all di una 
bofetada  Jesus, diciendo: As respondes al pontfice?

 23 Respondile Jesus: Si he hablado mal, da testimonio del mal: y si bien 
por qu me hieres?

 24 Y Ans le habia enviado atado  Caifs pontfice.

 25 Estaba, pues, Pedro en pi calentndose; y dijronle: No eres t de sus 
discpulos? El neg, y dijo: No soy.

 26 Uno de los siervos del pontfice, pariente de aquel  quien Pedro habia 
cortado la oreja, [le] dice: No te v yo en el huerto con l?

 2'7 Y neg Pedro otra vez: y luego el gallo cant.

 28 Y llevaron  Jesus de Caifs al Pretorio; y era por la maana: y ellos no 
entraron en el Pretorio por no ser contaminados, sino que comiesen la Pascua.

 29 Entnces sali Pilato  ellos fuera, y dijo: Qu acusacion traeis contra 
este hombre?

 30 Respondieron, y dijronle: Si este no fuera malhechor, no te lo habramos 
entregado.

 31 Dceles entnces Pilato: Tomadle vosotros y juzgadle segun vuestra ley. Y 
los Judos le dijeron: A nosotros no es lcito matar  nadie.

 32 Para que se cumpliese el dicho de Jesus que habia dicho, dando  entender 
de qu muerte habia de morir.

 33 As que Pilato volvi  entrar en el Pretorio y llama  Jesus, y djole: 
Eres t el Rey de los Judos?

 34 Respondile Jesus: Dices t esto de t mismo,  te lo han dicho otro de 
m?

 35 Pilato respondi: Soy yo Judo? Tu gente, y los pontfices, te han 
entregado  m: qu has hecho?

 36 Respondi Jesus: Mi reino no es de este mundo: si de este mundo fuera mi 
reino, mis servidores pelearian para que [yo] no fuera entregado  los 
Judos; ahora, pues, mi reino no es de aqu.

 37 Djole entnces Pilato: Luego Rey eres t? Respondi Jesus: Tu dices que 
yo soy Rey: yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar 
testimonio  la verdad. Todo aquel que es [de la parte] de la verdad, oye mi 
voz.

 38 Dcele Pilato: Qu cosa es verdad? Y como hubo dicho esto, sali otra 
vez  los Judos, y dceles: Yo no hallo en l algun crimen.

 39 Empero vosotros teneis costumbre, que [yo] os suelte uno en la Pascua: 
quereis, pues, que os suelte al Rey de los Judos?

 40 Entnces todos dieron voces otra vez, diciendo: No  este, sino  
Barrabas. Y Barrabas era ladron.



CAPITULO 19.

 1 AS que entnces tom Pilato  Jesus, y azot[le.]

 2 Y los soldados entretejieron de espinas una corona, y pusiron[la] sobre 
su cabeza, y le vistieron de una ropa de grana,

 3 Y decian: Salve, Rey de los Judos! Y dbanle de bofetadas.

 4 Entnces Pilato sali otra vez fuera, y djoles: H aqu os le traigo 
fuera para que entendais que ningun crimen hallo en l.

 5 Y sali Jesus fuera llevando la corona de espinas, y la ropa de grana. Y 
dceles [Pilato:] H aqu el hombre.

 6 Y como le vieron los prncipes de los sacerdotes, y los servidores, dieron 
voces diciendo: Crucifcale, crucifcale. Dceles Pilato: Tomadle vosotros, y 
crucificadle, porque yo no hallo en l crimen.

 7 Respondironle los Judos: Nosotros tenemos ley, y segun nuestra ley debe 
morir, porque se hizo Hijo de Dios.

 8 Y como Pilato oy esta palabra, tuvo mas miedo;

 9 Y entr otra vez en el Pretorio, y dijo  Jesus: De dnde eres t? Mas 
Jesus no le di respuesta.

 10 Entnces dcele Pilato: A m no me hablas? no sabes que tengo potestad 
para crucificarte, y que tengo potestad para soltarte?

 11 Respondi Jesus: Ninguna potestad tendrias contra m, si [esto] no te 
fuese dado de arriba: por tanto el que  t me ha entregado, mayor pecado 
tiene.

 12 Desde entnces procuraba Pilato soltarle; mas los Judos daban voces, 
diciendo: Si  este sueltas, no eres amigo de Csar. Cualquiera que se hace 
rey,  Cesar contradice.

 13 Entnces Pilato oyendo este dicho llev fuera  Jesus, y se sent en el 
tribunal, en el lugar que se dice Lithstrotos, y en Hebro, Gabbatha.

 14 Y era la vspera de la Pascua, y como la hora de sexta; entnces dijo  
los Judos: H aqu vuestro Rey.

 15 Mas ellos dieron voces: Quita, quita, crucifcale. Dceles Pilato: A 
vuestro rey he de crucificar? Respondieron los pontfices: No tenemos rey 
sino  Csar.

 16 As que entnces se lo entreg para que fuese crucificado: y tomaron  
Jesus, y le llevaron.

 17 Y llevando su cruz, sali al lugar que se dice de la Calavera, y en 
Hebro, Glgotha;

 18 Donde le crucificaron, y con l otros dos, uno  cada lado, y Jesus en 
medio.

 19 Y escribi tambien Pilato un ttulo, que puso encima de la cruz: y el 
escrito era: JESUS NAZARENO, REY DE LOS JUDOS.

 20 Y muchos de los Judos leyeron este ttulo: porque el lugar donde estaba 
crucificado Jesus, era cerca de la ciudad: y estaba escrito en Hebro, en 
Griego y en Latin.

 21 Y decian  Pilato los pontfices de los Judos: No escribas, Rey de los 
Judos; sino que l dijo: Rey soy de los Judos.

 22 Respondi Pilato: Lo que he escrito, he escrito.

 23 Y como los soldados hubieron crucificado  Jesus, tomaron sus vestidos,  
hicieron cuatro partes, (para cada soldado una parte), y la tnica: mas la 
tnica era sin costura, toda tejida desde arriba.

 24 Y dijeron entre ellos: No la partamos, sino echemos suertes sobre ella de 
quien ser. Para que se cumpliese la escritura que dice: Partieron para s 
mis vestidos, y sobre mi^ vestidura echaron suertes. Y los soldados hicieron 
esto.

 25 Y estaban junto  la cruz de Jesus su madre, y la hermana de su madre, 
Mara [mujer] de Cleofas, y Mara Magdalena.

 26 Y como vi Jesus  la madre, y al discpulo que l amaba, que estaba 
presente, dice  su madre: 

Mujer, h ah tu hijo.

 27 Despues dice al discpulo: H ah tu madre. Y desde aquella hora el 
discpulo la recibi consigo.

 28 Despues de esto, sabiendo Jesus que todas las cosas eran ya cumplidas, 
para que la escritura se cumpliese, dijo: Sed tengo.

 29 Y estaba [all] un vaso lleno de vinagre. Entnces ellos hinchieron una 
esponja de vinagre, y rodeada  un hisopo se la llegaron  la boca:

 30 Y como Jesus tom el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la 
cabeza, di el espritu.

 31 Entnces los Judos, por cuanto era la vspera [de la Pascua,] para que 
los cuerpos no quedasen en la cruz en el Sbado, pues era el gran dia del 
Sbado, rogaron  Pilato que se les quebrasen las piernas, y fuesen quitados.

 32 Y vinieron los soldados, y quebraron las piernas al primero, y asimismo 
al otro que habia sido crucificado con l.

 33 Mas cuando vinieron  Jesus, como le vieron ya muerto, no le quebraron 
las piernas:

 34 Empero uno de los soldados le abri el costado con una lanza, y luego 
sali sangre y agua.

 35 Y el que [lo] vi, da testimonio, y su testimonio es verdadero: y l sabe 
que dice verdad, para que vosotros tambien creais.

 36 Porque estas cosas fueron hechas, para que se cumpliese la escritura: 
Hueso no quebrantaris de l.

 37 Y tambien otra escritura dice: Mirarn [ aquel] al cual traspasaron.

 38 Despues de estas cosas, Jos de Arimata, el cual era discpulo de Jesus, 
mas secreto, por miedo de los Judos, rog  Pilato que pudiera quitar el 
cuerpo de Jesus: y permiti[selo] Pilato. Entnces vino, y quit el cuerpo de 
Jesus.

 39 Y vino tambien Nicodemo, el que ntes habia venido  Jesus de noche, 
trayendo un compuesto de mirra y de aloes, como cien libras.

 40 Tomaron pues el cuerpo de Jesus, y envolvironle en lienzos con especias, 
como es costumbre de los Judos sepultar.

 41 Y en aquel lugar, donde habia sido crucificado, habia un huerto, y en el 
huerto, un sepulcro nuevo en el cual aun no habia sido puesto alguno.

 42 All, pues, por causa de la vspera [de la Pascua] de los Judos, porque 
aquel sepulcro estaba cerca, pusieron  Jesus.



CAPITULO 20.

 1 Y EL primer [dia] de la semana, Mara Magdalena vino de maana, siendo aun 
oscuro, al sepulcro, y vi la piedra quitada del sepulcro.

 2 Entnces corri, y vino  Simon Pedro, y al otro discpulo, al cual amaba 
Jesus, y dceles: Han llevado al Seor del sepulcro, y no sabemos dnde le 
han puesto.

 3 Y sali Pedro, y el otro discpulo, y vinieron al sepulcro.

 4 Y corrian los dos juntos, mas el otro discpulo corri ms presto que 
Pedro, y lleg primero al sepulcro.

 5 Y bajndose [ mirar,] vi los lienzos echados; mas no entr.

 6 Lleg luego Simon Pedro siguindole, y entr en el sepulcro, y vi los 
lienzos echados;

 7 Y el sudario que habia estado sobre su cabeza, no puesto con los lienzos, 
sino envuelto en un lugar aparte.

 8 Y entnces entr tambien el otro discpulo, que habia venido primero al 
monumento, y vi, y crey.

 9 Porque aun no sabian la escritura: Que era necesario que l resucitase de 
los muertos.

 10 Y volvieron los discpulos  los suyos.

 11 Empero Mara estaba fuera llorando junto al sepulcro; y estando llorando, 
bajse [ mirar] el sepulcro.

 12 Y vi dos ngeles en ropas blancas que estaban sentados, el uno  la 
cabecera, y el otro  los pis, donde el cuerpo de Jesus habia sido puesto.

 13 Y dijronle: Mujer, por qu lloras? Dceles: Porque se han llevado  mi 
Seor, y no se donde 

le han puesto.

 14 Y como hubo dicho esto, volvise atrs, y vi  Jesus que estaba [all;] 
mas no sabia que era Jesus.

 15 Dcele Jesus: Mujer, por qu lloras?  quin buscas? Ella, pensando que 
era el hortelano, djole: Seor, si t le has llevado, dme dnde le has 
puesto, y yo lo llevar.

 16 Dcele Jesus: Mara. Volvindose ella, dcele: Raboni, que quiere decir, 
Maestro.

 17 Dcele Jesus: No me toques, porque aun no he subido  mi Padre: mas v  
mis hermanos, y dles: Subo  mi Padre, y  vuestro Padre, y  mi Dios, y  
vuestro Dios.

 18 Fu Mara Magdalena dando las nuevas  los discpulos que habia visto al 
Seor, y le habia dicho estas cosas.

 19 Y como fu tarde aquel dia, el primero de la semana, y estando las 
puertas cerradas, donde los discpulos estaban juntos, por miedo de los 
Judos, vino Jesus, y psose en medio, y djoles: Paz  vosotros.

 20 Y como hubo dicho esto, mostrles las manos y el costado. Y los 
discpulos se gozaron viendo al Seor.

 21 Entnces les dijo Jesus otra vez; Paz  vosotros: como me envi el Padre, 
as tambien yo os envio.

 22 Y como hubo dicho esto, sopl, y djoles: Tomad el Espritu Santo:

 23 A los que remitiereis los pecados, les son remitidos:  quienes los 
retuviereis, sern retenidos.

 24 Empero Toms, uno de los doce, que se dice el Ddimo, no estaba con ellos 
cuando Jesus vino.

 25 Dijronle, pues, los otros discpulos: Al Seor hemos visto. Y l les 
dijo: Si no viere en sus manos la seal de los clavos, y metiere mi dedo en 
el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creer.

 26 Y ocho dias despues estaban otra vez sus discpulos dentro, y con ellos 
Toms: vino Jesus, las puertas cerradas, y psose en medio, y dijo: Paz  
vosotros.

 27 Luego dice  Tomas: Mete tu dedo aqu, y ve mis manos; y alarga ac tu 
mano y mte[la] en mi costado: y no seas incrdulo, sino fiel.

 28 Entnces Toms respondi, y dcele: Seor mio, y Dios mio.

 29 Dcele Jesus: Porque me has visto, oh Toms, creiste: bienaventurados los 
que no vieron, y creyeron.

 30 Y tambien hizo Jesus muchas otras seales en presencia de sus discpulos, 
que no estn escritas en este libro.

 31 Estas empero son escritas para que creais que Jesus es el Cristo, el Hijo 
de Dios; y para que creyendo, tengais vida en su nombre.



CAPITULO 21.

 1 DESPUES se manifest Jesus otra vez  sus discpulos  la mar de Tiberias; 
y manifestse de esta manera.

 2 Estaban juntos Simon Pedro y Toms, llamado el Ddimo, y Natanael, el que 
[era] de Can de Galila, y los [hijos] de Zebedo, y otros dos de sus 
discpulos.

 3 Dceles Simon: A pescar voy. Dcenle: Vamos nosotros tambien contigo. 
Fueron, y subieron en una barca; y aquella noche no cogieron nada.

 4 Y venida la maana, Jesus se puso  la ribera: mas los discpulos no 
entendieron que era Jesus.

 5 Y djoles: Mozos teneis algo de comer? Respondironle: No.

 6 Y l les dice: Echad la red  la mano derecha del barco, y hallaris. 
Entnces echaron, y no la podian en ninguna manera sacar, por la multitud de 
los peces.

 7 Entnces aquel discpulo, al cual amaba Jesus, dijo  Pedro: El Seor es. 
Y Simon Pedro, como oy que era el Seor, cise la ropa, porque estaba 
desnudo, y echse  la mar.

 8 Y los otros discpulos vinieron con el barco (porque no estaban ljos de 
tierra sino como doscientos codos), trayendo la red de peces.

 9 Y como descendieron  tierra, vieron ascuas puestas, y un pez encima de 
ellas, y pan.

 10 Dceles Jesus: Traed de los peces que cogisteis ahora.

 11 Subi Simon Pedro, y trajo la red  tierra, llena de grandes peces, 
ciento y cincuenta y tres: y siendo tantos, la red no se rompi.

 12 Dceles Jesus: Venid, comed. Y ninguno de sus discpulos osaba 
preguntarle: T, quin eres? sabiendo que era el Seor.

 13 Viene pues Jesus, y toma el pan, y dles; y asimismo del pez.

 14 Esta [era] ya la tercera vez que Jesus se manifest  sus discpulos, 
habiendo resucitado de los muertos.

 15 Y cuando hubieron comido, Jesus dijo  Simon Pedro: Simon, [hijo] de 
Jons, me amas ms que estos? Dcele: Si, Seor: t sabes que te amo. 
Dcele: Apacienta mis corderos.

 16 Vulvele  decir la segunda vez: Simon, [hijo] de Jons, me amas? 
Respndele: S, Seor: t sabes que te amo. Dcele: Apacienta mis ovejas.

 17 Dcele la tercera vez: Simon, [hijo] de Jons, me amas? Entristecise 
Pedro de que le dijese la tercera vez: Me amas? Y dcele: Seor, t sabes 
todas las cosas; t sabes que te amo. Dcele Jesus: Apacienta mis ovejas.

 18 De cierto, de cierto te digo [que] cuando eras ms mozo, te ceas,  
ibas donde querias: mas cuando ya fueres viejo, extenders tus manos, y te 
ceir otro, y te llevar adonde no quieras.

 19 Y esto dijo, dando  entender con que muerte habia de glorificar  Dios. 
Y dicho esto, dcele: Sgueme.

 20 Volvindose Pedro, ve  aquel discpulo al cual amaba Jesus, que seguia, 
el que tambien se habia recostado  su pecho en la cena, y [le] habia dicho: 
Seor quin es el que te ha de entregar?

 21 As que Pedro vi  este, dice  Jesus: Seor, y este, qu?

 22 Dcele Jesus: Si quiero que l quede hasta que [yo] venga, qu [se te 
da]  t? Sgueme t.

 23 Sali entnces este dicho entre los hermanos, que aquel discpulo no 
habia de morir. Mas Jesus no le dijo: No morir; sino: Si quiero que l quede 
hasta que [yo] venga, qu  t?

 24 Este es aquel discpulo que da testimonio de estas cosas, y escribi 
estas cosas: y sabemos que su testimonio es verdadero.

 25 Y hay tambien otras muchas cosas que hizo Jesus, que si se escribiesen 
cada una por s, ni aun en el mundo pienso que cabrian los libros que se 
habrian de escribir. Amen.





LOS HECHOS DE LOS APSTOLES.



CAPITULO 1.

 1 EN el primer tratado, oh Tefilo, he hablado de todas las cosas que Jesus 
comenz  hacer, y  ensear,

 2 Hasta el dia en que, habiendo dado mandamientos por el Espritu Santo  
los apstoles que escogi, fu recibido arriba:

 3 A los cuales, despues de haber padecido, se present vivo con muchas 
pruebas indubitables, aparecindoles por cuarenta dias, y hablndo[les] del 
reino de Dios.

 4 Y estando juntos, les mand que no se fuesen de Jerusalem, sino que 
esperasen la promesa del Padre, que oisteis, [dijo,] de m.

 5 Porque Juan  la verdad bautiz con agua, mas vosotros seris bautizados 
con el Espritu Santo no muchos dias despues de estos.

 6 Entnces los que se habian juntado le preguntaron, diciendo: Seor, 
restituirs el reino  Israel en este tiempo?

 7 Y les dijo: No toca  vosotros saber los tiempos  las sazones que el 
Padre puso en su sola potestad:

 8 Mas recibiris la virtud del Espritu Santo que vendr sobre vosotros, y 
me seris testigos en Jerusalem, y en toda Juda, y Samaria, y hasta lo 
ltimo de la tierra.

 9 Y habiendo dicho estas cosas, vindolo ellos, fu alzado; y una nube le 
recibi, [y le quit] de sus ojos.

 10 Y estando con los ojos puestos en el cielo entretanto que l iba, h aqu 
dos varones se pusieron junto  ellos en vestidos blancos;

 11 Los cuales tambien les dijeron: Varones Galilos, qu estais mirando al 
cielo? este mismo Jesus que ha sido tomado desde vosotros arriba en el cielo, 
as vendr como le habeis visto ir al cielo.

 12 Entnces se volvieron  Jerusalem del monte que se llama del Olivar, el 
cual est cerca de Jerusalem camino de un Sbado.

 13 Y entrados, subieron al aposento alto, donde moraban Pedro, y Jacobo y 
Juan, y Andrs, Felipe, y Toms, Bartolom, y Mateo, Jacobo [hijo] de Alfo, 
y Simon Zelotes, y Judas [hermano] de Jacobo.

 14 Todos estos perseveraban unnimes en oracion y ruego, con las mujeres, y 
con Mara la madre de Jesus, y con sus hermanos.

 15 Y en aquellos dias Pedro, levantndose en medio de los hermanos, dijo (y 
era la compaa junta como de ciento y veinte en nmero):

 16 Varones hermanos, convino que se cumpliese la escritura, la cual dijo 
ntes el Espritu Santo por la boca de David, de Jdas, que fu guia de los 
que prendieron  Jesus.

 17 El cual era contado con nosotros, y tenia suerte en este ministerio.

 18 Este pues adquiri un campo del salario de [su] iniquidad; y colgndose, 
revent por medio, y todas sus entraas se derramaron.

 19 Y fu notorio  todos los moradores de Jerusalem: de tal manera que aquel 
campo es llamado en su propia lengua, Acldama, que es, Campo de sangre.

 20 Porque est escrito en el libro de los Salmos: Sea hecha desierta su 
habitacion, y no haya quien more en ella: y tome otro su obispado.

 21 Conviene, pues, que de estos hombres que han estado juntos con nosotros 
todo el tiempo que el Seor Jesus entr y sali entre nosotros,

 22 Comenzando desde el bautismo de Juan, hasta el dia en que fu recibido 
arriba de [entre] nosotros, uno sea hecho testigo con nosotros de su 
resurreccion.

 23 Y sealaron  dos:  Jos, llamado Barsabs, que tenia por sobrenombre 
Justo, y  Matas.

 24 Y orando, dijeron. T, Seor, que conoces los corazones de todos, muestra 
cul escoges de estos dos.

 25 Para que tome el oficio de este ministerio, y del apostolado, del cual 
cay Jdas por transgresion, para irse  su lugar.

 26 Y les echaron suertes, y cay la suerte sobre Matas; y fu contado con 
los once apstoles.



CAPITULO 2.

 1 COMO se cumplieron los dias de Pentecostes, estaban todos unnimes juntos:

 2 Y de repente vino un estruendo del cielo como de un viento recio que 
corria, el cual hinchi toda la casa donde estaban sentados.

 3 Y se les aparecieron lenguas repartidas como de fuego, que se asent sobre 
cada uno de ellos.

 4 Y fueron todos llenos de Espritu Santo, y comenzaron  hablar en otras 
lenguas, como el Espritu les daba que hablasen.

 5 (Moraban entnces en Jerusalem Judos, varones religiosos, de todas las 
naciones debajo del cielo).

 6 Y hecho este estruendo, juntse la multitud; y estaban confusos, porque 
cada uno les oia hablar su propia lengua.

 7 Y estaban atnitos, y maravillados, diciendo: H aqu, no son Galilos 
todos estos que hablan?

 8 Como, pues, les oimos nosotros [hablar] cada uno en nuestra lengua en que 
somos nacidos?

 9 Partos, y Medos, y Elamitas, y los que habitamos en Mesopotamia, en Juda, 
y en Capadocia, en el Ponto, y en Asia,

 10 En Phrygia y en Pamphylia, en Egipto y en las partes de Africa que est 
de la otra parte de Cirene, y Romanos extranjeros, Judos, y convertidos,

 11 Cretenses, y Arabes, les oimos hablar en nuestras lenguas las maravillas 
de Dios.

 12 Y estaban todos atnitos y perplejos, diciendo los unos  los otros: Qu 
quiere ser esto?

 13 Mas otros burlndose decian: Que estn llenos de mosto.

 14 Entnces Pedro, ponindose en pi con los once, alz su voz, y hablles 
diciendo: Varones Judos, y todos los que habitais en Jerusalem, esto os sea 
notorio, y oid mis palabras:

 15 Porque estos no estn borrachos como vosotros pensais, siendo la hora 
tercia del dia.

 16 Mas esto es lo que fu dicho por el profeta Joel:

 17 Y ser en los postreros dias, (dice Dios) derramar de mi Espritu sobre 
toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarn; y vuestros 
mancebos vern visiones, y vuestros viejos soarn sueos:

 18 Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos dias 
derramar de mi Espritu; y profetizarn.

 19 Y dar prodigios arriba en el cielo, y seales abajo en la tierra, sangre 
y fuego, y vapor de humo.

 20 El sol se volver en tinieblas, y la luna en sangre, ntes que venga el 
dia del Seor grande y manifiesto.

 21 Y ser que todo aquel que invocare el nombre del Seor, ser salvo.

 22 Varones Israelitas, oid estas palabras: Jesus Nazareno, varon aprobado de 
Dios entre vosotros en maravillas y prodigios, y seales, que Dios hizo por 
l en medio de vosotros, como tambien vosotros sabeis,

 23 A este, entregado por determinado consejo y providencia de Dios, 
[vosotros] prendisteis y matasteis por manos de los inicuos, crucificndole:

 24 Al cual Dios levant, sueltos los dolores de la muerte; por cuanto era 
imposible ser detenido de ella.

 25 Porque David dice de l: Veia al Seor siempre delante de m: porque est 
 mi diestra, no ser conmovido.

 26 Por lo cual mi corazon se alegr, y gozse mi lengua; y aun mi carne 
descansar en esperanza:

 27 Que no dejars mi alma en el infierno, ni dars  tu santo que vea 
corrupcion.

 28 Hicsteme notorios los caminos de la vida; me henchirs de gozo con tu 
presencia.

 29 Varones hermanos, se os puede libremente decir del patriarca David, que 
muri y fu sepultado, y su sepulcro est con nosotros hasta el dia de hoy.

 30 Empero siendo profeta, y sabiendo que con juramento le habia Dios jurado, 
que del fruto de su lomo, cuanto  la carne, levantaria al Cristo que se 
sentaria sobre su trono,

 31 Vindolo ntes, habl de la resurreccion de Cristo, que su alma no fu 
dejada en el infierno, ni su carne vi corrupcion.

 32 A este Jesus resucit Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos.

 33 As que levantado por la diestra de Dios, y recibiendo del Padre la 
promesa del Espritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y os.

 34 Porque David no subi  los cielos; empero l dice: Dijo el Seor  mi 
Seor, Sintate  mi diestra,

 35 Hasta que ponga tus enemigos por estrado de tus pis.

 36 Sepa pues ciertisimamente toda la casa de Israel, que  este Jesus, que 
vosotros crucificasteis, 

Dios ha hecho Seor y Cristo.

 37 Entnces oido [esto,] fueron compungidos de corazon, y dijeron  Pedro, y 
 los otros apstoles: Varones hermanos, que harmos?

 38 Y Pedro les dice: Arrepentos, y bautcese cada uno de vosotros en el 
nombre de Jesu-Cristo para perdon de los pecados; y recibiris el don del 
Espritu Santo.

 39 Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos 
los que estn ljos; [para] cuantos el Seor nuestro Dios llamare.

 40 Y con otras muchas palabras testificaba y exhortaba, diciendo: Sed salvos 
de esta perversa generacion.

 41 As que los que recibieron su palabra, fueron bautizados: y fueron 
aadidas [ la iglesia] aquel dia como tres mil personas.

 42 Y perseveraban en la doctrina de los apstoles, y en la comunion, y en el 
partimiento del pan, y en las oraciones.

 43 Y toda persona tenia temor; y muchas maravillas y seales eran hechas por 
los apstoles.

 44 Y todos los que creian estaban juntos; y tenian todas las cosas comunes.

 45 Y vendian las posesiones y las haciendas, y repartanlas  todos, como 
cada uno habia menester.

 46 Y perseverando unnimes cada dia en el templo, y partiendo el pan en las 
casas, comian juntos con alegria y con sencillez de corazon.

 47 Alabando  Dios y teniendo gracia con todo el pueblo. Y el Seor aadia 
cada dia  la iglesia los que habian de ser salvos.



CAPITULO 3.

 1 PEDRO y Juan subian juntos al templo  la hora de oracion, la de nona.

 2 Y un hombre, que era cojo desde el vientre de su madre, era traido, al 
cual ponian cada dia  la puerta del templo que se llama la Hermosa, para que 
pidiese limosna de los que entraban en el templo.

 3 Este como vi  Pedro y  Juan que iban  entrar en el templo, rogaba que 
le diesen limosna.

 4 Y Pedro con Juan, fijando los ojos en l, dijo: mira  nosotros.

 5 Entnces el estuvo atento  ellos, esperando recibir de ellos algo.

 6 Y Pedro dijo: Ni tengo plata ni oro; mas lo que tengo te doy: En el nombre 
de Jesu-Cristo de Nazaret, levntate y anda.

 7 Y tomndole por la mano derecha, le levant: y luego fueron afirmados sus 
pis y tobillos;

 8 Y saltando, se puso en pi, y anduvo, y entr con ellos en el templo, 
andando, y saltando, y alabando  Dios.

 9 Y todo el pueblo le vi andar, y alabar  Dios.

 10 Y conocian que l era el que se sentaba  la limosna  la puerta del 
templo la Hermosa: y fueron llenos de asombro y de espanto por lo que le 
habia acontecido.

 11 Y teniendo  Pedro y  Juan el cojo que habia sanado, todo el pueblo 
concurri  ellos al prtico que se llama de Salomon, atnitos.

 12 Y viendo [esto] Pedro, respondi al pueblo: Varones Israelitas, por qu 
os maravillais de esto?  por qu poneis los ojos en nosotros como si con 
nuestra virtud  piedad hubisemos hecho andar  este?

 13 El Dios de Abraham, y de Isaac, y de Jacob, el Dios de nuestros padres ha 
glorificado  su Hijo Jesus; al cual vosotros entregasteis, y negasteis 
delante de Pilato, juzgando el que habia de ser suelto.

 14 Mas vosotros al Santo y al Justo negasteis, y pedisteis que se os diese 
un homicida;

 15 Y matasteis al Autor de la vida: al cual Dios ha resucitado de los 
muertos, de lo que nosotros somos testigos.

 16 Y en la f de su nombre,  este que vosotros veis y conoceis ha 
confirmado su nombre: y la fe que por l es, ha dado  este esta completa 
sanidad en presencia de todos vosotros.

 17 Mas ahora, hermanos, s que por ignorancia lo habeis hecho, como tambien 
vuestros prncipes.

 18 Empero Dios ha cumplido as lo que habia ntes anunciado por boca de 
todos sus profetas, que su Cristo habia de padecer.

 19 As que arrepentos, y convertos, para que sean borrados vuestros 
pecados; pues que vendrn los tiempos del refrigerio de la presencia del 
Seor.

 20 Y enviar  Jesu-Cristo, que os fu ntes anunciado:

 21 Al cual de cierto es menester que el cielo tenga hasta los tiempos de la 
restauracion de todas las cosas, que habl Dios por boca de sus santos 
profetas que han sido desde el siglo,

 22 Porque Moiss dijo  los padres: El Seor vuestro Dios os levantar 
profeta de vuestros hermanos como yo;  l oiris en todas las cosas que os 
hablare.

 23 Y ser, [que] cualquiera alma que no oyere  aquel profeta, ser 
desarraigada del pueblo.

 24 Y todos los profetas desde Samuel, y en adelante todos los que han 
hablado, han anunciado estos dias.

 25 Vosotros sois los hijos de los profetas, y del pacto que Dios concert 
con nuestros padres, diciendo  Abraham: Y en tu simiente sern benditas 
todas las familias de la tierra.

 26 A vosotros primeramente, Dios, habiendo levantado  su Hijo, le envi 
para que os bendijese,  fin que cada uno se convierta de su maldad.



CAPITULO 4.

 1 Y HABLANDO ellos al pueblo, sobrevinieron los sacerdotes, y el magistrado 
del templo, y los Saducos,

 2 Resentidos de que enseasen al pueblo, y anunciasen en Jesus la 
resurreccion de los muertos.

 3 Y les echaron mano, y los pusieron en la crcel hasta el dia siguiente; 
porque era ya tarde.

 4 Mas muchos de los que habian oido la palabra creyeron; y fu el numero de 
los varones como cinco mil.

 5 Y aconteci al dia siguiente^, que se juntaron en Jerusalem los prncipes 
de ellos, y los ancianos, y los escribas,

 6 Y Ans, prncipe de los sacerdotes y Caifs, y Juan, y Alejandro, y todos 
los que eran del linaje sacerdotal:

 7 Y hacindolos presentar en medio les preguntaron: Con qu potestad,  en 
qu nombre habeis hecho vosotros esto,

 8 Entnces Pedro, lleno de Espritu Santo, les dijo: Prncipes del pueblo, y 
ancianos de Israel,

 9 Pues que somos hoy demandados acerca del beneficio [hecho]  un hombre 
enfermo, de qu manera este haya sido sanado;

 10 Sea notorio  todos vosotros, y  todo el pueblo de Israel, que en el 
nombre de Jesu-Cristo de Nazaret, el que vosotros crucificasteis, y Dios le 
resucito de los muertos, por l [mismo] este hombre esta en vuestra presencia 
sano.

 11 Este es la piedra reprobada de vosotros los edificadores, la cual es 
puesta por cabeza del ngulo.

 12 Y en ningun otro hay salud; porque no hay otro nombre debajo del cielo 
dado  los hombres en que podamos ser salvos.

 13 Entnces viendo la constancia de Pedro y de Juan, sabido que eran hombres 
sin letras  ignorantes, se maravillaban; y les conocian que habian estado 
con Jesus.

 14 Y viendo al hombre que habia sido sanado, que estaba con ellos, no podian 
decir nada en contra.

 15 Mas les mandaron que se saliesen fuera del concilio; y conferian entre 
s,

 16 Diciendo: Qu hemos de hacer  estos hombres? porque de cierto seal 
manifiesta ha sido hecha por ellos, notoria  todos los que moran en 
Jerusalem, y no [lo] podemos negar.

 17 Todavia, porque no se divulgue ms por el pueblo, amenacmosles que no 
hablen de aqu adelante  hombre ninguno en este nombre.

 18 Y llamndolos, les intimaron que en ninguna manera hablasen ni enseasen 
en el nombre de Jesus.

 19 Entnces Pedro y Juan, respondiendo, les dijeron: Juzgad si es justo 
delante de Dios obedecer ntes  vosotros que  Dios:

 20 Porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oido.

 21 Ellos entnces los despacharon amenazndoles, no hallando ningun modo de 
castigarles, por causa del pueblo: porque todos glorificaban  Dios de lo que 
habia sido hecho.

 22 Porque el hombre en quien habia sido hecho este milagro de sanidad, era 
de mas de cuarenta aos.

 23 Y sueltos [ellos,] vinieron  los suyos, y contaron todo lo que los 
prncipes de los sacerdotes y los ancianos les habian dicho.

 24 Y ellos, habindolo oido, alzaron unnimes la voz  Dios, y dijeron. 
Seor, t [eres] el Dios, que hiciste el cielo y la tierra, la mar, y todo lo 
que en ellos [hay:]

 25 Que por la boca de David tu siervo dijiste: Por qu han bramado las 
gentes, y los pueblos han pensado cosas vanas?

 26 Asistieron los reyes de la tierra, y los prncipes se juntaron en uno 
contra el Seor, y contra su Cristo.

 27 Porque verdaderamente se juntaron en esta ciudad contra tu santo Hijo 
Jesus, al cual ungiste, Herdes y Poncio Pilato, con los Gentiles y los 
pueblos de Israel,

 28 Para hacer lo que tu mano y tu consejo habian ntes determinado que habia 
de ser hecho.

 29 Y ahora, Seor, mira sus amenazas, y da  tus siervos que con toda 
confianza hablen tu palabra:

 30 Que extiendas tu mano  que sanidades y milagros y prodigios sean hechos 
por el nombre de tu santo Hijo Jesus.

 31 Y como hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembl; y 
todos fueron llenos de Espritu Santo, y hablaron la palabra de Dios con 
confianza.

 32 Y de la multitud de los que habian creido era un corazon y un alma; y 
ninguno decia ser suyo algo de lo que poseia, mas todas las cosas les eran 
comunes.

 33 Y los apstoles daban testimonio de la resurreccion del Seor Jesus con 
gran esfuerzo: y gran gracia era en todos ellos;

 34 Que ningun necesitado habia entre ellos; porque todos los que poseian 
heredades  casas, vendindolas, traian el precio de lo vendido,

 357 Y lo ponian  los pis de los apstoles, y era repartido  cada uno 
segun que habia menester.

 36 Entnces Jos, que fu llamado de los apstoles por sobrenombre Bernab, 
(que es, interpretado, Hijo de consolacion,) Levita, [y] natural de Cipro,

 37 Como tuviese una heredad, [la] vendi, y trajo el precio, y pso[lo]  
los pis de los apstoles.



CAPITULO 5.

 1 MAS un varon llamado Ananas, con Safira su mujer, vendi una posesion,

 2 Y defraud del precio, sabindo[lo] tambien su mujer; y trayendo una 
parte, pso[la]  los pis de los apstoles.

 3 Y dijo Pedro: Ananas, Por qu ha llenado Satans tu corazon  que 
mintieses al Espritu Santo, y defraudases del precio de la heredad?

 4 Retenindola no se te quedaba  t? y vendida, no estaba [el precio] en 
tu potestad? Por qu pusiste esto en tu corazon? No has mentido  los 
hombres, sino  Dios.

 5 Entnces Ananas, oyendo estas palabras, cay, y espir. Y vino un gran 
temor sobre todos los que lo oyeron.

 6 Y levantndose los mancebos le tomaron; y sacndo[lo,] sepultron[le.]

 7 Y pasado espacio como de tres horas, sucedi que entr su mujer, no 
sabiendo lo que habia acontecido.

 8 Entnces Pedro le dijo: Dme: vendsteis en tanto la heredad? Y ella 
dijo: S, en tanto.

 9 Y Pedro le dijo: Por qu os concertsteis para tentar al Espritu del 
Seor? H aqu  la puerta los pis de los que han sepultado  tu marido, y 
te sacarn [ sepultar.]

 10 Y luego cay  los pis de l, y espir: y entrados los mancebos, la 
hallaron^ muerta; y [la] sacaron, y [la] sepultaron junto  su marido.

 11 Y vino un gran temor en toda la iglesia y en todos los que oyeron estas 
cosas.

 12 Y por las manos de los apstoles eran hechos muchos milagros y prodigios 
en el pueblo; (y estaban todos unnimes en el prtico de Salomon:

 13 Y de los otros, ninguno osaba juntarse con ellos; mas el pueblo los 
alababa grandemente.

 14 Y los que creian en el Seor se aumentaban mas, gran nmero as de 
hombres como de mujeres:)

 15 Tanto que echaban los enfermos por las calles, y [los] ponian en camas y 
en lechos, para que viniendo Pedro,  lo mnos su sombra tocase  alguno de 
ellos.

 16 Y aun de las ciudades vecinas concurria multitud  Jerusalem, trayendo 
enfermos, y atormentados de espritus inmundos, los cuales todos eran 
curados.

 17 Entnces levantndose el prncipe de los sacerdotes, y todos los que 
estaban con l, que es la secta de los Saducos, se llenaron de zelo,

 18 Y echaron mano  los apstoles, y pusironlos en la crcel pblica.

 19 Mas el ngel del Seor, abriendo de noche las puertas de la crcel, y 
sacndoles, dijo:

 20 Id, y estando en el templo, hablad al pueblo todas las palabras de esta 
vida.

 21 Y oido que hubieron [esto,] entraron de maana en el templo, y enseaban. 
Entretanto viniendo el prncipe de los sacerdotes, y los que eran con l, 
convocaron el concilio, y  todos los ancianos de los hijos de Israel, y 
enviaron  la crcel para que fuesen traidos.

 22 Mas como llegaron los ministros, y no les hallaron en la crcel, 
volvieron, y dieron aviso,

 23 Diciendo: Por cierto la crcel hemos hallado cerrada con toda seguridad, 
y los guardas que estaban delante de las puertas, mas cuando abrimos,  nadie 
hallamos dentro.

 24 Y cuando oyeron estas palabras el pontfice y el magistrado del templo, y 
los prncipes de los sacerdotes, dudaban en qu vendria  parar aquello.

 25 Pero viniendo uno, diles [esta] noticia: H aqu los varones que 
echsteis en la crcel, estn en el templo, y ensean al pueblo.

 26 Entnces fu el magistrado con los ministros, y trjoles sin violencia, 
porque temian del pueblo ser apedreados.

 27 Y como los trajeron, [los] presentaron en el concilio; y el prncipe de 
los sacerdotes les pregunt,

 28 Diciendo: No os denunciamos estrechamente, que no enseaseis en este 
nombre, y h aqu habeis llenado  Jerusalem de vuestra doctrina, y quereis 
echar sobre nosotros la sangre de este hombre.

 29 Y respondiendo Pedro y los apstoles, dijeron: Es menester obedecer  
Dios ntes que  los hombres.

 30 El Dios de nuestros padres levant a Jesus, al cual vosotros matsteis 
colgndole en un madero.

 31 A este ha Dios ensalzado con su diestra por Prncipe y Salvador, para dar 
 Israel arrepentimiento y remision de pecados.

 32 Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y tambien el Espritu 
Santo, el cual ha dado Dios  los que le obedecen.

 33 Ellos oyendo [esto] regaaban, y consultaban matarles.

 34 Entnces levantndose en el concilio un Fariso, llamado Gamaliel, doctor 
de la ley, venerable  todo el pueblo, mand que sacasen fuera un poco  los 
apstoles;

 35 Y les dijo: Varones Israelitas, mirad por vosotros acerca de estos 
hombres en lo que habeis de hacer.

 36 Porque ntes de estos dias se levant [un] Teudas, diciendo que era 
alguien; al que se agreg un nmero de hombres, como cuatrocientos; el cual 
fu matado, y todos los que le creyeron fueron dispersos, y reducidos  nada.

 37 Despues de este se levant Jdas el Galilo en los dias del 
empadronamiento, y llev mucho pueblo tras s. Pereci tambien aquel, y todos 
los que consintieron con el fueron derramados.

 38 Y ahora os digo: Dejos de estos hombres, y dejadles; porque si este 
consejo,  esta obra es de los hombres, se desvanecer;

 39 Mas si es de Dios, no la podreis deshacer: [mirad] no seais tal vez 
hallados resistiendo  Dios.

 40 Y convinieron con l: y llamando  los apstoles, despues de azotados, 
[les] intimaron que no hablasen en el nombre de Jesus, y soltronlos.

 41 Y ellos partieron de delante del concilio, gozosos de que fuesen tenidos 
por dignos de padecer afrenta por el nombre de [Jesus.]

 42 Y todos los dias, en el templo. y por las casas, no cesaban de ensear y 
predicar  Jesu-Cristo.



CAPITULO 6.

 1 EN aquellos dias, creciendo el nmero de los discpulos, hubo murmuracion 
de los Griegos contra los Hebros; de que sus viudas eran menospreciadas en 
el ministerio cotidiano.

 2 As que los doce convocaron la multitud de los discpulos, y dijeron: No 
es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, y sirvamos  las mesas.

 3 Buscad pues, hermanos, siete varones de vosotros de buen testimonio, 
llenos de Espritu Santo y de sabidura, los cuales pongamos en esta obra.

 4 Y nosotros persistirmos en la oracion y en el ministerio de la palabra.

 5 Y plugo el parecer  toda la multitud; y eligieron  Esteban, varon lleno 
de f y de Espritu Santo, y  Felipe, y  Procoro, y  Nicanor y  Timon, y 
 Parmenas, y  Nicols, proslito de Antioqua.

 6 A estos presentaron delante de los apstoles, los cuales orando les 
pusieron las manos encima.

 7 Y crecia la palabra del Seor, y el nmero de los discpulos se 
multiplicaba mucho en Jerusalem: tambien una gran multitud de los sacerdotes 
obedecia  la f.

 8 Empero Esteban, lleno de gracia y de potencia, hacia prodigios y milagros 
grandes en el pueblo.

 9 Levantronse entnces unos de la sinagoga que se llama de los Libertinos, 
y Cirenos, y Alejandrinos, y de los de Cilicia, y de Asia, disputando con 
Esteban.

 10 Mas no podian resistir  la sabidura y al espritu con que hablaba.

 11 Entnces sobornaron  unos que dijesen que le habian oido hablar palabras 
blasfemas contra Moiss y Dios.

 12 Y conmovieron al pueblo, y  los ancianos y  los escribas; y 
arremetiendo, le arrebataron y trajeron al concilio.

 13 Y pusieron testigos falsos que dijesen: Este hombre no cesa de hablar 
palabras blasfemas contra este lugar santo y la ley.

 14 Porque le hemos oido decir, que este Jesus de Nazaret destruir este 
lugar, y mudar las ordenanzas que nos di Moiss.

 15 Entnces todos los que estaban sentados en el concilio, puestos los ojos 
en l, vieron su rostro como el rostro de un ngel.



CAPITULO 7.

 1 EL prncipe de los sacerdotes dijo entnces: Es esto as?

 2 Y l dijo: Varones hermanos, y padres, oid: El Dios de la gloria apareci 
 nuestro padre Abraham, estando en Mesopotamia, ntes que morase en Charan,

 3 Y le dijo: Sal de tu tierra, y de tu parentela, y ven  la tierra que te 
mostrar.

 4 Entnces sali de la tierra de los Caldos, y habit en Charan: y de all, 
muerto su padre, le traspaso  esta tierra, en la cual vosotros habitais 
ahora.

 5 Y no le di herencia en ella, ni aun para asentar un pi: mas le prometi 
que se la daria en posesion, y  su simiente despues de l, no teniendo aun 
hijo.

 6 Y hablle Dios as: Que su simiente seria extranjera en tierra ajena, y 
que los reducirian  servidumbre, y maltratarian por cuatrocientos aos.

 7 Mas yo juzgar, dijo Dios, la nacion  la cual sern siervos: y despues de 
esto saldrn, y me servirn en este lugar.

 8 Y dile el pacto de la circuncision: y as [Abraham] engendr  Isaac, y 
le circuncid al octavo dia;  Isaac  Jacob, y Jacob  los doce patriarcas.

 9 Y los patriarcas, movidos de envidia, vendieron  Jos para Egipto; mas 
Dios era con l,

 10 Y le libr de todas sus tribulaciones, y le di gracia y sabidura en la 
presencia de Pharaon, rey de Egipto, el cual le puso por gobernador sobre 
Egipto, y sobre toda su casa.

 11 Vino entnces hambre en toda la tierra de Egipto, y de Chanaan, y grande 
tribulacion: y nuestros padres no hallaban alimentos.

 12 Y como oyese Jacob que habia trigo en Egipto, envi  nuestros padres la 
primera vez.

 13 Y en la segunda Jos fu conocido de sus hermanos, y fu sabido de 
Pharaon el linaje de Jos.

 14 Y enviando Jos, hizo venir  su padre Jacob, y  toda su parentela, en 
[nmero de] setenta y cinco personas.

 15 As descendi Jacob  Egipto, donde muri l y nuestros padres;

 16 Los cuales fueron trasladados  Sichem, y puestos en el sepulcro que 
compr Abraham  precio de dinero de los hijos de Hemor, [padre] de Sichem.

 17 Mas como se acercaba el tiempo de la promesa la cual Dios prometi  
Abraham, el pueblo creci y multiplicse en Egipto,

 18 Hasta que se levant otro rey en Egipto que no conocia  Jos.

 19 Este, usando de astucia con nuestro linaje, maltrat  nuestros padres,  
fin de que pusiesen  peligro [de muerte] sus nios, para que cesase la 
generacion.

 20 En aquel mismo tiempo naci Moiss, y fu agradable  Dios: y fu criado 
tres meses en casa de su padre.

 21 Mas siendo puesto al peligro, la hija de Pharaon le tom, y le cri como 
 hijo suyo.

 22 Y fu enseado Moiss en toda la sabidura de los Egipcios; y era 
poderoso en sus dichos y hechos.

 23 Y cuando hubo cumplido la edad de cuarenta aos, le vino voluntad de 
visitar  sus hermanos los hijos de Israel.

 24 Y como vi  uno que era injuriado, defendile,  hiriendo al Egipcio, 
veng al injuriado.

 25 Pues l pensaba que sus hermanos entendian que Dios les habia de dar 
salud por su mano: mas ellos no [lo] habian entendido.

 26 Y al dia siguiente riendo ellos, se les mostr, y les metia en paz, 
diciendo: Varones hermanos sois, por qu os injuriais los unos  los otros?

 27 Entnces el que injuriaba  su prjimo, le rempuj diciendo: Quin te ha 
puesto por prncipe y juez sobre nosotros?

 28 Quieres t matarme, como mataste ayer al Egipcio?

 29 A esta palabra Moiss huy: y se hizo extranjero en tierra de Madian, 
donde engendr dos hijos.

 30 Y cumplidos cuarenta aos, un ngel le apareci en el desierto del monte 
Sina en fuego de llama de una zarza.

 31 Entnces Moiss mirando, se maravill de la vision; y llegandose para 
considerar, fu hecha  l voz del Seor:

 32 Yo [soy] el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, y el Dios de Isaac, 
y^ el Dios de Jacob. Mas Moiss, temeroso, no osaba mirar.

 33 Y le dijo el Seor: Quita los zapatos de tus pis, porque el lugar en que 
ests, es tierra santa.

 34 He visto, he visto la afliccion de mi pueblo que est en Egipto, y he 
oido el gemido de ellos, y he descendido para librarlos. Ahora pues ven, te 
enviar  Egipto.

 35 A este Moiss, al cual habian rehusado, diciendo: Quin te ha puesto por 
prncipe y juez?  este envi Dios por prncipe y redentor con la mano del 
ngel que le apareci en la zarza.

 36 Este los saco, habiendo hecho prodigios y milagros en la tierra de 
Egipto, y en el mar Bermejo, y en el desierto por cuarenta aos.

 37 Este es el Moiss, el cual dijo  los hijos de Israel: Profeta os 
levantar el Seor Dios vuestro, de vuestros hermanos, como yo;  l oiris.

 38 Este es aquel que estuvo en la congregacion en el desierto con el ngel 
que le hablaba en el monte Sina, y con nuestros padres; y recibi las 
palabras de vida para darnos:

 39 Al cual nuestros padres no quisieron obedecer; ntes [le] desecharon, y 
se apartaron de corazon  Egipto,

 40 Diciendo  Aaron: Haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque  
este Moiss, que nos sac de tierra de Egipto, no sabemos qu le ha 
acontecido.

 41 Y entnces hicieron un becerro, y ofrecieron sacrificios al dolo, y en 
las obras de sus manos se holgaron,

 42 Y Dios se apart y los entreg que sirviesen al ejrcito del cielo, como 
est escrito en el libro de los profetas: Me ofrecisteis vctimas y 
sacrificios en el desierto por cuarenta aos, casa de Israel?

 43 Antes trajsteis el tabernculo de Moloch, y la estrella de vuestro dios 
Remfan, figuras que os hicsteis para adorarlas: os trasportar pues ms all 
de Babilonia.

 44 Tuvieron nuestros padres el tabernculo del Testimonio en el desierto 
como habia [Dios] ordenado, hablando  Moiss que le hiciese segun la forma 
que habia visto.

 45 El cual recibido, metieron tambien nuestros padres con Josu en la 
posesion de los Gentiles, que Dios ech de la presencia de nuestros padres, 
hasta los dias de David:

 46 El cual hall gracia delante de Dios, y pidi hallar tabernculo para el 
Dios de Jacob.

 47 Mas Salomon le edific casa.

 48 Si bien el Altsimo no habita en templos hechos de mano, como el profeta 
dice:

 49 El cielo [es] mi trono, y la tierra el estrado de mis pis. Qu casa me 
edificaris? dice el Seor:  cul [ser] el lugar de mi reposo?

 50 No hizo mi mano todas estas cosas?

 51 Duros de cerviz,  incircuncisos de corazon y de oidos; vosotros resists 
siempre al Espritu Santo: como vuestros padres, [as] tambien vosotros.

 53 A cul de los profetas no persiguieron vuestros padres? y mataron  los 
que ntes anunciaron la venida del Justo, del cual vosotros ahora habeis sido 
entregadores y matadores:

 53 Que recibsteis la ley por disposicion de ngeles, y no [la] guardsteis.

 54 Y oyendo estas cosas, regaaban de sus corazones, y crujian los dientes 
contra l.

 55 Mas l estando lleno de Espritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vi 
la gloria de Dios, y  Jesus que estaba  la diestra de Dios.

 56 Y dijo: H aqu, veo los cielos abiertos, y al Hijo del hombre que est  
la diestra de Dios.

 57 Entnces dando grandes voces, se taparon sus oidos, y arremetieron 
unnimes contra l.

 58 Y echndolo fuera de la ciudad, [le] apedreaban: y los testigos pusieron 
sus vestidos  los pis de un mancebo que se llamaba Saulo.

 59 Y apedrearon  Esteban, invocando l, y diciendo: Seor Jesus, recibe mi 
espritu.

 60 Y puesto de rodillas, clam  gran voz: Seor, no les imputes este 
pecado. Y habiendo dicho esto, durmi [en el Seor.]



CAPITULO 8.

 1 Y SAULO consentia en su muerte. Y en aquel dia se hizo una grande 
persecucion en la iglesia que [estaba] en Jerusalem; y todos fueron 
esparcidos por las tierras de Juda y de Samaria, salvo los apstoles.

 2 Y llevaron [ enterrar]  Esteban varones piadosos,  hicieron gran llanto 
sobre l.

 3 Entnces Saulo asolaba la iglesia entrando por las casas; y trayendo 
hombres y mujeres, [los] entregaba en la crcel.

 4 Mas los que fueron esparcidos, iban por todas partes anunciando la 
palabra.

 5 Entnces Felipe, descendiendo  la ciudad de Samaria, les predicaba  
Cristo.

 6 Y las gentes escuchaban atentamente unnimes las cosas que decia Felipe, 
oyendo y viendo las seales que hacia.

 7 Porque de muchos que tenian espritus inmundos, salian [estos] dando 
grandes voces: y muchos paralticos y cojos eran sanados.

 8 As que habia gran gozo en aquella ciudad.

 9 Y habia un hombre llamado Simon, el cual habia sido ntes mgico en 
aquella ciudad, y engaado la gente de Samaria dicindose ser algun grande,

 10 Al cual oian todos atentamente desde el ms pequeo hasta el mas grande, 
diciendo: Este es la grande virtud de Dios.

 11 Y le estaban atentos, porque con sus artes mgicas los habia embelesado 
mucho tiempo.

 12 Mas cuando creyeron  Felipe, que anunciaba el Evangelio del reino de 
Dios, y el nombre de Jesu-Cristo, se bautizaban hombres y mujeres.

 13 El mismo Simon crey tambien entnces, y bautizndose se lleg  Felipe; 
y viendo los milagros y grandes maravillas que se hacian, estaba atnito.

 14 Y los apstoles que estaban en Jerusalem, habiendo oido que Samaria habia 
recibido la palabra de Dios, les enviaron  Pedro y  Juan:

 15 Los cuales venidos, oraron por ellos para que recibiesen el Espritu 
Santo.

 16 (Porque aun no habia descendido sobre alguno de ellos, mas solamente eran 
bautizados en el nombre de Jesus.)

 17 Entnces les impusieron las manos, y recibieron el Espritu Santo.

 18 Y como vi Simon que por la imposicion de las manos de los apstoles se 
daba el Espritu Santo, les ofreci dinero,

 19 Diciendo: Dadme tambien  m esta potestad, que  cualquiera que pusiere 
las manos encima, reciba el Espritu Santo.

 20 Entnces Pedro le dijo: T dinero perezca contigo, que piensas que el don 
de Dios se gane por dinero.

 21 No tienes t parte ni suerte en este negocio: porque tu corazon no es 
recta delante de Dios.

 22 Arrepintete pues de esta tu maldad, y ruega  Dios, si quizs te ser 
perdonado el pensamiento de tu corazon.

 23 Porque en hiel de amargura y en prision de maldad veo que ests.

 24 Respondiendo entnces Simon, dijo: Rogad vosotros por m al Seor, que 
ninguna cosa de estas, que habeis dicho, venga sobre m.

 25 Y ellos habiendo testificado y hablado la palabra de Dios, se volvieron  
Jerusalem, y en muchas tierras de los Samaritanos anunciaron el Evangelio.

 26 Empero el ngel del Seor habl  Felipe, diciendo: Levntate y v hacia 
la Mediodia, al camino que desciende de Jerusalem  Gaza, la cual es 
desierta.

 27 Entnces l se levant, y fu: y h aqu un Etiope, eunuco, gobernador de 
Candace, reina de los Etiopes, el cual era puesto sobre todos sus tesoros, y 
habia venido  adorar  Jerusalem,

 28 Se volvia, sentado en su carro, y leyendo el profeta Isaas.

 29 Y el Espritu dijo  Felipe: Llgate y jntate  este carro.

 30 Y acudiendo Felipe, le oy que leia al profeta Isaas; y dijo Mas 
entiendes lo que lees?

 31 Y l dijo: Y cmo podr, si alguno no me enseare? y rog  Felipe que 
subiese, y se sentase con l.

 32 Y el lugar de la escritura que leia, era este: Como oveja  la muerte fu 
llevado; y como cordero mudo delante del que le trasquila, as no abri su 
boca.

 33 En su humillacion su juicio fu quitado: mas su generacion, quin la 
contar? porque es quitada de la tierra su vida.

 34 Y respondiendo el eunuco  Felipe, dijo: Rugote de quin el profeta 
dice esto? de s,  de otro alguno?

35 Entnces Felipe abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le 
anunci el Evangelio de Jesus.

 36 Y yendo por el camino llegaron  cierta agua; y dijo el eunuco: H aqu 
agua; qu impide que yo sea bautizado?

 37 Y Felipe dijo: Si crees de todo corazon, bien puedes: Y respondiendo 
dijo: Creo que Jesu-Cristo es el Hijo de Dios.

 38 Y mand parar el carro: y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco; 
y bautizle.

 39 Y como subieron del agua, el Espritu del Seor arrebat  Felipe, y no 
le vi mas el eunuco: y se fu por su camino gozoso.

 40 Felipe empero se hall en Azoto: y pasando anunciaba el Evangelio en 
todas las ciudades, hasta que lleg  Cesara.



CAPITULO 9.

 1 Y SAULO, respirando aun amenazas y muerte contra los discpulos del Seor, 
vino al prncipe de los sacerdotes,

 2 Y demand de l letras para Damasco  las sinagogas, para que si hallase 
algunos hombres  mujeres de esta secta, los trajese presos  Jerusalem.

 3 Y yendo por el camino, aconteci que llegando cerca de Damasco, 
sbitamente le cerc un resplandor de luz del cielo.

 4 Y cayendo en tierra, oy una voz que le decia: Saulo, Saulo, por qu me 
persigues?

 5 Y l dijo: Quin eres, Seor, Y l dijo: Yo soy Jesus  quien t 
persigues: dura cosa te es dar coces contra el aguijon.

 6 El temblando y temeroso dijo: Seor, qu quieres que haga? Y el Seor le 
dice: Levntate y entra en la ciudad, y se te dir lo que te conviene hacer.

 7 Y los hombres que iban con Saulo, se pararon atnitos, oyendo  la verdad 
la voz, mas no viendo  nadie.

 8 Entnces Saulo se levant de tierra, y abriendo los ojos no veia  nadie: 
as que llevndole por la mano, metironle en Damasco,

 9 Donde estuvo tres dias sin ver; y no comi, ni bebi.

 10 Habia entnces un discpulo en Damasco, llamado Ananas; al cual el Seor 
dijo en vision: Ananas. Y l respondi: Hme aqu, Seor.

 11 Y el Seor le [dijo:] Levntate, y v  la calle, que se llama la 
Derecha, y busca en casa de Jdas  [uno] llamado Saulo, de Tarso: porque h 
aqu l ora;

 12 Y ha visto en vision un varon llamado Ananas, que entra, y le pone la 
mano encima para que reciba la vista.

 13 Entnces Ananas respondi: Seor, he oido  muchos acerca de este 
hombre, cuntos males ha hecho  tus santos en Jerusalem.

 14 Y aun aqu tiene facultad de los prncipes de los sacerdotes de prender  
todos los que invocan tu nombre.

 15 Y le dijo el Seor: V; porque instrumento escogido me es este, para que 
lleve mi nombre en presencia de los Gentiles, y de reyes, y de los hijos de 
Israel.

 16 Porque yo le mostrar cunto le sea menester que padezca por mi nombre.

 17 Ananas entnces fu, y entr en la casa; y ponindole las manos encima, 
dijo: Saulo, hermano, el Seor Jesus, que te apareci en el camino por donde 
venias, me ha enviado para que recibas la vista, y seas lleno de Espritu 
Santo.

 18 Y luego le cayeron de los ojos como escamas, y recibi al punto la vista: 
y levantndose fu bautizado.

 19 Y como comi fu confortado. Y estuvo Saulo por algunos dias con los 
discpulos que estaban en Damasco.

 20 Y luego en las sinagogas predicaba  Cristo, [diciendo] que este era el 
Hijo de Dios.

 21 Y todos los que [le] oian estaban atnitos, y decian: No es este l que 
asolaba en Jerusalem  los que invocaban este nombre, y  eso vino ac, para 
llevarlos presos  los prncipes de los sacerdotes?

 22 Empero Saulo mucho ms se esforzaba, y confundia  los Judos que moraban 
en Damasco, afirmando que este es el Cristo.

 23 Y como pasaron muchos dias, los Judos hicieron entre s consejo de 
matarle.

 24 Mas las asechanzas de ellos fueron entendidas de Saulo: y ellos guardaban 
las puertas de dia y de noche para matarle.

 25 Entnces los discpulos, tomndole de noche, [le] bajaron por el muro 
[metido] en una espuerta.

 26 Y como [Saulo] vino  Jerusalem tentaba de juntarse con los discpulos 
mas todos tenian miedo de l, no creyendo que era discpulo.

 27 Entnces Bernab, tomndole, [le] trajo  los apstoles; y contles como 
habia visto al Seor en el camino, y qu le habia hablado, y cmo en Damasco 
habia hablado confiadamente en el nombre de Jesus.

 28 Y entraba y salia con ellos en Jerusalem.

 29 Y hablaba confiadamente en el nombre del Seor, y disputaba con los 
Griegos; mas ellos procuraban matarle.

 30 Lo cual como los hermanos entendieron, le acompaaron hasta Cesara y le 
enviaron  Tarso.

 31 Las iglesias entnces tenian paz por toda Juda, y Galila, y Samaria, y 
eran edificadas andando en el temor del Seor; y con consuelo del Espritu 
Santo eran multiplicadas.

 32 Y aconteci que Pedro, andndolos  todos, vino tambien  los santos que 
habitaban en Lidda.

 33 Y hall all  uno que se llamaba Eneas, que hacia ocho aos que estaba 
en cama, que era paraltico.

 34 Y le dijo Pedro: Eneas, Jesu-Cristo te sana: levntate, y hazte tu cama. 
Y luego se levant.

 35 Y vironle todos los que habitaban en Lidda y en Sarona, los cuales se 
convirtieron al Seor.

 36 Entnces en Joppe habia una discpula llamada Tabita, que si lo declaras, 
quiere decir Dorcas. Esta era llena de buenas obras, y de limosnas que hacia.

 37 Y aconteci en aquellos dias que enfermando, muri;  la cual, despues de 
lavada, pusieron en una sala.

 38 Y como Lidda estaba cerca de Joppe, los discpulos, oyendo que Pedro 
estaba all, le enviaron dos hombres rogndole: No te detengas en venir hasta 
nosotros.

 39 Pedro entnces levantndose, fu con ellos: y llegado que hubo, le 
llevaron  la sala, donde le rodearon todas las viudas, llorando, y 
mostrndole las tnicas y los vestidos que Dorcas hacia, cuando estaba con 
ellas.

 40 Entnces echados fuera todos, Pedro puesto de rodillas, or, y vuelto al 
cuerpo, dijo: Tabita, levntate. Y ella abri los ojos, y viendo  Pedro, 
incorporse.

 41 Y l le di la mano, y levantla: entnces llamando los santos y las 
viudas, la present viva.

 42 Esto fu notorio por toda Joppe: y creyeron muchos en el Seor.

 43 Y aconteci que se qued muchos dias en Joppe, en casa de un cierto 
Simon. curtidor.



CAPITULO 10.

 1 HABIA un varon en Cesara, llamado Cornelio, centurion de la compaa que 
se llamaba la Italiana,

 2 Pio, y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacia muchas limosnas al 
pueblo, y oraba  Dios siempre.

 3 Este vi en vision manifiestamente como  la hora nona del dia, que un 
ngel de Dios entraba  l, y le decia: Cornelio.

 4 Y l, puestos en l los ojos, espantado, dijo Qu es, Seor? Y djole: 
Tus oraciones y tus limosnas han subido en memoria  la presencia de Dios.

 5 Envia pues ahora hombres  Joppe y haz venir  un Simon, que tiene por 
sobrenombre Pedro.

 6 Este posa en casa de un Simon, curtidor, que tiene su casa junta  la mar: 
l te dir lo que te conviene hacer.

 7 E ido el ngel que hablaba con Cornelio, llama dos de sus criados, y un 
devoto soldado de los que le asistian:

 8 A los cuales, despues de habrselo contado todo, les envi  Joppe.

 9 Y el dia siguiente, yendo ellos su camino, y llegando cerca de la ciudad, 
Pedro subi  la azota  orar, cerca de la hora de sexta.

 10 Y aconteci que le vino una grande hambre, y quiso comer: pero mientras 
[se lo] disponian, sobrevnole un xtasi,

 11 Y vi el cielo abierto, y que descendia un vaso, como un gran lienzo, que 
atado de los cuatro cabos, era bajado  la tierra;

 12 En el cual habia de todos los animales cuadrpedos de la tierra, y 
reptiles^, y aves del cielo.

 13 Y le vino una voz: Levntate, Pedro, mata y come.

 14 Entnces Pedro dijo: Seor, no; porque ninguna cosa comun  inmunda he 
comido jams.

 15 Y volvi la voz hacia l la segunda vez: Lo que Dios limpi no [lo] 
llamas t comun.

 16 Y esto fu hecho por tres veces; y el vaso volvi  ser recogido en el 
cielo.

 17 Y estando Pedro dudando dentro de s, qu seria la vision que habia 
visto, h aqu los hombres que habian sido enviados por Cornelio, que 
preguntando por la casa de Simon, llegaron  la puerta.

 18 Y llamando, preguntaron si un Simon, que tenia por sobrenombre Pedro, 
posaba all.

 19 Y estando Pedro pensando en la vision, le dijo el Espritu: H aqu tres 
hombres te buscan.

 20 Levntate pues, y desciende, y no dudes ir con ellos; porque yo los he 
enviado.

 21 Entnces Pedro descendiendo  los hombres que eran enviados por Cornelio, 
dijo: H aqu, yo soy el que buscais: qu [es] la causa por que habeis 
venido?

 22 Y ellos dijeron: Cornelio, el centurion, varon justo, y temeroso de Dios, 
y que tiene testimonio de toda la nacion de los Judos, ha recibido respuesta 
por un santo ngel, de hacerte venir  su casa, y oir de t palabras.

 23 Entnces metindoles dentro, los hosped: y al dia siguiente levantndose 
se fu con ellos; y le acompaaron algunos de los hermanos de Joppe.

 24 Y al otro dia entraron en Cesara. Y Cornelio les estaba esperando, 
habiendo llamado sus parientes y los amigos ms familiares.

 25 Y como Pedro entr, sali Cornelio  recibirle; y derribndose  sus 
pis, ador.

 26 Mas Pedro le levant, diciendo: Levntate: yo mismo tambien soy hombre.

 27 Y hablando con l, entr, y hall  muchos que se habian juntado.

28 Y les dijo: Vosotros sabeis que es abominable  un varon Judo juntarse  
llegarse  extranjero; mas me ha mostrado Dios, que  ningun hombre llame 
comun  inmundo.

 29 Por lo cual llamado, he venido sin dudar. As que pregunto, por qu 
causa me habeis hecho venir?

 30 Entnces Cornelio dijo: Cuatro dias ha que  esta hora yo estaba ayuno; 
ya la hora de nona estando orando en mi casa, h aqu un varon se puso 
delante de m en vestido resplandeciente,

 31 Y dijo: Cornelio, tu oracion es oida, y tus limosnas han venido en 
memoria en la presencia de Dios.

 32 Envia pues  Joppe, y haz venir  un Simon, que tiene por sobrenombre 
Pedro; este posa en casa de Simon, un curtidor, junto  la mar, el cual 
venido te hablar.

 33 As que, luego envi  t; y t has hecho bien en venir. Ahora, pues, 
todos nosotros estamos aqu en la presencia de Dios para oir todo lo que Dios 
te ha mandado.

 34 Entnces Pedro, abriendo su boca, dijo: Por verdad hallo que Dios no hace 
acepcion de personas,

 35 Sino que de cualquier nacion, que le teme y obra justicia, se agrada.

 36 Envi palabra [Dios]  los hijos de Israel, anunciando la paz por Jesu-
Cristo: este es el Seor de todos.

 37 Vosotros sabeis lo que fu divulgado por toda Juda, comenzando desde 
Galila, despues del bautismo que Juan predic,

 38 [Cuanto]  Jesus de Nazaret; como le ungi Dios de Espritu Santo y de 
potencia: el cual anduvo haciendo bienes, y sanando todos los oprimdos del 
diablo: porque Dios era con l.

 39 Y nosotros somos testigos de todas las cosas que hizo en la tierra de 
Juda, y en Jerusalem; al cual mataron colgndole en un madero.

 40 A este levant Dios al tercer dia,  hizo que apareciese manifiesto,

 41 No  todo el pueblo, sino  los testigos que Dios ntes habia ordenado, 
[es  saber,]  nosotros, que comimos y bebimos con l, despues que resucit 
de los muertos.

 42 Y nos mand que predicsemos al pueblo, y testificsemos: Que l es el 
que Dios ha puesto por Juez de vivos y muertos.

 43 A este dan testimonio todos los profetas, de que todos los que en el 
creyeren, recibirn perdon de pecados por su nombre.

 44 Estando aun hablando Pedro estas palabras, el Espritu Santo cay sobre 
todos los que oian el sermon.

 45 Y se espantaron los fieles que eran de la circuncision que habian venido 
con Pedro, de que tambien sobre los Gentiles se derramase el don del Espritu 
Santo.

 46 Porque los oian que hablaban en lenguas, y que magnificaban  Dios. 
Entnces respondi Pedro:

 47 Puede alguno impedir el agua para que no sean bautizados estos que han 
recibido el Espritu Santo tambien como nosotros?

 48 Y les mand bautizar en el nombre del Seor Jesus. Entnces le rogaron 
que se quedase [con ellos] por algunos dias.



CAPITULO 11.

 1 Y OYERON los apstoles y los hermanos que estaban en Juda, que tambien 
los Gentiles habian recibido la palabra de Dios.

 2 Y como Pedro subi  Jerusalem, contendian contra l los que eran de la 
circuncision,

 3 Diciendo: Por qu has entrado  hombres incircuncisos, y has comido con 
ellos?

 4 Entonces comenzando Pedro, les declar por rden [lo pasado,] diciendo:

 5 Estaba yo en la ciudad de Joppe orando, y v en rapto de entendimiento una 
vision; un vaso, como un gran lienzo, que descendia, que por los cuatro cabos 
era abajado del cielo, y venia hasta m:

 6 En el cual como puse los ojos, consider y v animales terrestres de 
cuatro pis, y fieras, y reptiles, y aves del cielo.

 7 Y o una voz que me decia: Levntate, Pedro; mata y come.

 8 Y dije: Seor, no; porque ninguna cosa comun ni inmunda entr jams en mi 
boca.

 9 Entnces la voz me respondi del cielo segunda vez: Lo que Dios limpi no 
[lo] llamas tu comun.

 10 Y esto fu hecho por tres veces: y volvi todo  ser tomado arriba en el 
cielo.

 11 Y h aqu que luego sobrevinieron tres hombres  la casa donde yo estaba, 
enviados  m de Cesara.

 12 Y el Espritu me dijo que fuese con ellos sin dudar. Y vinieron tambien 
conmigo estos seis hermanos, y entramos en casa de un varon,

 13 El cual nos cont como habia visto un ngel en su casa, que se par, y le 
dijo: Envia  Joppe, y haz venir  un Simon que tiene por sobrenombre Pedro;

 14 El cual te hablar palabras por las cuales sers salvo t, y toda tu 
casa.

 15 Y como comenc  hablar, cay el Espritu Santo sobre ellos, tambien como 
sobre nosotros al principio.

 16 Entnces me acord del dicho del Seor, como dijo: Juan ciertamente 
bautiz en agua, ms vosotros seris bautizados en Espritu Santo.

 17 As que, si Dios les di el mismo don tambien como  nosotros que hemos 
creido en el Seor Jesu-Cristo, quin era yo que pudiese estorbar  Dios?

 18 Entnces, oidas estas cosas, callaron, y glorificaron  Dios, diciendo: 
De manera que tambien  los Gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida.

 19 Y los que habian sido esparcidos por causa de la tribulacion que 
sobrevino en tiempo de Esteban, anduvieron hasta Fenicia, y Cipro, y 
Antioquia, no hablando  nadie la palabra, sino  solos los Judos.

 20 Y de ellos habia unos varones Ciprios y Cirenenses, los cuales como 
entraron en Antioquia, hablaron  los Griegos, anunciando el Evangelio del 
Seor Jesus.

 21 Y la mano del Seor era con ellos; y creyendo gran numero [de gente,] se 
convirti al Seor.

 22 Y lleg la fama de estas cosas  oidos de la iglesia que estaba en 
Jerusalem; y enviaron  Bernab que fuese hasta Antioquia.

 23 El cual, como lleg, y vi la gracia de Dios, regocijse, y exhort  
todos que permaneciesen en el propsito del corazon en el Seor.

 24 Porque era varon bueno y lleno de Espritu Santo y de f: y mucha 
compaa fu agregada al Seor.

 25 Despues parti Bernab  Tarso  buscar  Saulo; y hallado, le trajo  
Antioquia.

 26 Y conversaron todo un ao all con la iglesia y ensearon mucha gente; y 
los discpulos fueron llamados Cristianos primeramente en Antioquia.

 27 Y en aquellos dias descendieron de Jerusalem profetas  Antioquia.

 28 Y levantndose uno de ellos, llamado Agabo, daba  entender por Espritu, 
que habia de haber una grande hambre en toda la redondez de las tierras; la 
cual tambien hubo en tiempo de Claudio.

 29 Entnces los discpulos, cada uno conforme  lo que tenia, determinaron 
enviar subsidio  los hermanos que habitaban en Juda.

 30 Lo cual asimismo hicieron, envindo[lo]  los ancianos por mano de 
Bernab y de Saulo.



CAPITULO 12.

 1 EN el mismo tiempo el rey Herdes ech mano  maltratar algunos de la 
iglesia.

 2 Y mat  cuchillo  Jacobo, hermano de Juan:

 3 Y viendo que habia agradado  los Judos, pas adelante para prender 
tambien  Pedro. Eran entnces los dias de los zimos.

 4 Y habindole preso, pso[lo] en la crcel, entregndole  cuatro 
cuaterniones de soldados que le guardasen; queriendo sacarle al pueblo 
despues de la Pascua.

 5 As que, Pedro era guardado en la crcel; y la iglesia hacia oracion  
Dios sin cesar por l.

 6 Y cuando Herdes le habia de sacar, aquella misma noche estaba Pedro 
durmiendo entre dos soldados, preso con dos cadenas: y los guardas delante de 
la puerta que guardaban la crcel.

 7 Y h aqu el ngel del Seor sobrevino, y una luz resplandeci en la 
crcel;  hiriendo  Pedro en el lado, le despert diciendo: Levntate 
prestamente. Y las cadenas se le cayeron de las manos.

 8 Y le dijo el ngel: Cete, y tate tus sandalias. Y lo hizo as. Y le 
dijo: Rodate tu ropa, y sgueme.

 9 Y saliendo, le seguia, y no sabia que era verdad lo que hacia el ngel; 
mas pensaba que veia vision.

 10 Y como pasaron la primera y la segunda guarda, vinieron  la puerta de 
hierro, que va  la ciudad, la cual se les abri de suyo: y salidos, pasaron 
una calle; y luego el ngel se apart de l.

 11 Entnces Pedro, volviendo en s, dijo: Ahora entiendo verdaderamente que 
el Seor ha enviado su ngel, y me ha librado de la mano de Herdes, y de 
todo el pueblo de los Judos que me esperaba.

 12 Y habiendo considerado [esto,] lleg  casa de Mara la madre de Juan, el 
que tenia por sobrenombre Marcos, donde muchos estaban juntos orando.

 13 Y tocando Pedro  la puerta del patio, sali una muchacha, para escuchar, 
llamada Rhode:

 14 La cual, como conoci la voz de Pedro, de gozo no abri el postigo, sino 
corriendo dentro, di nueva que Pedro estaba al postigo.

 15 Y ellos le dijeron: Ests loca: mas ella afirmaba que as era. Entnces 
ellos decian: Su ngel es.

 16 Mas Pedro perseveraba en llamar: y cuando abrieron, vironle, y se 
espantaron.

 17 Mas l hacindoles seal con la mano que callasen, les cont cmo el 
Seor le habia sacado de la crcel, y dijo: Haced saber esto  Jacobo y  los 
hermanos. Y sali, y parti  otro lugar.

 18 Luego que fu de dia, hubo no poco alboroto entre los soldados sobre qu 
se habia hecho de Pedro.

 19 Mas Herdes, como le busc, y no le hall, hecha inquisicion de los 
guardas, los mand llevar. Despues descendiendo de Juda  Cesarea, se qued 
[all.]

 20 Y Herdes estaba enojado contra los de Tiro, y los de Sidon: mas ellos 
vinieron concordes  l, y sobornado Blasto, que era el camarero del rey, 
pedian paz: porque las tierras de ellos eran abastecidas por las del rey.

 21 Y un dia sealado, Herdes vestido de ropa real, se sent en el tribunal, 
y arengles.

 22 Y el pueblo aclamaba: Voz de Dios, y no de hombre.

 23 Y luego el ngel del Seor le hiri, por cuanto no di la gloria  Dios; 
y espir comido de gusanos.

 24 Mas la palabra del Seor crecia, y era multiplicada.

 25 Y Bernab y Saulo volvieron de Jerusalem cumplido su servicio, tomando 
tambien consigo  Juan, el que tenia por sobrenombre Marcos.



CAPITULO 13.

 1 HABIA entnces en la iglesia que estaba en Antioquia, profetas y doctores; 
Bernab, y Simon el que se llamaba Niger, y Lucio Cireno, y Manahen, que 
habia sido criado con Herdes el tetrarca, y Saulo.

 2 Ministrando pues estos al Seor, y ayunando, dijo el Espritu Santo: 
Apartadme  Bernab y  Saulo para la obra para la cual los he llamado.

 3 Entnces habiendo ayunado, y orado, y pustoles las manos encima, 
despidiron[les.]

 4 Y ellos, enviados as por el Espritu Santo, descendieron  Seleucia; y de 
all navegaron  Cipro.

 5 Y llegados  Salamina, anunciaban la palabra de Dios en las sinagogas de 
los Judos: y tenian tambien  Juan en el ministerio.

 6 Y habiendo atravesado toda la isla hasta Pafo, hallaron un hombre mago, 
falso profeta Judo, llamado Barjesus:

 7 El cual estaba con el procnsul Sergio Paulo, varon prudente. Este, 
llamando  Bernab y  Saulo, deseaba oir la palabra de Dios.

 8 Mas les resistia Elimas el encantador, (que as se interpreta su nombre), 
procurando apartar de la f al procnsul.

 9 Entnces Saulo, que tambien [es] Pablo, lleno del Espritu Santo, poniendo 
en l los ojos,

 10 Dijo: Oh, lleno de todo engao y de toda maldad, hijo del diablo, enemigo 
de toda justicia, no cesars de trastornar los caminos rectos del Seor?

 11 Ahora, pues, h aqu, la mano del Seor [es] contra t, y sers ciego, 
que no veas el sol por tiempo. Y luego cayeron en l oscuridad y tinieblas; y 
andando alrededor, buscaba quien le condujese por la mano.

 12 Entnces el procnsul, viendo lo que habia sido hecho, crey, maravillado 
de la doctrina del Seor.

 13 Y partidos de Pafo, Pablo y sus compaeros arribaron  Perge de 
Pamphylia: entnces Juan, apartndose de ellos, se volvi  Jerusalem.

 14 Y ellos pasando de Perge, llegaron  Antioquia de Pisidia, y entrando en 
la sinagoga un dia de Sbado, sentronse.

 15 Y despues de la leccion de la ley y de los profetas, los prncipes de la 
sinagoga enviaron  ellos diciendo: Varones hermanos, si teneis alguna 
palabra de exhortacion para el pueblo, hablad.

 16 Entnces Pablo, levantndose, hecha seal de silencio con la mano, dice: 
Varones Israelitas, y los que temeis  Dios, oid.

 17 El Dios del pueblo de Israel escogi  nuestros padres, y ensalz el 
pueblo, siendo ellos extranjeros en la tierra de Egipto, y con brazo 
levantado los sac de ella.

 18 Y por tiempo como de cuarenta aos soport sus costumbres en el desierto:

 19 Y destruyendo siete naciones en la tierra de Chanaan, les reparti por 
suerte la tierra de ellas.

 20 Y despues, como por cuatrocientos y cincuenta aos, di los jueces hasta 
el profeta Samuel.

 21 Y entnces demandaron rey; y les di Dios  Saul, hijo de Cis, varon de 
la tribu de Benjamin, por cuarenta aos.

 22 Y quitado aquel, levantles por rey  David, al que di tambien 
testimonio, diciendo: He hallado  David, [hijo] de Jess, varon conforme  
mi corazon, el cual har todo lo que yo quiero.

 23 De la simiente de este, Dios, conforme  la promesa, levant  Jesus por 
Salvador  Israel;

 24 Predicando Juan delante de la faz de su venida el bautismo de 
arrepentimiento  todo el pueblo de Israel.

 25 Mas como Juan cumpliese su carrera, dijo: Quin pensais que soy? No soy 
yo: mas h aqu viene tras m [aquel] cuyo calzado de los pis no soy digno 
de desatar.

 26 Varones hermanos, hijos del linaje de Abraham, y los que entre vosotros 
temen  Dios,  vosotros es enviada la palabra de esta salud.

 27 Porque los que habitaban en Jerusalem, y sus prncipes, no conociendo  
este, y las voces de los profetas que se leen todos los Sbados, 
condenndo[le las] cumplieron.

 28 Y sin hallar [en l] causa de muerte, pidieron  Pilato que le matasen.

 29 Y habiendo cumplido todas las cosas que de l estaban escritas, 
quitndo[le] del madero, [le] pusieron en el sepulcro.

 30 Mas Dios le levant de los muertos:

 31 Y l fu visto por muchos dias de los que habian subido juntamente con l 
de Galila  Jerusalem, los cuales son sus testigos al pueblo.

 32 Y nosotros tambien os anunciamos el Evangelio de aquella promesa que fu 
hecha  los padres, la cual Dios ha cumplido  los hijos de ellos,  
nosotros, resucitando  Jesus;

 33 Como tambien en el salmo segundo esta escrito: Mi Hijo eres t, yo te 
engendr hoy.

 34 Y que le levant de los muertos para nunca ms volver  corrupcion, as 
[lo] dijo: Os dar las misericordias fieles de David.

 35 Por eso dice tambien en otro [lugar:] No permitirs que tu Santo vea 
corrupcion.

 36 Porque  la verdad David, habiendo servido en su edad  la voluntad de 
Dios, durmi, y fu juntado con sus padres, y vi corrupcion.

 37 Mas aquel que Dios levant, no vi corrupcion.

 38 Saos pues notorio, varones hermanos, que por este os es anunciada 
remision de pecados:

 39 Y de todo lo que por la ley de Moiss no pudisteis ser justificados, en 
este es justificado todo aquel que creyere.

 40 Mirad pues que no venga sobre vosotros lo que sta dicho en los profetas:

 41 Mirad, oh menospreciadores, y entontecos, y desvanecos: porque yo obro 
una obra en vuestros dias, obra que no creeris, si alguien os la contare.

 42 Y salidos de la sinagoga de los Judos, los Gentiles les rogaron que el 
Sbado siguiente les hablasen estas palabras.

 43 Y despedida la congregacion, muchos de los Judos y de los religiosos 
proslitos siguieron  Pablo y  Bernab: los cuales hablndoles, les 
persuadian que permaneciesen en la gracia de Dios.

 44 Y el Sbado siguiente se junt casi toda la ciudad  oir la palabra de 
Dios.

 45 Mas los Judos, visto el gento, llenronse de zelo, y se oponian  lo 
que Pablo decia, contradiciendo y blasfemando.

 46 Entnces Pablo y Bernab, usando de libertad, dijeron: A vosotros  la 
verdad era menester que se os hablase la palabra de Dios; mas pues que la 
desechais, y os juzgais indignos de la vida eterna, h aqu nos volvemos  
los Gentiles.

 47 Porque as nos ha mandado el Seor: Te he puesto para luz de los 
Gentiles, para que seas salud hasta lo postrero de la tierra.

 48 Y los Gentiles oyendo esto, fueron gozosos, y glorificaban la palabra del 
Seor; y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna.

 49 Y la palabra del Seor era sembrada por toda aquella provincia.

 50 Mas los Judos concitaron mujeres pias y honestas, y  los principales de 
la ciudad, y levantaron persecucion contra Pablo y Bernab, y los echaron de 
sus trminos.

 51 Ellos entnces sacudiendo en ellos el polvo de sus pis, se vinieron  
Iconio.

 52 Y los discpulos estaban llenos de gozo, y de Espritu Santo.



CAPITULO 14.

 1 Y ACONTECI en Iconio, que entrados juntamente en la sinagoga de los 
Judos, hablaron de tal manera que crey una grande multitud de Judos, y 
asimismo de Griegos.

 2 Mas los Judos que fueron incrdulos, incitaron y corrompieron los nimos 
de los Gentiles contra los hermanos.

 3 Con todo eso se detuvieron [all] mucho tiempo confiados en el Seor, el 
cual daba testimonio  la palabra de su gracia, dando que seales y milagros 
fuesen hechos por las manos de ellos.

 4 Mas el vulgo de la ciudad estaba dividido; y unos eran con los Judos, y 
otros con los apstoles.

 5 Y haciendo mpetu los Judos y los Gentiles, juntamente con sus prncipes 
para afrentar[los] y apedrearlos,

 6 Habindo[lo] entendido, huyronse  Listra y Derbe, ciudades de Licaonia, 
y por toda la tierra alrededor.

 7 Y all predicaban el Evangelio.

 8 Y un hombre de Listra, impotente de los pis, estaba sentado cojo desde el 
vientre de su madre, que jams habia andado.

 9 Este oy hablar  Pablo, el cual como puso los ojos en l, y vi que tenia 
f para ser sano,

 10 Dijo  gran voz: Levntate derecho sobre tus pis. Y [l] salt, y 
anduvo.

 11 Entnces las gentes, visto lo que Pablo habia hecho, alzaron la voz, 
diciendo en lengua Licanica: Dioses semejantes  hombres han descendido  
nosotros.

 12 Y  Bernab llamaban Jpiter; y  Pablo, Mercurio, porque era el que 
llevaba la palabra.

 13 Y el sacerdote de Jpiter que estaba delante de la ciudad de ellos, 
trayendo toros y guirnaldas delante de las puertas, queria con el pueblo 
sacrificar.

 14 [Lo cual] como oyeron los apstoles Bernab y Pablo, rotas sus ropas, se 
lanzaron al gento, dando voces,

 15 Y diciendo; Varones, por qu haceis esto? Nosotros tambien somos hombres 
semejantes  vosotros, que os anunciamos que de estas vanidades os convirtais 
al Dios vivo, que hizo el cielo, y la tierra, y la mar, y todo lo que est en 
ellos:

 16 El cual en las edades pasadas ha dejado  todas las gentes andar en sus 
caminos;

 17 Si bien no se deja  s mismo sin testimonio, haciendo bien, dndoos 
lluvias del cielo, y tiempos fructferos, y hinchiendo de mantenimiento y de 
alegria nuestros corazones.

 18 Y diciendo estas cosas, apnas apaciguaron el pueblo para que no les 
ofreciesen sacrificio.

 19 Entnces sobrevinieron unos Judos de Antioquia y de Iconio, que 
persuadieron  la multitud, y habiendo apedreado  Pablo, [le] sacaron fuera 
de la ciudad, pensando que [ya] estaba muerto.

 20 Mas rodendole los discpulos, se levant, y entr en la ciudad, y un dia 
despues parti con Bernab  Derbe.

 21 Y como hubieron anunciado el

Evangelio  aquella ciudad, y enseado  muchos, volvieron  Listra y  
Iconio, y  Antioquia.

 22 Confirmando los nimos de los discpulos, exhortndoles  que 
permaneciesen en la f, y [ensendoles] que es menester que por muchas 
tribulaciones entremos en el reino de Dios.

 23 Y habindoles constituido ancianos en cada una de las iglesias, y 
habiendo orado con ayunos, les encomendaron al Seor en el cual habian 
creido.

 24 Y pasando por Pisidia vinieron  Pamphylia.

 25 Y habiendo predicado la palabra en Perge, descendieron  Atalia.

 26 Y de all navegaron  Antioquia, donde habian sido encomendados  la 
gracia de Dios para la obra que habian acabado.

 27 Y habiendo llegado, y reunido la iglesia, relataron cun grandes cosas 
habia Dios hecho con ellos, y cmo habia abierto  los Gentiles la puerta de 
la f.

 28 Y se quedaron all mucho tiempo con los discpulos.



CAPITULO 15.

 1 ENTONCES algunos que venian de Juda enseaban  los hermanos: Que si no 
os circuncidais, conforme al rito de Moiss, no podeis ser salvos.

 2 As que suscitada una disension y contienda no pequea  Pablo y  Bernab 
contra ellos, determinaron que subiesen Pablo y Bernab  Jerusalem, y 
algunos otros de ellos,  los apstoles y  los ancianos sobre esta cuestion.

 3 Ellos, pues habiendo sido acompaados de la iglesia [al salir,] pasaron 
por la Fenicia y Samaria, contando la conversion de los Gentiles, y daban 
gran gozo  todos los hermanos.

 4 Y llegados  Jerusalem, fueron recibidos de la iglesia, y de los 
apstoles, y de los ancianos: y refirieron todas las cosas que Dios habla 
hecho con ellos.

 5 Mas algunos de la secta de los Farisos, que habian creido, se levantaron 
diciendo: Que es menester circuncidarlos, y mandar[les] que guarden la ley de 
Moiss.

 6 Y se juntaron los apstoles y los  ancianos para conocer de este negocio.

 7 Y habiendo habido grande contienda, levantndose Pedro, les dijo: Varones 
hermanos, vosotros sabeis como ya hace algun tiempo que Dios escogi que los 
Gentiles oyesen por mi boca la palabra del Evangelio, y creyesen.

 8 Y Dios, que conoce los corazones les di testimonio, dndoles el Espritu 
Santo tambien como  nosotros:

 9 Y ninguna diferencia hizo entre nosotros y ellos, purificando con la f 
sus corazones.

 10 Ahora pues, por qu tentais  Dios poniendo yugo sobre la cerviz de los 
discpulos, que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar?

 11 Antes por la gracia del Seor Jesus creemos que sermos salvos, como 
tambien ellos.

 12 Entnces toda la multitud call, y oyeron  Bernab y  Pablo que 
contaban cun grandes maravillas y seales Dios habia hecho por ellos entre 
los Gentiles.

 13 Y despues que hubieron callado, Jacobo respondi diciendo: Varones 
hermanos, oidme.

 14 Simon ha contado cmo Dios primero visit  los Gentiles, para tomar de 
ellos pueblo para su nombre.

 15 Y con esto concuerdan las palabras de los profetas, como est escrito:

 16 Despues de esto volver, y restaurar la habitacion de David que estaba 
caida, y reparar sus ruinas, y la volver  levantar;

 17 Para que el resto de los hombres busque al Seor, y todos los Gentiles 
sobre los cuales es llamado mi nombre, dice el Seor, que hace estas cosas.

 18 Conocidas son  Dios desde el siglo todas sus obras.

 19 Por lo cual yo juzgo, que los que de los Gentiles se convierten  Dios, 
no han de ser inquietados;

 20 Sino escribirles que se aparten de las contaminaciones de los dolos, y 
de fornicacion, y de ahogado, y de sangre.

 21 Porque Moiss desde los tiempos antiguos tiene en cada ciudad quien le 
predique en las sinagogas, donde es leido cada Sbado.

 22 Entnces pareci bien a los apstoles, y  los ancianos con toda la 
iglesia, elegir varones de ellos, y enviar[los]  Antioquia con Pablo, y 
Bernab;  Jdas, que tenia por sobrenombre Barsabas, y  Silas, varones 
principales entre los hermanos;

 23 Y escribir por mano de ellos [as:] los apstoles y los ancianos y los 
hermanos,  los hermanos de los Gentiles, que estn en Antioqua, y en Siria, 
y en Cilicia, salud:

 24 Por cuanto hemos oido que algunos, que han salido de nosotros, os han 
inquietado con palabras, trastornando vuestras almas, mandando circuncidaros 
y guardar la ley,  los cuales no mandamos;

 25 Nos ha parecido, congregados en uno, elegir varones, y enviarles  
vosotros con nuestros amados Bernab y Pablo,

 26 Hombres que han expuesto sus vidas por el nombre de nuestro Seor Jesu-
Cristo.

 27 As que, enviamos  Jdas, y  Silas, los cuales tambien por palabra [os] 
harn saber lo mismo.

 28 Que ha parecido bien al Espritu Santo, y  nosotros, no imponeros 
ninguna carga mas que estas cosas necesarias:

 29 Que os abstengais de cosas sacrificadas  dolos, y de sangre, y de 
ahogado, y de fornicacion; de las cuales cosas si os guardareis, bien haris. 
Pasadlo bien.

 30 Ellos entnces enviados, descendieron  Antioquia, y juntando la 
multitud, dieron la carta.

 31 La cual, como leyeron, fueron gozosos de la consolacion.

 32 Jdas tambien y Silas, como ellos tambien eran profetas, consolaron y 
confirmaron los hermanos con abundancia de palabra.

 33 Y pasando [all] algun tiempo, fueron enviados de los hermanos  los 
apstoles en paz.

 34 Mas  Silas pareci bien de quedarse all.

 35 Y Pablo y Bernab se estaban en Antioquia enseando la palabra del Seor, 
y anunciando el Evangelio con otros muchos.

 36 Y despues de algunos dias Pablo dijo  Bernab: Volvamos  visitar los 
hermanos por todas las ciudades en las cuales hemos anunciado la palabra del 
Seor, cmo estn.

 37 Y Bernab queria que tomasen consigo  Juan, el que tenia por sobrenombre 
Marcos;

 38 Mas  Pablo no le parecia bien llevar consigo al que se habia apartado de 
ellos desde Pamphylia, y no habia ido con ellos  la obra.

 39 Y hubo tal contencion entre ellos, que se apartaron el uno del otro; y 
Bernab tomando  Marcos, naveg  Cipro,

 40 Y Pablo escogiendo  Silas, parti encomendado de los hermanos  la 
gracia del Seor.

 41 Y anduvo la Siria y la Cilicia confirmando las iglesias.



CAPITULO 16.

 1 DESPUES lleg  Derbe, y  Listra: y h aqu, estaba all un discpulo, 
llamado Timoto, hijo de una mujer Juda fiel, mas de padre Griego:

 2 De este daban buen testimonio los hermanos que estaban en Listra y en 
Iconio.

 3 Este quiso Pablo que fuese con l; y tomndo[le,] le circuncid por causa 
de los Judos que estaban en aquellos lugares; porque todos sabian que su 
padre era Griego.

 4 Y como pasaban por las ciudades, les daban que guardasen los decretos que 
habian sido determinados por los apstoles y los ancianos que estaban en 
Jerusalem.

 5 As que, las iglesias eran confirmadas en f, y eran aumentadas en nmero 
cada dia.

 6 Y pasando  Phrygia, y la provincia de Galacia, les fu prohibido por el 
Espritu Santo hablar la palabra en Asia.

 7 Y como vinieron  Misia, tentaron de ir  Bitinia; mas el Espritu no les 
dej [ir.]

 8 Y pasando  Misia, descendieron  Troas.

 9 Y fu mostrado  Pablo de noche una vision: Un varon Macedonio se puso 
delante, rogndole, y diciendo: Pasa  Macedonia, y aydanos.

 10 Y como vi la vision, luego procuramos partir  Macedonia, dando por 
cierto que Dios nos llamaba para que les anuncisemos el Evangelio.

 11 Partidos pues de Troas, vinimos camino derecho  Samotracia, y el dia 
siguiente  Npoles:

 12 Y de all  Filipos, que es la primera ciudad de la parte de Macedonia, 
[y] una colonia; y estuvimos en aquella ciudad algunos dias.

 13 Y un dia de Sbado salimos de la puerta junto al rio, donde solia ser la 
oracion; y sentndonos hablamos  las mujeres que se habian juntado.

 14 Entnces una mujer, llamada Lidia, que vendia prpura en la ciudad de 
Tiatira, temerosa de Dios, estaba oyendo; el corazon de la cual abri el 
Seor para que estuviese atenta  lo que Pablo decia.

 15 Y cuando fu bautizada, y su familia, [nos] rog, diciendo: Si habeis 
juzgado que yo sea fiel al Seor, entrad en mi casa, y posad: y 
constriinos.

 16 Y aconteci, que yendo nosotros  la oracion, una muchacha que tenia 
espritu pitnico, nos sali al encuentro, la cual daba grande ganancia  sus 
amos adivinando.

 17 Esta, siguiendo  Pablo, y  nosotros, daba voces diciendo: Estos hombres 
son siervos del Dios Alto, los cuales os anuncian el camino de salud.

 18 Y esto hacia por muchos dias: mas desagradando  Pablo, se volvi, y dijo 
al espritu; Te mando, en el nombre de Jesu-Cristo, que salgas de ella. Y 
sali en la misma hora.

 19 Y viendo sus amos que habia salido la esperanza de su ganancia, 
prendieron  Pablo y  Silas, y los trajeron al foro, al magistrado.

 20 Y presentndolos  los magistrados, dijeron: Estos hombres, siendo 
Judos, alborotan nuestra ciudad.

 21 Y predican ritos, los cuales no nos es lcito recibir ni hacer, pues 
somos Romanos.

 22 Y agolpse el pueblo contra ellos; y los magistrados rompindoles sus 
ropas, [los] mandaron azotar con varas.

 23 Y despues que los hubieron herido de muchos azotes, los echaron en la 
crcel, mandando al carcelero que los guardase con diligencia.

 24 El cual recibido este mandamiento, los meti en la crcel de ms adentro, 
y les apret los pis en el cepo.

 25 Mas  media noche orando Pablo y Silas, cantaban himnos  Dios; y los que 
estaban presos los oian.

 26 Entnces fu hecho de repente un gran terremoto, de tal manera que los 
cimientos de la crcel se movian; y luego todas las puertas se abrieron, y 
las prisiones de todos se soltaron.

 27 Y despertado el carcelero, como vi abiertas las puertas de la crcel, 
sacando la espada se queria matar, pensando que los presos se habian huido.

 28 Mas Pablo clamo  gran voz diciendo: No te hagas ningun mal; que todos 
estamos aqu.

 29 El entnces pidiendo luz, entr dentro, y temblando, derribse  los pis 
de Pablo y de Silas;

 30 Y sacndoles fuera, les dice: Seores: Qu es menester que yo haga para 
ser salvo?

 31 Y ellos [le] dijeron: Cre en el Seor Jesu-Cristo, y sers salvo t, y 
tu casa.

 32 Y le hablaron la palabra del Seor, y  todos los que estaban en su casa.

 33 Y tomndolos en aquella misma hora de la noche, les lava los azotes; y se 
bautiz luego l, y todos los suyos.

 34 Y llevndolos  su casa, les puso la mesa; y se goz de que con toda su 
casa habia creido  Dios.

 35 Y como fu de dia, los magistrados enviaron los alguaciles, diciendo: 
Deja ir  aquellos hombres.

 36 Y el carcelero hizo saber estas palabras  Pablo: los magistrados han 
enviado [ decir] que seais sueltos: as que ahora salid,  id en paz.

 37 Entnces Pablo les dijo: Azotados pblicamente, sin ser condenados, 
siendo hombres Romanos, nos echaron en la crcel; y ahora nos echan 
encubiertamente? No de cierto, sino vengan ellos y squennos.

 38 Y los alguaciles volvieron  decir  los magistrados estas palabras: y 
tuvieron miedo, oido que eran Romanos.

 39 Y viniendo les rogaron; y sacndolos, les pidieron que saliesen de la 
ciudad.

 40 Entnces salidos de la crcel, entraron en [casa de] Lidia; y habiendo 
visto  los hermanos, los consolaron, y se salieron.



CAPITULO 17.

 1 Y PASANDO por Anfpolis y Apolonia, llegaron  Tesalnica, donde estaba la 
sinagoga de Judos.

 2 Y Pablo, como acostumbraba, entr  ellos, y por tres Sbados disput con 
ellos de las escrituras,

 3 Declarando y proponiendo, que convenia que el Cristo padeciese, y 
resucitase de los muertos; y que Jesus (el cual yo os anuncio, [decia l]) 
este era el Cristo.

 4 Y algunos de ellos creyeron, y se juntaron con Pablo y con Silas; y de los 
Griegos religiosos grande multitud, y mujeres nobles no pocos.

 5 Entnces los Judos que eran incrdulos, teniendo zelos, tomaron consigo  
algunos ociosos, malos hombres, y juntando compaa, alborotaron la ciudad; y 
acometiendo la casa de Jason procuraban sacarlos al pueblo.

 6 Mas no hallndolos, trajeron  Jason, y  algunos hermanos  los 
gobernadores de la ciudad, dando voces: Estos que alborotan el mundo, tambien 
han venido ac;

 7 A los cuales Jason ha recibido: y todos estos hacen contra los decretos de 
Cesar, diciendo que hay otro rey, Jesus.

 8 Y alborotaron el pueblo y  los gobernadores de la ciudad, oyendo estas 
cosas.

 9 Mas recibida satisfaccion de Jason y de los dems, los soltaron.

 10 Entnces los hermanos luego de noche enviaron  Pablo y  Silas  Bera; 
los cuales habiendo llegado, entraron en la sinagoga de los Judos.

 11 Y fueron estos ms nobles que los que [estaban] en Tesalnica, pues 
recibieron la palabra con toda solicitud escudriando cada dia las 
escrituras, si estas cosas eran as.

 12 As que creyeron muchos de ellos; y mujeres Griegas de distincion, y no 
pocos hombres.

 13 Mas como entendieron los Judos de Tesalnica que tambien en Bera era 
anunciada la palabra de Dios por Pablo, fueron, y tambien all tumultuaron el 
pueblo.

 14 Empero luego los hermanos enviaron  Pablo que fuese como  la mar; y 
Silas y Timoto se quedaron all.

 15 Y los que habian tomado  cargo  Pablo, le llevaron hasta Atenas; y 
tomando encargo [de l] para Silas y Timoto, que viniesen  l lo ms presto 
que pudiesen, partieron.

 16 Y esperndolos Pablo en Atenas su espritu se deshacia en l, viendo la 
ciudad dada  idolatra.

 17 As que disputaba en la sinagoga con los Judos y religiosos; y en la 
plaza cada dia con los que le ocurrian.

 18 Y algunos filsofos de los Epicureos y de los Esticos disputaban con l; 
y unos decian: Qu quiere decir este palabrero? Y otros: Parece que es 
predicador de nuevos dioses; porque les predicaba  Jesus, y la resurreccion.

 19 Y tomndole, le trajeron al Arepago, diciendo: Podrmos saber qu sea 
esta nueva doctrina que dices?

 20 Porque pones en nuestros oidos unas nuevas cosas: queremos pues saber qu 
quiere ser esto.

 21 Entnces todos los Atenienses, y los huspedes extranjeros, en ninguna 
otra cosa entendian sino,  en decir,  en oir alguna cosa nueva.

 22 Estando pues Pablo en medio del Arepago, dijo: Varones Atenienses, en 
todo os veo como ms supersticiosos.

 23 Porque pasando y mirando vuestros santuarios, hall tambien un altar en 
el cual estaba esta inscripcion: AL DIOS NO CONOCIDO. Aquel pues, que 
vosotros honrais sin conocerle,  este os anuncio yo.

 24 El Dios que hizo el mundo, y todas las cosas que en l [hay,] ese, como 
sea Seor del cielo, y de la tierra, no habita en templos hechos de manos,

 25 Ni es honrado con manos de hombres, necesitado de algo: pues l da  
todos vida y respiracion, y todas las cosas.

 26 Y de una sangre ha hecho [venir] todo el linaje de los hombres, para que 
habitasen sobre toda la faz de la tierra y [les] ha prefijado el rden de los 
tiempos, y los trminos de la habitacion de ellos;

 27 Para que buscasen  Dios, si en alguna manera palpando le hallan; aunque 
cierto no est lejos de cada uno de nosotros:

 28 Porque en l vivimos, y nos movemos, y somos; como tambien algunos de 
vuestros poetas dijeron: Porque linaje de este somos tambien.

 29 Siendo pues linaje de Dios, no hemos de estimar la Divinidad ser 
semejante  oro,   plata,   piedra,   escultura de artificio,  de 
imaginacion de hombres.

 30 Empero Dios, habiendo disimulado los tiempos de esta ignorancia, ahora 
denuncia  todos los hombres en todos lugares que se arrepientan:

 31 Por cuanto ha establecido un dia, en el cual ha de juzgar al mundo con 
justicia por aquel varon al cual determin, dando f  todos con haberle 
levantado de los muertos.

 32 Y as que oyeron la resurreccion de los muertos, unos se burlaban, y 
otros decian: Te oirmos acerca de esto otra vez.

 33 Y as Pablo se sali de en medio de ellos.

 34 Mas algunos creyeron juntndose con l; entre los cuales tambien [fu] 
Dionisio el del Arepago, y una mujer llamada Dmaris, y otros con ellos.



CAPITULO 18.

 1 PASADAS estas cosas, Pablo parti de Atenas, y vino  Corinto.

 2 Y hallando  un Judo llamado Aquila, natural del Ponto, que hacia poco 
que habia venido de Italia, y  Priscila su mujer, (porque Claudio habla 
mandado que todos los Judos saliesen de Roma) se vino  ellos:

 3 Y porque era de su oficio, pos con ellos, y trabajaba: porque el oficio 
de ellos era hacer tiendas.

 4 Y disputaba en la sinagoga, todos los Sbados, y persuadia  Judos, y  
Griegos.

 5 Y cuando Silas y Timoteo vinieron de Macedonia, Pablo estaba constreido 
del espritu, testificando  los Judos que Jesus [era] el Cristo.

 6 Mas contradiciendo y blasfemando ellos, les dijo, sacudiendo sus vestidos: 
Vuestra sangre [sea] sobre vuestra cabeza: yo, limpio; desde ahora me ir  
los Gentiles.

 7 Y partiendo de all, entr en casa de uno llamado Justo, temeroso de Dios, 
la casa del cual estaba junto  la sinagoga.

 8 Y Crispo, el prepsito de la sinagoga, crey al Seor con toda su casa: y 
muchos de los Corintios oyendo, creian, y eran bautizados.

 9 Entnces el Seor dijo de noche en vision  Pablo: No temas, sino habla, y 
no calles.

 10 Porque yo estoy contigo, y ninguno te podr hacer mal; porque yo tengo 
mucho pueblo en esta ciudad.

 11 Y se detuvo [all] un ao y seis meses, ensendoles la palabra de Dios:

 12 Y siendo Galion procnsul de Achaia, los Judos se levantaron de comun 
acuerdo contra Pablo, y le llevaron al tribunal,

 13 Diciendo: Que este persuade  los hombres honrar  Dios contra la ley.

 14 Y comenzando Pablo  abrir la boca, Galion dijo  los Judos: Si fuera 
algun agravio,  algun crimen enorme, oh Judos, conforme  derecho yo os 
tolerara;

 15 Mas si son cuestiones de palabras y de nombres, y de vuestra ley, vedlo 
vosotros, yo no quiero ser juez de estas cosas.

 16 Y les ech del tribunal.

 17 Entnces todos los Griegos tomando  Sstenes, prepsito de la sinagoga, 
le herian delante del tribunal: y  Galion nada se le daba de ello.

 18 Mas Pablo habindose detenido aun [all] muchos dias, despues se despidi 
de los hermanos, y naveg  Siria, y con l Priscila y Aquila, habindose 
trasquilado la cabeza en Cenchreas, porque tenia voto.

 19 Y lleg  Efeso, y los dej all: y l entrando en la sinagoga, disput 
con los Judos.

 20 Los cuales le rogaban que se quedase con ellos por ms tiempo; mas no 
accedi,

 21 Sino que se despidi de ellos, diciendo: Es menester que en todo caso 
tenga la fiesta que viene en Jerusalem: otra vez volver  vosotros, 
queriendo Dios. Y parti de Efeso.

 22 Y habiendo arribado  Cesara, subi [ Jerusalem;] y despues de saludar 
 la iglesia, descendi  Antioquia.

 23 Y habiendo estado [all] algun tiempo, parti, andando por rden la 
provincia de Galacia, y la Phrygia, confirmando  todos los discpulos.

 24 Lleg entnces  Efeso un Judo, llamado Aplos, natural de Alejandra, 
varon elocuente, poderoso en las escrituras.

 25 Este era instruido en el camino del Seor, y, ferviente de espritu, 
hablaba y enseaba diligentemente las cosas que son del Seor, enseado 
solamente en el bautismo de Juan.

 26 Y comenz  hablar confiadamente en la sinagoga; al cual como oyeron 
Priscila, y Aquila, le tomaron y le declararon ms particularmente el camino 
de Dios.

 27 Y queriendo l pasar  Achaia, los hermanos exhortados escribieron  los 
discpulos que le recibiesen; y venido l, aprovech mucho por la gracia  
los que habian creido.

 28 Porque con gran vehemencia convencia pblicamente  los Judos, mostrando 
por las escrituras que Jesus era el Cristo.



CAPITULO 19.

 1 Y ACONTECI que entretanto que Aplos estaba en Corinto, Pablo, andadas 
las regiones superiores, vino  Efeso, donde hallando ciertos discpulos,

 2 Djoles: Habeis recibido el Espritu Santo despues que creisteis? Y ellos 
le dijeron: Antes ni aun hemos oido si hay Espritu Santo.

 3 Entnces dijo: En qu pues sois bautizados? Y ellos dijeron: En el 
bautismo de Juan.

 4 Y dijo Pablo: Juan bautiz con bautismo de arrepentimiento, diciendo al 
pueblo que creyesen en el que habla de venir despues de l; es  saber, en 
Jesus el Cristo.

 5 Oido que hubieron [esto,] fueron bautizados en el nombre del Seor Jesus.

 6 Y como Pablo les puso las manos encima, vino sobre ellos el Espritu 
Santo, y hablaban en lenguas, y profetizaban.

 7 Y eran en todos como unos doce hombres.

 8 Y entrando l dentro de la sinagoga, hablaba libremente por espacio de 
tres meses, disputando y persuadiendo del reino de Dios.

 9 Mas endurecindose algunos, y no creyendo, maldiciendo el camino [del 
Seor] delante de la multitud, apartndose de ellos, separ los discpulos, 
disputando cada dia en la escuela de un cierto Tiranno.

 10 Y esto fu por espacio de dos aos; de manera que todos los que habitaban 
en Asia, Judos, y Griegos, oyeron la palabra del Seor.

 11 Y hacia Dios singulares maravillas por manos de Pablo:

 12 De tal manera que aun se llevaban sobre los enfermos los sudarios y los 
pauelos de su cuerpo, y las enfermedades se iban de ellos, y los malos 
espritus salian de ellos.

 13 Y algunos de los Judos exorcistas vagabundos tentaron  invocar el 
nombre del Seor Jesus sobre los que tenian espritus malos, diciendo: Os 
conjuro por Jesus, el que Pablo predica.

 14 Y habia unos siete hijos de un Sceva Judo, prncipe de los sacerdotes, 
que hacian esto.

 15 Y respondiendo el espritu malo, dijo: A Jesus conozco, y s [quien es] 
Pablo; mas vosotros, quin sois?

 16 Y el hombre, en quien estaba el espritu malo, saltando en ellos, y 
enseorendose de ellos, pudo ms que ellos de tal manera que huyeron de 
aquella casa desnudos y heridos.

 17 Y esto fu notorio  todos, as Judos como Griegos, los que habitaban en 
Efeso; y cay temor sobre todos ellos, y era ensalzado el nombre del Seor 
Jesus.

 18 Y muchos de los que habian creido venian confesando, y dando cuenta de 
sus hechos.

 19 Asimismo muchos de los que habian practicado vanas artes, trajeron los 
libros, y los quemaron delante de todos; y echada cuenta del precio de ellos, 
hallaron [ser] cincuenta mil denarios.

 20 As crecia poderosamente la palabra del Seor, y prevalecia.

 21 Y acabadas estas cosas, propsose Pablo en espritu partir  Jerusalem, 
despues de andada Macedonia y Achaia, diciendo: Despues que hubiere estado 
all, me ser menester ver tambien  Roma.

 22 Y enviando  Macedonia  dos de los que le ayudaban, Timoto, y Erasto, 
l se estuvo por algun tiempo en Asia.

 23 Entnces hubo un alboroto no pequeo acerca del camino [del Seor.]

 24 Porque un platero, llamado Demetrio, el cual hacia de plata templecillos 
de Diana, daba  los artfices no poca ganancia;

 25 A los cuales, reunidos con los oficiales de semejante oficio, dijo: 
Varones, [ya] sabeis que de este oficio tenemos ganancia:

 26 Y veis y os que este Pablo, no solamente en Efeso, sino muchas gentes de 
casi toda el Asia ha apartado con persuasion, diciendo, que no son dioses los 
que se hacen con las manos.

 27 Y no solamente hay peligro de que este negocio se nos vuelva en reproche, 
sino tambien que el templo de la grande diosa Diana sea estimado en nada, y 
comience  ser destruida su majestad, la cual honra toda el Asia y el mundo.

 28 Oidas estas cosas, llenronse de ira, y dieron alarido, diciendo: Grande 
Diana de los Efesios.

 29 Y la ciudad se llen de confusion, y unnimes se arrojaron al teatro, 
arrebatando  Gayo, y  Aristarco, Macedonios, compaeros de Pablo.

 30 Y queriendo Pablo salir al pueblo, los discpulos no le dejaron.

 31 Tambien algunos de los principales de Asia, que eran sus amigos, enviaron 
 l rogando que no se presentase en el teatro.

 32 Y otros gritaban otra cosa; porque la concurrencia estaba confusa, y los 
mas no sabian por qu se habian juntado.

 33 Y sacaron de entre la multitud  Alejandro, empujndole los Judos. 
Entnces Alejandro, pedido silencio con la mano, queria dar razon al pueblo.

 34 Mas como conocieron que era Judo, fu hecha una voz de todos que 
gritaron casi por dos horas: Grande Diana de los Efesios.

 35 Entnces el escribano, apaciguado que hubo la gente, dijo: Varones 
Efesios, y quin hay de los hombres que no sepa que la ciudad de los Efesios 
es honradora de la grande diosa Diana, y de la [imgen] venida de Jpiter?

 36 As que, pues esto no puede ser contradicho, conviene que os apacigeis, 
y que nada hagais temerariamente:

 37 Pues habeis traido  estos hombres sin ser sacrlegos, ni blasfemadores 
de vuestra diosa.

 38 Que si Demetrio y los oficiales que estn con l, tienen negocio con 
alguno, audiencias se hacen, y procnsules hay; acsense los unos  los 
otros.

 39 Y si demandais alguna otra cosa, en legtima asambla se puede decidir:

 40 Porque peligro hay de que seamos argidos de sedicion por hoy; no 
habiendo ninguna causa por la cual podamos dar razon de este concurso. Y 
habiendo dicho esto, despidi la concurrencia.



CAPITULO 20.

 1 Y DESPUES que ces el alboroto llamando Pablo los discpulos, habindoles 
exhortado y abrazado, se despidi, y parti para ir  Macedonia.

 2 Y andado que hubo aquellas partes y exhortdoles con abundancia de 
palabra, vino  Grecia:

 3 [Donde] despues de haber estado tres meses, y habiendo de navegar  Siria, 
le fueron puestas asechanzas por los Judos; y as tom consejo de volverse 
por Macedonia.

 4 Y le acompaaron hasta Asia Sopater, Bereense; y Tesalonicenses, 
Aristarco, y Segundo; y Gayo de Derbe, y Timoto; y Asianos, Tichico, y 
Trfimo.

 5 Estos yendo delante, nos esperaron en Troas.

 6 Y nosotros, pasados los dias de los panes sin levadura, navegamos de 
Filipos, y vinimos  ellos  Troas en cinco dias, donde estuvimos siete dias.

 7 Y el [dia] primero de la semana, juntos los discpulos  partir el pan, 
Pablo les enseaba, habiendo de partir al dia siguiente; y alarg el discurso 
hasta la media noche.

 8 Y habia muchas lmparas en el aposento alto donde estaban juntos.

 9 Y un mancebo llamado Euticho, que estaba sentado en una ventana, tomado de 
un sueo profundo, como Pablo disputaba largamente, postrado del sueo, cay 
desde el tercer piso abajo, y fu alzado muerto.

 10 Entnces descendi Pablo, y derribse sobre l, y abrazndole, dijo: No 
os alboroteis, que su alma est en l.

 11 Despues subiendo, y partiendo el pan, y gustando, habl largamente hasta 
el alba, y as parti.

 12 Y llevaron al mozo vivo, y fueron consolados no poco.

 13 Y nosotros, subiendo en el navo navegamos  Ason, para recibir de all  
Pablo; porque as habia determinado venir por tierra.

 14 Y como se junt con nosotros en Ason, tomndole vinimos  Mitilene.

 15 Y navegando de all, al [dia] siguiente llegamos delante de Chio, y al 
otro [dia] tomamos puerto en Samo: y habiendo reposado en Trogilio, al [dia] 
siguiente llegamos  Mileto.

 16 Porque Pablo se habia propuesto pasar adelante de Efeso, por no detenerse 
en Asia: porque se apresuraba por hacer el dia de Pentecostes, si le fuese 
posible, en Jerusalem.

 17 Y enviando desde Mileto  Efeso, hizo llamar  los ancianos de la 
iglesia.

 18 Y cuando vinieron  l, les dijo: Vosotros sabeis cmo, desde el primer 
dia que entr en Asia, he estado con vosotros por todo el tiempo,

 19 Sirviendo al Seor con toda humildad, y con lgrimas, y tentaciones, que 
me han venido por las asechanzas de los Judos:

 20 Como nada que [os] fuese til, he rehuido de anunciaros, y ensearos 
pblicamente, y por las casas,

 21 Testificando  los Judos y  los Gentiles arrepentimiento para con Dios, 
y la f en nuestro Seor Jesu-Cristo.

 22 Y ahora h aqu, ligado yo en mi espritu, voy  Jerusalem sin saber lo 
que all me ha de acontecer:

 23 Mas que el Espritu Santo por todas las ciudades me da testimonio, 
diciendo, que prisiones y tribulaciones me esperan.

 24 Mas de ninguna cosa hago caso, ni estimo mi vida preciosa para m mismo; 
solamente que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recib del Seor 
Jesus, para dar testimonio del Evangelio de la gracia de Dios.

 25 Y ahora h aqu yo s, que ninguno de todos vosotros, por quien he pasado 
predicando el reino de Dios, ver ms mi rostro.

 26 Por tanto yo os protesto el dia de hoy, que yo soy limpio de la sangre de 
todos:

 27 Porque no he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios.

 28 Por tanto mirad por vosotros, y por todo el rebao en que el Espritu 
Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Seor, la cual 
gan por su sangre.

 29 Porque yo s, que despues de mi partida entrarn en [medio de] vosotros 
graves lobos que no perdonarn al ganado.

 30 Y de vosotros mismos se levantarn hombres, que hablen cosas perversas, 
para llevar discpulos tras s.

 31 Por tanto velad, acordndoos que por tres aos, de noche y de dia, no he 
cesado de amonestar con lgrimas  cada uno.

 32 Y ahora, hermanos, os encomiendo  Dios, y  la palabra de su gracia; el 
cual es poderoso para sobreedificar, y daros heredad con todos los 
santificados.

 33 La plata,  el oro,  el vestido, de nadie he codiciado.

 34 Antes vosotros sabeis que para lo que me ha sido necesario, y  los que 
estn conmigo, estas manos me han servido.

 35 [En] todo os he enseado, que trabajando as, es necesario sobrellevar  
los enfermos, y tener presente las palabras del Seor Jesus, el cual dijo: 
Bienaventurada cosa es dar ntes que recibir.

 36 Y como hubo dicho estas cosas, se puso de rodillas, y or con todos 
ellos.

 37 Entnces hubo un gran lloro de todos; y derribndose sobre el cuello de 
Pablo, le besaban,

 38 Dolindose en gran manera por la palabra que dijo, que no habian de ver 
ms su rostro. Y le acompaaron al navo.



CAPITULO 21.

 1 Y HABIENDO partido de ellos, navegamos y vinimos camino derecho  Coos, y 
el dia siguiente  Rhodas, y de all  Ptara.

 2 Y hallando un barco que pasaba  Fenice, nos embarcamos, y partimos.

 3 Y como avistamos  Cipro, dejndola  mano izquierda, navegamos  Siria, y 
vinimos  Tiro; porque el barco habia de descargar all su carga.

 4 Y nos quedamos all siete dias, hallados los discpulos, los cuales decian 
 Pablo por Espritu, que no subiese  Jerusalem.

 5 Y cumplidos aquellos dias nos partimos, acompandonos todos con [sus] 
mujeres  hijos hasta fuera de la ciudad: y puestos de rodillas en la ribera, 
oramos.

 6 Y abrazndonos los unos  los otros, subimos al barco, y ellos se 
volvieron  sus casas.

 7 Y nosotros, cumplida la navegacion, vinimos de Tiro  Tolemaida; y 
habiendo saludado  los hermanos, nos quedamos con ellos un dia.

 8 Y otro dia, partidos, (Pablo y los que con l estbamos) vinimos  
Cesara; y entrando en casa de Felipe el evangelista, el cual era [uno] de 
los siete, posamos con l.

 9 Y este tenia cuatro hijas doncellas, que profetizaban.

 10 Y parando nosotros [all] por muchos dias, descendi de Juda un profeta 
llamado Agabo;

 11 Y venido  nosotros, tom el cinto de Pablo, y atndose los pis y las 
manos, dijo: Esto dice el Espritu Santo: As atarn los Judos en Jerusalem 
al varon, cuyo es este cinto, y [le] entregarn en manos de los Gentiles.

 12 Lo cual como oimos, le rogamos nosotros, y los de aquel lugar, que no 
subiese  Jerusalem.

 13 Entnces Pablo respondi: Qu haceis llorando y afligindome el corazon? 
porque yo no solo estoy presto  ser atado, mas aun  morir en Jerusalem por 
el nombre del Seor Jesus.

 14 Y como no le pudimos persuadir, desistimos, diciendo: Hgase la voluntad 
del Seor.

 15 Y despues de estos dias, apercibidos, subimos  Jerusalem.

 16 Y vinieron tambien con nosotros de Cesara algunos de los discpulos, 
trayendo consigo  un Mnason Ciprio, discpulo antiguo, con el cual 
possemos.

 17 Y cuando llegamos  Jerusalem, los hermanos nos recibieron de buena 
voluntad.

 18 Y al dia siguiente Pablo entr con nosotros  Jacobo, y todos los 
ancianos se juntaron.

 19 A los cuales, como los hubo saludado, cont por menudo lo que Dios habia 
hecho entre los Gentiles por su ministerio.

 20 Y ellos como [lo] oyeron, glorificaron  Dios; y le dijeron: Ya ves, 
hermano, cuntos millares de Judos hay que han creido; y todos son celadores 
de la ley.

 21 Mas fueron informados acerca de t, que enseas  apartarse de Moiss  
todos los Judos que estn entre los Gentiles, dicindo[les] que no han de 
circuncidar los hijos, ni andar segun la costumbre.

 22 Qu hay pues? La multitud se reunir de cierto; porque oirn que has 
venido.

 23 Haz, pues, esto que te decimos: Hay entre nosotros cuatro hombres que 
tienen voto sobre s:

 24 Tomando  estos contigo, purifcate con ellos, y gasta con ellos para que 
rasuren [sus] cabezas, y todos entiendan que no hay nada de lo que fueron 
informados acerca de t; sino que t tambien andas guardando la ley.

 25 Empero cuanto  los que de los Gentiles han creido, nosotros hemos 
escrito haberse acordado que no guarden nada de esto; solamente que se 
abstengan de lo que fuere sacrificado  los dolos, y de sangre, y de 
ahogado, y de fornicacion.

 26 Entnces Pablo tom consigo aquellos hombres, y al siguiente dia, 
habindose purificado con ellos, entr en el templo, para anunciar [se 
proponian] el cumplimiento de los dias de la purificacion, hasta ser ofrecida 
ofrenda por cada uno de ellos.

 27 Y cuando estaban para acabarse los siete dias, unos Judos de Asia, como 
le vieron en el templo, alborotaron todo el pueblo, y le echaron mano,

 28 Dando voces: Varones Israelitas ayudad: este es el hombre que por todas 
partes ensea  todos contra el pueblo, y la ley, y este lugar; y adems de 
esto ha metido Gentiles en el templo, y ha contaminado este lugar santo.

 29 (Porque ntes habian visto con l en la ciudad  Trfimo, Efesio, al cual 
pensaban que Pablo habia metido en el templo.)

 30 As que, toda la ciudad se alborot y agolpse el pueblo; y tomando  
Pablo, hicironle salir fuera del templo, y luego las puertas fueron 
cerradas.

 31 Y procurando ellos matarle, fu dado aviso al tribuno de la compaa que 
toda la ciudad de Jerusalem estaba alborotada;

 32 El cual tomando luego soldados y centuriones, corri  ellos. Y ellos 
como vieron al tribuno y  los soldados, cesaron de herir  Pablo.

 33 Entnces llegando el tribuno, le prendi, y [le] mand atar con dos 
cadenas: y pregunt quin era, y qu habia hecho.

 34 Y entre la multitud unos gritaban una cosa, y otros otra: y como no podia 
entender nada de cierto  causa del alboroto, le mando llevar  la fortaleza.

 35 Y como lleg  las gradas, aconteci que fu llevado [ cuestas] de los 
soldados  causa de la violencia del pueblo.

 36 Porque multitud de pueblo venia detrs gritando: Mtale.

 37 Y como comenzaron  meter  Pablo en la fortaleza, dice al tribuno: Me 
ser lcito hablarte algo? Y l dijo: Griego sabes?

 38 ^No eres t aquel Egipcio que levantaste una sedicion ntes de estos 
dias, y sacaste al desierto cuatro mil hombres salteadores?

 39 Entnces dijo Pablo: Yo de cierto soy hombre Judo, ciudadano de Tarso, 
ciudad no oscura de Cilicia: empero rugote que me permitas que hable al 
pueblo.

 40 Y como l se lo permiti, Pablo estando en pi en las gradas, hizo seal 
con la mano al pueblo; y hecho grande silencio, habl en lengua Hebra, 
diciendo:



CAPITULO 22.

 1 VARONES hermanos, y padres, oid la razon que ahora os doy.

 2 (Y como oyeron que les hablaba en lengua Hebra, guardaron mas silencio.) 
Y dijo:

 3 Yo de cierto soy Judo, nacido en Tarso de Cilicia, mas criado en esta 
ciudad  los pis de Gamaliel, enseado conforme [] la verdad de la ley de 
la patria, zeloso de Dios, como todos vosotros sois hoy.

 4 Que he perseguido este camino hasta la muerte, prendiendo, y entregando en 
crceles hombres y mujeres:

 5 Como tambien el prncipe de los sacerdotes me es testigo, y todos los 
ancianos; de los cuales tambien tomando letras  los hermanos, iba  Damasco, 
para traer presos  Jerusalem aun  los que estuviesen all, para que fuesen 
castigados.

 6 Mas aconteci que yendo yo, y llegando cerca de Damasco, como  medio dia, 
de repente me rode mucha luz del cielo;

 7 Y ca en el suelo, y o una voz que me decia: Saulo, Saulo, por qu me 
persigues?

 8 Yo entnces respond: Quin eres, Seor? Y me dijo: Yo soy Jesus de 
Nazaret,  quien t persigues.

 9 Y los que estaban conmigo vieron  la verdad la luz, y se espantaron: mas 
no oyeron la voz del que hablaba conmigo.

 10 Y dije: Qu har, Seor? Y el Seor me dijo: Levntate, y ve  Damasco, 
y all te ser dicho todo lo que te esta sealado hacer.

 11 Y como yo no viese por causa de la claridad de la luz, llevado de la mano 
por los que estaban conmigo, vine  Damasco.

 12 Entnces un Ananas varon pio conforme  la ley, que tenia buen 
testimonio de todos los Judos que [all] moraban,

 13 Viniendo  m, y acercndose, me dijo: Hermano Saulo, recibe la vista. Y 
yo en aquella hora le mir.

 14 Y l dijo: El Dios de nuestros padres te ha predestinado, para que 
conocieses su voluntad, y vieses  aquel Justo, y oyeses la voz de su boca.

 15 Porque has de ser testigo suyo  todos los hombres de lo que has visto y 
oido.

 16 Ahora pues, por qu te detienes? Levntate, y bautzate, y lava tus 
pecados, invocando su nombre.

 17 Y me aconteci, vuelto  Jerusalem, que orando en el templo, fu 
arrebatado fuera de m,

 18 Y le v que me decia: Date priesa, y sal prestamente fuera de Jerusalem; 
porque no recibirn tu testimonio de m.

 19 Y yo dije: Seor, ellos saben que yo encerraba en crcel, y heria por las 
sinagogas  los que creian en t.

 20 Y cuando se derramaba la sangre de Esteban tu testigo, yo tambien estaba 
presente, y consentia  su muerte, y guardaba las ropas de los que le 
mataban.

 21 Y me dijo: V, porque yo te tengo que enviar lejos  los Gentiles.

 22 Y le oyeron hasta esta palabra: entnces alzaron la voz, diciendo: Quita 
de la tierra  un tal hombre, porque no conviene que viva.

 23 Y dando ellos voces, y arrojando [sus] ropas, y echando polvo al aire,

 24 Mand el tribuno que le llevasen  la fortaleza, y orden que fuese 
examinado con azotes, para saber por qu causa clamaban as contra l.

 25 Y como le ataron con corras, Pablo dijo al centurion que estaba 
presente: Os es lcito azotar  un hombre Romano, sin ser condenado?

 26 Y como el centurion oy [esto,] fu y di aviso al tribuno, diciendo: 
Qu has de hacer? porque este hombre es Romano.

 27 Y viniendo el tribuno, le dijo: Dme, eres tu Romano? Y l dijo: S.

 28 Y respondi el tribuno: Yo con grande suma alcanc esta ciudadania. 
Entnces Pablo dijo: Y aun yo soy nacido.

 29 As que, luego se apartaron de l los que le habian de atormentar: y aun 
el tribuno tambien tuvo temor, entendido que era Romano, por haberlo atado.

 30 Y al dia siguiente, queriendo saber de cierto la causa por que era 
acusado de los Judos, le solt de las prisiones, y mand venir  los 
prncipes de los sacerdotes, Y  todo su concilio; y sacando  Pablo, le 
present delante de ellos.



CAPITULO 23.

 1 ENTNCES Pablo, poniendo los ojos en el concilio, dice: Varones hermanos, 
yo con toda buena conciencia he conversado delante de Dios hasta el dia de 
hoy.

 2 El prncipe de los sacerdotes, Ananas, mand entnces  los que estaban 
delante de l que le hiriesen en la boca.

 3 Entnces Pablo le dijo: Herirte ha Dios, pared blanqueada: y ests t 
sentado para juzgarme conforme  la ley, y contra la ley me mandas herir?

 4 Y los que estaban presentes dijeron: Al sumo sacerdote de Dios maldices?

 5 Y Pablo dijo: No sabia, hermanos, que era el sumo sacerdote; que escrito 
est: Al prncipe de tu pueblo no maldecirs.

 6 Entnces Pablo, sabiendo que la una parte era de Saducos, y la otra de 
Farisos, clam en el concilio: Varones hermanos, yo Fariso soy, hijo de 
Fariso: de la esperanza y de la resurreccion de los muertos soy yo juzgado.

 7 Y como hubo dicho esto, fu hecha disension entre los Farisos y los 
Saducos; y la multitud fu dividida.

 8 (Porque los Saducos dicen que no hay resurreccion, ni ngel, ni espritu; 
mas los Farisos confiesan ambas cosas.)

 9 Y levantse un gran clamor: y levantndose los escribas de la parte de los 
Farisos, contendian diciendo: Ningun mal hallamos en este hombre; que si 
espritu le ha hablado,  ngel, no resistamos  Dios.

 10 Y habiendo grande disension, el tribuno teniendo temor que Pablo no fuese 
despedazado de ellos, mand venir [la compaa de] soldados, y arrebatarle de 
en medio de ellos, y llevarle  la fortaleza.

 11 Y la noche siguiente, presentndosele el Seor, le dijo: Confia, Pablo; 
que como has testificado de m en Jerusalem, as es menester testifiques 
tambien en Roma.

 12 Y venido el dia, algunos de los Judos se juntaron, y prometieron bajo de 
maldicion, diciendo que ni comerian ni beberian hasta que hubiesen muerto  
Pablo.

 13 Y eran ms de cuarenta los que habian hecho esta conjuracion;

 14 Los cuales se fueron  los prncipes de los sacerdotes y los ancianos, y 
dijeron: Nosotros hemos hecho voto debajo de maldicion, que no hemos de 
gustar nada hasta que hayamos muerto  Pablo.

 15 Ahora pues vosotros con el concilio requerid al tribuno que le saque 
maana  vosotros, como que quereis entender de l alguna cosa mas cierta, y 
nosotros, ntes que l llegue, estarmos aparejados para matarle.

 16 Entnces un hijo de la hermana de Pablo, oyendo las asechanzas, fu y 
entr en la fortaleza, y di aviso  Pablo.

 17 Y Pablo llamando  uno de los centuriones, dice: Lleva  este mancebo al 
tribuno; porque tiene cierto aviso que darle.

 18 El entnces tomndole, le llev al tribuno, y dijo: El preso Pablo 
llamndome, me rog que trajese  t este mancebo, que tiene algo que 
hablarte.

 19 Y el tribuno tomndole de la mano, y retirndose aparte, [le] pregunt: 
Qu es lo que tienes que decirme?

 20 Y l dijo: Los Judos han concertado rogarte que maana saques  Pablo al 
concilio, como que han de inquirir de l alguna cosa ms cierta.

 21 Mas t no los creas; porque ms de cuarenta hombres de ellos le asechan, 
los cuales han hecho voto, debajo de maldicion, de no comer ni beber hasta 
que le hayan muerto; y ahora estn apercibidos esperando tu promesa.

 22 Entnces el tribuno despidi al mancebo, mandndo[le] que  nadie dijese 
que le habia dado aviso de esto.

 23 Y llamados dos centuriones, [les] mand que apercibiesen para la hora 
tercia de la noche doscientos soldados, que fuesen hasta Cesara, y setenta 
de  caballo, y doscientos lanceros;

 24 Y que aparejasen cabalgaduras en que poniendo  Pablo, le llevasen en 
salvo  Felix el presidente.

 25 Y escribi una carta en estos trminos:

 26 Claudio Lisias al excelentsimo gobernador Felix, Salud.

 27 A este hombre, aprehendido de los Judos, y que iban ellos  matar, libr 
yo acudiendo con la tropa, habiendo entendido que era Romano.

 28 Y queriendo saber la causa por qu le acusaban, le llev al concilio de 
ellos.

 29 Y hall que le acusaban de [algunas] cuestiones de la ley de ellos, y que 
ningun crimen tenia digno de muerte,  de prision.

 30 Mas sindome dado aviso de asechanzas que le habian aparejado los Judos, 
luego al punto [le] he enviado  t,  intim tambien  los acusadores que 
traten delante de t lo que [tienen] contra l. Psalo bien.

 31 Y los soldados, tomando  Pablo, como les era mandado, llevronle de 
noche  Antipatris.

 32 Y al dia siguiente dejando  los de  caballo que fuesen con l, se 
volvieron  la fortaleza.

 33 Y como llegaron  Cesara, y dieron la carta al gobernador, presentaron 
tambien  Pablo delante de l.

 34 Y el gobernador leida la carta, pregunt de qu provincia era; y 
entendiendo que de Cilicia,

 35 Te oir, dijo, cuando vinieren tambien tus acusadores. Y mand que le 
guardasen en el Pretorio de Herdes.



CAPITULO 24.

 1 Y CINCO dias despues descendi el sumo sacerdote, Ananas, con algunos de 
los ancianos, y un cierto Trtulo, orador; y parecieron delante del 
gobernador contra Pablo.

 2 Y citado que fu, Trtulo comenz  acusar diciendo: Como por causa tuya 
vivamos en grande paz, y muchas cosas sean bien gobernadas en el pueblo por 
tu prudencia,

 3 Siempre y en todo lugar [lo] recibimos con todo hacimiento de gracias, oh 
excelente Felix.

 4 Empero por no impedirte ms largamente, rugote que nos oigas brevemente 
conforme  tu equidad.

 5 Porque hemos hallado que este hombre [es] pestilencial, y levantador de 
sediciones entre todos los Judos por todo el mundo, y prncipe de la secta 
de los Nazarenos.

 6 El cual tambien tent  violar el templo; y prendindole le quisimos 
juzgar conforme  nuestra ley.

 7 Mas interviniendo el tribuno Lisias con grande violencia [le] quit de 
nuestras manos,

 8 Mandando  sus acusadores que viniesen  t: del cual, t mismo juzgando, 
podrs entender todas estas cosas de que le acusamos.

 9 Y contendian tambien los Judos diciendo ser as estas cosas.

 10 Entnces Pablo, hacindole el gobernador seal que hablase, respondi: 
Porque s que muchos aos ha que eres gobernador de esta nacion, con buen 
nimo satisfar por mi:

 11 Que t puedes entender que no ha ms de doce dias que sub  adorar  
Jerusalem.

 12 Y ni me hallaron en el templo disputando con ninguno, ni haciendo 
concurso de multitud, ni en sinagogas, ni en la ciudad;

 13 Ni te pueden probar las cosas de que ahora me acusan.

 14 Esto empero te confieso, que conforme  aquel camino que llaman hereja, 
as sirvo al Dios de mis padres, creyendo todas las cosas que en la ley y en 
los profetas estn escritas;

 15 Teniendo esperanza en Dios que ha de haber resurreccion de los muertos, 
as de justos como injustos, la cual tambien ellos esperan.

 16 Y por esto procuro yo tener siempre conciencia sin remordimiento acerca 
de Dios y acerca de los hombres.

 17 Mas pasados muchos aos, vine  hacer limosnas  mi nacion, y ofrendas,

 18 Cuando me hallaron purificado en el templo, (no con multitud ni con 
alboroto,) unos Judos de Asia;

 19 Los cuales debieran comparecer delante de t, y acusar[me,] si contra m 
tenian algo.

 20 O digan estos mismos si hallaron en m alguna cosa mal hecha, cuando yo 
estuve en el concilio,

 21 Sino sea que, estando entre ellos, prorrump en alta voz: Acerca de la 
resurreccion de los muertos soy hay juzgado de vosotros.

 22 Entnces Felix, oidas estas cosas estando bien informado de esta secta 
les puso dilacion, diciendo: Cuando descendiere el tribuno Lisias, acabar de 
conocer de vuestro negocio.

 23 Y mand al centurion que Pablo fuese guardado, y aliviado [de las 
prisiones,] y que no vedase  ninguno de sus familiares servirle,  venir  
l.

 24 Y algunos^ dias despues, viniendo Felix con Drusila su mujer, la cual era 
Juda, llam  Pablo, y oy de l la f que es en Jesu-Cristo.

 25 Y disertando l de la justicia, y de la continencia, y del juicio 
venidero, espantado Felix, respondi: Ahora vte; mas en teniendo oportunidad 
te llamar:

 26 Esperando tambien con esto, que de parte de Pablo le serian dados 
dineros, porque le soltase; por lo cual hacindole venir muchas veces, 
hablaba con l.

 27 Mas al cabo de dos aos recibi Flix por sucesor  Porcio Festo; y 
queriendo Felix ganar la gracia de los Judos, dej preso  Pablo.



CAPITULO 25.

 1 FESTO pues, entrado en la provincia, tres dias despues subi de Cesara  
Jerusalem.

 2 Y vinieron  l los prncipes de los sacerdotes y los principales de los 
Judos contra Pablo; y le rogaron,

 3 Pidiendo gracia contra l, que le hiciese traer  Jerusalem, poniendo 
[ellos] asechanzas para matarle en el camino.

 4 Mas Festo respondi que Pablo estaba guardado en Cesara, y que el mismo 
partiria presto.

 5 Los que de vosotros pueden, dijo, desciendan juntamente; y si hay algun 
crimen en este varon, acsenle.

 6 Y detenindose entre ellos no ms de ocho  diez dias, venido  Cesara, 
el siguiente dia se sent en el tribunal, y mand que Pablo fuese traido.

 7 El cual venido, le rodearon los Judos que habian venido de Jerusalem, 
poniendo contra Pablo muchas y graves acusaciones, las cuales no podian 
probar,

 8 Alegando l por su parte: Ni contra la ley de los Judos, ni contra el 
templo, ni contra Csar he pecado en algo.

 9 Mas Festo, queriendo congraciarse con los Judos, respondiendo  Pablo 
dijo: Quieres subir  Jerusalem, y all ser juzgado de estas cosas delante 
de m?

 10 Y Pablo dijo: Ante el tribunal de Csar estoy, donde conviene que sea 
juzgado. A los Judos no he hecho injuria ninguna, como t sabes muy bien.

 11 Porque si alguna injuria,  cosa alguna digna de muerte he hecho, no 
rehuso morir; mas si nada hay de las cosas de que estos me acusan, nadie 
puede darme  ellos:  Csar apelo.

 12 Entnces Festo, habiendo hablado con el consejo, respondi: A Csar has 
apelado?  Csar irs.

 13 Y pasados algunos dias, el rey Agripa y Bernice vinieron  Cesara  
saludar  Festo.

 14 Y como estuvieron all muchos dias, Festo declar la causa de Pablo al 
rey, diciendo: Un hombre ha sido dejado preso por Felix,

 15 Sobre el cual, cuando fu  Jerusalem vinieron [ m] los prncipes de 
los sacerdotes y los ancianos de los Judos pidiendo condenacion contra l:

 16 A los cuales respond no ser costumbre de los Romanos dar alguno  la 
muerte, ntes que el que es acusado tenga presentes [sus] acusadores, y haya 
lugar de defenderse de la acusacion.

 17 As que habiendo venido juntos ac, sin ninguna dilacion al dia 
siguiente, sentado en el tribunal, mand traer al hombre;

 18 Y estando presentes los acusadores, ningun cargo produjeron de los que yo 
sospechaba:

 19 Solamente tenian contra el ciertas cuestiones acerca de su supersticion, 
y de un cierto Jesus difunto, el cual Pablo afirmaba que estaba vivo.

 20 Y yo, dudando en cuestion semejante, dije si queria ir  Jerusalem, y 
all ser juzgado de estas cosas.

 21 Mas apelando Pablo  ser guardado al conocimiento de Augusto, mand que 
le guardasen, hasta que le envie  Csar.

 22 Entnces Agripa dijo  Festo: Yo tambien quisiera oir  [ese] hombre. Y 
l dijo: Maana le oirs.

 23 Y al otro dia, viniendo Agripa y Bernice con mucho aparato, y entrado en 
la audiencia con los tribunos y principales hombres de la ciudad, por mandado 
de Festo fu traido Pablo.

 24 Entnces Festo dijo: Rey Agripa, y todos los varones que estais aqu 
juntos con nosotros, veis  este, por el cual toda la multitud de los Judos 
me ha demandado en Jerusalem, y aqu, dando voces que no conviene que viva 
ms.

 25 Mas yo, hallando que ninguna cosa digna de muerte ha hecho, y l mismo 
apelando  Augusto, he determinado enviarle:

 26 Del cual no tengo cosa cierta que escriba al seor; por lo que le he 
sacado  vosotros, y mayormente  t, oh rey Agripa, para que hecha 
informacion, tenga [yo] que escribir.

 27 Porque fuera de razon me parece enviar un preso, y no informar de las 
causas.



CAPITULO 26.

 1 ENTONCES Agripa dijo  Pablo: Se te permite hablar por t mismo. Pablo 
entnces, extendiendo la mano, comenz  responder por s, [diciendo:]

 2 Acerca de todas las cosas de que soy acusado por los Judos, oh rey 
Agripa, me tengo por dichoso de que haya hay de defenderme delante de t,

 3 Mayormente sabiendo t todas las costumbres y cuestiones que hay entre los 
Judos; por lo cual te ruego que me oigas con paciencia.

 4 Mi vida pues, desde la mocedad, la cual desde el principio fu en mi 
nacion en Jerusalem, todos los Judos la saben;

 5 los cuales tienen ya conocido, que yo desde el principio, si quieren 
testificarlo, conforme  la ms perfecta secta de nuestra religion he vivido 
Fariso.

 6 Y ahora por la esperanza de la promesa que hizo Dios  nuestros padres soy 
llamado en juicio.

 7 A la cual [promesa] nuestras doce tribus, sirviendo constantemente de dia 
y de noche, esperan que han de llegar. Por la cual esperanza, oh rey Agripa, 
soy acusado de los Judos;

 8 Qu! Jzgase cosa increible entre vosotros que Dios resucite los 
muertos?

 9 Yo ciertamente habia pensado deber hacer muchas cosas contra el nombre de 
Jesus de Nazaret:

 10 Lo cual tambien hice en Jerusalem; y yo encerr en crceles  muchos de 
los santos, recibida potestad de los prncipes de los sacerdotes, y cuando 
eran matados, yo d mi voto.

 11 Y muchas veces, castigndoles por todas las sinagogas, [les] forc  
blasfemar; y enfurecido sobre manera contra ellos, [los] persegu hasta en 
las ciudades extraas.

 12 En lo cual [ocupado,] yendo  Damasco con potestad y comision de los 
prncipes de los sacerdotes,

 13 En mitad del dia, oh rey, v en el camino una luz del cielo, que 
sobrepujaba el resplandor del sol, la cual me rode, y  los que iban 
conmigo.

 14 Y habiendo caido todos nosotros en tierra, o una voz que, me hablaba, y 
decia en lengua hebrica: Saulo, Saulo, por qu me persigues? Dura cosa te 
es dar coces contra los aguijones.

 15 Yo entnces dije: Quin eres, Seor? Y el Seor dijo: Yo soy Jesus,  
quien t persigues.

 16 Mas levntate, y pnte sobre tus pis; porque para esto te he aparecido, 
para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto, y de aquellas 
en que aparecer  t;

 17 Librndote del pueblo y de los Gentiles,  los cuales ahora te envio,

 18 Para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas  la 
luz, y de la potestad de Satans  Dios, para que reciban por la fe, que es 
en m, remision de pecados, y suerte entre los santificados

 19 Por lo cual, oh rey Agripa, no fu rebelde  la vision celestial:

 20 Antes anunci primeramente  los que estn en Damasco, y Jerusalem, y por 
toda la tierra de Juda, y  los Gentiles, que se arrepintiesen y se 
convirtiesen  Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento.

 21 Por causa de esto los Judos, tomndome en el templo, tentaron matarme.

 22 Mas ayudado del auxilio de Dios, persevero hasta el dia de hoy, dando 
testimonio  chicos y  grandes, no diciendo nada fuera de las cosas que los 
profetas y Moiss dijeron que habian de venir;

 23 Que Cristo habia de padecer, y [ser] el primero de la resurreccion de los 
muertos, para anunciar luz al pueblo y  los Gentiles.

 24 Y diciendo l estas cosas en su defensa, Festo  gran voz dijo: Ests 
loco, Pablo; las muchas letras te vuelven loco.

 25 Mas l dijo: No estoy loco, excelente Festo, sino que hablo palabras de 
verdad y de templanza.

 26 Porque el rey sabe estas cosas, delante del cual tambien hablo 
confiadamente. Porque no pienso que ignora nada de esto; que no ha sido esto 
hecho en [algun] rincon.

 27 Crees, rey Agripa,  los profetas? Yo s que crees.

 28 Entnces Agripa dijo  Pablo: Por poco me persuades  ser Cristiano.

 29 Y Pablo dijo: ^Pluguiese  Dios que por poco  por mucho, no solamente 
t, mas tambien todos los que hoy me oyen, fueseis hechos tales cual yo soy, 
excepto estas prisiones!

30 Y como hubo dicho estas cosas, se levant el rey, y el presidente, y 
Bernice, y los que se habian sentado con ellos.

 31 Y como se retiraron aparte, hablaban los unos  los otros, diciendo: 
Ninguna^ cosa digna ni de muerte, ni de prision, hace este hombre.

 32 Y Agripa dijo  Festo: Podia este hombre ser suelto, si no hubiera 
apelado  Csar.



CAPITULO 27.

 1 MAS como fu determinado que habiamos de navegar para Italia, entregaron  
Pablo y  algunos otros presos  un centurion, llamado Julio, de la compaa 
Augusta.

 2 As que embarcndonos en una nave Adrumentina, partimos, estando con 
nosotros Aristarco, Macedonio de Tesalnica, para navegar junto  los lugares 
de Asia.

 3 Y otro dia llegamos  Sidon; y Julio tratando  Pablo humanamente, 
permitile que fuese  los amigos para ser de ellos asistido.

 4 Y hacindonos  la vela de all, navegamos bajo de Cipro; porque los 
vientos eran contrarios.

 5 Y habiendo pasado la mar de Cilicia y Pamphylia, arribamos  Mira, 
[ciudad] de Licia.

 6 Y hallando all el centurion una nave Alejandrina, que navegaba  Italia, 
nos puso en ella.

 7 Y navegando muchos dias despacio, y habiendo apenas llegado delante de 
Gnido, no dejndonos el viento, navegamos bajo de Creta junto  Salmon.

 8 Y costendola difcilmente, llegamos  un lugar que llaman Buenos Puertos, 
cerca del cual estaba la ciudad de Lasea.

 9 Y pasado mucho tiempo, y siendo ya peligrosa la navegacion, porque ya era 
pasado el ayuno. Pablo amonestaba,

 10 Dicindoles: Varones, veo que con trabajo y mucho dao, no solo de la 
cargazon y de la nave, mas aun de nuestras personas, habr de ser la 
navegacion.

 11 Mas el centurion creia ms al piloto y al patron de la nave, que  lo que 
Pablo decia.

 12 Y no habiendo puerto cmodo para invernar, muchos acordaron pasar aun de 
all, por si pudiesen arribar  Fenice  invernar [all, que es] un puerto de 
Creta que mira al Abrego y al Poniente.

 13 Y soplando el austro, parecindoles que ya tenian lo que deseaban, 
alzando [velas] iban cerca la costa de Creta.

 14 Mas no mucho despues di en ella un viento repentino que se llama 
Euroclidon.

 15 Y siendo arrebatada la nave, y no pudiendo resistir contra el viento, 
[la] dejamos, [y] ramos llevados.

 16 Y habiendo corrido  sotavento de una pequea isla que se llama Clauda, 
apenas pudimos ganar el esquife:

 17 El cual tomado, usaban de remedios ciendo la nave; y teniendo temor que 
no diesen en la Sirte, abajadas las velas eran as llevados.

 18 Mas siendo atormentados de una vehemente tempestad, el siguiente dia 
alijaron.

 19 Y al tercer dia nosotros con nuestras manos arrojamos los aparejos de la 
nave.

 20 Y no pareciendo sol ni estrellas por muchos dias, y viniendo una 
tempestad no pequea, ya era perdida toda la esperanza de nuestra salud.

 21 Entnces Pablo, habiendo ya mucho que no comamos, puesto en pi en medio 
de ellos, dijo: Fuera de cierto conveniente, oh varones, haberme oido, y no 
partir de Creta, y evitar este inconveniente y dao.

 22 Mas ahora os amonesto que tengais buen nimo; porque ninguna prdida 
habr de persona de vosotros, sino solamente de la nave.

 23 Porque esta noche ha estado conmigo el ngel del Dios, del cual yo soy, y 
al cual sirvo,

 24 Diciendo: Pablo, no temas: es menester que seas presentado delante de 
Csar; y h aqu, Dios te ha dado  todos los que navegan contigo.

 25 Por tanto, oh varones, tened buen nimo; porque yo confio en Dios que 
ser as como me ha sido dicho,

 26 Si bien es menester que demos en una isla.

 27 Y venida la dcima cuarta noche, y siendo llevados por el [mar] 
Adritico, los marineros  la media noche sospecharon que estaban cerca de 
alguna tierra;

 28 Y echando la sonda, hallaron veinte brazos; y pasando un poco mas 
adelante, volviendo  echar la sonda, hallaron quince brazos.

 29 Y habiendo temor de dar en lugares escabrosos, echando cuatro anclas de 
la popa, deseaban que se hiciese de dia.

 30 Entnces procurando los marineros huir de la nave, echado que hubieron el 
esquife  la mar, aparentando como que querian largar las anclas de proa,

 31 Pablo dijo al centurion y  los soldados: Si estos no quedan en la nave, 
vosotros no podeis salvaros.

 32 Entnces los soldados cortaron los cabos del esquife, y dejronle perder.

 33 Y hasta que comenz  ser de dia, Pablo exhortaba  todos que comiesen, 
diciendo: Este es el dcimo cuarto dia que esperais y permaneceis ayunos, no 
comiendo nada.

 34 Por tanto os ruego que comais por vuestra salud: que ni aun un cabello de 
la cabeza de ninguno de vosotros perecer.

 35 Y habiendo dicho esto, tomando el pan, hizo gracias  Dios en presencia 
de todos: y partiendo, comenz  comer.

 36 Entnces todos teniendo ya mejor nimo, comieron ellos tambien.

 37 Y ramos todas las personas en la nave doscientas setenta y seis.

 38 Y satisfechos de comida, aliviaban la nave, echando el grano  la mar.

 39 Y como se hizo de dia, no conocian la tierra: mas veian un golfo, que 
tenia orilla, al cual acordaron echar, si pudiesen, la nave.

 40 Cortando pues las anclas, las dejaron en la mar, largando tambien las 
ataduras de los gobernalles; y alzada la vela mayor al viento, banse  la 
orilla.

 41 Mas dando en un lugar de dos aguas, hicieron encallar la nave; y la proa 
hincada, estaba sin moverse, y la popa se abria con la fuerza de la mar.

 42 Entnces el acuerdo de los soldados era que matasen los presos, porque 
ninguno se fugase nadando.

 43 Mas el centurion, queriendo salvar  Pablo, estorb este acuerdo, y mand 
que los que pudiesen nadar, se echasen los primeros, y saliesen  tierra:

 44 Y los dems, parte en tablas, parte en cosas de la nave. Y as aconteci 
que todos se salvaron [saliendo]  tierra.



CAPITULO 28.

 1 Y CUANDO escapamos, entnces supimos que la isla se llamaba Melita.

 2 Y los brbaros nos mostraron no poca humanidad; porque, encendido un 
fuego, nos recibieron  todos,  causa de la lluvia que venia, y del frio.

 3 Entnces habiendo Pablo recogido algunos sarmientos, y pusto[los] en el 
fuego, una vbora huyendo del calor, le acometi  la mano.

 4 Y como los brbaros vieron la vbora colgando de su mano, decian los unos 
 los otros: Ciertamente este hombre es homicida,  quien, escapado de la 
mar, la justicia no deja vivir.

 5 Mas l, sacudiendo la vbora en el fuego, ningun mal padeci.

 6 Empero ellos estaban esperando cuando se habia de hinchar,  caer muerto 
de repente; mas habiendo esperado mucho, y viendo que ningun mal le venia, 
mudados, decian que era un dios.

 7 En aquellos lugares habia heredades del principal de la isla, llamado 
Publio, el cual nos recibi, y hosped tres dias humanamente.

 8 Y aconteci que el padre de Publio estaba en cama, enfermo de fiebres y de 
cmaras; al cual Pablo entr [ ver,] y despues de haber orado, le puso las 
manos encima, y le san.

 9 Y esto hecho, tambien los otros que en la isla tenian enfermedades, 
llegaban, y eran sanados:

 10 los cuales tambien nos honraron con muchos obsequios; y cuando partimos 
nos cargaron de las cosas necesarias.

 11 As que, pasados tres meses, navegamos en una nave Alejandrina, que habia 
invernado en la isla, la cual tenia por ensea  Castor y Polux.

 12 Y llegados  Siracusa, estuvimos [all] tres dias.

 13 De all costeando alrededor, vinimos  Regio; y otro dia despues soplando 
el austro vinimos al segundo dia  Puteolos;

 14 Donde habiendo hallado hermanos, nos rogaron que quedsemos con ellos 
siete dias, y luego vinimos  Roma,

 15 De donde, oyendo de nosotros los hermanos, nos salieron  recibir hasta 
la plaza de Apio, y las Tres Tabernas:  los cuales como Pablo vi, di 
gracias  Dios, y tom aliento.

 16 Y como llegamos  Roma, el centurion entreg los presos al prefecto de 
los ejrcitos: mas  Pablo fu permitido estar por s, con un soldado que le 
guardase.

 17 Y aconteci que tres dias despues, Pablo convoc los principales de los 
Judos;  los cuales, luego que estuvieron juntos, les dijo: Yo, varones 
hermanos, no habiendo hecho nada contra el pueblo, ni los ritos de la patria, 
he sido entregado preso desde Jerusalem en manos de los Romanos;

 18 Los cuales, habindome examinado, me querian soltar, por no haber en m 
ninguna causa de muerte.

 19 Mas contradiciendo los Judos, fu forzado  apelar  Csar; no que tenga 
de qu acusar  mi nacion.

 20 As que, por esta causa os he llamado para veros y hablaros; porque por 
la esperanza de Israel estoy rodeado de esta cadena.

 21 Entnces ellos le dijeron: Nosotros ni hemos recibido cartas tocante  t 
de Juda, ni ha venido alguno de los hermanos que haya denunciado  hablado 
algun mal de t.

 22 Mas queriamos oir de t lo que sientes; porque de esta secta notorio nos 
es que en todos lugares es contradicha.

 23 Y habindole sealado un dia, vinieron  l muchos  la posada,  los 
cuales declaraba y testificaba el reino de Dios, persuadindoles lo 
concerniente  Jesus por la ley de Moiss, y por los profetas, desde la 
maana hasta la tarde.

 24 Y algunos asentian  lo que se decia, mas algunos no creian.

 25 Y como fueron entre s discordes, se fueron, diciendo Pablo esta palabra: 
Bien ha hablado el Espritu Santo por el profeta Isaas  nuestros padres,

 26 Diciendo: V  este pueblo, y d[les:] De oido oiris, y no entenderis; 
y viendo veris, y no percibiris:

 27 Porque el corazon de este pueblo se ha engrosado, y de los oidos oyeron 
pesadamente, y sus ojos taparon; porque no vean con los ojos, y oigan con los 
oidos, y entiendan de corazon, y se conviertan, y yo los sane.

 28 Saos pues notorio que  los Gentiles es enviada esta salud de Dios; y 
ellos oirn:

 29 Y habiendo dicho esto, los Judos se salieron teniendo entre s gran 
contienda.

 30 Pablo empero qued dos aos enteros en su casa de alquiler; y recibia  
todos los que  l venian,

 31 Predicando el reino de Dios, y enseando lo que es del Seor Jesu-Cristo, 
con toda libertad, sin impedimento.



LA EPSTOLA DEL APSTOL SAN PABLO

 LOS

ROMANOS.



CAPITULO 1.

 1 PABLO, siervo de Jesu-Cristo, llamado apstol, apartado para el Evangelio 
de Dios,

 2 El cual habia ntes prometido por sus profetas en las santas escrituras,

 3 Acerca de su Hijo Jesu-Cristo Seor nuestro, que fu hecho de la simiente 
de David segun la carne,

 4 El cual fu declarado Hijo de Dios con potencia, segun el Espritu de 
santidad, por la resurreccion de los muertos, de Jesu-Cristo Seor nuestro.

 5 Por el cual recibimos la gracia y el apostolado para la obediencia de la 
f en todas las naciones en su nombre,

 6 Entre las cuales sois tambien vosotros llamados de Jesu-Cristo:

 7 A todos los que estais en Roma, amados de Dios, llamados santos; Gracia y 
paz tengais de Dios nuestro Padre, y del Seor Jesu-Cristo.

 8 Primeramente, doy gracias  mi Dios por Jesu-Cristo acerca de todos 
vosotros, de que vuestra f es predicada en todo el mundo.

 9 Porque testigo me es Dios, al cual sirvo en mi espritu en el Evangelio de 
su Hijo, que sin cesar me acuerdo de vosotros siempre en mis oraciones,

 10 Rogando, si al fin algun tiempo haya de tener por la voluntad de Dios 
prspero viaje para ir  vosotros.

 11 Porque os deseo ver para repartir con vosotros algun don espiritual, para 
confirmaros;

 12 Es  saber, para ser juntamente consolado con vosotros por la comun f 
vuestra y juntamente mia.

 13 Mas no quiero, hermanos, que ignoreis, que muchas veces me he propuesto 
ir  vosotros, (empero hasta ahora he sido estorbado), para tener tambien 
entre vosotros algun fruto, como entre los dems Gentiles.

 14 A Griegos y  brbaros,  sabios y  no sabios soy deudor.

 15 As que, cuanto  m, presto estoy  anunciar el Evangelio tambien  
vosotros que estais en Roma.

 16 Porque no me avergenzo del Evangelio de Cristo, porque es potencia de 
Dios para [dar] salud  todo aquel que cree; al Judo primeramente, y tambien 
al Griego.

 17 Porque en l la justicia de Dios se descubre de f en f, como est 
escrito: Mas el justo vivir por la f.

 18 Porque manifiesta es la ira de Dios del cielo contra toda impiedad  
injusticia de los hombres que detienen la verdad con injusticia:

 19 Porque lo que de Dios se conoce,  ellos es manifiesto; porque Dios se 
[lo] manifest:

 20 Porque las cosas invisibles de l, su eterna potencia y divinidad, se 
echan de ver desde la creacion del mundo, siendo entendidas por las cosas que 
son hechas; de modo que son inexcusables:

 21 Porque habiendo conocido  Dios, no le glorificaron como  Dios, ni 
dieron gracias; ntes se desvanecieron en sus discursos, y el necio corazon 
de ellos fu entenebrecido.

 22 Dicindose ser sabios, se hicieron fatuos,

 23 Y trocaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imgen de 
hombre corruptible, y de aves, y de animales de cuatro pis, y de serpientes.

 24 Por lo cual tambien Dios los entreg  inmundicia, en las concupiscencias 
de sus corazones, de suerte que contaminaron sus cuerpos entre s mismos:

 25 Los cuales mudaron la verdad de Dios en mentira, honrando y sirviendo  
las criaturas ntes que al Criador, el cual es bendito por siglos. Amen.

 26 Por esto Dios los entreg  afectos vergonzosos; pues aun sus mujeres 
mudaron el natural uso en el uso que es contra naturaleza:

 27 Y del mismo modo, tambien los hombres, dejando el uso natural de las 
mujeres, se encendieron en sus concupiscencias los unos con los otros, 
cometiendo cosas nefandas hombres con hombres, y recibiendo en s mismos la 
recompensa que convino  su extravo.

 28 Y como  ellos no les pareci tener  Dios en [su] noticia, Dios 
[tambien] los entreg  una mente depravada, para hacer lo que no conviene,

 29 Estando atestados de toda iniquidad, de fornicacion, de malicia, de 
avaricia, de maldad; llenos de envidia, de homicidios, de contiendas, de 
engaos, de malignidades;

 30 Murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, 
altivos, inventores de males, desobedientes  [sus] padres,

 31 Necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia:

 32 Que habiendo entendido el juicio de Dios, que los que hacen tales cosas 
son dignos de muerte, no solo las hacen, mas aun consienten  los que las 
hacen.



CAPITULO 2.

 1 POR lo cual eres inexcusable, oh hombre, cualquiera que juzgas: porque en 
lo que juzgas  otro, te condenas  t mismo; porque lo mismo haces t que 
juzgas [ los otros.]

 2 Mas sabemos que el juicio de Dios es segun verdad contra los que hacen 
tales cosas.

 3 Y piensas esto, oh hombre, que juzgas  los que hacen tales cosas, y 
haces las mismas, que t escapars del juicio de Dios?

 4 O menosprecias las riquezas de su benignidad, y paciencia, y 
longanimidad, ignorando que su benignidad te guia  arrepentimiento?

 5 Mas por tu dureza, y por tu corazon no arrepentido, atesoras para t mismo 
ira para el dia de la ira y de la manifestacion del justo juicio de Dios:

 6 El cual pagar  cada uno conforme  sus obras;

 7 A los que perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra,  
inmortalidad, la vida eterna

 8 Mas  los que son contenciosos, y que no obedecen  la verdad, ntes 
obedecen  la injusticia, enojo  ira.

 9 Tribulacion y angustia [ser] sobre toda persona humana que obra lo malo, 
el Judo primeramente, y tambien el Griego:

 10 Mas gloria, y honra, y paz  cualquiera que obra el bien; al Judo 
primeramente, y tambien al Griego:

 11 Porque no hay acepcion de personas para con Dios.

 12 Porque todos los que sin ley pecaron, sin ley tambien perecern; y todos 
los que en la ley pecaron, por la ley sern juzgados;

 13 (Porque no los oidores de la ley [son] justos para con Dios, mas los 
hacedores de la ley sern justificados.

 14 Porque los Gentiles que no tienen la ley, naturalmente haciendo lo que es 
de la ley, los tales, aunque no tengan la ley, ellos son ley  s mismos:

 15 Mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio 
juntamente sus conciencias, y acusndose y tambien excusndose sus 
pensamientos unos con otros;)

 16 En el dia que juzgar el Seor lo encubierto de los hombres, conforme  
mi Evangelio, por Jesu-Cristo.

 17 H aqu, t tienes el sobrenombre de Judo, y ests reposado en la ley, y 
te gloras en Dios,

 18 Y sabes [su] voluntad, y apruebas lo mejor, instruido por la ley;

 19 Y confias que eres guia de los ciegos, luz de los que [estn] en 
tinieblas,

 20 Enseador de los que no saben, maestro de nios, que tienes la forma de 
la ciencia y de la verdad en la ley.

 21 T, pues, que enseas  otro, no te enseas  t mismo? T, que predicas 
que no se ha de hurtar, hurtas?

 22 T, que dices que no se ha de adulterar, adulteras? T, que abominas los 
dolos, cometes sacrilegio?

 23 T, que te jactas de la ley, con infraccion de la ley deshonras  Dios?

 24 Porque el nombre de Dios es blasfemado por causa de vosotros entre los 
Gentiles, como est escrito.

 25 La circuncision en verdad aprovecha, si guardares la ley, mas si eres 
rebelde  la ley, tu circuncision es hecha incircuncision.

 26 De manera que si el incircunciso guardare las justicias de la ley, no 
ser tenida su incircuncision por circuncision?

 27 Y lo que de su natural es incircunciso, guardando perfectamente la ley te 
juzgar  t, que con la letra y con la circuncision eres rebelde  la ley.

 28 Porque no es Judo el que [lo es] en manifiesto; ni la circuncision [es 
la] que es en manifiesto, en la carne:

 29 Mas [es] Judo el que [lo es] en lo interior; y la circuncision [es la] 
del corazon, en espritu, no en letra; la alabanza del cual no [viene] de los 
hombres, sino de Dios.



CAPITULO 3.

 1 QU, pues, tiene mas el Judo?  qu aprovecha la circuncision?

 2 Mucho en todas maneras: Lo primero ciertamente, Que la palabra de Dios les 
ha sido confiada.

 3 Porque qu si algunos de ellos han sido incrdulos? La incredulidad de 
ellos habr [por eso] hecho vana la verdad de Dios?

 4 En ninguna manera, ntes bien sea Dios verdadero, mas todo hombre 
mentiroso; como est escrito: Para que seas justificado en tus dichos, y 
venzas cuando de t se juzgare.

 5 Y si nuestra iniquidad encarece la justicia de Dios, qu diremos? Ser 
[por eso] injusto Dios que da castigo? (hablo como hombre.)

 6 En ninguna manera: de otra suerte cmo juzgaria Dios al mundo?

 7 Empero si la verdad de Dios, por mi mentira, creci  gloria suya, por 
qu aun as yo soy juzgado como pecador?

 8 Y [por qu] no [decir,] (como somos blasfemados, y como algunos dicen que 
nosotros decimos): Hagamos males para que vengan bienes, la condenacion

de los cuales es justo?

 9 Qu pues? somos mejores [que ellos?] En ninguna manera: porque ya hemos 
acusado  Judos y  Gentiles, que todos estn debajo de pecado.

 10 Como est escrito: No hay justo, ni aun uno;

 11 No hay quien entienda, no hay quien busque  Dios.

 12 Todos se apartaron,  una fueron hechos intiles: no hay quien haga lo 
bueno; no hay ni aun uno.

 13 Sepulcro abierto [es] su garganta; con sus lenguas tratan engaosamente; 
veneno de spides [est] debajo de sus labios;

 14 Cuya boca est llena de maledicencia, y de amargura:

 15 Sus pis [son] ligeros  derramar sangre.

 16 Quebrantamiento y desventura [hay]

 en sus caminos:

 17 Y camino de paz no conocieron.

 18 No hay temor de Dios delante de sus ojos.

 19 Empero sabemos que todo lo que la ley dice,  los que estn en la ley 
[lo] dice; para que toda boca se tape, y que todo el mundo se sujete  Dios:

 20 Porque por las obras de la ley ninguna carne se justificar delante de 
l; porque por la ley [es] el conocimiento del pecado.

 21 Mas ahora, sin la ley, la justicia de Dios se ha manifestado, testificada 
por la ley y por los profetas.

 22 La justicia, [digo,] de Dios, por la f de Jesu-Cristo, para todos y 
sobre todos los que creen en l; porque no hay diferencia:

 23 Por cuanto todos pecaron, y estn destituidos de la gloria de Dios;

 24 Siendo justificados gratuitamente por su gracia, por la redencion que es 
en Cristo Jesus:

 25 Al cual Dios ha propuesto en propiciacion por la f en su sangre, para 
manifestacion de su justicia, atento  haber pasado por alto, en su 
paciencia, los pecados pasados,

 26 Con la mira de manifestar su justicia en este tiempo: para que l [solo] 
sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesus.

 27 Dnde, pues, [est] la jactancia? Es excluida: Por cul ley? De las 
obras? No: mas por la ley de la f.

 28 As que, concluimos ser el hombre justificado por f sin las obras de la 
ley.

 29 [Es Dios] solamente Dios de los Judos? No [es] tambien [Dios] de los 
Gentiles? Cierto, tambien de los Gentiles.

 30 Porque un Dios [es de todos,] el cual justificar por la f la 
circuncision, y por medio de la f la incircuncision.

 31 Luego deshacemos la ley por la f? En ninguna manera; ntes establecemos 
la ley.



CAPITULO 4.

 1 QU, pues, dirmos que hall Abraham nuestro padre segun la carne?

 2 Que si Abraham fu justificado por las obras, tiene de qu gloriarse; mas 
no para con Dios.

 3 Porque, qu dice la escritura? Y crey Abraham  Dios, y le fu atribuido 
 justicia.

 4 Empero al que obra, no se le cuenta el salario por merced, sino por deuda.

 5 Mas al que no obra, pero cree en aquel que justifica al impo, la f le es 
contada por justicia.

 6 Como tambien David dice ser bienaventurado el hombre al cual Dios atribuye 
justicia sin obras,

 7 [Diciendo:] Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonadas, y 
cuyos pecados son cubiertos.

 8 Bienaventurado el varon al cual el Seor no imput pecado.

 9 [Es] pues esta bienaventuranza [solamente] en la circuncision,  tambien 
en la incircuncision? porque decimos que  Abraham fu contada la f por 
justicia.

 10 Cmo pues [le] fu contada? en la circuncision,  en la incircuncision? 
no en la circuncision, sino en la incircuncision.

 11 Y recibi la circuncision por seal, por sello de la justicia de la f 
que [tuvo] en la incircuncision, para que fuese padre de todos los creyentes 
no circuncidados, para que tambien  ellos les sea contado por justicia;

 12 Y padre de la circuncision, no solamente  los que son de la circuncision 
mas tambien  los que siguen las pisadas de la f que fu en nuestro padre 
Abraham ntes de ser circuncidado.

 13 Porque no por la ley [fu dada] la promesa  Abraham,   su simiente, 
que seria heredero del mundo; sino por la justicia de la f.

 14 Porque si los que [son] de la ley, son los herederos, vana es la f, y 
anulada es la promesa.

 15 Porque la ley obra ira: porque donde no hay ley, tampoco [hay] 
transgresion.

 16 Por tanto [es] por la f, para que [sea] por gracia; para que la promesa 
sea firme  toda simiente, [es  saber,] no solamente al que [es] de la ley, 
mas tambien al que [es] de la f de Abraham, el cual es padre de todos 
nosotros,

 17 (Como est escrito: Que por padre de muchas gentes te he puesto,) delante 
de Dios al cual crey; el cual da vida  los muertos, y llama las cosas que 
no son, como las que son.

 18 El crey, en esperanza contra esperanza, para venir  ser padre de muchas 
gentes, conforme  lo que [le] habia sido dicho: As ser tu simiente.

 19 Y no se enflaqueci en la f, ni consider su cuerpo ya muerto, (siendo 
ya de casi cien aos) ni la matriz muerta de Sara.

 20 Tampoco en la promesa de Dios dud con desconfianza; ntes fu esforzado 
en f, dando gloria  Dios,

 21 Plenamente convencido de que todo lo que habia prometido, era tambien 
poderoso para hacerlo.

 22 Por lo cual tambien le fu atribuido  justicia.

 23 Y no solamente por l fu escrito que le haya sido [as] imputado;

 24 Sino tambien por nosotros  quienes ser imputado, [esto es,]  los que 
creemos en el que levant de los muertos  Jesus Seor nuestro:

 25 El cual fu entregado por nuestros delitos, y resucitado para nuestra 
justificacion,



CAPITULO 5.

 1 JUSTIFICADOS pues por la f, tenemos paz para con Dios por medio de 
nuestro Seor Jesu-Cristo:

 2 Por el cual tambien tenemos entrada por la f  esta gracia en la cual 
estamos [firmes,] y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.

 3 Y no solo [esto,] mas aun nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que 
la tribulacion produce paciencia;

 4 Y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza.

 5 Y la esperanza no avergenza; porque el amor de Dios est derramado en 
nuestros corazones por el Espritu Santo que nos es dado.

 6 Porque Cristo, cuando aun ramos flacos,  su tiempo muri por los impos.

 7 Ciertamente apenas muere alguno por un justo: con todo podr ser que 
alguno osara morir por el bueno.

 8 Mas Dios encarece su caridad para con nosotros, porque siendo aun 
pecadores, Cristo muri por nosotros:

 9 Luego mucho mas ahora, justificados en su sangre, por l sermos salvos de 
la ira.

 10 Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de 
su Hijo, mucho ms, estando reconciliados, sermos salvos por su vida.

 11 Y no solo esto, mas aun nos gloriamos en Dios por el Seor nuestro, Jesu-
Cristo, por el cual hemos ahora recibido la reconciliacion.

 12 De consiguiente [vino la reconciliacion por uno,] as como el pecado 
entr en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, y la muerte as 
pas  todos los hombres, pues que todos pecaron.

 13 Porque hasta la ley el pecado estaba en el mundo; pero no se imputaba el 
pecado no habiendo ley.

 14 No obstante rein la muerte desde Adam hasta Moiss aun en los que no 
pecaron  la manera de la rebelion de Adam; el cual es figura del que habia 
de venir.

 15 Mas no como el delito, tal fu el don: porque si por el delito de aquel 
uno murieron los muchos, mucho ms abund la gracia de Dios  los muchos, y 
el don por la gracia de un hombre Jesu-Cristo.

 16 Ni tampoco de la manera que por un pecado, as tambien el don: porque el 
juicio  la verdad [vino] de un [pecado] para condenacion, mas la gracia 
[vino] de muchos delitos para justificacion.

 17 Porque si por un delito rein la muerte por uno, mucho ms reinarn en 
vida por un Jesu-Cristo los que reciben la abundancia de la gracia, y del don 
de la justicia.

 18 As que, de la manera que por un delito [vino la culpa]  todos los 
hombres para condenacion, as por una justicia [vino la gracia]  todos los 
hombres para justificacion de vida.

 19 Porque como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron 
constituidos pecadores, as por la obediencia de uno los muchos sern 
constituidos justos.

 20 La ley empero entr para que el pecado creciese; mas cuando el pecado 
creci, sobrepuj la gracia:

 21 Para que de la manera que el pecado rein para muerte, as tambien la 
gracia reine por la justicia para vida eterna por Jesu-Cristo Seor nuestro.



CAPITULO 6.

 1 PUES qu dirmos? Perseverarmos en pecado para que la gracia crezca?

 2 En ninguna manera. Porque los que somos muertos al pecado, como vivirmos 
aun en el?

 3 O no sabeis que todos los que somos bautizados en Cristo Jesus, somos 
bautizados en su muerte?

 4 Porque somos sepultados juntamente con l  muerte por el bautismo para 
que como Cristo resucit de los muertos por la gloria del Padre, as tambien 
nosotros andemos en novedad de vida.

 5 Porque si fuimos plantados juntamente [en l]  la semejanza de su muerte, 
as tambien [lo] sermos [ la] de su resurreccion:

 6 Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre juntamente fu crucificado con 
[l,] para que el cuerpo del pecado sea deshecho,  fin que no sirvamos ms 
al pecado.

 7 Porque el que es muerto, justificado es del pecado.

 8 Y si morimos con Cristo, creemos que tambien vivirmos con l:

 9 Sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de entre los muertos, ya no 
muere; la muerte no se enseorear ms de l.

 10 Porque el haber muerto, al pecado muri una vez; mas el vivir,  Dios 
vive.

 11 As tambien vosotros, pensad que de cierto estais muertos al pecado mas 
vivos  Dios en Cristo Jesus, Seor nuestro.

 12 No reine pues el pecado en vuestro cuerpo mortal, para obedecerle en sus 
concupiscencias.

 13 Ni tampoco presenteis vuestros miembros al pecado por instrumentos de 
iniquidad: ntes presentos  Dios como vivos de los muertos, y vuestros 
miembros  Dios por instrumentos de justicia.

 14 Porque el pecado no se enseorear de vosotros; pues no estais bajo la 
ley, sino bajo la gracia.

 15 Pues qu? Pecarmos, porque no estamos bajo de la ley, sino bajo de la 
gracia? En ninguna 

manera.

 16 No sabeis que  quien os prestais vosotros mismos por siervos para 
obedecer[le,] sois siervos de aquel  quien obedeceis,  del pecado para 
muerte,  de la obediencia para justicia?

 17 Empero gracias  Dios, que aunque fuisteis siervos del pecado, habeis 
obedecido de corazon aquella forma de doctrina  la cual sois entregados;

 18 Y libertados del pecado, sois hechos siervos de la justicia.

 19 Humana cosa digo por la flaqueza de vuestra carne: Que como para 
iniquidad presentasteis vuestros miembros  servir  la inmundicia y  la 
iniquidad, as ahora para santidad presenteis vuestros miembros  servir  la 
justicia.

 20 Porque cuando fuisteis siervos del pecado, erais libres acerca de la 
justicia.

 21 Qu fruto pues teniais de aquellas cosas, de las cuales ahora os 
avergonzais? porque el fin de ellas [es] muerte.

 22 Mas ahora librados del pecado, y hechos siervos  Dios, teneis por 
vuestro fruto la santificacion, y por fin la vida eterna.

 23 Porque la paga del pecado [es] muerte; mas la ddiva de Dios [es] vida 
eterna en Cristo Jesus, Seor nuestro.



CAPITULO 7.

 1 IGNORAIS, hermanos, (porque hablo con los que saben la ley), que la ley 
[solamente] se enseorea del hombre entre tanto que vive?

 2 Porque la mujer que est sujeta  marido, mientras el marido vive esta 
obligada  la ley; mas muerto el marido, libre es de la ley del marido.

 3 As que, viviendo el marido, se llamar adultera, si fuere de otro varon; 
mas si su marido muriere, es libre de la ley; de tal manera que no ser 
adltera si fuere de otro marido.

 4 As tambien vosotros, hermanos mios, estais muertos  la ley por el cuerpo 
de Cristo, para que seais de otro [ saber,] del que resucit de los muertos, 
 fin de que fructifiquemos  Dios:

 5 Porque mientras estbamos en la carne, los afectos de los pecados que eran 
por la ley, obraban en nuestros miembros fructificando para muerte.

 6 Mas ahora estamos libres de la ley habiendo muerto [aquella] en la cual 
estbamos detenidos, para que sirvamos en novedad de espritu, y no en vejez 
de letra.

 7 Qu pues diremos? La ley [es] pecado? En ninguna manera. Empero yo no 
conoc el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la concupiscencia, 
si la ley no dijera: No codiciars.

 8 Entnces el pecado, tomando ocasion, obr en m por el mandamiento toda 
concupiscencia: porque sin la ley el pecado [estaba] muerto.

 9 As que, yo sin la ley vivia por algun tiempo: mas venido el mandamiento, 
el pecado revivi, y yo mor.

 10 Y hall que el mandamiento [intimado] para vida, [para m] era mortal.

 11 Porque el pecado, tomando ocasion, me enga por el mandamiento, y por l 
[me] mat,

 12 De manera que la ley  la verdad [es] santa, y el mandamiento santo, y 
justo, y bueno.

 13 Luego lo que es bueno,  m me es hecho muerte? No, sino que el pecado 
para mostrarse pecado, por lo bueno me obr la muerte, haciendose pecado 
sobremanera pecante por el mandamiento.

 14 Porque [ya] sabemos que la ley es espiritual; mas yo soy carnal, vendido 
sujecion del pecado.

 15 Porque lo que hago, no [lo] entiendo; ni el [bien] que quiero hago; ntes 
lo que aborrezco, aquello hago.

 16 Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley [es] buena:

 17 De manera que ya no obro aquello, sino el pecado que mora en m.

 18 Y yo s que en m (es  saber, en mi carne), no mora el bien: porque 
tengo el querer: mas efectuar el bien, no lo alcanzo.

 19 Porque no hago el bien que quiero; mas el mal que no quiero, este hago.

 20 Y si hago lo que no quiero, ya no lo obro yo, sino el pecado que mora en 
m.

 21 As que queriendo yo hacer el bien, hallo [esta] ley, Que el mal est en 
m.

 22 Porque segun el hombre interior me deleito en la ley de Dios;

 23 Mas veo otra ley en mis miembros que se rebela contra la ley de mi 
espritu, y que me lleva cautivo  la ley del pecado que est en mis 
miembros.

 24 Miserable hombre de m! Quin me librar del cuerpo de esta muerte?

 25 Gracias doy  Dios, por Jesu-Cristo Seor nuestro. As que yo mismo con 
la mente sirvo  la ley de Dios, mas con la carne  la ley del pecado.



CAPITULO 8.

 1 AHORA pues ninguna condenacion [hay] para los que estn en Cristo Jesus, 
los que no andan conforme  la carne, mas conforme al Espritu.

 2 Porque la ley del Espritu de vida en Cristo Jesus me ha librado de la ley 
del pecado y de la muerte.

 3 Porque lo que era imposible  la ley, por cuanto era dbil por la carne, 
Dios enviando  su Hijo en semejanza de carne de pecado, y  causa del 
pecado, conden al pecado en la carne;

 4 Para que la justicia de la ley fuese cumplida en nosotros, que no andamos 
conforme  la carne, mas conforme al Espritu.

 5 Porque los que viven conforme  la carne, de las cosas que son de la carne 
se ocupan; mas los que conforme al Espritu, de las cosas del Espritu.

 6 Porque la intencion de la carne [es] muerte; mas la intencion del 
Espritu, vida y paz.

 7 Por cuanto la intencion de la carne [es] enemistad contra Dios; porque no 
se sujeta  la ley de Dios, ni tampoco puede.

 8 As que, los que estn en la carne, no pueden agradar  Dios.

 9 Mas vosotros no estais en la carne, sino en el Espritu; si es que el 
Espritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espritu de 
Cristo, el tal no es de l.

 10 Empero si Cristo [est] en vosotros, el cuerpo  la verdad [est] muerto 
 causa del pecado; mas el Espritu vive  causa de la justicia.

 11 Y si el Espritu de aquel que levant de los muertos  Jesus, mora en 
vosotros, el que levant  Cristo de los muertos, vivificar tambien vuestros 
cuerpos mortales por su Espritu que mora en vosotros.

 12 As que, hermanos, deudores somos, no  la carne, para que vivamos 
conforme  la carne.

 13 Porque si viviereis conforme  la carne, moriris; mas si por el Espritu 
mortificareis las obras de la carne, viviris.

 14 Porque todos los que son guiados por el Espritu de Dios, los tales son 
hijos de Dios.

 15 Porque no habeis recibido el espritu de servidumbre para [estar] otra 
vez en temor; mas habeis recibido el Espritu de adopcion, por el cual 
clamamos Abba. Padre.

 16 Porque el mismo Espritu da testimonio  nuestro espritu que somos hijos 
de Dios.

 17 Y si hijos, tambien herederos, herederos de Dios, y coherederos de 
Cristo: si empero padecemos juntamente [con l,] para que juntamente [con l] 
seamos glorificados.

 18 Porque tengo por cierto que lo que en este tiempo se padece, no es de 
comparar con la gloria venidera que en nosotros ha de ser manifestada.

 19 Porque el continuo anhelar de las criaturas espera la manifestacion de 
los hijos de Dios:

 20 Porque las criaturas sujetas fueron  vanidad, no de grado, mas por causa 
del que [las] sujet con esperanza,

 21 Que tambien las mismas criaturas sern libradas de la servidumbre de 
corrupcion en la libertad gloriosa de los hijos de Dios.

 22 Porque [ya] sabemos, que todas las criaturas gimen  una, y  una estn 
de parto hasta ahora.

 23 Y no solo [ellas,] mas tambien nosotros mismos que tenemos las primicias 
del Espritu, nosotros tambien gemimos dentro de nosotros mismos, esperando 
la adopcion, [es  saber,] la redencion de nuestro cuerpo.

 24 Porque en esperanza somos salvos: mas la esperanza que se ve, no es 
esperanza; porque lo que alguno ve,  que esperarlo?

 25 Empero si lo que no vemos esperamos, por paciencia esperamos.

 26 Y asimismo tambien el Espritu ayuda nuestra flaqueza; porque que hemos 
de pedir como conviene, no [lo] sabemos; sino que el mismo Espritu pide por 
nosotros con gemidos indecibles.

 27 Mas el que escudria los corazones sabe cul es el intento del Espritu, 
[es  saber,] que conforme  Dios demanda por los santos.

 28 Y [ya] sabemos, que  los que  Dios aman, todas las cosas les ayudan  
bien, [es  saber,]  los que conforme al propsito son llamados.

 29 Porque  los que ntes conoci, tambien predestin para que fuesen hechos 
conformes  la imgen de su Hijo, para que l sea el primognito entre muchos 
hermanos.

 30 Y  los que predestin,  estos tambien llam y  los que llam,  estos 
tambien justific; y  los que justific,  estos tambien glorific.

 31 Pues qu diremos  esto? Si Dios [es] por nosotros, quien [ser] contra 
nosotros?

 32 El que aun  su propio Hijo no perdon, ntes le entreg por todos 
nosotros, cmo no nos dar tambien con l todas las cosas?

 33 Quin acusar  los escogidos de Dios? Dios [es] el que [los] justifica.

 34 Quin es el que [los] condenar? Cristo [es] el que muri; ms aun, el 
que tambien resucit, quien adems est  la diestra de Dios, el que tambien 
intercede por nosotros.

 35 Quin nos apartar del amor de Cristo? Tribulacion?  angustia?  
persecucion?  hambre?  desnudez?  peligro?  cuchillo?

 36 (Como est escrito: Por causa de t somos muertos todo el tiempo: somos 
estimados como ovejas de matadero.)

 37 Antes en todas estas cosas hacemos ms que vencer por medio de aquel que 
nos am.

 38 Por lo cual estoy cierto que ni la muerte, ni la vida, ni ngeles, ni 
principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo porvenir,

 39 Ni lo alto, ni lo bajo, ni ninguna criatura nos podr apartar del amor de 
Dios, que es en Cristo Jesus, Seor nuestro.



CAPITULO 9.

 1 VERDAD digo en Cristo, no miento, dndome testimonio mi conciencia en el 
Espritu Santo,

 2 Que tengo gran tristeza, y continuo dolor en mi corazon.

 3 Porque deseara yo mismo ser apartado de Cristo por mis hermanos, los que 
son mis parientes segun la carne:

 4 Que son Israelitas, de los cuales es la adopcion, y la gloria, y el pacto, 
y la data de la ley, y el culto, y las promesas;

 5 Cuyos [son] los padres, y de los cuales es Cristo segun la carne, el cual 
es Dios sobre todas las cosas, bendito por siglos. Amen.

 6 No empero que la palabra de Dios haya faltado: porque no todos los que 
[son] de Israel son Israelitas;

 7 Ni por ser simiente de Abraham, [son] todos hijos; mas: En Isaac te ser 
llamada simiente.

 8 Quiere decir: No los que [son] hijos de la carne, estos [son] los hijos de 
Dios: mas los que [son] hijos de la promesa, [estos] son contados en la 
generacion.

 9 Porque la palabra de la promesa es esta: Como en este tiempo vendr, y 
tendr Sara un hijo.

 10 Y no solo [esto,] mas tambien Rebeca concibiendo de uno, de Isaac nuestro 
padre;

 11 (Porque no siendo aun nacidos, ni habiendo hecho aun ni bien ni mal, para 
que el propsito de Dios conforme  la eleccion, no por las obras, sino por 
el que llama, permaneciese;)

 12 Le fu dicho que el mayor serviria al menor:

 13 Como est escrito: A Jacob am, mas  Esa aborrec.

 14 Pues qu diremos? Que hay injusticia en Dios? En ninguna manera.

 15 Mas  Moiss dice: Tendr misericordia del que tendr misericordia, y me 
compadecer del que me compadecer.

 16 As que no es del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene 
misericordia.

 17 Porque la escritura dice de Pharaon: Que para esto mismo te he levantado 
[es  saber,] para mostrar en t mi potencia, y que mi nombre sea anunciado 
por toda la tierra.

 18 De manera que del que quiere tiene misericordia; y al que quiere 
endurece.

 19 Me dirs pues: Por qu pues se enoja? porque quin resistir  su 
voluntad?

 20 Mas ntes, oh hombre, quin eres t, para que alterques con Dios? Dir 
el vaso de barro al que le labr: Por qu me has hecho tal?

 21 O no tiene potestad el alfarero para hacer de la misma masa un vaso para 
honra, y otro para vergenza?

 22 Y qu, si Dios, queriendo mostrar la ira y hacer notoria su potencia, 
soport con mucha mansedumbre los vasos de ira, preparados para muerte:

 23 Y para hacer notorias las riquezas de su gloria, [mostrlas] para con los 
vasos de misericordia que l ha preparado para gloria;

 24 Los cuales tambien ha llamado, [es  saber,]  nosotros, no solo de los 
Judos, mas tambien de los Gentiles?

 25 Como tambien en Osas dice: Llamar al que no era mi pueblo, pueblo mio; 
y  la no amada, amada.

 26 Y ser, que en el lugar donde les fu dicho: Vosotros no [sois] pueblo 
mio, all sern llamados hijos del Dios viviente.

 27 Tambien Isaas clama tocante  Israel: Si fuere el nmero de los hijos de 
Israel como la arena de la mar, las reliquias sern salvas:

 28 Porque palabra consumadora y abreviadora en justicia: porque palabra 
abreviada har el Seor sobre la tierra.

 29 Y como ntes dijo Isaas: Si el Seor de los ejrcitos no nos hubiera 
dejado simiente, como Sodoma habramos venido  ser, y  Gomorra furamos 
semejantes.

 30 Pues qu diremos? Que los Gentiles que no seguian justicia, han 
alcanzado la justicia; es  saber, la justicia que es por la f.

 31 Mas Israel que seguia la ley de justicia, no ha llegado  la ley de la 
justicia.

 32 Por qu? Porque no por f, mas como por las obras de la ley: por lo cual 
tropezaron en la piedra de tropiezo,

 33 Como est escrito: H aqu, pongo en Sion piedra de tropiezo, y piedra de 
caida; y todo aquel que creyere en ella, no ser avergonzado.



CAPITULO 10.

 1 HERMANOS, ciertamente la voluntad de mi corazon y [mi] oracion  Dios 
sobre Israel, es para salud.

 2 Porque yo les doy testimonio que tienen zelo de Dios, mas no conforme  
ciencia.

 3 Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya 
propia, no se han sujetado  la justicia de Dios.

 4 Porque el fin de la ley [es] Cristo, para justicia  todo aquel que cree.

 5 Porque Moiss describe la justicia que es por la ley; Que el hombre que 
hiciere estas cosas, vivir por ellas.

 6 Mas [de] la justicia que es por la f dice as: No digas en tu corazon: 
Quin subir al cielo? (esto es, para traer abajo  Cristo.)

 7 O Quin descender al abismo? (esto es, para volver  traer  Cristo de 
los muertos.)

 8 Mas qu dice? Cercana est la palabra, en tu boca, y en tu corazon. Esta 
es la palabra de f, la cual predicamos;

 9 Que si confesares con tu boca al Seor Jesus, y creyeres en tu corazon que 
Dios le levant de los muertos, sers salvo.

 10 Porque con el corazon se cree para justicia; mas con la boca se hace 
confesion para salud.

 11 Porque la escritura dice: Todo aquel que en l creyere, no ser 
avergonzado.

 12 Porque no hay diferencia de Judo y de Griego: porque el mismo [que es] 
Seor de todos, rico es para con todos los que le invocan.

 13 Porque todo aquel que invocare el nombre del Seor ser salvo.

 14 Cmo pues invocaran  aquel en el cual no han creido? Y cmo creern [ 
aquel] de quien no han oido? Y cmo oirn sin [haber] quien [les] predique?

 15 Y cmo predicarn si no fueren enviados? Como est escrito: Cun 
hermosos [son] los pis de los que anuncian el Evangelio de la paz, de los 
que anuncian el Evangelio de los bienes!

 16 Mas no todos obedecen al Evangelio; pues Isaas dice: Seor, quin ha 
creido  nuestro anuncio?

 17 Luego la f es por el oir; y el oir por la palabra de Dios.

 18 Mas digo [yo:] No han oido? Antes bien por toda la tierra ha salido la 
fama de ellos, y hasta los cabos de la redondez de la tierra las palabras de 
ellos.

 19 Mas digo: No ha conocido [esto] Israel? Primeramente Moiss dice: Yo os 
provocar  zelos con gente que no es [mia;] con gente insensata os provocar 
 ira.

 20 E Isaas determinadamente dice: Fu hallado de los que no me buscaban; 
manifestme  los que no preguntaban por m.

 21 Mas acerca de Israel dice: Todo el dia extend mis manos  un pueblo 
rebelde y contradictor.



CAPITULO 11.

 1 DIGO pues: Ha desechado Dios  su pueblo? En ninguna manera. Porque 
tambien yo soy Israelita, de la simiente de Abraham, de la tribu de Benjamin.

 2 No ha desechado Dios  su pueblo al cual ntes conoci. O no sabeis que 
dice de Elas la escritura? como hablando con Dios [dice] contra Israel:

 3 Seor,  tus profetas han muerto y tus altares han derruido; y yo he 
quedado solo, y procuran matarme.

 4 Mas qu le dice la divina respuesta? He dejado para m siete mil hombres 
que no han doblado la rodilla delante de Baal.

 5 As tambien aun en este tiempo han quedado reliquias por la eleccion 
graciosa [de Dios.]

 6 Y si por gracia, luego no por las obras; de otra manera la gracia ya no es 
gracia. Y si por las obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es 
obra.

 7 Qu pues? Lo que buscaba Israel aquello no ha alcanzado; mas la eleccion 
lo ha alcanzado: y los dems fueron endurecidos,

 8 Como esta escrito: Diles Dios espritu de remordimiento, ojos con que no 
y vean, y oidos con que no oigan, hasta el dia de hoy.

 9 Y David dice: Sales vuelta su mesa en lazo, y en red, y en tropezadero, y 
en paga:

 10 Sus ojos sean oscurecidos para que no vean, y agbiales siempre el 
espinazo.

 11 Digo pues: Han tropezado que cayesen [para siempre?] En ninguna manera; 
mas por el tropiezo de ellos [vino] la salud  los Gentiles, para que [por 
estos] fuesen provocados  zelos.

 12 Y si la falta de ellos es la riqueza del mundo, y el menoscabo de ellos 
la riqueza de los Gentiles, cunto ms [lo ser] el henchimiento de ellos,

 13 Porque  vosotros digo, Gentiles: por cuanto pues yo soy apstol de los 
Gentiles, mi ministerio honro,

 14 [Por] si en alguna manera provocase  zelos  mi carne,  hiciese salvos 
algunos de ellos.

 15 Porque si el extraamiento de ellos [es] la reconciliacion del mundo, 
qu [ser] el recibimiento [de ellos,] sino vida de los muertos,

 16 Y si el primer fruto [es] santo, tambien [lo ser] el todo; y si la raiz 
[es] santa, tambien [lo sern] las ramas.

 17 Que si algunas de las ramas fueron quebradas y t, siendo acebuche, has 
sido ingerido en lugar de ellas, y has sido hecho participante de la raiz y 
de la grosura de la oliva,

 18 No te jactes contra las ramas; y si te jactas, [sabe que] no sustentas t 
 la raiz, sino la raiz  t.

 19 Pues las ramas, dirs, fueron quebradas, para que yo fuese ingerido.

 20 Bien; por [su] incredulidad fueron quebradas, mas t por la fe ests en 
pi. No te ensoberbezcas, ntes teme,

 21 Que si Dios no perdon  las ramas naturales,  t [tampoco] no perdone.

 22 Mira pues la bondad, y la severidad de Dios: la severidad ciertamente en 
los que cayeron, mas la bondad para contigo, si permanecieres en la bondad, 
pues [de otra manera] t tambien sers cortado.

 23 Y aun ellos, si no permanecieren en incredulidad, sern ingeridos; que 
poderoso es Dios para volverlos  ingerir.

 24 Porque si t eres cortado del natural acebuche, y contra natura fuiste 
ingerido en la buena oliva, cunto ms estos que son las [ramas] naturales, 
sern ingeridos en su oliva,

 25 Porque no quiero, hermanos, que ignoreis este misterio, para que no seais 
acerca de vosotros mismos arrogantes; [y es,] que el endurecimiento en parte 
ha acontecido en Israel, hasta que haya entrado la plenitud de los Gentiles.

 26 Y luego todo Israel ser salvo como est escrito: Vendr de Sion el 
Libertador, que quitar de Jacob la impiedad:

 27 Y este [ser] mi pacto  ellos, cuando quitare sus pecados.

 28 As que, cuanto al Evangelio, [son] enemigos por causa de vosotros: mas 
cuanto  la eleccion, [son] muy amados por causa de los padres.

 29 Porque sin arrepentimiento [son] las mercedes y la vocacion de Dios.

 30 Porque como tambien vosotros en algun tiempo no creisteis  Dios, mas 
ahora habeis alcanzado misericordia por [ocasion de] la incredulidad de 
ellos;

 31 As tambien estos ahora no han creido, para que, por [ocasion de] la 
misericordia para con vosotros, ellos tambien alcancen misericordia.

 32 Porque Dios encerr  todos en incredulidad, para tener misericordia de 
todos.

 33 Oh profundidad de las riquezas de la sabidura y de la ciencia de Dios! 
Cuan incomprensibles [son] sus juicios  inescrutables sus caminos!

 34 Porque quin entendi la mente del Seor,  quin fu su consejero?

 35 O quin le di  l primero, para que le sea pagado?

 36 Porque de l, y por l, y en l, [son] todas las cosas. A l [sea] gloria 
por siglos. Amen.



CAPITULO 12.

 1 AS que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que presenteis 
vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable  Dios, [que es] 
vuestro racional culto.

 2 Y no os conformeis  este siglo; mas reformos por la renovacion de 
vuestro entendimiento, para que experimenteis cual [sea] la buena voluntad de 
Dios, agradable y perfecta.

 3 Digo pues, por la gracia que me es dada,  cada cual que est entre 
vosotros, que no tenga ms alto concepto [de s] que el que debe tener, sino 
que piense [de s] con templanza, conforme  la medida de f que Dios 
reparti  cada uno.

 4 Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, empero todos 
los miembros no tienen la misma operacion,

 5 As muchos somos un cuerpo en Cristo, mas todos, miembros los unos de los 
otros.

 6 De manera que teniendo diferentes dones segun la gracia que nos es dada si 
[el de] profeca, [sese] conforme  la medida de la f;

 7 O si ministerio, en servir;  el que ensea, en doctrina;

 8 El que exhorta, en exhortar; el que reparte, [hgalo] en simplicidad; el 
que preside, con solicitud, el que hace misericordia, con alegra.

 9 El amor sea sin fingimiento, aborreciendo lo malo, llegndoos  lo bueno:

 10 Amndoos los unos  los otros con caridad fraternal; previnindoos con 
honra los unos  los otros;

 11 En el cuidado no perezosos, ardientes en espritu, sirviendo al Seor;

 12 Gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulacion; constantes en la 
oracion;

 13 Comunicando  las necesidades de los santos; siguiendo la hospitalidad.

 14 Bendecid  los que os persiguen: bendecid, y no maldigais.

 15 Gozos con los que se gozan, llorad con los que lloran.

 16 Unnimes entre vosotros: no altivos; mas acomodndoos  los humildes. No 
seais sabios en vuestra opinion.

 17 No pagueis  nadie mal por mal: procurad lo bueno delante de todos los 
hombres.

 18 Si se puede hacer, cuanto est en vosotros, tened paz con todos los 
hombres.

 19 No os vengueis vosotros mismos amados [mios;] ntes dad lugar  la ira 
porque escrito est: Mia es la venganza, yo pagar, dice el Seor.

 20 As que, si tu enemigo tuviere hambre, dle de comer, si tuviere sed, 
dle de beber; que haciendo esto, ascuas de fuego amontonas sobre su cabeza.

 21 No seas vencido de lo malo, mas vence con el bien el mal.



CAPITULO 13.

 1 TODA alma se someta  las potestades superiores; porque no hay potestad 
sino de Dios; y las que son de Dios son ordenadas.

 2 As que, el que se opone  la potestad,  la ordenacion de Dios resiste; y 
los que resisten, l os mismos ganan condenacion para s.

 3 Porque los magistrados no son para temor al que bien hace, sino al malo. 
Quieres pues no temer la potestad? Haz lo bueno, y tendrs alabanza de ella:

 4 Porque es ministro de Dios para tu bien. Mas si hicieres lo malo, teme; 
porque no en vano lleva el cuchillo, porque es ministro de Dios, vengador 
para castigo al que hace lo malo.

 5 Por lo cual es necesario que [le] esteis sujetos, no solamente por la ira, 
mas aun por la conciencia.

 6 Porque por esto [les] pagais tambien los tributos; porque son ministros de 
Dios que sirven  esto mismo.

 7 Pagad  todos lo que debeis: al que tributo, tributo; al que pecho, pecho, 
al que temor, temor; al que honra, honra.

 8 No debais  nadie nada, sino amaros unos  otros: porque el que ama al 
prjimo, cumpli la ley.

 9 Porque: No adulterars; no matars; no hartars; no dirs falso 
testimonio; no codiciars: y si [hay] algun otro mandamiento, en esta 
sentencia se comprende sumariamente: Amars  tu prjimo como  t mismo.

 10 La caridad no hace mal al prjimo: as que, el cumplimiento de la ley 
[es] la caridad.

 11 Y esto, conociendo el tiempo, que [es] ya hora de levantarnos del sueo; 
porque ahora nos est mas cerca nuestra salud que cuando creimos.

 12 La noche ha pasado, y ha llegado el dia: echemos pues las obras de las 
tinieblas, y vistmonos las armas de luz.

 13 Andemos, como de dia, honestamente: no en glotoneras, y borracheras; no 
en lechos y disoluciones; no en pendencias y envidia;

 14 Mas vestos del Seor Jesu-Cristo, y no hagais caso de la carne en [sus] 
deseos.



CAPITULO 14.

 1 RECIBID al flaco en la f, [y] no para contiendas de disputas.

 2 Porque uno cree que se ha de comer de todas cosas: otro [que es] dbil, 
come legumbres.

 3 El que come, no menosprecie al que no come: y el que no come, no juzgue al 
que come; porque Dios le ha levantado.

 4 T, quin eres, que juzgas el siervo ajeno? para su seor est en pi,  
cae: mas se afirmar, que poderoso es el Seor para afirmarle.

 5 Uno hace diferencia entre dia y dia; otro juzga [iguales] todos los dias. 
Cada uno est asegurado en su nimo.

 6 El que hace caso del dia, hce[lo] para el Seor; y el que no hace caso 
del dia, no lo hace [asimismo] para el Seor. El que come, come para el 
Seor, porque da gracias  Dios: y el que no come, no come para el Seor, y 
da gracias  Dios.

 7 Porque ninguno de nosotros vive para s; y ninguno muere para s.

 8 Que si vivimos, para el Seor vivimos; y si morimos, para el Seor 
morimos. As que,  que vivamos,  que muramos, del Seor somos.

 9 Porque Cristo para esto muri, y resucit, y volvi  vivir, para ser 
Seor as de los muertos como de los que viven.

 10 Mas t por qu juzgas  tu hermano? O t tambien por qu menosprecias  
tu hermano? porque todos hemos de estar ante el tribunal de Cristo.

 11 Porque escrito esta: Vivo yo, dice el Seor, que  m se doblar toda 
rodilla, y toda lengua confesar  Dios.

 12 De manera que cada uno de nosotros dar  Dios razon de s.

 13 As que, no juzguemos ms los unos de los otros; ntes bien juzgad de no 
poner tropiezo  escndalo al hermano.

 14 Yo s, y confio en el Seor Jesus que de suyo nada [hay] inmundo: mas  
aquel que piensa alguna cosa ser inmunda, para l [es] inmunda.

 15 Empero si por causa de la comida tu hermano es contristado, ya no andas 
conforme  la caridad. No arruines con tu comida  aquel por el cual Cristo 
muri.

 16 No sea pues blasfemado vuestro bien:

 17 Que el reino de Dios no es comida ni bebida; sino justicia, y paz, y gozo 
por el Espritu Santo.

 18 Porque el que en esto sirve  Cristo, agrada  Dios, y [es] acepto  los 
hombres.

 19 As que, sigamos lo que hace  la paz, y  la edificacion de los unos  
los otros.

 20 No destruyas la obra de Dios por causa de la comida. Todas las cosas  la 
verdad [son] limpias: mas malo [es] al hombre que come con escndalo.

 21 Bueno [es] no comer carne, ni beber vino, ni [nada] en que tu hermano 
tropiece  se ofenda,  sea debilitado.

 22 Tienes tu f? Tnla para contigo delante de Dios. Bienaventurado el que 
no se condena  s mismo con lo que aprueba.

 23 Mas el que hace diferencia, si comiere, es condenado, porque no [comi] 
por f: y todo lo que no [procede] de f, es pecado.



CAPITULO 15.

 1 AS que, los que somos ms firmes debemos sobrellevar las flaquezas de los 
flacos, y no agradarnos  nosotros mismos.

 2 Cada uno de nosotros agrade  [su] prjimo en bien,  edificacion.

 3 Porque Cristo no se agrad  s mismo; ntes bien, como est escrito: Los 
vituperios de los que te vituperan, cayeron sobre m.

 4 Porque las cosas que ntes fueron escritas, para nuestra enseanza fueron 
escritas; para que por la paciencia, y por la consolacion de las escrituras, 
tengamos esperanza.

 5 Mas el Dios de la paciencia y de la consolacion os d que entre vosotros 
seais unnimes segun Cristo Jesus;

 6 Para que concordes,  una boca glorifiqueis al Dios y Padre de nuestro 
Seor Jesu-Cristo.

 7 Por tanto sobre llevos los unos  los otros, como tambien Cristo nos 
sobrellev para gloria de Dios.

 8 Digo pues: Que Cristo Jesus fu ministro de la circuncision, por la verdad 
de Dios, para confirmar las promesas [hechas]  los padres.

 9 Empero que los Gentiles glorifiquen  Dios por la misericordia, como est 
escrito: Por tanto yo te confesar entre los Gentiles, y cantar  tu nombre.

 10 Y otra vez dice: Alegros, Gentiles, con su pueblo.

 11 Y otra vez: Alabad al Seor, todos los Gentiles, y magnificadle, todos 
los pueblos.

 12 Y otra vez dice Isaas: Estar la raiz de Jess, y el que se levantar  
regir los Gentiles; los Gentiles esperarn en l.

 13 Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz creyendo; para que 
abundeis en esperanza por la virtud del Espritu Santo.

 14 Empero cierto estoy yo de vosotros, hermanos mios, que aun vosotros 
mismos estais llenos de bondad, llenos de todo conocimiento, de tal manera 
que podais amonestaros los unos  los otros.

 15 Mas os he escrito, hermanos, en parte resueltamente, como amonestndoos 
por la gracia que de Dios me es dada,

 16 Para ser ministro de Jesu-Cristo  los Gentiles, ministrando el Evangelio 
de Dios, para que la ofrenda de los Gentiles sea agradable, santificada por 
el Espritu Santo.

 17 Tengo pues de qu gloriarme en Cristo Jesus en lo que mira  Dios.

 18 Porque no osaria hablar alguna cosa que Cristo no haya hecho por m, para 
la obediencia de los Gentiles, con la palabra y con las obras,

 19 Con potencia de milagros y prodigios en virtud del Espritu de Dios: de 
manera que desde Jerusalem, y por los alrededores hasta Ilyrico, he llenado 
[todo] del Evangelio de Cristo.

 20 Y de esta manera me esforc  predicar el Evangelio, no donde [ntes] 
Cristo fuese nombrado, por no edificar sobre ajeno fundamento;

 21 Sino como est escrito: A los que no fu anunciado de l, vern: y los 
que no oyeron, entendern.

 22 Por lo cual aun he sido impedido muchas veces de venir  vosotros.

 23 Mas ahora no teniendo mas lugar en estas regiones, y deseando ir  
vosotros muchos aos ha,

 24 Cuando partiere para Espaa, ir  vosotros; porque espero que pasando os 
ver, y que ser llevado de vosotros all: si empero ntes hubiere gozado de 
vosotros.

 25 Mas ahora parto para Jerusalem  ministrar  los santos.

 26 Porque Macedonia y Achaia tuvieron por bien hacer una colecta para los 
pobres de los santos que estn en Jerusalem.

 27 Porque les pareci bueno, y son deudores  ellos: porque si los Gentiles 
han sido hechos participantes de sus [bienes] espirituales, deben tambien 
[ellos] servirles en los carnales.

 28 As que, cuando hubiere concluido esto, y les hubiere consignado este 
fruto, pasar por vosotros  Espaa.

 29 Y s que cuando llegue  vosotros, llegar con abundancia de la bendicion 
del Evangelio de Cristo.

 30 Rugoos empero, hermanos, por el Seor nuestro Jesu-Cristo, y por la 
caridad del Espritu, que me ayudeis con oraciones por m  Dios,

 31 Que sea librado de los rebeldes que estn en Juda, y que la ofrenda de 
mi servicio  los santos en Jerusalem sea acepta;

 32 Para que con gozo llegue  vosotros por la voluntad de Dios, y que sea 
recreado juntamente con vosotros.

 33 Y el Dios de paz [sea] con todos vosotros. Amen.



CAPITULO 16.

 1 ENCOMINDOOS empero  Febe nuestra hermana, la cual es diaconisa de la 
iglesia que est en Cenchreas:

 2 Que la recibais en el Seor, como es digno  los santos, y le ayudeis en 
cualquiera cosa en que os hubiere menester: porque ella ha ayudado  muchos, 
y  m mismo.

 3 Saludad  Priscila y  Aquila, mis coadjutores en Cristo Jesus;

 4 (Que pusieron sus cuellos por mi vida:  los cuales no doy gracias yo 
solo, mas aun todas las iglesias de los Gentiles.)

 5 Asimismo  la iglesia de su casa. Saludad  Epeneto, amado mio, que es las 
primicias de Achaia en Cristo.

 6 Saludad  Mara, la cual ha trabajado mucho con vosotros.

 7 Saludad  Andrnico y  Junia, mis parientes y mis compaeros en la 
cautividad; los que son insignes entre los apstoles, los cuales tambien 
fueron ntes de m en Cristo.

 8 Saludad  Amplias, amado mio en el Seor.

 9 Saludad  Urbano, nuestro ayudador en Cristo Jesus, y  Stachis, amado 
mio.

 10 Saludad  Apeles, probado en Cristo. Saludad  los que son de Aristbulo.

 11 Saludad  Herodion, mi pariente. Saludad  los que son de [la casa de] 
Narciso, los que estn en el Seor.

 12 Saludad  Trifena, y  Trifosa las cuales trabajan en el Seor. Saludad  
Prsida amada, la cual ha trabajado mucho en el Seor.

 13 Saludad  Rufo, escogido en el Seor, y  su madre y mia.

 14 Saludad  Asincrito,  Flegonte,  Hermas,  Patrobas,  Hermes, y  los 
hermanos que estn con ellos.

 15 Saludad  Fillogo, y  Julia,  Nereo, y  su hermana; y  Olimpas, y  
todos los santos que [estn] con ellos.

 16 Saludos los unos  los otros con sculo santo. Os saludan todas las 
iglesias de Cristo.

 17 Y os ruego, hermanos, que mireis los que causan disensiones y escndalos 
fuera de la doctrina que vosotros habeis aprendido; y apartos de ellos.

 18 Porque los tales no sirven al Seor nuestro Jesu-Cristo, sino  sus 
vientres; y con suaves palabras y bendiciones engaan los corazones de los 
simples.

 19 Porque vuestra obediencia ha venido  ser notoria  todos: as que, me 
gozo de vosotros; mas quiero que seais sabios en el bien, y simples en el 
mal:

 20 Y el Dios de paz quebrantar presto  Satans debajo de vuestros pies. La 
gracia del Seor nuestro Jesu-Cristo [sea] con vosotros.

 21 Os saludan Timoto, mi coadjutor, y Lucio, y Jason, y Sosipater, mis 
parientes.

 22 Yo Tercio, que escrib la epstola, os saludo en el Seor.

 23 Saldaos Gayo, mi husped, y de toda la iglesia. Saldaos Erasto, 
tesorero de la ciudad, y el hermano Cuarto.

 24 La gracia del Seor nuestro Jesu-Cristo [sea] con todos vosotros. Amen.

 25 Y al que puede confirmaros segun mi Evangelio, y la predicacion de Jesu-
Cristo, segun la revelacion del misterio encubierto desde tiempos eternos,

 26 Mas manifestado ahora , y por las escrituras de los profetas, segun el 
mandamiento del Dios Eterno, declarado  todas las gentes para que obedezcan 
 la f;

 27 A l, solo Dios sabio, [sea] gloria por Jesu-Cristo para siempre. Amen.

 Fu escrita de Corinto  los Romanos, [enviada] por [medio de] Febe, 
diaconisa de la iglesia de Cenchreas.





LA PRIMERA EPSTOLA DEL APSTOL SAN PABLO

 LOS

CORINTIOS.



CAPITULO 1.

 1 PABLO, llamado [ ser] apstol de Jesu-Cristo por la voluntad de Dios, y 
Sostenes el hermano,

 2 A la iglesia de Dios que est en Corinto, santificados en Cristo Jesus, 
llamados santos, y  todos los que invocan el nombre de nuestro Seor Jesu-
Cristo en cualquier lugar, [Seor] de ellos y nuestro:

 3 Gracia y paz de Dios nuestro Padre, y del Seor Jesu-Cristo.

 4 Gracias doy  mi Dios siempre por vosotros, por la gracia de Dios que os 
es dada en Cristo Jesus;

 5 Que en todas las cosas sois enriquecidos en l, en toda lengua y en toda 
ciencia;

 6 As como el testimonio de Cristo ha sido confirmado en vosotros:

 7 De tal manera que nada os falte en ningun don, esperando la manifestacion 
de nuestro Seor Jesu-Cristo:

 8 El cual tambien os confirmar hasta el fin, [para que seais] sin falta en 
el dia de nuestro Seor Jesu-Cristo:

 9 Fiel [es] Dios, por el cual sois llamados  la participacion de su Hijo 
Jesu-Cristo nuestro Seor.

 10 Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Seor Jesu-Cristo, que 
hableis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros disensiones, ntes 
seais perfectamente unidos en una misma mente, y en un mismo parecer.

 11 Porque me ha sido declarado de vosotros, hermanos mios, por los [que son] 
de Clo, que hay entre vosotros contiendas;

 12 Quiero decir, que cada uno de vosotros dice: Yo cierto soy de Pablo; pues 
yo de Aplos; y yo de Cfas;. y yo de Cristo.

 13 Est dividido Cristo? Fu crucificado Pablo por vosotros?  habeis sido 
bautizados en el nombre de Pablo?

 14 Doy gracias  [mi] Dios, que  ninguno de vosotros he bautizado, sino  
Crispo y  Gayo;

 15 Para que ninguno diga que habeis sido bautizados en mi nombre.

 16 Y tambien bautic la familia de Estfanas: mas no s si he bautizado  
algun otro.

 17 Porque no me envi Cristo  bautizar; sino  predicar el Evangelio: no en 
sabidura de palabras, porque no sea hecha vana la cruz de Cristo.

 18 Porque la palabra de la cruz es locura  los que se pierden; mas  los 
que se salvan, [es  saber,]  nosotros, es potencia de Dios.

 19 Porque est escrito: Destruir la sabidura de los sabios, y desechar la 
inteligencia de los entendidos.

 20 Qu es del sabio? Qu del escriba? Qu del escudriador de este siglo? 
No ha enloquecido Dios la sabidura del mundo?

 21 Porque por no haber el mundo conocido en la sabidura de Dios  Dios por 
sabidura, agrad  Dios salvar los creyentes por la locura de la 
predicacion.

 22 Porque los Judos piden seales, y los Griegos buscan sabidura:

 23 Mas nosotros predicamos  Cristo crucificado, [que es]  los Judos 
ciertamente tropezadero, y  los Gentiles locura:

 24 Empero  los llamados, as Judos como Griegos, Cristo potencia de Dios, 
y sabidura de Dios.

 25 Porque lo loco de Dios es mas sabio que los hombres; y lo flaco de Dios 
es mas fuerte que los hombres.

 26 Porque mirad, hermanos, vuestra vocacion, que no sois muchos sabios segun 
la carne, no muchos poderosos, no muchos nobles:

 27 Antes lo necio del mundo escogi Dios, para avergonzar  los sabios; y lo 
flaco del mundo escogi Dios, para avergonzar lo fuerte;

 28 Y lo vil del mundo, y lo menospreciado escogi Dios; [y] lo que no es, 
para deshacer lo que es:

 29 Para que ninguna carne se jacte en su presencia.

 30 Mas de l sois vosotros en Cristo Jesus, el cual nos ha sido hecho por 
Dios sabidura, y justificacion, y santificacion, y redencion:

 31 Para que, como est escrito: El que se glora, glorese en el Seor.



CAPITULO 2.

 1 AS que, hermanos, cuando fu  vosotros, no fu con altivez de palabra,  
de sabidura,  anunciaros el testimonio de Cristo.

 2 Porque no me propuse saber algo entre vosotros, sino  Jesu-Cristo, y  
este crucificado.

 3 Y estuve yo con vosotros con flaqueza, y mucho temor y temblor:

 4 Y ni mi palabra ni mi predicacion [fu] con palabras persuasivas de humana 
sabidura, mas con demostracion del Espritu y de poder;

 5 Para que vuestra f no est fundada en sabidura de hombres, mas en poder 
de Dios.

 6 Empero hablamos sabidura entre perfectos; y sabidura, no de este siglo, 
ni de los prncipes de este siglo, que se deshacen:

 7 Mas hablamos sabidura de Dios en misterio, la [sabidura] oculta, la cual 
Dios predestin ntes de los siglos para nuestra gloria:

 8 La que ninguno de los prncipes de este siglo conoci; porque si [la] 
hubieran conocido, nunca hubieran crucificado al Seor de gloria:

 9 Antes, como est escrito: Cosas que ojo no vi, ni oreja oy, ni han 
subido en corazon de hombre, [son] las que ha Dios preparado para aquellos 
que le aman.

 10 Empero Dios nos [lo] revel  nosotros por [su] Espritu: porque el 
Espritu todo lo escudria, aun lo profundo de Dios.

 11 Porque quin de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espritu 
del [mismo] hombre que est en l? As tampoco nadie conoci las cosas [que 
son] de Dios, sino el Espritu de Dios.

 12 Y nosotros hemos recibido, no el espritu del mundo, sino el Espritu que 
es de Dios, para que conozcamos lo que Dios nos ha dado:

 13 Lo cual tambien hablamos, no con doctas palabras de humana sabidura, mas 
con doctrina del Espritu, acomodando lo espiritual  lo espiritual.

 14 Mas el hombre animal no percibe las cosas [que son] del Espritu de Dios, 
porque le son locura: y no las puede entender, porque se han de examinar 
espiritualmente.

 15 Empero el espiritual juzga todas las cosas; mas l no es juzgado de 
nadie.

 16 Porque quin conoci la mente del Seor? Quin le instruyo? Mas 
nosotros tenemos la mente de Cristo.



CAPITULO 3.

 1 DE manera que yo, hermanos, no pude hablaros como  espirituales, sino 
como  carnales, como  nios en Cristo.

 2 Os d  beber leche, y no [os d] vianda: porque aun no podiais, ni aun 
podeis ahora;

 3 Porque todava sois carnales: pues habiendo entre vosotros celos, y 
contiendas, y disensiones, no sois carnales, y andais como hombres?

 4 Porque diciendo el uno: Yo cierto soy de Pablo; y el otro: Yo de Aplos; 
no sois carnales?

 5 Que pues es Pablo? y qu [es] Aplos? Ministros por los cuales habeis 
creido; y [eso] segun que  cada uno ha concedido el Seor.

 6 Yo plant, Aplos reg; mas Dios ha dado el crecimiento.

 7 As que ni el que planta es algo, ni el que riega; sino Dios, que da el 
crecimiento.

 8 Y el que planta y el que riega son una misma cosa: aunque cada uno 
recibir su recompensa conforme  su labor.

 9 Porque [nosotros] coadjutores somos de Dios: [y vosotros] labranza de Dios 
sois, edificio de Dios sois.

 10 Conforme  la gracia de Dios que me ha sido dada, [yo] como perito 
arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima: empero cada uno vea 
cmo sobreedifica.

 11 Porque nadie puede poner otro fundamento que el que est puesto, el cual 
es Jesu-Cristo.

 12 Y si alguno edificare sobre este fundamento oro, plata, piedras 
preciosas, madera, heno, hojarasca,

 13 La obra de cada uno ser manifestada; porque el dia la declarar: porque 
por el fuego ser manifestada, y la obra de cada uno cul sea, el fuego har 
la prueba.

 14 Si permaneciere la obra de alguno que sobreedific, recibir recompensa.

 15 Si la obra de alguno fuere quemada, ser perdida: l empero ser salvo, 
mas as como [escapado] por fuego.

 16 No sabeis que sois templo de Dios, y que el Espritu de Dios mora en 
vosotros?

 17 Si alguno violare el templo de Dios, Dios destruir al tal; porque el 
templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es.

 18 Nadie se engae  s mismo; si alguno entre vosotros parece ser sabio en 
este siglo, hgase simple, para ser [de veras] sabio.

 19 Porque la sabidura de este mundo es necedad para con Dios: pues escrito 
est: El que prende  los sabios en la astucia de ellos.

 20 Y otra vez: El Seor conoce los pensamientos de los sabios, que son 
vanos.

 21 As que ninguno se glore en los hombres; porque todo es vuestro;

 22 Sea Pablo, sea Aplos, sea Cfas, sea el mundo, sea la vida, sea la 
muerte, sea lo presente, sea lo porvenir; todo es vuestro:

 23 Y vosotros de Cristo; y Cristo de Dios.



CAPITULO 4.

 1 TNGANNOS los hombres por ministros de Cristo, y dispensadores de los 
misterios de Dios.

 2 Mas ahora se requiere en los dispensadores, que cada uno sea hallado fiel.

 3 Yo en muy poco tengo el ser juzgado de vosotros, [ de cualquier] juicio 
humano; y ni aun yo me juzgo.

 4 Porque aunque de nada tengo [mala] conciencia, no por eso soy justificado; 
mas el que me juzga el Seor es.

 5 As que no juzgueis nada ntes de tiempo, hasta que venga el Seor, el 
cual tambien aclarar lo oculto de las tinieblas, y manifestar los intentos 
de los corazones; y entnces cada uno tendr de Dios la alabanza.

 6 Esto empero, hermanos, he pasado por ejemplo en m y en Aplos por amor de 
vosotros; para que en nosotros aprendais  no saber ms de lo que est 
escrito, hinchndoos por causa de otro el uno contra el otro.

 7 Porque quin te distingue?  qu tienes que no hayas recibido? Y si [lo] 
recibiste, de qu te glores como si no hubieras recibido?

 8 Ya estais hartos, ya estais ricos; sin nosotros reinais [ya;] y ojal 
reineis, para que nosotros reinemos tambien juntamente con vosotros.

 9 Porque  lo que pienso, Dios nos ha mostrado  nosotros los apstoles por 
los postreros, como  sentenciados  muerte: porque somos hechos espectculo 
al mundo, y  los ngeles, y  los hombres.

 10 Nosotros necios por amor de Cristo, y vosotros prudentes en Cristo; 
nosotros flacos, y vosotros fuertes; vosotros nobles, y nosotros viles.

 11 Hasta esta hora hambreamos, y tenemos sed, y estamos desnudos, y somos 
heridos de golpes, y andamos vagabundos,

 12 Y trabajamos, obrando con nuestras manos: nos maldicen, y bendecimos, 
padecemos persecucion, y sufrimos,

 13 Somos blasfemados, y rogamos: hemos venido  ser como la hez del mundo, 
el desecho de todos hasta ahora.

 14 No escribo esto para avergonzaros; mas amonstoos como  mis hijos 
amados.

 15 Porque aunque tengais diez mil ayos en Cristo, no [tendreis] muchos 
padres; que en Cristo Jesus yo os engendr por el Evangelio.

 16 Por tanto os ruego que me imiteis.

 17 Por lo cual os he enviado  Timoto, que es mi hijo amado, y fiel en el 
Seor, el cual os amonestar de mis caminos cuales sean en Cristo, de la 
manera que enseo en todas partes, en todas las iglesias.

 18 Mas algunos estn envanecidos, como si nunca hubiese yo de ir  vosotros,

 19 Empero ir presto  vosotros, si el Seor quisiere; y entender, no las 
palabras de los que [as] andan hinchados, sino la virtud.

 20 Porque el reino de Dios no consiste en palabras, sino en virtud.

 21 Qu quereis? ir  vosotros con vara,  con caridad, y espritu de 
mansedumbre?



CAPITULO 5.

 1 DE cierto se oye [que hay] entre vosotros fornicacion, y tal fornicacion 
cual ni aun se nombra entre los Gentiles, tanto que alguno tenga la mujer de 
[su] padre.

 2 Y vosotros estais hinchados, y no ms bien tuvisteis duelo, para que fuese 
quitado de en medio de vosotros el que hizo tal obra.

 3 Y ciertamente, como ausente con el cuerpo, mas presente en espritu, ya 
como presente he juzgado al que esto as ha cometido:

 4 En el nombre del Seor nuestro Jesu-Cristo, juntados vosotros y mi 
espritu, con la facultad de nuestro Seor Jesu-Cristo,

 5 El tal sea entregado  Satans para muerte de la carne, porque el espritu 
sea salvo en el dia del Seor Jesus.

 6 No [es] buena vuestra jactancia. No sabeis que un poco de levadura leuda 
toda la mesa?

 7 Limpiad pues la vieja levadura para que seais nueva mesa, como sois sin 
levadura: porque nuestra Pascua, [que es] Cristo, fu sacrificada por 
nosotros,

 8 As que hagamos fiesta, no en la vieja levadura ni en la levadura de 
malicia, y de maldad; sino en zimos de sinceridad y de verdad.

 9 Os he escrito por carta, que no os envolvais con los fornicarios:

 10 No absolutamente con los fornicarios de este mundo,  con los avaros,  
con los ladrones,  con los idlatras; pues en tal caso os seria menester 
salir del mundo,

 11 Mas ahora os he escrito, que no os envolvais [es  saber,] que si alguno 
llamndose hermano fuere fornicario,  avaro,  idlatra,  maldiciente,  
borracho,  ladron; con el tal ni aun comais.

 12 Porque qu me va  m en juzgar  los que estn fuera? no juzgais 
vosotros  los que estn dentro?

 13 Porque  los que estn fuera, Dios juzgar. Quitad [pues]  ese malo de 
entre vosotros mismos.



CAPITULO 6.

 1 OSA alguno de vosotros, teniendo algo con otro, ir  juicio delante de 
los injustos, y no delante de los santos?

 2 O no sabeis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de 
ser juzgado por vosotros, sois indignos de juzgar [en] cosas muy pequeas?

 3 O no sabeis que hemos de juzgar  los ngeles? cunto mas las cosas de^ 
este siglo?

 4 Por tanto si hubiereis de tener juicios de cosas de este siglo, poned para 
juzgar[las]  los que son de menor estima en la iglesia.

 5 Para avergonzaros lo digo. Pues qu, no hay entre vosotros sabio, ni aun 
uno, que pueda juzgar entre sus hermanos?

 6 Sino que el hermano con el hermano pleitea en juicio, y esto ante los 
infieles?

 7 As que, por cierto es ya una falta en vosotros, que tengais pleitos entre 
vosotros mismos. Por qu no sufrs ntes la injuria? por qu no [sufris] 
ntes ser defraudados?

 8 Empero vosotros haceis la injuria, y defraudais; y esto  los hermanos.

 9 No sabeis que los injustos no poseern el reino de Dios? No erreis, que 
ni los fornicarios ni los idlatras, ni los adlteros, ni los afeminados, ni 
los que se echan con varones,

 10 Ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni 
los robadores heredarn el reino de Dios.

 11 Y esto erais algunos: mas [ya] sois lavados, mas [ya] sois santificados, 
mas [ya] sois justificados en el nombre del Seor Jesus, y por el Espritu de 
nuestro Dios.

 12 Todas las cosas me son lcitas, mas no todas convienen: todas las cosas 
me son lcitas, mas yo no me meter debajo de potestad de nada.

 13 Las viandas [son] para el vientre, y el vientre para las viandas; empero 
y  l y  ellas deshar Dios: mas el cuerpo no [es] para la fornicacion, 
sino para el Seor; y el Seor para el cuerpo.

 14 Y Dios que levant al Seor, tambien  nosotros nos levantar con su 
poder.

 15 No sabeis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? Quitar pues los 
miembros de Cristo, y [los] har miembros de una ramera? Lejos sea.

 16 O no sabeis que el que se junta con una ramera, es hecho [con ella] un 
cuerpo? porque sern, dice, los dos en una carne.

 17 Empero el que se junta con el Seor, un espritu es.

 18 Huid la fornicacion. Cualquier [otro] pecado que el hombre hiciere, fuera 
del cuerpo es; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca.

 19 O ignorais que vuestro cuerpo es templo del Espritu Santo, [el cual 
est] en vosotros, el cual teneis de Dios, y que no sois vuestros?

 20 Porque comprados sois por precio: glorificad pues  Dios en vuestro 
cuerpo, y en vuestro espritu, los cuales son de Dios.



CAPITULO 7.

 1 CUANTO  las cosas de que me escribsteis: bien [seria] al hombre no tocar 
mujer.

 2 Mas  causa de las fornicaciones cada uno tenga su mujer, y cada una tenga 
su marido.

 3 El marido pague  la mujer la debida benevolencia; y asimismo la mujer al 
marido.

 4 La mujer no tiene potestad de su propio cuerpo, sino el marido:  
igualmente tampoco el marido tiene potestad de su propio cuerpo, sino la 
mujer.

 5 No os defraudeis el uno al otro,  no ser por algun tiempo, de [mtuo] 
consentimiento, para ocuparos en la oracion; y volved  juntaros en uno, 
porque no os tiente Satans  causa de vuestra incontinencia.

 6 Mas esto digo por permision, no por mandamiento.

 7 Quisiera mas bien que todos los hombres fuesen como yo: empero cada uno 
tiene su propio don de Dios; uno  la verdad as, y otro as.

 8 Digo, pues,  los solteros y  las viudas, que bueno les es si se quedaren 
como yo.

 9 Y si no tienen don de continencia, csense; que mejor es casarse que 
quemarse.

 10 Mas  los que estn juntos en matrimonio denuncio, no yo, sino el Seor: 
Que la mujer no se aparte del marido,

 11 Y si se apartare, que se quede sin casar  reconcliese con [su] marido: 
y que el marido no despida  [su] mujer.

 12 Y  los dems yo digo, no el Seor: Si algun hermano tiene mujer infiel, 
y ella consiente en habitar con l, no la despida.

 13 Y la mujer que tiene marido infiel, y l consiente en habitar con ella, 
no lo deje.

 14 Porque el marido infiel es santificado en la mujer [fiel,] y la mujer 
infiel en el marido [fiel:] pues de otra manera vuestros hijos serian 
inmundos; empero ahora son santos.

 15 Pero si el infiel se aparta, aprtese; que no es el hermano  la hermana 
sujeto  servidumbre en semejante [caso:] mas  paz nos llam Dios.

 16 Porque de dnde sabes, oh mujer, si quiz hars salvo  [tu] marido?  
de dnde sabes, oh marido, si quiz hars salva  [tu] mujer?

 17 Empero cada uno como el Seor [le] reparti, y como Dios llam  cada 
uno, as ande: y as enseo en todas las iglesias.

 18 Es llamado alguno circuncidado? qudese circunciso: es llamado alguno 
incircuncidado? que no se circuncide.

 19 La circuncision nada es, y la incircuncision nada es, sino la observancia 
de los mandamientos de Dios.

 20 Cada uno en la vocacion en que fu llamado, en ella se quede.

 21 Eres llamado [siendo] siervo? no se te d cuidado: mas tambien si puedes 
hacerte libre, procralo ms.

 22 Porque el que en el Seor es llamado, [siendo] siervo, liberto es del 
Seor: asimismo tambien el que es llamado [siendo] libre, siervo es de 
Cristo.

 23 Por precio sois comprados; no os hagais siervos de los hombres.

 24 Cada uno, hermanos, en lo que es llamado, en esto se quede para con Dios.

 25 Empero de las vrgenes no tengo mandamiento del Seor; mas doy [mi] 
parecer, como quien ha alcanzado misericordia del Seor para ser fiel.

 26 Tengo, pues, esto por bueno  causa de la necesidad que apremia, que 
bueno es al hombre estarse as.

 27 Ests ligado  mujer? no procures soltarte. Ests suelto de mujer? no 
procures mujer.

 28 Mas tambien si tomares mujer, no pecaste; y si la doncella se casare, no 
pec: pero afliccion de carne tendrn los tales: mas yo os dejo.

 29 Esto empero digo, hermanos, que el tiempo es corto: lo que resta es, que 
los que tienen mujeres sean como los que no las tienen;

 30 Y los que lloran, como los que no lloran; y los que se huelgan, como los 
que no se huelgan; y los que compran, como los que no poseen;

 31 Y los que usan de este mundo, como los que no usan: porque la apariencia 
de este mundo se pasa.

 32 Quisiera pues que estuvieseis sin congoja. El soltero tiene cuidado de 
las cosas que [son] del Seor, cmo ha de agradar al Seor.

 33 Empero el que se cas tiene cuidado de las cosas que son del mundo, cmo 
ha de agradar  [su] mujer.

 34 Hay [asimismo] diferencia entre la casada y la doncella: la doncella 
tiene cuidado de las cosas del Seor, para ser santa as en el cuerpo como en 
el espritu: mas la casada tiene cuidado de las cosas del mundo, cmo ha de 
agradar  [su] marido.

 35 Esto empero digo para vuestro provecho, no para echaros lazo, sino para 
lo honesto y decente, y para que sin impedimento os llegueis al Seor.

 36 Mas si  alguno parece cosa fea en su vrgen, que pase ya de edad, y que 
as conviene que se haga, haga lo que quisiere; no peca, csense.

 37 Pero el que est firme en su corazon, y no tiene necesidad, sino que 
tiene libertad de su voluntad, y determin en su corazon esto, acerca de 
guardar su vrgen, bien hace.

 38 As que el que [la] da en casamiento bien hace; y el que no [la] da en 
casamiento, hace mejor.

 39 La mujer [casada] est atada  la ley, mientras vive su marido. mas si su 
marido muriere, libre es: csase con quien quisiere, con tal que sea en el 
Seor.

 40 Empero ms venturosa ser si se quedare as, segun mi consejo; y pienso 
que tambien yo tengo Espritu de Dios.



CAPITULO 8.

 1 Y POR lo que hace  lo sacrificado  los dolos, sabemos que todos tenemos 
ciencia. La ciencia hincha, mas la caridad edifica.

 2 Y si alguno se imagina que sabe algo, aun no sabe nada como debe saber.

 3 Mas si alguno ama  Dios, el tal es conocido de l.

 4 Acerca pues de las viandas que son sacrificadas  los dolos, sabemos que 
el dolo nada es en el mundo, y que no hay ms de un Dios.

 5 Porque aunque haya algunos que se llamen dioses,  en el cielo,  en la 
tierra, (como hay muchos dioses y muchos seores,)

 6 Nosotros empero no tenemos mas de un Dios, el Padre, del cual [son] todas 
las cosas, y nosotros en l: y un Seor, Jesu-Cristo, por el cual [son] todas 
las cosas, y nosotros por l.

 7 Mas no en todos [hay] esta ciencia: porque algunos con conciencia del 
dolo hasta aqu, comen como sacrificado  dolos; y su conciencia, siendo 
flaca, es contaminada.

 8 Si bien la vianda no nos hace ms aceptos  Dios: porque ni que comamos, 
sermos ms ricos; ni que no comamos, sermos ms pobres.

 9 Mas mirad que esta vuestra libertad no sea tropezadero  los que son 
flacos.

 10 Porque si te ve alguno,  t que tienes [esta] ciencia, que ests sentado 
 la mesa en el lugar de los dolos, la conciencia de aquel que es flaco, no 
ser adelantada  comer de lo sacrificado  los dolos?

 11 Y por tu ciencia se perder el hermano flaco, por el cual Cristo muri?

 12 De esta manera, pues, pecando contra los hermanos,  hiriendo su flaca 
conciencia, contra Cristo pecais.

 13 Por lo cual, si la comida es  mi hermano ocasion de caer, jams comer 
carne por no escandalizar  mi hermano.

CAPITULO 9.

 1 NO soy apstol? no soy libre? no he visto  Jesus el Seor nuestro? no 
sois vosotros mi obra en el Seor?

 2 Si  los otros no soy apstol,  vosotros ciertamente lo soy; porque el 
sello de mi apostolado sois vosotros en el Seor.

 3 Esta es mi respuesta  los que me preguntan:

 4 Qu, no tenemos potestad de comer y de beber?

 5 O no tenemos potestad de traer [con nosotros] una hermana mujer tambien 
como los otros apstoles, y los hermanos del Seor, y Cephas?

 6 O solo yo y Bernab no tenemos potestad de no trabajar?

 7 Quin jams pele  sus expensas? Quin planta via, y no come de su 
fruto?  quin apacienta el ganado, y no come de la leche del ganado?

 8 Digo esto [solamente] segun los hombres? No dice esto tambien la ley?

 9 Porque en la ley de Moiss est escrito: No pondrs bozal al buey que 
trilla. Tiene Dios cuidado de los bueyes?

 10 O dce[lo] enteramente por nosotros? Pues por nosotros est escrito: 
porque con esperanza ha de arar el que ara, y el que trilla, con esperanza de 
recibir el fruto.

 11 Si nosotros os sembramos lo espiritual, [ser] gran cosa si segremos 
[de] lo vuestro carnal?

 12 Si otros tienen en vosotros esta potestad, no ms bien nosotros? Mas no 
hemos usado de esta potestad: ntes lo sufrimos todo por no poner ningun 
obstculo al Evangelio de Cristo.

 13 No sabeis que los que trabajan en el santuario, comen del santuario, y 
que los que sirven al altar, del altar participan?

 14 As tambien orden el Seor  los que anuncian el Evangelio, que vivan 
del Evangelio.

 15 Mas yo de nada de esto me aprovech: ni tampoco he escrito esto para que 
se haga as conmigo; porque tengo por mejor morir, ntes que nadie haga vana 
[esta] mi gloria.

 16 Pues bien que anuncio el Evangelio, no tengo por que gloriarme [de eso;] 
porque me es impuesta necesidad; y ay de m si no anunciare el Evangelio!

 17 Por lo cual si lo hago de voluntad premio tendr; mas si por fuerza, la 
dispensacion me ha sido encargada.

 18 Cul pues es mi merced? Que predicando el Evangelio, ponga el Evangelio 
de Cristo de balde, para no usar mal de mi potestad en el Evangelio.

 19 Por lo cual, siendo libre para con todos, me he hecho siervo de todos por 
ganar  ms.

 20 Heme hecho  los Judos como Judo, por ganar  los Judos:  los que 
estn sujetos  la ley, como sujeto  la ley, por ganar  los que estn 
sujetos  la ley;

 21 A los que son sin ley, como si yo fuera sin ley, (no estando yo sin ley 
de Dios, mas en la ley de Cristo,) por ganar  los que estaban sin ley.

 22 Me he hecho  los flacos flaco, por ganar  los flacos:  todos me he 
hecho todo, para que de todo punto salve  algunos.

 23 Y esto hago por causa del Evangelio, por hacerme juntamente participante 
de l.

 24 O no sabeis que los que corren en el estadio, todos  la verdad corren, 
mas uno lleva el premio? Corred de tal manera que [le] obtengais.

 25 Y todo aquel que lucha, de todo se abstiene: y ellos,  la verdad, para 
recibir una corona corruptible; mas nosotros incorruptible.

 26 As que yo de esta manera corro, no como  cosa incierta; de esta manera 
peleo, no como quien hiere el aire:

 21 Antes hiero mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre; no sea que, habiendo 
predicado  otros, yo mismo venga  ser reprobado.



CAPITULO 10.

 1 PORQUE no quiero, hermanos, que ignoreis que nuestros padres todos 
estuvieron bajo la nube, y todos pasaron la mar.

 2 Y todos en Moiss fueron bautizados en la nube y en la mar;

 3 Y todos comieron la misma vianda espiritual.

 4 Y todos bebieron la misma bebida espiritual: (porque bebian de la piedra 
espiritual que los seguia; y la piedra era Cristo.)

 5 Mas de muchos de ellos no se agrad Dios; por lo cual fueron postrados en 
el desierto.

 6 Empero estas cosas fueron en figura de nosotros, para que no codiciemos 
cosas malas, como ellos codiciaron.

 7 Ni seais honradores de dolos como algunos de ellos, segun est escrito: 
Sentse el pueblo  comer y  beber, y se levantaron  jugar.

 8 Ni forniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y cayeron [muertos] en 
un dia veinte y tres mil.

 9 Ni tentemos  Cristo, como tambien algunos de ellos [lo] tentaron, y 
perecieron por las serpientes.

 10 Ni murmureis, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el 
destructor.

 11 Y estas cosas les acontecieron en figura, y son escritas para nuestra 
admonicion, en quienes los fines de los siglos han parado.

 12 As que, el que pienso estar [firme,] mire no caiga.

 13 No os ha tomado tentacion, sino humana: mas fiel [es] Dios, que no os 
dejar ser tentados ms de lo que podeis [llevar;] ntes dar tambien 
juntamente con la tentacion la salida, para que podais aguantar.

 14 Por tanto, amados mios, huid de la idolatra.

 15 Como  sabios hablo; juzgad vosotros lo que digo.

 16 La copa de bendicion que bendecimos, no es la comunion de la sangre de 
Cristo? El pan que partimos, no es la comunion del cuerpo de Cristo?

 17 Porque un pan, [es que] muchos somos un cuerpo; pues todos participamos 
de aquel un pan.

 18 Mirad  Israel segun la carne: los que comen de los sacrificios no son 
partcipes con el altar?

 19 Qu pues digo? Que el dolo es algo?  que sea algo lo que es 
sacrificado  los dolos?

 20 Antes [digo] que lo que los Gentiles sacrifican, a los demonios [lo] 
sacrifican, y no  Dios: y no querria que vosotros fueseis participes con los 
demonios.

 21 No podeis beber la copa del Seor, y la copa de los demonios: no podeis 
ser participes de la mesa del Seor, y de la mesa de los demonios.

 22 O provocarmos  celo al Seor? Somos ms fuertes que l?

 23 Todo me es lcito, mas no todo conviene: todo me es lcito, mas no todo 
edifica.

 24 Ninguno busque su propio [bien,] sino el del otro.

 25 De todo lo que se vende en la carnicera, comed sin preguntar nada por 
causa de la conciencia:

 26 Porque del Seor es la tierra y lo que la hinche.

 27 Y si algun infiel os llama, y quereis ir, de todo lo que se os pone 
delante comed, sin preguntar nada por causa de la conciencia.

 28 Mas si alguien os dijere: Esto fu sacrificado  los dolos, no [lo] 
comais por causa de aquel que lo declar, y por causa de la conciencia : 
porque del Seor es la tierra, y lo que la hinche:

 29 La conciencia digo, no tuya, sino del otro. Pues por qu ha de ser 
juzgada mi libertad por otra conciencia?

 30 Y si yo con agradecimiento participo, por qu he de ser blasfemado por 
lo que doy gracias?

 31 Si pues comeis,  bebeis,  haceis otra cosa, haced[lo] todo  gloria de 
Dios.

 32 Sed sin ofensa  Judos y  Gentiles, y  la iglesia de Dios.

 33 Como tambien yo en todas las cosas complazco  todos, no procurando mi 
propio beneficio, sino el de muchos, para que sean salvos.



CAPITULO 11.

 1 SED imitadores de m, as como yo de Cristo.

 2 Y os alabo, hermanos que en todo os acordais de m, y reteneis las 
instrucciones [mias] de la manera que os ense.

 3 Mas quiero que sepais, que Cristo es la cabeza de todo varon; y el varon 
[es] la cabeza de la mujer; y Dios la cabeza de Cristo.

 4 Todo varon que ora,  profetiza, cubierta la cabeza, afrenta  su cabeza.

 5 Mas toda mujer que ora,  profetiza no cubierta su cabeza, afrenta  su 
cabeza, porque lo mismo es que si se rayese.

 6 Porque si la mujer no se cubre, trasqulese tambien: y si es deshonesto  
la mujer trasquilarse  raerse, cbrase.

 7 Porque el varon no ha de cubrir la cabeza, porque es imgen y gloria de 
Dios; mas la mujer es gloria del varon.

 8 Porque el varon no es de la mujer, sino la mujer del varon.

 9 Porque tampoco el varon fu criado por causa de la mujer, sino la mujer 
por causa del varon.

 10 Por lo cual la mujer debe tener [seal de] potestad sobre [su] cabeza por 
causa de los ngeles.

 11 Mas ni el varon sin la mujer, ni la mujer sin el varon, en el Seor.

 12 Porque como la mujer [es] del varon, as tambien el varon [es] por la 
mujer; empero todo de Dios.

 13 Juzgad vosotros mismos: es honesto orar la mujer  Dios no cubierta?

 14 La misma naturaleza no os ensea que al hombre sea deshonesto criar 
cabello?

 15 Por el contrario,  la mujer criar el cabello le es honroso; porque en 
lugar de velo le es dado el cabello.

 16 Con todo eso si alguno parece ser contencioso, nosotros no tenemos tal 
costumbre, ni las iglesias de Dios.

 17 Esto empero [os] denuncio, que no alabo, que no por mejor, sino por peor 
os juntais.

 18 Porque lo primero, cuando os juntais en la^ iglesia, oigo que hay entre 
vosotros disensiones; y en parte lo creo.

 19 Porque preciso es que haya entre vosotros aun herejas, para que los que 
son probados se manifiesten entre vosotros.

 20 Cuando pues os juntais en uno, [esto] no es comer la Cena del Seor;

 21 Porque cada uno toma ntes para comer su propia cena; y el uno tiene 
hambre, y el otro est embriagado.

 22 Pues qu, no teneis casas en que comais y bebais? O menospreciais la 
iglesia de Dios, y avergonzais  los que no tienen? Que os dir? Os 
alabar? En esto no os alabo.

 23 Porque yo recib del Seor lo que tambien os he enseado: Que el Seor 
Jesus, la noche que fu entregado, tom pan;

 24 Y habiendo dado gracias, [lo] parti, y dijo: Tomad, comed: Esto es mi 
cuerpo que por vosotros es partido: haced esto en memoria de m.

 25 Asimismo [tom] tambien la copa despues de haber cenado, diciendo: Esta 
copa es el nuevo pacto en mi sangre: haced esto todas las veces que bebiereis 
en memoria de m.

 26 Porque todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la 
muerte del Seor anunciais hasta que venga.

 27 De manera que cualquiera que comiere este pan,  bebiere esta copa del 
Seor indignamente, ser culpado del cuerpo y de la sangre del Seor.

 28 Por tanto prubese cada uno  s mismo, y coma as de aquel pan, y beba 
de aquella copa.

 29 Porque el que come y bebe indignamente, juicio come y bebe para s, no 
discerniendo el cuerpo del Seor.

 30 Por lo cual [hay] muchos enfermos y debilitados entre vosotros; y muchos 
duermen.

 31 Que si nos examinsemos  nosotros mismos, cierto no seramos juzgados.

 32 Mas siendo juzgados, somos castigados del Seor, para que no seamos 
condenados con el mundo.

 33 As que, hermanos mios, cuando os juntais  comer, esperos unos  otros.

 34 Si alguno tuviere hambre, coma en su casa; porque no os junteis para 
juicio. Las dems cosas ordenar cuando llegare.



CAPITULO 12.

 1 Y ACERCA de los [dones] espirituales, no quiero, hermanos, que ignoreis.

 2 Sabeis que cuando erais Gentiles ibais, como erais llevados,  los dolos 
mudos.

 3 Por tanto os hago saber, que nadie que hable por Espritu de Dios, llama 
anatema  Jesus, y [que] nadie puede llamar  Jesus Seor, sino por Espritu 
Santo.

 4 Empero hay repartimientos de dones; mas el mismo Espritu [es.]

 5 Y hay repartimientos de ministerios; mas el mismo Seor [es.]

 6 Y hay repartimientos de operaciones; mas el mismo Dios es el que obra 
todas las cosas en todos.

 7 Empero  cada uno le es dada manifestacion del Espritu para provecho.

 8 Porque  la verdad  este es dado por el Espritu palabra de sabidura;  
otro, palabra de ciencia segun el mismo Espritu;

 9 A otro, f por el mismo Espritu; y  otro, dones de sanidades por el 
mismo Espritu;

 10 A otro, operaciones de milagros; y  otro, profeca; y  otro, discrecion 
de espritus; y  otro, gneros de lenguas; y  otro, interpretacion de 
lenguas.

 11 Mas todas estas cosas obra uno y el mismo Espritu, repartiendo 
particularmente  cada uno como quiere.

 12 Porque de la manera que el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, empero 
todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un cuerpo, as tambien 
Cristo.

 13 Porque por un Espritu somos todos bautizados en un cuerpo, ora Judos  
Griegos, ora siervos  libres; y todos hemos bebido de un mismo Espritu.

 14 Pues ni tampoco el cuerpo es un miembro, sino muchos.

 15 Si dijere el pi: Porque no soy mano, no soy del cuerpo: por eso no ser 
del cuerpo?

 16 Y si dijere la oreja: Porque no soy ojo, no soy del cuerpo: por eso no 
ser del cuerpo?

 17 Si todo el cuerpo [fuese] ojo dnde [estaria] el oido? si todo [fuese] 
oido, dnde [estaria] el olfato?

 18 Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos [por s] en el 
cuerpo, como quiso.

 19 Que si todos fueran un miembro, donde [estuviera] el cuerpo?

 20 Mas ahora muchos miembros [son]  la verdad, empero un cuerpo.

 21 Ni el ojo puede decir  la mano: No te he menester: ni asimismo la cabeza 
 los pis: No tengo necesidad de vosotros.

 22 Antes, mucho mas los miembros del cuerpo que parecen ms flacos, son 
necesarios;

 23 Y aquellos del cuerpo que estimamos ser ms viles,  estos vestimos ms 
honrosamente; y los que en nosotros [son] mnos honestos, tienen ms 
compostura.

 24 Porque los que en nosotros [son] ms honestos, no tienen necesidad [de 
eso:] mas Dios orden el cuerpo dando mas abundante honor al que le faltaba;

 25 Para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos 
se interesen los unos por los otros.

 26 Por manera que si un miembro padece, todos los miembros  una se duelen; 
y si un miembro es honrado, todos los miembros  una se gozan.

 27 Pues vosotros sois el cuerpo de Cristo, y miembros en parte.

 28 Y  unos puso Dios en la iglesia, primeramente apstoles, luego profetas, 
lo tercero, doctores: luego facultades; luego dones de sanidades, ayudas, 
gobernaciones, gneros de lenguas.

 29 [Son] todos apstoles? [son] todos profetas? todos doctores? todos 
facultades?

 30 Tienen todos dones de sanidad? hablan todos lenguas? interpretan 
todos?

 31 Empero procurad los mejores dones: mas aun, yo os muestro un camino ms 
excelente.



CAPITULO 13.

 1 SI yo hablase lenguas humanas y anglicas, y no tengo caridad, vengo  ser 
[como] metal que resuena,  cmbalo que retie.

 2 Y si tuviese profeca, y entendiese todos los misterios, y toda ciencia; y 
si tuviese toda la f, de tal manera que traspasase los montes, y no tengo 
caridad, nada soy.

 3 Y si repartiese toda mi hacienda para dar de comer [ pobres;] y si 
entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo caridad, de nada [me] sirve.

 4 La caridad es sufrida, es benigna; la caridad no tiene envidia, la caridad 
no hace sin razon, no se ensancha,

 5 No es injuriosa, no busca lo suyo, no se irrita, no piensa el mal;

 6 No se huelga de la injusticia, mas se huelga de la verdad:

 7 Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

 8 La caridad nunca deja de ser: mas las profecas se han de acabar, y 
cesarn las lenguas, y la ciencia ha de ser quitada.

 9 Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos.

 10 Mas cuando venga lo que es perfecto, entnces lo que es en parte ser 
quitado.

 11 Cuando yo era nio, hablaba como nio, pensaba como nio, juzgaba como 
nio; mas cuando ya fu hombre hecho, dej lo que era de nio.

 12 Ahora vemos por espejo, en oscuridad; mas entnces [vermos] cara  cara: 
ahora conozco en parte; mas entnces conocer como soy conocido.

 13 Y ahora permanecen la f, la esperanza, y la caridad; estas tres cosas; 
empero la mayor de ellas [es] la caridad.



CAPITULO 14.

 1 SEGUID la caridad; y procurad los [dones] espirituales: mas sobre todo que 
profeticeis.

 2 Porque el que habla en lenguas, no habla  los hombres, sino  Dios; 
porque nadie le entiende, aunque en espritu hable misterios.

 3 Mas el que profetiza, habla  los hombres, [para] edificacion, y 
exhortacion, y consolacion.

 4 El que habla lengua [extraa,]  s mismo se edifica; mas el que 
profetiza, edifica  la iglesia.

 5 As que quisiera que todos vosotros hablaseis lenguas; empero ms 
[quisiera] que profetizaseis; porque mayor es el que profetiza que el que 
habla lenguas, si tambien no interpretare, para que la iglesia tome 
edificacion.

 6 Ahora pues, hermanos, si yo fuere  vosotros hablando lenguas, qu os 
aprovechar, si no os hablare  con revelacion,  con ciencia,  con 
profeca,  con doctrina?

 7 Ciertamente si las cosas inanimadas que hacen sonidos, como la flauta  la 
vihuela, si no dieren distincion de voces, cmo se sabr lo que se tae con 
la flauta,  con la vihuela?

 8 Y si la trompeta diere sonido incierto, quin se apercibir  la batalla?

 9 As tambien vosotros, si por la lengua no diereis palabra bien 
significante, cmo se entender lo que se dice? porque hablaris al aire.

 10 Tantos gneros de voces, (por ejemplo,) hay en el mundo; y nada hay mudo;

 11 Mas si [yo] ignorare el valor de la voz, ser brbaro al que habla, y el 
que habla [ser] brbaro para m.

 12 As tambien vosotros; pues que anhelais espirituales [dones,] procurad 
ser excelentes para la edificacion de la iglesia.

 13 Por lo cual el que habla lengua [extraa,] pida que [la] interprete.

 14 Porque si yo orare en lengua [desconocida,] mi espritu ora; mas mi 
entendimiento es sin fruto.

 15 Qu pues? Orar con el espritu, mas orar tambien con entendimiento: 
cantar con el espritu, mas cantar tambien con entendimiento.

 16 Porque si bendijeres con el espritu, el que ocupa lugar de un mero 
particular, cmo dir Amen  tu accion de gracias? pues no sabe lo que has 
dicho.

 17 Porque t,  la verdad, bien haces gracias; mas el otro no es edificado.

 18 Doy gracias  Dios que hablo lenguas ms que todos vosotros:

 19 Pero en la iglesia [ms] quiero hablar cinco palabras con mi sentido, 
para que ensee tambien  los otros, que diez mil palabras en lengua 
[desconocida.]

 20 Hermanos, no seais nios en el sentido, sino sed nios en la malicia; 
empero perfectos en el sentido.

 21 En la ley est escrito: En otras lenguas y en otros labios hablar  este 
pueblo; y ni aun as me oirn, dice el Seor.

 22 As que las lenguas por seal son no  los fieles, sino  los infieles: 
mas la profeca no [se da]  los infieles, sino  los fieles.

 23 De manera que si toda la iglesia se juntare en uno y todos hablan 
lenguas, y entran indoctos,  infieles, no dirn que estais locos?

 24 Mas si todos profetizan, y entra algun infiel  indocto, de todos es 
convencido, de todos es juzgado;

 25 Lo oculto de su corazon se hace manifiesto: y as postrndose sobre el 
rostro, adorar  Dios, declarando que verdaderamente Dios est en vosotros.

 26 Qu hay, pues, hermanos? Cuando os juntais, cada uno de vosotros tiene 
salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelacion, tiene interpretacion: 
hgase todo para edificacion.

 27 Si hablare alguno en lengua [extraa, sea esto] por dos,   lo ms tres, 
y por turno; mas uno interprete.

 28 Y si no hubiere intrprete, calle en la iglesia; y hable  s mismo, y  
Dios.

 29 Asimismo los profetas hablen dos  tres, y los dems juzguen.

 30 Y si  otro que estuviere sentado, fuere revelado, calle el primero.

 31 Porque podeis todos profetizar uno por uno, para que todos aprendan, y 
todos sean exhortados.

 32 Y los espritus de los que profetizaren, sujtense  los profetas:

 33 Porque Dios no es [Dios] de disension, sino de paz; como en todas las 
iglesias de los santos.

 34 Vuestras mujeres callen en las congregaciones: porque no les es permitido 
hablar, sino que estn sujetas, como tambien la ley dice.

 35 Y si quieren aprender alguna cosa, pregunten en casa  sus maridos; 
porque deshonesta cosa es hablar una mujer en la congregacion.

 36 Qu ha salido de vosotros la palabra de Dios?   vosotros solos ha 
llegado?

 37 Si alguno,  su parecer, es profeta, o espiritual, reconozca lo que os 
escribo, porque son mandamientos del Seor.

 38 Mas el que ignora, ignore.

 39 As que, hermanos procurad profetizar; y no impidais el hablar lenguas.

 40 Empero hgase todo decentemente y con orden.



CAPITULO 15.

 1 ADEMS os declaro, hermanos, el Evangelio que os he predicado, el cual 
tambien recibisteis, en el cual tambien perseverais;

 2 Por el cual asimismo, si reteneis la palabra que os he predicado, sois 
salvos, si no creisteis en vano.

 3 Porque primeramente os he enseado lo que asimismo recib: Que Cristo fu 
muerto por nuestros pecados, conforme  las escrituras;

 4 Y que fu sepultado, y que resucit al tercer dia, conforme  las 
escrituras;

 5 Y que apareci  Cephas, y despues  los doce.

 6 Despues apareci a ms de quinientos hermanos juntos; de los cuales muchos 
viven aun, y otros son muertos.

 7 Despues apareci  Jacobo; despues  todos los apstoles.

 8 Y el postrero de todos, como  un abortivo, me apareci  m.

 9 Porque yo soy el mas pequeo de los apstoles, que no soy digno de ser 
llamado apstol, porque persegu la iglesia de Dios.

 10 Empero por la gracia de Dios soy lo que soy: y su gracia no ha sido en 
vano para conmigo; ntes he trabajado ms que todos ellos: pero no yo, sino 
la gracia de Dios que [fu] conmigo.

 11 Porque,  [sea] yo,  [sean] ellos, as predicamos, y as habeis creido.

 12 Y si Cristo es predicado que resucit de los muertos, cmo dicen algunos 
entre vosotros que no hay resurreccion de muertos?

 13 Porque si no hay resurreccion de muertos, Cristo tampoco resucit.

 14 Y si Cristo no resucit, vana [es] entnces nuestra predicacion, vana 
[es] tambien vuestra f.

 15 Y aun somos hallados falsos testigos de Dios; porque hemos testificado de 
Dios, que l haya levantado  Cristo, al cual no levant, si en verdad los 
muertos no resucitan.

 16 Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucit.

 17 Y si Cristo no resucit, vuestra f es vana; aun estais en vuestros 
pecados.

 18 Entnces tambien los que durmieron en Cristo son perdidos.

 19 Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, los ms miserables somos 
de todos los hombres.

 20 Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que 
durmieron es hecho.

 21 Porque por cuanto la muerte [entr] por un hombre, tambien por un hombre 
la resurreccion de los muertos.

 22 Porque as como en Adam todos mueren, as tambien en Cristo todos sern 
vivificados.

 23 Mas cada uno en su orden: Cristo las primicias; luego los que son de 
Cristo, en su venida.

 24 Luego el fin, cuando entregar el reino  Dios y al Padre, cuando habr 
quitado todo imperio, y toda potencia, y potestad.

 25 Porque es menester que l reine, hasta poner todos sus enemigos debajo de 
sus pis.

 26 Y el postrer enemigo [que] ser deshecho, [ser] la muerte.

 27 Porque todas las cosas sujet debajo^ de sus pis. Y cuando dice: Todas 
las cosas son sujetadas  l, claro est exceptuado aquel que sujet  l 
todas las cosas.

 28 Mas luego que todas las cosas le fueren sujetas, entnces tambien el 
mismo Hijo se sujetar al que le sujet  l todas las cosas, para que Dios 
sea todas las cosas en todos.

 29 De otro modo qu harn los que se bautizan por los muertos, si en 
ninguna manera los muertos resucitan? Por qu, pues, se bautizan por los 
muertos?

 30 Y por qu nosotros peligramos  toda hora?

 31 S, por la gloria que en rden  vosotros tengo en Cristo Jesus, Seor 
nuestro, cada dia muero.

 32 Si como hombre batall en Efeso contra las bestias, qu me aprovecha? Si 
los muertos no resucitan, comamos y bebamos, que maana morirmos.

 33 No erreis: Las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres.

 34 Velad debidamente, y no pequeis; porque algunos no conocen  Dios: para 
vergenza vuestra hablo.

 35 Mas dir alguno: Cmo resucitarn los muertos? Con qu cuerpo vendrn,

 36 Ncio, lo que t siembras, no se vivifica, si no muriere [ntes.]

 37 Y lo que siembras, no siembras el cuerpo que ha de salir, sino el grano 
desnudo, acaso de trigo,  de otro [grano:]

 38 Mas Dios le da el cuerpo como quiso, y  cada simiente su propio cuerpo.

 39 Toda carne no [es] la misma carne; mas una carne ciertamente [es] la de 
los hombres, y otra carne la de los animales, y otra la de los peces, y otra 
la de las aves.

 40 Y cuerpos [hay] celestiales, y cuerpos terrestres: mas ciertamente una 
[es] la gloria de los celestiales, y otra la de los terrestres.

 41 Otra [es] la gloria del sol, y otra la gloria de la tuna, y otra la 
gloria de las estrellas: porque una estrella es diferente de otra en gloria.

 42 As tambien [es] la resurreccion de los muertos. Se siembra en 
corrupcion; se levantar en incorrupcion:

 43 Se siembra en vergenza; se levantar con gloria; se siembra en flaqueza; 
se levantar con potencia:

 44 Se siembra cuerpo animal; resucitar espiritual cuerpo. Hay cuerpo 
animal, y hay cuerpo espiritual.

 45 As tambien est escrito: Fu hecho el primer hombre Adam en nima 
viviente; el postrer Adam, en Espritu vivificante.

 46 Mas lo espiritual no es primero sino lo animal; luego lo espiritual.

 47 El primer hombre [es] de la tierra, terreno: el segundo hombre, [que es] 
el Seor, [es] del cielo.

 48 Cual el terreno, tales tambien los terrenos; y cual el celestial, tales 
tambien los celestiales.

 49 Y como trajimos la imgen del terreno, traermos tambien la imgen del 
celestial.

 50 Esto empero digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el 
reino de Dios; ni la corrupcion hereda la incorrupcion.

 51 H aqu, os digo un misterio. Todos ciertamente no dormirmos; mas todos 
sermos trasformados,

 52 En un momento, en un abrir de ojo,  la final trompeta: porque ser 
tocada la trompeta, y los muertos sern levantados sin corrupcion; y nosotros 
sermos trasformados.

 53 Porque es menester que esto corruptible sea vestido de incorrupcion, y 
esto mortal sea vestido de inmortalidad.

 54 Y cuando esto corruptible fuere vestido de incorrupcion y esto mortal 
fuere vestido de inmortalidad, entnces se efectuar la palabra que est 
escrita: Sorbida es la muerte con victoria.

 55 Dnde [est,] oh muerte, tu aguijon? Dnde, oh sepulcro, tu victoria?

 56 Ya que el aguijon de la muerte [es] el pecado, y la potencia del pecado, 
la ley.

 51 Mas  Dios gracias, que nos da la victoria por el Seor nuestro Jesu-
Cristo.

 58 As que, hermanos mios amados, estad firmes y constantes, creciendo en la 
obra del Seor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Seor no es vano.



CAPITULO 16.

 1 CUANTO  la colecta [que se hace] para los santos, haced vosotros tambien 
de la manera que orden en las iglesias de Galacia.

 2 Cada primer [dia] de la semana cada uno de vosotros aparte en su casa, 
guardando lo que por la bondad de Dios pudiere; para que cuando [yo] llegare, 
no se hagan entnces colectas:

 3 Y cuando habr llegado, los que aprobareis por cartas,  estos enviar que 
lleven vuestro beneficio  Jerusalem.

 4 Y si fuere digno el negocio que yo tambien vaya, irn conmigo.

 5 Y  vosotros ir, cuando hubiere pasado  Macedonia; porque  Macedonia 
tengo de pasar:

 6 Y podr ser que me quede con vosotros,  invernar tambien, para que 
vosotros me lleveis adonde hubiere de ir.

 7 Porque no os quiero ahora ver de paso; porque espero estar con vosotros 
algun tiempo, si el Seor [lo] permitiere.

 8 Empero estar en Efeso hasta Pentecostes.

 9 Porque se me ha abierto puerta grande y eficaz: y muchos [son] los 
adversarios.

 10 Y si llegare Timoto, mirad que est con vosotros seguramente; porque la 
obra del Seor hace, tambien como yo.

 11 Por tanto nadie le tenga en poco; ntes llevadlo en paz, para que venga  
m: porque lo espero con los hermanos.

 12 Acerca del hermano Aplos, mucho le he rogado que fuese  vosotros con 
los hermanos; mas en ninguna manera tuvo voluntad de ir por ahora: pero ir 
cuando tuviere oportunidad.

 13 Velad, estad firmes en la f; portos varonilmente, y esforzos.

 14 Todas vuestras cosas sean hechas con caridad.

 15 Y os ruego hermanos, (ya sabeis que la casa de Estfanas es las primicias 
de Achaia, y que se han dedicado al ministerio de los santos,)

 16 Que vosotros os sujeteis  los tales, y  todos los que ayudan, y 
trabajan.

 17 Hulgome de la venida de Estfanas, y de Fortunato, y de Achaico; porque 
estos suplieron lo que  vosotros faltaba.

 18 Porque recrearon mi espritu y el vuestro. Reconoced pues  los tales.

 19 Las iglesias de Asia os saludan. Os saludan mucho en el Seor Aquila y 
Priscila, con la iglesia que est en su casa.

 20 Os saludan todos los hermanos. Saludos los unos  los otros con sculo 
santo.

 21 La salutacion de m, Pablo, de mi mano.

 22 El que no amare al Seor Jesu-Cristo, sea Anatema: Maran-atha.

 23 La gracia del Seor Jesu-Cristo [sea] con vosotros.

 24 Mi amor en Cristo Jesus [sea] con todos vosotros. Amen.

 La primera  los Corintios fu enviada de Filipos con Estfanas, y 
Fortunato, y Achaico, y Timoto.

 



LA SEGUNDA EPSTOLA DEL APSTOL SAN PABLO

 LOS

CORINTIOS.



CAPITULO 1.

 1 PABLO, apstol de Jesu-Cristo por la voluntad de Dios, y Timoto el 
hermano,  la iglesia de Dios que est en Corinto, juntamente con todos los 
santos que estn por toda la Achaia.

 2 Gracia y paz  vosotros de Dios nuestro Padre, y del Seor Jesu-Cristo.

 3 Bendito [sea] el Dios y Padre del Seor Jesu-Cristo, el Padre de 
misericordias, y el Dios de toda consolacion,

 4 El cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos 
tambien nosotros consolar  los que estn en cualquiera angustia, con la 
consolacion con que nosotros somos consolados de Dios.

 5 Porque de la manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo as 
abunda tambien por el [mismo] Cristo nuestra consolacion.

 6 Mas si somos atribulados, [es] por vuestra consolacion y salud, la cual es 
obrada en el sufrir las mismas aflicciones que nosotros tambien padecemos:  
si somos consolados, [es] por vuestra consolacion y salud;

 7 Y nuestra esperanza de vosotros es firme; estando ciertos que como sois 
compaeros de las aflicciones, as tambien [lo seris] de la consolacion.

 8 Porque hermanos, no queremos que ignoreis de nuestra tribulacion que nos 
fu hecha en Asia; que sobre manera fuimos cargados sobre [nuestras] fuerzas, 
de tal manera que estuvisemos en duda de la vida.

 9 Mas nosotros tuvimos en nosotros mismos respuesta de muerte, para que no 
confiemos en nosotros mismos, sino en Dios, que levanta los muertos:

 10 El cual nos libr, y libra de tanta muerte; en el cual esperamos que aun 
nos librar;

 11 Ayudndonos tambien vosotros con oracion por nosotros, para que por la 
merced [hecha]  nos por respeto de muchos, por muchos [tambien] sean hechas 
gracias por nosotros.

 12 Porque nuestra gloria es esta: el testimonio de nuestra conciencia, que 
con simplicidad y sinceridad de Dios, no con sabidura carnal, mas con la 
gracia de Dios, hemos conversado en el mundo, y muy ms con vosotros.

 13 Porque no os escribimos otras cosas de las que leeis,  tambien conoceis; 
y espero que aun hasta el fin [las] conoceris:

 14 Como tambien en parte habeis conocido que somos vuestra gloria, as como 
tambien vosotros 

la nuestra, para el dia del Seor Jesus.

 15 Y con esta confianza quise primero ir  vosotros, para que tuvieseis una 
segunda gracia;

 16 Y por vosotros pasar  Macedonia, y de Macedonia venir otra vez  
vosotros, y ser vuelto de vosotros  Juda.

 17 As que pretendiendo esto, us quiz de liviandad?  lo que pienso 
[hacer,] pinso[lo] segun la carne, para que haya en m S y No?

 18 Antes Dios fiel [sabe] que nuestra palabra para con vosotros no es S y 
No.

 19 Porque el Hijo de Dios, Jesu-Cristo, que por nosotros ha sido entre 
vosotros predicado, por m, y Silvano, y Timoto, no ha sido S y No; mas ha 
sido S en l.

 20 Porque todas las promesas de Dios [son] en l S, y en l Amen por 
nosotros  gloria de Dios.

 21 Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungi, [es] 
Dios;

 22 El cual tambien nos ha sellado, y dado la prenda del Espritu en nuestros 
corazones.

 23 Mas yo llamo  Dios por testigo sobre mi alma, que por ser indulgente con 
vosotros no he pasado todavia  Corinto.

 24 No que nos enseoreemos de vuestra f, mas somos ayudadores de vuestro 
gozo: porque por la f estais firmes.



CAPITULO 2.

 1 ESTO pues determin para conmigo, no venir otra vez  vosotros con 
tristeza.

 2 Porque si yo os contristo, quin ser luego el que me alegrar, sino 
aquel  quien yo contristare?

 3 Y esto mismo os escrib, porque cuando llegare no tenga tristeza sobre 
tristeza de los que me debiera gozar: confiando en vosotros todos que mi gozo 
es [el] de todos vosotros.

 4 Porque por la mucha tribulacion y angustia del corazon os escrib con 
muchas lgrimas; no para que fueseis contristados, mas para que supieseis 
cunto ms amor tengo para con vosotros.

 5 Que si alguno [me] contrist, no me contristo  m, sino en parte; por no 
cargaros  todos vosotros.

 6 Bstele al tal esta reprension [hecha] de muchos.

 7 As que, al contrario, vosotros ms bien lo perdoneis y consoleis, porque 
no sea el tal consumido de demasiada tristeza.

 8 Por lo cual os ruego que confirmeis el amor para con l.

 9 Porque tambien por este fin [os] escrib, para tener experiencia de 
vosotros si sois obedientes en todo.

 10 Y al que vosotros perdonareis, yo tambien: porque tambien yo lo que he 
perdonado, si algo he perdonado, por vosotros [lo he hecho] en persona de 
Cristo;

 11 Porque no seamos engaados de Satans: pues no ignoramos sus 
maquinaciones.

 12 Cuando vine  Troas para el Evangelio de Cristo, aunque me fu abierta 
puerta en el Seor,

 13 No tuve reposo en mi espritu, por no haber hallado  Tito mi hermano: 
as despidindome de ellos, part para Macedonia.

 14 Mas  Dios gracias, el cual hace que siempre triunfemos en Cristo Jesus, 
y manifiesta el olor de su conocimiento por nosotros en todo lugar.

 15 Porque para Dios somos buen olor de Cristo en los que se salvan, y en los 
que se pierden.

 16 A estos ciertamente olor de muerte para muerte: y  aquellos olor de vida 
para vida. Y para estas cosas quin es suficiente?

 17 Porque no somos, como muchos, mercaderes falsos de la palabra de Dios, 
ntes con sinceridad, como de Dios, delante de Dios, hablamos en Cristo.



CAPITULO 3.

 1 COMENZAMOS otra vez  alabarnos  nosotros mismos?  tenemos necesidad, 
como algunos, de letras de recomendacion para vosotros,  de recomendacion de 
vosotros?

 2 Nuestras letras sois vosotros, escritas en nuestros corazones, sabidas y 
leidas de todos los hombres;

 3 Siendo manifiesto que sois letra de Cristo administrada de nosotros, y 
escrita no con tinta, mas con el Espritu de Dios vivo; no en tablas de 
piedra, sino en tablas de carne del corazon.

 4 Y tal confianza tenemos por Cristo para con Dios:

 5 No que seamos suficientes de nosotros mismos para pensar algo como de 
nosotros mismos, sino que nuestra suficiencia [es] de Dios;

 6 El cual asimismo nos hizo [que fusemos] ministros suficientes del nuevo 
pacto: no de la letra, mas del espritu; porque la letra mata, mas el 
espritu vivifica.

 7 Y si el ministerio de muerte en la letra grabado en piedras, fu con 
gloria, tanto que los hijos de Israel no pudiesen poner los ojos en la faz de 
Moiss,  causa de la gloria de su rostro, la cual habia de perecer,

 8 Cmo no ser ms bien con gloria el ministerio del Espritu?

 9 Porque si el ministerio de condenacion fu [con] gloria, mucho mas 
abundar en gloria el ministerio de justicia.

 10 Porque aun lo que fu [tan] glorioso, no es glorioso en esta parte, en 
comparacion de la excelente gloria.

 11 Porque si lo que perece [tuvo] gloria, mucho ms [ser] en gloria lo que 
permanece.

 12 As que teniendo tal esperanza, hablamos con mucha confianza.

 13 Y no como Moiss, [que] ponia un velo sobre su faz, para que los hijos de 
Israel no pusiesen los ojos en el fin de lo que habia de ser abolido.

 14 Empero los sentidos de ellos se embotaron; porque hasta el dia de hoy 
[les] queda el mismo velo no descubierto en la leccion del antiguo 
testamento, el cual por Cristo es quitado.

 15 Y aun hasta el dia de hoy, cuando Moiss es leido, el velo est puesto 
sobre el corazon de ellos.

 16 Mas cuando se convirtieren al Seor, el velo se quitar.

 17 Porque el Seor es el Espritu: y donde [hay] aquel Espritu del Seor, 
all [hay] libertad.

 18 Por tanto, nosotros todos, mirando  cara descubierta como en un espejo 
la gloria del Seor, somos transformados de gloria en gloria en la misma 
semejanza, como por el Espritu del Seor.



CAPITULO 4.

 1 POR lo cual teniendo [nosotros] esta administracion segun la misericordia 
que hemos alcanzado, no desmayamos;

 2 Antes quitamos los escondrijos de vergenza, no andando con astucia, ni 
adulterando la palabra de Dios, sino por manifestacion de verdad 
encomendndonos  nosotros mismos  toda conciencia humana delante de Dios.

 3 Que si nuestro Evangelio est aun encubierto, entre los que se pierden 
est encubierto:

 4 En los cuales el dios de este siglo ceg los entendimientos de los 
incrdulos, para que no les resplandezca la lumbre del Evangelio de la gloria 
de Cristo, el cual es la imgen de Dios.

 5 Porque no nos predicamos  nosotros  mismos, sino  Jesu-Cristo el Seor; 
y nosotros vuestros siervos por Jesus.

 6 Porque Dios, que mando que de las tinieblas resplandeciese la luz, [es el] 
que resplandeci en nuestros corazones, para iluminacion del conocimiento de 
la gloria de Dios en la faz de Cristo.

 7 Tenemos empero este tesoro en vasos de barro, para que la alteza del poder 
sea de Dios, y no de nosotros:

 8 [Estando] atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no 
desesperamos;

 9 Perseguidos, mas no desamparados; abatidos, mas no perecemos;

 10 Llevando siempre por todas partes la muerte de Jesus en el cuerpo para 
que tambien la vida de Jesus sea manifestada en nuestros cuerpos.

 11 Porque nosotros que vivimos, siempre estamos entregados  muerte por 
Jesus, para que tambien la vida de Jesus sea manifestada en nuestra carne 
mortal.

 12 De manera que la muerte obra en nosotros, y en vosotros la vida.

 13 Empero teniendo el mismo espritu de f, conforme  lo que est escrito: 
Cre, por lo cual tambien habl: nosotros tambien creemos, por lo cual 
tambien hablamos;

 14 Estando ciertos que el que levant al Seor Jesus,  nosotros tambien nos 
levantar por Jesus, y nos pondr con vosotros.

 15 Porque todas [estas] cosas [padecemos] por vosotros, para que abundando 
la gracia por muchos, en el hacimiento de gracias sobreabunde  gloria de 
Dios.

 16 Por tanto no desmayamos; ntes aunque este nuestro hombre exterior se va 
desgastando, el interior empero se renueva de dia en dia.

 17 Porque lo que al presente es momentneo y leve de nuestra tribulacion, 
nos obra un sobremanera alto y eterno peso de gloria;

 18 No mirando nosotros  las cosas que se ven, sino  las que no se ven: 
porque las cosas que se ven, [son] temporales; mas las que no se ven, [son] 
eternas.



CAPITULO 5.

 1 PORQUE sabemos, que si la casa terrestre de [esta] nuestra habitacion se 
deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna 
en los cielos.

 2 Y por esto tambien gemimos, deseando ser sobrevestidos de aquella nuestra 
habitacion celestial;

 3 Puesto que en verdad habremos sido hallados vestidos, y no desnudos.

 4 Porque asimismo los que estamos en [este] tabernculo, gemimos agravados; 
porque no quisiramos ser desnudados, sino sobrevestidos, para que lo mortal 
sea absorbido por la vida.

 5 Mas el que nos hizo para esto mismo, [es] Dios; el cual nos ha dado la 
prenda del Espritu.

 6 As que [vivimos] confiados siempre y sabiendo, que entretanto que estamos 
en el cuerpo, peregrinamos [ausentes] del Seor.

 7 (Porque por f andamos, no por vista.)

 8 Mas confiamos, y ms quisiramos partir del cuerpo, y estar presentes al 
Seor.

 9 Por tanto procuramos tambien,  ausentes,  presentes, serle agradables:

 10 Porque es menester que todos nosotros parezcamos ante el tribunal de 
Cristo, para que cada uno reciba segun lo que hubiere hecho por medio del 
cuerpo, ora [sea] bueno  malo:

 11 Estando pues poseidos del temor del Seor, persuadimos  los hombres, mas 
 Dios somos manifiestos: y espero que tambien en vuestras conciencias somos 
manifiestos.

 12 No nos encomendamos, pues, otra vez  vosotros, sino os damos ocasion de 
gloriaros por nosotros, para que tengais [qu responder] contra los que se 
gloran en las apariencias, y no en el corazon.

 13 Porque si loqueamos, [es] para Dios; y si estamos en seso, [es] para 
vosotros.

 14 Porque el amor de Cristo nos constrie, pensando esto; Que si uno muri 
por todos, luego todos son muertos:

 15 Y por todos muri Cristo, para que los que viven, ya no vivan para s, 
mas para aquel que muri y resucit por ellos.

 16 De manera que nosotros de aqu adelante  nadie conocemos segun la carne: 
y aun si  Cristo conocimos segun la carne, empero ahora ya no [le] 
conocemos.

 17 De modo que si alguno est en Cristo, nueva criatura [es:] las cosas 
viejas pasaron; h aqu todas son hechas nuevas.

 18 Y todo esto [viene] de Dios, el cual nos reconcili  s por Cristo; y 
nos di el ministerio de la reconciliacion.

 19 Porque ciertamente Dios estaba en Cristo reconciliando el mundo  s, no 
imputndoles sus pecados, y puso en nosotros la palabra de la reconciliacion.

 20 As que somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios [os] rogase 
por medio nuestro: [os] rogamos en nombre de Cristo: Reconcilios con Dios.

 21 Al que no conoci pecado, hizo pecado por nosotros, para que nosotros 
fusemos hechos justicia de Dios en l.



CAPITULO 6.

 1 Y AS [nosotros, como] ayudadores juntamente [con l, os] exhortamos 
tambien  que no recibais en vano la gracia de Dios,

 2 (Porque dice: En tiempo aceptable te he oido, y en dia de salud te he 
socorrido: h aqu ahora el tiempo aceptable; h aqu ahora el dia de salud.)

 3 No dando  nadie ningun escandalo, porque el ministerio [nuestro] no sea 
vituperado:

 4 Antes habindonos en todas cosas como ministros de Dios, en mucha 
paciencia, en tribulaciones, en necesidades, en angustias,

 5 En azotes, en crceles, en alborotos, en trabajos, en vigilias, en ayunos,

 6 En castidad, en ciencia, en longanimidad, en bondad, en Espritu Santo, en 
amor no fingido,

 7 En palabra de verdad, en potencia de Dios, en armas de justicia  diestro 
y  siniestro,

 8 Por honra y por deshonra, por infamia y por buena fama; como engaadores, 
mas hombres de verdad,

 9 Como ignorados, mas conocidos; como muriendo, mas h aqu vivimos; como 
castigados, mas no muertos;

 10 Como doloridos, mas siempre gozosos; como pobres, enriqueciendo  muchos; 
como no 

teniendo nada, mas poseyndolo todo.

 11 Nuestra boca esta abierta  vosotros, oh Corintios; nuestro corazon es 
ensanchado.

 12 No estais estrechos en nosotros; mas estais estrechos en vuestras 
[propias] entraas.

 13 Pues para corresponder al propio modo, (como  hijos hablo,) ensanchos 
tambien vosotros.

 14 No os junteis en yugo con los infieles, porque qu compaa tiene la 
justicia con la injusticia? y qu comunion la luz con las tinieblas,

 15 Y qu concordia Cristo con Belial?  qu parte el fiel con el infiel?

 16 Y qu concierto el templo de Dios con los dolos? Porque vosotros sois 
el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitar y andar en ellos; y 
ser el Dios de ellos, y ellos sern mi pueblo.

 17 Por lo cual salid de en medio de ellos, y apartos, dice el Seor; y no 
toqueis lo inmundo; y yo os recibir,

 18 Y ser  vosotros Padre, y vosotros me seris  m hijos  hijas, dice el 
Seor Todopoderoso.



CAPITULO 7.

 1 AS que, amados, pues tenemos tales promesas, limpimonos de toda 
inmundicia de carne y de espritu, perfeccionando la santificacion en temor 
de Dios.

 2 Admitidnos:  nadie hemos injuriado,  nadie hemos corrompido,  nadie 
hemos engaado.

 3 No para condenar[os lo] digo; que ya he dicho ntes que estais en nuestros 
corazones, para morir y para vivir juntamente [con vosotros.]

 4 Mucha confianza tengo de vosotros, tengo de vosotros mucha gloria; lleno 
estoy de consolacion, sobreabundo de gozo en todas nuestras tribulaciones.

 5 Porque aun cuando vinimos  Macedonia, ningun reposo tuvo nuestra carne; 
ntes en todo fuimos atribulados: de fuera cuestiones, de dentro temores.

 6 Mas Dios, que consuela los humildes, nos consol con la venida de Tito:

 7 Y no solo con su venida, sino tambien con la consolacion con que l fu 
consolado acerca de vosotros, hacindonos saber vuestro deseo grande, vuestro 
lloro, vuestro celo por m, para que as me gozase mas.

 8 Porque aunque os contrist por carta, no me arrepiento, bien que me 
arrepent; porque veo que aquella carta, aunque por [algun] tiempo os 
contrist,

 9 Ahora me gozo, no porque hayais sido contristados, sino porque fuisteis 
contristados para arrepentimiento; porque habeis sido contristados segun 
Dios, para que ninguna prdida padecieseis por nuestra parte.

 10 Porque el dolor que es segun Dios obra arrepentimiento saludable, de que 
no hay que arrepentirse; mas el dolor del siglo, obra muerte.

 11 Porque h aqu, esto mismo que segun Dios fuisteis contristados, cunta 
solicitud ha obrado en vosotros, y aun defensa, y aun enojo, y aun temor, ms 
gran deseo, y aun celo, y adems vindicacion. En todo os habeis mostrado 
limpios en el negocio.

 12 As que, aunque os escrib, no [fu] por causa del que hizo la injuria, 
ni por causa del que la padeci, mas para que os fuese manifiesta nuestra 
solicitud que tenemos por vosotros delante de Dios.

 13 Por tanto tomamos consolacion de vuestra consolacion: empero mucho ms 
nos gozamos por el gozo de Tito, que haya sido recreado su espritu de todos 
vosotros.

 14 Pues si algo me he gloriado para con l de vosotros, no he sido 
avergonzado; ntes como todo lo que habiamos dicho de vosotros [era] con 
verdad, as tambien nuestra gloria delante de Tito fu hallada verdadera.

 15 Y sus entraas son ms abundantes para con vosotros cuando se acuerda de 
la obediencia de todos vosotros, [y] de cmo lo recibisteis con temor y 
temblor.

 16 Me gozo de que en todo estoy confiado de vosotros.



CAPITULO 8.

 1 ASIMISMO, hermanos, os hacemos saber la gracia de Dios, que ha sido dada  
las iglesias de Macedonia:

 2 Que en grande prueba de tribulacion la abundancia de su gozo y su profunda 
pobreza abundaron en riquezas de su bondad.

 3 Pues de su grado [han dado] conforme  [sus] fuerzas, yo testifico, y aun 
sobre [sus] fuerzas;

 4 Pidindonos con muchos ruegos, que aceptsemos la gracia y la comunicacion 
del servicio para los santos.

 5 Y no como [lo] esperbamos, mas aun  s mismos se dieron primeramente al 
Seor, y  nosotros por la voluntad de Dios.

 6 De manera que exhortamos  Tito que como comenz ntes, as tambien acabe 
esta gracia entre vosotros tambien.

 7 Por tanto, como en todo abundais, en f, y en palabra, y [en] ciencia, y 
en toda solicitud, y [en] vuestro amor para con nosotros, que tambien 
abundeis en esta gracia.

 8 No hablo como quien manda, sino para poner  prueba por la eficacia de 
otros, la sinceridad tambien de la caridad vuestra.

 9 Porque ya sabeis la gracia de nuestro Seor Jesu-Cristo, que por amor de 
vosotros se hizo pobre, siendo rico; para que vosotros con su pobreza fueseis 
enriquecidos.

 10 Y en esto doy [mi] consejo: porque esto os conviene  vosotros, que 
comenzasteis ntes, no solo  hacerlo, mas aun a querer lo desde el ao 
pasado.

 11 Ahora pues, llevad tambien  cabo el hecho: para que como [estuvisteis] 
prontos  querer, as tambien [lo esteis] en cumplir conforme  lo que 
teneis.

 12 Porque si primero hay la voluntad pronto, ser acepta por lo que tiene, 
no por lo que no tiene.

 13 Porque no [se hace esto] para que haya para otros desahogo, y para 
vosotros apretura;

 14 Sino para que en este tiempo, con igualdad, vuestra abundancia supla la 
falta de ellos, para que tambien la abundancia de ellos supla vuestra falta; 
porque haya igualdad,

 15 Como est escrito: El que [recogi] mucho, no tuvo ms; y el que poco, no 
tuvo mnos.

 16 Empero gracias  Dios que di la misma solicitud por vosotros en el 
corazon de Tito.

 17 Pues  la verdad recibi la exhortacion; mas estando tambien muy 
solcito, de su voluntad parti para vosotros.

 18 Y enviamos juntamente con l al hermano, cuya alabanza en el Evangelio 
[es] por todas las iglesias.

 19 Y no solo [esto,] mas tambien fu ordenado por las iglesias el compaero 
de nuestra peregrinacion para [llevar] esta gracia, que es administrada de 
nosotros para gloria del mismo Seor, y [para servir] vuestro pronto nimo,

 20 Evitando que nadie nos vitupere en esta abundancia que ministramos:

 21 Procurando las cosas honestas, no solo delante del Seor, mas aun delante 
de los hombres.

 22 Enviamos tambien con ellos  nuestro hermano, al cual muchas veces hemos 
experimentado diligente; mas ahora mucho ms con la mucha confianza que 
[tenemos] en vosotros.

 23 Ora en rden  Tito, mi compaero y coadjutor para con vosotros,  
[acerca de] nuestros hermanos, los mensajeros [son] de las iglesias, [y] la 
gloria de Cristo.

 24 Mostrad pues para con ellos  la faz de las iglesias la prueba de vuestro 
amor, y de nuestra gloria acerca de vosotros.





CAPITULO 9.



 1 PORQUE cuanto  la suministracion para los santos, por dems me es 
escribiros;

 2 Pues conozco vuestro pronto nimo, del cual me gloro yo entre los de 
Macedonia, que Achaia est apercibida desde el ao pasado; y vuestro ejemplo 
ha estimulado  muchos.

 3 Mas he enviado los hermanos, porque nuestra gloria de vosotros no sea vana 
en esta parte; para que, como lo he dicho, esteis apercibidos:

 4 No sea que, si vinieren conmigo Macedonios, y os hallaren desapercibidos, 
nos avergoncemos nosotros, por no decir vosotros, de este firme gloriarnos.

 5 Por tanto tuve por cosa necesaria exhortar  los hermanos que fuesen 
primero  vosotros, y apresten primero vuestra bendicion ntes prometida, 
para que est aparejada como [de] bendicion, y no como [de] mezquindad.

 6 Esto empero [digo:] El que siembra escasamente, tambien segar 
escasamente; y el que siembra en bendiciones, en bendiciones tambien segar.

 7 Cada uno [d] como propuso en su corazon: no con tristeza,  por necesidad 
porque Dios ama al dador alegre.

 8 Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia;  fin 
que, teniendo siempre en todas [cosas] todo lo que basta, abundeis para toda 
buena obra:

 9 (Como est escrito: Derram; di  los pobres: su justicia permanece para 
siempre.

 10 Y el que da simiente al que siembra, tambien dar pan para comer, y 
multiplicar vuestra sementera, y aumentar los crecimientos de los frutos de 
vuestra justicia;)

 11 Para que esteis enriquecidos en todo para toda bondad, la cual obra por 
nosotros hacimiento de gracias  Dios.

 12 Porque la suministracion de este servicio no solamente suple lo que  los 
santos falta, sino tambien abunda en muchos hacimientos de gracias  Dios:

 13 Que por la experiencia de esta suministracion glorifican  Dios por la 
obediencia que profesais al Evangelio de Cristo, y por la bondad de 
contribuir para ellos y para todos:

 14 Asimismo por la oracion de ellos  favor vuestro, los cuales os quieren  
causa de la eminente gracia de Dios en vosotros.

 15 Gracias [sean dadas]  Dios por su don inefable.



CAPITULO 10.

 1 EMPERO, yo Pablo os ruego por la mansedumbre y modestia de Cristo ([yo] 
que presente ciertamente [soy] bajo entre vosotros; mas ausente soy confiado 
con vosotros:)

 2 Ruego, pues, que cuando estuviere presente, no tenga que ser atrevido con 
la confianza con que estoy en animo de ser resuelto para con algunos, que nos 
tienen como si anduvisemos segun la carne.

 3 Pues aunque andamos en la carne, no militamos segun la carne:

 4 Porque las armas de nuestra milicia no [son] carnales; sino poderosas en 
Dios para la destruccion de fortalezas;

 5 Destruyendo consejos, y toda altura que se levanta contra la ciencia de 
Dios, y cautivando todo intento  la obediencia de Cristo;

 6 Y estando prestos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra 
obediencia fuere cumplida.

 7 Mirais las cosas segun la apariencia? Si alguno est confiado en s mismo 
que es de Cristo, esto tambien piense por s mismo, que como l [es] de 
Cristo, as tambien nosotros [somos] de Cristo.

 8 Porque aunque me glore aun un poco de nuestra potestad, (la cual el Seor 
nos di para edificacion, y no para vuestra destruccion,) no me avergonzar.

 9 [Dgolo] porque no parezca como que os [quiero] espantar por cartas.

 10 Porque  la verdad, dicen, las cartas [son] graves y fuertes; mas la 
presencia corporal flaca, y la palabra menospreciable.

 11 Esto piense el tal, que cuales somos en la palabra por cartas, estando 
ausentes, tales [sermos] tambien en hechos, estando presentes.

 12 Porque no osamos entremeternos  compararnos con algunos que se alaban  
s mismos: mas [ellos,] midindose  s mismos por s mismos, y comparndose 
consigo mismos, no son juiciosos.

 13 Nosotros empero no nos gloriarmos fuera de [nuestra] medida, sino 
conforme  la medida de la regla, de la medida que Dios nos reparti, para 
llegar aun hasta vosotros.

 14 Porque no nos extendemos sobre [nuestra medida,] como si no llegsemos 
hasta vosotros; porque tambien hasta vosotros hemos llegado en el Evangelio 
de Cristo:

 15 No glorindonos fuera de [nuestra] medida en trabajos ajenos; mas 
teniendo esperanza del crecimiento de vuestra f, que sermos muy 
engrandecidos entre vosotros conforme  nuestra regla,

 16 Y que anunciarmos el Evangelio en los [lugares] ms all de vosotros, 
sin [entrar en] la medida de otro para gloriarnos en lo que [ya] estaba 
aparejado.

 17 Mas el que se glora, glorese en el Seor.

 18 Porque no el que se alaba  s mismo, el tal es aprobado; mas aquel  
quien Dios alaba.



CAPITULO 11.

 1 OJAL toleraseis un poco mi locura; empero toleradme.

 2 Pues que os celo con celo de Dios; porque os he desposado  un marido, 
para presentaros [como] una vrgen pura  Cristo.

 3 Mas temo que como la serpiente enga  Eva con su astucia, sean 
corrompidos as vuestros sentidos en alguna manera, [y caigan] de la 
simplicidad que es en Cristo.

 4 Porque si el que viene, predicare otro Cristo que el que hemos predicado, 
 recibiereis otro espritu del que habeis recibido,  otro evangelio del que 
habeis aceptado, [lo] sufrierais bien.

 5 [Cuanto  m,] cierto pienso que en nada he sido inferior  aquellos 
grandes apstoles.

 6 Porque aunque [soy] basto en palabra, empero no en la ciencia; mas en todo 
somos ya del todo manifiestos  vosotros.

 7 Pequ yo humillndome  m mismo, para que vosotros fueseis ensalzados, 
porque os he predicado el Evangelio de Dios de balde?

 8 He despojado las otras iglesias, recibiendo salario para ministraros  
vosotros.

 9 Y estando con vosotros, y teniendo necesidad,  ninguno [de vosotros] fu 
carga: porque lo que me faltaba, suplieron los hermanos que vinieron de 
Macedonia: y en todo me guard de seros gravoso, y me guardar.

 10 Es la verdad de Cristo en m, que esta gloria no me ser cerrada en las 
partes de Achaia.

 11 Por qu? [es] porque no os amo? Dios lo sabe.

 12 Mas lo que hago, har aun para cortar la ocasion de aquellos que la 
desean,  fin que en aquello que se gloran, sean hallados semejantes  
nosotros.

 13 Porque estos [son] falsos apstoles, obreros fraudulentos, 
transfigurndose en apstoles de Cristo.

 14 Y no [es] maravilla; porque el mismo Satans se transfigura en ngel de 
luz.

 15 As que no [es] mucho, si tambien sus ministros se transfiguran como 
ministros de justicia; cuyo fin ser conforme  sus obras.

 16 Otra vez digo: Que nadie me estime ser loco; de otra manera, recibidme 
como  loco, para que aun me glore yo un poquito.

 17 Lo que hablo, no lo hablo segun el Seor, sino como en locura, con esta 
confianza de gloria.

 18 Pues que muchos se gloran segun la carne, tambien yo me gloriar.

 19 Porque de buena gana tolerais los necios, siendo vosotros sabios:

 20 Porque tolerais si alguno os pone en servidumbre, si alguno [os] devora, 
si alguno toma, si alguno se ensalza, si alguno os hiere en la cara.

 21 Dgolo cuanto  la afrenta, como si nosotros hubisemos sido flacos. 
Empero en lo que otro tuviere osada (hablo con locura) tambien yo tengo 
osada.

 22 Son Hebros? yo tambien. Son Israelitas? yo tambien. Son simiente de 
Abraham? tambien yo.

 23 Son ministros de Cristo? (como poco sabio hablo) yo ms: en trabajos ms 
abundante; en azotes sin medida; en crceles, ms; en muertes, muchas veces.

 24 De los Judos cinco veces he recibido cuarenta [azotes] mnos uno.

 25 Tres veces he sido azotado con varas; una vez apedreado; tres veces he 
padecido naufragio; una noche y un dia he estado en lo profundo [de la mar.]

 26 En caminos muchas veces; peligros de rios, peligros de ladrones, peligros 
de los de [mi] nacion, peligros de los Gentiles, peligros en la ciudad, 
peligros en el desierto, peligros en la mar, peligros entre falsos hermanos;

 27 En trabajo y fatiga, en muchas vigilias, en hambre y sed, en muchos 
ayunos, en frio y en desnudez;

 28 Sin [otras] cosas adems, lo que sobre m se agolpa cada dia, la 
solicitud de todas las iglesias.

 29 Quin enferma, y [yo] no enfermo? Quin se escandaliza, y yo no me 
quemo?

 30 Si es menester gloriarse, me gloriar yo de lo que es de mi flaqueza.

 31 El Dios y Padre del Seor nuestro Jesu-Cristo, que es bendito por siglos, 
sabe que no miento:

 32 En Damasco, el gobernador de la provincia del rey Aretas guardaba la 
ciudad de los Damascenos para prenderme:

 33 Y fu descolgado del muro en un seron por una ventana, y escap de sus 
manos.



CAPITULO 12.

 1 CIERTO no me es conveniente gloriarme; mas vendr  las visiones y  las 
revelaciones del Seor.

 2 Conozco  un hombre en Cristo, que hace catorce aos (si en el cuerpo, no 
[lo] s; si fuera del cuerpo, no [lo] s; Dios [lo] sabe) fu arrebatado 
hasta el tercer cielo.

 3 Y conozco tal hombre, (si en el cuerpo,  fuera del cuerpo, no [lo] s: 
Dios [lo] sabe,)

 4 Que fu arrebatado al paraiso, donde oy palabras secretas que el hombre 
no puede decir.

 5 De este tal me gloriar: mas de m mismo nada me gloriar, sino en mis 
flaquezas.

 6 Por lo cual si quisiere gloriarme, no ser insensato; porque dir verdad: 
empero [lo] dejo, porque nadie piense de m mas de lo que en m ve,  oye de 
m.

 7 Y porque la grandeza de las revelaciones no me levante descomedidamente, 
me es dado un aguijon en mi carne, un mensajero de Satans, que me abofete, 
para que no me enaltezca sobremanera.

 8 Por lo cual tres veces he rogado al Seor que se quite de m.

 9 Y me ha dicho: Bstate mi gracia; porque mi potencia en la flaqueza se 
perfecciona. Por tanto de buena gana me gloriar ms bien en mis flaquezas, 
porque habite en m la potencia de Cristo.

 10 Por lo cual me gozo en las flaquezas, en afrentas, en necesidades, en 
persecuciones, en angustias por Cristo: porque cuando soy flaco, entnces soy 
poderoso.

 11 Hme hecho un necio en gloriarme: vosotros me constreisteis; pues yo 
habia de ser alabado de vosotros: porque en nada he sido mnos que los sumos 
apstoles, aunque soy nada.

 12 Con todo esto las seales de apstol han sido hechas entre vosotros en 
toda paciencia, en seales, y en prodigios, y en maravillas.

 13 Porque qu hay en que habeis sido mnos que las otras iglesias, sino en 
que yo mismo no os he sido carga? Perdonadme esta injuria.

 14 H aqu estoy aparejado para ir  vosotros la tercera vez, y no os ser 
gravoso; porque no busco vuestras cosas, sino  vosotros: porque no han de 
atesorar los hijos para los padres, sino los padres para los hijos.

 15 Empero yo de muy buena gana despender y ser despendido por vuestras 
almas, aunque amndoos ms, sea amado mnos.

 16 Mas sea as, yo no os he agravado; sino que, como soy astuto, os he 
tomado por engao.

 17 Acaso os he engaado por alguno de los que he enviado  vosotros?

 18 Rogu  Tito, y envi con [l] al hermano. Os enga quiz Tito? no 
hemos procedido con el mismo espritu, y por las mismas pisadas?

 19 Pensais aun que nos excusamos con vosotros? Delante de Dios, en Cristo 
hablamos: mas todo, muy amados, por vuestra edificacion.

 20 Porque temo que cuando llegare, no os halle tales como quiero, y yo sea 
hallado de vosotros cual no quereis; que [haya] entre vosotros contiendas, 
envidias, iras, disensiones, detracciones, murmuraciones, elaciones, bandos;

 21 Que cuando volviere, me humille Dios entre vosotros, y haya de llorar por 
muchos de los que ntes habrn pecado, y no se han arrepentido de la 
inmundicia, y fornicacion, y deshonestidad que han cometido.



CAPITULO 13.

 1 ESTA tercera vez voy  vosotros. En la boca de dos  de tres testigos 
consistir todo negocio.

 2 He dicho ntes, y ahora digo otra vez como presente; y ahora ausente lo 
escribo  los que ntes pecaron, y  todos los dems; que si voy otra vez, no 
perdonar:

 3 Pues buscais una prueba de Cristo que habla en m, el cual no es flaco 
para con vosotros, ntes es poderoso en vosotros.

 4 Porque aunque fu crucificado por flaqueza, empero vive por potencia de 
Dios. Pues tambien nosotros somos flacos con l, mas vivirmos con l por la 
potencia de Dios para con vosotros.

 5 Examinos  vosotros mismos si estais en f; probos  vosotros mismos. 
No os conoceis  vosotros mismos, que Jesu-Cristo est en vosotros? si ya no 
sois reprobados.

 6 Mas espero que conoceris que nosotros no somos reprobados.

 7 Y oramos  Dios que ninguna cosa mala hagais; no para que nosotros seamos 
hallados aprobados, mas para que vosotros hagais lo que es bueno, aunque 
nosotros seamos como reprobados.

 8 Porque ninguna cosa podemos contra la verdad, sino por la verdad.

 9 Por lo cual nos gozamos que seamos nosotros flacos, y que vosotros esteis 
fuertes; y aun deseamos vuestra perfeccion.

 10 Por tanto [os] escribo esto ausente por no tratar presente con [ms] 
dureza, conforme  la potestad que el Seor me ha dado para edificacion, y no 
para destruccion.

 11 Resta hermanos, que tengais gozo; seais perfectos, tengais consolacion, 
sintais una misma cosa, tengais paz; y el Dios de paz y de caridad ser con 
vosotros.

 12 Saludos los unos  los otros con sculo santo. Todos los santos os 
saludan.

 13 La gracia del Seor Jesu-Cristo y el amor de Dios, y la participacion del 
Espritu Santo sea con vosotros todos. Amen.

 La segunda [epstola]  los Corintios fu enviada de Filipos de Macedonia 
con Tito y Lucas.





LA EPSTOLA DEL APSTOL SAN PABLO

 LOS

GLATAS.



CAPITULO 1.

 1 PABLO apstol, no de los hombres, ni por hombre, mas por Jesu-Cristo, y 
por Dios el Padre, que lo resucit de los muertos,

 2 Y todos los hermanos que estn conmigo,  las iglesias de Galacia:

 3 Gracia [sea]  vosotros, y paz de Dios el Padre, y de nuestro Seor Jesu-
Cristo

 4 El cual se di  s mismo por nuestros pecados para librarnos de este 
presente siglo malo, conforme  la voluntad de Dios y Padre nuestro;

 5 Al cual [es] la gloria por siglos de siglos. Amen.

 6 Estoy maravillado de que tan pronto os hayais traspasado del que os llam 
 la gracia de Cristo,  otro evangelio;

 7 No que hay otro, sino que hay algunos que os inquietan, y quieren 
pervertir el Evangelio de Cristo.

 8 Mas aun si nosotros,  un ngel del cielo os anunciare otro evangelio del 
que os hemos anunciado, sea anatema.

 9 Como ntes hemos dicho, tambien ahora decimos otra vez: si alguno os 
anunciare otro evangelio del que habeis recibido, sea anatema.

 10 Porque persuado yo ahora  hombres   Dios?  busco de agradar  
hombres? Cierto que si todavia agradara  los hombres, no seria siervo de 
Cristo.

 11 Mas os hago saber, hermanos, que el Evangelio que [os] ha sido anunciado 
por m, no es segun hombre.

 12 Pues ni yo lo recib, ni [lo] aprend de hombre, sino por revelacion de 
Jesu-Cristo.

 13 Porque ya habeis oido acerca de mi conducta otro tiempo en el Judaismo: 
que perseguia sobremanera la iglesia de Dios, y la destruia;

 14 Y aprovechaba en el Judaismo sobre muchos de mis iguales en mi nacion, 
siendo muy ms celador [que todos] de las tradiciones de mis padres.

 15 Mas cuando plugo  Dios, que me apart desde el vientre de mi madre, y 
[me] llam por su gracia,

 16 Revelar  su Hijo en m, para que le predicase entre los Gentiles, luego 
no confer con carne y sangre;

 17 Ni fu  Jerusalem  los que eran apstoles ntes que yo; sino que me fu 
 la Arabia, y volv de nuevo  Damasco.

 18 Despues, pasados tres aos, fu  Jerusalem  ver  Pedro, y estuve con 
el quince dias.

 19 Mas  ningun otro de los apstoles v, sino  Jacobo el hermano del 
Seor.

 20 Y [en] esto que os escribo, h aqu delante de Dios, no miento.

 21 Despues fu  las partes de Siria y de Cilicia.

 22 Y no era conocido de vista  las iglesias de Juda, que eran en Cristo.

 23 Solamente habian oido [acerca de m:] Aquel que en otro tiempo nos 
perseguia, ahora anuncia la fe que en otro tiempo destruia.

 24 Y glorificaban  Dios en m.



CAPITULO 2.

 1 DESPUES, pasados catorce aos, fu otra vez  Jerusalem juntamente con 
Bernab, tomando tambien conmigo  Tito.

 2 Empero fu por revelacion, y comuniqules el Evangelio que predico entre 
los Gentiles; mas particularmente  los que parecian ser algo, por no correr 
en vano,  haber corrido.

 3 Mas ni aun Tito, que estaba conmigo, siendo Griego, fu compelido  
circuncidarse:

 4 Y [eso] por causa de los falsos hermanos, que se entraban secretamente 
para espiar nuestra libertad que tenemos en Cristo Jesus, para ponernos en 
servidumbre;

 5 A los cuales ni aun por una hora cedimos sujetndonos, para que la verdad 
del Evangelio permaneciese con vosotros.

 6 Empero de aquellos que parecian ser algo, (cuales hayan sido algun tiempo, 
no tengo que ver; Dios no acepta apariencia de hombre;)  m ciertamente los 
que parecian [ser] algo, nada me dieron.

 7 Antes por el contrario, como vieron que el Evangelio de la incircuncision 
me era encargado, como  Pedro el de la circuncision,

 8 (Porque el que hizo por Pedro para el apostolado de la circuncision, hizo 
tambien por m para con los Gentiles.)

 9 Y como vieron la gracia que me era dada, Jacobo, y Cephas, y Juan, que 
parecian ser las columnas, nos dieron las diestras de compaa  m y  
Bernab, para que nosotros [predicsemos]  los Gentiles, y ellos  la 
circuncision.

 10 Solamente [nos pidieron] que nos acordsemos de los pobres; lo mismo que 
fu tambien solcito en hacer.

 11 Empero viniendo Pedro  Antioquia, le resist en la cara, porque era de 
condenar.

 12 Porque ntes que viniesen unos [de parte] de Jacobo, comia con los 
Gentiles; mas despues que vinieron, se retraia y apartaba teniendo miedo de 
los que eran de la circuncision.

 13 Y  su disimulacion consentian tambien los otros Judos; de tal manera 
que aun Bernab fu tambien llevado [de ellos] en su simulacion.

 14 Mas cuando v que no andaban derechamente conforme  la verdad del 
Evangelio, dije  Pedro delante de todos: Si t, siendo Judo, vives como los 
Gentiles y no como Judo, por qu constries  los Gentiles  judaizar?

 15 Nosotros Judos naturales, y no pecadores de los Gentiles,

 16 Sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino 
por la f de Jesu-Cristo, nosotros tambien hemos creido en Jesu-Cristo, para 
que fusemos justificados por la f de Cristo, y no por las obras de la ley; 
por cuanto por las obras de la ley ninguna carne ser justificada.

 17 Y si buscando nosotros ser justificados en Cristo, tambien nosotros somos 
hallados pecadores, [es] por eso Cristo ministro de pecado? En ninguna 
manera.

 18 Porque si las cosas que destru, las mismas vuelvo  edificar, 
transgresor me hago.

 19 Porque yo por la ley soy muerto  la ley, para vivir  Dios.

 20 Con Cristo estoy juntamente crucificado, y vivo; no ya yo, mas vive 
Cristo en m; y lo que ahora vivo en la carne, [lo] vivo en la f del Hijo de 
Dios, el cual me am, y se entrego  s mismo por m.

 21 No desecho la gracia de Dios. Porque si por la ley fuese la justicia, 
entnces por dems muri Cristo.



CAPITULO 3.

 1 OH Glatas insensatos! quin os fascin, para no obedecer  la verdad, 
ante cuyos ojos Jesu-Cristo fu ya descrito [como] crucificado entre 
vosotros?

 2 Esto solo quiero saber de vosotros: Recibisteis el Espritu por las obras 
de la ley,  por el oir de la f?

 3 Tan necios sois? Habiendo comenzado por el Espritu, ahora os 
perfeccionais por la carne?

 4 Tantas cosas habeis padecido en vano? si empero en vano.

 5 Aquel, pues, que os daba el Espritu; y obraba maravillas entre vosotros, 
[hacalo] por las obras de la ley,  por el oir de la f?

 6 Como Abraham crey  Dios, y le fu imputado  justicia.

 7 Sabeis por tanto que los que son de f, los tales son hijos de Abraham.

 8 Y viendo ntes la escritura, que Dios por la f habia de justificar los 
Gentiles, evangeliz ntes  Abraham, [diciendo:] En t sern benditas todas 
las naciones.

 9 Luego los de la f son [los] benditos con el creyente Abraham.

 10 Porque todos los que son de las obras de la ley, estn bajo de maldicion. 
Porque escrito est: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las 
cosas que estn escritas en el libro de la ley para hacerlas.

 11 Mas por cuanto por la ley ninguno se justifica para con Dios, queda 
manifiesto: Que el justo por la f vivir.

 12 La ley tambien no es de la f, sino: El hombre que los hiciere, vivir en 
ellos.

 13 Cristo nos redimi de la maldicion de la ley, hecho por nosotros 
maldicion; (porque est escrito: Maldito cualquiera que es colgado en 
madero:)

 14 Para que la bendicion de Abraham fuese sobre los Gentiles en Cristo 
Jesus; para que por la f recibamos la promesa del Espritu.

 15 Hermanos, hablo como hombre: Aunque un pacto [sea] de hombre, con todo 
[siendo] confirmado, nadie [lo] cancela,  le aade.

 16 A Abraham fueron hechas las promesas, y  su simiente. No dice: Y  las 
simientes, como de muchos, sino como de uno. Y  tu simiente, la cual es 
Cristo.

 17 Esto pues digo: Que el contrato confirmado de Dios para con Cristo, la 
ley que fu hecha cuatrocientos y treinta aos despues, no lo abroga, para 
invalidar la promesa.

 18 Porque si la herencia es por la ley, ya no [ser] por la promesa; empero 
Dios por la promesa hizo la donacion  Abraham.

 19 Pues de qu [sirve] la ley? Fu puesta por causa de las rebeliones, 
hasta que viniese la simiente  quien fu hecha la promesa; ordenada 
[aquella] por los ngeles en la mano de un mediador.

 20 Y el mediador no es de uno, pero Dios es uno.

 21 Luego la ley [es] contra las promesas de Dios? En ninguna manera: porque 
si la ley dada pudiera vivificar, la justicia fuera verdaderamente por la 
ley.

 22 Mas encerr la escritura todo debajo de pecado, para que la promesa fuese 
dada  los creyentes por la f de Jesu-Cristo.

 23 Empero ntes que viniese la f estbamos guardados debajo de la ley, 
encerrados para aquella f que habia de ser descubierta.

 24 De manera que la ley nuestro ayo fu para [llevarnos]  Cristo, para que 
fusemos justificados por la f.

 25 Mas venida la f, ya no estamos debajo del ayo.

 26 Porque todos sois hijos de Dios por la f en Cristo Jesus.

 27 Porque todos los que habeis sido bautizados en Cristo, de Cristo estais 
vestidos.

 28 No hay Judo, ni Griego; no hay siervo, ni libre; no hay varon, ni 
hembra: porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesus.

29 Y si vosotros [sois] de Cristo, ciertamente la simiente de Abraham sois, y 
conforme  la promesa los herederos.



CAPITULO 4.

 1 TAMBIEN digo: Entretanto que el heredero es nio, en nada difiere del 
siervo, aunque es seor de todo;

 2 Mas est debajo de tutores y curadores hasta el tiempo sealado por el 
padre.

 3 As tambien nosotros, cuando ramos nios, eramos siervos bajo los 
rudimentos del mundo.

 4 Mas venido el cumplimiento del tiempo, Dios envi su Hijo, hecho de mujer, 
hecho sbdito  la ley,

 5 Para que redimiese los que estaban debajo de la ley,  fin que 
recibisemos la adopcion de hijos.

 6 Y por cuanto sois hijos, Dios envi el Espritu de su Hijo en vuestros 
corazones^, el cual clama: Abba, Padre:

 7 As que ya no eres ms siervo, sino hijo; y si hijo, tambien heredero de 
Dios por Cristo.

 8 Antes, en otro tiempo, no conociendo  Dios, serviais  los que por 
naturaleza no son dioses:

 9 Mas ahora habiendo conocido  Dios,  mas bien, siendo conocidos de Dios, 
cmo os volveis de nuevo  los flacos y pobres rudimentos, en los cuales 
quereis volver  servir,

 10 Guardais los dias, y los meses, y los tiempos, y los aos.

 11 Temo de vosotros, que no haya trabajado en vano en vosotros.

 12 Hermanos, os ruego, sed como yo, porque yo [soy] como vosotros: ningun 
agravio me habeis hecho.

 13 Que vosotros sabeis que por flaqueza de carne os anunci el Evangelio al 
principio:

 14 Y no desechasteis ni menospreciasteis mi tentacion que [estaba] en mi 
carne ntes me recibisteis como  un ngel de Dios, como  Cristo Jesus.

 15 Dnde esta, pues, vuestra bienaventuranza? porque yo os doy testimonio, 
que si se pudiera [hacer,] os hubierais sacado vuestros ojos para drmelos.

 16 Heme pues hecho vuestro enemigo, dicindoos la verdad?

 17 Tienen celos de vosotros, [pero] no bien: ntes, os quieren echar fuera 
para que vosotros los celeis  ellos.

 18 Bueno [es] ser celosos en bien siempre; y no solamente cuando estoy 
presente con vosotros.

 19 Hijitos mios, que vuelvo otra vez  estar de parto de vosotros, hasta que 
Cristo sea formado en vosotros,

 20 Querria cierto estar ahora con vosotros, y mudar mi voz; porque estoy 
perplejo en cuanto  vosotros.

 21 Decidme, los que quereis estar debajo de la ley, no habeis oido la ley?

 22 Porque escrito est que Abraham tuvo dos hijos; uno de la sierva, el otro 
de la libre.

 23 Mas el de la sierva naci segun la carne; pero el de la libre [naci] por 
la promesa.

 24 Las cuales cosas son dichas por alegora: porque estas [mujeres] son los 
dos pactos; el uno ciertamente del monte Sina, el cual engendr para 
servidumbre, que es Agar.

 25 Porque Agar  Sina es un monte de Arabia, el cual es conjunto  la que 
ahora es Jerusalem, la cual sirve con sus hijos.

 26 Mas la Jerusalem de arriba libre es; la cual es la madre de todos 
nosotros.

 27 Porque esta escrito: Algrate, estril que no pares; prorrumpe^ en 
[alabanzas] y clama, la que no ests de parto; porque ms son los hijos de la 
dejada, que de la que tiene marido.

 28 As que, hermanos, nosotros, como Isaac, somos hijos de la promesa.

 29 Empero como entnces el que era engendrado segun la carne, perseguia al 
que [habia nacido] segun el Espritu, as tambien ahora.

 30 Mas qu dice la escritura? Echa fuera  la sierva y  su hijo: Porque no 
ser heredero el hijo de la sierva con el hijo de la libre.

 31 De manera, hermanos, que no somos hijos de la sierva, mas de la libre.



CAPITULO 5.

 1 ESTAD, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no 
volvais otra vez  ser presos en el yugo de servidumbre.

 2 H aqu, yo Pablo os digo: que si os circuncidareis, Cristo no os 
aprovechar nada.

 3 Y otra vez vuelvo  protestar  todo hombre que se circuncidare, que est 
obligado  hacer toda la ley.

 4 Vacos sois de Cristo los que por la ley os justificais; de la gracia 
habeis caido.

 5 Porque nosotros por el Espritu esperamos la esperanza de la justicia por 
la f.

 6 Porque en Cristo Jesus ni la circuncision vale algo, ni la incircuncision; 
sino la f que obra por la caridad.

 7 Vosotros corriais bien: quin os embaraz para no obedecer  la verdad?

 8 Esta persuasion no es de aquel que os llama.

 9 Un poco de levadura leuda toda la masa.

 10 Yo confio de vosotros en el Seor, que ninguna otra cosa sentiris: mas 
el que os inquieta, llevar el juicio, quien quiera que l sea.

 11 Y yo, hermanos, si aun predico la circuncision, por qu padezco 
persecucion todava? pues que quitado es el escndalo de la cruz.

 12 Ojal fuesen tambien cortados los que os inquietan.

 13 Porque vosotros, hermanos,  libertad habeis sido llamados: solamente que 
no [useis] la libertad como ocasion  la carne; sino servos por amor los 
unos  los otros.

 14 Porque toda la ley en aquesta sola palabra se cumple: Amars  tu prjimo 
como  t mismo.

 15 Y si os mordeis y os comeis los unos  los otros, mirad que tambien no os 
consumais los unos  los otros.

 16 Digo pues: Andad en el Espritu, y no satisfagais la concupiscencia de la 
carne.

 17 Porque la carne codicia contra el Espritu, y el Espritu contra la 
carne: y estas cosas se oponen la una  la otra, para que no hagais lo que 
quisiereis.

 18 Mas si sois guiados del Espritu, no estais debajo de la ley.

 19 Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicacion, 
inmundicia, disolucion,

 20 Idolatra, hechiceras, enemistades, pleitos, zelos, iras, contiendas, 
disensiones, herejas,

 21 Envidias, homicidios, borracheras, banquetos, y cosas semejantes  
estas: [de] las cuales os denuncio, como ya [os] he anunciado, que los que 
hacen tales cosas, no heredaran el reino de Dios.

 22 Mas el fruto del Espritu es: caridad, gozo, paz, tolerancia, benignidad, 
bondad, f,

 23 Mansedumbre, templanza. Contra tales cosas no hay ley.

 24 Porque los que son de Cristo, han crucificado la carne con sus afectos y 
concupiscencias.

 25 Si vivimos en el Espritu, andemos tambien en el Espritu.

 25 No seamos codiciosos de vana gloria, irritando los unos  los otros, 
envidindose los unos  los otros.



CAPITULO 6.

 1 HERMANOS, si alguno fuere tomado en alguna falta, vosotros [que sois] 
espirituales, restaurad al tal con el espritu de mansedumbre; considerndote 
 t mismo, para que t no seas tambien tentado.

 2 Sobrellevad los unos las cargas de los otros; y cumplid as la ley de 
Cristo.

 3 Porque el que estima de s que es algo, no siendo nada,  s mismo se 
engaa.

 4 As que cada uno examine su obra; y entnces tendr gloria solo respecto 
de s mismo, y no en otro.

 5 Porque cada cual llevar su carga.

 6 Y el que es enseado en la palabra, comunique en todos los bienes al que 
lo instruye.

 7 No os engaeis: Dios no [puede] ser burlado: que todo lo que el hombre 
sembrare, eso tambien segar.

 8 Porque el que siembra para su carne, de la carne segar corrupcion; mas el 
que siembra para el Espritu, del Espritu segar vida eterna.

 9 No nos cansemos, pues, de hacer bien; que  su tiempo segarmos, si no 
hubiremos desmayado.

 10 As que entretanto que tenemos tiempo, hagamos bien  todos, y mayormente 
 los domsticos de la f.

 11 Mirad en cun grandes letras os he escrito de mi mano.

 12 Todos los que quieren agradar en la carne, estos os constrien  que os 
circuncideis, solamente por no padecer persecucion por la cruz de Cristo.

 13 Porque ni aun los mismos que se circuncidan guardan la ley; sino que 
quieren que vosotros seais circuncidados, para gloriarse en vuestra carne.

 14 Mas lejos est de m gloriarme, sino en la cruz de nuestro Seor Jesu-
Cristo, por el cual el mundo me es crucificado  m, y yo al mundo.

 15 Porque en Cristo Jesus, ni la circuncision vale nada, ni la 
incircuncision, sino la nueva criatura.

 16 Y todos los que anduvieren conforme  esta regla, paz sobre ellos, y 
misericordia, y sobre el Israel de Dios.

 17 De aqu adelante nadie me sea molesto: porque yo traigo en mi cuerpo las 
marcas del Seor Jesus.

 18 Hermanos, la gracia de nuestro Seor Jesu-Cristo [sea] con vuestro 
espritu. Amen.

 Enviada de Roma  los Glatas.





LA EPSTOLA^ DEL APSTOL SAN PABLO

^ LOS

EFESIOS.



CAPITULO 1.

 1 PABLO, apstol de Jesu-Cristo por la voluntad de Dios,  los santos y 
fieles en Cristo Jesus, que estn en Efeso:

 2 Gracia [sea]  vosotros, y paz de Dios Padre nuestro, y del Seor Jesu-
Cristo.

 3 Bendito el Dios y Padre del Seor nuestro Jesu-Cristo, el cual nos bendijo 
con toda bendicion espiritual en [lugares] celestiales en Cristo;

 4 Segun nos escogi en l ntes de la fundacion del mundo, para que fusemos 
santos y sin mancha delante de l en amor;

 5 Habindonos predestinado para ser adoptados hijos por Jesu-Cristo en s 
mismo, segun el puro afecto de su voluntad,

 6 Para la alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos 
en el amado:

 7 En el cual tenemos redencion por su sangre, la remision de pecados, por 
las riquezas de su gracia,

 8 Que sobreabund en nosotros en toda sabidura  inteligencia;

 9 Descubrindonos el misterio de su voluntad, segun su beneplcito, que se 
habia propuesto en s mismo,

 10 De reunir todas las cosas en Cristo en la dispensacion del cumplimiento 
de los tiempos, as las que [estn] en los cielos, como las que [estn] en la 
tierra:

 11 En l [digo,] en quien asimismo tuvimos suerte, habiendo sido 
predestinados conforme al propsito del que hace todas las cosas segun el 
consejo de su voluntad,

 12 Para que seamos para alabanza de su gloria nosotros, que ntes esperamos 
en Cristo.

 13 En el cual [esperasteis] tambien vosotros en oyendo la palabra de verdad 
el Evangelio de vuestra salud: en el cual tambien desde que creisteis, 
fuisteis sellados con el Espritu Santo de la promesa,

 14 Que es las arras de nuestra herencia, para [el dia de] la redencion de la 
posesion adquirida para alabanza de su gloria.

 15 Por lo cual tambien yo, habiendo oido de vuestra f en el Seor Jesus, y 
amor para con todos los santos,

 16 No ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis 
oraciones;

 17 Que el Dios del Seor nuestro Jesu-Cristo, el Padre de gloria, os d 
espritu de sabidura y de revelacion para su conocimiento;

 18 Alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepais cul sea la 
esperanza de su vocacion, y cuales las riquezas de la gloria de su herencia 
en los santos,

 19 Y cual aquella supereminente grandeza de su poder para con nosotros los 
que creemos, por la operacion de la potencia de su fortaleza,

 20 La cual obr en Cristo, resucitndole de los muertos, y colocndole  su 
diestra en los cielos,

 21 Sobre todo principado y potestad, y potencia, y seoro, y todo nombre 
que se nombra, no solo en este siglo, mas aun en el venidero:

 22 Y someti todas las cosas debajo de sus pis, y dile por cabeza sobre 
todas las cosas  la iglesia,

 23 La cual es su cuerpo, la plenitud de aquel que hinche todas las cosas en 
todo.



CAPITULO 2.

 1 Y [DE ella recibisteis] vosotros, que estabais muertos en vuestros delitos 
y pecados,

 2 En que en otro tiempo anduvisteis conforme  la condicion de este mundo, 
conforme  [la voluntad] del prncipe de la potestad del aire, el espritu 
que ahora obra en los hijos de desobediencia:

 3 Entre los cuales todos nosotros tambien vivimos en otro tiempo en los 
deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los 
pensamientos; y ramos por naturaleza hijos de ira, tambien como los dems.

 4 Empero Dios que es rico en misericordia, por su mucho amor con que nos 
am,

 5 Aun estando nosotros muertos en pecados, nos di vida juntamente con 
Cristo, por [cuya] gracia sois salvos.

 6 Y juntamente nos resucit, y asimismo nos hizo sentar en los cielos con 
Cristo Jesus,

 7 Para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia 
en [su] bondad para con nosotros en Cristo Jesus.

 8 Porque por gracia sois salvos por la f; y esto no de vosotros, [pues es] 
don de Dios:

 9 No por obras, para que nadie se glore.

 10 Porque somos hechura suya, criados en Cristo Jesus para buenas obras, las 
cuales Dios prepar para que anduvisemos en ellas.

 11 Por tanto acordos que en otro tiempo vosotros los Gentiles en la carne, 
que rais llamados incircuncision por la que se llama circuncision, hecha con 
mano en la carne;

 12 Que en aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la repblica de 
Israel, y extranjeros  los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en 
el mundo:

 13 Mas ahora en Cristo Jesus, vosotros que en otro tiempo estabais ljos, 
habeis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo.

 14 Porque l es nuestra paz que de ambos hizo uno, derribando la pared 
intermedia de separacion;

 15 Dirimiendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos en 
orden  ritos, para edificar en s mismo los dos en un nuevo hombre, haciendo 
la paz,

 16 Y reconciliar por [su] cruz con Dios  ambos en un mismo cuerpo, matando 
en ella las enemistades.

 17 Y vino, y anunci la paz  vosotros que [estabais] ljos, y  los que 
[estaban] cerca:

 18 Que por l los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espritu al 
Padre.

 19 As que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino juntamente ciudadanos 
con los santos, y domsticos de Dios;

 20 Edificados sobre el fundamento de los apstoles y profetas, siendo la 
principal piedra del ngulo Jesu-Cristo mismo;

 21 En el cual, compaginado todo el edificio, va creciendo para [ser] un 
templo santo en el Seor:

 22 En el cual vosotros tambien sois juntamente edificados, para morada de 
Dios en Espritu.



CAPITULO 3.

 1 POR esta causa yo Pablo, prisionero de Cristo Jesus, por vosotros los 
Gentiles;

 2 (Si es que habeis oido la dispensacion de la gracia de Dios que me ha sido 
dada para con vosotros:

 3 [A saber,] que por revelacion me fu declarado el misterio, como ntes he 
escrito en breve;

 4 Leyendo lo cual podeis entender cual sea mi inteligencia en el misterio de 
Cristo:

 5 El cual [misterio] en los otros siglos no se di  conocer  los hijos de 
los hombres como ahora es revelado  sus santos apstoles y profetas en 
Espritu:

 6 Que los Gentiles sean juntamente herederos,  incorporados, y consortes de 
su promesa en Cristo por el Evangelio:

 7 Del cual yo soy hecho ministro por el don de la gracia de Dios que me ha 
sido dado segun la operacion de su potencia.

 8 A m, que soy mnos que el ms pequeo de todos los santos, es dada esta 
gracia de anunciar entre los Gentiles el Evangelio de las inescrutables 
riquezas de Cristo,

 9 Y de aclarar  todos cul sea la dispensacion del misterio escondido desd 
los siglos en Dios, que cri todas las cosas [por Jesu-Cristo:]

 10 Para que la multiforme sabidura de Dios sea ahora notificada por la 
iglesia  los principados y potestades en los cielos,

 11 Conforme  la determinacion eterna, que hizo en Cristo Jesus nuestro 
Seor:

 12 En el cual tenemos seguridad y entrada con confianza por la f de l.

 13 Por tanto pido que no desmayeis  causa de mis tribulaciones por 
vosotros, las cuales son vuestra gloria.)

 14 Por esta causa doblo mis rodillas al Padre de nuestro Seor Jesu-Cristo,

 15 Del cual es nombrada toda la parentela en los cielos y en la tierra,

 16 Que os d, conforme  las riquezas de su gloria, el ser corroborados con 
potencia en el hombre interior por su Espritu;

 17 Que habite Cristo por la f en vuestros corazones; para que, arraigados y 
fundados en amor,

 18 Podais bien comprender con todos los santos cul sea la anchura, y la 
longura, y la profundidad, y la altura;

 19 Y conocer el amor de Cristo, que excede  todo conocimiento, para que 
seais llenos de toda la plenitud de Dios.

 20 Y  aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho mas 
abundantemente de lo que pedimos  entendemos, por la potencia que obra en 
nosotros,

 21 A l [sea] gloria en la iglesia, por Cristo Jesus, por todas edades, del 
siglo de los siglos. Amen.



CAPITULO 4.

 1 YO, pues, preso en el Seor, os ruego que andeis como es digno de la 
vocacion con que sois llamados;

 2 Con toda humildad y mansedumbre, con paciencia soportando los unos  los 
otros en amor;

 3 Solcitos  guardar la unidad del Espritu en el vnculo de la paz.

 4 Un cuerpo, y un Espritu, como sois tambien llamados  una misma esperanza 
de vuestra vocacion:

 5 Un Seor, una f, un bautismo,

 6 Un Dios y Padre de todos, el cual [es] sobre todas las cosas, y por todas 
las cosas, y en todos vosotros.

 7 Empero  cada uno de nosotros es dada la gracia conforme  la medida del 
don de Cristo.

 8 Por lo cual dice: Subiendo  lo alto, llev cautiva la cautividad, y di 
dones  los hombres.

 9 Y que subi, qu es, sino que tambien habia descendido primero  las 
partes mas bajas de la tierra?

 10 El que descendi, l mismo es el que tambien subi sobre todos los 
cielos, para cumplir todas las cosas:

 11 Y l mismo di unos, ciertamente apstoles; y otros, profetas; y otros 
evangelistas; y otros, pastores y doctores.

 12 Para perfeccion de los santos, para la obra del ministerio, para 
edificacion del cuerpo de Cristo;

 13 Hasta que todos lleguemos   la unidad de la fe, y del conocimiento del 
Hijo de Dios,  un varon perfecto,  la medida de la edad de la plenitud de 
Cristo.

 14 Que ya no seamos nios fluctuantes, y llevados por do quiera de todo 
viento de doctrina, por estratagema de hombres que, para engaar, emplean con 
astucia los artificios del error:

 15 Antes siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todas cosas en aquel que 
es la cabeza [ saber,] Cristo;

 16 Del cual, todo el cuerpo compuesto y bien ligado entre s por todas las 
junturas de su alimento, [que recibe] segun la operacion, cada miembro 
conforme  su medida toma aumento de cuerpo edificndose en amor.

 17 Esto pues digo y requiero en el Seor, que no andeis mas como los otros 
Gentiles, que andan en la vanidad de su sentido,

 18 Teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de vida de Dios por la 
ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazon:

 19 Los cuales despues que perdieron el sentido [de la conciencia,] se 
entregaron  la desvergenza para cometer con avidez toda suerte de impureza.

 20 Mas vosotros no habeis aprendido as  Cristo:

 21 Si empero lo habeis oido, y habeis sido por el enseados, como la verdad 
esta en Jesus,

 22 A que dejeis, cuanto  la pasada manera de vivir, el viejo hombre que 
esta viciado conforme  los deseos de error;

 23 Y  renovaros en el espritu de vuestra mente,

 24 Y vestir el nuevo hombre que es criado conforme  Dios en justicia y en 
santidad de verdad.

 25 Por lo cual, dejada la mentira, hablad verdad cada uno con su prjimo; 
porque somos miembros los unos de los otros.

 26 Airos, y no pequeis: no se ponga el sol sobre vuestro enojo;

 27 Ni deis lugar al diablo.

 28 El que hurtaba, no hurte mas; ntes trabaje, obrando con sus manos lo que 
es bueno, para que tenga de qu dar al que padeciere necesidad.

 29 Ninguna palabra torpe salga de vuestra boca; sino la que sea buena para 
edificacion, para que d gracia  los oyentes.

 30 Y no contristeis al Espritu Santo de Dios, con el cual estais sellados 
para el dia de la redencion.

 31 Toda amargura, y enojo,  ira, y voces, y maledicencia sea quitada de 
vosotros, y toda malicia:

 32 Antes sed los unos con los otros benignos, misericordiosos, perdonndoos 
los unos  los otros, como tambien Dios os perdon en Cristo.



CAPITULO 5.

 1 SED, pues, imitadores de Dios como hijos amados:

 2 Y andad en amor, como tambien Cristo nos am, y se entreg  s mismo por 
nosotros, [como] ofrenda y sacrificio  Dios en olor suave.

 3 Pero fornicacion y toda inmundicia,  avaricia, ni aun se nombre entre 
vosotros como conviene  santos:

 4 Ni palabras torpes, ni necedades, ni truhaneras, que no convienen; sino 
ntes bien acciones de gracias.

 5 Porque sabeis esto, que ningun fornicario,  inmundo,  avaro, que 
[tambien] es servidor de dolos, tiene herencia en el reino de Cristo, y de 
Dios.

 6 Nadie os engae con palabras vanas; porque por estas cosas viene la ira de 
Dios sobre los hijos de desobediencia.

 7 No seais pues aparceros con ellos.

 8 Porque en otro tiempo erais tinieblas; mas ahora [sois] luz en el Seor: 
andad como hijos de luz,

 9 (Porque el fruto del Espritu [es] en toda bondad, y justicia, y verdad;)

 10 Aprobando lo que es agradable al Seor.

 11 Y no comuniqueis con las obras infructuosas de las tinieblas; sino ntes 
bien redargidlas.

 12 Porque torpe cosa es aun hablar de lo que ellos hacen en oculto.

 13 Mas todas las cosas cuando son redargidas, son manifestadas por la luz 
porque lo que manifiesta todo, la luz es.

 14 Por lo cual dice: Despirtate t que duermes, y levntate de los muertos, 
y te alumbrar Cristo.

 15 Mirad, pues, cmo andeis avisadamente; no como necios, mas como sabios,

 16 Redimiendo el tiempo, porque los dias son malos.

 17 Por tanto no seais imprudentes sino entendidos de cual sea la voluntad 
del Seor.

 18 Y no os embriagueis de vino, en lo cual hay disolucion; mas sed llenos de 
Espritu:

 19 Hablando entre vosotros con salmos, y con himnos, y canciones 
espirituales, cantando y alabando al Seor en vuestros corazones:

 20 Dando gracias siempre de todo al Dios y Padre en el nombre de nuestro 
Seor Jesu-Cristo;

 21 Sujetados los unos  los otros en el temor de Dios.

 22 Las casadas estn sujetas  sus propios maridos, como al Seor.

 23 Porque el marido es cabeza de la mujer, as como Cristo es cabeza de la 
iglesia; y l es el que da la salud al cuerpo.

 24 As que como la iglesia est sujeta  Cristo, as tambien las casadas [lo 
estn]  sus maridos en todo.

 25 Maridos, amad  vuestras mujeres as como Cristo am  la iglesia, y se 
entreg  s mismo por ella,

 26 Para santificarla limpindola en el lavacro del agua por la palabra,

 27 Para presentrsela gloriosa para s, una iglesia que no tuviese mancha ni 
arruga, ni cosa semejante; sino que fuese santa y sin mancha.

 28 As tambien los maridos deben amar  sus mujeres, como  sus [mismos] 
cuerpos. El que ama  su mujer,  s mismo ama.

 29 Porque ninguno aborreci jams su propia carne; ntes la sustenta y 
regala, como tambien Cristo  la iglesia.

 30 Porque somos miembros de su cuerpo, de su carne, y de sus huesos.

 31 Por esto dejar el hombre  su padre y  su madre, y se allegar  su 
mujer, y sern dos en una carne.

 32 Este misterio grande es: mas yo digo [esto] con respecto  Cristo y  la 
iglesia.

 33 Cada uno empero de vosotros, de por s, ame tambien  su mujer como  s 
mismo; y la mujer reverencie  [su] marido.



CAPITULO 6.

 1 HIJOS, obedeced en el Seor  vuestros padres, porque esto es justo.

 2 Honra  tu padre, y  tu madre, que es el primer mandamiento con promesa;

 3 Para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra.

 4 Y vosotros, Padres, no provoqueis  ira  vuestros hijos; sino criadlos en 
disciplina y amonestacion del Seor.

 5 Siervos, obedeced  [vuestros] amos segun la carne con temor y temblor, 
con sencillez de vuestro corazon, como  Cristo;

 6 No sirviendo al ojo, como los que agradan  los hombres; sino como siervos 
de Cristo haciendo de animo la voluntad de Dios;

 7 Sirviendo con buena voluntad, como al Seor, y no  los hombres:

 8 Sabiendo que el bien que cada uno hiciere, esto recibir del Seor, sea 
siervo,  sea libre.

 9 Y vosotros, amos, haced  ellos lo mismo, dejando las amenazas; sabiendo 
que el Seor de ellos y vuestro esta en los cielos, y [que] no hay acepcion 
de personas con l.

 10 Por lo dems, hermanos mios, confortos en el Seor, y en la potencia de 
su fortaleza.

 11 Vestos de toda la armadura de Dios, para que podais estar firmes contra 
las asechanzas del diablo.

 12 Porque no tenemos lucha contra sangre y carne; sino contra principados, 
contra potestades, contra seores del mundo, gobernadores de estas tinieblas, 
contra malicias espirituales en los aires.

 13 Por tanto tomad toda la armadura de Dios, para que podais resistir en el 
dia malo, y estar firmes, habiendo acabado todo.

 14 Estad pues firmes, ceidos vuestros lomos de verdad, y vestidos de la 
cota de justicia;

 15 Y calzados los pis con el apresto del Evangelio de paz;

 16 Sobre todo tomando el escudo de la f, con que podais apagar todos los 
dardos de fuego del maligno.

 17 Y tomad el yelmo de salud, y la espada del Espritu, que es la palabra de 
Dios:

 18 Orando en todo tiempo con toda deprecacion y splica en el Espritu, y 
velando en ello con toda instancia y suplicacion por todos los santos:

 19 Y por m, para que me sea dada palabra en el abrir de mi boca con 
confianza, para hacer notorio el misterio del Evangelio,

 20 Por el cual soy embajador en cadenas; que resueltamente hable de l, como 
debo hablar.

 21 Mas para que tambien vosotros sepais mis negocios, y como lo paso, todo 
os lo har saber Tichico, hermano amado, y fiel ministro en el Seor:

 22 Al cual os he enviado para esto mismo, para que entendais lo tocante  
nosotros, y que consuele vuestros corazones.

 23 Paz [sea]  los hermanos, y amor con f, de Dios Padre, y del Seor Jesu-
Cristo.

 24 Gracia [sea] con todos los que aman  nuestro Seor Jesu-Cristo en 
sinceridad. Amen.

 Escrita de Roma  los Efesios por Tichico.





LA EPSTOLA^ DEL APSTOL SAN PABLO

 LOS

FILIPENSES.



CAPITULO 1.

 1 PABLO y Timoto, siervos de Jesu-Cristo,  todos los santos en Cristo 
Jesus, que estn en Filipos, con los obispos y diconos:

 2 Gracia [sea]  vosotros, y paz de Dios nuestro Padre, y del Seor Jesu-
Cristo.

 3 Doy gracias  mi Dios en toda memoria de vosotros,

 4 Siempre en todas mis oraciones haciendo oracion por todos vosotros con 
gozo,

 5 Por vuestra comunion en el Evangelio, desde el primer dia hasta ahora;

 6 Estando confiado de esto, que el que comenz en vosotros la buena obra, la 
perfeccionar hasta el dia de Jesu-Cristo;

 7 Como me es justo sentir esto de todos vosotros, por cuanto os tengo en el 
corazon; y en mis prisiones^, y en la defensa, y confirmacion del Evangelio, 
sois todos vosotros compaeros de mi gracia.

 8 Porque Dios me es testigo de como os amo  todos vosotros en las entraas 
de Jesu-Cristo.

 9 Y esto ruego, que vuestro amor abunde aun ms y ms en ciencia, y en todo 
conocimiento,

 10 Para que discernais lo mejor; que seais sinceros y sin ofensa para el dia 
de Cristo;

 11 Llenos de frutos de justicia, que son por Jesu-Cristo,  gloria y loor de 
Dios.

 12 Y quiero, hermanos, que sepais que las cosas que me [han sucedido,] han 
redundado ms en provecho del Evangelio;

 13 De manera que mis prisiones han sido clebres en Cristo en todo el 
Pretorio, y  todos los dems.

 14 Y muchos de los hermanos en el Seor, tomando animo con mis prisiones, se 
atreven mucho mas  hablar la palabra sin temor.

 15 Y algunos  la verdad, predican  Cristo por envidia y porfa; mas 
algunos tambien por buena voluntad.

 16 Los unos anuncian  Cristo por contencion, no sinceramente, pensando 
aadir afliccion  mis prisiones:

 17 Pero los otros por amor, sabiendo que soy puesto [en ellas] por la 
defensa del Evangelio.

 18 Qu pues? [Que] no obstante, en todas maneras,  por pretexto  por 
verdad, es anunciado Cristo; y en esto me huelgo, y aun me holgar.

 19 Porque s que esto se me tornar  salud por vuestra oracion, y por la 
suministracion del Espritu de Jesu-Cristo;

 20 Conforme  mi mira y esperanza que en nada ser confundido; ntes bien 
con toda confianza, como siempre, ahora tambien ser engrandecido Cristo en 
mi cuerpo,  por vida,  por muerte.

 21 Porque para m el vivir [es] Cristo, y el morir [es] ganancia.

 22 Mas si el vivir en la carne, esto me [ser para] fruto de la obra, no s 
entnces qu escoger;

 23 Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de ser 
desatado, y estar con Cristo; lo cual [es] mucho mejor:

 24 Empero quedar en la carne es ms necesario por causa de vosotros.

 25 Y confiado en esto s que quedar, que aun permanecer con todos 
vosotros, para provecho vuestro, y gozo de la f;

 26 Para que crezca vuestra gloria de m en Cristo Jesus por mi venida otra 
vez  vosotros.

 27 Solamente que converseis como es digno del Evangelio de Cristo; para que, 
 sea que vaya  veros,  que est ausente, oiga de vosotros que estais 
firmes en un mismo espritu, unnimes combatiendo juntamente por la f del 
Evangelio,

 28 Y en nada intimidados de los que se oponen: que  ellos ciertamente es 
indicio de perdicion, mas  vosotros de salud, y esto de Dios.

 29 Porque  vosotros es concedido por Cristo, no solo que creais en l, sino 
tambien que padezcais por l;

 30 Teniendo el mismo conflicto que habeis visto en m, y ahora os [estar] 
en m.



CAPITULO 2.

 1 POR tanto, si [hay en vosotros] alguna consolacion en Cristo; si algun 
refrigerio de amor; si alguna comunion del Espritu; si algunas entraas y 
misericordias;

 2 Cumplid mi gozo; que sintais lo mismo, teniendo el mismo amor, unnimes, 
sintiendo una misma cosa.

 3 Nada [hagais] por contienda  por vana gloria; ntes bien en humildad 
estimndoos inferiores los unos  los otros:

 4 No mirando cada uno  lo suyo propio, sino cada cual tambien  lo de los 
otros.

 5 Haya pues en vosotros este sentir que [hubo] tambien en Cristo Jesus;

 6 El cual, siendo en forma de Dios, no tuvo por usurpacion ser igual  Dios:

 7 Sin embargo se anonad  s mismo, tomando forma de siervo, hecho 
semejante  los hombres;

 8 Y hallado en la condicion como hombre, se humill  s mismo, hecho 
obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.

 9 Por lo cual Dios tambien le ensalz  lo sumo, y dile un nombre que es 
sobre todo nombre;

 10 Para que en el nombre de Jesus se doble toda rodilla de los [que estn] 
en los cielos, y de los [que] en la tierra, y de los [que] debajo de la 
tierra;

 11 Y toda lengua confiese que Jesu-Cristo es el Seor,  la gloria de Dios 
Padre.

 12 Por tanto, amados mios, como siempre habeis obedecido, no como en mi 
presencia solamente, sino mucho ms ahora en mi ausencia, ocupos en vuestra 
salvacion con temor y temblor.

 13 Porque Dios es el que en vosotros obra as el querer como el hacer por su 
buena voluntad.

14 Haced todo sin murmuraciones y contiendas,

 15 Para que seais irreprensibles y sencillos, hijos de Dios, sin culpa, en 
medio de la nacion maligna y perversa, entre los cuales resplandeceis como 
luminares en el mundo;

 16 Reteniendo la palabra de vida, para que yo pueda gloriarme en el dia de 
Cristo, que no he corrido en vano ni trabajado en vano.

 17 Y aun si soy derramado [en libacion] sobre el sacrificio y servicio de 
vuestra f, me gozo y congratulo por todos vosotros.

 18 Y asimismo gozos tambien vosotros, y regocijos conmigo.

 19 Mas espero en el Seor Jesus enviaros presto  Timoto, para que yo 
tambien est de buen nimo, entendido vuestro estado.

 20 Porque  ninguno tengo tan unnime, y que con sincera aficion est 
solcito por vosotros.

 21 Porque todos buscan lo suyo propio, no lo que es de Cristo Jesus.

 22 Pero la experiencia de l habeis conocido, que como hijo  padre ha 
servido conmigo en el Evangelio.

 23 As que  este espero enviaros, luego que yo viere como van mis negocios.

 24 Y confio en el Seor que yo tambien ir presto [ vosotros.]

 25 Mas tuve por cosa necesaria enviaros  Epafrodito, mi hermano, y 
colaborador y compaero de milicia, y vuestro mensajero, y ministrador de mis 
necesidades.

 26 Porque tenia gran deseo de [ver ] todos vosotros; y gravemente se 
angusti porque habiais oido que habia enfermado.

 27 Pues en verdad estuvo enfermo,  la muerte: mas Dios tuvo misericordia de 
l; y no solamente de l, sino aun de m, para que yo no tuviese tristeza 
sobre tristeza.

 28 As que le envio ms presto, para que vindole os volvais  gozar, y yo 
est con mnos tristeza.

 29 Recibidle pues en el Seor con todo gozo; y tened en estima  los tales:

 30 Porque por la obra de Cristo estuvo cercano  la muerte, poniendo su vida 
para suplir vuestra falta en mi servicio.



CAPITULO 3.

 1 RESTA, hermanos, que os goceis en el Seor. A m,  la verdad, no es 
molesto el escribiros las mismas cosas, y para vosotros [es] seguro.

 2 Guardos de los perros, guardos de los malos obreros, guardos del 
cortamiento.

 3 Porque nosotros somos la circuncision, los que servimos en Espritu  
Dios, y nos gloriamos en Cristo Jesus, no teniendo confianza en la carne.

 4 Aunque yo tengo tambien de qu confiar en la carne. Si alguno parece que 
tiene de qu confiar, en la carne, yo ms:

 5 Circuncidado al octavo dia, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamin, 
Hebro de Hebros; cuanto  la ley, Fariso;

 6 Cuanto al celo, perseguidor de la iglesia; cuanto  la justicia que es en 
la ley, [de vida] irreprensible.

 7 Pero las cosas que para m eran ganancias, helas reputado [como] prdidas 
por amor de Cristo.

 8 Y ciertamente aun reputo todas las cosas [como] prdida por el eminente 
conocimiento de Cristo Jesus, mi Seor, por amor del cual lo he perdido todo, 
y tngolo por estircol, para ganar  Cristo,

 9 Y ser hallado en l, no teniendo mi justicia, que es por la ley, sino la 
que es por la f de Cristo, la justicia que es de Dios por la f;

 10 A fin de conocerle, y la virtud de su resurreccion, y la participacion de 
sus padecimientos, en conformidad  su muerte,

 11 Si en alguna manera llegase  la resurreccion de los muertos.

 12 No que ya haya alcanzado, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por 
ver si alcanzo [aquello] para lo cual fu tambien tomado de Cristo Jesus.

 13 Hermanos, yo mismo no hago cuenta de haberlo ya alcanzado; pero [esta] 
una cosa [hago:] olvidando ciertamente lo que queda atrs, y extendindome  
lo que est delante,

 14 Prosigo al blanco, al premio de la soberana vocacion de Dios en Cristo 
Jesus.

 15 As que todos los que somos perfectos, esto [mismo] sintamos: y si otra 
cosa sents, esto tambien os revelar Dios.

 16 Empero en aquello  que hemos llegado, vamos por la misma regla, [y] 
sintamos una misma cosa.

 17 Hermanos, sed imitadores de m; y mirad los que as anduvieren, como nos 
teneis por ejemplo.

 18 Porque muchos andan, de los cuales os dije muchas voces, y aun ahora [lo] 
digo llorando, [que son] enemigos de la cruz de Cristo:

 19 Cuyo fin [ser] perdicion, cuyo Dios [es] el vientre, y su gloria [ser] 
en confusion; que sienten lo terreno.

 20 Mas nuestra vivienda es en los cielos; de donde tambien esperamos al 
Salvador, al Seor Jesu-Cristo;

 21 El cual trasformar el cuerpo de nuestra bajeza, para ser semejante al 
cuerpo de su gloria: por la operacion con la cual puede tambien sujetar  s 
todas las cosas.



CAPITULO 4.

 1 AS que, hermanos mios amados y deseados, gozo y corona mia, estad as 
firmes en el Seor, [mis] amados.

 2 A Euodias ruego, y  Syntyche exhorto, que sientan lo mismo en el Seor.

 3 Asimismo te ruego tambien  t, hermano compaero, ayuda  las que 
trabajaron juntamente conmigo en el Evangelio, con Clemente tambien, y los 
dems mis colaboradores, cuyos nombres estn en el libro de la vida.

 4 Gozos en el Seor siempre: otra vez digo: Que os goceis.

 5 Vuestra modestia sea conocida de todos los hombres. El Seor esta cerca.

 6 Por nada esteis afanosos; sino sean notorias vuestras peticiones delante 
de Dios en toda oracion y ruego, con hacimiento de gracias.

 7 Y la paz de Dios, que sobrepuja todo entendimiento, guardar vuestros 
corazones y vuestros entendimientos en Cristo Jesus.

 8 Por lo dems, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo 
justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que [es] de buen nombre; si 
[hay] virtud alguna, si alguna alabanza, en esto pensad.

 9 Lo que aprendisteis, y recibisteis, y oisteis, y visteis en m, esto 
haced; y el Dios de paz ser con vosotros.

 10 Mas en gran manera me goc en el Seor de que ya al fin ha reflorecido 
vuestro cuidado de m; de lo cual aun estabais solcitos, pero os faltaba la 
oportunidad.

 11 No lo digo en razon de indigencia, pues he aprendido  contentarme con lo 
que tengo.

 12 S estar humillado, y s tener abundancia: en todo y por todo estoy 
enseado as para hartura como para hambre, as para tener abundancia como 
para padecer necesidad.

 13 Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

 14 Sin embargo, bien hicisteis que comunicasteis juntamente  mi 
tribulacion.

 15 Y sabeis tambien vosotros, oh Filipenses, que al principio del Evangelio, 
cuando me part de Macedonia, ninguna iglesia me comunic en razon de dar y 
de recibir, sino vosotros solos.

 16 Porque aun  Tesalnica me enviasteis lo necesario una y dos veces.

 17 No porque busque ddivas, mas busco fruto que abunde en vuestra cuenta.

 18 Empero todo lo he recibido, y tengo abundancia: estoy lleno, habiendo 
recibido de Epafrodito lo que enviasteis, olor de suavidad, sacrificio acepto 
[y] agradable  Dios.

 19 Mi Dios pues suplir todo lo que os falta conforme  sus riquezas en 
gloria en Cristo Jesus.

 20 Al Dios, pues, y Padre nuestro [sea] gloria por siglos de siglos. Amen.

 21 Saludad  todos los santos en Cristo Jesus. Los hermanos que estn 
conmigo os saludan.

 22 Todos los santos os saludan, y mayormente los que son de casa de Csar.

 23 La gracia de nuestro Seor Jesu-Cristo [sea] con todos vosotros. Amen.

 Escrita de Roma con Epafrodito.



LA EPSTOLA^ DEL APSTOL SAN PABLO

 LOS

COLOSENSES.



CAPITULO 1.

 1 PABLO, apstol de Jesu-Cristo por la voluntad de Dios, y el hermano 
Timoto,

 2 A los santos y hermanos fieles en Cristo que estn en Colosas: Gracia y 
paz  vosotros de Dios Padre nuestro, y del Seor Jesu-Cristo.

 3 Damos gracias al Dios y Padre del Seor nuestro Jesu-Cristo, siempre 
orando por vosotros:

 4 Habiendo oido vuestra f en Cristo Jesus, y el amor [que teneis]  todos 
los santos,

 5 A causa de la esperanza que os est guardada en los cielos; de la cual 
habeis oido ya por la palabra verdadera del Evangelio:

 6 El cual ha llegado hasta vosotros, como por todo el mundo; y fructifica, y 
crece, como tambien en vosotros, desde el dia que oisteis y conocisteis la 
gracia de Dios en verdad,

 7 Como [la] habeis aprendido de Epafras, nuestro consiervo amado, el cual es 
un fiel ministro de Cristo  favor vuestro;

 8 El cual tambien nos ha declarado vuestro amor en el Espritu.

 9 Por lo cual tambien nosotros, desde el dia que [lo] oimos, no cesamos de 
orar por vosotros, y de pedir que seais llenos del conocimiento de su 
voluntad, en toda sabidura y espiritual inteligencia;

 10 Para que andeis como es digno del Seor, agradndo[le] en todo, 
fructificando^ en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios:

 11 Corroborados de toda fortaleza conforme  la potencia de su gloria para 
toda tolerancia y largura de nimo con gozo;

 12 Dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la suerte de 
los santos en luz:

 13 Que nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino 
de su amado Hijo:

 14 En el cual tenemos redencion por su sangre, la remision de pecados:

 15 El cual es la imgen del Dios invisible, el primognito de toda criatura:

 16 Porque por l fueron criadas todas las cosas que [estn] en los cielos, y 
que [estn] en la tierra, visibles  invisibles; sean tronos, sean dominios, 
sean principados, sean potestades; todo fu criado por l y para l.

 17 Y l es ntes de todas las cosas, y por l todas las cosas subsisten:

 18 Y el es la cabeza del cuerpo [que es] la iglesia; [l,] que es el 
principio, el primognito de los muertos, para que en todo tenga el primado.

 19 Por cuanto agrad [al Padre] que en l habitase toda plenitud,

 20 Y por l reconciliar todas las cosas  s, pacificando por la sangre de 
su cruz, as lo que [est] en la tierra como lo que [est] en los cielos.

 21 A vosotros tambien, que erais en otro tiempo extraos y enemigos de nimo 
en malas obras; empero ahora [os] ha reconciliado

 22 En el cuerpo de su carne por medio de [su] muerte, para haceros santos y 
sin mancha,  irreprensibles delante de l:

 23 Si empero permaneceis fundados y firmes en la f, y sin moveros de la 
esperanza del Evangelio que habeis oido, el cual es predicado  toda criatura 
que est debajo del cielo; del cual yo Pablo soy hecho ministro.

 24 Que ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo 
que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia:

 25 De la cual soy hecho ministro, segun la dispensacion de Dios que me fu 
dada en orden  vosotros, para que cumpla la palabra de Dios;

 26 [A saber,] el misterio que habia estado oculto desde los siglos y edades, 
mas ahora ha sido manifestado  sus santos:

 27 A los cuales quiso Dios hacer notorias las riquezas de la gloria de este 
misterio entre los Gentiles; que es Cristo en vosotros la esperanza de 
gloria:

 28 El cual nosotros anunciamos, amonestando  todo hombre, y enseando en 
toda sabidura, para que presentemos  todo hombre perfecto en Cristo Jesus:

 29 En lo cual aun trabajo, combatiendo segun la operacion de l, la cual 
obra en m poderosamente.



CAPITULO 2.

 1 PORQUE quiero que sepais cuan gran solicitud tengo por vosotros, y [por] 
los [que estn] en Laodica, y [por] todos los que nunca vieron mi rostro en 
carne,

 2 Para que sean confortados sus corazones, unidos en amor, y en todas 
riquezas de cumplido entendimiento, para conocer el misterio de Dios, y del 
Padre, y de Cristo;

 3 En el cual estn escondidos todos los tesoros de sabidura y conocimiento.

 4 Y esto digo, para que nadie os engae con palabras persuasivas.

 5 Porque aunque estoy ausente con el cuerpo, no obstante con el espritu 
estoy con vosotros, gozndome y mirando vuestro concierto, y la firmeza de 
vuestra f en Cristo.

 6 Por tanto de la manera que habeis recibido al Seor Jesu-Cristo, andad en 
l:

 7 Arraigados y sobreedificados en l, y confirmados en la f, as como [lo] 
habeis aprendido, creciendo en ella con hacimiento de gracias.

 8 Mirad que ninguno os engae por filosofas, y vanas sutilezas, segun las 
tradiciones de los hombres, conforme  los elementos del mundo, y no segun 
Cristo.

 9 Porque en l habita toda la plenitud de la Divinidad corporalmente:

 10 Y en l estais cumplidos, el cual es la cabeza de todo principado y 
potestad:

 11 En el cual tambien sois circuncidados de circuncision, no hecha con 
manos, con el despojamiento del cuerpo de los pecados de la carne en la 
circuncision de Cristo:

 12 Sepultados juntamente con l en el bautismo, en el cual tambien 
resucitasteis con [l,] por la fe de la operacion de Dios que le levant de 
los muertos.

 13 Y  vosotros, estando muertos en pecados y [en] la incircuncision de 
vuestra carne, os vivifico juntamente con l, perdonndoos todos los pecados,

 14 Rayendo la cdula de los ritos que nos era contraria, que era contra 
nosotros, quitndola de en medio y enclavndola en la cruz;

 15 Y despojando los principados y las potestades, saclos  la vergenza en 
pblico, triunfando de ellos en s mismo.

 16 Por tanto nadie os juzgue en comida,  en bebida,  en parte de dia de 
fiesta,  de nueva luna,  de Sbados:

 17 Lo cual es la sombra de lo [que estaba] por venir; mas el cuerpo [es] de 
Cristo.

 18 Nadie os prive de vuestro premio, afectando humildad y culto  los 
ngeles, metindose en lo que no ha visto, vanamente hinchado en el sentido 
de su propia carne,

 19 Y no teniendo la Cabeza, de la cual todo el cuerpo, alimentado y conjunto 
por [sus] ligaduras y conjunturas, crece en aumento de Dios.

 20 Pues si sois muertos con Cristo cuanto  los rudimentos del mundo, por 
qu, como si vivieseis al mundo, os someteis  ordenanzas,

 21 [Tales como] no manejes, ni gustes, ni aun toques,

 22 (Las cuales cosas son todas para destruccion en el uso [mismo,]) en 
conformidad  mandamientos y doctrinas de hombres?

 23 Tales cosas tienen  la verdad cierta reputacion de sabidura en culto 
voluntario, y humildad, y en duro trato del cuerpo; no en alguna honra para 
el saciar de la carne.



CAPITULO 3.

 1 SI habeis pues resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde 
est Cristo sentado  la diestra de Dios.

 2 Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.

 3 Porque muertos sois, y vuestra vida esta escondida con Cristo en Dios.

 4 Cuando Cristo, vuestra vida, se manifestare, entnces vosotros tambien 
seris manifestados con l en gloria.

 5 Amortiguad, pues, vuestros miembros que estn sobre la tierra: 
fornicacion, inmundicia, molicie, mala concupiscencia, y avaricia, que es 
idolatra:

 6 Por las cuales cosas la ira de Dios viene sobre los hijos de rebelion;

 7 En las cuales vosotros tambien anduvisteis en otro tiempo viviendo en 
ellas.

 8 Mas ahora dejad tambien vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, 
maledicencia, torpes palabras de vuestra boca.

 9 No mintais los unos  los otros, habindoos despojado del viejo hombre con 
sus hechos,

 10 Y revestdoos del nuevo, el cual por el conocimiento es renovado conforme 
 la imgen del que lo cri:

 11 Donde no hay Griego, ni Judo, circuncision ni incircuncision, brbaro 
[ni] Scytha, siervo [ni] libre; mas Cristo [es el] todo, y en todos.

 12 Vestos, pues, como escogidos de Dios, santos, y amados, de entraas de 
misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de tolerancia;

 13 Sufriendoos los unos  los otros, y perdonndoos los unos  los otros si 
alguno tuviere queja del otro: de la manera que Cristo os perdon, as 
tambien [hacedlo] vosotros.

 14 Y sobre todas estas cosas [vestos de] caridad, la cual es el vnculo de 
la perfeccion.

 15 Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones,  la cual asimismo sois 
llamados en un cuerpo; y sed agradecidos.

 16 La palabra de Cristo habite en vosotros en abundancia en toda sabidura, 
ensendoos y exhortndoos los unos  los otros con salmos  himnos, y 
canciones espirituales, con gracia cantando en vuestros corazones al Seor.

 17 Y todo lo que haceis, sea de palabra,  de hecho, [hacedlo] todo en el 
nombre del Seor Jesus, dando gracias al Dios y Padre por l.

 18 Casadas, estad sujetas  [vuestros] maridos, como conviene en el Seor.

 19 Maridos, amad  [vuestras] mujeres, y no seais desapacibles con ellas.

 20 Hijos, obedeced  [vuestros] padres en todo; porque esto agrada al Seor.

 21 Padres, no irriteis  vuestros hijos, porque no se hagan de poco nimo.

 22 Siervos, obedeced en todo  [vuestros] amos carnales, no sirviendo al 
ojo, como los que agradan  los hombres, sino con sencillez de corazon, 
temiendo  Dios:

 23 Y todo lo que hagais hacedlo de nimo, como al Seor, y no  los hombres:

 24 Sabiendo que del Seor recibireis la compensacion de la herencia; porque 
al Seor Cristo servs.

 25 Mas el que hace injuria, recibir la injuria que hiciere; que no hay 
acepcion de personas.

CAPITULO 4.

 1 AMOS, haced lo que es justo y derecho con [vuestros] siervos, sabiendo que 
tambien vosotros teneis Amo en los cielos.

 2 Perseverad en oracion, velando en ella con hacimiento^ de gracias:

 3 Orando tambien juntamente por nosotros, que el Seor nos abra la puerta de 
la palabra, para hablar el misterio de Cristo, por el cual aun estoy preso,

 4 Para que lo manifieste como me conviene hablar.

 5 Andad en sabidura para con los extraos, redimiendo el tiempo.

 6 [Sea] vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal; para que 
sepais cmo os conviene responder  cada uno.

 7 Todos mis negocios os har saber Tichico, hermano amado y fiel ministro, y 
consiervo en el Seor:

 8 El cual os he enviado  esto mismo, para que entienda vuestros negocios, y 
consuele vuestros corazones,

 9 Con Onsimo, amado y fiel hermano, el cual es de vosotros. Todo lo que ac 
pasa os harn saber.

 10 Aristarcho, mi compaero en la prision, os saluda, y Marcos el sobrino de 
Bernab, (acerca del cual habeis recibido mandamientos: si fuere  vosotros, 
recibidle;)

 11 Y Jesus, el que se llama Justo; los cuales son de la circuncision. Estos 
solos [son] los que me ayudan en el reino de Dios, [y] me han sido consuelo.

 12 Os saluda Epafras, el cual es de vosotros, siervo de Cristo, siempre 
solcito por vosotros en oraciones, que esteis [firmes,] perfectos y 
cumplidos en todo lo que Dios quiere.

 13 Porque le doy testimonio, que tiene gran celo por vosotros, y por los 
[que estn] en Laodica, y los [que] en Hierpolis.

 14 Os saluda Lucas, el mdico amado, y Dmas.

 15 Saludad  los hermanos [que estn] en Laodica, y  Nimfas, y  la 
iglesia [que est] en su casa,

 16 Y cuando [esta] carta fuere leida entre vosotros, haced que tambien sea 
leida en la iglesia de los Laodicenses; y la [que es escrita] de Laodica que 
la leais tambien vosotros.

 17 Y decid  Archipo: Mira que cumplas el ministerio que has recibido del 
Seor.

 18 La salutacion de mi mano, de Pablo. Acordos de mis prisiones. La gracia 
[sea] con vosotros. Amen.

 Escrita de Roma  los Colosenses; [enviada] con Tichico y Onsimo.





LA PRIMERA EPSTOLA DEL APSTOL SAN PABLO

 LOS

TESALONICENSES.



CAPITULO 1.

 1 PABLO, y Silvano, y Timoto,  la iglesia de los Tesalonicenses, [que es] 
en Dios Padre, y en el Seor Jesu-Cristo. Gracia y paz  vosotros de Dios 
nuestro Padre y del Seor Jesu-Cristo.

 2 Damos siempre gracias  Dios por todos vosotros, haciendo memoria de 
vosotros en nuestras oraciones;

 3 Sin cesar acordndonos delante de Dios y Padre nuestro de la obra de 
vuestra fe, y del trabajo de amor. y de la tolerancia de la esperanza del 
Seor nuestro Jesu-Cristo:

 4 Sabiendo, hermanos amados de Dios, vuestra eleccion:

 5 Por cuanto nuestro Evangelio no fu  vosotros en palabra solamente, mas 
tambien en potencia, y en Espritu Santo, y en gran plenitud; como sabeis 
cuales fuimos entre vosotros por amor de vosotros.

 6 Y vosotros fuisteis hechos imitadores de nosotros, y del Seor, recibiendo 
la palabra con mucha tribulacion, con gozo del Espritu Santo:

 7 En tal manera que habeis sido ejemplo  todos los que han creido en 
Macedonia y en Achaia.

 8 Porque de vosotros ha sido divulgada la palabra del Seor, no solo en 
Macedonia y en Achaia, mas aun en todo lugar vuestra f en Dios se ha 
extendido; de modo que no tenemos necesidad de hablar nada.

 9 Porque ellos cuentan de nosotros cul entrada tuvimos  vosotros; y cmo 
os convertisteis de los dolos  Dios, para servir al Dios vivo y verdadero,

 10 Y esperar  su Hijo de los cielos, al cual resucit de los muertos;  
Jesus, el cual nos libr de la ira que ha de venir.



CAPITULO 2.

 1 PORQUE, hermanos, vosotros mismos sabeis que nuestra entrada  vosotros no 
fu vana:

 2 Pues aun habiendo padecido ntes, y sido afrentados en Filipos, como 
sabeis, tuvimos denuedo en Dios nuestro para anunciaros el Evangelio de Dios 
con gran combate.

 3 Porque nuestra exhortacion no [fu] de error, ni de inmundicia, ni por 
engao;

 4 Sino segun fuimos aprobados de Dios para que se nos encargase el 
Evangelio, as hablamos; no como los que agradan  los hombres, sino  Dios, 
el cual prueba nuestros corazones.

 5 Porque nunca fuimos lisonjeros en la palabra, como sabeis, ni tocados de 
avaricia: Dios [es] testigo.

 6 Ni buscamos de los hombres gloria, ni de vosotros, ni de otros: aunque 
podiamos seros carga, como apstoles de Cristo.

 7 Antes fuimos blandos entre vosotros como la que cria, que regala  sus 
hijos:

 8 Tan amadores de vosotros, que quisiramos entregaros no solo el Evangelio 
de Dios, mas aun nuestras propias almas; porque nos erais carsimos.

 9 Porque ya, hermanos, os acordais de nuestro trabajo y fatiga: que 
trabajando de noche y de dia por no ser gravosos  ninguno de vosotros, os 
predicamos el Evangelio de Dios.

 10 Vosotros sois testigos, y Dios, de cun santa, y justa  
irreprensiblemente nos condujimos con vosotros que creisteis:

 11 As como sabeis de qu modo exhortbamos y consolbamos  cada uno de 
vosotros, como el padre  sus hijos,

 12 Y os protestbamos que anduvieseis [como es] digno de Dios, que os llam 
 su reino y gloria.

 13 Por lo cual tambien nosotros damos gracias  Dios sin cesar, de que 
habiendo recibido la palabra de Dios, que oisteis de nosotros, recibisteis no 
palabra de hombres, sino segun es en verdad, la palabra de Dios, el cual obra 
en vosotros los que creisteis.

 14 Porque vosotros, hermanos, habeis sido imitadores de las iglesias de Dios 
en Cristo Jesus, que estn en Juda; pues habeis padecido tambien vosotros 
las mismas cosas de los de vuestra propia nacion, como tambien ellos de los 
Judos:

 15 Los cuales aun mataron al Seor Jesus y  sus propios profetas, y  
nosotros nos han perseguido; y no agradan  Dios, y se oponen  todos los 
hombres,

 16 Prohibindonos hablar  los Gentiles,  fin de que se salven, para 
henchir [la medida de] sus pecados siempre: pues vino sobre ellos la ira 
hasta el extremo.

 17 Mas nosotros, hermanos, privados de vosotros por un poco de tiempo, de 
vista, no de corazon, tanto ms procuramos con mucho deseo ver vuestro 
rostro.

 18 Por lo cual quisimos ir  vosotros, yo Pablo  la verdad, una vez y otra; 
mas Satans nos embaraz.

 19 Porque cul es nuestra esperanza,  gozo,  corona de que me glore? No 
sois vosotros delante de nuestro Seor Jesu-Cristo en su venida?

 20 Que vosotros sois nuestra gloria y gozo.



CAPITULO 3.

 1 POR lo cual no pudiendo esperar mas, acordamos quedarnos solos en Atenas.

 2 Y enviamos  Timoto, nuestro hermano, y ministro de Dios, y colaborador 
nuestro en el Evangelio de Cristo,  confirmaros y exhortaros en vuestra f,

 3 Para que nadie se conmueva por estas tribulaciones; porque vosotros sabeis 
que nosotros somos puestos para esto.

 4 Que aun estando con vosotros, os predeciamos que habiamos de pasar 
tribulaciones, como ha acontecido y [lo] sabeis.

 5 Por lo cual tambien yo, no esperando ms, he enviado  reconocer vuestra 
fe, [temiendo] que no os haya tentado el tentador, y que nuestro trabajo haya 
sido en vano.

 6 Empero volviendo de vosotros  nosotros Timoto, y hacindonos saber 
vuestra f y caridad, y que siempre teneis buena memoria de nosotros, 
deseando vernos, como tambien nosotros  vosotros,

 7 En ello, hermanos, recibimos consolacion de vosotros en toda nuestra 
necesidad y afliccion por causa de vuestra fe:

 8 Porque ahora vivimos, si vosotros estais firmes en el Seor.

 9 Por lo cual qu hacimiento de gracias podrmos dar  Dios por vosotros 
por todo el gozo con que nos gozamos  causa de vosotros delante de nuestro 
Dios,

 10 Orando de noche y de dia con grande instancia, que veamos vuestro rostro, 
y que cumplamos lo que falta  vuestra f?

 11 Mas el mismo Dios y Padre nuestro, y el Seor nuestro Jesu-Cristo, 
encamine nuestro viaje  vosotros.

 12 Y  vosotros multiplique el Seor, y haga abundar el amor entre vosotros 
y para con todos, como [es] tambien de nosotros para con vosotros:

 13 Para que sean confirmados vuestros corazones en santidad, irreprensibles 
delante de Dios y nuestro Padre, para la venida de nuestro Seor Jesu-Cristo 
con todos sus santos.



CAPITULO 4.

 1 RESTA pues, hermanos, que os roguemos y exhortemos en el Seor Jesus, que 
de la manera que fuisteis enseados de nosotros de como os conviene andar, y 
agradar  Dios, [as] vayais creciendo.

 2 Porque ya sabeis qu mandamientos os dimos por el Seor Jesus.

 3 Porque la voluntad de Dios es, vuestra santificacion; que os aparteis de 
fornicacion;

 4 Que cada uno de vosotros sepa tener su vaso en santificacion y honor;

 5 No con afecto de concupiscencia como los Gentiles que no conocen  Dios:

 6 Que ninguno oprima, ni engae en nada  su hermano; porque el Seor es 
vengador de todo esto, como ya os hemos dicho y protestado:

 7 Porque no nos ha llamado Dios  inmundicia, sino  santificacion.

 8 As que el que menosprecia, no menosprecia  hombre, sino  Dios, el cual 
tambien nos di su Espritu Santo.

 9 Mas acerca de la caridad fraterna no habeis menester que os escriba; 
porque vosotros mismos habeis aprendido de Dios que os ameis los unos  los 
otros.

 10 Y tambien lo haceis [as] con todos los hermanos que estn por toda 
Macedonia. Empero os rogamos, hermanos, que abundeis ms;

 11 Y que procureis tener quietud, y hacer vuestros negocios, y obreis de 
vuestras manos de la manera que os hemos mandado:

 12 A fin que andeis honestamente para con los extraos, y no necesiteis de 
nada.

 13 Tampoco, hermanos, queremos que ignoreis acerca de los que duermen, que 
no os entristezcais como los otros que no tienen esperanza.

 14 Porque si creemos que Jesus muri y resucit, as tambien traer Dios con 
l  los que durmieron en Jesus.

 15 Por lo cual os decimos esto en palabra del Seor: que nosotros que 
vivimos, que habrmos quedado hasta la venida del Seor, no seremos 
delanteros  los que durmieron.

 16 Porque el mismo Seor con aclamacion, con voz de arcngel, y con trompeta 
de Dios, descender del cielo; y los muertos en Cristo resucitarn primero:

 17 Luego nosotros los que vivimos, los que quedamos, juntamente con ellos 
sermos arrebatados en las nubes  recibir al Seor en el aire, y as 
estarmos siempre con el Seor.

 18 Por tanto consolos los unos  los otros en estas palabras.



CAPITULO 5.

 1 EMPERO acerca de los tiempos y de los momentos, no teneis, hermanos, 
necesidad de que yo os escriba:

 2 Porque vosotros sabeis bien, que el dia del Seor vendr as como ladron 
de noche.

 3 Que cuando dirn, Paz y seguridad, entnces vendr sobre ellos destruccion 
de repente, como los dolores  la mujer preada; y no escaparn.

 4 Mas vosotros, hermanos, no estais en tinieblas, para que aquel dia os 
sobrecoja como ladron.

 5 [Porque] todos vosotros sois hijos de luz,  hijos del dia: no somos de la 
noche, ni de las tinieblas.

 6 Por tanto, no durmamos como los dems; ntes velemos y seamos sobrios.

 7 Porque los que duermen, de noche duermen; y los que estn borrachos, de 
noche estn borrachos.

 8 Mas nosotros, que somos [hijos] del dia, estemos sobrios, vestidos de cota 
de f, y de caridad, y la esperanza de salud por yelmo.

 9 Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salud por 
nuestro Seor Jesu-Cristo;

 10 El cual muri por nosotros, para que,  que velemos,  que durmamos, 
vivamos juntamente con l.

 11 Por lo cual consolos los unos  los otros; y edificos los unos  los 
otros, as como lo haceis.

 12 Y os rogamos, hermanos, que reconozcais  los que trabajan entre 
vosotros, y os presiden en el Seor, y os amonestan:

 13 Y que los tengais en mucha estima por amor de su obra. Tened paz los unos 
con los otros.

 14 Tambien os rogamos, hermanos, que amonesteis  los que andan 
desordenadamente, que consoleis  los de poco nimo, que soporteis  los 
flacos, que seais sufridos para con todos.

 15 Mirad que ninguno d  otro mal por mal; ntes seguid lo bueno siempre 
los unos para con los otros, y para con todos.

 16 Estad siempre gozosos.

 17 Orad sin cesar.

 18 Dad gracias en todo; porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros 
en Cristo Jesus.

 19 No apagueis el Espritu.

 20 No menosprecieis las profecas.

 21 Examinadlo todo; retened lo bueno.

 22 Apartos de toda especie de mal.

 23 Y el Dios de paz os santifique en todo; para que vuestro espritu, y 
alma, y cuerpo, sea guardado entero sin reprension para la venida de nuestro 
Seor Jesu-Cristo.

 24 Fiel es el que os ha llamado; el cual tambien [lo] har.

 25 Hermanos, orad por nosotros.

 26 Saludad  todos los hermanos en sculo santo.

 27 Conjroos por el Seor, que esta carta sea leida  todos los santos 
hermanos.

 28 La gracia de nuestro Seor Jesu-Cristo [sea] con vosotros. Amen.

 La primera [epstola^]  los Tesalonicenses fu escrita de Atenas.





LA SEGUNDA EPSTOLA DEL APSTOL SAN PABLO

 LOS

TESALONICENSES.



CAPITULO 1.

 1 PABLO, y Silvano, y Timoto,  la iglesia de los Tesalonicenses [que es] 
en Dios nuestro Padre, y en el Seor Jesu-Cristo:

 2 Gracia y paz  vosotros de Dios nuestro Padre, y del Seor Jesu-Cristo.

 3 Debemos siempre dar gracias  Dios de vosotros, hermanos, como es digno, 
por cuanto vuestra f va creciendo, y la caridad de cada uno de todos 
vosotros abunda entre vosotros;

 4 Tanto, que nosotros mismos nos gloriamos de vosotros en las iglesias de 
Dios, de vuestra paciencia y f en todas vuestras persecuciones y 
tribulaciones que sufrs:

 5 Una demostracion del justo juicio de Dios, para que seais tenidos por 
dignos del reino de Dios, por el cual asimismo padeceis.

 6 Porque [es] justo para con Dios pagar con tribulacion  los que os 
atribulan:

 7 Y  vosotros, que sois atribulados, [dar] reposo con nosotros, cuando se 
manifestar el Seor Jesus del cielo con los ngeles de su potencia,

 8 Como llama de fuego, para dar el pago  los que no conocieron  Dios, ni 
obedecen al Evangelio de nuestro Seor Jesu-Cristo;

 9 Los cuales sern castigados de eterna perdicion por la presencia del 
Seor, y por la gloria de su potencia,

 10 Cuando viniere para ser glorificado en sus santos, y  hacerse admirable 
en aquel dia en todos los que creyeron: (por cuanto nuestro testimonio ha 
sido creido entre vosotros.)

 11 Por lo cual asimismo oramos siempre por vosotros, que nuestro Dios os 
tenga por dignos de [su] vocacion,  hincha de bondad todo buen intento, y  
[toda] obra de f con potencia.

 12 Para que el nombre de nuestro Seor Jesu-Cristo sea glorificado en 
vosotros, y vosotros en l, por la gracia de nuestro Dios, y del Seor Jesu-
Cristo.



CAPITULO 2.

 1 EMPERO os rogamos, hermanos, cuanto  la venida de nuestro Seor Jesu-
Cristo, y nuestro recogimiento  l,

 2 Que no os movais facilmente de vuestro sentimiento, ni os conturbeis ni 
por espritu, ni por palabra, ni por carta como nuestra, como que el dia del 
Seor este cerca.

 3 No os engae nadie en ninguna manera; porque [no vendr,] sin que venga 
ntes la apostasa, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de 
perdicion,

 4 Oponindose, y levantndose contra todo lo que se llama Dios,  que se 
adore; tanto que se asiente en el templo de Dios como Dios, hacindose 
parecer Dios.

 5 No os acordais que, cuando estaba todava con vosotros, os decia esto?

 6 Y ahora vosotros sabeis lo que [le] impide, para que  su tiempo se 
manifieste.

 7 Porque ya est obrando el misterio de iniquidad: solamente [espera] hasta 
que sea quitado de en medio el que ahora impide;

 8 Y entnces ser manifestado aquel inicuo, al cual el Seor matar con el 
espritu de su boca, y destruir con el resplandor de su venida:

 9 [A aquel inicuo] cuyo advenimiento es segun operacion de Satans, con 
grande potencia, y seales, y milagros mentirosos,

 10 Y con todo engao de iniquidad [obrando] en los que perecen; por cuanto 
no recibieron el amor de la verdad para ser salvos.

 11 Por tanto, pues, les envia Dios operacion de error, para que crean  la 
mentira;

 12 Para que sean condenados todos los que no creyeron  la verdad, ntes 
consintieron  la iniquidad.

 13 Mas nosotros debemos dar siempre gracias  Dios por vosotros, hermanos 
amados del Seor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salud, 
por la santificacion del Espritu y f de la verdad:

 14 A lo cual os llam por nuestro Evangelio, para alcanzar la gloria de 
nuestro Seor Jesu-Cristo.

 15 As que, hermanos, estad firmes, y retened la doctrina que habeis 
aprendido, sea por palabra,  por carta nuestra.

 16 Y el mismo Seor nuestro Jesu-Cristo, y Dios y Padre nuestro, el cual nos 
am, y [nos] di consolacion eterna, y buena esperanza por gracia,

 17 Consuele vuestros corazones, y os confirme en toda buena palabra y obra.



CAPITULO 3.

 1 RESTA, hermanos, que oreis por nosotros, que la palabra del Seor corra y 
sea glorificada as como entre vosotros:

 2 Y que seamos librados de hombres importunos y malos; porque no es de todos 
la f.

 3 Mas fiel es el Seor, que os confirmar y guardar de mal.

 4 Y tenemos confianza de vosotros en el Seor, que haceis y haris lo que os 
hemos mandado.

 5 Y el Seor enderece vuestros corazones en el amor de Dios, y en la 
paciencia de Cristo.

 6 Empero os denunciamos, hermanos, en el nombre de nuestro Seor Jesu-
Cristo, que os aparteis de todo hermano que anduviere fuera de rden, y no 
conforme  la doctrina que recibieron de nosotros:

 7 Porque vosotros mismos sabeis de que manera debeis imitarnos: porque no 
anduvimos desordenadamente entre vosotros,

 8 Ni comimos el pan de ninguno de balde; ntes obrando con trabajo y fatiga 
de noche y de dia, por no ser gravosos  ninguno de vosotros.

 9 No porque no tuvisemos potestad, sino por daros en nosotros un dechado, 
para que nos imitaseis.

 10 Porque aun estando con vosotros os denunciamos esto: Que si alguno no 
quisiere trabajar, tampoco coma.

 11 Porque oimos que andan algunos entre vosotros fuera de rden, no 
trabajando en nada, sino ocupados en curiosear.

 12 Y  los tales requerimos y rogamos por nuestro Seor Jesu-Cristo, que 
trabajando con reposo, coman su pan.

 13 Y vosotros, hermanos, no os canseis de hacer bien.

 14 Y si alguno no obedeciere  nuestra palabra por carta, notad al tal, y no 
os junteis con l, para que se avergence.

 15 Mas no lo tengais como  enemigo; sino amonestadle como  hermano.

 16 Y el mismo Seor de paz os d siempre paz en toda manera. El Seor [sea] 
con todos vosotros.

 17 Salud de mi mano, Pablo; que es [mi] signo en toda carta [mia.] As 
escribo.

 18 La gracia de nuestro Seor Jesu-Cristo [sea] con todos vosotros. Amen.

 La segunda [epstola] los Tesalonicenses fu escrita de Atenas.





LA PRIMERA EPSTOLA DEL APSTOL SAN PABLO



TIMOTO.



CAPITULO 1.

 1 PABLO, apstol de Jesu-Cristo por la ordenacion de Dios nuestro Salvador, 
y del Seor Jesu-Cristo, nuestra esperanza;

 2 A Timoto, verdadero hijo en la f: Gracia, misericordia y paz de Dios 
nuestro Padre, y de Cristo Jesus nuestro Seor.

 3 Como te rogu que te quedases en Efeso, cuando part para Macedonia, para 
que requirieses  algunos que no enseen diversa doctrina,

 4 Ni presten atencion  fbulas y genealogas sin trmino, que ntes 
engendran cuestiones que la edificacion de Dios, que es por f, [as te 
encargo ahora.]

 5 Pues el fin del mandamiento es la caridad [nacida] de corazon limpio y de 
buena conciencia, y de f no fingida:

 6 De lo cual distrayndose algunos, se apartaron  vanas platicas;

 7 Queriendo ser doctores de la ley, sin entender ni lo que hablan, ni lo que 
afirman.

 8 Sabemos empero que la ley [es] buena, si alguno usa de ella legtimamente;

 9 Conociendo esto, que la ley no es puesta para el justo, sino para los 
injustos, y para los desobedientes, para los impos y pecadores, para los 
malos y profanos, para los parricidas y matricidas, para los homicidas,

 10 Para los fornicarios, para los sodomitas, para los ladrones de hombres, 
para los mentirosos y perjuros; y si hay alguna otra cosa contraria  la sana 
doctrina,

 11 Segun el Evangelio de la gloria del Dios bendito, el cual  m me ha sido 
encargado.

 12 Y doy gracias al que me fortific,  Cristo Jesus nuestro Seor, de que 
me tuvo por fiel, ponindome en el ministerio;

 13 Habiendo sido ntes blasfemo, y perseguidor,  injuriador: mas fui 
recibido  misericordia, porque lo hice con ignorancia en incredulidad.

 14 Mas la gracia de nuestro Seor fu ms abundante con la f y amor que es 
en Cristo Jesus.

 15 Palabra fiel, y digna de ser recibida de todos: Que Cristo Jesus vino al 
mundo para salvar  los pecadores, de los cuales yo soy el primero;

 16 Mas por esto fu recibido  misericordia, para que Jesu-Cristo mostrase 
en m el primero toda [su] clemencia, para ejemplo de los que habian de creer 
en l para vida eterna.

 17 Por tanto al Rey de siglos, inmortal, invisible, al solo sabio Dios, 
[sea] honor y gloria por siglos de los siglos. Amen.

 18 Este mandamiento, hijo Timoto, te encargo, para que, conforme  las 
profecas pasadas de t, milites por ellas buena milicia;

 19 Manteniendo la f y buena conciencia, la cual echando de s algunos, 
hicieron naufragio en la f:

 20 De los cuales [son] Hymeno y Alejandro, que entregu  Satans, para que 
aprendan  no blasfemar.



CAPITULO 2.

 1 AMONESTO, pues, ante todas cosas, que se hagan rogativas, oraciones, 
peticiones, hacimientos de gracias, por todos los hombres;

 2 Por los reyes, y por todos los que estn en eminencia, para que vivamos 
quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad.

 3 Porque esto [es] bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador:

 4 El cual quiere que todos los hombres sean salvos, y que vengan al 
conocimiento de la verdad.

 5 Porque [hay] un Dios; asimismo un Mediador entre Dios y los hombres, Jesu-
Cristo hombre;

 6 El cual se di  s mismo [en] precio del rescate por todos, [para] 
testimonio en sus tiempos:

 7 De lo que yo soy puesto por predicador y apstol, (digo verdad en Cristo, 
no miento;) doctor de los Gentiles en fidelidad y verdad.

 8 Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos 
limpias, sin ira ni contienda.

 9 Asimismo tambien las mujeres, atavindose en hbito honesto, con vergenza 
y modestia; no con cabellos encrespados,  oro,  perlas,  vestidos 
costosos,

 10 Sino de buenas obras, como conviene  mujeres que profesan piedad.

 11 La mujer aprenda en silencio, con toda sujecion.

 12 Porque no permito  la mujer ensear, ni tomar autoridad sobre el hombre, 
sino estar en silencio.

 13 Porque Adam fu formado el primero; despues Eva.

 14 Y Adam no fu engaado; sino la mujer, siendo seducida, vino  ser 
[envuelta] en transgresion.

 15 Empero se salvar engendrando hijos, si permaneciere en la f y caridad, 
y santidad, y modestia.



CAPITULO 3.

 1 PALABRA fiel: Si alguno apetece obispado, buena obra desea.

 2 Conviene, pues, que el obispo sea irreprensible, marido de una [sola] 
mujer, solcito, templado, compuesto, hospedador, apto para ensear;

 3 No amador del vino, no heridor, no codicioso de torpes ganancias, sino 
moderado; no litigioso, ajeno de avaricia:

 4 Que gobierne bien su casa, que tenga sus hijos en sujecion con toda 
honestidad;

 5 (Porque el que no sabe gobernar su casa, cmo cuidar de la iglesia de 
Dios?)

 6 No un nefito, porque, inflndose no caiga en juicio del diablo.

 7 Tambien conviene que tenga buen testimonio de los extraos; porque no 
caiga en afrenta y en lazo del diablo.

 8 Los diconos asimismo [deben ser] honestos, no bilinges, no dados a mucho 
vino, no amadores de torpes ganancias;

 9 Que tengan el misterio de la f con limpia conciencia.

 10 Y estos tambien sean ntes probados; y as ministren, si fueren sin 
crmen.

 11 Las mujeres asimismo honestas, no detractoras, templadas, fieles en todo.

 12 Los diconos sean maridos de una [sola] mujer, que gobiernen bien sus 
hijos y sus casas.

 13 Porque los que bien ministraren, ganan para s buen grado, y mucha 
confianza en la f que [es] en Cristo Jesus.

 14 Esto te escribo con esperanza que ir presto  t:

 15 Y si no fuere tan presto, para que sepas cmo te conviene conversar en la 
casa de Dios, que es la iglesia del Dios vivo, columna y apoyo de la verdad.

 16 Y sin contradiccion, grande es el misterio de la piedad: Dios ha sido 
manifestado en carne; ha sido justificado con el Espritu; ha sido visto de 
los ngeles; ha sido predicado  los Gentiles; ha sido creido en el mundo; ha 
sido recibido en gloria.



CAPITULO 4.

 1 EMPERO el Espritu dice manifiestamente, que en los venideros tiempos 
algunos apostatarn de la fe, escuchando  espritus de error, y  doctrinas 
de demonios;

 2 Que con hipocresa hablarn mentira, teniendo cauterizada la conciencia:

 3 Que prohibirn casarse, [y mandarn] abstenerse de las viandas que Dios 
cri para que con hacimiento de gracias participasen de ellas los fieles, y 
los que han conocido la verdad.

 4 Porque todo lo que Dios cri [es] bueno, y nada hay que desechar, 
tomndose con hacimiento de gracias:

 5 Porque por la palabra de Dios, y por la oracion es santificado.

 6 Si esto propusieres  los hermanos, sers buen ministro de Jesu-Cristo, 
criado en las palabras de la f y de la buena doctrina, la cual has 
alcanzado.

 7 Mas las fbulas profanas y de viejas desecha y ejerctate para la piedad.

 8 Porque el ejercicio corporal para poco es provechoso; mas la piedad para 
todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente y de la venidera.

 9 Palabra fiel [es] esta, y digna de ser recibida de todos.

 10 Que por esto aun trabajamos y sufrimos oprobios, porque esperamos en el 
Dios viviente, el cual es Salvador de todos los hombres, mayormente de los 
que creen.

 11 Esto manda y ensea.

 12 Ninguno tenga en poco tu juventud; pero s ejemplo de los fieles en 
palabra, en conversacion, 

en caridad, en espritu, en f, en limpieza.

 13 Entretanto que voy, ocpate en leer, en exhortar, en ensear.

 14 No descuides el don que est en t, que te es dado por profeca con la 
imposicion de las manos del presbiterio.

 15 Medita estas cosas; ocpate en ellas; para que tu aprovechamiento sea 
manifiesto  todos.

 16 Ten cuidado de t mismo y de la doctrina; persiste en ello; pues haciendo 
esto,  t mismo salvars y  los que te oyeren.



CAPITULO 5.

 1 NO reprendas al anciano, sino exhrta[le] como  padre:  los mas jvenes, 
como  hermanos;

 2 A las ancianas, como  madres;  las jovencitas, como  hermanas, con toda 
pureza.

 3 Honra  las viudas que en verdad son viudas.

 4 Pero si alguna viuda tuviere hijos,  nietos, aprendan primero  gobernar 
su casa piadosamente, y  recompensar  sus padres: porque esto es lo honesto 
y agradable delante de Dios.

 5 Ahora la que en verdad es viuda y solitaria, espera en Dios, y es 
diligente en suplicaciones y oraciones noche y dia.

 6 Pero la que vive en delicias, viviendo est muerta.

 7 Denuncia pues estas cosas, para que sean sin reprension.

 8 Y si alguno no tiene cuidado de los suyos, y mayormente de los de su casa 
la f neg, y es peor que un infiel.

 9 La viuda sea puesta en [especial] clase no mnos que de sesenta aos: que 
haya sido esposa de un [solo] marido;

 10 Que tenga testimonio en buenas obras; si cri [bien sus] hijos; si ha 
ejercitado la hospitalidad; si ha lavado los pis de los santos; si ha 
socorrido  los afligidos; si ha seguido toda buena obra.

 11 Pero viudas ms jvenes no admitas; porque despues de hacerse licenciosas 
contra Cristo, 

quieren casarse:

 12 Condenadas ya, por haber falseado la primera f.

 13 Y aun tambien se acostumbran, [hechas] ociosas,  andar de casa en casa; 
y no solamente ociosas, sino tambien parleras y curiosas, hablando lo que no 
conviene.

 14 Quiero, pues, que las que son jvenes se casen, crien hijos, gobiernen la 
casa; que ninguna ocasion den al adversario para maldecir.

 15 Porque ya algunas han vuelto atrs en pos de Satans.

 16 Si algun fiel  alguna fiel tiene viudas, mantngalas, y no sea gravada 
la iglesia;  fin de que haya lo suficiente para las que de verdad son 
viudas.

 17 Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doblada 
honra; mayormente los que trabajan en predicar y ensear.

 18 Porque la escritura dice: No embozars al buey que trilla. Y: Digno [es] 
el obrero de su jornal.

 19 Contra el anciano no recibas acusacion sino con dos  tres testigos.

 20 A los que pecaren, reprndelos delante de todos, para que los otros 
tambien teman.

 21 [Te] requiero delante de Dios y del Seor Jesu-Cristo, y de sus ngeles 
escogidos, que guardes estas cosas sin perjuicio de nadie, que nada hagas 
inclinndote  la una parte.

 22 No impongas de ligero las manos  alguno, ni comuniques en pecados 
ajenos: consrvate en limpieza.

 23 No bebas de aqu adelante agua, sino usa de un poco de vino por causa del 
estmago, y de tus contnuas enfermedades.

 24 Los pecados de algunos hombres, ntes que vengan [ellos]  juicio, son 
manifiestos; mas  otros les vienen despues.

 25 Asimismo las buenas obras ntes son manifiestas; y las que son de otra 
manera, no pueden esconderse.



CAPITULO 6.

 1 TODOS los que estn debajo del yugo de servidumbre, tengan  sus seores 
por dignos de toda honra, porque no sea blasfemado el nombre del Seor y [su] 
doctrina.

 2 Y los que tienen amos fieles, no [los] tengan en mnos, por ser [sus] 
hermanos; ntes srvan[les] mejor, por cuanto son fieles y amados, [y] 
partcipes del beneficio. Esto ensea y exhorta.

 3 Si alguno ensea otra cosa, y no asiente  las sanas palabras de nuestro 
Seor Jesu-Cristo, y  la doctrina que es conforme  la piedad,

 4 Es hinchado, nada sabe, y enloquece acerca de cuestiones y contiendas de 
palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, maledicencias, malas 
sospechas,

 5 Porfas de hombres corruptos de entendimiento, y privados de la verdad, 
que tienen la piedad por granjera: aprtate de los tales.

 6 Empero grande granjera es la piedad con contentamiento.

 7 Porque nada hemos traido  este mundo, [y] sin duda nada podrmos sacar.

 8 As que teniendo sustento, y con qu cubrirnos, seamos contentos con esto.

 9 Porque los que quieren enriquecerse, caen en tentacion y lazo, y en muchas 
codicias locas y daosas, que hunden  los hombres en perdicion y muerte.

 10 Porque el amor del dinero es la raz de todos los males; el cual 
codiciando algunos, se descaminaron de la f, y fueron traspasados de muchos 
dolores.

 11 Mas t, oh hombre de Dios, huye de estas cosas; y sigue la justicia, la 
piedad, la f, la caridad, la paciencia, la mansedumbre.

 12 Pelea la buena batalla de la f, echa mano de la vida eterna,  la cual 
asimismo eres llamado, habiendo hecho buena profesion delante de muchos 
testigos.

 13 Te mando delante de Dios, que da vida  todas las cosas, y de Jesu-
Cristo, que testific la buena profesion delante de Poncio Pilato,

 14 Que guardes el mandamiento sin mcula, ni reprension, hasta la aparicion 
de nuestro Seor Jesu-Cristo;

 15 La cual  su tiempo mostrar el Bienaventurado y solo Poderoso, Rey de 
reyes, y Seor de seores;

 16 Quien solo tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible,  quien 
ninguno de los hombres ha visto, ni puede ver: al cual [sea] la honra y el 
imperio sempiterno. Amen.

 17 A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la 
esperanza en la incertidumbre de las riquezas, sino en el Dios vivo, que nos 
da todas las cosas en abundancia de que gocemos:

 18 Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, que con 
facilidad comuniquen:

 19 Atesorando para s buen fundamento para lo porvenir, que echen mano  la 
vida eterna.

 20 Oh Timoto, guarda lo que se te ha encomendado, evitando las profanas 
plticas de vanas cosas, y los argumentos de la falsamente llamada ciencia:

 21 La cual profesando algunos, fueron descaminados acerca de la f. La 
gracia [sea] contigo. Amen.

 La primera [epstola]  Timoto fu escrita de Laodica, que es metrpoli de 
la Phrygia Pacaciana.





LA SEGUNDA EPSTOLA DEL APSTOL SAN PABLO



TIMOTO.



CAPITULO 1.

 1 PABLO, apstol de Jesu-Cristo por la voluntad de Dios, segun la promesa de 
la vida, que es en Cristo Jesus,

 2 A Timoto, amado hijo, gracia, misericordia, [y] paz de Dios el Padre, y 
de Jesu-Cristo nuestro Seor.

 3 Doy gracias  Dios, al cual sirvo desde mis mayores con limpia conciencia, 
de que sin cesar tengo memoria de t en mis oraciones noche y dia;

 4 Deseando verte, acordndome de tus lgrimas, para ser lleno de gozo;

 5 Trayendo  la memoria la f no fingida que [habia] en t, la cual residi 
primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice; y estoy cierto que en t 
tambien.

 6 Por lo cual te aconsejo, que despiertes el don de Dios que est en t por 
la imposicion de mis manos.

 7 Porque no nos ha dado Dios el espritu de temor, sino [el] de fortaleza, y 
de amor, y de templanza.

 8 Por tanto no te avergences del testimonio de nuestro Seor, ni de m, 
preso [por amor] suyo; ntes se participante de los trabajos del Evangelio, 
segun la virtud de Dios,

 9 Que nos salv y llam con vocacion santa, no conforme  nuestras obras, 
mas segun el intento suyo, y [por la] gracia, la cual nos es dada en Cristo 
Jesus ntes de los tiempos de los siglos;

 10 Mas ahora es manifestada por la aparicion de nuestro Salvador Jesu-
Cristo, el cual quita la muerte, y sac  la luz la vida y la inmortalidad 
por el Evangelio;

 11 Del cual yo soy puesto predicador, y apstol, y maestro de los Gentiles.

 12 Por lo cual asimismo padezco esto: mas no me avergenzo; porque^ yo s  
quien he creido, y estoy cierto que es poderoso para guardar mi depsito para 
aquel dia.

 13 Reten la forma de las sanas palabras que de m oiste, en la f y amor que 
[es] en Cristo Jesus.

 14 Guarda el buen depsito por el Espritu Santo que habita en nosotros.

 15 [Ya] sabes esto, que me han sido contrarios todos los que son en Asia; de 
los cuales son Figello, y Hermgenes.

 16 D el Seor misericordia  la casa de Onesforo; que muchas veces me 
refriger, y no se avergonz de mi cadena:

 17 Antes estando l en Roma, me busc solcitamente, y [me] hall.

 18 Dle el Seor que halle misericordia cerca del Seor en aquel dia. Y 
cunto [nos] ayud en Efeso, t lo sabes mejor.



CAPITULO 2.

 1 PUES t, hijo mio, esfurzate en la gracia que es en Cristo Jesus.

 2 Y lo que has oido de m entre muchos testigos, esto encarga  los hombres 
fieles que sern idneos para ensear tambien  otros.

 3 T pues sufre trabajos como fiel soldado de Jesu-Cristo.

 4 Ninguno que milita se embaraza en los negocios de la vida;  fin de 
agradar  aquel que lo tom por soldado.

 5 Y aun tambien el que lidia, no es coronado si no lidiare legtimamente.

 6 El labrador para recibir los frutos, es menester que trabaje primero.

 7 Considera lo que digo; y el Seor te d entendimiento en todo.

 8 Acurdate que Jesu-Cristo, [el cual fu] de la simiente de David, resucit 
de los muertos conforme  mi Evangelio;

 9 En el que sufro trabajo, hasta las prisiones  modo de malhechor: mas la 
palabra de Dios no est presa.

 10 Por tanto todo lo sufro por amor de los escogidos, para que ellos tambien 
consigan la salud que es en Cristo Jesus con gloria eterna.

 11 [Es] palabra fiel: Que si somos muertos con l, tambien vivirmos con l:

 12 Si sufrimos, tambien reinarmos con l. Si negremos, l tambien nos 
negar:

 13 Si furemos infieles, l permanece fiel: no se puede negar  s mismo.

 14 Recurda[les] esto, protestando delante del Seor que no contiendan en 
palabras, [lo cual] para nada aprovecha, [ntes] trastorna  los oyentes.

 15 Procura con diligencia presentarte  Dios aprobado, [como] obrero que no 
tiene de que avergonzarse, que traza bien la palabra de verdad.

 16 Mas evita profanas [y] vanas parleras; porque muy adelante irn en la 
impiedad.

 17 Y la palabra de ellos carcomer como gangrena; de los cuales es Hymeno, 
y Fileto;

 18 Que se han descaminado de la verdad, diciendo que la resurreccion es ya 
hecha, y trastornan la f de algunos.

 19 Pero el fundamento de Dios est firme, teniendo este sello: Conoce el 
Seor los que son suyos; y: Aprtese de iniquidad todo aquel que invoca el 
nombre de Cristo.

 20 Mas en una casa grande, no solamente hay vasos de oro y de plata, sino 
tambien de madera y de barro; y asimismo unos para honra, y otros para 
deshonra.

 21 As que si alguno se limpiare de estas cosas, ser vaso para honra, 
santificado, y til para los usos del Seor, [y] aparejado para toda buena 
obra.

 22 Huye tambien los deseos juveniles; y sigue la justicia, la f, la 
caridad, la paz, con los que invocan al Seor de puro corazon.

 23 Empero las cuestiones necias y sin sabidura desecha, sabiendo que 
engendran contiendas.

 21 Que el siervo del Seor no debe ser litigioso, sino manso para con todos, 
apto para ensear, sufrido;

 25 Que con mansedumbre corrija  los que se oponen; si quiz Dios les d que 
se arrepientan para conocer la verdad,

 26 Y se zafen del lazo del diablo, en que estn cautivos  voluntad de l.



CAPITULO 3.

 1 ESTO tambien sepas, que en los postreros dias vendrn tiempos peligrosos:

 2 Que habr hombres amadores de s mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, 
detractores, desobedientes  los padres, ingratos, sin santidad,

 3 Sin afecto, desleales, calumniadores, destemplados, crueles, aborrecedores 
de lo bueno,

 4 Traidores, arrebatados, hinchados, amadores de los deleites ms que de 
Dios;

 5 Teniendo apariencia de piedad, mas habiendo negado la eficacia de ella: y 
 estos evita.

 6 Porque de estos son los que se entran por las casas, y llevan cautivas las 
mujercillas cargadas de pecados, llevadas de diversas concupiscencias;

 7 Que siempre aprenden, y nunca pueden acabar de llegar al conocimiento de 
la verdad.

 8 Y de la manera que Jannes y Jambres resistieron  Moiss, as tambien 
estos resisten  la verdad; hombres corruptos de entendimiento, rprobos 
acerca de la f.

 9 Mas no prevalecern; porque su insensatez ser manifiesta  todos, como 
tambien lo fu la de aquellos.

 10 Pero t has comprendido mi doctrina, instruccion, intento, f, largura de 
nimo, caridad, paciencia,

 11 Persecuciones, aflicciones, cuales me sobrevinieron en Antioquia, en 
Iconio, en Listra; cuales persecuciones he sufrido, y de todas me ha librado 
el Seor.

 12 Y tambien todos los que quieren vivir piamente en Cristo Jesus, padecern 
persecucion.

 13 Mas los malos hombres, y los engaadores, irn de mal en peor, engaando, 
y siendo engaados.

 14 Empero persiste t en lo que has aprendido, y te persuadiste, sabiendo de 
quien has aprendido;

 15 Y que desde la niez has sabido las sagradas escrituras, las cuales te 
pueden hacer sabio para la salud por la f que es en Cristo Jesus.

 16 Toda escritura inspirada divinamente, es til para ensear, para 
redargir, para corregir, para instituir en justicia,

 17 Para que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente instruido para toda 
buena obra.



CAPITULO 4.

 1 REQUIERO yo, pues, delante de Dios, y del Seor Jesu-Cristo, que ha de 
juzgar los vivos y los muertos en su manifestacion y en su reino,

 2 Que prediques la palabra; que instes  tiempo y fuera de tiempo: 
redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina.

 3 Porque vendr tiempo cuando no sufrirn la sana doctrina; ntes, teniendo 
comezon de oir, se amontonarn maestros conforme  sus concupiscencias,

 4 Y apartarn de la verdad el oido, y se volvern  las fbulas.

 5 Pero t vela en todo, soporta las aflicciones, haz la obra de evangelista, 
cumple tu ministerio;

 6 Porque yo ya estoy para ser ofrecido, y el tiempo de mi partida est 
cercano.

 7 He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la f.

 8 Por lo dems, me est guardada la corona de justicia, la cual me dar el 
Seor, juez justo, en aquel dia; y no solo  m, sino tambien  todos los que 
aman su venida.

 9 Procura venir presto  m:

 10 Porque Demas me ha desamparado, amando este siglo, y se ha ido  
Tesalnica; Crescente  Galacia; Tito  Dalmacia.

 11 Lucas solo est conmigo. Toma  Marcos, y trele contigo; porque me es 
til para el ministerio.

 12 A Tichico envi  Efeso.

 13 Trae cuando vinieres, el capote que dej en Troas en casa de Carpo; y los 
libros, mayormente los pergaminos.

 14 Alejandro el calderero me ha causado muchos males: el Seor le pague 
conforme  sus hechos.

 15 Gurdate t tambien de l; que en grande manera ha resistido  nuestras 
palabras.

 16 En mi primera defensa ninguno me ayud; ntes me desampararon todos: no 
les sea imputado.

 17 Mas el Seor me ayud, y me esforz para que por m fuese cumplida la 
predicacion, y todos los Gentiles la oyesen; y fu librado de la boca del 
leon.

 18 Y el Seor me librar de toda obra mala, y me preservar para su reino 
celestial: al cual [sea] gloria por siglos de siglos. Amen.

 19 Saluda  Prisca y  Aquila, y  la casa de Onesforo.

 20 Erasto se qued en Corinto; y  Trfimo dej enfermo en Mileto.

 21 Procura venir ntes del invierno. Eubulo te saluda, y Pudente, y Lino, y 
Claudia, y todos los hermanos.

 22 El Seor Jesu-Cristo [sea] con tu espritu. La gracia [sea] con vosotros. 
Amen.

 La segunda [epstola]  Timoto, el cual fu el primer obispo ordenado en 
Efeso, fu escrita de Roma cuando Pablo fu presentado la segunda vez  Csar 
Neron.





LA EPSTOLA DEL APSTOL SAN PABLO



TITO.



CAPITULO 1.

 1 PABLO, siervo de Dios, y apstol de Jesu-Cristo segun la f de los 
escogidos de Dios, y el conocimiento de la verdad que es segun la piedad,

 2 Para la esperanza de la vida eterna, la cual Dios, que no puede mentir, 
prometi ntes de los tiempos de los siglos,

 3 Y manifest  sus tiempos su palabra por [la] predicacion, que me es  m 
encomendada por mandamiento de nuestro Salvador Dios;

 4 A Tito, verdadero hijo en la comun f: Gracia, misericordia, y paz de Dios 
Padre, y del Seor Jesu-Cristo Salvador nuestro.

 5 Por esta causa te dej en Creta, para que corrigieses lo que falta, y 
pusieses ancianos por las villas, as como yo te mand:

 6 El que fuere sin crimen, marido de una mujer, que tenga hijos fieles, que 
no estn acusados de disolucion ,  contumaces.

 7 Porque es menester que el obispo sea sin crimen, como dispensador de Dios; 
no soberbio, no iracundo, no amador del vino, no heridor, no codicioso de 
torpes ganancias;

 8 Sino hospedador, amador de lo bueno, templado, justo, santo, continente;

 9 Retenedor de la fiel palabra que es conforme  la doctrina; para que 
tambien pueda exhortar con sana doctrina, y convencer  los que 
contradijeren.

 10 Porque hay aun muchos contumaces, habladores de vanidades, y engaadores 
de las almas, mayormente [los] que [son] de la circuncision.

 11 A los cuales es preciso tapar la boca; que trastornan casas enteras, 
enseando lo que no conviene, por torpe ganancia.

 12 Dijo uno de ellos, propio profeta de ellos: Los Cretenses, siempre 
mentirosos, malas bestias, vientres perezosos.

 13 Este testimonio es verdadero: por tanto reprndelos duramente, para que 
sean sanos en la f;

 14 No atendiendo  fabulas judicas, y  mandamientos de hombres que se 
apartan de la verdad.

 15 Todas las cosas son limpias  los limpios, mas  los contaminados  
infieles nada es limpio: ntes su alma y conciencia estn contaminadas.

 16 Profsanse conocer  Dios, mas con los hechos [lo] niegan; siendo 
abominables y rebeldes, reprobados para toda buena obra.



CAPITULO 2.

 1 EMPERO t habla lo que conviene  la sana doctrina:

 2 Que los viejos sean templados, graves, prudentes, sanos en la f, en la 
caridad, en la paciencia.

 3 Las viejas, asimismo, [se distingan] en un porte santo; no calumniadoras, 
no dadas  mucho vino, maestras de honestidad:

 4 Que enseen  las mujeres jvenes  ser prudentes,  que amen  sus 
maridos,  que amen  sus hijos,

 5 [A ser] templadas, castas, que tengan cuidado de la casa, buenas, sujetas 
 sus maridos; porque la palabra de Dios no sea blasfemada.

 6 Exhorta asimismo  los mancebos  que sean comedidos:

 7 Mostrndote en todo por ejemplo de buenas obras; en doctrina [haciendo 
ver] integridad, gravedad,

 8 Palabra sana,  irreprensible; que el adversario se avergence, no 
teniendo mal ninguno que decir de vosotros.

 9 [Exhorta]  los siervos,  que sean sujetos  sus seores, que agraden en 
todo, no respondones;

 10 No defraudando, ntes mostrando toda buena lealtad, para que adornen en 
todo la doctrina de nuestro Salvador Dios.

 11 Porque la gracia de Dios que trae salvacion  todos los hombres, se 
manifest,

 12 Ensendonos que, renunciando  la impiedad y  los deseos mundanos, 
vivamos en este siglo templada, y justa, y piamente,

 13 Esperando aquella esperanza bienaventurada, y la manifestacion gloriosa 
del gran Dios y Salvador nuestro Jesu-Cristo,

 14 Que se di  s mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad, y 
limpiar para s un pueblo propio, celoso de buenas obras.

 15 Esto habla y exhorta, y reprende con toda autoridad. Nadie te desprecie.



CAPITULO 3.

 1 AMONSTALES que se sujeten  los prncipes y potestades, que obedezcan, 
que estn prontos  toda buena obra;

 2 Que  nadie infamen, que no sean pendencieros, [sino] modestos, mostrando 
toda mansedumbre para con todos los hombres.

 3 Porque tambien ramos nosotros necios en otro tiempo, rebeldes, 
extraviados, sirviendo  concupiscencias y deleites diversos, viviendo en 
malicia y en envidia, aborrecibles, aborreciendo los unos  los otros:

 4 Mas cuando se manifest la bondad de Dios nuestro Salvador, y [su] amor 
para con los hombres,

 5 No por obras de justicia que nosotros habiamos hecho, mas por su 
misericordia nos salv por el lavacro de la regeneracion, y de la renovacion 
del Espritu Santo;

 6 El cual derram en nosotros abundantemente por Jesu-Cristo, nuestro 
Salvador,

 7 Para que, justificados por su gracia, seamos hechos herederos segun la 
esperanza de la vida eterna.

 8 Palabra fiel, y estas cosas quiero que afirmes, para que los que creen  
Dios procuren gobernarse en buenas obras. Estas cosas son buenas y tiles  
los hombres.

 9 Mas las cuestiones necias, y genealogas, y contenciones y debates acerca 
de la ley evita: porque son sin provecho y vanas.

 10 Rehusa hombre hereje, despues de una y otra amonestacion;

 11 Estando cierto que el tal es trastornado, y peca, siendo condenado de su 
propio juicio.

 12 Cuando enviare  t  Artemas   Tichico, procura venir  m  
Nicpolis; porque all he determinado invernar.

 13 A Zenas, doctor de la ley, y  Aplos envia delante, procurando que nada 
les falte.

 14 Y aprendan asimismo los nuestros  gobernarse en buenas obras para los 
usos necesarios, para que no sean sin fruto.

 15 Todos los que estn conmigo te saludan. Saluda  los que nos aman en la 
f. La gracia [sea] con todos vosotros. Amen.

 A Tito, el cual fu el primer obispo ordenado  la iglesia de los Cretenses, 
escrita de Nicpolis de Macedonia.



LA EPSTOLA DEL APSTOL SAN PABLO



FILMON.



 1 PABLO, prisionero de Jesu-Cristo, y el hermano Timoto,  Filmon amado, y 
coadjutor nuestro;

 2 Y  la amada Apphia, y  Archipo, compaero de nuestra milicia, y  la 
iglesia [que est] en tu casa:

 3 Gracia  vosotros, y paz de Dios nuestro Padre, y del Seor Jesu-Cristo.

 4 Doy gracias  mi Dios, haciendo siempre memoria de t en mis oraciones,

 5 Oyendo tu caridad, y la f que tienes en el Seor Jesus, y para con todos 
los santos,

 6 Para que la comunicacion de tu f sea eficaz en el conocimiento de todo el 
bien que [est] en vosotros por Cristo Jesus.

 7 Porque tenemos gran gozo y consolacion de tu caridad, de que por t, oh 
hermano, han sido recreadas las entraas de los santos.

 8 Por lo cual, aunque tengo mucha resolucion en Cristo para mandarte lo que 
conviene,

 9 Rugo[te] ms bien por amor, siendo tal cual [soy,] Pablo viejo, y aun 
ahora prisionero de Jesu-Cristo.

 10 Rugote por mi hijo Onsimo, que he engendrado en mis prisiones;

 11 El cual en otro tiempo te fu intil, mas ahora  t y  m [es] til:

 12 El cual [te] vuelvo  enviar: t, pues recbele como  mis entraas.

 13 Yo quisiera detenerle conmigo, para que en lugar de t me sirviese en las 
prisiones del Evangelio.

 14 Mas nada quise hacer sin tu consejo, porque tu beneficio no fuese como de 
necesidad, sino voluntario.

 15 Porque acaso por esto se ha apartado de t por [algun] tiempo; para que 
lo recibieses para siempre;

 16 No ya como siervo, ntes ms que siervo, [como] hermano amado, mayormente 
de m, pero cunto ms de t, en la carne, y en el Seor?

 17 As que, si me tienes por compaero, recbele como  m.

 18 Y si en algo te da,  te debe, pnlo  mi cuenta.

 19 Yo Pablo [lo] escrib de mi mano; yo [lo] pagar, por no decirte que aun 
 t mismo te me debes dems.

 20 S, hermano, gceme yo de t en el Seor; recrea mis entraas en el 
Seor.

 21 Te he escrito confiando en tu obediencia, sabiendo que aun hars ms de 
lo que digo.

 22 Y asimismo preprame tambien alojamiento; porque espero que por vuestras 
oraciones os tengo de ser concedido.

 23 Te saludan Epafras, mi compaero en la prision por Cristo Jesus,

 24 Marcos , Aristarco , Demas, y Lucas, mis cooperadores.

 25 La gracia de nuestro Seor Jesu-Cristo [sea] con vuestro espritu. Amen.

 A Filmon fu enviada de Roma por Onsimo siervo.





LA EPSTOLA DEL APSTOL SAN PABLO

 LOS

HEBROS.



CAPITULO 1.

 1 DIOS, habiendo hablado muchas veces, y en muchas maneras en otro tiempo  
los padres por los profetas,

 2 En estos postreros dias nos ha hablado por el Hijo, al cual constituy 
heredero de todo, por el cual asimismo hizo el universo:

 3 El cual, siendo el resplandor de gloria, y la misma imgen de su 
sustancia, y sustentando todas las cosas con la palabra de su potencia, 
habiendo hecho la purgacion de nuestros pecados por s mismo, se sent  la 
diestra de la Majestad en las alturas,

 4 Hecho tanto ms excelente que los ngeles, cuanto alcanz por herencia ms 
excelente nombre que ellos.

 5 Porque  cual de los ngeles dijo [Dios] jams: Mi Hijo eres t, hoy yo 
te he engendrado? Y otra vez Yo ser  l Padre, y l me sera  mi Hijo?

 6 Y otra vez, cuando introduce al Primognito en la tierra, dice: Y adrenle 
todos los ngeles de Dios.

 7 Y ciertamente de los ngeles dice: El que hace sus ngeles espritus, y  
sus ministros llama de fuego:

 8 Mas al Hijo: Tu trono, oh Dios, por siglo del siglo; vara de equidad la 
vara de tu reino:

 9 Has amado la justicia, y aborrecido la maldad; por lo cual te ungi Dios 
el Dios tuyo, con leo de alegra ms que  tus compaeros:

 10 Y: T, oh Seor, en el principio fundaste la tierra; y los cielos son 
obras de tus manos:

 11 Ellos perecern mas t eres permanente; y todos ellos se envejecern como 
una vestidura.

 12 Y como un vestido los envolvers, y sern mudados; empero t eres el 
mismo, y tus aos no acabarn.

 13 Pues  cul de los ngeles dijo jams: Sintate  mi diestra, hasta que 
ponga  tus enemigos por estrado de tus pis?

 14 No son todos espritus administradores, enviados para servicio  favor 
de los que sern herederos de salud?



CAPITULO 2.

 1 POR tanto es menester que con ms diligencia atendamos  las cosas que 
hemos oido, porque no nos escurramos.

 2 Porque si la palabra dicha por [el ministerio] de los ngeles fu firme, y 
toda rebelion y desobediencia recibi justa paga de retribucion,

 3 Cmo escaparmos nosotros, si tuviremos en poco una salud tan grande? La 
cual, habiendo comenzado  ser publicada por el Seor, ha sido confirmada 
hasta nosotros por los que [le] oyeron;

 4 Testificando juntamente [con ellos] Dios con seales y milagros, y 
diversas maravillas, y repartimientos del Espritu Santo segun su voluntad.

 5 Porque no sujet  los ngeles el mundo venidero, del cual hablamos.

 6 Testific empero uno, en cierto lugar, diciendo: Qu es el hombre que te 
acuerdas de l?  el hijo del hombre, que le visitas?

 7 T le hiciste un poco menor que los ngeles, coronstele de gloria y de 
honra, y pusstele sobre las obras de tus manos:

 8 Todas las cosas sujetaste debajo de sus pis. Porque en cuanto le sujet 
todas las cosas, nada dej que no sea sujeto  l. Mas aun no vemos que todas 
las cosas le sean sujetas.

 9 Empero vemos coronado de gloria y de honra, por el padecimiento de muerte, 
 aquel Jesus que es hecho un poco menor que los ngeles, para que por gracia 
de Dios gustase la muerte por todos.

 10 Porque convenia, que aquel por cuya causa [son] todas las cosas, y por el 
cual todas las cosas [subsisten,] habiendo de llevar  [su] gloria  muchos 
hijos, hiciese consumado por aflicciones al autor de la salud de ellos.

 11 Porque el que santifica y los que son santificados, de uno [son] todos: 
por lo cual no se avergenza de llamarlos hermanos,

 12 Diciendo: Anunciare  mis hermanos tu nombre, en medio de la congregacion 
te alabar.

 13 Y otra vez: Yo confiar en l. Y otra vez: H aqu yo y los hijos que me 
di Dios.

 14 As que por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, l tambien 
particip de lo mismo, para destruir por la muerte al que tenia el imperio de 
la muerte, es  saber, al diablo,

 15 Y librar  los que por el temor de la muerte estaban por toda la vida 
sujetos  servidumbre.

 16 Porque ciertamente no tom  los ngeles, sino  la simiente de Abraham 
tom.

 17 Por lo cual debia ser en todo semejante  los hermanos, para venir  ser 
misericordioso y fiel Pontfice en lo que es para con Dios, para expiar los 
pecados del pueblo.

 18 Porque en cuanto l mismo padeci, siendo tentado, es poderoso para 
[tambien] socorrer  los que son tentados.



CAPITULO 3.

 1 POR tanto, hermanos santos, participantes de la vocacion celestial, 
considerad el Apstol y Pontfice de nuestra profesion, Cristo Jesus,

 2 El cual es fiel al que le constituy, como tambien [lo fu] Moiss sobre 
toda su casa.

 3 Porque de [tanto] mayor gloria que Moiss este es estimado digno, cuanto 
tiene mayor dignidad que la casa el que la fabric.

 4 Porque toda casa es edificada de alguno: mas el que cri todas las cosas, 
[es] Dios.

 5 Y Moiss  la verdad [fu] fiel sobre toda su casa, como criado, para 
testificar lo que se habia de decir:

 6 Mas Cristo como Hijo sobre su casa; la cual casa somos nosotros, si hasta 
el cabo retuviremos firme la confianza y la gloria de la esperanza.

 7 Por lo cual, (como dice el Espritu Santo: Si oyereis hoy su voz,

 8 No endurezcais vuestros corazones como en la provocacion, en el dia de la 
tentacion en el desierto,

 9 Donde me tentaron vuestros padres; me probaron, y vieron mis obras 
cuarenta aos.

 10 A causa de lo cual me enemist con esta generacion, y dije: Siempre 
divagan ellos de corazon, y no han conocido mis caminos.

 11 Jur pues en mi ira: No entrarn en mi reposo.)

 12 Mirad, hermanos, que en ninguno de vosotros haya corazon malo de 
incredulidad para apartarse del Dios vivo:

 13 Antes exhortos los unos  los otros cada dia, entretanto que se dice 
Hoy, porque ninguno de vosotros se endurezca con engao de pecado.

 14 Porque participantes de Cristo somos hechos, con tal que conservemos 
firme hasta el fin el principio de nuestra confianza;

 15 Entretanto que se dice: Si oyereis su voz hoy, no endurezcais vuestros 
corazones, como en la provocacion.

 16 Porque algunos de los que habian salido de Egipto con Moiss, habiendo 
oido, provocaron; aunque no todos.

 17 Mas con cules estuvo enojado cuarenta aos? no [fu] con los que 
pecaron, cuyos cuerpos cayeron en el desierto?

 18 Y  quines jur que no entrarian en su reposo, sino  aquellos que no 
obedecieron?

 19 Y vemos que no pudieron entrar  causa de incredulidad.



CAPITULO 4.

 1 TEMAMOS, pues, que quedando aun la promesa de entrar en su reposo, 
aparezca alguno de vosotros haberse apartado.

 2 Porque tambien  nosotros se nos ha evangelizado como  ellos; mas no les 
aprovech el oir la palabra  los que [la] oyeron sin mezclar f.

 3 Empero entramos en el reposo los que hemos creido, de la manera que dijo: 
Como jur en mi ira, no entrarn en mi reposo; aun acabadas las obras desde 
el principio del mundo.

 4 Porque en un cierto lugar dijo as del sptimo dia: Y repos Dios de todas 
sus obras en el sptimo dia.

 5 Y otra vez aqu: No entrarn en mi reposo.

 6 As que, pues que resta que algunos han de entrar en l, y aquellos  
quienes primero fu anunciado no entraron por causa de desobediencia,

 7 Determina otra vez un cierto dia diciendo por David: Hoy, despues de tanto 
tiempo; como esta dicho: Si oyereis su voz hoy, no endurezcais vuestros 
corazones.

 8 Porque si Josu les hubiera dado el reposo, no hablaria despues de otro 
dia.

 9 Por tanto queda un reposo para el pueblo de Dios.

 10 Porque el que ha entrado en su reposo, tambien l ha reposado de sus 
obras, como Dios de las suyas.

 11 Procuremos, pues, de entrar en aquel reposo; que ninguno caiga en 
semejante ejemplo de desobediencia^.

 12 Porque la palabra de Dios [es] viva y eficaz, y ms penetrante que toda 
espada de dos filos: y que alcanza hasta partir el alma, y aun el espritu, y 
las coyunturas y tutanos; y discierne los pensamientos y las intenciones del 
corazon.

 13 Y no hay cosa criada que no sea manifiesta en su presencia; ntes todas 
las cosas [estn] desnudas y abiertas  los ojos de aquel  quien tenemos que 
dar cuenta.

 14 Por tanto teniendo un gran Pontfice, que penetr los cielos, Jesus el 
Hijo de Dios, retengamos [nuestra] profesion.

 15 Porque no tenemos un Pontfice que no se pueda compadecer de nuestras 
flaquezas; mas tentado en todo segun [nuestra] semejanza, [pero] sin pecado.

 16 Llegumonos pues confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar 
misericordia, y hallar gracia para el oportuno socorro.



CAPITULO 5.

 1 PORQUE todo pontfice tomado de entre los hombres, es constituido  favor 
de los hombres en lo que  Dios toca, para que ofrezca presentes y 
sacrificios por los pecados:

 2 Que se pueda compadecer de los ignorantes y extraviados, pues que l 
tambien est rodeado de flaqueza.

 3 Y por causa de ella debe, como por s mismo, as tambien por el pueblo, 
ofrecer por los pecados.

 4 Ni nadie toma para s la honra, sino el que es llamado de Dios, como 
Aaron.

 5 As tambien Cristo no se glorific  s mismo hacindose Pontfice, mas el 
que le dijo: T eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy.

 6 Como tambien dice en otro [lugar:] T [eres] Sacerdote eternamente, segun 
el rden de Melchisedech.

 7 El cual en los dias de su carne, ofreciendo ruegos y splicas con gran 
clamor y lgrimas al que le podia librar de muerte, fu oido por [su] 
reverencial miedo.

 8 Aunque era Hijo, por lo que padeci aprendi la obediencia;

 9 Y consumado, vino  ser causa de eterna salud  todos los que le obedecen;

 10 Nombrado de Dios Pontfice segun el rden de Melchisedech.

 11 Del cual tenemos mucho que decir, y dificultoso de declarar, por cuanto 
sois flacos para oir.

 12 Porque debiendo ser ya maestros [de otros,]  causa del tiempo, teneis 
necesidad de volver  ser enseados cules [sean] los primeros rudimentos de 
las palabras de Dios; y habeis llegado  ser [tales] que tengais necesidad de 
leche, y no de manjar slido.

 13 Que cualquiera que participa de la leche, es inhbil para la palabra de 
la justicia, porque es nio;

 14 Mas la vianda firme es para los perfectos, para los que por la costumbre 
tienen [ya] los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.



CAPITULO 6.

 1 POR tanto, dejando la palabra del comienzo en la doctrina de Cristo vamos 
adelante  la perfeccion; no echando otra vez el fundamento del 
arrepentimiento de obras muertas, y de la f en Dios,

 2 De la doctrina de bautismos, y de la imposicion de manos, y de la 
resurreccion de los muertos, y del juicio eterno:

 3 Y esto harmos,  la verdad, si Dios [lo] permitiere.

 4 Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados, y gustaron el 
don celestial, y fueron hechos partcipes del Espritu Santo,

 5 Y asimismo gustaron la buena palabra de Dios, y las virtudes del siglo 
venidero,

 6 Y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de 
nuevo para s mismos al Hijo de Dios, y exponindo[le]  vituperio.

 7 Porque la tierra que embebe el agua que muchas veces vino sobre ella, y 
produce yerba provechosa  aquellos de los cuales es labrada, recibe 
bendicion de Dios.

 8 Mas la que produce espinas y abrojos, [es] reprobada, y cercana de 
maldicion; cuyo fin [ser] el ser abrasada.

 9 Pero de vosotros, oh amados, esperamos mejores cosas, y ms cercanas  
salud, aunque hablamos as.

 10 Porque Dios no [es] injusto, para olvidar vuestra obra y el trabajo de 
amor que habeis mostrado  su nombre, habiendo asistido y asistiendo [aun]  
los santos.

 11 Mas deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el 
cabo, para cumplimiento de [su] esperanza;

 12 Que no os hagais perezosos, mas imitadores de aquellos que por la f y la 
paciencia heredarn las promesas.

 13 Porque prometiendo Dios  Abraham, no pudiendo jurar por otro mayor, jur 
por s mismo,

 14 Diciendo: De cierto te bendecir bendiciendo; y multiplicando, te 
multiplicar.

 15 Y as, esperando con largura de nimo, alcanz la promesa.

 16 Porque los hombres ciertamente por el mayor [que ellos] juran: y el fin 
de todas sus controversias es el juramento para confirmacion.

 17 Por lo cual, queriendo Dios mostrar mas abundantemente  los herederos de 
la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento;

 18 Para que por dos cosas inmutables, en las cuales [es] imposible que Dios 
mienta, tengamos un fortsimo consuelo, los que nos acogemos  trabarnos de 
la esperanza propuesta:

 19 La cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que entra hasta 
dentro del velo;

 20 Donde entr por nosotros [nuestro] precursor Jesus, hecho Pontfice 
eternalmente segun el, rden de Melchisedech.



CAPITULO 7.

 1 PORQUE este Melchisedech, rey de Salem, sacerdote del Dios Altsimo, el 
cual sali  recibir  Abraham que volvia de la derrota de los reyes, y le 
bendijo,

 2 Al cual asimismo di Abraham los diezmos de todo, primeramente l se 
interpreta Rey de justicia; y luego tambien Rey de Salem, que es, Rey de paz:

 3 Sin padre, sin madre, sin linaje; que ni tiene principio de dias, ni fin 
de vida, mas hecho semejante al Hijo de Dios, permanece sacerdote para 
siempre.

 4 Mirad pues cuan grande [fuera] este, al cual aun Abraham el patriarca di 
diezmos de los despojos.

 5 Y ciertamente los que de los hijos de Lev toman el sacerdocio, tienen 
mandamiento de tomar del pueblo los diezmos segun la ley, es  saber, de sus 
hermanos, aunque tambien hayan salido de los lomos de Abraham.

 6 Mas aquel cuya genealoga no es contada de ellos, tom de Abraham los 
diezmos, y bendijo al que tenia las promesas.

 7 Y sin contradiccion alguna lo que es mnos es bendecido de lo que es ms.

 8 Y aqu ciertamente los hombres mortales toman los diezmos; mas all aquel 
del cual est dado testimonio que vive.

 9 Y, por decir as, en Abraham fu diezmado tambien Lev, que recibe los 
diezmos;

 10 Porque aun estaba [Lev] en los lomos de [su] padre cuando Melchisedech 
le sali al encuentro.

 11 Pues si la perfeccion era por el sacerdocio Levtico (porque debajo de l 
recibi el pueblo la ley) qu necesidad [habia] aun de que se levantase otro 
sacerdote segun el rden de Melchisedech, y que no fuese llamado segun el 
rden de Aaron?

 12 Pues mudado el sacerdocio, necesario es que se haga tambien mudanza de la 
ley.

 13 Porque [aquel] del cual esto se dice, de otra tribu es, de la cual nadie 
asisti al altar.

 14 Porque notorio [es] que el Seor nuestro naci de la tribu de Jud, sobre 
cuya tribu nada habl Moiss tocante al sacerdocio.

 15 Y aun ms manifiesto es, si  semejanza de Melchisedech se levanta otro 
sacerdote,

 16 El cual no es hecho conforme  la ley del mandamiento carnal, sino segun 
la virtud de vida indisoluble;

 17 Pues [as] da [Dios] testimonio [de ello:] T [eres] Sacerdote para 
siempre segun el rden de Melchisedech.

 18 El mandamiento precedente cierto se abroga por su flaqueza  inutilidad:

 19 Porque nada perfeccion la ley; mas [hzolo] la introduccion de mejor 
esperanza, por la cual nos acercamos  Dios.

 20 Y por cuanto no [fu] sin juramento;

 21 (Porque los otros cierto sin juramento fueron hechos sacerdotes; mas 
este, con juramento por el que le dijo: Jur el Seor, y no se arrepentir: 
T eres sacerdote eternamente segun el rden de Melchisedech:)

 22 Tanto de mejor testamento es hecho fiador Jesus.

 23 Y los otros cierto fueron muchos sacerdotes, en cuanto por la muerte no 
podian permanecer:

 24 Mas este, por cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdocio 
inmutable:

 25 Por lo cual puede tambien salvar eternamente  los que por l se allegan 
 Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.

 26 Porque tal Pontfice nos convenia [tener:] santo, inocente, limpio, 
apartado de los pecadores, y hecho mas sublime que los cielos:

 27 Que no tiene necesidad cada dia, como los [otros] sacerdotes, de ofrecer 
primero sacrificios por sus pecados, y luego por los del pueblo: porque esto 
[lo] hizo una sola vez, ofrecindose  s mismo.

 28 Porque la ley constituye sacerdotes hombres flacos; mas la palabra del 
juramento, despues de la ley, [constituye] al Hijo hecho perfecto para 
siempre.



CAPITULO 8.

 1 AS que la suma acerca de lo dicho [es:] Tenemos tal Pontfice que se 
asent  la diestra del trono de la Majestad en los cielos;

 2 Ministro del santuario, y de aquel verdadero tabernculo que el Seor 
asent, y no el hombre.

 3 Porque todo pontfice es puesto para ofrecer presentes y sacrificios; por 
lo cual [es] necesario que tambien este tuviese algo que ofrecer.

 4 As que si estuviese sobre la tierra, ni aun seria sacerdote, habiendo aun 
los [otros] sacerdotes que ofrecen los presentes segun la ley;

 5 Los cuales sirven de bosquejo y sombra de las cosas celestiales, como fu 
respondido  Moiss cuando habia de acabar el tabernculo: Mira, dice, haz 
todas las cosas conforme al dechado que te ha sido mostrado en el monte.

 6 Mas ahora [tanto] mejor ministerio es el suyo, cuanto es Mediador de un 
mejor pacto, el cual ha sido formado sobre mejores promesas.

 7 Porque si aquel primero fuera sin falta, cierto no se hubiera procurado 
lugar de segundo.

 8 Porque reprendindolos dice: H aqu, vienen dias, dice el Seor, y 
consumar para con la casa de Israel y para con la casa de Jud un nuevo 
pacto;

 9 No como el pacto que hice con sus padres el dia que los tom por la mano 
para sacarlos de la tierra de Egipto: porque ellos no permanecieron en mi 
pacto, y yo los menospreci, dice el Seor.

 10 Por lo cual este es el pacto que ordenar  la casa de Israel despues de 
aquellos dias, dice el Seor: Dar mis leyes en el alma de ellos, y sobre el 
corazon de ellos las escribir: y ser  ellos por Dios, y ellos me sern  
m por pueblo:

 11 Y ninguno ensear  su prjimo, ni ninguno  su hermano, diciendo: 
Conoce al Seor; porque todos me conocern, desde el menor de ellos hasta el 
mayor.

 12 Porque ser propicio  sus injusticias, y de sus pecados, y de sus 
iniquidades no me acordar ms.

 13 Diciendo Nuevo [pacto,] di por viejo al primero y lo que es dado por 
viejo y se envejece, cerca est de desvanecerse.



CAPITULO 9.

 1 TENIA empero tambien el primer [pacto] reglamentos del culto, y [su] 
santuario mundano.

 2 Porque el tabernculo fu hecho: el primero en que [estaban] las lmparas, 
y la mesa, y los panes de la proposicion; lo que llaman el santuario.

 3 Tras el segundo velo [estaba] el tabernculo, que llaman el lugar 
santsimo;

 4 El cual tenia un incensario de oro y el arca del pacto cubierta de todas 
partes alrededor de oro; en la que [estaba] una urna de oro que contenia el 
man, y la vara de Aaron que reverdeci, y las tablas del pacto;

 5 Y sobre ella los querubines de gloria que cubrian el propiciatorio, de las 
cuales cosas no se puede ahora hablar en particular.

 6 Y estas cosas as ordenadas, en el primer tabernculo siempre entraban los 
sacerdotes para hacer los oficios del culto;

 7 Mas en el segundo, solo el pontfice una vez en el ao; no sin sangre, la 
cual ofrece por s mismo, y [por] los pecados de ignorancia del pueblo:

 8 Dando en esto  entender el Espritu Santo, que aun no estaba descubierto 
el camino para el [verdadero] santuario, entretanto que el primer tabernculo 
estuviese en pi.

 9 Lo cual [era] figura de aquel tiempo presente, en el cual se ofrecian 
presentes y sacrificios que no podian hacer perfecto, cuanto  la conciencia, 
al que servia [con ellos;]

 10 [Consistiendo] solo en viandas y bebidas, y en diversos lavamientos, y 
ordenanzas acerca de la carne, impuestas hasta el tiempo de la correccion.

 11 Mas estando ya presente Cristo, Pontfice de los bienes que habian de 
venir, por [otro] ms amplio y ms perfecto tabernculo, no hecho de manos, 
es  saber, no de esta creacion;

 12 Y no por sangre de machos cabros ni de becerros, mas por su propia 
sangre entr una sola vez en el santuario, habiendo obtenido [para nosotros] 
eterna redencion.

 13 Porque si la sangre de los toros y de los machos cabros, y la ceniza de 
la becerra, rociada  los inmundos, santifica para la purificacion de la 
carne,

 14 Cunto ms la sangre de Cristo, el cual por el Espritu eterno se 
ofreci  s mismo sin mancha  Dios, limpiar vuestras conciencias de las 
obras de muerte para que sirvais al Dios vivo?

 15 As que por eso es Mediador del nuevo testamento, para que interviniendo 
muerte para la remision de las rebeliones [que habia] bajo del primer 
testamento, los que son llamados reciban la promesa de la herencia eterna.

 16 Porque donde [hay] testamento, necesario es que intervenga muerte del 
testador.

 17 Porque el testamento con la muerte es confirmado: de otra manera no es 
vlido entretanto que el testador vive.

 18 De donde [vino] que ni aun el primero fu consagrado sin sangre.

 19 Porque habiendo leido Moiss todos los mandamientos de la ley  todo el 
pueblo, tomando la sangre de los becerros y de los machos cabros, con agua, 
y lana de grana,  hisopo, roci al mismo libro, y tambien  todo el pueblo.

 20 Diciendo: Esta es la sangre del testamento que Dios os ha mandado.

 21 Y adems de esto roci tambien con la sangre el tabernculo, y todos los 
vasos del ministerio.

 22 Y casi todo es purificado segun la ley con sangre; y sin derramamiento de 
sangre no se hace remision.

 23 Fu pues necesario que las figuras de las cosas celestiales fuesen 
purificadas con estas cosas; empero las mismas cosas celestiales con mejores 
sacrificios que estos.

 24 Porque no entr Cristo en el santuario hecho de mano, figura del 
verdadero, sino en el mismo cielo para presentarse ahora por nosotros en la 
presencia de Dios.

 25 Y no para ofrecerse muchas veces  s mismo, como entra el pontfice en 
el santuario cada ao con sangre ajena;

 26 De otra manera fuera necesario que hubiera padecido muchas veces desde el 
principio del mundo: mas ahora una vez en la consumacion de los siglos, para 
deshacimiento del pecado, se presento por el sacrificio de s mismo.

 27 Y de la manera que est establecido  los hombres que mueran una vez, y 
despues el juicio,

 28 As tambien Cristo fu ofrecido una vez para agotar los pecados de 
muchos; y la segunda vez sin pecado ser visto de los que lo esperan para 
salud.



CAPITULO 10.

 1 PORQUE la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imgen 
misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que ofrecen 
continuamente cada ao, hacer perfectos  los que se allegan.

 2 De otra manera cesarian de ofrecerse; porque los que tributan [este] 
culto, limpios de una vez, no tendrian mas conciencia de pecado.

 3 Empero en estos [sacrificios] cada ao se hace [la misma] conmemoracion de 
los pecados.

 4 Porque la sangre de los toros y de los machos cabros no puede quitar los 
pecados.

 5 Por lo cual, entrando en el mundo, dice: Sacrificio y presente no 
quisiste; mas me apropiaste cuerpo:

 6 Holocaustos y [expiaciones] por el pecado no te agradaron.

 7 Entnces dije: Hme aqu (en la cabecera del libro esta escrito de m) 
para que haga, oh Dios, tu voluntad.

 8 Diciendo arriba: Sacrificio y presente, y holocaustos, y [expiaciones] por 
el pecado, no quisiste, ni te agradaron, las cuales cosas se ofrecen segun la 
ley,

 9 Entnces dijo: Hme aqu para que haga, oh Dios, tu voluntad. Quita lo 
primero, para establecer lo postrero.

 10 En la cual voluntad somos santificados por la ofrenda del cuerpo de Jesu-
Cristo [hecha] una [sola] vez.

 11 As que todo sacerdote se presenta cada dia ministrando y ofreciendo 
muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados:

 12 Pero este, habiendo ofrecido por los pecados un [solo] sacrificio para 
siempre, est sentado  la diestra de Dios,

 13 Esperando lo que resta, hasta que sus enemigos sean puestos por estrado 
de sus pis.

 14 Porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre  los 
santificados.

 15 Y atestguanos lo mismo el Espritu Santo; que despues que dijo:

 16 Y este es el pacto que har con ellos despues de aquellos dias, dice el 
Seor: Dar mis leyes en sus corazones y en sus almas las escribir;

 17 Y nunca ms me acordar de sus pecados  iniquidades.

 18 Pues donde hay remision de estos, no hay ms ofrenda por pecado.

 19 As que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el santuario por la 
sangre de Jesu-Cristo,

 20 Por el camino que l nos consagr nuevo, y vivo; por el velo, esto es, 
por su carne:

 21 Y [teniendo] un Gran Sacerdote sobre la casa de Dios,

 22 Llegumonos con corazn verdadero, en llena certidumbre de f, 
purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua 
limpia.

 23 Mantengamos firme la profesion de nuestra f, sin fluctuar, (que fiel es 
el que prometi;)

 24 Y considermonos los unos  los otros para provocarnos al amor, y  las 
buenas obras:

 25 No dejando nuestra congregacion, como algunos tienen por costumbre mas 
exhortndonos; y tanto ms, cuanto veis que aquel dia se acerca.

 26 Porque si pecremos voluntariamente despues de haber recibido el 
conocimiento de la verdad, ya no queda sacrificio por el pecado,

 27 Sino una horrenda esperanza de juicio, y hervor de fuego que ha de 
devorar  los adversarios.

 28 El que menospreciare la ley de Moiss, por el testimonio de dos  de tres 
testigos muere sin ninguna misericordia:

 29 Cunto pensais que ser ms digno de mayor castigo el que hollare al 
Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del testamento, en la cual fu 
santificado,  hiciere afrenta al Espritu de gracia?

 30 Sabemos [quien es] el que dijo: Mia es la venganza, yo dar el pago, dice 
el Seor. Y otra vez: El Seor juzgar su pueblo.

 31 Horrenda cosa es caer en las manos del Dios vivo.

 32 Empero traed  la memoria los dias pasados, en los cuales, despues de 
haber sido iluminados, sufristeis gran combate de aflicciones:

 33 Por una parte, ciertamente, con vituperios y tribulaciones fuisteis 
hechos espectculo; y por otra parte hechos compaeros de los que estaban en 
tal estado.

 34 Porque de mis prisiones tambien os resentisteis conmigo, y el robo de 
vuestros bienes padecisteis con gozo, conociendo que teneis en vosotros una 
mejor sustancia en los cielos, y que permanece.

 35 No perdais pues vuestra confianza, que tiene grande remuneracion de 
galardon:

 36 Porque la paciencia os es necesaria; para que, habiendo hecho la voluntad 
de Dios, obtengais la promesa.

 37 Porque aun un poquito, y el que ha de venir vendr, y no tardar.

 38 Ahora el justo vivir por f; mas si se retirare, no agradar  mi alma.

 39 Pero nosotros no somos tales que nos retiremos para perdicion, sino 
fieles para ganancia del alma.



CAPITULO 11.

 1 ES pues la f la sustancia de las cosas que se esperan, la demostracion de 
las cosas que no se ven.

 2 Porque por ella alcanzaron testimonio los antiguos.

 3 Por la f entendemos haber sido compuestos los siglos por la palabra de 
Dios, siendo hecho lo que se ve de lo que no se veia.

 4 Por la f Abel ofreci  Dios mayor sacrificio que Cain, por la cual 
alcanz testimonio de que era justo, dando Dios testimonio  sus presentes; y 
difunto, aun habla por ella.

 5 Por la f Enoc fu traspuesto para no ver muerte, y no fu hallado, porque 
lo traspuso Dios. Y ntes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber 
agradado  Dios.

 6 Empero sin f es imposible agradar  Dios; porque es menester que el que  
Dios se allega, crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.

 7 Por la f No, habiendo recibido respuesta de cosas que aun no se veian, 
con temor aparej el arca en que su casa se salvase: por la cual [f] conden 
al mundo, y fu hecho heredero de la justicia que es por la f.

 8 Por la f Abraham, siendo llamado, obedeci para salir al lugar que habia 
de recibir por heredad; y sali sin saber donde iba.

 9 Por f habit en la tierra prometida como en [tierra] ajena, morando en 
cabaas con Isaac y Jacob, herederos juntamente de la misma promesa:

 10 Porque esperaba ciudad con fundamentos, el artfice y hacedor de la cual 
es Dios.

 11 Por la f tambien la misma Sara, siendo estril, recibi fuerza para 
concebir simiente; y pari aun fuera del tiempo de la edad, porque crey ser 
fiel el que [lo] habia prometido.

 12 Por lo cual tambien, de uno, y ese ya amortecido, salieron como las 
estrellas del cielo en multitud, y como la arena innumerable que est  la 
orilla de la mar.

 13 Conforme  la f murieron todos estos sin haber recibido las promesas, 
sino mirndolas de ljos, y creyndolas, y saludndolas; y confesando que 
eran peregrinos y advenedizos sobre la tierra.

 14 Porque los que esto dicen, claramente dan  entender que buscan una 
patria.

 15 Que si se acordaran de aquella de donde salieron, cierto tenian tiempo 
para volverse:

 16 Empero deseaban la mejor, es  saber, la celestial; por lo cual Dios no 
se avergenza de llamarse Dios de ellos; porque les habia aparejado ciudad.

 17 Por f ofreci Abraham  Isaac, cuando fu probado; y ofrecia al 
unignito el que habia recibido las promesas.

 18 Habindole sido dicho: En Isaac te ser llamada simiente:

 19 Pensando que aun de los muertos [es] Dios poderoso para levantar; de 
donde tambien lo volvi  recibir por figura.

 20 Por f bendijo Isaac  Jacob y  Esa respecto  cosas que habian de ser.

 21 Por f Jacob, murindose, bendijo  cada uno de los hijos de Jos; y 
ador [estribando] sobre la 

punta de su bordon.

 22 Por f Jos murindose, se acord de la partida de los hijos de Israel: y 
di mandamiento acerca de sus huesos.

 23 Por f Moiss, nacido, fu escondido de sus padres por tres meses, porque 
lo vieron hermoso nio, y no temieron el mandamiento del rey.

 24 Por f Moiss, hecho ya grande, rehus ser llamado hijo de la hija de 
Pharaon;

 25 Escogiendo ntes ser afligido con el pueblo de Dios, que gozar de 
comodidades temporales de pecado:

 26 Teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de 
los Egipcios; porque miraba  la remuneracion.

 27 Por f dej  Egipto no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como 
viendo al invisible.

 28 Por f celebr la Pascua y el derramamiento de la sangre, para que el que 
mataba los primognitos, no les tocase.

 29 Por f pasaron el mar Bermejo como por tierra seca; lo cual probando los 
Egipcios, fueron sumergidos.

 30 Por f cayeron los muros de Jeric con rodearlos siete dias.

 31 Por f Rahab la ramera no pereci juntamente con los incrdulos, habiendo 
recibido los espas con paz.

 32 Y qu mas digo, porque el tiempo me faltar contando de Gedeon, de 
Barac, de Samson, de Jepht, de David, de Samuel, y de los profetas;

 33 Que por f ganaron reinos, obraron justicia, alcanzaron promesas, taparon 
las bocas de leones

 34 Apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de cuchillo, convalecieron de 
enfermedades, fueron hechos fuertes en batallas, trastornaron campos de 
[enemigos] extraos.

 35 las mujeres recibieron sus muertos por resurreccion: unos fueron 
estirados, no aceptando el rescate para ganar mejor resurreccion:

 36 Otros experimentaron vituperios y azotes; y  ms de esto prisiones y 
crceles:

 37 Fueron apedreados, aserrados, tentados, muertos  cuchillo; anduvieron de 
ac para all [cubiertos] de pieles de ovejas y de cabras, pobres, 
angustiados, maltratados;

 38 De los cuales el mundo no era digno: perdidos por los desiertos, por los 
montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra.

 39 Y todos estos, aprobados por testimonio de la f, no recibieron la 
promesa:

 40 Proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen 
perfeccionados sin nosotros.



CAPITULO 12.

 1 POR tanto nosotros tambien, teniendo en derredor nuestro una tan grande 
nube de testigos, dejando todo el peso del pecado que nos rodea, corramos con 
paciencia la carrera que nos es propuesta,

 2 Puestos los ojos en el autor y consumador de la fe, [en] Jesus; el cual, 
habindole sido propuesto gozo, sufri la cruz, menospreciando la vergenza, 
y sentse  la diestra del trono de Dios.

 3 Reducid pues  vuestro pensamiento  aquel que sufri tal contradiccion de 
pecadores contra s mismo, porque no os fatigueis en vuestros nimos 
desmayando.

 4 Que aun no habeis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado;

 5 Y estais ya olvidados de la exhortacion que como con hijos habla con 
vosotros, [diciendo:] Hijo mio, no menosprecies el castigo del Seor, ni 
desmayes cuando eres de l reprendido:

 6 Porque el Seor al que ama castiga, y azota  cualquiera que recibe por 
hijo.

 7 Si sufrs el castigo, Dios se os presenta como  hijos; porque qu hijo 
es [aquel]  quien el padre no castiga?

 8 Mas si estais fuera del castigo, del cual todos [los hijos] han sido 
hechos participantes, luego sois bastardos, y no hijos.

 9 Por otra parte, tuvimos por castigadores  los padres de nuestra carne, y 
los reverencibamos; por qu no obedecermos mucho mejor al Padre de los 
espritus, y vivirmos?

 10 Y aquellos,  la verdad por pocos dias nos castigaban como  ellos les 
parecia; mas este para lo que [nos] es provechoso, para que recibamos su 
santificacion.

 11 Es verdad que ningun castigo al presente parece^ ser [causa] de gozo, 
sino de tristeza; mas despues da fruto apacible de justicia  los que en el 
son ejercitados.

 12 Por lo cual alzad las manos caidas, y las rodillas paralizadas;

 13 Y haced derechos pasos  vuestros pis, porque lo [que es] cojo no salga 
fuera de camino; ntes sea sanado.

 14 Seguid la paz con todos y la santidad, sin la cual nadie vera al Seor:

 15 Mirando bien que ninguno se aparte de la gracia de Dios, que ninguna raz 
de amargura brotando [os] impida, y por ella muchos sean contaminados;

 16 Que ninguno sea fornicario,  profano, como Esa, que por una vianda 
vendi su primogenitura.

 17 Porque ya sabeis que aun despues deseando heredar la bendicion, fu 
reprobado; que no hall lugar de arrepentimiento, aunque la procur con 
lgrimas.

 18 Porque no os habeis llegado al monte que se podia tocar, y al fuego 
encendido, y al turbion, y  la oscuridad, y  la tempestad,

 19 Y al sonido de la trompeta, y  la voz de las palabras, la cual los que 
la oyeron rogaron que no se les hablase ms:

 20 (Porque no podian tolerar lo que se mandaba: Si bestia tocare al monte, 
ser apedreada,  pasada con dardo:

 21 Y tan terrible cosa era lo que se veia, que Moiss dijo: Estoy asombrado 
y temblando:)

 22 Mas os habeis llegado al monte de Sion, y  la ciudad del Dios vivo, 
Jerusalem la celestial, y  la compaa de muchos millares de ngeles,

 23 Y  la congregacion de los primognitos que estn alistados en los 
cielos, y  Dios, el Juez de todos, y  los espritus de los justos, [ya] 
perfectos;

 24 Y  Jesus, el Mediador del nuevo testamento; y  la sangre del 
esparcimiento que habla mejor que [la de] Abel.

 25 Mirad que no desecheis al que habla. Porque si aquellos no escaparon que 
desecharon al que hablaba en la tierra, mucho mnos [escaparmos] nosotros, 
si desechremos al que [nos] habla de los cielos:

 26 La voz del cual entnces conmovi la tierra; mas ahora ha denunciado 
diciendo: Aun una vez, y yo conmover no solamente la tierra, mas aun el 
cielo.

 27 Y este [decir:] Aun una vez, declara la mudanza de las cosas movibles, 
como de cosas hechas, para que queden las que son firmes.

 28 As que tomando el reino inmvil, retengamos la gracia por la cual 
sirvamos  Dios agradndole con temor y reverencia.

 29 Porque nuestro Dios [es] fuego consumidor.



CAPITULO 13.

 1 PERMANEZCA el amor fraternal.

 2 No olvideis la hospitalidad; porque por esta algunos, sin saberlo, 
hospedaron ngeles.

 3 Acordos de los presos, como presos juntamente con ellos; y de los 
afligidos, como que tambien vosotros mismos sois del cuerpo.

 4 Honroso [es] en todos el matrimonio, y el lecho [conyugal] sin mancilla; 
mas  los fornicarios y  los adlteros juzgar Dios.

 5 Sean las costumbres [vuestras] sin avaricia; contentos de lo presente; 
porque l dijo: No te desamparar, ni te dejar:

 6 De tal manera que digamos confiadamente: El Seor [es] mi ayudador; no 
temer lo que me har el hombre.

 7 Acordos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; la f 
de los cuales imitad, considerando cul haya sido el xito de su conducta.

 8 Jesu-Cristo [es] el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.

 9 No seais llevados de ac para all por doctrinas diversas y extraas; 
porque buena cosa es afirmar el corazon en la gracia, no en viandas, que 
nunca aprovecharon  los que anduvieron en ellas.

 10 Tenemos un altar, del cual no tienen facultad de comer los que sirven al 
tabernculo.

 11 Porque los cuerpos de aquellos animales, la sangre de los cuales es 
metida por el pecado en el santuario por el pontfice, son quemados fuera del 
real.

 12 Por lo cual tambien Jesus, para santificar el pueblo por su propia 
sangre, padeci fuera de la puerta.

 13 Salgamos pues  l fuera del real llevando su vituperio.

 14 Porque no tenemos aqu ciudad permanente, mas buscamos la por venir.

 15 As que ofrezcamos por medio de l  Dios siempre sacrificio de alabanza, 
es  saber, fruto de labios que confiesen  su nombre.

 16 Y de hacer bien y de la comunicacion no os olvideis: porque de tales 
sacrificios se agrada Dios.

 17 Obedeced  vuestros pastores, y sujetos  ellos; porque ellos velan por 
vuestras almas, como aquellos que han de dar cuenta, para que lo hagan con 
alegra, y no gimiendo, porque esto no os es til.

 18 Orad por nosotros: porque confiamos que tenemos buena conciencia, 
deseando conversar bien en todo.

 19 Y ms os ruego que lo hagais as, para que [yo] os sea ms presto 
restituido.

 20 Y el Dios de paz que sac de los muertos  nuestro Seor Jesu-Cristo, el 
Gran Pastor de las ovejas, por la sangre del testamento eterno,

 21 Os haga aptos en toda obra buena para que hagais su voluntad, haciendo l 
en vosotros lo que es agradable delante de el por Jesu-Cristo, al cual [sea] 
gloria por siglos de siglos. Amen.

 22 Empero os ruego, hermanos, que soporteis [esta] palabra de exhortacion; 
porque os he escrito en breve.

 23 Sabed que [nuestro] hermano Timoto est suelto, con el cual, si viniere 
ms presto, os [ir]  ver.

 24 Saludad  todos vuestros pastores y  todos los santos. Los de Italia os 
saludan.

 25 La gracia sea con todos vosotros. Amen.

 Fu escrita  los Hebros desde Italia con Timoto.





LA EPSTOLA UNIVERSAL DE SANTIAGO.



CAPITULO 1.

 1 JACOBO, siervo de Dios y del Seor Jesu-Cristo,  las doce tribus que 
estn esparcidas, salud.

 2 Hermanos mios, tened por sumo gozo cuando cayereis en diversas 
tentaciones;

 3 Sabiendo que la prueba de vuestra f obra paciencia.

 4 Mas tenga la paciencia perfecta [su] obra, para que seais perfectos y 
cabales, sin faltar en alguna cosa.

 5 Y si alguno de vosotros tiene falta de sabidura, demndela  Dios, el 
cual da  todos abundantemente, y no zahiere; y le ser dada.

 6 Pero pida en f, no dudando nada: porque el que duda, es semejante  la 
onda del mar, que es movida del viento, y echada de una parte  otra.

 7 No piense pues el tal hombre que recibir ninguna cosa del Seor.

 8 El hombre de doblado nimo es inconstante en todos sus caminos.

 9 El hermano que es de baja suerte glorese en su alteza:

 10 Mas el que es rico, en su bajeza: porque l se pasar como la flor de la 
yerba.

 11 Porque salido el sol con ardor, la yerba se sec, y su flor se cay, y 
pereci su hermosa apariencia: as tambien se marchitar el rico en todos sus 
caminos.

 12 Bienaventurado el varon que sufre la tentacion; porque cuando fuere 
probado, recibir la corona de vida, que Dios ha prometido  los que le amen.

 13 Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de Dios; porque Dios no 
puede ser tentado de los malos, ni l tienta  alguno;

 14 Sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es 
atraido, y cebado.

 15 Y la concupiscencia, despues que ha concebido, pare al pecado; y el 
pecado, siendo cumplido, engendra muerte.

 16 Amados hermanos mios, no erreis.

 17 Toda buena ddiva, y todo don perfecto es de lo alto, que desciende del 
Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variacion.

 18 l de su voluntad nos ha engendrado por la palabra de verdad, para que 
seamos primicias de sus criaturas.

 19 Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oir, tardo 
para hablar, tardo para airarse:

 20 Porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios.

 21 Por lo cual dejando toda inmundicia, y superfluidad de malicia, recibid 
con mansedumbre la palabra ingerida [en vosotros,] la cual puede hacer salvas 
vuestras almas.

 22 Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engaandoos 
 vosotros mismos.

 23 Porque si alguno oye la palabra, y no la pone por obra, este tal es 
semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural:

 24 Porque l se consider  s mismo y se fu, y luego se olvid que tal 
era.

 25 Mas el que hubiese mirado atentamente en la perfecta ley [que es] la de 
la libertad, y perseverado [en ella,] no siendo oidor olvidadizo, sino 
hacedor de la obra, este tal ser bienaventurado en su hecho.

 26 Si alguno piensa ser religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, 
sino engaando su corazon, la religion del tal es vana.

 27 La religion pura y sin mcula delante de Dios y Padre es esta: Visitar 
los hurfanos y las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha de 
este mundo.



CAPITULO 2.

 1 HERMANOS mios, no tengais la f de nuestro Seor Jesu-Cristo glorioso en 
acepcion de personas.

 2 Porque si en vuestra congregacion entra un hombre con anillo de oro, y de 
preciosa ropa, y tambien entra un pobre con vestidura vil,

 3 Y tuviereis respeto al que trae la vestidura preciosa, y le dijereis: 
Sintate t aqu en buen lugar: y dijereis al pobre: Estte t all en pi;  
sintate aqu debajo de mi estrado:

 4 No juzgais en vosotros mismos, y vens  ser jueces de pensamientos 
malos?

 5 Hermanos mios amados, oid: No ha elegido Dios los pobres de este mundo, 
ricos en f, y herederos del reino que ha prometido  los que le amen?

 6 Mas vosotros habeis afrentado al pobre. No os oprimen los ricos, y os 
arrastran  los juzgados?

 7 No blasfeman ellos el buen nombre que [fu] invocado sobre vosotros?

 8 Si en verdad cumpls vosotros la ley real conforme  la escritura: Amaras 
 tu prjimo como  t mismo; bien haceis:

 9 Mas si haceis acepcion de personas, cometeis pecado, y sois reconvenidos 
de la ley como transgresores.

 10 Porque cualquiera que hubiere guardado toda la ley, y ofendiere en un 
[punto,] es hecho culpado de todos.

 11 Porque el que dijo: No cometers adulterio, tambien ha dicho: No matars. 
Ahora bien, si no hubieres cometido adulterio, pero hubieres matado, ya eres 
hecho transgresor de la ley.

 12 As hablad, y as obrad como los que habeis de ser juzgados por la ley de 
libertad.

 13 Porque juicio sin misericordia [ser hecho] con aquel que no hiciere 
misericordia: y la misericordia se glora contra el juicio.

 14 Hermanos mios, qu aprovechar si alguno dice que tiene f, y no tiene 
obras? Podr la f salvarle?

 15 Y si el hermano  la hermana estn desnudos, y tienen necesidad del 
mantenimiento de cada dia,

 16 Y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentos, y hartos; pero no 
les diereis las cosas que son necesarias para el cuerpo, qu [les] 
aprovechar?

 17 As tambien la f, si no tuviere obras, es muerta en s misma.

 18 Pero alguno dir: T tienes f, y yo tengo obras: mustrame tu f sin tus 
obras, y yo te mostrar mi f por mis obras.

 19 T crees que Dios es uno; bien haces: tambien los demonios creen, y 
tiemblan.

 20 Mas quieres saber, hombre vano, que la f sin las obras es muerta?

 21 No fu justificado por las obras Abraham, nuestro Padre, cuando ofreci 
 su hijo Isaac sobre el altar?

 22 No ves que la f obr con sus obras, y que la f fu perfecta por las 
obras?

 23 Y fu cumplida la escritura que dice Abraham crey  Dios, y le fu 
imputado  justicia, y fu llamado amigo de Dios.

 24 Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no 
solamente por la f.

 25 Asimismo tambien Rahab la ramera no fu justificada por obras, cuando 
recibi los mensajeros, y los ech fuera por otro camino?

 26 Porque como el cuerpo sin espritu esta muerto, as tambien la f sin 
obras es muerta.



CAPITULO 3.

 1 HERMANOS mios, no os hagais muchos maestros, sabiendo que recibirmos 
mayor condenacion:

 2 Porque todos ofendemos en muchas cosas. Si alguno no ofende en palabra, 
este es varon perfecto, que tambien puede con freno gobernar todo el cuerpo.

 3 H aqu, nosotros ponemos frenos en las bocas de los caballos para que nos 
obedezcan, y gobernamos todo su cuerpo.

 4 Mirad tambien las naves; aunque tan grandes, y llevadas de impetuosos 
vientos, son gobernadas con un muy pequeo timon por donde quisiere el que 
las gobierna.

 5 As tambien la lengua es un miembro pequeo, y se glora de grandes cosas. 
H aqu, un pequeo fuego cun grande bosque enciende!

 6 Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. As la lengua esta puesta 
entre nuestros miembros, la cual contamina todo el cuerpo,  inflama la rueda 
de la creacion, y es inflamada del infierno.

 7 Porque toda naturaleza de bestias, y de aves, y de serpientes, y de seres 
de la mar, se doma, y es domada de la naturaleza humana:

 8 Pero ningun hombre puede domar la lengua, [que es] un mal que no puede ser 
refrenado, llena de veneno mortal.

 9 Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos  los hombres, 
los cuales son hechos  la semejanza de Dios.

 10 De una misma boca proceden bendicion y maldicion. Hermanos mios, no 
conviene que estas cosas sean as hechas.

 11 Echa alguna fuente por una misma abertura agua dulce y amarga?

 12 Hermanos mios, puede la higuera producir aceitunas,  la vid higos? As 
ninguna fuente puede hacer agua salada y dulce.

 13 Quin es sabio y avisado entre vosotros? muestre por buena conversacion 
sus obras en mansedumbre de sabidura.

 14 Pero si teneis envidia amarga, y contencion en vuestros corazones, no os 
glorieis, ni seais mentirosos contra la verdad.

 15 Que esta sabidura no es la que desciende de lo alto, sino terrena, 
animal, diablica.

 16 Porque donde hay envidia y contencion, all hay perturbacion, y toda obra 
perversa.

 17 Mas la sabidura que es de lo alto, primeramente es pura, despues 
pacfica, modesta, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, no 
juzgadora, no fingida.

 18 Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen paz.



CAPITULO 4.

 1 DE dnde vienen las guerras, y los pleitos entre vosotros? No [son] de 
vuestras concupiscencias, las cuales combaten en vuestros miembros?

 2 Codiciais, y no teneis; matais, y ardeis de envidia, y no podeis alcanzar; 
combats y guerreais, y no teneis lo que deseais, porque no peds.

 3 Peds, y no recibs; porque peds mal, para gastar en vuestros deleites.

 4 Adlteros y adlteras, no sabeis que la amistad del mundo es enemistad 
con Dios? Cualquiera, pues, que quisiere ser amigo del mundo, se constituye 
enemigo de Dios.

 5 Pensais que la escritura dice sin causa: El espritu que mora en nosotros 
codicia para envidia?

 6 Mas l da mayor gracia. Por esto l dice: Dios resiste  los soberbios, y 
da gracia  los humildes.

 7 Sometos pues  Dios: resistid al diablo, y de vosotros huir.

 8 Allegos  Dios, y l se allegar  vosotros. Pecadores, limpiad las 
manos; y [vosotros] de doblado nimo, purificad los corazones.

 9 Afligos, y lamentad, y llorad; vuestra risa se convierta en lloro, y 
vuestro gozo en tristeza.

 10 Humillos delante del Seor, y l os ensalzar.

 11 Hermanos no murmureis los unos de los otros. El que murmura del hermano, 
y juzga  su hermano, este tal murmura de la ley, y juzga  la ley; pero si 
t juzgas  la ley, no eres guardador de la ley, sino juez.

 12 Uno es el dador de la ley, que puede salvar, y perder: quin eres t que 
juzgas  otro?

 13 Ea ahora, los que decs: Hoy y maana irmos  tal ciudad, y estarmos 
all un ao, y comprarmos mercadera y ganarmos:

 14 Y no sabeis lo que ser maana. Porque qu es vuestra vida? Ciertamente 
es un vapor que se aparece por un poco de tiempo, y despues se desvanece.

 15 En lugar de lo cual deberiais decir: Si el Seor quisiere, y si 
viviremos, harmos esto  aquello.

 16 Mas ahora os jactais en vuestras soberbias. Toda jactancia semejante es 
mala.

 17 El pecado pues est en aquel que sabe hacer lo bueno, y no lo hace.



CAPITULO 5.

 1 EA ya ahora, oh ricos, llorad aullando por vuestras miserias que os 
vendrn.

 2 Vuestras riquezas estn podridas; vuestras ropas estn comidas de polilla.

 3 Vuestro oro y plata estn corrompidos de orin, y su orin os ser en 
testimonio, y comer del todo vuestras carnes como fuego. Os habeis allegado 
tesoro para en los postreros dias.

 4 H aqu, el jornal de los obreros que han segado vuestras tierras, el cual 
por engao no les ha sido pagado de vosotros, clama; y los clamores de los 
que habian segado, han entrado en los oidos del Seor de los ejrcitos.

 5 Habeis vivido en deleites sobre la tierra, y sido disolutos; habeis cebado 
vuestros corazones como en el dia de sacrificios.

 6 Habeis condenado [y] muerto al justo; [y] l no os resiste.

 7 Pues, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Seor. Mirad [cmo] el 
labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia, 
hasta que reciba la lluvia temprana y tarda.

 8 Tened tambien vosotros paciencia: confirmad vuestros corazones; porque la 
venida del Seor se acerca.

 9 Hermanos, no os quejeis unos contra otros, porque no seais condenados: H 
aqu, el Juez est delante de la puerta.

 10 Hermanos mios, tomad por ejemplo de afliccion y de paciencia,  los 
profetas que hablaron en nombre del Seor.

 11 H aqu, tenemos por bienaventurados  los que sufren. Habeis oido la 
paciencia de Job, y habeis visto el fin del Seor, que el Seor es muy 
misericordioso y piadoso.

 12 Mas sobre todo, hermanos mios, no jureis, ni por el cielo, ni por la 
tierra, ni por otro cualquier juramento; sino vuestro S, sea S, y [vuestro] 
No, [sea,] No; porque no caigais en condenacion.

 13 Est alguno entre vosotros afligido? haga oracion. Est alguno alegre, 
cante salmos.

 14 Est alguno enfermo entre vosotros? llame  los ancianos de la iglesia, 
y oren por l, ungindole con aceite en el nombre del Seor.

 15 Y la oracion de f salvar al enfermo, y el Seor lo levantar; y si 
estuviere en pecados, le sern perdonados.

 16 Confesos vuestras faltas unos  otros, y rogad los unos por los otros, 
para que seais sanos: [que] la oracion eficaz del justo puede mucho.

 17 Elas era hombre sujeto  semejantes pasiones que nosotros, y rog con 
oracion que no lloviese; y no llovi sobre la tierra tres aos y seis meses.

 18 Y otra vez or, y el cielo di lluvia y la tierra produjo su fruto.

 19 Hermanos, si alguno de entre vosotros ha errado de la verdad, y alguno le 
convirtiere,

 20 Sepa, que el que hubiere hecho convertir al pecador del error de su 
camino, salvar un alma de muerte, y cubrir multitud de pecados.





LA PRIMERA EPSTOLA UNIVERSAL

DE

SAN PEDRO APSTOL.



CAPITULO 1.

 1 PEDRO, apstol de Jesu-Cristo,  los extranjeros que [estn] esparcidos en 
Ponto, en Galacia, en Capadocia, en Asia y en Bithinia,

 2 Elegidos segun la presciencia de Dios Padre en santificacion del Espritu, 
para obedecer, y ser rociados con la sangre de Jesu-Cristo: Gracia y paz os 
sea multiplicada.

 3 Bendito el Dios y Padre de nuestro Seor Jesu-Cristo, que segun su grande 
misericordia nos ha regenerado en esperanza viva, por la resurreccion de 
Jesu-Cristo de los muertos,

 4 Para una herencia incorruptible, y que no puede contaminarse, ni 
marchitarse, reservada en los cielos

 5 Para nosotros que somos guardados en la virtud de Dios por f, para 
alcanzar la salud que est aparejada para ser manifestada en el postrimero 
tiempo.

 6 En lo cual  vosotros os alegrais, estando al presente un poco de tiempo 
afligidos en diversas tentaciones, si es necesario,

 7 Para que la prueba de vuestra fe mucho mas preciosa que el oro, el cual 
perece, bien que sea probado con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y 
honra, cuando Jesu-Cristo fuere manifestado:

 8 Al cual no habiendo visto, le amais en el cual creyendo, aunque al 
presente^ no lo veais, os alegrais con gozo inefable y glorificado;

 9 Obteniendo el fin de vuestra f, [que es] la salud de [vuestras] almas.

 10 De la cual salud los profetas que profetizaron de la gracia que habia de 
venir  vosotros, han inquirido, y diligentemente buscado,

 11 Escudriando cundo y en qu punto de tiempo significaba el Espritu de 
Cristo, que estaba en ellos, el cual prenunciaba las aflicciones que habian 
de venir  Cristo, y las glorias despues de ellas.

 12 A los cuales fu revelado, que no para s mismos, sino para nosotros 
administraban las cosas que ahora os son anunciadas de los que os han 
predicado el Evangelio por el Espritu Santo enviado del cielo; en las cuales 
desean mirar los ngeles.

 13 Por lo cual teniendo los lomos de vuestro entendimiento ceidos, con 
templanza, esperad perfectamente en la gracia que os es presentada cuando 
Jesu-Cristo os es manifestado:

 14 Como hijos obedientes, no conformndoos con los deseos que ntes teniais 
estando en vuestra ignorancia;

 15 Sino como aquel que os ha llamado es santo, sed tambien vosotros santos 
en toda conversacion.

 16 Porque escrito est: Sed santos, porque yo soy santo.

 17 Y si invocais por Padre  aquel que sin acepcion de personas juzga segun 
la obra de cada uno, conversad en temor todo el tiempo de vuestra 
peregrinacion;

 18 Sabiendo que habeis sido rescatados de vuestra vana conversacion, la cual 
recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, [como] oro  
plata,

 19 Sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y 
sin contaminacion:

 20 Ya ordenado de ntes de la fundacion del mundo, pero manifestado en los 
postrimeros tiempos por amor de vosotros,

 21 Que por l creeis  Dios, el cual le resucit de los muertos, y le ha 
dado gloria, para que vuestra f y esperanza sea en Dios.

 22 Habiendo purificado vuestras almas en la obediencia de la verdad, por el 
Espritu, en caridad hermanable, sin fingimiento, amos unos  otros 
entraablemente de corazon puro:

 23 Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por 
la palabra de Dios, que vive y permanece para siempre.

 24 Porque toda carne es como la yerba, y toda la gloria del hombre como la 
flor de la yerba: secse la yerba, y la flor se cay;

 25 Mas la palabra del Seor permanece perpetuamente. Y esta es la palabra 
que por el Evangelio os ha sido anunciada.



CAPITULO 2.

 1 DEJANDO pues toda malicia, y todo engao, y fingimientos, y envidias, y 
todas las detracciones,

 2 Desead, como nios recien nacidos la leche espiritual, sin engao, para 
que por ella crezcais en salud:

 3 Si empero habeis gustado que el Seor es benigno;

 4 Al cual allegndoos, que [es] la piedra viva, reprobada cierto de los 
hombres, empero elegida de Dios [y] preciosa,

 5 Vosotros tambien, como piedras vivas, sed edificados una casa espiritual, 
y un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales, agradables  
Dios por Jesu-Cristo.

 6 Por lo cual tambien contiene la escritura: H aqu, pongo en Sion la 
principal piedra del ngulo, escogida, preciosa; y el que creyere en ella, no 
ser confundido.

 7 [Ella] es pues honor  vosotros que creeis: mas para los desobedientes, la 
piedra que los edificadores reprobaron, esta fu hecha la cabeza del ngulo;

 8 Y piedra de tropiezo, y roca de escndalo  aquellos que tropiezan en la 
palabra, siendo desobedientes; para lo cual fueron tambien ordenados.

 9 Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, gente santa, pueblo 
adquirido, para que anuncieis las virtudes de aquel que os ha llamado de las 
tinieblas  su luz admirable;

 10 Vosotros, que en el tiempo pasado no [erais] pueblo, mas ahora [sois] 
pueblo de Dios; que en el tiempo pasado no habiais alcanzado misericordia, 
mas ahora habeis alcanzado misericordia.

 11 Amados, yo os ruego, como  extranjeros y peregrinos, os abstengais de 
los deseos carnales que batallan contra el alma,

 12 Teniendo vuestra conversacion honesta entre los Gentiles; para que, en lo 
que ellos murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen  Dios en el 
dia de la visitacion, estimndoos por las buenas obras.

 13 Sed pues sujetos  toda ordenacion humana por respeto  Dios: ya sea al 
rey como  superior;

 14 Ya  los gobernadores, como de l enviados para venganza de los 
malhechores, y para loor de los que hacen bien.

 15 Porque esta es la voluntad de Dios, que haciendo bien, hagais callar la 
ignorancia de los hombres vanos:

 16 Como libres; y no como teniendo la libertad por cobertura de malicia, 
sino como siervos de Dios.

 17 Honrad  todos. Amad la fraternidad. Temed  Dios. Honrad al rey.

 18 Siervos, sed sujetos con todo temor  vuestros amos; no solamente  los 
buenos y humanos, sino tambien  los rigurosos.

 19 Porque esto es agradable, si alguno  causa de la conciencia delante de 
Dios, sufre molestias padeciendo injustamente.

 20 Porque qu gloria es, si pecando vosotros sois abofeteados, y lo sufrs? 
mas si haciendo bien sois afligidos, y lo sufrs, esto ciertamente [es] 
agradable delante de Dios.

 21 Porque para esto sois llamados; pues que tambien Cristo padeci por 
nosotros, dejndonos ejemplo, para que vosotros sigais sus pisadas;

 22 El cual no hizo pecado, ni fu hallado engao en su boca;

 23 Quien cuando le maldecian^, no retornaba maldicion; cuando padecia, no 
amenazaba, sino remitia [la causa] al que juzga justamente.

 24 El cual mismo llev nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para 
que nosotros siendo muertos  los pecados, vivamos  la justicia: por la 
herida del cual habeis sido sanados.

 25 Porque vosotros erais como ovejas descarriadas; mas ahora habeis vuelto 
al Pastor y Obispo de vuestras almas.



CAPITULO 3.

 1 ASIMISMO [vosotras] mujeres, sed sujetas  vuestros maridos; para que 
tambien los que no creen  la palabra, sean ganados sin palabra por la 
conversacion de sus mujeres,

 2 Considerando vuestra casta conversacion, que es en temor.

 3 El adorno de las cuales no sea exterior con encrespamiento del cabello, ni 
atavo de oro, ni en compostura de ropas;

 4 Sino el hombre del corazon que est encubierto, en incorruptible [ornato] 
de espritu agradable, y pacfico, lo cual es de grande estima delante de 
Dios.

 5 Porque as tambien se ataviaban en el tiempo antiguo aquellas santas 
mujeres que esperaban en Dios, siendo sujetas  sus maridos:

 6 Como Sara obedecia  Abraham llamndole seor; de la cual vosotras sois 
hechas hijas, haciendo bien, y no sois espantadas de ningun pavor.

 7 Vosotros asimismo, maridos, habitad con ellas segun ciencia, dando honor  
la mujer como  vaso mas frgil, y como  herederas juntamente de la gracia 
de la vida; para que vuestras oraciones no sean impedidas.

 8 Y finalmente, sed todos de un mismo corazon, compasivos, amndoos 
fraternalmente, misericordiosos, amigables;

 9 No volviendo mal por mal, ni maldicion por maldicion; sino ntes por el 
contrario, bendiciendo; sabiendo que vosotros sois llamados para que poseais 
bendicion en herencia.

 10 Porque el que quiere amar la vida, y ver dias buenos, refrene su lengua 
de mal, y sus labios no hablen engao:

 11 Aprtese del mal, y haga bien; busque la paz, y sgala.

 12 Porque los ojos del Seor [estn] sobre los justos, y sus oidos [atentos] 
 sus oraciones: pero el rostro del Seor [est] sobre aquellos que hacen 
mal.

 13 Y quin es aquel que os podr daar, si vosotros segus el bien?

 14 Mas tambien si alguna cosa padeceis por hacer bien, sois bienaventurados. 
Por tanto no temais por el temor de ellos, ni seais turbados;

 15 Sino santificad al Seor Dios en vuestros corazones: y [estad] siempre 
aparejados para responder con mansedumbre y reverencia  cada uno que os 
demande razon de la esperanza que [hay] en vosotros:

 16 Teniendo buena conciencia, para que en lo que murmuran de vosotros como 
de malhechores, sean confundidos los que blasfeman vuestra buena conversacion 
en Cristo.

 17 Porque mejor [es] que padezcais haciendo bien, si la voluntad de Dios as 
lo quiere, que haciendo mal.

 18 Porque tambien Cristo padeci una vez por los pecados, el justo por los 
injustos, para llevarnos  Dios, siendo  la verdad muerto en la carne, pero 
vivificado en Espritu:

 19 En el cual tambien fu y predic  los espritus encarcelados;

 20 Los cuales en otro tiempo fueron desobedientes, cuando una vez esperaba 
la paciencia de Dios en los dias de No, cuando se aparejaba el arca; en la 
cual pocas, es  saber, ocho personas fueron salvas por agua.

 21 A la figura de la cual el bautismo que ahora corresponde nos salva, (no 
quitando las inmundicias de la carne, sino [como] demanda de una buena 
conciencia delante de Dios,) por la resurreccion de Jesu-Cristo:

 22 El cual est  la diestra de Dios, habiendo subido al cielo; estando  l 
sujetos los ngeles, y las potestades, y virtudes.



CAPITULO 4.

 1 PUES que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros tambien 
estad armadas del mismo pensamiento: que el que ha padecido en la carne, ces 
de pecado;

 2 Para que ya el tiempo que queda en carne, viva, no  las concupiscencias 
de los hombres, sino  la voluntad de Dios.

 3 Porque nos debe bastar que el tiempo pasado de nuestra vida hayamos hecho 
la voluntad de los Gentiles, cuando conversbamos en lascivias, en 
concupiscencias, en embriagueces, en glotoneras, en banquetes, y en 
abominables idolatras.

 4 En lo cual parece cosa extraa  los que os vituperan que vosotros no 
corrais con ellos en el mismo desenfrenamiento de disolucion, ultrajndoos:

 5 Los cuales darn cuenta al que est aparejado para juzgar los vivos y los 
muertos.

 6 Porque por esto tambien ha sido predicado el Evangelio  los muertos; para 
que sean juzgados en carne segun los hombres, y vivan en espritu segun Dios.

 7 Mas el fin de todas las cosas se acerca. Sed pues templados, y velad en 
oracion.

 8 Y sobre todo tened entre vosotros ferviente caridad; porque la caridad 
cubrir multitud de pecados.

 9 Hospedos los unos  los otros sin murmuraciones.

 10 Cada uno segun el don que ha recibido, adminstrelo  los otros, como 
buenos dispensadores de las diferentes gracias de Dios.

 11 Si alguno habla, [hable] conforme  las palabras de Dios; si alguno 
ministra, [ministre] conforme  la virtud que Dios suministra: para que en 
todas cosas sea Dios glorificado por Jesu-Cristo, al cual es gloria  imperio 
para siempre jams. Amen.

 12 Carsimos, no os maravilleis cuando sois examinados por fuego, lo cual se 
hace para vuestra prueba, como si alguna cosa peregrina os aconteciese;

 13 Antes bien gozos en que sois participantes de las aflicciones de Cristo, 
para que tambien en la revelacion de su gloria os goceis en triunfo.

 14 Si sois vituperados en el nombre de Cristo, sois bienaventurados; porque 
la gloria y el Espritu de Dios reposan sobre vosotros. Cierto segun ellos el 
es blasfemado, mas segun vosotros es glorificado.

 15 As que ninguno de vosotros padezca como homicida,  ladron,  malhechor 
 por meterse en negocios ajenos.

 16 Pero si [alguno es afligido] como cristiano, no se avergence; ntes 
glorifique  Dios en esta parte.

 17 Porque es tiempo que el juicio comience de la casa de Dios; y si primero 
[comienza] por nosotros, qu ser el fin de aquellos que no obedecen al 
Evangelio de Dios?

 18 Y si el justo con dificultad se salva, adnde parecer el infiel y el 
pecador?

 19 Y por eso los que son afligidos segun la voluntad de Dios, encomindenle 
sus almas, como  fiel Criador, haciendo bien.



CAPITULO 5.

 1 RUEGO  los ancianos que estn entre vosotros, yo anciano [tambien] con 
ellos, y testigo de las aflicciones de Cristo, que soy tambien participante 
de la gloria que ha de ser revelada;

 2 Apacentad la grey de Dios que est entre vosotros, teniendo cuidado [de 
ella,] no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino 
de un nimo pronto;

 3 Y no como teniendo seoro sobre las heredades [del Seor,] sino siendo 
dechados de la grey.

 4 Y cuando apareciere el Prncipe de los pastores, vosotros recibiris la 
corona incorruptible de gloria.

 5 Igualmente, mancebos, sed sujetos  los ancianos: y todos sumisos unos  
otros, revestos de humildad; porque Dios resiste  los soberbios, y da 
gracia  los humildes.

 6 Humillos pues bajo la poderosa mano de Dios, para que l os ensalce 
cuando fuere tiempo:

 7 Echando toda vuestra solicitud en l: porque l tiene cuidado de vosotros.

 8 Sed templados, y velad; porque vuestro adversario el diablo anda como un 
leon bramando alrededor [de vosotros] buscando  quien devore:

 9 Al cual resistid firmes en la f, sabiendo que las mismas aflicciones han 
de ser cumplidas en la compaa de vuestros hermanos que estn en el mundo.

 10 Mas el Dios de toda gracia, que nos ha llamado  su gloria eterna por 
Jesu-Cristo, despues que hubiereis un poco de tiempo padecido, l mismo os 
perfeccione, confirme, corrobore, y establezca.

 11 A l sea gloria,  imperio para siempre. Amen.

 12 Por Silvano, hermano fiel segun yo pienso, os he escrito brevemente, 
amonestndoos, y testificando que esta es la verdadera gracia de Dios, en la 
cual estais.

 13 La [iglesia que est] en Babilonia, juntamente elegida con vosotros, os 
saluda, y Marcos mi hijo.

 14 Saludos unos  otros con sculo de caridad. Paz [sea] con todos vosotros 
los que estais en Jesu-Cristo. Amen.





LA SEGUNDA EPSTOLA UNIVERSAL

DE

SAN PEDRO APSTOL.



CAPITULO 1.

 1 SIMON Pedro, siervo y apstol de Jesu-Cristo,  los que habeis alcanzado 
f igualmente preciosa con nosotros en la justicia de nuestro Dios y Salvador 
Jesu-Cristo.

 2 Gracia y paz os sean multiplicadas en el conocimiento de Dios, y de 
nuestro Seor Jesus.

 3 Como todas las cosas que [pertenecen]  la vida y  la piedad nos sean 
dadas de su divina potencia, por el conocimiento de aquel que nos ha llamado 
por su gloria y virtud:

 4 Por las cuales nos son dadas preciosas y grandsimas promesas, para que 
por ellas fueseis hechos participantes de la naturaleza divina, habiendo 
huido de la corrupcion que est en el mundo por concupiscencia;

 5 Vosotros tambien, poniendo toda diligencia por esto mismo, mostrad en 
vuestra f virtud, y en la virtud ciencia;

 6 Y en la ciencia templanza, y en la templanza paciencia; y en la paciencia 
temor de Dios;

 7 Y en el temor de Dios, amor fraternal; y en el amor fraternal, caridad.

 8 Porque si en vosotros hay estas cosas, y abundan, no os dejarn estar 
ociosos ni estriles en el conocimiento de nuestro Seor Jesu-Cristo.

 9 Mas el que no tiene estas cosas, es ciego, y tiene la vista muy corta, 
habiendo olvidado la purificacion de sus antiguos pecados.

 10 Por lo cual, hermanos, procurad tanto mas de hacer firme vuestra vocacion 
y eleccion; porque haciendo estas cosas, no caeris jams.

 11 Porque de esta manera os ser abundantemente administrada la entrada en 
el reino eterno de nuestro Seor y Salvador Jesu-Cristo.

 12 Por esto yo no dejar de amonestaros siempre de estas cosas, aunque 
vosotros las sepais, y esteis confirmados en la verdad presente.

 13 Porque tengo por justo, en tanto que estoy en este tabernculo, de 
incitaros con amonestacion;

 14 Sabiendo que brevemente tengo de dejar [este] mi tabernculo, como 
nuestro Seor Jesu-Cristo me ha declarado.

 15 Tambien yo procurar con diligencia, que despues de mi fallecimiento, 
vosotros podais siempre tener memoria de estas cosas.

 16 Porque no os hemos dado  conocer la potencia y la venida de nuestro 
Seor Jesu-Cristo, siguiendo fbulas por arte compuestas; sino como habiendo 
con nuestros propios ojos visto su majestad.

 17 Porque l habia recibido de Dios Padre honra y gloria, cuando una tal voz 
fu  l enviada de la magnfica gloria: Este es el amado^ Hijo mio, en el 
cual yo me he agradado.

 18 Y nosotros oimos esta voz enviada del cielo, cuando estbamos juntamente 
con l en el monte santo.

 19 Tenemos tambien la palabra proftica ms permanente,  la cual haceis 
bien de estar atentos como  una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta 
que el dia esclarezca, y el lucero de la maana salga en vuestros corazones.

 20 Entendiendo primero esto, que ninguna profeca de la escritura es de 
particular interpretacion:

 21 Por que la profeca no fu en los tiempos pasados traida por voluntad 
humana, sino los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados del 
Espritu Santo.



CAPITULO 2.

 1 PERO hubo tambien falsos profetas en el pueblo, como habr entre vosotros 
falsos doctores, que introducirn encubiertamente herejas de perdicion, y 
negarn al Seor que los rescat, atrayendo sobre s mismos perdicion 
acelerada.

 2 Y muchos seguirn sus disoluciones, por los cuales el camino de la verdad 
ser blasfemado:

 3 Y por avaricia harn mercadera de vosotros con palabras fingidas; sobre 
los cuales la condenacion ya de largo tiempo no se tarda, y su perdicion no 
se duerme.

 4 Porque si Dios no perdon  los ngeles que habian pecado; sino que 
habindoles despeado en el infierno con cadenas de oscuridad, los entreg 
para ser reservados al juicio;

 5 Y [si] no perdon al mundo viejo, mas guard  No, octavo pregonero de 
justicia, trayendo el diluvio sobre el mundo de malvados;

 6 Y [si] conden por destruccion las ciudades de Sodoma, y de Gomorra, 
tornndolas en ceniza, y ponindolas por ejemplo  los que habian de vivir 
sin temor y reverencia de Dios;

 7 Y libr al justo Lot, acosado por la nefanda conducta de los malvados;

 8 (Porque este justo, con ver y oir, morando entre ellos, afligia cada dia 
su alma justa con los hechos de aquellos injustos;)

 9 Sabe el Seor librar de tentacion  los pios, y reservar  los injustos 
para ser atormentados en el dia del juicio:

 10 Y principalmente aquellos que, siguiendo la carne, andan en 
concupiscencia  inmundicia, y desprecian la potestad, atrevidos, contumaces, 
que no temen decir mal de las potestades superiores.

 11 Como quiera que los mismos ngeles, que son mayores en fuerza y en 
potencia, no pronuncian juicio de maldicion contra ellas delante del Seor.

 12 Mas estos, diciendo mal de las cosas que no entienden, como bestias 
brutas, que naturalmente son hechas para presa y destruccion, perecern en su 
perdicion,

 13 Recibiendo el galardon de su injusticia, ya que reputan por delicia poder 
gozar de deleites cada dia. Estos [son] suciedades y manchas, los cuales 
comiendo con vosotros, juntamente se recrean en sus errores;

 14 Teniendo los ojos llenos de adulterio, y no saben cesar de pecar; cebando 
las almas inconstantes; teniendo el corazon ejercitado en codicias, siendo 
hijos de maldicion;

 15 Que han dejado el camino derecho, y se han extraviado, siguiendo el 
camino de Balaam, [hijo] de Bosor, el cual am el premio de la maldad,

 16 Y fu reprendido por su iniquidad: una muda bestia de carga, hablando en 
voz de hombre, refren la locura del profeta.

 17 Estos son fuentes sin agua, y nubes traidas de torbellino de viento, para 
los cuales est guardada la oscuridad de las tinieblas para siempre.

 18 Porque hablando arrogantes palabras de vanidad, ceban con las 
concupiscencias de la carne en disoluciones  los que verdaderamente habian 
huido de los que conversan en error:

 19 Prometindoles libertad, siendo ellos mismos siervos de corrupcion. 
Porque el que es de alguno vencido, es sujeto  la servidumbre del que 
venci.

 20 Ciertamente, si habindose ellos apartado de las contaminaciones del 
mundo, por el conocimiento del Seor y Salvador Jesu-Cristo, y otra vez 
envolvindose en ellas, son vencidos; sus postrimeras les son hechas peores 
que los principios.

 21 Porque mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia, 
que despues de haberlo conocido, tornarse atrs del santo mandamiento que les 
fu dado.

 22 Pero les ha acontecido lo del verdadero proverbio: El perro se volvi  
su vmito, y la puerca lavada  revolcarse en el cieno.



CAPITULO 3.

 1 CARSIMOS, yo os escribo ahora esta segunda carta, por la cual despierto 
con exhortacion vuestro limpio entendimiento.

 2 Para que tengais memoria de las palabras que ntes han sido dichas por los 
santos profetas, y de nuestro mandamiento, [que somos] apstoles del Seor y 
Salvador:

 3 Sabiendo primero esto, que en los postrimeros dias vendrn burladores, 
andando segun sus propias concupiscencias,

 4 Y diciendo: Dnde esta la promesa de su advenimiento? Porque desde el dia 
en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen as como desde el 
principio de la creacion.

 5 Cierto ellos ignoran voluntariamente, que los cielos fueron en el tiempo 
antiguo, y la tierra que por agua y en agua est asentada, por la palabra de 
Dios:

 6 Por lo cual el mundo de entnces pereci anegado en agua,

 7 Mas los cielos que son ahora, y la tierra, son conservados por la misma 
palabra, guardados para el fuego en el dia del juicio, y de la perdicion de 
los hombres impos.

 8 Mas, oh amados, no ignoreis esta una cosa: que un dia delante del Seor 
[es] como mil aos, y mil aos como un dia.

 9 El Seor no tarda su promesa, como algunos la tienen por tardanza; sino 
que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que 
todos procedan al arrepentimiento.

 10 Mas el dia del Seor vendr como ladron en la noche; en el cual los 
cielos pasarn con grande estruendo, y los elementos ardiendo, sern 
deshechos, y la tierra y las obras que en ella estn, sern quemadas.

 11 Pues como todas estas cosas han de ser deshechas, qu tales conviene que 
vosotros seais en santas y pas conversaciones,

 12 Esperando y apresurndoos para la venida del dia de Dios, en el cual los 
cielos siendo encendidos, sern deshechos, y los elementos siendo abrasados 
se fundirn?

 13 Bien que esperamos cielos nuevos y tierra nueva, segun sus promesas, en 
los cuales mora la justicia.

 14 Por lo cual, oh amados, estando en esperanza de estas cosas, procurad con 
diligencia que seais hallados de l, sin mcula, y sin reprension, en paz.

 15 Y tened por salud la paciencia de nuestro Seor, como tambien nuestro 
amado hermano Pablo, segun la sabidura que le ha sido dada, os ha escrito 
tambien;

 16 Casi en todas [sus] epstolas, hablando en ellas de estas cosas; entre 
las cuales hay algunas difciles de entender, las cuales los indoctos  
inconstantes tuercen, como tambien las otras escrituras, para perdicion de s 
mismos.

 17 As que vosotros, oh amados, pues estais amonestados, guardos que por el 
error de los abominables no seais juntamente extraviados, y caigais de 
vuestra firmeza.

 18 Mas creced en la gracia y conocimiento de nuestro Seor y Salvador Jesu-
Cristo. A l [sea] gloria ahora, y hasta el dia de la eternidad. Amen.





LA PRIMERA EPSTOLA UNIVERSAL

DE

SAN JUAN APSTOL.



CAPITULO 1.

 1 LO que era desde el principio, lo que hemos oido, lo que hemos visto con 
nuestros ojos, lo que hemos mirado, y palparon nuestras manos tocante al 
Verbo de vida:

 2 (Porque la vida fu manifestada, y vimos y testificamos, y os anunciamos 
aquella vida eterna, la cual estaba con el Padre, y nos ha aparecido;)

 3 Lo que hemos visto, y oido, eso os anunciamos, para que tambien vosotros 
tengais comunion con nosotros; y nuestra comunion verdaderamente [es] con el 
Padre, y con su Hijo Jesu-Cristo.

 4 Y estas cosas os escribimos, para que vuestro gozo sea cumplido.

 5 Y este es el mensaje que oimos de l, y os anunciamos: Que Dios es luz, y 
en l no hay ningunas tinieblas.

 6 Si nosotros dijremos que tenemos comunion con l, y andamos en tinieblas, 
mentimos, y no hacemos la verdad;

 7 Mas si andamos en luz como el esta en luz, tenemos comunion entre 
nosotros, y la sangre de Jesu-Cristo su Hijo nos limpia de todo pecado.

 8 Si dijremos que no tenemos pecado, nos engaamos  nosotros mismos, y no 
hay verdad en nosotros.

 9 Si confesamos nuestros pecados, l es fiel y justo para que nos perdone 
nuestros pecados, y nos limpie de toda maldad.

 10 Si dijremos que no hemos pecado, lo hacemos  l mentiroso, y su palabra 
no est en nosotros.



CAPITULO 2.

 1 HIJITOS mios, estas cosas os escribo, para que no pequeis; y si alguno 
hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre,  Jesu-Cristo el justo;

 2 Y l es la propiciacion por nuestros pecados y no solamente por los 
nuestros, sino tambien por los de todo el mundo.

 3 Y en esto sabemos que nosotros le hemos conocido, si guardamos sus 
mandamientos.

 4 El que dice: Yo le he conocido, y no guarda sus mandamientos, el tal es 
mentiroso, y no hay verdad en l;

 5 Mas el que guarda su palabra, la caridad de Dios est verdaderamente 
perfecta en l: por esto sabemos que estamos en l.

 6 El que dice que est en l, debe andar como l anduvo.

 7 Hermanos, no os escribo mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo que 
habeis tenido desde el principio: el mandamiento antiguo es la palabra que 
habeis oido desde el principio.

 8 Otra vez os escribo un mandamiento nuevo, que es verdadero en l, y en 
vosotros; porque las tinieblas son pasadas, y la verdadera luz ya alumbra.

 9 El que dice que est en luz, y aborrece  su hermano, el tal aun est en 
tinieblas todava.

 10 El que ama  su hermano, est en luz, y no hay tropiezo en l.

 11 Mas el que aborrece  su hermano, est en tinieblas, y anda en tinieblas, 
y no sabe adonde va; porque las tinieblas le han cegado los ojos.

 12 Os escribo  vosotros, hijitos, por que vuestros pecados os son 
perdonados por su nombre.

 13 Os escribo  vosotros, padres, porque habeis conocido  aquel que [es] 
desde el principio. Os escribo  vosotros, mancebos, porque habeis vencido al 
maligno. Os escribo^  vosotros, hijitos, porque habeis conocido al Padre.

 14 Os he escrito  vosotros, padres, porque habeis conocido al que [es] 
desde el principio. Os he escrito  vosotros, mancebos, porque sois fuertes, 
y la palabra de Dios mora en vosotros, y habeis vencido al maligno.

 15 No ameis al mundo, ni las cosas [que estn] en el mundo. Si alguno ama al 
mundo, el amor del Padre no est en l.

 16 Porque todo lo que hay en el mundo, la concupiscencia de carne, y 
concupiscencia de ojos, y soberbia de vida, no es del Padre, mas es del 
mundo.

 17 Y el mundo se pasa, y su concupiscencia; mas el que hace la voluntad de 
Dios, permanece para siempre.

 18 Hijitos, [ya] es el ltimo tiempo: y como vosotros habeis oido que el 
anticristo ha de venir, as tambien al presente han comenzado  ser muchos 
anticristos; por lo cual sabemos que es el ltimo tiempo.

 19 Salieron de nosotros, mas no eran de nosotros; porque si fueran de 
nosotros, hubieran cierto permanecido con nosotros; pero [esto es] para que 
se manifestase que todos no son de nosotros.

 20 Mas vosotros teneis la uncion del Santo, y conoceis todas las cosas.

 21 No os he escrito como si ignoraseis la verdad, sino como  los que la 
conoceis, y que ninguna mentira es de la verdad.

 22 Quin es mentiroso, sino el que niega que Jesus es el Cristo? Este tal 
es anticristo, que niega al Padre y al Hijo.

 23 Cualquiera que niega al Hijo, este tal tampoco tiene al Padre. Cualquiera 
que confiesa al Hijo, tiene tambien al Padre.

 24 Pues lo que habeis oido desde el principio, sea permaneciente en 
vosotros: si lo que habeis oido desde el principio fuere permaneciente en 
vosotros, tambien vosotros permanecereis en el Hijo, y en el Padre.

 25 Y esta es la promesa, la cual l nos prometi, la vida eterna.

 26 Os he escrito esto sobre los que os engaan.

 27 Pero la uncion que vosotros habeis recibido de l, mora en vosotros, y no 
teneis necesidad que ninguno os ensee; mas como la uncion misma os ensea de 
todas cosas, y es verdadera, y no es mentira, as como os ha enseado, 
perseveraris en l.

 28 Y ahora, hijitos, perseverad en l; para que cuando apareciere, tengamos 
confianza, y no seamos confundidos de l en su venida.

 29 Si sabeis que l es justo, sabed tambien que cualquiera que hace 
justicia, es nacido de l.



CAPITULO 3.

 1 MIRAD cul amor nos ha dado el Padre, que seamos llamados hijos de Dios: 
por esto el mundo no nos conoce, porque no lo conoce  l.

 2 Muy amados, ahora somos hijos de Dios, y aun no se ha manifestado lo que 
hemos de ser; pero sabemos que cuando el apareciere, sermos semejantes  l, 
porque lo vermos como l es.

 3 Y cualquiera que tiene esta esperanza en l, se purifica, como l tambien 
es limpio.

 4 Cualquiera que hace pecado, traspasa tambien la ley; pues el pecado es 
transgresion de la ley.

 5 Y sabeis que l apareci para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en 
l.

 6 Cualquiera que permanece en l, no peca: cualquiera que peca, no le ha 
visto, ni le ha conocido.

 7 Hijitos, no os engae ninguno: el que hace justicia, es justo, como l 
tambien es justo.

 8 El que hace pecado, es del diablo; porque el diablo peca desde el 
principio. Para esto apareci el Hijo de Dios, para deshacer las obras del 
diablo.

 9 Cualquiera que es nacido de Dios, no hace pecado; porque su simiente est 
en l, y no puede pecar, porque es nacido de Dios.

 10 En esto son manifiestos los hijos de Dios, y los hijos del diablo: 
cualquiera que no hace justicia, y que no ama  su hermano, no es de Dios.

 11 Porque este es el mensaje que habeis oido desde el principio: Que nos 
amemos unos  otros.

 12 No como Cain, que era del maligno, y mat  su hermano. Y por qu causa 
le mat? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas.

 13 Hermanos mios, no os maravilleis si el mundo os aborrece.

 14 Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte  vida, en que amamos  los 
hermanos. El que no ama  su hermano, est en muerte.

 15 Cualquiera que aborrece  su hermano, es homicida; y sabeis que ningun 
homicida tiene vida eterna permaneciente en s.

 16 En esto hemos conocido el amor [de Cristo,] porque l puso su vida por 
nosotros: tambien nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos.

 17 Mas el que tuviere bienes de este mundo, y viere  su hermano tener 
necesidad, y le cerrare sus entraas, cmo est el amor de Dios en l?

 18 Hijitos mios, no amemos de palabra, ni de lengua; sino de obra y en 
verdad:

 19 Y en esto conocemos que somos de la verdad, y tenemos nuestros corazones 
certificados delante de l.

 20 Porque si nuestro corazon nos reprendiere, mayor es Dios que nuestro 
corazon, y conoce todas las cosas.

 21 Carsimos, si nuestro corazon no nos reprende, confianza tenemos en Dios:

 22 Y cualquier cosa que pidiremos, la recibirmos de l, porque guardamos 
sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de l.

 23 Y este es su mandamiento: Que creamos en el nombre de su Hijo Jesu-
Cristo, y nos amemos unos  otros, como nos lo ha mandado.

 24 Y el que guarda sus mandamientos, est en l, y l en l. Y en esto 
sabemos que l permanece en nosotros por el Espritu que nos ha dado.



CAPITULO 4.

 1 AMADOS, no creais  todo espritu; sino probad los espritus si son de 
Dios. Porque muchos falsos profetas son salidos en el mundo.

 2 En esto conoced el Espritu de Dios: Todo espritu que confiesa que Jesu-
Cristo es venido en carne, es de Dios:

 3 Y todo espritu que no confiesa que Jesu-Cristo es venido en carne, no es 
de Dios: y este es el [espritu] de anticristo, del cual vosotros habeis oido 
que ha de venir, y que ahora ya est en el mundo.

 4 Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habeis vencido; porque el que en 
vosotros est, es mayor que l que est en el mundo.

 5 Ellos son del mundo; por eso hablan del mundo, y el mundo los oye.

 6 Nosotros somos de Dios: el que conoce  Dios, nos oye: el que no es de 
Dios, no nos oye. Por esto conocemos el espritu de verdad, y el espritu de 
error.

 7 Carsimos, ammonos unos  otros; porque el amor es de Dios. Cualquiera 
que ama, es nacido de Dios, y conoce  Dios.

 8 El que no ama, no conoce  Dios; porque Dios es amor.

 9 En esto se mostr el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envi  
su Hijo Unignito al mundo, para que vivamos por l.

 10 En esto consiste el amor; no que nosotros hayamos amado  Dios, sino que 
l nos am  nosotros, y ha enviado  su Hijo [en] propiciacion por nuestros 
pecados.

 11 Amados, si Dios as nos ha amado debemos tambien nosotros amarnos unos  
otros.

 12 Ninguno vi jams  Dios. Si nos amamos unos  otros, Dios est en 
nosotros, y su amor es perfecto en nosotros.

 13 En esto conocemos que estamos en l, y l en nosotros, en que nos ha dado 
de su Espritu.

 14 Y nosotros hemos visto, y testificamos que el Padre ha enviado al Hijo 
[para ser] Salvador del mundo.

 15 Cualquiera que confesare que Jesus es el Hijo de Dios, Dios est en l, y 
l en Dios.

 16 Y nosotros hemos conocido, y creido el amor que Dios tiene para con 
nosotros. Dios es amor; y el que vive en amor, vive en Dios, y Dios en l.

 17 En esto es perfecto el amor con nosotros, para que tengamos confianza en 
el dia del juicio, pues como l es, as somos nosotros en este mundo.

 18 En amor no hay temor; mas el perfecto amor echa fuera el temor: porque el 
temor tiene pena. De donde el que teme no est perfecto en el amor.

 19 Nosotros lo amamos  l, porque l nos am primero.

 20 Si alguno dice: Yo amo  Dios, y aborrece  su hermano, es mentiroso. 
Porque el que no ama  su hermano, al cual ha visto, cmo puede amar  Dios, 
 quien no ha visto?

 21 Y nosotros tenemos este mandamiento de l: Que el que ama  Dios, ame 
tambien  su hermano.



CAPITULO 5.

 1 TODO aquel que cree que Jesus es el Cristo, es nacido de Dios: y 
cualquiera que ama al que ha engendrado, ama tambien al que es nacido de l.

 2 En esto conocemos que amamos  los hijos de Dios, cuando amamos  Dios, y 
guardamos sus mandamientos.

 3 Porque este es el amor de Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus 
mandamientos no son penosos.

 4 Porque todo aquello que es nacido de Dios vence al mundo: y esta es la 
victoria que vence al mundo, nuestra f.

 5 Quin es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesus es el Hijo de 
Dios?

 6 Este es Jesu-Cristo, que vino por agua y sangre: no por agua solamente, 
sino por agua y sangre. Y el Espritu es el que da testimonio: porque el 
Espritu es la verdad.

 7 Porque tres son los que dan testimonio en el cielo, el Padre, el Verbo, y 
el Espritu Santo: y estos tres son uno.

 8 Y tres son los que dan testimonio [en la tierra,] el Espritu, el agua, y 
la sangre: y estos tres concuerdan en uno.

 9 Si recibimos el testimonio de los hombres, el testimonio de Dios es mayor; 
porque este es el testimonio de Dios, que ha testificado de su Hijo.

 10 El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en s mismo: el que 
no cree  Dios, le ha hecho mentiroso; porque no ha creido en el testimonio 
que Dios ha testificado de su Hijo.

 11 Y este es el testimonio: Que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida 
est en su Hijo.

 12 El que tiene al Hijo, tiene la vida: el que no tiene al Hijo de Dios, no 
tiene la vida.

 13 Estas cosas he escrito  vosotros que creeis en el nombre del Hijo de 
Dios, para que sepais que teneis vida eterna, y para que creais en el nombre 
del Hijo de Dios.

 14 Y esta es la confianza que tenemos en l, que si demandremos alguna cosa 
conforme  su voluntad, l nos oye.

 15 Y si sabemos que l nos oye en cualquiera cosa que demandremos, sabemos 
que tenemos las peticiones que le hubiremos demandado.

 16 Si alguno viere cometer  su hermano pecado [que] no [es] de muerte, 
demandar, y [se] le dar vida; [digo]  los que pecan no de muerte. Hay 
pecado de muerte, por el cual yo no digo que ruegue.

 17 Toda maldad es pecado; mas hay pecado que no [es] de muerte.

 18 Sabemos que cualquiera que es nacido de Dios, no peca; mas el que es 
engendrado de Dios, se guarda  s mismo, y el maligno no le toca.

 19 Sabemos que somos de Dios, y todo el mundo est puesto en maldad.

 20 Empero sabemos que el Hijo de Dios es venido, y nos ha dado entendimiento 
para conocer al que es verdadero: y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesu-
Cristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna.

 21 Hijitos, guardos de los dolos. Amen.





LA SEGUNDA EPSTOLA

DE

SAN JUAN APSTOL.



 1 EL anciano  la seora elegida, y  sus hijos,  los cuales yo amo en 
verdad; y no yo solo, sino tambien todos los que han conocido la verdad,

 2 Por la verdad que est en nosotros y ser perpetuamente con nosotros:

 3 Sea con vosotros gracia, misericordia, y paz de Dios Padre, y del Seor 
Jesu-Cristo, Hijo del Padre, en verdad, y en amor.

 4 Mucho me he gozado, porque he hallado de tus hijos, que andan en verdad 
como nosotros hemos recibido el mandamiento del Padre.

 5 Y ahora te ruego, seora, no como escribindote un nuevo mandamiento, sino 
aquel que nosotros hemos tenido desde el principio, que nos amemos unos  
otros.

 6 Y este es amor, que andemos segun sus mandamientos. Este es el 
mandamiento: Que andeis en l, como vosotros habeis oido desde el principio.

 7 Porque muchos engaadores son entrados en el mundo, los cuales no 
confiesan que Jesu-Cristo ha venido en carne. Este tal el engaador es, y el 
anticristo.

 8 Mirad por vosotros mismos, porque no perdamos las cosas que hemos obrado; 
sino que recibamos galardon cumplido.

 9 Cualquiera que se rebela, y no persevera en la doctrina de Cristo, no 
tiene  Dios: el que persevera en la doctrina de Cristo, el tal tiene al 
Padre y al Hijo.

 10 Si alguno viene  vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibais en 
casa ni le digais: bien venido!

 11 Porque el que le dice: bien venido! comunica con sus malas obras.

 12 Aunque tengo muchas cosas que escribiros, no he querido [comunicarlas] 
por medio de papel y tinta; mas espero ir  vosotros, y hablar boca  boca, 
para que nuestro gozo sea cumplido.

 13 Los hijos de tu hermana elegida te saludan. Amen.





LA TERCERA EPSTOLA

DE

SAN JUAN APSTOL.



 1 EL anciano al muy amado Gayo, al cual yo amo en verdad.

 2 Amado, yo deseo que t seas prosperado en todas cosas, y que tengas salud 
as como tu alma est en prosperidad.

 3 Ciertamente me^ goc mucho, cuando vinieron los hermanos, y dieron 
testimonio de tu verdad, as como t andas en la verdad.

 4 No tengo yo mayor gozo que este, el de oir que mis hijos andan en la 
verdad.

 5 Amado, fielmente haces todo lo que haces para con los hermanos, y con los 
extranjeros,

 6 Los cuales han dado testimonio de tu amor en presencia de la iglesia:  
los cuales si ayudares como conviene segun Dios, hars bien.

 7 Porque ellos partieron por amor de su nombre, no tomando nada de los 
Gentiles.

 8 Nosotros, pues, debemos recibir  los tales, para que seamos cooperadores 
 la verdad.

 9 Yo he escrito  la iglesia: mas Diotrephes, que ama tener el primado entre 
ellos, no nos recibe.

 10 Por esta causa, si yo viniere, recordar las obras que hace, parlando con 
palabras maliciosas contra nosotros; y no contento con estas cosas, no recibe 
 los hermanos, y prohibe  los que los quieren [recibir,] y los echa de la 
iglesia.

 11 Amado, no sigas lo que es malo, sino lo que es bueno. El que hace bien es 
de Dios; mas el que hace mal, no ha visto  Dios.

 12 Todos dan testimonio de Demetrio, y [aun] la misma verdad: y tambien 
nosotros damos testimonio; y vosotros habeis conocido que nuestro testimonio 
es verdadero.

 13 Yo tenia muchas cosas que escribir[te:] empero no quiero escribirte por 
tinta y pluma:

 14 Porque espero verte en breve, y hablarmos boca  boca.

 15 Paz [sea] contigo. Los amigos te saludan. Saluda t  los amigos por 
nombre.





LA EPSTOLA UNIVERSAL

DE

SAN JUDAS APSTOL.



 1 JUDAS, siervo de Jesu-Cristo, y hermano de Jacobo,  los llamados 
santificados en Dios Padre, y conservados en Jesu-Cristo:

 2 Misericordia, y paz, y amor os sean multiplicados.

 3 Amados, por la gran solicitud que tenia de escribiros de la comun salud, 
me ha sido necesario escribiros amonestndoos que contendais eficazmente por 
la f que ha sido una vez dada  los santos.

 4 Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los cuales desde ntes 
habian estado ordenados para esta condenacion, [hombres]  impos, 
convirtiendo la gracia de nuestro Dios en disolucion, y negando  Dios que 
solo es el que tiene dominio, y  nuestro Seor Jesu-Cristo.

 5 Os quiero pues amonestar [ya] que alguna vez habeis sabido esto, que el 
Seor habiendo salvado al pueblo de Egipto, despues destruy  los que no 
creian:

 6 Y  los ngeles que no guardaron su dignidad, mas dejaron su habitacion, 
los ha reservado debajo de oscuridad en prisiones eternas hasta el juicio del 
gran dia:

 7 Como Sodoma y Gomorra, y las ciudades comarcanas las cuales de la misma 
manera que ellos habian fornicado, y habian seguido la carne extraa, fueron 
puestas por ejemplo, sufriendo el juicio del fuego eterno.

 8 De la misma manera tambien estos soadores amancillan la carne, y 
menosprecian la potestad, y vituperan las potestades superiores.

 9 Pues cuando el arcngel Miguel contendia con el diablo, disputando sobre 
el cuerpo de Moiss, no se atrevi  usar de juicio de maldicion contra l, 
sino que dijo: El Seor te reprenda.

 10 Pero estos maldicen las cosas que no conocen; y las cosas que 
naturalmente conocen, se corrompen en ellas como bestias brutas.

 11 Ay de ellos! porque han seguido el camino de Cain, y se lanzaron en el 
error de Balaam por recompensa, y perecieron en la contradiccion de Cor.

 12 Estos son manchas en vuestros convites, que banquetean juntamente, 
apacentndose  s mismos sin temor alguno: nubes sin agua, las cuales son 
llevadas de ac para all de los vientos; rboles marchitos como en otoo, 
sin fruto, dos veces muertos y desarraigados;

 13 Fieras ondas de la mar, que espuman sus mismas abominaciones; estrellas 
errticas.  los cuales es reservada eternalmente la oscuridad de las 
tinieblas.

 14 De los cuales tambien profetizo Enoc, sptimo desde Adam, diciendo: H 
aqu el Seor es venido con sus santos millares,

 15 A hacer juicio contra todos, y  convencer  todos los impos de entre 
ellos tocante  todas sus obras de impiedad que han hecho impiamente, y  
todas las cosas duras que los pecadores impos han hablado contra l.

 16 Estos son murmuradores querellosos, andando segun sus deseos; y su boca 
habla cosas soberbias, teniendo en admiracion las personas por causa del 
provecho.

 17 Mas vosotros, amados, tened memoria de las palabras que ntes han sido 
dichas por los apstoles de nuestro Seor Jesu-Cristo;

 18 Como os decian: Que en el postrer tiempo habria burladores, que andarian 
segun sus malvados deseos.

 19 Estos son los que hacen divisiones, sensuales, no teniendo el Espritu.

 20 Mas vosotros, oh amados, edificndoos sobre vuestra santsima f, orando 
por el Espritu Santo,

 21 Conservos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Seor 
Jesu-Cristo, para vida eterna.

 22 Y recibid  los unos en piedad, discerniendo:

 23 Mas haced salvos  los otros por temor, arrebatndolos del fuego; 
aborreciendo aun la ropa que es contaminada de la carne.

 24 A aquel, pues, que es poderoso para guardaros sin caida, y presentar[os]^ 
delante de su gloria irreprensibles, con grande alegra,

 25 Al Dios solo sabio, nuestro Salvador, [sea] gloria y magnificencia, 
imperio y potencia, ahora, y en todos los siglos. Amen.





EL APOCALIPSIS  REVELACION

DE

SAN JUAN EL TELOGO.



CAPITULO 1.

 1 LA revelacion de Jesu-Cristo, que Dios le di, para manifestar  sus 
siervos las cosas que deben suceder presto: y [las] declar, envindo[la] por 
su ngel  Juan su siervo,

 2 El cual ha dado testimonio de la palabra de Dios, y del testimonio de 
Jesu-Cristo, y de todas las cosas que ha visto.

 3 Bienaventurado el que lee, y las que oyen las palabras de esta profeca, y 
guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo [est] cerca.

 4 JUAN  las siete iglesias que [estn] en Asia: Gracia [sea] con vosotros, 
y paz del que es, y que era, y que ha de venir, y de los siete espritus que 
estn delante de su trono;

 6 Y de Jesu-Cristo, [que es] el testigo fiel, primognito de los muertos, y 
el Prncipe de los reyes de la tierra. Al que nos am, y nos ha lavado de 
nuestros pecados con su sangre,

 6 Y nos ha hecho reyes y sacerdotes para Dios, y su Padre;  el [sea] gloria 
 imperio para siempre jams. Amen.

 7 H aqu que viene con las nubes, y todo ojo lo ver, y los que lo 
traspasaron; y todos los linajes de la tierra se lamentarn sobre l. As 
sea. Amen.

 8 Yo soy el Alpha y la Omega, el principio y fin, dice el Seor, que es, y 
que era, y que ha de venir, el Todopoderoso.

 9 Yo Juan vuestro hermano, y participante en la tribulacion, y en el reino, 
y en la paciencia de Jesu-Cristo, estaba en la isla que es llamada Patmos por 
la palabra de Dios y el testimonio de Jesu-Cristo.

 10 Yo fu en Espritu en el dia de Domingo, y o detrs de m una gran voz 
como de trompeta,

 11 Que decia: Yo soy el Alpha y Omega, el primero y el ltimo: Escribe en un 
libro lo que ves, y enva[lo]  las siete iglesias, que estn en Asia;  
Efeso, y  Smirna, y  Prgamo, y  Tiatira, y  Sardis, y  Filadelfia, y  
Laodica.

 12 Y me volv  ver la voz que hablaba conmigo: y vuelto, v siete 
candeleros de oro;

 13 Y en medio de los siete candeleros, [uno] semejante al Hijo del hombre 
vestido de una ropa que llegaba hasta los pis, y ceido por los pechos con 
una cinta de oro;

 14 Y su cabeza y [sus] cabellos [eran] blancos como la lana blanca, como la 
nieve, y sus ojos como llama de fuego;

 15 Y sus pis, semejantes al laton fino, ardientes como en un horno; y su 
voz como ruido de muchas aguas.

 16 Y tenia en su diestra siete estrellas: y de su boca salia una espada 
aguda de dos filos. Y su rostro [era] como el sol [cuando] resplandece en su 
fuerza.

 17 Y cuando yo le v, ca como muerto  sus pis. Y l puso su diestra sobre 
m, dicindome: No temas: Yo soy el primero y el ltimo;

 18 Y el que vivo, y he sido muerto; y h aqu que vivo por siglos de siglos. 
Amen. Y tengo las llaves del infierno y de la muerte.

 19 Escribe las cosas que has visto, y las que son, y las que han de ser 
despues de estas:

 20 El misterio de las siete estrellas que has visto en mi diestra, y los 
siete candeleros de oro. Las siete estrellas son los ngeles de las siete 
iglesias; y los siete candeleros que has visto, son las siete iglesias.



CAPITULO 2.

 1 ESCRIBE al ngel de la iglesia de Efeso: El que tiene las siete estrellas 
en su diestra, el cual anda en medio de los siete candeleros de oro, dice 
estas cosas:

 2 Yo s tus obras, y tu trabajo, y paciencia; y que t no puedes sufrir los 
malos, y has probado  los que se dicen ser apstoles, y no lo son, y los has 
hallado mentirosos:

 3 Y has sufrido, y tienes paciencia, y has trabajado por mi nombre, y no has 
desfallecido.

 4 Pero tengo contra t que has dejado tu primer amor.

 5 Recuerda por tanto de donde has caido, y arrepintete, y haz las primeras 
obras; pues si no, vendr presto  t, y quitar tu candelero de su lugar, si 
no te hubieres arrepentido.

 6 Mas tienes esto, que aborreces los hechos de los Nicolatas, los cuales yo 
tambien aborrezco.

 7 El que tiene oido, oiga lo que el Espritu dice  las iglesias: Al que 
venciere, dar  comer del rbol de la vida, el cual est en medio del 
paraiso de Dios.

 8 Y escribe al ngel de la iglesia de Smirna: El primero y postrero que fu 
muerto, y vivi, dice estas cosas;

 9 Yo s tus obras, y tu tribulacion, y tu pobreza, (pero t eres rico,) y la 
blasfemia de los que se dicen ser Judos, y no lo son, mas [son] sinagoga de 
Satans.

 10 No tengas ningun temor de las cosas que has de padecer. H aqu, el 
diablo ha de enviar [algunos] de vosotros  la crcel, para que seais 
probados, y tendris tribulacion de diez dias. S fiel hasta la muerte, y yo 
te dar la corona de la vida.

 11 El que tiene oido, oiga lo que el Espritu dice  las iglesias: El que 
venciere, no recibir dao de la muerte segunda.

 12 Y escribe al ngel de la iglesia [que est] en Prgamo: El que tiene la 
espada aguda de dos filos, dice estas cosas:

 13 Yo s tus obras, y donde moras, donde [est] la silla de Satans; y 
retienes mi nombre, y no has negado mi f aun en los dias que fu Antipas mi 
testigo fiel, el cual ha sido muerto entre vosotros, donde Satans mora.

 14 Pero tengo unas pocas cosas contra t: porque t tienes ah los que 
tienen la doctrina de Balaam, el cual enseaba  Balac  poner escndalo 
delante de los hijos de Israel,  comer de cosas sacrificadas  los dolos, y 
 cometer fornicacion.

 15 As tambien tu tienes  los que tienen la doctrina de los Nicolatas, lo 
cual [yo] aborrezco.

 16 Arrepintete; porque de otra manera vendr  t presto, y pelear contra 
ellos con la espada de mi boca.

 17 El que tiene odio, oiga lo que el Espritu dice  las iglesias: Al que 
venciere dar  comer del man escondido, y le dar una piedrecita blanca, y 
en la piedrecita un nombre nuevo escrito, el cual ninguno conoce sino aquel 
que [lo] recibe.

 18 Y escribe al ngel de la iglesia que est en Tiatira: El Hijo de Dios, 
que tiene sus ojos como llama de fuego, y sus pis semejantes al laton fino, 
dice estas cosas:

 19 Yo he conocido tus obras, y caridad, y servicio, y f, y tu paciencia, y 
tus obras postreras, [que son] mas que las primeras:

 20 Mas tengo unas pocas cosas contra t: porque permites aquella mujer 
Jezabel (que se dice profetisa) ensenar, y engaar  mis siervos,  fornicar, 
y  comer cosas ofrecidas  los dolos.

 21 Y le he dado tiempo para que se arrepienta de la fornicacion, y no se ha 
arrepentido.

 22 H aqu yo la echo en cama, y  los que adulteran con ella, en muy grande 
tribulacion, si no se arrepintieren de sus obras:

 23 Y matar sus hijos con muerte; y todas las iglesias sabrn que yo soy el 
que escudrio los riones, y los corazones: y dar  cada uno de vosotros 
segun sus obras.

 24 Pero yo digo  vosotros, y  los dems que estais en Tiatira: 
Cualesquiera que no tienen esta doctrina, y que no han conocido las 
profundidades de Satans, (como dicen,) yo no enviar sobre vosotros otra 
carga.

 25 Empero la que teneis, tenedla hasta que yo venga.

 26 Y al que hubiere vencido, y hubiere guardado mis obras hasta el fin, yo 
le dar potestad^ sobre las gentes;

 27 Y las regir con vara de hierro, y sern quebrantados como vaso de 
alfarero, como tambien yo [la] he recibido de mi Padre:

 28 Y le dar la estrella de la maana.

 29 El que tiene oido, oiga lo que el Espritu dice  las iglesias.

CAPITULO 3.

 1 ESCRIBE al ngel de la iglesia [que est] en Sardis: El que tiene los 
siete espritus de Dios, y las siete estrellas, dice estas cosas: Yo conozco 
tus obras; que tienes nombre que vives, y ests muerto.

 2 S vigilante y confirma las otras cosas que estn para morir: porque no he 
hallado tus obras perfectas delante de Dios.

 3 Acurdate pues de lo que has recibido, y has oido, y gurda[lo,] y 
arrepintete. Y si no velares, vendr  t como ladron, y no sabrs en qu 
hora vendr  t.

 4 Mas tienes unas pocas personas en Sardis, que no han ensuciado sus 
vestiduras, y andarn conmigo en vestiduras blancas; porque son dignos.

 5 El que venciere, ser vestido de vestiduras blancas; y no borrar su 
nombre del libro de la vida, y confesar su nombre delante de mi Padre, y 
delante de sus ngeles.

 6 El que tiene oido, oiga lo que el Espritu dice  las iglesias.

 7 Y escribe al ngel de la iglesia [que est] en Filadelfia: Estas cosas 
dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David; el que abre, y 
ninguno cierra; y cierra, y ninguno abre:

 8 Yo conozco tus obras: h aqu he dado una puerta abierta delante de t la 
cual ninguno puede cerrar; porque t tienes un poco de potencia, y has 
guardado mi palabra, y no has negado mi nombre.

 9 H aqu, yo doy de la sinagoga de Satans, los que se dicen ser Judos, y 
no lo son, mas mienten; h aqu, yo los constreir  que vengan, y adoren 
delante de tus pis, y sepan que yo te he amado.

 10 Porque has guardado la palabra de mi paciencia, yo tambien te guardar de 
la hora de la tentacion que ha de venir en todo el mundo, para probar los que 
moran en la tierra.

 11 H aqu, yo vengo presto: reten lo que tienes, para que ninguno tome tu 
corona.

 12 Al que venciere, yo le har columna en el templo de mi Dios, y nunca ms 
saldr fuera; y escribir sobre l el nombre de mi Dios, y el nombre de la 
ciudad de mi Dios, [que es] la nueva Jerusalem, la cual desciende del cielo 
de con mi Dios, y mi nombre nuevo.

 13 El que tiene oido, oiga lo que el Espritu dice  las iglesias.

 14 Y escribe al ngel de la iglesia de los Laodicenses: H aqu dice el 
Amen, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creacion de Dios:

 15 Yo conozco tus obras, que ni eres frio, ni caliente. Ojal fueses frio, 
 caliente!

 16 Mas porque eres tibio, y no frio ni caliente, te vomitar de mi boca.

 17 Porque t dices: Yo soy rico, y estoy enriquecido, y no tengo necesidad 
de ninguna cosa; y no conoces que t eres un cuitado y miserable, y pobre, y 
ciego, y desnudo;

 18 Yo te amonesto que de m compres oro afinado en fuego, para que seas 
hecho rico, y seas vestido de vestiduras blancas, para que no se descubra la 
vergenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas.

 19 Yo reprendo y castigo  todos los que amo: s pues celoso, y 
arrepintete.

 20 H aqu, que estoy  la puerta, y llamo: si alguno oyere mi voz, y 
abriere la puerta, entrar  l, y cenar con l, y l conmigo.

 21 Al que venciere yo le dar que se siente conmigo en mi trono; as como yo 
he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.

 22 El que tiene oido, oiga lo que el Espritu dice  las iglesias.



CAPITULO 4.

 1 DESPUES de estas cosas mir, y h aqu una puerta abierta en el cielo: y 
la primera voz que o, [era] como de trompeta que hablaba conmigo, diciendo: 
Sube ac, y yo te mostrar las cosas que han de ser despues de estas.

 2 Y luego yo fu en Espritu: y h aqu un trono que estaba puesto en el 
cielo, y sobre el trono estaba uno sentado.

 3 Y el que estaba sentado, era al parecer semejante  una piedra de jaspe y 
de srdio; y un arco celeste [habia] alrededor del trono, semejante en el 
aspecto  la esmeralda.

 4 Y alrededor del trono habia veinticuatro sillas: y v sobre las sillas los 
veinticuatro ancianos sentados, vestidos de ropas blancas; y tenian sobre sus 
cabezas coronas de oro.

 5 Y del trono salian relmpagos y truenos, y voces: y siete lmparas de 
fuego estaban ardiendo delante del trono, las cuales son los siete espritus 
de Dios.

 6 Y delante del trono [habia] como un mar de vidrio semejante al cristal; y 
en medio del trono, y alrededor del trono, cuatro animales llenos de ojos 
delante y detrs.

 7 Y el primer animal [era] semejante  un leon; y el segundo animal 
semejante  un becerro; y el tercer animal, tenia la cara como de hombre; y 
el cuarto animal, semejante  un guila volando.

 8 Y los cuatro animales tenian cada uno por s seis alas alrededor; y de 
dentro estaban llenos de ojos; y no tenian reposo dia ni noche, diciendo: 
Santo, santo, santo el Seor Dios Todopoderoso, que era, y que es, y que ha 
de venir.

 9 Y cuando aquellos animales daban gloria, y honra, y alabanza al que estaba 
sentado en el trono, al que vive para siempre jams,

 10 Los veinticuatro ancianos se postraban delante del que estaba sentado en 
el trono, y adoraban al que vive para siempre jams; y echaban sus coronas 
delante del trono, diciendo:

 11 Seor, digno eres de recibir gloria, y honra, y virtud: porque t criaste 
todas las cosas, y por tu voluntad tienen ser, y fueron criadas.



CAPITULO 5.

 1 Y V en la mano derecha del que estaba sentado sobre el trono un libro 
escrito de dentro y de fuera, sellado con siete sellos.

 2 Y v un fuerte ngel, predicando en alta voz: Quin es digno de abrir el 
libro, y de desatar sus sellos?

 3 Y ninguno podia, ni en el cielo, ni en la tierra, ni debajo de la tierra, 
abrir el libro, ni mirarlo.

 4 Y yo lloraba mucho, porque no habia sido hallado ninguno digno de abrir el 
libro, ni de leerlo, ni de mirarlo.

 5 Y uno de los ancianos me dice: No llores: h aqu el Leon de la tribu de 
Jud, la raz de David, que ha vencido para abrir el libro, y desatar sus 
siete sellos.

 6 Y mir, y h aqu en medio del trono y de los cuatro animales, y en medio 
de los ancianos, estaba un Cordero como inmolado, que tenia siete cuernos, y 
siete ojos, que son los siete espritus de Dios enviados en toda la tierra.

 7 Y l vino, y tom el libro de la mano derecha de aquel que estaba sentado 
en el trono.

 8 Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro animales, y los veinticuatro 
ancianos, se postraron delante del Cordero, teniendo cada uno arpas, y copas 
de oro llenas de perfumes, que son las oraciones de los santos:

 9 Y cantaban un nuevo cntico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de 
abrir sus sellos; porque t fuiste inmolado, y nos has redimido para Dios con 
tu sangre, de todo linaje, y lengua, y pueblo, y nacion:

 10 Y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinarmos sobre 
la tierra.

 11 Y mir, y o voz de muchos ngeles alrededor del trono, y de los 
animales, y de los ancianos; y la multitud de ellos era millones de millones;

 13 Que decian en alta voz: El Cordero que fu inmolado es digno de tomar el 
poder, y riquezas, y sabidura, y fortaleza, y honra, y gloria, y alabanza.

 13 Y o  toda criatura que est en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de 
la tierra, y que est en el mar, y todas las cosas que en ellos estn, 
diciendo: Al que est sentado en el trono, y al Cordero, [sea] la bendicion, 
y la honra, y la gloria, y el poder, para siempre jams.

 14 Y los cuatro animales decian: Amen. Y los veinte y cuatro ancianos 
cayeron sobre sus rostros, y adoraron al que vive para siempre jams.



CAPITULO 6.

 1 Y MIR cuando el Cordero abri uno de los sellos, y o  uno de los cuatro 
animales diciendo como con una voz de trueno: Ven, y ve.

 2 Y mir, y h aqu un caballo blanco: y el que estaba sentado encima de l, 
tenia un arco; y le fu dada una corona, y sali victorioso, para que tambien 
venciese.

 3 Y cuando l abri el segundo sello, o al segundo animal que decia: Ven, y 
ve.

 4 Y sali otro caballo bermejo: Y al que estaba sentado sobre l, fu dado 
poder de quitar la paz de la tierra, y que se maten unos  otros; y fule 
dada una grande espada.

 5 Y cuando l abri el tercer sello, o al tercer animal que decia: Ven, y 
ve. Y mir, y h aqu un caballo negro; y el que estaba sentado encima de l, 
tenia un peso en su mano.

 6 Y o una voz en medio de los cuatro animales, que decia: Dos libras de 
trigo por un denario; y seis libras de cebada por un denario: y no hagas dao 
al vino, ni al aceite.

 7 Y cuando l abri el cuarto sello, o la voz del cuarto animal, que decia: 
Ven, y ve.

 8 Y mir, y h aqu un caballo amarillo: y el que estaba sentado sobre l, 
tenia por nombre, Muerte; y el infierno le seguia: y le fu dada potestad 
sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada con hambre, con 
mortandad, y con las bestias de la tierra.

 9 Y cuando l abri el quinto sello, v debajo del altar las almas de los 
que habian sido muertos por la palabra de Dios, y por el testimonio que ellos 
tenian.

 10 Y clamaban en alta voz, diciendo: Hasta cundo, Seor, santo y 
verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre de los que moran en la tierra?

 11 Y les fueron dadas sendas ropas blancas, y fules dicho que reposasen 
todava un poco de tiempo, hasta que se completaran sus consiervos y sus 
hermanos, que tambien habian de ser muertos como ellos.

 12 Y mir cuando l abri el sexto sello: y h aqu fu hecho un gran 
terremoto; y el sol se puso negro como un saco de cilicio, y la luna se puso 
toda como sangre:

 13 Y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera echa 
sus higos, cuando es movida de gran viento.

 14 Y el cielo se apart como un libro que es envuelto; y todo monte y las 
islas fueron movidas de sus lugares.

 15 Y los reyes de la tierra, y los prncipes, y los ricos, y los capitanes, 
y los fuertes, y todo siervo, y todo libre, se escondieron en las cuevas y 
entre las peas de los montes;

 16 Y decian  los montes, y  las peas: Caed sobre nosotros, y escondednos 
de la cara de aquel que est sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero:

 17 Porque el gran dia de su ira es venido; y quin podr estar firme?



CAPITULO 7.

 1 Y DESPUES de estas cosas v cuatro ngeles que estaban sobre los cuatro 
ngulos de la tierra, deteniendo los cuatro vientos de la tierra, para que no 
soplase viento sobre la tierra, ni sobre la mar, ni sobre ningun rbol.

 2 Y v otro ngel que subia del nacimiento del sol, teniendo el sello de 
Dios vivo: y clam con gran voz  los cuatro ngeles,  los cuales era dado 
hacer dao  la tierra y  la mar.

 3 Diciendo: No hagais dao  la tierra, ni al mar, ni  los rboles, hasta 
que sealemos  los siervos de nuestro Dios en sus frentes.

 4 Y o el nmero de los sealados; ciento cuarenta y cuatro mil sealados de 
todas las tribus de los hijos de Israel.

 5 De la tribu de Jud, doce mil sealados. De la tribu de Ruben, doce mil 
sealados. De la tribu de Gad, doce mil sealados.

 6 De la tribu de Aser, doce mil sealados. De la tribu de Nephtali, doce mil 
sealados. De la tribu de Manass, doce mil sealados.

 7 De la tribu de Simeon, doce mil sealados. De la tribu de Lev, doce mil 
sealados. De la tribu de Issachar, doce mil sealados.

 8 De la tribu de Zabulon, doce mil sealados. De la tribu de Jos, doce mil 
sealados. De la tribu de Benjamin doce mil sealados.

 9 Despues de estas cosas mir y h aqu una gran compaa, la cual ninguno 
podia contar, de todas gentes, y linajes, y pueblos, y lenguas, que estaban 
delante del trono, y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, 
y palmas en sus manos;

 10 Y clamaban  alta voz, diciendo: Salvacion  nuestro Dios que est 
sentado sobre el trono, y al Cordero.

 11 Y todos los ngeles estaban alrededor del trono, y [de] los ancianos, y 
los cuatro animales; y postrronse sobre sus rostros delante del trono, y 
adoraron  Dios,

 12 Diciendo: Amen: La bendicion y la gloria, y la sabidura, y la accion de 
gracias, y la honra, y la potencia, y la fortaleza [sean]  nuestro Dios para 
siempre jams. Amen.

 13 Y respondi uno de los ancianos, dicindome: Estos que estn vestidos de 
ropas blancas, quines son, y de dnde han venido?

 14 Y yo le dije: Seor, t lo sabes. Y l me dijo: Estos son los que han 
venido de grande tribulacion, y han lavado sus ropas, y las han blanqueado en 
la sangre del Cordero.

 15 Por esto estn delante del trono de Dios, y le sirven dia y noche en su 
templo: y el que est sentado en el trono tender su pabellon sobre ellos.

 16 No tendrn mas hambre, ni sed, y el sol no caer mas sobre ellos ni otro 
ningun calor.

 17 Porque el Cordero que est en medi del trono los pastorear, y los 
guiar  fuentes vivas de aguas; y Dios limpiar toda lgrima de los ojos de 
ellos.



CAPITULO 8.

 1 Y CUANDO l abri el sptimo sello, fu hecho silencio en el cielo casi 
por media hora.

 2 Y v los siete ngeles que estaban delante de Dios; y les fueron dadas 
siete trompetas.

 3 Y otro ngel vino, y se par delante del altar, teniendo un incensario de 
oro; y le fueron dados muchos inciensos para que diese  las oraciones de 
todos los santos sobre el altar de oro, que [estaba] delante del trono.

 4 Y el humo de los inciensos subi de la mano del ngel, delante de Dios,  
las oraciones de los santos.

 5 Y el ngel tom el incensario, y lo llen del fuego del altar, y ech[lo] 
en la tierra; y fueron hechos truenos, y voces, y relmpagos, y terremoto.

 6 Y los siete ngeles que tenian las siete trompetas, se aparejaron para 
tocar.

 7 Y el primer ngel toc la trompeta, y fu hecho granizo, y fuego, mezclado 
con sangre, y fueron arrojados  la tierra; y la tercera parte de los rboles 
fu quemada, y quemse toda la yerba verde.

 8 Y el segundo ngel toc la trompeta, y como un grande monte ardiente con 
fuego fu lanzado en el mar, y la tercera parte del mar se torn en sangre.

 9 Y muri la tercera parte de las criaturas que estaban en la mar, las 
cuales tenian vida; y la tercera parte de los navos pereci.

 10 Y el tercer ngel toc la trompeta y cay del cielo una grande estrella, 
ardiendo como una antorcha, y cay en la tercera parte de los rios, y en las 
fuentes de las aguas.

 11 Y el nombre de la estrella se dice Ajenjo. Y la tercera parte de las 
aguas fu vuelta en ajenjo: y muchos hombres murieron por las aguas, porque 
fueron hechas amargas.

 12 Y el cuarto ngel toc la trompeta, y fu herida la tercera parte del 
sol, y la tercera parte de la luna, y la tercera parte de las estrellas; de 
tal manera que se oscureci la tercera parte de ellos, y no alumbraba la 
tercera parte del dia, y lo mismo de la noche.

 13 Y mir, y o un ngel volar por medio del cielo, diciendo  alta voz: 
Ay, ay, ay de los que moran en la tierra, por razon de las otras voces de 
trompeta de los tres ngeles que han de tocar!



CAPITULO 9.

 1 Y EL quinto ngel toco la trompeta, y v una estrella que cay del cielo 
en la tierra: y le fu dada la llave del pozo del abismo.

 2 Y abri el pozo del abismo, y subi humo del pozo como el humo de un gran 
horno; y oscurecise el sol, y el aire, por el humo del pozo.

 3 Y del humo salieron langostas sobre la tierra; y fules dada potestad, 
como tienen potestad los escorpiones de la tierra.

 4 Y les fu mandado que no hiciesen dao  la yerba de la tierra, ni  
ninguna cosa verde, ni  ningun rbol, sino solamente  los hombres que no 
tienen la seal de Dios en sus frentes.

 5 Y les fu dado que no los matasen, sino que [los] atormentasen cinco 
meses; y su tormento [era] como tormento de escorpion cuando hiere al hombre.

 6 Y en aquellos dias buscarn los hombres la muerte, y no la hallarn; y 
desearn morir, y la muerte huir de ellos.

 7 Y el parecer de las langostas [era] semejante  caballos aparejados para 
guerra: y sobre sus cabezas [tenian] como coronas semejantes al oro; y sus 
caras como caras de hombres.

 8 Y tenian cabellos como cabellos de mujeres: y sus dientes eran como 
dientes de leones.

 9 Y tenian corazas como corazas de hierro; y el estruendo de sus alas, como 
el ruido de carros que con muchos caballos corren  la batalla.

 10 Y tenian colas semejantes  [las de] los escorpiones, y tenian en sus 
colas aguijones; y su poder [era] de hacer dao  los hombres cinco meses.

 11 Y tienen sobre s un rey, [que es] el ngel del abismo, cuyo nombre en 
Hebrico, [es] Abaddon; y en Griego, Apollyon.

 12 El un ay es pasado: h aqu vienen aun dos ayes despues de estas cosas.

 13 Y el sexto ngel toc la trompeta, y o una voz de los cuatro cuernos del 
altar de oro, que estaba delante de Dios,

 14 Diciendo al sexto ngel que tenia la trompeta: Desata los cuatro ngeles 
que estn atados en el gran rio Eufrates,

 15 Y fueron desatados los cuatro ngeles que estaban aparejados para la 
hora, y dia, y mes, y ao, para matar la tercera parte de los hombres.

 16 Y el numero del ejrcito de los de  caballo era doscientos millones. Y 
o el numero de ellos.

 17 Y as v los caballos en vision, y los que sobre ellos estaban sentados, 
los cuales tenian corazas de fuego, de jacinto, y de azufre. Y las cabezas de 
los caballos eran como cabezas de leones; y de la boca de ellos salia fuego, 
y humo, y azufre.

 18 De estas tres plagas fu muerta la tercera parte de los hombres, del 
fuego, y del humo, y del azufre, que salian de la boca de ellos.

 19 Porque su poder est en su boca y en sus colas: porque sus colas [eran] 
semejantes  serpientes, y tenian cabezas, y con ellas daan.

 20 Y los otros hombres que no fueron muertos con estas plagas, aun no se 
arrepintieron de las obras de sus manos, para que no adorasen  los demonios, 
y  las imgenes de oro, y de plata, y de metal, y de piedra, y de madera; 
las cuales no pueden ver, ni oir, ni andar:

 21 Y no se arrepintieron de sus homicidios, ni de sus hechiceras, ni de su 
fornicacion, ni de sus hurtos.



CAPITULO 10.

 1 Y V otro ngel fuerte descender del cielo, cercado de una nube, y el arco 
celeste sobre su cabeza; y su rostro era como el sol, y sus pis como 
columnas de fuego.

 2 Y tenia en su mano un librito abierto: y puso su pi derecho sobre el mar, 
y el izquierdo sobre la tierra,

 3 Y clam con grande voz, como [cuando] un leon ruge: y cuando hubo clamado, 
siete truenos hablaron sus voces.

 4 Y cuando los siete truenos hubieron hablado sus voces, yo iba  escribir, 
y o una voz del cielo, que me decia: Sella las cosas que los siete truenos 
han hablado, y no las escribas.

 5 Y el ngel que v estar sobre el mar, y sobre la tierra, levant su mano 
al cielo,

 6 Y jur por el que vive para siempre jams, que ha criado el cielo, y las 
cosas que estn en l, y la tierra, y las cosas que estn en ella, y el mar, 
y las cosas que estn en l, que el tiempo no ser mas.

 7 Pero en los dias de la voz del sptimo ngel, cuando l comenzare  tocar 
la trompeta, el misterio de Dios sera consumado, como l [lo] anunci  sus 
siervos los profetas.

 8 Y o la voz del cielo que hablaba otra vez conmigo, y decia: V, y toma el 
librito abierto de la mano del ngel que est sobre el mar y sobre la tierra.

 9 Y fu al ngel dicindole que me diese el librito, y l me dijo: Toma, y 
trgalo; y l te har amargar tu vientre pero en tu boca ser dulce como la 
miel.

 10 Y tom el librito de la mano del ngel, y le devor; y era dulce en mi 
boca como la miel: y cuando lo hube devorado fu amargo mi vientre.

 11 Y l me dice: Necesario es que otra vez profetices  muchos pueblos, y 
gentes, y lenguas, y reyes.



CAPITULO 11.

 1 Y ME fu dada una caa semejante  una vara, y se me dijo: Levntate, y 
mide el templo de Dios, y el altar, y  los que adoran en l.

 2 Y echa fuera el patio que est fuera del templo, y no lo mdas, porque es 
dado  los Gentiles; y hollarn la ciudad santa cuarenta y dos meses.

 3 Y dar  mis dos testigos, y ellos profetizarn por mil doscientos y 
sesenta dias, vestidos de sacos.

 4 Estas son las dos olivas, y los dos candeleros que estn delante del Dios 
de la tierra.

 5 Y si alguno les quisiere daar, sale fuego de la boca de ellos, y devora  
sus enemigos: y si alguno les quisiere hacer dao, es necesario que l sea 
as muerto.

 6 Estos tienen potestad de cerrar el cielo, que no llueva en los dias de su 
profeca, y tienen poder sobre las aguas para convertirlas en sangre, y para 
herir la tierra con toda plaga cuantas veces quisieren.

 7 Y cuando ellos hubieren acabado su testimonio, la bestia que sube del 
abismo, har guerra contra ellos, y los vencer, y los matar.

 8 Y sus cuerpos [sern echados] en las plazas de la grande ciudad, que 
espiritualmente es llamada Sodoma, y Egipto, donde tambien nuestro Seor fu 
crucificado.

 9 Y los de los linajes, y de los pueblos, y de las lenguas, y de los 
Gentiles vern los cuerpos de ellos por tres dias y medio, y no permitirn 
que sus cuerpos sean puestos en sepulcros.

 10 Y los moradores de la tierra se gozarn sobre ellos, y se alegrarn, y se 
enviarn dones los unos  los otros; porque estos dos profetas han 
atormentado  los que moran sobre la tierra.

 11 Y despues de tres dias y medio el espritu de vida [enviado] de Dios, 
entr en ellos, y se alzaron sobre sus pis, y vino gran temor sobre los que 
los vieron.

 12 Y oyeron una grande voz del cielo; que les decia: Subid ac. Y subieron 
al cielo en una nube, y sus enemigos los vieron.

 13 Y en aquella hora fu hecho gran temblor de tierra, y la dcima parte de 
la ciudad cay, y fueron muertos en el temblor de tierra en nmero de siete 
mil hombres: y los dems fueron espantados, y dieron gloria  Dios del cielo.

 14 El segundo ay es pasado: h aqu, el tercero ay vendr presto.

 15 Y el sptimo ngel toc la trompeta, y fueron hechas grandes voces en el 
cielo, que decian: Los reinos del mundo han venido  ser [los reinos] de 
nuestro Seor, y de su Cristo, y reinar para siempre jams.

 16 Y los veinte y cuatro ancianos que estaban sentados delante de Dios en 
sus sillas, se postraron sobre sus rostros, y adoraron  Dios,

 17 Diciendo: Te damos gracias, Seor Dios Todopoderoso, que eres, y que 
eras, y que has de venir, y que has tomado tu grande potencia, y has reinado.

 18 Y se han airado las naciones, y tu ira es venida, y el tiempo de los 
muertos, para que sean juzgados, y para que ds el galardon  tus siervos los 
profetas, y  los santos, y  los que temen tu nombre, y  los pequeitos y  
los grandes, y para que destruyas los que destruyen la tierra.

 19 Y el templo de Dios fu abierto en el cielo, y el arca de su testamento 
fu visto en su templo; y fueron hechos relmpagos, y voces, y truenos, y 
terremotos, y grande granizo.



CAPITULO 12.

 1 Y UNA grande seal apareci en el cielo: una mujer vestida del sol y la 
luna debajo de sus pis, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas.

 2 Y estando preada, clamaba con dolores de parto, y sufria tormento por 
parir.

 3 Y fu vista otra seal en el cielo; y h aqu un grande dragon bermejo, 
que tenia siete cabezas, y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas.

 4 Y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las 
ech en tierra. Y el dragon se par delante de la mujer que estaba para 
parir,  fin de devorar[le] su hijo cuando hubiese nacido.

 5 Y ella pari un hijo varon, el cual habi de regir todas las gentes con 
vara de hierro: y su hijo fu arrebatado para Dios, y  su trono.

 6 Y la mujer huy al desierto, donde tiene lugar aparejado de Dios, para que 
all la mantengan mil doscientos y sesenta dias.

 7 Y fu hecha una grande batalla en el cielo: Miguel y sus ngeles lidiaban 
contra el dragon; y lidiaba el dragon y sus ngeles,

 8 Y no prevalecieron, ni su lugar fu ms hallado en el cielo.

 9 Y fu lanzado fuera aquel gran dragon, la serpiente antigua, que se llama 
el diablo y Satans, el cual engaa  todo el mundo, fu arrojado en tierra, 
y sus ngeles fueron arrojados con l.

 10 Y o una grande voz en el cielo que decia: Ahora ha venido la salvacion y 
la virtud, y el reino de nuestro Dios, y el poder de su Cristo: porque el 
acusador de nuestros hermanos ha sido arrojado, el cual los acusaba delante 
de nuestro Dios dia y noche.

 11 Y ellos le han vencido por la sangre del Cordero, y por la palabra de su 
testimonio; y no han amado sus vidas hasta la muerte.

 12 Por lo cual alegros, cielos, y los que morais en ellos. Ay de los 
moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido  vosotros, 
teniendo grande ira, sabiendo que tiene poco tiempo.

 13 Y cuando vi el dragon que l habia sido arrojado  la tierra, persigui 
 la muier que habia parido el hijo varon.

 14 Y fueron dadas  la mujer dos alas de grande guila, para que de la 
presencia de la serpiente volase al desierto,  su lugar, donde es mantenida 
[por un] tiempo, y tiempos, y la mitad de un tiempo.

 15 Y la serpiente ech de su boca tras la mujer agua como un rio,  fin de 
hacer que fuese arrebatada del rio.

 16 Y la tierra ayudo  la mujer; y la tierra abri su boca, y sorbi el rio 
que habia echado el dragon de su boca.

 17 Entnces el dragon fu airado contra la mujer, y se fu  hacer guerra 
contra los otros de la simiente de ella, los cuales guardan los mandarnientos 
de Dios, y tienen el testimonio de Jesu-Cristo.



CAPITULO 13.

 1 Y YO me par sobre la arena del mar, y v una bestia subir del mar, que 
tenia siete cabezas, y diez cuernos; y sobre sus cuernos diez diademas; y 
sobre las cabezas de ella nombre de blasfemia.

 2 Y la bestia que v, era semejante  un leopardo, y sus pis como de oso, y 
su boca como boca de leon. Y el dragon le di su poder, y su trono, y grande 
potestad.

 3 Y v una de sus cabezas como herida de muerte, y la llaga de su muerte fu 
curada: y se maravill toda la tierra en pos de la bestia.

 4 Y adoraron al dragon que habia dado la potestad  la bestia: y adoraron  
la bestia, diciendo: Quin es semejante  la bestia, y quin podr lidiar 
con ella?

 5 Y le fu dada boca que hablaba grandes cosas y blasfemias; y le fu dada 
potencia de obrar cuarenta y dos meses.

 6 Y abri su boca en blasfemias contra Dios, para blasfemar su nombre, y su 
tabernculo, y  los que moran en el cielo.

 7 Y le fu dado hacer guerra contra los santos, y vencerlos. Tambien le fu 
dada potencia sobre toda tribu, y pueblo, y lengua, y gente.

 8 Y todos los que moran en la tierra le adoraron, cuyos nombres no estn 
escritos en el libro de la vida del Cordero, el cual fu muerto desde el 
principio del mundo.

 9 Si alguno tiene oido, oiga.

 10 El que lleva en cautividad, va en cautividad: el que  cuchillo matare, 
es necesario que  cuchillo sea muerto. Aqu est la paciencia, y la f de 
los santos.

 11 Despues v otra bestia que subia de la tierra, y tenia dos cuernos 
semejantes  [los] de un cordero, mas hablaba como un dragon.

 12 Y ejerce todo el poder de la primera bestia en presencia de ella; y hace 
 la tierra, y  los moradores de ella adorar la primera bestia, cuya llaga 
de muerte fu curada.

 13 Y hace grandes seales, de tal manera que aun hace descender fuego del 
cielo  la tierra delante de los hombres.

 14 Y engaa  los moradores de la tierra por las seales que le ha sido dado 
hacer en presencia de la bestia, mandando  los moradores de la tierra que 
hagan la imgen de la bestia que tiene la herida de cuchillo, y vivi.

 15 Y le fu dado que diese espritu  la imgen de la bestia, para que la 
imgen de l bestia hable; y har que cualesquiera que no adoraren la imgen 
de la bestia, sean muertos.

 16 Y hacia que  todos,  los pequeos y grandes, ricos y pobres, libres y 
siervos, se pusiese una marca en su mano derecha,  en sus frentes;

 17 Y que ninguno pudiese comprar  vender, sino el que tuviera la seal,  
el nombre de la bestia,  el nmero de su nombre.

 18 Aqu hay sabidura: El que tiene entendimiento, cuente el nmero de la 
bestia; porque es el 

numero de hombre; y el nmero de ella, seiscientos sesenta y seis.



CAPITULO 14.

 1 Y MIR: y h aqu el Cordero estaba sobre el monte de Sion, y con l 
ciento cuarenta y cuatro mil, que tenian el nombre de su Padre escrito en sus 
frentes.

 2 Y o una voz del cielo como ruido de muchas aguas, y como sonido de un 
gran trueno: y o una voz de taedores de arpas que taian con sus arpas:

 3 Y cantaban como un cntico nuevo delante del trono, y delante de los 
cuatro animales, y de los ancianos: y ninguno podia aprender el cntico sino 
aquellos ciento cuarenta y cuatro mil, los cuales fueron comprados de entre 
los de la tierra.

 4 Estos son los que con mujeres no fueron contaminados; porque son vrgenes. 
Estos los que siguen al Cordero por donde quiera que fuere. Estos fueron 
comprados de entre los hombres por primicias para Dios, y para el Cordero.

 5 Y en sus bocas no ha sido hallado engao; porque ellos son sin mcula 
delante del trono de Dios.

 6 Y v otro ngel volar por en medio del cielo, que tenia el Evangelio 
eterno, para predicarlo  los que moran en la tierra, y  toda nacion, y 
tribu, y lengua, y pueblo,

 7 Diciendo en alta voz: Temed  Dios, y dadle honra; porque la hora de su 
juicio es venida; y adorad  aquel que ha hecho el cielo, y la tierra, y el 
mar, y las fuentes de las aguas.

 8 Y otro ngel le sigui, diciendo: Ha caido, ha caido Babilonia, aquella 
grande ciudad, porque ella ha dado  beber  todas las naciones del vino del 
furor de su fornicacion.

 9 Y el tercer ngel los sigui, diciendo  alta voz: Si alguno adora  la 
bestia, y  su imgen, y toma la seal en su frente,  en su mano,

 10 Este tambien beber del vino de la ira de Dios, el cual est echado puro 
en el cliz de su ira; y ser atormentado con fuego y azufre delante de los 
santos ngeles, y delante del Cordero.

 11 Y el humo del tormento de ellos sube para siempre jams. Y los que adoran 
 la bestia y  su imgen, no tienen reposo dia ni noche, ni cualquiera que 
tomare la seal de su nombre.

 12 Aqu est la paciencia de los santos; aqu [estn] los que guardan los 
mandamientos de Dios, y la f de Jesus.

 13 Y o una voz del cielo, que me decia, Escribe: Bienaventurados los 
muertos que de aqu adelante mueren en el Seor. S, dice el Espritu, que 
descansarn de sus trabajos; porque sus obras con ellos siguen.

 14 Y mir, y h aqu una nube blanca; y sobre la nube uno sentado semejante 
al Hijo del hombre, que tenia en su cabeza una corona de oro, y en su mano 
una hoz aguda.

 15 Y otro ngel sali del templo, clamando en alta voz al que estaba sentado 
sobre la nube: Mete tu hoz, y siega; porque la hora de segar te es venida, 
por que la mies de la tierra est madura.

 16 Y el que estaba sentado sobre la nube ech su hoz sobre la tierra, y la 
tierra fu segada.

 17 Y sali otro ngel del templo que est en el cielo, teniendo tambien una 
hoz aguda.

 18 Y otro ngel sali del altar, el cual tenia poder sobre el fuego, y clam 
con gran voz al que tenia la hoz aguda, diciendo: Mete tu hoz aguda, y 
vendimia los racimos de la tierra; porque estn maduras sus uvas.

 19 Y el ngel ech su hoz aguda en la tierra, y vendimi la via de la 
tierra, y ech [la uva] en el grande lagar de la ira de Dios.

 20 Y el lagar fu hollado fuera de la ciudad, y del lagar sali sangre hasta 
los frenos de los caballos por mil y seiscientos estadios.



CAPITULO 15.

 1 Y V otra seal en el cielo, grande y admirable, que era siete ngeles que 
tenian las siete plagas postreras; porque en ellas es consumada la ira de 
Dios.

 2 Y v as como un mar de vidrio mezclado con fuego; y los que habian 
alcanzado la victoria de la bestia, y de su imgen, y de su seal, y del 
numero de su nombre, estar sobre el mar de vidrio, teniendo las arpas de 
Dios.

 3 Y cantan el cntico de Moiss siervo de Dios, y el cntico del Cordero, 
diciendo: Grandes y maravillosas [son] tus obras, Seor Dios Todopoderoso; 
justos y verdaderos [son] tus caminos, Rey de los santos.

 4 Quin no te temer, oh Seor, y engrandecer tu nombre? Porque t solo 
[eres] santo; por lo cual todas las naciones vendrn, y adorarn delante de 
t, porque tus juicios son manifestados.

 5 Y despues de estas cosas mir, y h aqu el templo del tabernculo del 
testimonio fu abierto en el cielo,

 6 Y salieron del templo siete ngeles, que tenian siete plagas, vestidos de 
un lino limpio y blanco, y ceidos alrededor de los pechos con bandas de oro.

 7 Y uno de los cuatro animales di  los siete ngeles siete copas de oro, 
llenas de la ira de Dios, que vive para siempre jams.

 8 Y fu el templo lleno de humo por la majestad de Dios, y por su potencia; 
y ninguno podia entrar en el templo, hasta que fuesen consumadas las siete 
plagas de los siete ngeles.



CAPITULO 16.

 1 Y O una grande voz [salida] del templo, que decia  los siete ngeles: 
Id, y derramad las [siete] copas de la ira de Dios sobre la tierra.

 2 Y fu el primero, y derram su copa sobre la tierra; y vino una plaga mala 
y daosa sobre los hombres que tenian la seal de la bestia, y sobre los que 
adoraban su imgen.

 3 Y el segundo ngel derram su copa sobre el mar, y se convirti en sangre 
como de un muerto, y toda alma viviente fu muerta en el mar.

 4 Y el tercer ngel derram su copa sobre los rios, y sobre las fuentes de 
las aguas, y se convirtieron en sangre.

 5 Y o al ngel de las aguas que decia: Justo eres t, oh Seor, que eres, y 
que eras, el Santo, porque has juzgado estas cosas:

 6 Porque ellos derramaron la sangre de los santos y de los profetas, tambien 
t les has dado  beber sangre; pues [lo] merecen.

 7 Y o  otro del altar, que decia: Ciertamente, Seor Dios Todopoderoso, 
tus juicios [son] verdaderos y justos.

 8 Y el cuarto ngel derram su copa sobre el sol; y le fu dado quemar  los 
hombres con fuego.

 9 Y los hombres se quemaron con el grande calor, y blasfemaron el nombre de 
Dios, que tiene potestad sobre estas plagas, y no se arrepintieron para darle 
gloria.

 10 Y el quinto ngel derram su copa sobre la silla de la bestia; y su reino 
se hizo tenebroso; y se mordian sus lenguas de dolor.

 11 Y blasfemaron al Dios del cielo por sus dolores, y por sus plagas; y no 
se arrepintieron de sus obras.

 12 Y el sexto ngel derram su copa sobre el gran rio Eufrates; y el agua de 
l se sec, para que fuese preparado el camino de los reyes del Oriente.

 13 Y v [salir] de la boca del dragon, y de la boca de la bestia, y de la 
boca del falso profeta, tres 

espritus inmundos  manera de ranas.

 14 Porque son espritus de demonios, que hacen seales, para ir  los reyes 
de la tierra, y de todo el mundo, para congregarlos para la batalla de aquel 
grande dia del Dios Todopoderoso.

 15 H aqu, yo vengo como ladron. Bienaventurado el que vela, y guarda sus 
vestiduras, para que no ande desnudo, y vean su vergenza.

 16 Y los congreg en el lugar que en Hebro se llama Armagedon.

 17 Y el septimo ngel derram su copa por el aire; y sali una grande voz 
del templo del cielo, [de cerca] del trono, diciendo: Hecho es.

 18 Entnces fueron hechos relmpagos, y voces, y truenos; y hubo un gran 
temblor de tierra, un terremoto tan grande, cual no fu jams desde que los 
hombres han estado sobre la tierra.

 19 Y la ciudad grande fu partida en tres partes, y las ciudades de las 
naciones cayeron: y la grande Babilonia vino en memoria delante de Dios, para 
darle el cliz del vino del furor de su ira.

 20 Y toda isla huy, y los montes no fueron hallados.

 21 Y cay del cielo sobre los hombres un grande granizo como del peso de un 
talento: y los hombres blasfemaron de Dios por la plaga del granizo; porque 
su plaga fu may grande.



CAPITULO 17.

 1 Y VINO uno de los siete ngeles que tenian las siete copas, y habl 
conmigo dicindome: Ven ac, y te mostrar la condenacion de la grande 
ramera, la cual est sentada sobre muchas aguas;

 2 Con la cual han fornicado los reyes de la tierra, y los que moran en la 
tierra se han embriagado con el vino de su fornicacion.

 3 Y me llev en Espritu al desierto: y v una mujer sentada sobre una 
bestia bermeja, llena de nombres de blasfemia y que tenia siete cabezas y 
diez cuernos.

 4 Y la mujer estaba vestida de prpura, y de escarlata, y dorada con oro, y 
adornada de piedras preciosas, y de perlas, teniendo un cliz de oro en su 
mano lleno de abominaciones, y de la suciedad de su fornicacion;

 5 Y en su frente un nombre escrito; MISTERIO, BABILONIA LA GRANDE, LA MADRE 
DE LAS FORNICACIONES, Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA.

 6 Y v la mujer embriagada de la sangre de los santos, y de la sangre de los 
mrtires de Jesus: y 

cuando la v, qued maravillado de grande admiracion.

 7 Y el ngel me dijo: Por qu te maravillas? Yo te dir el misterio de la 
mujer, y de la bestia que la trae, la cual tiene siete cabezas, y diez 
cuernos.

 8 La bestia que has visto, fu, y no es; y ha de subir del abismo, y ha de 
ir  perdicion; y los moradores de la tierra, cuyos nombres no estn escritos 
en el libro de la vida desde la fundacion del mundo, se maravillarn viendo 
la bestia que era, y no es, aunque [sin embargo] es.

 9 Y aqu [hay] mente que tiene sabidura. Las siete cabezas son siete 
montes, sobre los cuales se asienta la mujer.

 10 Y son siete reyes: los cinco son caidos; el uno es, [y] el otro aun no es 
venido: y cuando viniere, es necesario que dure breve tiempo.

 11 Y la bestia que era, y no es, es tambien el octavo [rey;] y es de los 
siete, y va  perdicion.

 12 Y los diez cuernos que has visto, son diez reyes, que aun no han recibido 
reino, mas tomarn potencia por una hora como reyes con la bestia.

 13 Estos tienen un consejo, y darn su potencia y autoridad  la bestia.

 14 Ellos pelearn contra el Cordero, y el Cordero los vencer; porque es el 
Seor de los seores, y el Rey de los reyes; y los que estn con l, son 
llamados, y elegidos, y fieles.

 15 Y l me dice: Las aguas que has visto donde la ramera se sienta, son 
pueblos, y muchedumbres, y naciones, y lenguas.

 16 Y los diez cuernos que viste en la bestia, estos aborrecern  la ramera, 
y la harn desolada y desnuda, y comern sus carnes, y la quemarn con fuego:

 17 Porque Dios ha puesto en sus corazones ejecutar lo que le plugo, y el 
ponerse de acuerdo, y dar su reino  la bestia, hasta que sean cumplidas las 
palabras de Dios.

 18 Y la mujer que has visto, es la grande ciudad que tiene [su] reino sobre 
los reyes de la tierra.



CAPITULO 18.

 1 DESPUES de estas cosas v otro ngel descender del cielo, teniendo grande 
potencia; y la tierra fu alumbrada de su gloria.

 2 Y clam con fortaleza en alta voz diciendo: Caida es, caida es la grande 
Babilonia, y es hecha habitacion de demonios, y guarida de todo espritu 
inmundo, y albergue de todas aves sucias, y aborrecibles:

 3 Porque todas las gentes han bebido del vino del furor de su fornicacion, y 
los reyes de la tierra han fornicado con ella, y los mercaderes de la tierra 
se han enriquecido de la potencia de sus deleites.

 4 Y o otra voz del cielo, que decia: Salid de ella pueblo mio, porque no 
seais participantes de sus pecados, y que no recibais de sus plagas.

 5 Porque sus pecados han llegado hasta el cielo, y Dios se ha acordado de 
sus maldades.

 6 Tornadle  dar como ella os ha dado, y pagadle al doble segun sus obras; 
en el cliz que ella os di  beber, dadle  beber doblado.

 7 Cuanto ella se ha glorificado, y ha estado en deleites, tanto dadle de 
tormento y llanto, porque dice en su corazon: Yo estoy sentada reina, y no 
soy viuda, y no ver llanto.

 8 Por lo cual en un dia vendrn sus plagas: muerte, llanto, y hambre, y ser 
quemada con fuego; porque el Seor Dios es fuerte que la juzgar.

 9 Y llorarn y se lamentarn sobre ella los reyes de la tierra, los cuales 
han fornicado con ella y han vivido en deleites, cuando ellos vieren el humo 
de su incendio,

 10 Estando lejos, por el temor de su tormento, diciendo: Ay, ay, de aquella 
gran ciudad de Babilonia, aquella fuerte ciudad; porque en una hora vino tu 
juicio!

 11 Y los mercaderes de la tierra lloran y se lamentan sobre ella; porque 
ninguno compra mas sus mercaderas,

 12 Mercadera de oro, y de plata, y de piedras preciosas, y de margaritas, y 
de lino fino, y de escarlata, y de seda, y de grana, y de toda madera olorosa 
y de todo vaso de madera preciosa, y de cobre, y de hierro, y de mrmol,

 13 Y canela, y olores, y ungentos, y de incienso, y de vino, y de aceite, y 
flor de harina, y trigo, y de bestias, y de ovejas, y de caballos, y de 
carros, y de siervos, y de almas de hombres.

 14 Y los frutos del deseo de tu alma se apartaron de t; y todas las cosas 
gruesas y excelentes te han faltado, y nunca ms las hallars.

 15 Los mercaderes de estas cosas, que se han enriquecido, se pondrn ljos 
de ella, por el temor de su tormento, llorando y lamentando,

 16 Y diciendo: Ay, ay, aquella gran ciudad, que estaba vestida de lino 
fino, y de escarlata, y de grana, y estaba dorada con oro, y adornada de 
piedras preciosas, y de perlas!

 17 Porque en una hora han sido desoladas tantas riquezas. Y todo patron, y 
todos los que viajan en naves, y marineros, y todos los que trabajan en el 
mar, se estuvieron lejos;

 18 Y viendo el humo de su incendio dieron voces, diciendo: Qu [ciudad] era 
semejante  esta gran ciudad?

 19 Y echaron polvo sobre sus cabezas, y dieron voces, llorando y lamentando 
diciendo: Ay, ay, de aquella gran ciudad, en la cual todos los que tenian 
navos en la mar, se habian enriquecido de sus riquezas; que en una hora ha 
sido desolada!

 20 Algrate sobre ella, cielo, y vosotros santos apstoles y profetas; 
porque Dios ha vengado vuestra causa en ella.

 2l Y un ngel fuerte tom una piedra como una grande piedra de molino, y 
[la] ech en la mar, diciendo: Con tanto mpetu ser derribada Babilonia, 
aquella grande ciudad, y nunca jams ser hallada.

 22 Y voz de taedores de arpas, y de msicos, y de taedores de flautas y de 
trompetas, no ser ms oida en t; y todo artfice de cualquier oficio no 
ser ms hallado en t; y el sonido de muela no ser mas en t oido;

 23 Y luz de antorcha no alumbrar ms en t; y voz de esposo ni de esposa no 
ser ms en t oida: porque tus mercaderes eran los magnates de la tierra; 
porque en tus hechicerias todas las gentes han errado.

 24 Y en ella fu hallada la sangre de los profetas y de los santos, y de 
todos los que han sido muertos en la tierra.



CAPITULO 19.

 1 DESPUES de estas cosas o una gran voz de gran compaa en el cielo, que 
decia: Aleluya: Salvacion, y honra, y gloria, y potencia al Seor Dios 
nuestro:

 2 Porque sus juicios son verdaderos y justos; porque l ha juzgado  la 
grande ramera que ha corrompido la tierra con su fornicacion, y ha vengado la 
sangre de sus siervos de la mano de ella.

 3 Y otra vez dijeron: Aleluya. Y su humo subi para siempre jams.

 4 Y los veinticuatro ancianos, y los cuatro animales se postraron en tierra, 
y adoraron  Dios que estaba sentado sobre el trono, diciendo: Amen: Aleluya.

 5 Y sali una voz del trono que decia: Load  nuestro Dios todos sus 
siervos, y los que le temeis, as pequeos como grandes.

 6 Y o como la voz de una grande compaa, y como ruido de muchas aguas, y 
como la voz de grandes truenos, que decian: Aleluya: porque rein el Seor 
nuestro Dios Todopoderoso.

 7 Gocmonos, y alegrmonos, y dmosle gloria; porque son venidas las bodas 
del Cordero, y su esposa se ha aparejado:

 8 Y le ha sido dado que se vista de lino fino, limpio, y brillante; porque 
el lino fino son las justificaciones de los santos.

 9 Y l me dice: Escribe: Bienaventurados los que son llamados  la cena del 
Cordero. Y me dijo: Estas palabras de Dios son verdaderas.

 10 Y yo me ech  sus pis para adorarle. Y l me dijo: Mira que no [lo 
hagas:] yo soy siervo contigo, y con tus hermanos que tienen el testimonio de 
Jesus. Adora  Dios: porque el testimonio de Jesus es el espritu de la 
profecia.

 11 Y v el cielo abierto, y h aqu un caballo blanco; y el que estaba 
sentado sobre l, era llamado Fiel y Verdadero, el cual con justicia juzga y 
pelea.

 12 Y sus ojos [eran] como llama de fuego, y [habia] en su cabeza muchas 
diademas, y tenia un nombre escrito que ninguno entendia sino l mismo:

 13 Y estaba vestido de una ropa teida en sangre: y su nombre es llamado EL 
VERBO DE DIOS.^

 14 Y los ejrcitos [que estn] en el cielo lo seguian en caballos blancos, 
vestidos de lino finsimo, blanco y limpio.

 15 Y de su boca sale una espada aguda, para herir con ella las gentes: y l 
los regir con vara de hierro; y el pisa el lugar del vino del furor, y de la 
ira de Dios Todopoderoso.

 16 Y en su vestidura y en su muslo tiene escrto este nombre: REY DE REYES, 
Y SEOR DE SEORES:

 17 Y v un ngel que estaba en el sol, y clam con gran voz, diciendo  
todas las aves que volaban por medio del cielo: Venid, y congregos  la cena 
del gran Dios,

 18 Para que comais carnes de reyes, y de capitanes, y carnes de fuertes, y 
carnes de caballos, y de los que estn sentados sobre ellos; y carnes de 
todos, libres y siervos, de pequeos y de grandes.

 19 Y v la bestia, y los reyes de la tierra, y sus ejrcitos congregados 
para hacer guerra contra el que estaba sentado sobre el caballo, y contra su 
ejrcito.

 20 Y la bestia fu presa, y con ella el falso profeta que habia hecho las 
seales delante de ella, con las cuales habia engaado  los que tomaron la 
seal de la bestia, y habian adorado su imgen. Estos dos fueron lanzados 
vivos dentro de un lago de fuego ardiendo en azufre.

 21 Y los otros fueron muertos con la espada que salia de la boca del que 
estaba sentado sobre el caballo, y todas las aves fueron hartas de las carnes 
de ellos.



CAPITULO 20.

 1 Y V un ngel descender del cielo que tenia la llave del abismo, y una 
grande cadena en su mano.

 2 Y prendi al dragon, aquella serpiente antigua, que es el diablo y 
Satans, y le at por mil aos;

 3 Y arrojlo al abismo, y le encerr, y sell sobre l, porque no engae ms 
 las naciones, hasta que mil aos sean cumplidos: y despues de esto, es 
necesario que sea desatado un poco de tiempo.

 4 Y v sillas, y se sentaron sobre ellas, y les fu dado juicio; y [v] las 
almas de los degollados por el testimonio de Jesus, y por la palabra de Dios, 
y que no habian adorado la bestia, ni  su imgen, y que no recibieron [su] 
seal en sus frentes, ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil 
aos.

 5 Mas los otros muertos no tornaron  vivir hasta que sean cumplidos mil 
aos. Esta [es] la primera resurreccion.

 6 Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurreccion: la 
segunda muerte no tiene potestad en estos; ntes sern sacerdotes de Dios y 
de Cristo, y reinarn con l mil aos.

 7 Y cuando los mil aos fueren cumplidos, Satans ser suelto de su prision.

 8 Y saldr para engaar las naciones que estn sobre los cuatro ngulos de 
la tierra,  Gog y  Magog,  fin de congregarles para la batalla; el nmero 
de los cuales [es] como la arena del mar.

 9 Y subieron sobre la anchura de la tierra, y circundaron el campo de los 
santos, y la ciudad amada: y de Dios descendi fuego del cielo, y los devor.

 10 Y el diablo que los engaaba, fu lanzado en el lago de fuego y azufre, 
donde [est] la bestia y el falso profeta y sern atormentados dia y noche 
para siempre jams.

 11 Y v un gran trono blanco, y al que estaba sentado sobre l, de delante 
del cual huy la tierra y el cielo, y no fu hallado el lugar de ellos.

 12 Y v los muertos, grandes y pequeos, que estaban delante de Dios; y los 
libros fueron abiertos; y otro libro fu abierto, el cual es de la vida; y 
fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, 
segun sus obras.

 13 Y el mar di los muertos que estaban en l; y la muerte y el infierno 
dieron los muertos que estaban en ellos: y fu hecho juicio de cada uno segun 
sus obras.

 14 Y el infierno y la muerte fueron lanzados en el lago de fuego. Esta es la 
muerte segunda.

 15 Y el que no fu hallado escrito en el libro de la vida, fu lanzado en el 
lago de fuego.



CAPITULO 21.

 1 Y V un cielo nuevo, y una tierra nueva: porque el primer cielo y la 
primera tierra se fueron, y el mar ya no es.

 2 Y yo Juan v la santa ciudad, Jerusalem nueva, que descendia del cielo, de 
Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido.

 3 Y o una gran voz del cielo que decia: H aqu el tabernculo de Dios con 
los hombres, y morar con ellos; y ellos sern su pueblo, y el mismo Dios 
ser su Dios con ellos.

 4 Y limpiar Dios toda lgrima de los ojos de ellos, y la muerte no ser 
mas: y no habr ms llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas 
son pasadas.

 5 Y el que estaba sentado en el trono dijo: H aqu, yo hago nuevas todas 
las cosas. Y me dijo: Escribe: porque estas palabras son fieles y verdaderas.

 6 Y djome: Hecho es. Yo soy Alpha y Omega, el principio y el fin. Al que 
tuviere sed, yo le dar de la fuente del agua de vida gratuitamente.

 7 El que venciere, poseer todas las cosas, y yo ser su Dios, y l ser mi 
hijo.

 8 Mas  los temerosos,  incrdulos,  los abominables, y homicidas,  los 
fornicarios, y hechiceros, y  los idlatras, y  todos los mentirosos, su 
parte [ser] en el lago ardiendo con fuego y azufre, que es la muerte 
segunda.

 9 Y vino  m uno de los siete ngeles que tenian las siete copas llenas de 
las siete postreras plagas, y habl conmigo, diciendo: Ven ac, yo te 
mostrar la esposa, mujer del Cordero.

 10 Y llevme en Espritu  un grande y alto monte, y me mostr la grande 
ciudad santa de Jerusalem que descendia del cielo de Dios,

 11 Teniendo la claridad de Dios: y su luz [era] semejante  una piedra 
preciossima, como piedra de jaspe, resplandeciente como cristal.

 12 Y tenia un muro grande y alto con doce puertas; y en las puertas doce 
ngeles, y nombres escritos, que son [los] de las doce tribus de los hijos de 
Israel.

 13 Al Oriente tres puertas; al Norte tres puertas, al Mediodia tres puertas; 
al Poniente tres puertas.

 14 Y el muro de la ciudad tenia doce fundamentos, y en ellos los doce 
nombres de los doce apstoles del Cordero.

 15 Y el que hablaba conmigo, tenia una medida de una caa de oro para medir 
la ciudad, y sus puertas, y su muro.

 16 Y la ciudad est situada y puesta en cuadro, y su largura es tanta como 
su anchura: y el mdi la ciudad con la caa, [y tenia] doce mil estadios: la 
largura, y la altura, y la anchura de ella son iguales.

 17 Y midi su muro, [y tenia] ciento cuarenta y cuatro codos, de medida de 
hombre, la cual es del ngel.

 18 Y el material de su muro era [de] jaspe: mas la ciudad [era] oro puro, 
semejante al vidrio limpio.

 19 Y los fundamentos del muro de la ciudad [estaban] adornados de toda 
piedra preciosa. El primer fundamento [era] jaspe; el segundo, zafiro; el 
tercero, calcedonia: el cuarto, esmeralda;

 20 El quinto, sardnica; el sexto, srdio; el sptimo, crislito; el octavo, 
berilo; el nono, topacio; el dcimo, crisopraso; el undcimo, jacinto; el 
duodcimo, ametisto.

 21 Y las doce puertas [eran] doce perlas, en cada una, una; cada puerta 
[era] de una perla. Y la plaza de la ciudad [era] oro puro, como vidrio 
trasparente.

 22 Y no v en ella templo; porque el Seor Dios Todopoderoso es el templo de 
ella y el Cordero.

 23 Y la ciudad no tenia necesidad de sol ni de luna para que resplandezcan 
en ella: porque la claridad de Dios la ilumin, y el Cordero [era] su 
lumbrera.

 24 Y las naciones que hubieren sido salvas andarn en la lumbre de ella: y 
los reyes de la tierra traern su gloria y honor  ella.

 25 Y sus puertas nunca sern cerradas de dia, porque all no habr noche.

 26 Y llevarn la gloria y la honra de las naciones  ella.

 27 No entrar en ella ninguna cosa sucia,  que hace abominacion y mentira; 
sino solamente los que estn escritos en el libro de la vida del Cordero.



CAPITULO 22.

 1 DESPUES me mostr un rio limpio de agua de vida, resplandeciente como 
cristal, que salia del trono de Dios y del Cordero.

 2 En el medio de la plaza de ella, y de la una y de la otra parte del rio, 
[estaba] el rbol de vida, que lleva doce frutos dando cada mes su fruto: y 
las hojas del rbol [eran] para la sanidad de las naciones.

 3 Y no habr ms maldicion: sino que el trono de Dios y del Cordero estar 
en ella, y sus siervos le servirn.

 4 Y vern su cara; y su nombre [estar] en sus frentes.

 5 Y all no habr mas noche; y no tienen necesidad de lumbre de antorcha, ni 
de lumbre de sol; porque el Seor Dios los alumbrar: y reinarn para siempre 
jams.

 6 Y me dijo: Estas palabras [son] fieles y verdaderas. Y el Seor Dios de 
los santos profetas ha enviado su ngel, para mostrar  sus siervos las cosas 
que es necesario que sean hechas presto.

 7 Y h aqu vengo presto: Bienaventurado el que guarda las palabras de la 
profeca de este libro.

 8 Yo Juan [soy] el que ha oido, y visto estas cosas. Y despues que hube oido 
y visto, me postr para adorar delante de los pis del ngel que me mostraba 
estas cosas.

 9 Y l me dijo: Mira que no [lo hagas:] porque yo soy siervo contigo, y con 
tus hermanos los profetas, y con los que guardan las palabras de este libro. 
Adora  Dios.

 10 Y me dijo: No selles las palabras de la profeca de este libro; porque el 
tiempo est cerca.

 11 El que es injusto, sea injusto todava; y el que es sucio, ensciese 
todava: y el que es justo, sea todava justificado: y el santo sea 
santificado todava.

 12 Y h aqu, yo vengo presto, y mi galardon conmigo, para recompensar  
cada uno segun fuere su obra.

 13 Yo soy Alpha y Omega, principio y fin, el primero y el postrero.

 14 Bienaventurados los que guardan sus mandamientos; para que su potencia 
sea en el rbol de la vida, y que entren por las puertas en la ciudad.

 15 Mas los perros [estarn] fuera, y los hechiceros, los disolutos, y los 
homicidas, y los idlatras, y cualquiera que ama y hace mentira.

 16 Yo Jesus he enviado mi ngel para daros testimonio de estas cosas en las 
iglesias. Yo soy la raz y el linaje de David, la estrella resplandeciente, y 
de la maana.

 17 Y el Espritu y la esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que 
tiene sed, venga. Y el que quiere, tome del agua de la vida de balde.

 18 Porque yo protesto  cualquiera^ que oye las palabras de la profeca de 
este libro: Si alguno aadiere  estas cosas, Dios pondr sobre l las plagas 
que estn escritas en este libro.

 19 Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profeca, Dios 
quitar su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad, y de las cosas 
que estn escritas en este libro.

 20 El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve. 
Amen, sea as. Ven, Seor Jesus.

 21 La gracia de nuestro Seor Jesu-Cristo [sea] con todos vosotros. Amen.

FIN DEL NUEVO TESTAMENTO.




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