The Project Gutenberg EBook of Viaje a los Estados Unidos, Tomo III, by 
Fidel Guillermo Prieto

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Title: Viaje a los Estados Unidos, Tomo III

Author: Fidel Guillermo Prieto

Release Date: February 23, 2019 [EBook #58910]

Language: Spanish

Character set encoding: ISO-8859-1

*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK VIAJE A LOS ESTADOS UNIDOS, TOMO III ***




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  Ilustraciones han sido eliminadas.  Solo las leyendas correspondientes
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  Letras oscuras son denotadas con =signos de igual=.

  La portada fue diseada por el transcriptor y se considera dominio
  pblico




                                 VIAJE

                                  LOS

                            Estados-Unidos


                               Por FIDEL

                          (GUILLERMO PRIETO)

                                (1877)


                               TOMO III


                                MXICO
               IMPRENTA DEL COMERCIO, DE DUBLAN Y CHAVEZ
                    _Calle de Cordobanes nmero 8_
                                 1878




                              NUEVA-YORK

                            (CONTINUACION)




I

  City-Hall.--Plaza de Franklin.--Los peridicos.--Una
  cana al aire.--El gran Mercado.--Una dedicatoria
   mis comadres.--"Grozeries."--Los trastos.--Las
  carniceras.--Puestos.--Juguetes.--Cuanto Dios cri.--Los pollos
  colgados.--Un purgante.--Hermosas vistas.--"Revalufia" del mundo,
  la mar....--Una mexicana como una flor.


Quise hacer uso de mi varita de virtud ayer (la carta de M. Bryant),
visitando  City Hall,  casa municipal; pero visitndola de paso, para
recoger rdenes especiales para visitar las prisiones.

City Hall est situada al principio de lo que se llama parte baja de la
ciudad, esa parte irregular, es decir, en la frontera de las leyendas
del crmen, en los recuerdos de los pobladores primitivos de las
guerras, los grandes incendios y los asaltos y batallas tremendas.

Corriendo sesga y magnfica la calle de Broadway que conocemos, y va
de Sur  Norte, se desva,  mejor dicho, hace campo al Oriente  una
dilatadsima plaza, que as se llamaria si no estuviera trasformada en
cuatro alegres prados tapizados de verde csped, sembrada de altsimos
rboles que la sombrean, y adornada de arbustos, flores, bancas y
fuentes de fierro.

Los trnsitos son muy anchos, de asfalto, que aqu no padece los
accidentes que le conocemos, por la sencilla razon que no lo han sabido
hacer los que lo han querido introducir en Mxico, sino que presenta
superficies tersas, slidas y de perfecta elegancia.

De trecho en trecho se abren las calzadas en espaciosas vas, dejando
claros  glorietas en que en bancas se sombrean los ociosos; son los
arbolitos de Mxico, con la sencilla diferencia, pero diferencia
importantsima, de que en los Estados-Unidos no hay hurfanos del
presupuesto.

En el centro de los cuatro prados, y entre la frondosa arboleda, en un
claro que es por s una plaza, se levanta City Hall.

El edificio es de rden corintio, de atrevidas formas y de una amplitud
soberbia.

Puede decirse que el edificio se compone de tres secciones: la fachada
y dos laterales.

Descansa su frente en una extendida escalinata de mrmol que da  un
prtico saliente de robustas columnas; se deprime y salen en seguida
los baluartes  edificios laterales, formando el grandiossimo
conjunto. Cie el primer cuerpo de esta imponente fbrica una
balconera lujossima con sus crujas de mrmol.

La masa del suntuoso palacio, la realza una elevadsima cpula, impera
sobre el conjunto una estatua gigantesca de la Justicia. Pusieron  la
diosa  tanta altura, acaso para que no estorbe en sus negocios  los
hombres que se agitan  sus pis.

El edificio es de mrmol y fierro.

Los arcos de que est formado, sus bvedas y sus gruesas paredes, lo
hacen en el interior sombro.

En esto de lo sombro, hablando del interior de grandes edificios y
de habitaciones, no se me debe dar mucho crdito;  m me parece todo
sombro.

La falta del patio, quita,  borra mejor dicho, una de las facciones
ms prominentes de los edificios, y acaso tenga ms influencia de lo
que  primera vista parece en las costumbres.

Los amplios corredores llenos de flores, de cuadros, de arbustos; los
extensos patios, en que se expansen los moradores concentrndose en el
hogar, acaso son ms caractersticos de lo que creemos.

El patio, recuerdo del serrallo y del castillo feudal, conservacion
obstinada de la individualidad autonmica de la familia, comunica 
sta una fisonoma especial.

En la casa con patio se vive; en estos roperos de palo  de piedra
parece que se quedan  guardar las gentes, que realmente viven en la
calle, y la calle es el trnsito de todo el mundo,  un gran patio que
no pertenece  nadie.

Parecen hechas las casas para comer y dormir: son como hoteles.

A m todas esas casas me parecen hechas bajo el tema de buques: los
mismos cuartijos y encrucijadas, los mismos barandales simtricos.

Si fuera dable que las casas se trasportasen con una asa en el techo,
se llevarian como un canasto  una porta-vianda.

La gente se enfardela; al salir se desempaca. El aire le tiene que
pedir permiso al portero.

Dejemos estas consideraciones para otra vez, que hemos entrado  la
oficina del Mayor de la ciudad.

Uno de estos irlandeses, que forman la magnfica y nunca bastantemente
elogiada polica de la ciudad, nos dijo que el Corregidor (Mayor) habia
salido; hicimos  un dependiente de la oficina nuestro pedido y nos
sirvi con suma complacencia.

A la salida, y parado con la espalda al prtico, pude disfrutar la
vista del Parque y sus alrededores.

City Hall, en una de sus fachadas, ve al Sur.

A mi derecha corria tempestuoso el raudal de gentes y carruajes de
Broadway, como siempre, como en ria, como con furia, como urgidos por
la inundacion y espoleados por la llama. Los que cruzan se ven como
algo que se parece  la insurreccion y  la locura, y azotarse contra
las esquinas los pis derechos de los faroles, los pinos que sostienen
los alambres telegrficos y que vienen desde la Noruega.

Al frente, y sin simtrica proporcion, se asienta el Correo, que ya
hemos descrito, como una inmensa Catedral.

A la izquierda, quebrndose  interrumpindose en la desproporcion ms
accidentada, como las hojas sueltas de biombos de distintos tamaos,
queriendo formar semicrculo, se ven los alczares que tiene el arte de
Guttemberg y forman la plaza de la prensa, presidida por la estatua de
Franklin.

_El Sol_, _El Mundo_, _El Tiempo_, todos los atletas estn all de
pi y como sobre las armas, sobresaliendo _La Tribuna_, edificio que
compite en altura con los dems, y cuya torre descuella, como llevando
al espacio la noticia del tiempo, su reloj magnfico.

Si una plaza sola de nuestra ciudad, la pudiramos rodear de nuestros
templos ms elevados como Catedral, la Profesa, San Francisco, Santo
Domingo, Minera, tendriamos acaso idea de las alturas de los edificios
de City Hall en su conjunto.

La plaza de Franklin est cruzada por una parrilla de rieles, que
conduce como rios los wagones  Broadway, retrocediendo para perderse
en distintas direcciones.

Antes de regresar de mi paseo, me detuve ante la estatua de Franklin,
para tributarle mis homenajes de respeto.

Es hermosa y despierta ideas sublimes una montaa cubierta de nieves
eternas; es augusta la contemplacion de un templo; pero es para m
como el ms grandioso espectculo la presencia de un hombre recto que
ha consagrado su existencia al bien. Franklin es de esos astros que
convierten en sublime el horizonte de la grandeza humana.

Naci el legislador del rayo en 1706, cerca de Boston, de padres tan
humildes, que el comercio de velas y jabon  que estaban dedicados,
apnas les daba para subsistir.

En sus primeros aos se hizo Franklin impresor, alternando con
su trabajo los estudios en que conquist tan alto puesto en la
inmortalidad.

Sabio, moralista eminente, patriota esclarecido, Franklin, como
Washington, Hamilton y otros, es una de esas columnas de granito en
que descansa la verdadera gloria del pueblo americano.

       *       *       *       *       *

Ahora s que voy  soltar la cana al aire; estoy de paseo y me
acompaar  mi excursion una mexicana; esto es, llevar  la patria
del brazo  dar una vueltecita por los mercados.

Ya columbramos el otro dia los Mercados de Washington y Fulton; pero
fu por fuera, como quien dice, y sin tiempo para imponerse de cul es
la clueca y la ponedera, y cul el barracan y el seor de los anillos.

Se me va  despedazar el corazon con los recuerdos de mis comadres. Voy
 apurar un verdadero cliz de amargura, porque no me ciega la pasion;
pero _al mercado van las hembras con sartenes y canastos y los chicos
van tras ellas ardiendo como unos diablos_. Vamos al mercado.

Bien visto, aqu no se necesita mucho del mercado:  cada dos pasos
se encuentra uno entre tiendas de ropa, merceras y hoteles, una
carnicera con sus percheros  la calle, con carneros tamaos de
gordos. Y  propsito, vdes. me van  perdonar el lenguaje de esta
parte del mercado, porque lo dedico  las mujeres pobres de mi tierra
(aqu en la oreja se los dir).... ya no se los digo: _pus bueno_,
 ellas se los dedico con sus _riquilorios_, y su puntuacion y sus
granitos de ajonjol.

Las _Grozeries_  derechas son tiendas del tlaco de la manteca, 
_cuantims_, tiendas mestizas; aqu todo es papel y todas son cajitas y
todo es guante, digmoslo as, _pus_ parece otra cosa.

Los efectos estn al granel, nada de mostrador; cajitas por all, y
sartas de sombreros  zapatos por el otro lado: no es mentira, hasta
en medio de la banqueta. Eso s, all se encuentra un cristiano cuanto
Dios cri, todo al estilo de stos.

Mara Santsima! qu de botes y cajitas como una condenacion! Pues
como iba yo diciendo, hay frijoles, y garbanzos, cebollas, _pikles_:
saben vdes. que es eso? Son encurtidos, como los chilitos en vinagre;
pero como estn entre vidrieras, se dan tono.

Poco le _inteligen_ stos  las cazuelas y las ollas; todo es fierro:
de ms  ms, stos no entienden de una taza de caldo para abrigar el
estmago; se lo abrigan con un pedazo de toro, que les va embistiendo
por all dentro.

Y vean vdes.: no desdean stos la hoja de lata, bien que les cuadra
para las coladoras, que ni de ljos pueden acabalarle  nuestros
cedazos, ni  los rayos en que se raspa el coco. Qu coco! como no
saben de dulces.... para stos, todo el dulce se les va en pinturas:
los postres son como quien se come una _tlapalera_.

Hablando con verdad, la mayor parte de los trastos no los entiendo,
parece que estn en ingls, mala la comparacion. De platos, no crea
vd. que gastan muchos. Me temo que un dia inventen un sombrero que
les sirva de todo y para todo. Ellos cogen, en estas almuerceras del
mercado, tomates, echan mantequilla, despues sal, despues vinagre,
despues aceite, despues melaza.... y ese es un guiso, que se engullen
en los vivos aires; pero, no es mentira, sorbindose trozos que no
caben en las dos manos, y se van limpiando los dedos con un papel 
contra la puerta, diciendo _oll right_, como tres claveles.

Las carniceras dan gusto, siempre estn albeando y ni pizca se
trasciende del mal olor; sacan con sus cuchillos unas tiritas como
listones, unas lonjas como pliegos de papel, y qu carne! deliciosa!
eso s que no se puede negar. Sobre ella caen chorritos de agua que es
un primor.

Todo eso es chistoso: las naranjas estn muy empapeladas en sus
cajitas; las cerezas en unas canastillas preciosas, lo mismo que las
fresas.... y qu tono de las manzanas! y qu garbo de los limones!
y qu aquello de las pias tan forliponas y haciendo fortuna!.... con
decir que los cacahuates andan en coche, ya se dijo todo!

No digan vdes. que los dejo con la palabra en la boca; pero vuelvo en
mnos que canta un gallo.

Estando en la calle con mi amabilsima paisana, que se llama Adela, y
es como un grano de oro, empezamos con--"A dnde vamos?" y--"A donde
vd. determine."

--Vd. quiere ir al Mercado?

--Por supuesto, y no quiero Mercado Catherine, aunque dicen que tiene
242 casillas  tiendas, ni el Centre que cuenta 348, ni Clinton, ni
Esse, porque todos son de poco ms  mnos.

--Iremos al de Fulton, me dijo la amable seorita; me han dicho que se
edific en 1821 y que import la obra 220,000 pesos.

--Yo quiero ver el Mercado de Washington, que es el de ms nombrada;
aqu llevo las apuntaciones de lo que dice mi querido Antonio Bachiller
respecto  l.

El Mercado de Washington es propiamente el conjunto de dos mercados,
que tienen 1,772 casillas,  como si dijramos, tiendas y puestos.

En cuanto  lo que en ese mercado y el de Fulton cabe y se consume, es
para alabar  Dios: figure vd. lo que dicen los libritos que tratan de
esto: 70,000 reses vacunas por semana; 3,000 carneros; 20,000 cerdos, y
otros animales que prximamente ascienden  tres millones. Las aves se
calculan en 6.000,000 y los huevos en 10.000,000 al mes.

Se calcula que se venden diariamente 7,000 pesos de papas y 5,000 de
granos. En 2.500,000 pesos se vala la venta anual de manzanas; peras,
100,000 pesos; 200,000 melocotones; fresas, 600,000. El monto de las
frutas importadas, como pias, cocos, naranjas, etc., etc., ascendi
 1.250,000!!!

Pero adviertan los lectores que todo es aparte de trescientos mercados
privados en que hay lo propio que en estos mercados grandes, y no se
lleva cuenta porque eso seria cosa de nunca acabar.

Sigamos con el paseo al Mercado.

La parte exterior son aceras, con sus cortinas cada puesto para
defenderse del sol.

Cada puesto desparpaja y como que pone en las manos de los que pasan
los artculos que contiene, sin contar con que  cada dos pasos se
hunde el suelo y se percibe desde afuera que brotan por aquellas
trampas, los zapatos, y los sombreros, y los trastos de hoja de lata, y
los fardos, como de otros tantos manantiales.

Los juguetes, sobre todo, tienen gran boga, y llueven los carritos,
carretelas y carretones, desde para dormir al recien nacido, hasta
perniquebrar al muchacho travieso.

Y todo esto se va viendo mintras el tumulto de la calle est en su
apogeo con los transeuntes y con que cada carro es un puesto que lleva
andando una colina de zanahorias, un campo de ejotes, un camellon de
cebollas, y borregos y becerros que se denuncian con unos balidos y
berridos que se meten por el alma.

A medida que se penetra, se van extendiendo en hileras interminables
los mostradores, que tienen en grupos cenefas y bambalinas de jamones,
y esto es como una cuadra, y lo mismo quesos y mantequillas que forman
calles, como quien anda por una ciudad de jamon y otra de mantequillas
y quesos.

Entrase al recinto  ciudad interior, y en grandes mostradores forrados
de zinc, con mangas que derraman leves corrientes de agua pursima,
entre trozos de hielo, all estn los pescados, es decir, un mar _de
pega_. Desde unas bstias que asustan por su grandeza, sus bocazas
pazguatas y sus ojos empaados, hasta pescadillos que parecen de chanza
y pueden servir como de cauteros.

En esta seccion estn esas ranas medio peladas que calosfrian, esas
jaivas que parecen races, esas culebras, esos engendros raros del
agua, que no s cmo hay pcaros que se los engullen; y esas inmensas
tortugas bocarriba, bolsudas, con sus cuellos cortos, sus manos como
aletas, sus ojos pequeos como rendijas, su cabeza aplastada de vbora.

Las carnes ocupan sendas calles en percheros que suben al cielo, porque
se trata de un edificio altsimo; los mostradores estn forrados de
zinc; los carniceros, sin el delantal, pudieran estar sentados en una
tertulia de buen tono.

Cada seccion del buey y del carnero estn expuestas con suma
coquetera, como quien dice: "cmeme."

Lo que se llama menudo, me parecieron sobre un mostrador piezas de
muselina y de encajes.

En esa seccion, y como se cuelgan los mundos de oblea en nuestras
funciones, como formando adornos y nublando el aire, graduados como de
quinqus y de candiles, formando como bosques por all arriba, estn
los pollos y guajolotes pelados, suspendidos de las patas y sus cuellos
colgando. Es una nublazon de guajolotes y de pollos.

Al centro, en extenssimo cuadrado, hay verdaderas tiendas de semillas
 pedir de boca, y entre cristales; de suerte que se les saluda con
cierto aquello, y como  novios en la iglesia, al frijolito pinto,
blanco, y al gordo,  los garbanzos que estn en minora, y las
lentejas y las habas que apnas chistan.

Adela, con mucha oportunidad y buen juicio, me iba instruyendo.

--De esos limones se hace mucho consumo y son muy baratos; con aquellas
como tijeras de palo se exprimen; tiene una media esfera la tijera en
un extremo, que da sobre el huequecito que con su coladera est en la
otra; se aprieta, y sale hasta la ltima gota de jugo.

Aquellos pollitos que parecieron  vd. pichones, continuaba, _son
pollos de primavera_ de que se hace mucho consumo en este tiempo.

El pollo, lo mismo que el guajolote, se vende por libras,  quince
centavos la libra. Esto tiene sus variaciones.

Esa yerba es chicoria; con esa se da color al caf, que en general no
es bueno, es una yerba amarga.

Los camotes son carsimos, la gente pobre casi nunca los come.

La manteca se vende derretida  en banda, esto es, adherida  la piel
del cerdo.

Esos como moldes de palo en que par vd. la atencion, son para dar
formas elegantes y realzar figuras en la mantequilla.

Esas como cucharas de alambre son para batir huevo; y hay otras
maquinitas, pero son ms caras.

En el centro de la plaza hay sus fondas pequeas para _lunche_,  como
quien dice, _pistos_; pero no hay licores.

Habr vd. notado que no hay trastos de barro, todo es fierro  hoja de
lata. La hoja de lata es baratsima.

Ese es ruibarbo.

--Adela.... no me lo miente vd., no me lo miente, porque con eso
rellenan sus _paids_ estos herejes, y me han costado muy caro. Eso en
cualquiera parte es un purgante indecente.

--En efecto, usan esa yerba en sus pasteles.

Yo me sal para penetrar en una especie de rinconada que da  la calle,
y  donde penetran los carros.

All estn los grandes almacenes de papa, de fresas, de todos los
granos, y aquellos encierran inmensas riquezas.

Yo estaba aturdido, rompiendo olas de gente, haciendo rodar canastos,
metindome en encrucijadas de barriles y tercios: sal no s por dnde,
y alc la vista.

Estaba  la orilla de la inmensa baha, que es un mar en que se pueden
dar cita todas las embarcaciones del mundo; junto de m se mecian
esos alczares de las aguas, formando bosques sus palos y cordajes,
saludando sus banderas de todos los pases de la tierra.

[Ilustracin: VIAJE DE FIDEL.

                                        _LIT. H. IRIARTE, MXICO._
El Parque Central.]

Monstruos acuticos, viajeros del abismo; unos, como animales
desconocidos; los otros, como aves abriendo las alas de sus blancas
velas.

A lo ljos, y como saliendo del mar, las arboledas, las cpulas, el
casero, las torres como barcos ms gigantescos, como si anduvieran
sobre las olas; en un extremo Broklyn; en el otro las colinas y
campias de New-Jersey; al frente, los fuertes con sus monstruos de
bronce, como bostezando  la orilla de las aguas.

La mano ejercitada de los conocedores, seala al rededor de aquel
mercado los buques que contienen los efectos que producen afanosos los
Estados del Oeste, que son granos, harinas, carnes saladas, madera de
construccion, verduras y flores.

Ms adelante se ve descargando su plomo el Missouri; el Lago Superior
su cobre; Virginia y Mariland agitan como palmas sus hojas de tabaco,
en competencia con los gigantes del Kentuky.

La Nueva Inglaterra hace alarde en el muelle de sus pescaderas y sus
manufacturas; Pensylvania, titnica, espera que se acerquen  sus naves
los mercaderes por su carbon y su fierro; los Estados del Sur ofrecen
en el altar de los cambios, como prenda de reconciliacion, su algodon y
su arroz; y California deja caer  los pis de la metrpoli del cambio,
sus vinos, su oro y sus millones de plata.

Nueva-York, como en medio de una corte de soberanos, recibe esos
productos y esparce en cambio sus frutas, los vinos de la Francia, el
caf del Rio Janeiro  de Java, el azcar y las frutas de la Florida y
de la Habana, el _th_ de China y del Japon, venido de San Francisco,
las lanas de la Plata y Australia, los tejidos de Europa y los perfumes
de la India.

El estpido proteccionismo americano tiene una derrota contnua con ese
espectculo de los cambios.

Adela estaba satisfecha de verme tan pregunton y tan entrometido. Yo no
s cmo explicar  tan distinguida seorita mi gratitud.

Con qu sencillez, con qu buen juicio y con qu gracia me hacia sus
explicaciones: yo hubiera querido que todo el mundo la oyera, y cuando
todos los yankees estuvieran abriendo la boca, ponerle un rtulo en la
frente que dijera: "Esta chicuela es mexicana.... y una de las que hay
 cientos en mi tierra, que desparraman la sal!"....

Despues que salimos del Mercado, y andando por las calles, me decia:

--Ya vd. ve: en nuestra tierra (y ese "nuestra tierra" me sabia 
cielo), se critica y se pone en ridculo al que anuncia su comercio con
un objeto de l; por ejemplo, una penca de maguey en una pulquera.
Aqu todo es de bulto: el relojero, el fabricante de sombrillas, el
zapatero, todos ponen como rtulos, sombrillas, sombreros y zapatos; y
hasta caballos enjaezados, los carroceros y talabarteros.

--Hay ciertas seales  objetos que son de convencion general.
Recuerda vd.?

--S, seor, recuerdo. Esas astas  morillos con listas azules,
encarnadas y blancas, son de las barberas  peluqueras.... Cuando vea
vd. un almirez monstruoso colocado sobre una puerta, ni que preguntar:
esa es botica.

En las calles, sobre las banquetas, interrumpiendo el paso, hay muecos
desastrados de la talla humana. Ya es un indio comanche, ya un negrito
que parece que le va  saltar  vd. al cuello, ya un ingls con tanta
panza, ya un chino con bigotazos que barren el suelo: ya me s que son
tabaqueras.

Entre las muestras, sigui Adela, no me negar vd. que son primorosos
esos vestidos de papel que visten los figurines, y que imitan
perfectamente la muselina y la seda, con la ventaja de ser tan exactas
las proporciones del vestido, que pudieran servir de patrones.

Eso es precioso: en cambio, nada ms soso y ms sin gracia que las
muestras de las tabernas  _bar-rooms_, sea que representen vasos
colorados rebosando espuma, como la cabellera cana, como un viejo
frentico, y su nmero cinco en el centro; sea que tenga la muestra la
figura de un payaso con las piernas abiertas, sacando tamaos dientes.




II

  La gran tienda de Stward en Broadway.--Lord y Taylor.--Ropa
  hecha.--Ropa-vejeros.--El Cementerio de Greenwood.--Un romance.


Ya que tuvo el lector la paciencia de acompaarme al Mercado; ya
que fu tan complaciente que no se asust con su nomenclatura y sus
detalles, demos por va de descanso una ojeada  establecimientos de
otro gnero. Las tiendas de ropa, por ejemplo, y los depsitos de ropa
hecha.

Entre los primeros descuella sin rival la tienda de Stward, que es
aquel grande edificio que distinguimos en Broadway, de cristales,
fierro y mrmol, ocupando una manzana entera sus columnas, sus
prticos, sus hileras de arcos con ventanas rasgadas, y su
magnificencia indescribible.

En el interior forman calles las armazones y mostradores con sus
asientos de trecho en trecho, de la forma de los asientos redondos y
giratorios que se usan frente  los pianos.

Centenares de dependientes por la parte exterior de los mostradores,
sirven  la concurrencia inmensa y de exquisita elegancia que se agolpa
 la tienda, y entra y sale por las muchas puertas que tiene  todos
los vientos.

Hay departamentos enteros servidos por jvenes, en quienes compite la
educacion finsima, con la hermosura.

En el centro de las calles de estantes y mostradores, se abre una
rotonda espaciosa cubierta de cristales, que derrama su luz vertical
sobre los cinco anillos de los pisos, cada cual con sus columnas y
barandales elegantes.

Cuando se contempla ese centro, que es como un teatro  como un templo;
cuando se est bajo la atrevida cpula de fierro y vidrieras, se
confiesa sin embozo que aquel es el primer establecimiento del mundo en
su gnero.

Las calles paralelas de esta _alcaicera_ de cristales, porque as la
quiero llamar para inteligencia de Mxico, cada una tiene en su calle
especialidad para las ventas.

En una calle solo se venden casimires, paos y lienzos para vestidos de
caballeros.

En otra calle  seccion hay tan solo tpalos en que compiten la
cachemira, la seda con bordados, los chales, capotas, albornoces y
capas.

Ms adelante, en una seccion servida por seoras, caen en los
mostradores  raudales, listones, cintas, encajes, sedas, botones,
broches, embutidos y los accesorios todos del trage femenil.

Como entre nubes se percibe la concurrencia, en una esquina en que
las blondas impalpables, el punto levsimo, las gasas que parecen
desvanecerse en el aire, alzan su vuelo.

Blanquea la lencera, duermen los terciopelos, se inclina uno bajo
los gorrillos buscando un rostro de ngel escondido entre las sedas,
listones, encajes y flores.

De los barandales de los balcones del inmenso salon circular penden
telas de inestimable valor, alfombras persas, remedos fantsticos de
gibelinos y cachemiras, de las que un tpalo solo tiene el valor de
cinco mil pesos.

Los dependientes se cuentan por cientos, la realizacion por miles, el
capital por millones.

La materializacion de todos los ensueos, la complacencia de todos los
caprichos, la satisfaccion de todas las necesidades, estn contenidas
all; la pompa de la jven, la impertinencia de la vieja, el abrigo del
anciano, el chiqueo del nio.

Despues de celebrada cada venta, el dependiente que la verifica da un
signo, y el dinero se paga al cajero que concentra la contabilidad,
lo que hace que cada dependiente asuma la responsabilidad de sus
operaciones, que se establezca la emulacion y que el balance pueda
hacerse momento  momento. Este mecanismo es lo propio en cada seccion.

Es notable que muchas veces, con su cuenta de pago, atraviesen la
multitud las personas,  hacer su exhibicion, con una religiosidad que
admira  infunde respeto por la moralidad de estas gentes.

En ese particular, y aunque esta sea una divagacion, poco hay que sea
comparable con lo que aqu se ve.

En las cajas de los correos que estn al pi de los faroles de las
calles, no caben los peridicos; eso no importa, la gente los
amontona, sellados y listos por la parte exterior, sin que nadie se
atreva  tocarlos.

En los mnibus, hay cajitas en que el pblico mismo deposita el dinero,
y no se da caso de reclamo porque la negligencia  la malicia se
sustraigan al pago. Yo he visto  un muchacho encontrarse un guante
en una banqueta, en la plaza de _Union Square_. Vag el chico con el
guante en la mano, no hall  su dueo y lo clav con un alfiler  un
rbol, donde vino  recogerlo una seora despues de media hora.... Por
supuesto que hay sus rateros.... pero.... no se quebranta con jactancia
el stimo mandamiento.

Despues del establecimiento de Stward, debe mencionarse el de Lord y
Taylor.

Se dign mostrarme esa tienda el Sr. Delmote, nativo de la Habana, con
singular cortesa.

Lo que llaman el _bassement_  subterrneo, son amplsimos salones
con robustas columnas. Estn los salones, aun  la mitad del dia,
iluminados por gas.

All v en mamparas encuadernadas como libros, las muestras de los
hules para el suelo; all camas de primavera con una tela de alambre
como colchon de verano; all camas  dos pesos, formadas de tablitas
flexibles y mullidas como plumas.

Se asciende por elevador  los varios pisos del edificio.

Uno de estos pisos est reservado  corss de todas las formas, listos
para recibir hasta las confidencias de un esqueleto y trasformar las
momias en beldades.

Hay por centenares crinolinas, tontillos y cosas que figuran como
perfecciones y presentan all su triste realidad.

El departamento superior lo ocupan los muebles, con sillones que ponen
en olvido las fatigas, tocadores que adulan, lechos que hacen cerrar
voluptuosamente los ojos, de dulce y apacible sueo.

En los establecimientos de ropa hecha y sastreras para hombres,
se deja entender que hay muros de chalecos, torres de pantalones y
montaas de levitas. Vease si no, la sastrera de Deblin y C., y la de
Brooks.

Son como la contrapartida de tanto lujo, como la caricatura de
tan deslumbradoras grandezas, como la carcajada homrica de esas
manifestaciones de opulencia, las roperas  establecimientos de
_segunda mano_ (Second Hand).

Aquello s que es gresca; es, como quien dice, las casas de invlidos
de la ropa.

Se anuncian las crinolinas suspendidas  las puertas haciendo la
rueda, abiertos de brazos sacos y levitas, movindose cancaneros los
pantalones, y los sombreros de los _dandys_ y los gorrillos de las
_ladys_ gesticulando, con el pelo raido, con las plumas tiosas y como
mojadas.

Esa _segunda mano_ es la charlatanera del trapo, el cinismo del forro
humano, pero  la vez la chanza y el fraude, el panteon y la orga....

Es un _meeting_ de viejos verdes contando sus aventuras.

Y no solo son vestidos, sino que figuran en el pandemonium, anteojos y
soguillas, guantes y anillos, cruces y relicarios con todo y retrato,
anteojos de teatro y libros hasta por un centavo....

H ah la filosofa hecha trapo, el amor enseando el cobre, la
gloria ntes de envolver botones, el desengao en su expresion ms
grotesca.... Y sin embargo, esos despojos reaparecern sobre las
formas humanas..... como nuevos.

Los ropa-vejeros no son desconocidos en ninguna parte; cada tienda de
empeo en Mxico, es un establecimiento semejante  los descritos. Pero
la dedicacion  la _segunda mano_, la especificacion del trfico, es lo
que llam mi atencion en Nueva-York. Este trfico es especialmente de
los judos.

       *       *       *       *       *

Habia diferido mi visita al Cementerio de Greenwood: las disposiciones
de mi espritu han sido tales, los dolores que he apurado tan acerbos,
que sentia miedo de una entrevista con la muerte.

Sin embargo, la fama que disfruta el Cementerio es tal, que fu
necesario resolverme  una excursion  Broklyn, lugar en que est
situada la maravilla del descanso eterno.

Era un domingo: apnas sali la luz, cuando atraves solitario las
calles silenciosas, como si hubiese sido abandonada la ciudad en la
noche: dirigme por el embarcadero de Hamilton, atraves el rio, entr
en un wagon, y hme, al doblar una calle,  la entrada del Cementerio.

Es un gran prtico compuesto de una magnfica portada gtica, con dos
edificios laterales del mismo rden.

Las puertas y sus agudos remates, las verjas y las alturas cnicas con
primorosas molduras, constituyen por s una augusta belleza.

Si fuera posible colocarse en una altura que dominase el conjunto, la
impresion seria extraa y grandiosa.

Verase en terreno extraordinariamente accidentado, un inmenso parque
sembrado de arboledas gigantescas y sombras, con sus eminencias, con
sus laderas que forman como escalones, con sus cuencas y bajos, que se
tienden en apacibles vegas y duermen cristalinas fuentes de montono y
triste murmurar.

El terreno, donde no lo cruzan las anchas calzadas de asfalto  arena,
est alfombrado de verde csped, cuidado con tal esmero y pulido con
tan exquisita diligencia, que se distingue aterciopelado y luminoso
donde los llenos de la luz le baan y donde rompen los rayos del sol
las sombras que dibujan en el suelo, la forma y los trmulos follajes
de los rboles.

El parque, austero, pero de sorprendente hermosura, est cortado por
calles y avenidas; pero no como una ciudad, sino como el panteon de una
ciudad.

Es  su vez el Cementerio una como poblacion de granito y de mrmol; un
bosque de pirmides y de columnas, como si la piedra floreciese; una
petrificacion de sres humanos, inmviles, llenos de majestad: tales
se presentan arcngeles y estatuas en aquel cortejo silencioso de la
muerte.

En cada paso se presenta un aspecto nuevo de aquella mansion silenciosa
 imponente.

En aquella sucesion de hondonadas y colinas, ya tiene uno  sus pis
templetes, obeliscos y prticos, ya en gradacion ascienden como por
fajas entre los rboles, grandiosos monumentos coronados en sus alturas
por guerreros, por mujeres con los brazos extendidos, con arcngeles
prontos  emprender su vuelo.

A la entrada se toma un carruaje que por veinticinco centavos hace
la excursion del Cementerio. El conductor tiene la obligacion de ir
haciendo notar al viajero los sepulcros y monumentos ms clebres. Hace
su oficio el _cicerone_ como de rutina, con su voz indiferente y sin
acentuacion, como automtica.

El coche avanza rodando sordamente; se detiene  cada instante el
_cicerone_, pronuncia un nombre y da lugar  la meditacion.

Aquella luz que intensa reverbera para alumbrar la nada; aquel silencio
que es por s una pompa; aquellas aguas que remedan  lo ljos la
plegaria, y aquella grandiosidad de monumentos, producen una impresion
nica y sublime.

A la entrada tom el gua el rumbo sur del Cementerio: las losas de
mrmol del suelo, como que repercutian acentos de otros mundos; era la
palabra muerta tambien en un idioma extrao, el clamor perdido de la
nada.

De repente, como una rfaga de luz, iluminaba mi memoria un nombre....
era el de Morse, el inventor del telgrafo, que vive en espritu,
conduciendo la palabra al travs del espacio y por el fondo del mar.

Su monumento es soberbio; son las fases cncavas de una pirmide
triangular.

En la portada de un monumento que no pude distinguir con propiedad,
habia un grupo magnfico.

Era un ngel arrancando  un nio de los peligros de la vida, pronto 
levantar el vuelo con l; era la salvacion y la felicidad; pero  los
pis del ngel, arrodillada y loca de dolor, con el cabello esparcido,
la garganta henchida de sollozos, los ojos sin luz, pero con lgrimas,
como que pretende detener al ngel, como que es mortal, y como que 
una madre nada consuela de la muerte de un hijo.

Apeme del carruaje y segu  pi mi camino; quedaba por momentos el
sendero que recorria, solitario, poblado de mrmoles, sin ms ruido
que el de mis pasos, que parecian ecos que venian de la region de las
eternas sombras.

Gorchatz, el compaero de Talberg y de Litz, descansa all; la Europa
lo admir mucho tiempo, vibraban en los salones sus notas voluptuosas,
fomentando el arrebato del baile.... ni un suspiro de sus delicadas
concepciones, ni un rumor de sus cantos deliciosos.

Pero, singular supervivencia del talento! aquel, como otros nombres,
resonaban en todos los labios; era como la sustraccion de la muerte,
como un triunfo del olvido su mencion.

Entre otros monumentos relucientes como de nieve, estaba uno que todo
viajero menciona y en el que todos se detienen  pagar un tributo de
ternura: recuerda los bomberos. Quien dice bombero, dice el atleta que
lucha contra la llama, el que profesa la religion del bien y del amor,
arrostrando temerario el peligro. Bombero es sinnimo de salvador.

Quin no ha visto  estos hroes, en medio de los horrores del
incendio, cruzar entre el humo, abalanzarse al muro que se derriba,
colgarse de la soga que va  salvar un nufrago de la vida, envuelto en
el martirio?

Se prodiga la existencia, se lucha brazo  brazo con el ms feroz
de los elementos; y si se restituye un padre  una familia; si se
reintegra el hogar; si la alegra se reconcilia con aquellas vctimas,
entnces, la recompensa es ese espectculo de ventura que llena y
alumbra el alma con luz divina.

El monumento recuerda un bombero que coloc un nio sobre su pecho: el
bombero se dej caer de espaldas, despedazndose, pero salvando al nio.

La gratitud pblica repite ese tradicional episodio: cuando humeaba
la piedra, cuando las vboras de fuego ceian el edificio hacindolo
bambolear como brio; cuando se hundian con estrpito los techos, y
los gemidos cruzaban el viento, y los alaridos de angustia y dolor
hacian temblar la ciudad entera; cuando este espectculo de destruccion
se enseoreaba y sobrecogia de espanto, se not en las alturas de un
edificio un nio que corria en las citarillas salientes  la calle,
prximo  perecer, tan rubio, tan hermoso, tan delicado.... Uno de los
bomberos lo percibe.... no vacila un instante, escala, se encarama,
las piedras que se desmoronan esperan que pase para caer.... parece
que le hace paso la llama.... desparece entre el humo.... la ansiedad
por su vida es mortal.... el humo se disipa; l aparece en la altura
con el nio en los brazos.... una rfaga de felicidad ilumin las
almas.... el descenso comienza.... va descendiendo entre una granizada
de piedras, de cristales despedazados, de plomo y hierro fundido....
hubo un momento en que el trnsito fu imposible.... faltaba piso, la
ceja de pared que sustentaba al hroe, se desgranaba.... el nio veia
absorto  su salvador, le tenia abrazado su cuello.... la muerte era
indefectible: todos llevaron las manos  sus ojos para no presenciar
la horrible catstrofe.... entnces el bombero cogi al nio, lo
acomod sobre su pecho, como en una cuna, puso en hueco sus brazos para
defenderlo, y se precipit de espaldas desde la inmensa altura....
haciendo que de sobre su cuerpo despedazado se quitase al nio, sano
y salvo.... El hecho es de aquellos que son gloria y orgullo de la
humanidad. El monumento de los bomberos es hermoso, y es hermoso porque
motiva la eterna ovacion que justamente se rinde  esa institucion
sublime.

El monumento consiste en una columna piramidal que descansa en un
macizo pedestal de mrmol, con planchas de granito. El bombero tiene
una expresion sublime. Uno de sus brazos rodea al nio, defendindole
de la llama; en la otra tiene la trompeta que distingue al bombero,
y cuelga  su lado una linterna. Sobre las cuatro pilastras de otro
monumento, se extiende una pequea bveda, y en ella hay figuras
alusivas al Cuerpo de Bomberos.

Siempre siguiendo entre lpidas, obeliscos, estatuas y pirmides, me
detuve  leer el epitafio de un bravo marino, que l propio construy
su sepulcro y lo tuvo en espectativa de su mansion, diez y ocho aos.

El monumento de la jven Carlota Canda, es una grandeza de Greenwood;
es casi un templo ceido con su balaustrada de fierro y custodiado por
ngeles.

La jven  quien se dedica el monumento, tenia diez y siete aos; las
gracias coronaban su frente; la felicidad tendia  sus pis alfombras
de flores.

Regresaba de un baile con su padre y una amiga. En el baile habia sido
el rayo de sol, el canto de jilguero, el celaje de oro de la reunion.

Detvose el carruaje que la conducia cerca de Broadway: el padre
descendi  dejar  la amiga; el cochero dej el pescante; cayeron
las riendas; los caballos, desbocados, azotaron el coche contra una
esquina; la nia cay al suelo despedazndose el crneo.

En medio de la magnificencia de este monumento, se oye gemir  la
piedra, se ve llorar el mrmol; el dolor paternal se ve extendido en
aquel refinamiento artstico.... es una novedad del dolor; martiriza
aquella riqueza.

En el gran Cementerio, muy particularmente en los escalones superiores
de las altas columnas, se ven puertas de granito, tan misteriosas
y severas, que son propiamente prticos de las sombras, puertas de
recepcion de la eterna noche.

Esas puertas conducen  subterrneos en que se conservan en lechos
de mrmol los cadveres perfectamente embalsamados y en sus cajones,
que tienen una ventanilla de cristales por donde asoma el muerto. A
aquellos subterrneos alumbrados con gas, que se modifica segun la
voluntad, suelen concurrir familias  platicar con sus muertos....

Los lotes del Cementerio cuestan, en general, cuatrocientos pesos; pero
la Compaa que dirige el establecimiento, ha hecho donacion de un
trecho espacioso de terreno para que se sepulten los nios pobres, y
as se verifica en efecto.

Nada de monumentos ni inscripciones, ningun indicio de la vanidad
humana en esa seccion del Cementerio. Lecho comun de musgo, mortaja de
csped humilde, algunas flores. Y sin embargo, la ternura maternal,
esa glorificacion del amor, ese heroismo oscuro de la abnegacion, se
encarga de comunicar encanto indecible  este lugar.

La vida que se extingue al nacer; la llama que espira al encenderse,
iluminando el borde de cristal de la infancia, que uni su cuna  su
tumba; la sonrisa y el gemido en un mismo estremecimiento del labio; la
mirada y la lgrima.

En el agrupamiento de las escasas flores; en el conato de coronita
medio deshojada y puesta con esmero, como si al travs de la tierra
sintiese la madre el ctis de la frente del nio.

Con cristales y cuentas de vidrio, con fragmentos annimos de objetos
relucientes, ha hecho, sobre aquellos montoncitos de tierra, nichos el
amor, y bajo de ellos estn los juguetes de los nios, sus arlequines,
sus esferitas de goma, sus caballitos, sus trompos.... esos eran sus
juegos: con pretexto de ellos se hacia ostentacion de las gracias; y
se ve, se tienta, que aquellas chucheras, que aquellos primores, han
sido regados con lgrimas.... por qu morir? y por qu ese suprfluo
relmpago de vida si se ha de perder en la eterna sombra? Por qu esa
inconsecuencia del ser?

Madre de mi alma si t me vieras perdido en esta extranjera de
muerte; si vieras que interrogo las tumbas para que me traigan, aunque
hecho cadver, un recuerdo de la patria; si me vieras brio de hiel,
sintiendo como losa de sepulcro el cielo, y la multitud en que me
pierdo como sombra!......

Me duele la luz, me duele el aire, tiene quejidos esa fuente, estas
tumbas son ms hondas y ms oscuras.... tragarian mi recuerdo.... aqu
se cae.... en las tumbas de mi tierra se duerme.... en los sepulcros de
mi patria hay polvo que nos ama......

Yo no s cunto tiempo dur mi letargo de dolor. Cuando volv en
m, estaba haciendo compaa  un desterrado de Cuba.... D. Miguel
Aldama....

A la salida del Cementerio, desde un claro que deja la altura, se
percibe Broklyn, que es tendidsima ciudad entre los rboles, con sus
divisiones regulares, sus mil torres, astas y veletas: parece que
all ha dicho su ltima palabra la grandeza; pero se anda un poco ms
y teniendo como un pedestal aquella altura de la muerte en que se
siente el soplo de lo eterno....  nuestros pis percibimos magnfico
el mar.... el mar sepultndose en un horizonte en que parece tender sus
alas el infinito......

A mis pis, y tocando las aguas la tierra de los sepulcros, habia
algunas barcas vacas, juguete de las olas.... parecia que ellas habian
sido las conductoras de los muertos y que se entregaban abandonadas al
acaso....

Yo no puedo hacer comparaciones; pero s puedo decir que el Cementerio
de Greenwood, cuando le comunique su majestad el tiempo, para que no se
crea en este pueblo movedizo que tambien tienen hotel los muertos, ser
uno de los lugares que honren al mundo.

Ahora tiene el Cementerio 21,000 y tantos sepulcros.

       *       *       *       *       *

Al leer  Francisco mis apuntaciones sobre el Cementerio, me decia:

--Es una lstima que para ver esa maravilla no te hubiera acompaado un
gua experto: te hubiera hecho notar, entre mil esplndidos monumentos,
el erigido  los hericos pilotos que en una noche tempestuosa se
lanzaron fuera de la baha  salvar un buque nufrago, pereciendo en la
demanda.

Hubieras detenido tus pasos para anotar el sepulcro del marino que
construy su monumento creyendo prxima su muerte, y esper la tumba
diez y ocho aos  su ilustre husped, que est representado en una
soberbia estatua que tiene el sextante en la mano.

Hay otros cementerios, continu Francisco, como Evergreen, situado en
el mismo Broklyn, que tiene un aspecto rstico que encanta, Cipres
Hill, Wood Lawn,  siete millas del puente de Harlem, New-York, Bay
y sobre todo el Calvary, en que se entierran exclusivamente los
catlicos. Los sepulcros rodean una pequea montaa y el conjunto del
lugar tiene grandiosa majestad.

Habrias llamado la atencion sobre que el sistema de nichos, hijo en
mucha parte de la codicia clerical, es de todo punto desconocido.

Ese empacamiento de los difuntos, esas casas de vecindad de los restos
humanos, desnuda de su grandiosidad el culto de las tumbas.

Se recorre un panteon como una librera, viendo los rubros de las obras
que guarda la armazon.

En el sepulcro de la tierra se improvisa el altar; parece que la
restitucion del polvo al polvo se hace ms patente; la flor es el
recuerdo y la lgrima.

Yo no s en qu disposicion de espritu visit  Greenwood, que me
sent muerto; parece que celebraba el duelo de mis propios funerales.

Extinguirse entre la soledad de la multitud; extinguirse sin que nos
acaricie la idea de la vista de los que nos sobreviven en espritu
y quedan calentando en sus corazones nuestra memoria; morir sin esa
revelacion de la inmortalidad que se llama el recuerdo, es naufragar
con el alma, perderse en un infinito de olvido.

Entnces nos lloramos; pero esas lgrimas las orea el viento; cuando
las enjuga una mano querida, sentimos como una iluminacion en nuestro
espritu.

En vano la filosofa describe la muerte como trmino forzoso, como
condicion de la renovacion del sr; en vano nos redime el sepulcro
de una existencia eterna con sus eternos dolores, cuando la mano
temblorosa de la caducidad no puede llevar  nuestros labios la copa de
goce alguno; siempre que el sentimiento nos domina; siempre que rotas
las ligaduras de la escuadra y el guarismo, la alma se habla con su
lgica peculiar, Dios resplandece en nosotros y el espritu ansa por
relaciones y consuelos que no podr suministrarle nunca el universo
material.

Yo he sentido mi polvo mezclado  esta tierra, he visto mi tumba como
una usurpacion; el hielo de la extranjera de la muerte ha llevado
el frio  mis huesos; y advenedizo de la misma nada,  m tornaba mi
duelo como el polvo que se lanza contra el viento y ciega nuestros
ojos. Mejor dicho; mi duelo era  los que no lloraban por m sobre mi
desconocida losa.

Sentia mi corazon enfermo, mi salida del Cementerio era como una
exhumacion. Creia en mi alucinacion de muerte, y habia visto hecho
cadver el Parque Central.

En la noche  l me dirig, y consign mis impresiones all, de esta
manera:


ROMANCE.

      Estn en el ancho espacio
    Tan apiadas las sombras,
    Que en vez de cielo se mira
    La ciudad bajo una losa,
    Y sus gigantes palacios
    Calles en la altura forman,
    Que detienen las miradas
    Y que el horizonte angostan,
    Como se ve desde el fondo
    De barranca pavorosa,
    Las quiebras y los senderos
    Que en la cima hacen las rocas.
      Sartas de luz los faroles
    Forman de una acera y otra,
    Y en el centro las tinieblas
    Van corriendo silenciosas;
    Pero la luz es tan viva
    Y  trechos tal se amontona
    En capelos de cristales,
    En urnas tan primorosas,
    Y en mil globos luminosos
    De llamas verdes y rojas
    Y de intenso azul de cielo,
    Que vaga la vista absorta
    Entre ese hervor de colores
    Que saltan entre las sombras,
    Y que como en festin de hadas
    La negra tiniebla tornan.
      Al descender los declives
    De las calles espaciosas,
    Se va entre dos firmamentos
    De llamas deslumbradoras;
    El uno de dosel funge,
    Y el otro sirve de alfombra.
      En relieve se sospecha
    Con alguna luz traidora
    Que dej como perdidas
    Sus claridades dudosas,
    Ya la mezquita del moro,
    Ya la gentil sinagoga,
    Ya la catedral romana
    Ostentando pompas gticas.
      En medio de esos conjuntos
    De masas que se amontonan,
    Abren sus brazos las plazas
    En anchuras espaciosas,
    Y los rboles se miran
    De pi, sin verse sus hojas,
    Murmurando sus acentos
    En acompasadas notas.
    Entre los arbustos lucen
    Y bajo las ramas brotan
    Centellas que se derraman
    Y que tiemblan silenciosas,
    Dejando rastros de fuego
    En las fuentes bullidoras,
    Que polvareda de plata
    Vuelven las aguas que arrojan.

       *       *       *       *       *

      Iba solitario al Parque
    A esconder mis amarguras,
    Que cuando el alma padece
    En la sombra se refugia.
    Esa mansion de placeres
    Con sus fuentes de aguas puras,
    Sus salones voluptuosos
    Y sus enramadas rsticas;
    Esa estancia de delicias,
    Con sus lagos que deslumbran,
    Sus glorietas, sus estatuas,
    Sus calzadas y sus grutas;
    Donde la beldad ostenta,
    Sedas, encajes y plumas,
    Donde la infancia dichosa
    Trisca con alegre bulla...
    La contempl desde fuera
    Triste como negra tumba
    Circundada de fantasmas,
    Que as en su torno se agrupan
    De los chopos, los ramajes
    Que en lo oscuro se dibujan.
    Al interior penetrando,
    Con la claridad confusa
    De insuficientes faroles
    Que entre las ramas se ocultan,
    Produciendo sus reflejos
    La indecision y la duda,
    Observ como corriente
    De gento que iba en busca
    De la sombra del misterio
    Que se escurre, que se ofusca,
    Bien al borde de los lagos,
    Ya entre las ramas profusas
    De los sauces, ya en las rocas
    Que parece se derrumban
    En los extendidos prados
    Y al borde de las lagunas.
    Cmo el murmullo del habla
    Con el susurrar se aduna!
    Cmo las fuentes perdidas
    En las tinieblas oscuras,
    Miman con sus blandos cantos
    A las parejas que cruzan!....
    Como sintiendo sin vista
    Del Parque la galanura,
    Qu suspiros encendidos!
    Cuntas risas de ventura
    De mil parejas que aisladas
    Estn en medio  la turba,
    Como cruzando invisibles
    Celebrando su fortuna,
    Triunfantes de las pesquisas
    Y de la luz importuna!
    Era el Parque una belleza
    A quien negro velo anubla,
    Y al que ha visto sus encantos
    Con sospecharlos se abruma.
    Entre esas hondas tinieblas
    Que  la pasion no perturban,
    Que las risas estremecen
    Y que las flores perfuman,
    Aislado junto de un lago
    Que indeciso se columbra
    Entre macizos de ramas,
    La alma triste, la voz muda,
    Sin un eco que sonase
    Para m como en la tumba,
    D rienda suelta  mis ansias,
    Dije: "oh patria!" con angustia,
    Las manos llev  mis ojos
    Con mis tormentos convulsas,
    Y sent que al retirarlas
    Con mi llanto estaban hmedas.

                            GUILLERMO PRIETO.

  Nueva-York.--Junio, 1877.




III

  Adioses de mis amigos.--La baha.--La estatua de la
  Libertad.--Jersey.--Adios.--Fbrica de pianos de Stenway.--La
  maquinaria.--Varias manipulaciones.--Reflexiones sobre el pueblo
  americano.--La parte baja de la ciudad.--La Tesorera.--La
  Aduana.--Observaciones sobre la tarifa americana.--Cifras de las
  exportaciones  importaciones.--Otra vez el ingls.--El castellano
  viejo.


Mis amigos Alfonso, Pablo y Manuel, partieron al fin para nuestra
patria: la noche precursora de su partida, entre los bales, algunos
amigos que quedbamos en el destierro y los criados que en tragin
afanoso cruzaban de un cuarto  otro, se oian los encargos  las
personas amadas, las recomendaciones encarecidas y palabras que volaban
 morir en la sombra de los tristes recuerdos.

De repente, las explosiones del buen humor se disipaban y caia sobre
todos ese silencio que se acenta tan hondamente en el prlogo de todas
las separaciones.

Alguno mand traer Champaa; la presencia en frio de aquellos estmulos
del contento, no s por qu convirti en ms sombro el cuadro: chistes
que en otras circunstancias habrian hecho una revolucion de risas y de
bullicio; alusiones que se habrian propagado como llama, caian como 
plomo, sin efecto alguno, para dejar imperando un dolor que,  solas,
hubiera hecho derramar lgrimas  todos los circunstantes.

Alguno preludiaba una cancion, otro al empacar un retrato buscaba un
tema de contento con recuerdos felices.... y el silencio, esta tiniebla
del espritu, avanzaba lento, envolviendo hasta los ltimos destellos
de alegra.

Muy temprano, en la maana, todos estbamos listos.

Acudimos  los vaporcitos de Jersey.

La maana estaba nublada;  nuestra izquierda, multitud de buques de
todas las naciones hacian flotar al aire sus banderas; se veia la isla
del Gobernador, puesto militar de la federacion, en que existe un
destacamento de fuerzas permanentes, vestidas constantemente de lujo y
haciendo el servicio siempre con la mayor severidad.

Del lado opuesto est el islote de Bell, donde debe, como formando
prtico en la baha, colocarse la colosal estatua de la Libertad,
regalada por la Francia, y cuyo brazo con su antorcha, figura hoy como
un colosal monumento en la Plaza de Madisson.

La estatua, colocada sobre su pedestal, debe alcanzar una altura de
doscientos veinticinco pis; se distinguir desde el mar, en el confin
del horizonte, como una aparicion humana entre las aguas y los cielos:
ser magnfica.

Al frente de nuestro barco, en amplio semicrculo y sobre una loma que
domina la baha, se ostenta la ciudad de Jersey como sobre una cortina
de rboles, con sus chimeneas, sus torres y sus cpulas fantsticas.
Abajo del escalon del pedestal que forman rboles y verjeles  la
ciudad, hay una faja de muelles, como otras tantas puertas de salida
para todas las naciones del globo.

En el gran salon contiguo al paradero de los trenes del ferrocarril,
que conduce ms directamente  Orleans por Filadelfia y Washington,
se hallaban el Sr. Iglesias, su hijo, Gomez del Palacio, Schleidem,
mexicano lleno de nobles cualidades, y yo.

Repic la campana fatal: una voz anunci la hora suprema, y entre el
tropel que corria  tomar los carros como por asalto, se perdieron
nuestros adioses. A poco el resoplar del vapor, la esquila de la
mquina, el ruido de las ruedas y el humo, envolvieron el ruidoso tren,
huyendo un conjunto del que quedaban desgarrados girones de humo, que
disip el viento....

Cuando recuerdo las atenciones que  esos generosos amigos (iba  decir
hijos) deb, su solicitud cariosa, su chiqueo, siento duelo horrible
en mi alma.

Ellos calentaban con sus esperanzas y su contento mis viejos aos;
ellos fortalecian mi nimo cuando casi me vencia la mano de dolores
implacables; ellos me formaban una atmsfera de patria cuando la frente
plida de la nostalgia venia  presentar  mi lado el esqueleto de mis
recuerdos, sobre la tumba de mis esperanzas.

Tan nobles, tan sufridos, adivinando mis deseos, convirtiendo en
motivos de contento la satisfaccion de mis caprichos, cmo no
consagrarles en estas desordenadas memorias mi gratitud, aunque su
ternura y relaciones tengan interes tan solo para m? cmo no perdonar
quien esto leyere el extravo de mi corazon, mi complacencia con un
sentimiento que me aprieta el alma y me domina....?

Que vayan felices; que los vientos les halaguen apacibles y el mar sea
como persona amiga que les lleve  los brazos de la patria; que en el
seno de sus familias, en su hogar, cuando rodeados de los que les aman,
cuenten sus aventuras, vuelvan los ojos y en algun lugar vaco busquen
el semblante del viejo amigo que vivi ljos de la patria, con ellos,
la tierna vida de familia, y que les est recordando, sin ver lo que
escribe, porque estn hechos lgrimas en mis ojos sus recuerdos.... La
Providencia los acompae; ella los restituya sanos y contentos  sus
hogares!......

       *       *       *       *       *

Vagando al acaso en la parte alta de la ciudad, donde estn an en
lucha hombres y rocas; lucha que como que brotan del suelo  presenciar
estupendos edificios; donde desemboca el tnel que ha venido como una
serpiente subterrnea del seno de las calles populosas; donde empinados
puentes de distancia en distancia ven inclinar el plumero de llamas
de la locomotora, que parece un gigante fantstico que saca  flor de
tierra la cabeza; como una ballena de fierro que fu dotada de vida
para atravesar en alas del relmpago las entraas de la tierra, vagaba,
digo, por esos lugares, cuando mi amigo Buzeti, un jven mexicano
con quien haremos amplio conocimiento, me puso en la puerta de un
establecimiento grandiossimo, y me dijo:

--Va vd.  conocer la fbrica de pianos de Stenway.

Ya recordar vd. los pianos de Stenway; son en Mxico los de ms alta
nombrada; sus vibraciones brillantsimas son pompa y vida de los ms
opulentos salones. En Paris merecieron el primer premio.

El edificio que vamos  visitar, visto por la espalda, hace los tres
lados (tres cuadras) de un cuadrado perfecto.

En el centro hay varios edificios, y uno especialmente llama la
atencion; l encierra la gran rueda motriz y la maquinaria anexa, que
es como un edificio de acero con sus balaustradas y escaleras de fierro.

Era nuestro gua un jven campechano, alegre, y tan simptico, que me
parecia castellano su ingls peliagudo, y digo peliagudo, porque se
trata de un aleman: el ingls completado con aleman, es como una copa
de _whiskey_ completada con espinas de pescado.

La fbrica tiene cinco pisos visibles, en los que trabajan quinientos
operarios como titanes, con su acompaamiento de escoplos, serruchos,
cepillos, martillos y otros ruidos de imposible clasificacion.

Como ya se supone el lector, cada operacion de las que requiere la
estructura de un piano, es una galera inmensa y un taller en que
giran en los techos esas araas de acero, esas vboras de cuero que
se descuelgan y se enroscan, esas escuadras como duendes abiertos de
piernas, y esa poblacion de endriagos y visiones animadas del mundo de
las mquinas: brazos, dedos, codos, esfagos, cabellos, todo vive por
su cuenta y riesgo, sin cuidarse de todos los dems, como si visemos 
nuestros brazos y  nuestras piernas proclamar su independencia,  como
s en un panteon armaran gresca los fragmentos humanos, tomando cada
cual su camino segun su capricho.

Asent por primera partida en mis apuntaciones una mquina para
desbastar la tabla en bruto.

Es una rueda clavada en un eje perpendicular, con dos fajas de acero;
de la primera penden cuatro como ganchos, que desbastan la tabla; la
segunda faja es el cepillo. Con aquella primera sacudida queda la
tabla como seda, y entra como una hoja de papel  otra mquina como de
imprimir, de donde sale tersa por ambos lados.

Las maderas que se usan para los pianos, despues de dos aos de
depsito y preparaciones, son: palo blanco, roble, pino, caoba, rosa y
bano.

Las sierras que se emplean son como sogas  rosarios, que caen sobre
una rueda y cuelgan haciendo destrozos.

Para que no quede ni resquicio de polvo de aserrn en la madera, usan
una especie de fuelle de palo; pero no propiamente fuelle, ms bien
jeringa, que desempea la funcion de la limpieza  las mil maravillas.

Desde esos primeros talleres comienza la obra laboriossima de
ensamblar las hojas de madera con los hilos de ella, en distintos
sentidos, para evitar que se tuerza, poniendo en el centro de las
ensambladuras maderas dursimas que las ligan.

La cola de que se sirven es la famosa de Pilles Cuple; viene en
marquetas, y se amolda segun las necesidades de los talleres.

Los preciosos calados de las tablas que sirven de respaldo al teclado
en la parte interior del piano, se delinean por hbiles dibujantes,
y con sierras como hilos se ejecutan esas maravillas de madera que
avergenzan  la filigrana y al encaje.

Los martinetes se forran en una especie de fieltro slido como piedra
y del grueso de tres dedos; forrado el palo de donde se sacan los
martinetes, entra en una prensa de presion tan poderosa, que sale el
conjunto como una hoja de espada.

En este departamento hay una mquina curiossima, invencion de un hijo
del Sr. Stenway, as como otra delicadsima para las oquedades de los
tornillos de la guitarra del piano.

Toda esta gran seccion de la fbrica est destinada  la construccion
de esa multitud de articulaciones, msculos, nervios y tendones de esa
mano prodigiosa que produce las armonas en el interior del instrumento.

En estos gabinetes anatmicos, verdaderamente cientficos, hay
compases, escuadras y todo lo concerniente  tan delicado trabajo.

Los cuartos en que se fabrican las cuerdas estn aislados, y se
emplean en ellos, como en todas estas secciones, hombres de talentos
especiales, muy bien pagados.

En una ala entera de uno de los amplsimos pisos divididos por calles
de extensos salones, se verifica la animacion del piano.

Todos los tendones, la osamenta, los nervios y los cartgalos, estn
amontonados: las teclas de marfil que se fabrican como quien hace
mosaico; las de bano, que se pulen como joyas; el martinete y el
resorte, que podrian figurar como dijes en el tocador de una reina,
todos estos objetos se compaginan, se organizan, se concatenan,
adquieren forma, se estremecen y rompen en un canto cuando la mano del
hombre pasa sobre ellas, como el soplo de Dios sobre el barro cuando
cri al hombre.

El piano de que oimos los primeros vagidos, tenia el nmero 33,592.

--V, le dije, atraviesa los mares, lleva  otras regiones tus cantos
voluptuosos y tus himnos; v, poeta,  perecer derramando tus armonas
y dando vida  las creaciones del talento. S la gala del salon, la
orquesta del hogar, el confidente de los ensueos....

La operacion del barniz consta de dos partes: en una se barniza la caja
dos veces y se raspa en seguida, para que los poros ms invisibles
desaparezcan; la tercera mano de barniz es la que queda, presentando la
caoba  la rosa como bajo de cristales.

Hay inteligentes que presentan como rivales de los pianos de Stenway
los de Weber; pero en Mxico no se cree as, y lo comprueba el ms alto
precio  que se venden los primeros y  la confesion universal de que
sus voces son muy brillantes.

Los pianos de Stenway tienen cinco patentes de honor y son celebrados
en todo el mundo musical.

El edificio en que se venden los pianos de Stenway est en la calle 14,
es de mrmol blanco, contiene los almacenes de pianos y adems la gran
sala msica construida con todas las reglas de la acstica, y que se
considera con justicia como una de las primeras del mundo en su gnero.
En ella se han hecho las primeras exhibiciones del Telfono.

Al salir de la fbrica tuve el gusto de ofrecer mis respetos  uno
de los hijos del Sr. Stenway, y dar las gracias  mi inteligente
_cicerone_, cuya finura me ha dejado los ms agradables recuerdos.

       *       *       *       *       *

Quiero darme cuenta  m solo de las causas de la prosperidad de
este pueblo; quiero estudiar afanoso el secreto de su desarrollo
sorprendente, para formar conciencia, y despues de purificado mi
criterio, llevar  mi pas la buena nueva de su propia regeneracion.
Mis esfuerzos son intiles!

Cada vez que estoy  mis solas, entro en m, sondeo las partes
componentes de este pueblo, se me figura  veces que una ciega
admiracion me arrastra, otras que un sentimiento injusto de repulsion
me domina, y termino por apartar el lienzo y arrojar de mi mano los
pinceles, corrido de pretender llamar retrato la monstruosa figura que
abort mi mano.

Es cierto que los que tenemos la tradicion latina, es evidente que
los que nos hemos instruido con la educacion romana, y los que hemos
abierto los ojos de la razon bajo el influjo de la religion cristiana,
no nos es dado ser imparciales en nuestras apreciaciones.

Hemos tenido ensueos de libertad, tentativas de igualdad, teoras de
la intervencion del pueblo en sus negocios, y todos esos elementos han
constituido y constituyen en el crtico una segunda naturaleza.

Teoras incompletas, doctrinas leidas, sistemas con inconstancia
planteados, se ponen frente  frente de prcticas sostenidas, expeditas
y que producen sus efectos en medio de aparentes contradicciones.

El protestantismo deja el campo abierto  las instituciones civiles,
no se mezcla para nada con los gobiernos, buscando los vnculos de
confraternidad en la moral universal; la religion protestante, por la
naturaleza de su sr y sean las que fueren sus aberraciones, no permite
esos conflictos entre los poderes temporal y eclesistico, que tantas
rmoras oponen  la paz y al progreso de las naciones.

La libertad pone al individuo en posesion de su sr, reconoce sus
derechos como hombre y los proclama inviolables: ntegro el hombre,
funciona vigoroso; y como para que sean expeditas estas funciones,
tiene que respetar los fueros de otro hombre colocado en las propias
condiciones, se produce la igualdad y con ella las sublimes armonas
del progreso indefinido de los pueblos.

Las instituciones en ese conjunto estn hechas, viven en observancia,
la ley es el yeso que se coloca sobre la fisonoma de ese pueblo, y ese
molde es tan propio, es tan suyo, que no le lastima ni importuna, ni le
impide su accion cuando se sirve de l.

En los grmenes primitivos de este pueblo estaban encerrados sus
elementos todos de grandeza: la libertad religiosa; porque en pos de
ella habian atravesado los mares los primeros pobladores, y lleg
con ella  estas playas la libertad civil, porque al constituirse,
ejercieron sus derechos en la ancha base de las funciones municipales,
miniatura del gobierno y la igualdad; porque ni el sacerdocio reclamaba
fueros, ni la casta distinciones, ni habia mas que un punto nico y una
mira nica, que era el bien comun. No es, pues, la diferencia entre
los Estados-Unidos y nosotros, que  ellos los uniese y  nosotros nos
desuniese la federacion: la diferencia es, que ellos eran hombres y
conocian y sabian ejercer sus derechos, y nosotros ramos poco mnos
que esclavos, enervados por una tutela de trescientos aos.

Cuando la aglomeracion de gente y la distancia hicieron necesarias
ms complicadas relaciones, no tuvo que hacer nada; lo que en las
sociedades antiguas se llam el poder pblico, ese poder existia en
todos y cada uno de los americanos, y existia en ejercicio constante;
la agregacion de pueblos fu, como la de las individualidades, desde el
hombre al municipio, al Estado; eran entidades perfectas, una sola era
hbil para fungir con la misma aptitud que el conjunto.

La grande obra de Washington y de los constituyentes americanos,
estuvo en reconocer con lisura esa verdad y hacer del gobierno general
el polica que cuidara del rden y el portero que diese aviso  las
naciones extranjeras de la voluntad de sus seores, sin entrometerse en
todo.

El seoro del individuo le dot, es cierto, de preciosos derechos;
pero tambien le sujet  grandes necesidades; vala por s; era forzoso
que subsistiese por s; el trabajo fu una de sus condiciones de vida,
y no el trabajo fincado en la ajena explotacion, porque se encontraria
con la misma repulsa, sino el trabajo como fondo comun de la sociedad.

El que labraba los campos, el que atravesaba los mares, el que pedia
 la ciencia sus revelaciones, vivian en el seno de una familia, en
que tenian todos la misma representacion, las mismas aspiraciones, el
propio grado de responsabilidad. Existia el pueblo: era una verdad
que los que lo componian lo sentian, y los que lo veian tuvieron que
admirarlo.

Cada cosa que pertenecia al individuo, tuvo que mirarse con
indiferencia casi, porque el individuo era responsable de sus acciones:
lo que tenia que ver con la sociedad, era notado por todos. La opinion
no fu solo un juicio, sino el anuncio de lo que se ejecutaria en un
caso dado.

As nacido, creado y funcionando el pueblo, formando la caudalosa
corriente: sus aberraciones, sus enfermedades, no tienen influencia,
como no influye en el curso de las aguas la hoja que se desprende del
rbol, ni el fango que enturbia  veces su superficie.

La democracia se ha realizado, y esta realizacion la presenta con
caractres distintos de todo punto de los caractres con que conocemos
en la historia  los pueblos que no tienen de tales mas que el nombre.

Las clases, conforme  la tradicion en las sociedades antiguas,
sobresalen, son el todo; ellas engendran eminencias que proyectan su
sombra en las masas y las convierten en enfermizas y en viciosas.

La categora del cielo consagrando la perversion del espritu en
el secuestro de la conciencia; la categora militar haciendo del
asesinato una profesion y un taller de violencias el cuartel, haciendo
la disciplina un instrumento de asfixia; la categora de la sangre,
llevando  los destinos pblicos la pereza, la ignorancia, la lujuria
y el robo; la categora del saber haciendo de las aulas estancos de la
luz, cuando no oficinas de falsificadores de la verdad.

Y para sostener  estos enjambres de farsantes y verdugos, el pueblo,
 su vez ignorante, rencoroso, paga, pero se hace incompatible con las
otras fracciones sociales, con intereses opuestos al suyo.

En esta democracia militante, las religiones en su concurrencia,
compiten por beneficios reales; la escuela, el hospital, el taller, son
objeto de su cuidado; y cuando pretende entrar, como el cristianismo,
en terreno vedado, entnces la opinion lo contiene y la indiferencia lo
restituye  sus rieles pacficamente.

El elemento militar perturba y amenaza, pero tambien sin consecuencia:
todo se reduce  prdidas del tesoro,  disimulos en el presupuesto;
pero el pas es tan rico, que el propio despilfarro no importa un
menoscabo.

Y las clases? y la nobleza? y toda la nomenclatura de saltimbanquis
que son el azote de los pueblos? Esos no existen; y los vagos y los
arbitristas pasan cayendo, fatigados en su camino, en medio de la
rechifla universal.

Pero advirtase que esos caballeros de industria de las compaas
fantsticas, de las empresas temerarias, esos alquiladores del viento,
esos consocios del sol y del mar, son individuales, es decir, la
espina, el grano, la verruga, no la sociedad americana.

Esas individualidades efmeras son las que extravan  los viajeros,
con mucha especialidad  los de la raza latina, y es porque existe lo
que se ve y lo que no se ve, como en uno de los preciosos sofismas de
Bastial: se ve  la mujer pblica en toda su desvergenza, invadiendo
las calles, asaltando los paseos, reclamando fueros y consideraciones;
no se ven cientos de maestras en las escuelas pblicas, modelos de
saber, de recogimiento y de virtud; no se fija la atencion en las
obreras de Haster; no se ven salir en las noches de la casa de Stuart,
por cientos, las que fungen de dependientes y se concilian el respeto
universal por su dignidad y compostura.

Se ve  los mil petardistas que explotan el _humbug_, y no los grandes
inventos que honran  la humanidad.

Se ve al banquero que despide al mendigo de su puerta, y no al que
enva cientos de miles para las bibliotecas, para las escuelas y casas
de beneficencia.

En este particular es tan falible el juicio, que  primera vista, en
un teatro, en un paseo, hay un personaje que comete inconveniencias de
educacion impasables; muchas veces se indaga, y es porque el personaje
de bejuquillo de oro y anillo de diamantes, es el carnicero, el
herrero, el zapatero; y la gran seora  quien acaba vd. de ceder el
asiento en un wagon, al siguiente dia la encuentra vd. barriendo los
corredores de su hotel,  va entrando en nuestro cuarto en demanda de
nuestra ropa sucia para lavarla.

Como el trabajo y las empresas son ms lucrativos que los empleos; como
stos no reconocen propiedad; como las consideraciones sociales estn
en razon de la independencia del individuo, ste tiene un modo de vivir
 lo busca, sin que se finque el modo de ser de una clase determinada
de los empleos, y este es un elemento trascendental de paz.

El juez, el general, el presidente el dia que termina su encargo,
vuelven  su taller en medio de la consideracion universal; el capitan
que atraia las miradas en la maana, va en la tarde con un tablon al
hombro, sin esfuerzo y sin que nadie se fije en l.

En una palabra; nosotros, es decir, los pueblos hispano-americanos,
como me hacia observar hablando de esto mi amigo Jacinto Gutierrez,
venezolano ilustre, por nuestra tradicion y  causa de nuestra propia
independencia, presentamos constantemente el espectculo del pueblo en
su tendencia  elevarse, y las clases en su afan de deprimirlo: el
pueblo, un instante levantado, pero sin cimientos, sin bases slidas,
sucumbiendo para volverse  levantar de nuevo; y en este vaiven, un
corto nmero de hombres de ideas verdaderamente liberales, segun la
feliz expresion de Gomez del Palacio, luchando por hacer entrar en el
carril del progreso social  los millones que tienen fuera de l los
vicios de la educacion, la abyeccion y la barbarie.

       *       *       *       *       *

Por fortuna del lector, y tambien mia, han tocado  mi puerta: digo
por fortuna, porque terminan las soporferas observaciones que me
preocupaban y que continuar cuando tema mnos que ahora aburrir  mis
lectores.

Me proponia visitar la Aduana y estudiarla con el detenimiento posible.

Las cuestiones econmicas en este, como en todos los pueblos, son
tan importantes, que bien merecian dedicarles algunos ratos de
disertaciones que son de otro lugar; y no tenga esto como una amenaza
el lector, sino como motivo de expediciones  que me llevaba el deseo
de hacer algo til. Por otra parte, mi mana han sido esta especie
de trabajos, y nadie tiene el corazon tan duro que no disimule las
flaquezas de su prjimo de vez en cuando.

Me conducia en mi excursion el Sr. Macas, redactor del _Comercio_,
persona en quien compiten el talento con la esmerada educacion.

La Aduana est situada en la parte baja de la ciudad, al Este, es
decir, all donde  sus anchas retoz el desrden cuando los primeros
pobladores de esta isla se instalaron en ella, echando, como quien
dice, por el atajo.

Hace poco, la parte que ahora recorriamos era _la corte de los
milagros_ de la ciudad.

Por aquellas vecindades est la calle, de la que hacia, en 1869, la
siguiente pintura la Gua de Nueva-York:

"Los cristales de las ventanas que no estn rotos, se han vuelto
opacos con la porquera que los cubre, reemplazando con frecuencia el
vidrio que desapareci, algun sombrero viejo  algun hediondo trapo,
que impide  un tiempo la entrada del aire y de la luz. De vez en
cuando alguna mujer desaseada y  medio vestir, asoma la cabeza por
una de aquellas ventanas, para mirar vagamente y con aire perezoso,
la desapacible perspectiva que desde all se ofrece,  para reprender
agriamente, con abundancia de juramentos,  algun chiquillo de los de
la calle que ha quebrantado los preceptos paternales.

"Cruzan del uno al otro lado de la callejuela, un sinnmero de cuerdas
cubiertas de harapos, que se supone haber sido lavados y que cuelgan
all para secarse y para mantener en estado contnuo de humedad el
piso de la calle, saturando con sus lquidos desprendimientos, tan
desagradables al olfato como perjudiciales  los sombreros y  los
trages,  los muchachos que juegan debajo,   algun desgraciado
transeunte que se ve en la precision de arrostrar aquella lluvia
grasienta y hedionda. En la parte ancha de la calle hay siempre una
muchedumbre que pudiera proporcionar materia al gnio especial de un
Hogart  de un Dickens.

"Vense all carretones que sirven de pescadera ambulante, desde
donde se venden peces cuyo olor indica la larga fecha que hace han
abandonado su elemento, y otros vendedores que llevan sus mercaderas
en otros carretones semejantes, con verduras que de todo tienen mnos
de verde; que  son lo que debieran ser las legumbres,  estn tan
sazonadas, que han llegado al estado de fermentacion. Operarios sin
trabajo, ladrones sin ocupacion, individuos brios de ambos sexos
que se dirigen dando traspis  sus habitaciones,  ms bien cuevas
respectivas, abrazando cariosamente frascos  botellas de veneno,
con el ttulo de _whiskey_; criaturas prematuramente desarrolladas y
arrugadas que ofrecen el doloroso aspecto de sres enanos y raquticos:
tales son los humanos elementos de aquel repulsivo vecindario."

Como he dicho, estas son las vecindades del rumbo que atravesamos;
vecindades muy mejoradas, y en las que seria hoy plido y sin verdad el
cuadro que acabamos de copiar.

Trtase del laberinto de los bancos, de los tesoros de la gran ciudad y
de las oficinas ms importantes: la Tesorera y la Aduana.

En calles desiguales que se abren y se cierran por sus esquinas, entre
alturas y depresiones de terreno, se va  ese asombroso manantial de
dinero que se llama la Aduana de Nueva-York.

Es un edificio de granito de aspecto sombro en su entrada, como si
hubiera comprendido el arquitecto que se trataba de la inquisicion del
comercio.

Las robustas columnas que forman el prtico son estrechas, y en el
mismo prtico, entre las columnas del centro, est incrustada en
fracciones la escalera que conduce al primer cuerpo del edificio,
porque su _bassement_  piso subterrneo es altsimo.

El salon del despacho es de forma circular, de mucha elevacion, y tiene
de trecho en trecho columnas que dan  amplsimos salones.

En el piso del despacho, en crculo corrido, hay grandes bufetes de
caoba con sus frentes cerrados y sus puertecillas en forma de arco, por
donde solo puede asomar una persona  hablar con el empleado. Me parece
intil decir que el gento era inmenso: estaban agolpados los hombres
frente  las mesas, con sus sombreros puestos y sus papeles en las
manos, en nmero como de mil personas, y eran las doce de la maana,
hora que menciono por ser de un calor insoportable, y por lo mismo,
menor que  otras horas la concurrencia.

Sin trabajo alguno preguntamos por el jefe, para quien llevbamos
recomendacion, y nos dirigieron al segundo piso del edificio, despues
de atravesar un patio estrecho con fajas de trnsitos, que no me atrevo
 llamar corredores.

La seccion del edificio por donde transitamos, est destinada  la
contabilidad y al asesor  fiscal que ordena la cuenta.

El jefe  quien fuimos presentados, es aleman de nacimiento, regordete,
moreno, un tanto calvo, de ojos negros y de fisonoma abierta y marcial.

Se dice que este personaje, que  las primeras palabras se comprende
que es un hombre lleno  inteligente, es notable economista y persona
muy despierta en toda clase de negocios.

El Sr. Macas tuvo la dignacion de llevar la palabra: le expuso el
objeto de mi visita, que no era otro sino ver las oficinas de la Aduana
y adquirir datos para juzgar con fundamento de nuestras relaciones
mercantiles, cultivando estudios  que soy aficionado.

Con este motivo, entr en explicaciones el jefe que me pareci al
frente de la oficina de contabilidad, y trayendo el Informe estadstico
de comercio y navegacion que comenz en 30 de Junio del ao pasado y
debe terminar en 1. de Julio como nuestros aos fiscales, me hizo
notar algunos artculos de comercio activo de Mxico, como caf, cueros
de res, caballos, henequen y palo de tinte, que representaban, con
otros artculos que no menciono, la suma de diez millones de pesos poco
ms  mnos.

En cambio, yo le record cifras en que convino, de las que resulta que
los americanos no importan  nuestro suelo ni dos millones de pesos,
y si se pusiera millon y medio, andaria mucho ms acertado. Este
resultado le hizo sonreir y yo le hice notar que las cifras citadas
ponian de manifiesto los absurdos econmicos de su tarifa.

--Se ha nombrado, me dijo, una comision _ad hoc_ para que emita su
juicio sobre nuestro arancel; tiene concluidos sus trabajos, y la
prxima legislatura har rebajas muy notables.

La tendencia de este gobierno, como la de todo gobierno bien
intencionado, debe ser, me dijo, estrechar los vnculos por medio de
relaciones de igualdad, y eso deber hacerse con Mxico por medio de un
tratado en que se concilien todas las ventajas, de una manera amiga: un
sistema como el del Zollwerein, haria efectivas todas las libertades....

Yo no repliqu, porque sentia que mi asiento se hundia y que me faltaba
la razon.

Un sistema en que gozramos todas las libertades por medio de un
tratado como el del Zollwerein, es nada mnos que la prdida de
nuestra independencia;  as fu,  as lo comprend: el caso es que
abrevi mi visita y me propuse imponerme con alguna otra persona de
la cuestion de aduanas,  no imponerme, que de cleras estoy harto,
y masco la blis por estas calles de Dios. Querer que Mxico sea la
India de esta Nueva Inglaterra? Un demonio!

El jefe  quien fuimos recomendados, me hizo instancia para que
repitiese mi visita; me obsequi con algunos documentos importantes, y
yo sal ardiendo mi alma de aquel magnfico edificio.

La Zona, un mercado en que no se tenga concurrencia para dar salida
 los artculos que produce este suelo; el proteccionismo que unos
cuantos propagan en mi pas, ciegos y obstinados, este ser el cncer
que devore  Mxico.

Mantengamos nuestras prohibiciones, alcemos nuestras tarifas de
modo que se repudie toda concurrencia hasta buscar el nivel de los
Estados-Unidos, y entnces seremos la India de esta Nueva Inglaterra!

Qu distinto rumbo nos marca el dedo certero de la libertad! Abatidas
nuestras tarifas hasta donde ms fuese posible, con puertos de
depsito en todo el golfo y franquicias las ms amplias en toda la
frontera, el comercio para los Estados-Unidos tomaria el rumbo de
Mxico, y se verificaria una revolucion grandiosa en todos los pueblos
hispano-americanos; por s mismas se efectuarian entnces mejoras que
abortan en especulaciones desastradas; se protegerian naturalmente
industrias naturales que no necesitan fomento alguno; la alza del
salario seria la regeneracion eficaz de nuestro pueblo, y el roce con
las otras naciones, el elemento ms poderoso de fuerza y de progreso.

A los artesanos politicastros,  los periodistas que por la curva de
las juntas buscan las curules,  la masonera electoral, han de parecer
muy amargas mis verdades y me producirn injurias; pero la evidencia
de mis raciocinios tendr apoyo un dia en todos los hombres rectos 
ilustrados de mi patria.

Durante los once meses corridos del presente ao fiscal, el valor de
las exportaciones ha ascendido  560.000,000 de pesos,  sea un aumento
de 165.000,000 comparado con el de igual poca del ao anterior. El
de las importaciones ha sido de 430.000,000  sea una diminucion de
24.000,000. La exportacion del oro subi  49.000,000 y la importacion
 39.000,000.

La parte digna de recorrerse como dependencia de la Aduana, son los
almacenes en que se hace el despacho, y de ellos har otro dia una
descripcion  mis lectores.

       *       *       *       *       *

Al regresar de mi excursion, me guarec del sol infernal que derretia
los sesos, en la oficina consular.

Juan Navarro, aparte de ser un sabio, es un hombre de muy buena
sociedad y el platicador ms divertido y ms sazonado que vdes. pueden
imaginar: conversaba con Mariscal y con Francisco Gomez del Palacio,
diestros como ellos solos para esgrimirla sin hueso y dar riqusimas
tintas  la caricatura de la palabra, cuando se trata del _humbug_ y
del escabroso idioma de Washington Irving.

Conmigo es el tema eterno de conversacion el ingls, porque saben y
palpan mi dificultad infinita para pronunciarlo.

Pero les replicaba yo:

--Cuando una palabra tiene el hilo y el chisgo de nuestro idioma, pase,
se da uno sus trazas para comprenderla; cuando la palabra es de todo
punto diferente, entnces se da uno sus maas para buscarle punta; pero
yo no me puedo conformar con que _comencemente_ de un colegio, sea fin
de su ao escolar y no principio: _claim_, reclamo y no clamor, y que
cuando me digan _cinic_, me quede como una lechuga, porque me quieran
decir hombre de experiencia y desengaado. Cmo me puede entrar en la
cabeza que _descriminate_ sea distinguir y separar, sin tener nada que
ver con la criminalidad?

--Ms te escuecer, me decia Francisco, que te llamen  t Mr. Praits,
 Negrete Negrito,  Iglesias Aiglisaias,  m Pelesaio y  Diaz Daiaz.

--Para eso de entenderse con americanos, no hay como el castellano
viejo, dijo Navarro, y si no me creen, dganme lo que opinan de la
historia que voy  referir.

--Historia de espaoles de f son la materia inagotable de tus cuentos,
como de Fernando Calderon los legos.

--Escuchen vdes:

Recien llegado, hace aos,  esta ciudad, un dia estaba muy reposado y
silencioso en un bao pblico, cuando de repente o recias pisadas que
revelaban largo y holgado calzado, y o que sonaban las palmas de la
mano como llamando.

--Ah de casa! dijo una voz acentuadsima de la Pennsula Ibrica.

--Santos y buenos dias.

Se oy salir  la irlandesa de servicio.

--Hijita, le dijo mi espaol, pngame vd. un bao con el agua
tibiecita, al calor del cuerpo.... por all, por aquel rinconcillo.

La irlandesa, en el asendereado ingls que les es natural  los de
su raza, le decia que si queria solo agua fria, para abrir, segun su
voluntad, las llaves....

--Eso es, todo lo alistas.... que sea de lino la sbana.... de la
sbana me hablabas?

Emprendise un altercado en que cada cual hablaba lo que le parecia....
yo,  medio vestir, saqu la cabeza fuera de la puerta.

Encontrme con un hombre con un sombrero  la Pipelet, panzon,
mofletudo, con su vestido de rayadillo, su amplia alpargata y su
paraguas encarnado bajo el brazo.

--Caballero, me dijo, vd. quiere hacer el favor de decir por qu no me
hace caso este pedazo de canto?

--Porque no se entienden, le dije, porque vd. le habla de la sbana y
ella de la agua fria. Ya est el bao, vaya vd. por all.

--Bendito sea Dios, hombre! bendito sea! porque encontr persona de
chirmen; pues vea vd., en mi tierra, por negada que sea la persona,
cuando uno pide agua, aquel  quien se dirige la palabra sabe  poco
ms  mnos que de agua se trata; pero aqu todo anda al revs....

--Consulate con las observaciones del espaol.

As concluy Navarro.

[Ilustracin:

VIAJE DE FIDEL

                                        _LIT. H. IRIARTE, MXICO._
Casa del Ayuntamiento.]




IV

  Instruccion pblica.--Broad de Educacion.--Asistencia de
  nios.--Lecciones sobre las cosas.--Informe.--Carcter de
  la instruccion pblica.--Carreras especiales.--Escuela
  normal.--Publicaciones y objetos de instruccion para los
  nios.--Educacion de la mujer.


Aunque mi propsito es escribir especialmente sobre la educacion de los
Estados-Unidos, no para darla  conocer en Mxico, porque eso se podria
conseguir ventajosamente teniendo  la vista los luminosos escritos
de mi distinguido amigo el Sr. Bachiller  los concienzudos estudios
de Hipau, y sobre todo la voz viva y las aplicaciones luminosas de
Mantilla, sino como motivo para observaciones aplicables  mi pas,
no quiero dejar pasar sin notarlo el Informe que acaba de publicar la
Direccion de Instruccion Pblica.

Segun el Informe de la Direccion de Instruccion pblica, hay en
Nueva-York 308 escuelas, repartidas del modo siguiente:

  Escuelas de gramtica para nios    46
  Para nias                          46
  Para ambos sexos                    12
  Primaria de departamentos           66
  Escuelas separadas                  46
  Para nios de color                  7
  Escuelas incorporadas               46
  Escuelas nocturnas                  35
  Escuela de nutica                   1
  Escuela normal                       1
  Escuela para maestros                1
  Colegio de perfeccionamiento         1
                                     ---
                                     308

La asistencia de nios fu de 252,155: concurren constantemente un 72%
y llega al 90, de suerte que la prdida se vala en un 10%.

Las escuelas estn servidas por 335 maestros, de los cuales 132 se
emplean en las escuelas nocturnas, y 2,912 preceptoras.

Las escuelas son visitadas constantemente por empleados de la
Direccion, quienes tienen el deber de examinar las clases, y
hacer por escrito sus observaciones sobre asistencia, disciplina,
aprovechamiento, estado del edificio y cuanto se cree conducente.

De los informes recibidos en el ao, result que los cursos de
instruccion eran muy complicados, no habiendo proporcion entre los
esfuerzos de los nios, el costo de las escuelas y los resultados.
Esto di lugar  consultas y discusiones luminossimas, de que
resultaron reformas en todos los ramos, simplificando mtodos y
suprimiendo las materias no necesarias.

Uno de los puntos en que ms se fijaron, fu en el sistema objetivo que
aqu se llama lecciones sobre las cosas: el Informe hace observar que
ha producido en muchos casos la confusion de las ideas de los nios,
que recarga su inteligencia de un tecnicismo que los puede convertir en
charlatanes.

Dedcese del Informe, que el sistema objetivo puede fungir de dos
maneras:  dando al nio nociones generales de las artes y las
ciencias,  ilustrando sus conocimientos escolares, sirviendo  la
explicacion como la estampa sirve al texto, pero siempre acomodndose
 la inteligencia del nio, sin confundirlo; de suerte que no solo
se requiere en el maestro vasta instruccion en lo que explica, sino
conocimiento profundo de la capacidad de cada nio, buen sentido, y
esto es muy raro: por lo mismo, en la reforma se ha limitado mucho esta
enseanza.

De la lectura rpida del Informe se notan cosas que merecen la atencion.

Es el Informe un libro en que constan las varias observaciones que se
han hecho sobre la enseanza, la disciplina, la inversion de fondos,
el estado material de los edificios y las mejoras que es necesario
introducir.

La lectura de este Informe, lleno de minuciosos detalles, de sagaces
apreciaciones, y en que se revela una dedicacion religiosa, me ha hecho
dar cuenta  m mismo de peculiaridades en que no me habia fijado
constantemente.

El gran negocio de la instruccion pblica es no solo de interes, sino
de accion universal; no es la creencia, es la manifestacion activa de
una funcion vital del conjunto de la sociedad.

Esta accion se renueva y vivifica con el nombramiento popular.

Dividida la ciudad en distritos peculiares de enseanza, cada distrito
hace su eleccion de tres individuos para la Direccion general.

Este cuerpo es, para expresarme  mi modo, el cuerpo legislativo de la
enseanza: l nombra comisionados  ejecutores de sus rdenes, y as se
cria un poder ejecutivo; pero la autoridad local nombra inspectores y
los padres de familia tambien; de suerte que estas distintas fuentes de
poder, forman la vigilancia recproca.

Los fondos los constituyen propiedades, donaciones y suministraciones
del presupuesto; pero una vez decretada la suma, la inversion depende
de este cuerpo legislativo peculiar.

Los comisionados fungen cada uno en comision diversa; de suerte que
dada la asignacion de un libro, el sealamiento es de una comision,
de otra el nmero, de otra la paga, y se necesitaria una srie de
difciles combinaciones para llegar al robo en un solo distrito.

Comunicado por todos y siendo negocio de todos la instruccion, el
Estado sigue el movimiento, y las distintas religiones cooperan,
desapareciendo el inconveniente formidable de que una sea la tendencia
social y otro el interes religioso, y nazca esa pugna entre los
intereses nacionales y los de secta, disputndose el corazon del nio.

Dotada con riqueza la escuela gratuita; estando bajo el cuidado y
vigilancia del padre de familia; con los mejores maestros; con ms
ricos instrumentos que los que puede costear un particular, la escuela
gratuita es la escuela comun; all nace casi espontneo el pueblo, y
tiene su fuente la ms pura democracia.

No hay decentes ni pobres; todos reciben el pan de la enseanza
sentados  una misma mesa; el talento y la aplicacion reclaman sus
fueros con los mismos ttulos; en las distribuciones de la escuela se
cobra el hbito de acatar la autoridad independiente de la posicion
del individuo; estrecha vnculos la simpata  despecho de las
desigualdades de fortuna; en la escuela, de una manera insensible,
armnica y poderosa, se hace la patria.

La dotacion de la instruccion es un conjunto puesto  la disposicion
de todos y para que todos gocen de l en toda su extension, y en
este conjunto en que est desde lo primitivo hasta lo sublime de
la enseanza primaria, tienen acceso todos los nios y nias, sin
distincion alguna.

Las desigualdades, las diferencias, el lmite sealado al nio entre la
ms rudimental y la mayor suma del tesoro de la instruccion, lo crian
las circunstancias privadas del nio, no el Estado.

El Estado ve futuros ciudadanos, es decir, hombres que deben ser aptos
para gobernarse por s mismos, ya como particulares, ya representando
 la nacion; y en esto no cabe pensar en pobre ni en rico, en artesano
ni en msico, ni en astrnomo, sino en ciudadano y en miembro activo de
una sociedad que se gobierna por s.

Nosotros, por la educacion latina, por el espritu de historia, por la
reminiscencia de las clases, tenemos un molde para pobres, otro para
ricos, uno para tontos, otro para hbiles; y eso es crear la rivalidad,
y la casta, y las distinciones anrquicas en el corazon de la sociedad.

Aqu se ha pensado en el curtidor Grant, lo mismo que en el sastre
Jhonson, y lo propio en ese sastre que en el inmortal Washington
Irving: los elementos que da el Estado son para todos iguales. De ah
la manera viril de ser de la mujer que  nosotros nos sorprende, y que
encomendamos al ridculo de puro no comprenderla.

Por esta razon las carreras especiales no son de cuenta del Estado: en
ellas impera la ciencia; en la escuela comun, la patria.

La escuela normal es el cimiento y el complemento  la vez, con que
se corona y en que descansa este sistema magnfico; ella conserva
y enriquece el depsito sagrado de los conocimientos; ella enva
apstoles de la luz por todas partes; ella inunda los espritus y
los dirige al bien; ella discute, con los datos que le suministra la
experiencia, sobre los medios de llevar  su mayor altura y comunicar
ms subido esplendor, al astro que hace cada dia ms sorprendentes los
adelantos de la nacion.

Convertido en objeto de predilectos cuidados el nio, y siendo
universal el interes que por l se toma, la especulacion misma se plega
y sigue la corriente.

Es inmenso el nmero de publicaciones y de objetos para los nios,
que pueden tener aplicacion  la enseanza: peridicos bajo todas sus
formas, libritos de cuentos morales llenos de lminas y primores,
barajitas con figuras histricas, manuales de juegos de sociedad en
que se recorre la geografa, se juega con la aritmtica y se comenta
la historia nacional en la chanza y en la travesura, y en todo est
el designio de hacer del nio un hombre til  sus semejantes y  su
patria.

Repito que no es con el saco de viaje en la mano como se deben ampliar
estas observaciones; pero no puedo resistir  la tentacion de hacerlas,
porque en semejantes materias nada es despreciable.

Respecto  las nias, hay igual  mayor dedicacion; por regla general
puede decirse, que la mujer en los Estados-Unidos es ms culta y
entendida que el hombre, aunque mnos reflexiva y de mnos sentido
prctico. Aun en cuanto  la hermosura, no hay proporcion entre el
nmero de mujeres realmente lindas, y hombres hermosos; y no porque
stos sean desgarbados y bausanes en general, sino porque no tienen
gracia ni belleza sus facciones.

A las nias se les ejercita desde muy temprano en el gimnasio: los aros
y la cuerda son vulgares; corren como cabras y patinan, de hacer la
desesperacion de un saltimbanqui.

De todo esto resulta que sean sanas, bien formadas, de admirables
colores y que produzcan generaciones de atletas.

Escriben con perfeccion; para la contabilidad son solicitadas por su
dedicacion y limpieza; no son extraas  la msica, aunque no brillen
en ese arte divino, y corren en la danza parejas con el viento.

La mujer bien educada de esta tierra, es adorable de amabilidad y de
cultura.




V

  Despacho de la Aduana.--"Poblic Store."--"Delivery Office."--Puerta
  de salida.--M. Clark.--M. Grogan.--Depsitos del agua.--Division en
  secciones para el despacho.--Vigilancia.--"Luck up."--Reflexiones.


Al fin logr mi objeto de ver  mi sabor y hacerme cargo, como Dios
manda, de las operaciones de la Aduana, en la parte de lo que llamamos
el despacho, y en eso he empleado casi todo el dia.

El Sr D. Pedro Crdova, corredor muy acreditado y persona en quien
no supe qu admirar ms, si su bondad para conmigo  la suma de sus
excelentes conocimientos, ha puesto  mi alcance las operaciones
aduanales con la mayor lisura y con paciencia inagotable.

El llamado _Poblic Store_,  sea el edificio formado _ad hoc_ para
el despacho aduanal, est cercado por calles de trfico activsimo,
que son, como hemos dicho en otra parte, una prolongacion del Mercado
de Washington. Omnibus, wagones, carruajes, girando entre tercios,
barriles, pacas y carros numerosos con verduras, entre cuyos objetos
hierve este inmenso gento de dia de juicio, que da  toda concurrencia
aspecto tumultuario.

El edificio que vamos  visitar tiene diez pisos, sin contar con los
subterrneos; diez pisos que son otras tantas filas de ventanas unas
sobre otras. Es de advertir que estas ventanas son mi desesperacion,
porque ellas interrumpen y convierten en imposible todo rden
arquitectnico.

El primer piso, en todo el rededor del edificio, se compone de puertas
rematando en arcos, y arcos, propiamente hablando, en nmero de treinta
y cuatro, que equivalen  otras tantas puertas cocheras de las nuestras
en Mxico.

Nos dirigimos  un costado del edificio donde en una pequea eminencia
dimos con un caballero fresco, rojo como un betabel, blanca dentadura,
revoleando de las puntas el pauelo para darse aire.

Por las explicaciones que me hizo el Sr. Crdova y el rubro de esa
puerta, _Delivery-Office_, conoc que ella funge como la puerta de
_salida_, es decir, que salen los efectos despues de concluido su
reconocimiento.

El empleado alegre y regordete nos recibi afable, indicndonos una
oficina en el interior para obtener el permiso respectivo,  mejor
dicho, para proveernos de un gua experto.

El departamento en que estamos es una galera de sesenta varas de
extension por cosa de veinte de ancho, con las cuatro secciones
formadas de los pilares del edificio.

En una pieza elegante que dice: _Deputy Colector_, fu presentado  Mr.
Clark, persona muy distinguida, quien nos di por gua  un empleado,
tal como lo podia apetecer. Consignados  Mr. Grogan, nos dirigimos
 uno de los elevadores, que son cinco los que recorren en perptuo
movimiento la va area: tienen la forma de un platillo de balanza, en
que caben veinte personas; de suerte que en cada viaje pueden subir y
bajar cien personas.

Se camina de pi y montado al aire, en todo el rigor de la palabra.

Subimos al dcimo piso, donde estn los depsitos del agua, es decir,
verdaderos estanques de fierro para la provision de todo el edificio,
y para acudir  un incendio en caso necesario, haciendo tremendas
cataratas.

--Vamos, me dijo nuestro gua,  recorrer el edificio; pero para que
vd. forme juicio en conjunto, le advertir que, as como vi vd. esa
puerta de salida, hay una de entrada que da  una espaciosa galera:
en ella se depositan todos los bultos designados para el registro
en conjunto, y de ese depsito se extraen las mercancas, y se van
colocando separadamente en cada piso, los cueros y las lanas, los
tabacos, los libros, los licores, sin que nada se confunda. Los pisos
estn relacionados con las secciones del arancel.

Cada piso se compone de galeras como la que vi vd. abajo, con cuatro
divisiones; una la forman las piezas de las oficinas  sea despachos;
otra es un corredor en que se practica la vista; el del medio es la
calle  trnsito, y las dos secciones ltimas, enfardelamiento y
depsito para la salida de los tercios.

Bajamos un piso.

--Aqu tienen vdes. el departamento de las lanas y los cueros, de que
hace mucho trfico Mxico. Estos cueros tienen otro depsito ms fresco
en los stanos.

Las oficinas que vd. ha visto en todos los pisos, son de reconocedores
y aforadores, y sus ayudantes.

Es decir, me traduje yo, vistas y ayudantes de vistas; de suerte que
los empleados vistas pueden pasar de doscientos, y cre quedar corto.

--Est vd. en el departamento de los tabacos, me dijo, bajando y
escabullndonos en pilas de tercios.

El aviso estaba en la atmsfera, que nos hacia estornudar.

--Descendamos, me dijo Mr. Grogan: esta inmensa seccion es de las
medicinas; aqu tiene vd. habilitacion para todas las boticas del mundo.

Esta oficina llena de armazones, pesas, etc., est  cargo de un mdico
eminente, hombre de vastsima instruccion.

Preguntme mi opinion sobre la clasificacion del arancel: me atrev 
indicarle que era complicada y absurda en muchos puntos, y trat de
probrselo: el doctor se mostr muy complacido; tuve el gusto de que
mostrara aprobacion con mis ideas sobre tarifa. Y hubiera quedado all
mucho tiempo, tal fu el encanto de la conversacion con esta persona,
que me colm de distinciones.

En cada uno de los pasadizos de una seccion  otra, hay lavamanos de
mrmol, toallas y los tiles de aseo, as como lugares de desahogo en
perfecto estado de limpieza.

Siempre descendiendo y entrando por vericuetos que nos conducian 
grandes salas, nos iba diciendo el gua:

--Aqu se revisan equipajes. Este departamento es el que se entiende
con los _Express_. Esta estancia ms elegante y que parece ms cuidada,
es la seccion de joyera. Vea vd. esos cuadros, esos mapas, esos
libros: todo es aqu librera.

Y as vimos las galeras de los abarrotes, licores, loza, etc.

Estbamos en el primer piso de regreso, y todava se nos dijo que
descendiramos.

Hicimos el descenso al limbo de los cueros y de la loza y cristalera:
los unos estaban all presos porque el calor no los malease; la otra,
por evitar en el tragin del mundo contactos que pusieran en peligro su
existencia.

Aquellos subterrneos alumbrados por luz artificial; aquella ciudad
desierta y cruzada por las sombras, es toda una epopeya de espanto.

Despues de andar algun tiempo, descendimos an y nos encontramos
circundados, despues de atravesar espesos muros, de la apacible luz del
dia.

Ese es el palacio de las mquinas, el gobierno de las aguas y de la
atmsfera.

El jven que sirve este departamento estaba forrado materialmente en
un lienzo listado, y apnas se puede dar idea de carcter ms jovial y
complaciente.

Lleno de tizne; con el vestido quemado y con el aspecto de un fogonero
burdo, es un ingeniero de vasta instruccion, de finos modales y de
bondad extrema.

Nos ense sus mquinas con el amor que un hortelano sus plantas
queridas; como un ingls sus perros; como un viejo soldado sus armas.
Nos dijo:

--Esos elevadores por donde vdes. han hecho el camino, pueden contener
tres toneladas cada uno; tienen la fuerza de diez caballos. En esas
hornillas se consume al dia cerca de una tonelada de carbon. Esos
tubos son para calentar el edificio: con esos otros se les comunica
ventilacion.

Y el chico subia y bajaba y recorria las quiebras y accidentes de su
reino, como una mano ejercitada las teclas de un piano.

--Habr vd. advertido, me dijo M. Grogan, grandes nmeros en todos los
pisos y debajo de ellos una cajita. Esa cajita tiene un boton del que
pende un alambre elctrico puesto en contacto con un reloj. Esa es la
gran vigilancia de estos almacenes.

De muchos guardas que se turnan, cada uno  su vez, y sin descanso,
tiene la obligacion de recorrer todo el edificio en todos sus
departamentos, en mnos de una hora, subiendo de piso  piso en cuatro
minutos. Los botones estn colocados de modo que se recorra todo el
departamento ntes de llegar  ellos. El guarda sube y oprime el boton.
Esta presion se marca en el reloj encerrado en la pieza del jefe del
edificio. Cuando la seal no es exacta, se marca en el reloj el tramo,
y puede decirse, que hasta el lugar en que se detuvo, se entretuvo  se
durmi el guarda, y hacer efectiva la responsabilidad.

Estos empleados son de gente escogida y tienen fianzas.

Los cargadores son gente escogida tambien, pero fungen  las rdenes de
un contratista que responde de su seguridad.

Estbamos otra vez  flor de tierra y mi _cicerone_ dispuesto 
seguir; yo queria tirarme de bruces al suelo, rendido de cansancio.

--Un momento, me dijo Mr. Grogan: vd. ve esa pieza por donde con unos
ganchos estn rodando barriles?

--S, seor.

--Ve vd? dice _Luck up_. En esa pieza se reponen y arreglan los
envases descompuestos para que en nada padezcan las mercancas, y este
es motivo de delicada atencion.

Despues de afectuosos cumplimientos nos despedimos de Mr. Grogan,
 quien gustoso consagro, lo mismo que  M. Clark, un recuerdo de
gratitud.

La simple clasificacion de artculos hecha en el edificio y los
numerosos vistas, hacen el despacho rapidsimo: en dos horas pueden
despacharse  la vez ciento  ms cargamentos, y esto por medio de las
prcticas ms sencillas.

Si  nuestro edificio de la Aduana se quitara su carcter de casa de
vecindad, y en sus tres pisos se hicieran divisiones semejantes, con
qu holgura, con qu prontitud, con qu decencia se haria el despacho!.

En _Poblic Store_ se verifica el despacho de los vistas: en el edificio
de la Aduana se practica la liquidacion y se entrega el dinero que dia
por dia se remite  la Tesorera general, observndose estrictamente
que cinco pesos de devolucion se remitan de Washington, sin permitirse
la extraccion de lo que una vez se ha depositado en la caja.

No obstante el buen rden de que he hablado, y refirindose  otros
tiempos, hoy se pueden citar, respecto  aduana, escandalosos abusos:
entre otros, se hablaba de depsitos confiados  la Aduana, que
despues de extraviarse all, se oblig  pagar derechos de lo que le
habian robado al causante, no obstante sus eficaces representaciones
al Ministerio de Hacienda.... En Mxico, que se pinta tan desordenado
 inmoral en casos semejantes, ha pagado la Aduana su efecto al
comerciante. Aquel es un rasgo de _civilizacion_, que no nos
atreveriamos  imitar.

Otro dia hablaremos ms de la Aduana.




VI

  El 4 de Julio.--La calle de
  Green.--Borrachines.--Bassement.--Bar-room.--Francisco.--Museum.
  --Carnicera humana.--Profanacion de nuestros hroes.-- Washington
  en ridculo.--Hotel Windsor.--Su riqueza.--Diversas
  oficinas.--Dependientes.--"Lavandera."--Relojes de
  vigilancia.--Renta.--Nombres y consumos de los principales hoteles.


La lectura de viajes sobre los Estados-Unidos, la relacion de amigos
verdicos, la tradicion de la festividad cvica del 4 de Julio, ms que
con curiosidad me tenia temeroso de esos solaces de los soberanos, de
que suelen resultar contusiones y quebrantamientos de huesos.

Se arraigaban ms mis temores con la ausencia de multitud de personas
que iban huyendo  las demostraciones de entusiasmo popular.

En medio de una espectativa, bien desagradable por cierto, esperaba,
como en desquite, ver en trage dominguero y de fiesta  esta multitud
y asistir  los fuegos artificiales, que se hacen con particular buen
gusto, segun la opinion de los entendidos en la pirotcnica.

Algunos disparos, unas explosiones como de _palomas_ y triquitraques,
me hicieron creer la vspera que ayer era dia de rumbo y de trueno, y
que  despecho de todas las sociedades de temperancia, bamos  tener
la de Dios es Cristo.

Daban consistencia  esa espectativa mis recuerdos.

Hablando de las espontneas demostraciones de semejante dia, se hacian
descripciones casi terribles.

Hombres disparando al acaso sus armas, mujeres sin lmite ni
valladar, haciendo ostentacion de sus encantos; y la orga en toda su
plenitud, se exponia como en caricatura para hacer el apotesis de la
emancipacion del pueblo gigante.

Infundados salieron mis temores y fallidas mis esperanzas, porque no he
visto cosa ms tristona ni ms sosa que el dia que acaba de pasar.

La ciudad presentaba el aspecto de un domingo, las oficinas pblicas y
el comercio estaban cerrados.

Las desiertas ventanas, la ausencia de balcones y zaguanes, las puertas
cerradas de las habitaciones, dan aspecto realmente lgubre  la
ciudad, cuando el trfico no anima las calles.

En todas las oficinas, en los edificios pblicos, en las casas
particulares, en los carros y hasta entre las orejas de los caballos,
flota la bandera americana, desde proporciones inmensas que pudieran
cubrir la fachada de nuestras casas, hasta banderitas que pudieran
figurar en un refresco.

Lo ms curioso es ver esas grandes banderas _con sus crias_, es decir,
sartas de banderas de pequeas proporciones, agitndose como en
tendederos diagonales y pendientes de azoteas y ventanas, como si en
efecto se estuvieran secando al sol.

Las banderas de las otras naciones no son patrimonio de los
funcionarios pblicos; cualquier _quidam_ enarbola su bandera  hace
sartas de banderitas, y se queda muy fresco.

En el nmero estrictamente preciso para molestar al vecindario, se
quemaban cohetes chinos  triquitraques y _palomas_ en gran nmero;
pero por nios y nias, y lo estrictamente necesario tambien para sacar
un ojo  impedir el trnsito.

Decase que habia en tiempos, estrepitosos disparos de armas de fuego,
de que resultaban desgracias y muertes. Yo nada v sino tristeza y
soledad.

En la calle de Green, calle que tiene cierta celebridad por habitarla
gente de trueno y regocijada, v algunas hijas de la noche haciendo
disparos con pistolitas de bolsa; pero en corto nmero y rodeadas de
unos cuantos amantes consuetudinarios y sin maldita la gracia.

En la baha, los barcos todos estaban empavesados y la atravesaban
vapores con msica, concurridos por gente dispuesta  divertirse en
familia y fuera de la ciudad.

Asegurbase tambien que ayer era el gran dia de los sacrificadores
 Baco; y aunque me consta que estos Romanos del Mundo Nuevo, como
disparatadamente se les llama, tienen _wiskyductos_ estupendos, no se
presencia  uno solo trazando X con los pis en las banquetas.

En este particular, mi desengao ha sido el ms completo: los
borrachos, que los hay por gruesas, son silenciosos; pocas veces se
presencia una ria; casi nunca arman esas grescas y esos Sanquintines
de que pudieran jactarse los borrachines de la raza latina.

Ni lo extrao y accidentado de la voz, son peculiares de un estado de
perturbacion mental, porque eso lo reserva el yankee para cuando est
en su perfecto acuerdo.

En la taberna, y la taberna de baja ralea, yo no s lo que acontecer.
En la calle, el borracho es sombro, pasa gruendo, taciturno, y por su
parte el pblico lo ve con plena indiferencia.

Cuando el alcohol es muy retobado y le hace pasar ciertos lmites al
poseido, se encarga de l la polica y lo deja  guardar en la primera
comisara que le sale al paso.

En estos casos, el borracho suele gastar su pedazo de soberana
insultando  sus servidores de la polica; stos, no solo les sufren,
sino que los miman y consideran, segun la observacion de Juan Navarro,
como quien dice: "_hoy por ti: maana por m_."

Hay muchos borrachos: como suicidas, se emborrachan en un aislamiento
que contrista.

As habia ayer personas que quemaban cohetes en unipersonal sombro,
como quien habla solo.

A las diez de la noche, la ciudad estaba ms quieta que en los dias
comunes.

A esa hora regres al hotel: en la Plaza de la Union habia alguna gente
agobiada por el calor.

De trecho en trecho se levantaban, al frente de los teatros  de los
hoteles, esos gigantescos candelabros con cinco bombillas de cristal
cada uno, que forman esos promontorios de luz que deslumbran.
Exactamente como los del Zcalo de Mxico, pero en gran nmero. Venia
por Broadway y me entretenia en ir notando en los altsimos cristales
de las tiendas no alumbradas en el interior, la reproduccion de la
ciudad con todos sus detalles, y con tal perfeccion, como si fuera un
espejo corrido la acera en que iba.

A mis pis, los _bassements_ formaban una lista de luz con sus faroles,
bombillas y reverberos, asomando  la orilla de las banquetas.

Estos _bassements_ tienen su historia: cuando se est construyendo la
casa, entnces se percibe en todas sus particularidades el esqueleto.

Como primera operacion para la formacion de ese edificio, se cava una
especie de estanque ms  mnos profundo, segun que va  tener uno 
dos pisos el _bassement_.

La tapa de madera de ese estanque es el primer piso. Esta construccion
es independiente de la altura de la banqueta, de suerte que el
_bassement_,  queda bajo de tierra,  asoma ms  mnos  la calle.

En las calles centrales  de cierta importancia, el _bassement_ da
al pequeo sembrado que est frente  las casas tras del barandal de
fierro: all estn los comedores, se escuchan los pianos, residen
familias acomodadas.

En otros puntos el _bassement_ apnas saca un ojo con ahoguo de debajo
de la tierra: el _bassement_ es caballeriza  bodega; pero en Broadway,
por ejemplo, el _bassement_ desciende por una escalera de piedra abajo
del primer piso, y son las tiendas, los _restaurants_, los salones de
billar, zapateras, barberas y muy frecuentemente el _bar-room_, en
que los _coptails_ y la cerveza tienen su mejor y ms delicado sazon.
El mostrador, los ostiones y en este tiempo las almejas, los ejrcitos
de botellitas con salsas que deben figurar entre los combustibles  las
armas prohibidas, asientes de tripi, mucho tabaco, mucho humo, mucho
peridico y mucha pata al aire.

Al pasar por San Francisco, hablamos de los _bassements_ que frecuenta
el sexo flotante.

Cuando volv  mi posada encontr  Francisco pasendose como un leon
en su jaula. Mi amigo ha seguido con suma diligencia y patriotismo los
negocios de Mxico, y les da la debida importancia.

Aunque este es un negocio, para m vital; aunque me ocupo en l
asduamente, no he querido consignar en este escrito mis impresiones,
porque es de tal modo ligero y sus tendencias son tan marcadas al solaz
y al entretenimiento, que se resentirian de frvolas, observaciones que
en s tienen para m extraordinaria gravedad y trascendencia.

Me limito  notar que el 4 de Julio hicimos contrapeso  duo  la
consagracion al regocijo.

       *       *       *       *       *

En uno de tantos palacios de Broadway, con escndalo de la publicidad,
en un elegante prtico de caprichosas columnas, adornado de figuras
simblicas y estatuas dando  la calle, se percibe este rubro colosal:
_Museum_. Al pi del rtulo se pasea constantemente un hombre
distribuyendo avisos con profusion.

Para m, el aviso, el aparato y el hombre, eran perptua tentacion, y
no caia en ella, por temor  este _humbug_ americano que le planta una
banderilla al ms pintado.

Al fin, no pude resistir: tomme del brazo con mi compaero Buzeti, y
cuando volvimos la cara, nos hallamos  la una de la tarde al frente de
un sombro y extenso salon, alumbrado dbilmente por la luz del gas.

Las paredes estaban tapizadas de cuadros; en el centro de la pieza hay
grandes nichos.

Compramos un catlogo, que avisa en su cartula que aquel es un Museo
de Anatoma, que se abre diariamente para ser visitado por hombres, y
que est bajo la direccion del Dr. Jordan, mdico de alta reputacion en
esta ciudad.

Subimos por una escalera de caracol que est  la derecha, y entramos
en una pequea pieza bien alumbrada por la luz natural. El primer
objeto que se ofreci  mis miradas fu, bajo cristales, un taller de
tejas de barro con sus oficinas y figuritas como un nacimiento. Repel
contra aquella _curiosidad anatmica_, y volv los ojos  las paredes.

Estas estaban cubiertas de cuadros,  ms bien cajas con cristales
suspendidas  las paredes, sobre hileras de nichos descansando en
repisas  fajas de madera, que circuyen gran parte de los salones.

Cada vez que me volvia por un lado, retiraba la vista al opuesto,
herido por una impresion desagradable. Ya era un ojo reventado, ya una
pierna al agusanarse, ya un seno hecho un arnero de llagas.... Brazos,
huesos.... Salme de la piececita y dirig mis pasos  la luz de una
ventana que da  la calle. All me v de repente rodeado por focas y
lagartos estupendos, as, estupendos, como de cuatro varas, en tan
perfecta disecacion, que evitaba horrorizado su contacto, porque se
me figuraba que al pasar me disparaban una tarascada.... Volvme con
disgusto,  mejor dicho, en cierto estado de excitacion nerviosa que
me tenia descontento.... Las paredes me ofrecian el espectculo de
caras humanas, pero en estado espantoso: narices en completa ruina,
bocas diagonales con antros de putrefaccion.... las facciones humanas
naufragando en el cncer.... queria distraerme, y veia tambien, como
figuras estrambticas, como que saltaban de la cornisa chivos con cinco
y seis pis, chicuelos de dos cabezas, carneros con dos cuerpos: lo
estrambtico, lo absurdo, el desarreglo en la creacion, la embriaguez
de los fenmenos animales....

Pedian auxilio en mi interior mis ojos y mis nervios, y al fin
hallaron una especie de descanso con la vista de flores, de figurillas
automticas que vemos entre los muebles de salas, y chucheras que
podrian llamarse de tocador.

Me fijaba en estos objetos como para que me amparasen de aquellos
gestos, de aquellos ojos, de aquel cuerpo humano en dispersion
desarticulada y horrenda, que me desasosegaba, que me perseguia en
detall; queria como no verlos, se me figuraba que aquellas bocas me
iban  morder, envenenndome la sangre.

Casi de huida, tom la escalera; pero me cerr el paso un cadver tan
lgubre, tan terrible.... su color verdioso, sus pmulos salientes, su
boca entreabierta, sus cabellos  la frente....

Descend, oyendo  mi espalda los pasos del muerto.

Baj tan de prisa, que no advert que ponia la mano en una mesilla
en que funcionaba una mquina elctrica, y sent una conmocion
espantosa....

De buena gana hubiera tomado la puerta y echado  correr; pero cierta
fatalidad me contenia. Con los ojos inquietos, la piel esponjada, los
cabellos hirsutos.... fu entrando al salon, escasamente iluminado por
el gas, como tengo dicho.

Aquel era un _meeting_ de esqueletos; un esqueleto humano deteniendo un
esqueleto de caballo;  su pi una beldad perfecta coronada de flores,
cuya misma hermosura produce, no s por qu, hondo terror.... y en las
repisas y en las paredes, el despilfarro del martirio, la orga de la
putrefaccion, la tortura de todas las secciones del cuerpo humano, el
banquete del gusano, la huelga loca de las vsceras y los intestinos.

Los esqueletos, los cadveres que estaban  mi rededor, las calaveras,
me brindaban consuelos, como que se humanizaban conmigo.... la
hermosura ultrajada por la corrupcion....

Entre los objetos del centro de la pieza habia figuras de notable
perfeccion: un zuavo casi augusto de majestad y de hermosura, con una
herida en el pecho, corriendo la sangre casi, palpitante la carne....

Una jven con los ojos alzados al cielo, sufriendo al vivo una
operacion quirrgica de las ms tremendas.... Agarabatado, horripilado,
perdido, me acurruqu en un rincon en que habia una carnicera
completa.... corazones, intestinos haciendo rbricas.... atroces....
todo me dolia.... Me volv contra la pared.... all, en lo ms oscuro,
en lugares consagrados  los ms recnditos misterios de la vida
humana, qu piensan vdes. que v?.... pues, seor.... eran cuadritos
pequeos con figuras de cera perfectamente hechas, mejor dicho,
retratos de generales, de sacerdotes, de personajes; pero de un tipo
tan pronunciado de Mxico, que me qued absorto y pensando decirles:
"Caballeros, qu hacen vdes. por aqu vestidos de gala, sin saber
el idioma y en sitio tan inoportuno?".... Quise cerciorarme de lo
que veia.... y no solo eran mexicanos, sino los padres de nuestra
independencia.... Hidalgo, Morelos, Bravo, Allende.... Pero, por
Dios! qu tienen que ver nuestros hroes con estas vsceras, y estos
diafragmas, y estos borregos con dos cabezas?....

Mi compaero se habia alejado perdindose casi en las sombras.

Yo estaba junto  un cadver que representaba  Washington durmiendo el
dulce sueo del justo. Parecia salir de entre nubes blancas, as eran
los lienzos de su lecho.... la muerte coronaba de majestad su noble
frente; sus ojos se habian cerrado con dulzura, como dando un ltimo
beso  la luz.

El lugar de la pieza en que est este nicho es de los ms oscuros: 
poca distancia arde un pico de gas, con esa luz crdena y _rgida_ que
tiene cuando el aire no la agita.

No s qu pensaba, no s qu abismos recorria mi mente; pero fijndome
en el cadver, cre ver distintamente que como que movia los labios....
repuesto de la intempestiva impresion, dirig mi vista  los ojos....
entnces no tuve duda.... aquellos ojos se fueron abriendo lenta, muy
lentamente.... yo volv por todos lados  buscar gente.... se me figur
que mi razon queria trastornarse.... me arrim contra el cadver en
cierto estado de desmoralizacion grande.... y el cadver cerr los
prpados!......

--Hombre! le grit  Buzeti, no le parece  vd. una profanacion estos
resortes y esta diversion con los ltimos momentos de Washington?

Pero nadie me oia.... Mi compaero, horrorizado, me esperaba en la
puerta, donde fu  reunrmele, queriendo que por caridad me diese una
tunda de azotes el primero que pasase.

       *       *       *       *       *

Al salir del Museo queria emprender cualquiera conversacion que
disminuyera mis desagradables impresiones, y Dios me depar  M. R***,
quien con su buen humor me relacion su vida en el hotel, apuntando yo
los pormenores administrativos del _Hotel Windsor_ en que habita, y es
de los de ms alta nombrada en la Ciudad Imperio.

--Como sabes, me decia, el _Hotel de Windsor_ est en la Quinta
Avenida, y si no puedo afirmar que es el primero, s es de los primeros
de esta poblacion.

El propietario, continu, tendr millon y medio  dos millones de pesos
empleados en el hotel y su giro.

El trmino medio de huspedes ser el de seiscientos, teniendo escala
las habitaciones, desde departamentos como palacios, hasta piezas
elegantes: lo comun de una habitacion, son la sala y la alcoba, con
cuarto de bao.

Se dan cuatro comidas al dia, fuera de los pedidos separados, que
se llaman _extras_ y que se pagan aparte, siendo estos _extras_,
generalmente hablando, ms costosos que la subsistencia comun.

La cocina es un salon perfectamente aseado, con sus hornillas
econmicas, sin que se perciban tronchos ni grasas, con seis cocineros
 jefes y sus numerosos ayudantes. El vapor se pone al servicio de la
cocina cuando es necesario.

En secciones separadas del edificio hay panadera con sus artesas,
hornos y dependientes especiales: pastelera con comunicacion exterior
y nevera con tiles y con aperos del ms refinado gusto.

Todas las piezas y trnsitos estn cruzados de tubos con llaves para el
vapor, el gas y el agua.

La parte material del edificio est al cuidado de un ingeniero que vive
en el hotel y acude  remediar cualquier desarreglo, fungiendo de jefe
en caso de incendio.

En las noches, cuando mnos se espera y sin molestar  nadie, se ve una
persona que est al tanto de todos los que entran y salen, para que en
el interior del hotel haya la debida seguridad.

La nomenclatura de las secciones con sus dependientes, podria hacerse 
nuestra manera, del modo siguiente:

  Administrador.
  Segundo.
  Tenedor de libros.
  Escribiente.
  Jefes de los departamentos.
  Criados de los pisos superiores.
  Camaristas.
  Criados para el aseo.
  Cocina.
  Panadera.
  Pastelera.
  Nevera.
  Carpintera.
  Pintor.
  Tapicero.
  Criados para el despacho.
  Veladores.
  Mquinas de elevadores, etc.


                              LAVANDERIA.

Para formarse idea de ese solo departamento, es necesario una
explicacion particular.

  Las camas se mudan diariamente, de suerte que
    se lavan solo sbanas.                              1,200

  En cada cuarto habitado se ponen cinco toallas.       3,000

  Cada vez que se sirve una comida se cambia
    mantel, en treinta mesas, lo que dan.                 120

  El nmero de servilletas para 600 personas en
    las cuatro comidas, es de.                          2,400

  Sbanas y toallas para baos, delantales, fundas,
    etc.                                                1,000
                                                        -----
      Total de piezas que se lavan diarias.             7,720
                                                        -----

Ya se deja entender cul ser el trabajo y los dependientes que
requiere una oficina, que tiene semejante movimiento.

Para hacer efectiva la vigilancia en las noches, cada guarda tiene un
reloj al que se ha de dar cuerda precisamente cada media hora, so pena
de que al menor descuido el reloj queda parado y no hay poder humano
que lo haga andar. Estos relojes han producido los mejores efectos.

La renta que paga anualmente el actual arrendatario del edificio, es de
ciento veinte mil pesos.

Uno de los redactores de un peridico muy acreditado en esta ciudad,
hizo hace dos aos un estudio especial de quince de los principales
hoteles, para averiguar sus consumos.

Los hoteles que sujet  su estudio fueron los siguientes:

  Albemarle.
  Ashland.
  Brewort.
  Quinta Avenida.
  Gilsey.
  Gran Central.
  Gran Union.
  Hoffman.
  Metropolitan.
  New-York.
  San Nicols.
  Sturtevant.
  Union Square.
  Winchester.
  Windsor.

Resultaron de sus estudios los consumos que siguen:

  54,000 libras semanariamente de carne, toda de res y ternera, y
  cuyo peso supone la matanza de 2,000 reses.

  600,000 libras pescado.

  15.000,000 ostras al ao.

  5.000,000 de huevos.

  1.500,000 libras carnes de aves.

  10,000 barriles harina.

  20,000 barriles papas.

  150,000 libras t.

  700,000 libras caf.

  1,500,000 medias azumbres leche.

  450,000 libras mantequilla.

  2,000 libras de uvas.

Se calcula que los huspedes de los referidos hoteles hacen un gasto
diario de cuarenta mil pesos, y me parece corta suma. Solo de jabon
se gastan en los hoteles 24,000 libras semanarias, y se lavan 373,500
piezas de ropa.... y dejemos este diluvio de nmeros que me est
rompiendo la cabeza.




VII

  Beneficencia.--Hospital aleman.--Bellevue Blackwell.--Otros
  establecimientos.--Asilo de ciegos.--Particularidades.--El
  humbug.--Humbug poltico.--Oradores.--Farsas
  polticas.--Prestidigitacion.


Cuando entre nosotros se concepta de caritativa una persona, de esas
que son el consuelo y el encanto de la humanidad, que debe  Dios un
corazon puro, propenso  enjugar las lgrimas del infortunio, y nos
interiorizamos en la vida de esa persona, vemos su afan por seguir al
hurfano y la viuda, distinguimos  su puerta enjambres de mendigos, y
el dia de su muerte, un nmero determinado de ancianos desvalidos, de
jvenes sin amparo, tienen un testimonio de su munificencia.

Pocos individuos, como el Dr. D. Pedro Lpez, el Obispo Alcalde
Lorenzana, el capitan Ziga, la Sra. Bistegui, D. Luis de Haro,
piensan en fundaciones de carcter perptuo y colectivo.

Es caracterstico y altamente honroso para los filntropos americanos,
que muchas de sus grandes donaciones, de sus limosnas cuantiossimas,
de sus actos sublimes de desprendimiento y caridad, se hayan hecho
estando vivos, en la plenitud de sus goces y aun en medio de sus
placeres los bienhechores, como veremos  Girard, como hemos mencionado
 Cooper, como hemos dado  conocer  Peabodi: hay en esta manera de
ejercer el bien, mucho de noble, de espontneo y generoso.

Qu contraste con esas donaciones por presion  la hora de la
muerte, cuando se parece el bien mismo  la restitucion, cuando da el
agonizante sus desechos, lo que no le puede servir!

Y cuando la sustitucion es hija de la presion sobre la conciencia, y
cuando aparece la caridad como en un concurso de acreedores, entre las
restituciones, los aprovechamientos del clero y las gestiones de los
deudos vidos?

Parece que estos filntropos, en medio de un festin, alargan su copa de
oro rebosante en licores deliciosos,  los que tienen sed, llamndolos
al convite de la vida.

Parece que la risa y el contento de los hijos y el amor de sus
hermosas, quieren que se complete con la ventura de los que lloran y
con la redencion de los que han dado sus primeros pasos en el vicio.

La riqueza, ljos de provocar el celo, ljos de ser motivo de envidia,
es el bien y la esperanza. El concierto de los beneficiados por el
poderoso, es la santa glorificacion del trabajo, en su expresion ms
tierna y sublime.

Yo conozco en Mxico ricos mucho mnos estimables y tiles  la
humanidad, que los caballos que tiran de sus carruajes, y sin embargo,
son rbitros, cuando quieren, de aquella sociedad desventurada.... Los
hay enjalmables, se lo puedo probar  vdes. con datos fehacientes. Hay
muy honrosas excepciones; pero qu contados merecen lo que tienen!

En este pas, el mismo hombre que lanza de su puerta  un desventurado
que le pide pan, se alista como bombero y prodiga su existencia por
salvar de las llamas  un nio, se deshace de millones para una
biblioteca, para las escuelas, para que se lleve  cabo una mejora
trascendental.

En todo lo que  todos pertenece toman parte todos, y de ah las
restricciones del Gobierno y la accion poderosa de la libertad.

El Gobierno que lo absorbe todo y cria al fin la creencia de que todo
tiene que nacer y todo se debe esperar del Gobierno, no se conoce aqu:
cada individuo cria f en s mismo desde la niez.

En muchas instituciones se ve que el Gobierno tiene participio, que
sobrevigila, pero como que se desprende de funciones no estrictamente
conexas con l, y entnces la asociacion constituye en centros
independientes de accion, los ramos ms trascendentales para la
sociedad.

De principios tan sencillos, tan sanos y tan de acuerdo con la ciencia
econmica, ha nacido la organizacion de los establecimientos de
caridad, que con tanta justicia son motivo de la admiracion y de las
profundas simpatas de los viajeros.

Una administracion privativa, fondos que se acrecen con ddivas
privadas, division en comisiones para la especial atencion de cada ramo
y la publicidad como suprema garanta, h all los elementos que han
llevado  tan alto grado de esplendor la caridad.

Parece que en las atenciones que dispensa nuestro modo de obrar, hay
ms amor que dulcifica ms las costumbres, que conduce  contacto ms
carioso la alianza entre la bondad y el infortunio; pero infecundo ese
sistema, socorre, no regenera; acude  un conflicto, no prevee  un
futuro de bien.

En el otro sistema parece que no existe la caridad; se cree que impera
la beneficencia; como que se desprende un rico de todo cuidado dando
su dinero, y de ah cierta frialdad, cierto indiferentismo que pudiera
ser una faz del egoismo; pero evidentemente tal sistema es ms previsor
y fecundo, se presta mnos  la jactancia, hace el bien con verdadera
inteligencia, y la caridad debe ser entendida y sagaz.

La caridad, si fuese una pasion ciega, llegaria  hacerse la
fomentadora del vicio y la antagonista del trabajo.

La concurrencia de las diferentes religiones purificndolas, las
convierte en ms y ms aptas para el bien; ellas concurren  esta
tarea, y al tratarse del enfermo que padece, del nio que se educa,
del sordo-mudo y del ciego, se encuentran en un solo camino todas las
nobles aspiraciones, congregando  los espritus en el sentimiento del
amor.

Abruma realmente el estudio de las instituciones de beneficencia; por
todas partes se hallan, y cada vez parece ms sagaz y ms noble la
aspiracion de amparar la desgracia.

Numerossimos son los establecimientos mencionados por el Sr. Bachiller
en su preciosa Gua:

  Hospital aleman: Recibe enfermos de todas las creencias y
  nacionalidades, y pensionistas que pagan siete pesos al mes.

  Asilos para ancianas de ms de sesenta aos.

  Hospital de Bellevue, en que hay ctedras de medicina.

  En la Isla de Blackwell:

    El Hospital (_Alms_), la Casa de locos y la Casa de trabajo.
    Casa industrial de las cinco puntas.
    Beneficencia para las personas de color.
    Hogar de desamparados.
    Asilo de hurfanos catlicos romanos.
    Asilo de hurfanos de Leake y Watts.
    Casa de nios vagabundos.
    Hospital de emigrados.
    Asilo de hurfanos.
    Asilo de hurfanos de color.
    Hurfanos hebreos.
    Asilo de dementes.
    Asilo de San Jos.
    Asilo para la Juventud.
    Casa de hospedaje para nios vendedores de peridicos.
    Lactancia (institucion como la cuna).
    San Lcas.
    La Magdalena (para mujeres arrepentidas).
    El Monte Sina.
    Asilo de la Union.
    Isaac T. Hopper Home.
    Asilo de hurfanos.
    Casa de Refugio.
    Sordo-mudos.
    San Vicente.

Hay adems veinticinco boticas, llamadas _dispensarios_, en que se dan
medicinas  los pobres y asisten mdicos para consultas grtis.

El Informe anual de la administracion de estos establecimientos y los
de correccion, difiere en cuanto  clasificaciones especiales; pero
resulta que la administracion ha atendido y socorrido  62,395, de los
cuales asistieron  los hospitales poco ms de dos mil.

[Ilustracin: CASA INDUSTRIAL DE CINCO PUNTAS.]

Se necesitaria llenar muchas pginas para que se formara idea exacta
del Informe (reporter), que tenemos  la vista y que nos est sirviendo
de gua para nuestras observaciones.

Cada institucion, cada departamento de ella, da cuenta al superior
del Estado que guarda su cometido, lo que se ha observado en la
prctica y las mejoras que son conducentes. De esta manera, en lo ms
minucioso y recndito puede fijarse la atencion y provocarse ao por
ao importantes mejoras.

[Ilustracin: HOSPITAL DE EMIGRADOS (WARD'S ISLAND).]

Preocupado con las ideas que despert en m el Informe de Caridad y
Correccion, sal de mi hotel y llegu al Asilo de Ciegos, situado en la
Novena Avenida, entre las calles 33 y 34.

El edificio est situado en el centro de un cuadro de verde csped,
sembrado de rboles que brotan de la tersa superficie; as son en
general los llamados parques, y la verdura de las plazas son alfombras
de aterciopelado csped sombreadas por rboles: no lo que nosotros
entendemos por jardin.

La fachada del edificio tiene puertas, torres, ojivas de pretensiones
gticas; pero esta ventana intrusa en la arquitectura americana, es una
enfermedad que desnaturaliza todo rden conocido de arquitectura.

La piedra es sombra, de ese gris oscuro que apnas tiene oportuna
aplicacion en los sepulcros y en esas tumbas de vivos que se llaman
prisiones.

En el enrejado que circuye el prado est un aviso prohibiendo la
entrada y advirtiendo que ser entregado  la polica el que traspase,
sin permiso, aquellos lmites; pero es el caso que el portero est en
el interior del edificio y la situacion era crtica.

Venciendo dificultades y trmites, me present al director del
establecimiento, jven rubio, de patillas y bigote espesos, abundante
pelo sobre la frente y aspecto ms bien de capitan de caballera.

Esta primera impresion fu desmentida por la ms refinada cultura, el
saber y la modestia reunidas, y un espritu de bondad generosa para con
los ciegos, que empe al fin para con el jven director mi sincera
simpata.

Yo sabia que la institucion para ciegos fu debida  la caridad
de los Doctores Samuel Wool y Samuel Askely, que consiguieron su
reconocimiento oficial en 1831 y se abri al pblico en 1832.

La administracion consta de un presidente y comisionados para los
distintos ramos de instruccion, en lectura, escritura, geografa, etc.,
msica y talleres.

El presupuesto del establecimiento contiene la cifra de 118,616 66
de egresos, y de ingresos 126,803 35, figurando en los ingresos solo
42,494 46, como auxilio del Gobierno: la suma que equilibra el
presupuesto se debe  la caridad de los particulares, entre los que
figuran una persona dando 20,000 pesos y dos 10,000 cada una.

Se da educacion en el establecimiento  200 nios y nias, situados en
secciones  alas separadas del edificio, con escrupulosa independencia.

El seor Superintendente, que era quien nos mostraba el Instituto, nos
hizo notar la ausencia de nios y nias, porque se acababan de cerrar
los cursos; pero insisti en darnos idea de la distribucion de labores
y del sistema de enseanza.

Cercano  la puerta, y en el arreglo ms perfecto, est un almacen
y en l expuestas las manufacturas de los ciegos, como bordados,
canevs, tejidos de bolillos, y cosas anlogas  la industria femenil;
y cepillos, escobas, colchones y otros artefactos, que no exceden en
perfeccion  los hechos en Mxico en la Escuela de Ciegos. Esto no
puede nunca considerarse como recurso, pero s es un ingenioso motivo
para excitar el ejercicio de la caridad.

Comenzamos entre esas ciudades de tablas que se llaman edificios, 
hacer nuestra excursion por las ctedras y salas de estudios, que no
ofrecieron para m novedad alguna, porque el establecimiento de Mxico
dirigido por el Sr. D. Ignacio Trigueros, es magnfico.

En su hermoso despacho contiguo  una biblioteca propia para el
establecimiento, nos detuvo nuestro gua, que es el Superintendente,
como hemos dicho, y se llama William Vait.

Sentse en su mesa y nos mostr varios libros.

--Vd. no puede figurarse, me dijo, todo lo que se adelanta en la
lectura de los ciegos con que las letras sean angulosas como vd. ve.
Las letras de gran tamao, que son nicamente relieve de las letras
comunes, sin duda complican ms las sensaciones  se presentan mnos
conspicuas; el caso es que se nota gran diferencia en favor de las
letras angulosas.

[Ilustracin: ASILO DE HUERFANOS HEBREOS.]

A pesar de ese adelanto, este mtodo produce solo un diez por ciento
de nios aprovechados, aun de aquellos con quienes se tiene mayor
asiduidad con la enseanza. Hubo una poca que para la escritura se
us de una tinta espesa como jalea; el nio en cada letra dejaba muy
prominente la forma, pero el sistema qued sin xito.

Reflexionando yo, continu el Sr. Vait, en todas estas dificultades y
con reminiscencias de los antiguos mtodos, me decid por un alfabeto
convencional de puntos, que hiciese muy sencillas las impresiones.

Para esto marqu dos lneas paralelas casi unidas, pero perceptibles al
tacto de un ciego, y as plante mi alfabeto.

[Ilustracin: HOSPITAL DEL MONTE SINAI.]

Discurr que en el ingls la _e_ y la _t_ entran lo mnos en un
veinticinco por ciento de una peroracion cualquiera; pues bien, la _t_
y la _e_ se presentan en mi alfabeto, como vd. ve, con un solo punto,
siendo la _e_ en la primera lnea, la _t_ en la segunda. Vea vd. el
alfabeto:

[Ilustracin: Alfabeto]

El alfabeto as dispuesto, la lectura se hace  la vez que la
escritura, procedindose as.

Esto que tengo en la mano es un cuadrilongo compuesto de una lmina
finsima de metal en que estn las dos lneas muy marcadas como en una
pauta. Este es un marco movible de esa lmina; en los bordes del marco
corre esta faja con cuadritos, que es la gua del ciego.

Se interpone el papel entre la lmina y el marco, y se afianza
convenientemente; se coloca el punzon en la mano del ciego, punzon romo
para que forme los puntos, y escribe.... Vea vd. esta carta que recib
esta maana de uno de mis discpulos. Vd. podria ensayarse.

En efecto, me ensay y encontr facilsimo el sistema de Vait, que es
el que se sigue en el establecimiento.

En la prctica de este sistema, sin desmentirse una sola vez, ha habido
un ochenta  noventa por ciento de discpulos aprovechados.

El volmen de lo que se escribe es mucho menor, y permite que el
discpulo estudie y lea libros que de otro modo no estarian  su
alcance.

--Aqu tiene vd. un solo libro de la Biblia contenido en estos ocho
gruesos volmenes: el mismo libro por mi sistema est en un tomo. Ya
vd. se figurar la diferencia del costo.

Para la numeracion, y sobre todo para la msica, he seguido el
mismo sistema con buenos resultados, como se lo prueban  vd. estos
certificados de personas muy competentes.

El sistema de Vait est extraordinariamente generalizado, y por mi
parte lo creo digno de estudio entre las personas que deseen el
adelanto de establecimientos semejantes  este, que son honra de la
humanidad.

Seguimos nuestro paseo, y en la ctedra de geografa v que los mapas
son de fracciones grandes de madera  colocados en grandes crculos
giratorios, de madera tambien, lo que facilita mucho el estudio.

El comedor que est en el centro del edificio es hermossimo, puede
llamarse de lujo, y en l estn consultadas las comodidades y aun los
gustos de los infelices ciegos.

Me parecieron en el comedor muy oportunos los manteles blancos de hule;
stos se conservan sumamente aseados, y su renovacion la hace una
esponja hmeda  cada comida.

La cocina es de vapor; en el centro se hace uso de las sartenes y
de las parrillas, y en grandes peroles de fierro se confeccionan
los guisos, calentndose muchos peroles  la vez, por medio de las
corrientes que parten del depsito del vapor.

En la seccion destinada  las nias, se observa el mismo mtodo que en
la escuela de hombres.

El establecimiento del Sr. Vait es de los primeros del mundo, y este
seor uno de los hombres dotados de ms preciosas cualidades para su
alto sacerdocio.

       *       *       *       *       *

Cuando volv al hotel, hall el cuarto de Iglesias con concurrencia
desusada, puesto que l pasa el tiempo de todo punto aislado y leyendo
constantemente dia y noche.

El departamento de Iglesias consta de dos cuartos; uno de ellos habita
su hijo Jos Mara, el otro es el de Iglesias; libros por todas partes,
su cama, lavamanos y ropero, un pequeo sof lleno de peridicos. En
el centro de la pieza una mesita con un juego de ajedrez.

Estaban al momento de mi llegada en la pieza, Jorge Hameken, Rocha,
Gomez del Palacio y los seores de la casa. Corria fresco el buen
humor, la gente hablaba del _humbug_ americano. Uno le comparaba al
_canard_ frances; los otros  la _bola_ habanera; quien al _chasco_
y al _borrego_ mexicanos; pero aunque distintas las opiniones, se
convenia unnimemente en conceder la primaca al _humbug_ americano.

El _humbug_ en una sociedad educada, calculadora, activa y en que
domina _el peso omnipotente_, tiene que ser infinitamente flexible,
revestir todas las formas, amoldarse  todos los gustos, iniciarse
resuelto, proceder por sorpresa, llegar  la temeridad, apareciendo
fcil y sencillo, y esto le da carcter fisionmico en esta sociedad.

En la poltica, el _humbug_ se calza el guante blanco, se almidona los
puos, se peina de polvo y vuelve locos  franceses y japoneses, 
austriacos y espaoles, que condescienden con estas excentricidades de
los yankees.

--En poltica, me decia J. J. Baz, que ha estudiado con sagacidad el
_humbug_, se manifiesta en toda su grandeza el _humbug_ en la eleccion
presidencial.

Francisco, con la sencilla claridad que constituye una de las dotes de
su elevado talento, me decia:

--Marcy, Ministro de la Guerra de uno de los presidentes ms notables,
formul el juego electoral con estas notables palabras: _Los despojos
son de los vencedores_. Traducido al idioma palaciego, quiere decir
esto: "Los empleos corresponden  los que trabajan en la eleccion."

Favorece la especulacion poderosa que aquellas palabras crian, el
artculo constitucional que da facultad al Presidente de remover y
nombrar libremente  los empleados de la administracion dependientes
del Ejecutivo.

Llaman los americanos  esta vuelta de la fortuna palaciega,
_rotacion_, en cuyo movimiento resultan contusos y despostillados
muchos, y muchos en la cumbre de la riqueza y los honores.

Para llegar al fin del movimiento est la mquina poltica, y para
untar la mquina, aunque no oficialmente, pero s casi pblicamente, se
hacen descuentos de sus sueldos  los empleados.

Prxima la eleccion,  punto de moverse los crculos y de comenzar 
funcionar la mquina, los prohombres del partido, con sus respectivos
coros, redactan la _Plataforma_,  sea programa de la administracion
futura, y se encomienda  la publicidad.

Dos mviles poderosos se emplean para acreditar la _Plataforma_,  cuyo
travs se perciben los candidatos  la presidencia: un resorte es la
prensa, el otro el _Speech_.

En el primer rgano se apian los noticieros, los politicastros y la
gente de turbulencia sedentaria, y aquello es la mar: por un lado
el insulto, la diatriba asquerosa, la calumnia, las alusiones  la
vida ntima, la rabia del desenfreno; por el otro, las promesas
deslumbradoras halagando las ideas populares.

As se apoder la prensa de la cuestion de esclavitud, que aunque
grandiosa en s, no tuvo por mvil exclusivo aqu la reivindicacion
de la humanidad; as fu la cuestion del Alabama para la eleccion de
Grant; as para la competencia de Hayes y de Tilden, la reforma de la
lista civil.

--Advierte que es un mvil poderoso, me hacia notar Francisco, porque
se trata nada mnos que de purificar la administracion, de separar la
intriga de las funciones oficiales para llamar al mrito  los destinos
pblicos, independindolo de los compromisos que trae consigo la
complicidad en el fraude.... La prensa es la orga del escndalo, la
embriaguez de la difamacion, los defectos fsicos, los descuidos de la
niez, crnica escandalosa: todo se exprime en el filtro de la opinion,
para revestir de formas deslumbradoras el gran _humbug_.

El _Speech_ es aun ms incendiario; comuncanse rdenes desde  los
ensartadores de palabras ms oscuros, hasta oradores de merecida
nombrada: hijo legtimo del _Speech_ es el _Stump_.

Al desmontarse un terreno vrgen (esta es explicacion para que
entiendas el _Stump_), los gruesos troncos que quedan en la superficie
de la tierra, se llaman _Stump_, (troncon, traduciremos para
entendernos).

En ese troncon, desde la sociedad naciente se levant el orador
primitivo: de ah vienen el discurso y el orador de _Stump_. Estos
energmenos invaden plazas y calles, y hacen su tribuna de un cajon
vaco, de un barril, de un poste.

Calentada la opinion por los recursos anunciados, los agitadores 
_politicians_ (politicastros), congregan grandes convenciones de
los jefes  cabecillas del partido: las convenciones ltimas de los
republicanos fueron en Cincinati; los demcratas se reunieron en San
Luis Missouri.

Aquellas convenciones son divinas: no hay ni en las olas ni en las
tempestades nada que pueda compararse  una convencion en toda su
efervescencia.

En la convencion se discute el _ticket_,  sea la lista de los
candidatos para la futura administracion, es decir, se llega al
proyecto de reparto de los despojos de los vencidos: aprobado el
_ticket_, se enva al Presidente en ciernes una carta acompaada de la
lista, para saber si el Presidente acepta: esta es una pura frmula,
porque el Presidente acepta generalmente lo que viene de su partido.

Celebrado el pacto, se procede  la eleccion y luego al reparto del
botin.... corroyendo semejante sistema todos los resortes del rden, de
la moralidad y de la decencia.

Hayes, no obstante, ha querido con empeo realizar su programa; pero
hasta ahora no ha logrado absolutamente nada. H ah una faz, y muy
importante, del _humbug_ poltico.

La administracion de justicia (entindase que excepto la justicia de
la federacion, propiamente dicha), los jueces en lo general, estn
contaminados de la corrupcion electoral.

Alborotadores de caf, politicastros de _bar-rooms_, entrometidos y
bullangueros, suelen tener influjo decisivo en las masas, y hacen el
nombramiento de jueces: el resultado es que en los negocios en que
ellos intervienen, se hacen servir despticamente, y la justicia se
plega  sus conveniencias, imprimiendo en los negocios un sello de
prostitucion descarada  veces, que realmente escandaliza  los poco
conocedores de esta clase de negocios.

Por lo dems, para despertar la curiosidad en esta Babel y entre gente
tan preocupada de su negocio, la prensa suelta dia  dia cada _humbug_
que canta el credo.

Empresas imposibles, descubrimientos estupendos, muertes
horripilantes, todo est  la rden del dia con estrpito, en relieve,
en sn de catstrofe  de contento, segun produzcan la sorpresa  el
halago del mayor nmero.

Hay un peridico semanal titulado _El Sunday Mercury_: en l est
recopilado cuanto la mente humana no puede idear de ms tremebundo.

Apariciones, endriagos, monstruos, tertulias de muertos, amores
horripilantes, descubrimientos de pases estrambticos, erupciones
volcnicas, brujas, milagros, y yo no s cuntas cosas ms.

En los teatros tienen su asiento y se aclimata lo ms extravagante y
lo ms inconducente: como hemos visto, se pone en escena _La Vuelta al
Mundo_, de Julio Verne; de tres dramas de asuntos diferentes, se hace
uno de _plan americano_, y la cosa marcha. Hay romanos de _revlver_ al
cinto, y aparece en el Bosque de Boloa la Baslica de San Pedro. Todo
esto no es de literatos, sino de saltimbanquis y teatros de segundo
rden.

En espectculos de otro gnero, basta seguir las peripecias de la vida
de Barrum para persuadirse que no hay ms all....

El puebla de gigantes su espectculo,  produce enanos; expone  la
vista hombres con las pieles de todos los colores, venidos de regiones
misteriosas,  saca  luz circasianas de profusas cabelleras y rostros
confeccionados en Saturno  en Jpiter.

Barrum es el rey del _humbug_ y se enorgullece de su primaca, gana
su dinero dando espectculos de un gnero especial, se anuncia con
procesiones de carros en que van expuestos los objetos y los animales y
las maravillas que va  exponer, y este anuncio ambulante es dispuesto
con tal artificio, que por s constituye una maravilla.

En los carros va al descubierto lo conveniente, y oculto lo que
necesita el prestigio de lo singular.

Bajo las ricas mantas de algunos carros, se oyen rugidos de fieras,
articulaciones en idiomas desconocidos, gemidos, como caidas de agua
y como tempestades, y se ven luces siniestras entre gigantes, enanos,
pjaros extraos  indescifrables.

Una vez anunci que habia sorprendido un borrego en los Alpes, de
colosal tamao, y de tan raro aspecto, y de tal singularidad de
conjunto, que las sociedades de historia natural estaban con tanta boca
abierta.

En efecto, el borrego era singularsimo; un hombre de pi apnas
alcanzaba la altura del lomo.

El pblico le veia, le acariciaba y pagaba con gusto sus entradas: el
dia mnos pensado, el borrego se solt relinchando (el borrego era un
caballo con lana sobrepuesta y pintorreado).... pero esto, ljos de
disminuir, acreci la reputacion y la fortuna de Barrum.

En Paris, me contaba J. J. Baz, habia un caballero por el estilo,
llamado Mayard, de extraordinaria celebridad.

Este hombre pretendia sincerarse  menudo de la nota de charlatan con
que se le pretendia agobiar.

--Todos me dicen charlatan, clamaba, y nadie se fija en la mgia del
lpiz de Mayard.

Y diciendo y haciendo, sacaba de su bolsillo un lpiz como una tranca;
con una navaja como un alfanje le tiraba un par de tajos, y caten vdes.
el lpiz cortado como en una mquina.

--Este lpiz no es comun, repetia: vdes. han visto cosa semejante?

Y clavaba el lpiz en un tablon, como un pual; despues, como
distraido, hacia unos garabatos: era un engendro raro, unas rayas
inconexas, un caos de lneas que todos veian casi con disgusto; trazaba
un rasgo sobre ellas, y aparecia un pjaro tan perfecto, que se creia
iba  saltar, cantando, del tablon; otras veces, entre esas lneas,
dejaba caer como al acaso dos puntos y una raya, y saltaba haciendo
muecas la caricatura de uno de los circunstantes, en medio de la risa
universal.

Mayard y Barrum se encontraron y fueron amigos.

Le decia Mayard:

--Vd. ha repasado sus Memorias? Ve vd. todos los modos de engaar que
ha descubierto? pues ya le ensear  vd. uno nuevo.

Pas el tiempo: Mayard desapareci de Paris; un peridico, una vez, di
la noticia de que estaba en Africa empeado en una cacera de leones.
Se describia su tren y su servidumbre.

Un dia, el mundo de la curiosidad y la mentira amanecieron de duelo....
Mayard habia muerto: habia luchado hericamente con un leon.... pero
uno de sus acicates se enred en unas yerbas, cay, y aquello fu
espantoso.

Una tarde, entre los magnficos carruajes de la aristocracia, habia
uno realmente deslumbrador; lo guiaba una especie de orangutan, pero
revestido de oro; en el fondo se veia un caballero saludado con
entusiasmo por la multitud.... Era Mayard que habia refaccionado su
crdito, hacindose devorar por un leon.

Descendiendo en la escala del _humbug_, deben mencionarse las medicinas
milagrosas, races de la India, pldoras con extractos de hgados
de serpiente, elxires que contienen lgrimas de pescados de cuatro
pis, y cosas que ni con calentura se discurren, ni los locos en sus
extravos imaginan. Por supuesto, las curaciones que operan, tienen
certificados fehacientes y les han valido cruces y medallas  los
autores. Entre estas medicinas ocupan lugar preferente las que reparan
las fuerzas, y son el ensueo de los viejos verdes.

Pero donde para m encuentra el _humbug_ su apogeo, es en dos cosas.

Las ventas y combinaciones para rifas y loteras, y el _humbug_ de la
oratoria.

En cuanto al primero, habia un hombre una maana en una encrucijada
de la calle de Cidar, que la atraviesa otra _ex abrupto_ y como
cerrndola. El caballero estaba elegantemente vestido y hablaba con la
sencillez de un nio. Tenia  su frente caramelos, cajitas de carton
con anillitos y piedras falsas.

El hombre, ya envolvia un caramelo, ya ponia en una cajita un billete
de  veinticinco centavos.

Confundido con otros caramelos, el del papel colectaba de  centavo
para el que quisiera caramelo, y entre las manos hacia la rifa....
Todos los circunstantes ganaban su caramelo.... y l decia: "Esto es
dulce," y procedia  otra rifa: el pblico acudia, y en las cajitas
se ponian _grimbaks_ de  veinte pesos.... el juego era de lo ms
divertido: lstima que la polica no fuera de la misma opinion!

En las calles se ve perorando en alto, en mangas de camisa, con un
sorbete reluciente, un pauelo enredado al cuello, al rayo del sol,
con una mesita al frente, un hombre que manotea, gesticula y dice
cosas tremendas sobre las virtudes de un jabon mgico que quita las
manchas de los sombreros: de repente el sombrero ms averiado de la
concurrencia est sobre la mesa: viene de no s dnde, en alto, un vaso
de agua; se lava el sombrero, se exprime, reaparece como nuevo; la
gente aplaude y se venden aquellos pedazos de jabon, que es un juicio.
Ya vimos en Orleans  uno de estos prestidigitadores.

En medio de una plaza se ve  un jven moreno, de mirada escrutadora,
con una jaulita de canarios al frente; entre los alambres de la jaula
hay tiritas de papel de distintos colores; el confidente del canario
explica con los colores, que el canario responde  la buena y  la mala
fortuna, y siguen las consultas.

En una plaza de Orleans, como hemos visto, noche  noche, entre
hachones, aparecia un pizarron para explicarse un mtodo de
contabilidad que era el asombro del mundo: despues se vendian los
libritos.

En un quicio de puerta, al frente de una mesita, se ve un hombre como
probando unas plumas; se tiene la pluma entre las manos, se humedece en
un vaso de agua, se escribe.... y aquello es lindo: se ven pintiparadas
las letras como si las hubiera parido el mejor tintero.... Va vd.  su
casa, quiere hacer la propia operacion.... escribe vd..... y ve vd.
despues el papel como la madre lo pari.... como si nunca le hubieran
puesto la mano encima. Hay muchas de estas plumas que surten excelente
efecto.

Una maana, al vestirme, not la desercion de dos botones de mi
pantalon; me resolv  que entrase en campaa mi ineptitud para la
costura, y aquel fu tragin: me hice criba los dedos, puj, buf,
grit.... y me entregu  la desesperacion. Pero la costura no fu
para m tan laboriosa ni humillante, como la ensartada de la aguja....
aquella postura de cazador, aquellos gestos contra la ventana, aquella
desviacion del hilo que se parecia  la burla, me tenian humillado....

Sal  la calle, de psimo humor:  la espalda del Correo habia frente
 una mesita un viejo cano, fresco, alegre, bien vestido, de ojos
grandes y dentadura blanca, con un carrete de hilo en la mano; hablaba
tan sabroso, que tal me parecia castellano lo que hablaba: un inmenso
crculo de gente le oia con verdadera complacencia. El mostraba su
carrete que remataba en un aparato de estao.... aquella era una
maquinita de ensartar agujas: ni Cristbal Colon se sinti ms grande
con su descubrimiento, que yo con el mio.

Hablando, hablando, aquel gnio y aquel bienhechor mio, ensartaba
agujas como quien traga anises. Yo estaba encantado: compr mi carrete
en diez centavos, compr otro y otro, y hubiera querido traspasar su
puesto al vendedor.... volv al hotel triunfante.... A Francisco le
saqu conversacion, de modo que me viese ensartar una aguja l que me
habia burlado en la maana.... aquello era el imposible.... aquella
treta hacia ms difcil la operacion que con los medios comunes....
muchas agujas eran alambres de acero sin ojos.... Riendo me decia
Francisco:

--No querias saber lo que es _humbug_?.... Hay tambien maquinitas
verdaderas que surten ese efecto.

Es comun ver en las noches, en una banqueta, un telescopio, y  su
lado una persona grave dando un curso de astronoma, como no lo hubiera
hecho el mismo Arago  Flammarion.

Ms adelante pondremos  los ojos de nuestros lectores anuncios que
pueden pasar como tipos en materia de _humbug_.

La siguiente es una parodia del estilo yankee, tomada del _Asmodeus_,
libro de crtica que se ha hecho muy raro, y del que no me ha parecido
conveniente dar idea en estos Viajes.

Se trata de vender las acciones de una mina de leche, mantequilla y
miel:


                              ATENCION!

  Nuestros prodigios no cesan jams! Poseemos minas capaces de
  redimir en un dia las deudas de todos los gobiernos de la tierra,
  inclusa la de los Estados-Unidos! Las Montaas Rocallosas tienen
  plata para que se forjen de sus desperdicios rieles que unan al
  Atlntico con el Pacfico.

  Trabajamos  la luz saludable del sol montaas inagotables
  de carbon que no tienen rival en cualidad y de las que son
  tributarias,  su despecho, las miserables naciones de Europa,
  porque ellas tienen que descender  veces por ese precioso
  combustible al lecho del Ocano. Para proveer  nuestras grandes
  ciudades de una luz ms dulce y econmica que la del dia, solo
  tenemos que abrir unos cuantos hoyos en dos  tres de nuestros
  Estados; pero, oh prodigio! oh asombro! hoy anunciamos un
  descubrimiento que excede  las ms estupendas creaciones de
  nuestros novelistas modernos y  los ms inverosmiles milagros de
  las _Mil y una noches_.

  Varios trabajadores, al trozar una loma en el Estado de
  _Humbuggia_, para ponerlo en relacion con las otras estrellas del
  firmamento americano, descubrieron con sorpresa extrema un pozo que
  brotaba leche de exquisito aroma y sabor. El estupendo fenmeno
  fu explicado cuando, profundizando el pozo, llegaron  inmensos
  depsitos de mantequilla y miel petrificadas.

  Depsitos semejantes, que parecen haber permanecido en el estado
  que se hallan, por siglos de siglos, han conservado  los preciosos
  artculos que denunciamos, su sabor primitivo. La leche y la
  mantequilla, lo mismo que la miel, despues de expuestos unos
  minutos  la luz, se coloran suavemente de un tinte dorado, que les
  hace muy agradables  la vista.

  El eminente profesor Sillyman ha extendido un luminoso Informe de
  este prodigioso descubrimiento; Informe aprobado por una Sociedad
  de gelogos y otros sabios ilustres, que han acudido de los ms
  remotos puntos del globo  este privilegiado Estado de la Union. En
  el Informe se demuestra,  la luz meridiana, que esos inagotables
  depsitos se deben (salvo los errores  que puede inducir la falta
  de datos tratndose de fechas tan prolongadas),  una raza de
  hombres y animales de estupenda pujanza, probablemente gigantes,
  que habitaron ntes aquellas regiones. Los grandes banqueros
  Gulling y C han examinado los pormenores todos de la empresa,
  suscribindose con cuarenta y cinco mil pesos cada uno para la
  explotacion, organizndose en Compaa (conforme  las leyes del
  Estado), y dando vida  esta riqueza con que nos ha querido dotar
  la bienhechora mano de la Providencia.

  Los mismos banqueros han permitido,  instancias de multitud
  de personas, que se pongan en venta cuarenta mil acciones de 
  cincuenta mil pesos cada una.

  La suscricion al fondo de la "Compaa de leche condensada, miel y
  mantequilla," se abre hoy  medio dia, en el despacho de la oficina
  que se menciona, con la firma irreprochable que se ha dicho.

                                                    (Traduccion libre).

       *       *       *       *       *

Copiemos ahora el anuncio verdadero de un Museo Anatmico, que no es el
que describimos en nuestras pginas anteriores:

                               SE ABRIR
                         EL 4 DE JULIO DE 1877

                                 MUSEO
                                  DE
                      ANATOMIA, CIENCIAS Y ARTES

                         EN TODO SU DESARROLLO
                     FIGURAS DE HOMBRE Y DE MUJER
                  DISECADAS EN CADA UNA DE SUS PARTES

          Un mundo de secretos descubiertos.
            Una mina explorada de riqueza anatmica.
              Una fuente rebosando en bellezas.
                Excursiones por un mundo misterioso.
                  Revelacion singular de las formas humanas,
                    Con ejercicios de su complicado mecanismo.

                   OBRAS MAESTRAS DEL PODER CREADOR
         LAS SORPRENDENTES MARAVILLAS DE TODAS LAS EXISTENCIAS

                         LA ESTRUCTURA HUMANA
      Su accion oculta, su organismo secreto revelado por la mano
                de la ciencia y la destreza del gnio.

          Anatoma de la abeja,
            Del buey, del caballo,
              De las flores vegetales,
                Y diez mil curiosidades ms, que constituyen
                  este Museo en nico en su gnero.

Para concluir esta parte de nuestra charla, copiaremos algunos avisos
de la _Gaceta Matrimonial_. Es de advertir que los avisos los redactan
los mismos interesados:

  UNA seora viuda, de cuarenta aos, sin estorbos,[1] de buena
  presencia, bien relacionada y con una renta moderada, desearia
  abrir correspondencia con un caballero como de cincuenta aos, con
  miras de matrimonio.

       [1] Los estorbos son los hijos.

       *       *       *       *       *

  UNA muchacha trabajadora, de diez y ocho aos de edad, que gana
  diez pesos semanarios, quisiera casarse con un jven que trabaje
  con regularidad, y que ni fume ni beba con exceso.

       *       *       *       *       *

  UN caballero ingls, de edad de cuarenta aos, buena familia,
  no mala presencia, moreno, de buen natural y corazon ardiente,
  quisiera casarse con una jven de mnos de treinta aos.

       *       *       *       *       *

  UN clrigo de edad de treinta y cinco aos, con elevadas
  relaciones, buena casa y comodidades, desea entablar relaciones
  para casarse con una jven bien educada.

       *       *       *       *       *

  MARIANA, de edad de cuarenta aos, representa diez mnos, bien
  educada, de mediana estatura, morena, bien parecida, amable, de
  corazon ardiente y disposicion amante, con una pequea propiedad
  y residencia en Albany, desea corresponderse con un caballero de
  buenas proporciones y no enteramente viejo, con mira de casarse.

       *       *       *       *       *

  UN clrigo, que es  la vez maestro de escuela en un pueblo de
  Pensylvania, alto y moreno, desea correspondencia con una seora
  pasable, de algunas proporciones. No se desecharia una viuda sin
  hijos.

       *       *       *       *       *

  UNA jven rubia, muy inclinada al matrimonio, desea contraer
  conocimiento con un caballero de honor, que le preste un auxilio
  moderado.

       *       *       *       *       *

  SOY un mecnico de treinta y tres aos de edad, grueso, pero bien
  formado, americano de nacimiento, tengo deseos de saber las seas
  de alguna buena muchacha de juicio que desee tener su casita
  propia. Que no pierden su tiempo conmigo las muchachas de moda.

       *       *       *       *       *

  LA hija de un clrigo, de edad de veinticinco aos, morena, bonita,
  muy viva, muy cariosa y bien educada, desea una correspondencia,
  con objeto de casarse.... luego que mueran sus padres, tendr una
  fortuna considerable. Est lista para marchar  cualquiera de los
  Estados de la Union.

       *       *       *       *       *

  =TEMPUS FUGIT.=--Muchachas hermosas, la que de vosotras quiera un
  marido de poco ms de treinta y cinco aos, de carcter alegre, y
  fuerte como un buey, con tal que la que pretenda no sea muy afecta
   vivirse en la calle, puede dirigirse con su retrato al editor de
  este peridico, quien tiene instrucciones.

       *       *       *       *       *

_El Herald_, hace pocos dias anunci unos matrimonios por rifa, de
chuparse los dedos.

En cuanto  los avisos del _Mercurio_, los hay tan pecaminosos, que nos
ha sido materialmente imposible hacer la traduccion de ellos.




VIII

  Establecimiento tipogrfico y
  librera.--Appleton.--Librera.--Varias oficinas.--Mr.
  Veillet.--Peridicos.--Su carcter.--El Reporter.--Peridicos
  notables.


El establecimiento tipogrfico y de librera, que lleva como un timbre
de honor el nombre de Appleton, tiene, con justicia, celebridad
universal; nadie desconoce su influencia bienhechora en la civilizacion
del Nuevo-Mundo, y todo americano se vuelve reconocido hcia una fuente
de instruccion que recuerda desde los planteles de la niez.

Es la casa de Appleton un modelo en que estn hermanadas sbiamente la
especulacion y la beneficencia.

La librera y el gran despacho de los negocios estn ubicados en la
calle de Broadway, y de su suntuoso edificio de fierro hay numerosos
trasuntos en publicaciones pintorescas.

Tiene el edificio la extension de una de las que llamamos nosotros
cabeceras, y un ancho de veinticinco varas, siendo de esa extension los
salones superpuestos  pisos de que se compone el edificio.

Mesas, mostradores y escritorios, estn perfectamente distribuidos en
el salon central, las alturas y el almacen subterrneo en que se hace
propiamente el despacho.

Penetra la luz al interior de los salones todos por un espacioso
tragaluz cuadrado, bajo el cual ascienden las escaleras formando
balaustrados y puentes, que le dan aspecto grandioso y bello al
conjunto.

Cientos de miles de volmenes se ven en mesas y en estantes, y como de
un manantial, de all afluyen,  las americanas regiones esencialmente,
las primeras semillas del saber humano, con sorprendente profusion.

La imprenta, la encuadernacion de libros y la fundicion de tipos, est
situada en Broklyn, donde se dign llevarme Mr. Veillet, dependiente
de la casa de Appleton, autor de varias obras, y persona con quien en
Mxico tuve el honor de contraer relaciones.

La fbrica emplea ms de quinientos obreros de ambos sexos en sus
diversos departamentos, distribuidos en la manzana que ocupa el
edificio, que consta de varios pisos con sus hileras de ventanas, como
otros muchos que ya conocemos.

No me detendr en la descripcion de cada departamento, porque se trata
de una industria muy conocida y adelantada en Mxico: mencionar lo que
me llam la atencion, presumiendo que para alguno pueda tener novedad.

A la entrada de la imprenta me detuve  examinar una mquina de secar
papel despues de hecha la impresion.

[Ilustracin: VIAJE DE FIDEL.

Luis Felipe Mantilla.]

Compnese de un cilindro que encierra el calor, y que orea el pliego
colocado debajo en unas cuerdas que le sostienen. Cuando entra el
papel, est completamente hmedo: cuando sale se puede encuadernar.
Yo no s cmo no se ha hecho aplicacion semejante para los peridicos
en Mxico, donde pagan el porte por peso; la mquina produciria un
ahorro de mucha consideracion. Las prensas hidrulicas colocadas en esa
seccion del departamento, son de gran potencia, y en ellas solas est
invertido un gran capital.

Las prensas de impresion son treinta y seis, que estn en perptuo
movimiento, y preside  todas ellas la prensa en que se coloca la
planta para hacer el tiro y la vuelta de una vez. Esto es, la planta
cilndrica que se ve con justicia como un gran descubrimiento.

Los procedimientos en el trabajo de prensistas y cajistas, son como los
nuestros.

La oficina en que se estereotipan las plantas, ofrece interes por ser
poco conocidas en Mxico sus labores.

La planta estereotpica ofrece inmensas ventajas para su uso,  ms
de la baratura por el ahorro de manos. En primer lugar la celeridad,
porque se pudieran tirar en varias prensas las mismas plantas,
centuplicando los tiros: en segundo el ahorro, porque la letra se
destruiria muy pronto donde se tiran muchos ejemplares: en tercer
lugar, la conservacion de la planta por aos enteros, sin temor alguno
de que se empastele.

Despues de formada la planta y colocada en su cuadro de fierro, se
vierte sobre ella cera derretida y se deja enfriar; al enfriarse
la cera, conserva los ms imperceptibles accidentes de la plancha.
Entnces se sumerge en el bao galvnico, y  muy poco tiempo una
lmina de cobre flexible tiene la impresion en relieve: se adapta con
sumo cuidado  lminas de acero, y stas se pulen y cepillan en varias
mquinas de pujanza poderossima y quedan aptas para la impresion,
guardndose despues las planchas para todas las impresiones que se
quiera. Se calcula en cerca de quince millones de pesos el valor de las
plantas que tiene en almacenes la casa de Appleton.

Por ese medio se tira solo de libros de deletreo, anualmente, un millon
de ejemplares.

La oficina de encuadernacion est servida en su totalidad por
seoritas, en las que se admira la delicadeza y compostura, tanto como
la destreza en el trabajo.

De esa oficina salen esos dorados como bruidos espejos, esos relieves
del cincel, esas pastas que hacen de las ediciones de Appleton objetos
artsticos de merecida nombrada.

La mquina de cortar papel es un tringulo de acero giratorio, que sin
mover el papel, practica el recorte con ms celeridad y perfeccion que
las mquinas de que nosotros nos servimos.

Hay mquinas de varias clases para plegar, y de alguna ya hablamos
al visitar las prensas del _Evening Post_. En cuanto  las de coser
cuadernos, las mquinas son muy sencillas y de fecundos resultados.

Las ms de esas mquinas son variaciones de la mquina de coser comun.
Sin embargo, es digna de mencionarse una en que la costura se hace con
hilo de alambre y se adapta  los lomos resistentes de algunos libros.

Al fin de uno de los salones del departamento de encuadernacion, hay
una especie de escondrijo con un estanquecito de agua sucia, que
tiene ollas de pintura  los lados. All se hace el papel jaspeado y
se jaspean los cantos de los libros. El artesano encargado de este
trabajo, es un hombre seco como un bacalao, rubio y desdentado, de
dedos largos y una fisonoma como de pjaro.

La agua que contiene el estanquecito est preparada con goma y no s
qu otros ingredientes. Sobre la tersa superficie de aquella agua,
sacude sus brochas con pintura el artesano, quedando sobrenadando gotas
azules, amarillas, verdes y rojas, blancas y de los colores que se
quieren combinar: despues de esta operacion, se pasan unos peines sobre
el agua, y con el extremo de la brocha queda hecho el jaspe; entnces
se sumerge de canto el libro y se imprimen esos dibujos caprichosos,
esos mosaicos de colores que tienen hermosura especial en algunas
ediciones de Appleton.

El rden y el silencio que reina en todos los salones, la exquisita
combinacion de la economa con la hermosura de las ediciones, hacen de
aquella fbrica un objeto de estudio.

Muchas de las ediciones que publica la casa son pintorescas; y all se
ven esas ediciones tersas que encantan; esos grabados que compiten con
los prodigios del buril ingls; y esas impresiones de dos y ms tintas,
que hacen de cada mapa un dechado de pureza de ejecucion.

A m me desesperaba considerar la baratura increible que se podria
alcanzar en estos libros de educacion, y que no se lograr nunca,
mintras no se ponga el papel libre de todo derecho.

Cmo es que se quiere proteger una industria que no tiene elemento
ninguno de vida propio? Cmo se ama el trabajo, y el resorte que lo
hace ms fecundo, que es la instruccion, se encarece y escasea? Los
libros que se dan aqu por diez centavos, en Mxico sacan un costo de
cincuenta. Cmo es posible marchar con estos obstculos, que cria la
barbarie y se respetan, en el camino de la civilizacion?

De todas las manifestaciones estpidas que tiene en Mxico la
proteccion de la industria, ninguna me parece ms censurable que la que
da por resultado la caresta del papel.

El Sr. Veillet todo me lo explicaba con suma paciencia y bondad,
haciendo en todo observaciones oportunas y dejndome muy sinceramente
agradecido  sus finezas.

--Ya que he leido  vd. mis apuntaciones en la casa de Appleton,
dije  mi amado amigo P. de Leon, quisiera me dijese vd.,  quien
creo muy competente, lo que hay sobre peridicos; porque venir  los
Estados-Unidos y no hablar de peridicos, es ir al mar sin quererse
acordar del agua.

--Los peridicos polticos me dijo, ven como muy en segundo trmino su
parte literaria; de suerte que, por esa causa, llaman la atencion los
intervalos lcidos del _World_ y del _Times_, las crnicas cientficas
de _La Tribuna_ y las noticias bibliogrficas del _Herald_.

Cada peridico lleva en alto la bandera de su creencia, sin embozo
y sin inconsecuencias generalmente. Los peridicos trnsfugas son
desconocidos. Pero como en las cuestiones administrativas, as como las
de interes personal, caben opiniones diferentes,  cada momento hay
antagonismo y contradicciones que pasan muy orondas, sin que nadie las
note,  que arman gazapelas domsticas que son una delicia.

El peridico tiene marcada independencia entre la parte de redaccion y
la financiera.

En esta parte financiera, los peridicos, generalmente hablando, son
empresas con administracion especial ordenada  estilo de comercio.

La redaccion se subdivide en secciones, en que figura la editorial, el
_reporter_, el _bohemian_, etc.

Hay aun fracciones en la primera parte, encargadas de tales pases  de
tales materias, sin confundirse y atendiendo cada cual  su asunto.

El _reporter_ es el cazador de noticias, el pescador de chismes, el
cortejo del escndalo; est en la fiesta, se ingiere en el duelo, se
escurre en el _bar-room_, danza en el salon, reza en la iglesia y se
muestra compungido en el cementerio.

Hacer el corretaje de lo increible, de lo imposible, es su triunfo: l
es el que dice un dia que se ha dado direccion  los globos, que se ha
destruido el Nigara, que fu mentira la muerte de Napoleon, que el
Papa est casado en secreto; y como aqu la publicidad es el todo, el
_reporter_ es el clarin y el aviso, el tambor y el toque de fuego.

El _reporter_ no es un hombre vulgar: al abordar  un alto personaje;
al iniciarse en una querella; al terciar en un galanteo, tiene que
mostrar instruccion, cortesa y flexibilidad suma de carcter.

La audacia es el elemento del _reporter_; pero esta audacia seria
infecunda, si no fuera acompaada de otras prendas. Entre los
_reporters_ hay personas muy decentes, listas para todo servicio, lo
mismo aqu, que en China  en el Polo.

Un _reporter_ del _Herald_ se fingi loco, se hizo conducir al asilo de
Blakwel Island, y sali  escribir sobre los abusos cometidos con los
locos, atestigundolos con su propia experiencia.

El _bohemian_ es la cria del _reporter_, su pimpollo. Escribe, y le
pagan lo que escribe, si agrada.

La parte financiera del peridico no se entiende por suscritores sino
por agencias. Hace la administracion su distribucion en grande, y stas
subdividen el reparto.

En todas las calles, en las plazas, en el interior de los barcos, la
agencia se hace sentir, y el muchacho vendedor ha elevado al rango de
industria la venta de peridicos.

Los avisos constituyen la seccion ms lucrativa del peridico, y
algunas de estas oficinas, en lo general, tienen suma importancia.
Esto explica la mucha baratura de los peridicos. _El Herald_ perderia
dinero sin ese recurso que, como hemos dicho, llega  diez mil pesos
diarios.

En materia de administraciones, hay una que es una perla, que vale un
ojo de la cara.

Nos referimos  la _Gaceta Matrimonial, peridico semanario consagrado
 la agencia de matrimonios y procurar la felicidad conyugal_. Algunas
de las reglas de la publicacion merecen estar escritas en mrmoles y
bronces. Son el chisme y el corretaje del amor, en su quinta esencia de
desfachatez y de insolencia.

Dicen as las ms notables:

  "En cada aviso debe citarse la edad y la posicion que el interesado
  tiene en la vida; tambien debe hacer el interesado  interesada su
  descripcion, y decir si desea  no correspondencia."

  "Cuando una seorita  caballero deseen entablar correspondencia,
  dirijan sus nombres (muy confidencialmente) al editor, como una
  garanta de buenas intenciones. Se entiende que los nombres en
  ningun caso se publicarn."

  "El editor no es responsable de las promesas de los avisos ni de
  sus particularidades."

  "El editor recibe consultas pagndole por separado."

       *       *       *       *       *

Ya ven mis lectores que el corretaje de amor se ha llevado al ms alto
punto en este pueblo gigante....

Y aunque parezca divagacion, dir, insistiendo en las libertades que
se toma la prensa, que acabo de hacer conocimiento con otros dos
peridicos que no le van en zaga  la _Gaceta Matrimonial_: uno es _El
Tiempo_, semanario; el otro _La Gaceta de polica_: en este ltimo, que
es con estampas, las representaciones de algunas escenas de la vida
ntima son tan al vivo, que apnas las cubre un velo mucho mnos espeso
que la hoja de higuera.

Por fortuna, esa embriaguez de despropsitos la corrige el estado
general de la instruccion: as, pues, la prensa es influyente
cuando atina con la frmula del buen sentido, y es de todo punto
insignificante, cuando deja traslucir miras privadas  esfuerzos por
torcer las opiniones.

--Por lo dems, me decia mi amigo, oiga vd. las calificaciones de los
principales peridicos:

_El Evening Post._--Peridico independiente, republicano, paladin
del libre cambio. Lo redactan Bryant, Pakari Godwin y otros hombres
honorables.

_El Herald._--Lo redactan muchos, sin responsabilidad especial.

_El Sun._--Peridico contrario al partido que aqu se llama
republicano. Lo redacta Dana, hombre muy notable como escritor y muy
bien aceptado entre las personas de valer.

El Sr. Dana es hombre independiente, incapaz de vender sus opiniones
por ningun dinero; aunque, segun sus adversarios, es muy apasionado.

_El World._--Demcrata.

_The Trebune._--Republicano. Fu el peridico establecido y dirigido
por Greely. Este peridico ha perdido mucho de su antigua reputacion de
independencia.

Haciendo un resmen del Directorio de peridicos que se acaba de
publicar, resultan en los Estados-Unidos:

    738--peridicos diarios.
     70--tres veces por semana.
    121--dos veces por semana.
  6,235--semanales.
     33--cada dos semanas.
    105--quincenales.
    747--mensuales.
     13--bimestrales.
     67--trimestrales.
  -----
  8,129--Total: que son, 1.308,459 publicaciones cada ao,
         de las que se tiran millares de ejemplares.




IX

  Castle Garden.--Su historia.--Su estado
  actual.--Colonizacion.--Inmigracion.--Fonda y nevera de
  Bigot.--Otra vez la Colonizacion.--Venta de tierras.--El Ministro
  Shurtz.--Instrucciones.--D. Andrs Aznar.--New-York del lado del
  Este.--Bancos.--Sociedades de seguros.--Woll Street.--Operaciones
  de Banco.--Clearing-house.--Cajas de ahorros.--Edificios de la
  Aduana.--La Tesorera.


Desde el dia de mi laborioso ascenso  la torre de la Trinidad, al
describir la baha, quise detenerme en la pintura de una masa de piedra
circular que como que llega  tierra y parece an flotando sobre las
aguas.

La rotonda  que me refiero, como es una construccion nica en su
clase, se singulariza extraordinariamente, y por lo primero que se
pregunta es por _Castle Garden_.

En los alrededores de ese edificio estuvo en un tiempo la insegura
muralla que ceia y resguardaba la desconocida isla de _Manhattam_.

All paseaban fumando sus pipas los gravedosos holandeses, admirando
las piezas de  treinta y dos, que era entnces como la ltima palabra
del arte de la guerra.

Corrieron los tiempos: el prado en que se solazaban los ganados
primitivamente y despues pasearon los hombres, comenz  poblarse, y un
dia, dejando su aspecto marcial, se trasform la insuficiente fortaleza
en el templo de Apolo, y aquello fu un primor.

La Jenny Lind, Mario, la Grisi sobre todos, regaron con sus conciertos
populares el aroma delicioso del buen gusto desde aquel sitio; pero
hostigado al fin el padre Apolo de los calores, de los mosquitos y de
cada ventisco que lo tenia sin sacar las narices por semanas enteras,
abandon su templo y lo ocuparon los primeros que llegaban  tierra. De
este modo la coraza de Marte y la lira de Apolo, fueron suplantados por
el baston y el saco de viaje del emigrante.

Ni por esas levant cabeza _Castle Garden_: quedaron silenciosos sus
muros, la basura le visti como harapos de miseria, y la soledad se
sent, como Job, casi  maldecir el dia en que el castillo vi la luz.

Un dia, al fin, son la hora de la resurreccion, se barrieron las
basuras, se trazaron verjeles, se abrieron amplias calles, brotaron del
suelo rboles de pomposo follaje y frescas sombras, y _Castle Garden_,
afeitado, vestido de limpio, alegre y con sombrero en mano, se adelant
 la orilla del mar  recibir  los emigrantes, como persona que sabe
hacer con toda pulcritud los honores de la casa.

Hoy _Castle Garden_ es una oficina anexa  las empresas de colonizacion.

Pero el parque lindsimo  que afluyen las avenidas todas, como un
receptculo de muchas aguas, para distribuirse en los muchos muelles
que conducen al mar y son como prticos de la baha, y el parque
contiguo  la batera que le sigue, sin ms division que una calle, son
bellos de belleza indescribible. Colocado el espectador al extremo y
principio  la vez de la calle de Broadway, se encuentra al frente de
un inspirado panorama. A su frente, y por entre las tupidas ramas de
los rboles, se perciben las grandes calzadas con sus orlas de asientos
y los prados en que los nios juegan, entre el tragin de carros,
mnibus y wagones. Si levanta la vista el espectador, casi le espanta
ver atravesar fantsticos, perderse entre las copas de los rboles y
desaparecer, los trenes del ferrocarril elevado sobre sus arcos, por
donde cruzan los carruajes y entre cuyos ojos se descubre el mar con
sus navos, su bosque de mstiles, sus mil banderas agitndose, como si
fueran congregadas  un festin divino todas las naciones del globo.

El rodar de los trenes y carros, los mugidos del vapor, los gritos del
hombre, las explosiones de alegra del nio, todo se escucha, y se ve
un todo en que los colores y las formas, y la luz, y el aire, se funden
para producir sensaciones desconocidas  inexplicables.

Y aquella sensacion la nutrimos, porque vive en nosotros y nosotros
vivimos de ella en comunion deliciosa, como se agita la ltima hoja del
rbol con una brisa pura, como se refrigera el ltimo de nuestros poros
en un bao voluptuoso.

_Castle Garden_ est ceido de una pared exterior como una faja. Su
entrada ve al Este.

Atravesamos un patio estrecho, penetramos por encrucijadas y salones en
que habia gente escribiendo, y desde una puerta que da  una empinada
escalera, pudimos abrazar la inmensa sala circular, cuyo exterior llama
tanto la atencion del viajero.

El salon tiene el aspecto de una inmensa plaza de gallos, sin circo 
estadio en el centro. Al Oriente y al Occidente hay puertas: la una da
 los parques por donde llegamos; la otra al muelle en que desembarcan
los emigrantes y tiene al lado las oficinas de la Aduana.

Al frente de la comunicacion de tierra hay oficinas telegrficas y de
despachos de ferrocarriles, unidas  un gran mostrador de muchas varas
en forma de martillo, que es el despacho de los emigrantes. Frente al
mostrador hay una cantina y  su inmediacion bancas.

Cruzan las alturas las caeras del gas. El muelle es un tablado que
toca en las olas, bajo una sombra de lona que protege  los empleados
y  los amigos de los viajeros. Estos,  su entrada al edificio, toman
 la izquierda y la puerta se cierra, quedando como toril la parte
interior del edificio, y sin comunicacion los que estn con los que
llegan, hasta que no han llenado todas las formalidades del desembarque.

Yo me qued mucho tiempo en el muelle, esperando la llegada de unos
Mormones. Era de verse y trabar conocimiento con esos chicos,  quienes
toca la fortuna  desdicha de tener cinco hembras por barba.

Muchos participaban de mi curiosidad. Esperamos en vano. En vez de
Mormones llegaron unos cientos de austriacos.

Era aquel un enjambre de rostros patibularios, y trapos y sombreros
como llovidos sobre sus cuerpos.

Casi todos traian consigo algun signo de su trabajo, como quien
presenta ante todo su ttulo social, y como quien no quiere
desprenderse de su ncora de salvacion.

Una mujer, bajo su paolon de lana, llevaba la parte superior de su
mquina de coser; aquel atleta medio azorado blandia su serrucho; la
jven tmida tenia su cajita de pinturas; aquel caravanista de cachucha
de lienzo llevaba colgado del brazo su violin; aquella especie de
bueyes de sombrero de fieltro eran labradores.... y oh nacion feliz!
ninguno de aquellos llevaba negocito de papeles con el Gobierno!

La mayor parte de los emigrantes, luego que se inscribieron en el
registro que estaba en un mostrador, pasaron  otro en que se expedian
boletas de ferrocarril.

La inmigracion ha sido una de las causas ms poderosas del
engrandecimiento sorprendente de esta nacion.

Estmulo eficaz del trabajo, medio rpido de educacion por el ejemplo,
renovacion perptua de la svia popular y expresion la ms pura de la
riqueza, porque el hombre es una riqueza, sin duda la de ms vala.
Los americanos han prestado la ms sria atencion  esta fuente de
prosperidad nacional.

La Irlanda con su opresion y su pobreza; la Inglaterra con el cncer de
su pauperismo; la Alemania con su despotismo militar, son las naciones
que han dado ms fecundas creces  la inmigracion americana.

La audacia y el espritu aventurero del colono; la desaparicion de
razas opresoras; el espectculo de colonos que llegaron en sus mismas
condiciones y se encuentran en la cumbre de la fortuna, y participando
del poder y el encuentro con gentes que poseen su idioma, tienen sus
tradiciones y les abren paso para su establecimiento, sobre todo las
garantas que rodean sus personas y trabajo, incentivos son estos
capaces por s mismos de atraer al inmigrante; pero, en mi juicio, hay
otras causas que les sirven,  ms de las enumeradas, de poderosos
alicientes.

La espectativa del ingreso  una sociedad en que pueden figurar en
todos los crculos, sin otro ttulo que la posicion que se procuren;
una remuneracion del trabajo que no alcanzarian en sus pases, en que
el salario es tan mezquino en relacion con sus necesidades; un mercado
prximo y abierto siempre  la realizacion del esfuerzo humano, y una
facilidad suma de comunicarse con el suelo que los vi nacer, son
motivos, en mi juicio, que independientes del pbulo oficial, asimilan
dia por dia elementos  la nacion que consolidan, y extienden su
prosperidad.

La sola inmigracion irlandesa de 1846  la fecha, se calcula en dos
millones de almas.

En 1869, llegaron de Alemania 132,537; 60,286 de la Gran Bretaa;
64,938 de Irlanda; 24,224 de Suecia; 20,918 de la Amrica Septentrional
inglesa; 16,068 de Noruega; 12,874 de China; 3,879 de Francia; 3,650 de
Suiza; 3,649 de Dinamarca.

De estos inmigrantes fueron: 88,649 obreros; 28,096 labradores; 16,553
artesanos; 10,265 sirvientes; 8,809 mercaderes, etc., etc.

La inmigracion se ha verificado en los trminos que vamos  exponer,
suponiendo un contingente en cualquiera de los aos anteriores, de
345,837 emigrantes:

  Nueva-York      253,754
  Michigan         35,586
  Boston           23,294
  San Francisco    13,490
  Baltimore        11,202
  Portland          4,026
  Nueva Orleans     3,424
  Filadelfia        1,061
                  -------
                  345,837
                  -------

El reparto sigue invariablemente la proporcion de la demanda de brazos,
y la facilidad del trasporte distribuye los elementos de vivificacion
donde son ms necesarios.

El pasado ao fiscal disminuyeron en mucho los emigrantes,
atribuyndose  repulsion por el mal estado de los negocios, que sufren
indudablemente una crsis en su conjunto.

La inmigracion ha hecho tan sensibles sus beneficios, que un
sentimiento unnime la acoge con benevolencia, porque realmente, con
especialidad en Nueva-York, se arriba  un pas de extranjeros; pero
los muchos que se encuentran en una misma situacion, se buscan, se
agrupan, se estrechan, revisten con la poesa de los recuerdos sus
costumbres, se congregan al rededor del templo y se sealan como puntos
luminosos en los paseos y en los teatros.

La conveniencia de la especulacion rodea al extranjero de medios de
comunicarse; en los establecimientos pblicos se habla frances con
generalidad; los sirvientes que saben dos  tres idiomas tienen ms
pinges salarios que los otros; en varias peluqueras y tiendas est
escrito en letras muy perceptibles: _Se habla espaol_, y no es raro
que al entrar uno en una tienda, le saluden con un _buenas noches_ que
lo deja frio, para dar  entender el comerciante que conoce el idioma
de Cervantes.

A pesar de la confusion descrita, por regla general, las mujeres y
seoras europeas son las que reniegan ms desvergonzadamente  su
nacionalidad.

El trage largo y escurrido con profusa cola, el zapatazo con tacon
agudo, el cors tirnico, el gorrito retrechero, el portamoneda,
el pauelo abajo del cuadril en la bolsa especial del tnico, la
sombrilla, todos los adminculos son objeto de su eleccion, y  los
ocho dias ya le dice una europea, no inglesa, _kandeschifer_ al
pauelo, _guater_ al agua; pero en esta apostasa de la patria, la
vieja se seala con una desfachatez que enferma los nervios, y ms la
vieja de raza espaola.

Es para ella tan inesperado el agasajo, le es tan extraa la
compostura, el aprovechamiento de los despojos de su olvidada
juventud le es tan simptico, que realmente se vuelve loca, se hace
la mocozuela, se habilita de dientes en un decir "Jesus," se tie las
canas en mnos que canta un gallo, se afila las uas, se da colorete,
se planta un gorro como un morrion, y se alista  correr la tuna como
una polluela de quince aos, diciendo  todo: _yes_, entre toses y
sonrisas.

El hombre se obstina en sus hbitos, y si es espaol anda en el Parque
 en Broadway, lo propio que en cualquiera calle de Madrid  de
Sevilla, diciendo cada picarda que eriza los cabellos y sintiendo que
todas aquellas _ladies_ se condenen porque no conocen la gracia de Dios.

El italiano que tiene el monopolio de las frutas, conserva su tipo
mintras est en la miseria, vaga con su organito, sus arpas y
violines, exhala sus cantos y riega  veces por estos mundos los
suspiros de su lengua dulcsima.

El chino suele atravesar tambien, deleitndose. Y el aleman
perseverante, _que es la araa de la mosca del yankee_, fuma su pipa
y se re con sorna cuando ve que el yankee, muy de buena f, lo cree
sustituyendo al negro.

La irlandesa sirvienta conserva tambien su tipo mintras no tiene un
chico, seal infalible de que ya posee un marido, un capital y toda la
gracia de San Patricio.

La constante concurrencia de extranjeros, hace en Nueva-York no
solo muy difcil; sino casi imposible, el estudio de las costumbres
americanas, entre otras cosas, porque no existen tales costumbres: los
mismos americanos que han viajado por Europa, y de stos hay muchos,
han modificado sus costumbres.

Lo ms caracterstico en lo ostensible es la comida americana; el
escaso mantel  mantel de hule, el ejrcito de platos, que de un tiron
nos invaden con maces, papas sin pelar, trozos de toro, cebollas,
perejiles y rbanos, el pichel de la melaza, negreando de moscas, el
jarron con agua, del aspecto de un prvulo de cuatro aos en camisa, y
el movimiento perptuo del _convoy_ que riega el vinagre, despolvorea
pimienta como lumbre y tiene por escolta todo un botiquin de mostazas,
_pikles_ y salsas negras, confeccionadas con cardenillo y aguarrs.

Ese es el _plan americano_; pero en semejantes planes entran los
obreros y hombres de negocios. Acaso se observan en el interior de las
familias; pero en la buena sociedad de viajeros, la Francia domina y la
_carte_ del _restaurant_ es la biblia del estmago.

H aqu hasta dnde hemos llegado partiendo desde la orilla del mar, 
como quien dice, desde _Castle Garden_ hasta _Bigot_, que est bajo el
suelo, sacando un ojo para ver _Union Square_.

En este recinto agradable; al ruido de esa fuentecilla con pescados de
colores; viendo reproducida esta concurrencia con sus rboles y fuentes
en el fondo, porque las paredes son como un solo espejo, sin accidente
ni juntura visible; en este recinto descansaremos, para volver  la
tarea con el nuevo dia.

       *       *       *       *       *

--Bonita divagacion has tenido, me decia Francisco esta maana cuando
le le, como de costumbre, lo escrito el dia anterior: en qu qued lo
de la colonizacion?

--Te dir la verdad: como no estoy muy fuerte en la manera con que el
Gobierno tiene reglamentado el negocio......

--Muy buen economista, que para todo busca al Gobierno y el reglamento.

--Pero, bueno, de alguna manera dirige el Gobierno la colonizacion.

--Y vuelta con la mana de la educacion espaola. As te luces si
juzgas  los Estados-Unidos.

--Hombre de Dios, algo ha de haber.

--S, seor, hay reglas para la venta de tierras pblicas, hay oficina
de esa venta y hay agentes; pero nada sobre colonizacion  nuestra
manera.

--Me ests atarantando. Pues entnces, qu sucede?...

--Sucede que en medio de las muchas inconsecuencias y contradicciones
que tienen estos hombres en su gobierno, y no obstante ser los ms
suspicaces en la defensa de su nacionalidad, al extranjero le llenan
de consideraciones, le abren las puertas de los destinos pblicos
con poqusimas trabas, le garantizan en el interior plena libertad
y seguridad completa para su persona y bienes, y esto es lo que da
el Gobierno.... y no mas, entiendes? libertad, seguridad y tierras
baratas.

--Hombre, pero yo he visto una que llaman aqu _Homestead-Law_, que
trata de colonizacion.

--No es cierto, mrala bien; esa ley determina las condiciones que
hay que llenar para adquirir tierras, y ni siquiera se refiere  los
inmigrantes en particular.

El Gobierno, es cierto, posee sobre cuatrocientos millones de acres en
quince Estados de la Federacion; en los territorios tendr otro millon.

De 1874  1875 se vendieron nueve millones de acres.

El precio de las tierras es en lo general un peso veinticinco centavos
por acre, y en las inmediaciones de los caminos de fierro dos pesos
cincuenta centavos por acre.

Pero, continu Francisco, con la elocuencia natural que tiene cuando
se exalta, no pierdas de vista que estos no usan jams la palabra
_colonizacion_; nada indica sumision ni dependencia: el ingreso del
extranjero es insensible y asegurado por hechos positivos.

Si emigra el extranjero  su pas despues de naturalizado y all se
le molesta, se le ampara como americano con toda la energa del poder
nacional. As sucedia cuando los alemanes, huyendo de la conscripcion
de la guerra, vinieron y se naturalizaron: al regresar  su pas se les
quiso perseguir, y all los ampar el poder americano.

Qu ms? Shurtz, el sabio ilustre, el orador eminente, el ministro del
Interior hoy, ha llegado aqu como un fugitivo escapando como liberal 
una cruel persecucion.

El menestral europeo que naci en una condicion humilde; el agricultor
que hizo brotar de la tierra regada con su sudor, los ttulos que
merecen la honradez y el trabajo, no puede alternar con la gente
decente: se le despide de los salones aristocrticos, se le humilla, y
solo por contadas excepciones se le admite en el ejercicio del poder.

Aqu, al llegar, se siente soberano;  los seis meses se le llama 
la eleccion: con la excepcion nica de la presidencia, puede figurar
en todos los rangos de la administracion; y cuando despues de seis
meses en su pueblo, nota algo que le repugne, el municipio le abre las
puertas, y puesto que paga su agua, y su luz, y su empedrado, y su
polica, estn  su alcance los goces sociales, de una manera fcil y
segura.

Uno de los ms poderosos elementos de verdadera grandeza estn en estas
leyes, que para un americano son prcticas y convierten en la gran
nacionalidad del mundo la nacionalidad americana....

--Francisco, djame por vida tuya enviar en deseo y aplicarme
algunas docenas de azotes por estas leyes de colonizacion, agencias,
direcciones, folletos, colonias y toda esa multitud de supercheras de
que todava tenemos lleno el chirmen....

--Yo te he dicho ideas muy generales: si quieres estudiar la materia,
lee  Chevalier (_Cartas sobre los Estados-Unidos_); lee _Un Reporter_,
publicado en 1872, escrito por Young,  por lo mnos el _Atlantic
Montly_ de Abril de 1872, en donde hallars verdadera instruccion.

--Ya leer todo eso; pero aqu he indicado lo bastante para llamar la
atencion sobre la materia y para que no se duerman mis lectores.

       *       *       *       *       *

Y ya era tiempo que dejara la pluma, pues por segunda vez tocaba la
puerta Andrs Aznar, para llevarme  la parte baja de la ciudad, del
lado del Este.

Desde que se llega  City Hall se conoce que se ha tocado, sin dejar
Broadway, en una region de actividad suma: por millares acude la gente,
rebosa en las banquetas, hormiguea en las plazas y hierve entre carros,
mnibus, tilburys, carrillos de mano y cuanto mueble rodante se ha
inventado en esta bendita tierra.

Gigantes edificios,  mejor dicho, alczares en que el crdito ejerce
su poder mgico en Bancos, Sociedades y Compaas; palacios en que se
asienta dominante el clculo para combatir la tempestad, contrariar
el fuego y desarmar  la muerte de su saa destructora; y para hablar
en plata, Bancos, Sociedades de seguros, Compaas de telgrafos, de
ferrocarriles, de gas. Es decir, la especulacion con la vida, con el
viento, con la llama, con las ilusiones y con las esperanzas, y todo
en accion; de suerte que cruzan los aires viajeros por los elevadores,
suben, bajan y se derraman de las escaleras y brotan de los
_bassements_  incorporarse con los raudales que cruzan y se escurren
por las bocacalles.

Estas bocacalles, en la parte que recorriamos, llevan  calles
tortuosas, desordenadas, de angostas banquetas y piso desigual, llenas
de lodo y estorbos, interceptadas por carros y caballos, presentando
fachadas, y torres, y aceras curvas y sesgas que forman verdaderos
laberintos: all se apia an ms el gento, y es una de empellones y
codazos, que magulla el cuerpo.

En aquellos callejones, no obstante, continan las tiendas
deslumbradoras de riqueza: muebles, relojes, carros, joyeras, ropa
hecha, frutas y grandes almacenes de todas clases, haciendo sus
enfardelamientos, sus cargas y descargas, en medio de la banqueta, sin
cuidarse maldita la cosa de los transeuntes.

--Esta es la calle de Woll: se compone casi en su totalidad de Bancos,
me decia D. Andrs; antiguamente, como vd. sabe, se proclamaba la
libertad de los Bancos; es decir, que Perico el de los Palotes podia,
si queria, sin satisfacciones ni escrpulos, poner su Banco y emitir
sus billetes,  sea papel moneda circulante, segun el crdito  la
voluntad de la Compaa.

Muchas veces una caja de fierro, un mostrador y unos cuantos libros,
fu el capital del Banco, porque el resto del aparato lo daba la casa.
Las quiebras se repitieron y el contagio de los desfalcos producia el
pnico,  como quien dice, el terror  las prdidas, motivo de grandes
trastornos.

Ahora cada propietario  Compaa deposita en el Gobierno una suma en
papel que sirve de garanta  las operaciones del Banco, y tienen otras
seguridades las transacciones. En cambio, los banqueros tienen mayor
preponderancia, como que la concurrencia es menor.

No obstante, puede calcularse en 300 millones de pesos el giro activo
de los Bancos, lo que no es un grano de ans.

Las mil transacciones se purifican y rectifican diariamente en la Casa
de liquidacion, que es exactamente como el _Clearing-House_ de Lndres.
Es decir, casa en que  una hora dada, asisten los dependientes y
cambian sus bonos, liquidando y pasando las sumas que uno da  la
cuenta del que recibe, y vice versa, resultando cambios de muchos
millones diarios, lo que es poderossimo aliciente para la circulacion.

Hoy existen en la ciudad 72 Bancos de depsito y descuento, y 42 Cajas
de ahorros.

El interes del dinero ha oscilado entre el 5 y el 7%, de algunos aos 
esta parte.

El Banco de Nueva-York, el de Amrica, el del Comercio, son magnficos;
son verdaderos templos, y el lujo ha agotado sus recursos en esos
establecimientos.

--Ese grande edificio que est vd. queriendo reconocer, me decia
D. Andrs, es la Aduana: tiene 200 pis de largo, 171 de ancho, 77
de altura. En el salon en que vi vd. tanta gente, caben tres mil
personas, el costo del edificio fu un millon ochocientos mil pesos.

Vd., continu D. Andrs, que siempre se est fijando en las
irregularidades de la arquitectura, vea con cuidado ese edificio: es
la Tesorera. Qu correccion de prtico! cmo no desmiente una lnea
el rden drico de las columnas de ocho varas de altura y ms de cinco
pis de dimetro! Se sube al prtico por 18 escalones de granito.

El arquitecto, Juan Frases, hizo una copia feliz del Partenon de
Atnas: no tiene vd. un trozo de madera de una pulgada en todo el
edificio. Hay quien asegure que se depositan en l, dia  dia, las dos
terceras partes de las rentas de los Estados-Unidos.

--Advierto  vd., le dije  D. Andrs, que voy sudando la gota tan
gorda y que estoy rendido.

--He querido, me dijo, torciendo una esquina, traer  vd.  la gran
Casa de Hallen (y como esta hay muchas),  que vea la multitud de
mquinas para la agricultura. En Mxico, continu, conocen vdes. esas
mquinas?

--S, seor, se conocen muchas; pero, como secretos, no estn al
alcance de todas las fortunas; los dueos de las fincas suelen
comunicarse sus ensayos, y si resultan felices, se los guardan para
obtener ventajas en su explotacion: despues de mucho indagar, sabe un
curioso que en tal calle  en tal almacen hay unas mquinas.




X

  Casa de Hallen.--Zapatos para caballos.--Mquina
  pulverizadora.--Molino de viento aplicado al
  riego.--Recuerdos.--Los cepillos de dientes.--Los wagones.--Reloj
  inspector.--Mi tertulia.--Los criados.


Entramos  la Casa de Hallen, que se compone de grandes galeras con
toda clase de instrumentos y mquinas para la agricultura.--V en
las paredes podaderas y tijeras adheridas  palos que prolongan sus
piernas, y con las que se alcanzan grandes alturas.

Zapatos para el resguardo de los pis de los caballos, que hacen
fciles sus curaciones. Esqueletos de alambre para enredaderas y adorno
de jardines.

--Ah tiene vd. todo un trapiche, me dijo, al alcance de las fortunas
ms mdicas. Esos alambiques duplican el rendimiento de las mieles.

Ese rastrillo para desenyerbar, apnas vale nueve pesos.

Este curioso aparato es para hacer mantequilla; lo mueve un perro, que
al querer  no, da vuelta  ese cilindro.

Esa parrilla con picos de fierro es una rastra: tiene diez pis de
ancho, se mueve expedita con un solo caballo: cuesta solo veinte pesos.

La mquina que est  su espalda de vd., es lo que se llama _grada
pulverizadora_. Pulveriza perfectamente la tierra, funciona muy bien en
terrenos hmedos. No obstruyen su marcha las races: vale treinta pesos.

Cardadores, sembradores, todo lo que quiere decir ahorro de trabajo,
produccion mayor, baratura, est previsto y conciliado en aquellos
esclavos bienhechores del hombre.

Me puso frente  un molino de viento para examinarlo  mi sabor. En
mis trnsitos por este pas, en medio de risueas sementeras, como
complemento de paisajes encantadores, sobresaliendo de las casas, en
vecindad con los palomares y las torres, le habia visto en movimiento,
dando singular animacion  la finca rstica.

Sobre dos pis que unidos  una escalera de mano forman una pirmide
que con robustos travesaos se convierte en slida torre, se eleva
un gran disco hecho como de los simtricos radios de una rueda: los
ejes en que encaja el radio sostienen una gran pala como la cola de
un cometa; de esa cola depende un fierro vertical que engancha con el
mbolo de una bomba.

El molino se mueve con el viento ms suave; cuando el viento es fuerte,
gira expedito, y si es impetuoso, sigue la corriente del aire  se
plega sin sufrir deterioro alguno.

Este precioso molino, que he visto funcionar admirablemente y que est
vulgarizado en todas partes, seria en Mxico de infinita utilidad.

En esas poblaciones y llanuras sin agua, en donde son tan profundos los
pozos, en donde la noria y el acarreo de mano hacen tan exiguos los
depsitos de agua; en donde hombres y animales se rinden de fatiga,
teniendo que trabajar mucho para arrancar un cntaro del fondo de un
abismo, y donde la esterilidad precursora de la hambre, convierten en
raquticos, enfermos y sucios, pueblos enteros; se veria en cada molino
un Moiss que refrigerara los hombres y cubriera de fertilidad la
tierra,  por lo mnos, que aliviara  los viajeros y evitara la muerte
de los ganados.

Muchas veces en un llano rido y quemndome el sol, he esperado  que
se d agua  los animales que me conducian, presenciando la tarea de
los sirvientes.

Otras veces me he detenido  ver  un muchacho tirando de una cuerda,
desde el brocal de un pozo, y andando con el cordel que pasaba por la
ruidosa carretilla, haciendo empuje con el hombro y el cuerpo, echado
hcia adelante para sacar una bota que no bastaba para apagar la sed de
un caballo, y cuntas ahora, aqu, me he puesto al frente de un raudal
perenne, pensando en Mxico,  ver trabajar este inanimado obrero, al
que se le contempla casi con reconocimiento, porque es el dispensador
del bien.

D. Quijote en las aspas de los molinos veia brazos amenazadores de
gigantes: el brazo del molino americano, nos llama para refrigerarnos,
y agita su pandereta en los aires como una gitana enamorada, para
regocijarnos.

Los precios de los molinos, desde la fuerza de medio  cinco caballos,
es desde noventa hasta quinientos cincuenta pesos; pero estos ltimos
se aplican  toda especie de maquinaria.

--Y no obstante la abundancia de mquinas, me decia D. Andrs, ya sabr
vd. que aqu es donde ms alta remuneracion tiene el trabajo; y si no,
vea vd. la lista de salarios que casualmente traigo en el bolsillo.

Sac su enorme cartera del bolsillo D. Andrs, cartera que balija
parecia, y me ley:

                                                              POR DIA.

  Albailes, carpinteros, torneros, herreros, toneleros,
    ebanistas, pintores de brocha gorda, canteros,
    hojalateros, sastres y zapateros                          $2 50  $3

En las fbricas el salario es  doce pesos por semana, y para las artes
mecnicas se calcula en veinte pesos.

No quise abusar ms tiempo de la bondad de los seores de la Casa de
Hallen. D. Andrs me impuso de la facilidad con que habia logrado
situar muchas de aquellas mquinas en Campeche y Yucatan.

Tengo entendido que sin esfuerzo alguno podria formarse en nuestra
Biblioteca una seccion con todos los avisos que aqu se riegan en los
suelos y que se dan  los que pasan. Eso, solo por el atractivo de las
figuras, seria una instruccion, haria llegar  conocimiento de todos,
mejoras y progresos de todo punto desconocidos.

Al regresar por entre el tejido de callejones y vericuetos, fu testigo
de una escena que me hizo olvidar un tanto mi fatiga.

En la esquina de una de esas calles angostas y pendientes, al rayo
del sol quemante, sobre un cajon de vino, con una mesita de tijera
al frente, un yankee en toda la gloria del _humbug_ proclamaba las
excelencias de unos polvos maravillosos para poner los dientes como el
marfil; suavizar los labios como ptalos de rosa y perfumar el aliento.

El hombre hablaba como un energmeno y sudaba  mares.

En mangas de camisa y sombrero alto, pelo rubio, nariz aguzada, un
cuello como barnizado con tierra roja, escaso bigote rubio.

Usa chaleco negro, y de sus ojales penden toda especie de colgajos que
remedan medallas, entre ellas una de la Vrgen de Guadalupe, y un peso
espaol, son sus distinciones de honor, al decir de las gentes; se
pasaba el cepillo por los dientes y salia un liston,  unas letras de
oro,  una pluma: la gente estaba lela.... endiosada.... habia aplausos
y silbidos, que aqu es otra variante del aplauso.

Hablando, hablando, se apoder de un muchacho que estaba cerca, se lo
sent encima, lo sujet, y ntes que pudiera volver en s el chico,
ya le habia metido el cepillo con polvos en la boca y le habia dado
algunos restregones; el muchacho, entre llorando y riendo, mostraba una
dentadura deliciosa.... la gente aplaudia.... y yo me retir, porque
aquel caribe, una vez enfurecido, podia seguir barriendo las dentaduras
de todos los circunstantes.

Cuando dobl la esquina, ya habia tres muchachos pelando los dientes,
como avisos animados de la mercanca del embaucador.

En la noche tom uno de los carritos, con mil trabajos, y me dirig 
mi tertulia de los virnes.

He dicho que cog el carrito con mil trabajos, porque no obstante
haber carros en todas las Avenidas, mnos en la Quinta y en varias
calles, y no obstante que en la doble va se suceden sin interrupcion
esos carros, formando lneas en contnuo movimiento, los carros estn
constantemente llenos, y  ciertas horas son asaltos, aprensamientos y
luchas formales las que se tienen que emprender para trasladarse de un
lugar  otro, por el mdico precio de cinco centavos, en trayectos que
pasan de dos leguas algunos de ellos.

El conductor del wagon jams rehusa viajeros, aunque el vehculo rebose
en gente y vayan en racimos en las plataformas y escaleras.

Lleno el nmero de asientos de cada carro, la gente se coloca de pi
dominando  los que van sentados, y se afianza  unos palos que hay en
la parte superior del wagon con unas argollas de cuero. As, la parte
excedente,  va como racimos colgada en un perchero,  se abre de
brazos, y es una preciosa procesion de Cristos la que se presenta  la
vista; en el invierno suele la alta temperatura, que en todos sentidos
produce la aglomeracion de gente, tener sus atractivos; pero en verano,
el _rosbeef_ humano es, bajo todos sus aspectos, desagradable.

La _controle_ de los entrantes y salientes la marcan una especie de
horario y minutero en una como cartula de reloj:  cada pasajero que
entra, tira el conductor de un cordel, suena una campana y marca el
minutero una lnea; el horario seala con nmeros los centenares de
viajeros.

En uno de los dias de la semana anterior, un solo carro de diez
asientos de la Cuarta Avenida, habia conducido mil quinientos pasajeros.

Advirtase que la Cuarta Avenida no tiene en toda su extension el
trfico que la Quinta, la Stima y Octava; en la Sexta estn en
movimiento carros de dos pisos; el superior con sus asientos al
aire libre y su toldo. Se asciende  ese primer piso por escaleras
exteriores  que trepan, las _ladies_ esencialmente, con el mayor
desembarazo.

       *       *       *       *       *

En mi tertulia me esperaban las excelentes personas con quienes ya
tienen conocimiento mis lectores, y que me han procurado los nicos
goces parecidos  los goces de familia que haya en Nueva-York.

D. Ramon, D. Pedro, Doa Ambrosia, Adela, Pepita, me recibieron con su
amabilidad de costumbre. Hablbase de modas, de guisos, de teatros y no
s cuntas cosas ms; pero en lo que se fijaban muy esencialmente, era
en las criadas.

--Tener uno servidumbre irlandesa  americana es mucho cuento, es
buscar  quien servir. La criada se ajusta de diez  catorce pesos,
pide su programa como un ministro de Estado, y no la saca vd. de ah ni
para poner  un nio un babero.

--Por supuesto que en ese programa no entra, continu D. Ramon, estar
en la casa por la noche, y esto es lo que ms escuece  mi Sra. Doa
Ambrosia.

--A la oracion de la noche, recamareras y fregonas se lavan, se asean,
se plantan su gorrillo y recorren las calles como la seora ms
encopetada.

--Yo no soy para esas cosas, porque hasta en el cielo hay jerarquas:
habla vd. con una criada, y se alista  tomar asiento; cuando vd. va
 buscar  otra, est con el peridico  con la pluma en la mano:
igualadas! y cada una se suea mujer del Presidente de la Repblica.

--En California, dije yo, habia una seora mexicana muy distinguida,
que daba lecciones de espaol y de msica, sosteniendo con este
recurso, muy decentemente, su familia: faltle una criada, y se
present, como todas, de sombrilla, guantes y muy desembarazada, una
hija del pas.--Cunto quiere vd. de salario? le dijo la seora.--Me
he propuesto servir  vd. por solo la comida.--Cmo as?--Lo que vd.
oye, seora; pero luego que acabe yo mi trabajo, y despues de vestirme,
me dar vd. lecciones de espaol y de msica, con toda dedicacion.

--No siga vd., _Fidel_, no siga, me dijo Doa Ambrosia, porque se
me alborota la blis; yo hubiera echado  rodar las escaleras  esa
insolente.

--Insolente! por qu? porque proponia un cambio de servicios, tan
honroso el uno como el otro? Confiese vd. que lo que nosotros queremos
son esclavos, y que nos asombra verlos entre gentes; por qu la criada
no ha de ver el teatro ni concurrir al paseo?

--La casa es su oficina, decia Don Ramon como en broma, cultiva
relaciones y familia, se sujeta al pacto celebrado, y esto es todo. En
la casa se regularizan las costumbres.

--Mucho que se regularizan:  la oracion de la noche no arde lumbre en
ninguna parte; y ya vd. lo habr visto, el dia que hay una necesidad,
uno va  las _grozeries_ por lo ms preciso.

--Pues yo en los hoteles en que he estado he visto servir  las
irlandesas, como no es decible, y en general son laboriosas, seguras,
y la que se aquerencia en una casa, es inmejorable.

--Hay de todo, replicaba Doa Ambrosia, y como vdes. no lidian con
ellas.... No, yo no estoy por esas igualdades.

--Entremos en cuentas: qu tenemos de ms que los criados? No valen
ms un cochero honrado, un cocinero hbil y cumplido, un cargador
puntual, que multitud de vagos petardistas y dems gente perdida? Entre
nosotros, ese cochero y ese camarista es un animal domstico: aqu es
un hombre.

Por otra parte, la criada presa es perezosa y ladina; no habla  la
seorita como igual, pero la adula y se convierte en su complice, 
bien chismea y se hace el espa de la vieja. El _nene_ de la casa no la
pedir en matrimonio, pero la seducir como un vil y se le lanzar con
infamia de la casa, aunque lleve consigo algo muy allegado  la familia.

--La educacion latina y colonial, decia D. Pedro. Cmo atreverse 
pensar los siervos? cmo vestir el lacayo como el seor? De ah esas
libreas que hacen de cada criado un polichinela, que lleva como una
patente de degradacion  cuestas. Ese cochero de escarapela de cintas
y alamares, ese _joquey_ vestido de encarnado, es el _hazme reir_....
Aqu el cochero viste lo propio que cualquier diputado, porque es
lo mismo, y el dependiente de hoy, puede ser nuestro juez maana.
En Nueva-York se usa la librea, sin que por esto deje el cochero su
carcter de ciudadano: la librea es ms bien institucion de lujo
europeo.

--As es en todo, replicaba Pepita: nosotros teniamos distinciones para
todo; aqu todo se iguala. Vd. lo ve, teniamos la costumbre de ver
al vecino de limpiabotas; hizo un viaje, volvi poderoso y acaba de
mudarse  la Quinta Avenida,  una casa mucho mejor que esta.

--Decimos igualdad, clamamos por ella y nos espanta verla aqu
realizada, decia D. Pedro.

--Bueno ser todo esto, decia D. Ramon; pero la educacion es una
distincion que se impone, aunque dominen las ideas ms liberales.

--Para eso que la eleccion depende de uno, replicaba Juanito; y cuando
se elige mal, nadie tiene la culpa sino el que eligi.... Vdes.
conocen  mi amigo Eduardo Pia?

--Lo conozco, dijo D. Pedro, es un excelente muchacho: se hace notable,
sobre todo, por su finura y moderacion.

--Pues oigan vdes., continu Juanito, lo que le aconteci,  los
muy pocos dias de llegado aqu. No sabia palabra de ingls y vagaba
deslumbrado con las muchas mujeres que pululan por todas partes en esta
ciudad.

Una tarde encontr en un carrito una jven de singular hermosura; la
vi, coquete, sonri.... la jven sali del carro y l en pos de
ella; anduvo un poco, tom otro carro, y Eduardo la sigui frentico:
al bajar por segunda vez, le dijo: "Yo amo  vd.," nicas palabras
que sabia de ingls: ella sonri, y  poco caminaban del brazo como
Julieta y Romeo: al pasar por uno de esos _restaurants_, que son como
desbordamientos de luz vivsima, como Dios di  entender  Eduardo
invit  su adorado tormento  tomar alguna cosa, hacindole seas, 
como pudo. La jven acept; penetraron salones, subieron escaleras,
y en un gabinete reservado, un criado oficioso sirvi ostiones,
Champaa y no s cuntas cosas ms, porque ya sabemos que tienen diente
devorador por aqu las hijas de Eva: terminado el refrigerio, como es
costumbre, el criado present en un platillo de plata su cuenta. Eran
seis pesos y no s cuntos centavos.

Sac Eduardo un billete de  diez pesos: la jven lo tom y le
dirigi la palabra al criado: el criado replic, Eduardo no entendia
una slaba; pero veia algo de descompasado en la seora de sus
pensamientos; acudi gente;  Eduardo se le figur que el criado
faltaba al respeto  la seora y se dispuso  arremeter con l, todo en
medio de gritos y de escndalo, en que mi pobre amigo tenia fiebre....
sobre todo porque no entendia una slaba.... por fin, vino el
administrador de la casa, que sabe algo de frances, y explic  Eduardo
que la seorita creia exagerada la cuenta, y defendia  capa y espada
unos veinticinco centavos.... Eduardo hubiera dado lo que llevaba en
el bolsillo por haber evitado el escndalo.... ella estaba rabiosa, y
 pesar de la conformidad de Eduardo, defendia sus intereses como una
verdulera....

--Ya vd. lo ve; y si Eduardo fuera de mnos talento, diria que las
damas americanas son pleitistas y furibundas como unas arpas. Aquella
era una honrada cocinera.

--Aada vd.  eso, dijo Adela, que hay muchas criadas de buena
educacion, y de modales que en nada se diferencan de los usados en la
buena sociedad.

--Por qu no dices de una vez, que aqu se le ha hecho  la gentuza la
suya, y as te quitarias de distinciones. Dnde est la gente fina
y de ttulo?.... y no la hay. Cul es la clase media? y ni quien
conteste. Dnde est la canalla?.... pues si aqu no hay canalla; y
tienen vdes. que pierde la cabeza el ms pintado, porque uno tiene la
costumbre de ver las cosas de otra manera.

--En efecto, seora, lo que hay aqu es pueblo, que es lo que se
encuentra con gran dificultad en nuestra tierra y en la de _Fidel_,
repuso D. Pedro.

--Ave Mara Pursima! dijo Doa Ambrosia, ya vamos  entrar en la
poltica, que  todos nos pone de mal humor.

--Ya no sigo, Sra. Doa Ambrosia, repuso D. Pedro; pero otro dia
hablaremos de la gente fina y de las categoras sociales.




XI

  Pick-nick marino.--Rockway.--Los muelles.--El
  vapor "Plimouth."--Paisajes.--Baadores.--Pavilion
  Baths.--Cantina.--Museo.--Fonda.--Los baos.--Modorra.--Un
  romance.--Regreso.--Las Tumbas.--Laberinto.--Asco y
  degradacion.--Una cita de poetas.--Jacinto Gutierrez.--Perez
  Bonald.--El Caf Delmnico.--Lectura de mis versos.


Ayer s que estuvo el diablo en holgorio: paseo en el mar, baile,
baos; cuntas cosas juntas para echar, no una cana al aire, sino
todas las canas, y gastar todo un tintero de tinta color de rosa!

Trtase de un gran Pick-nick: yo tenia premeditada semejante excursion,
habia recorrido con avidez el _Heraldo_, y me habia fijado en un paseo
 _Rockway_, que es uno de tantos preciosos islotes que bordan y
alegran la baha.

Ya hemos dicho al hablar de los Pick-nick de San Francisco y de
Orleans, que  esa diversion se hace  escote y en familia,  es una
empresa la que toma  su cargo procurar el local y la msica,  como
ste, el empresario del Pick-nick toma el vehculo para determinado
lugar.

Fu domingo ayer:  las nueve de la maana mi caballeroso amigo Buzeti
estaba listo, con todas las instrucciones correspondientes.

El vapor de rio es de los ms elegantes; el precio, de trnsito
cincuenta centavos; la msica la del regimiento 23, famosa por sus
walses y por sus cuadrillas de _Orfeo en los Infiernos_.

Como todos los domingos, la ciudad estaba desierta. Atravesamos calles
y ms calles solitarias, tomamos por el frente de los muelles, despues
cruzamos la srie de calles con sus tejados y sus hileras de pequeas
puertas que forman el sucio Mercado de Washington. En el mercado
no habia una sola persona; los clavijeros vacos, los mostradores
solitarios: yo no he visto esqueleto ms triste que el de ese mercado.

Del otro lado de la calle silenciosa, es decir, en la baha, se oian
msicas, y colgando de los altos palos de los buques flotaban grandes
banderas y banderas pequeitas, en cordeles que bajan desde lo ms alto
al casco del buque, recordando  todas las naciones de la tierra.... la
bandera de Mxico no se veia all. Estas banderas con cria me caen en
gracia.

A la entrada de cada muelle habia gente agolpada buscando el Pick-nick
de su eleccion. Descendian de los carruajes y desembocaban de las
bocacalles los paseantes, en lo general en familia: el padre cargando
 los _nenes_ y llevando  otro de la mano, con sus botecitos de hoja
de lata con comida; la mam con un bolson  con un canasto, tambien con
municiones de boca; de vez en cuando una suegra, tambien oficiosa y
til, porque es de advertir que la suegra en este pas es un animal de
todo punto domesticado.

En pocos grupos amigos ntimos, casi en ninguno convidados.

Rios de gente corrian en los muelles, al punto que solo para _Rockway_
y sus inmediaciones partieron ese dia ms de cuarenta mil personas.
Para Corregisland y los otros puntos de recreo, ms de cien mil.

El vapor que nos condujo se llama el "Plimouth:" es un vapor de rio de
grandes dimensiones y sin duda destinado para largas travesas. Amplio
salon con alfombras, lleno de espejos, sofs y sillas lujossimas,
toldo  proa sombreando extensas y cmodas bancas, amplios corredores
cubiertos de sillas, y en la parte baja la tabaquera y el _bar-room_,
la venta de carnes frias y los puestos con dulces, flores y frutas.

En la parte baja del buque, entrndose por un prtico de columnas
graciosas y estatuas colosales, se extiende en amplsimo salon
el comedor, con su mesa redonda y sus mesillas aisladas, con sus
jarrones de flores y sus grandes ventanas, desde donde se ven los mil
encantadores paisajes que va recorriendo el vapor.

Entre el mugir de las embarcaciones que llegaban y partian; al ruido de
las campanas de los templos;  los ecos de las msicas marciales de los
otros vapores, emprendimos la marcha cerca de dos mil personas, con la
novedad que, aunque repetida siempre, siempre se produce  la vista de
esas ciudades flotantes y de esa multitud de sombrillas, sombreros de
paja, gorros con flores, cintas, velos y gasas.

Los bosques de mstiles hacian ver, como tras de una celosa, por un
lado Broklyn, por el otro Jersey, entre sus arboledas; al frente, los
fuertes;  los lados, los botes mil y los barquichuelos, con sus velas
tendidas rozando las aguas.

El conjunto era como el de una plaza pblica; los nios atravesaban
corriendo; las jvenes y los jvenes pasaban coqueteando; las ancianas
y la gente sria leia sus peridicos, y las madres de familia
batallaban con sus _bebes_ y los tenian en su regazo dndoles el
pecho. Y no obstante la multitud, el gento era silencioso; no iba, lo
trasladaban, estaba all como pudiera en cualquiera otra parte.

--Vea vd., me decia mi compaero, aquella que parece gran seora, que
cuando levanta su brazo ostenta sus muchas pulseras con campanillas y
monedas, signo de sus muchos adoradores: es una obrera.... veale vd.
las manos que oculta siempre con el pauelo.

--Y esos jvenes de sombreros de paja y bastoncillos, zapato bajo y
medias de colores?

--Son sastres, empleados de las tiendas de abarrotes, conductores de
ferrocarriles: de  legua se les distingue.

--Hombre, si no puede ser: esa es mucha seda, y mucho lujo, y mucho
abanico.

--Pues es lo que le digo  vd.: yo no respondo de cmo estarn los
retretes de estas hermosuras, ni las pobrezas que por all revelarn
camas y ajuares, sartenes y percheros; pero en la calle, todas son
grandes seoras.

--Vea vd., ese es el calavera ordinario que da cada silbido que crispa
las carnes, zapatea como un arlequin y retoza como quien es.... Pero
vea vd. qu aspecto ofrece (dejando este salon), la inmensidad del mar.

Vea vd. aquella multitud que parece devorada por las olas.

En efecto, bajo un escalon de verdura que baja  la playa oriental, se
extiende una inmensa faja de arena, y se percibe, como saliendo de las
olas, un inmenso letrero que dice: _Northon and Murray Pavilion Baths_.

Aquel y otros establecimientos de baos son frecuentados los domingos
por ms de cien mil personas. Corona la gente el escalon bajo toldos y
sombrillas, y los nadadores se lanzan  las olas, variando al infinito
los espectculos.

El hombre usa para baarse los calzones de punto que conocemos; las
mujeres, sacos oscuros, pero no tan celosos, que no dejen percibir en
toda su belleza las formas de estas mujeres hechiceras.

Son al fin el vapor, como relincha un caballo que reconoce su establo.
Mintras llegbamos, yo improvis el versito que sigue:


      AL FRENTE DEL HUDSON

         (ROMANCILLO)

      Qu alegres las barcas
    Que van por el rio,
    Las velas tendidas
    Y sueltos los rizos!
    Qu airosos vapores
    Sonando sus pitos!
    Qu naves inmensas!
    Qu excelsos navos!
    Qu bellas las lomas
    Ceidas de pinos!
    Qu torres gigantes
    De cuellos erguidos,
    Que al aire levantan
    Agudos sus picos!
    La faja de arena,
    Que es orla del rio,
    De prticos fila
    Formando estn lindos;
    Y  sus anchos muelles
    En raudal contnuo,
    Descienden saltando
    Mujeres y nios,
    Y viejos y _bebes_,
    Que van en carritos....
    De prisa viajeros
    Se miran prolijos,
    Cargando sus sacos
    En eterno ahoguo,
    Que en las _estaciones_
    El ltimo aviso
    Se da, y ya los trenes
    Estn en camino.
    En mezcla confusa
    Llev el torbellino,
    Los tiernos _adioses_
    Del padre y del hijo,
    Que el blanco pauelo
    Sac entre el gento,
    Del barco en que parte
    Para el mundo antiguo.
    Y en aquel tumulto,
    Casi  un tiempo mismo,
    Se ve del que llega
    Feliz el arribo,
    Los viejos contentos,
    Saltando los chicos,
    Brincando entre todos
    El fiel falderillo
    Que pega en el trage
    Del amo el hocico....
    Volvindose el rostro
    Del sol  los visos,
    Se ven baadores
    Jugando en el rio.
    Qu Adanes tan guapos!
    Y qu Evas, San Crspulo!
    Las Evas rechonchas,
    Jesus, qu suplicio!
    Me atacan los nervios,
    Me dan calosfrio....
    Por qu las ballenas
    Se ponen vestido?
    Por qu la marmota
    No apela al suicidio,
    Para su volmen
    No dar al ludibrio?....
    Y todo lo mira
    Cuando pasa, el rio,
    Y  la mar camina,
    Siguiendo su giro,
    Hasta que  sus brazos
    Se entrega rendido,
    Y muere besando
    Su seno infinito.

                      FIDEL.

_Rockway_ es un pueblecito en miniatura: se ve la lucha de muelles,
hoteles y casas de campo, entre el arenal, las arboledas y las rocas;
los muelles tienden sus brazos desde la playa; las ventanas y miradores
sonren al viajero. Por entre los rboles asoman las casas y sobresalen
sus techos de las copas de los ms elevados, blanqueando con alegra
entre la verdura.

Tiene el pueblo soberbios _restaurants_ y buenas cantinas, mostradores
con _soda_, juegos de bolos, museo y baos.

En una ceja de tierra, y pronta para partir  Long-Island, esperaba la
locomotora, bufando impaciente por partir.

Nosotros paramos en el hotel ms afamado, que aloja personas
distinguidas durante la estacion de los baos. En el extenssimo
corredor que ve al mar, se suelen dar bailes magnficos.

Las dos mil personas que contenia el buque se vertieron como un
torrente, dispersndose y tomando cada cual su camino; muchos se
dirigieron  la sombra de los rboles  hacer en grupos sus almuerzos.

La calle nica que merezca este nombre, no obstante lo sofocante
del sol, estaba inundada de gente de paraguas  sombrillas, que son
adminculos indispensables all, en todas las situaciones de la vida.

V el _Museo_, el Museo de segunda mano, el Museo _tendejon_, el
_burlote_ de Museo: un juil, una cresta de gallo, un gato: yo no s lo
que me pareci todo aquello; era como una de esas gracias que  todos
dejan srios; era como si cualquiera pusiese _Museo_, al cuarto que ms
desechos y _tarantines_ tuviese en su casa....

--Hombre, salgmonos de aqu, le dije  mi compaero, que tengo la
blis en las pestaas.

--_American plan_, me respondia mi amigo, conteniendo la risa....
Veamos si los baos nos presentan mayor diversion.

En efecto, el espectculo, para m, tenia ms novedad.

Hombres y mujeres se baaban juntos, y ya he descrito los trages; _pero
como el mar es bravo y tienen miedo las chicas, por cubrirse bien el
pecho, se descubren las rodillas_.... y ya solt esa especie de versito
para los aficionados.... pero as es la verdad.

La leve envoltura de la baadora se embebe tanto tanto, que aquello
es una temeridad.... En las delgadas suele haber pliegues discretos y
follaje pdico; pero en las gordas santo cielo!...... esas gordas son
una bola de gusto....

Y en este particular, la enjundia y el aquello de la civilizacion
produce tales fenmenos, que personas del bello sexo que pudieran salir
del bao al encuentro de su ropa, casi desapercibidas.... salen y
rodean por donde la multitud, en semicrculo, disfruta del espectculo
de la natacion. Esos cuadros al natural no tienen precio. El yankee
suele ver esto medio dormido.... y al presenciar algo de un mundo
desconocido, exclama con imperturbable flema: _oll right!_ y sigue
mondando un limon con su enorme navaja.... pero no todo est tan frio,
y los vejetes y los chicos de trueno.... se sacuden.... y mucho que se
sacuden....

Yo no s, pero la opinion unnime es que los baos son divertidos.... y
 m, para no mentir, me parecieron tambien muy divertidos.

Almorzamos en el _restaurant_: nos invadi la modorra, porque el sol
era tremendo, y esperamos para regresar, las cuatro de la tarde.

--Vd. se ha fastidiado, me decia mi amigo; apnas hemos oido la msica,
y aquel coro destemplado no debe haber divertido  vd. mucho.

--Yo no s, tal vez el estado de mi espritu; pero la gente me ha
parecido triste, no se comunican unos grupos con otros, casi no hablan,
ni los amantes, que siempre tienen algo que decirse....

La tarde era magnfica. Algunas parejas aisladas habian tomado sus
botes, y se veian  distancia bogando en el mar.

El caballero alquila el bote, se quita la levita y empua sus remos;
la dama, esbelta, audaz y generalmente enamorada, se sienta en la popa
sombrendose con su paraguas, y as se entregan al desierto de las
aguas.... Esos paseos me parecieron llenos de encantadora poesa.

--No crea vd., continuaba B***, que no se conformaba con mi tristeza,
que todos los _Pick-nicks_ son as. Muchos los forman familias, de
las que cada una da un platillo para la mesa. En los _Pick-nicks_ de
franceses reina la alegra, no cesan las canciones, y los bailes tienen
animacion,  la luz de la luna que ilumina el mar....

Aburrido de no entender palabra ni conocer  nadie, me sent en un
rincon y consagr, en mi cartera, los recuerdos de mi expedicion 
_Rockway_, del modo siguiente:


             ROMANCE.

      Banderas de mil colores
    Asidas  sus cordeles,
    Van saludando los mares
    Y se van meciendo alegres
    Sobre del bajel de fuego
    Que tiene color de nieve,
    Donde del canto los ecos
    Van en el viento  perderse.
      Como inundacion invade
    El barco todo la gente,
    Y del fondo  la cubierta,
    Sube, baja, corre, hierve.
    Lindas matronas en brazos
    Llevan  sus lindos _nenes_,
    Y  otros los dejan que sueltos
    Sobre las alfombras jueguen.
      En el salon est el piano,
    Y en su torno, hermosas vense,
    Entre gigantes estatuas
    Y en espejos relucientes,
    Mujeres como deidades,
    Hombres que en bolsas y pliegues,
    Si no huelen  tabaco,
    Es porque  _whiskey_ trascienden.
    Ellos con holgados trages,
    Ellas con sus trages leves;
    Pero en nmero tan grande,
    Que arrebatarse parecen
    El aire, cuando se escurre
    De carne entre las paredes.
    Cruzan el concurso inmenso
    Mil traficantes que venden
    Unos, _estroberys_ (fresas),
    Los otros bizcochos (_queques_),
    Otros _cands_ (charamuscas)
    Y otros cerveza con nieve.
    Esto es _bar-room_ ambulante,
    Refrigerio de las _ladies_,
    Porque abajo, en las cantinas,
    Barriles desaparecen,
    En esos tubos inmensos
    Que de cuello el nombre tienen
    De _yankee_, donde licores
    A borbotones se absuerben;
    Pero en medio del tumulto,
    Cuando los cantos no hienden
    Los aires, qu silenciosas
    Y qu tristes van las gentes!
    Ellas hacen sus negocios
    Y ellos comen y se duermen,
    O ellos y ellas el _Heraldo_
    Casi de memoria aprenden.
    Ni un semblante, ni un acento
    Mi triste pecho conmueve:
    A dnde dejar el alma
    Que mis recuerdos no lleve?
    Inquieto al venir estuve....
    Inquieto estoy por volverme....
    Ay de m! que  todas partes
    La inquietud me sigue siempre!

                                FIDEL.

  Julio 15 de 1877.--A bordo del "Plimouth," baha de Nueva-York.

Antes de escribir los ltimos versos del anterior romance, estaba
llamndome B*** para que saliese  ver la multitud de vapores,
embarcaciones pequeas y botes que iban cruzando las aguas por donde
nosotros bogbamos.

El espectculo era animadsimo: pescadores, simples paseantes,
muchachos audaces, marineros en asueto, familias pobres con sus
chicuelos al borde del bote,  haciendo saltar las aguas en leves
glbulos, poniendo su mano contra la corriente.

A nuestra vista, los remeros levantaban sus remos en seal de respeto;
los pauelos y los sombreros se agitaban, unos chicos enarbolaban sus
camisas, y nos saludaban sus mangas desgobernadas....

Anclamos en Brockyn, tomamos por ese laberinto de callejones que
miran al Este, culebrean, se embrollan y parecen extenderse cerca de
_City Hall_; pero saltan por su espalda, se enmaraan y complican,
desembocando al fin  Broadway, que atraviesan como en fuga para
perderse por el laberinto del Weste. La mayor parte de esas calles son
como hechas en mquina: todas, las mismas paredes de ladrillo, las
mismas hileras de ventanas con sus persianas verdes. Y la parte baja,
tendajos, casas de empeo, y _grozeries_, entre almacenes, fbricas y
templos.

_Las Tumbas_, esa prision pavorosa, con sus gruesos pilares, cuadrada,
maciza, como sentada tras de sus hierros, y  medio cubrir con el manto
de yerba que cuelga como desgarrado  su espalda.

En un salon colocado inmediatamente  la derecha de la entrada, es
donde h lugar el primer exmen de los que caen bajo la accion de la
justicia. Llmase "Tombs Police Court,"  "Juzgado de Polica de las
Tumbas," y all toma asiento todas las maanas un Juez de Distrito
que escucha los cargos que presenta la polica contra los arrestados
y dispone de la suerte ulterior de stos. En los casos de menor
cuanta, tales como embriaguez, conducta desordenada  vagancia, aquel
magistrado tiene la facultad de imponer multa, sumaria  prision, 
perdonar la falta.

Las rdenes de encarcelamiento son para el juicio ulterior del reo,
por uno de los varios tribunales superiores; pero el nico de stos
que administra justicia en las Tumbas, es el Tribunal de Sesiones
especiales,  "Court of Special Sessions." Dos jueces presiden este
tribunal, los mrtes, juves y sbados de cada semana, para resolver
sobre los delitos de pequeos robos, asaltos y atropellos personales,
y otros menores. El conocimiento que dichos jueces tienen de las
clases y hasta de los individuos, la mayor parte reincidentes, cuyos
desmanes tienen que castigar, les permite apreciar los distintos casos
imparcialmente y aplicar el condigno castigo, y si las influencias
polticas no se emplearan algunas veces en torcer el curso de la
Justicia, esos jueces llegarian  ser el terror de los malvados,
purgando en gran manera  la sociedad de los muchos que la infestan,
confiados en la impunidad que dicha influencia poltica les ofrece.
Muchos de esos criminales salen de este tribunal para ir  ocupar las
celdas  calabozos; pero la mayor parte de stos recibe sus huspedes
del Tribunal de Sesiones generales y dems tribunales superiores.
La distribucion y arreglo del interior de las Tumbas, en la parte
carcelaria, se diferencan poco de los dems establecimientos de su
clase, carecen de comodidades y tienen poca ventilacion.

La aglomeracion de presos, no solo perjudica la higiene sino que en lo
moral tiene psima influencia.

Hay once calabozos especiales destinados  los reos de prision perptua
 pena de muerte. Otros seis calabozos se dedican para compurgar
delitos de cierta gravedad, y los seis restantes sirven como de
hospital.

En la parte superior hay ochenta y dos celdas. Cada preso cuesta al
condado treinta centavos prximamente por su manutencion.

El patio interior que rodea los calabozos, es el lugar en que se aplica
la ltima pena, y aun cuando nada denota el destino que de vez en
cuando est llamado  ejercer, la lobreguez que lo domina, las barras
de hierro que cierran los estrechos huecos por donde apnas penetran
el aire y la luz en los calabozos, al parecer incrustados en las
slidas murallas de piedra gris, y las ideas que naturalmente surgen
en la mente del que la curiosidad lleva  aquel sitio, le imprimen un
sentimiento involuntario de terror, cada vez que el eco se despierta en
aquel lgubre recinto, al ruido de los pasos.

Las calles angostas y torcidas, la soledad, la suciedad y la basura,
dan triste aspecto  esas calles que rodean las Tumbas, que parecen de
una ciudad en que residen el hambre y la peste.

La vejez de la mayor parte de estos edificios es espantosa; las
falsificaciones de piedra que hacen tan buen efecto cuando las casas
estn nuevas, se ponen en evidencia: es la costra, es la llaga, es la
hrpes en las escaleras, el tumor en las cornisas, el mal de San Lzaro
en las puertas y ventanas.

Por all resulta reja de palo la que se creia pared; ms arriba la
torre es el costillar de un esqueleto; cuelgan las duelas al suelo; las
puertas, las celosas, aparecen como sobrepuestas, como si se quisieran
reacomodar sobre un crneo facciones de otro rostro humano.

Al abrirse un cimiento, se forma ante todo un estanque en seco, que
es el _basamento_; despues se levanta un cono de ladrillo; esa es la
cloaca y lo nico que sobrevive entre aquella osamenta de astillas,
ladrillos rotos, chirlos de papel dorado, pero de un oro sarcstico,
terrible, como es terrible un rizo rubio y sedoso flotando sobre un
crneo.

A veces una puerta corrediza da paso  un callejon, despues  un corral
coronado de esas habitaciones en alto, habitadas por grupos, por
resduos, por palizadas de gente, por trasformaciones de alacranes,
mestizos, sapos y tortugas, que sin perder del todo su forma,
pertenecen  la humanidad.

La decadencia del sombrero, la caducidad de la seda, la petrificacion
del zapato y la trasmutacion de la piel humana en pellejo, en badana,
en corteza y en cuarzo. Yo no he visto nada de ms tremendamente
hediondo ni espantable que hombres, y mujeres, y cosas, como las que
yo percib en aquella madriguera de la embriaguez y de la calentura
perniciosa.

       *       *       *       *       *

Com de prisa, porque me esperaban mis amigos Jacinto Gutierrez y Perez
Bonald, para tomar un refresco en el Caf Delmnico.

Permtanme mis lectores que les presente  mis amigos, y descansaremos
despues en el caf.

Es el Sr. D. Jacinto Gutierrez y Coll un hombre de cerca de cuarenta
aos, pequeo de cuerpo, de color moreno, profusa barba y ojos negros
y grandes llenos de vida; naci en Venezuela, donde hizo brillantes
estudios, complet su educacion en Paris, donde estuvo como secretario
de la legacion de su pas, encargado de negocios, y desempea
actualmente en Nueva-York el Consulado general de Guatemala.

El Sr. Gutierrez es notable poeta: nutrido en la escuela francesa,
debe  ella sus bellezas y sus defectos; es correctsimo, pule con
amor sus frases y las redondea con delicadeza exquisita, engastando en
ellas joyas de vala, hasta ser como una filigrana, cuajada de piedras
preciosas, cada una de sus composiciones.

La patria, los ntimos dolores del alma, el amor, forman las cuerdas
ms preciosas de su lira.

Habla con pasion; de su entendimiento concentrado se lanzan
relmpagos de fogosa elocuencia por intervalos; y  la claridad de
esos relmpagos, se percibe la lucha del poeta con el filsofo y el
escptico.

El Sr. Perez Bonald es un hombre de treinta y cinco aos, venezolano
tambien, alto, blanco, de frente despejada, insinuante y afable.

El Sr. Bonald est dedicado al comercio, sus ocios los entrega  la
literatura y cultiva con muy buen xito la poesa.

Posee varios idiomas, y entre ellos el aleman, con notable perfeccion.
La dote ms sobresaliente de su alma, es la admiracion por el ajeno
mrito. Exento de toda pretension, ignorante con sinceridad de su
elevado mrito, hizo culto de su cario  Heim, y el gran poeta ha
tenido un intrprete fiel de sus inspiraciones singulares.

La traduccion de las poesas del Voltaire aleman, hechas por el Sr.
Perez Bonald, acaba de ver la luz pblica en Nueva-York, en medio de
los entusiastas elogios de la prensa.

El Caf Delmnico, uno de los ms esplndidos de esta ciudad de
esplendores, est situado en la Quinta Avenida y consta de tres
secciones.

El gran _Salon del Restaurant_, con sus pequeas mesas, sus alfombras,
sus espejos, sus torrentes de luz de gas y su tapicera deslumbradora.

Los gabinetes reservados  retretes en que se aisla una pareja de
amigos  una familia, verdaderos nidos del placer y del bienestar, y el
caf, vastsimo salon lleno de columnas y sembrado de pequeas mesas, 
la usanza de Mxico, con su gran cantina surtida de licores delicados,
refrescos, caf y chocolate, que aqu se acostumbra aguado, sin dulce y
tomado con cuchara.

El servicio no deja que desear: los criados visten con perfecta
elegancia, presentan sus cuentas escritas en un platillo de plata. En
el caf se fuma libremente.

Instalmonos en una mesilla del caf: el Sr. Gutierrez me habia leido
sus versos, que yo habia admirado; el Sr. Bonald me habia obsequiado
con un tomito de su preciosa traduccion. Nuestra cita era para que yo
les leyese algunas de mis coplas; y no obstante haber hecho pocas y la
mayor parte improvisadas, con lpiz, en la cartera, sobre la rodilla,
la instancia fu tal, que rayaba en descortesa mi resistencia.

Pedimos refresco: saqu mi carterita y un rollo de manuscritos, y hnos
ah delirando, soando, iniciando  aquella familia tierna y entusiasta
que me deparaba el destino, en mis ms ntimos dolores....

Olvid el caf y las conveniencias todas; leia como si no tuviera
auditorio; leia como quien tiene la conciencia de que por primera vez
se le comprende. Era la lectura cansada; pero yo seguia, sin considerar
que del mismo Homero habrian fastidiado dos horas de versos.... Pero ya
los literatos y los conocidos no existian; eran los confidentes; eran
los amigos; era el viejo marino que contaba sus naufragios  los que
solo conocian del mar los esplendores y las brisas.

Insensiblemente nos veiamos el espritu: la patria inspiraba; la raza
reclamaba sus fueros; las auras de los primeros aos replegaban el
ala, para besar nuestras frentes enamoradas con el canto de nuestros
recuerdos.

El caf habia quedado medio solitario cuando acab de leer, en medio de
testimonios de generosa estimacion, que nunca olvidar.

[Ilustracin:

VIAJE DE FIDEL

                                        _LIT. H. IRIARTE, MXICO._
El Capitolio de Washington.]




XII

  Mataderos de reses.--Su descripcion.--El verdugo de los toros.--Un
  cambio de frente.--El Dr. Agramonte.--El Lic. Agramonte.--El Puente
  de Harlem.--Alrededores y descripcion del puente.--Medicinas de
  patente.--Estudios mdicos.--Hospital de mujeres.--Visita  varios
  departamentos.--Consultas y beneficencia.--La seorita Jhonson.


Hoy es mal dia, dije  mi querido Buzeti al verlo entrar por mi puerta.
Hoy es dia negro, es el santo de mi hija y tengo el alma como un
calabozo.

--Por lo mismo nos vamos, me dijo mi caballeroso compaero, y nos vamos
muy ljos, vamos  ver un matadero de reses. Lo que vd. oye, continu
mi amigo. Vd. ha manifestado su deseo feroz de ver esas escenas de
sangre, y nos vamos ahora  buscar la Segunda Avenida.

Y diciendo y haciendo, dejamos el cuarto, y remando y codeando,
llegamos  la Primera Avenida, tristona y desmantelada, atravesada por
un solo carrito que conduce poca gente.

Llegamos  la Segunda Avenida y al punto designado para ver la matanza;
pero nada me indicaba que estuvisemos en el lugar buscado, y es de
advertir que caminaba con suma atencion, porque acababa de leer en un
peridico las toreras que hizo una de esas vctimas de la gula humana,
quebrantando su encierro y embistiendo con cuanto se le ponia delante,
al extremo de haber algunos muertos y muchos contusos y desquebrajados.

Hizo alto Buzeti  la puerta de una larga bodega bien envigada, y en
la que se veia delicado aseo. La bodega tenia salida por una hilera de
puertas, y de la parte interior, entre ellas, habia pequeas mesas como
para escribir de pi.

La extensa galera est dividida por un corrido cancel de tablas que da
 la mitad de la pared.

Entre el techo y el cancel hay lneas paralelas formando como caminos
para rieles, y en que realmente ruedan aparatos que dan  carretillas
suspendidas del lado opuesto del cancel de la bodega.

--Este es el matadero, me dijo mi gua, presentndome  un jven
elegantemente vestido y de cumplida educacion.

Frente  cada una de las puertas que dan  la calle, hay puertecillas
de madera en el interior que comunican con la otra seccion, de las dos
en que  la bodega divide el cancel.

Abri, una puertecilla el jven administrador de la casa y nos
encontramos al lado opuesto de la galera, con sus puertas como la parte
de la calle. Sobre cada puerta hay una garrucha; en el suelo, junto
al quicio de cada puerta, hay un gran crculo giratorio de gruesos
tablones y vigas.

Un callejon de la extension de la galera, perfectamente enlosado, sirve
de patio al matadero.

Al lado opuesto del callejon hay una srie de toriles que dan  otras
tantas puertas comunicadas con igual nmero, que se comunican con la
espalda de la casa. Por all entra el ganado colocndose en su toril,
de una en una las reses.

Muy pocos dependientes, calzados bien, vestidos de negro, con sus
camisetas limpias y algunos con un pequeo delantal, hacen el servicio.

En el fondo de la pieza estaba un banco: en l se veia un anciano de
barba blanca, con manchones negros de pelo ensortijado blanco, nariz
afilada, ojos hundidos, frente taciturna; tenia un largusimo cuchillo
despuntado en la mano. Aquel es el matador, el verdugo de los toros.

Corre paralelo  los quicios que dan al patio, un cao en comunicacion
con los grandes depsitos de agua que hay en todas las alturas.

De las garruchas de la galera parten unos cables que caen en los
toriles; all se laza por las astas  la vctima, se abre la puerta
y la carretilla se mueve hasta llevar al toro al crculo giratorio;
da una vuelta el toro, resulta colgado de los pis y con la cabeza
sobre el quicio que da al cao. Entnces llaman al verdugo, cargado
de hombros, con unas largas botas en las que estn introducidos sus
pantalones, con un fieltro negro, cuyas alas pequesimas caen sobre
sus cabellos canos y su frente.

El verdugo, veloz como no lo puede calcular la imaginacion, degella
al toro: la sangre surge en un chorro humeante que recibe un criado en
una cubeta, porque esa sangre se remite  las refinaduras de azcar.

La sangre que cae en el cao desaparece por torrentes de agua. El
crculo de madera gira de nuevo y quedan en la galera interior las
secciones en que se destaza la res.

La operacion completa no dura diez minutos, y se pueden matar
veinticinco reses  la vez. Es decir, ciento cincuenta toros en una
hora.

La carne se coloca en la seccion de la galera que da  la calle, donde
acuden  repartirla los carros, despues de hechas las apuntaciones
respectivas en las varias mesitas  escritorios de que hablamos al
principio. Hay multitud de mataderos en Nueva-York como los descritos,
que abastecen la gran ciudad. El matadero principal, que tiene otra
forma, est entre Jersey y Newark.

El verdugo me hizo una impresion singular: su tremendo cuchillo es como
una prolongacion de su mano; apnas permite que se vea, y no lo suelta
jams. Es todo l tan fino, que no le iguala la mejor navaja de barba.
Los cuchillos de que se sirve esa casa, vienen de Paris  precios
verdaderamente fabulosos.

Dimos las gracias al jven que nos mostr el establecimiento, y tomamos
el camino del hotel.

Apnas ponia yo el pi fuera del wagon para dirigirme  mi hotel,
cuando una voz me dijo  mi espalda:

--Ahora suba vd. en ese otro wagon que regresa.

Volvme  ver quin me daba rdenes tan terminantes, y v el
cuerpecillo flaco, los ojos azules y la poblada patilla rubia del Dr.
Enrique Agramonte, persona que honra por sus talentos y virtudes el
nombre de Cuba, su patria, en la Ciudad Imperio.

El Dr. Agramonte es hermano del hroe ilustre Lic. Ignacio Agramonte,
uno de los primeros y ms esclarecidos caudillos de la independencia de
Cuba: hizo sus estudios en su patria.

Cuando en 11 de Noviembre de 1868 estall el grito de Bayamo en el
glorioso levantamiento del Camaguey, se vieron  los dos hermanos
Agramonte, que habiendo dejado su posicion social y sus fortunas,
empuaron las armas como ltimos soldados y figuraron en esa srie de
combates que forma un proemio brillante  la Iliada de la independencia
de aquella perla de las Antillas.

El padre y las hermanas de los jvenes patriotas vinieron  residir 
Nueva-York.

Orador elocuentsimo, sabio en el consejo y arrojado en la lucha,
el Lic. Agramonte prest eminentes servicios  la patria, hasta ser
llamado al ministerio, que renunci por seguir al frente de las tropas,
entre las que gozaba merecido prestigio.

Encontrbase la lid muy empeada, cuando recibieron los hermanos
Agramonte la noticia de la muerte del padre y del desamparo en que la
familia quedaba.

Con tan funesto motivo, vino  Nueva-York mi amigo D. Enrique.
Aqu recibi la noticia de la muerte de D. Ignacio, acaecida en la
sangrienta batalla del Sinaguayu (11 de Mayo de 1873), cargando  la
bayoneta al frente de sus tropas, y dejando en la desolacion  su
familia y su esposa, que vi el cadver del que tanto amaba, cuando an
brillaba en el cielo de su corazon la luna de miel.

Mi amigo Enrique, hecho cargo de la familia, recurri  su profesion,
en que sobresalia: se opuso  una ctedra en uno de los hospitales
de ms nombre, y la obtuvo, siendo cada dia ms considerado en esta
sociedad por su ciencia y virtudes.

Tal es el chico que me hizo retroceder en mi camino. Obedec  su
indicacion, y en el wagon me dijo:

--Voy  Harlem: mintras hago mi visita, vd. ver el puente, y
entretanto charlaremos.

Atravesamos calles y ms calles al Norte de la ciudad, hasta que
despues de mucho andar par el carro, que llevaba traza de estar en
movimiento por toda la eternidad.

Amplsimo es el rio Harlem, lmite Norte de la clebre isla de
_Manhattam_.

A la opuesta orilla hormiguean entre los rboles las casas y las
fbricas. A mi derecha atravesaba, materialmente casi sobre las aguas,
un ferrocarril;  mi izquierda se tendia el rio cruzado de botes y de
vapores en movimiento.

A mis pis, en una hundicion de terreno, bajo un amplio tejado, est un
salon contiguo  un elegante _restaurant_, donde por la parte que da al
rio se sirven limonadas y helados.

Sobre el rio est el embarcadero y el punto de alquiler de los botes; 
poca distancia el muelle para los vapores que atraviesan aquellas aguas.

El puente, aunque de maciza construccion, no corresponde en belleza
 sus costos, pero es digno de las miradas del viajero. Tindese de
uno al otro lado del rio en una extension de ms de doscientas varas,
formando una calzada de madera con rejas de fierro. La calzada tendr
veinte varas. En su centro forman calle tres arcos de cada lado
colocados de modo que entre los arcos y el barandal, quede amplio
trnsito para la gente de  pi, mintras van por el centro los
carruajes. De los tres arcos de cada lado, dos tienden sus curvas  la
altura de tres varas y el central de seis.

Por la parte exterior del puente que ve  las aguas, descansa su macizo
madermen en gruesas columnas de fierro que encajan en el rio. En el
centro son cuatro las robustsimas columnas, y las coronan rieles
circulares con ruedas, adheridas al reverso de esa parte del puente.

Sobre los arcos centrales de este monumento se levanta una casita de
madera que domina el rio, y donde se hace el servicio del puente.

Apnas se anuncia una embarcacion, cuando como por mgia se desarticula
el puente: toda la parte central, con la casa, los viajeros y
carruajes, vuela sobre las aguas y queda suspendida siguiendo la
corriente, mintras altivo y resoplando cruza el vapor. Entnces vuelve
 girar la parte separada, y se ajusta y contina el trnsito.

El espectculo fu para m de todo punto inesperado; me toc girar en
la parte que se abre, y v cruzar, como en un desvanecimiento, casas,
rboles, navos, caballos y carruajes.

El Puente de Harlem excita con mucha razon la curiosidad de los
viajeros.

Regres el doctor en compaa de un estudiante de leyes, habanero
despierto, audaz, abusando del acento del pas natal y dando suelta 
esa suficiencia y  ese desenfado, patrimonio de los primeros aos.

--Quite vd. de ah, hombre, estos no son estudios ni valen un ardite,
principalmente tratndose de medicinas.

Aqu el primer perillan que coge un poco de tizne de la cocina, le echa
agua y unas gotas de lcali, ya puede pedir patente y salir por esos
mundos de Dios curando con su _Black watter_, lo mismo los callos que
la retina del ojo.

--No niego que hay mucho _humbug_ y mucha droga; pero hay sabios de
primer rden en el ejercicio de mi profesion.

--Yo no me meto en personalidades, replicaba el letrado de Puerto
Prncipe; pero vd., caballero, decidir. (Aqu fueron los saludos y las
presentaciones.)

--Figure usted, sigui diciendo con suma animacion: aqu, para el
estudio de la medicina,  nadie se pregunta, ni de dnde vienes, ni qu
sabes. A Perico el de los Palotes se le viene  las mientes ser mdico,
y no hay ms sino que se inscribe  los cursos.

Los cursos duran tres aos: comienzan el 1. de Setiembre y concluyen
en fin de Febrero. En resumidas cuentas, en ao y medio se recorre toda
la ciencia mdica, y no puede darse ms diablica aplicacion al vapor.

Las lecciones son orales, cada profesor tiene su ramo: se para en
la tribuna cada maestro, y con una celeridad de que ni idea puede
formarse, lanza como con jeringa una peroracion, y.... termina la
ctedra.

Los exmenes son mucho, muy ligeros, se pasan en un trago, y la
ciencia, encargada de la conservacion y de la vida del hombre, entra
por la puerta de la superficialidad y de la charla, y sale por la de
los negocios, como si se tratase de traficantes.

--Te confieso, decia Enrique, que no hay mucho de exagerado en esa
pintura; pero lo que callas es que tiene tal vala eso de que el
hombre asuma la responsabilidad de sus acciones, que hay mdicos
eminentes, y entre ellos pueden citarse  Alfred Post, Martin Payne; al
catedrtico de anatoma, Winter;  Loomis y otros muchos que comprenden
sus deberes como maestros y que profesan la santa religion de la
ciencia.

--Te he dicho, replicaba el estudiante, que yo no me meto con las
individualidades. Nada de eso; te digo que he visto tal tempestad
de mdicos y tan brbaros muchos de ellos, que en mi tierra ni como
albitares figurarian.

Las mismas oposiciones, no se hacen por gloria ni porque ellas
produzcan remuneracion, nada de eso; es uno de tantos recursos de
avisar al pblico que all hay un mdico mnos adocenado que los otros,
y eso trae clientela.

--Ya vd. lo ve, dije yo, el pblico y siempre el pblico, que es el
marchante, es el que tiene de calificar la obra.

--Los exmenes, sigui Enrique, depuran la charla, y en ese punto nada
ms noble que el proceder de estos hombres: para la ciencia no hay
extranjeros; los puestos ms distinguidos son para hombres que no son
hijos del pas, pero s eminentes profesores. Ya ver vd. el hospital
de Belevue y otros establecimientos, y me dir si se ve con desden la
ciencia.

Yo veo el Colegio Mdico diariamente, y admiro su regularidad y sus
adelantos constantes.

En el gran salon de lecturas caben holgadamente quinientos estudiantes.

La sala de diseccion admira por sus combinaciones de luz y por la
manera con que est ventilada.

En aparatos, instrumentos y alivio del enfermo, existe all cuanto ha
inventado la ciencia, sin ponerse jams coto ni medida en los gastos.

Ahora, en cuanto al sistema de estudios, dir  vd. que el ao escolar
se divide en tres sesiones. Preliminar de invierno, Regular de invierno
y Sesion de primavera. La ltima sirve como de repaso  las anteriores.

Las lecturas preliminares en Setiembre,  primeras sesiones de
invierno, son de clnica, recorrindose los ramos que van  estudiarse
en lo futuro.

De Octubre  Febrero, esto es, en el perodo de sesiones regulares, se
dan cinco lecturas diarias, que abrazan un curso completo de medicina y
ciruja, acompaada de la prctica en el Hospital de Belevue y en las
consultas de los pobres.

Despues de hechos estos cursos, el candidato obtiene su diploma firmado
por el Canciller de la Universidad, el Dean de la facultad mdica y
cuatro  ms profesores. El total costo de una recepcion, son treinta
pesos.

--Enrique, dijo su compaero interrumpindole, t nos vas  espetar
todo el Informe del ao pasado, y _Fidel_ est queriendo dormirse.

As era la verdad; pero no estaba tan dormido que no cogiera al vuelo
la promesa que me hizo Enrique de visitar al siguiente dia el Hospital
de Mujeres, situado en la calle 59, al Este de la ciudad.

--Hasta maana, Enrique.

--No hay que olvidarlo. A las diez en punto.

       *       *       *       *       *

El Hospital de Mujeres es de los establecimientos mejor servidos en
Nueva-York, emporio realmente de los establecimientos de caridad y
beneficencia.

La fbrica es de ladrillo, inmensa y montona, en alas como hundidas,
con su prtico al centro, sus bastiones  los extremos, su desvan de
zinc en la altura, su barandal de hierro al pi, ciendo su alfombra de
csped.

A la entrada me seal Enrique, porque Enrique Agramonte fu mi
_cicerone_, algunos salones aislados con altos y amplios respiraderos.

--Esos salones, me dijo mi gua, son destinados  las enfermedades
que producen pestilencia  contagio, y ya vd. ve, separacion tan
obvia produce no solo comodidad, sino grandes bienes, porque aqu son
desconocidas las enfermedades que abundan en los hospitales, como
peculiaridad de esa falta de distincion.

Entramos al hospital: por supuesto que carece de patio, y este me
parece grave inconveniente, aunque le v subsanado con otras muchas
ventajas.

En el salon de recepcion estaba una seora escribiendo, y al solo
verla, me prend su compostura, la decencia de su porte, la amabilidad
exquisita de su trato.

Es la seorita Jhonson, que as se llama la persona  quien nos
dirigimos, una de las empleadas subalternas que dependen de la Junta
Directiva del hospital, compuesta de seoras de distincion.

Alta, con el cabello cano cayendo en esmerados rizos sobre su frente de
nieve, ojos negros, y los destellos ltimos de una notable hermosura.
Oy nuestra pretension, quiso complacernos ella misma, se inclin al
suelo, alz un extremo de su vestido con sumo garbo y se dispuso 
conducirnos, con tal gracia y desembarazo, que, vamos! me subyug.

Antes de emprender nuestro viaje por elevador y escaleras, nos mostr
grandes lpidas de mrmol en que estaban inscritos muchos nombres.

--Esos nombres, le dijo  Enrique, son de los creadores y sostenedores
del establecimiento, porque el Gobierno compra con una pequea
subvencion el derecho de asistencia hasta para veinte enfermas.

Los socios, porque all no se decantan los bienhechores, que dan por
una vez dos mil pesos, pueden mandar cinco enfermas, es decir, tienen
cinco camas disponibles en este hospital.

Ahora vern vdes. poqusimas enfermas; en esta estacion se trasladan
 lugar mnos caliente, y entre tanto, como vdes. ven, se hacen las
reparaciones del edificio.

En cada uno de los cinco pisos  que ascendimos por un elegante
elevador, hay celdas para las enfermas de ms distincion, cuartos para
las consultas de los mdicos, salas con sus tiles para operaciones y
comedores para las enfermas convalecientes; todo sin lujo, pero con
extraordinario aseo, decencia y propiedad.

En los cuartos  celdas se ven muebles en que se ha consultado la
comodidad, el desahogo y hasta el solaz de las enfermas. La ventilacion
de estos cuartos, lo mismo que la de todo el edificio, consiste en
sries de combinaciones  cual mejor y ms oportunas.

Unas veces la parte superior de la vidriera que forma semicrculo
se abre hcia arriba, como un labio, y establece corrientes con
ventiladores que se hallan al ras del suelo, sin que se sienta el
menor aire en las camas de las enfermas.

En otras piezas, en sus rincones, estn incrustados tubos con
horadaciones que hacen que el viento circule en la direccion que se
desea.

En el descanso de cada piso estn situados los cuartos para las
veladoras  vigilantes, adems de las que velan  las enfermas.

Inmediato  cada salon se ve en cada piso un grande almacen con ropa,
colchones y lo necesario para mantener en estado perfecto de aseo todas
y cada una de las camas.

La lavandera, la cocina y las dependencias todas de este hospital, son
la realizacion del ideal, todo lo que pueden tener de ms prctico la
caridad y el bien.

Enrique me decia:

--Como este hospital hay muchos: el de Belevue es un modelo, y hay
verdadero esplendor en cuanto  los aparatos  instrumentos mdicos
que se fabrican en los Estados-Unidos con toda perfeccion, aunque haya
persona que prefiera los franceses.

En estas conversaciones descendimos las escaleras todas, siempre
conducidos por nuestra amable gua.

Estbamos en un extenso salon dividido por hileras de columnas y
dispuesto con extraordinaria decencia, con sillas, mesas y cierto
aparato de bienestar.

--Este es el _bassement_, me dijo la seorita Jhonson, y el salon el
que se destina  las consultas de los pobres.

Los mdicos todos del establecimiento tienen obligacion de pasar
aqu cierto tiempo atendiendo  las consultas de los infelices,
suministrndoles la casa, las medicinas y los cuidados en operaciones
ligeras.

--Adems, aadi Enrique, hay multitud de boticas que tienen sus
asignaciones para los pobres, sostenidas por las Juntas de caridad. Es
increible el nmero de personas que disfrutan de este beneficio, que
en obsequio de la verdad, desempean siempre con el mayor gusto y con
provecho, porque aqu la gran dificultad es darse  conocer.

Nada es exagerado, continu con calor Enrique, de cuanto hayan dicho 
vd. respecto de beneficencia y caridad en Nueva-York.

Como vd. ha visto, la grande iniciativa parte del impulso privado:
el Gobierno se adhiere  lo establecido, desprendindose de la
administracion oficial.

Con razon ha dicho el sabio Sr. Bachiller, que no es posible, en su
juicio, que en ninguna otra parte del mundo tenga representacion ms
completa la beneficencia.

Las religiones todas compiten con ahinco en hacer proslitos en el
terreno del amor y del bien; la ciencia y la caridad en emulacion
perptua, inquieren todos los dolores para aliviarlos, todas las penas
para prodigarles consuelo. Los ancianos, los ciegos, los dementes, el
hurfano, la mujer abandonada, todos, ntes de hundirse, encuentran una
mano que los salve.

En las inmediaciones de los templos; en los lugares ms risueos por
su posicion; en islas como Blackwell's, en medio de los campos, se
levantan verdaderos palacios en que el amor brinda refugio  todas las
miserias humanas.

Ya vd. ha visto el Instituto de ciegos; el de sordo-mudos es igualmente
hermoso; en el Asilo de hurfanos se da educacion, hasta los 14 aos,
 900 hospicianos. En el edificio de nios vagabundos se alimentan ms
de 700, ao por ao.

El trmino medio de emigrantes socorridos en su hospital peculiar, es
de 450 personas. En la casa de industria, seiscientos nios han hallado
amparo y trabajo.

Y todo esto sin ostentacion, brillando en todas partes el rden y la
moralidad ms pura, sin que nadie haga objeto de su explotacion, ni
relacione con su posicion oficial, esta dedicacion santa al amor de los
que sufren.

Alta, muy alta idea se cobra de los Estados-Unidos, con especialidad
en un hospital y en una escuela. La libertad hace all el apotesis
sublime del bien: la religion misma, como que se desprende de la
influencia del interes sacerdotal, para entrar en la sacrosanta
comunion de amor en que Dios se complace.

Los Informes de beneficencia y de educacion, puede presentarlos este
pueblo como sus verdaderos ttulos para ocupar rango eminente entre
los pueblos ms civilizados del globo; y esto lo escribo cuando rebosa
hiel mi corazon, por lo injusto y lo depravado de la poltica de los
politicastros, y de algunos gobiernos americanos respecto de mi patria.

La seorita Jhonson respondia  mis preguntas, completadas con seas;
me explicaba, me tenia encantado con su finura, me estaba muriendo por
aquella viejecita tan pura y tan linda.

Por supuesto que al despedirme, le solt una arenga que me tiene hasta
ahora dulces los labios.




XIII

  Mi tertulia.--Charla benfica.--Iglesias
  Bautistas.--Casamientos.--Entierro.--Pick-nick.--"Reception,"--La
  Polica.--Las
  Comisaras.--Penitenciara.--Blakwell's.--Barbaridades.--Huelgas
  de obreros.--Matanzas y horrores.--Un "meeting."--Mi viaje.--Mi
  tertulia.--Otra vez los huelguistas.--Reflexiones sobre los obreros.


Quede rendido de mi visita al Hospital de Mujeres: en la noche, y por
va de descanso, fu  la casa de D. Ramon, en donde estaba, como
nunca, animada la tertulia.

El calor era sofocante:  la entrada de la casa, que no puede llamarse
zaguan, estaban las seoras y seores formales; las seoras, en una
especie de balconcillo contiguo, tenian sus sillones; el resto de la
concurrencia estaba en tapetes, sentada en los peldaos de la escalera.
Los chicos subian y bajaban entre la concurrencia, juguetones y
risueos.

--Mucho se habr vd. entretenido en el Hospital de Mujeres, me dijo D.
Pedro: cada uno de esos establecimientos tiene mucho que estudiar.

--En efecto, repuse yo; pero qued rendido: al menor esfuerzo, me sale
lo viejo por todas las costuras.

--Hay muchas enfermas? pregunt D. Ramon.

--No las pude contar, repliqu, porque han ido al campo, como es
costumbre.

--No vaya vd.  creer, interrumpi Doa Ambrosia: ve vd. ese gimnasio,
y esas espaldas, y esas fuerzas de gaanes que tienen las mujeres? pues
realmente son muy enfermas. Vd. figrese:  los ocho dias de recibir
stas un nio de Francia, andan saltando como unas cabras por esas
lomas.

--Vea vd.,  m me dijeron, que aqu reinan las intermitentes, las
perniciosas, las reumas, la dicteria....

--Seores, dijo Adela, nos vamos  enfermar si seguimos platicando as.
Fu vd. con tanto gusto al hospital, y no quiso ir al bautizo del otro
dia que le habria divertido mucho ms.

--Figrese vd., dijo Juanito, que le dieron una zabullida en un
estanque  la interesada, que se qued tiesa.

--Qu me est vd. diciendo?

--Lo que vd. oye. En esas iglesias, as se hace, que lo diga D. Pedro.

--Son las Iglesias Bautistas, que como vd. sabe, tienen por institucion
el bautizo de los adultos.

--En el centro de la iglesia hay un estanque con agua.

--Muy fria por supuesto, dijo Doa Ambrosia.

--Sobre el estanque se ponen unas tablas y se hace el bautizo, aadi
D. Pedro.

--Pap, cuntele vd. bien  _Fidel_; porque ha de saber vd. que hay
muchsima concurrencia y cantos de dulcsima armona. Cuando yo asist
 esa ceremonia, el sacerdote y una lindsima jven de diez y seis
aos, estaban en el tablado.

--Iba la jven vestida de blanco, como una nube, repuso Doa Ambrosia.

--Sus largos cabellos caian sobre los encajes y la trasparente
muselina, aadi Juanito.

--Cuando nadie lo esperaba, cogi el padre de la nuca  la muchacha, y
zas! de sopeton la sumi en el estanque, dndole un sustazo de muerte:
al padre no le sucedi nada, porque iba forrado de hule, dijo D. Pedro.

--Pues la muchacha estuvo de fortuna: yo he visto esa ceremonia en
Washington: la tabla en que est de pi la catecmena y descansa en
el estanque, se zafa repentinamente, ella se sumerge, y aquello s es
cajeta: la rociada que llevan los concurrentes es para resfriarlos.

--Pues yo he visto ms, exclam Juanito: yo he visto en medio del
invierno conducir en carretadas los negros,  bautizarlos en el
Potomac, donde rompian el hielo con las cabezas: aquello s era de
encoger al ms pintado. En cambio, los bautizos de los catlicos se
hacen como en todas partes.

--Y los matrimonios? pregunt yo esperanzado en saber algo de
costumbres.

--De los matrimonios puede decirse, me respondi D. Pedro, como del
bautizo: la ceremonia es con arreglo  los ritos religiosos.

--Hablemos de protestantes, dijo Adela, deseosa de complacerme y con
la viveza que le es genial. Se anuncia el matrimonio, ponindose  la
entrada de la casa una cortina  instalndose en la propia casa dos
policas.

En la puerta de la iglesia se pone tambien cortina.

La novia va vestida de blanco, como el dia de la primera comunion....

--Pero en la iglesia, todo es muy desairado, observ Doa Ambrosia:
figrese vd. que no hay arras, ni hay velacion, ni nada; se cambian muy
friones los anillos, y se acaba todo.

--Pero, dijo D. Ramon, al salir  la iglesia, se les echa  los novios
flores  manojos, y se deslizan sus botellitas de Champaa entre las
ruedas del coche.

--Eso no es nada, insisti Doa Ambrosia; tambien dir vd. que entre
las flores suelen arrojar un zapato.

--Eso quiere decir, exclam Adela con malicia, que aunque sea en un
pi, debe salir  la calle la mujer.

--Ese es el orgen del refran de la mujer casada: "los pis quebrados y
en casa," que tiene su equivalente en espaol.

--Si se llevara  cabo ese refran aqu, las mujeres se morian.... para
una mujer, encerrarla es como enterrarla viva.

--Y ahora que hablamos de entierros, segu yo, es cierto que luego que
muere alguno se le sepulta en hielo?

--Es mucha verdad, contest Doa Ambrosia: figrese vd. qu
sorbete!.... si tienen estos hombres cosas!....

--Eso tiene la ventaja de que  nadie se le entierre vivo.... del mal,
el mnos.

--Ya se ve.... el ms vivo espicharia con semejante refresco.

--Hay tambien su comitiva de duelo.

--Muy corta, cuando en la casa mortuoria hay proporciones; porque en
la casa se alquilan los coches: cuando son pobres, cada cual lleva su
coche.

--Pero ya habr vd. visto; la gente va como de paseo tras el carro
fnebre: no se conoce el luto, las mujeres y los nios parece que se
van  un dia de campo. No, esa s es una falta de caridad y de respeto
al muerto, dijo Doa Ambrosia: ya se ve, llevan  la iglesia el cadver
y all le descubren, y cada quien lo est mirando y observando como si
se tratara de una estatua.

--Pues  m eso me agrada, dijo Juanito.

--Pues hay gustos que merecen palos, dijo Doa Ambrosia amostazada.

Yo, queriendo que no degenerara en tristeza la conversacion, pas
bruscamente de uno  otro punto, diciendo  D. Pedro:

--De lo que no tengo ni remota idea es de un baile en una casa
particular, si no es en San Francisco, en casas mexicanas.

En Orleans asist, como aqu,  Pick-nicks de carcter pblico, y no 
los dias de campo de familias, que contribuyen con un manjar para sus
comidas ntimas, como suele suceder entre nosotros.

El Pick-nick se verifica en un jardin; se canta, se baila, cuchichean
los novios y los nios juegan alegres.

Hay diversiones de esas que tienen carcter de _jamaicas_, como hemos
visto en Orleans; y por ltimo, en el mar, como la de _Rockway Island_,
de que he hablado; pero baile en forma, no lo conozco.

--Yo he asistido, me dijo Adela,  lo que se llama _Reception_, que es
en realidad un gran baile en que se ostenta lujo y esplendor.

El _Reception_ es de dia,  las dos  tres de la tarde. La seora de la
casa, que es quien ha hecho la invitacion, recibe  los invitados  la
puerta del salon, con ramos de flores que les distribuye.

Se baila sin cesar cuadrillas y wals: la danza es desconocida casi.

En una de las piezas interiores hay una gran mesa con exquisitos
manjares y vinos, entre los que el Champaa hace el principal papel.

No hay asientos al rededor de la mesa: las personas que desean
refrigerarse visitan el comedor, comen con la premura que devora un
_lunche_ un hombre de negocios, y sigue bailando, no como quien ha
comido, sino como  quien se ha dado cuerda.

--Pero esos bailes, que duran hasta las nueve de la noche, solo se
verifican en invierno. En la presente estacion no se visita; se quitan
las alfombras y se envan  que se renueven, se pintan las casas, se
reparan los muebles y todo el mundo est en el campo y en los baos, en
que como en Saratoga, se vive la vida del hotel y es un perptuo festin
la temporada.

Eran las doce de la noche: los cafs y parques tenian concurrencia y
se oian  lo ljos las locomotoras, rugiendo como leones.

       *       *       *       *       *

Una de las cosas que ms elogia y que ms complacen al viajero que
visita Nueva-York, es la polica, comenzando por el personal que
siempre es escogido, aun tratndose del fsico de sus individuos.

Visten levita y pantalon azul con botones de plata, guantes blancos de
algodon y un sombrero de fieltro con sus borlitas de oro. Por toda arma
usan una especie de grueso bolillo de dos tercias de largo, suspendido
 su mano con un cordon.

Estos hombres rondan dia y noche la ciudad, aun los policas de los
parques y paseos, que se distinguen porque su uniforme es gris y usan
cachucha.

El _Mayor_  Prefecto de la ciudad, elige los Jefes y la Junta de
Comisarios.

Hay superintendente, un secretario y una fuerza de poco mnos de dos
mil hombres, con 35 capitanes, 133 sargentos, 75 vigilantes y 80
ordenanzas. El total de los empleados en este ramo, son 4,000 hombres.

El Cuerpo de polica se compone de hombres en todo el vigor de la edad,
y se buscan verdaderos atletas, que dan gusto de ver.

Nada ms interesante que ver  los policas entre la maraa de coches
y el indescriptible tragin de Broadway, que cruzan por entre carros y
caballos, llevando del brazo  un ciego, cargando un nio, y amparando,
siempre respetuosos,  una jven.

La generalidad paga con afecto las atenciones de estos caballeros,
porque tal nombre puede drseles, y aun la gente viciosa les considera,
con excepcion de los brios, que ponen  prueba su paciencia.

Por lo que  nosotros toca, jams hemos visto  un polica maltratar 
un preso; nunca esa familiaridad repugnante con la gente perdida; en
ninguna circunstancia faltando  las leyes de la buena crianza y del
deber, abusando de la autoridad.

A todas horas del dia y de la noche se les encuentra por todas partes
y es de su deber guiar al viajero, lo que para los extranjeros aumenta
ms la simpata.

Las _comisaras_, que tienen funciones como en Mxico, estn situadas
convenientemente en la ciudad, en nmero de treinta y seis, y son
oficinas en toda forma. La oficina que yo v en la calle de Greenwich,
tiene su amplio despacho, con las mesas cercadas de un barandal de
madera, su reloj y su telgrafo para comunicarse con la oficina de
City-Hall, dar avisos, pedir auxilios, acudir al llamado del superior,
etc. Este telgrafo presta  la ciudad servicios importantsimos.

Contiguo al despacho hay un salon con asientos, y otra sala pequea en
que los heridos reciben los primeros auxilios.

Dividido por un pasadizo pequeo, pero embutido entre los muros del
edificio, como un gran dado en su holgada caja, hay un edificio pequeo
formado de celdillas en que se asegura  los reos hasta por una noche,
mintras se les conduce  su destino.

El piso del cuarto es como un atad, con una puerta de barras de
hierro; no podrian caber dos personas de frente dentro de aquellos
cuartos, que son oscuros y malsanos. En uno de ellos habia detenido un
nio porque habia cortado unas flores.

A m me pareci cruel aquel modo de detener, aun  personas
declaradamente criminales: cualquiera de las jaulas de fieras del
Parque Central, me pareci en mejores condiciones de vida.

Habia visitado ntes en Blakwell's la Penitenciara. Blakwell's es una
isla en que hay hospital y edificios destinados  la beneficencia y al
trabajo.

All se encuentra la casa de dementes, la de trabajo, el hospital y la
penitenciara, en que se tiene una detencion temporal.

La isla est al Este, y entre arboledas y risueos prados casi
desiertos, se descubren los grandes edificios de piedra de cantera
oscura, que negrea tristemente, como que va  morir en ellas la luz, y
donde parecen condenadas  la expiacion las cortinas de enredaderas que
trepan las paredes, dejando los claros de las ventanas, como hay muchas
casas en la ciudad.

Desgraciadamente, la persona con quien habl en la penitenciara
de Blakwell's, es de las muy pocas que he encontrado en los
establecimientos pblicos, speras y poco atentas con las rdenes y
recomendaciones que yo llevaba; as es que v mal el edificio y no
puedo entrar en pormenores como quisiera. Dir, no obstante, lo que v.

Figurmonos una inmensa galera de robustas paredes, con sus hileras de
ventanas y su techo altsimo.

Dentro de la galera est construido el edificio, que es un
cuadriltero de piedra, de celdas en ala, con sus escaleras y su
corredor de hierro en la parte exterior.

Ese cuadriltero queda como una gran caja dentro de la galera,
sirvindole en la parte exterior de salones y de trnsitos  la vez.

El interior de las celdillas tiene el ancho de poco ms de vara; yo
me puse en las sienes las palmas de las manos, y tocaba con los codos
los muros. El largo ser de dos varas. En uno de los rincones hay una
irona de cama.

Todo lo dems del sepulcro es desmantelado: la luz le viene de la pieza
exterior.

La puerta la forman barras de hierro, cubiertas de modo que solo queda
un boquete para la respiracion de la fiera. Una gruesa barra de hierro
asegura la puerta.

Parece que la prision es accidental y que en ella residen por va de
pena correccional; pero yo v en las puertas papeles que indicaban
la permanencia en aquellos nichos de panteon, de cinco  seis meses,
aunque esto no es comun.

Aquella soledad, aquellos muros, aquella escasa luz, me parecieron
peores que la misma muerte.

Dicen que la prision no es solitaria, y en efecto, ese sistema est del
todo abolido; pero lo existente es brutal, es salvaje; convierte en
afectacion hipcrita el cuidado del pjaro y del nio y la institucion
caritativa para los animales.

Y por ms que repugne y que parezca increible, se hace aqu la apologa
de los azotes de Delaware: hay Estados en que se sujeta al reo con un
corbatin de hierro  la pared, y los ahorcados son comunes, habiendo en
este acto sacrlego verdadero lujo de barbarie y de degradacion humana.
Qu vergenza! !qu humillacion! !qu afrenta para el hombre el de
ese columpio infame desde el que parece que la barbarie en triunfo hace
el apotesis de la pena de muerte y desafa  la civilizacion y  la
humanidad!

Hay veces que se tiene  los sentenciados meses enteros en espectativa
del suplicio, y ntes de morir se les toma medida para el cajon en que
los entierran.

Hace pocos dias hubo once ahorcados, y diremos algo de esta historia
por la trascendencia que est teniendo.

Es el caso, que con motivo  pretexto de la parlisis de los negocios,
se habia hecho en varias negociaciones el rebajo de diez por ciento
en los salarios, rebajo muy sensible, porque aqu son poderosas las
necesidades del obrero. En varias fundiciones y fbricas, al mismo
tiempo de amenguarse el salario, se aument el trabajo y en alguna se
hizo notable el mal trato  los obreros.

Es de advertir que en este pas hay sus imitaciones europeas, en cuanto
 colisiones (_Trait d'union_), semejantes  las ligas inglesa y
francesa que produjeron la internacional, y que entre las importaciones
han tenido la de comunistas alborotadores y feroces, aunque con mnos
xito, por las condiciones de felicidad en que se encuentran los
pueblos.

Los obreros de las fundiciones de Macburg (Pensylvania), protestaron y
se levantaron contra la disminucion de sueldo y el aumento de trabajo;
los dueos se opusieron, hubo desrdenes y asesinatos, y de resultas
de ellos fueron condenados  muerte once obreros de los de mayor
inteligencia y prestigio, que representaban en las colisiones.

Las ejecuciones se hicieron con todo el lujo de barbarie que hemos
descrito, y estuvo al estallar una insurreccion universal, porque
operarios en el ferrocarril, fundidores, herreros, carboneros y toda
esta especie de gremios, tienen poderosas ligas.

Al fin estall la _huelga_ en los caminos de fierro y minas de carbon
de Macburg, Pittsburgo y toda Pensylvania; y como si hubieran sido
regueros de plvora los rieles, se propag el incendio de una tremenda
insurreccion.

Destrozronse trenes de mercancas, incendironse wagones y se
lanzaron ardiendo  los grandes depsitos; millares de hombres se
precipitaban contra la fuerza armada que simpatizaba en algo para con
los insurrectos, y el incendio, la matanza y el desencadenamiento de
todo lo que hay de ms feroz en el tumulto, se vi en grandes focos, y
tiene, con razon, en alarma y en espanto  la sociedad entera.

El telgrafo, instante por instante, trasmite relaciones de horrores
que vocean los muchachos.

En las maanas, en las tardes,  deshora de la noche, los papeleros
infatigables, van como con teas encendidas difundiendo la alarma.

Ayer 25 public _El Herald_, como encabezamiento de su peridico, con
letras colosales como aqu se acostumbra, lo siguiente:

  =Un dia de alto en la historia del derramamiento de sangre.=

       *       *       *       *       *

  =Alborotos en Siracusa, Albany, Chicago y San Luis.=

       *       *       *       *       *

  =El Nueva-York central en huelga.=

       *       *       *       *       *

  =Delaware, Lackwana y el Oeste se unen.=

       *       *       *       *       *

  =Extindese el alboroto en el Oeste.=

       *       *       *       *       *

  =Un tren con milicia detenido.=

       *       *       *       *       *

  =Efectos de la detencion de los fletes.=

       *       *       *       *       *

  =Escasez de carbon y fierro, fbricas cerradas en Pittsburgo.=

       *       *       *       *       *

  =La harina subiendo, los duraznos pudrindose.=

       *       *       *       *       *

  =50,000 hombres prximos  lanzarse al tumulto.=

       *       *       *       *       *

  =Una voz para las fbricas.=

       *       *       *       *       *

  =Entrevista con el jefe Arturo, de la locomotiva de Brotherhood.=

       *       *       *       *       *

  =La situacion en Nueva-York.=

       *       *       *       *       *

  =Un gran "meeting" convocado por los comunistas.=

       *       *       *       *       *

  =Formidables precauciones para conservar el rden.=

       *       *       *       *       *

  =Ataque en San Francisco de alborotadores contra los chinos.=

       *       *       *       *       *

El texto de lo escrito corresponde  los rubros: cuntanse por millones
las prdidas; y las hondas lacras, y los grandes elementos de vida
de esta sociedad, se ponen de manifiesto en estas circunstancias
formidables.

La preponderancia tirnica de los ricos que fungen en grandes
Compaas, con intereses opuestos  los de la comunidad; aristocracia
del peor gnero, que tuerce la marcha gubernativa y todo lo corrompe:
los grandes errores econmicos que reivindican en un solo instante los
principios de la ciencia, hacinan combustible que estalla con la ms
leve chispa.

La cuestion del Sur solapada, pero cuyas causas subsisten enrgicas,
irritadas por la tarifa, que no es sino una mquina de opresion
del Sur, todo est en fermento y todo escribe con letras de fuego
y de sangre, lecciones que no deberian desaprovechar los serviles
admiradores de esta gran nacion.

Y si hemos puesto delante de los ojos el reverso de la medalla, en el
anverso figura _el imperturbable acatamiento  la ley y la f en los
principios_.

Anoche, en medio de la excitacion universal, se verific un _meeting_
de comunistas: nadie pens en que se estorbase  los ciudadanos
pacficos el ejercicio de su derecho. Se tomaron precauciones, y eso
fu todo.

En cuanto  la f en los principios, no se ha pensado en aumentar el
ejrcito; no se ha pedido socorro  la fuerza para que salve  los
menores de edad, como lo habriamos hecho nosotros. En Pittsburgo, los
ciudadanos en masa se han armado; ellos acuden al peligro; se arman,
vigilan, se muestran hombres, se bastan  s mismos,  pesar de las
defecciones de algunos; y esto es ser pueblo, y pueblo grande y digno
de la libertad.

Las vociferaciones de la prensa se valorizan por el buen sentido,
alimentado por la instruccion universal, y los grupos de alborotadores
pasan como compaas de cirqueros, en medio de la indiferencia de la
gran masa que garantiza la paz.

En las fbricas, otra es la cuestion; pero con todo, no tender sus
brazos la Comuna, no encender sus hogueras el petrleo, no recorrer
la internacional los pueblos, con su cortejo de furias del hambre.

Franceses, irlandeses y alemanes comunistas, vagos de todas las
naciones, derraman en frio sus reminiscencias; y aunque la parlisis
de los giros es una gran calamidad, se espera que sea la perturbacion
un mal pasajero, y se vuelven los ojos  los buenos principios para
encontrar de una manera cierta la paz.

Yo tenia dispuesto mi viaje para el dia de ayer. Los trastornos que
acabo de referir me tienen como preso, devorando el fastidio.

       *       *       *       *       *

--Todo eso que vd. escribe, me decia Doa Ambrosia los otros dias, est
muy bueno y  m algunas cosas tal parece que las estoy mirando, sin
quitarles pelo ni tamao; pero convenga vd. en que se le va la mano en
la miel cuando describe  las mujeres, y no es eso bueno, aunque la
pique de galante.

--Pues yo no he visto nada de eso, dijo Adela, agitando su abanico y
dejndose ir hcia adelante en su mecedora.

--Oh! si en esos cuadros de _Fidel_, las _ladies_ son divinas: qu
airosas! qu instruidas! qu expeditas!

--Y no lo podemos negar, mam; sorprende el nmero de mujeres hermosas;
y si no, d vd. una vueltecita por Broadway cualquier sbado, y
deslumbra tanta elegancia y tanta hermosura.

--Todo estar muy bueno; pero vd. no ha pintado una mujer dndole el
brazo al hombre y el hombre dejndose llevar, como no est en el rden;
nunca ha dicho vd. que seoras que por tales pasan, alzan sus pis como
cualquier macho y los ponen  la bartola mintras leen su peridico;
y en esto del abanico, se lo pegan como clavado en medio del pecho, y
all sacuden, sin aquel garbo ni aquel no s qu de nuestra raza.

--Pero, mam, esas son pequeeces que no hay para qu mentar.

--Tampoco dice _Fidel_, continu implacable Doa Ambrosia, que mucha
de esa suelta y de esa libertad de los nios, depende de que no los
soportan dentro de las casas, en donde acaban con las alfombras y
hacen guerra  los muebles y al aseo; hay muchos _bordings_ en que no
se admiten  los huspedes con hijos: sobre todo, mal se avienen esos
chiqueos con seoras que andan en la calle.

--Est muy bien: podr suceder lo que vd. dice, mam, replic Adela;
pero pierde de vista aqu  los muchos aventureros y gente ordinaria,
que hace cosas que les achacan  los extranjeros, como por ejemplo eso
de la bebida. Bebe ms siempre un irlands que dos yankees: si no, vea
vd. ese vecino.

El vecino es un propietario que pasaba casi en paos menores y sin
sombrero, con su inmensa jarra en la mano, y de varias casas salian
gentes con jarrones semejantes, como en procesion, por el _Leager Ber_.

--Espanta lo que se bebe aqu diariamente: D. Pedro tiene pruebas, por
esos libros que l lee dia y noche, que este es el pas del mundo en
que se bebe ms.

Estbamos entretenidos en esta pltica, cuando lleg D. Ramon trayendo
las noticias ltimas del telgrafo: eran las diez de la noche.

--En Chicago, nos dijo, los huelguistas hicieron un grande empuje para
entregarse  los mismos desrdenes que en otras partes. La fuerza
federal tom parte: reforzronse las filas de los insurrectos hasta
en nmero de diez mil, que se abalanzaron sobre la tropa. Esta hizo
jugar la artillera, y han corrido rios de sangre entre montones de
cadveres. Se cree que la chusma sucumbir y todo quedar en paz.

--Ya vd. sabr del _meeting_ de anoche; hizo fiasco, como lo
preveiamos: se reunieron mnos de mil personas. Aqu todo el mundo
puede gritar "viva!" los "mueras" se reprimen. Anoche, al primero y
nico "muera," sacaron sus cuellos cuatro ametralladoras, y se acab el
desrden.

A todos los edificios pblicos se di la rden de que tuvieran en las
calderas agua hirviendo, para lanzarla  chorros sobre los amotinados.

--Eso habria sido espantoso, observ Adela horrorizada.

       *       *       *       *       *

Es muy difcil, sobre todo para un extranjero que no conoce sino
superficialmente y como de paso esta sociedad, desentraar las causas
que ocasionan las perturbaciones formidables que est produciendo la
situacion de las clases obreras.

La cuestion cae, por la naturaleza de las cosas, bajo el dominio de
una crtica parcial, en que los partidarios de la libertad y los
proteccionistas se inculpan recprocamente y acaban por encerrarse con
obstinacion en sus opiniones intransigentes.

Es cierto que se ven en las huelgas de los trabajadores y en la
organizacion de los obreros tentativas de imitacion europea; pero las
condiciones sociales son tan distintas y son tan ilustrados los mismos
obreros, que ellos en su educacion tienen el correctivo de males que en
Europa son de trascendencia funestsima.

La falta de reciprocidad en los cambios, provocada por el arancel
protector, deja sin salida los efectos que produce el pas, y eso
determina la parlisis de las fbricas y la baja de salarios: ambos
males causan la huelga y la miseria.

La educacion y el hbito de igualdad han propagado mucho el trabajo por
participacion, es decir, el participio del obrero en las ganancias del
capitalista, elemento poderoso de la conciliacion del capitalista y el
obrero.

La baratura de los trasportes y lo movedizo de la familia americana,
hacen que cambie con facilidad de domicilio, en busca de mejor fortuna.
Sobre todo, las cajas de ahorro y el gran nmero de propietarios
agricultores, enfrenan la revuelta y dejan en minora  los
perturbadores del rden.

A la noticia de las huelgas del Sur, se llenaron los cuarteles
de la guardia nacional, las tropas estaban listas, se ofrecieron
al Presidente de parte de algunos Estados del Sur, ms de cien
mil hombres, y los propios obreros se pusieron del lado de los
conservadores de la tranquilidad pblica.

Las concesiones constantes que hace la legislacion aduanera; la riqueza
del Sur, que se reintegra en su esplendor antiguo; los intereses
comerciales del Oeste, producirn irresistibles efectos en favor de la
libertad, y sucumbir ese sistema prohibitivo, plagio infeliz de List,
fomentado por insaciables especuladores, que son las primeras vctimas
en las insurrecciones de los obreros.

Algunos de los hijos de Pelayo son deliciosos para esto de juzgar las
cuestiones sociales de los americanos.

Decia uno de ellos:

--Todo lo que vdes. ven, es porque  estos judos no les entra una idea
nueva, ni  mazazos: todos ellos estn encastillados en su rutina.

--Pero qu rutina es esa? le preguntaron.

--Cmo qu rutina, hombre? la rutina de hacer dinero, que no se las
saca vd. de la cabeza ni con tirabuzon, ni con una yunta de bueyes....

En el momento que el Norte modifique un poco la rutina de que habla el
_gachupin_, las cosas se compondrn.

       *       *       *       *       *

Al volver al hotel, Francisco trazaba en el plano nuestro largo camino.

En el suelo habia bales abiertos, papeles regados y todos los anuncios
del prximo viaje....

El calor ha sido espantoso: el termmetro ha llegado  marcar 95
grados. Esa debe ser la temperatura de la boca del infierno.




XIV

  Geo Shiels.--Apothecary Broadway 896.--Apuntaciones sobre nuestros
  artculos de exportacion.--Un convite.--Poesa  Jacinto Gutierrez
  y Coll.


Varias ocasiones, al presenciar Francisco mis horas de aburrimiento,
me habia invitado para que fuese  visitar  M. Geo Shiels, boticario
famoso, y cuyo despacho es punto de reunion de mexicanos y de hijos de
las otras Amricas.

M. Shiels es mexicano de nacimiento.

Nacido en Yucatan y radicada parte de su familia en la Isla del
Crmen, conserva frecuentes relaciones con Mxico, y es buen patriota,
excelente amigo y hombre por naturaleza fino y servicial.

Su despacho, encallejonado en el extremo de un espacio en que viven en
patriarcal armona unas modistas que cultivan la flor de la elegancia,
unos fotgrafos poseedores de confidencias, un almacen de guantes y
tocados, y por fin, la botica, prolongado estuche dividido por un
mostrador, y que tiene por respaldo el almacen de drogas.

A la entrada de la botica est el depsito monumental de la agua de
Sosa, con su ejrcito de vasos, jarabes y su fuentecilla de plata
en que por s solos se lavan los vasos, por medio de un ingenioso
mecanismo.

En el medio del mostrador est el escritorio de M. Shiels, y en el
respaldo de la pieza el laboratorio con todos sus tiles.

Frente al mostrador hay sus estantes y junto  ellos sillas para las
visitas, que nunca faltan.

Pero, como la mayor parte de las boticas, la de Mr. Shiels es un
refugio, una gua, un mnibus, en que se satisfacen todas las dudas y
se provee  todas las necesidades.

Se quieren informes sobre cualquier casa, cualquier banco, cualquier
establecimiento? Pues Mr. Shiels, como los otros boticarios, tiene su
gran directorio, y no hay ms que irlo  consultar, sin pedir licencia
y sin que nadie lo tenga  mal.

Drogas, mercera, cepillos, sobres de carta, sellos, menjurjes,
aceites, _medicinas patentadas_, todo lo vende mi amigo, todo lo sabe y
 todos sirve con puntualidad de cronmetro y con calma imperturbable.

Frenton, ojos azules, roma nariz, boca recogida, ancho y bien
conformado: bajo el aspecto glacial de Mr. Shiels, existe uno de los
corazones ms nobles que yo haya conocido jams.

Posee Mr. Shiels cinco  seis idiomas con extraa perfeccion, y esto
contribuye  hacer numerossima su clientela.

Las muchas visitas en nada embarazan sus trabajos; l los prosigue
sin cuidarse de los que hablan ni lo que dicen,  no ser que se le
interpele, en cuyo caso se encuentra siempre al hombre instruido y
caballeroso.

Yo concurr por primera vez  su botica, hoje el Diccionario, tom
soda, compr un lpiz y escrib por va de tarjeta los siguientes
versos, que dej sobre el mostrador:


     EN LA BOTICA DE M. SHIELS

          BROADWAY 896.

      Cuando una mosca nos pica
    Y nos hace abolladura
    En la piel, de f se cura
    La roncha, en esta botica.

       *       *       *       *       *

      Si es desdeosa una chica,
    No os abandoneis al tedio,
    Porque tiene un gran remedio
    Para el desden, la botica.

       *       *       *       *       *

      Si una suegra os mortifica
    Como la pulga  la chinche,
    Polvos, cual de _Pinche_, _Vinche_
    Tiene  mano esta botica.

       *       *       *       *       *

      Si un amor nos sacrifica
    No demostremos zozobra:
    Con ingredientes de sobra
    Se quita en esta botica.

       *       *       *       *       *

      Le piden de sol  sol?
    Aqu se cura del chasco,
    Y se llama ( peso el frasco)
    Blsamo de _not at ol_.

       *       *       *       *       *

      En fin, la pobre, la rica,
    Las santas y las coquetas,
    Para consultas secretas
    Que vengan  esta botica.

                           FIDEL.

Mr. Shiels recibi con amabilidad suma mi extravagante presentacion, y
es uno de mis amigos ms queridos y  quien debo ms profunda gratitud
en la Ciudad Imperio.

En la casa de Mr. Shiels vivia su hermano, vecino de la Isla del
Crmen, que habia ido  Nueva-York  comprar un vapor, para establecer
una lnea de comunicacion entre Yucatan y Nueva-York, que producir los
mejores efectos.

De las conversaciones de este amigo, de las de Andrs Aznar, de las
de un americano hijo de Filadelfia, casado con una linda y espiritual
meridana, sacaba mis apuntaciones acerca de la exportacion de nuestro
pas, rectificaba mis juicios, y todo se hacia, como me gusta,
mezclando  los clculos la crnica, despolvoreando los chistes sobre
los nmeros, y soltando los libros de caja para remojar la palabra con
las copas del _bar-room_ del vecino Hotel Continental, guiando de paso
el ojo  la linda Galimbertti, si estaba en su ventana.

Volviendo  nuestro comercio, los artculos de exportacion para los
Estados-Unidos son ms numerosos de lo que se cree generalmente;
pero no se desarrollan, ya por falta de agentes, ya por las exguas
proporciones del cultivo, ya porque no hay constancia para vencer las
primeras resistencias, que tienen en un mercado extrao los frutos
extranjeros. Dir  vdes., as, al paso, y sin pretensiones, cules son
los artculos que pudieran tener salida en este mercado:

  Palo de Campeche.
  Henequen.
  Ixtle.
  Maderas de construccion.
  Vainilla.
  Miel de abejas.
  Cerdas.
  Cauchuc.
  Cueros de chivo.
  Zarzaparrilla.
  Purga de Jalapa.
  Caf.
  Azcar.
  Tabaco.
  Frutas.
  Amacas.
  Sombreros de palma.
  Petates.
  Ajos.
  Chitle.
  Cacao, etc., etc.

--Ahora van mis observaciones, dijo el negociante de Filadelfia.

El modo de raspar el henequen debilita su fuerza, aplastndolo, y le
hace bajar de precio. Ahora se dice que se trata de remediar este mal.
Es mucho muy reducido el nmero de los que negocian en henequen, y ms
que como corredores como comerciantes; as es que lo monopolizan, le
imponen precios, y se hacen dueos de esa rica industria.

El _ixtle_ es ms resistente y flexible que el henequen; pero como la
hebra es corta, no puede dedicarse  los usos del henequen, se riza
y se emplea en cojines y colchones. Est tomando gran fuerza este
comercio. El mejor es del Estado de Tamaulipas.

Los cultivadores de la vainilla, que es riqusimo producto, no se han
fijado, en mi juicio, lo bastante, en lo que pierde secndose al fuego:
secndose al sol valdria mucho ms.

Se me olvidaba decir  vdes. en cuanto al palo de Campeche, que la
inteligencia con los fabricantes de zarazas y estampados, le haria ms
estimable.

En cuanto  maderas, adems de la caoba, el cedro y el moral, de que
se hacen grandes ventas, se solicita una madera que vdes. llaman
_chechem_, semejante al box: son muy estimados el bano, el ciricote,
el jovillo, y otras que no recuerdo y abundan en las costas mexicanas.

Respecto de miel, dir  vd. que la que aqu se expende viene de
Tampico, y se suele vender hasta  80 centavos el galon; pero se conoce
que se descuida en Mxico este cultivo: la miel es delgada: muchas
veces llega agria. Bien cultivada, produciria mucho dinero.

Otro ramo de exportacion seria la cerda: viene ahora de Mrida, Tampico
y Veracruz.

El _cauchuc_ viene ahora, decia Shiels, de Tabasco y Veracruz y un
poco de la Laguna; pero en muchos puntos de la Repblica, como en la
Huasteca, podrian emprenderse grandes explotaciones: domina ahora en el
mercado el _cauchuc_ de Sur-Amrica, compitiendo.

--Vean vdes., decia Andrs Aznar: Buenos Aires nos hace competencia
con los cueros de chivo, y los nuestros valen ms; pero aquellos
comerciantes son ms inteligentes y estudian ms este mercado.
Aqu, esa falta de estudio nos ha hecho insistir en la venta de la
zarzaparrilla, dominndonos siempre la de Honduras. En Europa es donde
tiene grande aprecio esa planta preciosa.

--Por ms que encarezcamos y pongamos el grito en el cielo ensalzando
nuestro caf, dijo un desconocido que despues supe es un mexicano muy
inteligente en estas materias, en Orleans es donde se hace el trfico:
aqu se conoce muy poco, produciria millones popularizarlo.

El caf de Java, de Rio Janeiro, de Costa Rica, de Venezuela, de Puerto
Prncipe y hasta de Santo Domingo, proveen  este inmenso consumo; y
vd. no lo creer: en los ensayos de introduccion del caf mexicano
en este mercado, el que ms se conoce es el de Oaxaca (Villalta),
disfrutando en Mxico mayor concepto, Colima, Uruapam, Atlacomulco,
Crdova, y otros puntos desconocidos aqu totalmente.

De ms importancia, relativamente hablando, es el consumo del azcar:
la nuestra compite aqu sin esfuerzo alguno con la de Cuba; y aunque
por el momento hay en Nueva-York grandes existencias, me parece un
ramo de comercio de mucha espectativa. El azcar moscabada es la que
se debe enviar, porque as paga menor derecho y la aprecian ms las
refinaduras. El verdadero mercado de nuestra azcar est en Europa.

Pero en todo se ve la mano de la desidia, y se hace sensible nuestro
abandono. El empaque de nuestras azcares detestable: las hace
desmerecer muchsimo.

--En mi juicio, decia yo muy srio,  los cnsules se les deberia
caracterizar como agentes mercantiles, hacindolos tiles, como lo han
prevenido la Francia y la Prusia, ordenndoles que suministren datos
estadsticos, favoreciendo  los comerciantes  informando sobre todo
lo conducente al comercio.

_Los Anales de comercio de la Francia_, se componen de Informes de los
cnsules en una gran parte, y muchas, muchas veces, he recurrido 
ellos para saber algo de mi pas respecto de su comercio exterior.

En esos Informes sabriamos, por ejemplo, por qu siendo los derechos
tan altos sobre el tabaco y tan inferior el de Cayohueso al nuestro,
aquel tiene mayor consumo.

Apnas los Tuxtlas han logrado hacer introducciones ventajosas, cuando
podrian hacer remisiones, mayores Papantla, Misantla, Coyusquihuic, el
Jovo y otros muchos lugares cosecheros en que se ha mejorado mucho el
cultivo.

Tal vez nos instruirian esos Informes, por qu la California,
Sur-Amrica, las Floridas, Italia, Sicilia y hasta Smirna, tienen
mercado para sus frutas, y nosotros no hacemos sino muy exguas
introducciones.

Ya se ve, el simple empaque hace que se coman en Nueva-York uvas
frescas de Mlaga, mintras nuestras frutas ms resistentes  la
corrupcion, llegan impasables y para tirarse  la basura.

--Ha hecho vd. un sacrificio, me dijo Andresito: ya sabemos que vd. se
calienta bastante la cabeza y estudia en su casa, razon por la cual
gusta fuera de ella de la charla insustancial y de las conversaciones
que no exijan atencion; pero nosotros desebamos saber, ahora que ha
visto por ac los negocios, qu inconvenientes encuentra vd. en las
formalidades de nuestros aranceles mexicanos?

--Varios he notado, respond con condescendencia; pero no estoy cierto
de la exactitud de mis observaciones.

Las facturas consulares son gravosas y el certificado que vale cuatro
pesos y  veces ms, importa un desembolso no justificado donde tiene
sueldo el cnsul.

En lo que se llama juego de facturas, que se tienen que poner marcas,
nmeros y la complicadsima nomenclatura de nuestro arancel, la factura
que sirve de manifestacion al comerciante, que se haga en buena hora;
pero qu tiene que ver con la copia para la aduana, ni la que vaya
al Ministerio de Hacienda? Si esos son documentos  comprobantes del
mecanismo de la oficina, por qu no los hacen los empleados?

Por otra parte, la rigidez en la nomenclatura es motivo de extorsiones
al comercio. El dia que en vez de pasas se pone fruta seca, aunque
sea lo mismo, se expone al comiso el comerciante. Poner lienzos por
tejidos,  vice versa, es blasfemia aduanal, lo mismo que poner
elstico por resorte.

La maicena paga derechos, y la harina de maz que se hace de maicena es
libre.

En las drogas medicinales, cada vez que se pone la mano se echa 
perder ms el arancel, al punto que siendo en cuanto  la cotizacion
uno de los mnos tirnicos, la nomenclatura, las frmulas y su psima
regularizacion, lo hacen odioso y brutal.

Vea vd. por encima, dije tomando el arancel mexicano y sealando al
vuelo algunos artculos.

Pianos.... regulados por el peso bruto....

--Por supuesto no fu mal bruto el que incurri en la confusion.

--Soda custica para jabon, paga ms de lo que vale.

Clavo de especia, canela.... En fin, chicos, doblemos la hoja, que
esos caballeros que estn  la puerta me esperan para que vayamos 
comer.

Aquellos bienhechores mios, aquellos mis redentores del arancel de
aduanas, suelen llamarse Jacinto Gutierrez, Bonald y Luis F. Mantilla,
que llegaban asistidos de los dos grandes elementos que se necesitan
para toda comida: mucha hambre y muy buen humor.

--Chicos,  la disposicion de vdes., les dije, y salimos de la botica.

       *       *       *       *       *

Nuestra comida fu en el Delmnico, en un saloncito de cristales
aislado, con todo lo constitutivo del lujo y del _confortable_,  sea 
propsito para estar cmodo y contento.

La atmsfera de la charla se fu tendiendo vaporosa y como brotando sus
celajes de oro de las soperas, los platones y las copas.

Las bujas del alto candelabro irradiaban como un firmamento de llama,
y las palabras eran como enjambres de aves de canto delicioso que
vagaran al acaso en un verjel esplndido.

Bonald nos recit algunas de sus deliciosas traducciones de Hein,
que le han dado merecida celebridad en el mundo de las letras.
Gutierrez declam varias poesas suyas, que son como obras primorosas
de filigrana; que son como esas creaciones de espuma de encaje y de
niebla, escapadas del buril de Benvenuto Cellini  del pincel soador
del delicado Corregio.

Gutierrez, puede decirse que es el hombre de la alta sociedad,
parisiense: narra como Dumas, cria como Mery y forja el cuento
fantstico como Hoffman y como Richtter; argulle, disputa, hace
saltar la paradoja inverosmil y la sostiene en un cabello como un
equilibrista prodigioso.

Las risas, las emociones de ternura, la explosion del entusiasmo nos
hacian cortejo, y las horas pasaban desapercibidas y como ocultndose,
para no interrumpir nuestro contento.

Cuando pidi la palabra el corazon para que Gutierrez y Bonald hablasen
de su patria y de sus padres. Mantilla, que todo es bondad y ternura,
pidi que brindsemos por su negrita.

Entre bromas y alusiones cariosas, pedimos al sacerdote de la niez,
nos dijese algo de su negrita.

La negrita de Mantilla fu su nodriza, nodriza negra, de la servidumbre
de su casa: no solo le aliment  sus pechos; no solo cuid y dirigi
su primera educacion, sino que fu su gua, su amparo, su madre y el
ngel custodio de sus primeros aos; y Mantilla no solo venera su
memoria; no solo ha levantado un monumento que guarda sus cenizas,
sino que sus recuerdos son poemas de arrullos, de ternura filial,
que simpatizan y dejan entrever la bondad infinita de esa alma nia
consagrada  los nios.

En efecto, Mantilla es uno de los hombres ms respetables que yo haya
conocido: su vida es una consagracion sublime  la purificacion del
hombre por medio de la instruccion; su elevadsima inteligencia no
busca lauros, no aspira  honores; quiere y anhela por la instruccion,
y esa faz de lo bello y lo bueno, lo absorbe y lo embebe en su objeto
con fanatismo sublime.

El Japon, la China, las Amricas, los lugares ms salvajes resuenan
con su nombre: los libros de Mantilla son la gran Cruzada de la
civilizacion en todo el mundo; l es el nico que ignora su mrito;
es sencillo hasta la humildad, y pone su persona al servicio de los
desvalidos, con placer y como si en ello recibiera favor.

All,  su celdita de monje,  su vivienda oscura, van estos recuerdos,
recuerdos de gratitud, porque Mantilla honra cuando estrecha la mano de
un hombre llamndole su amigo.

La conversacion, que solia adquirir esos matices de gravedad y
conmocion, se rompia alegre al tocar en la frente de Gutierrez, y
entnces, como de una cajita de chucheras y joyas, saltaban las
_ladies_, los teatros, los paseos, las bellas artes, los poetas y las
bacantes de la crnica escandalosa de la Ciudad Imperio.

Respecto de bellas artes, me hice eco de la opinion vulgar de que
los americanos las descuidan, de que falta al pueblo de fogoneros y
postillones el soplo divino que engendr los Rafaeles y Murillos; pero
fcilmente corrigieron mis errores, con solo citarme las numerosas y
bien dotadas academias de dibujo y la aplicacion de l  las artes
tiles.

Yo replicaba:

--No me podrn vdes. negar que muy frecuentemente se confunde el
mrito de las obras de arte; que el vulgo prefiere una mueca medio
desnuda y con pedazos de esmalte por soguillas y pulseras,  creaciones
delicadas; que hay estatuas aun frente al Capitolio, que son blasfemias.

--Puede ser que en algo de lo que vd. dice tenga razon; pero es
necesario para entendernos, me dijo uno de los circunstantes, que nos
pongamos de acuerdo en el punto de partida de la crtica. Fjese vd.,
continu, en que la prctica de la igualdad es cosa que repugna al
europeo, y ms al europeo bien educado; de ah las amargas censuras
 las faltas del bien parecer y de cultura  la europea. Como de esa
crtica se apoderaron personas inteligentes, por otra parte poco
capaces de analizar las instituciones y los elementos constitutivos de
esta sociedad, cobraron boga las censuras al yankee, que enarbolaba
sus pis sentndose en la espalda; del que escupe; del que forma un
polvero de tenacilla con el ndice y el pulgar; del que bebe con su
criado, y del mozo de caf que habla en un _meetting_ con el desplante
de Mirabeau. Lo mismo son las crticas de las bellas artes y de todo.

Pero hoy es distinto: los hijos de ricos comerciantes, capitalistas
y banqueros, se educan en gran nmero en Europa: es muy comun en las
personas de buen tono la posesion de tres y cuatro idiomas; la buena
sociedad americana tiene mucho de la buena sociedad inglesa, sin
su etiqueta tirante y sin las ceremonias, empalagosas  veces, del
afiligranamiento frances.

Le prueba  vd, ese refinamiento, la boga de la Ristori y de actores
de su mrito. La Aime ha hecho en los Estados-Unidos una cuantiosa
fortuna.

Las ediciones americanas pueden competir con las primeras del mundo, y
sus delicadsimos grabados suponen artistas de primer rden.

Hay multitud de particulares que tienen galeras esplndidas en que se
pueden seguir los progresos del arte moderno.

--Yo dar  vd., dijo otro de los amigos, algunas apuntaciones sobre
bellas artes, y por ahora me reducir  hacerle notar que algunos
viajeros especuladores pintan al yankee, como lo hacen, por la misma
razon que nos pintan  los mexicanos bailando con sombrero jarano y
espuelas, y  las damas con su rebozo terciado y su cigarrillo en la
boca. Si nos pintaran de una manera comun, nadie compraria sus obras.

El Sr. Gutierrez, que es muy diestro y caballeroso para hacer los
honores de anfitrion, di otro giro  la conversacion, y abrindose
nuevos horizontes, volaron  ellos como parvadas de aves regocijadas
nuestros pensamientos.

Como memoria de aquel delicioso convite, dej  Jacinto Gutierrez el
siguiente recuerdo de mi gratitud:


           A JACINTO GUTIERREZ Y COLL.

      A m t, inspiracion,  m que ardiente
    A tu ala de relmpago confiado,
    Tend en la tempestad soberbio el vuelo,
    Y  la region etrea remontado,
    Cruzando el firmamento de la gloria,
    Olvid el fango del mundano suelo.
      Angel de inspiracion, cuando tu cauda
    Se agita en el espacio, se alza en olas
    De palo y grana el esplendor del dia,
    Estalla el viento en himnos de esperanza,
    Sobre la tierra llueven flores bellas
    Y sealan la senda que recorres
    Cuando llega la sombra, las estrellas.
      Van dejando tus cantos deliciosos,
    Como estela de fuego en el vaco,
    Como el manto de prpura esplendente
    Que cuelga el sol del cielo de Occidente,
    Y reproduce en su cristal el rio.
      Y as elevado y con la frente erguida,
    Oh juventud! te estrechar en mi seno,
    Mintras retumba amenazante el trueno
    En el mar tempestuoso de mi vida.
      Y as elevado en rfagas de acentos
    Que estallan del volcan de mi ternura,
    Volarn, perfumndose los vientos,
    Con mis himnos de amor y de ventura.
      Aguila jven, t desde tu altura
    Herida viste en la caduca rama
    Al ave sin su sombra y sin su nido,
    Que en vez de canto armnico exhalaba
    Doloroso gemido.
      Nave ligera, el vuelo detuviste
    Orlada de tus lindas banderolas,
    Para amparar amante al barco triste
    Que se va hundiendo nufrago en las olas?
      Ave de dulce canto,
    Por qu dejas tus mgicos pensiles?
    Por qu del lago el delicioso encanto
    Y su faz sosegada y cristalina,
    Para trinar entre la ingrata yerba
    Que surge entre las grietas de la ruina?
      Por qu, poeta, al trovador errante,
    Al que tiene en la planta vivas llagas
    De atravesar desiertos y malezas,
    Le ofreces esplendores,
    Le circuyes de amigos y ternezas,
    Le coronas de lauros y de flores?....
      No ves t que los lauros y las rosas
    Se secan con mi llanto? t no sabes
    Que cuando no halla abrojos mi camino
    Teme abismos mi brbaro destino?....
    No sabes que ese vino que levanta
    Tu copa trasparente entre sollozos,
    Va  pasar calcinando mi garganta?....
      Qu no conoces que si rasgo el velo
    Con que cubro mis ansias, como noche
    Va  sepultarnos mi tremendo duelo?....
      Ven  mi corazon.... posa tu frente
    Sobre mi pecho.... invoca de tu padre
    En quien adoras.... santa la memoria,
    Y  las altas virtudes y al renombre
    Entre mis brazos te ungir la gloria.

                                  GUILLERMO PRIETO.

  Nueva-York.--Julio 20 de 1877.




XV

Bellas artes.--Literatura.


Ahora s me puedo dar gusto elogiando un captulo de mi obra; ahora s
que entr en esa fcil gloria de los que hacen recopilaciones, ndices
y cuadros sinpticos que arden en un candil y procuran reputaciones
colosales.

Esto de las bellas artes me traia desasosegado; por una parte, decia
yo, sigamos la corriente y digamos, haciendo coro con todos los
viajeros, que estos hombres no son para la inspiracion y para el
buen gusto; citemos esos muecos que son delicia de muchos, con sus
colores rechinantes y sus oropeles; pongamos en espectculo esas
rocas formadas de trozos de jamon y esos mares cuyas olas parecen de
algodon escarmenado; con esto lisonjearemos  los que rabian de ver
la prosperidad de estas gentes, y se realza indirectamente nuestra
reputacion de patriotas, pues se deja entender que para nosotros hay
algo de muy superior en nuestra tierra. Pero no dejaba de escocerme
recordar que en cada pueblo habia visto una academia de msica 
dibujo, y las muy cuantiosas sumas dedicadas al cultivo de las artes,
ya por el Gobierno, ya por los particulares. Adems, en los grandes
salones, en los teatros, en algun museo, habia visto obras de verdadero
mrito, y no me parecia lcito cerrar los ojos  la evidencia, para
adular servilmente una preocupacion por extendida que estuviese.

Revolviendo tales dudas en mi cabeza, consult con mi amigo el Sr. Lic.
D. Ignacio Mariscal, que aunque no ha hecho estudio detenido sobre la
materia, ajena  su actual encargo y posicion, es persona de excelente
criterio, de clarsimos talentos y de muchsimos ms conocimientos que
yo de los Estados-Unidos.

Es de advertir que promov conversacion  mi amigo,  quema ropa,
en medio de la calle, sin que tuviese  mano modo de rectificar sus
opiniones; sin embargo de aquel asalto, y conservando en mi memoria
letra  letra sus palabras, hice las siguientes apuntaciones, que
espero no encontrar adulteradas su autor, y que vern sin duda con
muchsimo gusto mis lectores:

  "No estn las bellas artes en los Estados-Unidos tan adelantadas
  como las artes tiles, que constituyen la industria; y, ni en
  nmero, ni en calidad, pueden todava compararse los artistas
  americanos con los que hay en algunas naciones de Europa. Tampoco
  existen en ese pas las grandes colecciones pblicas de objetos
  artsticos formadas por el trascurso de los siglos y las rapias de
  los conquistadores. Sin embargo, se exagera mucho al hablar del
  atraso de los yankees en este ramo, y  la verdad en l tambien
  han hecho progresos considerables, si bien no guardan proporcion
  con sus adelantos de otro gnero. Para convencerse de ello, sin
  necesidad de haberlo visto, basta reflexionar en el ntimo contacto
  que guarda ese pueblo con la Europa, de donde recibe una contnua
  emigracion que  veces comprende artistas  individuos de una
  especial cultura, y en que la costumbre de sus ricos de viajar por
  el viejo mundo trayendo  sus hogares cuadros, estatuas, etc., es
  preciso que desarrolle el arte en aquel pueblo, ms all de lo
  posible en naciones comparativamente aisladas. De algunos aos 
  esta parte, es asombroso el nmero de americanos que van anualmente
   Francia, Inglaterra, Alemania, Italia, y aun Espaa, con el
  fin, entre otros, de estudiar sus tesoros artsticos. Durante el
  verano, suman estos turistas de cincuenta  sesenta mil, muchos
  de los cuales consignan sus observaciones en viajes y aun obras
  didcticas, que popularizan las nociones sobre bellas artes. Otros
  dan disertaciones (_lutaces_), para las que nunca falta auditorio.

  "Estos hechos y el de que las pinturas, esculturas, etc., con tal
  que lleven el nombre de un artista clebre, encuentran siempre
  mercado entre los americanos de fortuna, notables por su lujo y
  ostentacion, han producido un estmulo en favor de aquellas artes
  que inevitablemente las hace adelantar. Lo mismo sucede con la
  msica y el canto, por la concurrencia de artistas extranjeros,
  que, si tienen algun mrito, nunca dejan de hacer all su negocio.
  Aun cuando fuera cierto que la raza anglo-sajona no descuella por
  su gusto  invencion estticos, puede decirse otro tanto de la
  alemana y de otras que all abundan? No; el arte en general tiene
  en los Estados-Unidos admiradores de todas las razas, no le faltan
  hbiles adeptos, y cuenta, sobre todo, con gran nmero de gente que
  puede y sabe pagarlo; condicion prosaica, pero indispensable para
  su desarrollo.

  "No han faltado ni faltan notabilidades artsticas de aquel pas.
  En escultura puede citarse, entre otros,  Powers, autor de la
  Esclava Griega y otras estatuas elogiadas por los inteligentes.
  Hay una jven escultora, cuyas obras ya tienen celebridad: se
  llama Miss Minnie Ream. En pintura, lo que ms ha progresado
  es el paisaje, y en l se distinguen hoy Bieritadt y Church,
  que compiten con lo mejor que en el ramo produce la Europa. En
  msica ha habido compositores de mediano mrito y cantatrices de
  talento extraordinario, como Adelina Patti, que aunque de raza
  italiana, es nacida y criada en los Estados-Unidos, de padres all
  naturalizados. Existen otras muchas de dotes bastante apreciables,
  como la Kellogg, la Cary, las Natali, etc. Msicos hay excelentes y
  orquestas de primer rden, como la de Thomas, que ha hecho popular
  la msica clsica alemana. En Nueva-York y en Boston se ha dado con
  buen xito la famosa trilogia de Wagner "Der Niebelungen," que solo
  pudo darse en Bayrenth bajo la direccion del autor y el patrocinio
  del rey de Baviera.

[Ilustracin:

                                        _LIT. H. IRIARTE, MXICO._

Vista N. del Cementerio.

DE GREN-WOOD.]

  "El arte dramtico est bastante adelantado; y en las grandes
  ciudades de los Estados-Unidos se suelen representar piezas tomadas
  del frances, con una propiedad y lujo escnico comparables  los
  que se observan en Paris. Los dramas de Shakespeare se representan
   veces con mucho esmero y magnificencia. Ha habido y hay actores
  de mrito, reconocidos tanto all como en Inglaterra, por
  ejemplo Torrest, los dos Booth, Jefferson, Miss Cuthman, Wallark,
  Maggie Mitchel y otros varios, la mayora de los cuales se ha
  enriquecido en el ejercicio de su profesion. Nunca faltan pblico,
  aplausos y oro para los buenos actores nacionales  extranjeros.
  Entre estos ltimos, la Rachel, la Ristori, Salvini y aun la Aime,
  han hecho bastante dinero en aquel pas.

  "No hay, segun he dicho, grandes conservatorios ni galeras como
  los de Europa, que se sostienen con fondos del Estado; pero en
  ninguna de las principales ciudades deja de haber una escuela
  de dibujo, y en Nueva-York, por ejemplo,  ms del Instituto
  de Cooper, donde se ensea ese arte  los pobres, se conoce la
  Academia de dibujo en la Cuarta Avenida y calle 23, conteniendo una
  coleccion, que diariamente se enriquece, de cuadros, mrmoles y
  yesos. Tambien el Museo Metropolitano de Arte ocupa un edificio en
  la calle 14, con pinturas antiguas, estatuaria, porcelana, armas,
  medallas, etc. Se acaba de abrir en la Quinta Avenida, ms all
  de la calle 59, una institucion ms avanzada para la pintura, con
  una escogida galera, siendo todo, incluso el edificio, obra de
  la munificencia de un particular, Mr. Lenox, que en esa forma ha
  regalado al pblico varios cientos de miles de pesos. Lo mismo ha
  hecho en Washington el banquero Corcoran, que ha establecido en la
  capital una galera de algun mrito, dotndola para que pueda ir
  en aumento. All est uno de los originales de la Esclava Griega
  de Powers. Son, sin embargo, todava superiores las colecciones
  privadas, entre las que sobresalen en Nueva-York la de Stewart,
  que contiene buenos cuadros de Messonier y otros de la escuela
  francesa, habiendo costado uno solo de ellos hasta sesenta mil
  pesos; la de Marshall O. Roberts con magnficos paisajes; y la
  de Jerome con producciones de los mejores artistas que hoy tiene
  Europa.

  "Suelen hacerse remates de cuadros de algunos ricos, vendindose 
  precios muy elevados; y hubo recientemente uno en que se remataron
  cincuenta cuadros pequeos, por ms de doscientos mil pesos. Esto
  dar una idea del gusto desarrollado entre aquella gente por
  todo lo que pertenece al arte, gusto que existe ya aun con las
  extravagancias que caracterizan al _virtuoso_ del antiguo mundo."

En cuanto  literatura y ciencias, tuve un procedimiento semejante con
Nstor Ponce de Leon, mi amigo finsimo, cumplido caballero y hombre
cuyos claros talentos  instruccion, solo pueden ser comparables  su
modestia y bondad.

Franco, listo, abierto, parlanchin y sincero en el trato familiar;
sesudo, escrupuloso  integrrimo en los negocios.

En su despacho, es el hombre del negocio; en su casa, el tiernsimo
padre de familia  nuestra usanza.

Ponce de Leon, originario de Cuba, es eminente abogado; pero no
pudiendo  no queriendo estar en el extranjero mano sobre mano, bot en
un abrir y cerrar de ojos el casacon del lejista, se remang las mangas
de la camisa y se hizo impresor, despues fu librero. Relacionse con
literatos eminentes, estudi con asiduidad, escribi libros preciosos
sobre educacion, cre _El Educador Popular_, peridico que por s
solo es un ttulo de gloria para sus autores, y  fuerza de trabajo,
de constancia y de honradez, conquist un lugar distinguido entre la
gente de ciencia y valer de los Estados-Unidos.

Su despacho y librera, situados en Broadway, nmeros 30 y 32, es el
cuartel general de todo bicho que habla el idioma de Cervantes.

All hay una especie de servicio grtis de noticias, encargos,
depsitos  impertinencias: all est sobre el tapete la cuestion de
Cuba y las embestidas  Mxico; all la Amrica del Centro improvisa
arengas que arden en un candil; all la madre Espaa se acuerda de
sus dorados tiempos, y el yankee se humaniza al punto de soltar una
que otra interjeccion muy espaola,  la vez que alguna anciana de
Sonora  Sinaloa, penetra al despacho en busca de un "Padre Jaen" 
un "Ramillete de Divinas Flores," como pudiera hacerlo en la casa de
Aguilar y Ortiz  de Abadiano.

Abord  Nstor pidindole apuntaciones sobre literatura; y al
siguiente dia me present un haz de papeles amarillos, que coordin con
mil trabajos, y contiene lo que van  leer mis favorecedores.

Es de advertir que el trabajo de mi amigo, tal como se percibe al
correr de la pluma y bajo cierta capa de frivolidad, ha merecido
ventajosas calificaciones de literatos muy versados en las letras
norte-americanas, y que aunque dice Ponce de Leon que lo ms importante
de sus apuntaciones lo ha tomado de una publicacion americana, ha
expendido mucho de su propia cosecha, que revela el alto mrito de mi
amigo.

Ya ven vdes. todo esto? Pues para probar que nada hay ms atrevido que
la ignorancia, con el mayor desembarazo del mundo, he hecho algunas
ampliaciones  las observaciones de mi amigo, agregando referencias
que pudieran interesar  Mxico. Basta de exordio: hable vd. al fin,
querido Nstor, que ya le sabr la boca  medalla.

El interesado, despues de dar como diez fumadas seguidas  su puro,
hasta envolverse en una espesa nube, ley:

  "La literatura americana puede considerarse dividida en tres
  perodos:

    "1. Perodo colonial.
    "2. Primer perodo americano.
    "3. Perodo de desarrollo.


                            PRIMER PERIODO.

"Los hombres ms notables de este perodo son Jonathan Edwards,
telogo, moralista y filsofo de gran mrito: su obra ms importante es
el "Tratado sobre el libre albedro."

"Cadwallader Colden, historiador, y

"Benjamin Franklin, moralista, hombre de Estado y literato distinguido,
sobre cuyo mrito creo intil decir nada, pues vd. le conoce mejor que
yo: adems fu un gran fsico  invent el pararrayos.

  NOTA CURIOSA.--Franklin fu impresor: quedan pocos ejemplares de
  los libros impresos por l, y es tal el fanatismo de este pueblo
  por la gloria de Franklin, que he visto vender sus almanaques
  originales en 60 y 80 pesos, en pblica subasta.


                     SEGUNDO PERIODO--1770  1820.

                          HOMBRES DE ESTADO.

"Washington: sus obras, escritas en un estilo clarsimo y elegante,
demuestran sus muchos conocimientos y su aptitud literaria: sus papeles
de Estado y sus cartas son interesantsimas.

"Jefferson, autor del Acta de independencia: escritor concienzudo, su
estilo es muy severo y conciso: su otra obra importante es "Notas sobre
Virginia."

"Adams, John, autor de una excelente Defensa de la Constitucion, obra
que fu de gran importancia en su poca. Estos tres fueron presidentes
de los Estados-Unidos.

"Hamilton, Alejandro, la capacidad ms notable de aquella poca,
director del _Federalista_, en el cual lo ayudaron Madison y Jay, ambos
distinguidsimos escritores, estadistas y autores de pequeas obras
histricas.

"John Marshall, amigo personal de Washington, gran jurisconsulto,
presidente durante treinta y cinco aos de la Corte Suprema de los
Estados-Unidos y autor de una excelente "Vida de Washington."

"Adems, como estadistas notables y distinguidos oradores se pueden
elegir, entre otros, muchos de los de la poca revolucionaria y tiempos
cercanos  ella: Warren, Patrick, Henry Butledge, Otis, John Quincy
Adams, etc.

"Poetas, ninguno hay de gran mrito: los ms notables son Phillip
Trevean, el poeta de la revolucion, en cuya poca sus obras fueron muy
celebradas, Trumbull y Barlow.


EN OTROS RAMOS.

"Sindley Murray, autor de una gramtica que aun hoy es texto en
Inglaterra y los Estados-Unidos.

"Brockden, el primer americano que escribi novelas.

"Ramsay (David), historiador de mrito: escribi la "Vida de
Washington" y algunas obras sobre la guerra de la independencia.

"Wist, autor de una excelente biografa de Patrick Henry.

"Pick, viajero clebre que con el capitan Lerris hizo una expedicion
por todo el valle del Mississipp hasta Oregon, y public sus viajes.


                   TERCER PERIODO--1820 en adelante.

"En este perodo, la literatura americana se emancipa y toma su
carcter propio.


                          HOMBRES DE ESTADO.

  "Daniel Webster.   }
  "Henry Clay.       }
  "John Calhoun.     }
  "Williams Mary.    }
  "William H. Seward.}   Todos estos han sido grandes oradores, y vd.
  "Edward Everet.    } conoce demasiado bien la historia poltica de
  "Stephen Douglas.  } este pas, para que yo pueda decirle nada nuevo
  "Lerris Cass.      } acerca de ellos.
  "John Randolph.    }
  "Charles Sumner.   }
  "Wendell Philips.  }
  "Thomas Benton.    }

                     }   Seria curioso hacer un paralelo entre estos
  "Abraham Lincoln.  } dos hombres, el primero poco ilustrado pero de
  "Jefferson Davis.  } gran capacidad, rectitud y lealtad; y el segundo
                     } gran estadista, pero zorro de cuenta.


                                POETAS.

"El primero, en mi opinion, es su amigo William C. Bryant, cuyas obras
conoce vd. mejor que yo; as, paso  otro.

"Richard H. Dana, poeta filosfico y descriptivo de mucho mrito,
adems jurisconsulto anotador del derecho internacional de Wheaton.

"Fitz Greene Halleck, cuyo poema Mrcos Botzaris y otros tres  cuatro,
le valdrian la inmortalidad  que sus otras muchas obras no le hacen
merecedor.

"Henry W. Longfellow, considerado por muchos el primer poeta americano:
no me gusta porque le falta pasion; y para m, la poesa fria, por muy
artstica que sea, es un huevo sin sal. Pero como poeta descriptivo es
excelente, y como traductor no tiene rival.

"James Russell Lowell, poeta filsofo de gran imaginacion; adems es un
_humanista_ de primer rden. Es ahora ministro en Espaa.

"Emerson (Ralph Waldo), poeta filosfico profundsimo, de admirable
estilo y adorador entusiasta de la naturaleza, es adems el primer
filsofo americano, y no hay en lengua inglesa nada que supere  sus
ensayos.

"Edgar Allan Poe, gran poeta y novelista, muri jven; nadie ha pintado
mejor que l las pasiones. Tipo semejante  Espronceda, escribi adems
unos cuentos que han sido traducidos al frances y al aleman y son muy
celebrados.

"Adems, son notables como poetas N. P. Willis, Ch. J. Hoffman, W.
Allstin (pintor muy notable), J. R. Drake, O. W. Holmes, G. P. Morris,
W. G. Simnis, John Wittier,[2] Joaquin Miller, autor de los "Cantos
de las Sierras," muy aplaudidos en Inglaterra y que estn llenos de
alusiones  las costumbres mexicanas de la frontera, y otros muchos ms
que creo excusado mencionar para su objeto.

       [2] Wittier es autor de una hermosa poesa titulada "Los
       Angeles de Buenavista," en que elogia la conducta de las
       mujeres mexicanas con los heridos en esa batalla.

"Como aqu est tan adelantada la educacion del bello sexo, hay un gran
nmero de distinguidas poetisas: las ms notables son Miss Osgood,
Miss Welby, Miss Howe, Grace Greenwood, las dos hermanas Cary y Mary
Townsed. Tienen bastante bueno, pero la poesa _femenina_ no me seduce.


                    HISTORIA.--GEOGRAFIA.--VIAJES.

Aunque vd. sea demasiado severo con los yankees, ms que yo con la
poesa femenina, en historiadores tendr vd. que hacerles justicia.
Gracias  ellos sabemos algo de nuestra patria comun, la Amrica
ex-espaola:

La historia de los Estados-Unidos, la ha escrito con gran talento,
belleza y crtica, George Bancroft: ha publicado ya diez tomos que
llegan  1774. Por demasiado prolijo suele ser cansado. Lo da 
entender su extension cuando aun no llega  la poca moderna.

Tambien han escrito buenas historias de los Estados-Unidos, Spencer,
Hildereth, y Bensen Lossing.

"George Tiknor ha escrito la "Historia de la Literatura espaola," que,
traducida por Gayangos, sirve de texto de enseanza en Espaa.

    "Washington Irving,   }
  autor de la mejor "Vida }  Sobre estos dos nada le digo, pues los
  de Washington."         }  conoce mejor que yo.
                          }
    "Prescott.            }

"John Lothrop Motley, que acaba de morir, ha escrito dos historias
de los Pases Bajos y de sus revoluciones, obras de gran mrito: no
conozco escritor de ms ciencia, conciencia y paciencia, tres _ncias_
no fciles de hallar juntas: su estilo peca de severo, y  veces es
rido, pero clarsimo, y su obra es un modelo de imparcialidad. A
veces, al leer la primera de sus obras, me parece estar leyendo lo que,
pasa actualmente en mi tierra; cosa que me demuestra que, aunque el
mundo marcha, Espaa lo hace demasiado lentamente.

"Pouke Godrin, autor de una buena Historia de Francia.

"Fenimore Cooper.--" Historia naval de los Estados-Unidos."

"Schoolcraft, Bradford, Catlin y otro Bancroft, han escrito excelentes
obras sobre los indios norte-americanos, su historia, costumbres y
antigedades.

"Goodrich (S. G.) ha escrito una bastante buena historia Universal,
y, con el nombre de Peter Parley, setenta y cinco pequeas obras
histricas para nios. A l se debe la reforma de los textos de las
escuelas, pues fu el que los hizo ilustrados, haciendo divertida la
enseanza.

"James Parton es un historiador de gran mrito, cuyas biografas pueden
citarse al lado de las mejores.

"Jared Sparks es otro bigrafo, ms distinguido por su conciencia 
imparcialidad, que por su estilo, que es algo rido y cansado.

"El clebre teniente Kane escribi relaciones admirables de sus viajes
al Polo.

"Stephens y Squier han escrito bellsimos libros sobre las Repblicas
de Centro-Amrica y el Per; Wilkes (el almirante), una buena
historia de la expedicion exploradora americana al Polo Sur; Lynch,
la exploracion del Mar Muerto; Perry el viaje al Japon; Bartlett, las
exploraciones de Tejas y Nuevo-Mxico; Fremont, las de California y
todo el interior del pas; Heindon, las del Valle del Amazonas; Page,
el valle del rio La Plata; Bayard Taylor, veinte  treinta obras de
viajes por todo el mundo, escritos con la mayor gracia y  cual ms
interesantes; Norman, ciudades arruinadas de Yucatan; Dana, viajes;
Hayes, viajes al Polo Norte, y muchos otros ms de mnos importancia.


                              NOVELISTAS.

"Fenimore Cooper y Washington Irving no necesitan carta de
recomendacion para vd. Tampoco Mrs. Beecher Stowe, la autora de la
"Choza del Tio Toms," y hermana del gran orador Beecher, que es tan
apasionado  faldas como cualquier otro prjimo, segun malas lenguas
dicen.

"Son adems muy notables Hawthorne, el autor de "The Scarlet letter," y
de muchas otras novelas traducidas  todos los idiomas hablados por los
sres racionales (hasta el espaol!); Poe, N. G. Simms y otros.


           FILOSOFIA.--TEOLOGIA.--JURISPRUDENCIA.--ECONOMIA.
                              PEDAGOGIA.

"Filsofos notables solo hay Emerson, gran pensador, original en todas
sus ideas y cuyo lenguaje es admirable; Channing, que, lo mismo que el
anterior, ha sido traducido al aleman, frances  italiano, y Jappan,
autor del "Libre Albedro."

"En la Iglesia son notables como grandes oradores, entre los muertos
Jappan, Robinson y Baines, y entre los que aun andan por este valle
de lgrimas, consolndose con sueldos de 20  60,000 pesos anuales,
Chapin, Hipworth, Tyng y Henry Ward Beecher,  quien, por mucho que
le gusten las faldas, nadie podr quitarle ser el primer orador y el
hombre ms simptico de toda la Amrica inglesa.

"Fuera de la Iglesia cristiana (de modo que no se salva), hay un gran
orador sagrado, el Dr. Frothingham, predicador de la Iglesia unitaria,
que, como vd. y yo, admite  Dios sin meterse  explicarlo, no admite
revelacion alguna y cree que basta al hombre cumplir sus deberes para
salvarse. Predica todos los domingos en el Templo Masnico, y son tan
notables sus discursos, que _El Herald_ da un extracto de ellos todos
los lnes.

"En jurisprudencia estn los americanos tan adelantados como en
historia. Los nombres de Kent, Wheaton, Story y Livingston, ya muertos,
honrarian  cualquier nacion. Adems, son notables Bouvier, Brice y
otros.

"En educacion, puede citarse  Horacio Mann Calkins, Wickersham,
Sheldon y otros infinitos  quienes debe este pas, ms que  todos los
dems, sus prodigiosos adelantos.

"En economa poltica estn los americanos  la cola: aqu solo ha
habido dos  tres que merezcan el nombre de economistas: Carey, Perry y
Horacio Greeley: ya vd. los conoce.


                             PERIODISTAS.

"Raro es el poltico que no haya sido periodista: entre los grandes
nombres del periodismo puede vd. citar Legar, Raymond, Richardson,
Manton Marble, Bennett, Greeley, Bryant, Dana, etc., etc.

"Las revistas literarias son tan grandes en nmero, como las estrellas
en el cielo, y son distinguidos, todos los ya enumerados como
historiadores, muchos de los literatos y estadistas, y adems Holland,
Putnam, etc. Hay Revista mensual, como la de Harper, que imprime
200,000 ejemplares de cada nmero!


                   DICCIONARIOS, ENCICLOPEDIAS, ETC.

"El mejor diccionario de la lengua inglesa es el del Dr. Noah Webster,
que vd. conoce.

"Hay buenas enciclopedias generales, unas calcadas sobre las inglesas,
otras sobre las alemanas; es decir, ms cientficas, histricas y
prcticas que literarias. Las dos mejores son las publicadas por
Appleton y por Johnson.

"El mejor diccionario bibliogrfico ingls y americano es el publicado
por Allibone: tres enormes volmenes con las biografas, bibliografas
y juicios crticos de todos los autores.

"Griswold ha publicado muchas colecciones de obras escogidas de autores
americanos. Lo mismo Dana y Bryant.

"Hay una excelente Enciclopedia de la literatura americana publicada
por Dunkirk, con biografas, retratos, etc.: la ense  vd. en mi
oficina y le aconsej la examinase; pero, como vd. hace lo que le da la
gana, no me hizo caso: le advierto, para su gobierno, que cuanto aqu
le digo que algo valga, es tomado de ella.


                          CIENCIAS NATURALES.

"Como esta gente es tan prctica, si no tienen poetas que canten
sus glorias (no es pulla) tienen hombres grandes que sepan abrir
y desarrollar todas las fuentes de sus riquezas:  Franklin y sus
pararrayos siguen, Fulton aplicando el vapor  la navegacion, y Morse
la electricidad  las comunicaciones. Estos tres hombres bastarian;
pero hay muchos que agregar.

"Bowitch, autor del comentario de la mecnica celeste de la Place y del
"Tratado de navegacion," que por ordenanza se usa en las marinas de
guerra y mercante de los Estados-Unidos  Inglaterra.

"Youmans, Henry Hare, Silliman, Hunt, Maury, Mitchell, Loomis,
Peters, Dana, Olmstead, Bache, Ferguson, Goodrich, Gray, etc., son
distinguidsimos por sus obras y descubrimientos; unos como gelogos,
otros como naturalistas, como qumicos, como astrnomos, etc.


                          MEDICINA Y CIRUJIA.

"Morton, Mott y Glidden, Parker, Wood, Casnoshan, Hammond, Sanger,
escritores sobre anatoma comparada, ciruja en general, ciruja
militar, rgimen de hospitales, prostitucion, etc.,  inventores de
muchos aparatos y operaciones importantes.

"Elliot, Lee, Simms, Thomas, Metcalf, Chapman, Williams Flint (padre
 hijo), y otros grandes mdicos han publicado clebres obras de
medicina.

"El arte del dentista est ms adelantado en los Estados-Unidos que en
todos los dems pases.

"En mecnica y manufacturas ha habido muchos hombres notables; pero
como poco se me alcanza de esto, dejo la pluma sin meterme en honduras,
y me voy  dormir, dando gracias  Dios por haber acabado."

       *       *       *       *       *

Para complemento de este captulo, copiamos en seguida varias
lindsimas composiciones de poetas muy notables, que tienen,  ms
de su mrito, la recomendacion de estar admirablemente traducidas
por nuestros amigos los Sres. D. Pedro Santacilia, y Lic. D. Ignacio
Mariscal:


              EL PRESENTIMIENTO.

           (TRADUCCION DE BRYANT).

                (Santacilia).

      "--Huyamos, padre mio, la tormenta
    En alas viene ya del aquilon,
    Y las crdenas nubes se amontonan
    Robndonos la luz del claro sol;

      El ave busca su pajizo nido
    Entonando tristsima cancion,
    Y al tranquilo redil tmido corre
    El ganado seguido del pastor."

      "--Nada temas, agurdate un instante,
    Que la tormenta pasar veloz:
    Vers cual ntes azulado el cielo,
    Cual ntes bella mirars la flor."

      Pero el nio lloraba y le decia:
    "--Padre mio, marchmonos, por Dios,
    Que  la luz del relmpago descubro
    Monstruos horribles que me dan pavor.--"

      El padre quiere hablar.... en la garganta
    Siente que muere sin salir su voz,
    Y al estampido horrsono del trueno
    Ve descender el rayo aterrador.

      Al nio tiende la convulsa mano
    Y le busca, y le llama en su afliccion....
    Mas todo en vano, porque el nio ha muerto
    Y solo su cadver encontr.


                  MI VIDA.

          (TRADUCCION DE WILDE).

               (Santacilia.)


                          "_My life is like the summer rose._"


      Es mi vida la vida de la rosa
    Que sus ptalos abre en la maana,
    Y que al tocar las sombras de la noche
    Se arrastra por el suelo deshojada;
    Mas sobre el lecho de la flor humilde
    El roco sus lgrimas derrama,
    Y nadie habr que enternecido vierta
    Al contemplar mis penas una lgrima.

      Es mi vida cual hoja del otoo
    Que  la luna miramos en la rama
    Un momento lucir, y que marchita
    Perece por el cierzo arrebatada;
    Pero el rbol lamenta su infortunio,
    Suspira triste al recordarlo el aura,
    Y nadie habr que suspirando triste
    Recuerde compasivo mis desgracias.

      Es mi vida la huella que  su paso
    Deja el ligero pi sobre la playa:
    Tan pronto como sube la marea
    La huella desparece entre las aguas;
    Pero el ocano gime cuando borra
    La huella que en la arena se estampaba,
    Y nadie habr que dolorido gima
    Al contemplar mi tumba solitaria.


         LA TARDE DE FEBRERO.

      (Traduccion de Longfellow.)

             (Santacilia.)


                             "_The day is ending,
                             The night is descending._

                  I

      Ya va terminando el dia,
    Se acerca la noche oscura
    Y est helado y no murmura
    El arroyo de cristal:
    Entre cenicientas nubes,
    Con sus ltimos reflejos,
    Aun manda el sol desde ljos
    Su tibia luz al lugar.


                 II

      La nieve va sepultando
    La cerca de la alquera,
    Y ya la cerca no gua
    En su camino al pastor;
    Y all cual vision siniestra
    Se ve bajando del cerro
    A paso lento un entierro
    Que entristece el corazon.


                 III

      Suena la humilde campana
    Del rstico campanario,
    Y su clamor funerario
    Llena el alma de dolor;
    Y en mi pecho cada golpe
    De la campana de muerte
    Halla un eco que convierte
    En tumba mi corazon.


          LA HIJA DEL CACIQUE.

   (TRADUCCION DE GEORGE P. MORRIS).

             (Santacilia.)


                  I

      Queda despues del combate
    Un solo guerrero vivo,
    Y est el guerrero cautivo
    Y pronto habr de morir.
    Ya la algazara se escucha
    De la tribu enfurecida
    Que pide  gritos la vida
    Del prisionero infeliz.


                  II

      Uno entre tantos salvajes
    A los otros se adelanta,
    Y ya la clava levanta
    Sobre el vencido campeon,
    Cuando su brazo detiene
    La mano de una doncella,
    Tan resuelta como bella,
    Que dice:--"Padre, perdon.--"


                 III

      Es la hija del cacique
    Que all manda cual monarca,
    La perla de la comarca,
    La adoracion del pas.
    "--Basta ya de sangre--dice
    Con acento dolorido--
    "Respetemos al vencido
    Que no puede combatir.--"


                  IV

      Es generoso el cacique
    Porque es valiente guerrero,
    Y manda que al prisionero
    Le vuelvan su libertad.
    As en las horas de angustia,
    El rbitro del destino
    Coloca en nuestro camino
    El ngel de la piedad.


                   EL CUERVO.

         A MI AMIGO PEDRO SANTACILIA.

                  (Mariscal.)

      Reina la media noche: calma fnebre
    Se tiende en pos del recio temporal:
    Cansado al fin de recorrer volmenes
    De mi estancia en la triste soledad,
    Al sueo me rendia, cuando sbito
    Un sonido me viene  despertar.
    "Alguien est llamando en el vestbulo:
    Importuna visita!" exclamo. "Bah!
    Ser un ncio que venga con farndulas,
    Un ncio y nada ms!"

      Pasado ya el turbion, en ayes lgubres
    De ljos se oye al viento suspirar:
    Sobre el tapiz imgenes fantsticas
    Arroja la luz trmula del gas:
    Vanamente en los libros un narctico
    A mi acerbo dolor pens encontrar,
    Que hasta mi sueo acibar la prdida
    De esa adorada, anglica beldad,
    Que al cielo para siempre huy, dejndome
    Tormento y nada ms.

      Meditando segu: el rumor del cfiro
    Las cortinas de seda al agitar
    Me hacia estremecer, y un terror pnico
    Me tenia clavado en mi sitial,
    Repitiendo con aire incierto, estpido,
    Sin dominar por ello mi ansiedad,
    Sin dar yo mismo  mis palabras crdito:
    "Es lguien que me viene  visitar
    Y toc suavemente en el vestbulo:
    Eso es, eso es no ms."

      De repente sent llenarme de nimo,
    Y esforzando el acento ms y ms,
    "Caballero  seora," grit impvido,
    "All voy: usted ha de dispensar:
    Es el caso que estaba ya durmindome
    Cuando de su venida la seal
    Confusa y dbil reson en mi tmpano:
    Fu tan suave que vd. comprender....
    All voy." Y la puerta abr con mpetu:
    Tinieblas, nada ms!

      Largo tiempo mir el espacio lbrego,
    Receloso, temblando al comenzar,
    Absorto al fin en sueo atrevidsimo,
    Cual nunca lo soara otro mortal.
    Reinaba hondo silencio por los mbitos
    Del universo en calma sepulcral:
    Solo mi voz lo interrumpi, Felcitas!
    Gritando en la vaca inmensidad,
    Do un eco flbil repiti Felcitas!
    Un eco y nada ms.

      A mi estancia volv cual ciego autmata,
    Con solo un movimiento maquinal,
    Y al punto  sonar vuelve toque rspido
    Que su orgen traz con claridad.
    "Vaya, vaya," exclam, "no en el vestbulo;
    Por la ventana alguno quiere entrar.
    Veamos, que no tocan los espritus
    De ese modo: el misterio penetrar
    Es preciso; de espantos ya dejmonos;
    Ser el viento no ms."

      En esto  la ventana llego rpido,
    Y de golpe la abr de par en par.
    A poco revolando entr en m cmara
    Negro cuervo de aspecto funeral,
    Y sin ms ceremonia ni prembulo
    Que un vuelo silencioso, circular,
    Sobre un busto de Plas, grave, ttrico,
    Parse en filosfico ademan:
    Posado all qued con aire estlido,
    Posado y nada ms.

      Tan srio continente en aquel pjaro
    Parecime fingida gravedad,
    Y su actitud  risa provocndome,
    As con desenfado empez  hablar:
    "Por tu calva y tu gusto mitolgico
    Te reconozco al fin, ave infernal:
    Cuervo ms viejo que Saturno, prfugo
    Del reino de la noche, dime ya
    Cul es tu nombre en la region Plutnica?"
    Y l respondi "Jams."

      A tan clara respuesta qued atnito
    De un cuervo no pudindola esperar,
    Si bien al pronto parecime brbara,
    Sin sentido  sin mucha urbanidad;
    Pues en verdad no pudo figurrseme
    Que un adverbio de tiempo y nada ms
    Bastara  contestarme,  que el ridculo
    Avechucho que hiciera pedestal
    Del sacro busto de una diosa olmpica,
    Se nombrara _Jams_.

      En tanto el cuervo, taciturno, ttrico,
    Qued sin otro acento articular,
    Cual si el que lo animaba negro espritu
    En un vocablo comprendiera ya.
    Ni un movimiento en su plumaje de bano,
    Ni un rumor descubria al animal;
    Hasta que dije con acento lnguido:
    "Lo har mi amigo y pronto volar;
    Me dejar cual me dejaron prfidos...."
    El prorrumpi: "Jams."

      Asustado al oir tan pronta rplica,
    Que ya no pareci casualidad,
    "Tal vez (dije) la ciencia de este pjaro
    Tiene esa voz por nico caudal,
    Y la aprendi de un loco  de una vctima
    Del infortunio.... Msero! trovar
    Quiz no pudo su cancion montona
    Sin esa muletilla, y por final
    De cada estrofa recalc fatdico
    Ese _jams, jams_."

      As pens, y el misterioso crabo
    Volvi mi fantasa  recrear,
    Y  contemplar me puse busto y pjaro,
    Tendido muellemente en un divan,
    Imaginando en posicion tan cmoda
    Cuanto pudo la mente cavilar,
    Sin penetrar en el sentido mstico
    (Ni siquiera entend el gramatical)
    Que daba  su graznido el ave extica
    Al repetir _jams_.

      En medio aquel delirio ni una slaba
    Dejaba yo  mis labios escapar;
    Miraba al cuervo y su mirar flamgero
    Convertia mi mente en un volcan.
    Dbil, exhausto, mi cabeza lnguida
    Reclinaba en la pluma del sof,
    Y  su contacto mi cerebro mrbido
    Evocaba una imgen celestial.--
    En vano; ya el divan su forma anglica
    No ha de oprimir jams.

      Mas al punto un aroma preciossimo
    De incienso, comenzme  circundar,
    Y el eco me arrull de blanda msica
    Que ahuyentaba del seno todo afan.
    "Desdichado," clam, "el Seor benfico
    Te enva con sus ngeles la paz:
    Apura, apura el delicioso blsamo,
    Y cese tan contnuo lamentar;
    Olvida para siempre  tu Felcitas...."
    Grit el cuervo: "Jams."

      "Profeta de dolor, inmundo orculo,
    Ministro aterrador de Satans,
    Ora te enve Belceb del Trtaro
    Y te arrojara aqu la tempestad
    Para engaarme con falaz pronstico,
    O el destino infalible revelar,
    "Dime," exclam, "por compasion  un msero
    Responde: tendr trmino mi mal?
    Yo te conjuro por tu dios: respndeme,"
    Y l contest "Jams."

      "Profeta de dolor, inmundo orculo,
    Ministro aterrador de Satans,
    Por ese cielo de esplendor magnfico,
    Por su Dios que obedecen tierra y mar,
    Dime si de la tumba tras el lmite,
    En la region de inmensa claridad,
    Podr ver algun dia  mi Felcitas
    Y absorto en su belleza virginal,
    A par de los querubes darle un sculo...."
    El respondi: "Jams."

      "Esta sea," grit, "la prenda nica
    De nuestra despedida, ave infernal:
    Hndete pronto en el profundo bratro,
    Tumbos dando al furor del huracan.
    No dejes ni una pluma que en mi cmara
    Me recuerde tu horscopo fatal.
    Vuela ya de ese busto y del vestbulo;
    Suelta, suelta; tu garra pertinaz
    Mi alma rompe: retrate, retrate...."
    Y l contest: "Jams."

      Y desde aquella noche el cuervo lbrego
    Posado all, clavado siempre est
    Sobre ese busto de la diosa plido,
    Que le sirve de eterno pedestal.
    Fiero demonio vigilando al rprobo,
    No aparta de m un punto su mirar,
    Larga sombra arrojando, negra, fnebre,
    Do muere el sol y el luminoso gas....
    Ay! de esta sombra que enlut mi espritu
    No he de salir?--Jams!

                                  IGNACIO MARISCAL.

  Washington, Marzo 30 de 1867.




XVI

  Inquietud.--Noticias de las huelgas.--El 26 de Julio.--Decision
  de marcha.--Mi rumbo.--Gomez del Palacio.--Su traduccion del
  Tasso.--El Hotel San Julien.--Historia de una monja.--Un polluelo
  de bromita.


Las noticias que recibia yo de Mxico eran cada vez ms alarmantes por
la salud de uno de mis hijos, Manuel Guillermo,  quien tenia agobiado
una peligrosa enfermedad. Las calles, las casas, el estrpito de la
ciudad y las conversaciones, como que me retenian  fuerza, como que
me estorbaban las miradas con que mi alma pretendia seguir la suerte
deparada  mi desventurado hogar.

Sentia como llorando en mis entraas la sangre de mi hijo; yo queria
que los traficantes, los periodistas, todos me hablasen de lo que mi
corazon sufria, y el natural silencio de los extraos sobre mis penas,
me hacia ver como desierto la Ciudad Imperio y como fieras y verdugos
 sus numerosos habitantes.

Las noticias ms y ms alarmantes sobre las huelgas ocupaban las
prensas; las escenas de horror que se producian un dia, las relataba
la prensa al dia siguiente en todos los tonos, con todos sus detalles,
encargndose la litografa, el grabado y la fotografa de representar
los lugares, los horrores del incendio, las fisonomas de los
batalladores, la agona de las vctimas, los grupos de mujeres y nios
entre el incendio y las matanzas espantosas.

Mi resolucion para verificar mi regreso, era efectuarlo por Tejas,
no solo por conocer esa parte interesantsima de los Estados-Unidos,
sino por ver por mis ojos y estudiar con cuanto detenimiento me fuese
posible, la cuestion de la frontera, tan comprometida, en mi juicio, y
tan digna de una sria atencion.

Hice presente mi decision  mis compaeros, y Gomez del Palacio, como
he repetido mil veces, inagotable en bondades para conmigo, se resolvi
 acompaarme en tan costosa  incmoda travesa, sin atender  sus
molestias ni  sus sacrificios pecuniarios.

Despues de incidentes dolorosos, pero de interes muy privado para mi
persona, qued resuelta la marcha para dentro de dos dias, fijando un
derrotero prolongadsimo, evitando pueblos incendiados materialmente
por las inquietudes del Sur.

Como  pecador abandonado, vinieron  mi mente en tropel mis culpas
acerca de mis estudios sobre Nueva-York.

Me parecia, como es, que mis apuntaciones superficiales  informes, no
podian dar ni remota idea de mis impresiones; que habia descuidado
los datos estadsticos; en una palabra, jams tuvo ms sincero
arrepentimiento de sus culpas pcaro contrito. Para reparar mi falta,
pretendia, como si fuese posible, verlo todo, examinarlo todo, y me
embriagaba el ruido y caia en ms imperdonables divagaciones.

Aquellos mil suntuosos edificios, como que me salian al paso  decirme:
"Cmo te has olvidado de m, _Fidelillo_, que no merezco un lugar
en tus recuerdos?...." y tomaba un wagon con un propsito, torcia
siguiendo otro y me dejaba caer rendido en un caf,  en el asiento de
un parque,  en uno de los teatritos que conocia como la palma de mi
mano.

El Hotel San Julien en que habitamos est situado en _Washington
place_,  dos dedos de Broadway.

Es un hotel de segundo rden, pero servido con esmero  la francesa, y
en que el arreglo y la limpieza extremada le comunican cierta decencia
y cierto buen tono universalmente reconocidos.

El _Parlor_,  sea salon de recepcion, el comedor y el despacho, estn
en primer trmino, suben cuatro escalerillas  otros tantos pisos con
angostos corredores, departamentos uniformes y muebles como vaciados en
un mismo molde.

Escaleras y trnsitos estn perfectamente alfombrados; el aseo
escrupuloso mantiene en perfecto estado el edificio y las habitaciones,
y hay su pintura blanca que pudiera llamarse la toalla de Vnus de
puertas y chambranas, que las mantiene en juventud perptua.

En las noches permanecia la puerta que da  la calle accesible  todos
los huspedes.

Hay multitud de criados; pero el servicio de las habitaciones est
encomendado  irlandesas, que funcionan con la ms severa disciplina.

M^{me.} Clermont, propietaria del hotel, se consagra dia y noche al
excelente arreglo de la casa.

La Sra. Clermont es de mediana estatura, muy gruesa, de moreno subido,
de ancha faz, ojos negros aterciopelados, roma y gruesa nariz,
abren sus alas dos grandes bucles sobre sus sienes, que acentan
enrgicamente su fisonoma.

Encargada de un departamento estaba una irlandesa, alta como el
plumero de un tambor mayor, comprimida de armazon, al punto que dudo
que hubiera cabido entre su pecho y espalda un pliego de papel, y tan
llena de vigorosas cuerdas y tendones, que sus manos y brazos parecian
diseos en relieve de multiplicadas caeras.

Maguet era el nombre de mi cuidadora, de blanco mate, de cabello
_amelcochado_, como de msico aleman dedicado al violonchelo, de ojos
gatunos y arrebozados en espesas cejas, de boca grande y fresca, y de
modales circunspectos pero expeditos, como de sacristan mayor en Juves
Santo.

Fornida como mi compadre el general Chavarra; concentrada y adusta
como Mata, nuestro representante en Washington; dedicada  sus tareas
con imperturbable asiduidad, como  sus mquinas Adorno, Orozco y
Berra  la historia nacional y Garca Torres  pescar noticias para su
_Monitor_, Maguet era, adems, un tipo de honradez, de decencia y de
bondad extrema.

Yo habitaba en compaa, como he dicho, de Gomez del Palacio, hombre
estudioso, ordenado y limitadsimo en sus molestias  los dems.

Yo aparecia lo mismo, con la simple diferencia de ser en realidad todo
lo contrario.

Maguet sonde los caractres de los dos huspedes que estaban bajo su
cuidado, y se supo manejar de modo que nos tenia encantados.

A Francisco se subordinaba,  m se me imponia.

Con Francisco entraba en conversacion, ante todo porque Francisco posee
el ingls. Yo, aunque para m le hablaba perptuamente en ingls, jams
me entendi palabra.

Mis frecuentes salidas, mi ninguna aptitud para dobleces de ropa,
costuras y cuentas de lavanderas, zapateros y criados, tenia mi cuarto
hecho una bola de gusto los primeros dias; la lavandera, la camisera,
el zapatero, una dulcera italiana y muchachos vendedores de peridicos,
armaban tertulias magnficas, y aquella libertad de comercio solia
traer por consecuencias, camisas desaparecidas, zapatos nones,
sombreros que cambiaban de dueo y toda la glorificacion del desbarato
de un soltero.

A Maguet le daba  guardar mis escasos fondos y la encargaba de algunos
pagos, porque es la misma probidad.

Luego que en las intimidades de su conciencia se persuadi que era
necessario cuidarme, desparecieron como por encanto las visitas de mi
cuarto, y ya no hubo debajo de la cama camisas que sacaran las mangas
como pidiendo socorro, y me puso en un arreglo estupendo.

Queria yo salir? llovia? Maguet bonitamente me quitaba el sombrero y
lo hacia perdedizo.

Bufaba de coraje: Maguet ni reia ni se daba por aludida por mis seas.
Era de matarla.

Cuando me veia escribiendo, con la mayor frescura me encerraba con
llave, y al querer  no, soltaba pliegos como una mquina.

Le pedia dinero, de modo que ella creyese que podia faltarme para lo
preciso, y era ms fcil hacer volar  un buey, ms fcil oir cantar
una cancioncilla andaluza  Bonifacio Gutierrez, tipo de inmutable
sequedad, que conseguir un centavo.

Pero bueno, decia yo, esta mujer es mi providencia, quiero que me
hable.... Soltaba alguna chanza, y aquella fisonoma de hielo nada
decia. Me desesperaba....

Maguet, ya por su fsico, ya por su moral, era refractaria  todo
afecto, era su corazon de amianto, y no obstante, le estaba obligado
por sus bondades.

Armaba cada campaa con mis estafadores, que se hundia el hotel,
apechugaba como si fuera mi madre cualquier negocio que me ataia;
al volver la cara, ya tenia un pantalon nuevo, ya me veia obligado 
afeitarme, ya me ponia frente  frente de un sacerdote irlands  quien
le habia de dar informes de Mxico, pero con el designio de ponerme en
contacto con gente de pr.

Necesidad vital de sentir afectos, halago innato del alma cuando se
relaciona con otro sr, aquellos cuidados pursimos, aunque envueltos
en brusquedad, aquella solicitud, aliviaban mis penas.

Maguet me gobernaba  su antojo luego que caia bajo su dominio; y Gomez
le concedia la razon siempre que estallaban mis impertinencias en los
altercados.

Jams Maguet se tom licencias que pudiera interpretar la malicia;
jams recibi gratificacion sino de manos de Francisco.... solo cuando
arregl nuestros bales para la partida, con sus ojos inundados en
lgrimas, sospechamos que aquella pobre mujer nos tenia afecto....

Seria una ingratitud indigna no consignar en mis Viajes el nombre de
Maguet. Lo consigno, vamos! con toda mi voluntad, y que salga el sol
por Antequera.

Despues de mi ltima conversacion con Iglesias el 26, entr  mi
cuarto, y Maguet comprendi  la primera ojeada de sus ojos de gato,
que no se trataba de carbonato, ni de parche para los callos, ni de una
contrariedad pasajera. Sali de la pieza, volvi con un trozo enorme de
hielo, lo ech  nadar en el jarro de agua que habia constantemente en
la mesita del centro del cuarto.... y desapareci....

Quise hablar  Gomez del Palacio; pero ste, para esas circunstancias
crticas, tenia  mano su magnfica traduccion de la "Jerusalem," del
Tasso.

No temo que la pasion por los talentos de amigo tan querido preocupen
mi juicio; por el contrario, tengo una especie de remordimiento, cuando
recuerdo la severidad excesiva con que le hacia notar uno que otro que
me parecia defecto, severidad tanto ms imperdonable en m, cuando soy,
lo confieso, temerario en materia de incorreccion.

Pero qu estro tan levantado el de Francisco! qu emulacion con
su modelo hasta embellecerlo y superarlo! qu flexibilidad de
talento para seguir en sus cambiantes armonas al poeta divino! qu
perspicacia para percibir delicadezas que se escapan  la sensibilidad
ms exquisita y penetrante!

Y sin embargo, el trabajo de Francisco es de puro solaz y pasatiempo;
triunfo me costaba decidirlo  que me leyese: le decidia al fin,  iba
desenrollando  mis ojos enamorados la srie de cuadros encantadores
del gran poeta que inmortaliz _al capitan valeroso que el gran
sepulcro libert de Cristo_.

Cmo sirvi aquella lectura de blsamo  mis penas! cmo deseo que
termine aquella traduccion mi amigo, para honra de las letras y para
satisfaccion muy privada de mi espritu!

Era esta lectura mi primera recreacion potica; de la segunda voy 
imponer ms detenidamente  mis lectores; al cabo poco tenemos que
hacer y mis entregas no son coches de sitio, que corren por horas.

Estn vdes. para saber y yo para mal contar, que en las vecindades de
mi cuarto, y no afirmar precisamente si en mi mismo hotel, habia una
beldad misteriosa de la que todos hablaban _sotto voce_ y que nadie
conocia.

Decase que era una gaditana esplndida, de aquellas que dieron tema
 los sabios con su mirada para inventar la mquina elctrica y el
pararrayos; de aquellas que donde clavan la vista dejan una seal, como
si se hubiera pegado una tea, y que producen con una sonrisa el dolor
de muelas del corazon.

Pero  derechas, nadie conocia  la linda misteriosa, y esto mismo
revestia de los encantos de la leyenda, cuanto se encaminaba 
descubrir la _incgnita_.

Yo me retiraba al hotel muy noche, tanto, que al pedazo de noche en que
se verificaba mi llegada, le solian poner por mal nombre _las dos y las
tres de la maana_.

Y  hora tan importuna y silenciosa, cuando hasta las paredes parecian
dormir por lo cerrado de los prpados de las ventanas, en el cuarto
de la bella se veia una chispa de luz de gas, se oia una tosecilla
reprimida, hija del amago de la tsis y del insomnio, y se oia  veces
el ruido entrecortado del sollozo furtivo contenido, como si l pudiera
constituir una impertinente revelacion.

A pesar de que aquella luz y aquella tos nada tenian de particular, las
noticias vagas de la hermosura de aquella mujer, la obstinacion con
que se ocultaba  todas las miradas, el silencio que guardaba la vieja
irlandesa, nica persona que penetraba en el cuarto, la disposicion
de mi espritu  lo que se quiera, me formaron una novela de amor, de
lgrimas, de desesperacion y de misterio, que me tenian enajenado.

Ocult cuidadoso hasta de mi sombra mi curiosidad, que yo (sesenton
brbaro), equivocaba con la alucinacion romancesca, y me propuse entrar
en relacion con aquella mujer, de cualquiera manera que fuese.

Es de advertir que el cuarto de la gaditana estaba precisamente al
terminar la escalera de uno de los pisos, de suerte que cualquiera
detencion se hacia notable, por tratarse de un lugar de trnsito
contnuo.

Seducir  la irlandesa, era pretender lo imposible; entablar
contestacion con Maguet, era buscarme un ruido; aventurar una pregunta,
un peligro; fingir una equivocacion, un desaguisado, un escndalo;
acudir al correo, infructuoso; hacer una publicacion alusiva en _El
Herald_, intil: en una palabra, no habia esperanza.

Entnces me propuse escribir cualquier cosa y fingir que mi escribiente
equivocaba el cuarto y por arrojar el papel bajo mi puerta, lo
arrojaba bajo la de la incgnita, poniendo al calce de la supuesta
copia:--"Copia de la leyenda de _la Monja_, para el Sr. D. Guillermo
Prieto."

De esa manera me ponia yo  cubierto en cualquiera aclaracion.

Con los vagos datos que poseia yo de una gaditana viuda, en la flor de
la vida, hermosa como el lucero de la maana y encerrada en las cuatro
paredes de un hotel, en pas extranjero, hice mi composicion de lugar y
sembr y cultiv en mi cerebro la leyenda de _la Monja_.

Tenia mi leyenda como epgrafe el sublime pensamiento de Santa Teresa,
que dice: _Compadezco  Satans porque no ama_. Y en esa introduccion,
que era como el eco de los sollozos comprimidos que yo habia escuchado
alguna vez, cuando dilatando mis pasos y comprimiendo mi aliento
habia pasado frente al cuarto de la desconocida, lamentaba mi alma la
desesperacion de no amar; el frio del desamparo, la queja muriendo
sin eco, la tortura de la orfandad del alma, cuando la vida cae como
la piedra que se desprende de la ruina, como la gota de lluvia que se
embebe en la arena  acaba, como la planta, con las races destrozadas,
que tiene la existencia doliente de una luz fugaz; y terminaba la
introduccion ofreciendo contar la historia de una _monja_ sepultada en
un claustro, entre los recuerdos de una tumba adorada y el desierto de
no amar ante sus ojos.

Como se supone, las alusiones todas eran trasparentes  lo sumo; en
cada inflexion del ritmo pretend que vibrase un acento de pasion.

Escrib, puse al calce de mis versos aquello de "Copia para D. Fulano,"
y esper la hora propicia para deslizar mi carta debajo de la puerta de
mi vecina.

Es de advertir que viviamos mi vecina y yo en dos pisos diferentes;
ella en el primero, yo en el tercero, y  la distancia de media
cabecera de las nuestras.

Las ventanas de la gaditana daban cerca de la esquina, de modo que la
luz dibujaba en la pared del frente con mucha imperfeccion las sombras,
 las rompia en la sombra de la calle.

Mis ventanas daban frente  las puertas laterales de un gran hotel, que
estaban cerradas durante el dia; pero entrada la noche, tenian gran
tragin, abrindose, cerrndose, interponindose entrantes y salientes,
apareciendo y desapareciendo la luz interior con desesperante
persistencia.

La noche que me resolv  deslizar mi introduccion al cuarto de la
vecina en el hotel, parece que habia una conspiracion contra el comun
sosiego.

El banquero ingls del primer piso tuvo tertulia y bebieron y
disputaron los hijos del Tmesis como energmenos.

Un matrimonio mal avenido dispuso una separacion temporal, y aquello
era movimiento y bulla que espantaba.

Una maestra de msica del ltimo piso, que era un hipoptamo musical,
berre solfeos con sus discpulas, de aturdir, y M^{me.} Clermont
jugaba _ecart_ en el _Parlor_  la una de la noche, con la frescura de
si estuviera oscureciendo.

Yo no sentia interes alguno por la gaditana; pero me presumia que iba
 ser aquella aventura un motivo de solaz en mis horas de insoportable
fastidio; por otra parte, como tenia cierto viso potico, cre el
episodio aquel muy digno de ocuparme.... mejor dicho, ahora pienso todo
esto; entnces no me daba cuenta de por qu hacia yo semejante locura.

Como si tuviese quince aos, me sentia ansioso  impaciente, sentia
aletear sobre mis cabellos canos mis dulces ilusiones de la juventud, y
ljos de parecerme ridculo, me parecia mi empeo un delicioso fraude 
la vejez.

Cesaron al fin todos los ruidos: yo, que me habia quedado leyendo
peridicos en el despacho, entre los criados que roncaban en ruidosa
competencia, sub las escaleras como una sombra, me detuve como un
malhechor frente al cuarto, distingu la imperceptible raya de luz bajo
la puerta, me acerqu, tendme casi en el suelo del quicio, y dispar
mi papel con cuanta fuerza me fu posible, despareciendo rpido en las
sombras.

Entr  mi cuarto, qued atento al menor ruido.... silencio
profundo.... Saltaba mi corazon y no podia pegar los ojos.

Al siguiente dia se me figuraba que todo el mundo me habia descubierto,
y que era objeto de todas las conversaciones la aventura; pero nada:
pas al frente de la ventana.... y nada.... Pues, seor, aqu di fin
la comedia; y para esto tanta precaucion y tanto susto....?

A prima noche, miento, como  las nueve de la noche, en vez de las
listas de la celosa que se dibujaban con constancia en la pared de
enfrente, la ventana estaba abierta..... yo todo me volvia ojos, no
s cmo no me desbarranqu de mi ventana.... De pronto, se dibuj una
sombra, correcto perfil! qu enhiesto talle! qu explosion de rizos
trmulos sobre el cuello y la torneada espalda! y al ir adelante en mi
exmen, la sombra se hundia en la sombra de la calle, y aquello era de
desesperar!

A veces me parecia que tenia aquella mujer anglica, porque as habia
de ser, mi papel en la mano, mi verso sin duda; pero creia que se
prolongaba: no es un peridico, es mi papel, y  la sombra.... En esa
sombra habia alguno? Ese es un brazo humano,  es el brazo de una
cruz,  el extremo de un mueble....?

Mi sombra era otra cosa, abria los brazos, mostraba papeles; pero las
cambiantes de la pared que la pintaba, el abrirse y cerrar de las
puertas aquellas, las volvia grotescas, me hacian figurar como un mono
haciendo cabriolas.

La ventana superior cerrse como siempre, y yo trat de olvidar con mis
amigos mi aventura.

Al regresar en la noche, por supuesto  hora oportuna, me sorprendi
muy agradablemente que hiciera sensible mi presencia la mayor luz
bajo la puerta: yo me ech  nado, porque tal era mi postura en el
pazadizo.... v entnces trasparente, blanqusima nube; percib algo
de perfume embriagador, se intercept la raya de luz y v que algo se
deslizaba por la alfombra, al mismo tiempo que dentro del cuarto se
extingui totalmente la luz.

Tend la mano, palp un libro pequeo y me retir  mi cuarto.

Encend el gas, hasta que qued como alumbrada por el sol mi
estancia.... v el libro.

Era un pequeo y preciossimo Album forrado de terciopelo azul, con sus
cantoneras de oro; incrustado en la pasta del libro habia un pequeo
relicario con una miniatura de Santa Teresa de Jesus.

Abr el Album, y en la primera hoja, con letra, humillacion y vergenza
del grabado, decia:

"LA MONJA.--Copia de una leyenda del Sr. D. Guillermo Prieto, poeta
mexicano."

Aquello era de acalambrarse, de desmorecerse: por qu no tenia veinte
aos mnos? por qu no realizar y desenlazar como es debido esta
leyenda, para dejar  estos yankees con un palmo de narices? Hombre,
Prieto, mrate al espejo! Y que ms da? Est prohibido  los viejos
tener corazon?

      Ilusion que nace en m,
    Que de mi llanto brot,
    Puedo renunciar  t?
    Qu dice el amor? que n,
    Y la reflexion? que s....

Y de esta manera ensartaba mis versos, sin sentir, hasta que oia la tos
de Francisco,  quien ocult cuidadoso lo que me pasaba, pero  quien
no dejaba dormir.................

En manera alguna podia interpretarse la accion de mi desconocida como
interes, ni mucho mnos como amor, puesto que no me conocia, y aun
conocindome, entnces ms se alejaban esas probabilidades.

No obstante, aquello de "poeta mexicano" mucho me lisonjeaba, no lo
puedo negar; pero entnces, y suponiendo sin conceder que yo mereciese
tal dictado, lo natural era suponer el deseo de leer versos mios 
falta de otro quehacer.

Todo esto es muy cierto; pero es de tal modo miserable la condicion
humana, que tal puerilidad, tal quimera, me preocupaban y sentia mi
corazon como con arrimo, como en la patria del sentimiento, como en
comunion con otro espritu que me comprendia y se identificaba con mis
penas.

Yo interpret el envo del libro como aprobacion y demanda de la
leyenda, y para prolongarme el placer de la aventura y procurarme
motivos de comunicacion, resolv escribir diariamente parte de la
leyenda, llevarla y recoger el libro  la siguiente noche.

Pero, bueno; y dnde estaba la tal leyenda? Era forzoso crearla, y h
ah cmo la engendr mi fantasa. Va de leyenda.

En Mxico, mi adorada patria, suponia yo, habia un convento casi 
extramuros de la ciudad, cuya totalidad estaba ocupada por religiosas
de muy severa regla, mnos la espalda del mismo edificio, del que
aislndosele un patio lbrego y de elevados y robustos muros, se habia
hecho prision para los reos polticos.

A esa misma espalda, en la parte elevada del edificio, daban ventanas
de algunas celdas de religiosas, y en la parte inferior ventanas de
la prision con macizas rejas de hierro embutidas en la pared y  una
altura competente para evitar toda comunicacion por la calle.

Quien hubiera pasado, en el tiempo que voy  referirme, por la espalda
del convento  deshora de la noche, habria descubierto dos puntos
luminosos: el del cuadro de la ventana superior, claro y marcando el
cuadrado irregular de la ventana de la celda, y las rejas de la prision
dbilmente iluminadas. Los puntos sobre que acabamos de llamar la
atencion, se reproducian en la pared del frente del convento, como en
un espejo.

Sepamos ahora la historia de los dos sres que en medio del mundo y
cada uno como en un desierto, hacian  la noche confidencias de sus
dolores.

Adela, este es el nombre de la monja, vivia feliz en una de las fincas
de campo de su padre cercanas  la capital; all conoci y am 
Rodrigo Alvarado, jven de las principales familias de Mxico, y sus
primeros amores corrieron apacibles como aura blanda entre aromticas
plantas. Pero al estallar la revolucion de la Reforma, tom Rodrigo las
armas en su defensa, y esto desat una persecucion, un odio tremendo de
parte del padre de Adela, apasionado partidario de la causa clerical.

Sea porque fuesen frecuentes las invasiones  las fincas de campo,
sea por sugestiones del encono, metieron  Adela  un convento, le
hicieron creer  poco que Rodrigo se habia casado, y hundida en llanto,
enloquecida, tom el hbito, para acabar sus dias en el retiro y en la
penitencia.

Rodrigo se distingui en las armas, se hizo uno de los caudillos de
ms prestigio, y mal herido en la accion de Carretas, cerca de San
Luis Potos, fu conducido  Mxico, y despues que se restableci, le
encerraron en la prision de los reos polticos.

No es difcil creer, en las circunstancias por que atravesaba mi
pas, una incomunicacion completa de los amantes, y mnos difcil si
recordamos la regla seversima de la religion en que Adela profes.

El consuelo nico, la compaa, la esperanza de Rodrigo era aquella luz
de la ventana superior que alumbraba como una mirada tierna el antro en
que estaba sumergido. El mimaba la luz, la acariciaba, la recibia como
la visita de una alma compasiva  su espritu desamparado; era el alma
de su alma, el sol de su ternura.

Fijos los ojos en su luz querida, vi llegar una vez  su centro un
bulto: se dibujaba perfectamente su cabeza envuelta en la toca monjil,
las anchas mangas del hbito profuso, las manos delicadas.... Parecia
arrodillada: sin duda habria algun altar  alguna imgen  su frente.

La aparicion se verificaba todas las noches.

Unas veces la monja arrodillada se postraba haciendo su sombra un bulto
informe; pero aquella cabeza temblaba. Eran sus sollozos? pegaba
 la tierra sus labios gemidores para que no robase el viento los
secretos que solo deberia saber su tumba? En ese prolongado suicidio
del claustro se escapaban  esos labios pegados al suelo, acentos que
engendraba la ternura y se traducirian por despecho y blasfemia?

Otras veces el bulto negro enclavijaba sus manos, tendia sus brazos
elocuentes, dejaba como derribar su cabeza hcia atrs y parecia
entregar desesperada el pecho al dolor que la desgarraba, y otras,
alzando los brazos, la cabeza erguida, el andar acelerado, aparecia y
desaparecia en el claro de luz, como perdida en la demencia, hasta que
extinguida la luz, se sepultaba la terrible vision en las tinieblas.

Era una necesidad para Rodrigo ponerse en comunicacion con la monja
desconocida; pero cualquier esfuerzo equivalia  la realizacion de lo
imposible.

Aventurndolo todo una noche, decidi, por medio del canto, dar 
conocer su existencia en aquella mazmorra.

La voz de Rodrigo no tenia cultivo alguno; pero era un bartono claro,
vibrante y apasionado.

Pero el cantar de Rodrigo moria en su tumba, no rebosaba un solo
sonido, en su juicio, las altas rejas de su prision.

Sin embargo,  los oidos de la monja llegaron unos rumores vagos, unos
ecos que parecian la forma de sus ms recnditos recuerdos. Atraida
por la voz, despues de extinguir la luz, se asom  la ventana y se
fij en la iluminada reja del prisionero. Este, entre tanto, arrim
el banco de su cama  la pared, coloc sobre l una mesa, despues una
silla, escal por los muebles, se asi de la reja y peg en ella su
semblante.

Entnces crey escuchar un grito reprimido y oy distintamente que se
cerraba la ventana con estrpito.

La monja, aunque interceptado por las rejas, habia creido percibir
el perfil de una cabeza, de un rostro, un conjunto que la perseguia
despierta y en sueos, que era el culto de su desgarrado corazon....

Acaso le pareci una vision que para su castigo le presentaba el
enemigo de las almas.

Por algun tiempo no se volvi  ver la luz de la celda.

Las noches de luna eran la desesperacion de Rodrigo, no solo porque
habia transeuntes en aquella frecuentemente desierta calle, sino
porque dando la luna en el muro, borraba y hacia ms indecisa la luz
artificial.

El continu en sus cantos con esperanza remota de atraer la luz. Una
vez, agobiado de tristeza, queriendo desahogar sus dolores en ecos
que formulasen las angustias de su corazon, preludi ese _Adios_ de
Schubert, vibracion de agona arrancada al ngel caido en el momento de
dejar para siempre la morada celestial, canto de lgrimas que si no lo
hubiese formulado el gnio humano, se diria que es una evocacion eterna
de los eternos dolores.

Adela era apasionada de la msica de Schubert, y el _Adios_ su meloda
favorita.

A las primeras notas, se sinti conmovida en lo ms hondo de su
alma; despues encendi su luz.... despues pudo percibir Rodrigo el
bulto negro en agitacion febril.... y al morir sollozando aquellas
notas divinas.... tendia la monja enloquecida los brazos, como para
detenerlas, como para estrecharlas y esconderlas en el sagrado de su
corazon.

Rodrigo, por su parte, adhiriendo  las rejas algunas tiras de madera
que arranc de su banco y de su mesa, pudo figurar estas letras: TE
AMO, y esper que la noche hiciese la revelacion.

Dos dias despues,  la hora de la siesta, vi caer de la ventana
polvo, luego como tallos intiles de flores, y al ltimo, rozando con
su ventana, ptalos de rosa, de los que uno solo que empuj el viento
dentro de la prision, tuvo por relicario los labios de Rodrigo y fu su
talisman idolatrado.

De esa manera imperfecta, trasmitiendo  la pared figuras adivinadas
ms que comprendidas, las relaciones tuvieron fomento, aunque
envolvindolas de contnuo negras sombras de duda y misterio.

La escala formada con los muebles, el mejor humor del prisionero,
alguna astilla de los palitos que le servian para formar sus letras, se
hicieron perceptibles  la intolerante polica y resolvieron cambiar
su prision, tanto ms cuanto que Aureliano Rivera, simptico y audaz
caudillo de la Reforma, amagaba la capital y habia hecho dentro de ella
incursiones temerarias.

Rodrigo esper la noche dos dias ntes de su partida, y con voz
desgarradora enton su _Adios_.... Las ltimas notas del doloroso canto
vibraban en el viento, cuando con la misma luz de su prision distingui
fuera de la reja un hilo  cuyo extremo oscilaba una carta.... en esa
carta Adela sugeria al prisionero los medios de fugarse.

La carta estaba fuera de los hierros de la ventana,  muy poca
distancia, pero intomable.... la desesperacion era extrema; arranc
uno de los pis  una silla, lo adelgaz, le puso otro palo pequeo
formando gancho, atrajo  s el hilo; pero sin duda di en algun punto
cortante del palo, que lo troz.... cayendo la carta al suelo, de donde
fu recogida, producindose escndalo espantoso.

Ejercironse con Adela todo gnero de crueldades; se disponian 
fusilar  Rodrigo los enemigos de la libertad; tocaban  un desenlace
sangriento los sucesos.... cuando se escucharon disparos de artillera
en la plaza mayor, repicaron las campanas del convento.... y la
multitud, rompiendo puertas, derribando obstculos, penetr triunfal
en los claustros, gritando "Viva la Reforma!" y proclamando  Rodrigo
como uno de sus hroes ms ilustres....

       *       *       *       *       *

Acomodndose Rodrigo  las creencias de la familia de Adela, se dirigi
al Santo Padre por medio de un letrado distinguido, haciendo ver que
era Adela vctima de un engao y que no tenian validez sus votos
monsticos.

Los hombres de todas las opiniones, los telogos ms ilustres, los ms
escrupulosos sacerdotes, esperaban que la decision del Santo Padre
abriese  los amantes las puertas de la felicidad!......

Tal era la leyenda que escrib en verso, sin quedarme con una
copia; la divid en captulos, procurando que en cada uno de ellos
fuese creciendo el interes y multiplicando las alusiones, segun las
peripecias de mi situacion particular.

Como he indicado, dejaba una noche el Album y lo recogia  la siguiente
noche; pero nada avanzaba en mis pesquisas.... la luz que reflejaba
la ventana me delineaba la linda figura, pero inmvil, fria, con una
silueta de estatua que me desesperaba.

Yo no s cmo no me qued litografiado en el quicio de aquella puerta,
porque realmente me estampaba para distinguir algo que disipase
mis dudas.... nada: la orla de seda de un vestido esplndido, dos
piesecitos como dos pichones, que corrieran entre encajes.... y unos
dedos de marfil y rosas que hubiera querido besar, si los labios, como
debiera ser, tuvieran la facultad de volverse pinzas.

Pero la detencion frente de aquel cuarto era imposible; una vez
me habian encontrado inclinndome al suelo, y yo saqu un cerillo
fingiendo buscar una moneda; otra vez el lapicero era lo perdido; otras
habia extraviado camino.

Algo debi notar Maguet de mis inquietudes, porque cuando volvia la
cara, aunque fuese muy noche, estaba con una luz esperndome, y yo me
daba  los demonios y seguia mi leyenda.

Cuando en ella llegu al punto del _Adios_ de Schubert, no hubo
aparicion en el crculo de luz; pero  poco de estar en la ventana,
tendi sus alas aquella meloda sublime y una voz sobrehumana ilumin
mi alma, empapando de lgrimas mis ojos.

Al siguiente dia de haber aludido en uno de los captulos de mi _Monja_
 la lluvia de ptalos de rosa, en una de las entradas que d  mi
cuarto, v en la mesa del centro un esplndido ramillete de rosas
blancas, atados sus tallos con un liston negro; redobl mis tentativas,
aunque solia decirme: A qu este empeo? qu designio me gua? qu
siento en m que pueda justificar una inquietud tan injustificable en
mis aos?

Hice coincidir el captulo de la carta suspendida del hilo, con mis
anuncios de partida, y por ltimo,  uno de mis amigos le rogu,
la noche que deslic bajo la puerta la conclusion de mi leyenda,
que cantase en mi cuarto, como cant en efecto con voz dulcsima,
apasionada y dolorida, el _Adios_ de Schubert....

En el claro que formaba en la pared la luz del cuarto de la gaditana,
v inmvil, como si proyectase la sombra una estatua de mrmol, el
bulto, los contornos y el perfil correcto de mi aparicion: con la
ltima nota se extingui la luz, envolvindome en el silencio y el
misterio.

Por ms activas que fueron mis pesquisas, no pude hacer aclaracion
alguna; por ms audaces que fueron mis tentativas para conseguir copia
siquiera de mi manuscrito, nada pude obtener; creo que los versos
de esa leyenda, es de lo mnos malo que he hecho en mi vida.... Ni
sospecha, ni conjetura, nada dej en pos de s la inspiradora de mi
leyenda de _la Monja_.

       *       *       *       *       *

Cuarenta y ocho horas precisas me quedaban para decir mis adioses 
Nueva-York, que como he dicho, como que me rodeaba con su tumulto de
palacios, sus ruidos, las cruces de sus telgrafos, su tropel areo de
cpulas y banderas y su conjunto arrebatador.

Levantndome estaba cuando entr en mi cuarto un jovenzuelo llamado M.
Fayar, alegre como un fandango, movible como una ardilla y vestido
como un corredor de caballos, lo que le hacia aparecer doblemente
expedito.

--M. Guillermo, vd. ser por m; yo quiere con vd. muchas muchachas
seoritas.

--Chico, es cosa que no me repugna en ninguna circunstancia; pero estoy
ocupadsimo.

--Pero vd. no decir nada de este en su Viaje.

--Hombre, en mi Viaje hablo bastante de este ramo y es lo mismo en
todas partes, tratndose de los Estados-Unidos, con la diferencia de
que aqu toman las cosas colosales proporciones.

--Ya ver vd. salones en toda forma, en cuyo menaje estn invertidos
capitales inmensos; haria vd. conocimiento con hermosuras de casi todas
las naciones del globo.... y mucho contento.

--Amigo, he tenido en mi mano una Gua de forasteros  Directorio,
que se vende  los viajeros para sus visitas de confianza, y en ese
librito constan todas las particularidades apetecibles para las visitas
de confianza. Por otra parte, yo no he querido escribir un _Manual
del Calavera_, sino consignar simplemente mis impresiones, y esto en
la esfera limitada y con la superficialidad consiguiente  quien hace
sus apuntaciones por ferrocarril: ya vd. lo ve, aqu, anualmente, se
publican gruesos volmenes, sobre cada uno de los departamentos de la
administracion, sobre cada uno de los establecimientos de beneficencia,
sobre cada uno de los servicios pblicos; qu puedo yo hacer, sino
ndices, indicaciones y notas que pongan de manifiesto mi deseo de que
en mi pas se conozcan y estudien estos pueblos?

--Esta bien, creo que vd. hace ms de lo posible; pero ni siquiera de
M. Rails habla vd., y est llenando el mundo su proceso.

--No me he podido imponer  fondo. Vd. conoce bien ese cuento?

--Bien, bien, no; pero un poquito, que est curioso. Vd. conoce la
Quinta Avenida que da entrada al Parque Central?

--Perfectamente.

--Se ha fijado en cuatro  cinco palacios de mrmol, que forman esa
entrada, y llaman la atencion por su opulencia?

--Si, seor.

--Pues uno de esos palacios es de la persona de quien se trata.... De
una abortivista.

--Qu me cuenta vd?

--Que es una _profesora_ del arte _de quitar estorbos_, y que en
contacto con personas muy acaudaladas y con hijas de familias
menesterosas, hizo una inmensa fortuna.

Vivia en la opulencia hace muchos aos; se jactaba de las mejores
relaciones; en su casa se daban convites y habia tertulias esplndidas;
pero cate vd. que por su mal, se organiza una Sociedad furibunda,
nombrada "Preventiva del crmen," y las cosas cambian de aspecto.

La Sociedad es de lo ms benfico y curioso que vd. se puede imaginar.
Compnese de personas poderosas, de probidad intachable y de habilidad
notoria.

La Sociedad se constituye en amparo de la jven  quien se pretende
pervertir, de perseguidora implacable de garitos y casas de
prostitucion, de azote de ladrones y todo gnero de malhechores;
tiene sus abogados, su polica diligentsima y est perfectamente
relacionada.

El abogado de la Sociedad mencionada acus  M. Rails de su infame
profesion; puso ella en accion sus relaciones, amagsela con una
prision; para eludirla se le pidi una fianza de cien mil pesos, que la
ilustre profesora puso en depsito....

Entnces la polica, por medio de sus agentes secretos, acudi  mil
ardides, hasta que al fin logr tender una red sutilsima en que cay
la abortivista.[3]

       [3] En estos ltimos dias, y ya publicndose mis Viajes,
       se supo que M. Rails se habia suicidado: descubiertos sus
       crmenes, se meti en un bao y se abri las venas.

Tambien es curiosa la causa hecha  un doctor de Nueva-York, que
cultivaba el mismo comercio.

--Ya he dicho  vd., repliqu  M. Fayar, que sobre estos particulares
creo me he extendido lo bastante en San Francisco, y que ahora serian
fastidiosas mis repeticiones.




XVII

  Comida en casa de Bachiller.--Noche.--Panadera de
  Viena.--Romero Rubio.--Mariscal.--Juan Jos Baz.--Escuela de
  Sordo-mudos.--Express.--Comercio.--Lluvia.--Salida de Nueva-York.


Circunstancias muy privadas y personales hacian dolorosa para m
la separacion de Nueva-York, y por una fatalidad de mi destino,
los halagos de la vuelta  la patria mucho se enturbiaban por las
condiciones de la salud de mi hijo, y por motivos no para narrados en
estos tan accidentados como verdicos Viajes.

Ya he indicado en otro lugar que la familia del Sr. Lic. D. Antonio
Bachiller y Morales,  la que pertenecen los Sres. Dres. Landeta y
Castro, y el Sr. Lic. Nstor Ponce de Leon, se encargaron de aliviar
mis penas, me crearon familia y me llenaron de atenciones, que
recuerda con profundo reconocimiento mi corazon.

La familia inteligente y bien educada de mi pas, se ofrecia all  mis
ojos con todos sus encantos.

Pretextos para sabrosas comidas, discusiones al parecer tempestuosas
que se deshacian en lluvias de flores, interes por mi salud, alivio
 mis dolores, todo lo encontraba, pero tan sincero y espontneo en
todos, que ms parecia que las satisfacciones de que me rodeaban eran
ms por el sentimiento egoista de procurarse mis amigos placer, que por
el designio de hacerme olvidar mis penas.

De ponerse tablados era cuando en competencia con las seoras y
acariciando mis ms bellas memorias, exponia  la atencion curiosa
de mis oyentes nuestro popular Paseo de la Viga, nuestro Chapultepec
romancesco; y los cubanos, en revancha, me pintaban las risueas
perspectivas de su Jesus del Monte y su Guanavacoa, su paseo de Isabel
II y su Jardin Botnico.

Entnces yo,  guisa de diestro luchador, hacia reminiscencias de
nuestros paseos en burro, nuestras temporadas de San Angel y otros
solaces cuya belleza no se percibe con los ojos pegados al cuadro, pero
que  cierta distancia tienen encantos indecibles.

Bachiller es un jurisconsulto eminente y un literato distinguido;
en la Habana, su patria, hizo sus estudios y desempe puestos
importantsimos; su erudicion es vastsima y su criterio luminoso y
seguro.

Pero aparte de sus clarsimos talentos y de sus obras cientficas y
literarias de exquisito mrito, sobresalen en Antonio dos cualidades
que mis lectores me dirn si no son perlas y diamantes para los que
tenemos la fortuna de ser sus amigos.

All va la una. Es un amor  Mxico que llega al fanatismo, como debe
ser el amor: mucho sentimiento y mucho anhelo por el bien de la persona
amada.

Antecedentes de familia, reminiscencias muy queridas para mi amigo,
fomentan y robustecen aquella pasion por Mxico.

Posee en su archivo curiosidades de nuestra historia, anda
perptuamente  caza de noticias y peridicos de Mxico, y
constantemente se halla en correspondencia con personas notables de
nuestra patria, comunicndoles cuanto cree que puede contribuir  su
bienestar y adelantamiento.

Cuando en 1842 sali de Mxico el eminente poeta Rodriguez Galvan
para no volver  su patria jams, yo, que conocia de nombre al Sr.
Bachiller, por haber hablado de mis versos en _El Diario de la Marina_,
le recomend  mi malogrado amigo, que debia pasar por la Habana: all
cay enfermo y muri Rodriguez.

Bachiller fu un amigo y un padre para Rodriguez, le abri las puertas
de su casa, tratndole como de su familia, lo relacion con los ms
eminentes literatos, esencialmente con Milans, quien le ley su "Conde
de Alrcos," _y de quien son los lindsimos versos que yo atribu
 Turla equivocadamente_, al tratar de mis impresiones de Orleans,
y cuando enfermo y en su muerte le llen de cuidados, prodigndole
generoso toda clase de auxilios.

Mi gratitud  Bachiller por todos estos antecedentes, la hice sensible
en relaciones cariosas y no interrumpidas, durante ms de treinta aos
en que yo no he dejado de recibir atenciones de tan cumplido caballero.

Ardia la casa de Bachiller en impaciencia por mi llegada; el finsimo
Dr. Landeta se preparaba  hacer los honores de la casa con la
exquisita elegancia que tiene de costumbre. Nstor Ponce tenia lista
cerveza suprema, y las seoras se disponian  celebrar mis sorpresas
por los guisos al estilo de mi tierra, y los dulces deliciosos que
recuerdan la especialidad que para postres y reposteras tienen
nuestras mexicanas.

Parece que veo el cuadro. Bachiller, sosegado y dulcsimo, con su
leviton de lienzo, rodeado de sus preciosos y juguetones nietecitos,
que me recordaban  los mios.

La esposa con sus hermosas hijas, agrupadas junto de una amplia ventana
en cuyo marco se divisaban flores y enredaderas, y la tropa masculina
charlando y fumando frente al bufete del sabio, convertido con desacato
en mostrador de cantina.

Dise la voz salvadora de _la sopa est en la mesa_, y en tropel
risueo nos dirigimos al comedor, donde los chicos gritaban y repicaban
sus trinchis en copas y vasos, las seoras esperaban modestas y
nosotros los hombres nos arrellanbamos  gozar, _sin ser de nadie y
sin pensar en nada_ de los hechiceros encantos de la gula, cuando llega
 seducirnos acompaada del buen humor.

Despues de los primeros contentamientos  la tirana animal,
contentamientos que, como se sabe, se hacen en medio del silencio, la
conversacion se hizo general y cada uno se esforzaba por acreditarse
de alegre convidado, sin cuidarse de sexo ni edad. Por supuesto que la
conversacion corri, despues de culebrear un tanto,  los viajes, y 
lo mucho que me faltaba que decir.

[Ilustracin:

VIAJE DE FIDEL.

                                        _LIT. H. IRIARTE, Mxico._

La casa del Presidente.]

--Lo conozco, seores, repetia yo; pero vdes. convendrn en que un
viaje al vapor no es un inventario.

--Es permitida la ligereza, decia Nstor con irona.

--Si se trata de ligereza en el sentido de no profundizar, como en
tratados especiales, todas las materias, convengo, decia Bachiller;
pero ligereza en cuanto importe inexactitud de datos estadsticos,
observaciones polticas y mercantiles, no convengo, porque muchos
de esos datos los han suministrado oficinas pblicas y documentos
oficiales, y nos tiene asoleados Guillermo, aclarando fechas, haciendo
rectificaciones y estudios detenidos,  Nstor,  M. Bryant, 
Mantilla,  m y  cuantos conoce.

--No, repetia mi contrario, yo lo digo por los cuentecillos y cosas
fantsticas.

--Eso es otra cosa, ese es mi plan: yo he buscado una forma para
popularizar mi libro entre gente que se moriria de fastidio con los
nmeros y las disertaciones gravedosas; yo quiero que el mandadero y
el carnicero, la polluela parlanchina y el vejete recalcitrante, lean
mis Viajes, y al fin adquieran ideas exactas de este pueblo, de que se
suele hablar en mi pas como de los habitantes de la luna.

--Yo lo que deseo es que hable vd. fuerte, muy fuerte,  estos patanes,
sobre su codicia, porque para ellos no hay ms Dios que el dinero.

--En efecto, decia Nstor, ya el seor ha hablado bastante de la
omnipotencia del _dollar_; pero lo que le falta que agregar es que si
el yankee es vido para adquirir y no se para en medios, tambien gasta
con suma liberalidad; aqu no se ve, como en la tierra de vd.,  si
se ve es con mnos frecuencia, hombres acaudalados, tratndose con
verdadera miseria, peor que los obreros de estas fbricas.

--Ya ve vd. cmo se desarrolla aqu la fiebre del oro? Pues la dote en
la mujer es desconocida, y esos pescadores de fortunas con el anzuelo
del amor, ni se mientan.

--Eso s es cierto, replic una de las seoras; aqu ni se habla
de esos gansos del amor conyugal, muertos de hambre, calculistas,
esperanzados, para salir de penas, en triunfar del corazon de una
polla trasaeja, epilptica y contrahecha,  de una vieja, aunque
impertinente y llena de achaques, poderosa.

--Por otra parte, decia otra seora, sesuda y de claro ingenio, por
regla general, cuando el marido yankee no es borracho, es un excelente
marido; acaso los negocios y la frialdad de carcter le hacen fiel y
dedicado  su familia, es pacientsimo con sus hijos; acaso su defecto
capital sea que muchas veces se deja dominar de la mujer, que es
enfermiza y poco hacendosa, aunque esto admite sus excepciones.

--Qu me est vd. diciendo?

--La verdad, dijo Bachiller; esas hermosuras deslumbradoras caducan
mucho ms pronto que en Europa; son bellezas de un dia, y vd., al
apreciarlas de otra manera, ha incurrido en una equivocacion.

--Eso depende, dijo una viejecita, muy viejecita, con su dentadura
muy blanca y su cabeza como unos algodones, de que esas nias no
comen: cuando diga vd. mantenerse de golosinas, las _yankas_: por
aqu las fresas; por all la nieve; por acull los cands, si tienen
proporciones; y si no, todo se lo echan encima, es decir, todo lo
gastan en vestirse: para algunas no importa que la casa est como nido
de aviones; pero el gorrito listo, nuevo el velo de gasa, ajustados
los guantes y el calzado como de reinas.

--Eso tambien debe atribuirse  que no conoce vd. mujeres ms
callejeras que estas americanas.

A ttulo de libertad, se van llevando  la casa al novio, sin que nadie
les diga: "esta boca es mia," platican con l, salen y entran con l,
sin que nadie se fije en el aparecido; de suerte que  veces,  los
tres  cuatro meses, va sabiendo el pap que aquel seorito que entra y
sale y se aisla con la mayor desfachatez  platicar  solas con su hija
en el salon, es nada mnos que su futuro hijo poltico.

--Es la verdad, decia Nstor; los vnculos de familia estn bastante
relajados en el Norte; pero es necesario fijarnos en el punto de
partida de nuestro juicio: aqu no hay herencias forzosas, y esto,
aunque sea por la conveniencia, mantiene el respeto en las familias;
de suerte que no se da caso que un muchacho haragan y con las manos
lavadas, finque las esperanzas de mejora de fortuna en que espichen
los autores de sus dias, ni hay esos pleitos en que hijos y padres
son desvergonzados difamadores, ni esas bandadas de buitres que con
el nombre de herederos forzosos acibaran los ltimos momentos de un
infeliz que cometi el delito de formar un capital con su trabajo.

--Ve vd. este pueblo? me decia un hermano del Dr. Landeta, que estudia
 los yankees sin cesar.... Ve cuntos rasgos de inmoralidad y
disolucion?

Pues advierta vd.: al marido honrado que ha sido objeto de las
traiciones y vctima de la mala conducta de una mujer frvola que
desconoce sus deberes,  ese marido jams se le burla, no se permite ni
al ridculo ni  la maledicencia poner en evidencia su infortunio y la
deshonra de los hijos; y esas stiras al marido manso, al predestinado,
al sufrido, se rechazan de la buena sociedad, no las explota la
caricatura, y aun en el teatro, se mutilan las obras francesas para
desviarlas de nuestra mana latina de hacer recaer sobre el marido,
censuras que solo merece la mujer....

--Seores, todo est muy bueno; pero nos estamos quedando sin comer:
ese asado es excelente, aqu se tiene especial cuidado con las carnes.

--Eso merece un trago de este aejsimo Borgoa....

--No, yo no me puedo conformar, decia la bondadosa seora de Bachiller,
con que no nos acompae vd.  Saratoga.

--Al anuncio de los baos  de las aguas de Saratoga, dijo un jven
elegante que estaba  mi izquierda, las casas se ponen en movimiento,
los maridos aprestan los bolsillos.

Hay familias de _ladies_ de tres  cuatro personas, que llevan quince 
veinte bales, de esos bales monstruosos que con cuatro ruedas y sus
asientos, pudieran suplir  cualquier wagon.

Las familias, excepcionales por su riqueza y circunstancias, tienen
sus casas  residencias en Saratoga, muy elegantes y apartadas del
bullicio; pero lo caracterstico es la vida del hotel, y hay muchos y
magnficos hoteles en Saratoga.

Los hoteles, como vd. sabe, son grandes edificios formados de dobles
hileras de cuartos, que unos dan al exterior y los otros al interior
del hotel: las familias toman cuartos dobles para mayor comodidad, no
obstante que los paseantes de los corredores suelen hacer infernal
ruido.

A poca distancia de los hoteles est el pintoresco edificio de
_Congress hall_, en el centro de un parque cultivado con esmero. En el
parque est el afamado pozo de las aguas medicinales.

En el brocal del pozo se hallan constantemente unos nios perfectamente
vestidos, con unos palos que tienen sus vasos en el extremo para
extraer el precioso lquido, que dizque cura las enfermedades del
estmago; y no dije siquiera vientre, porque esas palabras se reciben
como obscenas y estn relegadas  la gente ordinaria, como camisas,
piernas, etc.....

A primera hora se sirve el almuerzo con abundancia y variedad notables,
y en el terraplen cercano se instala la msica militar,  alentar, con
sus marchas y canciones, la conversacion de las damas, los paseos de
los viejos y los juegos de los nios.

Emprndense con suma frecuencia excursiones  un lago inmediato,
delicioso por el paisaje que le rodea y por sus cristalinas aguas. Por
supuesto que los paseos acuticos son encantadores.

Verifcanse las comidas en el hotel, entre dos y tres de la tarde:
terminada la comida, llegan por la concurrencia elegantsimos carruajes
de todas formas, tirados por arrogantes frisones, y se forma el paseo
del Parque, ostentacion de lujo y hermosura, ms para vista que para
descrita.

A las siete de la noche se sirve el _th_.

Es de advertir que por costumbre los dueos de todos los hoteles se
hacen la obligacion de dar un baile por turno cada noche (hop), baile
de confianza, sin lujo, pero en que se pasan ratos muy agradables.
Dura la diversion hasta las doce de la noche.

Es costumbre que los huspedes de unos hoteles conviden  los de los
otros, y de esa manera se generaliza el contento y se fomenta una
benfica competencia para atraer cada dueo de hotel mayor nmero de
parroquianos.

Hay otros bailes de mayor rumbo y trueno, en que se sirven cenas
_grtis_  los convidados y desplegan mucho lujo las americanas. Duran
hasta las dos de la maana.

El Dr. Landeta, persona educada en la selecta sociedad de Paris, donde
hizo su carrera, aadi, dirigindose al jven que hablaba:

--Ha hablado vd. de las aguas medicinales; los lugares destinados 
baos estn rodeados del mismo  semejante aparato de distracciones.

Maana y tarde se anuncian los baos, suspendindose en cada bao una
gran bandera  un alto mstil. Enarbolada la bandera, se da  entender
que los baos estn listos, porque su buen estado depende de la
marea. Por lo dems, continu el doctor riendo, ya vd. nos ha hablado
bastante, describiendo  _Rokway_, de ciertas exhibiciones; pero lo
que no llam  vd. la atencion y lo extra, es que esas exhibiciones,
para vd. y para nosotros alarmantes, los yankees las ven con profunda
indiferencia, nadie se permite un espionaje ofensivo, nadie excita 
un compaero  una contemplacion irregular, nadie deja su copa, ni
su baile, ni su conversacion, por el cultivo de las escenas de la
escuela realista, y eso le quita mucho al espectculo, del carcter de
inconveniencia que pudiera tener entre nosotros.

Los postres estaban en la mesa, se entraba por las puertas del comedor
una tortilla de huevos flamante, y al travs del azulado incendio,
sonreia la costra azucarada del manjar aleman.

Era la hora de las tiernas expansiones: mis amigos me dieron la
dulcsima sorpresa de que una lindsima nia, por quien conservo
recuerdos muy cariosos, me recitara un bello romance de mi querido
amigo Pedro Santacilia, que coloco aqu como una joya literaria, y que
se ha convertido en la frmula expresiva de los hijos de Cuba, que
lloran  la patria ausente  las orillas del magnfico rio Hudson.

Habla Mara, que Mara habia de ser para que yo la amase con tanta
ternura:


          EL DESTERRADO.

                    Tan ljos ay! de su tierra
                  Como l quin no llorara!

                      D. DELMONTE.


      "--Bello rio, bello rio,
    El de las ondas de plata,
    El de las mil tradiciones,
    El de la corriente clara,
    El de los bosques sombros,
    El de las praderas anchas,
    El de las verdes colinas,
    El de las montaas altas.

       *       *       *       *       *

      "Bellas son como ningunas
    Las flores que te engalanan,
    Y las naves que te cruzan,
    Y las aves que te cantan;
    Y bellos los caseros
    Que del bosque entre las ramas,
    Como nidos de palomas
    En tu orilla se levantan.

       *       *       *       *       *

      "Bellas, s!--Pero yo diera
    Tus encantos y tus galas,
    Tus pueblos y tus bajeles,
    Tus flores y tus montaas,
    Y las nubes de colores
    Que en tu cauce se retratan,
    Por ver tan solo un momento
    Del Cuto las claras aguas.

       *       *       *       *       *

      "El Cuto!--Cmo se agita
    Llena de emocion el alma
    Al evocar en la ausencia
    Los recuerdos de la patria!
    Cmo de dolor henchida
    La imaginacion se exalta,
    Al recordar los lugares
    En que pas nuestra infancia!

       *       *       *       *       *

      "Si ver pudiera los campos
    De mi tierra infortunada;
    Si bajo el coposo mango,
    Sentado all en la sabna,
    Escuchara en el silencio
    De alguna noche estrellada,
    La trtola cuando llora,
    El ruiseor cuando canta;

       *       *       *       *       *

      "Si  lo ljos en el monte
    Viera las ndicas palmas
    Que inclinan las verdes pencas
    Al suave soplo del aura,
    Y entnces la voz oyera,
    Perdida all en la distancia,
    Del _montero_ enamorado
    Cantando dulce trovada;

       *       *       *       *       *

      "Si ver pudiera las flores
    Que bordan nuestras montaas,
    Los lirios en el arroyo,
    El bamb junto  la playa,
    Los pltanos en el valle,
    El ganado en la sabna,
    Los cafetos en la loma
    Y en la llanura las caas,

       *       *       *       *       *

      "Oh cmo de gozo lleno
    El corazon palpitara,
    Y cun alegre las cuerdas
    Pulsara entnces del arpa;
    Pero ljos de mi Cuba,
    Proscripto y en tierra extraa,
    Tan solo llanto en los ojos
    Tengo y dolor en el alma...."

       *       *       *       *       *

      As, mirando una tarde
    Del Hudson las claras aguas,
    Un desterrado cubano
    Se acordaba de su patria,
    Y era su trovada triste
    Y cantndola lloraba.
    _Tan ljos ay! de su tierra
    Como l quin no llorara!_

                             PEDRO SANTACILIA.

Hubo un momento de silencio: pas sollozando en el horizonte de
nuestras almas, la memoria de la patria.

Terminada la comida, espi un momento para escaparme, porque tenia
resuelto no despedirme de aquella casa,  la que tanto deb y  la que
amo tanto......

Me escap al fin, sin que nadie lo apercibiese, y al hallarme solo en
la sombra calle 26, oyendo  lo ljos, como las caidas de agua de
la montaa, el rumor de las avenidas de la gran ciudad, no cesaba de
repetir: "Amor y bendiciones para los que acogen al extranjero como
 hermano, y le sientan en su hogar y calientan su corazon con el
cario. Que la prosperidad les acompae, y que la salud y el contento
aderecen su mesa y hagan mullido su lecho de descanso; que la virtud
y la sabidura estrechen  su seno  las hijas y  los hijos de esta
familia, y que la Providencia divina derrame como lluvia benfica, sus
ms preciosos dones sobre esas flores de mi corazon......"

Vagu unos momentos al acaso, me sent en la plaza de Madisson, y veia
con indiferencia de autmata el crculo trasparente en que,  guisa de
vistas disolventes, se suceden figuras, que es una forma singular de
avisos.

Aquella fantasmagora me producia un efecto semejante  la locura:
ya era una fisonoma  la que yo encontraba semejanza estrambtica;
ya un barco medio hundindose, que yo traducia por agero de futuro
naufragio; ya unos gorritos de nios, que yo animaba con los cabellos
rubios y los rostros anglicos de mis nietecitos: aquella vista me
hacia mal.

Tom, pues, la calle de Broadway para dirigirme  mi hotel.

Serian las doce de la noche, y los aparadores de las mil tiendas, en la
parte alta de la ciudad, estaban abiertos, como si se quisiera dar un
chasco  la noche.

Vino  mi mente la idea de hacer compras para los chicuelos, y no pude
hacerlo: esto me conden  un positivo martirio.... las horas negras
revolaban sobre mi cabeza con sus alas de cuervo.

Al pasar por lo que se llama _Panadera de Viena_, que estaba luciente
y concurrida como un salon de baile, quise tomar un refresco.

Es de advertir que la _Panadera de Viena_ se llama as, porque all se
fabrica pan exquisito, especial, como no lo habia comido en mi vida;
pero en realidad es uno de los ms elegantes cafs de Nueva-York.

La _Panadera de Viena_ est situada en un recodo de la calle 9 que da
 Broadway; el ngulo est guarnecido de un hermoso barandal de hierro,
que resguarda un pintoresco jardin, en que hay un techo saliente
sostenido por delgadas y esbeltas columnas, y del que cuelga una
profusa cortina de lona.

Entre las flores, arbustos y macetas del jardin, se ven repartidas
simtricamente, mesitas con su tabla de mrmol y sus pis de fierro.

Los efectos que se sirven en el caf de Viena, son de la mejor calidad.

Mi curiosidad se despertaba al ver servir los chocolates en grandes
tazas, sumamente aguado y con cucharita, como si fuera _th_.

Me caia en gracia ver llegar  los criados por su helado, que no s
por qu le llaman (ladrillo helado), y el criado,  el caballero,  la
_lady_, lo conducian muy orondos, hecho piedra realmente, en su cajita
de carton; y me divertia la canastita curiosa de mimbres en que se
sirve el pan, y la servilletita cuadrada de alemanisco, con sus rayas
encarnadas, que solo sirve para limpiar los dedos y la boca, y no como
fungen las servilletas en nuestras mesas.

Sombra, hondamente sombra estaba mi alma, y no me puedo dar cuenta de
por qu, ansiando tanto volver  Mxico y sintiendo en medio de aquel
bullicio, hasta mis huesos, el frio del aislamiento, hacia mi partida
con tristeza, como si me esperasen  la entrada de la patria ms hondas
penas de las que yo sufria.

En los salones en que se advierte que se reciben seoras y caballeros,
no hay cantina, reina la mayor compostura y son frecuentados por culta
sociedad.

Algunos jvenes, de regreso de los teatros y sus correras; algunas
parejas afortunadas cantando en voz baja el eterno y siempre nuevo
duo del "yo te amo;" los picos del gas reverberante, pero alumbrando
fisonomas soolientas y flores como dormidas sobre sus tallos, todo
tenia singular aspecto.

Al retirarme de aquel sitio, me pareci oir voces en espaol en una
mesita colocada  la sombra; acerqume con cierta confianza, porque
yo no s por qu d y tom en Nueva-York, que todos los que hablasen
espaol tenian de ser mis amigos ntimos por fuerza.

En esta vez no sali fallida mi extravagante regla: en aquella mesita,
y departiendo muy amigablemente, se encontraban mis amigos Manuel
Romero Rubio  Ignacio Mariscal,  quienes, en union de Juan Jos Baz,
habia visto en la maana en el consulado.

Dos de estos amigos, Romero y Baz, desentendindose de los antecedentes
que nos reunian en el extranjero, atentos solo  los recuerdos de
afecto, y acaso en vista de mi mala posicion, fueron para conmigo finos
y hermanables.

Baz, ntes, con esa franqueza que forma el fondo de su carcter, habia
encontrado  mi hijo Francisco en la calle, y sin esperar saludo ni
cumplimiento, le llam.

--Ven ac; t no has de tener dinero; que nada te falte; aqu me
tienes, pdeme; poco te importa que est  no contento con tu padre; t
eres su hijo y l es mi amigo.

Romero fu lo mismo conmigo, y cuando supo que hacia apuntaciones, que
buscaba noticias, se hizo mi colaborador. De Mariscal ni se diga, lo
quiero con el alma, tengo idea que es de los hombres que nos han hecho
honor en el extranjero; l ha sido mi consultor y le debo muchas de las
observaciones que pueden tener mrito en esta obrilla.

--No tomas nada?

--Ya tom una grosella.

--Sintese vd.

--Pronto la marcha?

--Muy pronto.

--En fin, y se puede decir, replicaba Romero, que has visto todo por
encima, sin detenerte en nada.

--Para detenerme necesitaba yo, como vd., decia yo  Mariscal, vivir
ocho  diez aos en Nueva-York.

--Viste por fin la casa de Appleton?

--La v y tengo ya mis apuntaciones.

--Y el Correo?

--Consta en mi cartera.

--Y la Escuela de ciegos?

--Idem.

--Y la de sordo-mudos?

--La v y no la estudi, porque de esos establecimientos conocemos por
lo que hemos leido de Europa, porque la escuela de Mxico da idea de
estos adelantamientos, y sobre todo, porque cuando supe que t habias
ido, tuve esperanza de que me darias detalles.

--Los detalles, continu Manuel, serian frios y no tendrian interes;
los procedimientos de la enseanza ya los conoces; pero puesto que lo
quieres, te contar mis _Impresiones de viaje_:

"Se me habian hecho grandes elogios de la institucion de sordo-mudos,
proyectada en 1817, planteada en el de 1818, y que tuvo por uno de los
primeros presidentes de su Junta Directiva,  Cliton.

"Desarroll un plan completo de mejoras en 1831, Mr. Henry P. Peet, y
hoy cuenta 400 pupilos en un hermossimo edificio, en el centro de un
parque, en Washington Heigts, nmero 162.

"De los treinta profesores del establecimiento, quince son sordo-mudos.

"Aunque la institucion se instal y subsiste de la beneficencia
privada, hoy la Legislatura la subvenciona y el Estado de Jersey
mantiene all cincuenta nios."

--Despues de esa introduccion, ya te supongo de viaje.

[Ilustracin: ASILO DE SORDO-MUDOS.]

--Te equivocas, he hecho ya el viaje, y mi charla de gua fu para
entretenerte en el camino.

Estamos  la puerta del grandioso edificio, y digo estamos, porque lo
visitaba en compaa de otros mexicanos.

Salinos  recibir el mdico del establecimiento y otros caballeros
(los supongo directores), que nos trataron con aquella finura y
atenciones con que tratan  todos los viajeros.

Comenzaron aquellos seores por ensearnos las oficinas todas del
servicio del establecimiento, haciendo curiosas reseas de la
organizacion administrativa; ya conoces esto: la cocina con todas sus
secciones, comunicacion de vapor, tubos, asadores, etc., la lavandera,
el comedor, todo perfectamente aseado.

Despues de recorrer estanques, leeros, ventiladores y lo ms ntimo,
ascendimos  la primera seccion de enseanza para los nios que
comienzan, y tienen doce aos lo mnos.

El sistema es una combinacion de seas, y como ilustracion el objeto.

Hay un salon con grandes pizarrones, cada nio tiene su jis. En el
centro de la pieza se ve una mesa con varios artculos; por ejemplo,
sombreros, bastones, guantes, velas, vasos, etc.

Se designa y tiene en la mano el objeto, se dice por seas su nombre,
se escribe en seguida.

--Sin duda un estudio profundo ha demostrado  los autores del
sistema, aad yo, que nosotros percibimos grupos  conjuntos y que
la particularizacion de esos objetos es el nombre sustantivo: as se
podrn comparar dos bastones y los distinguir el adjetivo, etc.

Para cerciorarse el profesor de si ha comprendido el discpulo, escribe
el nombre del objeto y el nio lo designa  lo conduce.

Despues, por medio de cambio de lugares de los objetos, da idea del
verbo, que es el enlace de los nombres, su accion y la vida del idioma.

Esto puede decirse que es lo rudimental; pero el apotesis del esfuerzo
humano, la lucha con el infortunio, estriba en hacer hablar  los
sordo-mudos, y esto, aunque lo habia oido decir, me maravill.

Careciendo el discpulo de idea del sonido, no se pudo aprovechar ese
elemento; pero se aprovecharon las ideas de los signos y se inventaron
figuras que correspondiesen  los movimientos de los labios,  la
posicion de la lengua y  la emision del aliento sonoro, de suerte que
hubo una especie de escala para las vocales, etc.

Hecha la articulacion, aparece la letra y hace visible la palabra que
comprueba la presencia del objeto, as con el signo convencional, as
al frente, y el preceptor delante armado de infinita paciencia, balbute
"pap," "mam," "amo," y palabras fciles como "baba," "papa," "ama,"
etc.

En este ejercicio se adiestran tanto los nios, que por el movimiento
de los labios comprenden  sus preceptores, platican y entran en
perfecta comunicacion.

--Yo no s, continu Romero, por qu me conmovi tanto aquella gloriosa
restitucion del hombre  la sociedad.

El sabio y venerable preceptor nos pidi, sin duda para presentarnos
una prueba especial de los adelantamientos de sus discpulos, que
escribisemos alguna cosa para que lo repitiese una preciosa nia,
brillante de inteligencia y hermosura.

Un amigo escribi no s qu sentencia en espaol.

Aquello lo tradujo la nia en sus signos, y articul la sentencia en
espaol, con la misma propiedad que uno de nosotros.

Entramos por ltimo al salon de adultos, que alumbraban rasgadas
ventanas, y que columnas, muebles, plataformas y techumbre, eran
grandiosos.

El director nos present  sus discpulos como mexicanos notables, con
expresiones de cortesa.

En seguida orden que escribiesen alguna cosa alusiva  nuestro pas.

Cientos de manecitas como palomas con sus picos blancos, volaron sobre
los pizarrones, y dejaron lneas como huellas de su trnsito.

Qu elevacion de ideas! qu conocimiento de nuestra historia! Muchas
inscripciones decian, que algunos creian que habia diferencias entre su
nacion y la nuestra, que dios era la paz, y el triunfo de la razon y la
justicia, la grande aspiracion de los pueblos....!

Repito, dijo para terminar Romero, que yo estaba abismado y que nunca
olvidar mi visita  la institucion de _sordo-mudos_. Esta es la causa
porque lamentaba que la hubieses mentado de paso, y que no te hubieses
detenido  examinarla.

D las gracias  mis amigos por sus atenciones, y me retir al hotel,
que estaba sepultado en profundo sueo.... Ardia, sin embargo, la luz
de la desconocida de la leyenda de _la Monja_.... Me detengo?....
Disparo contra esa puerta un adios postrero.... que tiemble el
mundo....? Juicio, _Fidelillo_, y  dormir.

       *       *       *       *       *

Dorm muy poco y con extremada agitacion. Antes del alba, Maguet estaba
de pi junto  la mesita en que yo escribia, ponindome la mano en la
frente, con aquella su tiesura de palo, para cerciorarse si estaba yo
enfermo: por s  por no, me llevaba un tazon de t en que cmodamente
me hubiera podido dar un bao.

Con mucha formalidad, y siguiendo una espontnea inspiracion de mi
gratitud y mi ternura, me puse  escribir los nombres de aquellas
personas con quienes tenia obligaciones contraidas y  las que deseaba
decir adios, fuera de aquellos de quienes he hecho especial mencion.

El Sr. Dana, director del _Sun_, y persona en quien no se sabe qu
admirar ms, si la probidad  el talento, fu la primera persona que
ocup mi lista.

Le merec franca y leal amistad; pero adems, todo mexicano le debe
especial consideracion.

Por un sentimiento espontneo de simpata, porque estn de acuerdo con
sus ideas las que nosotros defendemos,  por lo que se quiera, jams se
tratan las cuestiones de Mxico, sin que M. Dana est de nuestra parte,
con un conocimiento exacto de las cosas y con admirable desinteres.

Los Sres. Garca, de _Las Novedades_; los redactores de _La Voz de
Cuba_; el Sr. Macas y otros literatos distinguidos, merecen mi
profundo reconocimiento.

Los Sres. Cisneros, Aguilar, Agramonte, Jardines, Rosell,  todos
queria hacer patente mi reconocimiento, y me disponia  salir, cuando
Francisco, que habia arreglado lo conducente  la marcha, me dijo que
queria que le acompaase  tomar los boletos.

Emprendimos el viaje hasta la parte baja de la ciudad, en donde estn
los despachos de lneas de vapores, ferrocarriles, _express_, y como
quien dice, las llaves para abrir todas las puertas del mundo.

Cuartos y salones extensos tapizados de mapas, guas, derroteros,
instrucciones para viajeros, todo se encuentra all explicado por
corteses dependientes, que se esmeran en particularizar detalles, y que
le llevan  uno como por la mano  los puntos  que quiere dirigirse.

En estantes,  la entrada de esos salones, hay grtis y al alcance de
todo el que quiera, mapas y directorios utilsimos.

Qued arreglado el envo del equipaje, el cochero que habia de pasar
por nosotros  las siete de la noche, y cuanto podiamos apetecer.

La ciudad me parecia ms bella y animada; sus altas paredes, sus
magnficos edificios, sus cpulas, sus torres, sus banderas, como que
salian  verme partir, y me sealaban entre aquel tumulto de coches, de
carros, de vendedores, de hombres de negocios y de paseantes.

El almuerzo fu tristsimo; se trataba de cosas indiferentes; pero el
eco de la voz tenia amargura, y no se atrevian  encontrarse nuestras
miradas.

La lluvia se desat  torrentes; yo me encerr en mi cuarto, y para
distraerme del fastidio que me agobiaba, me puse  copiar y extractar
del _New-York Times_ lo siguiente, que me pareci curioso.

Pero es el caso que dentro del peridico, y como por va de
introduccion, habia puesto no s cuntas sandeces que en aquellas
circunstancias se avenian con la disposicion de mi espritu, como un
par de pistolas con un Santocristo.

No quiero, rematadamente no quiero poner ni quitar letras: all va el
extracto con todo y copete inadecuado y estrambtico.

Ahora que reviso mis apuntaciones, como quien repasa un exmen de
conciencia, veo lo muy superficial de mis estudios, el mucho tiempo
perdido en fandangos y bureos y lo mal que corresponde el anuncio de
_Viaje  los Estados-Unidos_, con el diminuto y mal perjeado texto de
_Fidel_.

Me consol un tanto de tan amargas reflexiones, convencerme que este
defecto mio es de familia.

Tenia un tio (que por algo se ha de empezar), que se la daba de muy
entendido en esto de mapas y estudios geogrficos.

Anunci un dia que se iba  encerrar con sus libros, y ctenlo vdes.
invisible para el comun de los mortales: los que lo espibamos por el
agujerito de la chapa de la puerta, le veiamos amontonando pergaminos,
extendiendo papeles, tirando lneas, y estudiando, lleno de afan, hasta
las altas horas de la noche.

Un dia sali del estudio con un gran libro en las manos, reclamando
los honores del triunfo; abri el libro con cierta prosopopeya, entre
asombrados circunstantes que leyeron en la portada:

                  GRAN MAPA DE LA CATEDRAL.

Voltearon hojas y hojas que contenian varios dibujos de flores,
bailarinas, barcos y figuras caprichosas: como al medio del libro se
repiti el letrero de la portada:

                       GRAN MAPA DE LA CATEDRAL.

           _Agosto 10 de 1812.--Este dia hubo ahorcado...._

Todos quedamos estupefactos del modo de hacer mapas del seor mi tio.

Pero mi pariente,  su vez, tuvo un padre venerable que prepar en
su casa una espaciosa galera con grandes divisiones. La galera tenia
escrito en la puerta:

                GABINETE DE HISTORIA NATURAL.

Al cuarto nadie penetraba. Cuando muri el naturalista, abrieron la
bodega y encontraron un gato y una guitarra.... Yo no s cules serian
los planes del tio ni la analoga que aquel sabio encontr entre el
instrumento msico y el gato.

De consiguiente, de esa escuela son mis Viajes.

Tratando de reparar en lo posible mi falta de gravedad, ped noticias,
revolv volmenes, y al cabo me encontr unos papelejos que pueden dar
en conjunto idea, aunque ligera, del movimiento mercantil  industrial
de Nueva-York, cosa, aunque indicada varias veces, no considerada de un
modo especial en estos tan asendereados como contingentes Viajes.

Vamos al extracto:

  "En la baha de que hemos hablado muchas veces, que tiene seis
  millas, pueden caber gran nmero de buques, y en aos en que ha
  dado abrigo el puerto hasta siete mil, no se han embarazado en sus
  movimientos.

  En los rios del Norte y del Este hay extensas lneas de muelles
  para descarga de las embarcaciones.

  En las costas de New-Jersey, de Long Island, y al frente de
  Broklyn, hay diques y represas las mejores del mundo, y adems
  grandes almacenes para depsito de toda clase de efectos.

  La exportacion del ao fiscal que concluy en Junio de 1877, fu:

  Mercancas      $ 632.980,854
  Metlico        "  43.134,738
                    -----------
  TOTAL           $ 676.115,592

  La exportacion de Nueva-York en el mismo tiempo, fu:

  Mercancas      $ 274.120,814--43%
  Metlico        "  26.847,747--62 "
                    --------------------
  TOTAL           $ 300.968,561--44%

  Esto representa poco ms de la mitad del trfico de exportacion,
  por los 89 distritos de aduana de los Estados-Unidos. Lo que sigue
  en importancia  Nueva-York es Orleans, que manda al extranjero 70
  millones en mercancas, de las cuales, 64 millones son de algodon.

  La importacion de los Estados-Unidos import     $ 532.871,954
  y del solo puerto de N. York                     " 361.802,540

  La exportacion de los Estados-Unidos  Mxico fu 4.509,041, y esto
  nos parece exagerado, segun los datos de que ya hemos hecho mrito.

  Innumerables ferrocarriles cruzan en todas direcciones y ligan
  entre s los diversos Estados de la Union; los lagos y los rios
  son vehculos poderosos que activan y desarrollan las riquezas;
  el telgrafo lleva por los aires la palabra en alas del rayo, para
  desenvolver en todas partes los elementos de vida, y se ensaya el
  telfono para que, ntegra la voz humana, trasmita la expresion de
  la voluntad resguardada en su tnel de gutta perca, que se balancea
  en el viento.

  Muchos millones de fanegas de maz y trigo se conducen por vapor
   Buffalo, y desde ah, por vapores de canal, al Canal Erie. El
  trfico del Erie y otros canales del Estado durante el ao, es de
  cuatro millones de toneladas de Oeste  Este y de diez millones de
  Este  Oeste, y su valor doscientos millones. El valor del comercio
  interior del Estado es de dos mil millones de pesos.

  En el Estado de Nueva-York habia en 1865, 164 caminos de hierro,
  teniendo un total de 11,019 millas de largo,  sean tres mil
  quinientas setenta y tres leguas.

  El costo de su construccion y equipo fu 598.543,930, y
  trasportaron 33,555,595 de carga, valiosa en 1,376.720,254.

  Segun el ltimo censo, habia en uso, en las 1,624 fbricas
  establecidas en la ciudad, 1,261 mquinas de vapor, 129,577 obreros
  que devengan 63.824,049, siendo el capital invertido 129.925,262,
  mintras el costo de los materiales empleados, ascendia 
  178.628,930, y el producto  332.951,120."

       *       *       *       *       *

Dej el papel, hostigado de los nmeros, y esper, pero con susto y
temeroso de quedarme  solas conmigo: solt la pluma, iba y venia de
uno  otro punto, tom la pluma de nuevo y escrib en mi cartera los
siguientes versos:


          CANCIONCILLA.

      Aun tiene frescas flores
    El tallo de mi vida,
    Para adornar, querida,
    Tu alabastrina sien.
      Cuando de amor mis labios
    Suspiran el idioma,
    Se empapan en aroma
    De frvido placer.

       *       *       *       *       *

      Cuando la triste nieve
    Que Dios puso en mi frente
    Con rayo refulgente,
    Tu alegre juventud.
      La hiera enamorada,
    Entnces vers pura
    Circuir  tu hermosura
    De indeficiente luz.

       *       *       *       *       *

      Las recias tempestades
    Alientan  mi lira;
    Cuando el dolor me inspira,
    Mas alta est mi voz.
      Y si impaciente rompe
    Mis ligas el tormento,
    Audaz busca mi acento
    La inmensidad de Dios.

       *       *       *       *       *

      Yo he visto  los gusanos
    Cebarse en mi agona;
    Yo he visto su alegra
    Nacer de mi llorar.
      Pero ellos en su fango
    Se estn mintras el vuelo
    Emprende alegre al cielo
    Como ntes mi cantar.

       *       *       *       *       *

      Ellos los que mofaban
    Mi elevacion de un dia,
    En vil apostasa
    Cayeron con baldon.
      Ellos la faz inclinan
    Delante de la historia
    Que guarda la memoria
    Del viejo trovador.

       *       *       *       *       *

      Pero t siempre me amas,
    No es cierto, encanto mio?
    Ven tu dolor sombro
    Conmigo  disipar.
      Y al posar en mi pecho
    Lilia, tu frente bella,
    Ser como una estrella
    Dormida sobre el mar.

                        GUILLERMO PRIETO.

  Julio 27 de 1877.

Segu despues:

  "Est sonando montono un organillo debajo de la ventana de mi
  cuarto, repegado  la pared por la lluvia.

  "Toca el organillo una pobre italiana que tira de un carrito, en
  donde duermen dos nios tan rubios, tan apacibles, que no s por
  qu me interesan tanto!

  "Qu es esta vida mia tan agitada y tan dolorosa?

  "Qu es este sembrar ilusiones siempre, para siempre cosechar
  desengaos?

  "A nadie he daado yo deliberadamente, y no tengo sino motivos de
  dolor por todas partes.

  "No hay estpido que no crea en mi pas que para acreditarse de
  hombre de talento, necesita decirme desvergenzas.

  "Deja ms huella una gota del Ocano embebida en la arena, que mi
  desaparicion de aqu....

  "Al cabo.... todos los caminos de la vida guian  la tumba...."

Las sombras caian lentamente: poco ntes de las siete, el Sr. Buzeti
tocaba  mi puerta.

Es el jven Buzeti de veinticinco aos, delgado, patilla poblada y
ojos negros. Es mexicano de nacimiento y conserva con orgullo su
nacionalidad; su padre, frances de orgen, residi en Veracruz mucho
tiempo. Su familia vino  negocios  Nueva-York; aqu muri el padre
y se mantiene la familia de las lecciones de una nia encantadora
profesora de msica, y de mi amigo Emilio, corredor del comercio.

Buzeti, sin antecedente, se hizo mi amigo y fu mi compaero
inseparable, mi intrprete, mi gua y mi luz en este laberinto, sin
querer admitir por sus servicios retribucion alguna.

Lleg el momento de la partida....

       *       *       *       *       *

En el carruaje bamos, sin pronunciar palabra ni vernos las caras por
la oscuridad, Francisco, Buzeti y yo......

Llegamos al muelle, atravesamos la estacion, mal alumbrada por la luz
artificial, como unas sombras.... la lluvia arreciaba.... son el pito
de la locomotora, y vimos avanzar la luz del ojo del gigante, como
abriendo un surco de llama en un mar de tinieblas....




                         TRENTON.--FILADELFIA.

                              BALTIMORE.




XVIII

  Trenton.--Filadelfia.--Baltimore.--Llegada  Washington.


Volaba el tren del ferrocarril como si fuera atravesando un
subterrneo; las tinieblas se presentaban como espesos muros, el crter
de la locomotora lanzaba erupciones de chispas que se desbarataban en
centellas.

El interior del wagon era sombro, las lmparas alargaban su llama
entre humo espeso que se pegaba al tubo; la mayor parte de los
pasajeros dormian, tomando esas figuras estrambticas del sueo, y la
trepidacion  cernimiento del carruaje, les hacia mover como de una
pieza, y como movimiento de cadveres.

Francisco, con su cachucha sobre las cejas, se concentraba sin hablar
palabra: despues de algun andar, me dijo:

--Vamos  pasar por _Trenton_, capital de Nueva-Jersey.

Algunos faroles, una casa de comercio abierta, fu todo lo que conoc y
de que puedo dar idea.

--Si de este jaez, dije  Francisco, son mis impresiones sobre
Filadelfia, me voy  divertir.

--Pues as sern, porque pasaremos por all ntes de que amanezca.

Hizo un alto el tren  ingresaron  l dos caballeros que tomaron
asiento frente  nosotros, saludndonos en correcto espaol, muy
cortesmente.

Yo respir; ardia en ganas de hablar de Filadelfia, y Francisco no
tenia humor de darme gusto.

Los nuevos compaeros son originarios de Venezuela: llmase el uno, el
ms jven, D. Juan Herrera, y el otro, D. Estban Galvez.

Herrera, como yo, no conocia  Filadelfia; pero le importaba un bledo,
tenia suficiencia para figurrsela poco ms, poco mnos,  la vez que
Galvez trataba de instruirle con particular interes.

--Esta ciudad (Filadelfia), decia Galvez, est situada entre los rios
Delaware y Schuytkill,  seis millas de su confluencia y  noventa y
seis del Atlntico.

--Djate de particularidades. La ciudad es bonita? Me han dicho que es
tristona: no te canses, el que ha visto Paris....

--Es la ciudad montona, aunque regulares las calles. Corren de Norte 
Sur, y como en todas las ciudades americanas, un nombre sirve para la
extension de una va, aunque tenga varias secciones, y la numeracion es
de pares de un lado y nones del otro.

--Lo mismo da todo eso.

--Quin habia de decir  Guillermo Penn, observaba Francisco,
cuando en 1682 vino aqu con su colonia de cukeros, el sorprendente
desarrollo de estos pueblos?

--Sin embargo, la emigracion fu muy rpida, objet yo, y se consider
como la ciudad ms importante en tiempo del gobierno colonial.

--Aqu se reunieron el primero y segundo Congreso, y se hizo la solemne
declaracion de la Independencia el 4 de Julio de 1776.

--Tambien pueden citarse, dijo Galvez, como ttulos histricos,
la reunion de la Convencion para formar la Constitucion, en 1787,
residiendo all el Presidente de la Union.

--Y cul ser la poblacion actual de Filadelfia? pregunt.

--Segun la estadstica del ao de 1876, Filadelfia contaba 817,448
habitantes.

--No es mal pico, dijo Herrera; pero ochenta grisetas hacen ms bulla
y son ms divertidas que esos miles de mochos, complemento de sus
mquinas.

--El comercio es muy cuantioso; el nmero de establecimientos es 8184.

Los operarios empleados, 137,496.

El capital invertido, 174.016,674.

Y los productos del ao de 1870, 322.004,517.

--Pero, hombre, te ests quedando dormido....

---Y t tambien, me dijo Francisco.

--Pues si esto solo puede divertir  D. Bonifacio Gutierrez   Jos
Mara Mata.

--Yo creo, dijo Herrera, que en vez de esos bocados de estadstica,
algo diramos por descansar en el _Continental_  en _Girard hotel_,
que dicen que son excelentes posadas.

--Muy caras, replic Galvez, lo mismo que el hotel de la Columnata,
porque son cuatro pesos diarios los de ms lujo,  tres pesos y medio
los de segundo rden.

--Creo, me dijo Francisco, que en materia de cafs y _restaurants_,
Filadelfia no est  la altura de Nueva-York.

--Convengo, dijo Galvez; pero el _Hotel-caf_, el _Bresorter_, el
_Asher_, son buenos _restaurants_, y en el _Union league Club_, se come
como en el mejor hotel de Nueva-York.

--No hagamos comparaciones, dije yo; personas muy conocedoras me han
asegurado que la sola calle de Broadway vale todo Filadelfia.

--Pues no crea vd. que Market St., que es en Filadelfia la calle de
los grandes negocios, es cualquier cosa; tiene cien pis de ancho y es
animadsima.

--Broad St. y Chesnat, son tambien hermosas, aadi Francisco, y
tienen, como Market, suntuosos almacenes.

--Nada de riquezas, ni de hermosura, ni de placer y amor, dijo Juanito;
vdes. repasan vejeces cuando tratan de Filadelfia.

All est la iglesia ms antigua, _The old, Twea'church_, construida
en 1700 en el lugar que estuvo la primitiva, construida en 1677.
All, segun Estban, llevan  vd. muy reverentes los yankees  ver
una casa grosera de ladrillo, construida por Penn; ms adelante, como
si visitara vd. los Santos Lugares, le ensean un cafesucho de mala
muerte, donde se reunen hace ms de un siglo los magnates de la ciudad.
Acull un obelisco seala el lugar que ocupaba el olmo, bajo cuya
sombra hizo Penn su primer tratado con los indios.

Paseando con un yankee, tiene vd. que mostrarse extasiado en
Carpenter's Hall, lugar donde se reuni el primer congreso....

--De todo, lo que se puede considerar como ms curioso, observ D.
Estban, es el edificio llamado _Independence Hall_, grande fbrica
en Chestenat St., construido de 1725  1735, con el costo de mnos de
treinta mil pesos.

En una pieza del lado del Oriente se hizo la declaracion de
Independencia. La pieza se conserva con religioso cuidado en el mismo
estado que tenia cuando aquella declaracion.

Las mismas pinturas, los mismos muebles.

Hay en aquel edificio una estatua de Washington, de mrito, as como
retratos y reliquias de la revolucion, considerndose como preciosa
la campana que son inmediatamente despues de hecha la declaracion
de Independencia, y  la que llaman _Liberty bell_ (Campana de la
libertad.) Todo grande amor es fantico.

--Pues yo no tengo esa pasion por las baratijas, dijo Juanito. Cuando
me encarecen el mrito de un sombrero de Napoleon, yo, siendo su dueo,
lo daria por cualquier sorbete de uso comun.

--Hazme favor, Juanillo, de reprimirte, dijo Estban; hazme el favor,
porque  la tierra que fueres, haz lo que vieres.

--Y de edificios verdaderamente notables, qu me cuentas? pregunt 
Francisco.

--Que el Correo, la Aduana, y la Casa de Moneda, son muy hermosos.

El Correo est concluyndose y ya sorprende su magnificencia. El
extenso patio es de mrmol azul, las paredes de mrmol blanco, la torre
que corona el edificio tiene 450 pis de alto,  sean ciento treinta
varas, es decir, ms del doble de las torres de la Catedral de Mxico.

La _Aduana_ es una copia del Partenon de Atnas, y la _Casa de Moneda_,
de mrmol blanco y construida del rden jnico, es admiracion de los
artistas inteligentes.

--La vez que ms me detuve en esta ciudad, dijo D. Estban, no visit
esas maravillas por ver el _Asilo naval_,  sea hospital para marineros
invlidos.

Hay dos arsenales, el uno para la construccion de vestuario para
el ejrcito, y el otro para la fabricacion de municiones, siendo
de advertir que este es el ms grande depsito de plvora de los
Estados-Unidos.

--Siento que no veas la Penitenciara. Su aspecto te inspiraria una
leyenda, porque tiene la forma de un castillo feudal.

El sistema adoptado es de separacion de celdas, no de aislamiento,
aunque el aislamiento se modifica cuando est muy llena la prision, de
modo que estn  la vista y sin molestarse, dos presos en cada calabozo.

El prisionero est provisto de tiles y material para un trabajo
moderado, y tiene permiso para hablar con el capellan, sus celadores,
y los oficiales de la Penitenciara, pero no con sus compaeros de
prision.

--Dejemos, si te parece, mercados, templos y bancos, interrumpi D.
Juanito; los templos son cerca de trescientos, los mercados bien
surtidos y los bancos riqusimos. Todo eso lo traigo en la punta de los
dedos; pero hblame t  la europea, no olvides que mi pasion es Paris.
Qu hay de teatros?

--Pues creo que no te disgustaria el de la Academia de Msica, que
tiene asientos para ms de tres mil personas.

--Poca cosa, chico, poca cosa; en Paris hay por centenares de esos
teatros.

--Juan, contente.... porque te pasas de la raya.

--Sobre que cada parisiense vale por tres yankees: hay, adems, el
teatro de la _Calle del Arco_, el de la _Opera_, el _Central_.

--Y respecto  libreras? pregunt  Francisco.

--Abundan, as como las Galeras de Artes. En primer lugar, se cuenta
la Biblioteca de Filadelfia, instituida por la influencia y bajo los
auspicios de Franklin, que tiene 100,000 volmenes.

Doce mil volmenes ms encierra la librera mercantil.

La de los _Aprendices_, la del _Ateneo_, la _Alemana_, estn
perfectamente surtidas de libros especiales, y no menciono libreras
pequeas, porque seria cosa de estarnos inventariando bibliotecas toda
la noche.

Lo verdaderamente admirable, se interrumpi Francisco con cierto
entusiasmo, es la _Academia de ciencias naturales_; posee y exhibe en
salones esplndidos colecciones riqusimas, que se aumentan dia por
dia, de zoologa, ornitologa, geologa, mineraloga, conchologa,
etnologa, arqueologa y botnica. Agassiz afirma que hay ms de
250,000 muestras, y que es la ms variada y hermosa coleccion de
objetos de ciencias naturales de cuantos existen en el mundo.

--A m, dijo D. Estban, me agrad mucho, cuando lo v, el Instituto
Franklin para fomentar la mecnica y las artes tiles. Posee el
Instituto una biblioteca numerosa y escogida, y los sabios dan all
lecciones al pblico, sobre ciencias.

--Con nosotros habian de dar, dijo Juanito; vaya vd.  reducir 
nuestra raza  que cultive el gusto de los sermones.

--Amigo, dije yo, para eso nuestros sabios; dicen que son prodigios,
cuando se paga  un mdico  cuando despabilan media fortuna como
resultado de un pleito; pero esas becas de gracia, concedidas  los
jurisconsultos; esas asignaciones  la agricultura; esos aparatos
cientficos, no han valido al pueblo, sino pocas veces, estoy por
decir que ninguna, una leccion sobre el uso de la garrucha, acerca
de los derechos del hombre; nada.... cuando ms se dignan los sabios
censurar.... aunque peguen cada rebuzno cuando abren los labios, que
atarante....

--La _Academia de Bellas Artes_, continu Francisco sin fijarse
en mi charla, es del estilo gtico; en extenssimos salones de
rasgadas ventanas hay galeras de pintura y escultura muy valiosas, y
modelos traidos de Francia  Italia  todo costo; los trabajos estn
perfectamente distribuidos; es prodigioso el nmero de alumnos, y
muchos se hacen notables por su aprovechamiento.

D. Juanito dormia en el hombro de D. Estban; Francisco, que es poco
afecto  la conversacion con personas desconocidas, se baj hasta la
punta de la nariz la visera de su cachuchilla, y yo segu en vela en el
wagon, aburrido y asendereado, esperando con ansia que llegase la luz.

Pero quiten vdes. de ah, si la noche era como el alma de Judas de
negra, y la lluvia repicaba que era un contento en los cristales del
wagon....

De pronto par el tren; serian las once de la noche; yo creia que habia
ocurrido alguna desgracia. Era simplemente arreglar la locomotora para
que atravesase el tren un costado de la ciudad. Antes se atravesaba
sta, tirados los wagones por caballos.

Al fin, por media hora ces el ruido y ces el movimiento que me traia
desencajados los huesos.

Francisco me sac  la plataforma del wagon; pero, repito, el cielo era
de bronce, y de bano la oscuridad en que estbamos encerrados.

Algunas luces dispersas, como aves refugiadas de la tempestad, se
veian pegadas  altsimas vigas y  cornisas gigantescas sin duda....
aquello, segun congeturaba, era una estacion.

A cada uno de los fugaces, pero rapidsimos relmpagos, como que
brotaba sorprendente la gran ciudad con sus calles, sus cpulas, sus
torres, sus macizos de rboles y su conjunto inmenso; yo, en aquellas
apariciones sbitas, le ponia nombre  lo primero que veia, segun
las reminiscencias de mi gua. Aquel, le decia yo  Francisco, debe
ser el Hospicio de Pobres, que dizque lo forman cuatro edificios
espaciossimos, que ocupan diez acres de tierra.

Los relmpagos seguian, y con ellos mis extravagantes congeturas.

--De f, le decia yo  Francisco, aquellos dos edificios son el
_Colegio de ciegos_ y el de _Sordo-mudos_.

--Nada de eso: lo que sealaste es el Hospital de locos, donde
mereciamos t y yo estar, por hacer viajes  vista de relmpago.

--Pues, mira, estoy cierto que aquellas que nos parecian inmensas
murallas, son el Gran Parque de Filadelfia (_Fairmount Park_).

--En efecto, atinaste por casualidad. Ese parque tiene una extension
de 2,740 acres. Se extiende por una y otra ribera del rio _Schukill_ y
de _Wissahickon Creek_, por ms de 13 millas. Contiene muchas bellezas
campestres, ms dignas de una hacienda que del parque de una gran
ciudad.

Los cuatro depsitos de agua que se ven en aquel parque, para
surtimiento de la ciudad, son admirables; la represa para la formacion
de esos depsitos tiene 16,000 pis de largo; el agua se hace subir
hasta la cima del monte, por medio de ruedas y bombas.

En el parque hay una galera de pinturas, de las que algunas son
muy celebradas, como los cuadros de las batallas de Gettysburg, de
Rothermal, Cristo rechazado por el pueblo judo y una gran alegora de
la Nueva Repblica, pintada por Powell.

Inmediata al parque se ve una extensa y abierta plaza en cuyo centro
descuella gigantesca una estatua de Abraham Lincoln.

--Pon cuidado hcia Fairmount park. Viste  la luz de esos relmpagos
continuados, como una ciudad de cristales colorndose fantstica con la
roja luz de la tempestad?

--Perfectamente: al Oeste de la ciudad, no es cierto?

--Aunque se han destruido muchos edificios de los que se hicieron en
la Exposicion, otros muchos quedan en pi, y siempre tiene belleza
extraordinaria el sitio que encierra un extenso y cristalino lago,
pequeos valles tapizados de aterciopelado csped, grupos de rboles
y accidentes de terreno, que no embellecen  ste, comparado con el
bosque de Boloa por los franceses, y no puedo decirte ms, me dijo
Francisco, porque, como sabes, no la v.

--Yo tuve la fortuna de ver la Exposicion, observ Galvez, y para m
fu sorprendente, acaso porque no la pude comparar con las europeas.

El economista Molinari, que describe el terreno de esa Exposicion,
dice que tenia la forma de una montera extendida en una superficie
plana (comparacion rencorosa del frances contra el yankee). La punta
de esa montera la ocupaba el departamento de agricultura; la base,
dos departamentos perfectamente iguales, llamados Main Building y
la Galera de las mquinas. El intervalo de las grandes secciones
descritas, lo llenaban construcciones de todas dimensiones, de todos
los estilos conocidos, de multitud de colores y de objetos los ms
variados que puedan imaginarse. El autor que acabo de citar, dice que
eran ciento setenta y uno esos edificios.

El detalle de la Exposicion debe vd. haberlo visto en varios
peridicos, y tengo noticia que en Mxico se publicaron, con este
motivo, artculos muy notables de Bachiller y Morales.

Hizo esta cita Galvez y entramos al wagon, porque nos comenzaba 
molestar la lluvia.

--Los he leido, dijo Gomez del Palacio, y en ellos te puedes imponer 
tu gusto de cuanto desees saber.

--Yo, quien habria deseado, aad, que hubiese publicado sus
apuntaciones sobre la Exposicion, es nuestro distinguido naturalista
Mariano Brcena.

--He oido mentar ese caballero con mucha estimacion, y aun me val de
un amigo para que me lo presentase, dijo Galvez.

--Brcena es muy jven y su modestia tal, que hasta que no se dieron 
conocer muy ventajosamente sus obras, no se fij en l la atencion.

De mediana estatura, robusto, sin tocar ni de ljos  la obesidad, sus
movimientos son listos y de hombre acostumbrado  las fatigas.

Rosado, cariredondo, de ojos negros y nariz proporcionada, un ligero
bigote sombrea sus labios, y sus ojos, aunque no grandes, son
expresivos y brillan con la luz intensa de la penetracion y del talento.

En su trato familiar, lleva Brcena la modestia hasta el punto de
confundirse con el comun de las gentes; aunque siempre entregado 
estudios gravsimos, no esquiva la sociedad, es alegre y consecuente
con sus compaeros de colegio, y con todo el mundo finsimo y
considerado.

Ama los viajes con delirio: nunca ms feliz que cuando cabalgando en un
caballo tsico, sin ms equipo que una maleta y un criado  su lado con
sus instrumentos cientficos, se lanza en pos de races y pedruscos,
penetra en las cavernas y escala las montaas.

Vuelve cargado de cada expedicion, de objetos preciosos para las
ciencias, y entnces le cercamos, nos charla, nos instruye, y los que
tenemos l honor de tratarle, confirmamos la merecida opinion de que
disfruta en el mundo cientfico, y nos envanecemos con la gloria pura y
universal de ese guapo muchacho, honra de Mxico.

Cada vez que en mis articulejos de chismografa tropiezo con algo
cientfico que me deja  oscuras, ocurro  su celda, porque as pueden
llamarse las piececitas que ocupa en el Museo, y all, entre un fmur
de mastodonte, esferas, pajarracos y pedruscos, est Brcena como la
mosca en la miel.

--Dgame vd., Mariano, qu hay sobre tal materia, porque si no, invento
y sale una sarta de barbaridades que entuman.

Brcena re, me hace con suma paciencia luminosas explicaciones, y
salgo de su cuarto, echando chispas de entendido y hasta de sabio.

Cuando volvi de la Exposicion de Filadelfia, le asalt, y sin ms ni
ms, le ped sus apuntaciones. (Hablando as, tom unos papeles de mi
bolsa de viaje).

--Sr. Prieto, todas estn en desrden; pedazos de papel por aqu,
clculos de lpiz por acull.

Y solo ntegro lo relativo  su informe oficial, muy ordenado y pronto
 presentarse....

--Hombre de Dios! por qu es vd. tan rido? Yo venia buscando lo que
ha encontrado vd. adaptable  Mxico.... vd. pensar, yo charlar, y al
ltimo, vulgarizaremos los dos los conocimientos.

--No crea vd., me dijo mi sabio amigo, que he descuidado lo que vd. me
dice, ni que me he olvidado de vd.; pero ya vd. ve que tengo muy poco
tiempo disponible: en prueba de mi buena voluntad, vea vd. esta carpeta.

V la carpeta, y con mucha satisfaccion mia, le que decia: "Para
platicar con el Sr. Prieto."

Sin esperar razones, me apoder de la carpeta, que contenia una porcion
de apuntaciones escritas con pluma y con lpiz.

--Pero.... dije yo, qu demonio de solfa tiene vd. aqu?

--Son apuntaciones muy privadas, indicaciones ms bien que me proponia
desarrollar al hablar con vd.

--Veamos cualquiera de esos papelitos, que me estn mirando como cosa
mia.... Haber ese de lneas coloradas y azules, que parece arrancado de
un libro de caja.


                 DEPARTAMENTO DE MAQUINARIA.

Ese, ese, exclam con impaciencia; yo no conozco ms departamentos de
maquinaria que las oficinas pblicas.

Brcena leyendo:

"Amplio y vistoso edificio; tiene 1,402 pis de largo y 360 de ancho;
cost 542,300 pesos. En el centro del edificio habia una mquina de
vapor con fuerza de 1,400 caballos. Esta comunicaba movimiento  las
otras mquinas que poblaban el edificio."

--Qu dice aqu?

--_Mquinas industriales_, ley Brcena.

--_Para hacer ladrillos_, le yo.

"Las principales eran una francesa y otra rusa. Se ponia en ellas el
lodo, tal como se encontraba en el campo, y por un simple movimiento
de la mquina, salian ya cortados y perfectamente comprimidos los
ladrillos."

--Vd. ve: en Mxico se hacen barrancas para extraer la tierra, se forma
el lodo, se bate, se le mezcla estircol, y no s despues cuntas
operaciones se hacen, que los ladrillos resultan malos y caros.

--Lame vd., Sr. Brcena, ah donde habla de la mquina para hacer
cubiertas de cartas.

Mi amigo leyendo:

"Entraban en ella los pliegos de papel; un golpe cortaba, otro doblaba,
y las cubiertas se acomodaban en una rueda que las pasaba sobre un
gran cepillo con goma, que untaba sus bordes. Esto seria utilsimo para
oficinas y toda clase de establecimientos."

--Y como creo que esas mquinas sern muy poco costosas, habria modo de
que las adquiriese la gente pobre, y aun un recurso para las mujeres....

--Esta otra no. Vea vd., sigui Brcena:

--_Mquinas de cortar rocas._ Habia varias: la de Emerson laminaba las
rocas con gran facilidad; las losas salian pulidas.

--Y el Ayuntamiento, tendr noticia de esas mquinas?

--Oh! oh! seria una falta de patriotismo no hacer contratas con
nuestros paisanos.

--Eso que est ah escrito interesa muchsimo  nuestro pas.

--Qu cosa?

--Las bombas. Lame vd., Sr. D. Mariano.

--Las bombas, continu mi complaciente amigo, se encontraban
funcionando en un vasto estanque que se hallaba en el mismo edificio
de la maquinaria: habia algunas de gran poder, propias para minas. Se
recomendaban entre otras las de Blake, Hardik, Kowles, etc.

Las automticas de Sloushour, las movia un hombre muy fcilmente, dando
impulso oscilatorio  una palanca: pueden servir para sacar agua de
acequias y canales, para practicar riegos, etc., etc.

Todas las mquinas funcionando  la vez, producian bosques de chorros,
laberintos de corrientes, capelos, abanicos, lluvias, polvo de plata y
todo lo que la imaginacion de vd. puede concebir.

--Precioso, preciossimo es eso, le decia yo  mi amigo, y de muy fcil
aplicacion.

--Por supuesto que no faltarian _amigos_ del trabajo, que dijeran que
quedaban con todo esto brazos ociosos.

--Para eso, atenerse  la ua para excavaciones, y  los buches para
trasladar el agua de un punto  otro.

--Entre las mquinas agrcolas, esta para _hacer cercas_, va  llamar
la atencion de vd. (leyendo):

"Habia una mquina muy curiosa; se ponian en ella algunos trozos de
madera y salian divididos en lminas que tenian agujeros cilndricos
equidistantes; por otro lado salian tallos cilndricos; con esos
materiales se hacian cercas. Las lminas se clavan en el terreno y los
tallos cilndricos se pasan por los agujeros de aquellas.

"Entre las mquinas para cortar pastura, las habia que aprovechan
tallo, mazorca y hojas.

"Entre las de segar me llam la atencion la que practica la operacion,
coloca tallos y espigas y forma atados  haces con hilo  con
alambre...."

La relacion que hacia  mis compaeros de mi entrevista con el Sr.
Brcena, reproduciendo el dilogo y leyendo las apuntaciones que me
dijo, fu imperfectsima, olvidando mucho y quitndole el aplomo que
en estas descripciones da  su dicho el hombre de la ciencia; pero tal
como es, mat el fastidio de la espera, y apnas nos apercibimos de que
continubamos nuestra marcha.

Los compaeros todos, aunque guardando difciles equilibrios, se
quedaron dormidos; yo no podia dormir, y tenia necesidad de distraerme.

Don Estban estaba en situacion anloga, y me decia:

--Es sensible que no haya vd. podido permanecer en Filadelfia; es
interesante y mucho, por la grandiosidad de sus edificios y sus plazas,
por sus recuerdos y por la diligencia con que se acogen los adelantos
de las ciencias.

Entre otras cosas, habria vd. gozado mucho con la vista y conocimiento
del Colegio Girard, magnfico establecimiento para asilo  instruccion
de hurfanos, fabricado y dotado con dos millones de pesos.

Es gigantesco el edificio, todo de mrmol blanco, deslumbrador de
riqueza y hermosura. En cuanto  las particularidades de la vida de
Girard, cuya memoria es tiernamente amada en Filadelfia, poco puedo
decir  vd.

Entretenidos con las anteriores plticas y lecturas, no advertimos
siquiera cuando pasamos por Washington, capital de Delaware, en cuyo
hermoso astillero se construyen afamados buques.

El conductor anunci que pasbamos por Baltimore, y despert Juanito,
que habia dormido, como en lo general duermen los tontos, es decir,
perfectamente.

Don Juanito se habia quedado dormido precisamente leyendo las Guas
de Baltimore y Washington, de suerte que pudo ostentar conmigo su
erudicion, con aquella prosopopeya y aquel aplomo con que se proponia
aturdir  sus admiradores, al regreso  la patria.

--Ah tiene vd. una de las ciudades ms importantes de los
Estados-Unidos,  la orilla del rio Patapso, con una de sus entradas
en la Baha de Chesapeake, como quien dice, tocando con la mano el
Atlntico, que est  mnos de cinco leguas.

Como si para esta gente no bastase con tantos elementos de grandeza,
hay un arroyo que se llama _Jones Falls_, que corre apacible por el
medio de la ciudad, la divide en dos partes y la hermosea y fecundiza.

El puerto es amplio, seguro como un bal y tan defendible, que pudo
resistir el terrible bombardeo de 1812.

--Muy bien, Juan, estoy contento de escucharte, le dijo D. Estban.

--Como que pienso, continu D. Juanito, imprimir mis Viajes en cuanto
llegue  mi pas.

--Entnces comenzars refiriendo la fundacion.

--Dir que se eligi el sitio para la gran ciudad en 1722, que se
le puso nombre en 1745, en honor de lord Baltimore, propietario de
Maryland; por supuesto que le invento al tal lord, cuatro ancdotas
que saquen lumbre; que yendo y viniendo dias, el puerto comenz 
ser visitado, se empedraron las calles, se construyeron edificios y
templos, y que la poblacion subi por saltos, de este modo:

  1797--Poblacion   26,000 almas.
  1850--    "      200,000   "
  1860--    "      212,000   "

y al presente muy cerca de trescientas mil almas.

Dir que dos magnficas lneas de vapores ponen en comunicacion al
puerto con Europa; que multitud de embarcaciones llegan  sus aguas en
demanda de lucrativos cambios, y que una red de ferrocarriles trae y
lleva, que es una gloria, pasajeros y mercancas.

Despues de toser, fumar un puro, contar  mis lectores que en virtud
de mis vastas relaciones y de mi amistad personal con Hayes, que es
chico de buen humor y  quien le gustan mucho las hermosas, me procur
datos de las exportaciones, que consisten en tabacos (informe del que
me vende mis puros), algodon (mi costurera), petrleo (el atizador de
los quinqus de cierto teatro), tocino, manteca, queso, mantequilla
(cualquier cocinero me pone al corriente de lo que debo decir sobre
todo eso). Dir, para concluir haciendo sensacion, en un captulo,
que en Baltimore se benefician los ricos minerales de cobre del Lago
Superior, y producen anualmente 4.000 toneladas de metal refinado; que
de ostiones, frutas y verduras, se venden 5.000,000 de pesos, y 500,000
de cueros curtidos que se remiten generalmente  la Nueva Inglaterra.

--Est muy bien, decia Estban; pero con ese tonillo y esa tu manera,
te expones  que tengan por dudoso lo cierto, porque esos datos son
fehacientes, y las Guas, aunque relaciones que andan de mano en mano,
tienen en general mucha exactitud, y los datos que contienen son
tomados de documentos oficiales.

--Eso lo debe suponer el lector, decia Juanillo; pero si ensarto
nmeros y nmeros, dimensiones y tablas de cuentas, ya vers mi Viaje
con un solo lector.... el de las pruebas.

--D. Juanito, hgame vd. el favor de seguir su Viaje, porque  m me
interesa, aun cuando solo sea de oidas, conocer  Baltimore.

--Seguir, continu Juanito, diciendo lo que recuerde de la Gua,
porque este pcaro de Estban acaba de cortar las alas al gnio.

Como en todas las ciudades de la Union, hay magnficos hoteles y
_restaurants_; si quiere vd. lo mejor entre los primeros, pregunte por
Carolton  Barnim-Hotel, y en cuanto  los segundos, Pappes es sin duda
el mejor atendido.

Once lneas de wagones trasportan  vd. donde le parece, momento por
momento; y en cuanto  carretas, carros y carritos, ya vd. sabe lo que
son estos tios de viciosos.

La calle que tiene por nombre "Baltimore," es la principal de los
negocios, sin que dejen de tener importancia, Broadway, la plaza de
Mont-Vernont y las que rodean los muelles.

Por ms que hablen  vd. de los muchos y grandiosos edificios de
Baltimore, los que se singularizan son el Cambio, que tiene una fachada
soberbia de 240 pis, cuya fachada la decora una columnata de mrmol de
Italia, esplndida, el Banco y City Hall, que tuvo de costo ms de dos
millones de pesos.

El Templo Masnico, que se usa para conciertos y lecturas, tuvo de
costo cuatrocientos mil pesos, y es elegantsimo edificio.

El Teatro de la Opera, el de la Academia de Msica, son dignos de la
hermosa ciudad, as como fuera de ella llama la atencion el Circo de
Jockey Club, destinado  las carreras de caballos.

Los sabios pueden entretenerse con las bibliotecas del Ateneo de
Baltimore (15,000 volmenes), la Mercantil (26,000), Biblioteca
Baltimore (10,000), Instituto Peabody (56,000).

La Academia de Ciencias es con justicia celebrada, por sus riqusimas
colecciones de historia natural.

Hay suntuosos templos, aunque, por lo que he visto,  todos los ofusca
la Catedral Catlica.

--Es realmente imponente y magnfica, dijo Estban. Es de granito, de
forma de cruz, cuyos brazos tienen cada uno 177 pis de extension, la
altura es de 127 pis.

Las dos torres, de estilo sarraceno, tienen la apariencia de los
minaretes de una mezquita; hay en la Catedral pinturas de sobresaliente
mrito, donaciones de Luis XVI y Crlos X.

No desdice Baltimore de las otras ciudades de la Union, en el estado de
su instruccion pblica y sus establecimientos de beneficencia y caridad.

--Vea vd., sobre esto, lo que dice la Gua: (leyendo)

Colegio de Medicina de Maryland.

Universidad de Washington.

Colegio de Jesuitas de Mujeres, de Baltimore.

Colegio Peabody, fundado por el eminente banquero americano establecido
en Lndres, Jorge Peabody, destinado  las ciencias y  la literatura.

La Universidad Hoppins, fundada por el rico propietario de ese nombre,
quien dedic su inmensa fortuna  objetos de educacion y beneficencia.

Entre los ms notables establecimientos de caridad se sealan el
Hospital de locos, el de Ciegos y el Hospital del bendecido beato
Hoppins, el ms hermoso de cuantos existen en Amrica, dotado para su
asistencia con dos millones de pesos.

--A Baltimore, interrumpi Francisco, se llama la Ciudad Monumental,
y en efecto, contiene monumentos que cualquiera de ellos podria ser
la gala de la ciudad, como el llamado de _La Batalla_, erigido en
memoria de los que sucumbieron en defensa de la ciudad, en Setiembre de
1814. El consagrado en honra de Wildey, fundador de la Orden de los
_Odd-Fellows_ (rito masnico), en los Estados-Unidos, y el que perpeta
la memoria de dos jovencitos hericos, muertos en la batalla de North
Pourt.

Pero yo de lo que conservo apuntaciones, continu Francisco, es del
gran monumento de Washington, construido en la grandiosa plaza de
Mont-Vernont, que es el ms notable de su gnero que he visto en mi
vida.

Est situado el monumento  ms de treinta y tres varas sobre el nivel
del agua: su base es de diez y seis varas poco ms, y siete varas de
altura, y sostiene una esbelta columna drica de cincuenta y nueve
varas, sobre la cual se eleva una estatua colosal de Washington, de
ms de cinco varas de altura, de manera que la total elevacion del
monumento es de ciento cuatro varas sobre el nivel del rio. Est
construido de ladrillo, con revestimento de mrmol blanco, y cost
doscientos mil pesos.

Desde la balaustrada del monumento se disfruta una vista deliciosa:
la ciudad con sus mil torres, cpulas y columnas, se distingue entre
sus verdes arboledas; el puerto, lleno de embarcaciones, se extiende
 la vista; cruzan los rios alegres sementeras y se ven  sus orillas
quintas preciosas; el trfico activsimo,  todo comunica animacion y
aspecto de contento.

En estas conversaciones, y al vislumbrar la luz, tocbamos en
Washington, y teniamos  nuestra disposicion tres horas para dar un
vistazo  la ciudad.

No obstante no ser ni accidentado el viaje de Nueva-York  Washington,
ni los carruajes incmodos, ni la concurrencia desagradable, el
trayecto me estrope, acaso porque la noche anterior la habia pasado
sin dormir y lleno de fatiga y emociones.

Francisco, que habia estado varias veces en Washington, lo mismo que
mis dos amigos, tenian ms gana de dormir y de desayunarse, que de
servirme de instructores. Por otra parte, bien  bien no amanecia, y
no pude disfrutar de la vista de los alrededores de Washington y de
las estancias elegantes de prceres de todas las naciones, en que se
hermanan las grandezas palaciegas con la imitacion de los paisajes y de
las estancias campestres. Esto lo sent ms, despues de haber oido la
magnfica descripcion de estos sitios, por Manuel M. de Zamacona.




                              PARNTESIS


Habia hace aos en mi tierra un diputado tan amigo de que no se
perdieran en el olvido sus discursos, que cuando cerrada una discusion
no le tocaba la palabra, al siguiente dia, en el peridico que tenia
ms  mano, iba publicndose, como corriendo tras de sus lectores, el
discurso que debi haber pronunciado el diputado H***, con tal motivo:
crease que no habia ms all en materia de candor y amor propio; pero
los que tal pensaron se llevaron chasco, porque un esprio del Parnaso,
siempre que no podia hablar en un convite, insertaba  vuelta de hoja
en un peridico: "Improvisacion del C. Verso-Cojo, con motivo de tal
solemnidad, etc., etc."

De ese jaez es el presente parntesis: son apuntaciones hechas con
el propsito de aprovecharlas en un proyectado viaje por la Nueva
Inglaterra, viaje que no pude realizar; y como un diputado y un poeta
me habian dado un buen ejemplo, yo no quiero ser mnos, y por nada de
esta vida me quedo con mis apuntaciones en el cuerpo. All van:


                               VIRGINIA.

Despues del descubrimiento del Nuevo-Mundo por Cristbal Colon,
espaoles y portugueses se lanzaron  los mares en pos de prodigiosos
descubrimientos, creyendo cada quien, en el delirio de su ambicion, que
les estaba reservada la misma gloria que al inmortal genovs.

La Iglesia, que en aquellos tiempos en todo se ingeria, acord, por
la mano de Alejandro VI  las coronas unidas de Castilla y Aragon,
todas las tierras descubiertas y por descubrir, ms all de una lnea
imaginaria de uno al otro polo, cien leguas al Oeste de los Azores,
dando al Este en propiedad  los portugueses.

Este arranque de Su Santidad, que desheredaba del resto del mundo 
las naciones del antiguo continente, fu desatendida, y la Inglaterra,
la Holanda y la Francia, cuidndose muy poco de la bula y de los
anatemas de Su Santidad, armaron expediciones, emprendieron conquistas
y establecieron colonias, combatiendo contra espaoles y portugueses,
quienes, como dice Laboulaye, se empeaban en conservar el monopolio
del nuevo mundo.

En 1496, de rden del mismo Dios, que habia autorizado  Alejandro
VI, la Inglaterra di  Juan Cabot, veneciano establecido en Bristol,
una comision semejante  la que Fernando  Isabel dieron  Colon. No
habia ms diferencia sino que Cabot tenia que hacer los gastos  sus
expensas, reservndose el Rey el seoro de las tierras descubiertas, y
el quinto de los productos de la expedicion.

Armado de este tan amplio como disputable ttulo, Cabot, acompaado de
su hijo Sebastian, hizo su primera excursion, y en la segunda de sus
tentativas, plant en las Floridas, como signo de posesion, la bandera
inglesa.

El suelo que ocupaban los ingleses estaba habitado por tribus salvajes;
pero se les incluy como entre las fieras, sin representacion y sin
derechos, porque en aquellos tiempos era lcita toda iniquidad con los
que no eran cristianos. Los ttulos fueron de la Inglaterra y Espaa,
que tenian su Dios oficial.

El primer ensayo srio de colonizacion, se intent en 1584 por Walter
Raleigh, persona caballerosa y novelesca, el mismo que tendi su manto
bordado sobre el lodo, para que su soberana no se manchase los pis.

La concesion hecha  Raleigh fu amplsima, las tierras extensas, y
en cuanto  los emigrantes, se dejaban en plena libertad para que se
arreglasen en los trminos ms convenientes con el lord propietario:
Raleigh tenia una jurisdiccion absoluta en pleno seoro.

En el primer viaje de exploracion se costearon las Carolinas, y el
pas pareci tan encantador, que se le puso el nombre de Virginia para
perpetuar el recuerdo de la Reina Vrgen, bajo cuya advocacion se habia
hecho descubrimiento tan feliz.

Raleigh, perseguido por un enemigo rastrero, fu acusado de
conspiracion y condenado  muerte por un jurado cobarde y corrompido.

En su prision escribi obras muy estimables.

Despues de permanecer mucho tiempo preso, fu puesto en libertad;
pero sin sus bienes, sin representacion alguna, vigilado y sordamente
perseguido.

Exasperado por su posicion y por sus villanos enemigos, se hizo
pirata, y como el Drake, persigui las flotas y galeones espaoles.

Aprehendido Raleigh en una de sus aventuras, se le revivi indignamente
la causa porque habia sido juzgado quince aos ntes, y se le decapit
el 26 de Octubre de 1618, muriendo este personaje con notable entereza
y dignidad.

El rey Jacobo trat de proteger las empresas de las lejanas tierras,
y aunque no fu siempre acertada ni bienhechora esa proteccion, las
colonias, bajo su reinado, tuvieron notable desarrollo.

En 1606, dividi el Rey en dos grandes porciones el territorio en que
estaban colocadas las doce colonias que en toda su extension tenian el
nombre de Virginia.

Andando los tiempos, la seccion del Sur conserv su nombre de Virginia,
y la Norte tom la denominacion de Nueva Inglaterra.

La Nueva Inglaterra se componia de las colonias que siguen:

New-Plimouth, Massachussets, Rhode-Island, Providence, Conneticut,
New-Haven y Maine.

La carta de la concesion del establecimiento de la Colonia de Virginia
fu expedida  una reunion de mercaderes de Lndres, cuyos jefes eran:
Thomas Gates, Georges Summers y Ricardo Hakluyt.

La carta no era como la de Raleigh concediendo mando y seoro: era un
_permiso_ mercantil para la pesca y el cultivo de la tierra, aunque en
ella habia artculos para alentar la inmigracion.

A los colonos se declararon iguales derechos  los que disfrutaban
todos los ingleses.

En un principio los trabajos fueron en comun: se desconoci el
principio de propiedad y las consecuencias fueron desastrosas.

En la Nueva Inglaterra se sigui el mismo sistema, aunque los
resultados fueron mnos funestos, merced  la intensidad del
sentimiento religioso, como veremos en su lugar.

Veamos  las colonias de plantadores bajo su aspecto poltico.

La direccion de la Compaa residia en Lndres, la administracion
estaba encomendada  un presidente y  un consejo local, nombrados por
el Consejo de Lndres con aprobacion del Rey. Estas dos autoridades
desempeaban funciones ejecutivas y legislativas.

La administracion colonial no tenia poder sobre la vida de los colonos,
y cuando se trataba de delitos de cierta gravedad, los juzgaba
Inglaterra. Los delitos en general eran juzgados y castigados por el
presidente, de acuerdo con el Consejo.

A los colonos no se les otorgaron derechos polticos.

La primera expedicion se hizo en 1607, y su ttulo nico de celebridad
es que la dirigia el Capitan Smith.

El Capitan Smith es el hroe simptico del Romance Americano.

"El mismo, dice Laboulaye, nos ha contado en un curioso relato, su
vida aventurera, sus combates contra los turcos, su prision, su fuga
atravesando la Rusia, y en fin, el episodio ms conmovedor de sus
viajes, su prision entre los indios salvajes, su condenacion  muerte,
su marcha al suplicio y la interposicion apasionada y sublime de la
bella Pacohontas, hija del Rey, salvndole la vida."

Smith, por sus combates con los indios, por su prevision y constancia,
merece el ttulo de fundador de la colonia.

Hicironse otras expediciones  las rdenes de lord Delaware; pero lo
que di vida  la Virginia fu el cultivo del tabaco, nico producto de
cambio: de l, y  pesar de la escasez de dinero, dando ms y ms vuelo
 la libertad de comercio, fund Virginia su prosperidad, debido al
triunfo de un gran principio econmico.

Por aquellos tiempos, 1620, lleg  Virginia, procedente de las costas
de Guinea, un bajel holands y vendi veinte esclavos  los colonos.
Esto di orgen  la esclavitud en los Estados-Unidos.

La division territorial, la cultura del tabaco, la consolidacion de
los elementos sociales, afianzados y garantizados por la propiedad,
hicieron que los plantadores reclamasen los derechos de ciudadanos
ingleses, ofrecidos por la madre patria.

Sir Jorge Yardley, Gobernador de la colonia en 1619, convoc una
Asamblea compuesta de los propietarios de las diversas plantaciones, y
se nombr un cuerpo que fungiera como legislatura, al lado del Consejo
colonial.

El Consejo Superior de Lndres aprob lo hecho y expidi una ordenanza,
asegurando la libertad de los colonos y con ella dando garantas 
todas las fortunas.

La forma de gobierno dada  la Virginia fu una imitacion de la
constitucion inglesa, y ella sirvi de modelo despues  las otras
colonias.

Un Gobernador elegido por la Compaa, un Consejo permanente, una
Asamblea compuesta de los miembros del Consejo y de dos diputados
elegidos por cada planteacion por los habitantes de ella, tal fu la
organizacion del poder pblico, que recuerda al Rey,  la Cmara alta y
la de los Comunes.

El poder legislativo tenia amplias facultades; pero tenia veto el
gobernador.

El poder judicial estaba dotado de la robustez y seguridad que en
Inglaterra.

Las libertades acordadas  Virginia le auguraban gran prosperidad; pero
una invasion de indios en que los ingleses rivalizaron en ferocidad con
los mismos salvajes, hizo necesaria la proteccion  los plantadores de
la Compaa de Lndres; esto excit los celos del Rey, quien conspir
por la ruina de la colonia, hasta conseguirla.

Despues de una matanza horrible de los indios  los plantadores, el Rey
anul la carta de conocimiento de la Virginia, declarndole provincia
real, en cuya condicion permaneci hasta 1776.

El Rey Jacobo nombr un Consejo que dirigiese desde Lndres los
negocios de la Virginia, reservndose el derecho de dictar sus leyes
fundamentales; pero la muerte paraliz los trabajos del real legislador.

Crlos I confirm el monopolio del tabaco, que el rey Jacobo le habia
concedido para asegurar su fortuna.

De hecho, la colonia conserv su Asamblea y goz las libertades que
habia conquistado  la sombra de la indiferencia del Rey.

Los sentimientos aristocrticos, el viejo realismo ingls tomaron en
Virginia poderoso ascendiente.

Con esta independencia de hecho, conquist al fin la Virginia, como
derechos, en los dias de Cronwell:

Que Virginia conservara todas las libertades del pueblo ingls; que la
Asamblea general se reuniria como ntes  dirigir los negocios todos
de la colonia; que los habitantes tendrian en todas partes y con todas
las naciones la misma libertad de comercio que la Inglaterra, y que no
se podria, sin el consentimiento de la Asamblea, imponer contribucion,
exigir prstamos, construir puertos ni mantener fuerza armada. Es
decir, la independencia ms completa, sin ms que sombras de respeto 
la madre patria.

Crlos II,  su avenimiento al trono, mand que se restringieran las
libertades concedidas  Virginia.

Desde entnces la historia de la Virginia no es sino la historia de
las luchas de la colonia contra las restricciones y violencias de la
metrpoli.

Las doctrinas que dieron por resultado el Acta de Navegacion, pesaron
con todo su rigor sobre la colonia, se instalaron, crecieron en los
mares, se edificaron fuertes  ttulo de perseguidores del contrabando,
se llen de esbirros aquel suelo. En una palabra, en nombre de la
proteccion  los intereses agrcolas  industriales de la Inglaterra,
se arruin la Virginia.

El 4 de Julio de 1676, los plantadores,  las rdenes de Nathaniel
Bacon, desconocieron la autoridad de Berkeley, Gobernador de la
colonia; siete meses dur la rebelion, que se extingui con la muerte
de Bacon.

Entretanto, Berkeley mand por auxilios  Inglaterra, y aunque cuando
llegaron, la paz estaba restablecida, le sirvieron aquellos soldados
para el ejercicio de crueles venganzas.

[Ilustracin:

                                        _LIT. H. IRIARTE, MXICO._

Cmara de Diputados.]

La insurreccion sirvi de pretexto  la corona para la negacion de
los derechos polticos  la colonia y el rigor de las restricciones
comerciales.

Nicholson, Gobernador en 1698, lleg  proponer la concentracion de las
colonias, todas en un solo cuerpo, con un virey  la cabeza.

Por ltimo, la conducta del Parlamento, ms tirnica y servil que la de
los reyes mismos, fu la que prepar con mayor eficacia la separacion
de los dos pueblos.

Tracemos ahora con la brevedad posible la historia de la Colonia del
Norte, llamada Colonia Plimouth y ms tarde Nueva Inglaterra.

Esta, como observa Laboulaye, es una denominacion un tanto arbitraria,
porque nunca ha existido provincia  Estado de la Nueva Inglaterra;
pero es un ttulo especial y caracterstico, que designa cierta clase
de colonias que se distinguen del resto de Amrica.

La Nueva Inglaterra es el panino del _yankee_ (corrupcion india de
la palabra englisch  ingls), ese tipo que no se confunde con otro
alguno; spero, audaz, perseverante, independiente, religioso, y el
hombre de negocios.

Los Estados hoy comprendidos en la Nueva Inglaterra, son Maine,
New-Hampshire, Vermont, Massachussets, Rhode-Island, y Conneticut.

Digamos algo de historia.

La vida y el establecimiento de la Nueva Inglaterra se debe al
sentimiento religioso, y de l se vern afluir las libertades, como de
un modo espontneo y natural.

Conocida es del mundo la Reforma Protestante encabezada por Lutero;
plumas elocuentsimas han hecho patente su trascendencia y la
revolucion que agit los espritus.

Conocemos tambien las modificaciones severas de Calvino  los
principios del grande innovador, y se menciona en todas las historias
la secta de Brown, cuyas interpretaciones de la Reforma tuvieron
squito maravilloso.

Para nuestro objeto, baste saber que desatada, implacable la
persecucion contra los llamados puritanos por la rigidez de sus
creencias y su apartamiento de la dependencia del poder temporal, se
redobl contra ellos la crueldad, hasta ordenarse su expulsion del
Reino Unido.

La doctrina de Brown no admite potestades ni categoras; en la Iglesia
admite creyentes; ellos nombran su pastor de entre sus miembros,
sin ms requisito que merecer su confianza y que el electo proteste
profesar sus creencias. Todo se decide por el voto universal de la
congregacion de Cristo, como dice Milton.

Visiblemente, observa Laboulaye, la repblica estaba en grmen en esta
doctrina de los puritanos.

H ah  la Iglesia abrigando en su seno el embrion poderoso de la
democracia pura.

Hostigados los puritanos por la persecucion cada vez ms y ms cruel,
emigraron  Holanda; all vieron que las recientes colonias de Amrica
podrian ofrecerles asilo y campo para el desarrollo de sus creencias,
y obtuvieron fcilmente una concesion para trasladarse al nuevo
continente.

El 17 de Setiembre de 1620, despues de un riguroso ayuno, los _padres
peregrinos_ (_father pilgrims_), as llamados por el respeto de la
posteridad, se embarcaron en el navo llamado _Flor de Mayo_, clebre
ms que otro alguno, por llevar en aquellos hombres los grmenes
de ideas y de naciones que habian de asombrar al mundo por la
sorprendente eficacia de los principios liberales.

Aunque el destino de los peregrinos era  las orillas del rio Hudson,
el capitan del barco los desvi hcia el Este, y extenuados por la
fatiga, las enfermedades y la escasez, desembarcaron en la costa, al
pi de una roca, llamando  aquel paraje _Nuevo Plimouth_, en memoria
del ltimo punto que habian abandonado en Inglaterra. La roca de
Plimouth es un objeto que hoy se ve con particular veneracion.

Poco ntes de desembarcar los peregrinos, sobre la cubierta de la _Flor
de Mayo_ firmaron, de comun acuerdo, un convenio en que estipulaban
hacer tan justas y tan equitativas leyes, ordenanzas, actas y
constituciones, como conviniese al bien y prosperidad de la colonia,
para lo cual se sometian  la ms completa sumision y obediencia: esta
acta tiene fecha 11 de Noviembre de 1620.

Los principios de la colonia fueron penossimos. Los colonos no veian
en torno de ellos, dice la historia, sino un pas miserable y desolado,
lleno de animales y de hombres salvajes, de los que se ignoraban el
nmero y el grado de ferocidad. La tierra estaba cubierta de nieve y
sembrada de zarzas y malezas. Todo tenia un aspecto brbaro. Detrs de
ellos no percibian sino el inmenso ocano que los separaba del mundo
civilizado. Para encontrar un poco de paz y de esperanza no tenian ms
arbitrio que dirigir sus miradas al cielo.

Como en Virginia, se quiso establecer el trabajo en comun, y esto
aument el malestar y el hambre. El error tuvo corta duracion, el
reparto de la propiedad devolvi el valor  los colonos, mujeres y
nios acudieron al trabajo, y  poco se estableci un comercio de
granos bastante lucrativo.

En cuanto al Gobierno, la igualdad era absoluta; entre los peregrinos,
la habian instituido y fomentado la persecucion y la pobreza. As,
la democracia se escapaba, observa Laboulaye, del seno mismo de la
sociedad feudal, y la libertad poltica triunfaba al lado de la
libertad religiosa.

Un Gobierno nombrado por el sufragio universal, un Consejo de cinco
miembros y una Asamblea, tal fu la forma constitutiva de Nuevo
Plimouth.

Solicitaron su patente como concesion comercial, autorizando  William
Bradford; nadie se ocup de la nueva colonia, hasta Crlos II que neg
la concesion.

Anulronse en seguida las concesiones  las colonias, y la de Nuevo
Plimouth fu incorporada  Masachussets, por la Carta de Guillermo y de
Mara, desde cuya poca dej de tener una historia particular.

La carta de la colonia de Masachussets se acord al Marqus de
Buckingham y  algunos de sus compaeros distinguidos, que ms bien
pensaban en vender las tierras que en irlas  colonizar.

Como la persecucion religiosa no se relajaba; como el nmero de
puritanos crecia y se hacia ms ardiente su creencia con los
sufrimientos, y como el espectculo que ofrecia la colonia de Plimouth
presentaba atractivos  sus sentimientos y  su sustraccion  la
tirana que pesaba sobre ellos, muchos de esos puritanos abrieron
negociaciones con el Gran Consejo de Plimouth y lograron extensas
concesiones en Masachussets, Conneticut, New-Hampshire, Rhode-Island y
Maine.

En 1629, Crlos I constituy  varios comerciantes concesionarios, bajo
el nombre de Gobierno y Compaa de la Baha de Masachussets, y le di
una carta semejante  la que el mismo Rey concedi al Gran Consejo de
Plimouth.

Fu confiada la administracion  un Gobernador, un Vice y  un Consejo
de diez y ocho personas, elegidas por los _friemens_,  como si
dijsemos, accionistas de la Compaa.

En virtud de esta carta, recibi Masachussets trescientos emigrantes
puritanos,  los que conducia, no la ambicion, no el amor  las
riquezas, sino el anhelo de escapar  la persecucion religiosa.

Unironse en sociedad religiosa, se estableci el culto, que consistia
en la predicacion.

Algunos emigrantes se separaron de aquel conjunto.

Pero la separacion de la metrpoli se hacia ms y ms sensible, el
espritu de independencia cobraba en la prctica mayor desarrollo, y al
fin, dividindose la Asamblea en dos Cmaras, cada una con el derecho
de veto, se constituyeron las colonias en 1664. Las colonias de Rhode
Island, Conneticut y New-Hampshire tomaron el ejemplo de Masachussets.

La libertad religiosa y la poltica se consolidaban  la vez.

Las colonias de Providence y Rhode Island debieron su existencia al
sentimiento religioso, pero bajo un aspecto diferente.

La intolerancia de los puritanos de Masachussets hizo que reclamase los
fueros de la santidad de la conciencia, Sir Roger Williams, Ministro de
Salem.

"Prohibir  un hombre, decia el venerable Ministro, que se una 
personas de creencia diferente, era una violacion manifiesta del
derecho natural. Arrastrar  determinada Iglesia al que no cree, era
precipitarle  la hipocresa. Nadie debe sostener el culto contra su
voluntad."

Estas simples y grandes verdades encerraban el gran principio de la
separacion de la Iglesia y el Estado, de la creencia y la autoridad.

"Los magistrados, decia Roger Williams, no son sino agentes del pueblo,
no se les puede conferir autoridad espiritual."

"Separar de las almas el yugo que las oprime, es no solo hacer un acto
de justicia y caridad, es desenvolver una fuerza poderosa, es empear
todos los intereses y todas las conciencias en conservar la paz y la
libertad comun."

Proclamando y sosteniendo estas ideas, fund Sir Roger la Colonia de la
Providencia, que se declar abrigo de todas las conciencias perseguidas.

Por aquellos tiempos, Ana Hutchunson agitaba Masachussets con
cuestiones sobre la gracia y vasos de eleccion, ardian los nimos, se
enfurecieron las sectas, se prescribieron penitencias y ayunos, y al
fin fueron condenadas las doctrinas de Ana, y ella desterrada de la
colonia.

El Ministro Roger di asilo  los expulsos en las vecindades de
Providence, y as tuvo orgen Rhode Island.

Providence y Rhode Island se reunieron bajo este ltimo nombre, tomando
por divisa un haz de flechas, con esta inscripcion: "Amor onicit omnia."

Al fin consiguieron los fundadores de la colonia su carta, en que se
consigna la ms amplia libertad en materias religiosas y el ejercicio
de los derechos civiles.

En tiempo de Jacobo II se quisieron restringir las libertades
acordadas  Rhode Island, la colonia devolvi sus privilegios en 1686,
pero para recobrarlos en 1688 y conservarlos hasta 1776, desarrollando
aquellos principios sin modificacion alguna, hasta 1842.

A la rivalidad de dos de los principales Ministros puritanos de la
Colonia de Masachussets, Cotton y Hooker, debe Conneticut su nacimiento.

El ltimo decidi emigrar con sus adictos y se estableci en el frtil
valle del Conneticut, donde ya habia instalados algunos holandeses
segregados del terreno de Manhattan, hoy New-York.

Organizse la Colonia como las de Plimouth y Rhode Island, dominando el
espritu puritano y el democrtico.

Concedise el derecho electoral  todos los ciudadanos. La legislatura
y los magistrados se eligieron por la mayora del pueblo, y cada
distrito, segun su poblacion, eligi sus representantes.

Por ese tiempo se instalaba la Colonia de New-Haven, bajo la direccion
de Tefilo Eaton, Ministro religioso que fungi de Gobernador cerca de
veinte aos.

Los colonos tuvieron su primera reunion bajo una encina, y Davenport,
su Ministro, les dirigi una fervorosa locucion.

Por la palabra y por la influencia de este Ministro, fu reconocido
que la Escritura era la regla perfecta de un Estado; que la pureza de
la f, y la rigidez de la disciplina, son los grandes fines del rden
civil, y que por consiguiente, solo los miembros de la Iglesia tenian
los derechos de ciudadanos.

La palabra de Dios fu proclamada la sola regla de los negocios
pblicos.

En Masachussets, como en New-Haven, el derecho criminal estaba tomado
literalmente del Levtico y del Exodo.

La idolatra, la hechicera, la blasfemia, la traicion, el asesinato,
el falso testimonio, el adulterio, etc., eran castigados con pena de
muerte, porque as lo habia ordenado Moiss.

Confundidos el magistrado y el sacerdote en unas mismas funciones, se
descendi hasta lo ms ntimo de la vida para la reglamentacion; leyes
que se han conservado con el nombre de _leyes azules_.

Entraron en los reglamentos, vestidos, calzados, cintas y dijes; se
abolieron las pelucas, se prohibi el uso del tabaco, se caracteriz en
todo de austera, singular y extravagante, la comunion puritana; pero
en el fondo, las libertades todas se afianzaron en una moral slida,
robustecida por la f religiosa.

La forma de gobierno fu la de las otras colonias: Gobernador,
Asistentes  Consejo, elegidos por el sufragio universal. Poder
absoluto para gobernarse por s mismos los colonos. Jacobo II atac la
colonia y las libertades de Conneticut como las otras; pero la noche
que se les exigi su carta constitutiva, en medio de un tumulto se
extinguieron las luces, se recogi la carta y se deposit en el hueco
de una encina que se conserva con la mayor veneracion.

H aqu en dos palabras la historia de New-Hampshire y Maine.

Ya hemos dicho al hablar de la primera planteacion de Masachussets,
que vendi algunas tierras trasmitiendo su concesion. De estas tierras
fueron las que adquiri la Compaa llamada de Lacoma,  cuyo frente
estaban Georges y Masson, que se las dividieron en dos secciones: la
del Este, que correspondi  Georges, tom el nombre de Maine, en honor
de la reina Enriqueta, hija de Enrique IV, esposa de Crlos I; el
Este se acord  Masson, quien la llam New-Hampshire, del nombre del
condado que habitaba en Inglaterra.

Masson muri  poco de instalada la colonia; sta fu abandonada;
varios habitantes de Masachussets la ocuparon, formando una pequea
repblica en que se gobernaban electivamente.

Promovironse algunas disputas entre los antiguos y los nuevos colonos:
un poco de tiempo New-Hampshire se incorpor  Masachussets, y al fin,
se erigi como provincia real, con su Presidente nombrado por el Rey,
lo mismo que su Consejo.

El poder legislativo lo formaban el Presidente, el Consejo y miembros
nombrados por los colonos.

La historia de Maine es poco ms  mnos como la anterior.

A Sir Fernando Georges fu concedida la direccion de la colonia, con
la jurisdiccion y derechos reales pertenecientes al obispo del condado
palatino de Durham.

La carta se hizo por el modelo comun; pero en ella se reservaba la
soberana la corona.

En 1652, Maine reclam toda la extension del territorio. En 1665,
Crlos II le declar bajo su proteccion. Apnas se separ de la
influencia de aquel Rey, Masachussets, sostenido por una minora,
recobr su autoridad por la fuerza de las armas.

Masachussets fu soberano de Maine. Los puritanos nombraron Presidente
del Consejo, y  los colonos solo se les dej el derecho de nombrar los
miembros de la Asamblea general.

En 1691, cuando bajo el imperio de una nueva carta se convirti
Masachussets en una provincia real, Maine no fu sino una provincia,
hasta que despues de la independencia cobr su rango de Estado soberano.

Laboulaye hace notar, al concluir la historia de las colonias de
la Inglaterra, en todas ellas la unidad religiosa, la de raza y la
identidad de instituciones.

En todas partes, dice el autor que hemos citado, vemos hombres celosos
de su independencia, con la conciencia de sus derechos y con aptitud
de gobernarse por ellos mismos. En suma, un pueblo republicano por sus
creencias, instituciones y costumbres.

El temor  las usurpaciones de la colonia holandesa de las orillas del
Hudson, provoc la alianza de las que se llamaron Colonias Unidas de
la Nueva Inglaterra, y en el pacto primitivo estn los grmenes de su
slida constitucion.

Resistir unidas  los ataques exteriores, combatir las invasiones de
los brbaros y mantener sus libertades, h ah expresada la comunidad
de interes, y palpitante la vida social.

La independencia fu la declaracion de hechos consumados, y el
reconocimiento forzoso de una emancipacion que se habia verificado
desde el nacimiento de las colonias.

La filosofa y la ciencia poltica deducirn de estos hechos las
consecuencias que crean oportunas.

Para nuestro objeto, baste lo dicho para dar  conocer, aunque sea muy
ligeramente, la historia de la parte ms importante de los pueblos que
dejamos de visitar.

       *       *       *       *       *

Mi impaciencia por recorrer, aunque fueran las principales poblaciones
de los Estados de la Nueva Inglaterra, era extrema: proveiame yo de
Guas, adquiria noticias y me empeaba en conversaciones sobre el
_yankee_, personaje para m tanto ms digno de estudio, cuanto que
tenia mnos puntos de contacto con cuanto habia conocido.

El viajero no puede mnos de estudiar con particulares atractivos los
Estados, que va  pasar mi charla en revista, comenzando por los mnos
importantes.

Portland, metrpoli comercial de _Maine_, es una ciudad muy
pintorescamente situada  la extremidad S. O. de Casco Bay.

Desde la fundacion de Portland, su acrecimiento fu rpido. En 1866
ocurri un gran incendio que destruy su parte principal, ocasionando
la prdida de diez millones de pesos. No obstante, la poblacion, en
1875, eran 34,420.

La Sociedad de Historia Natural de Portland es riqusima: la sola
coleccion de conchas, cuenta sobre cuatro mil especies.

Muy notables son en esa Sociedad los gabinetes mineralgico y zoolgico
y la librera, que cuenta ms de quince mil volmenes.

La ciudad se pierde casi entre frondossimas arboledas y risueas
calzadas, sobre las que descuella el Observatorio, objeto de la
atencion y del estudio de los viajeros.

Digamos algo de _Conneticut_.

_New-Haven_ es de las ms grandes ciudades del Conneticut: est situada
 la cabecera de _Island Sound_, en un ancho llano rodeado de pequeas
y verdes colinas que la hacen muy pintoresca. Fundse la ciudad en
1638, y fu declarada con tal carcter en 1784, hasta 1875 que se
declar una de las capitales del Estado.

New-Haven sirve de centro al trfico de cinco caminos de fierro que
la hacen muy rica y animada; su comercio con el extranjero es muy
considerable y principalmente con las Indias Occidentales. El comercio
de cabotaje ocupa muchos brazos y capitales.

Las renombradas manufacturas de New-Haven consisten en maquinaria,
quincallera, relojes, armas de fuego, carruajes, rganos, pianos,
joyera, objetos de cautchouc, etc., etc. La poblacion de la ciudad es
de ms de 60,000 almas.

New-Haven se percibe blanqueando como dentro de un bosque de olmos, y
son estos rboles tan pomposos y magnficos, que muchos le llaman la
Ciudad de los Olmos. La mayor parte de ellos fueron plantados  fines
del siglo pasado, por James Hillhouse.

La educacion pblica es objeto de preferente atencion en New-Haven: el
colegio de Yale es considerado como uno de los primeros de Amrica.

Fu fundado el colegio en 1700, y trasladado en 1717 de Saybrock-Point
 New-Haven. En 1875 contaba 86 profesores y 1,051 estudiantes. Adems
de su departamento acadmico tiene escuela de medicina, de leyes, de
teologa, de ciencias y de bellas artes.

Los edificios ms notables son la Biblioteca, que tiene 90,000
volmenes, y el _Art building_ (edificio del arte), que posee una
numerosa y escogida coleccion de pinturas antiguas y modernas.


                               HARTFORD.

Grande y general reputacion de hermosura tiene Hartford, ciudad situada
en la cabecera de la navegacion de chalupas del rio de Conneticut, 
cincuenta millas de _Long-Island_. Comprende la ciudad un espacio de
ms de tres leguas cuadradas; tiene de largo ms de una legua y de
ancho ms de legua y media.

Atraviesa  la ciudad el rio por once puentes, de los cuales uno,
atrevidsimo, de mil pis de largo, une la ciudad propiamente dicha,
con su parte oriental.

La ciudad fu fundada por los holandeses en 1638, y el lugar de los
primeros edificios ubicados en la confluencia del rio, se conoce hasta
la fecha con el nombre de Paso de los Holandeses.

Los negocios que alimentan  Hartford son muy extensos, no solamente
por sus manufacturas, sino por sus seguros de incendios y de vida,
cuyos capitales ascendian en 1874  135 millones de pesos.

Sus manufacturas son: ferretera, quincallera, objetos de laton,
mquinas y calderas de vapor, mquinas de coser, armas de fuego,
instrumentos mecnicos, obras de plata y de piedra, tejidos de lana,
cubiertas fertilizadoras, y un gran nmero de artculos de menor
importancia. La poblacion, es de cuarenta mil almas.

La ciudad est trazada con bastante regularidad, son muchos los
edificios de piedra y de ladrillo, y la abundancia de aguas le comunica
perptua alegra.

Las estancias  casas particulares de los suburbios, estn entre
verjeles y compiten en elegancia y belleza.

El palacio del Estado, la Casa municipal, el Correo, etc., son
edificios de gran belleza. En el Senado hay un retrato de Washington de
cuerpo entero, obra de Stward.

Actualmente se construye un nuevo palacio para el Estado, valioso en un
millon y medio de pesos.

El Asilo para sordo-mudos de Hartford, fu el primero que se estableci
en Amrica.

La Iglesia del Buen Pastor, es la que tiene mayor nombrada.

La fbrica de armas de fuego de Colt y la de W. Wat, forman por s
solas una villa al S. E. de la ciudad. Sus tierras se extienden desde
la orilla del rio hasta la calle principal (Main St.), donde est la
elegantsima casa de Colt.


                                BOSTON.

La gran ciudad de la Nueva Inglaterra, la que puede considerarse como
su opulenta metrpoli, es Boston, justamente elogiada por los viajeros.

Boston est situada  la extremidad occidental de la risuea baha de
Massachussets, y la componen un conjunto de pequeas ciudades, entre
las que se distinguen tres grandes divisiones: Boston, propiamente
dicho, Boston Oriental y Boston Meridional, con los otros pueblos como
Rosburg, Roschester, Charlestwn, Brigtory y Rosburg Occidental.

La primera seccion ocupa en una extension de 700 acres un terreno
accidentado y pintoresco, en el que sobresalen tres airosas colinas que
lo embellecen y caracterizan.

El nombre indgena de esta pennsula significa _Aguas dulces_.

Los primeros pobladores le llamaron Fremont. Una estrecha lengua
de tierra, (The Nock), une  la pennsula con la tierra firme, que
poblada y despoblada alternativamente, hoy est cubierta de fbricas,
establecimientos mercantiles y lugares de activsimo trfico.

En las aguas del puerto hay cincuenta islas, todas cultivadas y
pobladas, como flotando en aquellas tranquilas aguas, lo que ofrece 
la vista un delicioso panorama.

El primer habitante blanco de Boston fu el Reverendo Jhon Blackton,
quien se supone clrigo episcopal y que lleg en 1623. Vivi all
solo hasta 1630 que lleg Jhon Wintus, despues primer Gobernador
de Massachussets, que por el rio vino de Charlestwn donde habia
permanecido con algunos emigrantes algun tiempo.

En 1635, M. Blackstwn vendi sus derechos  la nueva y popular
pennsula por treinta libras (ciento cincuenta pesos), y se traslad 
Rhode-Island.

La primera iglesia se construy en 1632 y el primer muelle en 1673;
cuatro aos despues se nombr el primer maestro de postas, y hasta 1704
se public el primer peridico titulado _Boston New Letter_.

Boston fu cuna de los primeros movimientos revolucionarios.

En 1822, la poblacion de Boston era de 45,000 habitantes.

  1850        136,881 habitantes.
  1860        177,840      "
  1870        260,526      "

La agregacion reciente de Brigton, Charlestwn y Rosburg Occidental, ha
hecho subir la poblacion de Boston en 1876,  341,919 habitantes.

El 9 de Noviembre de 1872 ocurri el terrible incendio, uno de los
ms horrorosos en los Estados-Unidos: dur el incendio tres dias con
sus noches; se aniquilaron muchos hermosos y opulentos edificios,
calculndose las prdidas en ms de ochenta millones de pesos.

La ciudad est perfectamente surtida de hoteles, como todas las de
primera importancia en los Estados-Unidos.

El sistema de comunicacion en el interior de la ciudad, basta  sus
muchas necesidades; el servicio de tranvas es perfecto.

Las calles, en la parte ms antigua de la ciudad, son irregulares y
estrechas, como lo exige lo accidentado del terreno; pero despues
del incendio, las calles y plazas que se han reformado, tienen mayor
belleza y amplitud, y la calle central est llena de rboles en su
centro.

En las calles de Washington, la de Fremont y la de Winter, hay mayor
trfico.

La avenida que atraviesa la parte ms nueva de la ciudad, tiene 240
pis de ancho (ochenta varas), y en el centro un elegantsimo parque,
descollando en l, sobre su magnfico pedestal de granito, la estatua
colosal de Alejandro Hamilton.

El barrio ms de moda hoy es el de la Baha de Back, al Oeste de
Common. La belleza de aquellos alrededores sorprende y encanta,
perdindose la vista en las frondosas y alegres calzadas que los
atraviesan y de la que es principal _Chesnut Hill Reservoir_, de cinco
millas de largo (poco ms de legua y media).

Entre los edificios histricos de los Estados-Unidos, el ms
interesante, despues de _Independence Hall_, es _Faneuil Hall_, que
tiene recuerdos histricos semejantes al de Filadelfia.

Este famoso edificio, "Cuna de la Libertad," como all se le nombra,
est en Docke-Square, que tambien tiene reputacion histrica, por el
_meeting_ de los patriotas revolucionarios, que se verific all. Fu
construido en 1742 por Pedro Faneuil, comerciante hugonote, y cedido
por l  la ciudad.

Destruido por el incendio de 1761 y reedificado en 1763; se ampli
muchsimo en 1805.

Las paredes del gran salon del edificio estn adornadas con los
retratos de Washington, por Stuart; de Webster, por Healy; de Samuel
Adams, por Copley; de Quincy, Adams de Everett, de Abraham Lincoln y
del Gobernador Andreu.

Los anales revolucionarios han dado tambien celebridad al Palacio del
Estado, que fu la gran Corte general de Masachussets.

La Iglesia de Cristo es la ms antigua; pero tiene mayor celebridad
la Iglesia del Sur, que reuni  los patriotas y sirvi de cuartel de
caballera.

Contigua  la capilla del Rey, y hacindola notable, se distingue el
primer cementerio que hubo en Boston, y en el que estn sepultados
Isaac Joluyon, el Presidente Orostoni, el Gobernador Winthrop, John
Colton, etc., etc.

En el actual Palacio del Estado existen las clebres estatuas de
Washington, el Gobernador Andreu y los bustos de Adams, Lincoln y
Summer.

El Correo es un vasto y elegante edificio que tuvo de costo un millon y
setenta y seis mil pesos.

Los teatros ms notables de Boston son: el antiguo, que lleva su
nombre, el del Globo, el del Museo y el del Ateneo.

En Music Hall (Conservatorio de Msica), existe el rgano, que por su
grandeza y valor, se considera como el segundo del mundo.

Para dar idea de las bibliotecas pblicas de Boston, diremos que la
principal es considerada como la ms numerosa y escogida de Amrica.
Contiene doscientos sesenta mil volmenes, adems de cien mil folletos
y la valiosa coleccion de grabados de Torti. Es libre para todos, pero
solo los que residen en la ciudad pueden sacar libros fuera.

El Ateneo es un imponente edificio y una de las instituciones de su
clase mejor organizadas en el mundo, al decir de los americanos. El
Ateneo tiene tres pisos: el primero contiene esculturas de gran mrito,
entre las que hay de Greenough, Crawford, etc., y numerosos modelos.

El segundo piso es una biblioteca que cuenta 96,000 volmenes, y el
tercero una famosa galera de pinturas.

La Academia Americana de ciencias y artes, tiene una biblioteca de
15,000 volmenes.

El Museo de Bellas Artes es un elegante edificio que contiene galera
de estatuas, biblioteca, galera de pintura, valiosas colecciones de
antigedades, esculturas egipcias y algunas obras de arte, que se
consideran las ms valiosas del pas.

El jardin de horticultura es un verjel lleno de variadsimas y bien
cultivadas flores, con extensos y elegantes salones en que se dan
conciertos y lecturas.

La Sociedad Histrica tiene una biblioteca de 13,000 volmenes y ricas
colecciones numismticas, mapas, retratos y curiosidades histricas.

Hay ciento cincuenta iglesias.

En cuanto  establecimientos de educacion, se ha llevado el esmero al
ltimo extremo, y esencialmente en la educacion cientfica, Boston
ha tenido reconocida supremaca. En 1876 habia ciento diez y nueve
profesores en las escuelas de leyes, medicina, ciencias fsicas y
teolgicas.

La Universidad de Boston, fundada por Isaac Riech, sac de costo dos
millones de pesos.

Gran riqueza de dotacion tienen los establecimientos de caridad: el de
Perkins, para los ciegos, es famoso en todo el mundo; lo fund en 1831
el Dr. Samuel Howe, y estuvo bajo su direccion hasta su muerte.

El _Carney-Hospital_ es hermossimo, y lo sirven con particular esmero
las Hermanas de la Caridad.

El movimiento martimo de Boston, le da rango eminente entre todos
los puertos de la Union; despues de Nueva-York se considera el ms
importante puerto. Despues de Boston, Salem es el mejor puerto de
Masachussets.

Inglaterra enva  Boston sus tejidos, las colonias inglesas y Cuba
sus azcares, y mantiene activas relaciones con Haiti, las Indias
Orientales, la Plata, la Francia, la Rusia, etc.

En general, los artculos que Boston pide al extranjero consisten en
tejidos de lino, sedera, quincallera, efectos coloniales, _th_,
vinos, aguardiente, especias, cueros, ail, palo de tinte, etc., etc.

Boston se surte de Nueva-York, Pensylvania, Maryland y otros Estados,
de trigo, harina, avena, maz, arroz, algodon, tabaco. La plaza recibe
ms de un millon de barriles de harina, 250,000 balas de algodon, etc.,
etc.

El comercio del Mediterrneo y el de la India, constituyen la
importacion de Boston. El primero se hace con la Turqua por Smyrna;
los artculos que sta importa son: plomo, salmon, azufre, _limones_,
_naranjas_, _higos_, _uvas_, etc.

Otros artculos tienen su procedencia en Mlaga, Sicilia, Francia 
Italia, como las almendras, las nueces, la crema de trtaro, vinos,
mrmoles, aceite, jabones, etc.

Boston exporta para los otros Estados de la Union, salazon de buey
y de cerdo, pescado salado, seco y ahumado, calzado, papel, tejidos
europeos, muebles, clavos y cordaje para buques.

El hielo es un artculo de riqusima exportacion, y se expenden
cantidades increibles para las Indias Orientales, la China y la Gran
Bretaa.

Existen treinta  cuarenta bancos, cuyo capital se calcula en
32.000,000 de pesos.

No es de nuestro propsito mencionar con detenimiento los lugares de
recreo, plazas y monumentos que embellecen  Boston.

Los viajeros mencionan el Parque  Boston-Common, que ocupa 48 acres
en el corazon de la ciudad, est cercado de una hermosa reja de
fierro, formado de prados que atraviesan sombras y bien terraplenadas
calzadas, y trnsitos, fuentes y glorietas.

Entre los ms hermosos rboles se veneraba all el _olmo viejo_, que se
creia haber existido desde ntes de la fundacion de la ciudad, y que
 pesar de los muchos cuidados que con l se tuvieron, lo derrib el
huracan de 15 de Febrero de 1876.

Cerca del _olmo viejo_ se construy con toda magnificencia el
_Monumento de los soldados_, que tiene noventa pis de altura.

El plinto del monumento forma una cruz griega ricamente labrada, y
en las cuatro esquinas se elevan otras tantas estatuas simbolizando
la Paz, la Historia, el Ejrcito y la Marina, de tamao colosal. La
parte alta es una columna romana de rden drico, con cuatro figuras
que representan el Norte, el Sur, el Este y el Oeste, esculpidas en
bajo relieve al derredor de la base. El conjunto est coronado por una
gran estatua de la Amrica, descansando sobre un hemisferio, y cuatro
guilas americanas con las alas extendidas.

Cerca de la calle del Parque est la hermosa _Brower Fountain_ de
bronce, fundida en Paris, con estatuas tambien de bronce, de Neptuno,
Anfititre, Asis y Galatea.

En el _Jardin Pblico_, que es encantador por su riqueza de plantas,
buena distribucion y elegancia, se admira la estatua ecuestre de
Washington, por Bull; otra de Eduardo Everet, por Story; la que
representa  Vnus naciendo de las olas, y un hermoso monumento en
honor del descubrimiento del ter como aneasttico.

Los alrededores de Boston son pintorescos y hermosos. En Charlestwn
existe el famoso _Hill Monument_, en conmemoracion de la batalla dada
en aquel lugar el 17 de Junio de 1775.

Brookline es una hermosa ciudad que est sobre el camino de fierro
de Boston  Albany, y en el que hay un _recevoire_  receptculo de
aguas que tiene capacidad para 120 millones de galones, as como el de
_Chesshut hill_ es de 300 millones.

El puerto de Boston es el mejor y ms espacioso de toda esa costa.

De las ciudades de _Rhode-Island_ merecen mencion _Newport_, entre
Nueva-York y _Valle River_, ciudad de Masachussets y Pawturet, que
tiene una hermossima playa y excelentes baos.

El Conneticut cuenta entre sus ciudades notables  Stanford, residencia
campestre de ricos comerciantes de Nueva-York.

_Bridge port_, ciudad floreciente, muy celebrada por la extension y
variedad de sus manufacturas.

_New London_ que explota en muy grande escala la pesca de la ballena y
es de las ms importantes estaciones navales de los Estados-Unidos.

_Stonnton_, muy frecuentado por sus manantiales.

Concluiremos esta imperfecta revista, traduciendo lo que dice la Gua
de Appleton sobre Providencia, considerada como una de las principales
ciudades de la Nueva Inglaterra:


                             PROVIDENCIA.

  "Providencia, una de las ms bellas ciudades de la Nueva
  Inglaterra, inferior nicamente  Boston en poblacion y en riqueza,
  es la ciudad principal y una de las capitales de Rhode Island.
  Est pintorescamente situada en el brazo norte de Narriugaset
  Bay, conocida con el nombre de rio de la-Providencia. El rio se
  extiende al centro de la ciudad donde hace un hermoso remanso de
  cerca de una milla de circunferencia,  lo largo de la cual hay una
  pared con un barandal de fierro y un parque de olmos que la rodea.
  El terreno sobre que est edificada la ciudad, es muy irregular.
  Por el Este se eleva una colina  204 pis sobre el nivel del
  mar; por el Oeste, despues de un cuarto de milla  nivel, hay una
  elevacion de 75 pis. Los costados y las cumbres de las colinas
  estn cubiertos con habitaciones mezcladas con jardines y adornadas
  con rboles. Providencia es una ciudad antigua que data desde 1636,
  cuando su fundador Roger Williams, desterrado de Masachussets por
  sus opiniones religiosas, busc aqu la libertad que all se le
  habia negado. La roca (_cun cara roca_), en que desembarc y fu
  recibido por los indios, se conserva  una milla del centro de la
  ciudad. Esta sufri mucho en la famosa guerra con el Rey Felipe
  (1676), y fu quemada una parte considerable de ella. Incorporada
  en 1832, tenia en 1875 una poblacion de 100,675 habitantes. Nueve
  ferrocarriles convergen en Providencia, que tiene tambien un gran
  comercio de cabotaje y algun comercio extranjero. Sus manufacturas
  son muy extensas, y consisten en indianas (para las cuales es
  el principal mercado americano), gneros de algodon y de lana,
  mercancas de oro y plata y otra multitud de artculos. Siete de
  los nueve ferrocarriles hacen uso de la misma estacion, que es un
  elegante y espacioso edificio situado cerca del centro de la ciudad.

  "La calle de ms movimiento es la de _Westminster_. La _Arcade_ es
  el ms hermoso edificio de su gnero en los Estados-Unidos. Tiene
  225 pis de largo por 80 de ancho, y en el centro 50 pis ms:
  tiene tres pisos con 78 tiendas, y est destinado principalmente al
  comercio al menudeo de tejidos, calzado, sombreros y joyera: es
  de granito y tiene dos imponentes prticos dricos, uno para cada
  calle. La Casa Municipal es uno de los ms hermosos edificios de su
  gnero en la Nueva Inglaterra; cost 1.000,000 de pesos. En frente
  est el _Monumento de los soldados y los marineros_, erigido por
  el Estado, en memoria de los que perecieron en la guerra civil.
  Fu diseado por Randolfo Rogers: cost 60,000 pesos, y consiste
  en una base de granito azul, con cuatro estatuas de bronce. En el
  monumento estn grabados los nombres de los soldados (1741).

  "Hay ochenta y dos iglesias en la ciudad, de las cuales las ms
  notables son: _El Primer Bautista_, la _Iglesia de la Gracia_,
  San Estban, etc. _Brown University_, antiguo  importante
  establecimiento de instruccion, tiene seis hermosos edificios,
  ocupa un terreno de 16 acres, adornado con olmos; tiene una
  biblioteca de ms de 40,000 volmenes, que es notable por lo
  rico, raro y costoso de sus obras; tiene tambien un museo de
  historia natural, con valiosas colecciones y obras de arte, entre
  las que hay algunos buenos retratos. _La Sociedad histrica de
  Rhode Island_, tiene 6,000 volmenes, 35,000 folletos y una gran
  coleccion de manuscritos de historia del Estado. El _Ateneo_,
  34,000 volmenes, algunas valiosas pinturas, entre las que hay
  retratos de Milton, de Sir Joshua Reynolds y la obra maestra de
  Malbone. Establecimientos de caridad, hay: el Hospital de Dementes,
  de Bukler; el Asilo para los pobres, de Dexter; el Hospital de
  Rhode Island, etc., etc.

  "Adems de los paseos sobre el rio, hay otras muchas plazas
  pblicas pequeas. _Swan Point Cementery_ est construido con muy
  buen gusto y adornado elegantemente. "Vue del'Eau" se llama un
  hotel pintorescamente situado en alto, frente  la Baha."

       *       *       *       *       *

Despues de este parntesis, bueno para conciliar el sueo, sigamos sin
interrupcion nuestro viaje.




                              WASHINGTON




XIX

Washington.


No obstante estar molido y semidescoyuntado por la noche que acababa de
pasar, y que pedia ms mi cuerpo descanso que emociones de viajero, era
forzoso aprovechar el tiempo, y tenia contados los minutos de nuestra
detencion en la gran capital de la Union.

Rey y seor puede considerarse cualquiera de nuestros cafesuchos de
segundo rden, comparado al cafecito en que pedimos un _tente en pi_ y
sirve como de apndice  esa estacion, que es la antigua y la conocida
con los nombres de "Baltimore" y el "Ohio."

Desnudas paredes, un mostrador mezquino, con seis botellas por banda en
la armazon del respaldo, tres mesas en menguante, pelonas como una bola
de billar, y un piso de asfalto capaz de enfriar la inspiracion del
propio Lord Byron, h ah el ajuar del paradero aquel, al que no me
atrevo  repetir el dictado de caf.

Soolientos los criados, el caf frio, el pan helado y con elasticidad
desesperante, tal fu nuestro desayuno.

Mintras lo servian, me decia Francisco:

--Componte esa corbata, que estamos en la capital de los
Estados-Unidos, alate y enderzate, que has tocado en la alta
residencia de los Poderes de la Union, como quien dice, al fiel de
la balanza de ese conjunto de reinos que se llama Nacion Americana,
la fundada por Washington mismo, quien coloc la primera piedra. Al
distrito de Colombia toc la suerte de albergar los poderes supremos,
Maryland vendi el terreno, que ya vers, se extiende  la orilla del
rio Potomac, de tanta celebridad histrica.

--La ciudad es novsima, expuse  Francisco, creo que se design su
sitio en 1790, y diez aos despues se trasladaron aqu los poderes,
ntes residentes en Filadelfia.

Dimos  guardar nuestros sacos en el cafecito, y salimos en pos del
Capitolio.

Pero es el caso, que aunque todo yo me volvia ojos, no habia sino
llanuras verdes, secciones de tierra cercadas con esmero, y 
distancia, y aqu y acull, grandes edificios, columnas y cpulas; pero
en cierta dispersion y como si estuvieran en solitaria espectativa.

--Sbete, dije  Francisco, que he venido  ver lo que me parecia un
chiste de mi maestro Cardoso; es decir, una ciudad en el campo: me
parece que voy andando por los alrededores de Mixcoac  San Angel.

--Deja que torzamos esa esquina, y ya hablars de otra manera.

En efecto,  pocos pasos tocbamos en la grande Avenida de Pensylvania,
dilatadsima calle, sombreada por frondossimos rboles. La avenida
tiene una extension de setenta varas, poco ms, de amplias banquetas y
pavimento slido y terso como una sola losa.

--Ese es el famoso asfalto de Neuchatel.... Vuelve por aqu, dijo
Francisco.

Aunque  gran distancia, es decir,  mil quinientas varas, percib en
medio de arboledas, descollando gigantesco y estupendo, el Capitolio.
Rodebalo y perfilaba su elegante cpula el sol naciente, y salia de
entre la verdura como en ascension fantstica.

Como al flotar bajo el cielo azul, en el ter pursimo, distinguia un
primer semicrculo de altsimas columnas, como la mitad de un inmenso
circo ceido por salientes cornisas, base y engaste de otro semicrculo
ms recogido, tambien con sus columnas y con ventanas interiores que
se destacaban con la vivsima luz del sol, calando y cincelando la
primorosa arquitectura....

La segunda columnata como que la cie afiligranado anillo con huecos
como calado exquisito, y de all arranca en gajos, el cierre de la
cpula, cuyo remate es una linternilla en forma de delgados, pero
esbeltsimos pilares, que sustentan una peana, sobre la que se
enseorea triunfal y poderosa la estatua de la Libertad.

Francisco me dejaba gozar en silencio mis impresiones y detenia sus
pasos, mintras yo hacia mis apuntaciones, advirtindome prudentemente
con ver el reloj, que teniamos poco tiempo disponible.

Aunque los rboles, los sembrados, las mil flores y los edificios eran
para distraerme, yo, con los ojos hcia el Oriente, caminaba y estaba
en el centro del parque hermossimo, que rodea esa parte del Capitolio
y se cuida con particular esmero.

A medida que ascendia el terraplen que lleva  las primeras gradas
del monumento pico, ste iba como saliendo de entre las ramas y
aparecindoseme en toda su majestad.

Sub la primera escalera y me encontr como sobre una muralla 
talus, desde donde comenzaban  dominarse los alrededores: despues de
la segunda escalinata, ya se tiende la vista sobre campias y vegas
deliciosas, se perciben columnas y agrupamientos de casas y grandes
edificios aislados al Norte, mintras en la parte Sur el campo, los
rboles y las aguas se esparcian en festin alegre, recreando los
sentidos.

Aunque no me encontraba convenientemente colocado para contemplar el
conjunto del grande monumento, admir el prtico saliente y de estilo
griego que se acenta en la mediana de dos extensas alas con sus
grandes ventanas en la base, columnas y cornisas soberbias en la parte
superior.

Muros y columnas son de mrmol blanco; pero con tal primor pulimentado,
que compite en brillantez y hermosura con el cristal. Todos los fustes
de esas columnas de diez varas, son de una sola pieza.

Penetr, pues, al Capitolio y me encontr en lo que se llama la
rotonda, es decir, bajo la inmensa cpula cuya elevacion sorprendente
la hace augusta y la reviste de especial magnificencia.

Los rayos del sol que caian como desprendidos de la reverberacion de
los cristales, la luz que corria y como que se precipitaba de las
rasgadas ventanas y las magnificencias de la arquitectura, me tenian
absorto.

En el gran salon octgono que est abajo de la rotonda y que no tiene
mueble ni adorno que llamase mi atencion, se ven algunas pinturas
de mediano mrito, que, no obstante, contienen brillantes pginas
histricas.

Esas pinturas, que recuerdo en desrden, porque no tengo  mano la Gua
ni tiempo para buscarla, representan:

  La declaracion de Independencia, con los retratos de cuerpo entero
  y excelente parecido, segun la voz general, pero que no merece
  mucho crdito despues de trascurrido tanto tiempo.

  La rendicion en Saratoga del general ingls Burgoque, en 1777.

  Rendicion de Cornwallis, en Octubre de 1781.

  Renuncia de Washington.

  El bautismo de la india Pocahontas, 1613.

  Descubrimiento del Mississipp por Soto, en 1541.

  Desembarco de Colon  la Isla Espaola, en Octubre de 1492. Este
  cuadro es de Vauderling, y tiene bastante mrito.

  Embarque de los peregrinos en Holanda.

La altura de la rotonda es de ms de sesenta varas, su dimetro de
treinta y tres; en la parte de que arranca la cpula se ve un crculo
de pilastras, de las que penden guirnaldas que circundan los bustos
en relieve de Colon, descubridor del Nuevo Mundo; Cabot, Raleigh y La
Salle.

Adems, y en los mismos entrepaos en que caen las guirnaldas, se
ven otras composiciones de bajo-relieves que se refieren  las
conferencias de Guillermo Pen con los indios, el conflicto de Daniel
Boone con los mismos y el acto herico de la india Pocahontas, que bien
merece una leyenda.

Pocahontas era una india linda como la hora del crepsculo cuando
cierra sus ojos viendo los lagos de mi patria.

Hija del caudillo indio Prohatan, le seguia en sus campaas, y estaba
presente cuando su tribu valerosa hizo prisionero al capitan Smith y le
mand sacrificar.

Pocahontas se conmovi  la vista del prisionero; llor, suplic, y
viendo que todo era intil y que se iba  consumar el sacrificio,
se lanz donde estaba Smith, coloc su cabeza junto  la suya en el
tajo que debia inmolarlo.... y el feroz caudillo mand suspender la
ejecucion, porque adoraba en su hija.

Es de suponer que en todo este paseo me acompaaba Francisco
corrigiendo mis errores, rectificando mis dudas  instruyndome, porque
yo solo no le hubiera encontrado punta  la hebra.

--Ya ests ensartando una novela y no tenemos sino hora y media,
Guillermo; dte prisa, y deja en paz  esa india que te est
preocupando, cuando el tiempo no lo permite. Ven por aqu....

--T sabes, le dije de qu autor son esos bajo-relieves?

--Son de dos discpulos de Canova, uno de los cuales se llama Capitani.

Atravesamos por un intrincado laberinto de columnas, subimos, cruzamos
corredores magnficos, en los que se distinguian grandes salas con
sofs, espejos, mesas de mrmol, candelabros y lmparas, y al fin nos
asomamos  un barandal, desde donde vimos, inclinndonos, la _Cmara
de Diputados_.

Es la Cmara un rectngulo. En el centro de uno de sus lados ms largos
se suben dos  tres escalones y se extiende un ancho estrado en cuyo
centro se ve una mesa de mrmol, en la que se coloca el secretario y
algunos de sus dependientes.

Siempre contra el muro y dominando la mesa, hay otro estrado ms
pequeo en que estaba un sillon frente  una pequea mesa de mrmol;
all, solitario  incomunicado, se sienta el _Speaker_  presidente
de la Cmara, que tiene  su derecha un martillito  _mayeta_ con que
golpea la mesa para llamar al rden, porque no hay campana.

En el piso del salon, y frente  las mesas del secretario y el
_Speaker_, se abre en abanico semicircular la sillera, colocados
asientos de dos en dos, con bufetes dobles  su frente, que tienen
recado de escribir, papel, etc. Al pi de los asientos de cada
diputado, hay sus ventiladores con sus rejillas y su tapa, que se
cierra  la voluntad de cada individuo  quien corresponde. En verano,
por esos ventiladores sopla el aire fresco, que impulsa un ingenioso
aparato de abanicos, y en invierno penetra aire calentado en hornos 
propsito, que existen en el subterrneo.

No hay tribuna: cada diputado hace uso de la palabra en pi, al lado de
su asiento.

--Ojal hubiera podido venir, dije  Francisco, en un dia de sesion.

--Poco hubieras ganado.

--Entnces, tal vez sea cierto lo que me han asegurado personas
formales; es decir, que de lo que mnos parecen ocuparse los diputados
es de la sesion: unos escriben su correo, los otros leen peridicos,
algunos dormitan con los pis en alto, y mintras, el orador se
desgaita como un desesperado, como si predicara en desierto....

--Algo dicen que hay de eso, dijo Francisco con cierta sorna, como
quien no quiere aclarar paradas.

Son como trescientos diputados, y me hice cargo de ese _dolce
farniente_ de los _elegidos_ de los pueblos.

Las galeras corren sobre todos los lados del rectngulo, teniendo los
asientos en forma de gradas, como los teatros, lo que da cabida cmoda
 muchsima gente.

En las galeras hay dos departamentos con destino particular; uno para
los individuos del cuerpo diplomtico; el otro para los periodistas,
 los que se facilita recado de escribir y agua helada, que es un
obsequio en la estacion de los calores. El resto de las galeras se
divide en dos partes, una para seoras y otra para el sexo masculino.
Las seoras concurren en mayor nmero. El pblico asiste  las
discusiones en perfecto silencio, no permitindose ni aplaudir  los
oradores, ni mucho mnos dar signos de reprobacion. Ha habido aplausos
en casos muy extraordinarios, como al sancionarse la enmienda al art.
15 de la Constitucion, que di igualdad de derechos  negros y blancos.

Ya hemos dicho que las comisiones todas tienen sus salones esplndidos;
adems, hay uno especial decorado con lujo extraordinario, donde recibe
el _Speaker_  personas distinguidas y al Presidente de la Repblica
y sus ministros, en los dias que sealan las leyes su presencia en la
Cmara.

El techo del salon es de hierro colado y se ve como una obra artstica
de sobresaliente mrito; el tablero est dividido en rectngulos
cubiertos de cristales, y en esos claros estn pintadas de mano maestra
las armas de los Estados de la Union.

En las noches, la vista es encantadora y como de un palacio de hadas:
el edificio magnfico. La iluminacion se hace por medio de una batera
elctrica y de un solo golpe, como si estallase sbito un incendio en
rotonda, trnsitos y salones.

Teniamos una hora disponible: salimos precipitadamente y vimos, as
al paso, una pieza pequea en que despacha la Corte de Justicia, y el
Senado, que es de la misma forma, pero ms pequeo que la Cmara de
Diputados.

Antes de apartarme de aquel sitio, quise ver de frente el Capitolio.

A lo ljos distingu, cuando yo salia, una gran estatua de Washington:
unos dicen que tiene gran mrito; los otros la llaman el _Jpiter
domstico_, como quien dice, el leon faldero.

Washington est sentado, con su toga romana, objeto de censuras: yo no
puedo dar opinion, porque no pude examinar bien aquella escultura.

Hay un Colon en actitud de jugar  los bolos, que seria de mrito en
cualquiera de nuestros Tvolis: all me pareci de desgraciado efecto.

No opino lo mismo de un correcto y soberbio grupo que representa 
una linda mujer con su nio en los brazos, amagada por el hacha de un
salvaje, y contenido y sojuzgado por la mano vigorosa de un yankee....
Es el apotesis de la civilizacion, su triunfo sobre la barbarie.... El
pensamiento me pareci magnfico y desempeado con gusto admirable:
qu mejor empleo de la civilizacion que proteger  la mujer y al nio?
qu manifestacion ms repugnante de la barbarie que el ultraje  los
inocentes y  los dbiles?

Aquellas actitudes, aquella accion, aquel conjunto, son de raro mrito,
y me separ con repugnancia de ese grupo que bien merece detenido
exmen. Este grupo hermoso es de Horacio Grinoffh, clebre escultor
americano nativo de Boston, que muri en 1852.

Al salir por el interior del edificio para tomar el camino por donde
venimos, me hizo notar Francisco la soberbia puerta de bronce que est
al salir de la rotonda y tiene en relieve los paisajes ms notables de
la vida de Colon: aseguran que esa puerta cost cerca de treinta mil
pesos.

--La Biblioteca! me dijo Francisco.

--Hermano, lo ves, ya no hay tiempo: tenemos tres cuartos de hora.

--Te pierdes de conocer una de las ms hermosas bibliotecas del mundo,
acaso solo la de Paris le iguale: tiene 300,000 volmenes.

Estaba al frente de la opulenta Avenida de Pensylvania: dos lneas de
verdes, juveniles y arrogantes rboles, marcaban la amplsima calle; de
entre las copas de los rboles parecian salir los edificios  admirar
el Capitolio, engalanados como para formarle desde ljos cortejo
respetuoso.

A mi derecha distinguia varios edificios suntuosos: Francisco,
conociendo mi deseo de informarme sobre lo que veia, me decia:

--Ese edificio en que te ests fijando, ocupa toda una manzana, Ves su
extension de 300 pis? Es el Correo. Cost 1.700,000 pesos.

El que est un poco ms ljos, mediando solo el ancho de una calle,
es el Ministerio del Interior. Le ves blanquear? Es de mrmol, como
el Correo: contiene la famosa oficina de patentes, 120,000 modelos de
distintas invenciones, distribuidos en cuatro salones inmensos. All
se conservan con veneracion las prensas de Franklin. Ese edificio se
incendi en 1836, destruyndose los modelos acumulados en cerca de
medio siglo; de suerte que el nmero de modelos que existe, es de 1836
 la fecha.

--Esto prueba que en materias de invencion, estos hombres les dan la
debida importancia. El Ministerio del Interior funge  modo de nuestro
Ministerio de Gobernacion, y tiene  su cargo lo relativo  los indios,
las tierras pblicas, y como hemos indicado, las patentes de invencion.

Ahora ponte de frente, como quien ve el trmino de esta Avenida de
Pensylvania.

El inmenso edificio de granito que tienes delante es el Ministerio 
_Departamento del Tesoro_. Es una copia su arquitectura del templo de
Minerva: lo dirigi Walter, arquitecto del Capitolio. En l se fabrican
parcialmente los _greenbacks_  billetes de papel moneda; las labores
de toda clase de ese Ministerio dan ocupacion  muchsimos empleados,
entre ellos 800 mujeres que tienen generalmente sueldos de cien pesos y
que han observado conducta irreprensible. La existencia que ahora tiene
la bveda para el oro, es de diez millones de pesos, entre monedas de
este metal y certificados de depsitos existentes entre otras oficinas.
El edificio consta de doscientas piezas.

--Ese edificio que est un poco atrs blanqueando entre los rboles,
ese s lo conozco, por la exactitud de las estampas que he visto, dije
 Francisco. Esa es la _Casa Blanca_.

--En efecto, continu Francisco, esa es la residencia del Presidente
de la Repblica; el edificio es modesto, aunque est amueblado
interiormente con bastante lujo.

Aqu tiene sus recepciones pblicas el Presidente, y en ellas no se
acostumbra ms que saludarlo y darle la mano, pasando frente de l.
Para hablarle de negocios se necesita pedirle audiencia por escrito, 
no ser los altos funcionarios,  quienes recibe en horas determinadas.

Por supuesto tiene sus reuniones ntimas,  donde no van sino las
personas de su parentesco y amistad particular.

--Entnces, interrump  Francisco, ese _toro embolado_ que hay en
Palacio con el nombre de "Audiencias pblicas," no lo conocen estos,
aunque sean muy democrticos.

--Mira en esta misma direccion, sobre las copas de los rboles, esa
masa: es la parte alta de un edificio magnfico. Ese es el Ministerio
de Relaciones, que an no est concluido. Cuando esto suceda,
rivalizar en grandeza con el Capitolio, pues ha de comprender,  ms
del Ministerio citado, el Ministerio de Justicia  sea del Procurador
general. Ya sabrs que el Procurador general es aqu un miembro del
Gabinete, y por lo mismo, nombrado por el Presidente.

Detrs de ese edificio, que tiene por frente principal al rio que corre
 nuestra izquierda, hay dos grandes edificios viejos y de ladrillo,
que son los Ministerios de la Guerra y el de la Marina. Nada tienen
de particular, porque no es aqu particular que tenga cada oficina un
ejrcito de empleados. Vulvete un poco  la izquierda.

Lo hice as, como me lo decia Francisco.

[Ilustracin: VIAJE DE FIDEL

                                         _LIT. M. IRIARTE MXICO._

Ministerio de Relaciones Exteriores.]

V entnces el Instituto Smithsoniano, que es de piedra roja.

Descuella el edificio de estilo romanesco entre el Capitolio y
el Departamento de agricultura. El noble edificio fu instituido
por el ingls James Smithson, _para el adelanto y difusion de los
conocimientos cientficos entre los hombres_. Tiene 447 pis de largo,
450 de ancho, y 9 torres de 75  150 pis de altura.

Contiene un Museo de Historia Natural, con muchas y valiosas muestras,
arregladas en unos salones en que se ven y estudian colecciones
metalrgicas, mineralgicas y etnolgicas.

Persona que debe saberlo me dijo, que entre las curiosidades que se
notan en aquel Museo, hay un aerolito de gran tamao, que tiene la
figura de un anillo, y que lo llev all desde Mxico algun _yankee_
garboso, de rden de Dios que puede ms que nadie. Le llaman el
aerolito Ainza, del nombre del sonorense que lo don.

Sin fijarnos en el Departamento de Agricultura ni el Jardin Botnico,
Francisco, viendo su reloj y arrancndome al panorama que contemplaba
tan entretenido, me dijo:

--Fjate bien en aquel edificio que est  la izquierda: es un hospital
de mujeres dementes; recurdame que te tengo que hablar de l.

A escape bajamos las escaleras y corrimos hcia la estacion.

--Francisco, Francisco, no vimos ni me hablaste del monumento de
Washington, que est tan hermoso en las Guas.

--Esa es mana de los fabricantes de Guas, dan por hecho lo que es
proyecto: ya viste la Casa Municipal de California y la de Albany.

El monumento de Washington, aunque no levanta sino poco ms de
cincuenta varas del suelo, da lugar  que se diga en la Gua que tendr
200 varas de altura, que lo van  poblar en su interior estatuas de
los hroes, y qu s yo qu ms prodigios. Lo cierto es que ha costado
130,000 pesos, y que segun todas las trazas, no concluir.

El monumento est colocado en un terreno bajo y pantanoso inmediato al
rio Potomac. Todo el mundo critica su mala colocacion:  causa de esto
parece haberse enfriado el entusiasmo por continuarlo.

Hace cosa de dos aos hubo grandes cuestiones, que tuvieron mucho eco
en la prensa, sobre lo que se pudiera hacer con el monumento: unos
opinaban por su demolicion; otros por convertirlo en un arco triunfal,
y otros por aprovechar el material para construirlo en otra parte. Se
habl mucho de que se estaba hundiendo por lo falso del terreno; hubo,
 consecuencia, un reconocimiento de peritos, que dej las cosas en
duda.

Hay cerca de ese principio de monumento un cobertizo donde se guardan
varias piedras, generalmente de mrmol, enviadas, para que formen parte
de l, por los diferentes Estados de la Union; todas ellas contienen
alguna inscripcion, explicando su orgen, y conteniendo alguna
expresion de afecto al padre de la patria. Hay algunas de naciones
extranjeras, entre otras, una del Imperio Celeste.

En esto llegamos  la estacion: un dependiente de un hotel puso en mis
manos dos cartas de Nueva-York.

Eran de dos amigos sur-americanos muy queridos; uno y otro me
invitaban  detenerme en Washington. Me reserv para leer las cartas en
el camino.

Gran disgusto manifestaba de no haber distinguido siquiera desde el
Capitolio  _George-Town_, antigua ciudad situada en una pintoresca
hilera de colinas en el Valle del Potomac. Es puerto de entrada
del Distrito, y hay una lnea de _stimbotes_ que lo comunica con
Nueva-York. Uno de sus puntos ms notables es un Colegio de Jesuitas.




XX

  Mont Vernount.--Carta de Palma.--Carta de
  Fagoaga.--Richmond.--Excentricidades de
  yankee.--Catanogua.--Menphis.--El paso del Mississipp.--Un
  mexicano.--Historia de lgrimas.--Llegada  Texas.


Aunque fresca y alegre la maana y realmente seductores los paisajes
que tenia delante de los ojos, me preocupaba la idea de haber visto tan
superficialmente Washington.

Tenia en mis manos la Gua, concluida en mi cartera la traduccion de
Mont Vernount, y yo, ni por todos los tesoros del mundo, queria dejarla
de consignar en mis apuntaciones de viaje. All va la apuntacion de mi
cartera:

  "Mont-Vernount est quince millas abajo de Washington, en el
  lado de Virginia del Potomac, y se llega  l por vapores, cuya
  navegacion por el rio es deliciosa y proporciona excelentes vistas
  del pas y de los alrededores de Washington. Mont-Vernount;
  conocido ntes con el nombre de Huhtik Creck, fu legado por
  Agustina Washington, que muri en 1743,  Lorenzo Washington.
  El ltimo le puso el nombre del Almirante Vernount, bajo cuyas
  rdenes habia servido en las guerras de Espaa y al que profesaba
  grande afecto. George Washington hered la propiedad en 1752. La
  parte central de la casa, que es de madera, fu construida por
  Lorenzo, y las alas de ella por Jorge Washington. Contiene muchas 
  interesantes reliquias histricas, entre las cuales est la llave
  de la Bastilla, regalada  Washington por Lafayette. Algunas piezas
  del avo personal y militar de Washington, retratos y pinturas
  de Rabreau Peale, representndole, delante de Yorktown. La tumba
  de Washington est en un local aislado cerca de la casa. Es una
  construccion sencilla, pero slida, de ladrillo, con una reja de
  hierro,  travs de cuyas verjas se puede ver el sarcfago de
  mrmol que contiene los restos de Jorge y Marta Washington.

  "La casa y la tierra que la circunda la compr en 1856 una
  Asociacion de Seoras, en 200,000 pesos, y la don al Gobierno para
  que se considerase como propiedad de la nacion."

El camino me parecia en descenso; ni un solo palmo de tierra estaba sin
cultivo, y como rebaos dispersos, se veian por aqu y por all casitas
blancas que indicaban propiedades de diligentes labradores.

La concurrencia del wagon que nos conducia comenz  _pardear_ (
contener negros), ms de lo que yo hubiera querido; de suerte que mnos
me divagaba y ms importunaba  Francisco con mi eterno preguntar.

--Cre, le dije hacindome el chistoso, que me habias prometido decirme
algo sobre el hospital de mujeres dementes.

--En efecto, me contest Francisco; pero no esperes que yo te cuente lo
que he oido,  tu manera, sino  la mia, muy extraa  las flores y 
los ambajes.

Es de advertir que Francisco tiene dotes poticas eminentes, que
pretende ocultar como un tuerto presumido su ojo apagado.

--Todo yo soy orejas.

--Vivia en la Nueva Inglaterra una jven que se hacia notar por su
hermosura angelical, y ms an por su recato, por su dedicacion al
trabajo y por las otras virtudes que la distinguian.

Un jven de arrogante presencia y de excelentes cualidades, se enamor
de Miss Harris, que es el nombre de la hermosa, rond su casa, se
mostr rendido y le di palabra de esposo.

La encantadora _lady_, que realmente adoraba  su novio, con empeo tan
formalmente contraido, di rienda  su ternura y prodig atenciones
y cario  su prometido, hasta donde el pudor y la decencia podian
autorizarlo.

Qu paraso de ilusiones! qu cielo de ensueos! Eran envidia de
amantes, modelo de novios consecuentes, y las polluelas almibaradas,
cuando los veian pasar, decian: "qu felices son!"

Sin antecedente alguno, interrumpiendo sus visitas y sus hbitos, el
jven se traslad  Washington, donde estaba empleado en el Ministerio
del Tesoro.

Al principio pali su ausencia el jven con sus ocupadones; despues
sus cartas parecieron tibias; al ltimo dej de escribir.

La jven no creia en su inmensa desdicha: todo cario tierno es
indulgente; disculp  su amante, atribuy la que llamaba aparente
frialdad,  escasez de recursos, y vol  Washington  allanar todo
inconveniente y unirse al amado de su corazon.

Lleg desasosegada y encerrando un mar de pasion en su pecho: anunci
su arribo  la ciudad, y el mal caballero, el indigno jven, le di una
cita para una casa no frecuentada por los santos amores.

Supo Miss Harris el ultraje de que se la queria hacer vctima, y sinti
que su corazon se despedazaba.

Disimul sin embargo y provoc otra cita. Entnces supo que el nuevo
lugar que se le designaba, tenia mujeres desenvueltas, se oian all
palabras que quemaban la piel, se distinguian fisonomas de bacantes; y
humillada, trmula, enloquecida, fu en busca de quien as restregaba
en los suelos, su honra, su alma, su inocencia y su vida.

Dirigise la ultrajada seorita  la oficina del jven, en pleno dia;
le llama, mediaron algunas palabras, y con un _revlver_ que llevaba
prevenido, di muerte al jven que habia querido sepultar en el fango,
cuanto tenia de ms amado en el mundo.

Aprehendida la mujer desdichada, bella como nunca con su indignacion y
su infortunio, fu conducida al Jurado.

Su defensor, el clebre abogado Brady, expuso con tal elocuencia la
situacion de aquella mujer, sus creencias despedazadas, la naturaleza
del ultraje inferido, que por unanimidad la absolvi el Jurado. El
defensor pint su excitacion como una verdadera demencia, y adujo el
testimonio de algunos alienistas que justificaban su asercion.

El pueblo, que oy la causa y la defensa, estall, en "vivas!" al
saber el veredicto de absolucion del Jurado, paseando en triunfo  la
terrible vengadora de su honor.

Pero la nia desventurada, al aniquilar al verdugo de su alma, habia
destrozado su corazon. En medio de las aclamaciones de regocijo, di
seales del espantoso extravo de su razon.

       *       *       *       *       *

Ahora se visita el Hospital de mujeres dementes del Distrito federal,
y en el departamento de mujeres suele pasar delante del viajero una
jven alta, hermosa sobre toda ponderacion, que solloza, re y queda
sepultada en honda meditacion.

--"Quin es esa mujer?" se suele preguntar.--"Es Miss Harris, la
misma  quien pasearon en triunfo hace tiempo por las calles de
Washington......."

--Mucho te agradezco tu ancdota, dije  Francisco, y voy  unirla 
la historia de un plagio que mucho llam mi atencion, por no ser fruta
de estas tierras, y que corrobora el refran que dice: "En todas partes
cuecen habas." Oye mi historia:

Hace ms de cuatro aos, un Sr. Roos, rico comerciante de Germantown
que, como t sabes mejor que yo, es una prolongacion de Filadelfia,
tenia dos hijos, uno de seis y otro de cuatro aos: el de cuatro aos
se llamaba Charley; era alegre como los ojos de una china de mi tierra,
y lindo como un serafin.

Los chiquitines, con sus vestidos primorosos, sus sombreritos llenos
de listones y sus juguetes en las manos, salian solos  la calle y se
daban unas paseadas, que era un contento.

Una tarde que los chicos corrian con sus aros, bajo las frondosas
arboledas de una de las calles ms cntricas de Filadelfia, se
detuvieron ante ellos dos hombres que iban en un _bogue_. Al parecer,
aquellas eran personas decentes, puesto que los nios no mostraron
extraeza, cuando uno de ellos se ape del carruaje, y dijo al
grandecito que les llevaria  dar un paseo y les compraria dulces y
juguetes.

Los nios partieron con sus raptores; pero el mayor de los dos mostr
disgusto del paseo, di seales de inquietud  impaciencia, y los
hombres del _bogue_ le bajaron del carruaje, cerca de su casa. En
sta,  la llegada del nio, se supo la aventura, y desde ese momento
comenzaron las diligencias para buscar al otro nio, con cruel ansiedad.

Cuatro aos habian trascurrido desde la aventura del _bogue_, sin que
el nio pareciera. La casa de M. Roos, ntes tan llena de la alegra de
los nios, estaba lgubre y como desierta.

El desventurado padre de Carlitos habia recorrido los pueblos ms
remotos de los Estados-Unidos, la prensa en constante clamoreo, habia
simpatizado con el grande infortunio de M. Roos, haciendo cargos
tremendos  la polica.

En tales circunstancias, recibi M. Roos un annimo en que se le pedian
veinte mil pesos por la devolucion de su hijo. La polica lo supo y se
opuso  aquella condescendencia, diciendo que estaba sobre la pista de
los plagiarios.

Las pesquisas se redoblaron, se consider como punto de honor del
Estado descubrir  los malvados, y toda diligencia fu en vano.

M. Roos, no obstante que no habia envejecido, estaba enfermo, devorado
por la idea fija de encontrar  su hijo, y aniquilada su cuantiosa
fortuna, ofreci diez mil pesos al que le diera noticias del nio; la
polica hizo igual oferta, y la misma el Estado.

Muchas veces escribieron cartas misteriosas al padre dndole falsas
noticias; abandonaba sus intereses y su casa, se galvanizaba, corria,
se formaba risueas ilusiones y volvia  su triste hogar, abatido y con
la desesperacion en el alma.

En una de estas ocasiones hubo un robo famoso en Nueva-York; fueron
en l sorprendidos dos malhechores; uno de ellos, al morir, en la
penitenciara, declar que era uno de los plagiarios del nio de M.
Roos,  quien tenia un compaero suyo.... Entnces revivieron las
esperanzas, la prensa narr todos los detalles de la declaracion del
bandido, producindose en el pblico intensa sensacion: se dijo que el
nio se encontraba por Texas. M. Roos, que estaba bastante enfermo,
pareci revivir con aquella noticia, se puso en marcha, recorri el
Oeste, registr los ltimos rincones de Texas, y volvi hecho un viejo,
doblado por los sufrimientos,  caer sobre la tumba de todas sus
esperanzas.

Jams se ha sabido del nio; muchas personas creen que muri  lo
mataron, temiendo que se descubriera el crmen.

       *       *       *       *       *

--Muy triste, dijo Francisco, est siendo nuestro camino con esas
relaciones; lee las cartas que te entregaron en la estacion. Veamos si
esos muchachos dicen algo que valga la pena.

--Mira, dije sacando una de las cartas. Esta es de Luis Palma, aquel
chico despabilado que siempre hablaba de poltica y queria acompaarnos
hasta Washington.

--Excelente muchacho, dijo Francisco; esas ligerezas y ese bro que tu
le echabas en cara, son cosas de la edad. Leamos su carta.

--Escucha:

    "D. Guillermo:

  "Mnos del plazo que conceden  un ahorcado le pido  vd. de
  espera, para que paseemos juntos siquiera dos dias en la Capital de
  la Union.

  "Qu buenos ratos nos podemos pasar! aunque no abundan las
  diversiones, como en Nueva-York, no falta en que pasar el tiempo, y
  veria vd. comedias diplomticas divertidas.

  "Es singular: estos yankees, que viven tan _sans faon_, y de cuyo
  desparpajo se ocupan todos los viajeros, esencialmente si son
  franceses, observan la etiqueta con inflexible escrupulosidad.

  "El chisme, aunque de guante blanco y casacon con bordados y
  cruces, recorre grandes y pequeos salones, y con finura no vista,
  se despellejan las potencias amigas, al darse tiernos besos de
  confraternidad.

  "Lo que quiero es que pasemos revista de los grandes hombres que
  tienen en sus manos la suerte de la gran nacion americana.

  "No conoci vd.  Hayes cuando estuvo en Nueva-York? Es un
  hombre que representa cincuenta y cinco aos; ntes se le
  oy mentar en la guerra como Coronel de voluntarios, y era en
  realidad un hombre oscuro, apnas conocido en el Ohio, de donde
  era Gobernador accidental cuando se reuni all la convencion de
  Chicago, y result candidato de presidente, de la pura anarqua y
  desacuerdo para elegir, de entre los hombres eminentes del partido
  republicano: su poca importancia, que  nadie inspiraba celos, fu
  el secreto de su elevacion: de esto se ve todos los dias.

  "Hayes tiene una fisonoma comun, y en su porte y maneras, ms bien
  parece un hombre de iglesia que un poltico. De secretario de un
  obispo no tendria precio.

  "La parte moral corresponde  ese fsico, es retraido y monstico.
  Es un _metodista_ severo y solo comparable  su esposa. Pertenece
  el austero matrimonio  la Sociedad de Templanza, al extremo de
  pretender suprimir el vino en los convites diplomticos.

  "Cuando convidaron  comer al Prncipe Constantino de Rusia,
  estuvo muy  pique de beber agua, de susto; pero los peridicos
  ridiculizaron tal ocurrencia, y se dispuso entnces que solo para
  el Prncipe se sirviese vino, teniendo los dems que ver y desear,
  entre cuero y carne, es decir, en el fuero ntimo.

  "En el rden comun de convites, cuando se sirve pescado, le hacen
  seguir del caf para que el animalito no reviva, y despues contina
  proveyendo el lquido elemento, como en los dias de la creacion.

  "No obstante ser la costumbre del Presidente ir en coche  la
  iglesia,  l le asalt el escrpulo de andar en coche el domingo,
  con beneplcito de sus amigos de creencias.

  "Lo notable hasta ahora de su poltica es el retirar las fuerzas
  que se decian oprimir al Sur, y algunas ternezas con Mxico, que
  ms vdes. que yo pueden calificar.

  "Otra cosa es M. Evart, Ministro de Relaciones, jefe del gabinete,
  su alma y su vida, como decimos nosotros.

  "M. Evart es alto, delgado, seco, acartonado y huesudo; su
  rostro es lampio, pequeo, y su frente calva; vese su cabeza
  como una naranja clavada en una asta bandera. Son desairados sus
  movimientos, como los de todo largo, porque mintras el espritu
  anda por un lado, queda como en huelga el resto del cuerpo. La edad
  de M. Evard es de sesenta aos; no es aleman como habian dicho 
  vd., sino de la Nueva Inglaterra; pero ha residido constantemente
  en Nueva-York.

  "Carece M. Evard de antecedentes polticos; pero como abogado, ha
  sido considerado como el primero de Nueva-York. Su erudicion es
  variada y profunda en la ciencia del derecho; su palabra, tarda y
  pesada, se pasea en todos los vericuetos forenses, y es verbosa,
  difusa, sin alio. Si hubiera nacido en Espaa, se le habria
  comparado  Gregorio Lpez  al Conde de la Caada.

  "En la prensa se le censura la longitud de sus perodos, que le
  achacan que mide por la sombra de su cuerpo.

  "Cuando se propone desleir su pensamiento en la fuente de sus
  palabras, corre y corre su discurso, hasta que despues de varios
  dias se le encuentra el fin.

  "Pero el ttulo de ms reciente celebridad de Evard es su triunfo
  forense en la causa del R. Beecher, de que voy  hablar  vd.

  "El R. Beecher es orador eminente y ejerce influencia poderosa en
  el pas.

  "Pastor evanglico, reside en Broklyn, llamada Ciudad de las
  Iglesias, y la suya es la de ms moda y renombre de la Ciudad Santa.

  "Dicen los entendidos en materias literarias, que Beecher es
  elocuentsimo, y que sus dotes oratorias, unidas  una gallarda
  presencia, le hacen positivamente seductor.

  "Creci su fama y se desarroll la influencia de este personaje en
  la pasada guerra, en que favoreci con su palabra la causa de la
  Union, convirtindose en una verdadera potencia.

  "Adems de ocupar Beecher lugar tan prominente como orador sagrado,
  es escritor de mucho mrito.

  "Se ha acusado siempre al Reverendo de inclinaciones mundanales.

  "Entre las ovejas que apacentaba el siervo del Seor, de que hablo
   vd., se contaba Elisabeth, mujer de Tilton, escritor religioso
  muy amigo del Reverendo.

  "Yo no s qu clase de ejercicios poco piadosos notaria Tilton, el
  caso fu que estallaron disturbios conyugales, y acus al prroco
  de adulterio, demandndole cien mil pesos por daos y perjuicios.

  "Estos daos y perjuicios me han caido mucho en gracia, porque al
  fin se vala en alto precio la corona.... del martirio.

  "El escndalo fu estupendo: los peridicos se apoderaron del
  gran chisme, y ancdotas, retratos y todos los medios de producir
  sensacion, se pusieron en juego  medida que avanzaba la clebre
  causa.

  "En medio de una excitacion tremenda, se reuni el Jurado. Los
  abogados hicieron alegatos piramidales, y Evart, defensor de
  Beecher, habl de un hilo durante una semana.

  "A la elocuencia de Evart,  la posesion de Beecher, que es hombre
  que gana en su iglesia anualmente de setenta  ochenta mil pesos,
  y  sus amigos poderosos, se debi la absolucion del Reverendo,
  quien solo tuvo dbil mayora en el Jurado; pero como vd. sabe,
  el voto de ste para la condenacion, ha de ser unnime, y  tal
  circunstancia debi Beecher tambien su buena fortuna.

  "Tilton, con envidiable serenidad, se consol de su infortunio con
  el _renombre_ adquirido en su lucha con su socio conyugal, y que le
  produjo dinero en las lecturas pblicas que comenz  dar.

  "Por su parte Beecher gan en celebridad; la gente acudia en tropel
   conocerle y escucharle, y era invitado  residir en los mejores
  hoteles, porque all donde posaba Beecher, la concurrencia era
  mayor.

  "El triunfo de Evart acentuaba poderosamente su personalidad cuando
  la eleccion de Hayes.

  "Fu empleado por el partido republicano en la cuestion de la
  eleccion presidencial disputada en Luisiana y otros dos Estados
  para alegar por Hayes. Este es el precedente inmediato de su
  nombramiento de Gefe del Gabinete.

  "Por lo dems, su poltica no se ha caracterizado de un modo
  especial: yo he oido decir que aspira  la prxima presidencia, y
  que uno de los medios de que piensa valerse, es provocar la guerra
  con Mxico.

  "En cuanto  los otros ministros, querido _Fidel_, sobran
  ejemplares en su pas de vd., como el Ministro de la Guerra
  Mac-Greacrey, _spero_, hombre de cartucheras al caon, ardiente
  republicano y partidario de Hayes.

  "Sherman, Ministro de Hacienda, es hermano del general clebre
  de la pasada guerra: debe en parte su elevacion al poder,  la
  influencia que tuvo en la eleccion de Hayes.

  "El director del Correo, Rey, que como vd. sabe, forma parte del
  Gabinete, es una prenda de reconciliacion de los partidos, porque
  Rey fu separatista; es un buen orador y se le confiesa talento y
  probidad.

  "En una palabra, vd. haria sus revistas de la gente de gobierno y
  se divertiria.

  "Repito  vd. que estando abiertas las Cmaras, Washington cobra
  animacion; los diputados se reunen el primer lnes de Octubre. Un
  mes entero se ocupan generalmente en el nombramiento de comisiones
  y de _Speaker_, que no se turna mensualmente, sino que dura todo
  el tiempo que funge la Legislatura, y tiene, por lo mismo, grande
  influencia....

  "Con las alegras de Noche Buena se dispersan los padres de la
  patria, y van  sus hogares  disfrutar sus _vacaciones_, volviendo
   sus tareas desde el 2 de Enero, hasta que el calor los lanza de
  las curules; vuelven el otro Diciembre, en que el perodo termina
  forzosamente en Marzo, por las nuevas elecciones, porque el encargo
  dura por dos aos, como entre vdes.

  "El rden que se guarda en el Senado es el mismo.

  "El Presidente del Senado, como vd. sabe, es el Vice-presidente de
  la Repblica, y como el Senado funge en la administracion, y como
  hace parte del Gobierno como su Consejo, este carcter poltico le
  identifica con la accion del poder.

  "En Mxico, segun vdes. me contaban, no es lo mismo: el
  Vice-presidente es el Presidente de la Corte, y esto ingiere en la
  poltica activa  un poder esencialmente regulador de la marcha
  social, aumentando los elementos revolucionarios.

  "Las sesiones del Congreso son de once de la maana  cuatro de
  la tarde; pero cuando los negocios lo requieren, se prolongan las
  sesiones hasta la noche.

  Mintras dura la sesion, hay sobre el Capitolio una gran bandera,
  y durante los perodos en que estn reunidas las Cmaras, una luz
  vivsima brilla sobre el mismo Capitolio, y se distingue como un
  astro  algunas millas de distancia.

  "No hay solemnidad alguna para abrir y cerrar las sesiones. Al
  comenzarse, remite el Presidente un mensaje  las Cmaras, en que
  les da cuenta del Estado que guardan los negocios.

  "Los Ministros envan sus Memorias y asisten  las comisiones, pero
  no dan funciones grtis en dimes y diretes con los diputados y
  senadores.

  "Qudese vd. por tres  cuatro dias en ese punto, y no se
  arrepentir...."

Seguia Palma en su larga carta hablndome de los amigos de Nueva-York,
mezclando siempre, como era su mana, la poltica  todas sus
observaciones.

--Es divertida tu carta, exclam Francisco; parece una foja del
Almanaque de Gotta; pero si te ha divagado la murria, santo y bueno Sr.
Palma. Veamos lo que te dice el Sr. Fagoaga.

Desdobl mi carta, pas los ojos por ella, y dije  Francisco:

--Este jven es ms previsor, y me quiere prestar un servicio.

Leo, pues:

  "Supongo que una  dos horas ser lo que vd. se detenga en
  Washington, porque as lo requieren los clculos de vd.: esta
  consideracion me hace no reunrmele como queria; pero deseando
  serle til de alguna manera, le envo copia de las apuntaciones
  que hice en mi primera visita  Washington, en la calidad de
  agregado  la Legacion de mi pas. Vd. tome de ellas lo que guste,
  corrigiendo, borrando y poniendo en cristiano papeles que escrib
  para mi uso privado. De todos modos, y aunque no sirva  vd. de
  nada el mamarracho, l le probar mi decidido afecto y el interes
  que tengo porque su obrita contenga el mayor nmero de noticias
  posible.

  "As como confieso lo desaliado de mi escrito, le aseguro que le
  garantizo la verdad de cuanto en l expongo, pues repito que, como
  para m, no pude tener la pretension de engaarme.


                APUNTACIONES DE MI VIAJE  WASHINGTON.

  "La poblacion de Washington varia constantemente, como que se
  forma de empleados que  cada cambio de gobierno andan  salto de
  mata, individuos de la Cmara que van y vienen como las aguas,
  personajes del cuerpo diplomtico que aparecen y desaparecen como
  sombras chinescas, y ricos caprichosos que suelen pasar el invierno
  disfrutando de aquella buena sociedad, que en obsequio de la
  justicia, es fina  inteligente como pocas.

  "Las costumbres por una parte, y el modo con que se verifican las
  reuniones, hacen que en realidad se goce en ellas poco.

  "Hay personajes distinguidos que declaran su casa abierta: as se
  publica en los peridicos  se advierte por invitaciones; pero
  toda persona decente tiene acceso  la reunion aun sin invitacion
  especial, como se puede ir  la iglesia   ver un Museo.

  "Las piezas de las habitaciones son en general pequeas, aunque muy
  decentemente amuebladas: la seora y el seor de la casa se colocan
  de pi  la entrada del salon en que se recibe: se llega, se saluda
  sin detenerse y se entra en busca de conocidos y amigos; pero todo
  esto sin detencion especial, de pi, como de viaje, como en la
  estacion de un ferrocarril.

  "Nadie se sienta, con excepcion de tal cual anciano,  de tal cual
  enfermo.

  "Semejantes centinelas en aquel agolpamiento, no es posible que
  emprendan conversaciones; estn como en espera de algo para
  marcharse. "Cmo est?" "qu tal va?" es lo que se escucha entre
  costado y costado, y como si se lo dijeran dos viajeros que cruzan
  en opuestos rumbos.

  "Estas _recepciones_ son de noche.

  "A las once, poco ms  mnos, despues de tener la comodidad que
  en una plaza pblica, se hace la invitacion para pasar al comedor,
  donde tampoco hay asientos.

  "Sobre una gran mesa hay fiambres y licores, que sirven los criados
  con diligencia y compostura. Es general en la alta sociedad el
  consumo del Champaa.

  "Cuando no son los criados bastantes, entnces los caballeros
  sirven  las seoras que conducen  quieren obsequiar, teniendo
  fatigas para conquistar en aquella confusion, unas cuantas hebras
  de ensalada  una medita de galantina.

  "Pero la posicion en pi hace la escena del servicio difcil y 
  veces cmica; el caballero tiene el plato  la altura de los brazos
  de la seora, sta pica infirme y se acomoda  lo inseguro del
  suplemento de mesa.

  "La seora,  veces, no consiente en aquel espectador cercano de
  su alimentacion; entnces ella sostiene su plato, embarazada con
  el pauelo, el abanico  cosas semejantes, haciendo  cada bocado
  prodigios de prestidigitacion, si no es que algun caballero se
  encargue del depsito de sus atavos,  si no es que transite
  brusco un importante diputado del Oeste, con el pelo de la dehesa,
  muy raro en aquella sociedad distinguida, y d un codazo  un plato
   vierta el vino sobre el vistoso trage de la _lady_, en uno de sus
  movimientos de mastodonte.

  "En las reuniones que describo hay mucho lujo; las seoras gustan
  de lucir riqusimas alhajas.

  "Suelen aparecer tipos ridculos de esos forneos que solo tienen
  la primera silla.... curul.... Ellos monopolizan el leviton
  dominguero de la aldea, y sus consortes, trages y tocados que
  tienen la autoridad del tiempo que pas. Es de advertir que aunque
  en esos salones hay gente desconocida, jams se lamenta ninguna
  especie de desrdenes. Hay tertulias de este gnero que son de
  invitacion individual, y por lo mismo, ms aristocrticas.

  "Muchas y variadas son las _recepciones_ de que acabo de hablar,
  pudiendo asegurar que desde Enero y Febrero que comienzan, hasta
  la Cuaresma, hay por lo mnos una cada noche. La concurrencia se
  disuelve  las doce.

  "Las seoras por su parte tienen sus _recepciones_ de dia.
  Comienzan  la una y concluyen  las cinco de la tarde. En ellas
  suele aparecer uno que otro caballero como mosca desvelada.

  "Durante la semana, las seoras, segun las clases oficiales de sus
  maridos, dan esas _recepciones_ diurnas, poco ms  mnos en el
  rden siguiente: el lnes, las seoras de los Jefes del Ejrcito y
  la Marina; el mrtes, las seoras de los individuos del Congreso;
  el mircoles, las seoras de los Secretarios del despacho, y as
  sucesivamente, siempre con excepcion de los domingos, en que ya se
  sabe que todo el mundo se aisla y se encierra en su casa.

  "La del Presidente recibe seoras los sbados, de dos  cuatro
  de la tarde. El Presidente asiste  esa _recepcion_ cuando sus
  ocupaciones se lo permiten.

  "Durante la estacion del movimiento en Washington, el Presidente da
  tres  cuatro convites de ceremonia, generalmente en el rden que
  sigue:

    "1. Ministros del Gabinete y seoras.

    "2. Cuerpo diplomtico, sin comprender generalmente ms que  los
    Jefes de Legacion.

    "3. Los Presidentes de las Cmaras y algun otro diputado notable,
    pues en la mesa no caben mas que treinta y cuatro personas, y
    esto limita el nmero de convidados.

  "La gran _recepcion_ del Presidente es el dia de Ao Nuevo.

  "Comienza  las once y termina  las tres de la tarde.

  "Esta _recepcion_ se hace con la mayor formalidad. Se publica
  programa, se marcan las puertas para la entrada y salida de los
  coches, y numerosos policas cuidan de que se guarde la mayor
  compostura.

  "El cuerpo diplomtico se presenta en la _recepcion_, que es
  propiamente la felicitacion de Ao Nuevo, de grande uniforme; el
  Presidente y los Ministros, de frac negro, como es la etiqueta,
  aun cuando el Ministro de Guerra haya sido  sea militar: caeria
  en ridculo una incrustacion de sombrero al tres y de espadin, en
  aquel gabinete.

  "Los Ministros mexicanos asisten  estas ceremonias, de veinte aos
   la fecha, de frac negro, sin singularizarse por nada.

  "El gento inmenso llega en interminable fila  dar la mano al
  Presidente; los Ministros extranjeros presencian los saludos  la
  espalda del Presidente, y la concurrencia es tanta, que se rinde el
  Presidente de dar la mano, y alguna vez han tenido que sostenerle
  el brazo.

  "Un dependiente de palacio anuncia  las personas notables que
  saludan al Presidente.

  "Es costumbre robustecida en los ltimos aos, que se feliciten las
  personas que tienen relacion, y cumpliendo con esa etiqueta, se
  da mnos importancia y aun se disimulan las visitas y el envo de
  tarjetas los dias de natalicios, pascuas, etc., etc.

  "La fiesta de Noche Buena es, como entre nosotros, la fiesta del
  hogar; se verifican reuniones ntimas y de familia, siendo para
  ellos tan sacramental el _guajolote_ (Torkey), como entre nosotros
  la ensalada de Noche Buena.

  "Al cerrarse las sesiones se redoblan las visitas, pero con mnos
  ceremonia, y gran parte de la poblacion emigra  Nueva-York, donde
  hacen parada, unos para dirigirse  _Long Branch_, _New-Port_,
  _Saratoga_, _Cap May_, etc., y los que tienen grandes fortunas,
  emprenden viaje  Europa, donde gozan ms y gastan mnos, porque la
  vida de los baos es en extremo costosa...."

Sin sentirlo, con la lectura de las cartas y sus comentarios, pasamos
gran parte del camino, haciendo parada en un punto en que se vendian
sandas y melones hermossimos, y en que un hombre en una especie
de cepillo de carpintero, inverso, convertia en polvo la nieve para
mezclarlo  las frutas,  el agua y al vino.

La tierra estaba perfectamente cultivada, sin que dejase de tener cada
campo su cerca de palo, notndose la opulencia agrcola de aquellas
frtiles comarcas de la Virginia.

Pasamos por Richmond, capital de la Virginia, poblacion que renace de
entre sus cenizas y sus ruinas, despues de los estragos que le caus la
ltima contienda. Cuenta sesenta mil habitantes.

Richmond, situada  la orilla del rio James, est en el centro de
una red de comunicaciones por agua y por vas frreas, con todos los
Estados del Sur y los ms importantes de la Union.

La agricultura y la industria manufacturera parecen haber establecido
competencia para enriquecer  la capital privilegiada.

Exporta tabacos, granos y harina para Europa, y recibe esencialmente de
la Amrica del Sur, maderas, azcares, melaza, cueros, guano, etc.

Valanse sus productos manufactureros en veinte millones de pesos, y la
sola industria de tabaco rinde siete millones.

La ciudad est situada como en fajas de colinas superpuestas, en
cuyas alturas, conservndose los accidentes todos del terreno, se han
construido las habitaciones entre arboledas y jardines, produciendo una
vista deliciosa.

Al pi de la faja de habitaciones corren wagones y carruajes, y
descendindose, est la parte comercial, en la que se ven edificios
soberbios que, como el Capitolio, tienen renombre universal.

Como se sabe, el desenlace de la tremenda guerra del Sur se verific
en Pettersburg y en Richmond mismo; las tropas separatistas, ntes de
abandonar la ciudad, la incendiaron, y la costosa victoria del General
Grant se proclam entre ruinas humeantes, el espanto y la desolacion.

Hablse del Capitolio y del Parque que lo circunda. Se hizo mencion
de una estatua de mrmol que est en uno de los salones del gran
monumento, obra del escultor Houdon, calificndola de obra de mrito.

Refirironse varias curiosidades que se encuentran en el Capitolio,
como una estufa de los tiempos coloniales, que estuvo en la Casa
Municipal al servicio de William Burg, y un busto de Lafayette.

Tambien no falt viajero que hiciese la descripcion de la estatua
ecuestre de Washington, que est frente al Capitolio, rodeada de varias
estatuas de bronce de Jefferson, Nelson, Andrieu, Levis y otros hroes.
Los americanos tienen en mucho la estatua de que hablamos, y autores
hay que digan que el monumento es de los mejores del mundo.

Tres estatuas, una de Clay, otra de Foley y la otra de Jackson,
completan la decoracion de la gran plaza del Capitolio.

Entre los templos, que hay muchos, y algunos suntuosos, se cuenta el
Sant Pauls, donde Jefferson Davis recibi la noticia de que Lee estaba
 punto de abandonar Pettersburg.

Aunque hay en Richmond muchos cementerios, el principal es Houngwod,
que es un sitio de especial belleza, adornado de rboles venerables,
prados y flores. En ese cementerio se guardan los restos del Presidente
Monroe, del General Stuart, comandante de la caballera de Lee, y
existen los sepulcros de cien confederados, entre los que descuella un
soberbio monumento.

Nuestro paso por Richmond, puede decirse que fu  vuelo de pjaro;
parece que  todos nos absorbian los recuerdos de la sangrienta
contienda de los tiempos modernos, que eclips, por sus proporciones
titnicas, cuanto habian cantado los poetas y perpetuado los
historiadores en el antiguo continente.

Catanogua, por donde tambien atravesamos, debe su celebridad  la
ltima guerra. Cuando quise fijarme en ella, habia pasado el tren como
relmpago.

El tren que nos conducia nos hacia recordar con amargura las
comodidades de los pasados alojamientos ambulantes; y de la
concurrencia ni se diga, porque me hart de feo hasta la punta de los
cabellos.

En lo ms hondo de la noche escribia yo en mi cartera:

  "La luna est suspendida, opaca y triste, en la cima de la montaa
  oscura que sobresale en una hilera de eminencias silenciosas
  y lgubres; detrs de ese muro, como que asomaban pasajeros
  relmpagos de miradas terribles, que parecian de furias acechando
  nuestro trnsito.

  "Nuestro tren se dirigia al ocaso con su galopar de acero,
  tendiendo un manto de humo espeso bordado de chispas refulgentes,
  que como que formaban enjambres y se desbarataban en lneas
  fantsticas.

  "Al Sur se tendia vaporosa y apacible una lnea luminosa, que
  dilataba al infinito el horizonte dulce y melanclico sembrado de
  luceros....

  "Ver  los cielos, hacer salir al alma en nuestra mirada, para
  recorrer el infinito, oh, cun bello es! como que flota el
  espritu, como que halla en ese vago remedo de lo eterno, el
  testimonio de su inmortalidad sublime!"

Fuera de estos consuelos realmente poticos, la noche fu infernal;
sentia magullado y altamente comprometido el forro de mis cuadriles,
con las sacudidas del carruaje, en aquel asiento de cantera.

Desvelado, hambriento, molesto, sahumado con la atmsfera que la
negrera formaba en nuestro derredor, apnas sali la luz como
ruborizada de alumbrar tanta fealdad, cuando yo, como quien empua
la espada del ngel exterminador, empu mi lpiz, y deseando que
las letras se hubieran convertido en alacranes para picar  mis
accidentales compaeros de viaje, escrib el siguiente bilioso romance:


        PESADILLA DE DESPIERTO.

             (ROMANCE.)

      Por uno de los castigos
    Que bien merezco por asno;
    Por no saber esta lengua
    Que quiero aprender _ tragos_,
    Me introduje en un tugurio
    Con ruedas, y no en el carro
    Que me toca de derecho,
    Porque al cabo el trato es trato.
    Me embut; pero es ms cierto
    Que en peso me trasladaron,
    Porque todo el que no _espica_,
    Es poco mnos que trasto.
    Era un calabozo errante,
    Una troj de guzarapos;
    Eran visiones febriles
    Que  reproducir no alcanzo:
    Cabellos de llamarada,
    Narices como de rbanos,
    Unos bueyes con levita,
    Cojos, tuertos, corcovados;
    Donde no se ven pellejos,
    Es por que danzan harapos:
    Qu sombreros, santo cielo!
    Son cataplasmas, redaos,
    Hojas de col, gesto, pliegue,
    Susto, risa, sueo, espanto!
    Es la gorra y es la tiara,
    El bonete, el sombrero ancho;
    Donde no hay un agujero,
    Es porque falta un pedazo;
    Y la levita, y las botas,
    Y el annimo calzado,
    Tina, fuelle, caon, tubo,
    Bolsa, funda, paca, fardo....
    Y para que llegue al _summum_
    Este diablico cuadro,
    Hervian negros y negras;
    Ellas con gorros y ramos,
    Ellos, como dos almohadas
    De _zangalete_ por labios,
    Como forrando por fuera
    A otro hombre de por debajo.
    Yo no v jams conjunto
    Tan fiero y patibulario,
    Ni con carbon hecho en muro,
    Ni de madera en grabados;
    Y en esto de las posturas,
    _Sed liberanos  malo._
    Uno saca las dos piernas
    Por un postigo con garbo,
    Mintras deja en vacaciones
    Sus faluchos de calzado;
    Otro se muda camisa
    Cual si fuese  entrar al bao,
    Y el otro, de no s dnde,
    Desentierra luengo saco,
    Y se improvisa un banquete
    _Sans faon_, y andando, andando,
    Lonjas de jamon (de piedra),
    Trozos de pavo (de palo),
    _Queques_ que quiebran los dientes,
    Y de cebolla pedazos,
    Y por _plus_ caf, un ladrillo
    De pestilente tabaco;
    Y as, con otro belitre
    De aire crudo y de hablar raro,
    Hablan de Tilden y de Hayes,
    Porque ambos estn pensando,
    El uno en una va frrea
    Por el centro del Ocano,
    El otro en cierto menjurje
    Que tiene ya _patentado_,
    Que en cuanto lo come un perro
    Va resultando marrano;
    Y todo esto entre las nubes
    De humo espeso del tabaco,
    Entre los negros y negras
    Que se hacen mil agasajos,
    Plagiando, segun infiero,
    Las caricias de los diablos.....
    Pues bien, de todo este embrollo
    Y de todo este ganado,
    Van  resultar familias
    Felices.... que esos milagros,
    En esta tierra realizan
    La Libertad y el Trabajo.

                                 FIDEL.

Quin lo creer? Me ha puesto de excelente humor la intempestiva
presencia de unos girasoles, unas violetas y otras flores de mi
antiguo conocimiento, cortejando y engalanando hermossimas milpas.
Cmo andamos ah, caballeros girasoles? han tenido vdes. noticias
de nuestra tierra? Supongo que vdes. estn aqu de paso.... y vdes.,
seoras mazorcas, qu tienen que hacer tan distantes

    De la tierra del atole
    De la tortilla y del tamal?
    Por qu vienen  estas tierras
    De _trinquis fortis_ y _tobac_?

En efecto, las sementeras, las aguas cristalinas corriendo entre los
surcos de las milpas, el aire tibio y sensual, las hermosas lomas y los
blancos caseros, me hacian la ilusion de que un pedazo del cielo de mi
patria me cobijaba.

Los pocos de cara despercudida que nos encontrbamos en el incmodo
tren, fraternizamos en un decir "Jesus," y en espaol, en ingls, en
frances y en italiano, soltamos la sinhueso, entendindonos  medias y
sacando una que otra hebra de buena inteligencia entre aquellas maraas
de palabras.

Por supuesto, el tema favorito de la conversacion fueron las rarezas
de los yankees; tema rutinero, es cierto, pero que se desea explotar
para formar repertorios de novedades; y as como hay viajeros que
yendo  Espaa ansan por encontrar quien los salude en sn de bolero
y al repique de las castauelas, y viajeros que yendo  Mxico se
desencantan de no hallarnos con el carcax al hombro y el arco en la
mano, as queremos  fuerza que el yankee sea todo extravagancias, y
cuando nos lo encontramos hombre como todos, nos pelamos las barbas de
coraje.

Cierto es que el _wagg_  gracioso, lo propio que el original 
_excntrico_, tienen su boga y su prestigio; pero es cierto tambien que
muchos payasean el papel y son impertinentes y groseros.

Yo contaba, refirindome  algunas singularidades que habia visto, que
en mi primer viaje  Orleans, navegaba en el magnfico vapor "John
Steefens," en que hacian su travesa multitud de viajeros, algunos de
ellos de regreso de California, donde habian improvisado sus fortunas.

Entre esos viajeros habia uno grueso, cargado de espaldas, y de
pelo rubio y entrecano, fumaba sin cesar, y donde quiera se abria
de piernas, se tendia en banca  silla, detenindose, mejor dicho,
colgndose de la nuca con desvergonzado abandono.

No s con qu motivo, lguien le pregunt de dnde venia y adnde se
dirigia, con ese desplante que tienen para hacer preguntas los yankees
mal educados.

--Vengo de California, donde fu por un dinerito; voy  Durango  ver
una muchacha que quiero mucho, y me caso con ella.....

No atino por qu, respuesta tan sencilla despert la curiosidad, y 
poco se le present otro viajero y le dijo:

--Vd. va  Durango?

--S, seor, vengo de California, donde fu  recoger un dinero, y voy
 Durango  ver una muchacha que quiero mucho, y me caso con ella....

No habia concluido su relacion el viajero, cuando lleg otro curioso y
le interpel:

--Va vd.  casarse  Durango?

--S, seor, contest el yankee, vengo de California, donde fu 
recoger un dinerito, y voy....

Aqu lleg otro personaje.

--Vd. es el que viene de California?

Entnces el interrogado viajero les dijo:

--Esperen vdes. un momento.

Entr en su cuarto y volvi despues de un rato con un cuarto de papel
blanco pegado en el sombrero. El papel decia: "Vengo de California,
donde fu  recoger un dinerito, etc., etc."

Fija su noticia en su sombrero como en un poste; se puso  leer su
peridico, dejando que yentes y vinientes se fijaran en lo que decia
el papel de su sombrero, sin drsele un ardite de lo que dijeran los
lectores celebrando la ocurrencia.

--Pues ahora, dijo otro compaero de viaje, contar  vdes. un rasgo de
un yankee expedito, que merece figurar en esa coleccion.

Me encontraba en una barbera del Kentuky, cuando llenando la pieza,
hundiendo el suelo y haciendo gemir el asiento que ocup, se me puso
al frente un personaje que era un cetceo de carne humana, con un
envoltorio estupendo bajo el brazo, envuelto en esas sbanas impresas
que son sus peridicos.

El hombre del Kentuky deposit su carga en el suelo y pidi que le
desmontasen cabello y barba.

Cumpli el barbero con su deber, dndole una tunda tremenda con
navajas, cepillos, escarmenadores y uas rajantes como las del
tigre.....

Concluida la operacion _quirrgica_ del aseo, se inclin el atleta
sobre un lavabo, y con un jabon arenisco como de piedra pmez, se di
una raspada, que equivali para m  la sensualidad de desollarse vivo.

Despues se introdujo como furtivamente tras la armazon de la barbera.

La facha del hombre aquel me pareci repugnante; pero su desbarajuste,
sus harapos, su mugre, sus botas despedazadas, lo hacian
insoportable.... Sin embargo, seguia sus movimientos con curiosidad.

De repente, de por el lugar donde el rinoceronte aquel habia
desaparecido, sali un caballero perfectamente vestido, airoso, de
fieltro flamante, de calzado lustroso.... me pareci un banquero....
Era el mismo personaje del Kentuky, que habia hecho su trasformacion de
pi y como quien se baa, dejando su equipo,  como quien dice, su piel
antigua, para que la tiraran  la basura......

Remos del desenfado del de Kentuky, y un espaolito de la primera
tijera con el pelo de la dehesa, nos dijo:

--Pues  m, fresquecito me acaba de acontecer un percance que me
dijeron que era de un chistoso, y que me tost la sangre.

Era un dia de Norte; la gente tiritaba, yo no tenia maldito el frio....
y por otra parte, estaba desprevenido contra aquel malhumor del cielo.

As es que no fu obstculo para que saliese  la calle, mi pantalon de
lienzo y todo mi equipo de verano.

El lance fu en Orleans, y el teatro representa una casa en que se
venden ostras, frente  la Lev.

Me azotaba la cara el cierzo: para refocilarme, resolv echar un buen
trago sobre una docena de ostiones. Dirigme  la casa susodicha;
tras de la puerta estaba un viejecillo en cuatro dobleces, con ms
envolturas que regalo de novia.

Ped en el mostrador las ostras y el Jerez, sin cuidarme del avechucho
aquel de detrs de la puerta; pero ste me llam, y despues de dar dos
 tres fumadas  su pipa, me dijo con voz agridulce llena de malicia:

--Ese pantalona est perdido por hoy....

Un tanto molesto, pero no queriendo ser descorts, le repliqu:

--Es cierto; pero sal con precipitacion....

Me volv al mostrador, tom un plato y dije al viejo:

--Vd. gusta?

--Gracias, gracias.... aunque dir  vd. que ese pantalona est perdido
por hoy....

--Pues vea vd.,  m no me importa.

--Justamente.... dijo el viejo.

Tom mis ostras, beb mi trago.

El viejo se puso en pi y me dijo:

--Siempre me permito, seor, decir  vd. que ese pantalona est perdido
por hoy....

--Pues yo usar el pantalon que se me d la gana, est vd., y  vd. no
le va ni le viene meterse en mis negocios; y si no fuera vd. viejo, le
corregiria por imprudente.

--Tal vez lo mereceria.... aadi el moscon aquel; pero dir  vd. en
mi conciencia, que ese pantalona est perdido por hoy....

Yo estaba al saltarle al cuello al viejo ridculo.... los dependientes
de la casa reian... uno de ellos me dijo "que aquel era un caballero
excelente; que usaba aquellas bromitas precisamente con las personas
que le simpatizaban; que era un excntrico...." En efecto, me brind
con una copa, y me encontr con el hombre ms amable, y  quien quise
mucho.... pero me di un tabardillo.

Los dichos agudos que se citan de los americanos, tienen un carcter
peculiar.

--No irriten vdes.  la Francia, decia un compatriota de Vctor Hugo,
porque cada frances vale por tres _yankees_.

--Bien, bien, decia con flema el hijo de Guillermo Pen, ya les
pondremos cuatro yankees.

--Por qu usan muchos de vdes. una sola espuela cuando montan 
caballo?

--Porque el otro medio caballo nunca se queda atrs, respondi el
yankee.

--Pondr  la vista de vdes., interrump yo, el retrato de un yankee de
mi particular estimacion. Es uno de mis conocimientos ms cariosos de
Nueva-York:


             UN YANKEE.

      Tengo un amigo: no entiende
    Palabra de castellano,
    Y cuando me da la mano
    Parece que no comprende.

       *       *       *       *       *

      Yo nada pesco de ingls;
    Pero si al paso le encuentro,
    Hllome como en mi centro
    Y  todo le digo: _yes_.

       *       *       *       *       *

      En frecuente ir y venir,
    Con l placentero vago,
    Y es mi encuentro un solo trago
    De espumoso _Laguebir_.

       *       *       *       *       *

      Ayer, despues de una espera,
    Lo percib, y muy formal
    Se mont en el barandal
    Y as baj la escalera,

       *       *       *       *       *

      Dizque por verme de prisa
    Porque iba en el quinto piso:
    Yo le contempl indeciso
    Entre el espanto y la risa.

       *       *       *       *       *

      Cruzbamos como hormigas
    De gente entre un peloton:
    El me alz.... y  un carreton
    Me coloc entre unas vigas.

       *       *       *       *       *

      Iba, lo juro, en un ay!
    El, satisfecho y contento,
    Miraba mi aturdimiento
    Y exclamaba alegre: _juay!_

       *       *       *       *       *

      Parece el yankee hombre fino,
    Cadena y anillos de oro,
    En sus modales decoro,
    No procaz, no libertino.

       *       *       *       *       *

      Fuimos, tomamos cerveza;
    Pero oh desgracia y oh chasco!
    El cielo solt un chubasco
    De chupete, de grandeza.

       *       *       *       *       *

      Era nuestra calle un rio;
    El sac tres ocasiones
    El reloj, de ocupaciones
    Indicio: tambien vi el mio.

       *       *       *       *       *

      Me hizo sea de salir,
    Me _atranqu_.... me di la mano,
    Y muy fresco y muy ufano
    Se alist solo  partir.

       *       *       *       *       *

      Y sin el menor recelo,
    De levita, bien plantado,
    Se quit media y calzado,
    Qued con el pi en el suelo.

       *       *       *       *       *

      Mirarlo me calosfri,
    El me contempl riendo,
    Alegre al partir diciendo:
    _No difference_.... y corri.

En estas plticas llegamos  Menphis, capital del Mississipp, donde
descansamos hasta las cinco y media de la tarde.

La estacion es un jacalon  la rstica; tiene adherido, como un
lobanillo, un cuartito con las pretensiones de _restaurant_, y obsequia
al viajero  su entrada, un tendajo con su aparador con botes de
conservas y _pikles_, licores, _queques_ y carnes frias.

Calles en iniciativa por aqu, tablazones por all, grandes edificios
con cristales, aceras intermitentes, duda sobre si se trata de una
poblacion que espicha entre tablones y escombros,  una sociedad que
nace de entre el lodo y la yerba. Por supuesto que negrea de habitantes
la poblacion.

A la salida del tren admiramos campos hermosos, horizontes risueos,
fincas rsticas y ganados.

Menphis toma creces momento  momento: el trfico, que alimentan
Galveston y Texas, lo desarrolla poderosa la comunicacion con el
Palestine Longvieu Troup; y colonias, en que palpita enrgico el
trabajo y se desarrolla el comercio, hacen que Menphis proceda como 
saltos y por improvisaciones,  su engrandecimiento.

Sobre todo, la nueva y poderosa empresa del ferrocarril del Pacfico
(Souten Pacifique), llevar al Oeste las comunicaciones, en tres dias
mnos que el actual ferrocarril que hemos recorrido.

Las nieves no paralizarn la nueva va, produciendo grandes ahorros
y haciendo regular el trfico; los intereses agrcolas cobrarn
creces invencibles, y los Estados del Norte sufrirn una crsis de
incalculables consecuencias. Triunfar entnces la libertad mercantil,
tomar otras fases el contrabando.... y nosotros.... nosotros....
arrogantes con el proteccionismo, compraremos unas chalupas para
poner murallas  nuestros mares, y salvar los intereses de nuestras
industrias protegidas por el Gobierno.

Apnas saliamos de Menphis, cuando como que nos sali al paso de entre
las chozas y las milpas, el Mississipp, con toda su magnificencia.

Como corcel impetuoso que sorprendido por la presencia del torrente,
echa hcia atrs el cuerpo, estriba en las tirantes patas, resopla
asustado y queda trmulo sin avanzar.... as, como dotado de instinto
y de vida, qued el tren.... La va frrea se abri y desarticul en
secciones.... un buque que se hallaba  la orilla, se acerc como gente
 tender su mano.... y pasar en sus hombros el tren.

El buque tenia sus rieles, que ajustaron perfectamente, por una
srie de operaciones rapidsimas,  la va de tierra: la locomotora
enmudeci, despues de rezongar con extraeza,  la vista de aquel
embarque extraordinario.... Estbamos embarcados con todo y wagones, y
navegamos cortando de lo lindo las aguas del rio....

El jefe de aquellas maniobras, aunque lleno de tizne, con sus manos
callosas y su mandil, parecia un hombre educado, conocia el espaol y
lo designaban como ingeniero y mecnico muy hbil....

No s cmo tuvo conocimiento de mi insignificante persona, de
mis coplas y de mi admiracion  Mr. Bryant. Yo habia seguido con
admiracion sus movimientos, por su destreza y atrevimiento. Quin
habia de creer que aquel jven era un literato con pasion por los
autgrafos, como otros muchos? Cuando estbamos del otro lado del rio,
y yo materialmente absorto de la temeridad de nuestra travesa, se
acerc el jven por uno de los postigos del coche y me dijo, sin ms
cincunloquios:

--Vd. quiere ponerme en esta cartera su firma, Sr. Prieto,
mexicano....?

--Con mucho gusto, respond.... y no solo mi firma, sino una
cuartetilla que se me escurri, sin sentirlo, de la punta del lpiz.

Me dijo no s qu cumplimientos con tan tierna expresion, que yo le
ped escribiese en mi (_carnet_), librito de apuntaciones, su nombre, y
l, con unas letrotas como nueces, puso:

                        Julio 30 de 1878.
  Querido de Prieto.
                              H. B. NUTT.

En Litl Roch, conjuncion de los caminos del Norte y el Oeste, cambiamos
carruaje para continuar  San Antonio.

El nuevo wagon contenia viajeros de todas partes del mundo, que iban en
calidad de colonos  Texas.

Era como el resduo, como los harapos humanos de todo el globo; eran
los Cuasimodos de todas las naciones, como regados sobre el fondo negro
de la raza africana.

La marcha del tren era lenta, el camino fangoso, la luz del interior
del wagon amarilla y enferma, la atmsfera espesa y pestilente.

Para que no nos faltara ningun disgusto que sufrir, como ataques de
estornudos intempestivos, como invasiones nerviosas, yo no s con
qu motivo acometieron accesos de risa y alegra,  negros, negras y
negritos, circularon de boca  boca botellas, reventando de _wiskey_,
desenvainaron de no s dnde unas guitarras los hijos de la tiniebla,
sonaron los palillos, que repican como castauelas, y aquello fu
fandango.

Francisco, de un salto, se puso fuera del wagon, y se coloc en la
plataforma, echando chispas; otros tres viajeros lo seguimos, resueltos
 pasar la noche  la intemperie, ntes que estar en aquel infierno.

Entre los viajeros que nos seguian habia un hombre vestido de cuero,
bruscos movimientos, aunque se conocia que eran afectados, y callosas
manos; pero su fisonoma formaba contraste.

Era un hombre de semblante apionado, un tanto plido y de ojos negros;
el cabello descuidado, pero finsimo; la boca con el labio superior
algo levantado, y la barba y el cuello de persona de alta distincion:
desde que entramos al wagon, Enrique,  quien discretamente llamaremos
as, nos colm de atenciones, hizo que sus criados nos sirviesen y se
capt nuestra voluntad.

Preguntle si era espaol; me dijo que era mexicano; y en efecto, le
era conocida no solo nuestra historia, sino peculiaridades de colegio,
que convirtieron casi en ntimas nuestras nacientes relaciones.

Por su parte, para Enrique el nuevo conocimiento se advertia que le era
muy grato; pero cuando Francisco y yo hablbamos de nuestras familias,
se le veia hondamente afectado, y aun me pareci ver alguna vez que con
disimulo enjugaba una furtiva lgrima.

En el grupo que formbamos los cuatro prfugos de la orga, no daba
luz alguna; sospechbamos movimientos y fisonomas, la noche era
oscursima, el carruaje marchaba lentamente; era un paseo en la barca
Caron, porque nos deslizbamos como sombras.

Alguno me dijo:

--Aunque sea un cuento, cuntenos vd., _Fidel_; ya este es mucho
fastidio.

--A t te toca, Francisco, que eres el que mnos hablas: haz ahora el
gasto.

--Enrique, Enrique que es el ms jven, tiene obligacion de entretener
 los viejos, dijeron los otros.

--All voy, dijo Enrique. Voy  contar  vdes. la historia de Fernando
Verjeles, historia que me trajo por estos mundos, como por incidencia,
_por tabla_, como dicen los jugadores de billar de nuestra tierra.

Ya advertirn los lectores que aunque Enrique supuso el nombre de
Fernando, l realmente era el hroe de la novelita que voy  referir,
aunque sin la naturalidad y la gracia que lo hizo Enrique, y sin el
atractivo que le comunicaron las circunstancias particulares en que me
encontraba.

Enrique, despues de anunciar su cuento, qued con la cabeza inclinada.
Acaso dudaba hacernos su confidencia; pero, como supe despues, super
en l la idea de vindicarse de la nota de bandido  de traidor. Tan
absorbido estaba en su meditacion, que fu necesario que le dijramos:

--Estamos esperando el cuento.

Volvi en s como quien despierta, y habl como sigue:

--Era de por estas tierras Fernando, pobre como Aman y entusiasta y
ambicioso de gloria como Csar  como Goethe.

Una madre anciana, una camisa sin parentesco con otra alguna, y un
firmamento de esperanzas en el cielo de su alma, h ah su patrimonio.

En medio de tan escasa fortuna, su alma estaba dotada de la alegra,
luz intensa, flor de ricas esencias que perfuma todos los caminos y
corona de encantos la frente misma de la adversidad.

No s qu traza se di Fernando que result en Mxico, como llovido del
cielo, con su tierna madre  quien idolatraba, y se estableci en una
casuquita interior en la calle de las Gallas, sin otro amparo que el
del mismo cielo.

Un banco de cama tartamudo de pis, una mesa de palo blanco con una
espina dorsal en el centro, que le quitaba toda utilidad, cinco trastos
para guisos y servicio de mesa, una silla desfondada, pero conservando
gravedosa su figura, y otra que mantenia al ocupante en cuclillas, h
ah el ajuar de la casita de Fernando.

No obstante, con el bro y la entereza de que estaba dotado, entrse
de capense en Letran, captse la voluntad de Lacunza, y  poco el
Dr. Arrillaga, capellan de Santa Brgida, le abri de par en par las
puertas de su confianza, y caten vdes.  mi capense con seis reales
diarios, por escribir sermones y polmicas teolgicas.

Doa Pepita, santa y nobilsima mam de Fernando, tuvo su criada,
apareci deslumbrante un espejillo en la desnuda pared de la sala,
hasta media docena de sillas de tule iniciaron el ajuar, sintise en la
cocina calor y en la hornilla la alegre algaraba de las frituras.

Fernando trabajaba sin cesar, estudiaba, escribia, pronunciaba
discursos y hacia unas coplas tales, que era el Campoamor de todas las
costureras de modista, y el Zorrilla de todos los amantes de tres al
cuarto y escasa fortuna.

Patio no lo habia en la casa, las piezas se encerraban en dos; no
quedaba ms campo  la inspiracion que la azotea, y la azotea fu el
templo del ingenio y el pedestal de las soadas glorias de Fernando.

Su hablar recio, sus aspavientos frente al sol poniente, sus apstrofes
apasionados  los horizontes y  las montaas, dieron cierta celebridad
al poeta, con recamareras, cocineras, y nias entregadas  la costura,
frente  exguas ventanillas que les regatean hasta pedazos de cielo.

Capotin destrozado y lleno de chorreones, sombrero independiente de
toda lnea y conformacion regular, calzado en desavenencia eterna con
el pi, corbata buscando una tangente sobre el hombro, escondiendo uno
de sus extremos como vbora en la abierta camisa, alborotado sobre la
frente el rubio cabello, cubriendo casi los vidrios de sus anteojos,
pero alegre, ufano, decidor y atrevido, he ah  Fernando en sus paseos
sobre las alturas, como ave torpe que sube  la cima del rbol, ensaya
sus alas y las recoge triste desconfiando de su fuerza.

Paseando la azotea y espiando hcia abajo, ya por aqu, ya por all....
le llam la atencion en el centro de una azotehuelita reducida, un
jven vestido con cierta compostura, aunque muy pobremente.

Era levantado sobre la frente su rubio cabello, lleno de carrillos y
gruesa papada, boca grande, pero con dentadura blanqusima, y unos ojos
que tenian el reflejo del topacio.

Nada le pareci ms perfecto que sus manos de alabastro, tan bien
hechas y aristocrticas, que parecian haber sido modeladas para las
caricias.

Estaba el jven sentado en una sillita baja, de las que llaman de
costura las seoras de nuestra tierra, y tenia en sus rodillas una
de esas tablas que hacen una curva en uno de sus lados, de las que
se servian en aquella poca los sastres infelices para sus cortes y
arreglos.

Sobre la tabla habia un lienzo; parecia trazar con una ua de jabon
unos pantalones.

A la derecha del incgnito jven, en otra sillita pequea, habia
abiertos unos libros, y una tira de papel con un lpiz descansando
sobre ella.

El jven trazaba su pantalon, tarareando no recuerdo qu; pero de
repente apartaba los toscos lienzos y se entregaba  profundas
meditaciones sobre su libro, haciendo apuntaciones.

Yo (digo, Fernando), tras el pretil de la azotea, todo lo veia, y
veia, como entrada  la casa, una pequea pieza que era la cocina,
donde no habia percibido gente....

De repente el sastre-literato grit: "Leonor!" y formndole marco la
entrada  la cocina, vi Fernando una mujer de rara hermosura, que tal
vez por lo inesperada le deslumbr.

Era la jven delgada, plida, augusta en su porte y en su inocente
majestad.

Bajo su cabello negro se veia su semblante de alabastro, como bajo
una nube un horizonte luminoso; sus grandes ojos negros resplandecian
coronados por sus largas pestaas, que sombreaban la parte inferior
de sus ojos; su nariz, de delicadeza griega, llevaba la vista  sus
labios, que se habrian podido cerrar con el ptalo de un clavel, y su
barba y su torneado cuello, como que abandonaban la provocacion al
encanto, para glorificar aquella hermosura anglica.

Vestia Leonor humildsima muselina azul; pero el trage, tan limpio y
bien tallado, que parecia orgulloso de estar al servicio de semejante
dueo.

Formaba contraste con el primer aspecto de la hermosura severa, el
regocijo, la gracia realmente infantil con que se acerc juguetona al
jven rubio.... tom de sus manos el proyecto de pantalon, se sent 
su lado y comenzaron su trabajo; la una cosia, el otro estudiaba, y se
interrumpian y cantaban en el colmo de la felicidad.

Unas veces suspendia su trabajo la nia, para tomar la leccion al
hermano; otras el hermano daba su voto acerca de los pantalones,
siempre riendo y como el cuchichear de dos alegres golondrinas.

Fernando estaba endiosado, no queria abandonar aquel espectculo;
el sol recogia en Occidente sus ltimos rayos, y en la pared de la
azotehuela se dibujaba perfectamente el busto del intruso espectador....

El jven literato lo advirti y alz la cara: vi  Fernando y le di
las buenas tardes, sin abandonar su alegra.

--Qu hace vd. por ah, amigo?

--Este es mi salon de estudio.... un poquito ms grande y mejor
ventilado que el de vdes. Este es un taller al aire libre, con mejores
vistas....

--Pero de muy difcil subida, dijo Leonor.

--Dir  vd., seorita, las subidas son relativas  la altura de las
azoteas.

--De todos modos,  m no me podria acompaar Leonor.... y me hace
falta.... ya vd. lo ve.

--En cambio, yo puedo deshacer mis pantalones bajando, con mnos
trabajo que los que vdes. hacen, segun veo....

--No gusta vd. de pasar? le dijo el jven  Fernando.

--De muy buena gana lo haria, respondi ste; pero vd. ve que no puedo
hacerlo, sin comprometer la integridad de mi territorio.

--Eh! ahora, con el cloroformo, nada importa romperse una pierna.

--Vd. lo dice porque teniendo una sola pierna los pantalones,
trabajaria mnos Leonor.

--Baje vd., decia sta; traigo una mesa, sobre la mesa se pone una
silla; as se alcanza  la azotea del palomar, y  ella se baja con un
salto pequeo.

--Seorita, el salto de Alvarado fu  lo ancho siquiera.... si he de
llegar  vd. por el camino de los hroes, avseme con tiempo.

Hablando, hablando, trajo el letrado la mesa, se coloc la silla, me
arm de resolucion, (se arm Fernando de resolucion), y despues de tres
maromas, estrechaba la mano de los nuevos amigos.

No s ni podria recordar todo lo que hablaron; pero todo era oportuno,
risueo, caia en gracia, se celebraba con entusiasmo, aunque fueran
tema de los epgramas los desdenes de la fortuna, que realmente trataba
de perros  los tres actores de este drama.

--Pase vd., amigo: cmo se llama vd.?

--Fernando, para servir  vd.

--Pase vd., y le hablar  mam.

Atravesaron la cocinita y dos piececitas que servian de toda clase
de departamentos de una habitacion, y en una de esas piezas estaba
una viejecita limpia, afable y de dulcsima voz, que me felicit (
Fernando), por el conocimiento que habia hecho con sus hijos.

Entnces fu el relato de las historias: ya vdes. saben la de
Fernando; la de Miguel y Leonor era muy sencilla. Hijos de un opulento
negociante, dej parte de su fortuna para obras piadosas; los abogados
de los conventos  quienes habia hecho el negociante legados,
emprendieron pleito para quedarse cada quien con la mayor parte del
caudal. En esto se destruy la fortuna: la familia vivia  expensas
de un bienhechor generoso y desinteresado, hermano de la mam de los
jvenes, y stos, estudiando el uno para abogado, y los dos cosiendo
municion, atendian  las necesidades de la casa.

El trabajo, la virtud y la conformidad con la mala suerte, hacian la
riqueza de aquella familia venerable y encantadora....

Miguel, que hemos dicho era el nombre del futuro abogado, quiso 
Fernando con pasion desde que lo vi.

--Merienda vd. con nosotros, muy pobremente, le dijo.

--No muy pobremente, dijo Leonor; yo preparar un banquete de manteles
largos.

--Me van vdes.  hacer mal:  m me tiene  dieta rigurosa el Dr.
Arrillaga.

--Ya ver vd., yo soy una notabilidad de brasero.

--Yo en ese ramo, he aprendido  soplar; desbarato en cada fagina un
aventador.

--Queden vdes. platicando, dijo Leonor, que yo voy  disponer la
merienda.... y desapareci.

A poco de salir Leonor de la pieza, escuch Fernando desusado tragin en
la cocina; entraba y salia la mocita, y se escuchaban esos rumores que
acompaan  los guisos y forman un lenguaje que comprende regocijado el
estmago.

Poco tiempo dur la espectativa: llamlos la voz musical de Leonor 
merendar, y no asisti  la mesa la seora por sus enfermedades.

La mesa albeando, la iluminacion _a giorno_, porque habia dos velas,
la sal remolida, unas florecitas en una copa, fungiendo de ramo, todo
revelaba mujero completo, esmero delicado, y Leonor no cabia en s de
contento.

El festin verdadero estaba en las almas, los manjares eran pobrsimos;
pero, qu sazon! y cuntas atenciones de los muchachos  Fernando; se
acogia cualquiera ocurrencia con placer, se reia y habia sus palmadas,
como en estrepitosa francachela.

Lo singular de este cuento es que Fernando, no obstante desmorecerse
por las hijas de Eva, y no obstante que Leonor era un verdadero
prodigio de hermosura, no le dirigi palabra ni mirada que pudiera
tener interpretacion amorosa; era una franca  inocente simpata, una
explosion de afectos puros, alegres, incontenibles; eran las auras de
la juventud, abriendo las almas y embalsamando los aires.

Miguel penetraba en el espritu de Fernando, y se enorgullecia de
aquella relacion.

Modas, bailes, ancdotas risueas, versos sentidos, cayeron como lluvia
de perlas en el festin, y al despedirse los muchachos, Fernando ofreci
su habitacion en la misma casa, con la ms exquisita finura.

Al salir Fernando deslumbrado del convite, se felicit de no haber
hecho una de las suyas; esto es, de no haber insinuado afecto alguno 
Leonor, que tanto respeto merecia.

Cumplia como caballero Fernando, puesto que estaba formalmente
comprometido para casarse con Julia, su primer amor, la seora de su
alma, el ngel inspirador de los primeros cantos de su lira.

Pero nada de esto obstaba para que Leonor fuese divina.

En estas circunstancias, la seora mam de Fernando fu atacada de una
angina de pecho; enfermedad cruelsima que puso desde su primer anuncio
en peligro su existencia, convirtiendo en horrible la situacion de
Fernando.

Salia la primera noche en busca del mdico, sin saber qu hacer ni
tener con qu pagarle, cuando se le uni Miguel, le llev con un
mdico amigo, y volvieron con l  la casa.

Leonor, entre tanto, habia provisto  las necesidades de la casa; la
seora mam de Fernando estaba en su lecho, la vela encendida y todo 
punto de emprenderse la curacion.

Calificse el caso de gravsimo, se aplicaron  la enferma sinapismos,
se recurri al ter, se recet custico, y todo apareci all como por
encanto.

Fernando tenia que concurrir  su colegio, no podia abandonar al padre,
que era su recurso nico de subsistencia, las noches las pasaba  la
cabecera de la enferma,  tirado  sus pis como un lebrel, atado con
una faja  su brazo, para que le llamase su madre cuando sintiese
el acceso del horrible mal que la privaba del sentido, y que cuando
pasaba, dejaba trastornada su razon.

Iba Fernando  sus quehaceres dejando al arbitrio de una criadita de
doce  trece aos, la preciosa vida de su madre.

Cuando volvia Fernando  la casa, la hallaba perfectamente aseada;
Leonor habia guisado, barrido, curado  la enferma, consolndola de sus
penas, siendo el ngel bueno, el aroma y la luz de aquella mansion de
dolor y miseria....

Y mintras tanta diligencia y cuidado tenia Leonor, evitaba ver 
Fernando, espiaba sus pasos, se vala de subterfugios para que no le
humillasen sus favores, y tenia delicadezas de las que revelan una alma
sublime y generosa.

Mintras estas atenciones se hacian ms sensibles, ms respetuoso era
Fernando con su bienhechora,  quien profesaba apasionada gratitud.

Miguel se recibi de abogado, y  poco de recibido, obtuvo un destino
en Mazatlan, dejndome (dejando  Fernando), al cuidado de la casa,
aunque, como se ha dicho, era su sostn un tio de la seora mam
de Miguel. Fernando vari de habitacion y de fortuna no s por qu
accidentes.

Una noche,  deshora, pasando frente  la Profesa, atravesaron dos
seoras junto  Fernando, con rara precipitacion: una de ellas,
anciana, iba sofocndose: siguilas Fernando, y aquellas voces sonaban
anegadas en llanto....

--Leonor! grit mi amigo al reconocer  la jven: dnde van vdes.?

--Mi tio acaba de morir, contest Leonor, vamos  su casa, calle de
Capuchinas. Dios nos ha traido  vd.!

Siguieron su camino en silencio; la seora iba sollozando.... entraron
en una gran casa.... Fernando suplic al portero que avisase  la
seora su madre que no le esperase.

La sala  que penetraron estaba desierta; en el centro habia un lecho,
entre cuatro robustos hachones de cera. En el lecho estaba el cadver,
con su hbito de San Francisco, sus manos cruzadas sobre el pecho.... y
su silencio horrible sobre las rgidas facciones.

La seora madre de Leonor oraba de rodillas  corta distancia del
cadver.

Fernando y Leonor se colocaron, buscando fresco, en el balcon. La nia
infeliz lloraba sin consuelo.... Fernando guardaba profundo silencio.

En la acera de la habitacion en que pasaba esta escena, caia la sombra,
y se reflejaba la intensa luz de los cirios en la pared de enfrente;
sobre las azoteas que se veian desde el balcon brillaba la luna, y al
Sur culebreaban fugaces relmpagos sobre las montaas.

La situacion no se podia prolongar.... comenz Fernando por excitar 
Leonor  que cuidase de su mam,  que ella, tan tierna y generosa,
la consolase, y elevase su espritu  la consideracion de que era el
amparo de su familia.

Leonor casi no escuchaba, y entnces Fernando, por distraerla, le llam
la atencion sobre los encantos de la noche, la apacible claridad de la
luna y la tranquila majestad del firmamento....

La luz de los cirios heria el perfil perfecto de Leonor; en sus ojos
hmedos morian los destellos de la llama, cortejo de la muerte; el
busto de la hermosa tenia esa animacion pica, sombra, de los retratos
de Rembrat, presentando la lucha de la tiniebla y la luz sobre la
fisonoma humana.

Fernando, arrebatado por la aparicion, sin premeditacion, frvolo,
entusiasta, haciendo, sin quererlo, pueril alarde de su facundia
arrebatadora, habl sentido, ardiente, enamorado, envolviendo en las
rfagas de su palabra  la nia inocente que se dejaba arrebatar,
enloquecida de aquel torbellino de pasion intempestiva.... Dejbase
arrebatar voluptuosa como la ola, sensual como el ave que se mece en
las auras embriagadoras; se inclinaba, como la flor,  la lluvia que la
refrigera y embellece....

Y habl de tal modo Fernando, que la nia le interrumpi dicindole:

--S, vd. me ama, me ama, y si no, yo moriria: era capaz de haber hecho
yo esta misma revelacion; pero vea vd. lo que dice, por Dios, vealo
vd., porque un desengao me mataria....

Y l, mal caballero y prfido, creyendo acto tan solemne un galanteo,
con el alma entregada  otro amor, con el corazon envenenado por el
engao, creyendo que con las sombras se disiparia aquel juego sin
consecuencia.... seguia dejando escapar de su corazon notas vibrantes
de falaz ternura...... y complacindose en ver perdida en el xtasis
de la fascinacion,  la nia,  la vrgen, al ngel bienhechor de su
madre....

La voz de Leonor estaba convulsa y la entrecortaban los sollozos.... no
se veia su fisonoma, Fernando la adivinaba, expresando la agona y la
locura....

Algun rumor que escucharon, los hizo volver el rostro.... La santa
madre de Leonor seguia orando cerca del cadver....

       *       *       *       *       *

Pas aquella noche como un sueo; ella envolvi aquellos juramentos y
aquellas promesas.

Fernando evit todo encuentro con Leonor.... muri su buena madre, ella
se refugi con unas parientas infelices.

La fortuna de mi amigo habia cambiado; se enlaz  su prometida:
gloria, distinciones, riquezas y honores le cercaron.... Solia  veces
sombrear su frente un recuerdo.... lo separaba con aturdimiento y
disculpaba su conducta con las locuras de la juventud....

Solian humedecerse sus ojos por un vago dolor, por una sombra errante
que pasaba gemidora en su memoria.... pero se decia, usando el lenguaje
del mundo: "Ella amar  otro.... ya no se usan las Eloisas: estamos
en un siglo positivo."

Un dia entraba en palacio mi amigo con varios compaeros; un muchacho
desbarajustado, haciendo caballo en un carrizo, le pregunt:

--Vd. es D. Fernando?

Hizo seas de que l era, y le entregaron un papel....

                      Calle de **** 2 nm. 4.

  Ahora mismo.

                            LEONOR.

Quin lo creer? aquello fu para Fernando como el prlogo de una
aventura de libertino. No vacil; dej  los compaeros y parti
tras el muchacho; iba en el camino ensayando vil, actitudes cmicas,
palabras de disculpa.... farsas de sentimentalismo....

Aseguro  vdes., por mi honor, que Fernando no era un malvado; pero,
 no tenia conciencia del mal que hacia,  se le figuraba que era
pasar por desairado y por imbcil, dejar sin galantear  una hermosa.
Acaso pens en que la jven Leonor, con su actitud doliente y con sus
lgrimas, con la pintura de su desesperacion y su abandono, tambien
le representaba una comedia. Nos da tantos tintes de experimentado
y de diestro, decir que todo es artificio en las mujeres! Nos
acredita tanto decir que en ellas todo es fingimiento! Es de tan
mal tono presentarse como crdulo! Poseido de estas ideas, cuando el
remordimiento atravesaba su espritu, lo desechaba, y la entrevista
misma se le presentaba con el atractivo de una novelesca aventura.

Entr risueo, feliz, en la casa.... era una humilde casa de vecindad,
trascendia  incienso.... estaba regada de trebol y flores la escalera;
subi precipitado, pregunt por Leonor.... Estaba en el quicio de una
vivienda.... al frente de la puerta habia un altar, entre cortinas
blancas como nieve salpicadas de rosas; la cera an ardia: se acababa
de servir el pan eucarstico.

Volvi el rostro: en un lecho pursimo de armio, descansaba Leonor....
sus ojos le atraian con infinita ternura.

Fernando se acerc aterrado, estupefacto, yerto....

La nia retir  la gente: quedse sola con Fernando, y le dijo:

--Con mi alma lo am.... con toda mi alma, y quiero dejar aqu mi
secreto, porque turbaria mi felicidad en el cielo.... Cre.... y era
nesesario morir.... una vida por un momento de dicha....

Pero vd. es jven, vd. tiene msica en su palabra y embriaga aun
mintiendo.... qu uso es ese de la voz de Dios y del talento? qu
placer se puede hallar en el envenenamiento de una alma que el delito
que tiene es amarnos? cmo pasa por frvolo ese juego que nos acarrea
la prostitucion del espritu,  la muerte?

Sea vd. bueno, no haga de su elocuencia instrumentos de tortura; yo le
perdono  vd., porque le he amado; le perdono, y me muero, queriendo
que me hable para morir tranquila.... Adios!.... y mi muerte sea
una leccion contra el libertinaje de la palabra, que casi es una
recomendacion en el mundo....

[Ilustracin:

VIAJE DE FIDEL

                                         _LIT. M. IRIARTE MXICO._

Templo Catlico Mexicano.

S. ANTONIO.]

Leonor quiso seguir.... sus manos errantes buscaban en vano la vida
que se le escapaba; sus labios, en sus ltimas contracciones, como que
besaban el nombre de mi amigo.

Dejando familia, abandonando cuanto poseia, Fernando vino  sepultarse
en estos desiertos, y yo le acompa....

       *       *       *       *       *

Enrique qued inmvil y silencioso: mucho tiempo despues de haber
concluido su narracion, le oimos sollozar....

Habiamos pasado _Palestine_ y la _Troupe_.

La aurora apuntaba en el horizonte: estbamos en el Estado de Texas.




                                 TEXAS




XXI

  Texas.--Recuerdos histricos.--Aspecto de las llanuras
  de Texas.--Grmenes de pueblos.--Algodon, cebada,
  maz.--Manzanas.--Grande estacion.--Minger-Hotel.--S. G. Benavides.


El Estado de Texas linda por el Norte con Arkanzas; por el Este con
el Estado de la Luisiana; por el Sur con el Estado de Tamaulipas de
la Repblica Mexicana y Golfo de Mxico, y por el Oeste con Coahuila,
Chihuahua y Nuevo-Mxico.

Texas tiene, sobre la mayor parte de los terrenos de nuestra Repblica,
la ventaja de encerrar en su seno rios hermosos y navegables, beneficio
que es acaso el nico que falta en nuestro suelo privilegiado. Texas,
por su feracidad y riqueza, por su clima y situacion, cuenta con
todos los elementos para prosperar como nacion en la agricultura, la
industria, el comercio y la navegacion.

Al aparecer ante el mundo la Nacion Americana, despues de haberse
emancipado tras una lucha gloriosa con la Inglaterra, la acompaaron
felices auspicios, los elementos constitutivos de su sr social
la pusieron en va de progreso sorprendente; y orgullosa con su
prestigio y su pujanza, la hizo soar, si no con el dominio, con la
preponderancia absoluta en el Nuevo Mundo.

No se ocultaron las miras ambiciosas de la nacion naciente al clebre
conde de Aranda, quien dijo: "_Esta nacion ha nacido pigmeo; tiempo
vendr que llegue  ser gigante y aun coloso muy temible en aquellas
vastas regiones. Su primer paso ser apoderarse de las Floridas, para
dominar el Golfo de Mxico_."

"A dos pueden reducirse sus ideas sobre este punto, decia el sabio
Sr. Iglesias en un Estudio sobre el orgen de la guerra de Texas, de
donde extracto algunas de estas noticias: una  sujetar  sus leyes y
dominacion toda la Amrica hasta el Istmo de Panam; otra  abrirse
paso por tierra hasta el Mar Pacfico, y hacerse de buenos puertos
que pusieran en boga su navegacion. De esta suerte, establecida una
comunicacion fcil, y de pocos dias entre ambos ocanos, ninguna nacion
podria competir con ellos: la misma Inglaterra tendria que ceder el
campo  su afortunada rival; y sta, duea del comercio del mundo
entero, poco tardaria en tocar el punto de engrandecimiento  que
aspira."

Sea de esto lo que fuere, y sin poner de manifiesto las violencias de
la fuerza ni la perfidia de la diplomacia, los americanos se hicieron
dueos de las Floridas, el Oregon y la Luisiana.

Con pretexto de cuestiones de lmites, avanzaron sus lneas los
americanos, arrancaron  Espaa los tratados de 1795 y 1802, y
tendieron sus redes sobre el resto de las Floridas y de Texas.

Pretendian los americanos, con notoria injusticia, que los lmites de
la Luisiana eran el Rio Bravo del Norte, y de hecho comenzaron las
tentativas de posesion, teniendo lugar un encuentro ruidoso en la
mision de los Adaes, en que se manej brillantemente el marqus de San
Miguel de Aguayo.

El 22 de Febrero de 1819, el Gobierno de Washington, con el
representante de Espaa, D. Luis Onis, celebr un tratado en que se
fijaron como lmites de la Luisiana, el rio Sabina, y que se daban
por terminadas todas las diferencias sobre este punto, afirmndose
slidamente la paz.

Entre tanto, Mxico consum su independencia: el primer anhelo de
nuestra patria fu estrechar los vnculos con una nacion que realizaba
los progresos que eran el ideal de nuestros padres.

Por su parte los Estados-Unidos se apresuraron  reconocer nuestra
Independencia, y en este trabajo se hizo acreedor  nuestra gratitud
Mr. Henry Clay, que siempre mostr las ms vivas simpatas por Mxico.

Para afianzar relaciones que tenian al parecer principios tan
fraternales, enviamos en 1824, en calidad de Ministro plenipotenciario,
 D. Pablo Obregon, y recibimos con el mismo carcter  Mr. J. R.
Poinsett, que ha dejado entre nosotros funesta celebridad.

Despues de varias contestaciones, en 1832, se ratific el tratado,
y para algunos ilusos quedaron terminadas las cuestiones entre los
Estados-Unidos y Mxico.

Durante la poca colonial, la suma prevision y energa del Gobierno
espaol impidieron los motivos de conflicto. Se establecieron misiones
y puntos de vigilancia, se rechaz la introduccion de extranjeros al
territorio, y hasta 1819 no se di  Moiss Austin la autorizacion para
establecer en Mxico una colonia, debido  que Austin se present con
los suyos, como vctimas de sus creencias cristianas.

En 1820, Estban Austin, hijo de Moiss Austin, di principio  una
vasta empresa de colonizacion entre los rios Bravo y Colorado.

La Independencia abri de par en par nuestras puertas  la emigracion,
se celebraba con ahinco ese grande elemento civilizador, y no se puso
coto en cuanto  la liberalidad de las concesiones.

No obstante, alguna prevision sobre la futura suerte de la frontera,
dict restricciones que pronto echaron por tierra los entusiastas,
aunque ciegos defensores de la soberana de los Estados.

La Legislatura de Coahuila, que lo era ya de Texas, por haberse reunido
en un Estado ambas provincias, expidi en 24 de Marzo de 1825, su ley
de colonizacion, en que decretaba: Que todos los extranjeros que en
virtud de la ley general de 18 de Agosto de 1824, deseasen establecerse
en los terrenos del Estado de Coahuila y Texas, eran libres para
hacerlo y se les invitaba por esa ley  verificarlo.

Adems de las franquicias que se otorgaban  los colonos y de no
pedirles remuneracion alguna por las tierras que ocupasen, se les
exceptu de toda contribucion por diez aos, no dejando en realidad
vnculo alguno con la patria que los adopt como hijos.

Los colonos, en su mayor parte americanos, no hicieron caso alguno
de nuestras leyes, se organizaron como en su patria nativa, y aun
la abolicion de la esclavitud en Mxico, ya los tenia rebelados de
hecho, pues conservaban sus esclavos, aunque despues se invocaron
otros pretextos, como la prohibicion de venta de terrenos del General
Bustamante, la actitud resuelta del General Teran y la caida de la
Federacion.

Al fin, agotados los medios de conciliacion con los texanos, despues
de promesas y concesiones que nos hubieran sido,  ms de funestas,
humillantes y estriles, se abri la campaa al mando del General
Santa-Anna.

Las victorias del General Urrea (7 de Marzo de 1836) en San Patricio,
el combate sangriento del Refugio, la ocupacion de la baha del
Espritu Santo, la rendicion del Cpano y otras brillantes acciones,
levantaron nuestro nombre y auguraban un xito feliz  nuestras armas.

Santa-Anna, desde Bjar, destacaba una division al mando de Ramirez y
Sesma, que march al Rio Colorado, y otra al mando de Gaona, que se
dirigi  Nacogdoches. Filisola debia reunirse en Austin, capital hoy
de Texas,  Ramirez y Sesma.

Por aquellos dias muri el Presidente interino Barragan, y entr al
ejercicio del poder D. Jos Justo Corro.

Santa-Anna, que era el presidente propietario, al saber las noticias
que acabamos de mencionar, se propuso marchar  Mxico; pero al
verificarlo, supo que el General Ramirez y Sesma se encontraba amagado
por el enemigo, sin poder atravesar el Rio Colorado. Santa-Anna acudi
al lugar del peligro, provey de medios para que atravesasen las
fuerzas el rio, y ocup Austin, que habian abandonado los texanos
despues de incendiarla.

Houston, jefe de los rebeldes, se resolvi  disputar un paso del rio
de San Jacinto; Santa-Anna se aprest  librar en aquel punto una
batalla....

       *       *       *       *       *

En esa batalla sucumbieron nuestras armas, no sin recomendar la gloria
nombres como el de Luelmo, acreedores  los honores de los hroes.

Los Estados-Unidos, entre tanto, propalando que veian como neutrales
aquella lucha, protestando que sus fuerzas se limitaban al simple
cuidado de sus fronteras, apoyaban con todo su poder  los texanos,
cubrindolos el General Gaines, que al fin consum la violacion de
nuestro territorio, ocupando Nacogdoches. Con este motivo dice el Sr.
Iglesias:

  "Para disculpar aquel atentado, los Estados-Unidos no alegaron
  ms fundamento que el de que Mxico no podia impedir  los indios
  de su territorio que hicieran excursiones hostiles contra sus
  conciudadanos. _Este principio chocaba con las reglas establecidas
  en el derecho internacional, segun el que, un pueblo no puede
  ocupar militarmente el territorio de los dems con el pretexto de
  que defiende su frontera._

  "Agregbase  esto que ese pretexto, que aun suponindolo
  verdadero, no hubiera nunca servido para justificar aquel hecho
  atentatorio, carecia de todo fundamento. Las hostilidades de los
  indios eran supuestas, ningun riesgo corrian las fronteras de los
  Estados-Unidos, el peligro que se aseguraba era inminente, no
  existia mas que en las suposiciones gratuitas de los gobernantes."

Mxico, representado dignamente por el Sr. D. Manuel E. Gorostiza,
reclam con dignidad y firmeza, y los ministros Gorostiza y Ellis,
representante en Mxico de los Estados-Unidos, se retiraron de sus
puestos, sin obtener solucion satisfactoria las reclamaciones.

No obstante haber motivos ms que suficientes para un rompimiento,
Mxico atendi las quejas de los americanos por sus supuestos
perjuicios, y se oblig  pagar cerca de tres millones de pesos,
haciendo desembolsos y aun imponiendo prstamos para el pago de los
abonos.

Las principales potencias habian reconocido entre tanto la
Independencia que proclam Texas, los Estados-Unidos disimularon y
como que vacilaron; pero creyendo percibir aprestos de guerra de parte
de Mxico, arrojaron la careta y declar su ministro Shannon que la
poltica de la Union habia sido, hacia veinte aos, apoderarse de
Texas, y que cualquiera agresion de Mxico contra Texas, se considerase
como ofensa propia.

Mxico, en vez de una declaracion de guerra, protest contra la
agresion de Texas  los Estados-Unidos.

El 1. de Marzo de 1845 declar la Cmara de diputados de Washington
incorporado Texas  los Estados de la Union Americana y consumada la
usurpacion incua.

Santa-Anna habia sido derribado del poder por la revolucion del 6 de
Diciembre de 1844.

El gabinete del Sr. D. J. Joaquin de Herrera defendi, como base de su
poltica, el pensamiento de conformarse ntes con la independencia de
Texas, que con su incorporacion  los Estados-Unidos. La oposicion se
desencaden frentica contra ese pensamiento.

El Gobierno persisti en su poltica, tom en consideracion, autorizado
competentemente, las proposiciones hechas por Texas, en que se
comprometia  no agregarse  ningun otro pas.

Ingirironse en estos negociados los Estados-Unidos. Mxico rehus
recibir al Ministro Slidell y se sostuvo en su resolucion.

En tan graves circunstancias, se pronunci (1846) Paredes contra
Herrera, derrocando la administracion de Diciembre.

Hicironse entnces sensibles agresiones de americanos en varios de
nuestros Estados, recibi el Gobierno autorizacion de repeler la fuerza
con la fuerza, y entre tanto, siguiendo los Estados-Unidos con su
conducta prfida, protestaban el deseo de evitar todo rompimiento,  la
vez que sus buques ocupaban nuestras costas y sus tropas avanzaban en
nuestro suelo.

Por fin, la invasion se presenta en toda su brutal desnudez: el General
Taylor atropella nuestro suelo, con el pretexto de defender los lmites
de la Luisiana, y despues de combates sangrientos, en que se salv la
honra de Mxico, se termin la lucha, borrando el tratado de Guadalupe
de nuestro mapa, uno de los territorios ms privilegiados por Dios,
y haciendo aparecer, la usurpacion y la violencia, enriquecido el
pabellon de las estrellas con la estrella de Texas.

En 1847, se calculaba la poblacion de Texas en 20,000 almas.

       *       *       *       *       *

Con los anteriores recuerdos y otros que me callo, porque estoy hasta
aqu (sealndome el copete) de srio y prudente, d mis primeras
ojeadas al Estado de Texas.

Tendidas llanuras, cercas, limitaciones pintorescas y sementeras
deliciosas.

De trecho en trecho descubriamos un gran jacalon: era una estacion de
ferrocarril,  como quien dice, el venero de pobladores que convertirn
en pueblos florecientes aquellas comarcas.

Montado  caballo un gran jacalon sobre unos morillos, se distingue 
distancia la estacion.

Su parte interior se divide por un tabique de tablas; en una seccion
hay un cuarto en que se toman y se dejan los equipajes porttiles y que
sirve para los viajeros. Del otro lado, es decir, en la otra seccion,
hay un pequeo mostrador coronado por su reloj de palo, y aquella es la
oficina ferrocarrilera; en uno de los rincones de la pieza funciona el
telgrafo que es un contento, y de partes afuera del jacalon, coquetea
el _bar-room_ en amigable ayuntamiento con latas, comestibles, zapatos,
sombreros y lo que podriamos llamar una tienda mestiza.

Generalmente cercan la estacion dos barandales de latas, por cuyo
centro entran y salen los wagones y se hace su carga y su descarga.

A corta distancia de la estacion se perciben los grandes almacenes.

Y en la llanura descombrada, como sobrepuestas y al trasladarse, se ven
filas de carretas, barriles, tercios  instrumentos de labranza.

Las carretas tienen cierta ordenacion como para una feria; arriba,
bajo el toldo y en el suelo, entre las ruedas, est alojada una
familia, y otra, y otra ms, que entran y salen como abejas en sus
colmenas.

A poca distancia se ven construyendo armazones de casas, y hay casitas
 medio construir y construidas, con sus amplios corredores, sus
columnas, su prtico, sus vidrieras y persianas, y los anuncios de la
comodidad y el bienestar.

Y as como de las habitaciones rodantes  sean carretas, salian figuras
carnavalescas y estrambticas de hombres y mujeres, viejos como sacos
destripados, muchachas con su _gardesoleil_ como unas escobas, y
muchachos enjutos y cabelludos como limpia-chimeneas, en los corredores
habia sus preciosos nios con sus aros y sus carretelitas, sus _ladies_
airosas y sus campesinos de sorbete, pipa en boca, calzon remangado y
botazas hasta las rodillas.

Lo singular era que en las casas por hacer, en las carretas y
en los palos clavados en el suelo, habia sus rubros que decian:
_Grande hotel continental_--_Academia de msica_--_Galera de
pinturas_--_Correo_--_Empresa de gas_--_Avenida Fulton_--_Sucursal del
Banco H***_, etc., etc.

El pueblo nace de en medio de sus elementos de vida y desarrollo; es
un canev el terreno, en que borda la poblacion, que lleva en cada
uno de sus grmenes la dote de condiciones polticas y sociales,
para desenvolverse independientemente cada familia y robustecerse
instantneamente por el conjunto.

As son multitud de pueblecitos como la _Troupe_, _Palestine_ y no s
cuntos ms.

Grandes estancias de ganado, espaciosos campos sembrados de algodon,
milpas de maz como en nuestra patria; de entre esas milpas v
salir dos rancheros sobre sus sillas de montar,  la mexicana, sus
sombreros anchos como nuestros rancheros y su fisonoma y aspecto como
de gente del Bajo; quise gritarles un _adios, amo_ que los dejara
boquiabiertos; pero me contuvo Francisco, para que fijase la atencion
en unas manzanas y duraznos lindsimos que llevaban en sus cestos unas
preciosas muchachitas que venian de un mercado cercano....

A las oraciones de la noche tocbamos en la grande estacion de San
Antonio, y de ella fuimos trasladados al _Minger-Hotel_, donde habia
concurrencia inmensa y estupendo movimiento de viajeros.

_Minger-Hotel_ est situado en una altura, al frente de una extensa
plazuela que lleva su corriente  la calle principal de San Antonio.

La fachada del hotel est hermoseada por corpulentos rboles; el
despacho, que est en el trnsito de la calle al patio, es amplio, le
limita largo mostrador y da al patio por uno de sus extremos, teniendo
 su frente salones para los viajeros.

El patio del hotel es cuadrado; tiene su barandal de fierro, corrido en
todo el cuadrado, y sus cuartitos pequeos, pero aseados.

En la parte inferior, contiguo al patio, est el gran comedor con sus
rasgadas ventanas, sus mesas albeando y su competente servidumbre.

A nuestra llegada, el hotel se hundia  gritos; poco ntes de nosotros
habia caido como una manga de agua una de esas falanges de viajeros que
hacen por aquel tiempo alegres excursiones, y que son la cosecha y el
regocijo de los grandes hoteles.

Cantos, disputas, carreras del despacho  los corredores, de los
corredores al comedor....

En el hotel no habia desocupado un hueco en que cupiese un grano de
trigo; pero los dueos se habian procurado unas piezas vacas  donde
confinaban  los huspedes sobrantes, con dependencia del hotel. All
fuimos consignados; Francisco fu renegando.

Ocupamos un cuartito pequeo con catres por todas partes, arrimamos 
las paredes nuestros equipajes y nos propusimos descansar.

La pieza en que estbamos era baja, las puertas que daban  la calle
quedaron completamente abiertas, porque el cuarto era un horno.

Mucho mejoraron en aquellas circunstancias nuestra situacion, las
atenciones del Sr. General Benavides, quien con finura extrema hizo que
se nos atendiese y que al dia siguiente se nos alojase convenientemente.

El calor nos empujaba del cuarto; Francisco se sepult en su catre,
como quien se suicida. El General Benavides y yo quedamos en pltica en
unas sillas que sacamos  la calle; yo, al ltimo, me mantuve en vela,
dando rienda suelta  mis recuerdos.




XXII

  Recuerdos.--Instalacion.--Paseo matutino.--Antiguos
  conocidos.--Suvervielle.--M. Poinsart.--El Dr. Cupples.--Comida en
  su casa.--Mara.


El ao de gracia, que maldita la que me hizo  m, de 1866, me di
conocimiento mi asendereada fortuna con San Antonio de Bjar, con tan
villano tino y con espritu tan decidido de quemarme la sangre, que
era precisamente cuando despejndose nuestro cielo de las negras nubes
de la intervencion francesa, el regocijo nacional regaba de flores el
regreso triunfal de Juarez al palacio de los Moctezumas.

El ilustre general Patoni y yo, con nuestras familias, abandonamos
el Paso del Norte en Diciembre de 1865, atravesamos con inauditas
penalidades el desierto, en una travesa que dur ms de un mes, y nos
reconciliamos con el mundo habitado hasta el 5 de Febrero de 1866, dia
del protomrtir aquel  quien reverdeci la higuera.

Caimos mi compaero de viaje y yo en San Antonio de Bjar en un
hotelito de mediana fortuna, dirigido por una matrona francesa
entendida y amable, con su servidumbre de negros, su comida  la
francesa y sus huspedes, en su mayora mexicanos, con excepcion de Mr.
Cupples, eminente mdico ingls, severo y taciturno, que tenia por su
cuenta un departamento del hotel.

Los huspedes mexicanos que alegraron nuestra llegada, eran el General
Gonzalez Ortega, D. Benito Zenea, oficial del Ejrcito, los Generales
Poucel D. Fernando, Carbajal Antonio y no recuerdo quines ms.

Como es nuestra pcara costumbre,  los pocos dias se relajaban las
prescripciones de la casa, se introducian en la mesa nuestros platos
favoritos, se cantaban al piano nuestras canciones, y el sabio mdico
ingls jugaba juegos de prendas con los emigrados de Mxico, guisando
en ingls los chistes mexicanos.

Hondas eran las penas que  varios de nosotros aquejaban, pero valerosa
la lucha, en que al fin se sobreponia la juventud, y sobre todo, el
orgullo de que ninguna de nuestras frentes se habia doblado al yugo
ignominioso del invasor extranjero.

San Antonio constaba entnces de una sola calle amplia y regular, en
que se caracterizaba la fisonoma americana. Calle con sus edificios
altsimos, sus ventanas de persianas verdes, sus amplias banquetas 
aceras y sus tiendas de _grozeries_, _bar-rooms_ y almacenes.

Fuera de la calle y  la vista, con irregularidad completa, veanse
estancias aisladas, iniciativas de calles, dilatadas cercas, sembrados,
y casas de comercio, ya como en llanos y plazuelas, ya entre arboledas
y jardines.

En las dos extensas plazas del centro de la poblacion se distinguian,
como mal avenidas con su ayuntamiento, casitas bajas y accesorias como
las de nuestros pueblos, y edificios opulentos llenos de letreros,
muestras y muebles americanos.

La iglesia cristiana de la antigua mision aparecia como fuera de
quicio, como un sordo en un concierto, con su chaparra y slida
arquitectura, sus dos torres con sus campanas y su aspecto como de la
parroquia de Mixcoac, sin barda y sin accesorios.

Anloga  la heterogeneidad de las casas era la de los habitantes:
estaban como en lucha el sombrero ancho y el fieltro, la blusa y la
chaqueta, la calzonera y el pantalon ajustado, la bota grosera y el
zapaton desgobernado, el albardon y nuestra silla de montar.

En el mercado, en los campos, en todas partes, se notaba la propia
lucha; pero con dolor se palpaba la desventaja de la competencia, la
decadencia y el naufragio de nuestra raza.

De las alturas de la ciudad parecia descender, como torrente, la
invasion americana, que iba arrollndolo todo, quedando en pi
vacilantes algunas propiedades mexicanas de gente de algun viso; pero
los infelices, despreciados, perseguidos, sin el auxilio del idioma,
sin leyes y sin jueces, se refugiaban en los afueras de la ciudad,
donde el barrio mexicano presentaba tristsimo aspecto.

A las orillas del cenagoso arroyo de San Pedro, entre las quiebras
de un desigual lomero, bajo enramadas, toldos de lona y de cueros,
en tertulia perptua con perros, caballos y mulas, se albergaba la
poblacion mexicana, sucia y desnuda, llena de miseria y desprecio.

Muchos, para sustraerse de la situacion descrita, imitaban el trage y
los modales de la peor canalla, bebian con temeridad, usaban navaja,
calzaban botas groseras, se ponian en cuclillas (postura muy yankee),
 las puertas de las tabernas, y se convertian en espas y enemigos de
los mexicanos.

Suelen las grandes corrientes arrastrar troncos y amontonar las basuras
que barre, en sus orillas; as quedaba la poblacion, como testimonio
palpitante de lo que se espera  nuestra raza.

Llegaba  tal punto el desprecio y la humillacion de los mexicanos,
que habiendo invadido en aquellos dias el clera la ciudad, se ceb en
ellos la epidemia; la misma caridad les mostraba desdenes.

El Dr. Cupples se hizo notable y cobr ttulos  mi gratitud eterna,
porque abandonando sus visitas lucrativas y costeando de su peculio
abrigos y medicinas, se dedic  ser la salvacion y el amparo de los
mexicanos, como lo fueron Suvervielle, el gran Vctor Considerant, de
quien tengo la honra de ser amigo, y mexicanos como Douai, Elliot, Leal
y los Sres. Miguel y Juan Manuel Gonzalez, modelos de generosidad y
nobleza.

Cuando la epidemia se mitig; cuando parecia haberse aplacado la
horrorosa plaga, se anunciaba en los peridicos:

  "El clera se va: demos gracias  la Providencia divina. Ya solo
  mueren algunos negros, y _siguen muriendo los mexicanos_."

Acababan de pasar la guerra del Sur y la bonanza del algodon: la
primera destruyendo grandes fortunas y dejando en la orfandad muchas
familias; le segunda derramando por todas partes cuantiosas riquezas 
improvisando caudales en toda nuestra frontera y hasta Monterey y el
Saltillo.

Al revs de California, en Texas, los hijos de mexicanos en general,
borraban y como que escondian los recuerdos de sus padres, y stos
hacian ms hondo  implacable su odio  los yankees.

La razon de esta diferencia es muy obvia. Los mexicanos enriquecidos
de California se elevaron  una decente posicion social, en medio de
personas de todas las naciones: en Texas se abatieron bajo el yugo
yankee, porque hasta hoy es cuando se est desarrollando el elemento
aleman.

Era objeto de nuestro especial cario, en el hotel que he descrito, una
nia, nietecita de M. Jecks, que entnces tendria de seis  siete aos.

Blanca, de azules ojos, rubia y tan espigada, ligera y gallarda, que la
comparacion con su conjunto seria grosera, si no apelara al recuerdo
del celaje leve, dorado por los primeros rayos del sol,  de la espuma
flotante cuando se desliza, dejando apnas huella sobre las olas.

Qu alegre la contemplbamos! cmo el doctor y yo, suspendindola de
los bracitos, le fingiamos vuelo y reiamos de su reir estrepitoso y
sincero!

Algun tiempo vivimos en el hotel; despues nos establecimos en una casa
sola con su cercado de verjas de hierro, sus amplios departamentos y su
jardin espacioso.

En esa casa pasamos cerca de ocho meses Patoni y yo con nuestras
familias, el pundonoroso y patriota general Poucel y Benito Zenea,
veracruzano entusiasta y  quien todos queriamos mucho.

Estos eran en confuso los recuerdos que evocaba yo en _Minger-Hotel_,
mintras los criados acarreaban nuestros bales y maletas y nos
estableciamos en nuestros respectivos cuartos en toda forma.

Apnas cumpl con las reglas de mi poco fervoroso culto  la diosa del
tocador, cuando sal  la calle en pos de mis recuerdos y de mis amigos
y conocidos.

Cun otro estaba San Antonio y qu sorprendente habia sido su
desarrollo en mnos de doce aos!

A los lados de la calle principal de uno y otro viento hay risueas
estancias, frondosas arboledas y calles como en Orleans y otras
ciudades americanas.

Las toscas cercas y corrales se habian trasformado en barandales y
jardines, atravesaban vistosos carruajes la ciudad y me parecia ms que
duplicada la poblacion.

Dirigme  la casa de M. Suvervielle: su misma escogida librera, su
botella de rap en el escritorio, su ancha poltrona, sus golosinas en
la pieza interior.

--Ah de casa!

--All van.

Fresco, regordete, alegre, con sus pantuflas y su sombrero de jipijapa.

--Oh, mi D. Guillermo!

Otros cincuenta abrazos.

--Sintese vd., mande vd.: aqu, como siempre, es de vd. toda la casa.

--No me detengo, voy en pos de Poinsart y de Cupples.

A cincuenta pasos, tomando por la calle real, medio hundida, descubr
la casita de madera de Poinsart, mecnico excelente.

Es M. Poinsart chiquitin, colorado, alegre, de nariz roma y movimientos
listos, recalca la r para hablar, sus pequeitos ojos son el asiento de
la malicia y el buen humor.

Entre exquisitas pinturas, relojes, formones, mquinas para destilar
agua, telescopios y serruchos, tiene M. Poinsart sus poetas favoritos,
ostenta su intimidad con Beranger, tutea  Voltaire y se da sus ratos
de solaz con Alfonso Karr, con Dumas y con Alfredo de Musset.

Al descubrirme, me salt al cuello este viejo querido, me tom del
brazo y no lanzamos nuestra primera palabra sino frente  dos vasos de
cerveza, riendo sin saber de qu, pasando alegre revista de nuestros
amigos y extraviando la charla por los ms escondidos vericuetos de la
ntima confianza....

--Eh! amigo Elliot, aqu, aqu, venga vd., aqu est D. Guillermo.

Y Elliot, que es un gordiflon muy campechano, se entr en mangas de
camisa, como andaba en la calle, en el _bar-room_, y quedamos aplazados
para cuando volviese de la casa de mi Dr. Cupples.

La botica en que refrescaba en los dias de grandes calores habia
desaparecido; la opulenta casa de los Sres. Gonzalez estaba trasformada
en oficinas militares y despacho del General Ord, la reducida piececita
del Correo era una casa de comercio y el Correo tenia su edificio
separado, elegante, y con todas las dependencias que exigia el
acrecimiento de la poblacion.

Llegu por fin solitario, apoyado en mi baston, silencioso y
meditabundo, al que fu nuestro hotel y hoy es habitacion del Dr.
Cupples.

La casita desaparece casi en raudales y cortinas de follaje que cuelgan
y se balancean sobre el jardin ms lleno de vistosas flores y ms
esmeradamente cultivado que se puede imaginar.

Lo que ntes era patio posterior, era jardin tambien, pero lleno de
corpulentos rboles con sus calzadas de menuda arena, sus _kioskos_ y
sus enredaderas en los pilares del corredor inferior.

La aparicion en tropel de mis recuerdos; la ausencia eterna de mi
adorada compaera de infortunios; la separacion de mis hijos; el fin
trgico de Patoni; la situacion de Ortega, todo me preocup y llenaba
mi alma de tal modo, que no percib que Katty, que es ya una lindsima
seorita, desde el corredor superior de la habitacion apartaba las
yerbas y veia y seguia los movimientos del viejo, que con los ojos
clavados en el suelo permanecia mucho tiempo entregado  profunda
contemplacion.

Sin duda para saber quin era el visitante inmvil, hizo algun ruido;
levant mis ojos, o mi nombre, y la linda muchacha vino gritando
regocijada los nombres de Mara y de mis hijos: como si hubiera sido mi
hija, queria darme el brazo, quitarme el sombrero, llevar mi baston,
que me rodearan las criadas y criados, y que Lora, su mam, que fu de
nuestra familia, hiciese festin y mandase llamar al doctor.

Qu lindo se platica cuando las palabras solo son pretextos de lo que
se dice y siente el corazon! qu de palabras cortadas! qu de risas
intempestivas! qu quererlo saber todo y que todos escuchen lo que 
nosotros nos halaga y saboreamos como empapado en almbar!

Venia en la calle el doctor, y Katty ya me anunciaba como una
feliz nueva, viniendo  mis brazos el noble y generoso amigo, 
enorgullecerse de tener lugar distinguido en mi corazon.

El Dr. Cupples es ingls de sangre pura y aristocrtica: su ctis es
suavsima como la de la ms cuidada seorita; sus cabellos, en hilos de
oro y plata, embellecen su frente luminosa, y en su mirada se abre paso
la sabidura, entre los reflejos de la bondad.

La voz de mi doctor es apagada y quejosa, pero llena de dulzura; todo
lo grande del sentimiento; todo lo ms elevado de la ciencia, tienen su
culto en aquel noble corazon y en aquella clara inteligencia.

--Oh, D. Guillermo! mi D. Guillermo!

--No quiere tomar nada, dijo Katty.

--Vea vd., D. Guillermo, su cuarto, su mesa y las plumas con que
escribia.

--Lora, ve  traer esa buena cerveza que es la del Sr. D. Guillermo:
dnde est su equipaje? ya avisaron lo que come D. Guillermo?

Y todo eran finezas y todo cario. Anunci la visita del Sr. Gomez del
Palacio; se recibi con jbilo la noticia y quedamos aplazados para
comer en familia, frente al jardin, pasndose invitacion especial 
Gomez del Palacio y  Mr. Suvervielle, que es conocedor de nuestras
costumbres, de nuestras leyes y de los negocios de la frontera, como
muy pocos mexicanos.

A mi regreso al hotel, iba entrando, ya en el Correo para hacer
conocimiento con el nuevo edificio, ya  una fondita en la que me
llamaron la atencion las banderas mexicanas, y tiene el nombre de "San
Luis Potos," ya  la casa de Elliot, ya  una tienda en que abrac 
Pascual Hernandez y departimos contentos, recibindole ofrecimientos
generosos.

En el hotel me entregaron una tarjeta del Sr. General Ord, que habia
estado dos veces  buscarme.

Con motivo del paso de las fuerzas americanas  nuestras fronteras,
habia yo escrito en _El Sun_ de Nueva-York, tres  cuatro artculos
vehementes en contra del atentado, y habia rechazado aseveraciones
deshonrosas del Senador Sleicher, al parecer enemigo irreconciliable de
Mxico.

Yo no tenia deseo de ver al General Ord; pero aquella demostracion de
finura, me hizo concertar con Gomez del Palacio nuestra visita para el
siguiente dia.

Otra de las tarjetas era del Sr. Leal, mexicano y padre de una familia
adorable, en que forman atmsfera deliciosa la bondad y la alegra.

Por el momento, la gran cuestion era comer con el doctor y su familia;
expuse  Francisco mi compromiso, suplicndole  nombre de mis amigos
que nos acompaase.

Limpieza suma, manjares excelentes, amigos alegres, seoras como
ngeles.

A las pocas palabras, el doctor y Francisco eran como viejos amigos.
Suvervielle di suelta  su verba francesa, Katty hacia sus moneras y
se volvia nia de seis aos, como cuando le enseaba yo las primeras
palabras que supo en espaol.

En la tarde y la noche de ese dia me ocup en buscar  un amigo 
quien me recomend Crlos Meja, quien lo es mio muy querido y una de
las personas que mejor conocen los Estados-Unidos, y  quien no da la
vala que merece su excesiva modestia.

A ese caballero y  mi hermano Francisco Urquidi, debo las siguientes
noticias de Texas, extractadas del discurso del Gobernador Kubber para
la exposicion de Filadelfia, en Setiembre de 1876. Atencion al extracto:

  "HISTORIA.--Al anexarse Texas  la Union se reserv la propiedad
  de todos sus terrenos pblicos, que ascendian entnces  cerca de
  200.000,000 de acres, y el derecho de dividir su territorio cuando
  fuese su voluntad hacerlo entre los dems Estados, lo cual no
  tendr efecto, dice el discurso, hasta que se olvide San Jacinto
  y el martilogio del lamo, porque la anexacion nada cost  este
  Gobierno, y Texas pag su propia deuda, que importaba algunos
  millones.

  "AREA DEL TERRITORIO Y TOPOGRAFIA.--Texas es el ms grande de
  los Estados americanos, mayor en extension que Nueva-York,
  Pensylvania, Ohio, Virginia, Maryland, Delaware y los seis Estados
  de Nueva-Inglaterra juntos--ms de 175.000,000 de acres de
  tierra--274,360 millas cuadradas de territorio.

  "Topogrficamente se divide Texas en tres partes:--1. La orilla
  del mar del Sabina al Rio Grande.--2. Las tierras altas  mediana
  de Texas, que constituyen la mayor superficie del Estado, y que se
  eleva de 500  800 pis sobre el nivel del mar, conteniendo gran
  variedad de terrenos accidentados, con colinas y valles, alternando
  bosques y llanuras, regados por mansas corrientes.--3. Los
  grandes llanos, inclusive el llano estacado y las tierras planas
  que se extienden largamente por el Oeste y el Noroeste, cuyos
  llanos estn interrumpidos aqu y all por elevadas cadenas de
  montaas, en las cabeceras de los rios Colorado, Pecos y Brazos: la
  primera y segunda de estas clasificaciones topogrficas, no tienen
  igual en riqueza, fertilidad de tierra y salubridad de clima. La
  tercera y ltima division es an la morada del salvaje, y ms hcia
  el Oeste el criadero del bfalo.

  "SALUBRIDAD.--Como prueba de ello se asegura que ms de 20,000
  personas viven actualmente  campo raso en las praderas de Texas,
  etc., etc. La mortalidad es de mnos de diez y seis al millar
  anualmente.

  "PRODUCCION.--Texas ha cosechado este ao ms de 680,000 balas
  de _algodon_. Una quinta parte del territorio puede producir una
  cosecha anual mayor que la de todas las tierras del globo. En
  las pocas ms recientes ha aumentado mucho la produccion del
  _trigo_, y en el ao pasado se aproxim  10.000,000 de _buchels_.
  El _algodon_, el _trigo_, el _maz_, el _centeno_, la _avena_, el
  _arroz_, la _cebada_ y la _azcar_, se producen una al lado de otro
  en los mismos frtiles campos.

  "TEMPERATURA Y LLUVIA.--Segun las observaciones de varios aos
  hechas en San Antonio, Italia no podria presentar una tabla tan
  extraordinaria de temperatura media, humedad relativa del aire y
  lluvias, como la que proporcionan dichas observaciones, y que hacen
  que aquella ciudad pueda llamarse la ms sana del mundo.

  "ADELANTOS INTERIORES.--La primera milla de ferrocarril se
  construy en 1853; despues se han construido cerca de 3,000
  millas, se ha adelantado en todo gnero de industria, el remover
  obstculos de sus rios navegables y la irrigacion de sus llanuras
  occidentales, siendo la consecuencia haber adquirido millones de
  riquezas, una poblacion industriosa y haber extendido sus fronteras
  hcia el Oeste, 200 millas en veinte aos.

  "EDUCACION. ESCUELAS LIBRES.--Las escuelas estn dotadas con el
  producto de las tierras que les estn destinadas,  razon de
  221,400 acres por una Universidad del Estado, y 17,212 acres por
  cada condado, en los cuales hay 168 organizados,  que corresponden
  20.000,000 de acres que se arriendan, por trmino medio,  $3-1/2,
   sea 61,992 pesos para cada condado. En la actualidad las tierras
  de la Universidad producen 749,000 pesos.

  "RIQUEZA Y POBLACION.--Existen sin enajenar 75.000,000 de acres
  de tierras pblicas: la propiedad importaba, en 1850, 51.000,000
  de pesos; en 1860, 194.000,000; en 1870, 274.000,000; en 1875,
  275.000,000; en 1876, 300.000,000. Se cosecha algodon anualmente
  ms que en ningun otro Estado, llegando  la cantidad de 680,000
  balas. Su exportacion anual de ganado se estima en 6.000,000 de
  pesos; de lana, en 15,000; cueros, 1.800,000 pesos; carne de res,
  1.300,000 pesos; frutos y otros artculos, 3.000,000. La poblacion,
  en 1850, era 212,000; en 1860, 600,000; en 1870, 818,000; en 1876,
  2.000,000 aproximadamente. Segun los ltimos datos oficiales, el
  aumento anual de poblacion, solamente por la inmigracion, es de
  250,000 personas.

  "ADELANTO MORAL.--Un gran respeto por la religion y la ley.--70,000
  bautistas, 70,000 metodistas, 140,000 catlicos, etc.--2,000
  predicadores del Evangelio y 50,000 asistentes  las escuelas
  dominicales, que estn aprendiendo  recordar  su Creador en los
  dias de su juventud.

  "EMIGRACION Y TOLERANCIA.--Se invita  los emigrantes ofrecindoles
  la ms cordial hospitalidad y la mayor tolerancia respecto de
  opiniones polticas y religiosas, para que de todas partes de la
  tierra vengan  vivir y morir por Texas y la Union, en gloria de la
  paz y en defensa de su bandera."


            POBLACION DE SAN ANTONIO.

  Americanos, ingleses  irlandeses       4,450
  Alemanes, incluyendo los alsacianos     5,100
  Polacos                                    48
  Franceses                                  65
  Suizos                                     38
  Mexicanos, espaoles  italianos        4,950
  Negros                                  1,650
                                         ------
              Total de la poblacion      16,301

Antes, en todo el Estado, como hemos dicho, habia veinte mil almas.


       *       *       *       *       *

Era el 2 de Agosto, dia para mi corazon de muy tiernos recuerdos;
era el cumpleaos de mi Mara, consagrado en otro tiempo  los goces
ntimos de mi modesto hogar, y hoy  la exhumacion dolorosa de
recuerdos adorados.

Apnas anocheci, me dirig entre las sombras al lugar en que habit
con los mios.

Las calles estaban solitarias y un tanto oscuras. Los rboles eran
como fantasmas, destacndose ms negros en el horizonte oscuro, y
produciendo el rumor de sus hojas algo como el murmurio de la voz
humana.

Llegu  la casa, no como ntes aislada, sino perdida entre otras
habitaciones con sus prticos alegres, sus jardines, sus enverjados de
palo y sus cercados de chopos y de lilas.

En algunas de esas habitaciones habia luz; se veia  la mam tejiendo,
 los muchachos corriendo y haciendo bulla, al viejo repantigado en su
silla, con los pis en alto y los brazos levantados, sosteniendo su
peridico.

A pesar de la oscuridad, reconocia los escaloncitos de la escalera en
que Patoni se sentaba, recordaba su melena de cabello rubio, su nariz
roma, su dentadura blanca, su carcajear sincero y estrepitoso, sus
mpetus de leon, su alma de nio.

Veia clarsimo  Poucel con su nariz puntiaguda, sus ojos verdes,
perfectamente ajustado el raido vestido, lleno de pundonor, sufriendo
sus penurias sin exhalar una queja ni permitir consuelo; lo veia
frente  su libro de matemticas  jugando ajedrez con Zenea, moreno,
soberbio, de ensortijado cabello, franco y susceptible, arrebatado y
fiero contra la mala suerte.

Me parecia oir en el jardin los gritos de mis hijos, tartamudeando su
ingls con sus amiguitos, que venian en parvadas  inquietarlos para
las travesuras.

Y as, absorbido,  la luz de las estrellas, al rumor de los rboles, 
la vista de la masa negra de los edificios de la ciudad, que destacaba
sus torres, sus cpulas y chimeneas, dejando ver en las alturas una que
otra luz resplandeciente de los veladores,  de algun mirador dominante.

All, como una aparicion dulce, dulcsima y serena, con la majestad
de su virtud y con el prestigio que le da la inmensa ternura de mi
corazon.... fu mi entrevista con el alma de mi Mara....

       *       *       *       *       *

De esa entrevista quedaron como plidos recuerdos, los siguientes
versos:


            A MI MARIA.

      Amor, de mi alma, mi vida,
    Culto de mi corazon,
    Santa memoria escondida
    En mi honda veneracion,
    De luz eterna circuida.

       *       *       *       *       *

      Vengo  implorar reverente
    Un destello de luz pura,
    Una gota de ternura
    Que refresque el labio ardiente
    Empapado en amargura.

       *       *       *       *       *

      No te requiebra mi canto
    Que vil cruz por la orga
    Rasgando tu rgio manto;
    Te habla la voz de mi llanto,
    Escchala, mi Mara.

       *       *       *       *       *

      Si obstinado enmudec
    Sin confiar mi voz al viento,
    Desde que tu luz perd
    Es que como ora mi acento
    Lo hallaba indiano de t.

       *       *       *       *       *

      De t, esencia de mi sr,
    Alma de mi corazon
    Bajo forma de mujer;
    Mi cielo, mi inspiracion,
    Mi santidad de placer.

       *       *       *       *       *

      Y no causa mi inquietud,
    Que mi mano entumecida
    Resbale en el atad;
    Es que le falta  mi vida
    La aureola de tu virtud.

       *       *       *       *       *

      Es que en mi profundo duelo
    Muri olvidado el hogar,
    Do eras ngel de consuelo,
    Y tu semblante mi cielo,
    Y tus rodillas mi altar.

       *       *       *       *       *

      Es que en mi pecho no siento
    Tu dulce faz, amor mio,
    Y que en mi hondo desvaro,
    Te llamo, y en el vaco
    Muere sin eco mi acento.

       *       *       *       *       *

      Hoy en mi cruda afliccion
    Cuando la borrasca impa
    Destroza mi corazon,
    Te me apareces, Mara,
    Como celeste vision.

       *       *       *       *       *

      Surges divina en mi mente
    Cual rayo de blanca aurora
    En el tenebroso Oriente,
    Y tienes, reina y seora,
    Mi adoracion reverente.

       *       *       *       *       *

      A dnde est la terneza
    Que era mi alivio y mi encanto
    En mis horas de tristeza?
    D de tu alma la grandeza,
    Mi escudo contra el quebranto?

       *       *       *       *       *

      Dnde en la tranquila calma
    Mis canciones amorosas
    Cayendo al cristal de tu alma,
    Como al pi de esbelta palma
    Riegan ptalos las rosas?

       *       *       *       *       *

      En la ventura lucia
    Tu amor tierno, y la exaltaba
    En la adversidad sombra;
    Tu alma de luz me llenaba
    Y augusta resplandecia.

       *       *       *       *       *

      Cun dulce era despertar
    Tras sosegado dormir,
    Y tu mirada encontrar,
    Y verte, mi bien, sonreir
    Tu blanca mano al besar.

       *       *       *       *       *

      Oh! cun dulce en el desvelo,
    Presa del intenso mal,
    Junto al lecho con anhelo
    Verte arcngel de consuelo
    Con ternura celestial.

       *       *       *       *       *

      Sr de mi sr, dulce abrigo
    De mis horas de amargura,
    Venga tu recuerdo amigo,
    Ya que estoy muerto contigo
    En tu misma sepultura.

       *       *       *       *       *

      Mi nia, mi amor, Mara,
    Ven de tu adorado en pos;
    Tu luz de cielo  m enva....
    Yo por t conoc  Dios,
    Porque en t resplandecia.

                                 G. PRIETO.

  Las once de la noche.




  XXIII

  Visita al general Ord.--Su familia.--Paseo vespertino.--Encuentro
  con M. Rve.--El Album de M. Rve.--El Sr. Leal.--En el
  campo.--Adioses.--El Dr. Cupples.--Otra tertulia.


Uno de nuestros primeros cuidados al siguiente dia de la comida en
la casa del doctor, fu corresponder sus visitas al Sr. General Ord,
persona que, como he dicho, habia tenido la bondad de buscarnos dos
distintas ocasiones.

Nos informamos de que era muy madrugador y de que la hora ms cmoda
para recibir en su casa, eran las nueve de la maana.

La habitacion del General Ord distar de _Minger-Hotel_ cosa de cien
pasos. Est situada la casa en un verde prado y tiene su prtico,
sus ventanas con sus celosas verdes en sus dos pisos, sus amplios
corredores sombreados por tupidas enredaderas, y los adornos rsticos
 que son muy afectos los americanos.

Apnas anunciamos nuestra visita, cuando sali el mismo General 
recibirnos, llevando de la mano  una preciosa nia de doce aos,
esbelta y ligera como una cervatilla, vestida de blanco y sus anchos
listones azules flotando, pendientes de su sombrerillo de paja.

Salud el General en ingls  Gomez del Palacio; yo fu saltando con mi
ignorancia, como lo tenia de costumbre.

Entramos  un fresco saloncito con vistas al campo; en el centro del
saloncito, en una mesa, habia grandes lbums, al fondo un hermoso piano.

Presentnos el General  su seora, alta y airosa matrona, que jugaba
con otra nia risuea y traviesa.

La seora entabl conversacion con Gomez del Palacio, muy
agradablemente, y yo tuve ocasion de retratar  mi sabor al General Ord.

Es el General de mediana estatura y configuracion comun, el pelo
entrecano y caido sobre la morena y modesta frente, la nariz roma, la
fisonoma semi-redonda.

Hay al frente de la casa de Correos, un sastre  quien todos llamamos
el maestro Lima, que tiene perfecta semejanza con el General Ord.

Grueso chaqueton azul envolvia su busto hasta muy abajo de su cuadril;
su pantalon era de dril blanco con pronunciadas rodilleras; su
sombrerillo de paja con su liston negro.

--Sr. General, le dije, vd. sabe espaol y no es justo que me haga
tartamudear este ingls, que me va  producir una enfermedad de
garganta.

El general ri de buena gana, y primero fingiendo sorpresa y despues
desembarazado y alegre, empe conmigo su conversacion.

El General Ord es reposado y frio; su instruccion me pareci profunda
y variada, y en cuanto  sus conocimientos histricos, me complaci la
exactitud de sus juicios.

Gomez del Palacio se habia captado el cario de las nias, y la seora
le trataba como  un antiguo amigo.

Propuso el General que almorzsemos juntos en nuestro hotel, que era
donde asistian  su familia, y all nos dirigimos en alegres plticas.

Francisco tom  la seora del brazo, y el General y yo los escoltamos.

Entnces aventur con suma precaucion algunas palabras sobre nuestra
frontera: por lo poco que hablamos conoc que el General estudia
perfectamente la cuestion que le est encomendada, conoce todos los
vados del rio, los accidentes del terreno, los jefes de los indios, y
uno  uno los habitantes de los ranchos que colindan con el rio.

De nuestros generales, de sus costumbres, de sus relaciones, tiene
abundantsimas noticias, aunque cuida con suma sagacidad de no dar
 sus estudios otro carcter que meras indagaciones conexas con su
carcter militar.

Sobre algunos puntos me pareci su juicio parcial, y con una
imprudencia de que me arrepiento, le dije:

--No hay indios ni bandidos, seor General; hay poltica, hay tierras,
hay zona libre, hay _gneros de algodon_, y hay intereses.... y no
derechos.

El General, riendo, pero un tanto contrariado, me dijo:

--Hbleme vd. de soldado.... de soldado....

--Pues, paso redoblado.... y  almorzar.

Fu muy agradable nuestro almuerzo: la familia nos ofreci su casa con
estimacion particular, y quedamos en vernos otra vez ntes de partir.

       *       *       *       *       *

En la tarde de ese dia procur aislarme: pretendia como reconstruir
con mis recuerdos el tiempo pasado; queria, por uno de esos artificios
frvolos del dolor, recorrer los mismos lugares que en otros tiempos,
evocar las propias ideas y esperar que un soplo de resurreccion me
devolviese los objetos que ha perdido para siempre mi corazon.

Cuando el tiempo deja en pi la ruina; cuando sobreviven la piedra y
el rbol, como que quedan sres  los que interrogar por el pasado:
es el cadver dando testimonio de la vida que pas; pero cuando todo
desaparece y se sustituye en metamrfosis imposible, entnces el muerto
es quien presencia esa fatal evolucion; es la renovacion completa de
otros sres, de otros edificios, de rboles pobladores de los ntes
desiertos campos; el contrasentido lo formamos nosotros, el advenedizo
es ese viajero de otra capa geolgica del tiempo,  quien recibe con
indiferencia este mundo, en que no tenemos sino una representacion
inconsecuente.

As es la vejez, y ella, no mi persona, parece pasear por aquellos
lugares trasformados. Tom, entre estancias con jardines, entre calles
de rboles gigantescos, el rumbo solitario, en otro tiempo, de una
tristsima llanura, al norte de la ciudad.

No existia la llanura; amplio camino limitado por las cercas de los
sembrados, me condujo al lugar en que tenia costumbre de sentarme en
1866, y donde confiaba  Dios y al espacio las hondas tribulaciones de
mi alma.

El lugar  que me refiero est  dos millas poco mnos de la ciudad.

En aquel sitio, entnces de soledad grandiosa, al frente de horizontes
que permitian vislumbrar el infinito, dejaba como flotar mi espritu en
esa voluptuosidad del ensueo, en que parece que nos arrullan cantos de
otros mundos, que nos ofrecen sonriendo la inmortalidad.

Me sac de mi meditacion el galopar lejano de un caballo, cuyo ginete
tenia el aspecto de los rancheros de mi pas; aquel hombre llam
mi atencion, y la llam ms, porque se dirigia resueltamente  m.
Acercseme, en efecto, me pregunt mi nombre, se lo contest; puso
en mis manos una carta, le el sobre, y cuando levant los ojos, el
hombre habia desaparecido. Despues supe que era dependiente de un amigo
mexicano que tenia un rancho  tres leguas de San Antonio.

Abr curioso mi carta, y contenia otra de Mxico; la desdobl ansioso y
cay un papelito al suelo, papelito que yo recog.

Eran unos signos, que no letras, de una mano idolatrada, inciertos,
borrados con lgrimas; eran los ltimos adioses de mi santa madre, que
habia muerto levantando su cabeza adorada para oir mis pasos....

No, no es posible que renueve aqu aquel momento de dolor infinito; me
siento herido del espectculo de mi angustia....

       *       *       *       *       *

Las moradas campestres sonreian  lo ljos blanqueando entre los
rboles, feraces sementeras con sus matices de esmeraldas y oro, se
tendian en los campos con pompa risuea, los ganados se congregaban
con sus mil sonorosos ecos, para descansar en sus establos, y pura y
silenciosa en el cielo de Occidente, la estrella vespertina brillaba
en el cielo como simbolizando el recuerdo sagrado de la mujer de cuyas
entraas recib la vida.

Contra uno de los postes de uno de los cercados, coloqu mi cartera,
saqu mi lpiz, y trac los versos que siguen, como quien deja una
flor, despues de besarla reverente, sobre un sepulcro querido. Dicen
los versos:


                    A MI MADRE.

      Madre, mi santa madre, mi luz de aurora,
    Mi linfa trasparente de fuente pura,
    Bendicion de mi vida, reina y seora
              De mi ternura.

       *       *       *       *       *

      Estrella de mi cielo de dulce nio,
    Regazo en que sonriendo quieto dormia,
    Bcaro de azucenas para el cario
              Del alma mia.

       *       *       *       *       *

      De Dios sobre tu frente mir el reflejo,
    Apacible brillando sobre mi cuna,
    Cual matutina estrella sobre el espejo
              De la laguna.

       *       *       *       *       *

      Contra t me abrigabas en el tormento,
    Tu pecho haciendo escudo de mi cabeza,
    Arrullo enamorado, flor de contento
              De mi pobreza.

       *       *       *       *       *

      Oyes, madre, estos ecos en que suspira
    El canto que los otros estro creyeron?
    Son tus besos que vibran sobre mi lira,
              De t nacieron.

       *       *       *       *       *

      T me viste de hinojos, Vrgen del cielo,
    Balbutiendo sus preces en tu presencia;
    T eras lmpido arroyo cruzando el suelo
              De mi inocencia.

       *       *       *       *       *

      Mi amor, mi linda madre, por qu en tu pecho
    Hiri sin que lo viese la fatal suerte....?
    Tendindome los brazos sobre tu lecho,
              Te hall la muerte....

       *       *       *       *       *

      Perdon! yo d  tus canas luto y quebranto,
    La hiel de mis pesares fu tu bebida:
    Lo ves? sufro el castigo.... mira mi llanto,
              Madre querida.

       *       *       *       *       *

      Sola, sin m luchando con el ahoguo,
    Del morir doloroso con voz doliente,
    Delirando clamabas: "Deja, hijo mio,
              Besar tu frente."

       *       *       *       *       *

      Amprame piadosa, mis pasos gua,
    Veme por t de hinojos, madre y seora;
    Y contigo en los mundos de eterno dia,
                  Mire la aurora....!

La caida de las sombras, no me permiti continuar.

       *       *       *       *       *

En una tabaquera de la calle principal, abr, por la bondad de amigos
mexicanos, el despacho de los recuerdos de la crnica y de la guerra.

M. Suvervielle,  quien ya conocemos y  quien todo el mundo llama D.
Antonio con la mayor familiaridad; M. Poinsart, picante y decidor;
Elliot, bebedor empedernido de cerveza; Leal, amante de Mxico como
pocos, armbamos grescas de hundirse el mundo.

A ese punto regresaba despues de mi paseo vespertino; pero ntes de
poner el pi en el quicio de la puerta, me asi de los brazos, como
con dos tenazas de hierro, un personaje al que voy  tener el honor de
presentar  mis lectores.

Trtase de un hombrecillo de quien de pronto no se pueden descubrir
sino dos ojos de azul de cielo, que se ven como claros de firmamento
entre desgarradas nubes, y echo mano de la comparacion porque no s
cmo describir una cara llena de manchones y calados de tizne, en la
que lo nico que alcanza claridad, son los ojos.

De debajo de un retrucano de fieltro, que llamaremos sombrero,
desgobernado y caido por todas partes, se descuelgan, danzantes y
haciendo columpio, guedejas de blancos cabellos.

El cuello, que tiene el aspecto de un clarin boca arriba, est
triunfante de dos picos que han salvado los lmites de una pechera de
cuero, sosteniendo la existencia oculta de la camisa.

Velludos brazos al descubierto, pretina insuficiente dejando en huelga
el abdmen, zapatazos de aplanar losas, con la punta hcia arriba, y el
tacon avergonzado cubrindose con la planta.

Tal es mi amigo, frances de orgen, maquinista famoso, adorador de
Vctor Considerand y de Alfredo de Musset, mi ntimo amigo desde 1866 y
hombre de capacidad privilegiada.

--Este es el plagio, M. Guillermo, y vd. viene  tomar la _goutte_
conmigo,  mi pobre casa, que vd. conoci,  la orilla del rio,  dos
pasos de su hotel.

--M. Rve, (as llamaba yo  mi amigo por lo soador y por lo ideal),
all voy; pero aviso primero  Francisco.

--No, amigo mio, nuestros amigos esperan impacientes, y sobre todo, mis
niitas que he mandado que no se acuesten hasta que vd. las conozca y
les d su beso de bendicion.

--En marcha, M. Rve, en marcha, y no necesitaba vd. tanto para
derretir mi corazon de mantequilla. Veamos  mi linda paisana (porque
de Mxico es la hermosa seora de M. Rve), que me conozcan las chicas,
les har suertes y les contar cuentos, y nosotros, dije tarareando _La
Descente aux Enfers_ de Beranger

    "Tant q'on le pourra, larirette
    On se damnera lariza,
    L'on trinquera,
    Chantera,
    Aimera, etc."

Caminamos alegres  la casita de M. Rve, situada  poca distancia del
hotel, escondida en una quiebra de la loma que da al rio y tocando en
l su precioso jardin.

Para llegar  la casa se desciende entre rboles, y se baja un alto y
tendido escalon, y en el declive  rambla que va al rio, perdida entre
enredaderas y rboles frutales, circundada de vistossimas flores, est
la casita blanca con sus persianas verdes, su prtico gracioso y sus
chimeneas arrojando humo.

M. Rve lleg armando zambra, corrian  competencia sus nias, el perro
iba y venia, caracoleaba entre la gente y se empinaba sobre sus patas
traseras para alcanzar el pecho de mi amigo: la seora se adelant
tambien como una chica, gritando: "_Fidel_, Sr. _Fidel_, muy bien
venido, venga vd. aqu con sus amigos." Triple salva de palmadas y
vivas nos recibieron.

M. Rve, despues de un rato de ausencia, volvi limpio, cepillado,
peinado y vestido como cualquier prjimo de los que pisan alfombras y
se pavonean derramando en los salones esencias de buen tono.

La casita estaba como escondida entre las flores, las piezas son
pequeas, pero reverberando de limpieza y de propiedad y buen rden.

Los amigos que me esperaban eran los mismos que en otro tiempo me
llenaron de atenciones; se notaban ms canas, ms hondas las arrugas
de la frente; pero aquellos veteranos del trabajo reian, decian sus
chistes picarescos y tenian el corazon abierto de par en par para las
expansiones de los tiernos afectos.

Hablbamos de todo, reiamos sin saber de qu; en marcha triunfal
invadimos una mesita redonda en el comedor, en la que presidia, entre
ramos de frescas flores, un candelabro con una pirmide de luces en
el centro, y la seora y las nias desaparecieron, no sin quedar
comprometido  visitarlas al siguiente dia.

Entnces tuvo todo su vuelo la charla; hablse del prodigioso
movimiento de la poblacion. Supe all que las relaciones con Chihuahua
no se interrumpian, y que por el contrario, inmigraban muchos peones de
aquellos pueblos, atraidos por la alza de sus jornales.

--Oh! los jornales por un lado y la leva por otro, han traido aqu
muchos mexicanos.

--Por lo dems, aqu no se ha observado en todo su rigor el sistema
yankee que vd. conoce. Ellos, en sus adquisiciones en otros puntos,
han hecho la division de tierras; agentes y jueces dependen del
Gobierno general: hcese la division, se proclama una ley de impuestos,
gravando las tierras no cultivadas  imponiendo graves penas  los
que no cultiven; as se verifican los robos con todo el aparato de la
justicia; suele acudirse  la autoridad; la autoridad, como los jueces,
deciden en favor del Estado y nace el pinge trfico de las tierras
plumas: por ejemplo, desplumar con este procedimiento  los hacendados
mexicanos, seria cosa de un abrir y cerrar de ojos.

Dise otro giro  la conversacion, se repitieron los brndis, y M.
Rve, en un momento en que consider su efecto teatral, se levant, fu
 las piezas interiores y volvi conduciendo un hermossimo lbum que
coloc sobre la mesa.

Tenia el lbum, en las caras exteriores de la pasta, dos miniaturas
deliciosas de paisajes.

--Aqu tiene vd., M. Guillermo, este lbum que est muy bonita, y que
yo compra, porque vd. trabaque por m. Yo quiere de la poesa de vd.;
pero no por el vieco Rve ni por su casita, y sus niitas y su moquier,
que ests muy particular; yo quiere un versa de fantasie poetique.

--Recuerdos de la patria, decia uno.

--Recuerdos de la juventud, decia otro.

--Oh, no! M. Prieto; vd. me pintas un vieca muy enamorado, y botellas
y muchachas bonitas, y siempre no ests contenta, porque es vieco, y
porque no tiene contra el alma.

--Magnfico! Venga la pluma, djenme poner mi tren de escribir sobre
la chimenea, y all escribo y vdes. siguen charlando, y me dan aviso
cuando se trate de beber.

M. Rve, loco de contento, me surti de lo que necesitaba, y yo, sin
ms ni ms, abriendo el libro, dej caer sobre sus tersas hojas los
siguientes versos, en medio de los hurras! los repetidos brndis y las
frecuentes interrupciones:


                DECIMAS.

      Ped insensato! al contento
    Sus goces, vano delirio!
    Y fu aadir el martirio
    A lo intenso del tormento.
      Entre el loco aturdimiento
    De la fugaz alegra,
    Mi placer aparecia
    Cual desgarrado celaje
    Esparcido en el ropaje
    De la tempestad sombra.

       *       *       *       *       *

      Me brindaban con un cielo
    Entre lbricos excesos,
    Mujeres que con sus besos
    Iban  matar mi duelo,
      Y fu amargo el desconsuelo,
    Cuando las v indiferente,
    Y me hirieron hondamente
    Los garfios de mi suplicio,
    Aun pegando contra el vicio
    Las arrugas de mi frente.

       *       *       *       *       *

    Ave de incierto destino
    Que dulces cantos exhala,
    Cuando entrega incauta el ala
    Al revuelto torbellino,
      Arroyuelo cristalino
    Que su corriente serena
    Va sepultando en la arena
    Buscando lechos de flores,
    Alma tierna y sin amores
    Que se consume en la pena,

       *       *       *       *       *

      Por qu al Champaa espumante
    Le pides olvido infiel,
    Cuando lo tornas en hiel
    Con ese llorar constante?
      No miras en tu semblante
    Sombras de la senectud?
    No ves que  la juventud
    Espantras, libertino,
    Viendo tuerces el camino
    Al lecho del atad?

       *       *       *       *       *

      Piedad! piedad! solo pido
    Con el alma dolorida,
    Dar raudales de mi vida
    Por una gota de olvido,
      Quedar un tanto dormido
    Sin que me punce el furor
    De recuerdos de dolor
    Que se ceban en mi dao,
    Aunque le llame en mi engao
    Al opio asesino, amor.

       *       *       *       *       *

      Aguila que al cielo mira
    Herida y de luz baada,
    Y es ms triste su mirada
    Si mirando al sol espira;
      Rama que en los mares gira
    Al vago soplar del viento,
    Y es en su luchar violento,
    Sobre las olas infieles,
    Recuerdo de los verjeles
    Que fueron nuestro contento.

       *       *       *       *       *

      Me escuchas oh jven bella!
    Y  m tu voz no se atreve,
    Porque te convierte en nieve
    Lo acerbo de mi querella.
      Acrcate y atropella
    Mi dolor con tu alegra,
    Dime mi bien, vida mia,
    Deja besar tu cabello,
    Deja que esconda en tu cuello
    Mi semblante y mi agona.

       *       *       *       *       *

      Vibra en tu ctis la vida
    Como en ptalos de rosa,
    Con el ris luminosa
    Gota de agua suspendida.
      Deja el alma enloquecida
    Adormecerse en tu encanto,
    Deja que me envuelva el manto
    Que receloso te viste....
    Tiemblas, ay! fu que sentiste
    Sobre tu cuello mi llanto!

       *       *       *       *       *

      S, tiembla! tiembla, mujer!
    Torna mi llanto irrision,
    Que profana la ilusion
    El que degrada el placer.
      Vende el mgico poder
    De tus auroras tempranas,
    De tus caricias livianas,
    De tu hechizo, de tu rango,
    A quien no arrastre en el fango
    La santidad de las canas.

       *       *       *       *       *

      Deja que la vieja encina,
    De su follaje entre el velo,
    Descubra con luz divina
    Pedazos de azul de cielo,
      Deja con su triste duelo
    A mi corazon desierto,
    Deja que mi labio yerto
    Gima por la airada suerte,
    Porque puedo sorprenderte
    Con las caricias de un muerto.

       *       *       *       *       *

      Oh! no, vivir es gozar,
    Y son bellos, alma mia,
    Los cnticos de la orga
    Cuando gime airado el mar.
      Dulce me ser espirar
    Del contento en el exceso,
    Contemplando tu embeleso
    Y exhalando enloquecido
    El alma, no en un gemido,
    Sino en la llama de un beso.

       *       *       *       *       *

      Venga la dicha suprema
    Que la locura desata....
    Pero tu contacto mata
    Y esa mirada me quema.
      Maldicion, odio, anatema,
    Son tu mirar y tu aliento;
    En t busqu aturdimiento
    Porque estaba delirando,
    Y miro que estoy llorando
    Del dolor de mi tormento.

                              G. PRIETO.

No es describible el entusiasmo de mis amigos y las expresiones de
gratitud de M. Rve, quien ofreci que nadie ms escribiria en aquel
libro, que l habia comprado como una cajita de oro para guardar un
recuerdo de M. Guillermo.

Despues de las doce de la noche, y cuando las calles estaban totalmente
oscuras, volv al hotel, donde hall  Francisco muy preocupado con la
cuestion del viaje.

En efecto, todas las facilidades que se ofrecen al viajero para
trasportarse; toda la conciencia que adquiere de que est en vecindad
inmediata y como unido  cualquier punto de los Estados-Unidos; la
misma idea de la distancia que se limita y se borra al frente de una
va frrea, desaparecen luego que los vehculos escasean y que la
corriente de transeuntes queda como arremolinndose y buscando salida
por el conducto reducidsimo de un carro, un coche de colleras  un
guayin, como aqu sucede.

El guayin hacia viajes dos veces por semana y tardaba en su correra
de treinta y seis  cuarenta horas, de San Antonio  Piedras Negras,
tocando en _Fort Clark_ por una molestsima desviacion.

El guayin de Texas es como los que conocemos, de nueve asientos
estrechsimos, con sus cortinas embreadas, su pescante y su estructura
de cajon.

Pero uno es describir el mueble, y otro pasar en l treinta y seis
horas mortales, en aquella prision rodante.

De todas maneras, la suerte quiso que demorsemos nuestra marcha por
falta de vehculo, y as, no hubo ms que apechugar con la situacion y
pasar el tiempo lo mnos mal que fuese posible.

Entre las visitas que nos honraron, recibimos la de M. Douay, antiguo
amigo de mi familia, persona de clarsima inteligencia y de excelente
corazon.

La conversacion de M. Douay nos convenci de la necesidad de sostener
en San Antonio activos agentes mercantiles, de que fuesen familiares
 nuestros hombres pblicos los peridicos de Texas, haciendo que se
leyesen en las Cmaras, en las Bibliotecas, etc.; y recog datos de mi
amigo, que pienso utilizar en mis estudios econmicos.

A las cuatro de la tarde, el Sr. Leal estaba en nuestro hotel con el
objeto de presentarnos  su familia.

Compnese la familia del Sr. Leal, de su seora, un jven de
veinticinco aos y una elegante y hermosa seorita.

La familia es netamente mexicana: desatse la parvada de recuerdos de
Mxico, aleteando contenta y llevndonos por todos los lugares ms
gratos  nuestro corazon.

En el interior de la casa se ven flores por todas partes, cuadros con
vistas de Mxico, retratos de mexicanos notables amigos de la familia;
y por aqu tejidos de gancho, por all canastitas de abalorio en los
estantes, los trastos con la simetra que suelen colocarse por nuestras
seoras en el tinajero, coqueteando la loza de Guadalajara y la de
Zinzunza, como representando orgullosa la nacionalidad de la familia.

La seorita cant y toc el piano con rara habilidad, el Sr. Leal
hablaba de sus viajes y de las campaas de los indios, el chico nos
queria instruir del estado actual de Texas, y la seora y yo traiamos
al retortero memorias de pocas felices en nuestra patria y entre las
personas que nos eran ms queridas.

A la caida del sol vino un carruaje por nosotros; las seoras nos
hicieron compaa y salimos  recorrer los alrededores de la ciudad.

Ya hemos dicho que la trasformacion ha sido completa: toda la orilla
del rio la bordan arboledas y jardines, fincas de campo y estancias
deliciosas; por todas partes deja sus huellas la abundancia y la paz, y
en algunos puntos parece que ha servido de abono la extinguida miseria,
para que aparezca ms hermosa y floreciente la poblacion.

La visita del Sr. Leal nos fu en extremo grata.

Entre tanto,  nuestro regreso al hotel se nos di parte de que
quedaban allanadas todas las dificultades, y que dentro de tercero dia
partiriamos para _Piedras Negras_.

Hicimos nuestros aprestos al siguiente dia, y en la noche nos dirigimos
 despedirnos de M. Cupples.

La noche estaba oscursima; aunque en la calle principal habia algunos
billares y _bar-rooms_ con luz, al torcer para la casa del doctor se
veia negro el horizonte y flameando debilsimo el gas de los faroles,
entre el ramaje de los rboles.

Penetramos por el jardin como en excursion misteriosa; tanto as era el
silencio que por todas partes reinaba.

Tocamos la puerta; un criado diligente nos abri y subi con nosotros
la escalera.

En la casa se nos esperaba: el saloncito estaba iluminado, la luz
que salia de las ventanas resbalaba en los profusos cortinajes de
enredaderas del corredor.

Katy y su mam, despues de saludarnos, sirvieron el caf, como de
costumbre, dicindome que el doctor estaba un tanto indispuesto.

La conversacion, con pretensiones de animada, caia en el silencio.... y
volvia trabajosa y como por llamaradas  encenderse, para agotarse de
nuevo.

Al fin, la seora nos dijo que el doctor acababa de tener uno de sus
terribles ataques del pecho que lo ponian  la muerte, y que aun no
estaba fuera de peligro.

Katy lloraba, la seora hablaba de la diversion que se nos tenia
preparada, y en la que habia puesto tanta diligencia el doctor, quien
decia con mucha gracia, "que le habiamos llevado un cargamento de
felicidad."

Ofrecimos nuestros servicios; no eran necesarios: Katy me present
su lbum, y yo no s qu escrib bajo la dolorosa impresion que me
dominaba: puso en mis manos la linda jven una coleccion magnfica de
poetas ingleses, en una lujossima edicion.

Hondamente conmovidos nos despedimos Gomez del Palacio y yo de nuestros
amigos, y cautos, silenciosos, conteniendo el aliento, comenzamos 
bajar la escalera; ntes de tocar su trmino oimos un ruido, alzamos
los ojos, y como un fantasma envuelto en su blanca sbana, sobre la que
resbalaba la luz como en el mrmol, apareci en lo alto de la escalera
el doctor, que plido, desencajado, salt del lecho  darnos la mano de
amigos de su corazon.

Las seoras le contuvieron, nosotros nos precipitamos para desaparecer;
pero el doctor hizo un empuje y cay cerca del trmino de la escalera,
sacando por entre el barandal su brazo descarnado, pero como de
alabastro, y dicindonos:

--Amigos, adios.... mi D. Guillermo, adios.... mucho feliz Mxico.

La noche, la luz nica, el cadver viviente que me despedia, el lugar
aquel tan poblado de recuerdos, la conmocion del gran corazon de
Francisco, me hicieron una impresion terrible.

Llegamos al hotel: Francisco se encerr  muerte en su cuarto sin
hablar palabra;  m me ahogaba la congoja.

Saqu una mecedora al corredor, y all permanec como enajenado, como
hundido en estupor profundo mucho tiempo.

--Oiga vd., M. Praits, me dijo un desconocido que estaba, como yo, en
el corredor tomando fresco.

--Qu mandaba vd., caballero?

--Que vd. se va maana, y que quiero vd. tome un trago de esta
cerveza, por Pancho y Manuelito que son muy queridos.

En efecto, era un jven de la casa de Miguel y Juan Manuel Gonzalez
que, como he dicho, fueron la providencia de los mexicanos que
estuvimos en Texas en 1866.

Venciendo el estado de mi espritu, entr al cuarto de Henry.

--Vd. alemana?

--No, Henry, bebo mejor la de San Luis. De dnde viene vd. ahora?

--De la Laguna.

--Siempre el comercio.

--S, seor; pero ahora est perdido.

--Cmo hace vd. su comercio en la frontera?

--Yo de cualquier modo; pero en lo general es otra cosa.

--Veamos, cunteme vd. algo, porque sabe que soy curioso.

--Pues otro trago, y abra vd. los oidos.

Los propietarios  cultivadores de tierra de Texas tienen una manera
de comerciar; otra los comerciantes extranjeros  americanos no
relacionados con Mxico, y otra los rayanos  comerciantes mezclados
entre mexicanos y texanos.

De los primeros tiene vd. conocimiento por las noticias estadsticas,
y ese trfico est ntimamente enlazado con la activsima especulacion
de tierras, que asciende  millones, y que da el cimiento slido de
la propiedad  esa increible inmigracion que cada dia se hace ms
importante, ms rica y fecunda.

El solo cultivo del algodon bastaria para dar verosimilitud  esas
trasformaciones casi instantneas de desiertos en pueblos florecientes.

La va frrea que une  Texas y sus puertos con el Sur y el centro de
los Estados-Unidos, comunica preponderancia creciente  esa parte de la
Union, desarrollndola en el sentido poltico y mercantil, de un modo
que no me atrevo  explicar, porque Dios no me ha dado chirmen para
meterme en honduras.

Por ahora, y respecto de Mxico, como para la comunicacion fcil y
barata tienen los pueblos americanos el ferrocarril,  l acuden para
el cambio de sus productos; y por agua, con el auxilio de ese propio
ferrocarril, estarn en comunicacion con nuestras costas del golfo.

Los productores de Texas buscan sus mercados en el Norte y el centro
de los Estados-Unidos, y esta asercion la puntualizan las tablas de
su trfico, y  esta clase me refiero respecto de los comerciantes no
relacionados con Mxico.

Es corto el nmero de comerciantes que solicitan efectos mexicanos para
venderlos en los Estados-Unidos, y el trfico, que no es muy cuantioso,
consiste en pieles de chivo y lana en grea.

--Respecto de los rayanos, continu el negociante, se toca la gran
cuestion de contrabando, y eso tiene mucho que saber.

--Cabalmente es sobre lo que quisiera rectificar mis ideas, expuse yo.

--La cuestion de contrabando, sigui mi amigo, tiene tales
proporciones, ha servido de muletilla  comodin  tan encontrados
intereses, se ha ligado  otros de un modo tan extrao, que cuando se
le dan soluciones sencillas, una especie de desencanto nos sobrecoge,
y creemos parto de nuestra ignorancia la aclaracion, sin ambages ni
misterios.

Ante todo, es necesario fijarnos en la posicion geogrfica.

Las poblaciones mexicanas que estn  la orilla del rio, distan unas de
otras, en sus cercanas  Matamoros, pocas leguas, como Reynosa, doce;
Camargo, ocho; Mier, cuatro; Guerrero, trece  catorce; pero aunque
la distancia de unas  otras poblaciones es corta, el intervalo es de
desierto cubierto de chaparros, de suerte que la vigilancia siempre es
difcil.

De Mier  Guerrero hay doce leguas de desierto; de Guerrero  Laredo
sesenta leguas, y de este punto  Piedras Negras, la misma distancia,
poco mnos.

En esas cien leguas, que tienen de intermedio dos poblaciones aisladas,
el rio abunda en vados que se atraviesan  pi,  caballo, en carreta
y como se quiere. Qu costo no tendria el establecimiento de lneas
de resguardo eficaces? A cunto ascenderia el mantenimiento de
cantones? Cmo se haria eficaz un sistema de contraresguardos como los
carabineros espaoles,  como las primeras lneas fiscales de Francia?

Al frente de cada poblacion mexicana hay una poblacion americana
rodeada de rancheras, en donde pueden depositarse efectos que se
sustraigan  toda inspeccion y hacerse impunemente el fraude.

El arancel americano permite el libre trnsito, por los Estados-Unidos,
de los artculos que de all y Europa van  consumirse  otros pueblos,
y al atravesar la frontera, cubriendo toda responsabilidad con un
certificado que acredite que han pasado el rio.

A veces una misma familia ocupa localidades de uno y otro lado del rio,
sin que persona alguna extraa intervenga en sus trficos.

Adems de lo expuesto, hay hacendados de la frontera mexicana, que
vienen muy frecuentemente  San Antonio  proveerse de efectos. A poca
distancia del rio estn sus tierras, y en ellas el seguro contra toda
pesquisa.

Algunas fuerzas militares, sin respeto y sin dependencia del Ministerio
de Hacienda, pueden impunemente favorecer el fraude, y ya se ha dado
caso de que el comerciante haya hecho sus ajustes dentro de un cuartel,
teniendo con eso todo gnero de garantas.

Por otra parte, como ese trfico clandestino protege muchos intereses y
sirve de sostn  muchas personas, poblaciones enteras se alian  los
contrabandistas, los amparan y ocultan, llegando al extremo de que los
comerciantes de buena f no encuentran sirvientes, porque todos sirven
con ms gusto y mayor lucro  los contrabandistas.

La falta de atencion y la escasez de dotaciones  los contraresguardos,
as como las circunstancias de emplearse personas que no conocen
aquellas localidades, facilita la corrupcion de los empleados, y as el
fraude es mucho ms seguro.

Ultimamente ha aparecido y se ha hecho sensible otra causa accidental,
que es decisiva en materias de contrabando, y es la falta de
puntualidad en las pagas al ejrcito que guarnece la frontera.

Remitidos los libramientos por el Ministerio de Hacienda, los Jefes se
ven precisados  descontarlos con prdidas enormes; y qu ms motivo
de desequilibrio y perturbacion que ese comercio?

Por ltimo, la existencia de efectos sin salida en los Estados-Unidos,
con especialidad de tejidos de algodon, hace que los comerciantes
americanos, urgidos por la realizacion, den sus efectos  un nfimo
precio,  veces con enormes prdidas, y esto desequilibra todo clculo
y hace irresistible el contrabando.

Por lo mismo, combinar la vigilancia con la baja del arancel, y
por medio de un tratado hacer la vigilancia recproca de las dos
orillas del rio, es el medio nico de atenuar los males inmensos del
contrabando.

--Bien parlao, dijo uno de los convidados, cebando su vaso de cerveza;
pero si ahora estn las cosas tan turbias mediando el desierto, ms lo
estarn con la inmigracion: hay una sola lnea de ferrocarriles que
conduce ms de treinta colonos diariamente.

--Eso, eso, dijo otro, mexicano por ms seas; pero proteger
el Gobierno de los Estados-Unidos, les dispensar del pago de
contribuciones, tendr agentes y direccion, todo bien pagado y en regla.

--Nada de eso, dijo un Miguelito, listo como una avispa y que se habia
enriquecido haciendo de corredor en estos negocios; nada de eso, el
Gobierno general no tiene que ver en estas cosas.

El colono acude al Gobierno del Estado dueo de las tierras, se
dirige al agrimensor, compra  treinta y dos centavos el acre, 
inmediatamente y casi  la vez que construye su casa, siembra trigo,
algodon, y plantea su cria de ganado. Las harinas de Texas se
consideran supremas y han merecido premio en la ltima exposicion.

--Todo eso, interrumpi un viejo, depende de que aqu las aguas son
abundantes y Mxico tiene muy contados puntos en que puede hacer esas
hazaas la colonizacion. De todas maneras, ella, al querer  no,
independiente de todo clculo, tendr que modificar el modo de ser de
la frontera mexicana.

--Ayuda mucho al desarrollo prodigioso de Texas, la afluencia de
comerciantes de los Estados del Norte y del N. O. que se instalan en
ste.

Aqu se encuentra vd. poderosos capitalistas del Missouri, hijos
del Norte: son los banqueros, y el trfico con esos pueblos es
cuantiossimo. No hace seis meses, Fortwotch apnas contaba tres mil
habitantes, poco ms: hoy tiene ocho mil.

Las orillas del Rio Colorado rebosan en vida, Galveston es un puerto
importantsimo, y  Austin no lo conoceria vd.: teatros, colegios,
iglesias, monumentos, paseos y mejoras, brotan como por encanto,
procedindose como por improvisaciones, de un modo que deslumbra y
aturde.

--Entre tanto, Sr. D. Guillermo, me decia tristemente el viejo, si
fuera vd. por donde transitbamos, en la ribera de San Pedro, ya ni las
tristes barracas, ni los humildes corrales, ni los insuficientes antros
en que vivian los mexicanos, han quedado en pi; y unos fragmentos de
ranchera, unos resduos, es todo lo que queda de nuestra raza y de los
seores de aquellas tierras.

Como el gravmen del impuesto se agrava  los terrenos cultivados, y
los mexicanos estn en la miseria, los remates fiscales fungen de
despojo y de confiscacion, y la ley es un instrumento terrible que
consuma el robo con todas las frmulas de la equidad y el bien.

Esta conversacion nos entristeci hondamente, y nos separamos
silenciosos evitando cada quien la despedida.

[Ilustracin:

                                         _LIT. M. IRIARTE MXICO._

_Guillermo Prieto_]




XXIV

  De San Antonio  Eagle Pass (Paso del
  Aguila).--Castroville.--Orvalde.--Blaskville.--Fort Clark.--Paso
  del Aguila.--Noche.--La patria.


    DE SAN ANTONIO A PIEDRAS NEGRAS.

      Es un huacal que de afrenta
    Puede servir  los pollos,
    Y no menciono  los cerdos
    Porque ofendo su decoro.
    Es una jaula  que falta,
    Para ser jaula de locos,
    Con su chicote un loquero,
    El estanque y refectorio.
    Ese horror de cuatro ruedas,
    Ni es galera ni es birlocho;
    Con terror le ve el viajero
    Y las mulas con sonrojo....
    Sin cortinas, es la fiebre,
    Con cortinas, calabozo;
    Es disparate con ruedas,
    Es una trampa de lobos
    Que se encuentra de carruaje
    Sin saber cundo ni cmo.
    En ese nos embutimos
    Al salir de San Antonio,
    Con dos ancianas, un negro,
    Dos carreros y dos gordos.
    Eramos por todos nueve,
    Pero en el valer diez y ocho,
    Contando con adiciones
    De canastos y envoltorios.
    Apnas entrado hubimos,
    Y ya el carruaje era un horno.
    Qu bufar de aquellas brujas,
    Qu resoplar de los gordos!
    Qu rebullidas del negro,
    Y de todos, qu sofoco!
    De cuatro encendidas pipas,
    Porfiaban de humo los chorros.
    Era el chicharron humano
    En el festin del demonio!
    Y era un fandango de piernas,
    Y de brazos y accesorios,
    Que en las secciones del cuerpo,
    Rompiendo mares de estorbos,
    Juraban su independencia
    De apreturas y rescoldos.
    Cada vaiven da materia
    Para llenar quince tomos:
    Por aqu gritan las viejas,
    Por all ruedan los gordos:
    El negro pega unos saltos
    Cual sus abuelos los monos,
    Y el que no resulta herido,
    Es que est al perder un ojo.
      Qu comer! sagrado cielo!
    Mejor nos fuera rastrojo,
    O pedernales refritos
    Con ensalada de abrojos.
    Eran pedazos de oreja
    De caballo, pelos de oso,
    Cola de pegar maderas,
    Hule con astas de toro,
    Jabon con hiel y vinagre
    Y de asaftida trozos.
    Item; glbulos de acbar,
    Item, caprichos de corcho,
    Y por lquido elemento
    Los intestinos de un pozo,
    Con tremendos guzarapos
    Negros, morados y rojos.
    Item, un _whiskey_, que el bruto
    Que apechuga con un sorbo,
    Queda como sin aliento,
    Con lgrimas en los ojos,
    Y extendiendo las dos manos
    Solicitando socorro.

      Y es tan horrenda pintura,
    Como canto melodioso
    Comparada con la noche
    Que fu nuestro purgatorio.
    El negrazo patiabierto
    Forma  las ancianas biombo,
    Y sus enormes botazas
    Se nos plantan en el rostro:
    Este sube, el otro baja,
    Hipa el uno, tose el otro,
    Y se chocan contra el techo
    Piernas, sorbetes y gorros.
    Al rezongar del negrito
    Hacen bajo los dos gordos,
    Con roncar tan desalmado,
    Tan majadero y tan bronco,
    Que en competencia el rebuzno
    Pareciera melodioso,
    Y el chirriar de la carreta,
    Y la algazara del _gongo_.
    As pasaron las horas,
    Sospechando cada prjimo
    (Presa casi de la asfixia
    Y tostado en aquel horno),
    Ver en carbon convertidos
    Pis y manos, pecho y ojos,
    Hasta que sali la aurora
    Poniendo cara de tonto,
    Sobre un llano tan ingrato,
    Tan seco y tan de mal modo,
    Como se junta una suegra
    Con aborrecido novio,
    Como se juntan dos plagas,
    Como se besan dos monstruos.
      La luz alumbr en el coche
    Horrores, del mundo asombro:
    Por aqu gorros ajados,
    Por all plidos rostros;
    Los flacos cual _para-rayos_,
    Casi desnudos los gordos;
    Y ligas, guantes, tirantes,
    Como de un guiso en el bodrio,
    En lagos de mantequilla
    Que el conductor codicioso
    Puso  nuestros pis en botes
    Y que derriti el bochorno.
      Con todo, al mirar la aurora,
    "Llegamos?".... dijimos todos,
    Y el conductor nos responde
    Bostezando perezoso:
    "Poco tiempo, otro poquita,
    Como te vas San Antonio."

       *       *       *       *       *

      Humanidad desdichada,
    Condenada cual nosotros
    A pasar este suplicio,
    A bramar en este potro,
    Pdele  Dios que esta tierra,
    Que no pisan ni los lobos,
    Vergenza de los desiertos,
    De los reptiles emporio,
    O se acorte  mar se vuelva,
    O la cierna un terremoto
    Y del mapa desparezca,
    Donde est dejando un hoyo.

                              FIDEL.

Fuera de toda broma, el camino, si as puede llamarse la travesa de
grandes llanuras, es infernal.

En un espacio de sesenta leguas aproximativamente, hay cuatro
pequesimas poblaciones y los desmantelados lugares en que se remudan
las postas.

En esos parajes se detiene la diligencia unos cuantos minutos; los
pasajeros entran en tropel  una desajuarada pieza. En el centro de
ella hay una mesita insuficiente;  poca distancia se rebullen contra
el brasero unas arpas.

En la mesa impera un jarron de agua negra con el nombre de caf. Vense
sembrados en la mesa platitos pequeos con tiras de jamon como cortezas
de rbol, maces en crudo cuasi, yema de huevo hecha picadillo, una
especie de balas de masa que llaman pan; y si la posta tiene mucho
lujo, un pedazo de carne dura medio revolcada en grasa, ceniza y
cochambre, que llaman _biftek_. La agua es salobre, mordente, y poblada
de gusanitos inquietos.

Las poblaciones ms regulares son Castroville, Orvalde, Blaskville,
Fort Clark y Paso del Aguila.

Pero solo en esta ltima poblacion es en la que se descansa despues de
un golpeo de dos dias.

Aunque no faltan conatos de poblaciones nuevas y cultivo, son grandes
los tramos de desierto, y el aspecto de los habitantes es triste,
brbaro, presentando el interior de las chozas espectculos de
verdadera miseria.

A veces, como inesperada,  la orilla de un camino se ve una tienda de
_groceries_,  como si dijramos, mestiza:  ella se agolpa la gente y
hay su remedo de trfico.

En ms de veinte aos Castroville, por ejemplo, ha tenido corto
desarrollo; los carros de Durango y Chihuahua dan alguna vida  esos
lugares, y se la da el contrabando, no en direccion de Piedras Negras
como se cree generalmente, sino en la de Laredo por un extremo, y por
el otro sobre la Laguna, para dominar Zacatecas, San Luis y Durango,
sin necesidad de atravesar el desierto que media entre el Saltillo y
San Luis.

A _Piedras Negras_ llegamos  las once de la noche, es decir, cuarenta
y seis horas de aporreo contundente.

El Grande Hotel de _Eagle Pass_, que tiene por frontera _Piedras
Negras_ del lado de Mxico, es un corral inmenso que tiene por lmite
un tendido jacalon: en el corral hay macheros, cuadras y bodegas,
y  la habitacion la divide un abierto pasadizo en piezas para los
propietarios, y comedor y pieza de dormir de los mrtires viajeros.

A nuestra llegada, anunciada con gritos y silbidos, aparecieron
algunos hombres en pechos de camisa,  la usanza de Tierracaliente,
con chanclas hechas de desechos de botas y botines, mangas de camisa
remangadas, brazos velludos, cabezas alborotadas y rostros tostados por
el sol y por el _whiskey_.

Hablaban aquellas gentes  la vez todos los idiomas; pero  derechas,
ninguno de los conocidos.

A medida que desembarcbamos del vehculo, entre muchachos, mastines y
acarreadores entrometidos, nos sealaban para embodegarnos una pieza
que por todo mueble tenia de esos catres de tijera y lona, sin ms
adminculos.

Pero es el caso que muy poco se cuidaba nadie de que hubiera
correspondencia entre el nmero de huspedes y el de catres; as es que
era muy comun ver que entraba uno  adjuntarse muy orondo al otro que
reposaba en profundo sueo, y solia celebrar su advenimiento con un
puetazo.

La poblacion de _Eagle Pass_ se halla frente por frente de _Piedras
Negras_, dividiendo  ambas el rio Bravo del Norte, que corre como
en una hondonada entre ambas riberas accidentadas y llenas de
desigualdades y malezas.

A trechos se ven las casitas entre las zarzas, como un rebao
esparcido;  veces forman calle en que abundan cantinas y lugares de
trfico.

Pero todo signo de propiedad, elegancia y hasta el recuerdo de las
ciudades de los Estados-Unidos, parece extinguirse; es el fondo de
la coladera, el resduo de la poblacion, la orilla del mar en que se
depositan espumas y basuras.

En el sitio de la guarnicion militar se percibe ms esmerada cultura.

Desde la loma en que est colocado el gran jacalon que era nuestro
hotel, ms bien se sospecha que se percibe _Piedras Negras_.

Distnguese el lado mexicano como detrs de un muro, la plaza es
extensa y cuadrada, con sus casas bajas de cal y canto, risueas,
abiertas de par en par y con la fisonoma caracterstica de nuestras
poblaciones.

Yo tenia que atravesar arena y algo de mal pas para percibir, como un
enamorado, mi tierra; y luego que la encontr frente  frente, le dije
una de piropos y de ternezas, que qued como fortalecido y contento.

Desde San Antonio habia yo escrito  mi nombre y al de Francisco al
General Naranjo, mi amigo muy querido, que nos ajustara un carricoche
y unos prcticos del terreno: sus contestaciones fueron de lo ms
satisfactorias, y el coche fu de ms, porque gran parte del camino la
hicimos en su carruaje y rodeados de toda clase de atenciones.

Luego que amaneci el 6 de Agosto del ao del Seor de 1877, escrib
un papelito al Sr. Zartuche, administrador de la aduana, para que se
sirviese ordenar lo conveniente para el traslado de nuestros equipajes,
que podia cargar con desembarazo una golondrina.

La respuesta fu que espersemos al Sr. Zartuche, que se disponia  ir
por nosotros para acompaarnos.

--Pero, hombre, me decia Francisco, te has vuelto loco? mrate
revolviendo tu maleta mrtir, mrate sacando de su inercia eterna al
escarmenador y al cepillo. Qu te sucede?

--Aciclate t tambien, vamos  abrazar  la nia: estamos de galanes y
de novios.

Y de facto, nos poniamos de veinticinco alfileres, y garbebamos como
unos pollos en aquel reducido espacio que nos dejaban los catres y los
yankees medio despatarrados y desnudos.

--El criado me ha dicho, decia yo, dirigindome  Francisco y  riesgo
de que se diese una cortada, que Naranjo mand traer unas buenas
sandas para que refresquemos al llegar: ah est con l ese herico
General Falcon, honra de nuestra patria, tan fino y caballeroso como
siempre.

--Y el coronel Nuncio, est? me dijo Pancho, desviando la navaja de su
cara.

--Ah lo tienes, tan seco, tan pelon y tan aparentemente brusco;
pero es finsimo: todo lo que tiene de temerario en la guerra, tiene
de dulce y de caballeroso en el trato familiar. Y sabes? el viejo
Resendis, tan querido de Juarez, ah est tambien. Anda, yo te anudar
la corbata.

--Djame en paz.

--Oigo el carruaje. Aqu! aqu! yo soy, Sr. Zartuche, ese _Fidel_ muy
campechano y muy de su tierra: venga vd. por aqu.

Es el Sr. Zartuche un anciano florido y de cara abierta y bondadosa;
sus patillas, como dos motas de algodon; sus canas, cayendo en hilos de
plata sobre su frente tostada por el sol. Zartuche es la misma probidad
y el carcter ms noble que se puede imaginar.

Yo dej mi equipo  la buena de Dios, y escal el carruajito como mejor
pude. Francisco salud y guard las atenciones que es debido.

Llegamos  la orilla del rio: del otro lado habia algunos curiosos.
Descend del carruaje y me puse de pi en el chalan: veia rielando
el sol en las aguas; la orilla de la patria como que se me acercaba
tendindome sus brazos: me ahogaba la emocion. Cuando salt  tierra,
volv mis ojos, y de rodillas, brillando el sol en sus canas y su
hermosa frente, v  Francisco besando la tierra de nuestra patria.

No por imitacion, sino por un acto que no podr explicar, me descubr
tambien y apliqu mis labios  esta patria tan bella, tan llena de
infortunios, pero que se hace amar como ninguna otra patria de la
tierra.

Mintras Francisco saludaba y le rodeaban de atenciones nuestros
amigos, yo, al rayo del sol y recargado en un desnudo tronco medio
hundido en la arena, escribia mi saludo  la patria, cuyo nombre
sagrado quiero que cierre, como un broche de diamante, el humilde
trabajo que tuve la osada de titular: VIAJE  LOS ESTADOS-UNIDOS:


          A MI PATRIA.

     Quiero pegar reverente,
    Patria, mi labio  tu suelo,
    Mintras me envuelve tu cielo
    Con su claridad fulgente.

       *       *       *       *       *

      Que en la eternidad de lloro
    Que derram en el tormento,
    Fu de consuelos tesoro
    Soar con este momento.

       *       *       *       *       *

      Y siguiendo la ilusion,
    En dolorosa porfa,
    Despedazarse sentia
    De angustia mi corazon.

       *       *       *       *       *

      Pensando constante en t
    En mi soledad oscura,
    Me fingia mi locura
    Que hablabas dentro de m.

       *       *       *       *       *

      De mi mal en los excesos,
    Pidi mi voz dolorida
    A Dios, no dicha, no vida....
    Tu tierra para mis huesos.

       *       *       *       *       *

      Cmo la luz te alumbr
    Y tus campos renovaste?
    Oh patria! pues qu, encontraste
    Quien te amara como yo?

       *       *       *       *       *

      Cuntos arrullos sentidos,
    Cuntos ecos hechiceros,
    Cuntos trinos de jilgueros
    Enamorando en sus nidos,

       *       *       *       *       *

      Te ha guardado el corazon
    En ignorados cantares:
    Tu nombre confi  los mares
    Con entusiasta emocion.

       *       *       *       *       *

      Y cuando ms sin fortuna,
    En las playas de Occidente,
    Alumbr mi triste frente
    Con tibio rayo la luna,

       *       *       *       *       *

      Al resoplar el vapor,
    Que de las ondas triunfaba,
    Sollozando le contaba
    Tus encantos y mi amor.

       *       *       *       *       *

      Oh! qu acerba soledad
    Sin t surge del bullicio!
    Oh! qu atroz es el suplicio,
    Oh patria, de tu orfandad!

       *       *       *       *       *

      Asusta la vria suerte
    Con su inconstancia temida,
    Tiene ms ansias la vida,
    Tiene ms sombras la muerte!

       *       *       *       *       *

      Y quejoso y lastimero
    Nos dice el viento al pasar:
    "Qu sombra te ha de abrigar?
    Quin conoce al extranjero?"

       *       *       *       *       *

      Si supieras cul sufr!
    Si dijera el labio mio
    Cmo del alma el vaco
    Es espantoso sin t!

       *       *       *       *       *

      A tu vista palpitante
    Olvido del hado el ceo....
    D que mi ausencia fu un sueo,
    Reptelo, patria amante!

       *       *       *       *       *

      Patria de Hidalgo y de Juares,
    Patria de amor, patria mia,
    La patria de mis cantares,
    La patria de mi Mara,

       *       *       *       *       *

      Con rendida adoracion
    Beso tu sagrada arena:
    Est de t mi alma llena,
    Te canta mi corazon!

                     GUILLERMO PRIETO.

  Piedras Negras, Agosto 6 de 1877.


                     FIN DEL TOMO TERCERO Y ULTIMO




                                INDICE


                                                                Pginas.

  NUEVA-YORK.--(Continuacion)                                          3

      I.--City Hall.--Plaza de Franklin.--Los peridicos.--Una
            cana al aire.--El gran Mercado.--Una dedicatoria 
            mis comadres.--_Grozeries._--Los trastos.--Las
            carniceras.--Puestos.--Juguetes.--Cuanto Dios
            cri.--Los pollos colgados.--Un purgante.--Hermosas
            vistas.--_Revalufia_ del mundo.--La mar.... Una
            mexicana como una flor.                                    5

     II.--La gran tienda de Stward en Broadway.--Lord y Taylor.
            --Ropa hecha.--Ropa-vejeros.--El cementerio de
            Greenwood.--Un romance.                                   21

    III.--Adioses de mis amigos.--La baha.--La estatua de la
            Libertad.--Jersey.--Adios.--Fbrica de pianos de
            Stenway.--La maquinaria.--Varias manipulaciones.
            --Reflexiones sobre el pueblo americano.--La parte
            baja de la ciudad.--La Tesorera.--La Aduana.
            --Observaciones sobre la tarifa americana.--Cifras
            de las importaciones y exportaciones.--Otra vez el
            ingls.--El castellano viejo.                             41

     IV.--Instruccion pblica.--Broad de Educacion.--Asistencia
            de nios.--Lecciones sobre las cosas.--Informe.
            --Carcter de la instruccion pblica.--Carreras
            especiales.--Escuela normal.--Publicaciones y
            objetos de instruccion para los nios.--Educacion
            de la mujer.                                              65

      V.--Despacho de la Aduana.--_Poblic Store Delivery
            Office._--Puerta de salida.--M. Clark.--M.
            Grogan.--Depsitos del agua.--Division en secciones
            para el despacho.--Vigilancia.--_Luck up._
            --Reflexiones.                                            73

     VI.--El 4 de Julio.--La calle de Green.--Borrachines.
          --Bassement.--Bar-room.--Francisco.--Museum.
          --Carnicera humana.--Profanacion de nuestros hroes.
          --Washington en ridculo.--Hotel Windsor.--Su
          riqueza.--Diversas oficinas.--Dependientes.
          --_Lavandera._--Relojes de vigilancia.--Renta.
          --Nombres y consumos de los principales hoteles.            81

    VII.--Beneficencia.--Hospital aleman.--Bellevue.
          --Blackwell.--Otros establecimientos.--Asilo de
          ciegos.--Particularidades.--El humbug.--Humbug
          poltico.--Oradores.--Farsas polticas.
          --Prestidigitacion.                                         97

   VIII.--Establecimiento tipogrfico y librera.--Appleton.
          --Librera.--Varias oficinas.--Mr. Veillet.
          --Peridicos.--Su carcter.--El Reporter.--Peridicos
          notables.                                                  127

     IX.--Castle Garden.--Su historia.--Su estado actual.
          --Colonizacion.--Inmigracion.--Fonda y nevera de
          Bigot.--Otra vez la colonizacion.--Venta de tierras.
          --El Ministro Shurtz.--Instrucciones.--D. Andrs
          Aznar.--New-York del lado del Este.--Bancos.
          --Sociedades de seguros.--Woll Street.--Operaciones
          de Banco.--Clearing-house.--Cajas de ahorros.
          --Edificios de la Aduana.--La Tesorera.                   137

      X.--Casa de Hallen.--Zapatos para caballos.--Mquina
            pulverizadora.--Molino de viento aplicado al riego.
            --Recuerdos.--Los cepillos de dientes.--Los
            wagones.--Reloj inspector.--Mi tertulia.--Los
            criados.                                                 153

     XI.--Pick-nick marino.--Rockway.--Los muelles.--El vapor
            "Plimouth."--Paisajes.--Baadores.--Pavilion Baths.
            --Cantina.--Museo.--Fonda.--Los baos.--Modorra.
            --Un romance.--Regreso.--Las tumbas.--Laberinto.
            --Asco y degradacion.--Una cita de poetas.--Jacinto
            Gutierrez.--Perez Bonald.--El caf Delmnico.
            --Lectura de mis versos.                                 165

    XII.--Mataderos de reses.--Su descripcion.--El verdugo de
            los toros.--Un cambio de frente.--El Dr. Agramonte.
            --El Lic. Agramonte.--El Puente de Harlem.
            --Alrededores y descripcion del puente.--Medicinas
            de patente.--Estudios mdicos.--Hospital de
            mujeres.--Visita  varios departamentos.--Consultas
            y beneficencia.--La seorita Jhonson.                    185

   XIII.--Mi tertulia.--Charla benfica.--Iglesias Bautistas.
            --Casamientos.--Entierro.--Pick-nick.--"Reception."
            --La Polica.--Las comisaras.--Penitenciara.
            --Blakwell's.--Barbaridades.--Huelgas de obreros.
            --Matanzas y horrores.--Un "meeting."--Mi viaje.
            --Mi tertulia.--Otra vez los huelguistas.
            --Reflexiones sobre los obreros.                         201

    XIV.--Geo Shiels.--Apothecary Broadway 896.--Apuntaciones
            sobre nuestros artculos de exportacion.--Un
            convite.--Poesa  Jacinto Gutierrez y Coll.             221

     XV.--Bellas artes.--Literatura.                                 237

    XVI.--Inquietud.--Noticias de las huelgas.--El 26 de Julio.
            --Decision de marcha.--Mi rumbo.--Gomez del
            Palacio.--Su traduccion del Tasso.--El Hotel San
            Julien.--Historia de una monja.--Un polluelo de
            bromita.                                                 267

   XVII.--Comida en casa de Bachiller.--Noche.--Panadera de
            Viena.--Romero Rubio.--Mariscal.--Juan Jos Baz.
            --Escuela de sordo-mudos.--Express.--Comercio.
            --Lluvia.--Salida de Nueva-York.                         293


                   FRENTON.--FILADELFIA.--BALTIMORE.

  XVIII.--Frenton.--Filadelfia.--Baltimore.--Llegada 
            Washington.                                              327

          PARNTESIS.                                                351


                              WASHINGTON.

    XIX.--Washington.                                                389

     XX.--Mont Vernount.--Carta de Palma.--Carta de Fagoaga.
            --Richmond.--Excentricidades de yankee.--Catanogua.
            --Memphis.--El Paso del Mississipp.--Un mexicano.
            --Historia de lgrimas.--Llegada  Texas.                405


                                TEXAS.

    XXI.--Texas.--Recuerdos histricos.--Aspecto de las
            llanuras de Texas.--Grmenes de pueblos.--Algodon,
            cebada, maz.--Manzanas.--Grande estacion.
            --Minger-Hotel.--S. G. Benavides.                        461

   XXII.--Recuerdos.--Instalacion.--Paseo matutino.--Antiguos
            conocidos.--Suvervielle.--M. Poinsart.--El Dr.
            Cupples.--Comida en su casa.--Mara.                     473

  XXIII.--Visita al general Ord.--Su familia.--Paseo
            vespertino.--Encuentro con M. Rve.--El lbum de M.
            Rve.--El Sr. Leal.--En el campo.--Adioses.--El Dr.
            Cupples.--Otra tertulia.                                 493

   XXIV.--De San Antonio  Eagle Pass (Paso del Aguila).
            --Castroville.--Orvalde.--Blaskville.--Fort Clark.
            --Paso del Aguila.--Noche.--La patria.                   521




                               PLANILLA

                                PARA LA

             COLOCACION DE LAS LAMINAS EN LOS TRES TOMOS.


                                                                Pginas.

                             TOMO PRIMERO.

   Retrato del autor (Portada)                                         1

   Puerto del Manzanillo                                               4

   San Francisco                                                      40

   Calle de Kearny                                                    44

   Palace Hotel                                                       67

   Tipos Chinos                                                       93

   Clife-house                                                       130

   Vista del jardin de Woodward                                      133

   Los wagones de la calle de Clay                                   405

   Templo chino                                                      425

   Interior de un carro-palacio en el interior del Pacfico          505

   Vistas de las Sierras en el ferrocarril central del Pacfico      538


                             TOMO SEGUNDO.

   Calle del Canal (Nueva-Orleans)                                     9

   Catedral francesa y plaza de Jakson (Nueva-Orleans)                38

   Correo y Aduana (Nueva-Orleans)                                    48

   Hotel de San Crlos (Nueva-Orleans)                                51

   Gran fuente de Cincinatti                                         270

   El Nigara                                                        305

   El Nigara (vista del puente)                                     309

   Nuevo capitolio de Albany                                         330

   Broadway                                                          351

   Casa del Ayuntamiento                                             360

   El Parque Central                                                 478

   Luis Felipe Mantilla                                              550


                             TOMO TERCERO.

   Vista N. del Cementerio de Grenwood                                26

   El Capitolio de Washington                                        391

   Cmara de diputados                                               395

   La casa del Presidente                                            399

   Ministerio de Relaciones Exteriores                               400

   Templo catlico mexicano de San Antonio                           475





End of the Project Gutenberg EBook of Viaje a los Estados Unidos, Tomo III, by 
Fidel Guillermo Prieto

*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK VIAJE A LOS ESTADOS UNIDOS, TOMO III ***

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Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of
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from people in all walks of life.

Volunteers and financial support to provide volunteers with the
assistance they need are critical to reaching Project Gutenberg-tm's
goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will
remain freely available for generations to come. In 2001, the Project
Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
and permanent future for Project Gutenberg-tm and future
generations. To learn more about the Project Gutenberg Literary
Archive Foundation and how your efforts and donations can help, see
Sections 3 and 4 and the Foundation information page at
www.gutenberg.org



Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation

The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification
number is 64-6221541. Contributions to the Project Gutenberg Literary
Archive Foundation are tax deductible to the full extent permitted by
U.S. federal laws and your state's laws.

The Foundation's principal office is in Fairbanks, Alaska, with the
mailing address: PO Box 750175, Fairbanks, AK 99775, but its
volunteers and employees are scattered throughout numerous
locations. Its business office is located at 809 North 1500 West, Salt
Lake City, UT 84116, (801) 596-1887. Email contact links and up to
date contact information can be found at the Foundation's web site and
official page at www.gutenberg.org/contact

For additional contact information:

    Dr. Gregory B. Newby
    Chief Executive and Director
    gbnewby@pglaf.org

Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg
Literary Archive Foundation

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increasing the number of public domain and licensed works that can be
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